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jueves, 27 de enero de 2022

EPA 2021: el año del empleo

El empleo se recupera en España con más fuerza que la economía: en 2021 se crearon 840.700 empleos, más de los perdidos en 2020 (-622.600), con lo que ya trabajan 218.100 personas más que antes de la pandemia, según la EPA publicada hoy. Son 20,18 millones de ocupados, una cifra nunca alcanzada desde 2007. Pero todavía no han recuperado su empleo anterior los menores de  44 años, la industria y 7 autonomías (Baleares, Canarias, Madrid, Extremadura, Cantabria, Navarra y la Comunidad Valenciana). Ahora, la previsión es que se siga creando empleo, pero menos, aunque los expertos confían en que España creará 1 millón de empleos entre 2022 y 2023. Todo va a depender de que se afiance la recuperación, que se frene la inflación y que se gasten bien los Fondos europeos. Pero lo más importante es que el empleo que se cree ahora sea decente, fijo y mejor pagado, para lo que urge aprobar y aplicar la reforma laboral. La prioridad sigue siendo el empleo.

Enrique Ortega

El cuarto trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por las Navidades. El de 2021 fue bueno, a pesar de los múltiples contagios de ómicron, que frenaron algo la actividad y las compras: se crearon 153.900 empleos, algunos menos que en el 4º trimestre de 2020 (+167.400) pero más que en los meses finales de los últimos años, según la EPA publicada hoy. El empleo se ha creado sobre todo en el sector privado (+162.500 empleos) mientras se redujo en el sector público (-8.500 empleos, por los primeros despidos en sanidad), aumentando en el campo (+78.700), los servicios (+ 45.900) y la industria (+37.100 empleos), aunque cayó en la construcción (- 7.700 empleos). Se creó más empleo en el 4º trimestre entre las mujeres (+105.500) que entre los hombres (+48.400). Y cayó entre los jóvenes (-136.900 empleos perdidos entre 16 y 24 años), mientras aumentó entre los mayores, sobre todo entre los mayores de 45 años (+226.800 empleos).

Con este último empujón del 4º trimestre, el empleo cerró 2021 como un año récord (el mejor desde 2005), con la creación de +840.700 nuevos empleos, muchos más de los empleos que se perdieron en 2020, el primer año de la pandemia (-622.600 empleos). Se creó más empleo incluso que en años muy buenos anteriores, como 2018 (+566.000 empleos) y 2015 (+525.100 empleos), aunque recordemos que en diciembre había todavía 102.148 trabajadores “aparcados” en ERTES (frente a 520.000 en diciembre 2020), con empleo pero sin trabajo. Con ello, en España trabajan ya 20.184.900 personas, un récord desde 2007 (20,72 millones de empleos): son casi 3,5 millones de ocupados más que al final de la crisis anterior (16.758.200 en diciembre 2013).

En todo 2021 se creó sobre todo empleo privado (+ 744.300 empleos), siete veces más que empleo público (+96.400 ocupados). Y se crearon más empleos entre las mujeres (+479.600) que entre los hombres (+361.100 ocupados), aunque siguió la tónica de que el nuevo empleo no fue a los jóvenes sino a los más mayores: +167.900 empleos entre 16 y 24 años, +119.300 empleos entre 25 y 34 años, +61.400 empleos entre 35 y 44 años, +256.200 empleos entre 45 y 54 años y +236.000 empleos entre los mayores de 55 años, los dos grupos de edad más beneficiados, según la EPA del 4º trimestre. Por sectores, la mayor creación de empleo en 2021 se dio en los servicios (+705.400 empleos), seguidos de lejos por la industria (+37.100), la construcción (+5.700) y el campo (+58.000 empleos). Y por autonomías, el empleo creció más el año pasado en Andalucía (+166.800 ocupados), Cataluña (+157.600), Canarias (+110.500), Madrid (+108.100), Comunidad Valenciana (+81.900) y País Vasco (+36.900 empleos),  aunque creció en todas las regiones españolas.

Esta importante mejora del empleo en 2021 (+840.700 ocupados) ha servido también para reducir el paro, aunque menos (-615.900 parados en 2021), porque en paralelo han aumentado los españoles “activos, las personas que buscan trabajo ahora, tras lo peor de la pandemia: los “activos” aumentaron en 224.700 personas en 2021, impidiendo bajar más las cifras de paro. Es un proceso que se ha ido viendo trimestre a trimestre: aumentan las personas que buscan trabajo. Y ya hay más adultos “activos” (buscando trabajo o trabajando) que en 2019: 23.268.800 personas frente a 23.064.100 a finales de 2019. Todo apunta a que seguiremos así, con lo que en los próximos meses sucederá lo que ahora: el paro bajará menos de lo que sube el empleo

Volviendo al paro, ha bajado en -312.900 personas en el 4º trimestre y  en -615.900 parados en todo el año 2021, según la EPA de hoy, lo que supone la mayor bajada del paro desde 2018 (-462.400 parados ese año), tras una ligera bajada en 2019 (-112.400) y una subida impactante en 2020 (+527.900 parados), por la pandemia. El paro ha bajado en todo 2021 más entre las mujeres (-305.600 paradas) que entre los hombres (-222.300) y por edades, menos entre los jóvenes que entre los mayores: bajó – 12.000 parados  entre los jóvenes de 16 a 19 años, - 107.800 parados entre los 20 y 24 años, -519.500 parados entre los 25 y 54 años y solo subió el paro entre los de más de 55 años: +23.400 parados en 2021. El  paro bajó más el año pasado en los servicios (-615.900 parados), pero también en la industria (-52.800), la construcción (-39.400) y el campo (- 23.400 parados). Por autonomías, la mayor rebaja del paro se ha dado en Cataluña (-142.500 parados), Madrid (-122.500), Andalucía (-85.500), Canarias (-59.900), Comunidad Valenciana (-42.200) y Castilla la Mancha (-39.400), aunque se redujo el desempleo en todas las regiones españolas en 2021.

La cifra total de desempleados baja a 3.103.800 parados, la más baja en España desde 2007 (1.942 parados entonces). Y la tasa de paro española baja al 13,33%, la menor desde 2008 (13,79% de paro), aunque sigue duplicando la tasa de paro europea (6,5%) y la de los principales paises de la UE, como Francia (7,5% de paro), Italia (9,2%) y sobre todo Alemania (3,2% de paro, cinco veces menos que España).Y sigue muy elevada la tasa de paro juvenil (menores de 25 años): el 29% de los más jóvenes están en paro, el doble que en Europa (15,4% de paro juvenil) y más que en Francia (17,85), Italia (28%) y sobre todo Alemania (6,4% de paro juvenil, menos de la cuarta parte que España), según Eurostat.

Los datos de paro, aunque mejores que antes de la pandemia y al nivel de 2008, revelan tres cuestiones preocupantes. La primera, que todavía hay 1.023.900 hogares con todos sus miembros en paro (+ 10.700 que antes de la pandemia). La segunda, que España sigue con 5 regiones que tienen una tasa de paro “escandalosa: Ceuta (26,86 %, un 0,72% menos que en 2019), Melilla (20,24% de paro, un 1,46% más que en 2019), Andalucía (20,18% de paro, un 0,62% menos que antes de la pandemia), Canarias ( 18,94%, todavía un 0,16% más paro que antes de la pandemia)  y Extremadura ( 18,94%, un 4,54% menos de paro que en 2019), según la EPA de hoy. Y las 6 regiones que tenían un paro “europeo”, inferior al 10% en 2019, lo han empeorado con la pandemia, sobre todo Baleares (del 9,91 al 14,39% de paro hoy), La Rioja (del 9,89% de paro al 10,45%) y  Madrid (del 9,99% al 10,12% ahora), empeorando también el paro en la Comunidad Valenciana (del 14,13% en 2019 al 14,39% hoy). Y la tercera cuestión preocupante es que aumentan los parados de larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: son  1.496.400 parados, el 48,21% de todos los parados (eran 1.387.000, el 43,5%, a finales de 2019).

Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En noviembre de 2021, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.821.130 desempleados: menos de la mitad (el 45,13%) cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado), de 884 euros de media, y el resto (un 54,87%) cobraban un subsidio asistencial, de 451 euros mensuales. Pero en esta cifra de parados que cobran desempleo estaban incluidos  los 125.632 trabajadores en ERTE a finales de noviembre, que cobran el 70% de su sueldo (y el 50% a partir del 7º mes). Así que, en realidad, solo 1.695.498 parados registrados como tales cobra algún subsidio, el 54,62% de los parados que refleja la EPA de hoy. Eso significa que casi la mitad de los parados (el 45,38%) no cobra ninguna ayuda pública, cuando antes de la pandemia, en 2019, eran un 38,5% los parados que no cobraban. De hecho, CCOO denuncia que un 40% de los parados  inscritos en el SEPE con experiencia laboral (trabajaron antes) no cobran ninguna ayuda pública por desempleo.

Visto el dato del empleo y el paro en 2021, queda patente que España ha superado el bache de la pandemia, porque tenemos ya más ocupados y menos parados que en 2019. Con todo, el balance es desigual, tanto por sexo y edad como por sectores y regiones.

En empleo, en España trabajaban a finales de 2021 un total de 218.100 personas más que a finales de 2019. La mejoría se nota más entre las mujeres (hay +95.800 más trabajando que a finales de 2019) que entre los hombres (+22.300). Y por edades, el empleo es hoy mayor que antes de la pandemia entre los mayores de 55 años (+ 402.000) y entre los que tienen entre 45 y 55 años (+222.000 empleos), pero todavía no se ha recuperado entre los más jóvenes: - 23,500 empleos perdidos entre 16 y 19 años, -8.700 empleos entre 20 y 24, -4.700 entre 25 y 29 años, -70.600 entre 30 y 34. –178.800 empleos entre 35 y 39 años y -119.600 empleos que en 2019 entre los de 40 a 44 años. Por sectores, los servicios ya han recuperado el empleo anterior a la pandemia (+168.300 empleos netos), lo mismo que el campo (+46.2000 empleos ganados) y la construcción (+2.000 empleos), mientras la industria aún tiene menos ocupados que en 2019 (-33.000 empleos). Eso sí, los empleos ganados (218.100) se han conseguido en el sector público (+222.200), porque el sector privado todavía tiene 4.100 empleos menos que antes de la pandemia, según la EPA. Y por regiones, la mayoría de autonomías tienen más empleo ahora que antes de la pandemia, sobre todo Andalucía (+113.800 empleos), el País Vasco (+23.700) y Cataluña (+20.000), aunque todavía no han recuperado su empleo pre-pandemia 7 autonomías: Baleares (-33.200 empleos que en 2019), Castilla y León (-15.300), Comunidad Valenciana (-9.100), Galicia (-4.600), Canarias (-2.300), Aragón (-2.200) y Cantabria (-700 empleos) .

Ahora, la previsión de la mayoría de expertos es que siga aumentando el empleo en 2022, aunque menos que en 2021. Y eso, porque el año pasado el empleo creció más que la economía (+8,8% frente a +5,5% previsto para el PIB), debido a que las empresas necesitaron recuperar plantilla o incluso aumentarla para hacer frente a la mayor demanda (a la real y a la esperada, algo mayor, por las distintas olas del COVID). Pero este año 2022, van a intentar arreglarse con las plantillas que tienen o aumentarlas lo menos posible, al menos hasta que no vean si hay más olas de contagios y la economía se recupera de verdad. Por eso, los expertos creen que en 2022 pasará lo contrario a lo del año pasado: el empleo crecerá menos (+3,6%) que la economía (+5,5/+6% de aumento del PIB).

Traducido en cifras, la previsión del catedrático Josep Oliver para Manpower es que se creen +638.000 empleos en 2022 (menos de los + 840.700 empleos creados en 2021, según la EPA) y otros +434.000 empleos en 2023, ya menos porque también la economía crecerá menos (+4% el PIB). Eso supondría, según este estudio,  crear algo más de 1 millón de empleos (1.072.000) en los próximos dos años, sobre todo en los servicios (890.000, de ellos 400.000 en el turismo, 220.000 en servicios privados y otros 250.000 en servicios públicos) y en trabajos cualificados (660.000). Pero la clave es crecer mucho (más que la mayoría de paises occidentales, como acaba de prever la OCDE para España) y que no se frene la recuperación, ni por la pandemia ni por la inflación. Y que se gasten bien los Fondos europeos, que pueden ayudar a crear más de 500.000 empleos, según la OIT.

El futuro parece optimista para el empleo, pero hay una gran preocupación: la calidad del nuevo empleo que se cree. Porque hasta ahora se han creado 3,5 millones de nuevos empleos en España desde 2013, pero la mayoría son precarios y mal pagados. Sólo en 2021, el 89,10% de los nuevos contratos firmados fueron temporales, algo menos de los que se hicieron entre 2014 y 2020 (entre el 92 y el 90% de contratos fueron temporales). Y con ello, en diciembre de 2021 había dos clases de trabajadores: un 76% con contrato fijo (que ganaban más, en general) y un 24% con contratos temporales (la cuarta parte, por menos de una semana), con los sueldos más bajos (los temporales ganan un 32% menos que los fijos, según la última encuesta de salarios del INE). Esto es lo que pretende arreglar la reforma laboral pactada por los agentes sociales y el Gobierno, en el alero en el Congreso. De aprobarse, sus efectos empezarían a notarse en verano, con un aumento sustancial de contratos fijos (y nuevos fijos discontinuos para hostelería y turismo).

La otra gran preocupación sobre el futuro del empleo es ayudar a tres colectivos que han sufrido duramente la pandemia y que tienen más difícil trabajar: los jóvenes (3 de cada 10 están en paro y 8 de cada 10 jóvenes ocupados tienen contrato temporal), las mujeres (su tasa de empleo, 58,8%, es inferior a la europea, 64,3%, y a la de los hombres españoles, 68,5%) y los mayores de 50 años (son casi la mitad de todos los parados y las empresas no quieren contratarlos). Urge que el Gobierno apruebe un Plan de empleo, con incentivos para la contratación de jóvenes, mujeres y mayores, además de poner en marcha de una vez la modernización de las oficinas de empleo (SEPE), para que orienten y asesoren a los parados que llevan mucho tiempo sin trabajo: 500.000 parados llevan más de 4 años en el paro, según un estudio de Asempleo. Y en paralelo, hay que gastar mucho más en formación, de parados y trabajadores, porque el empleo futuro será diferente y eso exige reciclar a generaciones enteras de trabajadores.

En resumen, que el empleo va muy bien en España y seguirá creciendo en 2022 y 2023, pero ahora el reto es mejorar su calidad, que sea menos precario y esté mejor pagado. Y no dejar atrás a los que tienen más problemas para colocarse, los jóvenes, las mujeres y los mayores de 50 años, volcándose en reciclar a trabajadores y parados, para que tengan más oportunidades de conseguir un empleo futuro, que exigirá una formación diferente. Hay que ser optimistas, pero sin olvidar que tenemos el doble de paro que Europa. Y que en España trabaja menos gente (2 millones menos que la media UE). Por eso, si queremos vivir mejor, hay que crear más empleo y de más calidad. Debería ser la prioridad de todos para el resto de Legislatura.                              


jueves, 28 de octubre de 2021

EPA septiembre 2021: empleo pre-pandemia ya

Ahora hay 64.100 personas más trabajando en España que antes de la pandemia, según la EPA del tercer trimestre, publicada hoy. Gracias a que se ha creado mucho empleo este verano (+ 359.300), sobre todo por el turismo, que se suma al empleo récord del 2º trimestre (+464.900). Y también baja el paro (-127.100), pero menos, porque aumentan más los que buscan trabajo, sobre todo jóvenes. Ya han salido de la crisis los trabajadores mayores de 45 años y 10 autonomías, aunque no los jóvenes ni Madrid, Canarias, Aragón, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Navarra y la Rioja, que tienen aún menos ocupados. Pero tenemos dos problemas serios: el 89% del empleo que se crea es temporal y casi la  mitad de los parados no cobran subsidio. Hay que reforzar la ayuda a los parados y mejorar su formación, modernizando las oficinas de empleo, que no les recolocan. Y mejorar las políticas de empleo, ahora que tendrán un 33% más fondos que en 2020. Hay que volcarse en el empleo.

Enrique Ortega

El verano suele ser un buen trimestre para el empleo, por la mayor actividad en el turismo y la hostelería. Y este año se ha cumplido la norma, con una creación de 359.300 empleos en el tercer trimestre, según la EPA publicada hoy por el INE. Es la mayor creación de empleo en los últimos veranos (+69.400 en 2019 y +183.900 en 2018), salvando la excepción del verano de  2020, en que el empleo tuvo un aumento histórico (+569.600 ocupados), porque España salía a finales de junio del confinamiento y la actividad se disparó ese verano. Con ello se afianza la recuperación del empleo, con una creación de +1.423.800 empleos en los últimos 15 meses (junio 2020- septiembre 2021), un aumento que compensa ya el empleo perdido en lo peor de la pandemia (-1.359.700 empleos entre diciembre 2019 y junio 2020). En resumen, que tenemos 64.100 personas más ocupadas que antes de la pandemia, aunque recordemos que hay 239.230 trabajadores “aparcados” en ERTEs. Y más de 20 millones de españoles trabajando (20.031.000), algo que no se veía desde finales de 2008.

En el tercer trimestre de 2021, la ganancia de empleo ha sido gracias a los servicios (+377.200 empleos creados), sobre todo la hostelería, el turismo y el comercio, pero también ha creado bastante empleo la industria (+63.000) y los han perdido la agricultura (-49.600) y la construcción (-31.200), creándose muchos más empleos en el sector privado (+314.800)  que en el público (+44.500), según la EPA. Y sorprende que la mayor creación de empleo se haya dado en las mujeres (+185.400 frente a +173.900 en los hombres) y entre los más jóvenes (+67.000 nuevos empleos entre 16 y 19 años y +132.400 entre 20 y 24 años). Y por autonomías, el empleo ha crecido en el 2º trimestre en casi todas (salvo Andalucía y La Rioja), pero más en Cataluña (+62.300 ocupados), Canarias (+50.000), Baleares (+47.900), Galicia (+35.800) y Comunidad Valenciana (+34.600).

No todos los grupos, sectores y regiones han recuperado ya el empleo anterior a la pandemia. Por sexos, los hombres no han  recuperado aún el empleo de finales de 2019 (trabajan         26.100 menos), pero las mujeres sí tienen más empleo que en 2019 (+90.200 ocupadas). Y por edades, hay más jóvenes de 16 a 24 años trabajando que en 2019 (+105.500), pero hay menos trabajando de 25 a 44 años (-437.700) y más trabajando con más de 45 años (+397.300), los menos afectados laboralmente por la pandemia.  Y hay ya mucha más gente trabajando  en los servicios (+122.400) y la construcción  (+97.000), aunque menos que en 2019 en la industria (-35.600) y  en el campo (-32.400). Y destaca también que 10 autonomías tienen ya más gente trabajando que en 2019, mientras las otras 7 no han recuperado el empleo pre-COVID: Canarias (-62.000), Madrid (-45.200), Comunidad Valenciana (-22.900), Castilla y León (-6.300), Navarra (-2.500), Aragón (-2.100) y la Rioja (-300 ocupados).

La importante mejora del empleo en el tercer trimestre de 2021 (+359.300) no se ha traducido toda en una bajada del paro (-127.100 parados) porque en paralelo han aumentado los españoles activos, las personas que buscan trabajo ahora, tras lo peor de la pandemia: los “activos” han aumentado en 232.200 personas, impidiendo bajar más las cifras del paro. Es un proceso que se ve trimestre a trimestre (hay 547.900 personas más buscando trabajo que hace un año). Y ya hay más adultos “activos” (trabajando y buscando trabajo) que en 2019: 23.447.700 frente a 23.158.800 a finales de 2019. Todo apunta a que seguiremos así, con lo que en los próximos meses sucederá lo mismo que ahora: el paro bajará menos de lo que sube el empleo.

El  paro ha bajado en el 3º trimestre (-110.100 personas), pero ha sido sólo en la industria (-18.800), los que perdieron su empleo hace un año (-171.200) y entre los que buscan su primer empleo (-28.500), porque ha aumentado el paro en los servicios (+42.100), la agricultura (+28.700) y la construcción (+20.600), porque hay más gente buscando trabajo ahora que sube el empleo. El paro ha bajado más entre las mujeres (-95.100) que entre los hombres (-32.000.Baja mucho más entre los mayores de 25 años (-119.500 parados entre 25 y 54 años), menos entre los más jóvenes (-65.500), subiendo sólo entre los mayores de 55 años (+65.500 parados).  Por autonomías, el paro baja más en Cataluña (-51.900), Baleares (-28.400), Castilla y León (-27.600) y Galicia (-25.700) y sube en 6 autonomías, destacando los aumentos en Andalucía (+41.100) y Murcia (+13.800 parados), según la EPA.

La cifra total de parados se sitúa en 3.416.700 desempleados, con una tasa de paro del  14,57%, todavía muy lejos de la tasa de paro europea (6,8%) o alemana (3,6%). Y baja unas centésimas la tasa de paro de los jóvenes (menores 25 años), al 31,15% (16,2% en la UE-27). Hay otros datos también muy  preocupantes. El primero, que hay 1.122.100 hogares con todos sus miembros en paro (+108.900 que antes de la pandemia). El segundo, que seguimos con 5 regiones que tienen una tasa de paro “escandalosa” : Ceuta (27,07%), Canarias (23,89%, un 5% más de paro que antes de la pandemia) Andalucía (22,41%, un 2% más que en 2019), Melilla (19,4 %, un 7% menor) y  Extremadura (17,92%, un 6% menos que en 2019). Y las 6 regiones que tenían un paro inferior al 10% en 2019, lo han empeorado con la pandemia, sobre todo La Rioja (del 9,89% de paro a 12,21% hoy), Madrid (del 9,99% a 11,84% ahora) y Baleares (del 9,91% al 10,57%), empeorando también bastante el paro en la Comunidad Valenciana (del 14,13% al 16,12%). Y el tercero, que aumentan los parados de larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: son 1.638.600, el 48% de los parados (eran 1.387.000, el 43,5% a finales de 2019).

Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En agosto de 2021, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.977.033 desempleados: casi la mitad (46,3%) cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 839,6 euros de media y el resto (53,7%) cobraban un subsidio asistencial de 451,92 euros. Pero en esta cifra están incluidos los 239.230  trabajadores que están en ERTE y cobran las tres cuartas partes de su sueldo del SEPE. Así que, en realidad, sólo 1.737.803 parados cobra algún subsidio, el 50,86% de los parados que refleja la EPA de hoy. Eso significa que casi la mitad de los parados (49,14%) no cobran ninguna ayuda pública, cuando en 2019 eran sólo el 38,5%. Así que la pandemia nos ha traído más paro, pero ahora son menos los que reciben ayuda, porque muchos llevan demasiado en paro y se les ha agotado el subsidio. De hecho, CCOO denuncia que un 40% de los parados inscritos en el SEPE con experiencia laboral (han trabajado antes) no cobran ninguna ayuda por desempleo.

En los últimos 21 meses (diciembre 2019–septiembre 2021), con la pandemia, el paro ha crecido en +224.800 desempleados y la tasa de paro sube del 13,78% al 14,57%, según la EPA, sobre todo entre las mujeres (+123.400 frente a 101.400 parados más los hombres), entre los que tienen de 25 a 54 años (+44.200) y los jóvenes de 20 a 24 años (+37.800), entre los que perdieron su empleo hace un año (+285.400 parados) y los que buscan su primer empleo (+45.800 parados). Hay  menos parados que antes de la pandemia en los servicios (-82.000), la industria (-28.800) y la construcción (-6.000), pero más parados en el campo (+10.400). Por autonomías, el paro ha bajado con la pandemia en Murcia (del 16,08 al 14,65%) y Extremadura (del 23,48 al 17,92%),  subiendo sobre todo en Baleares (del 9,91 al 10,57%), Canarias (del 18,78 al 23,89%), Cataluña (del 10,45 al 10,92%), Madrid (del 9,99 al 11,84%), y la Comunidad Valenciana (del 14,13 al 16,12%), según la EPA.

La pandemia ha afectado más negativamente a España que a la media de Europa, en una mayor pérdida de empleo pero con un menor aumento del paro, según refleja la EPA y las estadísticas de Eurostat de junio 2021. Así, el empleo cayó en España un -1,3% en 18 meses (diciembre 2019-junio 2021), mientras en la UE-28 caía sólo un -0,4%, en Italia un -1% y en Alemania un 2,2%, aumentando el empleo sólo en Francia (+1,3%). Y el paro ha aumentado en España (diciembre 2019-junio 2021) un +0,3%, una subida del desempleo menor que en la UE-27 (+0,6%) y que en Alemania (+0,4%), Francia (bajó un 0.4%) o Italia (-0,5%), debido a que aquí ha habido en el último año y medio menos personas que se han apuntado al desempleo, menos “activos” (más “desanimados”) porque veían muy difícil encontrar empleo. Eso sí, el paro juvenil (menores 25 años), doble en España que en Europa, ha aumentado más en el último año y medio: +3% en España frente a +2,1% en la UE-27.

Ahora, todo apunta a que seguirá mejorando el empleo en España, si se asienta la recuperación en el 4º trimestre, con un mayor crecimiento que el del último medio año (+1,1 % en el 2º trimestre y una previsión de 2,7% en el 3º, según el Banco de España), un horizonte lastrado por la alta inflación (5,5% anual, la más elevada desde 1992) y los problemas de abastecimiento y materias primas de muchas empresas. Pero de momento, parece que el empleo aguanta y la Seguridad Social espera 100.000 nuevos empleos en octubre, un aumento de la afiliación mayor  que el de agosto (+76.541) y septiembre (+82.184 afiliados).

El problema de fondo es la mala calidad del empleo que se crea. En los 9 primeros meses de 2021 se han firmado 13.788.700 contratos (más de 50 por cada empleo) y de ellos, el 89,42% han sido contratos temporales, por meses, semanas y hasta por días, un porcentaje similar al de los nuevos contratos firmados en la última década (del 90% al 92% temporales). Y en paralelo, un tercio de los nuevos contratos (33,63%) son contratos a tiempo parcial, por horas o días, no porque el trabajador lo quiera sino porque es el único contrato que encuentra (sobre todo mujeres y jóvenes). Con unos empleos tan precarios, los que encuentran un trabajo reciben sueldos más bajos que antes de la pandemia. Y la masa salarial cayó un -5,1% en 2020, el doble en España que en Europa (-2,2%), según Eurostat.

Esta precariedad de los nuevos empleos es la que provoca una tremenda dualidad del mercado de trabajo: tenemos ahora un 26% de trabajadores con contrato temporal (similar al 26.10% en 2019) mientras el 74% restante tienen contratos fijos, con más estabilidad y mejores sueldos (de media ganan un 32% más que los trabajadores temporales, según el INE). Esta es la principal asignatura pendiente de España, lo que exige una verdadera reforma laboral, para fomentar los contratos estables y reducir la precariedad, como nos exige Europa.

La otra gran asignatura pendiente del empleo es conseguir que en España trabaje más gente, que la economía ofrezca más empleo, dado que el modelo económico actual sólo permite emplear al 62,4% de españoles activos frente al 68,2% ocupados de media en la UE-27 y el 75,6% empleados en Alemania, según Eurostat. Eso significa que si tuviéramos la tasa de ocupación europea, en España trabajarían 1.828.000 adultos más. Y si tuviéramos la tasa de empleo de Alemania, conseguiríamos que trabajaran 4.161.000 adultos más que ahora. Lograrlo pasa por conseguir una economía más competitiva y mejorar la productividad, algo que nos va a costar tiempo. Pero hay que empezar poniendo los cimientos, avanzando en dos frentes: mejorar la formación de empleados y parados y destinar más recursos al fomento del empleo. Para 2022, España contará con 7.642 millones, un 33% más dinero que en 2020. Pero habrá que gastarlo bien, en incentivos a la contratación y en formación. Y urge modernizar las oficinas de empleo, que sólo recolocan a un 2% de los parados.

En resumen, hemos superado el bache de empleo de la pandemia, con más gente trabajando que en 2019, pero queda mucho por hacer para tener un empleo y un paro europeo. Hay que consolidar la recuperación y aprobar una reforma laboral que permita crear más empleo y de más calidad, con el apoyo de patronal y sindicatos si queremos que sea eficaz. A ello.

jueves, 29 de abril de 2021

EPA marzo 2021: se pierde menos empleo

El primer trimestre se ha perdido la mitad de empleo (-137.500) que al comienzo de 2020, según la EPA conocida hoy, gracias a la mayor ocupación en el campo, Madrid y Cataluña, aunque la pandemia ha provocado ya la pérdida de 760.100 empleos (y otros tantos “salvados" en ERTES). El paro baja del 16%, gracias a que 203.400 personas han dejado de buscar trabajo, porque no podían (pandemia) o “lo veían muy negro”. Y hay 1.226.200 hogares con todos en paro, aumentan los parados de larga duración (45,66%) y más de la mitad de parados no cobran ningún subsidio. La mayor movilidad en los últimos meses ha aumentado contagios y muertes pero ha evitado una mayor caída del empleo, salvo en los jóvenes, Baleares, Extremadura y Canarias, aunque seguimos con más del doble de paro que Europa y superando el 20% en Canarias, Andalucía, Extremadura y Ceuta y Melilla. Y entre los jóvenes (39,5%). Urge un Plan de choque contra el paro antes de que lleguen las ayudas europeas.

Enrique Ortega a partir de Carpanta de Escobar

El primer trimestre suele ser malo para el empleo, pero este año se han perdido la mitad de empleos que en 2020, cuando empezó a pasar factura la pandemia: -137.500 empleos perdidos frente a -285.600 en el primer trimestre de 2020, según la EPA. Eso sí, se ha perdido el empuje de los trimestres anteriores, en que aumentó el empleo (+569.700 en el tercer trimestre y +167.400 en el 4º trimestre), tras el desplome del 2º trimestre, por el confinamiento (-1.074.100). Con ello, de marzo 2020 a marzo 2021 se han perdido “sólo” -474.500 empleos y en los últimos 15 meses, el balance de la pandemia supone una pérdida de -760.100 empleos, que rompe la racha de 6 años anteriores creciendo. Pero esta pérdida encubre que hay 743.628 trabajadores “aparcados” en ERTEs, que no son parados gracias a esta herramienta, pero que pueden serlo en los próximos meses si no vuelven a trabajar.

En el primer trimestre, la pérdida de empleo ha sido muy desigual por sexo, edad, sector y región. Los hombres han perdido más empleo (-84.800) que las mujeres (-52.800) y sobre todo los jóvenes de 25 a 29 años (-43.100), mientras aumentaba el empleo entre 40 y 44 años y entre los mayores de 55 años (puede explicarse por la sanidad y la regularización empleadas de hogar). Y ha crecido el empleo en el campo (+15.800), en el sector público (+18.300), en Madrid (+40.400) y Barcelona (+33.300), mientras se perdía en el sector privado (-155.000), en los servicios (-83.400), la industria (-51.300) y la construcción (-18.500), en la Comunidad Valenciana (-40.200), Andalucía (-30.800) y Canarias (27,400), según la EPA.

En el último año (marzo 2020-marzo 2021), en el grueso de la pandemia, se han perdido -474.500 empleos, sobre todo entre los hombres (-276.200), jóvenes (-241.300 entre menores de 30 años), servicios (-344.500) e industria (-127.100), sector privado (-623.900) y en Canarias (-130.200), Comunidad Valenciana (-80.500), Cataluña (-77.300), Madrid (-39.100) y el País Vasco (-39.100 empleos). Y, curiosamente, aumentó el empleo entre las personas de 45 a 49 años (+33.200), los de más de 55 años (+101.500), los que trabajan en la agricultura (+13.200) y en la administración pública (+149.400), y los que trabajan en Castilla la Mancha (+13.200 empleos) y en Murcia (+8.100 empleos), según la EPA.

Mientras se ha seguido perdiendo empleo en el primer trimestre, sorprende que haya bajado el paro, en -65.800 personas, algo que no pasaba al comienzo del año desde 2015 (el año pasado, el paro aumentó +121.100 en el primer trimestre). Este aparente contrasentido se debe a un  dato llamativo: con la pandemia, hay menos personas que buscan trabajo, porque no han podido hacerlo (por la pandemia) o porque “lo ven muy negro”. Y al preguntarle la EPA, no se consideran ni siquiera parados: son inactivos, “desanimados”.  Ya pasaba antes, pero en el primer trimestre de 2021, la caída de activos ha sido espectacular: -203.400, lo que deja la tasa de actividad en un porcentaje estremecedor: 57,69%. A lo claro: que poco más de la mitad de adultos trabajan o buscan trabajo.

Con este panorama, el paro ha bajado a 3.653.900 personas que se consideran desempleados, -65.800 que a principios de año y +341.000 que hace un año, en marzo de 2020 (había 3.313.000 parados EPA). La caída del paro en este primer trimestre  ha sido también desigual, según la EPA de hoy: bajó más entre las mujeres (-37.900), los de edades medias (-55.300 entre 25 a 54 años) y en los servicios (-97.500), sobre todo en Andalucía (-65.808 parados), Madrid (-50.300) y Cataluña (-65.808). En cambio, aumentó el paro entre los mayores de 55 años (+10.900), la agricultura (+3.100), la industria (+1.400) y la construcción (+1.100) y en Galicia (+15.700), Castilla y León (+9.900) y el País Vasco (+9.500).

En el último año (marzo 2020-marzo 2021), en el grueso de la pandemia, el paro ha crecido en +341.000 desempleados, sobre todo entre las mujeres (+204.900), entre los que tienen de 25 a 54 años (+232.300, un 10%) y los jóvenes de 20 a 24 años (+68,700, un +18,59%), en el campo (+23.300), la industria (+18.200), la construcción (+18.600) y mucho menos en los servicios (+9.200) y, sobre todo en Cataluña (+88.100), Canarias (+57.400), Madrid (+56.800), Andalucía (+51.300), País Vasco (+25.500) y Navarra (+22.500), la autonomía donde porcentualmente más ha crecido el paro el último años (+35,5%), según la EPA. Y sólo bajó el paro en Extremadura (-9.400), Castilla la Mancha (-5.400) y Asturias (-2.100).

La tasa de paro baja del 16% y se coloca en marzo en el 15,98%, todavía muy lejos de la tasa de paro europea (6,9%) o alemana (4,5%). Y baja unas centésimas la tasa de paro de los jóvenes (menores 25 años), al 39,53% (17,2% en la UE-27). Y aparecen otros datos también muy  preocupantes. El primero, que hay 1.226.200 hogares con todos sus miembros en paro (+152.400 que hace un año). El segundo, que seguimos con 5 regiones que tienen una tasa de paro “escandalosa”, superior al 20%: Ceuta (28,52%), Canarias (25,42%), Andalucía (22,54%), Extremadura (22,22%) y Melilla (21,52%), que contrastan con tres autonomías que tienen una tasa de paro casi europea (10,99% el País Vasco, 11,45% Navarra y 11,90% la Rioja). Y el tercero, que aumentan los parados de larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: son 1.668.600, el 45,6% de los parados (40,88% en diciembre de 2020).

Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En febrero de 2021, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 2.359.191 desempleados: casi la mitad (49,26%) cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 864,5 euros de media y el resto (50,74%) cobraban un subsidio asistencial de 451,92 euros. Pero en esta cifra están incluidos los 743.628 trabajadores que están en ERTE y cobran del SEPE las tres cuartas partes de su sueldo. Así que, en realidad, sólo 1.615.563 parados cobra algún subsidio, el 44,21% de los parados que refleja la EPA de hoy. Eso significa que más de la mitad de los parados (55,79%) no cobran ninguna ayuda pública, cuando en 2019 eran sólo el 38,5%. Así que la pandemia nos ha traído más paro, pero ahora son menos los que reciben ayuda, porque muchos llevan demasiado en paro y se les ha agotado el subsidio.

Mientras, ¿qué ha pasado con el empleo en Europa por la pandemia? Eurostat publicó ayer un informe donde revela que España es el país que perdió más empleo en 2020, cinco veces más que la media: un -2,3%, frente al -0,6% en la UE-27. La caída del empleo en España con la pandemia duplicó con creces a la de Portugal y Reino Unido (-1% en ambos casos) y fue muy superior a la de Italia (-0,9%), Alemania (-0,2%) y Francia (-0,2%), mientras en Grecia aumentó ligeramente el empleo el año pasado (+0,1%). En todos los paises europeos, el empleo se mantuvo entre los 55 y 64 años y cayó sobre todo entre los jóvenes, al tener más contratos precarios (temporales y a tiempo parcial). Así, el empleo de los jóvenes (15-24 años) cayó en Europa un -0,2% en 2020, mientras se desplomaba en España, con una caída del empleo juvenil del -4,6% (de estar ocupados el 22,4% de estos jóvenes a estar sólo el 17,8% a finales de 2020), la 2ª mayor caída tras Portugal (-5,4%) y muy superior a la caída del empleo juvenil en Italia (-2%), Alemania (-0,9%) o Francia (-03%), según Eurostat.

El paro también creció mucho más en España que en el resto de Europa en 2020: +2,35% en España (del 13,78 al 16,13%), según la EPA, frente a una subida del +0,6% en la UE-27 (del 6,3 al 6,9%). Si nos ajustamos más a lo peor de la pandemia, entre febrero de 2020 y febrero de 2021, el paro en España ha aumentado un +2,5% (del 13,6 al 16,1%), más del doble que en toda Europa (+1%: del 6,5 al 7,5%). Y mucho más de lo que ha subido el paro en Alemania (+0,9%), Grecia (+0,6%), Italia o Portugal (+0,4%) y Francia (+0,3%), según Eurostat, que revela cómo Ceuta, Melilla, Canarias y Andalucía son las regiones europeas con más paro. Y el desempleo no ha subido más, en Europa y en España, porque una parte de los desempleados no se han animado a buscar trabajo durante la pandemia.

Este último balance europeo confirma que España ha sido el país que más ha sufrido los efectos de la pandemia en el empleo y el paro, debido a dos causas. Una, que la recesión post COVID se ha cebado más en los paises con más peso del turismo, la hostelería y los servicios. Y que nuestra estructura laboral, con el doble de contratos temporales que la media europea (25% asalariados frente al 13,2% en la UE) ha facilitado la pérdida de empleo, que podría haber sido mucho más grave de no existir los ERTEs y las ayudas públicas. Ahora, de cara a la ansiada recuperación, España debería sacar conclusiones para el futuro. Básicamente dos. Tenemos que cambiar nuestro modelo económico, para que no dependa tanto del turismo y los servicios, y mejorar nuestro mercado laboral, promoviendo contratos menos precarios, que no caigan a la primera en la próxima crisis.

El cambio de nuestro modelo económico, para que no destruyamos más empleo que el resto cuando venga otra crisis, no es algo fácil, requiere tiempo e inversiones. Y para ello, serán claves los 140.000 millones de los Fondos Europeos que vendrán en los próximos 6 años (72.700 en subvenciones y el resto créditos que habrá que devolver), para modernizar nuestra economías y dar más peso a las energías alternativas, la digitalización de la economía, la tecnología, la industria y empresas de mayor tamaño, claves para crear empleo estable.

La otra prioridad, cambiar nuestro modelo laboral, es más urgente y pasa por 3 medidas claves: simplificar la contratación (reduciendo al mínimo los contratos temporales), mantener un sistema de ERTEs temporales para afrontar futuras crisis y volcarse en políticas activas de empleo, que faciliten la formación y empleabilidad de los parados, lo que exige una reforma a fondo y más medios para modernizar las oficinas de empleo (SEPE). Medidas prometidas a Bruselas, a cambio de los Fondos europeos, pero que el Gobierno quiere pactar de aquí a final de año con los sindicatos y la patronal.

Todo para no seguir con el doble de paro que Europa, algo que llevamos arrastrando desde 1979. Pero antes de todas estas inversiones y reformas, urge un Plan de choque contra el paro, un paquete urgente de medidas y fondos para afrontar la angustia del desempleo en los grupos más afectados: jóvenes, mujeres y mayores de 50 años, sobre todo en las 5 regiones con más del 20% de paro (Andalucía, Extremadura, Canarias, Ceuta y Melilla) y en Baleares (por los efectos de la pandemia). Habría que pactar este Plan con las autonomías, empresarios y sindicatos, con un objetivo claro: crear empleo con urgencia y bajar la tasa de paro de estos grupos y autonomías a la media del país. Y mientras, mejorar las ayudas a los parados, porque la mitad siguen sin recibir subsidios.

La pandemia ha agravado el mayor problema que ya teníamos antes, el paro. Y debía servir para acordar la primera prioridad de la recuperación: mantener el empleo (no más despidos) y crear más puestos de trabajo cuanto antes. Deberíamos sumar esfuerzos para lograrlo. Sobre todo después de algunos datos tan preocupantes de la EPA de hoy.