Mostrando entradas con la etiqueta Amazon TV. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amazon TV. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de junio de 2018

La TV de pago gana a la tradicional


Por primera vez en España, la TV de pago (con menos de una década de vida) facturó en 2017 más dinero que la TV tradicional (TVE lleva 62 años y las privadas 28). Y 1 de cada 3 hogares (6,6 millones de familias) están abonados a la TV de pago, la mayoría con paquetes donde las telecos se la ofrecen junto al teléfono e Internet. Pero también hay 2,5 millones abonados a TV de pago extranjeras, como Netflix, Amazon o HBO. El  “pagar para ver lo que uno quiere” en televisión es imparable y la TV de pago llega ya al 60% de hogares europeos. Un cambio que está  revolucionando el sector audiovisual, a golpe de fútbol y series, y que afecta mucho a las TV en abierto (menos publicidad y menos calidad) y a las TV públicas, que necesitarán más recursos para competir. Telecos y plataformas extranjeras nos han creado esta necesidad, la TV a la carta, que será cada vez más cara.

enrique ortega
La televisión tradicional cumplirá 62 años en España este otoño, con TVE emitiendo desde octubre de 1956, aunque las privadas, Telecinco y Antena3, llevan emitiendo sólo desde principios del año 2000. La televisión de pago es mucho más reciente: Movistar inició una prueba piloto en Alicante en enero de 2001, que extendió en 2005 a todas las provincias, pero el lanzamiento de Movistar TV se hizo en 2013, año en que las empresas de telefonía se lanzaron a vender “paquetes múltiples”, donde ofrecían a sus clientes de teléfono un paquete con telefonía fija, móvil, Internet fijo y móvil más TV de pago. Y así hemos llegado a 2017, con 6.590.000 hogares clientes de la TV de pago, un 35% del total de familias españolas y  2,3 millones de abonados más que en 2013, según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Del total de abonados a la TV de pago, la gran mayoría (5,8 millones) lo son a través de su empresa de telefonía, de las telecos, que les han vendido un paquete quíntuple (5,5 millones de contratos).

Pero también hay españoles que han contratado la TV de pago con plataformas extranjeras, multinacionales norteamericanas que ofrecen sus canales por Internet a cambio de un pago mensual. La líder es Netflix, que llegó a España en octubre de 2016 y que ya tenía 1,46 millones de abonados a finales de 2017 (el 9,1% de los hogares), según datos de la CNMC. Le sigue Amazon, con su servicio Prime Video, que funciona desde diciembre de 2016 y tiene ya 566.000 españoles abonados (el 3,5% de hogares). Y HBO, disponible desde noviembre de 2016, que cuenta con 450.000 abonados en España (2,3% de hogares).

Al final, la TV de pago ha ganado ya un 22,3% del consumo total de TV en España, frente al 77,1% de consumo de la TV en abierto, según los datos de la CNMC para 2017, aunque en abril de 2018 batía otro récord, con el 24,1% del consumo de TV (y 75,9% la TV en abierto), según la consultora Barlovento TV.  De este pastel de la TV de pago (ese 22,3% del consumo total de TV, 241 minutos diarios en abril 2018), la mayor tajada se la lleva la TV por cable (10,2% del consumo total de TV), seguida de la TV por Internet (9,2%)  y la TV por satélite (2,9%). En las tres modalidades, la empresa líder es Movistar TV (que ronda el 60% de todos los abonados a la TV de pago), Vodafone (21%), Orange (6%), Euskaltel (4,4%) y Telecable (2,1%), más las plataformas de TV por Internet, donde Netflix ocupa el 2º lugar, tras Movistar, Amazon el 4º (tras Vodafone) y HBO el 6º (tras Orange).

El principal motivo por el que los españoles contratan una TV de pago es porque su operador de telefonía se lo ofrece (un 47%), normalmente como una oferta de fútbol o series (con un precio inicial más bajo que luego sube). El segundo motivo, según el Panel de Hogares 2016 de la CNMC, es por la series (el 35%) y los deportes (el 31%), también por los documentales (25%) y “por ver menos publicidad” (24% encuestados). Y a la hora de darse de baja de una plataforma de TV de pago, los motivos más importantes son perder las series de referencia (el 23%), el fútbol (20%) o las películas (19%), así como perder servicios o aplicaciones. Y un dato resaltable es que los jóvenes “millenials(nacidos entre 1980 y 1995) son más asiduos que los mayores a los canales de pago, según un estudio de Deloitte. Lo que más se consume en la TV de pago es deportes, series, películas y documentales, mientras en la TV en abierto ganan los concursos, los programas del corazón, noticias y magazines.

Pero si el salto de la TV de pago ha sido grande en abonados (de la nada a casi 6,6 millones), el gran salto lo han dado en facturación, en volumen de negocio: la TV de pago ingresó 2.133 millones de euros en 2017, un 14,6% más que en 2016 y el 43% más que hace 5 años. Y con ello, superó por primera vez el negocio de la TV en abierto, que facturó 1.913 millones de euros en 2017, un 1,08% más que en 2016, según los últimos datos de la CNMC. Este “adelantamiento” de la TV de pago, en menos de una década de existencia, se debe a tres factores. Uno, el gran aumento de abonados (de 3,9 millones en 2013 a 6,59 millones en 2017). Dos, el aumento de ingresos por cuotas (de 1.380 millones en 2014 a 1.968 millones en 2017). Y tres, a la mejora de la publicidad, en general y también para la TV de pago (que ingresó 65 millones en 2017, el 5% de todos sus ingresos, mientras para la TV en abierto, la publicidad ingresada en 2017, 1.780 millones, supone el 93% de sus ingresos).

Cara al futuro, la TV de pago tiene todavía mucho recorrido en España, si tenemos en cuenta que está menos avanzada que en otros países. Así, la TV de pago ha penetrado en el 35% de los hogares españoles, frente al 60% de media en Europa, según un informe de Deloitte, que estima que podría crecer hasta el 80%.Y esa penetración es aún mayor en países como Portugal (90% de hogares abonados a la TV de pago), Francia (75%) o Reino Unido (63% abonados), aunque es menor en Italia (25%).

Lo que está claro es que las telecos han apostado fuerte por la TV de pago, sobre todo porque se les agota el crecimiento con la telefonía (fija y móvil) y tienen que jugarse los ingresos futuros con los datos y la TV de pago. Por eso están apostando fuerte con los contenidos, con la compra y producción propia de series y el pago de los derechos de fútbol: protestan porque la Liga les cobra cada vez más, pero saben que el fútbol es la clave para crecer en abonados e ingresos. Y también las series. Por eso, Vodafone se alió en mayo de 2016 con la plataforma HBO, para ofrecer sus contenidos. Y en mayo de 2018, Movistar ha firmado un acuerdo con su competidor Netflix para incorporar sus contenidos, a finales de 2018, a sus clientes de la TV de pago de España y Latinoamérica.

Este crecimiento de la TV de pago y su apuesta de futuro preocupan y mucho a las TV privadas en abierto, sobre todo a Mediaset (Telecinco, Cuatro) y Atresmedia (Antena 3 y la Sexta), que hasta ahora estaban muy cómodos, tras el “regalo” de Zapatero de quitar la publicidad a TVE en 2009. De hecho, ambos grupos de TV en abierto son hoy un auténtico “duopolio televisivo”, que controlan el 84,7% de la publicidad total en televisión (927 millones Telecinco y 887 millones Atresmedia) cuando sólo tienen el 55,4% de la audiencia, según Infoadex. Un control sobre el mercado publicitario, a través de acuerdos y tejemanejes de sus empresas vendedoras de publicidad, que no se conoce en ningún otro país de Europa, donde los dos mayores grupos audiovisuales sólo controlan del 60 al 77% del mercado publicitario. Un “duopolio” que es duramente criticado por las demás TV privadas y autonómicas.

Las TV privadas en abierto, en especial los grupos Mediaset y Atresmedia, tratan de defenderse del boom de la TV de pago por dos vías. Una, mejorando su plataforma de contenidos en Internet, para lo que se han unido a RTVE, con objeto de unificar la oferta online de los tres operadores. Además, exigen al Gobierno desde hace meses que haga cumplir a las TV de pago las obligaciones de la normativa audiovisual que ellos cumplen: que los contenidos emitidos por las televisiones sean un 51% europeos (de ellos, la mitad españoles), que contribuyan a financiar obras audiovisuales europeas (con el 5/6% de sus ingresos) y que tengan limitada su publicidad (12 minutos por hora de emisión).

Las TV de pago, sobre todo las telecos que hay detrás, argumentan que su negocio “es diferente”, está más ligado a Internet que al mundo audiovisual, y piden que no se les apliquen esas normas de las TV en abierto, mientras se quejan del “duopolio” publicitario de Mediaset y Atresmedia. Y además, piden al Gobierno que cree una Fiscalía especial contra la piratería, porque en España se accede más a contenidos online ilegales (lo hace el 16% de la población, frente al 10% en Europa) y eso les supone unas tremendas pérdidas a las TV de pago: 533 millones al año en películas y otros 171 millones en series.

En medio de esta pelea entre TV de pago y TV en abierto se encuentran las TV públicas, afectadas por esta mayor competencia (por la audiencia y la publicidad) y los recortes del Gobierno y autonomías en los últimos años. El gran problema es TVE, que tras perder 475 millones de euros entre 2010 y2015 (al quitarle la publicidad), parece que ha reajustado sus cuentas y cerró con beneficios 2016 (+0,8 millones) y 2017 (+25 millones), si bien es un intolerable ejemplo de manipulación política que no puede mantenerse más. En cuanto a las televisiones autonómicas, también han mejorado algo sus cuentas (aún reciben 942,7 millones de subvención), no su “independencia” política, pero pierden publicidad (-10% en 2017) y audiencia. El reto de las TV públicas es doble. Por un lado, conseguir un sistema de financiación estable y suficiente, máxime cuando las TV públicas nos cuestan menos que las de otros países: 38,9 euros por habitante frente a 67 euros de media en la UE, 120 en Alemania, 113 en Reino Unido, 66,4 en Francia o 42,7 euros/habitante en Italia, según un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela. Y por otro, adaptarse a la competencia creciente de la TV por Internet, deportes y series.

Cara al futuro, lo que está claro es que ha cambiado el modo de ver televisión: estamos pasando del “qué ponen esta noche en la tele” al “qué quieres ver en la tele”. Y de ver lo que nos echan a buscar los programas que nos interesan y verlos cuando queramos, en la tele, el móvil, el ordenador o la tablet. Y ver la tele con el móvil al lado, para comentar al momento algo en redes y WhatsApp o para consultar algo en Google. Y sobre todo los jóvenes, los que han nacido con muchas cadenas disponibles y mucha oferta donde elegir. Una oferta que se va a hacer cada día más compleja, al modo de una TV a la carta, donde las telecos y los operadores internacionales tratan de competir en calidad de contenidos e imagen.

De hecho, la penúltima batalla de las telecos en la TV de pago es emitir contenidos en 4K, una mayor calidad de imagen para la que sólo están preparados los televisores del 9,8% de hogares españoles, según datos de Astra (y los que tengan el TV, necesitan además un descodificador). Pero la carrera está lanzada: Orange emitirá Roland Garros en 4K y pondrá en marcha un canal de series en calidad UHD, Movistar ha lanzado también un descodificador 4K y estudia emitir en ese formato carreras de F-1 y Moto GP, mientras Vodafone ya ofrece 7 canales en 4K y ofrece el descodificador desde marzo de 2016. El “gancho” para que las familias se cambien a televisores 4K y busquen canales de pago que emitan con esta alta calidad será este Mundial de Fútbol de Rusia, que se inicia hoy y donde todas las imágenes que se sirvan serán en 4K (aunque en España los emita Mediaset en TDT “normal). Ya en la pasada temporada, la Liga emitía 2 partidos en 4K y su objetivo es emitir todos los partidos en este formato a medio plazo, otro “gancho” más para la TV de pago.

La TV de pago ha irrumpido con fuerza en nuestras vidas y crecerá más en pocos años. El “truco comercial” de las telecos y las plataformas de Internet es que probemos, que “nos enganchemos” a la TV de pago, a elegir lo que queremos ver, sin casi anuncios, en lugar de soportar los anuncios y programas de baja calidad de las TV en abierto. Y luego, una vez que estemos “pillados” por el deporte, las series, películas, documentales o programas de cocina, subirnos poco a poco las tarifas, como ha pasado con los datos e Internet. Ya lo saben: “la otra TV” está muy bien pero hay que pagarla. Y cada año más.

jueves, 5 de enero de 2017

La doble batalla por la televisión de casa


Somos un país de “teleadictos”: pasamos cada día 3 horas y 49 minutos ante el televisor, 2 meses al año. Es la tercera actividad de nuestra vida, tras dormir y trabajar o estudiar. Y hay más telespectadores que internautas. Por eso, crecen las ofertas de las empresas telefónicas para que contratemos TV de pago, una nueva forma de ver televisión que ya pagan 6 millones de españoles. Un negocio boyante donde acaban de desembarcar en España los grandes del sector: Netflix, HBO y Amazon, cada uno con sus series y películas. Y mientras, sigue creciendo el negocio de la televisión en abierto, “la de siempre”, con más “telerrealidad” y menos calidad. Es la TV que ven cada día 32,6 millones de españoles adultos y cuya publicidad se reparten Mediaset (Tele5) y Atresmedia (Antena 3), un “duopolio cada vez más fuerte que se lleva el 86,4% del negocio. Cara al futuro, crecerá la TV de pago: si queremos ver televisión de calidad, cuando y como queramos, tendremos que pagarla. 
 
enrique ortega

España es el segundo país de Europa que dedica más horas cada día a ver televisión: eran 246 minutos en noviembre y se estima que 2016 cerró con una media de 229 minutos ante el televisor, 3 horas y 49 minutos, según Barlovento Comunicación, sólo por detrás del tiempo que ven TV en Italia (4 horas y 40 minutos) y por delante de Francia (3 horas y 44 minutos) y Reino Unido (3 horas y 7 minutos), según el informe IHS Markit 2015. Aunque  los españoles ven ahora 17 minutos menos de TV que en 2012, el año récord (con 246 minutos), el tiempo que pasamos ante “la caja tonta” es una barbaridad: 59 días al año, casi 2 meses. Es la 3ª actividad a la que dedicamos más tiempo, tras dormir y estudiar o trabajar. Increíble pero cierto.

Cada día, el 73,4% de los españoles mayores de 4 años ve televisión, lo que da una audiencia media diaria de 32.677.000 personas, según Barlovento Comunicación. Las mujeres ven algo más la televisión que los hombres (17% del día frente al 15%) y son más “teleadictos” los mayores de 64 años (la ven una media de 6 horas, el 24% del día) y mucho menos los jóvenes (de 13 a 24 años la ven una media de 2 horas, el 8% del día). Y hay cuatro regiones donde la gente ve más de 4 horas diarias de televisión (Cantabria, Castilla la Mancha, Extremadura y Aragón). La mayoría ve la televisión en abierto (78,6%) pero hay ya un 20,6% de telespectadores que ven la TV de pago.

Este enorme atractivo de la televisión en España  (y su baja calidad) han llevado a las empresas de telecomunicaciones (las “telecos”) a buscar una nueva vía de negocio en la TV de pago, desde que en 2013 Movistar lanzó Movistar TV a partir de Digital + (antes Canal Plus). Y la batalla comercial por este nuevo nicho de negocio se ha profundizado en 2016, con una enorme inversión de todas las telecos en compra de contenidos (fútbol, retransmisiones deportivas, series y películas) y una pelea constante por lanzar ofertas atractivas a sus clientes de teléfono e Internet, para que se “enganchen” a la TV de pago. Y así, hoy día reconocen, desde Telefónica, Vodafone y Orange, que “nuestro  producto estrella es la TV de pago”.

La TV de pago se ofrece dentro de los llamados "paquetes convergentesque ofrecen las telecos en España en los últimos años, una oferta de paquetes “cuádruples” (telefonía fija+ móvil +acceso a Internet+ datos móviles) y quíntuples (que añaden a los 4 servicios anteriores la TV de pago). Estos paquetes son algo propio de España, porque las telecos europeas no los ofrecen y sus clientes contratan los servicios por separado. Aquí, las grandes telecos se han centrado en estos paquetes, que ya tienen contratados 10,3 millones de hogares (1,3 millones más que hace un año), porque así consiguen un cliente más fiel (no cambia tanto de compañía) y sobre todo, al que puedan cobrar más: hay paquetes básicos (40% clientes) de 40 a 60 euros, otros medianos (30% clientes) de 70 a 80 euros y los Premium (20% clientes), que llegan a pagar más de 120 euros por telefonía, Internet, datos y TV casi sin límites.

Por esta vía de los paquetes convergentes llegan a la TV de pago la mayoría de los españoles. A finales de septiembre 2016 había en España 5,84 millones de personas abonadas a la TV de pago, un 9,2% más que un año antes, y 4,9 millones la tenían contratada a través de “paquetes convergentes”. Un negocio con ingresos crecientes y que ha resultado clave para que las telecos mejoren sus cuentas en 2016. De hecho, los ingresos de la TV de pago fueron de 686,1 millones en el segundo trimestre 2016 (último dato), un 33,2% más que el año anterior. Y superaron ya los ingresos por publicidad que factura la TV en abierto: 548,8 millones de euros en el tercer trimestre (+11,2%).

Este negocio de la TV de pago está dominado por Telefónica, la primera que se anticipó con Movistar TV y la posterior compra de Digital+ (antes Canal+): controla dos tercios del mercado, con 3.711.400 abonados a septiembre (ha ganado 128.000 clientes en el último año). Le sigue Vodafone, con 1.200.000 abonados, la teleco que más clientes ha ganado (300.000) por sus ofertas de fútbol, películas y series. El tercero es Orange, con 458.000 abonados a la TV de pago, seguido de Euskaltel (265.000 abonados en el País Vasco y Galicia).

El auge de la TV de pago se debe a varios factores. El primero y fundamental, que las telecos lo están vendiendo con ofertas, “por un poco más”, no como un servicio de lujo sino como un producto que se puede contratar junto al teléfono e Internet por unos euros más al mes e incluso gratis durante unos meses iniciales (cuando ya los clientes estén “pillados”, les subirán el precio). La segunda, que son contenidos atractivos, frente a una TV en abierto que apuesta cada vez más por la “telerrealidad” y los programas en directo sin interés o las producciones extranjeras de “telebasura”. El “gancho” fue primero el fútbol, luego las motos y la F1, pero ahora son las series (“Juego de tronos” y otras “de culto”) y las películas. Además, la implantación creciente de la fibra óptica ha hecho que cada vez haya más hogares que puedan acceder a emisiones de alta definición, con mucha calidad de imagen y sonido.

En esas estaban las tres grandes telecos (Telefónica, Vodafone y Orange), en vender la TV de pago a sus millones de clientes de teléfono e Internet, para facturarles más, cuando han visto llegar a unos duros competidores, varias multinacionales especializadas en la TV de pago. Primero se lanzó en 2010 Wuaki.tv (comprada en 2012 por la japonesa Rakuten), la única que ofrece un servicio híbrido: o plataforma de películas y series en streaming (6,99 euros al mes) o servicio de alquiler (1,99 euros) y compra de películas (4,99 euros.) Luego desembarcó Netflix, en octubre de 2015, con un catálogo de series, documentales y películas que ofrece por una tarifa plana de 7,99 euros al mes. Ahora ya tiene 216.000 suscriptores y llega al 1,8% de los hogares con Internet. En noviembre de 2016, llegó HBO, otro gigante con 3.000 títulos y series, que ofrece un mes gratis y luego una tarifa de 7,99 euros al mes, aunque también se puede ver su catálogo a través de Vodafone, que llegó a un acuerdo con ellos. Y el último en llegar, en diciembre de 2016, ha sido Amazon, a través de Amazon Prime Vídeo, una plataforma disponible en más de 200 paises. También ofrece series, películas y programas, por 2,99 euros los primeros 6 meses y luego 5,99 euros.

La pelea por la TV de pago se centró primero en el fútbol (es inevitable), pero ahora gira sobre las series, sobre todo en la oferta de grandes series norteamericanas “de culto”, que atraen a jóvenes y edades medias. Pero Telefónica y también HBO quieren producir series propias, porque creen que ahí estará el éxito de estas plataformas en el futuro: invertir en contenidos (Movistar ha invertido 70 millones en 2016 en 8 grandes series españolas, aprovechando todo el equipo humano y la experiencia de la antigua Canal+, ahora la productora Movistar+). En paralelo, Telefónica está trabajando en impulsar la tecnología televisiva de alta definición 4K, que estará generalizada para 2018: Movistar quiere ser también líder en esta TV de pago de alta definición y está apostando, además de por contenidos 4K, en acuerdos con los fabricantes para que sea una oportunidad para renovar el parque de aparatos de TV en España.

Entre tanto, la TV en abierto, “la de siempre”, sigue ahí y creciendo, tanto en audiencia como en publicidad, mientras languidece la prensa escrita y los medios online. Entre enero y septiembre de 2016, la publicidad en TV creció un 6,4%, facturando 1.515 millones de euros, según Infoadex. Y de ese pastel, sólo 2 grupos se llevaron el 86,4%: Mediaset (Tele 5 y 6 canales más) el 43,8% y Atresmedia (Antena 3 y 5 canales más) otro 42,6%. Con ello, este “duopolio” televisivo ha aumentado su cuota publicitaria un 0,5% (era el 85,9% en 2015). Y eso a pesar de que desde abril de 2016 hay 6 nuevos canales en abierto, que el Gobierno Rajoy adjudicó en octubre de 2015 a 13TV (Conferencia Episcopal), Ten (productora Secuoya, próxima al PP), DKiss (Kiss FM y Blas Herrero), Real Madrid TV, BeMad (Mediaset) y AtresSeries (Atresmedia). Entre todos y con los demás canales marginales (Paramount, Disney Channel, Discovery Max y Gol TV), sólo han conseguido arañar un 3,5% de publicidad, más otro 3,5% para las TV de pago y el 6,6% restante para las TV autonómicas.

Mediaset y Atresmedia son un “duopolio” que controlan la publicidad (86,4%) en un porcentaje muy superior a su audiencia (57,8% hasta noviembre 2016), gracias a su posición de dominio y a una agresiva política de precios y ofertas, que ha sido multada en varias ocasiones por la Comisión de la Competencia (CNMC). Este poder de los 2 grandes grupos audiovisuales es algo desconocido en Europa, donde los 2 mayores grupos televisivos de cada país (Francia, Alemania o Reino Unido) sólo controlan del 60 al 77% de la publicidad televisiva. Esta posición de “duopolio” permite que ambos grupos españoles, que cotizan en Bolsa, multipliquen año tras año sus beneficios: Atresmedia ganó en 2016 (de enero a septiembre) 101,5 millones, más que en todo 2015 (99,2 millones, casi el doble que los 52,5 millones de 2014) y Mediaset otros 131,8 millones de euros (un 15% más, tras ganar 166,2 millones en todo 2015, casi el triple que los 59,5 millones de 2014). “Hacemos televisión para vender publicidad”, decía en los años 90 el presidente de Tele5, sin ningún pudor. Y ahí siguen, facturando cada vez más sin importar cómo. Y con un poder tan tremendo, sobre el mercado publicitario y de contenidos, que las TV pequeñas piensan abandonar la patronal de las televisiones privadas, UTECA.

Ahora, los dos grupos que pelean por nuestra atención televisiva, las TV en abierto y las TV de pago (telecos y multinacionales), están enzarzados en una batalla por la audiencia y el pastel publicitario. De momento, va ganando la TV de pago, que es la que más crece en clientes e ingresos y la que ha cambiado la forma de ver TV: el espectador ya no se preocupa de “lo que ponen hoy” sino de lo que quiere ver, cuándo y cómo (la mitad de la TV de pago se ve en el móvil y tablets). De momento, crecen menos en publicidad, pero a medida que ganen clientes, los anunciantes les buscarán. Por eso, la patronal de la TV privada en abierto (UTECA) ya ha pedido al Gobierno que la TV de pago se rija por las mismas reglas que ellos: que paguen para sostener a TVE y al cine (las privadas en abierto pagan un canon) y que cumplan las mismas normas sobre contenidos y porcentajes de publicidad (la TV de pago no las tiene).

Y entre medias, tenemos una televisión pública, RTVE, a la que Zapatero quitó la publicidad en 2009 (para mayor beneficio de las privadas), que languidece, perdiendo audiencia (16,2% en 2016, otro -0,4% menos) y manteniendo pérdidas (500 millones de euros desde 2008, unos 10 millones perdidos en 2016), a pesar de recibir 344 millones de los Presupuestos en 2016. Una televisión pública muy tendenciosa y sin un Plan estratégico de futuro, cuya programación no se justifica como servicio público. Y lo mismo pasa con la docena de televisiones autonómicas, con poquísima audiencia a la baja (6,8% de media en 2016) y muchas pérdidas (más de 50 millones anuales), tras recibir cada año casi 1.000 millones de euros de los contribuyentes autonómicos. Eso sí, las televisiones públicas en España (TVE y las autonómicas) cuestan a los ciudadanos la mitad que las TV públicas europeas (39 euros/habitante en 2014 frente a 67 euros en la UE-28), según un estudio de la Universidad de Santiago. Y son las TV públicas europeas que más han sufrido los recortes presupuestarios entre 2010 y 2014 (-35,5% TVE y -19% las autonómicas, frente al 0% de recorte medio en la UE-28 o el 9,4% que aumentó su gasto la TV pública alemana).

Cara al futuro, todo apunta a que la TV en abierto seguirá apostando por programas baratos y de baja calidad (“telerrealidad”), con los que consigue aumentar de forma escandalosa sus beneficios gracias al “duopolio” publicitario. Y que los jóvenes y las familias con ingresos apostarán cada vez más por otra televisión de mayor calidad, con contenidos cuidados y poca publicidad, que desgraciadamente hay que pagar aparte. Una TV de pago, especializada en franjas de espectadores que buscarán sus programas, series, películas y deportes favoritos, pagando por lo que ven. Una TV a la carta, la televisión del futuro que ya está aquí y busca conquistar nuestras casas. Atentos a la pantalla.