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jueves, 4 de julio de 2019

Móviles: nuevas subidas y más con el 5G


Mañana 5 de julio, Movistar sube algunas tarifas de móviles e Internet, por 3ª vez este año. Y el 28 de julio las sube Orange. MásMóvil ya lanzó tarifas más caras en febrero y Vodafone las subió en abril, al imponer a sus nuevos clientes tarifas “ilimitadas” que no lo son tanto. Pero estas nuevas subidas, por 5º año consecutivo, son solo la antesala de las subidas que vienen, con el 5G, que Vodafone ha lanzado en junio en España, antes que en el resto de Europa. Los nuevos móviles 5G, que estarán plenamente operativos para 2022, permitirán navegar 10 veces más rápido, pero, a cambio, exigirán contratar planes más caros para permitir mayores descargas. Es un círculo vicioso: más velocidad, más datos, más gasto, mayores inversiones en las redes y mayores tarifas a los usuarios. Eso sin sumar la TV de pago, que también sube y a la que estamos “enganchados”, como al móvil e Internet. Piénselo antes de “darle al dedo”, porque “la droga digital” será cada vez más cara.


Las telecos llevan 5 años subiendo las tarifas de móviles e Internet, desde 2015, tras las bajadas y “guerras de precios” hechas entre 2009 y 2014. Este año 2019, muchas subidas se iniciaron en enero (Movistar) y se volvieron a repetir en febrero (Movistar y Más Móvil), para volver otra vez en julio (Movistar y Orange), mientras  algunas compañías lanzan ofertas “personalizadas” (Orange) o “ilimitadas” (Vodafone) como forma de encubrir nuevas subidas, ya que estos paquetes son más caros. Y entre tanto, sigue la “guerra de tarifas” en las ofertas low cost, los servicios más baratos, que son los más demandados.

Este 5 de julio, Movistar subirá las tarifas a un tercio de sus clientes. Primero, sube 3 euros los servicios fijos de fibra óptica (100 Mbps y 600 Mbps), que ya subieron otros 3 euros en enero. Luego sube entre 2 y 5 euros al mes las tarifas móviles, “a cambio” de ofrecer entre 1 y 5 GB más de datos. Y además, sube las tarifas Fusión, los paquetes convergentes de móviles e Internet, entre 2 euros (Fusión 0) y 10 euros al mes (Fusión Total Plus 2 y 4). Por último, Movistar sube también el establecimiento de llamada de las líneas móviles vinculadas a los productos Fusión 0, que será un 33% más caro que hace un año.

El 28 de julio, Orange subirá 2 euros al mes las antiguas tarifas de Love Esencial y Love sin límites, “a cambio” de ofrecer entre 2 y 5GB adicionales de datos. Y también sube las tarifas familiares Love, entre 1 euro (la Love familiar sin límites) y 5 euros al mes (la Love Familiar Esencial), “a cambio” también de ofrecer entre 4 y 10 GB adicionales de datos. Y si estos clientes no quieren las nuevas tarifas, pueden pasarse a las “Love personalizables”, las nuevas ofertas lanzadas por Orange en enero de 2019.

MásMóvil, la cuarta teleco, no sube nunca sus tarifas antiguas, no utiliza la estrategia del “más por más” (subidas a cambio de mejoras) de Movistar, Orange y Vodafone, pero ha sacado en febrero unas nuevas tarifas de paquetes convergentes (3 planes de móvil e Internet) con subidas de 1 a 2 euros al mes. Y va a dedicarse este año a abrir tiendas a mansalva (100 nuevas), con el objetivo de ser la tercera teleco en tiendas en 2019 (con 900, tras las más de 1.000 de Movistar y las 975 de Orange) y la segunda en 2020.

Vodafone, la tercera teleco, no hace subidas porque su estrategia comercial  ha sido lanzar el 15 de abril un nuevo producto, las tarifas planas “sin límites, tanto de móvil como de fibra y móvil. Desde abril, ya no comercializa las tarifas antiguas (cuyo precio mantiene, de momento) y todos los nuevos clientes han de contratar estas tarifas planas “sin límites” (3 de móvil y 4 convergentes, de móvil e Internet), cuyo precio oscila entre los 40,99 euros al mes y los 109,99 euros, precios más elevados que las viejas tarifas “porque ahora pueden consumir más datos”,  aunque su precio final depende de la velocidad de descarga (de 600 Mbps a 1Gbps para la fibra en casa y de 2 Mbps a los 10 Mbps en el móvil).

Estas subidas afectan a las tarifas “normales”, pero en paralelo, las telecos libran una feroz batalla de ofertas "low cost", porque cada vez hay más usuarios que no quieren más datos, más velocidad y más servicios, sólo lo básico para llamar y acceder a Internet pagando poco: entre 15 y 20 euros al mes sólo por el móvil y no más de 50 euros al mes para un móvil con acceso a Internet. Este auge de clientes que buscan “una oferta simple y barata” ha movilizado a las grandes telecos, que han puesto a sus segundas marcas a competir con MásMóvil y las operadoras móviles virtuales (OMV), que se lanzaron a por este mercado “low cost” en el verano de 2018. Ahora, todas las telecos están volcadas en las ofertas "low cost", dirigidas a jóvenes, familias con bajos ingresos e inmigrantes: Orange a través de Amena, Simyo y República Móvil, Vodafone a través de Lowi y Bit y  Movistar a través de O2 y Tuenti, mientras MásMóvil refuerza su competencia con Yoigo, Pepephone, Lebara y Llamaya y aparecen otros competidores como la rumana Digi, que está tirando los precios (3GB y llamadas ilimitadas por 10 euros al mes).

Estos clientes “low cost” son los que más se están moviendo de una teleco a otra: Más Móvil ha ganado +560.000 clientes en el último año y las OMV +414.000, mientras Vodafone pierde 500.172 clientes, Orange -422.183 y Movistar -52.405 clientes, según la CNMC. Y estos clientes “low cost” son la mayoría de los nuevos clientes, aunque suponen menos de la mitad de los ingresos, que siguen concentrados en la otra franja de clientes, los de mayor consumo, básicamente profesionales, clases medias y clientes urbanos, que están dispuestos a pagar más (en torno a 100 euros) por tener más Gigas, más velocidad y acceso a la TV de pago. Las telecos no abandonan esta mitad del mercado, porque supone más ingresos y es más “fiel”, buscando cada pocos meses ofrecerles más a cambio de subirles las tarifas.

Además, las telecos han estrenado 2 nuevas estrategias comerciales para dificultar que los clientes comparen ofertas y para “engancharles” a tarifas más caras. El primero en hacerlo fue Orange, al lanzar en enero de 2019 las “tarifas personalizadas”, una para cada cliente: “dime lo que quieres y te hago un paquete a medida, al que pongo tu apellido” (Love González, Love Sánchez). Una estrategia de marketing que parece “cuidar de cada cliente” pero que sirve para camuflar las subidas reales y “dificulta comparar con la competencia”, porque “tu paquete” no es como el de los demás. No es el “más por más para todos” sino “lo que tú quieras”.

La otra estrategia, estrenada por Vodafone el 15 de abril de 2019, son las “tarifas planas ilimitadas”. El “gancho” es que ya no hay que preocuparse por los Gigas: con esta tarifa, el cliente puede “consumir datos sin límites”, con lo que ya no tendrá problema para descargar vídeos, juegos, música, películas en el móvil. Con ello, las ofertas sólo tienen que ver con la velocidad de descarga (se pueden contratar 2GB, 10GB o el máximo que permite el 4G). Es una estrategia que se ha implantado en los últimos dos años en Asia y EEUU y que Vodafone ha traído a España con gran éxito inicial: en los 2 primeros meses, hasta mediados de junio había captado más de 350.000 clientes para estos planes “sin límite” (la mayoría, clientes suyos que se han cambiado de otros planes, pagando ahora más).

Habrá que ver si estas “tarifas planas ilimitadas” se extienden a otras telecos, pero antes hay que aclarar que no es verdad que los datos sean ilimitados, según explica un experto en este artículo. Por un lado, Vodafone limita en la letra pequeña de los contratos el uso de estas tarifas “ilimitadas”, que no se pueden utilizar para aplicaciones de vigilancia, conexiones a través de “routers” o “realizar un uso intensivo y continuado que pueda colapsar la Red de Vodafone”. Pero además, a partir de descargas elevadas (400GB), la velocidad de conexión se reduce, porque el espectro radioeléctrico es limitado y cada operador tiene licencia para usar sus pequeñas porciones, según el reparto de recursos que hacen las antenas. Así que aunque se diga que hay “barra libre”, uso de datos “ilimitado”, la infraestructura de redes móviles actual no lo permite, porque si hay un exceso de usuarios con potentes descargas en una zona o en un momento, baja la velocidad de conexión. Así que si las tarifas ilimitadas progresan, con las redes actuales 4G, todos perderemos calidad de acceso a la Red.

Y aquí entramos en el lanzamiento del 5G, una tecnología que permitirá un uso de datos mayor, a una alta velocidad  (2Gbps a finales de 2019) que multiplica por 10 las velocidades que permite el actual 4G. Pero eso exige una enorme inversión en infraestructuras (torres y postes),  que tendrán que asumir las telecos y que acabaremos pagando los usuarios con las tarifas. De momento, la estrategia de Vodafone es ir “enganchando” a sus clientes con las tarifas “limitadas” (que no lo son) y cuando vean que se les quedan “cortas”, porque la velocidad de descarga de la “barra libre” se ralentiza, les ofrecerán pasarse al 5G.

El futuro de los móviles y las telecos es el 5G, una tecnología que permitirá soportar millones de conexiones a Internet en una misma área, aumentando la velocidad de descarga de los 150Mbps que permite el 4G a los 10 Gbps que permite el 5G (bastará un segundo para bajarse una película en el móvil). Eso posibilitará que haya 50.000 millones de aparatos conectados a Internet en 2025, lo que permitirá los coches conectados, las casas domotizadas, la telemedicina, las ciudades inteligentes, las infraestructuras en Red, la realidad virtual, el vídeo BK o los juegos en la nube. Los expertos creen que el 5G puede pasar de 4 millones de usuarios en el mundo en 2019 a más de 500 en 2022 (el año de su despegue) y a más de 1.000 millones de usuarios en 2023.

Finlandia fue el primer país del mundo en comercializar el móvil 5G, en junio de 2018. Y este año 2019, en abril, le han seguido Corea del Sur, EEUU, Uruguay, Sudáfrica y Suiza. Y el 15 de junio, España, el primer país europeo elegido por Vodafone para lanzar su servicio 5G (con tecnología Huawei y Ericsson), al que seguirán Italia (17 junio), Reino Unido (3 de julio), Alemania (agosto) y Francia (finales 2019). Con ello, España está a la cabeza mundial en la implantación de esta tecnología 5G, cuando el 4G se lanzó aquí con 2 años de retraso. Ahora falta poner en marcha toda la infraestructura técnica y realizar las inversiones necesarias para que su despegue sea efectivo, en Europa y en España, probablemente para 2022.

El lanzamiento experimental del 5G, de momento sólo por Vodafone, está disponible sólo en 15 grandes ciudades españolas, con un 50% de cobertura y sólo para tres modelos de móviles (Samsung Galaxy S10 5G, LG V50 ThinQ 5G y Xiaomi Mi Mix3 5G). Y lo más importante: sólo se puede utilizar el servicio (limitado) de 5G  contratando los nuevos planes de tarifas ilimitadas de Vodafone, con lo que el resto de clientes de la compañía o de otras compañías tendrán que mudarse a esta tarifa más cara. Y ya se advierte que para disfrutar de la máxima velocidad en el 5G, tendrán que contratar los planes más caros (el Vodafone One ilimitada total de fibra y móvil costará 109,99 euros al mes).

El futuro del 5G exige realizar ingentes inversiones en infraestructuras y redes, que las telecos sólo harán si consiguen clientes que lo hagan rentable con las tarifas que paguen, particulares pero sobre todo empresas e instituciones. Si queremos 5G, habrá que pagarlo. Y los Gobiernos van a forzar la pronta implantación del 5G, porque eso les permite realizar una subasta de frecuencias con las que van a hacer “caja”, aunque a cambio aumenten los problemas, como las interferencias con la señal de TV (lo que obligará a resintonizar nuestras antenas de TV, antes del 1 de julio de 2020, porque el 5G comparte espectro radioeléctrico con la TDT) o el mayor consumo de electricidad y las mayores emisiones de CO2, al aumentar el uso de Internet y las descargas con el 5G. Pero sobre todo, las telecos nos subirán la factura.

Mientras el 5G se consolida, no antes de 2022, los usuarios seguiremos expuestos a la guerra de tarifas de las telecos, más los “descuentazos de este verano”, que parece que nos benefician pero que al final consiguen que gastemos más cada mes con el móvil e Internet. De hecho, las tarifas en España son más altas que en el resto de Europa, básicamente porque somos el único país donde las telecos venden sus servicios en “paquetes”, donde nos ofertan juntos servicios de voz fija y móvil, acceso a Internet fijo y móvil (paquetes cuádruples) y TV de pago (paquetes quíntuples), cobrándonos más 2 veces al año por mejorar la oferta sin pedirlo (“más por más”). Y al “paquetizar estos servicios” desde 2013, el cliente paga más de lo que pagaría sólo por los servicios que usa. Un ejemplo: pagamos una tarifa estándar de 20GB de datos, cuando el consumo medio en España es de 2,4GB, según la CNMC.

La estrategia de las telecos es “robarse clientes” a costa de tirar precios a los nuevos (para subirlos después, como en los seguros de coches)  y conseguir que usen más el móvil y paguen más cada mes. Y nosotros les ayudamos, porque estamos muy “enganchados” al móvil (53,35 millones de contratos, 44,1 millones con acceso a Internet) y cada vez lo usamos más tiempo (5 horas y 18 minutos diarios, según Hootsuite) y gastamos más datos. Y con el 5G, la factura se disparará. Así que deberíamos moderar el gasto, buscando pagar sólo por lo que necesitamos. Porque “la droga digital” será cada vez más cara.

jueves, 1 de febrero de 2018

Móviles: año nuevo, subidas nuevas


Este lunes 5 de febrero, sube Movistar otros 5 euros sus paquetes Fusión. Y el 18 de febrero sube 3 euros las tarifas de los móviles, tras empezar el año con subidas en múltiples servicios. Le sigue Orange, que subirá tarifas el 25 de febrero, tras hacerlo en enero Vodafone (tarifas low cost), que además subirá el 1 de abril  sus tarifas de móviles, fibra y paquetes convergentes. Y  ya subieron Euskaltel y Telecable. Es la primera subida de las telecos este año, pero habrá otra en verano, como ha sucedido en los 2 últimos años: nos suben móviles e Internet, con la excusa de darnos a cambio más gigas y más velocidad. Así, el paquete Fusión de Movistar, por ejemplo, ha subido 20 euros (+33%) en tres años y medio. Y tenemos las tarifas más caras de Europa. Pero los clientes ahí estamos, pagando lo que nos cobren, porque estamos “enganchados” al móvil y a Internet. Y porque el “triopolio” de las telecos acuerdan  las subidas y no tenemos donde ir. Así que, hasta la subida del verano.


enrique ortega

El rosario de subidas de 2018 lo empezó, como es habitual, la teleco líder, Movistar. El 5 de enero hizo a sus clientes un peculiar “regalo de Reyes”, la subida de las tarifas de conexión (telefonía fija y fibra), así como de Movistar Fibra Óptica (subió 2 euros al mes), además de subir la tarifa de cinco servicios auxiliares: establecimiento de llamada (de 0,25 a 0,30 céntimos de euro), SMS (de 20 a 25 céntimos cada uno), consultas de mensajes (de 12,1 a 18,15 céntimos), la llamada a tres (las más castigadas: pasan de 1,21 a 5 euros mes) y el desvío de llamadas (3 euros al mes en vez de 2 euros).

El próximo 5 de febrero, Movistar subirá 5 euros al mes (+3,1%) los paquetes Fusión (salvo los más baratos, Fusión #0 y Fusión Series), a cambio de duplicar la velocidad de conexión por fibra (de 50 MB a 100 y de 300 MB a 600) y del aumento de datos móviles (+2GB). Y para redondear, el 18 de febrero subirá las tarifas de móviles, entre 2 y 3 euros al mes, así como la contratación de una línea adicional (de 1 a 1,50 euros más).

La segunda teleco en clientes, Orange, le seguirá, el 25 de febrero, con otra subida de 2 a 5 euros al mes en sus paquetes convergentes (Love esencial, Love sin límites y Love Familia), aunque también la justifican en que subirán a cambio los datos que ofrecen (+1 GB a +6 GB), pero sin tocar la velocidad de la fibra o ADSL, como sí hace Movistar. 


La tercera teleco, Vodafone, subió el 15 de enero sus tarifas low cost, las de los paquetes Lowi: subió 3 euros al mes la fibra óptica (de 30 a 33 euros) y suprimió las modalidades más sencillas de los combinados Internet + móvil, sustituyéndolas por bonos con datos móviles de 1,2 a 3,6 GB. Y sólo se podrá contratar el combinado de 4GB, a un precio de 43 euros al mes.  Además, Vodafone ha anunciado que el 1 de abril subirá el resto de tarifas: entre 1 y 2 euros al mes las de móvil y fibra y entre 4 y 5 euros los paquetes convergentes, con el "gancho" de que ofrecerá a cambio más servicios. Y por último, las cableras del norte, Euskaltel y Telecable (comprada en 2017 por la teleco vasca), subieron también el 22 de enero sus tarifas de cuota de línea y fibra óptica.

Como puede verse, son subidas que “coinciden en el tiempo”, como las impuestas en 2016 y 2017, aunque la Comisión de la Competencia (CNMC) nunca les ha multado por ello. Y los clientes poco pueden hacer, sólo rechazarlas y cambiar de compañía, sin penalización, algo que tiene poco sentido porque en la nueva compañía también encontrará subidas. Nos tenemos que acostumbrar a que ésta será la tónica: dos subidas al año de las telecos, en enero-febrero y en junio-julio, como el año pasado. De hecho, Movistar realizó 5 subidas en 2017 y 7 en los dos últimos años, subiendo el paquete Fusión 20 euros (de 60 a 80 euros al mes, +33,3%) entre mayo de 2015 (primera subida) y ésta de febrero de 2018. Le sigue Vodafone, que ha subido 11 euros el paquete Vodafone One M (de 53 a 64 euros, +20,75%). Y cerca está Orange, con una subida de 10 euros en su paquete Orange Canguro Ahorro (de 41,95 a los 62,95 euros actuales, +23,8%), según se ve en este gráfico de xataca.com.

Las telecos “necesitan” subirnos las tarifas dos veces al año porque necesitan anualmente subir sus ingresos para afrontar sus crecientes inversiones, tanto en fibra óptica como en telefonía móvil 4G (y luego la 5G), así como para pagar el costoso fútbol que mantiene su oferta de TV de pago. Además de subirnos las tarifas año tras año, han recortado plantillas de forma drástica, para recortar gastos. Así, entre 2009 y 2016, las telecos que operan en España han recortado 1 de cada 4 empleos (su plantilla ha pasado de 80.117 a 59.588 personas), el último 10%, en 2016, Movistar y Vodafone.

Además, las telecos nos suben tarifas dos veces al año porque pueden. Primero, porque lo hacen todas (las grandes) y tienen un  gran poder como para imponer sus condiciones. De hecho, tras las compras de 2014 a 2016 (Telefónica compró Canal Plus, Vodafone se hizo con Ono y Orange con Jazztel), las tres grandes telecos controlan el 82,6% de las líneas móviles y el 97,2% de los paquetes cuádruples de telefonía (fijo, móvil, Internet fijo y móvil) y el 97,2% de los paquetes quíntuples, según los datos de la CNMC. Precisamente, el gran éxito de las telecos que operan en España es haber implantado los paquetes combinados (fijo, móvil, internet fijo y móvil más TV de pago), algo que no se conoce apenas en Europa y que tienen ya contratados 13,6 millones de familias y españoles, el 70% de los clientes. Y eso hace que el cliente sea “más fiel”, se cambie menos de compañía, también porque le resulta más difícil comparar tarifas al ser paquetes con servicios y precios diferentes.

Así que las telecos nos suben tarifas porque ven que apenas pierden clientes con ello. Si uno bucea en los datos de cambio de operador (“portabilidad”) desde 2014, que publica la CNMC, se puede observar que las telecos han perdido pocos clientes con las subidas. Así, el líder, Movistar, que perdió 819.300 clientes en 2014, perdió menos de la mitad en 2015 (-365.860), a pesar de hacer la primera subida en mayo. Y perdió menos (-354.800 clientes) en 2016, a pesar de que ese año hizo dos subidas más en Movistar Fusión. Y en 2017 perdió menos de la mitad de clientes que el año anterior (-129.400 clientes hasta noviembre), a pesar de las subidas. Orange ganó clientes en 2015 y 2016, a pesar de las subidas, aunque los perdió en 2017 (-161.500), como Vodafone (-179.100 clientes perdidos hasta noviembre de 2017), más que por las subidas por la competencia de Mas Móvil, que ha ganado 350.100 clientes en 2017 (hasta noviembre). Y lo importante: todos tienen más líneas de móviles ahora que en 2015, cuando empezaron las subidas. O sea, han perdido clientes año a año, pero menos, y han ganado otros nuevos. Pueden seguir subiendo tarifas.

Mientras las tres grandes telecos se ponen de acuerdo en las subidas a los clientes actuales, se pelean a muerte por “robarse clientes” nuevos. La nueva “guerra de tarifas” la inició la teleco más retrasada, Vodafone, que en octubre de 2017 ofreció descuentos del 50%  (durante un año) en los paquetes convergentes (fijo, móvil e Internet) para nuevos clientes. Movistar y Orange contestaron en noviembre, con ofertas de hasta el 50% en los nuevos contratos hechos antes del 8 de enero. Además de esta “guerra de ofertas”, el mercado se ha reanimado a partir de octubre de 2016, cuando Orange decidió abrir sus líneas de fibra óptica al cuarto operador, Mas Móvil, lo que le permitió competir con los tres grandes en la oferta de móviles y acceso a Internet. Una decisión que permite a Orange ingresar más por sus líneas de fibra óptica, pero que abre la puerta a la competencia de un cuarto operador, MásMóvil, que ha crecido de forma espectacular: en 15 meses se ha hecho con 500.000 hogares y el 8,2% de las líneas móviles, quitando 402.600 clientes a los tres grandes.

Pero el triopolio (Movistar, Orange y Vodafone) tiene el 82,6% de los móviles y el 80% de los clientes, a pesar de las dos subidas al año. Y eso se debe a que los españoles estamos muy enganchados a los móviles (tenemos 51,5 millones, más que habitantes) y los usamos mucho (2 horas y 11 minutos al día, el 5º país que más, tras Brasil, China, USA e Italia, según Statista). Y estamos muy enganchados a Internet: hay ya 31,8 millones de internautas y el 85% se conecta a Internet con su Smartphone, una media de 246 minutos al día navegando por la red, según la AIMC. Así que, aunque nos suban las tarifas, no sabemos vivir sin el móvil e Internet. Y cada día lo usamos más, más WhatsApp,  más descargas y más consumo de datos. Y eso hay que pagarlo.

Además, las telecos construyen cada vez redes más rápidas, para que consumamos más datos y así justificar nuevas tarifas más caras. Precisamente, el otro gran éxito de las telecos que operan en España, además de inventar los paquetes convergentes (fijo, móvil, internet y TV), es haber creado una gran red de fibra óptica, una enorme red de autopistas de telecomunicación por la que pueden vendernos productos cada vez más caros. Algo que no han conseguido hacer las demás telecos europeas. Así, entre 2012 y 2017, las telecos han instalado en España  fibra óptica en 31,3 millones de hogares (el 75%), el tercer mayor despliegue de fibra óptica del mundo, tras Corea del Sur y Japón. Y así, España tiene instalada tanta fibra óptica como Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas. Y Movistar cubre con fibra el 75% de los hogares (85% en 2018), frente al 35% de Orange en Francia, el 5% de Deutsche Telecom en Alemania o el 2% de BT en Reino Unido. Ahora, el problema de las telecos es rentabilizar esta enorme inversión (y la hecha en la red móvil 4G, donde se ha alcanzado un 96% de cobertura), donde han gastado 33.910 millones de euros desde 2010. Una inversión que compensarán nuestros recibos.

Así que las telecos “españolas” (Movistar, la francesa Orange y la británica Vodafone) son la envidia” de las telecos europeas, por la forma en que tienen “atrapados” a sus clientes, con los paquetes convergentes y la fibra óptica ,que multiplica descargas y consumo de datos (creció un 70% en 2017) , a cambio de tarifas cada vez más altas. El resultado es que los españoles pagamos las tarifas móviles más altas de Europa: 52,96 euros en 2016, un 42,14% más que la media de los cinco mayores países europeos (37,26 euros/mes), según el último análisis de Kelisto. Eso supone que pagamos por el móvil más del doble que en Reino Unido (20,98 euros al mes) y Francia (21,97 euros) y también más que Alemania (43,52 euros) e Italia (52,96 euros). Y en 2017, el coste medio de un paquete cuádruple (fijo, móvil e Internet fijo y móvil) era en España de 67,80 euros al mes, según la CNMC. Y el coste de un paquete quíntuple (con TV de pago) era de 96,60 euros, un 19,5% más que en 2015.

Ahora, todo apunta a que hay un “doble mercado” de móviles e Internet. Los clientes antiguos sufren y sufrirán las subidas periódicas de las grandes telecos, mientras se enzarzan con Más Móvil y los operadores virtuales en “guerras de tarifas” (ellas y sus segundas marcas low cost : Tuenti, Lowi y Amena o Pepephone) por captar clientes nuevos, batiendo récords de fugas (676.117 cambios de operador en noviembre de 2017). Y cuando los “nuevos” ya son “viejos”, pasan a sufrir las periódicas subidas de los antiguos, salvo que se vayan y antes o después caigan en las redes de un operador que les suba. Y todo ello mientras el Gobierno Rajoy y la “independiente” Comisión de la Competencia (CNMC), dependiente del Ministerio de Economía, “miran para otro lado” cuando las telecos “coordinan” e imponen subidasa cambio de” mejoras que los clientes no han pedido.

Pero es lo que hay. Nosotros, los clientes, estamos cada vez más enganchados al móvil e Internet, más conectados a las redes y bajando cada vez más vídeos, gastando cada vez más datos y buscando más velocidad. Y las telecos nos tienen cada vez más cogidos, con paquetes más complejos y servicios más amplios y más costosos, sin los que no sabríamos vivir. Así que nos suben, protestamos, pero seguimos dándole a la tecla aunque nos cueste más cada año. Y así hasta la próxima subida, este verano.