En todo el mundo sigue “la fiebre por viajar”, tras la pandemia: en 2025 se superaron los 1.500 millones de turistas en el mundo, según la Organización Mundial de Turismo (OMT),sobrepasándose por primera vez los turistas que hubo en 2019, antes de la pandemia (salvo en América y Asia Pacífico, que siguen por debajo). Algo más de la mitad de este turismo mundial es de Europa, la región del mundo con más turismo, con 1.200 millones de viajes realizados por los europeos en 2025, según Eurostat. El 71% de estos viajes de los europeos fue dentro de su país, pero un 21% fueron a otro país europeo (sobre todo a España, Italia y Francia) y el 8% restante fueron viajes fuera de Europa.
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jueves, 22 de enero de 2026
FITUR 2026: llegarán los 100 millones de turistas
Hasta el domingo se celebra en Madrid FITUR, la Feria del turismo más importante del mundo. El sector sigue eufórico, tras
batirse otro récord en 2025: 97 millones de turistas (el
doble que el año 2000) y 134.710 millones de gasto (cuatro veces más que
al principio del siglo). Y el año 2026 ha empezado con fuerza, en
reservas de viajes y estancias, con lo que se espera alcanzar los 100
millones de turistas este año, a pesar de los conflictos geopolíticos,
el bajo crecimiento europeo y los altos precios turísticos en España. La duda
es si esos 100 millones es una cifra “sostenible”, dada la
saturación de muchos destinos. Lo positivo es que el Gobierno y el sector han
aprobado una Estrategia turística 2030, una hoja de ruta para reconvertir
y modernizar el sector, para conseguir un turismo sostenible,
equilibrado e inclusivo, para evitar “morir de éxito”. Se trata
de transformar destinos, digitalizar la gestión, mejorar la formación y
diversificar ofertas y turistas al margen del tradicional sol y playa. FITUR 2026, el escaparate de un turismo que atraerá a 100 millones en 2026
En todo el mundo sigue “la fiebre por viajar”, tras la pandemia: en 2025 se superaron los 1.500 millones de turistas en el mundo, según la Organización Mundial de Turismo (OMT),sobrepasándose por primera vez los turistas que hubo en 2019, antes de la pandemia (salvo en América y Asia Pacífico, que siguen por debajo). Algo más de la mitad de este turismo mundial es de Europa, la región del mundo con más turismo, con 1.200 millones de viajes realizados por los europeos en 2025, según Eurostat. El 71% de estos viajes de los europeos fue dentro de su país, pero un 21% fueron a otro país europeo (sobre todo a España, Italia y Francia) y el 8% restante fueron viajes fuera de Europa.
España se consolida como el 2º destino
turístico del mundo, ya cerca de Francia, con 97 millones de
turistas extranjeros recibidos en 2025, según
la estimación del ministro de Industria y Turismo, 3,2 millones más que en
2024 (93.799.505 turistas). Es un aumento del +3,4%, algo menor que
el aumento de 2024 (+10,1%), porque en el verano se ha ralentizado el
fuerte aumento del turismo extranjero del primer cuatrimestre, con una ligera caída del turismo
francés (-0,5% de enero a noviembre) o belga (-0,1%) y un mínimo
aumento del turismo alemán (+0,9%) y nórdico (+1,2%) . Con todo, es un
récord histórico de turistas (duplica con creces los 46,40
millones del año 2.000). Y lo más importante: ha crecido mucho más (el +6,8%)
el gasto que estos turistas hicieron en España, otro
récord histórico: 134.710 millones de gasto turístico, cuatro veces el
del año 2.000 (33.000 millones). En definitiva: vienen más turistas y se gastan
cada vez más en España.
Además del doble récord, de turistas y gasto, el año
2025 revela que el crecimiento turístico ha sido “más sano”, según
el análisis del Gobierno. Primero, porque el turismo ha crecido más
fuera de la temporada alta, fuera del verano, en enero (+6,1%), febrero
(+7,7%), marzo (+3,8%) abril (+10,1%), octubre (+3,2%) o noviembre (+2,1%), por
delante del crecimiento de turistas en julio (+1,6%), agosto (+2,9%) y
septiembre (+0,8%), según el INE. Segundo, porque ha habido una cierta
desconcentración del turismo, tanto en el origen (los turistas
de EEUU, Latinoamérica y Asia han crecido más que los europeos) como en
destino (ha crecido más el turismo y su gasto en algunas zonas que no son
de sol y playa). Y tercero, porque los turistas que vienen a España se vuelven muy
contentos: el 97% se muestran satisfechos (30,9%) o muy
satisfechos (66,2%) de su estancia, según
la última Encuesta de Satisfacción de Turespaña.
Las empresas turísticas han hecho un
balance muy optimista de 2025, aunque el sector turístico ha crecido algo
menos que la economía: +2,5%, frente a un aumento del PIB global del
2,9%, tras crecer más que la economía en 2023 (+10,5% frente a 2,5%) y
2024 (+5,5% frente al 3,5% el país). Con todo, el turismo ha facturado
218.459 millones de euros en 2025, aportando el
13% del PIB español, lo que le revalida como la primera industria
del país. Y le ha permitido crear 47.815 nuevos afiliados a la
Seguridad Social, lo que supone otro récord de empleo: 2,75
millones de personas trabajan en el turismo, el 12,7% de todo el empleo
y 375.000 afiliados más que antes de la pandemia. Además, el 80,9% de
estos trabajadores del sector turístico tienen
un contrato indefinido y su sueldo ha subido más en 2025
(´3,9%) que el del conjunto de trabajadores (+3,4% de subida).
La mayor llegada de turistas extranjeros en 2025 (+3,2
millones) ha compensado el relativo estancamiento del turismo nacional,
que creció poco, según
la patronal Exceltur. Y gracias a ese mayor turismo extranjero, las
empresas turísticas han aumentado sus ventas un +4% (+7,9% el negocio
con extranjeros), por el mayor gasto de estos turistas y al aumento de precios.
Las zonas con más aumento de ventas para el sector turístico han sido Murcia
(+9%), País Vasco (+7,8%), Baleares (+7,4%), Aragón
(+7,2%), Madrid y la Rioja (+7% de ingresos), por delante del aumento de
ventas en las zonas tradicionales de sol y playa. Y además, las empresas
turísticas han aumentado sus beneficios (+5,6%) más que sus ventas
(+4%), según Exceltur, sobre todo las de transporte (+13,5%), empresas
ligadas al ocio (+7,2%), hoteles de
costa(+6,2%) y empresas de alquiler de coches (+4.1%).
Un factor que explica este fuerte aumento de beneficios para
el sector turístico es que ha seguido la fuerte subida de precios,
iniciada en 2023. Los hoteles han subido un +8,7% en 2025, según el INE, tras una
subida de precios del +37.1% desde 2019, con un precio medio de 172
euros por habitación, según Exceltur. Y los vuelos internacionales han
subido también un +7,4%, aunque los nacionales subieron sólo el +4,8%,
por la competencia del tren. Y los bares y restaurantes, otro
gasto turístico clave, han subido una media del +4,2%.Estas subidas
preocupan porque España aumenta su “brecha
de precios” con otros paises competidores, como Grecia, Turquía, Croacia,
Egipto, Marruecos o Túnez.
Otro factor que ha ayudado al buen ejercicio de las empresas
turísticas en 2025 ha sido la menor competencia de los apartamentos
turísticos, sobre todo tras obligarlos el Gobierno a registrarse en una ventanilla
única desde el 1 de julio, lo que ha reducido la oferta, junto al mayor
control y las limitaciones de algunos Ayuntamientos y autonomías. El resultado
es que en 2025 había 366.000 apartamentos turísticos disponibles en
las 25 principales ciudades, 15.963 menos que a principios del año
(-4,1%), según
Exceltur, con una caída importante de la oferta en Ibiza (-40,8%), Madrid (-7,8%),
Santiago (-17,5%) o San Sebastián (-5,7%), aunque subieron en Barcelona
(+3,8%).
Tras el nuevo récord de turistas e ingresos de 2025, el
sector estima que España conseguirá alcanzar en 2026 los 100 millones de turistas esperados en
2025. A favor está el crecimiento económico esperado en Europa,
similar al de 2025 (+1,4% en UE-27) pero con una recuperación esperada en
Alemania, Francia e Italia, los tres paises desde los que vienen más
turistas europeos. Y como el empleo sigue creciendo y los salarios crecen algo
más que los precios, se espera una mejora del consumo, en Europa y en
España, que ayudarán a aumentar turistas y gasto. Además, la bajada del
crudo puede abaratar los precios del transporte (y los billetes de avión),
ayudando también una esperada revalorización del euro, que facilitaría
la llegada de turistas con otras monedas. Pero también hay incertidumbres,
como los problemas geopolíticos y Trump. Y no ayudarán los precios
turísticos al alza.
Con todo, la patronal Exceltur espera que los ingresos
del sector turístico crezcan
en 2026 como el año pasado (+3,9%
frente al 4% en 2025) y los beneficios suban algo más (+5,9% frente a
+5,6%), sobre todo en los hoteles de costa, las empresas de ocio y las
agencias de viaje. Y esperan una mayor mejoría este año en la Comunidad
Valenciana (+9,9% de ventas), Murcia (+9,8%) y Baleares
(+6,6%), así como en Castilla la Mancha (+5,5%) y País Vasco
(+5,3%), con menores aumentos de ingresos en Madrid (+1,8%), Cataluña (+2,8%),
Galicia y Andalucía (+4%), apoyados en las fuertes inversiones hechas estos
años en los hoteles, en la mayor digitalización de las empresas, las menores
viviendas turísticas, las oportunidades de la Inteligencia artificial y la
oferta de calidad y seguridad que ofrece España.
Un elemento clave de futuro es la tremenda fidelidad
de los turistas extranjeros que visitan España, según revelan estos datos:
en 2024, más del 74% de los turistas internacionales que vinieron a
España nos habían visitado ya antes. Y más de la tercera parte de
ellos (el 38%) habían venido antes en 10 ocasiones o más, según
las Encuestas de Turespaña. Y por si
fuera poco, el 69% de los turistas que nos visitaron en 2024 indicaron
que tenían intención de volver a España en los próximos 12 meses…
Con todo, España sigue con un problema de concentración
turística estructural, tanto porque el grueso del turismo se
concentra en los meses de verano, aunque haya mejorado algo (esos 3 meses
llegaban el 34,5% de los turistas extranjeros en 2019 y han llegado el 33% en
2025) como por su origen (el 84% de los turistas que vinieron en 2025
eran europeos) y su destino dentro de España: el 90,44% de los
turistas y su gasto se
concentran en 5 autonomías: Cataluña (19,06%), Baleares
(15,51%), Canarias (14,24%), Andalucía (13,77%) y Comunidad
Valenciana (11,71%). Y este desigual reparto del turismo agrava los
problemas de saturación turística en muchos destinos de sol y
playa y en bastantes ciudades, provocando protestas de los residentes y una subida
generalizada de precios, además de problemas en las infraestructuras
(aeropuertos, accesos, aparcamientos) y en los servicios (agua,
saneamiento, basuras, sanidad, policía…).
España roza los 100 millones de turistas para
2026, pero eso provoca una pregunta: ¿es
sostenible esta masificación turística? Muchos expertos y hasta
empresarios del sector creen que ha llegado el momento de parar y reflexionar,
de evitar “morir de éxito”. Urge perfilar un turismo
sostenible, no sólo para los propios españoles residentes sino para los
turistas nacionales e internacionales, que pueden buscar otros destinos si se “agobian”
en España, si nos identifican con “colas” en aeropuertos, carreteras, playas y
restaurantes, con precios superiores a viajar a destinos más exóticos y lejanos…
Esta reflexión sobre el futuro del turismo en España se ha
plasmado en la “Estrategia
España Turismo 2030”, una “hoja de ruta” para el futuro aprobada por el Gobierno el 21 de octubre de
2025, tras muchos meses de debate con 200 entidades públicas y privadas del
sector turístico. El
objetivo es “transformar el turismo español hacia un modelo sostenible,
equilibrado e inclusivo”, que se pretende conseguir con 5 programas (sobre
destinos, empresas, trabajadores, residentes y turistas) que incluyen 15 metas, entre ellas,
transformar los destinos turísticos, fomentar el turismo verde y de interior, innovar
y digitalizar empresas y aplicar criterios sostenibles para el medio ambiente,
formación continua de los trabajadores, armonizar el turismo y la vida local de
los destinos turísticos (elaborando un Atlas de “intensidad turística”)
y promover un marketing de España como destino sostenible.
Muchas de estas acciones están en marcha dentro de programas
turísticos aprobados con Fondos europeos, de los que 3.400
millones se han destinado a la reconversión y digitalización del sector
turístico, además de acciones medioambientales y campañas de marketing para
conseguir una diversificación geográfica, temporal y motivacional de los
turistas, para promover el turismo de negocios, verde, cultural, gastronómico o
deportivo, no sólo nuestro sol y playa. En paralelo, las
empresas han realizado fuertes inversiones en hoteles,
infraestructuras, digitalización, energía y medio ambiente, así como en
múltiples ofertas de servicios, lo que permite en muchos casos no cerrar
tras el verano y mantener un turismo permanente.
En resumen, que FITUR 2026 vuelve a ser un escaparate
de España como potencia turística, del potencial de nuestra primera
industria, que ha sido y sigue siendo el
primer motor de nuestro crecimiento y nuestro empleo, junto a los
inmigrantes y los Fondos europeos. Pero no podemos dormirnos en los laureles
y crecer por crecer, alcanzar los 100 millones de visitantes como si
nada: urge una reflexión sobre el futuro y aplicar esa hoja de ruta aprobada,
con medidas e inversiones que nos permitan conseguir “un nuevo turismo”
para 2030, más sostenible y asumible para españoles y extranjeros. No
podemos “morir de éxito”.
En todo el mundo sigue “la fiebre por viajar”, tras la pandemia: en 2025 se superaron los 1.500 millones de turistas en el mundo, según la Organización Mundial de Turismo (OMT),sobrepasándose por primera vez los turistas que hubo en 2019, antes de la pandemia (salvo en América y Asia Pacífico, que siguen por debajo). Algo más de la mitad de este turismo mundial es de Europa, la región del mundo con más turismo, con 1.200 millones de viajes realizados por los europeos en 2025, según Eurostat. El 71% de estos viajes de los europeos fue dentro de su país, pero un 21% fueron a otro país europeo (sobre todo a España, Italia y Francia) y el 8% restante fueron viajes fuera de Europa.
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jueves, 21 de enero de 2016
Turismo récord con pies de barro
Esta semana se celebra la Feria de turismo (FITUR) y los profesionales del sector están eufóricos: se ha batido otro récord de turistas extranjeros (68 millones) y los españoles han vuelto a viajar y llenar los hoteles, en el
mejor verano desde 2005. Pero también saben que el turismo, nuestra primera industria, tiene varios “talones de Aquiles”: crece el turismo “low cost” y baja el gasto real por turista, muchos
vienen porque han caído el euro y los
billetes de avión o por los problemas
en Túnez, Egipto y Turquía (que nos han “prestado” 6 millones de turistas),
hay poco turismo de invierno y de fuera
de Europa y el sector crea poco
empleo y muy precario. Entre tanto récord, habría que pensar en la
reconversión del sector, con
nuevas inversiones en las costas y promoción
de un nuevo turismo, con más calidad y más gasto, apoyado más en Internet.
Hay que planificar una nueva industria
turística, a 20 años vista.
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enrique ortega |
El turismo ha
vuelto a ser en 2015 el
motor de la economía española: por sexto año consecutivo, el sector creció más que la economía, un 3,7% (frente al 3,2% del país), según a patronal turística Exceltur. Y ello se debe no sólo al aluvión de turistas extranjeros (se
espera cerrar 2015 con 68 millones, 3 millones más que en 2014), sino a la recuperación del turismo interior, de los españoles, que han vuelto
a viajar y llenar los hoteles este año, con el mejor verano desde 2005. Y con
ello, la industria turística ha recompuesto sus beneficios sobre todo los hoteles de
interior y del norte, los que más habían sufrido la crisis. Y han podido subir los precios, algo que todos hemos
notado este verano.
Si 2015 ha sido otro
año récord para el turismo, consolidando a España como la tercera potencia turística del mundo (tras Francia y EEUU), se debe en buena parte a factores externos, que poco tienen que ver con la actuación del sector o del
Gobierno. El primero y fundamental, la
depreciación del euro, que ha
abaratado los viajes a España de los turistas que vienen con dólares (-16,5% de
caída del euro frente al dólar) y con libras (-12,1%). No es casualidad que el turismo que más creció en 2015 fuera el de EEUU (+24,2%), Reino Unido (+4,1%), Suiza
(+8,9%), resto de América (+10,8%) y resto del mundo (+25,8%). Otro factor
externo clave ha sido la bajada del
precio del petróleo (-37% en 2015), que abarata los vuelos, un tema clave para España, porque el 80% de los turistas vienen en avión. Y el tercer factor, los problemas de seguridad y terrorismo
que siguen teniendo países competidores, como Túnez, Egipto o Turquía: la patronal Exceltur estima que 1 millón de los 3
millones más de extranjeros que nos han visitado en 2015 iban antes a esos
países. Y que, desde 2010, entre
4 y 6 millones de turistas son“prestados” por esos tres países.
Además, también ha ayudado la mejora de la economía
británica (de donde proceden el 23% de los turistas extranjeros) y la ligera recuperación de las economías
alemana, francesa e italiana (que suman otro 38% más de turistas
extranjeros). Y hay un factor interno importante: la recuperación de la inversión
extranjera en España, sobre todo en el sector inmobiliario, que ha tirado del turismo de negocios: ha crecido un 17,5%
en 2015, casi el triple que el turismo de ocio (+6,5%), con un mayor gasto medio (164 euros al día
frente a 98,3).
Como se ve, mucho del
récord turístico español en 2015
se debe a circunstancias externas, que no dependen de nosotros y que no sabemos si se van a
mantener en
2016. Por un lado, cabe esperar menos
ayuda del euro, porque caerá menos (ahora está subiendo), hasta el euro por dólar (- 7%). Por otro, el petróleo puede caer, pero no tanto, lo que abaratará menos los billetes
de avión. Eso sí, la crisis de Túnez
y Egipto sigue ahí y se ha agravado
la de Turquía, con el último
atentado, lo que podría desviar este año hacia España turistas rusos (iban 19 millones). Y Europa sigue estancada, con lo que no se espera un fuerte aumento de los
viajes, sobre todo de alemanes, franceses e italianos. Con todo, la patronal turística Exceltur espera un crecimiento
del sector turístico algo menor en 2016, del 3,4%, aunque el turismo volverá a ser el motor de la economía, creciendo por séptimo año más que el país
(2,8%).
El turismo no
sólo es el motor de la recuperación sino que se consolida como la primera industria española, que aporta el 11% de la riqueza (PIB) y el
12% del empleo (2,4 millones). Y además, el turismo español está en cabeza en el ranking mundial 2015 de competitividad turística elaborado por el Foro Económico Mundial (en 2013 éramos los cuartos y en 2011 los octavos),
gracias a nuestros recursos naturales y
culturales, nuestras infraestructuras, la seguridad y la adaptación a los
consumos digitales, estando en la media europea en precios. Pero este
liderazgo y los reiterados récords de turistas (se han duplicado los visitantes extranjeros, desde los 33 millones en 2.000 a los 68
millones de 2015) no pueden hacernos olvidar los “talones de Aquiles” del sector,
reconocidos por sus profesionales: excesiva concentración en verano y
en la costa, poco turismo de fuera de Europa, bajo nivel de gasto, poco empleo nuevo (y de baja calidad), aumento
de la competencia desleal
(apartamentos y transportes), poca
digitalización de las ventas y nuevos
impuestos turísticos.
Uno de las mayores debilidades del turismo español es que está muy concentrado, tanto por países
de origen como por meses (verano) y
zonas de destino. El 89% de los
turistas proceden de Europa y aunque han crecido los turistas de EEUU, Asia, Oriente Medio y
Latinoamérica, todavía son pocos (10%), a pesar de ser las zonas del mundo con más potencial turístico. Otro problema es que más del 80% del turismo
extranjero está dirigido al turismo de
sol y playa, que beneficia a 5 de las 17 autonomías (Canarias, Andalucía, Cataluña, Baleares y Comunidad Valenciana), que se llevan el 80% de los turistas extranjeros. Y
los nuevos turistas que habría que
captar, desde chinos
a árabes o norteamericanos, no buscan sol y playa sino cultura, ocio, compras, gastronomía, deportes o turismo sanitario.
Pero quizás el mayor
“talón de Aquiles” del turismo español es el crecimiento del “turismo
low cost”: somos cada vez más un destino predilecto para turistas que gastan poco, jóvenes y familias que vienen por su cuenta a
apartamentos baratos o a hoteles con paquetes de “todo incluido”, masificando muchos destinos (como
Magaluf en Mallorca o Barcelona). La patronal turística Exceltur ha dado la alarma, mientras el Gobierno sigue vendiendo que somos el segundo país del mundo con más ingresos por turismo (tras EEUU). Y es verdad, pero
también que el gasto real de los
turistas extranjeros lleva 15 años cayendo, desde el 2.000, como demuestra Exceltur con los datos del Banco de España. Y en 2015,
ese gasto de los turistas bajó un 1% en términos reales y un -2,1% si se descuenta la inflación,
con una media de gasto real de 741 euros
por turista, frente a 1.108 en 2.000 (un tercio menos).
Los turistas extranjeros gastan relativamente menos que antes por el tipo de turistas que nos llegan, según el análisis de la patronal Exceltur. El turismo extranjero que más crece es el que
llega en vuelos de bajo coste (+7%) y los que van a apartamentos (+4,4%), que son los que
menos gastan: 78 y 70 euros al día. Y los que menos crecen son los turistas que
llegan por vías tradicionales (+0,4%) y que
van a hoteles (+3,7%), que son los que más gastan, 109 y 120 euros al día. Y
nos visitan sobre todo los turistas de las
naciones que menos gastan (británicos, 102 euros diarios, franceses, 94 euros y
alemanes, 103 euros) y pocos de los que
más gastan (USA, 158 euros diarios, nórdicos 123 euros y chinos, 785 euros
diarios). Así que el gasto medio diario bruto (sin descontar la inflación), 116,90 euros, sale de que vienen muchos
turistas de menos de 100 euros al día y pocos de 200 o 700 euros.
Otro “talón de
Aquiles” del turismo español, sobre todo en los dos últimos años, es la
creciente competencia de la economía colaborativa, de nuevas
ofertas que se venden por Internet de apartamentos
(Airbnb, Homeaway…), transportes
(Blabacar) e incluso restaurantes
(EatWith, VizEat, Voulezvousdiner...). La patronal turística Exceltur estima que hay ya 2,7 millones de plazas en apartamentos turísticos paralelos (frente a 2,4 millones de plazas regladas),
que les hacen competencia desleal porque muchas son ilegales y no pagan
impuestos, lo que les permite ofrecer precios
hasta un 52% más bajos. Y piden, al
Gobierno español y a la Comisión Europea, una regulación de estos servicios, porque están
deteriorando el turismo (destacan la masificación del casco antiguo de
Barcelona), encareciendo alquileres y recortando ventas y empleos en hoteles y
apartamentos regulados.
Otro problema que
denuncia el sector turístico es que muchas autonomías ven esta industria como “una teta que ordeñar”, por lo que han
implantado el cobro de impuestos. Cataluña
aplica desde noviembre de 2012 una tasa
por pernoctaciones, de 0,75 a 2,5 euros, por la que ingresan unos 40
millones al año. Baleares (que ya
tuvo una tasa turística de 2001 a 2003) acaba de aprobar en enero de 2016 una tasa de 0,25 a 2 euros, que se empezará a
aplicar en junio y por la que esperan recaudar 50 millones este año. Y la Comunidad Valenciana estudia aprobar otra tasa turística que empezaría a cobrarse
en 2017. El sector ha denunciado estos
impuestos ante los Tribunales y creen que retraerán el turismo.
Otro “talón de Aquiles” del turismo es que, a pesar de los
récords, crea poco empleo: en 2015 se crearon 73.347
empleos, según Exceltur, sólo 1 de cada 7 nuevos
empleos creados en España. Y lo peor es que se trata de un empleo muy precario:
el 73% son temporales y la mitad a tiempo parcial, por horas. Un empleo con mucho fraude (falsos autónomos, personas contratadas por 4 horas y que
trabajan 8,10 o 12 horas, subcontratas de camareras de pisos…) y muy mal pagado: sueldos medios de
13.851 euros, casi la mitad de la media en España (22.697 euros, según el INE),
como denuncia CCOO. Al final, este deterioro laboral se traduce en una caída de la profesionalidad
y en un deterioro del servicio, en perjuicio de la calidad
de nuestra industria turística, lo que retrae al turismo de calidad.
Como se ve, no todo
son récords y maravillas en el
turismo español. Está claro que tenemos una industria potente y competitiva, pero ha llegado el momento de
pararse y repensar el modelo, configurar la industria turística de los próximos 20
años. Y en lugar de esperar que nos lleguen los turistas, España
debería definir el turista que queremos
atraer y perfilar una oferta ad hoc, que no sólo compita
en precio sino también en calidad, vendiendo la “marca España”, un
turismo que no sea sólo sol y playa sino mucho más, una experiencia de ocio.
Y para ello, el
sector turístico pide al futuro Gobierno que le ayude a hacer una profunda reconversión,
física
(con financiación, española y del Plan
Juncker, y ayudas fiscales para reformar las instalaciones de costa, muchas
de los años 60 y 70) y organizativa, facilitando la digitalización del turismo (Internet es la mejor herramienta para personalizar la
oferta), la formación y la calidad, frenando la competencia desleal y
facilitando visados y nuevas rutas
aéreas (Iberia volverá en octubre a Tokio y Shanghái, vuelos que suprimió en los años 90) para captar el turismo de Asia y Oriente Medio (sólo suponen el 5%
de los vuelos). Y en paralelo, mejorar las infraestructuras, conectando
los aeropuertos con el AVE y los puertos (cruceros) y coordinar mejor las actuaciones de las autonomías y el Gobierno, en la promoción exterior y en la
gestión del turismo, para lo que piden que se cree una
Secretaría de Estado de Turismo.
Está claro que el
turismo es “la gallina de los huevos de oro”, que aporta riqueza, trabajo y
divisas. Pero ha llegado la hora de no agotar el filón, de repensar su futuro, de asegurar su crecimiento a largo plazo, sobre un
turismo más diversificado, menos concentrado en Europa , las costas y
el verano, con más calidad y que gaste más. Y eso supone una gestión más
tecnológica, más imaginativa y más compleja. No esperar al turista que huye de otros destinos, sino buscarle y ofrecerle una oferta distinta, atractiva y rentable. Retos que hay que afrontar ya, a 20
años vista. No se duerman en los récords.
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jueves, 5 de febrero de 2015
Récord de turistas que gastan menos
El turismo ha sido
la locomotora de la economía española
en 2014, como en 2013. Fue otro año récord en turistas extranjeros (casi 65 millones) y el primero en el
que se recuperó el turismo nacional.
Vienen más turistas pero gastan menos (aunque Rajoy diga lo
contrario). Y eso porque llegan más turistas
“low cost”: vienen más en coche, usan
menos los hoteles y más los apartamentos (muchos ilegales). El turismo, nuestra primera industria, se plantea un
dilema: cantidad o calidad. Y
saben que 5 millones de turistas son “prestados”, por la crisis de Egipto y Túnez, y podrían perderse cualquier
año. El sector lo tiene claro: apostar por un turismo que nos deje más ingresos
y que no dependa tanto del “sol y playa”.
Eso exige invertir en una profunda
reconversión de la oferta y las instalaciones, utilizar mejor Internet y gastar más en promoción fuera de Europa. Alimentar la gallina de los huevos de oro y no
dormirse en los récords. Atraer turistas que gasten.
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| enrique ortega |
El pasado fin de semana, el sector turístico estaba exultante en la Feria del Turismo (FITUR): 2014
ha sido el segundo año en que han crecido, tras el bache de 2012. El PIB turístico creció
un 2,9%, más del doble que toda la economía (+1,4%), tras recuperarse ya en 2013, cuando el turismo creció un +0,9% (mientras la economía caía -1,2%). Con ello, el
turismo, nuestra primera industria (aporta el 11% de la riqueza o PIB),
lleva ya cinco años siendo la locomotora
de la economía española: ha crecido una
media del +0,8% entre 2010 y 2014, frente al -0,5% que cayó el conjunto de la
economía, según
Exceltur. Un 74% de las empresas turísticas mejoraron sus resultados en
2014, gracias a las mayores ventas (el 84%) y también a que subieron precios (el 60%), tras varios
años bajándolos.
Gracias a este mayor crecimiento, el sector turístico ha
sido también el que ha creado más empleo
en 2014: hay 66.906 nuevos afiliados
a la Seguridad Social, con lo que hay ya más de 2 millones de personas trabajando en el turismo, más que
antes de la crisis. Eso sí, muchos de los nuevos empleos son precarios, como denuncian
los sindicatos: temporales
(91%) y a tiempo parcial (35%: por
días, semanas e incluso por horas), con mucha rotación de personas por cada
empleo. Y es un trabajo mal pagado. El
salario medio (17.000 euros) está muy por debajo de la construcción (21.000) y
la industria (24.619 euros) y ha caído con la crisis: está igual que en 2007. Y además, ha aumentado la brecha salarial entre
directivos y trabajadores: ganan 4,5 veces más, según un estudio
de Eada.
La mitad del negocio
turístico procede del turismo
extranjero, que volvió a batir
récords en 2014: llegaron a España 64.995.275
turistas, 4,3 millones más que en
2013 (que también fue récord). Los aumentos se deben al mayor crecimiento de
turistas de los países vecinos, franceses
(+11,3%), italianos (+14,6%) y portugueses (+11,7%), aumentando menos los
británicos (+4,7%), cayendo los rusos
(-9,7%), estabilizándose los americanos y creciendo los del resto del mundo.
Los mayores aumentos de turistas los han recogido Canarias (+8%), Andalucía
(+7,8%), Cataluña (+7,6%) y Madrid (+7,5%), que recupera su bache de 2013.
Más turistas
extranjeros pero que gastan menos, aunque Rajoy
presuma de lo contrario. De entrada, es verdad que los ingresos por turismo aumentaron en 2014 un 6,5%, hasta 63.094 millones de euros, según
Egatur. Pero como los turistas crecieron más (7,1%), el hecho cierto es que
cada
turista gastó menos: 971 euros
frente a 976 en 2013. Unos 110 euros
diarios en una estancia media de 8,9 noches. Y si tomamos sólo el dinero que se dejan en España (no lo
que pagan en sus países por el viaje), el gasto lleva ya tres años cayendo:
de 796 euros por turista (2011) a 754
euros (2014), según datos
de la asociación empresarial Exceltur. Y si descontamos la inflación, el gasto real de los turistas ha caído una tercera parte: desde 1.116 euros (2000) a 754 (2014).
Eso se debe a que crecen los turistas low cost: los que vienen en coche
(gastan 56 euros día) y en vuelos low cost (74 euros día) frente a los que
llegan en vuelos convencionales (que gastan 105 euros diarios), más los que
vienen a apartamentos (gastan 67 euros día) y no a hoteles (114 euros día). Y también
crecen más los turistas de los países
que menos gastan: Francia (61 euros día) o Portugal (69 euros),
mientras bajan los de países más gastadores (Latinoamérica 114 euros día, USA,
127 euros).
La otra mitad del
negocio turístico es el turismo
interior, el de los españoles, que se recuperó en 2014, por primera vez en esta
crisis, según
Exceltur, tras las fuertes caídas de 2011 a 2013. Se han recuperado los viajes
por España y las estancias en hoteles y apartamentos, con una mayor
ocupación en la costa andaluza y mediterránea y algunas zonas de interior,
como Madrid, la Rioja, Toledo, Castilla y León, Aragón, Cantabria, Sevilla y
Málaga, por una ligera mejora del consumo y eventos como el Mundial
de Baloncesto, la Copa del Mundo de Vela de Santander o el IV Centenario de El Greco. Y también aumentaron
los viajes de españoles al extranjero, sobre todo a Europa y los cruceros.
Para 2015, las previsiones del sector son crecer algo menos que en 2014: entre +1,9 y +2,6%, según
Exceltur. Esperan que el turismo nacional mejore más este año, pero la duda
está en el turismo extranjero, que va a depender mucho de Egipto y Túnez,
que empezaron a ganar turistas a finales de 2014. Con todo, hay una serie de factores
que juegan a favor: la depreciación
del euro (ayuda a captar el turismo británico y no europeo), la caída del petróleo (debería abaratar los
vuelos), la crisis de Grecia, el temor a la inestabilidad en Oriente Medio
(más tras los atentados de París) y un
mayor crecimiento esperado en Europa. En
contra juegan la esperada caída del turismo
ruso, la falta de eventos en 2015, una posible crisis en la zona euro
y la competencia desleal de los apartamentos
ilegales (un 13,4% del mercado) y servicios no reglados (taxis
y alquiler de coches), que quitan negocio al turismo tradicional.
Vaya como vaya 2015, el
turismo español se enfrenta a un dilema: cantidad
o calidad. Son muchas las empresas que optan por un turismo
de calidad, con menos turistas que gasten más. Y la mayoría del sector
está preocupado porque estemos creciendo
de una forma “artificial”, gracias a la crisis del norte de África y Oriente
Medio, que lleva cuatro años “prestándonos”
5 millones de turistas anuales, que vienen a Canarias, Andalucía o Baleares
en lugar de a Túnez o Egipto. Pero que, cualquier día, pueden volver allí o a
Turquía o Grecia. Y el crecimiento del turismo
europeo está a punto de tocar techo.
Por eso, se trata de asentar
el futuro turístico sobre bases sólidas,
aprovechando nuestros puntos fuertes
(clima, tranquilidad y seguridad, gran oferta, profesionalidad y experiencia,
precios medios…) y corrigiendo los puntos
débiles, particularmente dos. Uno, nuestra enorme dependencia del turismo de
sol y playa, muy estacional: de hecho, 6 autonomías (Canarias, Andalucía, Cataluña, Baleares, Madrid y la
Comunidad Valenciana) concentraron
el 90,7% de los turistas extranjeros en 2014. Y dos, nuestra excesiva dependencia del turismo europeo:
el 91% de los turistas extranjeros
que llegaron en 2014 procedían
de Europa (incluyendo Rusia) y sólo un 9% procedían de América (1,9% USA) y
el resto del mundo (4,3%). Es casi la misma proporción que en
2008, cuando sólo el 6,5% del turismo venía de fuera de Europa.
El sector plantea trabajar
en dos frentes, con ayudas fiscales
y financiación (ahora, tratando de conseguir inversiones del Plan
Juncker europeo). El primero, hacer una profunda reconversión
del turismo de sol y playa, renovando
instalaciones en la costa (muchas de los años 80 y 90) y mejorando la
oferta, como se ha empezado a hacer en Baleares. Y el segundo, configurar una oferta de turismo
alternativo, atractivo y de calidad, asentado en la cultura, la gastronomía, los negocios, el deporte o la
salud, para atraer turistas todo el
año, a toda España. Y para ello, además de ayudas y créditos, hace falta también mejorar las herramientas de venta, potenciando al máximo las posibilidades
de Internet (reservas,
aplicaciones…), un camino para que el turismo
español no dependa tanto de los tour
operadores extranjeros (entre los 15 grandes no hay ningún español y
traen 4 de cada 5 turistas). Y como colofón, dedicar más recursos a la promoción
turística fuera de Europa, en Asia y América.
El turismo es una
industria
clave y debe ser uno de los motores de la recuperación.
Pero no a base de esperar crisis en otros países para quedarnos con sus
turistas. Además, no se trata de crecer
por crecer, sino de ganar en ingresos y en turistas de calidad, que vuelvan. Para ello, hay que consolidar
el turismo, reforzando la industria y mejorando el servicio (lo que no se consigue
con empleos más precarios y peor pagados). Hay que invertir
en turismo para que ingrese más, no “ordeñar la vaca” hasta que se seque. Invertir ahora para que
España se consolide como potencia turística.
No dormirse en los récords.
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