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miércoles, 19 de octubre de 2011

Reforma Cajas: tardía, corta, cara y escandalosa

Penúltimo acto de la reforma de las Cajas de Ahorros, un culebrón que lleva año y medio entre fusiones, inyecciones de capital, salidas a Bolsa y nacionalizaciones, con un alto coste, que en parte pagamos los contribuyentes. Y los mismos directivos que hundieron a las Cajas, prestando sin control al ladrillo y a Gobiernos autonómicos, se han embolsado 120 millones en indemnizaciones y pensiones de lujo, sin que ninguno haya acabado en el juzgado. Lo peor es que la reforma se ha hecho tan tarde y tan mal que las Cajas que quedan están sin fuelle: no prestan, no hacen Obra social y encima nos suben comisiones. Y se teme que el próximo Gobierno tenga que hacer otro saneamiento, con más dinero público.
enrique ortega
Hace más de dos años, cuando EEUU y Europa recapitalizaron sus bancos, el Gobierno Zapatero no hizo nada, porque teníamos “los bancos y Cajas más saneados del mundo”. Pero en junio de 2010, con la crisis europea, se intenta el primer parche, aprobando una Ley de Cajas para que se fusionen contra reloj, pasando de 45 Cajas a 17, en un intento de que las buenas salven a las malas. En enero de 2011, el Gobierno cambia las normas y les exige más capital (10%), más que en cualquier país del mundo. En marzo, el Banco de España saca la lista de 9 Cajas (de las 15) que necesitaban sanearse y buscar capital en seis meses. Y por fin, el 30 de septiembre, nacionaliza tres Cajas que no han conseguido inversores privados  (Novacaixagalicia, CatalunyaCaixa y Unnim), después de intervenir en julio la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), en quiebra técnica.
No es casualidad que las tres Cajas nacionalizadas sean una gallega y dos catalanas. La Xunta y la Generalitat se han empeñado estos meses en no perder el control de las Cajas, su “juguete”, impidiendo fusiones que llevaran el control a otra autonomía (como las castellanas Caja Duero-Caja España, absorbidas por la andaluza UniCaja). Y el Banco de España se lo ha permitido. Resultado: ha habido que nacionalizarlas e inyectarlas 4.751 millones de euros, más  otros 2.800 millones para la CAM. Pero no es el único coste: anteriormente, el FROB (Fondo de Regulación Ordenada Bancaria) había inyectado 17.844 millones en 9 Cajas (CCM, Caja Sur, CAM, Bankia, Catalunya Caixa, Novacaixagalicia, BMN, Unnim y Banca Cívica), la mitad en capital (a ver cuánto se recupera) y la mitad en créditos (a ver cuántos se cobran). En total, 25.395 millones, un  dinero en parte nuestro, porque el Presupuesto aportó 6.750 millones al FROB.
Y queda colocar la CAM a finales de octubre, lo que nos va a costar al menos otros 17.750 millones más para encontrar un novio (BBVA, Santander, Sabadell…) que se quede con esta Caja y su agujero de créditos inmobiliarios irrecuperables. Y van ya 43.145 millones. Eso sin sumar lo que han costado al contribuyente las prejubilaciones de las Cajas: 12.000 empleados que salen a los 55 años y se prejubilan a los 63, otra factura de 1.100 millones a costa del INEM y la Seguridad  Social.
Lo peor es que después de haber enterrado casi 45.000 millones en intentar sanear las Cajas, una parte ha ido al bolsillo de los directivos que las hundieron : se estima que 70 ex directivos se han llevado en indemnizaciones y pensiones 120 millones de euros, la mayor parte en NovaCaixaGalicia (47 millones, 16,5 la jubilación del anterior director general) y en la CAM, donde la ex directora general, despedida, se ha llevado 370.000 € de pensión vitalicia, después de manipular las cuentas para engañar al Banco de España. Pero hay más: estos directivos se  concedieron créditos a sí mismos y a sus consejeros (76,2 millones NovaCaixaGalicia y 161 millones la CAM), así como a inmobiliarias y constructores afines (en la CAM, un promotor inmobiliario estaba al frente de la comisión de control que concedió 16.000 millones a promotores, incluido él mismo, la mitad irrecuperables), sin olvidar financiar a los Gobiernos autonómicos (dos días antes de ser intervenida, la CAM compró 200 millones de pagarés de la Generalitat), Ayuntamientos, sindicatos e instituciones… Todos ordeñaron la vaca.
Y claro, nadie vigilaba ni protestaba. Y ahora todos se echan las culpas del desaguisado. El Banco de España dice que no es cosa suya vigilar los sueldos de las Cajas, aunque los ha autorizado año tras año. Las autonomías tienen la tutela de las Cajas, pero “tampoco sabían nada”, a pesar de que la Xunta o la Generalitat tenían un representante en la comisión de control donde se veían los sueldos. Los consejeros, desde instituciones a sindicatos, tampoco se enteraron. Y los auditores, cobraban y firmaban (KPMG aprobó las cuentas de la CAM).
Al final, año y medio de una reforma cerrada en falso y con posibles sorpresas. Mejor hubiera sido intervenir las Cajas malas hace dos años y sanear por decreto: nos hubiera costado menos. Sobre todo, se hubiera evitado que las Cajas, la mitad del sistema financiero, lleven año y medio al ralentí, sin prestar a empresas (eran el oxígeno de las pymes) y particulares, perdiendo negocio en beneficio de la banca. Y los clientes lo pagan, ya que les están subiendo comisiones para sobrevivir. Y han recortado  a la tercera parte su Obra Social (de 2.000 millones en 2007 a 700 este año).
Con todo, el problema es que la costosa  reforma actual será insuficiente, porque la crisis va a deteriorar su nuevo capital (tienen 100.000 millones de créditos problemáticos) y van a tener problemas para financiarse en unos mercados cerrados, lo que puede obligar a una nueva inyección de capital (Merril Lynch habla de 23.000 millones más para las nacionalizadas NovaCaixaGalicia, CatalunyaCaixa y Unnim, la CAM y las presumiblemente salvadas Bankia y Caja 3 ), una segunda oleada de fusiones ( lo defiende Montoro, del PP) o ventas a bancos (quedarían menos de 10 Cajas) y nuevos recortes de plantillas y oficinas. O sea, otro saneamiento en unos meses, con más dinero público. Vaya historia.

domingo, 10 de julio de 2011

El ahorro se refugia en los depósitos

La gran mayoría de los españoles invierte en comprar su casa y el resto del ahorro se reparte entre la Bolsa, Fondos y Planes, seguros y, sobre todo, depósitos bancarios, donde está ya casi la mitad de nuestra hucha. El Gobierno acaba de poner trabas a la “guerra del pasivo”, penalizando a los bancos y Cajas que paguen altos tipos por depósitos y cuentas, para intentar abaratar el crédito. Pero mientras las entidades necesiten financiación, harán buenas ofertas a los ahorradores, a los que también tientan los Fondos y la Bolsa, con dividendos cada vez más elevados. Pero hay que pensar en el futuro e invertir más en Planes de pensiones y menos en depósitos, como hacen los demás europeos.
La principal inversión de las familias españolas es el ladrillo, su casa, que supone el 76% del patrimonio: con 27 millones de viviendas, somos el país de Europa con más propietarios. Del 24% restante, 1,77 billones de euros en activos financiaros, casi la mitad de la inversión está en depósitos bancarios (48,5%) y el resto se reparte entre inversión directa en empresas (25,4%, del que un 18,8% son acciones en Bolsa), Fondos de inversión (7,1%), Planes de pensiones (5,3%) y créditos y otras inversiones (3,8%).
Los depósitos bancarios son, después de la vivienda, la principal inversión de los españoles y el destino de la mitad de sus ahorros: 859.913 millones de euros en 2010, un récord histórico. Y eso porque es un producto sencillo, seguro y rentable: un depósito de 25.000 euros a un año, al 3,25% renta 1.004,79 euros brutos, pase lo que pase (y los depósitos están garantizados hasta 100.000 euros). Con la “guerra del pasivo”, bancos y Cajas han competido subiendo tipos, por encima del 4%, y eso ha atraído al ahorro a depósitos a plazo, aunque todavía hay mucho dinero a la vista: choca que los españoles tengan en cuenta corriente, al cero patatero, 93.000 millones de euros, casi tanto como el dinero invertido en Bolsa (105.000 millones), donde están 5 millones de españoles.
El Gobierno acaba de aprobar un Decreto para limitar la “guerra del pasivo”, al penalizar a bancos y Cajas que paguen más del 3,14 % en los depósitos a plazo y el 2,22% en cuentas de alta remuneración, desde el 4 de julio. Pueden dar más interés, pero entonces tienen que pagar cinco veces más al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD): si ahora un gran banco podía pagar 60 millones por una campaña de superdepósitos, ahora pagará 300 millones. El objetivo es abaratar el crédito, ya que si bancos y Cajas se enzarzan en una guerra por el ahorro, lo que pagan de más al ahorrador lo compensan cobrando más los créditos (hasta un 6% una hipoteca y un 10% un crédito personal, contando todos los gastos) y subiendo las comisiones. Además de recortar márgenes, un problema para muchas Cajas en apuros.
La medida es mala para los ahorradores y no gusta a las entidades, que tienen problemas para financiarse en el mercado, donde hay poco dinero y caro. Muchos bancos y sobre todo Cajas tendrán que seguir con superdepósitos, para financiarse, aunque seleccionarán a los clientes (pidiéndoles que contraten además otros productos) y buscarán otras vías, como los depósitos estructurados o combinados: una parte es un depósito y otra uno o varios Fondos o valores, con lo que resulta más fácil enmascarar la rentabilidad (TAE). Otras entidades ya han empezado a ofrecer a sus clientes, como alternativa a los superdepósitos, Fondos garantizados: es una inversión a tres o cuatro años, que garantiza al final lo que se ha puesto y algo más (sobre un 3%). Pero si se vende antes, se puede perder.
En los próximos meses, bancos y Cajas se van a volcar en las salidas a Bolsa, más de una docena, desde Bankia a Loterías del Estado (la más interesante). Hay que ser precavido, a pesar de que nos van a marear con publicidad, porque suele haber un exceso de demanda y luego una caída tras empezar a cotizar. Mejor es invertir en Bolsa mirando el valor y buscando el dividendo, lo que pagan las empresas al año, pase lo que pase: por ejemplo Telefónica pagará 1,75 euros por acción en 2012 (1.750 euros por 1.000 acciones, que son 16.500 euros, un 9,66% de rentabilidad). Y hay 11 de los 35 valores del IBEX que dan una rentabilidad por dividendo superior al 5,4%. Algo que no da ningún depósito, aunque existe el riesgo de que las acciones bajen. Pero a 10 o 20 años vista, la Bolsa resulta casi siempre rentable, por lo que las familias han vuelto a la Bolsa. Y más con los bajos precios actuales, aunque hay que esperar que se calmen los mercados.
Por encima de los depósitos, Fondos o acciones, no tenemos que olvidar los Planes de pensiones, una necesidad para todos a la vista de los recortes aprobados con la reforma. Hay ya más de 10 millones de españoles con Planes, pero invirtiendo una cantidad ridícula: 7.900 euros por cabeza, lo que nos daría 20 euros de pensión al mes…De hecho, hay que cambiar el chip, ya que sólo un 14% de la inversión de los españoles va a Planes y seguros (y un 49% a depósitos) cuando en Europa es un 34% (lo mismo que en depósitos).
Al final, lo importante es poder ahorrar para invertir, ya que la mayoría de los españoles no ahorran (sigue cayendo la renta disponible) o tiran de la hucha para llegar a fin de mes. Y los que ahorran ven que la inflación (3,2% en junio) se come la rentabilidad de sus inversiones, tanto de los depósitos (2,67% interés medio) como de los Fondos y Planes (la mayoría por debajo del 3%) y la Bolsa (gana un 0,8 % este año). Peor sería guardarlo en el colchón. Pero hay que incentivar el ahorro para financiar la salida de la crisis.

miércoles, 11 de mayo de 2011

La interminable reforma de las Cajas

Confieso que con el saneamiento de las Cajas me pierdo y eso que lo sigo. Hace un año teníamos los bancos y Cajas más sanos del mundo. En junio 2010 se aprobó una ley de Cajas que las obligó  a fusiones contra reloj, pasando de 45 Cajas a 17 grupos. En enero 2011, el Gobierno vuelve a cambiar las normas y les exige más capital. Y en marzo, el Banco de España  saca la lista de las 9 Cajas que necesitan sanearse y buscar capital. Pero les da hasta octubre para hacerlo (con prorroga hasta marzo 2012, para algunas), aunque 4 Cajas no encontrarán inversores y tendrán que ser nacionalizadas temporalmente. Al final, serán dos años de retraso para un saneamiento que tendrá importantes ayudas públicas y donde muchas Cajas, limpias de ladrillo, oficinas y personal, serán subastadas a bancos españoles y extranjeros.

El 10 de marzo de 2011, dos años y medio después de estallar la crisis financiera, el Banco de España decidía por fin hacer público el chequeo al sistema financiero español: de 55 entidades, sólo 13 necesitaban sanearse y buscar capital: 4 bancos (Bankinter, Bankpyme y las filiales de  Barclays y Deutsche Bank) y 9 grupos de Cajas (Bankia, Novacaixagalicia, CatalunyaCaixa, CAM, Banco Base, Banca Cívica, Banco Mare Nostrum, Unnim y Caja España-Caja Duero). En total, necesitaban inyectar 15.152 millones de euros (de ellos,14.077 las Cajas). Eso supone que 33 bancos están sanos y también otras 9 Cajas: la Caixa, Ibercaja, Unicaja, las tres Cajas vascas (BBK, con Caja Sur, Kutxa y Vital), Caja 3 (CAI, Caja Círculo, Caja Badajoz) y las Cajas de Ontinyent y Pollensa.
Los cuatro bancos van a capitalizarse sin problemas (son sólo 1.075 millones), ampliando capital. El problema es buscar inversores que pongan 14.077 millones para tapar los agujeros de las 9 Cajas a sanear. Tras los primeros tanteos, cinco han dicho que saldrán adelante sin ayudas públicas: Bankia (Caja Madrid, Bancaja, Laietana, Ávila, Segovia, Rioja, Insular), Banco Base (Asturias, CCM, Cantabria, Extremadura), Banca Cívica (Navarra, Burgos, Canarias, CajaSol y Guadalajara) y Banca Mare Nostrum (Murcia, Penedés, Granada, Sa Nostra) buscarán capital privado saliendo a Bolsa y Caja España-Caja Duero se fusiona con Unicaja y así se sanea. Pero otros cuatro grupos de Cajas no encuentran capital privado sin malvenderse y han pedido ayudas públicas, la entrada temporal del FROB para sanearlas. Son la CAM (que rompió su alianza con Banco Base), donde el Estado entraría con mayoría (70%) y tres Cajas que tratan de vender activos y conseguir capital para que la entrada del FROB no sea mayoritaria: Novacaixagalicia (Galicia y Caixa Nova), CatalunyaCaixa (Catalunya, Tarragona y Manresa) y Unnim (Sabadell, Terrasa y Manlleu).
El plazo para conseguir dinero acaba el 30 de septiembre, aunque hay tres meses de prórroga e incluso hasta marzo de 2012 para cerrar los procesos. La clave es la valoración de las Cajas, tanto para las 4 que salen a Bolsa (la primera, Bankia, en julio) como para las 4 donde se meta dinero público. Se habla de una rebaja del 30 al 40% sobre su valor en libros. El Estado, a través del FROB, podría llegar a aportar en capital a esas 4 Cajas unos 7.700 millones de euros, que se suman a los 11.167 aportados en 2010 por el FROB en forma de créditos y otros 4.167 millones de ayudas en la intervención de CCM y Caja Sur. En total, unos 23.000 millones de ayudas públicas a las Cajas, un sector que ganó 3.403 millones en 2010. A ello hay que sumar un coste público de 1.100 millones en ayudas a las 12.000 prejubilaciones que van a hacer las Cajas: salen a los 55 años, están dos en el paro (cotizando por ellos el INEM) y luego se prejubilan a los 63 años, ahorrándose dos años de sueldos y cotizaciones.
La entrada del Estado en las Cajas, vía directivos propuestos por el FROB, será suave y no implica la salida automática de los actuales gestores (responsables del riesgo político y del ladrillo de muchas Cajas), que se librarán de sanciones (sólo ha habido multas y expedientes en las dos Cajas intervenidas, CCM y Caja Sur) y que siguen con elevados sueldos: 15 Cajas han subido  los sueldos de sus directivos en 2010 y otras 20 los mantuvieron. Eso sí, las Cajas que han recibido o reciban ayudas públicas no pagarán bonus y recortarán los Consejos a 15 miembros (5 independientes), con lo que tendrán que salir más de 50 consejeros, muchos de ellos políticos locales. Y tendrán que cerrar 2.538 oficinas y recortar gastos y costes, también Obra Social.
Al final, al retrasar otros 6 meses (o incluso un año) el saneamiento de las Cajas, su situación se va a deteriorar. Los directivos, preocupados por no perder su sillón, estarán más ocupados en buscar capital  y recortar costes, plantillas y oficinas que en el negocio, con lo que darán menos créditos (y con lupa) y volverán a perder cuota de mercado frente a la banca. Y como nadie se fía todavía de lo que las Cajas tienen en las tripas, puede que algunas no consigan inversores para sanearse y haya más nacionalizaciones temporales. Y nuevas fusiones. Es lo malo que tiene haber perdido dos años: las Cajas estarán peor y sanearlas costará más. Eso sí, luego, cuando estén limpias de ladrillo, oficinas y personal, gracias a las ayudas públicas, el próximo Gobierno venderá varias al mejor postor, un banco español o extranjero. Y quedarán una docena. Pobres Cajas.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La subasta de las Cajas de Ahorros

El Gobierno ha puesto patas arriba la mitad del sistema financiero español, las Cajas de Ahorros, con dos siglos de historia. Ha sido una carrera de despropósitos. Primero, dos años presumiendo Zapatero de tener la mejor banca del mundo. Luego, en 2010, una Ley de Cajas que provocó fusiones y un plan de ajuste tan complicado como ineficaz. En enero, amenaza de nacionalizaciones y cambio de reglas, con unas exigencias que no tiene ningún país del mundo. Y el viernes 18 de febrero, un nuevo decreto que retrasa la reforma hasta septiembre, con prórroga hasta marzo 2012, tras las elecciones. Y mientras, las Cajas no se han saneado, siguen con el cáncer del ladrillo y se les obliga ahora a convertirse en bancos, salir a Bolsa y buscar inversores o nacionalizarlas. Una reforma tardía, mal planteada y plagada de incertidumbres, que nos va a costar dinero a todos y que va a frenar aún más los créditos de las Cajas, en beneficio de la banca y de inversores extranjeros.

La crisis financiera desatada en 2007 forzó a la mayoría de los países, desde EEUU a Alemania, Reino Unido, Holanda o Francia, a sanear sus bancos, interviniendo muchos de ellos en 2008 y 2009, para salvarlos con dinero público. Pero España  era diferente: Zapatero se dedicó a presumir en las cumbres del G-20 de tener el mejor sistema financiero del mundo. Hasta que en 2010, con la crisis de Grecia y la deuda, empezaron las presiones sobre España y el Gobierno, además de poner en marcha el ajuste de mayo (pensiones, funcionarios…), aceptó reformar las Cajas, con una Ley aprobada en julio que forzaba un rosario de fusiones (de 45 Cajas a 17), cierre de 2.300 oficinas y 17.000 prejubilaciones, con ayudas públicas. El Banco de España dio de plazo a las Cajas para hasta Nochebuena poner orden y todo parecía encarrilado.
Pero a principios de enero, los dos grandes bancos intentaron captar dinero en los mercados (con cédulas hipotecarias) y no lo consiguieron. Saltaron las alarmas y los grandes banqueros presionaron a Moncloa: el problema son las Cajas, hay que hacer algo. Y una semana antes de la visita de Merkel a Madrid, el Gobierno volvió a sacar pecho : la ministra Salgado anunció una vuelta de tuerca en la reforma de las Cajas, obligándolas a tener para septiembre un capital básico del 10%, una exigencia que no cumple casi ningún banco del mundo y tampoco Santander o BBVA. Con ello, les forzaba a convertirse en bancos y buscar capital, saliendo a Bolsa o metiendo inversores. Y si no, les amenazaba con la nacionalización.
El cambio de las reglas de juego a mitad del partido pone a las Cajas contra las cuerdas. La patronal de Cajas (CECA), los gobiernos autonómicos y los partidos presionan al Gobierno, que necesita apoyos para sacar adelante el decreto en el Congreso. Las Cajas controladas por gobiernos del PP (el grupo Caja Madrid-Bancaja y 5 cajas pequeñas, las 2 gallegas fusionadas y las 2 de Castilla y León fusionadas), más los dos grupos de Cajas catalanas (Catalunya Caixa y Unnim) son las que están peor de capital y temen la nacionalización o verse obligadas a  malvenderse. Al final, el Gobierno suaviza la reforma: exige “sólo” el 8% de capital (Basilea III  exigirá el 7% para 2019) si las Cajas salen a Bolsa o venden el 20% de capital, deja incluir en capital ayudas, provisiones y  otros conceptos dudosos (a ver qué dice Bruselas) y retrasa el examen hasta el 30 de septiembre, con posible prórroga hasta marzo, tras las elecciones. De entrada, 8 de las 17 Cajas no cumplen, aunque lo dirá el Banco de España el 10 de marzo.
Al final, el órdago se ha quedado en un envite y la reforma se retrasa hasta septiembre o hasta 2012. Lo normal habría sido hacer lo que otros países: decir qué Cajas están mal, intervenirlas, meter dinero público para sanearlas y cambiar los gestores para que vuelvan a tener beneficios, como ya ha pasado en Estados Unidos y Holanda. Pero aquí, no sabemos las pérdidas (las Cajas tienen 100.000 millones de créditos de alto riesgo), no sabemos las necesidades de capital (el Gobierno habla de 20.000 millones y los expertos de 40.000 a 80.000) y se les obliga, con esa incertidumbre, a buscar capital, inversores, con lo que las fuerzan a malvenderse, bajo amenaza de nacionalización. Y mientras, siguen los mismos gestores, sólo vigilados por el FROB y el Banco de España, con la amenaza mediática de no cobrar bonus millonarios si lo hacen mal (pero se han librado de expedientes y sanciones).
Queda por delante un año de ajustes e incertidumbres, que van a paralizar el día a día de las Cajas. Y con mayores exigencias de capital, van a mirar aún más con lupa conceder créditos y les va a ser más difícil captar ahorro. De hecho, en 2010, las Cajas han perdido 60 millones de euros al día en depósitos, que han ganado los bancos. Y por supuesto, se va a reducir la Obra Social, así como probablemente más oficinas y personal. Al final, una parte de las Cajas quedará en manos de los bancos y de inversores extranjeros. El Sabadell ya ha dicho que quiere quedarse con un millón de clientes de las Cajas en tres años, con lo que toda la banca podría ganar unos 10 millones de clientes de Cajas. Y habrá menos competencia.
Al final, Zapatero ha hecho con las Cajas como con la crisis: dos años diciendo que no había problemas para luego hacer un ajuste tardío, desproporcionado, chapucero y con prisas, que, además, no va a dar confianza a los mercados. Y que nos va a costar mucho más.

jueves, 3 de febrero de 2011

Zapatero “saca pecho” ante Merkel y la UE

Zapatero recibe hoy en Madrid a la canciller Merkel y su corte de 6 ministros, a los que se presenta como el alumno modelo de la Europa del sur que ha hecho los deberes, con ajustes y reformas, más la foto con el” minipacto social” firmado ayer con sindicatos y patronal. Y mañana viernes, volverá a sacar pecho en la Cumbre Europea de Bruselas, de donde se vendrá con buenas palabras pero ningún acuerdo de apoyo a la deuda, ya que el tema se deja para la Cumbre de marzo. Y entonces, Merkel ofrecerá ayuda a cambio de una vuelta de tuerca en reformas y ajustes, para después de las elecciones de mayo. En medio de tanta parafernalia, España sigue sin aprobar el examen clave, el del empleo, con 4,7 millones de parados. Y es que la economía no crece, no hay consumo, ni crédito, ni inversión, y así no hay reformas ni pactos que den fruto.

Zapatero presumirá ante Merkel y los conservadores europeos de haber hecho la reforma de las pensiones y encima con el apoyo sindical.Eso sí, el recorte es de momento una baza ideológica, ya que no dará ahorros importantes al Presupuesto hasta después de 2027. La canciller le volverá a mostrar su preocupación por las autonomías, cuyo gasto sigue descontrolado, sin que el Gobierno haya tomado medidas concretas, salvo amenazar con no permitirles endeudarse, lo que ha provocado una carrera de ajustes a la desesperada de Murcia, Castilla la Mancha y Cataluña, que van a pagar los ciudadanos en recortes a empresas, funcionarios, educación y sanidad en 2011.
Otra reforma sin cerrar es la de las Cajas de Ahorros. Después dos años presumiendo de tener el mejor sistema financiero del mundo, el Gobierno aprobó en julio de 2010 una Ley de Cajas que ha cambiado por sorpresa a finales de enero y en los últimos días: como somos más chulos que nadie, se obliga a las Cajas a tener un capital básico (core capital) del 9,5% para septiembre de 2011, cuando Basilea III obliga a las entidades del resto del mundo a  tener un capital del 7% para…2019. Y les da hasta septiembre para conseguirlo (luego dice que hasta marzo), amenazando si no con entrar temporalmente en el capital. Resultado: incertidumbre en las Cajas, bancos y Fondos a la caza de gangas y mientras, no vayamos a pedir un préstamo, porque no está el patio para financiar nada. Y seguimos sin saber el agujero del ladrillo (se temen 100.000 millones).
La fanfarria mediática se ha centrado en el gran pacto social firmado ayer, que además de ser la contrapartida al duro ajuste de las pensiones, contiene pocas medidas concretas: bajada de cotizaciones para crear 100.000 empleos a tiempo parcial para jóvenes y mayores de 45 años, una ayuda de 400 euros por seis meses para los parados que se formen y un compromiso para agilizar la negociación de los convenios. No está mal, pero esto no es un pacto social como los de La Moncloa de 1977. Sigue faltando un gran acuerdo político y social que haga frente al mayor problema de España, el paro, una tasa del 20,3%, que duplica con creces la europea (9,6%), con 2.154.700 parados que llevan más de un año sin trabajo y un paro juvenil del 43 %, que preocupa a muchos expertos mundiales (último Foro de Davos).
España suspende (y con nota) en desempleo, pero eso no va a salir en la cumbre con Merkel y la UE. Es más, Merkel está pensando en apoyar a España (y a Portugal e Italia) en su pelea con los mercados por colocar la deuda, ampliando y flexibilizando el Fondo europeo de rescate, en la cumbre europea de marzo, a cambio de que Zapatero y otros líderes europeos hagan más deberes, más ajustes, más reformas: límite por ley al déficit público, eliminar cláusulas de revisión en salarios y pensiones, subida de impuestos, reformas en sanidad y educación… Merkel, Sarkozy y Cameron, los conservadores europeos, están dispuestos a ayudar a la Europa del sur si hacen la misma política que ellos. Pero esto, para España es ir justo en la dirección contraria a crear empleo. Hace falta crecer reanimar el consumo y la inversión, desatascar el crédito, crear confianza, no más ajustes disfrazados de reformas. Pero es lo que nos van a pedir de nuevo a cambio de ayudarnos con la deuda y los mercados.

viernes, 28 de enero de 2011

Reforma de pensiones: un recorte duro,mal repartido e insuficiente

Lo llaman reforma de las pensiones pero se trata de un recorte puro y duro, más drástico que el de otros países, presionado más por otro intento del Gobierno de calmar a los mercados que por hacer una reforma meditada y con futuro. Un recorte que se traducirá en un 20% menos de pensión para los futuros jubilados y que sufrirán sobre todo los mayores de 55 años, los jóvenes, las mujeres y los autónomos. Y un recorte que puede ser insuficiente en pocos años, si España sigue sin fomentar la natalidad y si nuestra economía no consigue crear más empleos para que coticen. Y si pensamos sólo en recortar gastos y no en subir ingresos vía cotizaciones. Claro que muchos prefieren que esos pagos extras los dirijan los españoles a los planes de pensiones privados, en vez de a la Seguridad Social.

El sistema de pensiones hay que estar siempre retocándolo: se reformó en 1.985 (con huelga general) y en 1997 (con acuerdo sindical y parlamentario).Ahora había una razón de peso para las reformas: España, como el resto de Europa, envejece: para 2060 se van a duplicar los mayores de 65 años y habrá dos personas en edad de trabajar por cada jubilado, cuando ahora son cuatro. Y eso va a aumentar el gasto en pensiones, que ronda los 110.000 millones de euros. Hasta aquí bien, pero dos precisiones. Una, el sistema no entraría en déficit, con la hucha de la SS, hasta 2029. Y dos, España es de los países europeos con menos peso del gasto en pensiones: 8,9% del PIB, menos que Italia (14%), Francia (13,5%) o Alemania (11,6%). Y seguiríamos gastando menos que la UE hasta 2060, en que ya gastaríamos más.
Hay que hacer la reforma, pero gradualmente. Incentivando a la gente que pueda para que se jubile después de los 65 años y prohibiendo las jubilaciones anticipadas (la mitad del total), como las pactadas para las Cajas con dinero público. Pero ahí entra Zapatero, queriendo de nuevo aparecer como el alumno más aplicado ante los mercados. Y no sólo aumenta la edad de jubilación obligatoria de 65 a 67 años, (hay 6 países europeos que lo han hecho y 7 que no lo han tocado o sólo  incentivan ampliarla),aumentando la cotización de 35 a 37 años para tener el 100% de pensión, sino que toma otras dos medidas duras: ampliar el periodo de cotización de 15 a 25 años (más años, menos base media) y  pasar de 35 a 38,5 años de cotización los mínimos exigidos para jubilarse con el 100% (sólo el 2% de los trabajadores ocupados actuales ha cotizado más de 35 años).Y sube la jubilación anticipada de 61 a 63 años, pero perdiendo un 7 % de pensión por cada año antes que uno se jubile de los 67.
En consecuencia, el recorte de la pensión será drástico: una media del 20 % a partir de 2027. Y eso en un país donde la pensión media, 785 euros hoy, es el 63% de la jubilación media de la Unión Europea, según los técnicos de Hacienda. Y donde uno de cada cinco jubilados está en riesgo de pobreza.
El recorte afectará sobre todo a los españoles que tienen menos de 49 años, tres de cada cuatro trabajadores con empleo. Pero la reforma se va a cebar en cuatro grupos de españoles: jóvenes (empiezan tarde a trabajar y cotizan poco y mal), mujeres (la mitad ni trabajan ni buscan trabajo y las que lo hacen, ganan y cotizan entre un 17 y un 35% menos que los hombres), autónomos (el 95% cotiza por la base mínima) y, sobre todo, mayores de 55 años. Aquí, basten dos datos: en España sólo trabajan el 43 % de los mayores de 55 años (en la OCDE es el 52%) y sólo una de cada tres personas de entre 60 y 64 años está trabajando. Los mayores de 55 años, muchos de ellos parados sin futuro, tardarán dos años más en jubilarse. Y encima, los que están trabajando, tardarán 2 años más en dejar su puesto a uno más joven, con lo que serán 240.000 empleos menos disponibles cada año.
Además de drástico y mal repartido, el recorte va a ser insuficiente. Porque el problema de España no es sólo que las pensiones se van a duplicar entre 2010 (8,8 millones) y 2050(17 millones), sino que la economía apenas va a crear empleo y los cotizantes a la SS se van a estabilizar (de 17,6 a 19,3 millones en 2050). Ahí está el problema: hay que conseguir que trabaje más gente, lo que pasa por fomentar la natalidad y un sistema que cree más empleo. En Alemania, con menos del doble de población de España (82,5 millones frente a 47) trabajan 40,3 millones de personas, frente a 18,4 en España. O sea, que en Alemania trabaja casi la mitad de la población total (49%) y aquí sólo poco más de un tercio (39%).
Otras medidas pasarían por tocar no sólo los gastos, sino también los ingresos, por dos vías: destinar más dinero del Presupuesto a la hucha de las pensiones cuando salgamos de la crisis y aumentar algo las cotizaciones. Al final, los trabajadores tendrán que pensar en pagar a un plan de pensiones privado, para compensar el recorte de las pensiones públicas. ¿Por qué no plantear entonces que hagan un pago extra a la SS, para asegurar el sistema? Pero claro, este mensaje no les gustaría a los conservadores europeos ni a los mercados…
Al final, se ha buscado el consenso para vendernos esta reforma como la única posible. Los sindicatos se prestan a la foto del acuerdo el miércoles con mínimos logros (bajar la exigencia de 41 años a 38,5, además de dos “detalles” con las madres y los becarios). Y tanto CiU como PNV y CC dan la cobertura parlamentaria a cambio de concesiones varias para sus autonomías, sin que el PP sepa qué hacer salvo clamar ahora por quitar los privilegios a las pensiones de diputados y senadores, que está por ver. Unos y otros, como el Gobierno, han tratado de salvar la cara con un recorte que no les afecta y que va a cargar sobre las generaciones futuras, sobre los jóvenes actuales, que van a tener que trabajar desde los 26 años sin dejarlo ni un día para poder jubilarse con el 100% de una pensión recortada. “El que venga detrás que arree”. Ojo: son nuestros hijos.

jueves, 13 de enero de 2011

Zapatero: sólo con reformas no se crece

Somos el país del péndulo: después de quince años de vacas gordas sin hacer reformas económicas de calado, ahora queremos hacerlas a contrarreloj y en plena crisis. Zapatero busca convencer a los mercados de que es el alumno más aplicado del club euro y, cual converso, amenaza hacer las reformas con o sin acuerdo. Y dice que gracias a ellas, España va a crecer en los próximos cinco años entre el 2 y el 2,5 %. Lo malo es que sólo con reformas no se crece, aunque ayuden. Y la realidad es que la Unión Europea, la OCDE y la mayoría de los expertos apuestan por un mínimo crecimiento este año y el próximo. Y más paro.

El optimismo enfermizo de Zapatero le hizo decir el martes, en la presentación de Informe Económico 2010, que “en 2010 se ha producido el tránsito de la recesión a la recuperación”. Y que España va a crecer en el entorno del 2-2,5% de 2011 a 2015. Ningún experto se lo cree. Tras un estancamiento en 2010 (-0,2/0% de crecimiento), la UE, OCDE y el FMI nos dan para este año un crecimiento del 0,7% (1,3% el Gobierno) y un 1,7% para 2012 (2,5% el Gobierno). Y la UE espera que el paro crezca este año del 20,1 al 20,2%.

Al margen de la guerra de cifras, la polémica está en si las reformas anunciadas por Zapatero van a “acelerar la recuperación”, como promete. Veamos. Reforma de las pensiones: los ahorros se notarán en diez o veinte años y suponen menos ingresos para los pensionistas, o sea, menos consumo y menos crecimiento. Reforma de las Cajas: las fusiones serán difíciles de digerir y de entrada, harán que las Cajas den créditos con cuentagotas y más caros (o sea, malo para la inversión). Ajuste de cuentas de las autonomías: necesario, pero tendrá un coste en inversiones públicas y en retraso de pagos a empresas, sin olvidar un recorte del gasto en educación (1.800 millones este año), un tema clave para la recuperación. Reforma de la negociación colectiva: necesaria, pero si no se hace por consenso, será tan inútil como la reforma laboral aprobada en 2010. Y reforma de las políticas de empleo: urgente, para adecuar la formación de los parados al empleo, pero tiene que haber trabajo que ofrecerles.

Estas y otras reformas hay que hacerlas, aunque a corto plazo no siempre ayuden. Pero al final, los dos motores del crecimiento son el consumo y la inversión. Y el consumo no tira porque hay 2,6 millones de personas sin empleo y muchos millones de pensionistas, funcionarios y trabajadores con el sueldo congelado o con mínimas subidas. Y un tercio de los ocupados temen perder su empleo en 2011, según una encuesta de Randstad. En cuanto a la inversión, la pública sufre los recortes del Presupuesto y los agujeros de las  autonomías y los Ayuntamientos. Las empresas privadas, sobre todo las pymes, sufren la falta de consumo y la asfixia de un crédito escaso y caro, que lo va a ser aún más en 2011. Y para ensombrecer el panorama, suben los precios y la energía, lo que encarece los costes y debilita aún más el consumo.

Por todo ello, 2011 va a ser un año difícil, de escaso crecimiento y alto paro. Y así lo ven los españoles: un 32 % peor que 2010 y un 41 % igual, según la última encuesta del CIS. Para salir del bache, más que reformas habría que fomentar el crecimiento, el consumo, la inversión, pero eso sería ir contracorriente de los mercados y de Europa, que ha empezado a crecer. Alemania, por ejemplo, ha tenido en 2010 el mayor crecimiento desde la unificación (+3,6%), con un paro del 7,3 %, la tercera parte que España. Y la OCDE tiene un paro del 8,6%.

No está de moda, no es políticamente correcto, pero hay que volver a poner el crecimiento y el empleo como la primera prioridad del país, no las reformas, que llegan tarde, contra reloj y sin credibilidad interna ni externa. La situación es lo suficientemente grave como para hablar de unos nuevos Pactos de la Moncloa, para presentar un bloque unido ante Europa y los mercados. Pero el PP no está por la labor, porque piensa que cuanto peor mejor para llegar al Gobierno, sobre todo si Zapatero les hace el trabajo sucio. Pero el problema es llegar a la primavera de 2012, una fecha muy lejana, dada la gravedad  de la crisis y la presión de los mercados, que volverá. Zapatero anticipa que el enfermo hará footing en los próximos años y Rajoy vaticina diariamente su muerte cerebral. Pero la economía sólo quiere salir de la UVI.

martes, 28 de diciembre de 2010

El ajuste de las Cajas, también lo pagamos todos

En plenas Navidades, la mayoría de las Cajas de Ahorros han estado cerrando fusiones para alumbrar un nuevo mapa de un sector que apenas había cambiado en el último siglo. El Banco de España les había dado un ultimátum: o ponéis orden para Nochebuena o lo ponemos nosotros. Y vaya si lo han hecho: ha habido fusiones contra reloj, para pasar de 45 Cajas a 17, se van a cerrar 2.300 oficinas y salen unos 20.000 trabajadores (1 de cada 6), la mayoría por prejubilaciones. Pero una cuarta parte del ajuste la pagaremos todos los españoles, financiando el paro durante dos años a los prejubilados de las Cajas, que salen con 55 años, lo que nos costará 1.100 millones de euros. Y además recibirán préstamos públicos del FROB para financiar el ajuste de un sector con beneficios.
Las Cajas son el eslabón más débil del sistema financiero español, por varias razones. La principal, porque soportan el 65% de la crisis del ladrillo (170.000 millones en activos inmobiliarios), con una elevada morosidad. La segunda, porque tienen una débil estructura de capital. La tercera, por su exceso de capacidad, fruto de haber aumentado en la última década oficinas (+30%) y plantillas (+32%), mientras la banca las recortaban (-6%).La cuarta, una gestión muy condicionada por los políticos locales y autonómicos (y hasta los Obispados).Y la última, que este año se han intervenido dos Cajas (CCM y Caja Sur) y los mercados temen que haya más Cajas en apuros(11 han tenido pérdidas en el tercer trimestre).
Pero las prisas ahora por ajustar las Cajas se deben a dos factores más. Uno, que necesitan con urgencia liquidez y apelar a los mercados para refinanciar en 2011 más de 40.000 millones de deuda. El otro, que la normativa europea Basilea III les obligará en 2011 a mayores exigencias de capital. Y para ello, tendrán que convencer a los inversores que son entidades saneadas y bien gestionadas.
La reforma ha consistido en un puzle de 12 fusiones entre Cajas de distintas autonomías o de la misma (caso de las Cajas de Galicia o Castilla y León), buscando siempre que una Caja sana se haga cargo de una o varias con problemas. Caja Madrid, Bancaja y 5 Cajas pequeñas han hecho la mayor fusión financiera de nuestra historia, creando la tercera entidad tras Santander y BBVA. Otras fusiones importantes son las protagonizadas por Cajastur, Catalunya Caixa, Caja Murcia y Caja Navarra. Ahora quedan 17 grupos de Cajas, tres veces más grandes, con un 15% menos de personal, y una estructura más ágil, como bancos, para poder captar accionistas y capital en la Bolsa y en los mercados. Y con una gestión más profesionalizada, aunque siguen los políticos: en el grupo Caja Madrid-Bancaja, por ejemplo, de los 22 consejeros hay 2 ex- ministros (Rato Y Virgilio Zapatero) y otros 11 cargos políticos.
El mayor coste del ajuste de las Cajas será para reducir el personal en 20.000 empleados, de los que 17.000 saldrán por prejubilaciones a los 55 años. El Ministerio de Trabajo, el que quiere que todos nos jubilemos a los 67 años, les va a autorizar un ERE para que los dos primeros años cobren el paro y lo pague el INEM (o sea,todos), así como sus cotizaciones a la Seguridad Social (además, los prejubilados pagarán menos impuestos en el cobro de su indemnización al ser un ERE). Esta fórmula de ajuste laboral, de las que no han disfrutado los bancos en sus múltiples prejubilaciones, les supondrá un ahorro de 1.100 millones que paga el Estado. Y también recibirán 12.000 millones de préstamos públicos del FROB.
Ahora, las Cajas tendrán que digerir estas complicadas fusiones y buscar capital para sanearse y reforzarse. Y en enero, se desnudarán, al tener que publicar el riesgo que tienen con el ladrillo, un dato clave para los mercados. Habrá que ver si mantienen su “trato de Cajas” frente al cliente, qué pasa con su Obra Social  y si pierden cuota frente a los bancos. Ojala no haga falta un segundo ajuste, porque también nos tocaría pagarlo.