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lunes, 6 de septiembre de 2021

Pandemia: mejor, pero queda todavía

Seguimos en la 5ª ola de la pandemia, aunque con la tercera parte de contagios (198) que a finales de julio (687), gracias al extraordinario avance de las vacunaciones (7 millones recibieron la 2ª dosis en agosto). Pero el turismo y la gran movilidad han provocado 430.000 nuevos contagios y 2.854 muertes por COVID en agosto. Ahora, con la vuelta a casa, los contagios se trasladarán a las grandes ciudades, empresas y centros educativos, con la mayoría de jóvenes sin vacunar (faltan 5,37 millones). Lo más preocupante es que también están sin vacunar totalmente 2 millones de personas con más de 40 años (834.000 con más de 60), más vulnerables a la variante Delta. No hay que bajar la guardia: el virus sigue ahí, es muy contagioso (incluso para los vacunados) y mata más. Y habrá que pasar del 70% de población vacunada hoy al 90% para inmunizarnos. Es la clave para asentar la recuperación económica iniciada y un empleo que ya iguala al de antes de la pandemia. Hagamos el último esfuerzo.

Enrique Ortega 

La pandemia en el mundo ha acelerado los contagios este verano, pasando de 3,75 millones de contagios semanales a finales de julio a 4,59 millones a finales de agosto, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins. Hoy son ya 220,68 millones de personas contagiadas por COVID 19 en 193 paises, un 2,8% de la población mundial. El continente más afectado sigue siendo América (84,5 millones de contagiados), junto con Europa (65,7 millones) y el sudeste de Asia (41,5 millones), seguidos de lejos por el este del Mediterráneo (14,7), el Pacífico (6,7) y África (5,6 millones), según la OMS. Por paises, lideran los contagios Estados Unidos (34,94 millones) e India (33,02), junto a Brasil (20,89), seguidos a mucha distancia por Francia (6,92 millones), Reino Unido (6,91), Rusia (6,91), Turquía (6,42), Argentina (5,20), Colombia (4,91), Italia (4,57), España (4.877.755 contagiados) y Alemania (4,01 millones).

Los muertos por la pandemia se han estabilizado en julio y agosto, en torno a los 69.500 fallecidos cada semana, y hoy se ha alcanzado la cifra de 4.567.387 fallecidos en el mundo por COVID 19 (2,8 millones este año), según la Universidad John Hopkins. Casi la mitad de los muertos se han producido en América (2.112.810 fallecidos), seguida de Europa (1.278.191), sudeste de Asia (650.040), Mediterráneo oriental (269.421), África (136.742) y Pacífico (92.506 muertos), según la OMS. Por paises, encabezan el ranking de mortalidad Estados Unidos (648.472 muertos), Brasil (583.628) e India (440.752), seguidos de lejos por Rusia (183.896), Reino Unido (133.553), Italia (129.515), Colombia (125.278), Francia (115.401), Argentina (112.511), Alemania (92.360) y España (84.795 muertos, de ellos 34.159 este año).

En Europa, los contagios por COVID 19 no se han cuadruplicado en agosto, como vaticinaba en julio el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC), sino que se han estabilizado, en los 199 contagios por 100.000 habitantes a finales de agosto. Ahora, la previsión del  ECDC es que los contagios se mantengan en las próximas 2 semanas (quedando en 194 contagios/100.000 habitantes el 12 de septiembre) y bajen bastante en Francia (de 403 a 283), España (de 270 a finales de agosto a 142 a mediados septiembre) y Portugal (de 306 a 273), subiendo en Alemania (de 137 a 217) e Italia (150 a 160). De momento, España es el 8º país europeo con más contagios (198,25 por 100.000 habitantes el viernes 3), por detrás de Reino Unido (706), Irlanda (506), Suiza (413), Francia (361), Portugal (293), Bélgica (245) y Paises Bajos (200).Y tenemos más contagios que Alemania (158), Italia (147), Suecia (133) y la mayoría de paises del Este.

En España, el nivel de contagios de esta 5ª ola se ha reducido drásticamente en agosto, bajando de los 700 contagios el 26 de julio (el techo) a 198,25 contagios el viernes 3 de septiembre, según Sanidad. Un nivel de contagios que nos coloca todavía en “riesgo alto” (150 a 250 contagios), aunque la incidencia sigue siendo muy dispar por autonomías. Así, tenemos 6 regiones en “riesgo extremo” (más de 250 contagios/100.000 habitantes): Melilla (428), Ceuta (394), Extremadura (382), País Vasco (267), Cantabria (258) y Castilla la Mancha (251). Otras 11 autonomías están en “riesgo alto”: La Rioja (243), Baleares (240), Galicia (218), Madrid (215), Aragón (214), Navarra (213), Murcia (202), Castilla y León (200), Andalucía (193), Cataluña (162) y Comunidad Valenciana (155). Y sólo 2 regiones están en “riesgo medio” (50-150 contagios por 100.000 habitantes): Asturias (83) y Canarias (125), según Sanidad.

El motor de los contagios en esta 5ª ola siguen siendo los jóvenes, la mayoría sin vacunar (más vulnerables) y con más movilidad y contacto social, especialmente en vacaciones. Con todo, en agosto ha bajado drásticamente su nivel de contagios: entre los adolescentes de 12 a 19 años, la incidencia ha caído de 1.193 contagios por 100.000 habitantes a finales de julio a 364 el viernes 3; entre los jóvenes de 20 a 29 años, los contagios han caído de 1.193,9 a 267; y entre los niños menores de 12 años, de 373 a 240. En el resto de edades, los niveles de contagios son inferiores a la media española (198,25 contagios el viernes), según Sanidad.

En agosto, por las vacaciones, se han hecho menos pruebas COVID (tanto PCRs como antígenos), bajando de 1,2 millones semanales a finales de julio a 741.000 a finales de agosto. Y también ha bajado drásticamente el porcentaje de positivos en estas pruebas: del 16% que salían a finales de julio a un 8,1% de pruebas positivas el viernes 3, todavía un porcentaje alto (“riesgo medio” para Sanidad, que estima no debía superar el 4%). Sin embargo, todavía hay un porcentaje demasiado alto de positivos en Castilla la Mancha (13,08%), Aragón (11,84%), Andalucía (10,40%) y País Vasco (10,09%). Y lo peor es que en agosto, con la gran movilidad de la población, ha sido muy difícil rastrear los contactos: en un 36% de los casos no se han encontrado contactos y cuando se han investigado, la media ha sido de sólo 2 contactos por contagiado, según Sanidad.

Los nuevos contagios se están produciendo, en un 88%, por la variante Delta (India), que es mucho más virulenta y provoca el doble de hospitalizaciones en los no vacunados (o que no hayan completado la 2ª dosis), según un estudio publicado en The Lancet. Por eso han aumentado las hospitalizaciones en agosto, pasando de 7.955 el 23 de julio a un máximo de 10.184 el 4 de agosto, aunque ahora ha bajado a 6.245 hospitalizados (un 5,30% de camas ocupadas por enfermos COVID, un nivel de “riesgo medio”), según Sanidad. Lo más preocupante es que muchos de estos hospitalizados (los mayores de 40 años no vacunados y algunos jóvenes) acaban en la UCI, donde han aumentado mucho los pacientes: de 1.292 el 23 de julio a 2.031 el 9 de agosto y todavía 1.460 el viernes 3 de septiembre. Donde peor están las UCIs (en “riesgo extremo”) es en Madrid (29,5% camas ocupadas por enfermos COVID) y Cataluña (28,10%), estando en “riesgo alto” (15-25% UCIS ocupadas) Navarra (21,31%), Aragón (18,92%), País Vasco (18,59%), Baleares (17,73%) y Canarias (15,69%).

Pero lo peor de la pandemia en agosto han sido las muertes: han saltado de 265 fallecidos la última semana de julio a 785 la primera de agosto, 464 la segunda, 666 la tercera, 1.530 muertos la cuarta semana de agosto (viernes 20 a viernes 27), con un récord de 194 muertos el 31 de agosto, y 795 fallecidos la última semana (27 agosto-3 septiembre). En total, 2.854 personas muertas por COVID en agosto, frente a “solo611 muertes por la pandemia en julio. Y eso se debe a que la variante Delta es más virulenta y ha atacado a mayores vulnerables sin vacunar (e incluso vacunados), volviendo a matar en las residencias de ancianos, donde han aparecido rebrotes más virulentos (de 7 fallecidos semanales a finales de junio a 170 en la primera semana de agosto).

Este negro balance de la pandemia en agosto habría sido mucho peor si no se hubiera dado un gran salto en las vacunaciones: de 26,42 millones vacunados con las 2 dosis el 27 de julio (el 55,7% de la población) se ha pasado a 33,37 millones totalmente vacunados el 31 de agosto (el 70,3% de los españoles). Son 6.956.296 personas totalmente inmunizadas en agosto. Un récord que coloca a España como líder de vacunación en Occidente, sólo por detrás de Portugal (73,6% vacunados) y por delante de Canadá (66,6%), Reino Unido (62,6%), Israel (62,4%), Holanda (62,3%), China (61,1%), Italia (60,5%), Alemania (59,9%), Francia (58,8%), USA (51,7%), Japón (43,5%), y Rusia (24,9%), según Ourworldindata.org.

Pero queda mucho por hacer, dado que la pandemia no se acabado (el nivel de contagios, ahora en 200, debería bajar de 50) y hay todavía muchos españoles sin vacunar, según los últimos datos de Sanidad. El colectivo prioritario siguen siendo los mayores de 40 años sin completar las 2 dosis: eran 2.096.713 personas el viernes 3 de septiembre, tanto entre 70 y 79 años (faltan 60.919), entre 60 y 69 años (faltan 223.606), entre 50 y 59 años (faltan 549.911) y entre 40 y 49 años (1.262.277 no tienen la 2ª dosis). Y en paralelo, hay que vacunar a los menores de 40 años, donde se concentran más los contagios, especialmente  ahora que empiezan los colegios y la Universidad. En este grupo (de 12 a 39 años), faltan de completar la 2ª dosis un total de 5.376.717 jóvenes, alcanzando la inmunidad a dos tercios de los jóvenes (20-39 años), pero sólo a poco más de un tercio de los adolescentes (un 39,4% de los que tienen 12-19 años están vacunados).

Sólo completando la vacunación de los mayores de 40 años (reitero: faltan 2.096.713) y de los jóvenes de 12 a 39 años (faltan de inmunizar 5.376.717) se puede llegar a la inmunidad de rebaño que ahora piden los expertos frente a la variante Delta, el 90% de la población con las 2 dosis de vacunas (los menores de 12 años suponen el 11% del censo). Visto lo conseguido en la estrategia de vacunación, puede conseguirse para finales de octubre, pero requiere planificación sanitaria y convencer a las bolsas de indecisos y negacionistas, obligando a vacunarse si fuera necesario (sanitarios, residencias, empleados públicos…).

En paralelo a completar la vacunación, es importante mantener las actuales restricciones y no bajar la guardia en las medidas de prevención (distanciamiento, mascarilla, controles en ocio y hostelería) hasta que el nivel de contagios baje de 50 por 100.000 habitantes. Y controlar en especial la vuelta a los trabajos y a las aulas, porque un repunte de contagios en la enseñanza sería ahora dramático. Y hace falta un Plan de choque en la sanidad, para reforzar los Centros de Salud y la atención primaria (deben reanudarse las consultas como antes), así como la atención especializada y en los hospitales, con un Plan para reducir las listas de espera, sobre todo en operaciones prioritarias.

No se puede bajar la guardia, porque el virus sigue ahí y pone en riesgo no sólo nuestra salud y nuestra vida (155 muertos por COVID el viernes 3 de septiembre, no lo olvidemos) sino también la salida de la crisis, la recuperación económica, ya iniciada: en el 2º trimestre España volvió a crecer un +2,8% (tras estancarse en el 4º trimestre y caer un -0.4% en el primer trimestre), el mayor crecimiento entre los grandes paises europeos (la UE-27 creció un +1,9%, Francia un +0,9%, Alemania un +1,5% e Italia un +2,7%, según Eurostat). Y la mejora del consumo y la mayor actividad en la construcción, la industria y el turismo han conseguido que el empleo lleve 4 meses con un fuerte crecimiento, con la mayor bajada del paro en agosto de la historia. Y así, en agosto se ha conseguido recuperar el nivel de empleo anterior a la pandemia: 19.477.505 cotizantes a la Seguridad Social (19.479.814 en febrero 2020), aunque todavía hay 272.190 trabajadores “aparcados” en ERTES.

Todo esto se puede poner en peligro si ahora, a la vuelta de vacaciones, relajamos la lucha contra el virus, descuidando las normas de distanciamiento social, y no nos volcamos en vacunar lo antes posible a todos los mayores de 12 años a los que falta poner la 2ª dosis (7.473.230 personas en total) para conseguir ese 90% de vacunación que nos permita lograr la inmunidad de rebaño y estar más tranquilos, salvar vidas y recuperar la economía y el empleo. Es el último esfuerzo, en estos próximos meses, para evitar un repunte de contagios y salvar el futuro. Merece la pena.

lunes, 22 de febrero de 2021

Pandemia: "abrir la mano"... a la 4ª ola


Los contagios llevan 25 días bajando, aunque 39 provincias superan el nivel de “riesgo extremo y España tiene más incidencia que la mayoría de Europa. Pero muchas  autonomías han aprovechado la bajada de contagios para “abrir la mano” y levantar restricciones a la hostelería, el comercio y la movilidad, mientras se mantienen en Europa, lo que atrae a Madrid a turistas franceses o alemanes que no pueden ir a un bar o restaurante desde noviembre. El riesgo de una “desescaladaprecipitada  es grave, porque estamos en un nivel alto de contagios (295 frente a 188 al final de la 2ª ola), hay un 20% de cepa británica (más contagiosa) y se retrasa la vacunación. Y pronto querrán “salvar la Semana Santa”. La OMS ha pedido mantener las restricciones y bajar más la incidencia, para reducir las camas en hospitales y UCIs y salvar vidas: 336 muertos diarios la última semana y 21.590 fallecidos desde principios de diciembre, una factura inadmisible. Quédate en casa.

Enrique Ortega

Tras cumplirse un año largo de pandemia, los contagios se están reduciendo en todo el mundo, por 5ª semana consecutiva, bajando de los 300.000 contagios diarios (la mitad que hace un mes). Con todo, son ya 111.366.034 personas contagiadas en 192 paises, según los datos de la Universidad Johns Hopkins. El epicentro de la pandemia sigue en América (49.296.115 contagiados) y Europa (37.559.336), seguidos de lejos por el sudeste asiático (13.345.590), Oriente Medio (6.181.023), África (2.789.884) y el Pacífico (1.576.330), según la OMS. Por paises, destacan los contagios en Estados Unidos (28.134.123 contagiados), India (11.005.850) y Brasil (10.168.174), seguidos de Reino Unido (4.127.574), Rusia (4.117.992), Francia (3.597.540), España (3.133.122), Italia (2.809.246), Turquía (2.638.422), Alemania (2.394.515), Colombia (2.226.262), Argentina (2.064.334), México (2.041.380) y Polonia (1.638.767).

La pandemia también ha reducido los muertos diarios, que bajan por 3ª semana consecutiva (5.007 el 21 de febrero, la tercera parte que hace un mes). Pero el balance es escalofriante: 2.466.263 muertos hasta hoy, la mayoría en América (1.171.294 fallecidos) y Europa (838.561 muertos), según la OMS. Por paises, destacan EEUU (498.897 muertos), Brasil (246.504), México (180.107), India (156.385), Reino Unido (120.810), Italia (95.718), Francia (83.5465), Rusia (81.926), Alemania (67.946) y España (67.101), según los datos de la Universidad Johns Hopkins. Somos el país nº 13 del mundo en muertos por población (142 por 100.000 habitantes), un ranking encabezado por Bélgica (190), Eslovenia (181), Reino Unido (179), República Checa (176), Italia (156), Portugal (152) y USA (158). Y también tenemos menos letalidad (2 muertos por cada 100 contagiados) que la mayoría de Europa: 3,4% en Italia, 2,9% en Reino Unido, 2,8% en Alemania o 2,4% en Francia, según Sanidad.

En las últimas 2 semanas han bajado los contagios en toda Europa, tras las restricciones impuestas en la mayoría de paises. España también ha bajado los contagios, desde el pico de la 3ª ola (899,93 contagiados/100.000 habitantes el 27 de enero) a 750,77 el 5 de febrero y los 294,72 contagiados del viernes 19. Pero seguimos siendo el 5º país europeo con la mayor tasa de contagios, muy por delante de Alemania (126 contagios/100.000 habitantes), Italia (278) e incluso Reino Unido (286) y también peor que Polonia (213), Austria (216), Bélgica (240), Irlanda (251) y Paises Bajos (283). Sólo tienen más contagios Chequia (1.043 contagios), Portugal (428), Suecia (402) y Francia (391), según Sanidad.

En España, la bajada en los contagios dura ya 25 días (empezó el jueves 28 de enero) pero es lenta (la incidencia acumulada en los últimos 14 días ha bajado de 899,9 a 294,72). Y sigue siendo muy desigual por autonomías. Todavía hay 11 regiones que superan los 250 contagios recientes por 100.000 habitantes, un nivel de “riesgo extremo”, según los baremos de Sanidad : Melilla (490), Madrid (427), Ceuta (415), Andalucía (344), País Vasco (340), Castilla y León (336), Aragón (326), Asturias (311), Comunidad Valenciana (295), Galicia (263), Cataluña (252). Otras 5 autonomías  están en situación de “riesgo alto (de 150 a 250, según Sanidad): Castilla la Mancha (240 contagios/100.000 habitantes), La Rioja (208), Navarra (190), Murcia (183) y Cantabria (182). Y sólo tenemos 3 regiones con un nivel de contagios “medio” (de 50 a 150 contagios/100.000 habitantes): Canarias (116), Baleares (136 y Extremadura (140), según los datos de Sanidad del viernes 19 de febrero.

Un 2º indicador importante es el porcentaje de positivos que se detectan con las pruebas PCR (689.780 la última semana) y los test de antígenos (489.466 semanales): la media en España ha bajado al 8%, pero hay varias regiones donde se revela un nivel de transmisión comunitaria todavía muy elevado, con riesgo “alto” (más del 10%): Comunidad Valenciana (15,63% positivos en las pruebas), Ceuta (12,90%), Aragón (12,66%), Melilla (12%), Andalucía (11,78%) y Castilla la Mancha (10%), según el último dato de Sanidad.

La bajada de contagios ha reducido también las hospitalizaciones en las últimas dos semanas (de 28.586 el viernes 5 a 16.314 el viernes 19), aunque bajan más despacio los últimos días. Pero los hospitales siguen saturados, con un 12,83% de camas ocupadas por enfermos COVID (del 10 al 15% supone un riesgo “alto”, según los baremos de Sanidad), siendo peor la situación (“riesgo extremo: más del 15% de ocupación) en Madrid (18,79%), Castilla y León (16,57%), Ceuta (16%) y Asturias (15,43%).

También ha mejorado  la ocupación de camas UCI por enfermos de COVID: había 4.795 el viernes 5 de febrero y estaba en 3.739 el viernes 19, con una tasa de ocupación media del 34,77%, un nivel de riesgo “extremo” (+ del 25%) para los baremos de Sanidad. Y lo más preocupante es que hay 13 regiones con una tasa de ocupación de UCIs por enfermos COVID que supera es 25% (riesgo extremo”), con 4 autonomías superando el 40% de ocupación: Madrid (47,47%), Castilla y León (43,59), Cataluña (41,92%), y Ceuta (41,18%). Y las 6 regiones restantes tienen un nivel de riesgo “alto” en las UCIS (ocupación del 15 al 25% por enfermos COVID). Esta alta ocupación de las sigue provocando el retraso de operaciones en la mayoría de hospitales.

Y al final están las muertes, que se han reducido aunque siguen muy altas: se ha pasado de 3.067 muertos (la semana del 29 de enero al 5 de febrero) a 3.361 muertos la siguiente (5 al 12 de febrero) y a 2.354 la última semana (12 al 19 de febrero), una media de 336 muertes diarias (+397 el viernes). El mayor aumento de muertes se ha dado en Andalucía (+537 muertos la última semana), Comunidad Valenciana (+459), Castilla la Mancha (+431), Madrid (+283), Cataluña (+258), Castilla y León (+128), Castilla la Mancha (+127), País Vasco (+93), Aragón (+94), Galicia (+91) y Murcia (+88). Tras un año de contagios, España acumula 67.101 muertes por COVID 19, la mitad de ellas causadas en residencias de ancianos (31.500 muertes). Lo más llamativo es que casi un tercio de todas las muertes son recientes: 21.590 personas han fallecido desde principios de diciembre.  

Tras este balance detallado de contagios, positivos, hospitalizados y camas UCI, los 4 indicadores que vigila Sanidad, el Ministerio resume así (ver mapas) la situación de la pandemia hoy: hay 13 regiones en situación de “riesgo extremo”, en alerta 4 (Madrid, Castilla la Mancha, Castilla y León, Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña, Aragón, País Vasco, la Rioja, Galicia, Asturias, Ceuta y Melilla), 5 autonomías en alerta 3  (Baleares. Murcia, Extremadura, Navarra y Cantabria) y sólo 1 región en alerta 2  (Canarias). Visto a nivel provincial, hay 39 provincias en alerta 4 (la máxima), 9 provincias en alerta 3 (Pontevedra, Orense, Baleares, Cáceres, Badajoz, Navarra, Cantabria, Cuenca y Zaragoza) y sólo 2 provincias en alerta 2 (Tenerife y las Palmas). Dicho de otra manera, hay 40 millones de  españoles en alerta 4 (la máxima) por la pandemia.

A la vista de este balance, que baja los contagios pero sigue con un nivel muy elevado de hospitalizaciones, enfermos en UCIs y muertes, algunas autonomías han aprovechado para “bajar la guardia” y suavizar restricciones a la movilidad, la hostelería y el comercio. Empezaron hace dos semanas Cataluña, Extremadura y Castilla la Mancha y han seguido la semana pasada Galicia, la Rioja, Aragón, Navarra, Castilla y León (un juez les ha obligado a pasar el toque de queda de las 20 a las 22 horas) y, sobre todo Madrid, que aumentó el jueves los horarios de bares y comercios hasta las 11 horas, como el toque de queda. Y muchos han levantado los confinamientos perimetrales (ver restricciones por autonomías).

La OMS ha “advertido” a España por esta “nueva desescalada”, mientras el Centro Europeo de Control y Prevención de enfermedades (ECDC) ha pedido “mantener y reforzar las restricciones”. Y  muchos paises europeos, como Francia, Alemania o Reino Unido,  siguen con fuertes restricciones a la hostelería, comercios y eventos, con toques de queda más rigurosos que España, a pesar de tener menos contagios. Con este “abrir la mano” aquí,  hay muchos franceses y alemanes que viajan a Madrid, para sentarse en una terraza, comer o tomar copas hasta las 11 de la noche, porque en su país los bares están cerrados desde finales de octubre (Francia) o primeros de noviembre (Alemania). Y la presidenta de Madrid (la región peninsular con más contagios) sigue apostando más por la hostelería y el comercio que por la salud (“la salud no es solo no contagiarse” es su penúltima perla), cuando un reciente informe de su Consejería de salud revela que la mayoría de los brotes se han detectado en el “ámbito social” (bares, restaurantes y reuniones sociales).

Relajar ahora las medidas restrictivas supone un enorme riesgo de que se frene la caída de contagios y entremos a una 4ª ola, acelerada por la Semana Santa (a principios de abril). Esto ya nos pasó con la desescalada de junio y luego con la desescalada previa a la Navidad. Pero ahora partimos de una situación peor, porque en la 2ª ola bajamos los contagios de 529 a 188, un nivel de contagios mucho más bajo del que tenemos ahora (295 contagios/100.000 habitantes el pasado viernes). Si antes no conseguimos bajar los contagios de 100 (el objetivo debe ser bajarlos de 25), ahora lo tenemos más difícil.

Y encima tenemos otros 2 factores en contra, además del riesgo de “salvar la Semana Santa”. El primero, el aumento de contagios con la cepa británica, que apareció en septiembre y se ha detectado ya en 73 países, entre ellos España, donde supone ya el 20% de contagios (y más de un 25% en Baleares, Andalucía y Madrid, donde alcanza un 50% en el pueblo de Collado-Villalba, según la consejería de Sanidad). Y Sanidad ya ha advertido que será la variante “dominante” en España a finales de febrero o principios de marzo, lo que preocupa especialmente porque la cepa británica es más contagiosa (+70%) y más letal (+30%). Aún es peor la cepa sudafricana (detectada en Vigo y Cataluña) y se teme por la cepa brasileña (1 caso ya en Madrid), por lo que se han prohibido  los vuelos desde Sudáfrica y Brasil. 

Pero hay otro problema adicional: España y las autonomías carecen de medios suficientes para secuenciar el virus y detectar sus posibles variantes : lo hacen sólo en un 1% de casos, frente al 10% que lo hace Reino Unido y que pide la UE, con lo que no sabemos el alcance real de las variantes británica, sudafricana o brasileña (y lo conocemos con retraso).

El segundo factor de riesgo para frenar los contagios y evitar una 4º ola es el retraso en las vacunaciones, por la intermitencia en la llegada de vacunas y la falta de una estrategia clara y medios en la mayoría de autonomías. Hasta el 18 de febrero, sólo se habían administrado 2.936.011 dosis, inmunizando con las dos a 1.171.026 personas, según Sanidad. Así que falta inmunizar a 31 millones (para alcanzar el 70% objetivo) y para conseguirlo antes del 21 de septiembre, había que administrar 62 millones de dosis en 7 meses, lo que supone 300.000 pinchazos diarios todos los días de la semana, algo poco menos que imposible visto que llevamos una media de 55.000 vacunaciones diarias.

Cuanto más crezca la cepa británica o sudafricana (que podría ser resistente a algunas vacunas) y cuanto más se retrase la vacunación de los mayores (9 millones de mayores de 65 años, la mayoría todavía sin vacunar, salvo en las residencias), más difícil será bajar la cifra de contagios por debajo de 100. Y más si las autoridades autonómicas abren la mano en la movilidad y en la apertura de bares, restaurantes, comercios y ocio, forzados por las presiones de estos sectores, que llevan un año con un desplome de la facturación. Por eso, no debemos caer en otra desescalada, aunque estemos muy cansados de esta pandemia y de las restricciones. Habría que mantener las restricciones, aunque a cambio haya que compensar a los negocios con más ayudas.

El Gobierno ha prometido nuevas ayudas a las empresas más afectadas por la pandemia, aunque las retrasa hasta marzo porque quieren asegurar que el dinero público vaya a empresas viables. Habría que pensar si tiene sentido sostener 300.000 bares, si hay que meter dinero público en mantener que un barrio de Madrid tenga más bares que toda Noruega. O si sería mejor dejar que cierren muchos, “pinchar la burbuja” de los bares, restaurantes y comercios (que han crecido ante la falta de trabajo en otros sectores) y destinar el dinero público a empresas productivas con futuro. Es un debate del que nadie quiere hablar (sería muy “impopular”), pero que está detrás del retraso en las ayudas estatales a la hostelería y el comercio. El Gobierno trasvasó a las autonomías 33.000 millones de dinero público en 2020 (ver el reparto y destino) y anticipó en enero otros 8.000 millones de Fondos europeos (REACT-EU), que podrían servir para conceder unas ayudas públicas de urgencia a la hostelería y el comercio (para evitar cierres y despidos), aunque sólo las han dado en cuantía importante la Comunidad Valenciana, Canarias, Castilla la Mancha, Extremadura, Baleares y Galicia, poco las demás autonomías y nada Madrid (ver cuadro).

Volvemos a estar donde estábamos a principios de diciembre, cuando habían bajado drásticamente los contagios de la 2ª ola. Y en lugar de aprender de lo sucedido en verano, volvimos a apostar por una desescalada sin control, con la Navidad por medio. Y nos estalló la tercera ola, más virulenta, que nos ha costado 21.590 muertos. Ahora, en vez de aprender de los errores, los gobiernos autonómicos vuelven a la carrera de quién “abre más la mano”, presionados por unos negocios exhaustos y unos ciudadanos hartos. En unas semanas, volverán a subir los contagios o seguirán demasiado altos, con una lenta bajada que seguirá colapsando hospitales y dejando muertos. Y la mayoría tratará de hacer su vida, evitando contagiarse y morir, intentando  incluso “salvar la Semana Santa”. Pero hay otro camino: no abrir la mano, seguir con las restricciones hasta septiembre, aguantar el tirón y salvar vidas (336 diarias) y empleos. Porque mientras la pandemia no remita, la economía no se recuperará. No se creará empleo y se perderán muchas vidas. Quédate en casa.

 

lunes, 11 de enero de 2021

Pandemia: la Navidad trajo la 3ª ola

 

Por fin acabaron las fiestas, donde la mayoría de españoles intentaron “salvar la Navidad”, viajando a ver a su familia (“con papeles”), comprando regalos y comida (“con mascarilla”), paseando por calles iluminadas (“con distancia”) y comiendo y cenando con familiares (“repartidos y con cuidado”). El coste de “no quedarse en casa por Navidad es muy explícito: 368.460 contagios nuevos (10.000 diarios) y 6.164 muertos (162 muertos cada día), entre el 1 de diciembre y el 7 de enero. Y falta recoger “los frutos” de Nochevieja y Reyes. Estamos en la 3ª ola, con un nivel de contagios “extremo” (350 por 100.000 habitantes), superando a Italia, Alemania y Francia. Ahora, el Gobierno rechaza un confinamiento estricto y las autonomías campan a su aire, unas cerrando parcialmente y otras abriendo (Madrid). Todo apunta a que así seguiremos, con más contagios y muertos hasta el verano. O más tarde si se retrasan las vacunas. Y como la pandemia sigue imparable, la economía no se recupera. No aprendemos.

Enrique Ortega

La COVID 19 ha cumplido su primer año de existencia y la pandemia sigue imparable, batiendo récords: supero ya los 800.000 contagios diarios (862.260 el 7 de enero) y los 15.000 muertos al día (29 y 30 de diciembre o 5 de enero), según las estadísticas de la Universidad Johns Hopkins. Hoy son ya 90.293.028 contagiados en 191 paises, destacando el alcance de la pandemia en América (38.861.668 contagiados), Europa (28.794.000 contagiados), sudeste de Asia (12.257.684), Oriente Medio (5.149.132), África (2.135.878) y Pacífico (1.184.664), según la OMS. Por paises, los más afectados son EEUU (22.295.028 contagiados), India (10.466.595), Brasil (8.105.790), Rusia (3.366.715), Reino Unido (3.081.368), Francia (2.840.864), Turquía (2.326.256), Italia (2.276.491), España (2.050.360) y Alemania (1.929.410), seguidos de Colombia (1.786.900), Argentina (1.722.217), México (1.534.039), Polonia (1.385.522), Irán (1.286.406), Sudáfrica (1.231.597), Ucrania (1.154.553), Perú (1.026.180), Paises Bajos (885.098), Chequia (835.454), Indonesia (828.026), Rumanía (671.284) y Bélgica (664.606) contagiados), según la Universidad Jhons Hopkins.

También aumentan imparables las muertes por la COVID 19, que ascienden hoy a 1.935.060 fallecidos en todo el mundo, concentrados en América (910.741 muertos) y Europa (626.726 fallecidos), según la OMS. Por paises, destaca la mortalidad en EEUU (374.329 muertos, con el récord de superar las 4.000 muertes el 8 de enero: más que en los atentados del 11-S), Brasil (203.100), India (151.160), México (133.706), Reino Unido (81.567), Italia (78.755), , Francia (67.885), Rusia (60.963), Irán (56.171), España (51.874 muertes el 8 de enero, según Sanidad: somos el 12º país con más muertes COVID por millón de habitantes), Colombia (46.114), Argentina (44.495), Alemania (40.939), Perú (38.049), Sudáfrica (33.163), Polonia (31.189), Indonesia (24.129), Turquía (22.807), Ucrania (20.709) y Bélgica (20.078 muertos), según la estadística de la Universidad Jhons Hopkins.

Con este panorama, la 3ª ola de la pandemia sigue preocupante en Europa, donde continúa el rebrote de nuevos contagios diarios en Reino Unido (+52.618 contagios y 1.172 muertes el viernes 8),  en Francia (+21.703 contagios y 277 muertes diarios), Alemania (+31.849 contagios y 1.188 muertes el viernes 8), Polonia (+12.119 contagios y 186 muertes), Chequia (+17.773 contagios y 185 muertes), Paises Bajos (+7.099 contagios y 174 muertes), Portugal (+9.927 contagios diarios y 95 muertes) o Bélgica (+2.997 contagios diarios y 56 muertes), según Sanidad. España, con 25.456 nuevos contagios el viernes 8 de enero (la segunda más alta de toda la pandemia), ha pasado de ser el 2º país UE con menos contagios (tras Irlanda), hace dos semanas, a tener ahora una tasa de contagios (350 por 100.000 habitantes) superior a la de Francia (298), Alemania (306), Italia (349,6), Austria (328,8), Polonia (308) y Bélgica (171 por 100.000 habitantes).   

Con este repunte de contagios, iniciado el viernes 11 de diciembre (189,5), España mantiene una tasa de contagios recientes (350 por 100.000 habitantes) considerada de “riesgo extremo, según los semáforos de Sanidad, al superar los 250 contagiados/100.000 habitantes. Y lo peor es que hay 13 autonomías en situación de “riesgo extremo” (antes de Navidad eran sólo 6): Extremadura (799 contagios recientes por 100.000 habitantes), Baleares (546 por 100.000), Madrid (507, más del doble que antes de Navidad), Cataluña (435), Castilla la Mancha (453), La Rioja (424), Comunidad Valenciana (393), Melilla (326), Castilla y León (326), Murcia (293), Aragón (322), Ceuta (275) y Navarra (253 contagiados por 100.000 habitantes), según Sanidad. Y del resto, han empeorado Cantabria (248), Galicia (243), el País Vasco (220) y Andalucía (197), las 4 autonomías en “riesgo alto”, librándose solamente Canarias (133 contagiados/100.000) y Asturias (151), ambas con “riesgo medio”.  

Este aumento de contagios es especialmente preocupante en Madrid (salta de 190 contagios por 100.000 habitantes el 9 de diciembre a 507 el 8 de enero) y Cataluña (que salta de 187 contagios a 435 el viernes 8 de enero), porque ambas concentran el 40% de todos los contagios registrados en España. Y el repunte se produce a pesar de que esta Navidad se han hecho menos pruebas (PCRs y test) muchos días, por ser festivos o estar los centros de salud cerrados o con personal de vacaciones. Se hicieron 857,960 pruebas del 30 al 6 de diciembre, pero bajaron en 778.933 la semana siguiente (por el 8 festivo), subieron la siguiente (14 al 20 diciembre) a 967.677 (la gente quería “viajar con su PCR hecha”) pero luego bajaron a 770.982 (25 al 31) y a 804.158 (del 29 al 4 de enero). Y preocupa además que se  haya duplicado el porcentaje de positivos: el 14,09% ahora frente al 7,7% el 14 de diciembre.

La cifra de hospitalizados sigue al alza en el último mes (de 12.552 el viernes 4 de diciembre a 14.951 este viernes 8 de enero, con una tasa de ocupación del 12,22% de las camas públicas. (Sanidad considerariesgo altouna ocupación del 10 al 15%). Y preocupa el “riesgo extremo” (ocupación superior al 15%) en Ceuta (23,34 % camas ocupadas por enfermos COVID), Canarias (16,22%) y Extremadura (15,17% ocupación camas). Los ingresados en UCIs han bajado, pero poco (de 2.371 el 4 de diciembre a 2.318 este viernes 8 de enero). Y ocupan ya el 24,05% de las camas UCI disponibles, aunque el riesgo es “extremo” (más del 25%) en 6 autonomías: Extremadura (38,80 % camas UCI ocupadas por enfermos COVID), Castilla la Mancha (35,76%), Ceuta (35,61%), Comunidad Valenciana (35%), Castilla y León (32,05%) y Canarias (26,25%).  

Lo más preocupante es que sigue habiendo muchas muertes: +1.037 la última semana larga (jueves 31 diciembre al viernes 8 de enero), una media de 129 muertes diarias (126 diarias la semana anterior, de Navidad, y 196 diarias la semana del puente de la Constitución). Y los mayores aumentos de mortalidad se concentran en la Comunidad Valenciana (+222 muertos del 31 de diciembre al 8 de enero), Andalucía (+128 muertos los últimos 8 días), Madrid (+143), Cataluña (+105 muertos), País Vasco (+75) y Castilla y León (+62 muertos). Ya se han producido 19.200  nuevas muertes en los últimos 3 meses, más de un tercio del total (51.874 muertes oficiales por COVID 19). La mortalidad sigue alta  porque aumenta la edad de los contagiados y vuelve a haber rebrotes en las residencias de ancianos, origen de 28.600 muertes, el 55% del total en esta pandemia. Y algunos expertos advierten que el “pico” de muertes por COVID se dará este mes de enero.

Hecho el balance de contagios, hospitalizados y muertos, parece evidente que avanzamos en la 3ª ola de la pandemia, iniciada el 11 de diciembre y agravada con la Navidad. El 7 de diciembre publicaba en este blog un artículo titulado “El dilema de la Navidad: fiestas o vidas”. Y vaticinaba que la Navidad podría "costarnos" 7.000 muertos. Hoy, pasadas estas fiestas, ya se puede ver el trágico balance de lo que muchos españoles han escogido: “salvar la Navidad”, no renunciando a viajes, salidas a la calle y a tiendas o reuniones y comidas de amigos y familiares (eso sí, con el autoengaño de que “tomaban precauciones”). Los datos publicados por Sanidad son explícitos: 368.460 nuevos contagiados (10.000 diarios) y 6.164 muertos (162 cada día) entre el 1 de diciembre y el 7 de enero de 2021. Un trágico balance que pudo evitarse. Y falta la factura, en contagios y muertos, de Nochevieja y Reyes, que aún no se refleja en las cifras de Sanidad.

No hemos aprendido nada de esta pandemia, aunque se cumplen 9 meses del inicio del confinamiento. Empezamos la desescalada, el 22 de junio (tras más de 3 meses encerrados), con la pandemia bajo control: 125 contagios diarios, 8,3 contagios nuevos por 100.000 habitantes y 6 muertes diarias (22 junio). Pero nos dedicamos a viajar y a ir de vacaciones como si nada, a “salvar el turismo y la economía” pero no la salud. Y el 29 de julio ya superamos los 50 contagios por 100.000 habitantes. El 31 de agosto ya habíamos cuadruplicado los contagios (205,53), con un máximo de 294,04 contagios el 29 de septiembre). Con el final de las vacaciones, en la primera quincena de octubre se estabilizan los contagios, pero enseguida vuelven a subir, hasta alcanzar la 2ª ola un pico el 4 de noviembre, con 528,75 contagios por 100.000 habitantes, 63 veces la tasa del inicio de la desescalada (ver gráfico evolución incidencia). El 25 de octubre, el Gobierno Sánchez decreta un nuevo estado de alarma (hasta mayo), para amparar legalmente que las autonomías tomen medidas más duras contra esa 2ª ola (cada una a su aire). Y se rebajan los contagios a un nuevo mínimo el 10 de diciembre: 188,72 contagios por 100.000 habitantes. Pero no aprendemos y se rechaza adoptar medidas duras ante la Navidad: en vez de forzar que nos quedemos en casa, se habla de “salvar la Navidad”. Y en menos de un mes, los contagios pasan de 188,72 a los 350 del viernes 8, que llegarán otra vez a 400 en los próximos días.

Tras esta evolución de la pandemia, estando en plena 3ª ola, los expertos y epidemiólogos lo tienen claro: lo único efectivo para frenar la curva y bajar los contagios de 25 sería confinar el país 6 semanas. Pero el Gobierno no quiere proponer un confinamiento domiciliario, como le pedía Castilla y León, según ha confirmado el ministro Salvador Illa. Y estos días, las autonomías tratan de reforzar las medidas, sobre todo en Castilla y León (confinamiento perimetral hasta mayo), Comunidad Valenciana, Murcia, Cataluña, Extremadura, Baleares, Andalucía y Aragón, mientras Madrid (la 3ª autonomía con más contagios) abre su confinamiento perimetral y mantiene un inútil confinamiento por zonas (a 1,2 millones de madrileños). Otra vez más, se rehúye tomar  medidas más estrictas (como han hecho Reino Unido, Alemania o Francia) y se intenta bajar poco a poco los contagios, que seguirán elevados (por encima de 200) uno o dos meses más, hasta que se noten los efectos de las vacunaciones en residencias y hospitales.

La gran esperanza de doblegar la pandemia son las vacunaciones. Pero van más lentas de lo necesario. Se inició el domingo 27 de diciembre y en la primera semana sólo se habían administrado el 11,5% de las dosis recibidas de Pfizer Biontech (1,3% en el País Vasco, 1,7% en Baleares o Murcia, 3% en Madrid, 5,3% en Comunidad Valenciana, 6,8% en Cataluña  y 18,4% en Andalucía, frente al 52,5% en Canarias, Ceuta y Asturias). Y aunque ha mejorado la vacunación en la 2ª semana, todavía va lenta: se han administrado el 37,4% de las dosis recibidas (277.976 de 743.925), con datos de Sanidad del viernes 8, que revelan un gran retraso en Madrid (14,3%), Cantabria (19,7%), Extremadura (21,8%), Comunidad Valencia (26,1%) y Cataluña (32%), aunque van mejor en Asturias (75,2%%), Melilla (67%), Galicia (65,9%), Ceuta (63,4%) y Andalucía (49,5%).

El retraso en la vacunación, que se podía haber preparado con tiempo (el presidente Sánchez lo anunció el 22 de noviembre), revela el problema de fondo de esta pandemia: la falta de medios sanitarios y los fallos de planificación. Poner 1 millón de vacunas a la semana durante 33 semanas exige una programación meticulosa y sobre todo personal que vacune, en residencias, hospitales y centros de salud, personal que habría que haber contratado o reservado exclusivamente para esta tarea, 7 días a la semana, las más horas posibles. Porque no puede apoyarse esta masiva vacunación en enfermeras y personal que hacen otras tareas ni buscar “atajos”, como Madrid, subcontratando la vacunación con la Cruz Roja.

Si la vacunación se retrasa, como se teme en España, Europa y en todo el mundo, se retrasa también el final de la pandemia y la recuperación de la economía. El Banco Mundial ha alertado estos días que la economía mundial crecería este año 2021 la mitad (en vez del +4%, el 1,6%) si los paises retrasan la vacunación. Y además, la 3ª ola, que es ya un hecho, va a retrasar en toda Europa y en España la recuperación de la actividad y el consumo, que se esperaba incluso para finales de 2020 y no llegó apenas. Todo apunta a que la economía va a crecer poco este primer trimestre de 2021, algo más el 2º y sólo se recuperará de verdad en el verano, dependiendo de la evolución de los contagios y del porcentaje de españoles que estén vacunadas (hacen falta dos tercios al menos).

Si la 3ª ola está ya aquí y la vacunación se retrasa, habrá que mantener varios meses más las restricciones en la movilidad y en algunos negocios, como hostelería, comercio y turismo. Y eso puede ser la puntilla para muchas pymes, que llevan meses facturando la mitad o menos y con los costes casi iguales. Eso puede aumentar los cierres de bares, restaurantes, comercios, agencias de viajes y hoteles en los próximos meses, por lo que urge prorrogar los ERTEs (se ultima ampliarlos hasta el 31 de mayo) y ampliar las ayudas a negocios y familias, a costa de un mayor déficit público. El propio Banco de España ha advertido de que la tercera ola de contagios podría agravar las pérdidas de las empresas (estima que la mitad han tenido pérdidas en 2020 y hasta un 75% en algunos sectores) y esto podría provocar problemas financieros en un 40% de las empresas, que no ingresan lo suficiente para pagar intereses. Por ello, pide flexibilizar la devolución de los créditos ICO y mantener la moratoria para evitar que muchas empresas entren en concurso de acreedores.

En resumen, que la 3ª ola provocada por la Navidad no sólo daña la salud y mata a 162 personas cada día, sino que daña a la economía y pone en apuros a miles de empresas y empleos, que no podrán sobrevivir en 2021 si no se contienen los contagios y si no se mantienen y amplían las ayudas públicas. Hay que volcarse en doblegar la curva, aprender de los errores de la desescalada y de la Navidad para no repetirlos en abril (“hay que salvar la Semana Santa) y en verano (“hay que salvar el turismo”). Lo que hay que salvar son vidas, porque sólo así se salvan empresas y empleos. Y para eso, hay que ser más estrictos en la movilidad y los confinamientos y vacunar contra reloj. Nos quedan todavía 6 meses duros, en los que no podemos bajar la guardia otra vez. Seamos serios.