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jueves, 26 de febrero de 2026

Las exportaciones crecen, a pesar de Trump

A Trump le ha salido el tiro por la culata con los aranceles. Por un lado, el déficit comercial de EEUU con el resto del mundo aumentó un +2,1% en 2025, hasta 1,24 billones de dólares, una cifra récord. Y tanto España como el resto de Europa aumentaron sus exportaciones globales en 2025, aumentando incluso Europa sus ventas a EEUU (España las redujo). Con ello, Europa ha aumentado su superávit comercial con USA (+199.630 millones de euros), aunque España aumentó su déficit con EEUU (-13.458 millones). Quien sale ganando es China, que alcanzó un superávit comercial récord con el mundo, aumentando mucho sus ventas a Europa y España. Por otro lado, el Tribunal Supremo USA ha rechazado los aranceles de Trump, quien ha reaccionado imponiendo un arancel global del 10%, que tendrá que ser aprobado por el Congreso, lo que aumenta la incertidumbre comercial en 2026. Por eso, urge que Europa y España aprueben Planes para apoyar la exportación, motor clave del crecimiento y el empleo.

                            Enrique Ortega

El anuncio de Trump, el 2 de abril, de imponer aranceles al resto del mundo no ha sido tan grave para Europa como se temía. Primero, porque la medida se retrasó desde su anuncio (25%) hasta el acuerdo definitivo , el 27 de julio (15%), con entrada en vigor el 1 de agosto de 2025. Y eso provocó que los importadores USA anticiparan compras en la primera mitad del año, con lo que las exportaciones europeas a EEUU aumentaron incluso la primera mitad del año pasado y cerraron con una subida anual del +4% (553.981 millones de euros). Y con ello, Europa consiguió aumentar su tradicional superávit comercial con USA, el primer año con aranceles, hasta +199.630 millones de euros (+1,07%), según Eurostat.

El problema de Europa fue China, que forzada por el fuerte aumento de aranceles de EEUU (donde sus exportaciones cayeron un 20% en 2025), buscó aumentar sus ventas en otros mercados, sobre todo en Asia, África y Europa. Con ello, las exportaciones chinas a Europa aumentaron un +8,4% y eso provocó un fuerte aumento del déficit comercial de Europa con China (+17,2%), que alcanzó los -358.672,6 millones de euros, otro récord.

En resumen, que Europa ha conseguido superar el primer año de los aranceles de Trump con un aumento de las exportaciones globales (+2%), tanto al propio EEUU como a otros paises (ha aumentado un 6% el superávit comercial con Reino Unido, hasta +187.327 millones de euros), con lo que sigue manteniendo un elevado superávit comercial con el resto del mundo, aunque se ha reducido algo (de +140.600 millones en 2024 a +133.500 millones en 2025), por el fuerte aumento del déficit comercial con China, lo más preocupante de 2025.

España ha conseguido también superar la incertidumbre del comercio mundial en 2025, aumentando sus exportaciones globales un +0,7%, hasta vender fuera por valor de 387.091 millones de euros, según los datos de Comercio, la segunda mayor cifra de la historia (muy próxima al récord de 387.599 millones exportados en 2022). Con todo, este aumento de las exportaciones en 2025 (+0,7%) es menor al del conjunto de Europa (+2,4) y al aumento de exportaciones en Alemania (+0,9%), Francia (+2,3%), Italia (+3,3%) y Reino Unido (+3,2%). Sin embargo, lo que subieron mucho más fueron las importaciones, las compras exteriores de España (+4,6%, frente al +2,7% que crecieron en la UE-27), debido a que las empresas y consumidores consumen e invierten más, la causa de que crezcamos más.

Este fuerte dinamismo de las importaciones españolas, que crecieron 6,5 veces más que las exportaciones, ha disparado el déficit comercial de España (la diferencia exportaciones-importaciones) hasta los -57.054,7millones de euros, un fuerte aumento del +41,65%. Una parte de este mayor déficit se debe al comercio con EEUU: hemos cerrado el año 2025 con un déficit comercial con USA de -13.458,4 millones de euros, +34,4% que en 2024, básicamente por los aranceles (nuestras ventas a EEUU cayeron un -8%, mientras les compramos un +7%). Pero el grueso de nuestro déficit comercial no es con EEUU sino con China: -42.287 millones de euros, +12,14% que en 2024 y casi las tres cuartas partes (74,11%) de todo nuestro déficit comercial. Y eso pasa porque nuestras compras a China crecieron casi el doble (+11,2%) que nuestras ventas allí (+6,8%).

Fuera del déficit con USA y China, España tiene superávit comercial con Europa (+43.247 millones), salvo con Alemania (-8.229 millones), Paises Bajos (-7.485 millones), Rusia (-1.742 millones), República Checa (-1.648,3 millones), Hungría (-1.453,6 millones), Suecia (1.007,6 millones), Turquía (-431,2 millones), Austria (-390 millones), Eslovaquia (-333,3 millones), Dinamarca (-100,3 millones) y Luxemburgo (-73,5 millones). También tenemos déficit comercial con Latinoamérica (-4.188 millones), básicamente por Brasil (-5.226,4 millones) y Perú (-1.889 millones). Y respecto al resto del mundo, destaca nuestro déficit comercial con Vietnam (-5.115,9 millones) y la India (-4.082,3 millones), dos paises que ha visitado Sánchez para mejorar nuestras exportaciones, así como con Japón (-2.448,4 millones) y Corea del Sur (-1.775,9 millones) en Asia. Y con África tenemos también déficit comercial (-12.523 millones en 2025), por las compras de gas y petróleo a Argelia (-4.167 millones de euros) y Nigeria (-3847 millones). Y tenemos superávit comercial con Oceanía (+1.400,7 millones).

En 2025, a pesar de los aranceles y la apreciación del euro (+14% frente al dólar, lo que encarece los productos europeos), los exportadores españoles han conseguido vender algo más (387.091,6 millones, +0,7% que en 2024), gracias al aumento de las ventas de bienes de equipo (+0,8%), sobre todo maquinaria industrial, los productos químicos (+5,2%), medicamentos (+14,3%), bienes de consumo duradero (+7,1%), electrónica de consumo (+18,8%), alimentos (+4,1%) y juguetes (+37,7%), cayendo las exportaciones de energía (-13,7%) y los automóviles y componentes (-7,1%).

Otro tema destacado en 2025 fue que los exportadores españoles trataron de diversificar sus ventas, buscando nuevos mercados para compensar las menores exportaciones a EEUU. Así ha crecido el peso de las exportaciones españolas a África (del 5,5 al 5,8% del total), a Asia (del 7,9 al 8,1), aumentando nuestras ventas a Vietnam (+20,3%). Corea del Sur (+9,2%) y a China (+6,8%), a los paises UE que no están en el euro (del 8,2 al 8,5% de las exportaciones totales), así como las exportaciones al Reino Unido (+4,5%) y a Turquía (+7,9%). También crecen las empresas que exportan regularmente (46.230, +10,4% que hace 5 años).

Con todo, la exportación española debe seguir diversificándose, tanto en origen como en los destinos. En origen porque el 75,6% de todas las exportaciones se concentran en 6 autonomías (suponían el 74% en 2019): Cataluña (26%), Madrid (13,8%), Andalucía (10,4%), Comunidad Valenciana (9,7%), Galicia (8%) y País Vasco (7,7%). Y en destino, porque el 73,9% de las exportaciones españolas se concentran en Europa (ha ido a más: eran el 71,4% en 2019). Además, son pocas las empresas que exportan habitualmente (46.230 sobre más de 3 millones de empresas), concentrándose la exportación en las grandes empresas (pocas pymes) y en sectores con poca tecnología y valor añadido (salvo automóvil, maquinaria, material de transporte, industria química y medicamentos, claves).

Ahora, 2026 se presenta como un año más difícil para los exportadores españoles y del resto de Europa, básicamente porque persiste la depreciación del dólar (Trump la apoya para mejorar la competitividad de sus productos y encarecer los productos europeos) y porque los aranceles están en marcha desde el 1 de enero, mientras en 2025 entraron en vigor en agosto. Además, hay otro factor preocupante: la incertidumbre comercial, debido a que el Tribunal Supremo ha anulado los aranceles de Trump (el 20 de febrero), aunque el presidente ha reaccionado imponiendo un arancel global del 10%, que luego subió al 15% y que finalmente ha dejado en el 10% (desde el 24 de febrero), un arancel algo menor del 15% que pactó con Europa (con otros paises impuso un tipo del 25 al 35%), pero cuya aplicación es sólo por 150 días: pasado ese plazo, sólo se aplicará si lo aprueba el Congreso USA.

Esta importante novedad en los aranceles abre muchas incertidumbres que preocupan a los exportadores de todo el mundo, en especial a los europeos. Primero, porque no se sabe si Trump va a imponer más cambios ni lo que pasará dentro de 150 días. Segundo, que aunque el nuevo arancel global es del 10%, siguen los aranceles del 25% al automóvil y del 50% al aluminio y al acero. Tercero, porque pueden abrirse múltiples reclamaciones de importadores y exportadores para recuperar parte de los 200.000 millones pagados por aranceles a USA en 2025, lo que enturbia el panorama de muchas empresas. Y respecto a Europa, la Comisión exige que Trump mantenga el acuerdo comercial de julio, pendiente de aprobar esta semana por el Parlamento Europeo Este lunes, la Eurocámara ha decidido posponer la aprobación hasta que EEUU aclare los nuevos aranceles y el futuro del acuerdo. Mientras, Trump amenaza con nuevos gravámenes a los paises si "juegan" con la sentencia del Supremo.

Así que todo sigue en el aire estos días, con lo que regresa la incertidumbre al comercio mundial, con los exportadores españoles y europeos pendientes de la próxima “ocurrencia” de Trump, que va a reaccionar seguro con nuevas medidas tras la derrota legal de sus preciados aranceles, un elemento clave de su política: confiaba en ellos para recaudar miles de millones de dólares, con los que compensar su bajada de impuestos a los más ricos y a las empresas y su creciente déficit público y su deuda. Algo intentará, que no será bueno para Europa y que acabarán pagando los exportadores. Y con ellos, el crecimiento y el empleo: el sector exterior mantiene 1 de cada 4 empleos en España (5,3 millones), según la propia OCDE.

Por todo ello, Europa debe mantenerse firme ante las imposiciones de Trump y actuar con decisión por dos vías: fomentar más el mercado interno (aumentando las ventas internas entre los 27) y diversificando las exportaciones, buscando nuevos acuerdos comerciales como los alcanzados con Canadá, Mercosur, Indonesia y Corea del Sur. Es el caso del acuerdo comercial firmado con la India el 27 de enero, tras 18 años de negociaciones. Y, sobre todo, Europa tiene que reaccionar ante la invasión de productos de China, un problema más preocupante incluso que Trump y ante el que los paises europeos están reaccionado individualmente, con acercamientos de Alemania, Francia o España, mientras la Comisión busca una negociación conjunta frente a un gigante que ya no se ve como un enemigo comercial sino como un competidor con el que intentar pactar.

Y además de estas medidas, la Comisión Europea y los gobiernos de los 27 deberían avanzar más en la unión económica, comercial, financiera y fiscal de Europa, para dar un salto competitivo que nos permita seguir siendo un continente con superávit comercial con el resto del mundo, afrontando la competencia de China y EEUU. Eso exige más inversiones, más industria y más innovación y tecnología. Para conseguirlo, el informe Draghi proponía una inversión de 800.000 millones anuales, que deben salir del Presupuesto europeo y de la emisión de deuda europea, para competir con los bonos USA. Al final, las guerras comerciales son reflejo de las economías, del potencial de cada continente y cada país. Y si Europa quiere seguir liderando el comercio mundial de bienes y servicios, debe ponerse las pilas, mejorar su competitividad y ayudar a los exportadores. Y lo mismo España.

jueves, 30 de mayo de 2024

Las exportaciones se frenan (en España y la UE)

Las exportaciones españolas cayeron en marzo (último dato), por 12º mes consecutivo, algo que sólo ha pasado dos veces (en 2009 y 2020) en los últimos 40 años. Bajan las exportaciones a Europa, pero sobre todo a América y Asia, todas salvo alimentos y automóviles. El problema no es sólo de España, porque las exportaciones han caído el último año en toda Europa (menos), por el estancamiento económico en la mayoría de paises (que compran menos fuera) y porque han “pinchado” las exportaciones europeas a EE. UU., China y Asia. Y esto preocupa mucho, porque es síntoma de la menor competitividad europea, que ha perdido cuota exportadora en el mundo, mientras la ganan China y USA. Por eso, mejorar la competitividad europea es una prioridad tras las elecciones del 9-J. En España, urge un Plan de apoyo a las exportaciones, porque con ellas nos jugamos parte del crecimiento (un tercio en 2023 y la mitad en 2022) y mantienen 1 de cada 4 empleos. Por eso hay que "mimarlas".

                                Enrique Ortega

En marzo, las exportaciones españolas cayeron un -19,2%, la mayor caída mensual en el último año, aunque está distorsionada por la Semana Santa (descontando el efecto calendario, cayeron sólo un -5,6%), según los últimos datos de Comercio. Con esta bajada, son ya 12 meses consecutivos (desde abril de 2023) en que bajan las exportaciones españolas al exterior, algo que no había pasado antes, salvo en 2009 (crisis financiera) y en 2020 (pandemia). De hecho, las exportaciones españolas llevan creciendo, año tras año, desde 1985, al amparo de la entrada de España en la Comunidad Europea (1986). A raíz de la crisis financiera (2008), las empresas españolas multiplicaron sus esfuerzos pasa vender fuera, a la vista de la crisis interna. Y consiguieron duplicar con creces las exportaciones de bienes, desde los 159.859 millones en 2009 a los 389.208 millones vendidos fuera en 2022 (récord histórico). Eso sí, en 2023 pincharon las exportaciones, cayendo un ligero -1,4%.

En 2024 ha continuado la bajada de las exportaciones, un -9% en el primer trimestre, con 93.430 millones vendidos fuera, según los datos de Comercio. Han caído las ventas de casi todo, pero sobre todo las exportaciones españolas de energía (-28,2%), de productos químicos (-25,9%), semi manufacturas químicas (-11,9%), materias primas (--11,7%), bienes de consumo (-6,8%), textil, calzado y juguetes (-5,1%), mientras han crecido las ventas fuera de alimentos (+3,3%) y automóviles (+1,7%). Por destinos, han caído algo más que la media las exportaciones españolas a la UE (-9,6%), sobre todo a Bélgica (-52,1%), Irlanda (-41,2%), Finlandia (-25,3%), Paises Bajos (-13,4%) e Italia (-7%), pero el mayor “pinchazo” se ha dado en las exportaciones a Latinoamérica (-14,3%, por una bajada de ventas del -29,3% a Argentina y -21,9% a Brasil, mientras crecían un +21,4 % nuestras ventas a México), a EE. UU. (-11%), China (-13,9%), Japón (-16,3%) y Marruecos (-6,2%), aunque crecen las exportaciones  a Argelia (+712%), Arabia (+12,1%) y Australia (+2,6%).

En paralelo a la caída de las exportaciones, han bajado también las importaciones españolas en el primer trimestre, aunque menos (-7,1%), sobre todo porque hemos comprado menos energía (-15,3%) y materias primas (-20,6%) más baratas. Con ello, el déficit comercial (importaciones-exportaciones) ha crecido, hasta -8.105 millones de euros en el primer trimestre (+23,2%), según Comercio, un “agujero” comercial que se compensa con los ingresos de las exportaciones de servicios y el turismo. En este primer trimestre, tenemos superávit comercial con toda Europa pero menor (+11.050 millones, frente a +14.565 en el primer trimestre de 2023), teniendo sólo déficit en el comercio con 10 paises UE: Paises Bajos (-1.691 millones), Alemania (-1.612), República Checa (-563), Hungría (-363), Suecia (-309), Irlanda (-181,5), Eslovaquia (-143,9), Austria (-42,8), Luxemburgo (-36,2) y Finlandia (-9,7 millones). Fuera de la UE, tenemos superávit con Reino Unido (+3.447 millones) y déficit comercial con USA (-2.571 millones), Latinoamérica (-940), China (-8.267), India (-723), Japón (-610), Corea (-397), Vietnam (-1.050), Rusia (-500) y toda África (-4.085 millones), teniendo superávit con Oriente Medio (+330) y Oceanía (+425).

Las exportaciones no sólo se han frenado en España, también en toda Europa, aunque menos: frente al -9% que han caído en España en el primer trimestre, cayeron un -2,9% en Alemania, un -2,4% en Francia, un -28% en Italia y un -0,4% en Reino Unido, según Eurostat, mientras crecían en China (+4,9%) y Japón (+8,8%) y se estancaron en EE. UU (-0,3% en el primer trimestre), según Eurostat. Una tendencia, la caída de las exportaciones, que se mantiene también desde hace 12 meses en toda Europa.

De hecho, Bruselas alerta de un freno en las exportaciones europeas en 2024, tanto las ventas entre los propios paises europeos como las exportaciones a paises fuera de la UE. Así, en el primer trimestre, el comercio entre los 27 paises UE ha bajado un -6,9% (de 1,097 billones de euros a 1,022 billones), según Eurostat. Y las exportaciones de la UE-27 al resto del mundo han caído un -3,3% en el primer trimestre (de 650.300 a 628.800 millones de euros), aunque la balanza comercial cierra con un superávit de la UE con el resto del mundo (+48.700 millones). Pero eso se debe al superávit comercial de Europa con EE. UU. (+17.000 millones), Reino Unido (+15.200 millones), Turquía (+1.900 millones) y Brasil (+300 millones), porque seguimos con déficit comercial con China (-21.400 millones de euros, frente a -22.600 al inicio de 2023), Noruega (-4.000), India (-1.700), Corea (-900) y Japón (-100 millones de euros).

La causa del “pinchazo” en las exportaciones europeas es doble. Por un lado, la caída de las ventas entre paises UE se debe al estancamiento de la economía europea, que apenas ha crecido en 2023 (+0,5%, frente al +3,4% de 2022), con Alemania en recesión (-0,1% en 2023) y mínimos crecimientos en Italia (+0,7%) y Francia (+0,9%), aunque algo más en España (+2,5% crecimos en 2023). Por otro, la caída de las exportaciones a terceros paises se debe a que Europa está perdiendo competitividad en el mundo, por tener mayores costes energéticos y salariales y menos innovación y tecnología. De hecho, Europa ha perdido cuota de mercado en el comercio mundial de bienes (-1% entre 2019 y 2023), mientras ganaba cuota China (+1,5%) y la mantenía Estados Unidos. Y además, gran parte de la inversión mundial (incluso europea) se está desviando en los últimos años de Europa a USA y China.

Por todo esto, en Bruselas preocupa el pinchazo de las exportaciones europeas, como síntoma de que falla la competitividad de las empresas europeas, por lo que la Comisión Europea ha encargado dos informes, a los ex políticos italianos Enrico Letta y Mario Draghi, para que propongan medidas para mejorar la productividad y competitividad de Europa ante USA y China, lo que será la prioridad de la futura Comisión Europea tras las elecciones del 9 de junio. Medidas que pasan por reforzar el mercado único, fomentar la creación de grandes grupos industriales europeos y aumentar las inversiones en tecnología, digitalización y economía verde, reduciendo normativa para competir con USA y China.

Entre tanto, España no puede esperar a que en Bruselas haya una nueva Comisión y se aprueben medidas para mejorar la competitividad europea. Urge que el Gobierno español apruebe un Plan de choque para fomentar la exportación, porque la exportación en España todavía tiene menos peso que en el resto de Europa (supone el 41% del PIB frente al 56% de media en la UE-27) y porque tenemos una serie de problemas estructurales propios, que debemos resolver, según señala el propio Club de Exportadores. El primero, un exceso de concentración de la exportación en pocas empresas (sólo 26.687 empresas exportan más de 50.000 euros al año y de ellas, sólo 1.000 empresas exportan el 67% del total desde hace 25 años), en Europa (allí van el 75,7% de todas las exportaciones, frente a sólo un 7% a USA, China y Japón, que suponen el 28% de las importaciones mundiales) y en 6 autonomías (Cataluña, Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana, País Vasco y Galicia concentran el 74,2% de todas las exportaciones). Y el segundo, el escaso peso de las exportaciones de alta tecnología, de alto valor añadido: un 6,8% del total de las exportaciones españolas, frente al 17,7% de las exportaciones europeas.

En definitiva, que España debe conseguir que haya más empresas y autonomías que exporten (las pymes apenas venden fuera), buscar más mercados fuera de Europa y mejorar la tecnología y la calidad de los productos, para competir mejor fuera. Ahora lo hacemos “al modo de China”, compitiendo con bajos salarios (18,2 euros por hora trabajada, frente a 24 euros que se paga en la UE y 31,6 euros en Alemania) y bajos precios: en 2022 y 2023 hemos tenido menos inflación que la UE-27 y que Alemania, aunque ahora tenemos más inflación (3,4% anual en abril, frente a 2,6% en la UE-27 y 2,4% en Alemania y Francia, según Eurostat).  Es hora de competir de otra manera, por producto y no por costes, lo que exige mejorar la productividad de España, algo complicado. Para ello, los expertos proponen aumentar el tamaño de las empresas, dar más peso a la industria, apostar por la tecnología, la innovación y la digitalización, mejorar la formación de los trabajadores y gestores y apostar por la inversión y la internacionalización de la economía.

Los exportadores españoles llevan años pidiendo medidas para reforzar su papel: medidas fiscales para promover la actividad exterior, mejora de la financiación pública y privada a la exportación y ayudas a la promoción comercial y a la diversificación de los mercados, desde la apertura de más oficinas comerciales, la mayor participación de las empresas en el diseño de la ayuda al desarrollo, las becas exteriores para jóvenes y la mejora de nuestra diplomacia económica por el mundo. Todos los paises ayudan a sus exportadores y hasta Alemania (el tercer mayor exportador del mundo, tras China y USA) aprobó en septiembre un Plan de choque para apoyarlos (32.000 millones en 4 años). Es importante volcarse en la exportación ahora que ha pinchado, por dos razones. Una, porque la exportación de bienes (y servicios) es clave para el crecimiento de España: en 2022 aportó la mitad de todo el crecimiento del PIB y en 2023 ha aportado un tercio. Y la otra, porque el sector exterior mantiene 1 de cada 4 empleos en España (5,3 millones), según la OCDE. Así que cuidar” la exportación es clave para todos.