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domingo, 18 de marzo de 2012

El ajuste también llega al fútbol


El fútbol español empieza a entrar en vereda, ajustando fichajes millonarios y plantillas, forzados por la caída de ingresos. Pero aun así, la mayoría de los clubs están en bancarrota, con pérdidas, muchas deudas y una docena en concurso de acreedores. La UEFA y la LFP les han dado tres años para recortar gastos y acabar con las deudas, bajo amenaza de expulsarlos de la competición. Pero lo que falla es el modelo de negocio del fútbol: altísimos sueldos de los jugadores, costes crecientes y escasos ingresos, salvo el Madrid y el Barça, los dos mayores clubs del mundo. Y así, o se cambia el esquema de ingresos (con un mejor reparto de los derechos de TV) o se verán abocados a la crisis y al cierre.
enrique ortega

Por primera vez en más de una década, las cinco grandes Ligas europeas han reducido el gasto en fichajes este invierno, un 45%. Y la que más, la Liga BBVA, donde el gasto en fichajes ha bajado de 30 a 6,5 millones (-79%), la cifra más baja de los últimos 13 años, según el informe Football Transfer Review. Sólo el Sevilla ha pagado 6,5 millones por Reyes (3,5) y Baba (3) y las otras 22 adquisiciones se han realizado por cesiones o traspasos a coste cero. Y casi todos los equipos han aligerado plantillas (-3%), incorporando canteranos sin coste.

Se espera que esta tendencia continúe y que apenas haya fichajes este verano, por la crisis en los ingresos de los clubs: muchos están jugando sin haber logrado un patrocinio para sus camisetas y sin contar los de 2ª con las subvenciones de autonomías, Ayuntamientos y Diputaciones, por los recortes. También han caído los ingresos por entradas y los equipos tienen problemas para refinanciar su deuda (4.000 millones) y pagar los 752 millones que deben a Hacienda, que tiene a punto un Plan para que el fútbol le pague. Un negro panorama que ha llevado a 27 de los 40 clubs a suspender pagos desde 2004, con 12 clubs todavía en concurso de acreedores (6 en Primera: Zaragoza, Mallorca, Betis, Rayo, Granada y Racing).

Ahora, los clubs han visto las orejas al lobo con la nueva normativa de la UEFA (Finantial Fair Play) para intentar poner orden en la bancarrota del fútbol europeo (la mitad de los clubs pierden dinero, más de 1.200 millones de euros). La norma, adaptada a España en julio de 2011 por la LFP, da tres años a los clubs para recortar sus pérdidas y sus deudas, con lo que en la temporada 2014-2015 no podrán tener deudas con jugadores, otros clubs o instituciones, so pena de exponerse a sanciones e incluso al descenso de categoría o la expulsión de la competición. Para ello, los clubs han de enviar ya este año sus cuentas auditadas, con dos principios: la deuda neta no podrá superar el 100% de sus ingresos y los gastos en jugadores no podrán superar el 70% de sus ingresos.

Este Reglamento de la LFP es un buen principio para acabar con el despilfarro del fútbol, pero hace falta un nuevo modelo de negocio, que huya del cuento de la lechera: ficho jugadores más caros para estar en competiciones europeas cuyos ingresos  me van a ayudar a pagarlos. Luego, los goles no entran y se pincha la burbuja, en forma de pérdidas (4 temporadas ya, con 385 millones anuales) y una deuda que duplica lo que facturan. Y es que las cuentas no pueden salir en un negocio que gasta 113,2 euros por cada 100 que ingresa.

Las cuentas sólo les salen bien a los dos grandes, Madrid y Barça, que por tercer año consecutivo son los mayores clubs del mundo, aunque están muy endeudados (659 millones Madrid y 548 el Barça). Facturan 479,5 millones el Madrid y 450,7 el Barça, a gran distancia del tercero (Manchester United, 367 millones) y muy lejos de los otros grandes españoles (el Valencia, en el puesto 19, con 116,8 millones y el Atlético, en el 21, con 99,9). Su “secreto es triple: una gran masa social de aficionados (25% ingresos por entradas), fuertes ingresos por patrocinio y publicidad (35%) y, sobre todo, los ingresos por televisión (38-40%). Un esquema que no pueden replicar la mayoría de clubs de Primera y ninguno de 2ª y 2ª B, donde la situación es angustiosa, con impagos y amenazas de cierre.

La clave de futuro pasa por ajustar los gastos de verdad, en un sector donde la mitad de los 1.000 jugadores de 1ª y 2ª ganan un millón de euros al año, 50 superan los 4 millones y hay 10 (como Ronaldo o Mesi) que ganan 10 millones o más. Y luego están los sueldos y gastos de directivos. Y los ingresos camuflados de operaciones urbanísticas dudosas. También tienen que mejorar su política de captación de espectadores: la Liga española lleva 24,5 millones a los campos frente a casi 43 en Alemania o 34 en Inglaterra. Y sobre todo, la clave es un mejor reparto de los derechos de televisión.

El reto es doble. Por un lado, aumentar el pastel de los ingresos, cambiando horarios para vender mejor los partidos en EEUU, Latinoamérica (la LFP es líder) y Asia (en China, la LFP es la más vista después del fútbol local) y mejorar los derechos de explotación. El Gobierno Rajoy está pensando en suprimir el partido en abierto (que trajo Álvarez Cascos), lo que aumentaría ingresos televisivos. Y luego está el reparto, que hoy beneficia a Madrid y Barca (se llevan 367,2 millones de los 650) y apenas llega a los pequeños (12 millones al Granada, Rayo o Getafe, por ejemplo). La propuesta de la LFP es centralizar la gestión de estos derechos (ahora lo hacen los clubs con Mediapro) y repartirlo más equitativamente, pero eso no podrá cambiar hasta 2014, ya que antes están vendidos. Y para entonces, con la crisis de TVE y las autonómicas, quizás las televisiones que pujen paguen menos a los clubs.

En definitiva, un inicio de “ajuste” en el fútbol, pero la crisis sigue ahí y no se ve una salida fácil a corto plazo. Incluso se habla de que podrían caer algunos clubs en los próximos tres años. Tienen que seguir pinchando la burbuja y saneando sus cuentas, sobre todo los salarios de escándalo.Pagar sus deudas con Hacienda y la Seguridad Social, como los demás, y depurar la mala gestión, que no podemos pagar los contribuyentes. Tienen que hacer un ajuste de verdad. Como todo el país, aunque sea el deporte rey. 

domingo, 11 de septiembre de 2011

Fichajes millonarios en un fútbol en bancarrota

La Liga de las estrellas se ha estrenado esta temporada con una huelga en agosto, la primera en 27 años, para forzar a los Clubs a pagar sus deudas con 200 jugadores. Es una prueba más  de la burbuja del fútbol español, líder mundial en triunfos deportivos  y también en pérdidas y en deudas, con 12 Clubs en concurso de acreedores, seis en Primera División. El fútbol, como la economía, ha gastado sin medida y la mayoría de los 42 equipos, sobre todo los más modestos, están en bancarrota. La UEFA y la LFP quieren sanear el fútbol en tres años y que los equipos con deudas desciendan. Sin embargo, este verano se han gastado un 31 % más en fichajes, incluso equipos en suspensión de pagos.
www.enriqueortega.net
El fútbol, el deporte rey, es también un negocio que genera en España más de 10.000 millones de euros al año, el 1% del PIB. Pero es un negocio ruinoso: la UEFA ya ha advertido que la mitad de los equipos europeos está en números rojos, con 1.200 millones de pérdidas. Y España, el país campeón del mundo  tiene las peores cuentas: los Clubs llevan cuatro temporadas con pérdidas (385 millones de euros, 285 en Primera y 94 en Segunda) y lanzados a una loca carrera de fichajes y gastos que han sostenido endeudándose. Y en  junio de 2010, su deuda superaba los 4.000 millones: 3.456 millones los Clubs de Primera (659 Madrid, 548 Barça, 470 Valencia, 452 Atlético de Madrid, 267 Villareal, 173 Espanyol) y 556 los de Segunda. En total, deben más del doble de lo que facturan y 20 veces más de lo que debían en 1.992.
Los Clubs de fútbol, como la economía española, han vivido (y viven) por encima de sus posibilidades, en base a su particular “cuento de la lechera”: gastan millones en fichajes, pensando acabar en la Champions y arrasar en ingresos, pero luego los goles no entran y las cuentas no salen, sólo las deudas. El truco ha sido declararse en concurso de acreedores y no pagar, tampoco a los jugadores, evitando la quiebra y el descenso. Esta temporada, 12 equipos están en concurso, 6 de Primera (Zaragoza, Mallorca, Betis, Rayo, Sporting y Racing) y otros 6 de Segunda (Hércules, Huelva, Xerez, Córdoba, Cádiz y Poli Ejido), pero desde 2004 ya son 23 los Clubs que se han acogido a concurso para sortear pagar.
Las cuentas del fútbol no cuadran porque sus gastos son disparatados: un 85% son fichajes y sueldos, muchos millonarios. De los 1.000 jugadores profesionales de 1ª y 2ª, la mitad ganan 1 millón de euros al año, 50 superan los 4 millones y hay 10 (como Ronaldo o Mesi) que ganan 10 millones o más. Y a eso hay que sumar comisiones (20%), impuestos, gastos varios, directivos, etc. Y los ingresos no crecen igual. De hecho, la Liga española, la mejor del mundo, es sólo la tercera que más ingresa en Europa (1.622 millones en 2010), muy por detrás de la Premier League inglesa (2.479 millones €) y de la Bundesliga alemana (1.664) y cerca de la Serie A francesa (1.532 millones). Eso se debe a  que la Liga española ingresa relativamente menos por  socios y entradas (24,5 millones de espectadores en los campos frente a casi 43 en Alemania), por temas comerciales y, sobre todo, por las retransmisiones por TV.
La Liga de las estrellas ingresa por TV 612 millones, la mitad que la Premier League(1270 millones),menos que la Liga italiana(915 millones) y casi lo mismo que la Liga francesa(607).Y además, los ingresos por TV están mal repartidos en España: el 48% se lo llevan el Barça (157 millones) y el Madrid (140 millones), que ingresa 12 veces lo que el Betis (12 millones), cuando en Inglaterra el Manchester se lleva menos del triple que el último equipo. Este desigual reparto es fruto de que los Clubs negocian individualmente con Mediapro (también en concurso), mientras que en el resto de Europa son las Ligas las que se venden y negocian conjuntamente, consiguiendo más ingresos y un reparto más equitativo. Aquí, se intenta  cambiar el sistema, pero no podrá ser hasta 2014-15, ya que antes están casi todos los partidos vendidos.
El fútbol español adolece de una gestión poco profesional (muchos constructores haciendo negocios paralelos y ahora jeques que buscan lo mismo) y un descontrol oficial, con cuentas que llegan con 4 años de retraso a la LFP. Y con la crisis, muchos Clubs han visto reducir sus ingresos: 9 se han quedado esta temporada sin patrocinio en sus camisetas (Valencia, Sevilla, Atlético o Villareal) y otros de 2ª sin la ayuda de Ayuntamientos, Diputaciones o autonomías.
La Asamblea de la LFP aprobó en julio un Reglamento de Control Económico, impulsado por la UEFA para toda Europa, que pretende auditar a los Clubs, acabar con sus deudas en 3 años y que destinen menos del 70% a fichajes, so pena de sanciones que irán del descenso a la suspensión. Un intento de poner orden que choca con la política loca de fichajes de este verano, alguno de 40 millones: 344 millones gastados, un 31% más que en 2010. Y dos equipos, Zaragoza (en concurso) y Atlético, utilizando la ingeniería financiera para fichar a jugadores a través de un fondo de inversión radicado en un paraíso fiscal… O el Granada, recién salido de la suspensión de pagos, gastando 7,6 millones.
Al final, la burbuja sigue ahí, con los Clubs lanzados a la carrera de gastar para conseguir triunfos. Una Liga en la que hay un duopolio (Madrid-Barça), con presupuestos de 500 millones, a años luz económicamente del resto, con lo que muchos piensan que "hay 18 equipos que no pueden ganar la Liga".  Y que si los Clubs gestionan bien y ajustan sus cuentas, no estarán nunca arriba de la tabla, como le ha pasado al Deportivo de la Coruña, ahora en 2ª después de ganar la Liga hace diez años. Por eso va a ser difícil acabar con los triunfos a base de talonario. Pero no queda más remedio. La burbuja del fútbol, sus sueldos y su deuda, es una provocación en un país con 5 millones de parados. Y más ahora que han metido el déficit cero en la Constitución.

miércoles, 6 de abril de 2011

El derroche de las TV autonómicas y locales

Cada día, los habitantes de 13 autonomías y más de 100 grandes ciudades españoles pueden ver los programas de sus televisiones regionales o municipales, junto a TVE y las privadas. Pero no les sale gratis: ver la televisión propia les cuesta más de 120 euros al año por familia. Las TV autonómicas y locales tienen unos 2.000 millones de Presupuesto, el 70% del gasto del Ministerio de Educación. Y la mayoría son subvenciones de autonomías y Ayuntamientos, que no evitan unas pérdidas acumuladas de 1.500 millones de euros. Unas televisiones caras y muy politizadas, cuyo futuro se debate en estas elecciones. Unos quieren privatizarlas, otros quitarles la publicidad y otros cerrarlas. Algo habrá que hacer con ellas.
Con las autonomías, en los ochenta llegaron las primeras TV regionales (la vasca ETB en 1982, la catalana TV-3 en 1983, Tele Madrid  y la andaluza Canal Sur en 1989), que no han parado de aumentar (las últimas, en 2005, Canal Extremadura y la balear IB3). Hoy, 13 autonomías tienen TV propia, con 34 canales en total, más las correspondientes radios autonómicas. Y las cuatro autonomías sin TV institucional (Cantabria, Castilla y León, Navarra y La Rioja) subvencionan programas de TV privadas.
En 2010, el presupuesto de estas 13 TV autonómicas ascendió a 1.860 millones de euros, de los que la publicidad sólo cubre el 15%. El resto son subvenciones (813 millones) y pérdidas (775 millones), que acaban saliendo del presupuesto autonómico, del bolsillo de los ciudadanos. En 2009, las televisiones autonómicas costaban una media de 110 euros por hogar, según un estudio de Deloitte. Las más caras eran las TV de Baleares (219 euros por familia), Euskadi (191 €), Aragón (145€), Andalucía (121 €) y C. Valenciana (117 €).El problema es que tienen un alto coste, están sobredimensionadas de personal (10.000 personas, cuatro veces la plantilla de las TV privadas) y tienen poca publicidad (les ha caído un 39% desde 2006) por su baja audiencia, que además está cayendo con la TDT: sólo superan el 10% de share TV-3 (14,8%), Canal Sur(12,7%) y la TV de Galicia(12,3%). En consecuencia, viven de las subvenciones y acumulando unas pérdidas de 1.480 millones de euros.
En paralelo, unas 100 grandes ciudades españolas mantienen TV municipales, con más de 100 millones de presupuesto, en su mayoría con cargo a los Ayuntamientos, que cubren sus pérdidas. La mayoría están en Andalucía (más de 30 TV municipales, destacando Giralda TV en Sevilla, con 4 millones de presupuesto, Málaga o Cádiz con más de 2 y Jerez con 1,3 millones) y en Cataluña (con más de 18 TV municipales, la principal la barcelonesa BTV, con 18 millones de presupuesto y 1,6 millones de deuda). Son TV con más de 600 trabajadores, elevados costes y  una escasa audiencia (1,3% para todas las locales, incluyendo privadas) y con una publicidad que cayó un 40% en 2010.
Ante este panorama, la receta de las TV privadas es la misma que se aplicó a RTVE: quitarlas la publicidad y financiarlas con el presupuesto autonómico/ municipal o con un canon. Una mala solución a la vista de lo que ha pasado con RTVE: ha tenido que prejubilar a 4.000 empleados, ha recortado costes y aun así ha cerrado 2010 con un déficit de 47,1 millones porque no ha funcionado el sistema de financiación aprobado: las operadoras de telecomunicaciones y las TV privadas (junto a la tasa radioeléctrica) han aportado 142 millones menos de los previstos. Y además, una parte de estos ingresos están recurridos por Bruselas ante el Tribunal de Luxemburgo, con lo que el próximo Gobierno se puede encontrar con que ha de buscar otra vez como financiar a RTVE o hacer más recortes. Eso sí, los 500 millones de euros que facturaba RTVE por  publicidad  (que ahora se cubren con una subvención del Presupuesto de 579 millones) se los han repartido entre Telecinco (200 millones) y Antena 3 (104 millones), dos cadenas que han disparado sus beneficios en 2010 (+ 79,6 T5 y + 45,6% A3), gracias al desmantelamiento financiero de RTVE, un logro más en el balance de ZP.
Ahora, no debería repetirse este error estratégico (¿intencionado?) con las TV autonómicas y municipales. Está claro que algo hay que hacer, porque no es de recibo que Cataluña, por ejemplo, tenga un presupuesto de 481 millones para su RTV autonómica y tenga que cerrar los quirófanos por la tarde o tener los institutos a media luz  por su agujero presupuestario. O que un Ayuntamiento se gaste más en RTV que en servicios sociales. Son televisiones caras, poco independientes y muy politizadas, y con una programación discutible, más comercial que de servicio público, que puja por programas como la Fórmula 1 (Canal Nou) o la Champions (TV-3 o Canal Extremadura). El PP dice en esta campaña electoral que quiere cerrarlas o privatizarlas, pero está por ver que lo hagan, ya que son “un juguete” muy tentador. Otra opción (peligrosa) es externalizar los servicios, en manos de productoras de “amiguetes”. Pero algo hay que hacer tras el 22-M: sanearlas, dimensionarlas, hacer una programación sensata y centrada en la región o la ciudad. Y buscar un modelo de financiación realista y estable. Si no, la pelota de las pérdidas las abocará a la subasta o al cierre.