Como se esperaba, el Banco Central Europeo ha bajado hoy jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, hasta el 2%, el precio del dinero más bajo desde diciembre de 2022. Es la 8ª bajada de tipos del BCE desde hace un año: los bajó en junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, más en enero, marzo, abril y junio de 2025. Con estas bajadas, el BCE desanda el camino iniciado 2022, cuando aprobó 10 subidas de tipos, entre julio de 2022 y septiembre de 2023, subiendo los tipos del 0 al 4%, para contener la alta inflación.
jueves, 5 de junio de 2025
8ª bajada de tipos, pero suben los pisos
Como se esperaba, el Banco Central Europeo ha bajado hoy jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, hasta el 2%, el precio del dinero más bajo desde diciembre de 2022. Es la 8ª bajada de tipos del BCE desde hace un año: los bajó en junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, más en enero, marzo, abril y junio de 2025. Con estas bajadas, el BCE desanda el camino iniciado 2022, cuando aprobó 10 subidas de tipos, entre julio de 2022 y septiembre de 2023, subiendo los tipos del 0 al 4%, para contener la alta inflación.
lunes, 10 de marzo de 2025
6ª bajada tipos, pero hipotecas más costosas
Como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, la 6ª bajada del precio oficial del dinero en los últimos meses (junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, enero y marzo de 2025), dejándolos en el 2,50%, el tipo en que estaban en diciembre de 2022 y a finales de 2008. Con ello, el BCE desanda parcialmente el camino de las 10 subidas de tipos aprobadas entre julio de 2022 y septiembre de 2023, cuando disparó el precio del dinero del 0 al 4,5%.
jueves, 15 de junio de 2023
8ª subida de tipos: Europa en recesión
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| Enrique Ortega a partir de Buzz Lightyear |
La inflación mejora en todo el mundo, pero los Bancos centrales siguen con su dura política monetaria, subiendo tipos desde hace más de un año, para que baje aún más. Ayer mismo, la Reserva Federal USA hizo “una pausa” en las subidas, tras 10 aumentos de tipos desde el 16 de marzo de 2022, del 0 al 5,25%, el tipo máximo desde 2007. Pero la autoridad monetaria de EEUU anticipó que subirán los tipos otro 0,50% más este año, “porque la inflación sigue siendo muy elevada”. La próxima semana está prevista otra subida de tipos del Banco de Inglaterra, la 13ª desde diciembre de 2021, que colocaría los tipos del 0 al 4,75% en el último año y medio. Y hoy 15 de junio se reúne el Banco Central Europeo (BCE), para aprobar otra subida de tipos del +0,25%, la 8ª subida desde el 21 de julio de 2022. Con ello, el precio oficial del dinero en la zona euro subirá al 4%, el tipo más alto desde 2008. Recordemos que los tipos estuvieron en el 0% entre 2014 y 2022.
La justificación del BCE para volver a subir los tipos es que la inflación sigue demasiado alta (en mayo quedó en el 6,1%), muy alejada todavía del objetivo del 2% que defiende el BCE (y el resto de bancos centrales del mundo), aunque señalan que ha bajado tras las 7 subidas de tipos. Eso hay que matizarlo. Primero, la inflación en la zona euro sólo ha bajado del 8,6% en junio de 2022 (antes de la 1ª subida de julio) al 6,1% en mayo de 2023, según Eurostat. Mucho menos de lo que ha bajado en EEUU (del 9,1% al 4%), debido a que la economía USA sí estaba “recalentada”, con una mayor demanda y empleo, por lo que la subida de tipos ha surtido el efecto clásico de “enfriar la economía” y bajar precios. Pero en Europa, la inflación no se debe al tirón de la demanda (“inflación de demanda”) sino por el aumento de costes (“inflación de oferta”), por lo que la subida de tipos es menos efectiva: la clave era actuar sobre los costes, en especial la energía y las materias primas con precios disparados.
De hecho, si la inflación ha bajado algo en Europa (insisto: sólo del 8,6% al 6,1%) no ha sido por las reiteradas subidas de tipos sino porque se han moderado los precios de la energía y algunas materias primas. Veámoslo. El petróleo, que costaba 72,25 dólares el día antes de la invasión de Ucrania (24-F), llegó a subir a 129,22 dólares en marzo de 2022 y luego ha bajado hasta costar 75.46 dólares ayer, con la gasolina y el gasóleo más baratos que antes de la guerra en Ucrania. El gas, que costaba 88,89 euros/MWh antes de la invasión, saltó a 339,20 euros en marzo de 2022, para bajar drásticamente y cotizar ayer a 36.05 euros/MWh. Esa bajada ha reducido mucho el precio de la luz (junto a la excepción ibérica en España): de costar 195,85 euros/MWh el día anterior a la invasión a pagarse a 544 euros el 9 de marzo de 2022 y desplomarse a 89,72 euros/MWh ayer en el mercado mayorista, una caída clave para bajar la inflación general. Y también han bajado los precios internacionales de las materias primas y alimentos: el índice de precios de los alimentos de la FAO estaba en mayo en 124,3 puntos, un 21% por debajo del máximo histórico de marzo de 2022.
En resumen, que la inflación ha bajado en el mundo y en Europa, pero no por la drástica subida de tipos sino por la bajada de los precios de la energía, materias primas y alimentos, tras un reajuste en la demanda (menor consumo de empresas y particulares, ayudados por un invierno muy suave)), un aumento de energías renovables y, sobre todo, las medidas de diversificación de aprovisionamientos y las ayudas de los Gobiernos europeos (subsidios a los combustibles, rebajas del IVA a luz y alimentos y excepción ibérica). Y podrían haber bajado más los precios en Europa si las autoridades de Bruselas hubieran avanzado más en la reforma del mercado eléctrico y en las energías alternativas, dos asignaturas pendientes para que la inflación no repunte este invierno.
Si la drástica y continuada subida de tipos ha sido poco eficaz en Europa, porque tenemos una inflación de costes (no de exceso de demanda), sí ha sido eficaz para llevar a Europa a otra recesión, un riesgo del que los expertos (y este Blog) llevan advirtiendo meses. Porque es lo que provoca siempre una política monetaria restrictiva: encarece el precio del dinero y reduce el consumo y la inversión, frena la actividad y la economía se debilita hasta que deja de crecer. Es lo que buscan los Bancos Centrales: “enfriar la economía” y que “entre en coma”, para paralizar la demanda y ajustar la inflación. Por eso, las anteriores subidas de tipos provocaron otras recesiones, dos en los años 80. El problema ahora es que el “ricino monetario” lleva a la recesión pero no frena drásticamente la inflación, porque las subidas no dependen de una demanda excesiva, sino de los mercados del petróleo, el gas, la luz o los alimentos, y de la persistencia de la guerra en Ucrania, problemas que no resuelve la subida de tipos.
La dura realidad es que la economía de la zona euro ha pasado de crecer un +0,6% antes de la guerra (1º trimestre 2022) e incluso después (+0,8% creció en el 2º trimestre de 2022) a caer durante los dos últimos trimestres (la definición de “recesión"): -0.1% en el 4º trimestre de 2022 y -0,1% en el 1º trimestre de 2023, según Eurostat. Y lo peor: Alemania, “la locomotora europea”, está también en recesión (-0,5% y -0,3% decreció los dos últimos trimestres), al igual que Irlanda (-0,1 y -4,6%), Estonia (-1% y -0,6%) y Lituania (-0,5% y -2,1%) en la zona euro, más Hungría fuera (-0,6% y -0,3%). Los expertos del BCE y de Bruselas hablan de “recesión técnica”, para suavizar el problema, pero es una recesión sin más de la zona euro. Y contrasta con el crecimiento (débil) de EEUU en los dos últimos trimestres (+0,6% y +0,3%).
Lo peor es que esta recesión, fruto de la inútil subida de tipos del BCE, está afectando negativamente a la mayoría de los europeos, sobre todo a los más vulnerables. La reiterada subida de tipos ha encarecido drásticamente las hipotecas de 4 millones de familias españolas, que ven como el Euribor roza el 4%, cuando era negativo hasta marzo de 2022 y estaba en el +0,287% hace un año (mayo 2022). Eso supone que muchas familias llevan más de un año pagando más por su hipoteca, una subida de 250 euros al mes (más de 3.000 extras al año) los que la revisen ahora en junio. Eso está aumentando el esfuerzo que estas familias dedican a pagar su hipoteca, en perjuicio de su nivel de vida: la media de hipotecados destina ahora 683,5 euros mensuales a pagar la hipoteca, el 32,3% de sus ingresos. Y varias regiones y capitales superan esa media.
Además, los bancos llevan meses encareciendo sus hipotecas a los que quieren comprar una vivienda, con unos tipos medios del 3,683% en abril, frente al 1,38% que cobraban de media en 2021, antes de la subida de tipos. Y también los bancos han restringido la concesión de hipotecas, dado que ahora se llevan un mayor porcentaje de los ingresos de las familias. Y si los jóvenes y nuevas familias tienen más difícil conseguir una hipoteca, en vez de comprar un piso (las ventas llevan 3 meses cayendo) intentarán alquilarlo, lo que está disparando aún más los precios de los alquileres. Y si los españoles tienen que pedir un crédito personal, para comprar un coche o hacer un viaje, los tipos también han subido drásticamente: del 6,27% en febrero de 2022 al 8,07% en abril de 2023, según el Banco de España.
Junto a las familias, las empresas también llevan casi un año sufriendo la subida de tipos del BCE. El tipo medio de los créditos de menos de 250.000 euros (a pymes) ha subido del 1,70% (febrero 2022) al 4,53% (abril 2023), los créditos de 250.000 euros a 1 millón han más que triplicado su coste (del 1,35 al 4,31% en abril 2023) y los créditos superiores al millón de euros (para grandes empresas) han cuadruplicado con creces su coste, del 0,83% (febrero 2022) al 4,18% (abril 2023), según el Banco de España. Además de pagar más por financiarse, las empresas también tienen ahora más difícil conseguir créditos.
Y si miramos a los paises, los Gobiernos también tienen más dificultades para colocar su deuda pública, que en el caso de España es muy elevada (1,53 billones en marzo 2023): ahora hay que pagar más a los inversores por la subida de tipos del BCE. Así, el tipo del bono español a 10 años ha subido del 0,76% (febrero 2022) al 3,657% (diciembre 2022) y al 3,408% ayer. Con ello, habrá que destinar este año más dinero del Presupuesto para pagar esta deuda (estaban previstos 31.275 millones en 2023) y menos a gastos sociales.
En resumen, que familias, empresas y las cuentas públicas son los perjudicados por estas “dolorosas” subidas de tipos, que apenas bajan la inflación. Y sufre la economía en su conjunto, al entrar la zona euro en recesión, lo que perjudica a España, que aunque crece más que la mayoría de Europa (+0,4% y +0,5% en los dos últimos trimestres) sufre este estancamiento europeo en nuestras exportaciones y la llegada de turistas. Los grandes beneficiados por las reiteradas subidas de tipos del BCE son los bancos: cobran mucho más por hipotecas y créditos y pagan casi lo mismo por los depósitos. De hecho, la banca española está a la cola de Europa en el pago por los depósitos: pagan un 1,33% de media, frente al 2,27% en la zona euro, el 2,33% en Alemania, 3,03% en Francia y 3,11% en Italia, según el BCE. Este “racaneo” de la banca a la hora de pagar los depósitos (sobre todo al pequeño ahorrador) explica, junto al mayor coste de los créditos, que la banca española tenga unos beneficios récord con la subida de tipos: los grandes bancos han ganado 5.696 millones en el primer trimestre de 2023 (un +14% que al inicio de 2022).
Además de llevarnos a la recesión y dañar a familias, empresas y cuentas públicas, la subida de tipos tiene 2 riesgos más. Uno, que podría provocar una crisis del sector inmobiliario, al desencadenar una caída de ventas y precios que afectaría muy negativamente a los activos de fondos, inmobiliarias y empresas, desatando otra crisis financiera. Y la otra, que podría provocar una crisis de algunos bancos y, sobre todo, de la “banca en la sombra” (Fondos, Planes, aseguradoras, financieras…), que han crecido a costa de endeudarse con el dinero al 0% y que ahora se encuentran con que muchos activos valen menos (la deuda acumulada que tienen se deprecia según suben los tipos de la deuda nueva) y hay inversores que se ponen nerviosos y quieren su dinero, obligándoles a vender con pérdidas. Esto ya ha pasado, con la crisis del Silicon Valley Bank y algunos bancos regionales USA. Y por eso la Reserva Federal hizo ayer “una pausa” en su racha de subidas, para no alimentar otra crisis financiera.
Pero el BCE dice que las subidas de tipos no han terminado, que “estamos aproximándonos a la altitud de crucero”, aunque aún no hemos llegado, en palabras de Christine Lagarde, su presidenta. Y justifican próximas subidas (quizás otra de 0,25% en julio y otra más antes de fin de año, hasta poner los tipos en el 4,50%, aún por debajo del 5,75% previsto en USA y del 5% del Banco de Inglaterra. Aunque en el BCE hay paises “halcones” (más partidarios de las subidas: Alemania, Paises Bajos, Austria, Finlandia) y otros “palomas” (Italia, Francia, España y Portugal), todo indica que llevan la batuta los que quieren seguir subiendo tipos, con su presidenta a la cabeza, quien lo dijo muy claro en el Parlamento Europeo, el 5 de junio: “las decisiones oficiales del BCE garantizarán que los tipos de interés oficiales se sitúen en niveles suficientemente restrictivos para lograr un retorno oportuno de la inflación a su objetivo a medio plazo del 2%”.
A lo claro: seguirán subiendo los tipos mientras la inflación siga alta. Su última previsión es que la inflación en la zona euro bajará del 5,4% (2023) al 3% en 2024 y que no estará en el 2% hasta el tercer trimestre de 2025. Eso se traduciría en que el BCE subirá algo más los tipos en 2023, los mantendrá en 2024 y no piensa en bajarlos hasta el otoño de 2025, mientras la Reserva Federal USA anunció ayer que los bajará antes, en 2024. De ser así, la economía europea estará estancada este año y el que viene, con un grave coste para el empleo y la inversión. Y para las familias, las empresas y los paises. Eso si los tipos altos no nos dan un susto antes, provocando una grave crisis inmobiliaria o financiera, primero en EEUU y por contagio en Europa.
Todo por mantener la vieja política monetaria “neoliberal”, (criticada por estos dos Premios Nobel), tan inútil y peligrosa ahora como lo fueron los recortes impuestos en la década pasada. Ahora, los Gobiernos europeos (de distintas ideologías) “están en otra onda” (ayudas, no ajustes), pero el BCE sigue empeñado en aplicar su dañino “ricino” monetario. Los Gobiernos deberían reaccionar y, aunque sean “independientes”, pararles los pies: no más subidas de tipos.
jueves, 16 de marzo de 2023
¿6ª subida de tipos BCE?: peligrosa e inútil
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| Enrique Ortega |
La inflación apenas baja y los bancos centrales de EEUU y Europa persisten en su vieja receta, dolorosa e inútil: subir los tipos de interés. Primero fue el Banco de Inglaterra, que ha subido 10 veces los tipos desde diciembre de 2021, del 0 al 4% actual (febrero 2023). Luego la Reserva Federal USA, que, desde el 16 de marzo de 2022, ha subido 8 veces los tipos de interés, del 0 al 4,75% (febrero 2023), en algo menos de 1 año. Y les ha seguido, con retraso, el Banco Central Europeo (BCE), que ha aprobado 5 subidas de tipos, desde el 21 de julio de 2022), subiendo el precio oficial del dinero del 0 al 3% (febrero 2023) en 8 meses. Ha sido la subida de tipos más rápida de la historia, mayor incluso que la de los años 80 del siglo pasado, que provocó dos recesiones históricas en la economía mundial.
Hoy, 16 de febrero, le toca “mover ficha” al BCE, porque la Reserva Federal decide la próxima semana. Ya en la reunión de febrero, la presidenta del BCE adelantó que en marzo iba a subir los tipos un 0.5% (del 3 al 3,50%). Un anticipo poco habitual, con el que Lagarde quería mandar un mensaje a los mercados: la política monetaria iba a ser firme, hasta que hiciera bajar la inflación, demasiado elevada (8,5% en la zona euro). Y el BCE dio a entender que no sólo subiría los tipos en marzo, sino también en las reuniones de mayo (+0,25%), junio (+0,25%) y julio (+0,25%), con el objetivo de dejar el precio oficial del dinero este verano en el 4,25% (desde el 0% un año antes). Y avisando que, a la vista de las perspectivas de inflación (6,3% este año y 3,4% en 2024), los tipos de interés no podrán bajar en Europa hasta 2025.
Pero el BCE propone y la realidad dispone. Así, el pasado viernes quebró en California un banco mediano (el 16º mayor de EEUU), el Silicon Valley Bank, que se sumaba a la quiebra de otros dos pequeños bancos, el californiano Silvergate (miércoles) y el neoyorquino Signature Bank (quebrado también el viernes). En los tres casos, el detonante de la crisis era la agresiva política monetaria de la FED (Reserva Federal USA). El ejemplo del Silicon Valley Bank es muy sintomático: sus depósitos se habían disparado, por el exceso de liquidez de las empresas tecnológicas en los últimos años (con dinero al 0%). Y ahora, con la subida de tipos, estas empresas pedían al SVB (como las empresas de criptomonedas a los otros dos bancos quebrados), que les pagaran más por sus depósitos. Esta presión obligó al SVB a buscar liquidez (tenía un 55% de sus depósitos en bonos y deuda del Tesoro), vendiendo deuda a largo plazo (bonos). Pero para colocarla antes de la fecha de vencimiento, tenía que hacer un descuento al comprador, ya que era deuda vieja (al 1%) y ahora la deuda estaba al 3%. Así que el SVB se desprendió de 21.000 millones de dólares en bonos, con una pérdida de 1.800 millones. Y para cubrirla, anunció una ampliación de capital, que fue mal interpretada. Sus depositantes entraron en pánico, pidieron su dinero y forzaron la quiebra.
El problema es que el SVB (y el Silvergate y el Signature Bank) no son casos aislados: hay cientos de bancos medianos y pequeños, más en EEUU que en Europa (pero también), que se han dedicado estos años a comprar deuda, para buscar una mayor rentabilidad a su excesiva liquidez (los "zombis financieros").Y ahora, esa deuda vale mucho menos de lo que marcan los libros, porque los tipos han subido (y la vieja deuda baja su rentabilidad cuando la nueva sube). Si no tienen que venderla antes de tiempo, por presión de sus depositantes, no pasa nada: esperan al vencimiento y no hay pérdidas. Pero si tienen que venderla (con descuento), tendrán pérdidas. Sólo en EEUU, las autoridades estiman que las pérdidas globales de muchos bancos, por la caída del valor de los activos con vencimiento a largo plazo (deuda) ascienden a 620.000 millones de euros. Un problema que podría ser grave en bancos medianos y pequeños, que tienen un alto porcentaje de depósitos a corto invertidos en deuda a largo (dicen que en el SVB era el 55% de su dinero). Si sus clientes se ponen nerviosos y quieren el dinero ya, podría estallar otra crisis financiera.
Por eso, muchos expertos creen que la Reserva Federal USA no subirá otra vez sus tipos de interés (ahora en el 4,75%) en su próxima reunión del 21 y 22 de marzo. Y mientras, el Gobierno Biden estudia reponer los controles sobre las exigencias de liquidez e inversión de los bancos norteamericanos, que Obama aprobó en 2009, pero que Trump anuló en febrero de 2017, lo que ha permitido ahora la quiebra de estos tres bancos USA (sin apenas supervisión). La duda es que hará hoy el BCE: si no sube los tipos el +0,5%, como había prometido (o los sube un 0,25%), estará mandando una señal de preocupación por la situación de los bancos europeos. Y si los sube, para atajar la inflación, podría agravar la situación de algunos bancos medianos y pequeños (la crisis del Credit Suisse tiene otro origen: años de mala gestión), cuyos balances están perjudicados por la subida de tipos (tienen deuda antigua, a tipos bajos, y no pueden deshacerse ahora de ella, porque tendrían pérdidas). Truco o muerte.
Lo razonable sería que el BCE no subiera hoy los tipos (ni la Reserva Federal USA la próxima semana), no sólo porque podría acelerar otra crisis financiera como la de 2008 sino también porque la subida de tipos se ha demostrado inútil y dañina. Veámoslo.
Inútil porque la inflación apenas ha bajado en Europa tras las 5 subidas de tipos anteriores. De hecho, la inflación en la zona euro estaba en el 8,6% en junio de 2022 (antes de la primera subida de julio), siguió subiendo hasta un máximo del 10,1% en noviembre (tras las subidas de julio y septiembre) y ahora está en el 8,5%, casi igual que antes de las 5 subidas de tipos. Y lo más preocupante: la inflación subyacente (sin energía ni alimentos) en la zona euro lleva 8 meses consecutivos de subidas, pasando del 3,7% en junio 2022 (antes de la 1ª subida de tipos de julio) al 5,6% de febrero 2023, según Eurostat. Así que si el BCE sube los tipos para rebajar la inflación, ha tenido poco éxito.
Y el BCE tiene poco éxito porque esta vez, la inflación sube por otras causas diferentes a las habituales, como reitera el Nobel Stiglitz. En otras ocasiones, la fuerte subida de los precios se debía a una “inflación de demanda”: había un exceso de consumo e inversión, la economía estaba “recalentada” y los bancos centrales subían el tipo de interés para encarecer el dinero y “enfriar” la economía. Y funcionaba. Pero esta vez, estamos ante una “inflación de oferta”: los precios suben porque suben los costes (inflación de costes), sobre todo la energía, las materias primas y los alimentos, no tanto el consumo y la actividad. Y los tipos altos poco pueden hacer para bajar el precio del gas, la electricidad o los alimentos, así como las consecuencias de la ruptura de las cadenas de suministros o los embudos en el comercio mundial. Y menos, frenar la guerra en Ucrania, un detonante de esta inflación disparada desde el verano de 2021. Por eso, esta vez, la subida de tipos es inútil, sobre todo en Europa.
En EEUU, una parte de la alta inflación sí se debe al aumento del consumo y al pleno empleo y por eso, la subida de tipos ha sido más eficaz: la inflación ha bajado del 7,9% en febrero 2022 (antes de la primera subida) al 6,5% en febrero 2023, con 8 meses consecutivos de bajada. Y la inflación subyacente USA ha bajado del 6% en febrero 2022 al 5,5% actual. Pero la subida de tipos en EEUU (más justificada) arrastra al BCE, porque si no sigue a los norteamericanos en la subida de tipos (hoy, antes de esta 6ª subida, el precio del dinero en Europa está en el 3%, frente al 4,75% en EEUU), los inversores seguirán dedicando su dinero a comprar deuda USA (más rentable) en vez de europea. Y además, este flujo de capitales hacia el otro lado del Atlántico debilita el euro, lo que encarece las importaciones europeas (sobre todo de energía y alimentos) y provoca “inflación importada”.
Además de inútil para bajar la inflación en Europa, las subidas de tipos del BCE son dañinas para la economía, porque al encarecer el dinero, las familias y las empresas reducen su consumo y su inversión, con lo que se reduce el crecimiento. Ya ha pasado: la alta inflación y la rápida subida de tipos han provocado que la economía europea caiga a finales de 2022: el PIB de la UE-27 se redujo un -0,1% en el 4º trimestre, con un estancamiento de la zona euro (+0% aumento PIB). Y lo peor: hay 9 paises europeos cuya economía cayó en el 4º trimestre de 2022, entre ellos Alemania (-0,4%), Italia (-0,1%), Finlandia (-0,6%), Suecia (-0,5%) o Polonia (-2,4%), según Eurostat, mientras Francia sólo creció un 0,1% y España un 0,2%. Ahora, los expertos apuestan porque la economía europea caiga más en este primer trimestre de 2023, una media del -3%, con lo que Europa entraría en recesión (2 trimestre cayendo). Lo que está claro es que las subidas de tipos del BCE no ayudan, sino que hunden más a una economía ya estancada. Algo que no pasa en EEUU, donde la economía creció un +0,7% a finales de 2022 y donde hay una situación de pleno empleo.
La subida de tipos afecta negativamente a la economía, agravando el riesgo de recesión. Pero, sobre todo, perjudica a familias, empresas y Gobiernos. A las familias, porque las 5 subidas de tipos anteriores del BCE ya han disparado el coste de las hipotecas y créditos. El Euribor, el tipo al que se prestan los bancos entre sí y que marca la revisión de las hipotecas, se ha disparado: ha pasado de estar 6 años en negativo (desde 2016) a subir desde abril de 2022 (+0,013), disparándose en los últimos meses hasta rozar el 4% el viernes pasado, aunque ahora baje algo (3,662% ayer), por el temor a una crisis financiera. Pero aún así, el Euribor medio de marzo está en el 3,824% y eso significa que (como en marzo de 2022 era del -0,222%) la próxima revisión de una hipoteca media (180.000 euros a 25 años, contratada al Euribor más 1%) supondrá subir la cuota mensual unos 376 euros (de 659 a 1035 euros, un aumento del de +57%...). Y también han subido los créditos personales, para pagar un electrodoméstico o un viaje: del 6,59% en junio al 7,67% en enero, según el Banco de España.
Las empresas, sobre todo las pymes, también han visto encarecerse sus créditos, a la vez que les resulta más difícil conseguirlo. Los tipos de los créditos inferiores a 250.000 euros han subido del 1,79% en junio al 3,87% en enero, según el Banco de España. Los de 250.000 a 1 millón han subido del 1,53 al 3,63%. Y los créditos a empresas de más de 1 millón de euros han subido del 1,28% en junio pasado al 3,40% en enero de 2023. También los Gobiernos tienen más dificultades para colocar la deuda pública, que en el caso de España es muy elevada (1,5 billones): ahora tienen que pagar más intereses a los inversores. Así, el tipo del bono español a 10 años ha subido del 0,76% al 3,35% que había que pagar ayer, lo que aumentará los intereses a pagar (estaban previstos 31.275 millones en 2023).
Como se ve, muchos costes derivados de la subida de tipos. Los dirigentes del BCE ya han dicho que saben que la subida de tipos es “dolorosa”, pero que no hay otro camino para atajar la inflación y dejarla en el objetivo del 2% (para 2025…). Parece que el precio es “hundir la economía”, poner al enfermo “en coma” (recesión) para conseguir bajar los precios, a costa de frenar la recuperación y el empleo. Pero ojo, ahora, hay un coste más de esta política monetaria “trasnochada” (que no tiene en cuenta las causas de la inflación actual): provocar una nueva crisis financiera, como la de 2008-2010, que tendría mayores costes aún de los que está teniendo la alta inflación y la guerra en Ucrania. Por eso, el BCE y la Reserva Federal deberían ser prudentes y paralizar de momento la subida de tipos, instando a los Gobiernos a que tomen medidas efectivas para frenar las causas reales de la persistente inflación actual: falta de competencia y márgenes injustificados, necesidad de reformar los mercados energéticos, mal funcionamiento de las cadenas de producción y embudos en el comercio mundial. Están a tiempo de evitar males mayores, por una equivocada ortodoxia neoliberal. A ver qué pasa.

