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lunes, 29 de marzo de 2021

Pandemia: Europa retrasa vacunas y ayudas


Los contagios llevan aumentando 12 días, desde el miércoles 17. Estamos en la 4ª ola, más bien una “meseta”, con pequeñas subidas diarias pero muchas muertes (196 diarias). Hay 7 provincias en alerta 4 (la máxima) y 7 regiones (Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña, Asturias, Ceuta y Melilla) con alto nivel de contagios. Y Europa  agrava su 3ª ola, lo que les ha obligado a restricciones más duras. Pero aquí, se discute recortar horarios en la hostelería y reducir más la movilidad, mientras llegan turistas europeos (con PCR). No aprendemos. Las próximas semanas pintan mal: domina ya la variante británica (más contagiosa) y el ritmo de vacunas sigue lento, porque Europa ha fallado en las entregas. Y se van a retrasar las ayudas europeas (a septiembre) y las españolas (a junio), que sólo llegarán a 1 de cada 6 empresas. Con el retraso de vacunas y ayudas, la recuperación se retrasa. Y el malestar ciudadano crece, mientras los políticos sólo piensan en las elecciones de Madrid. Mal vamos.

Enrique Ortega a partir de Magritte

La pandemia arrecia en todo el mundo, con un aumento de contagios en el último mes y superando otra vez los 700.000 nuevos contagios diarios (714.605 el 25 de marzo): hoy son ya 127.116.964 contagiados en 192 paises, según los datos de la Universidad Johns Hopkins. El epicentro sigue en América (55.243.776 contagiados), pero se le acerca Europa (44.181.716), seguidos de lejos por el Sudeste asiático (14.619.886), Mediterráneo oriental (7.392.128), África (3.061.438) y Pacífico (1.859.851), según la OMS. Por países, lideran el ranking de contagios Estados Unidos (30.262.123), Brasil (12.534.688) e India (11.971.624), seguidos de Francia (4.606.185), Rusia (4.469.327), Reino Unido (4.347.013), Italia (3.532.057), España (3.255.324), Turquía (3.208.173) y Alemania (2.784.652), según la Jhons Hopkins.

Los muertos de la pandemia también han repuntado, volviendo a superar los 10.000 diarios (11.708 el 25 de marzo: son ya 2.783.689 muertos por COVID-19, según la Universidad Johns Hopkins, concentrados en América (1.331.419 muertos) y Europa (954.651). El ranking de fallecidos lo encabeza Estados Unidos (549.335), seguido de Brasil (312.206), México (201.623), India (161.552), Reino Unido (126.834), Italia (107.933), Rusia (96.123), Francia (94.754), Alemania (75.959) y España (75.010 muertos). Somos el 16º país en mortalidad COVID por 100.000 habitantes (156), por detrás de Chequia (240), Bélgica (199), Reino Unido (190), Italia (176), EEUU (167), Portugal  (163) y México (158), entre los grandes. Y tenemos una tasa de mortalidad COVID (2,3% muertos/contagiados) de las más bajas de Europa (3,1% en Italia, 2,9% en Reino Unido, 2,8% en Alemania y 2,1% en Francia) y del mundo (9% en México, 2,5% en Brasil, 1,8% en EEUU y 1,4% en India), según Sanidad.

En Europa, 21 de los 30 paises controlados por el Centro de control de enfermedades (ECDC) han visto aumentar los contagios en el último mes, con una tasa media de 434 contagios por 100.000 habitantes (los últimos 14 días), que se espera siga aumentando, porque la variante británica (más contagiosa) aparece en el 65,8% de los casos. Y en 14 paises europeos han aumentado los ingresos hospitalarios y los enfermos en UCI, mientras 9 paises tienen ahora más muertos por COVID. El peor país es la República Checa (1.230 contagios/100.000 habitantes), seguido de Polonia (804), Francia (647) y Suecia (626), Italia (522, Paises Bajos (506), Bélgica (475) y Austria (464). Alemania está mejor que la mayoría (227, aunque tenía 146 hace dos semanas) y también España (138,6), siendo los paises europeos con menor incidencia Portugal (64,6) y Reino Unido (116), según Sanidad.

España lleva 12 días aumentando los contagios, desde que el martes 16 de marzo acabó la 3ª ola (con un “suelo” de 127,80 contagios/100.000 habitantes), y el viernes 26 estábamos en 138,6 contagios, tras pequeñas subidas diarias. Pero la situación es muy desigual por autonomías, según los datos de Sanidad. Hay 2 regiones con un “riesgo extremo” (más de 250) de contagios: Melilla (501,8 contagios/100.000 habitantes) y Ceuta (260,7). Y otras 5 autonomías con un “riesgo alto” (150-250): Madrid (241), Navarra (223), País Vasco (214), Cataluña (184,6) y Asturias (163). El resto tienen un “riesgo medio” (50-150), salvo la Comunidad Valenciana (28,5), la única con un “riesgo bajo” (el objetivo: de 25 a 50). Y ha bajado en todas el porcentaje de positivos (5,56% de media), sólo “alto” en Melilla (11,09%).

Aunque suben (despacio) los contagios, se estabilizan las hospitalizaciones y los enfermos en UCIs, porque hay más mayores vacunados (aunque falta completar la vacunación de la mitad de los mayores de 80 años). El viernes había 7.679 pacientes COVID en los hospitales, 162 menos que hace dos semanas (7.841). Pero hay un “riesgo alto” (10-15% de camas ocupadas) en Melilla (14,29%), Ceuta (13%) y Madrid (11,14% camas ocupadas por enfermos COVID), según Sanidad. Los enfermos en UCIs, han bajado poco: de 1.950 hace dos semanas a 1.830 este viernes 26. Pero sigue habiendo una saturación en varias autonomías. Hay un “riesgo extremo” (más del 25% de camas UCIs ocupadas) en Ceuta (52,94%), Melilla (41,18%), Madrid (34,29%), La Rioja (33,96%) y Cataluña (31,97%). Y un “riesgo alto” (15-25% ocupación) en Aragón (23,31%), Asturias (23,01%), Castilla y León (22%), País Vasco (17,97%) y Canarias (16,56%), mientras hay “normalidad” en Extremadura (ocupadas el 3,83% UCIS) y Galicia (4,88%), con un “riesgo bajo” (5-10%) en Baleares (8,6%) y Murcia (8%), teniendo las 5 autonomías restantes un “riesgo medio” (10-15% ocupación).

Y al final están las muertes, que se han reducido algo en las últimas 2 semanas: 2.752 fallecidos del viernes 12 al viernes 26 de marzo, frente a 3.116 la quincena anterior (27 febrero-12 marzo) y 4.395 en la quincena anterior de febrero (12-26). Este descenso de muertes (aunque todavía hay 196 diarias) se debe a la caída drástica de muertes en residencias de ancianos, que han pasado de 788 muertes semanales a finales de enero a 80 a finales de febrero y a 17 muertes semanales a mediados de marzo (del 8 al 15), por las vacunaciones,  según los últimos datos de Sanidad. En las dos últimas semanas, los mayores aumentos de muertes se han dado en Cataluña (+1.529 muertos), Andalucía (+343), Madrid (+183), Comunidad Valenciana (+136) y Castilla y León (+112 muertes), según Sanidad. Y lo más llamativo es que de los 75.010 muertos por COVID-19, más de un tercio (29.499) han fallecido desde principios de diciembre.

Tras este balance de contagios, positivos, hospitalizados y camas UCI, los 4 indicadores que vigila Sanidad, el Ministerio resume así (ver mapas) la situación de la pandemia con datos al 22 de marzo: hay 7 provincias en situación de “riesgo extremo”, en alerta 4: Madrid, Ceuta, Melilla, Soria, Lérida y Almería. En alerta 3 hay tres autonomías (Cataluña, País Vasco y Asturias), más Burgos, Palencia, Granada, Gran Canaria y Zaragoza. Y al otro extremo, en alerta 1 (la mejor situación), están la Comunidad Valenciana, Extremadura, Baleares, Murcia y Galicia, más Ávila, Zamora, Teruel, Cuenca, Albacete, Huelva, Málaga y Cádiz, quedando las 15 provincias restantes en alerta 2.

Según este nivel de alerta, así se permite la movilidad y la apertura de bares y comercios, aunque lo decide cada autonomía. Sanidad ha intentado restringir más la actividad y la movilidad esta Semana Santa, como ha hecho Alemania, Francia, Reino Unido y la mayoría de Europa, pero las mayores restricciones no se han aprobado (ver restricciones para Semana Santa), aunque el Gobierno y las autonomías estudian esta semana endurecer las restricciones (cerrar interior bares y restaurantes) en las zonas con más contagios, de 150 a 250 por 100.000 habitantes (Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña y Asturias). Pero los gobiernos autonómicos no están por la labor de endurecer mucho las restricciones (salvo vascos y navarros), porque no se quieren enfrentar a una hostelería y comercio en rebeldía (con manifestaciones) y a unos ciudadanos hartos, que no entienden las restricciones cuando vienen extranjeros (con PCR), aunque Reino Unido ha prohibido los viajes fuera y tanto Alemania como Francia los desaconsejan.

Los datos de movilidad de los españoles, según los datos de Apple y Google, aumentan semana a semana (alcanza ya el 75% de la movilidad que había antes de la pandemia), como se puede comprobar en bares, tiendas, calles y carreteras. Si no se toman medidas más restrictivas, la 4ª ola seguirá adelante, aunque será en forma de “meseta”, con un nivel de contagios de 130 a 250 hasta el verano, muy inferior a la 3ª ola (que rozó los 900 contagios/100.000 habitantes en diciembre). Y seguiremos con el goteo de muertes diarias (590 el viernes 26) a las que parece nos hemos “acostumbrado”. Hay dos factores de riesgo que empujan esta “4ª meseta”: sigue aumentando la variante británica (más contagiosa y más letal, según los estudios) y tenemos un ritmo bajo de vacunación.

En España, la variante británica es ya mayoritaria (superaba el 50% de los nuevos contagios la semana pasada, según la ministra de Sanidad) y podría ser más, porque España sólo secuencia el 2% de los contagios, aunque debería analizar el 10%, según la Comisión Europea. Y esta variante británica supera el 70% de los contagios nuevos en 7 autonomías (Asturias, Cataluña, Cantabria, Navarra, País Vasco, Murcia y Baleares) y más de la mitad de contagios en las restantes, salvo en Aragón (18,3%), según Sanidad.

Con todo, el problema más preocupante es el retraso en las vacunas. España ha puesto ya (datos 25 marzo) una primera dosis a 7.067.371 españoles  y 2.505.842 personas tienen ya las 2 dosis. Son sólo el 5,2% de toda la población (en Europa se ha vacunado al 4,2%) y el 9% de los adultos (27,55 millones), muy lejos del objetivo europeo de vacunar al 70% de los adultos para el 21 de septiembre. Con estos datos, faltan de vacunar completamente 25 millones de personas, que son 50 millones de pinchazos. En 6 meses que quedan, serían una media de 278.000 pinchazos diarios, frente a los 94.000 pinchazos diarios hasta ahora. Así que parece imposible lograr esa ”inmunidad de rebaño” antes de noviembre o diciembre.

El retraso en la vacunación tiene 2 causas, una española y otra europea. El problema español es que sólo estamos administrando el 83,1% de las dosis recibidas, aunque hay autonomías que vacunan más (90,4% Andalucía) y otras menos (78,5% Castilla la Mancha o País Vasco), debido a la mala planificación y a la falta de personal y medios, que impide vacunar todos los días 12 horas. Y encima, hay diferentes criterios: en Cataluña o Galicia se ha vacunado a personas "no esenciales" con 60 años (Iceta) y menos (de 50 a 55 años en Galicia), mientras faltan por vacunar la mitad de los mayores de 80 años.

Pero el mayor problema de las vacunas viene de Europa: nos llegan pocas por la mala gestión que está haciendo la Comisión Europea. Se ha hecho mal desde el principio, como resume este interesante artículo del Nobel norteamericano Paul Krugman: se ha regateado en exceso en el precio a costa de no asegurar el suministro, se ha retrasado la compra y se ha retrasado en exceso el proceso de autorización de las vacunas (varias semanas después que en EEUU y Reino Unido), por demasiada burocracia. Y encima, se ha “dudado” con la vacuna de AstraZeneca, perdiendo dos semanas clave y alimentando los miedos a las vacunas. El resultado es que los paises europeos han administrado unas 14 vacunas por 100 habitantes (13,66 Alemania, 13,98 Francia o 13,99 España) frente al triple en Reino Unido  (45,94 por 100) EEUU (39,42 por 100), y todo el país en Israel (114 por 100), según los datos de Our Word in Data. Las vacunas, un desastre europeo.

Este retraso en la vacunación, más la 3ª y la 4ª ola, han agravado la pandemia pero también la economía, que no acaba de recuperar su actividad. El BCE, el Banco de España y el propio ministro Escrivá creen que la economía caerá en el primer trimestre, mientras la OCDE estima que España crecerá menos en 2021 (+5,7%) y que habrá que esperar a 2023 para recuperar lo perdido con la pandemia. Pero hay otro factor que también retrasa la recuperación: el retraso en la llegada de las ayudas europeas.  Hay dos motivos. Uno, burocrático, ligado a la complejidad de la UE: los Parlamentos de todos los paises tienen que aprobar los nuevos ingresos que sostienen los Fondos de recuperación. Y hasta hoy, sólo13 paises (incluida España) lo han aprobado en sus Parlamentos. Y para añadir incertidumbre, el Tribunal Constitucional alemán  paralizó provisionalmente el viernes la ratificación alemana de los fondos europeos, lo que retrasará su puesta en marcha.

El otro motivo del posible retraso de los Fondos es más preocupante: para liberar el dinero, la Comisión exige que los paises les presenten los Planes de inversiones y reformas. Y aunque hay de plazo hasta el 30 de abril, todavía hay 7 paises que no los han enviado: Irlanda, Lituania, Austria, Malta, Estonia, Paises Bajos y Luxemburgo. Eso puede retrasar el examen a los 27. Y sin aprobarlo no hay dinero. Se esperaba liberarlo para finales de junio, pero no llegará hasta septiembre. Como pronto. Y España espera  recibir 140.000 millones (72.000 a fondo perdido), claves para nuestro Plan de recuperación.

Así que nos encontramos con que un año largo después del inicio de la pandemia, Europa no ha entregado ni un euro de ayuda a los paises, salvo los 62.000 millones del Fondo SURE entregados a 16 paises (13.900 a España), que son “créditos” (no ayudas directas) para financiar los ERTES y el desempleo. De los 750.000 millones de ayudas (sólo 400.000 millones a fondo perdido) y los 1.074.000 millones extras en 7 años (2021-2027) del Presupuesto comunitario, aprobados en la Cumbre europea de julio de 2021, apenas ha llegado nada y no se espera el grueso del dinero hasta 2022 y 2023, con dos años de retraso. Mientras, el presidente norteamericano Biden aprobó el 11 de marzo (menos de dos meses después de tomar posesión) un paquete de ayudas directas de 1,9 billones de dólares, que se suma a los 900.000 millones de ayudas aprobados por el Congreso USA en diciembre y a los 2,2 billones de dólares aprobados por Trump en marzo de 2020. En total, un  rescate de 4,2 billones de euros, ya actuando, frente a los 750.000 que no llegan de Europa. Las ayudas a la recuperación, el 2º desastre europeo junto a las vacunas.

En el caso de España, el Gobierno también ha retrasado las ayudas directas a las empresas y autónomos, finalmente aprobadas en el Congreso el 25 de marzo, más de un año después del inicio de la pandemia. Y ahora, su llegada a los afectados, a través de las autonomías, se va a retrasar “hasta el verano”, según reconocía la Ministra de Hacienda. Y además, esos 7.000 millones de ayudas directas van a llegar sólo a unos pocos, a 1 de cada 12 empresas y a 1 de cada 6 autónomos, de los 5 sectores considerados más afectados  (agencias de viaje, alojamiento, transporte aéreo, bares y restaurantes y actividades audiovisuales), de Andalucía, Canarias, Cataluña y Baleares. Poco dinero, tarde y para pocos, lo que agravará la situación de muchos negocios, empujando cierres y despidos.

Tenemos un panorama muy feo: una pandemia que aumenta los contagios porque las autonomías han abierto la mano y muchos ciudadanos incumplen las normas (no aprendemos), un virus que se resiste con variantes más peligrosas, unas vacunas que no llegan y unas ayudas (europeas y españolas) que se retrasan y son insuficientes. Y mientras, los políticos preocupados en atacarse sin pausa para afrontar las elecciones de Madrid, que enrarecen aún más el clima político en plena pandemia. Hay pocos motivos para la esperanza y muchos para el malestar y el hartazgo. Pero podemos hacer mucho: cuidarnos y quedarnos en casa. 

lunes, 15 de marzo de 2021

Pandemia: los riesgos de la 4ª ola


Los contagios llevan mes y medio bajando, desde el 28 de enero, pero la 3ª ola ha tocado suelo y en 5 regiones suben los contagios, aunque somos el segundo país de Europa con menos contagios (130/100.000 habitantes), tras Portugal. Ahora, el riesgo es que iniciemos una 4ª ola hasta el verano, no con otro pico alto de contagios sino con una “meseta”, entre 100 y 130 contagiados, muy por encima del objetivo de 25. Juegan a favor el aumento de la variante británica (más contagiosa), la mayor movilidad (pese a las restricciones aprobadas para Semana Santa) y el bajo nivel de vacunación: sólo 1,5 millones con dos dosis de los 27,5 millones objetivo para septiembre. Todo ello retrasa la recuperación y ha obligado a nuevas ayudas al turismo y la hostelería que llegan tarde, con 4 millones de parados y 900.000 en ERTEs. La ayuda más eficaz sería reducir drásticamente la movilidad y agilizar la vacunación, para salvar vidas y empleos.

Enrique Ortega a partir de El séptimo sello de Ingmar Bergman

Un año después de que la OMS declarara oficialmente la pandemia (11 marzo), el COVID 19 sigue contagiando por todo el mundo, a menor ritmo, aunque los contagios han subido en las últimas tres semanas por encima de los 400.000 diarios. Hoy, son ya 119.882.403 contagiados en 192 paises, según los datos de la Universidad Johns Hopkins, con el epicentro de la pandemia en América (52.775.904 contagiados) y Europa (41.039.452), seguidos de lejos por el Sudeste asiático (13.884.388 contagiados), Oriente Medio (6.860.421), África (2.948.316) y el Pacífico (1.711.455), según la OMS.  Por paises, lideran el ranking de contagios Estados Unidos (29.438.779), Brasil (11.483.370) e India (11.385.339), seguidos de Rusia (4.341.381), Reino Unido (4.271.710), Francia (4.1.31.381), Italia (3.223.142), España (3.183.704), Turquía (2.879.390), Alemania (2.578.842), Colombia (2.303.144), Argentina (2.195.722), México (2.166.290) y Polonia (1.906.632), según la Universidad Johns Hopkins.

Los muertos por la pandemia en el mundo también aumentan menos, no llegando a los  10.000 fallecidos diarios en marzo, aunque hoy son ya 2.653.951 muertos por COVID 19, según la Universidad Johns Hopkins, concentrados en América (1.268.438 muertos) y Europa (906.797 muertos), según la OMS. El ranking de muertos lo vuelve a encabezar Estados Unidos (534.889), seguido de Brasil (278.229) y México (194.710), junto a India (158.725), Reino Unido (125.753), Italia (102.141), Francia (90.583), Rusia (90.558), Alemania (73.463 y España (72.258 muertos). Somos el 14º país en mortalidad Covid por 100.000 habitantes (152), por detrás de la República Checa (213), Bélgica (196), Reino Unido (188), Italia (168), EEUU (162), Portugal (161) y México (153), entre los grandes. Y tenemos una tasa de mortalidad Covid (muertos/contagiados) del 2,3%, de las más bajas de Europa (3,2% en Italia, 3% en Reino Unido, 2,9% en Alemania y 2,3% en Francia) y del mundo (9% en México, 2,4% en Brasil, 1,8% en EEUU y 1,4% en la India), según Sanidad.

En las últimas 3 semanas han seguido bajando los contagios en toda Europa, tras las restricciones en la mayoría de paises, que se están suavizando. España ha bajado también  los contagios, aunque a un menor ritmo que antes: han descendió de 252 contagiados por 100.000 habitantes el 22 de febrero a 130,5 el viernes 12 de marzo (-47,6%), tras bajar de 900 a 252 contagiados (- 72%) entre el 27 de enero y el 22 de febrero. Con todo, somos el 2º país de Europa con menor nivel de contagios (130,5/100.000 habitantes en los últimos 14 días), tras Portugal, que ha conseguido en las últimas 3 semanas doblegar una curva de contagios que tenían disparada (de 427 contagios/100.000 habitantes el 19 de febrero, el doble que España entonces, a 105,4 el viernes 12 de marzo). Tienen más contagios Alemania (145,9 contagiados, más que los 126 del 19 de febrero), Reino Unido (130,7, menos de la mitad que hace 3 semanas), Francia (450,3: ha subido la incidencia desde los 391 de febrero) e Italia (452,9 frente a 278 hace 3 semanas), según Sanidad.

España lleva mes y media bajando los contagios, desde el 28 de enero, pero la mejoría se estanca y ya apenas baja la incidencia. Incluso el viernes subió en 5 regiones (Canarias, la Rioja, Extremadura, Navarra y Melilla) y podría hacerlo en otras más esta semana, fruto del suavizamiento general de restricciones que aprobaron la mayoría de gobiernos autonómicos hace tres semanas. Y de nuevo, la pandemia tiene un alcance muy desigual por autonomías. Todavía hay 2 regiones en “riesgo extremo” (más de 250 contagios por 100.000 habitantes), Melilla (430,12) y Ceuta (283,10). Y 4 autonomías en “riesgo alto” (de 150 a 250 contagios por 100.000 habitantes): Madrid (224,8) Asturias (177,5), País Vasco (175,7) y Cataluña (166). Otras 12 autonomías tienen una “incidencia media” (entre 50 y 150 contagios por 100.000 habitantes): Aragón (147,5), Navarra (124), Andalucía (122,5), Canarias (116,8), Castilla y León (113,7), Cantabria (96), Galicia (77,5), Castilla la Mancha (76), La Rioja (74,8), Murcia (69,7) y la Comunidad Valenciana (50,5). Y sólo hay 2 regiones con un nivel de contagios “bajo (de 25 a 50 contagios por 100.000 habitantes): Extremadura (46) y Baleares (48), según los datos de Sanidad del viernes 12.

Un 2º indicador importante son los positivos que se detectan, en las pruebas PCR (que han bajado un tercio, a 492.432 la última semana) y en los test de antígenos (291.803 semanales, un tercio menos que hace 3 semanas): la media en España ha bajado del 8% el 19 de febrero al 5,3% de positivos el viernes 12 de marzo, un nivel considerado de “riesgo bajo” (entre 4 y 7%), aunque todavía hay 4 regiones con un nivel de positivos considerado de “riesgo alto” (más del 10%), como Melilla (11,6%) o “riesgo medio” (del 7 al 10%), como Aragón (8,8), Andalucía (7,38%) y casi Madrid (6,90%), según los datos de Sanidad.

La bajada de contagios ha reducido las hospitalizaciones a la mitad: de 16.314 hospitalizaciones hace 3 semanas (19 febrero) a 8.540 el viernes 12 de marzo, aunque bajan más despacio en los últimos días. Pero los hospitales siguen muy llenos, con una tasa de ocupación de camas por enfermos COVID del  6,81%, un nivel de “riesgo medio” (5-10%). Pero el problema sigue en 3 autonomías con una tasa de ocupación de camas de “riesgo alto” (10-15%): Madrid (12,48%), Ceuta (10%) y casi Asturias (9,35%).

El 4º indicador, la ocupación de UCIs por enfermos COVID es el que más preocupa, aunque ha mejorado también mucho en las últimas 3 semanas: de 3.339 camas de UCI ocupadas el 19 de febrero se ha bajado a 2.186 camas el viernes 12, un tercio menos, el 21,64% de media, que supone un “riesgo alto” (15-25%), según los baremos de Sanidad. Pero la situación es peor en 7 autonomías que tienen sus UCIs en “riesgo extremo(+ 25% de ocupación): son Ceuta (52,94%), La Rioja (37,74%), Madrid (36,60%), Cataluña (32%), Asturias (31,2%) y Castilla y León (28,5%) y casi Aragón (25%).

Y al final están las muertes, que también se han reducido: 1.120 fallecidos en la última semana (viernes 5 al viernes 12 de marzo), frente a 1.996 muertos la semana anterior, 2.041 la anterior y 2.354 a mediados de febrero (12-19). Son menos muertos, pero todavía hay 160 fallecidos diarios. El mayor número de muertes, en las últimas tres semanas, se ha dado en Cataluña (+1.455 muertos), Madrid (+775), Comunidad Valenciana (+652), Andalucía (+308),  Castilla y León (+272), Castilla la Mancha (+189) y País Vasco (+182). Tras un año de pandemia, España acumula 72.285 muertes por COVID 19, casi la mitad causadas en residencias de ancianos (33.036 muertes), donde ha caído drásticamente la mortalidad por la vacunación. Lo más llamativo es que más de un tercio de todas las muertes son recientes: 26.748 personas han fallecido desde principios de diciembre.

Tras este balance de contagios, positivos, hospitalizados y camas UCI, los 4 indicadores que vigila Sanidad, el Ministerio resume así (ver mapas) la situación de la pandemia el 11 de marzo: hay 4 regiones en situación de “riesgo extremo”, en alerta 4 (Madrid, Cataluña, Asturias y Melilla),  4 autonomías en alerta 3 (Andalucía, Aragón, País Vasco y Ceuta), 7 regiones  en alerta 2  (Castilla la Mancha, Castilla y León, Murcia, La Rioja, Navarra, Baleares y Canarias) y 3 autonomías en alerta 1 (Extremadura, Galicia y la Comunidad Valenciana). Visto a nivel provincial, hay 8 provincias en alerta 4, la máxima (Madrid, Guadalajara, Soria, Lleida, Barcelona, Girona, Asturias y Melilla), 14 provincias en alerta 3, otras 17 provincias en alerta 2 y las 11 provincias restantes en alerta 1, en la mejor situación (Cáceres, Badajoz, Orense, Lugo, Zamora, Ávila,  Ciudad Real, Cuenca, Albacete, Castellón y Alicante).

Ahora, la mayoría de las autonomías siguen con medidas de movilidad menos restrictivas (aprobadas hace tres semanas) y casi todas han levantado los cierres perimetrales de comarcas y provincias, ampliando también los horarios y aforos en bares, restaurantes y comercios. Eso sí, Sanidad y las autonomías han acordado mantener los cierres perimetrales autonómicos este puente de San José y durante la Semana Santa, aunque Madrid está en desacuerdo y lo recurrirá ante los Tribunales. Con todo, las restricciones son menores que hace tres semanas, lo que puede explicar que la caída en la incidencia de los contagios se estanque e incluso suba en algunas regiones.

Cara a las próximas semanas, todo indica que la incidencia acumulada va a seguir alta, por encima de 100 contagios por 100.000 habitantes, con pequeñas subidas y bajadas. Entraremos en la 4ª ola, aunque más que una ola con un pico alto de contagios será “una meseta” con pequeños dientes de sierra y un nivel de contagios entre 100 y 130 contagios por 100.000 habitantes, aunque también puede volver a dispararse si se descontrola la movilidad o si se retrasan más las vacunas. Porque España tiene 3 riesgos que nos pueden llevar a esa 4ª ola de contagios o a una alta “meseta”: la movilidad, el auge de las nuevas variantes del COVID y el ritmo de vacunación.

La movilidad de los españoles está aumentando, según indican los datos de los móviles y de Google y Apple. Bajó en enero (al 55-60% de lo normal antes de la pandemia), subió en febrero y en marzo ya está por encima del 70% de la que teníamos hace algo más de un año. Y seguro que subirá más en este Puente y en Semana Santa, a pesar de las restricciones. Eso sería  preocupante, porque algunos estudios revelan que cuando la movilidad sube de ese 70%, los contagios, hospitalizaciones y muertos suben 3 semanas después. Así que podríamos tener un repunte de contagios en abril y principios de mayo.

El segundo riesgo es el aumento de las nuevas variantes del COVID 19, tanto de la variante británica como la brasileña, que son más contagiosas y más letales. De momento, hay 7 autonomías donde la variante británica supone más de la mitad de los nuevos contagios (Cataluña, Cantabria, Baleares, Asturias, Navarra, Galicia y Andalucía) , mientras se acerca en Madrid (42,7% de los casos), según los últimos datos de Sanidad, que espera que esta variante B.1.1.7 sea mayoritaria pronto en toda España. Y ya han aparecido casos (54) de la variante sudafricana y brasileña (2 casos y 3 brotes). Y podría haber más contagios con estas  variantes de los que se cree, porque España sólo secuencia el 1% de los contagios, por falta de medios, mientras la Unión Europea recomienda que se investiguen el 5%.

El tercer gran riesgo para entrar en una 4ª ola, el más importante, es el retraso en las vacunas, por retrasos en su llegada y en pincharlas. De momento, hasta el 11 de marzo se había vacunado con las dos dosis a 1.583.244 españoles, con un Plan de vacunación que ahora está centrado en los discapacitados y mayores de 80 años, para ir bajando después hasta los 60 años y acabar con los grupos de 45 a 60 años y otras personas vulnerables. Si el objetivo es vacunar al 70% de la población adulta para el 21 de septiembre, habría que vacunar a 27,55 millones de personas. Así que falta vacunar con las 2 dosis a 26 millones de españoles. Hacerlo en los 6 meses que queda, vacunando todos los días, supone 52 millones de pinchazos, 288.000 pinchazos diarios. Algo prácticamente imposible, dado que hasta ahora se han administrado 5,35 millones de dosis, una media de 57.000 diarias.

Cuanto más se retrase la vacunación, más difícil será evitar la 4ª ola y recuperar la economía, sobre todo el turismo, aunque se busque un atajo aprobando un pasaporte sanitario” para mayo (una medida que puede crear más problemas de los que solucione, sobre todo si los vacunados pueden contagiar). Este preocupante panorama sanitario ya ha provocado un aumento del paro (supera los 4 millones en España, por primera vez desde 2016) y un aumento de los trabajadores en ERTE (900.000 a finales de febrero). Y se espera que la economía caiga en el primer trimestre y siga estancada en el segundo, mientras grandes empresas han anunciado ya más de 20.000 despidos.

El retraso en la recuperación económica ha provocado que el Gobierno haya aprobado nuevas ayudas, un total de 11.000 millones (7.000 millones de ayudas directas, entre 3.000 y 200.000 euros a fondo perdido para autónomos y pymes) , especialmente dirigidos a bares, restaurantes, empresas turísticas y comercios. Llegan tarde y ahora pueden retrasarse más al dejar su concesión en manos de las autonomías, aunque vendrán bien y ayudarán a evitar cierres de empresas y despidos. Pero estas ayudas son un parche: la clave es frenar en seco los contagios y acelerar las vacunaciones. Eso sí sería efectivo para iniciar la recuperación. Pero eso exige reducir más drásticamente la movilidad, pedir a la gente que se quede en casa hasta que los contagios bajen a 25 por 100.000 habitantes. Y, en paralelo, poner todo el dinero y la presión política en conseguir más vacunas y en multiplicar el personal y los medios para pincharlas, todos los días y a todas las horas.

No hemos ganado  la batalla al coronavirus y por este camino, podemos estar 6 meses más con un alto nivel de contagios y la economía parada. Esto no se evita con más ayudas económicas ni con una movilidad “a medias”. Hay que dar un salto cualitativo en la batalla contra la pandemia: recortar drásticamente la movilidad y vacunar a tope, para poder salir del túnel antes del verano. Eso exigiría un pacto político y social, un gran acuerdo de país, que parece más imposible que nunca. Si no se hace, seguiremos muchos meses languideciendo (Sanidad no descarta prorrogar el  estado de alarma después del 9 de mayo), con contagios y muertos diarios, con empresas en coma y el paro en aumento, sin que el turismo nos salve este verano y con la economía estancada hasta el otoño (al menos). O somos más drásticos contra el virus o se perderán muchas vidas y empleos. Quédate en casa.