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jueves, 5 de junio de 2025

8ª bajada de tipos, pero suben los pisos

El Banco Central Europeo (BCE) acaba de bajar los tipos de interés, un -0,25%, hasta el 2%, el precio más bajo desde 2022. Es la 8ª bajada de tipos desde hace un año, tras las 10 subidas aprobadas entre 2022 y 2023. Esta nueva rebaja del BCE  busca reanimar la estancada economía europea, ahora que la inflación está controlada. El Euribor está en el 2%, lo que rebaja 137 euros mensuales la revisión anual de las hipotecas. Pero ojo: el precio de los pisos se ha disparado y pagar ahora una hipoteca resulta igual de caro o más que hace dos años, aunque los tipos sean más bajos. Y este coste real de las hipotecas seguirá subiendo, porque suben los pisos y la demanda, dado que resulta más barato comprar un piso que alquilarlo. Los tipos bajos ayudarán a empresas, familias y a pagar la deuda pública, pero no servirán para que muchos jóvenes y familias compren casa, por falta de ahorro previo y de ingresos suficientes.

                            Enrique Ortega

Como se esperaba, el Banco Central Europeo ha bajado hoy jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, hasta el 2%, el precio del dinero más bajo desde diciembre de 2022. Es la 8ª bajada de tipos del BCE desde hace un año: los bajó en junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, más en enero, marzo, abril y junio de 2025. Con estas bajadas, el BCE desanda el camino iniciado 2022, cuando aprobó 10 subidas de tipos, entre julio de 2022 y septiembre de 2023, subiendo los tipos del 0 al 4%, para contener la alta inflación.

Con esta 8ª rebaja de tipos, el BCE se distancia más de la Reserva Federal USA, que sólo ha aprobado tres bajadas de tipos en los últimos meses (septiembre, noviembre y diciembre de 2024) y que ha decidido no bajarlos este año, en las reuniones de enero, marzo y mayo (la próxima es el 17 de junio), a la vista de la amenaza de aranceles de Trump (que pueden despertar la inflación en EEUU). Sin embargo, EEUU empezó a subir los tipos antes que Europa (en marzo de 2022), más veces (11 subidas de tipos entre 2022 y 2024) y todavía los mantiene muy por encima: 4,50% frente al 2%. Y también se distancia del Banco de Inglaterra, que sólo ha aprobado 4 bajadas en los últimos meses (agosto y noviembre de 2024, febrero y mayo de 2025), tras 14 subidas de tipos entre 2021 y 2024 y con el dinero también más caro que en la zona euro: 4,25% (la próxima reunión es el 19 de junio).

El BCE ha bajado más veces y en más porcentaje los tipos de interés en el último año (-2%) que EEUU (-1%) y Reino Unido (-1%) porque busca ahora reanimar la débil economía europea, en un momento en que la inflación parece controlada : +1,9% en mayo en la zona euro, según Eurostat, por debajo del objetivo del BCE (2%) y muy lejos de la inflación disparada de 2022 (+8,4%) y 2023 (+5,4%) y de la más moderada de 2024 (+2,4%). Preocupa al BCE que las últimas previsiones económicas de Bruselas (mayo 2025) hayan recortado un -0,4% las previsiones de crecimiento para 2025 de la zona euro (+0,9%, igual que en 2024) y la UE-27 (+1,1% frente al 1% en 2024). Y, sobre todo que Alemania no vaya a crecer nada (+0% en 2025, frente a una caída del -0,2% en 2024) y que apenas crezcan Francia (+0,6%) e Italia (0,7%), aunque España crecerá un +2,6%.

Ahora, tras esta 8ª rebaja de tipos para intentar “reanimar” la débil economía europea, el BCE espera a ver qué hacen este mes EEUU y el Banco de Inglaterra para decidir si continúa con la rebaja de tipos en las próximas reuniones (24 de julio y 11 de septiembre). La clave estará en el comportamiento de la economía europea estos meses, en el daño que pueda hacernos la subida de aranceles de Trump, tanto al crecimiento como a los precios (los aranceles más altos suponen que suben todos los productos importados). Y también será clave la cotización del euro: desde la llegada de Trump, el dólar se ha debilitado, fortaleciendo al euro, que hoy cotiza a 1,1427 dólares, frente a 1,024 el 10 de enero. Eso supone una revalorización del euro del +11,6%.A lo claro: que los productos importados en dólares nos cuestan un 11,6% menos. Una ayuda para paliar la subida de aranceles que nos acabe poniendo Trump.

El propio BCE ha fijado un suelo” para la rebaja de tipos, salvo imprevistos (de inflación disparada o recesión, por aranceles o crisis geopolíticas): bajarlos a un mínimo del 1,5%, lo que augura otras dos bajadas de -0,25% cada una antes de fin de año. Esta perspectiva ha hecho bajar más de lo esperado al Euribor, el tipo de interés al que se prestan los bancos y que se utiliza para las hipotecas a tipo variable (Euribor más un porcentaje) : cerró mayo en el 2,081% (frente a 2,143% en abril), la mayor rebaja mensual desde 2009 y el tipo más bajo desde agosto de 2022. Y todo apunta a que este mes de junio el Euribor bajará del 2% y podría cerrar el año 2025 en el 1,5%, el tipo más bajo desde abril de 2022 (+0,013%).

Esta mayor rebaja del Euribor en 2025 (estaba en el 3,679% a finales de 2024) supone un gran “alivio” para los 4 millones de españoles que están pagando una hipoteca, la mayoría a un tipo variable y un pago mensual que se revisa anualmente. Ahora, con el Euribor de mayo (2,081% frente a 3,680% en mayo de 2024, la mayor caída anual en los últimos 15 años), la rebaja de la cuota mensual será importante para los hipotecados: 137 euros menos al mes (-3.680 euros al año) para una hipoteca media de 145.673 euros a 25 años.

Las sucesivas rebajas de tipos del BCE han abaratado también las nuevas hipotecas, que costaban en marzo el 2,80% de media, según el Banco de España, frente al 2,96% que costaban en 2022, el 3,78% de 2023 y el 2,90% de diciembre de 2024. Además, se han abaratado también, aunque menos, los créditos personales: de un máximo del 7,69% que costaban en 2023 se ha bajado al 7,05% en marzo de 2025. Eso sí, lo que no baja son los tipos que los bancos nos cobran por las tarjetas de crédito: del 17,99% que nos cargaban en 2022 se subió al 18,54% en diciembre de 2024 y al 18,49% en marzo de 2025.

Las empresas también han visto abaratarse sus créditos, pero poco. Los créditos hasta 250.000 euros llegaron a costar el 5,33% en 2023 para bajar al 4,14% en diciembre de 2024 y el 3,61% en marzo de 2025, según el Banco de España. Los créditos de 250.000 euros a 1 millón han bajado del 5,08% en 2023 al 3,85% en 2024 y el 3,40% en marzo de 2025. Y los créditos de más de 1 millón de euros costaban el 4,99% en 2023, pasaron al 4,01% en 2024 y al 3,51% en marzo de este año. Bajadas todas menores que el tipo oficial del BCE.

Y también ayuda la rebaja de tipos al Presupuesto del Estado, porque estos años hemos pagado menos intereses por la deuda pública, al bajar el tipo que hay que ofrecer a los inversores por los bonos del Estado a 10 años: estaban en el 0,267% en junio de 2021, se dispararon al 3,966% en septiembre de 2023 (máximo) y bajaron al 3,032% en diciembre de 2024. Pero ojo, este año suben los intereses que hay que pagar por la deuda, por el riesgo mundial ante la amenaza de aranceles, hasta el 3,071% en junio de 2025. Eso supone que podríamos pagar 3.000 millones más en intereses que en 2024 (cuando pagamos 39.078 millones).

Con todo, el mayor impacto de la rebaja de tipos del BCE y del Euribor es una mayor demanda de hipotecas: en marzo (último dato del INE) se firmaron 42.831 hipotecas para la compra de viviendas, por un importe medio de 156.698 euros, a un tipo medio del 2,8%. Con las rebajas de tipos, hay familias y jóvenes que se plantean pedir una hipoteca, básicamente porque sale más barato comprar (supone el 23% de los ingresos) que alquilar (se lleva al 36% de los ingresos) en toda España, salvo en San Sebastián y en Palma de Mallorca, según Idealista. Claro que para eso, el comprador debe tener un 30% del importe ahorrado (o que se lo den sus padres), para cubrir el 20% que no financia la hipoteca (sólo se concede el 80% del valor de tasación) y otro 10% para impuestos y gastos, algo imposible para muchos jóvenes y familias, que además deben tener un tipo de trabajo y un nivel de ingresos que convenzan a los bancos para darles la hipoteca…

Pero ojo: las bajadas de tipos del BCE facilitan pagar ahora una hipoteca, pero no demasiado, porque la rebaja del Euribor “se la come” la subida de precio de los pisos. Las hipotecas tienen un tipo algo más bajo (2,80% frente al 3,78% en 2023), pero en cambio ha subido mucho el precio de los pisos a la venta. Así, en abril de 2025, el precio medio de un piso en venta era de 2.350 euros metro cuadrado, un 12% más que los 2.098 euros que costaba en abril de 2024, según Idealista. Eso supone que comprar ahora un piso de 90m2 supone pedir una hipoteca (80%) de 169.200 euros, cuando hace un año bastaba con pedir una de 151.056 euros. Así, aunque el Euribor esté ahora más bajo (2,143% en abril 2025 frente al 3,703% en abril de 2024), como hay que pedir una hipoteca mayor, el coste mensual apenas baja: 814 euros al mes ahora frente a 856 hace un año. Y si encima compramos en una ciudad donde los pisos han subido más, la diferencia se reduce: la hipoteca cuesta ahora 1.690 euros mensuales frente a 1.781 euros hace un año para comprar piso en Barcelona (4.875 euros/m2) y sube de 1.795 a 1.895 euros mensuales para comprar en Madrid (5.467 euros/m2).

Así que no se deje llevar por “el espejismo” de que han bajado los tipos: las hipotecas están algo más baratas, pero hay que pedir prestado más dinero y eso encarece la mensualidad. Y así seguiremos en los próximos meses, porque la falta de viviendas en venta y el tirón de la demanda provoca que los precios de los pisos sigan subiendo: +12,8% anual en mayo (2.391 euros/m2 de media, 5.573 euros/m2 en Madrid y 4.895 e/m2 en Barcelona) , según Idealista, que se suma al +55,1% que ha subido la vivienda entre 2014 y 2024. Y como los alquileres disparan su precio aún más, hay muchos jóvenes y familias que se plantean comprar en vez de alquilar, lo que dispara precios y contrarresta la rebaja de las hipotecas.

De hecho, los bancos se han lanzado a ofrecer hipotecas, aprovechando la bajada de tipos. Y las que ahora ofrecen son hipotecas a tipo fijo, que ya son dos de cada tres hipotecas nuevas. Y el tipo al que las están ofreciendo (ver ofertas) es al 3%, un 1% más que el Euribor y el tipo oficial del BCE. Todo apunta a que en los próximos meses asistiremos a una nueva “guerra de hipotecas”, pero sin que los bancos bajen mucho más los tipos y siempre manteniendo las exigencias actuales para concederlas (ingresos, contrato, nómina y seguros, fidelización con el banco…). De hecho, las hipotecas y las comisiones que cobran en paralelo son la clave de los buenos resultados de la banca en 2024 y 2025.

El BCE lleva un año bajando tipos, pero los bancos no sufren en sus resultados sino que ganan más cada año. Si en 2024, el beneficio de los 6 grandes bancos (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) fue de 31.768 millones de euros (+21%), en el primer trimestre de 2025 han ganado 8.407 millones de euros, +27,1% que un año antes, a pesar de la bajada del margen, gracias a una menor carga fiscal y ,sobre todo, al aumento de las comisiones cobradas a los clientes (7.371 millones, +5,9%).

En resumen, que los tipos de interés bajan, aunque más que los tipos de créditos e hipotecas. Y para las familias, aunque esta rebaja supone un alivio (menos coste de hipoteca que podrán gastar en otras cosas), no va a permitir que mucha gente que necesita una vivienda la compre, porque lo que se ahorran en tipos lo pagarán en una hipoteca de más importe, dada la fuerte subida de las viviendas en venta. Y en el caso de Madrid y otras grandes ciudades, aunque la hipoteca sea a un tipo menor, pagarán más mensualidad porque el piso es más caro. Y eso desalentará a muchos jóvenes y familias, que se verán obligadas a alquilar, a precios imposibles. Es una situación sin salida, que exige pactar medidas urgentes para aumentar la oferta de viviendas, en venta y alquiler. Así no podemos seguir.

lunes, 10 de marzo de 2025

6ª bajada tipos, pero hipotecas más costosas

El Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos de interés oficiales (-0,25%), por 6ª vez en los últimos nueve meses, tras haberlos subido 10 veces antes, entre 2022 y 2023. Ahora, el BCE podría darse una tregua en las bajadas, por temor a un repunte de la inflación tras los aranceles de Trump. Con todo, el Euribor bajó al 2,40% en febrero y eso abarata la cuota de las hipotecas que se revisen los próximos meses. Pero ojo: la bajada de tipos no abarata las nuevas hipotecas, porque el precio de los pisos se ha disparado y eso provoca que la cuota a pagar ahora sea más alta en muchas ciudades. Y los precios seguirán subiendo, porque hay poca oferta y resulta más barato pagar una hipoteca que un alquiler en las grandes ciudades (para los que tengan ahorros y un salario suficiente, no para jóvenes y familias vulnerables). Por mucho que bajen los tipos, si no se promueven más viviendas, las hipotecas serán prohibitivas.

                            Enrique Ortega

Como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, la 6ª bajada del precio oficial del dinero en los últimos meses (junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, enero y marzo de 2025), dejándolos en el 2,50%, el tipo en que estaban en diciembre de 2022 y a finales de 2008. Con ello, el BCE desanda parcialmente el camino de las 10 subidas de tipos aprobadas entre julio de 2022 y septiembre de 2023, cuando disparó el precio del dinero del 0 al 4,5%.

Con esta 6ª bajada de tipos, el BCE se distancia de la Reserva Federal USA, que sólo ha aprobado 3 bajadas de tipos en los últimos meses (septiembre, noviembre y diciembre de 2024) y que decidió no bajarlos el 29 de enero, a la vista de la amenaza de aranceles de Trump, aunque los había subido antes que Europa (en marzo de 2022), más veces (11 subidas de tipos entre 2022 y 2024) y los mantiene en un nivel más elevado (4,50%, frente al 2,5% el BCE). Y también se distancia del Banco de Inglaterra, que sólo ha aprobado 3 bajadas de tipos en los últimos meses (agosto y noviembre 2024 y febrero 2025), tras 14 subidas de tipos entre 2021 y 2024 y que también tiene el dinero más caro que Europa: 4,25%.

El BCE ha bajado más veces y más los tipos en los últimos meses (-1,50%) que EEUU (-1%) y Reino Unido (-0,75%) porque la economía europea está estancada y crece mucho menos y los tipos altos no ayudan sino que perjudican la recuperación. En 2024, la zona euro apenas creció un +0,7% (frente al +2,7% que creció USA y el +1% el Reino Unido), mientras Alemania seguía en recesión (-0,2% caía su PIB) y apenas crecían Francia (+1,1%) e Italia (+0,5%), sólo España (+3,2%), según Eurostat. Y el panorama para 2025 no es muy halagüeño, según el propio BCE, que ha rebajado la previsión de crecimiento de la zona euro (+0,9% frente al +1,1% que esperaban crecer hace unos meses). Así que necesitaban bajar los tipos en marzo, para no hundir más la economía europea.

Y se podía hacer, porque la inflación en Europa está medianamente controlada: ha bajado al 2,4% en la zona euro en febrero, tras 4 meses antes de subidas (desde el 1,7% de septiembre al 2,5% de enero). Ahora, el BCE espera que la inflación de la zona euro siga estable y acabe el año en el 2,3%, algo más de lo previsto hace unos meses (2,1%), pero en un nivel asumible, para poder bajar del 2% (su gran objetivo) en 2026.

Con este panorama, la estrategia del BCE era seguir bajando los tipos en 2025, al menos otras dos veces más, hasta acabar el año en el 2%, para no entorpecer el bajo crecimiento europeo. Pero Trump ha trastocado esta estrategia y el BCE ya ha anticipado que podría darse una tregua en las bajadas y no aprobar otro recorte en su próxima reunión, el 17 de abril. El temor es que la amenaza de aranceles de Trump a Europa (a partir del 2 de abril) dispare la inflación en los próximos meses, no sólo en la UE sino en el resto del mundo, por la generalización de aranceles. Y que este proteccionismo provoque una recesión en Europa. Así que el BCE se coloca en posición de “esperar y ver” antes de aprobar nuevas bajadas.

Este complicado panorama económico internacional podría frenar la bajada de tipos no sólo en Europa, sino también en EEUU y el resto del mundo, afectando negativamente a las empresas y a las familias, a la inversión, el consumo y el crecimiento. Y podría frenar la caída del Euribor, que ya ha bajado mucho en los últimos meses: ha caído del 4,16% en octubre de 2024 (tipo más elevado en los últimos 4 años) al 2,40% con que cerró febrero de 2025. Y algunos expertos creen que bajará al 2,2% en verano y rozará el 2% a fin de año.

Todo va a depender de los aranceles y los enfrentamientos geopolíticos, pero, de momento, los 4 millones de familias que están pagando una hipoteca verán reducida su cuota cuando les toque revisar su hipoteca a tipo variable. Ya ahora en marzo, la rebaja será de 110 euros al mes para una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años (que paga el Euribor+1%). Y lo notarán más los que revisen su hipoteca a partir de junio, porque el Euribor superó el 4% en junio de 2024 (hasta diciembre, que bajó el 3,67%) y esta primavera rondará el 2,2%, lo que supondrá rebajas de cuotas de unos 160 euros mensuales. También notarán la rebaja de tipos las empresas que tienen créditos referenciados al Euribor.

El problema lo tendrán los que están pensando en pedir una hipoteca nueva para comprar una casa. Con las anteriores rebajas de tipos del BCE, la contratación de hipotecas se ha reanimado y hasta disparado en diciembre de 2024, cuando aumentaron un 30% (32.377 hipotecas), según el INE. Así, en 2024, los españoles contrataron 423.761 hipotecas, +11,2% que en 2023 y la 2ª mayor cifra (tras las 464.107 de 2022) desde la caída iniciada en 2013 (199.703 hipotecas).Ahora, se espera que la demanda de hipotecas siga creciendo, con la bajada de tipos, aunque el precio que se paga apenas haya bajado (3,25% pagado en diciembre de 2024, frente al 3,33% en diciembre de 2023).

Pero los que piensan en contratar una hipoteca tienen un problema, que no son los tipos: el precio de coste de las viviendas que vayan a comprar se ha disparado estos años, más de lo que han bajado los tipos. Y, en consecuencia, las hipotecas son ahora más costosas, hay que pagar una mensualidad más alta, aunque los tipos bajen. Veamos algunos ejemplos.

Un piso cuesta ahora de media en España 2.271 euros/m2, según los datos del portal Idealista, frente a 2.056 euros que costaba en febrero 2024, 1.960 euros en febrero 2023 y 1.801 euros que costaba en febrero 2022 (cuando el Euribor estaba en negativo). Si calculamos la evolución del precio de una vivienda media, de 90 metros cuadrados, el precio ha saltado de 162.090 euros en 2022 a 204.390 en febrero 2025. Y si comparamos el coste mensual de una hipoteca (por el 80% del valor en cada momento, a 25 años y pagando el euribor+1%), comprobamos la subida de la cuota: de 469,28 euros en febrero de 2022 a 787,12 en febrero de 2023 y a 837,24 euros en febrero de 2024. Y tras las 5 bajadas de tipos anteriores del BCE, la mensualidad apenas baja y se quedaba en 810,45 euros en febrero…

Pero eso es la media en el conjunto de España. Si tomamos los precios de las grandes ciudades, resulta que la cuota que pagamos ahora por comprar un piso es más alta que hace un año, a pesar de las bajadas de tipos. En Madrid capital, la hipoteca de un piso medio de 90 metros (que cuesta ahora 471,420 euros, según Idealista) sale por 2.133 euros, frente a los 1.738 euros que había que pagar de hipoteca por ese mismo piso en febrero de 2024 (cuando costaba 384.000 euros). Y en Barcelona, la cuota hipotecaria para comprar un piso de 90 metros (que cuesta ahora 427.590 euros, según Idealista) es de 1.934,70 euros mensuales, frente a los 1.755,12 euros de hipoteca que costaba comprar es mismo piso en febrero de 2024 (cuando costaba 387.900 euros). Y eso mismo pasa en ciudades como Bilbao, Málaga , Valencia, Sevilla, Palma, San Sebastián, Cádiz, Las Palmas, Coruña…: los precios de los pisos han subido mucho más de lo que han bajado los tipos de las hipotecas. Hay que pagar más cuota mensual para comprarlos (y más entrada y gastos).

Este es un grave problema con el que se van a encontrar los jóvenes y familias que piensen ahora en comprar piso, tras haber bajado los tipos: les saldrá más caro. Y más cada mes, porque hay una falta de viviendas en el mercado y los pisos siguen subiendo, tras haberse encarecido un +11,3% en 2024 (según el INE) y un +43,8% entre 2014 y 2023, según el INE. Pero a la vez, mucha gente se hace esta otra cuenta: ahora sale más barato comprar que alquilar. Y es verdad. Un alquiler medio en España cuesta 1.260 euros (14 euros por metro cuadrado, un piso de 90 metros), según el portal Idealista (febrero 2025) y la cuota de una hipoteca por el 80% del precio medio de un piso de 2ª mano (204.390 euros) sale por 810,45 euros, dos tercios del precio del alquiler. En el caso de Madrid capital, el alquiler medio es de 1.908 euros (21,2 €/m2) y una hipoteca para comprarlo (80% de los 471.420 euros de precio de venta) cuesta poco más, 2.133 euros. Y en Barcelona, con un alquiler medio más alto, de 2.133 euros, el coste de una hipoteca para comprarlo (80% de los 427.590 euros de precio de venta) sale por 1.935,70 euros mensuales, menos que el alquiler.

Estas cuentas se pueden hacer extensivas a la mayoría de España: en 2024, en 60 de las 64 ciudades con más de 100.000 habitantes costaba menos la cuota de una hipoteca que el alquiler, según este estudio de UVE Valoraciones. Sólo había cuatro grandes ciudades donde alquiler era más barato que comprar: San Sebastián, Marbella, Cádiz y Palma. Y ahora, en 2025, se ha sumado Madrid, por la fuerte subida precio vivienda en los últimos meses.

Pero estas cuentas no tienen presente un doble problema. Por un lado, que hay muchos jóvenes y familias que no pueden pensar en comprar un piso, aunque la cuota les sea más baja que el alquiler, porque no tienen dinero ahorrado para pagar la entrada (el 20% del valor del piso que no cubre la hipoteca) y los gastos e impuestos que hay que pagar (otro 10% más). O sea, que para comprar un piso “medio” que vale ahora 204.390 euros (no en una gran ciudad, donde este precio se duplica), habría que tener “ahorrados” ( o que se lo dejen los padres) unos 62.000 euros (o 135.000 en el caso de Madrid o Barcelona), algo inalcanzable para la mayoría de los jóvenes y para muchas familias.

Pero además de tener ahorros para la entrada y gastos, conseguir una hipoteca no es algo sencillo, como todo el mundo sabe. Hay que tener unos ingresos regulares y un contrato laboral medianamente estable, pero sobre todo, hay que asegurarle al banco que el pago mensual de la hipoteca no supera el 30% de los ingresos. Así, si un joven o una familia se plantea pedir una hipoteca de 163.500 euros, para pagar el 80% del precio de ese piso “medio” (de 204.390 euros, que “no existe en la mayoría de ciudades), debe saber que la cuota mensual a pagar (810 euros ahora, con el Euribor de febrero) no puede ser más del 30% de su sueldo. O sea, que esa familia tiene que ingresar 2.700 euros al mes… Y si piensa comprar un piso en Madrid, pagando una hipoteca  de 2.133 euros mensuales, debe justificar que la familia gana al menos… 7.110 euros al mes. Algo imposible para casi todos.

Así que bajan los tipos, pero comprar un piso sigue siendo algo difícil para la mayoría, aunque sobre el papel sea “más barato” que alquilar. Sobre la base de las bajadas, los bancos españoles ya preparan “una guerra de hipotecas” para primavera, buscando clientes que puedan pagarlas (no es fácil encontrar quienes tengan sueldos “suficientes). Así que la estrategia es “filtrar” clientes, conseguir aquellos con nóminas estables y suficientes y ofrecerles “tipos escaparate” bajos, a ser posible “fijos” (más rentables para las entidades a medio plazo) y que ronden la cifra mágica del 3%. O tipos variables con el “gancho” de Euribor más 1% y menos, a cambio de que el hipotecado se “vincule” con el banco: nómina, tarjetas, seguros y todo aquello que genere comisiones para sumarlas al margen en los tipos. Es el “secreto” que ha permitido a los 6 grandes bancos españoles ganar 31.768 millones de euros en 2024, más del doble que antes de la pandemia (13.222 millones en 2019).

En resumen, los tipos bajan, pero podrían no seguir bajando este año, si los aranceles siguen adelante y se despierta la inflación en el mundo y en Europa. Pero el problema es que la rebaja de tipos no beneficia a jóvenes y familias que busquen casa, porque la fuerte subida de precios hace que el coste mensual de las nuevas hipotecas suba, sobre todo en las grandes ciudades. Así que cada vez será más difícil comprar. Y cuanto más suban los alquileres, peor, porque se encarecerán las compras y las hipotecas. Así que la clave no está en las hipotecas y los tipos sino en aumentar la oferta de viviendas (para compra y alquiler), consiguiendo más suelo, financiación y promociones, con un Pacto (que parece imposible) entre el Gobierno, las autonomías, Ayuntamientos, promotores y bancos. Y ayudar a los que tienen viviendas vacías a que las alquilen, con garantías de seguridad y precio. Pero nada de esto se hace y la angustia de los que buscan casa crece cada día. Un problemón.

jueves, 15 de junio de 2023

8ª subida de tipos: Europa en recesión

El BCE subirá hoy los tipos de interés, por 8ª vez en menos de un año, hasta el 4%, el tipo más alto desde 2008, tras no subirlos ayer EEUU. Pretende bajar así la inflación europea, pero ha bajado poco (del 8,6 al 6,1%) y ha sido gracias a  la rebaja del petróleo, el gas, la electricidad, no por la subida de tipos. Pero la fuerte y rápida subida de tipos ha hecho mucho daño a familias (hipotecas), empresas (créditos e inversión) y Gobiernos (encareciendo deuda). La consecuencia de este “ricino” de tipos altos es que el BCE ha llevado a Europa a la recesión: la economía de la zona euro lleva 2 trimestres cayendo (1º de 2023 y 4º de 2022), igual que Alemania, Irlanda, Estonia, Lituania y Hungría. Y la inflación europea sigue alta y no bajará al 2% hasta 2025. Por eso, el BCE anuncia otra subida de tipos en julio y que no abaratará el dinero hasta 2025. Así, con la zancadilla de los tipos altos, no salimos del estancamiento europeo.

Enrique Ortega a partir de Buzz Lightyear

La inflación mejora en todo el mundo, pero los Bancos centrales siguen con su dura política monetaria, subiendo tipos desde hace más de un año, para que baje aún más. Ayer mismo, la Reserva Federal USA hizo “una pausa” en las subidas, tras 10 aumentos de tipos desde el 16 de marzo de 2022, del 0 al 5,25%, el tipo máximo desde 2007. Pero la autoridad monetaria de EEUU anticipó que subirán los tipos otro 0,50% más este año, “porque la inflación sigue siendo muy elevada”. La próxima semana está prevista otra subida de tipos del Banco de Inglaterra, la 13ª desde diciembre de 2021, que colocaría los tipos del 0 al 4,75% en el último año y medio. Y hoy 15 de junio se reúne el Banco Central Europeo (BCE), para aprobar otra subida de tipos del +0,25%, la 8ª subida desde el 21 de julio de 2022. Con ello, el precio oficial del dinero en la zona euro subirá al 4%, el tipo más alto desde 2008. Recordemos que los tipos estuvieron en el 0% entre 2014 y 2022.

La justificación del BCE para volver a subir los tipos es que la inflación sigue demasiado alta (en mayo quedó en el 6,1%), muy alejada todavía del objetivo del 2% que defiende el BCE (y el resto de bancos centrales del mundo), aunque señalan que ha bajado tras las 7 subidas de tipos. Eso hay que matizarlo. Primero, la inflación en la zona euro sólo ha bajado del 8,6% en junio de 2022 (antes de la 1ª subida de julio) al 6,1% en mayo de 2023, según Eurostat. Mucho menos de lo que ha bajado en EEUU (del 9,1% al 4%), debido a que la economía USA sí estaba “recalentada, con una mayor demanda y empleo, por lo que la subida de tipos ha surtido el efecto clásico de “enfriar la economía” y bajar precios. Pero en Europa, la inflación no se debe al tirón de la demanda (“inflación de demanda”) sino por el aumento de costes (“inflación de oferta), por lo que la subida de tipos es menos efectiva: la clave era actuar sobre los costes, en especial la energía y las materias primas con precios disparados.

De hecho, si la inflación ha bajado algo en Europa (insisto: sólo del 8,6% al 6,1%) no ha sido por las reiteradas subidas de tipos sino porque se han moderado los precios de la energía y algunas materias primas. Veámoslo. El petróleo, que costaba 72,25 dólares el día antes de la invasión de Ucrania (24-F), llegó a subir a 129,22 dólares en marzo de 2022 y luego ha bajado hasta costar 75.46 dólares ayer, con la gasolina y el gasóleo más baratos que antes de la guerra en Ucrania. El gas, que costaba 88,89 euros/MWh antes de la invasión, saltó a 339,20 euros en marzo de 2022, para bajar drásticamente y cotizar ayer a 36.05 euros/MWh. Esa bajada ha reducido mucho el precio de la luz (junto a la excepción ibérica en España): de costar 195,85 euros/MWh el día anterior a la invasión a pagarse a 544 euros el 9 de marzo de 2022 y desplomarse a 89,72 euros/MWh ayer en el mercado mayorista, una caída clave para bajar la inflación general. Y también han bajado los precios internacionales de las materias primas y alimentos: el índice de precios de los alimentos de la FAO estaba en mayo en 124,3 puntos, un 21% por debajo del máximo histórico de marzo de 2022.

En resumen, que la inflación ha bajado en el mundo y en Europa, pero no por la drástica subida de tipos sino por la bajada de los precios de la energía, materias primas y alimentos, tras un reajuste en la demanda (menor consumo de empresas y particulares, ayudados por un invierno muy suave)), un aumento de energías renovables y, sobre todo, las medidas de diversificación de aprovisionamientos y las ayudas de los Gobiernos europeos (subsidios a los combustibles, rebajas del IVA a luz y alimentos y excepción ibérica). Y podrían  haber bajado más los precios en Europa si las autoridades de Bruselas hubieran avanzado más en la reforma del mercado eléctrico y en las energías alternativas, dos asignaturas pendientes para que la inflación no repunte este invierno.

Si la drástica y continuada subida de tipos ha sido poco eficaz en Europa, porque tenemos una inflación de costes (no de exceso de demanda), sí ha sido eficaz para llevar a Europa a otra recesión, un riesgo del que los expertos (y este Blog) llevan advirtiendo meses. Porque es lo que provoca siempre una política monetaria restrictiva: encarece el precio del dinero y reduce el consumo y la inversión, frena la actividad y la economía se debilita hasta que deja de crecer. Es lo que buscan los Bancos Centrales: “enfriar la economía” y que “entre en coma”, para paralizar la demanda y ajustar la inflación. Por eso, las anteriores subidas de tipos provocaron otras recesiones, dos en los años 80. El problema ahora es que el “ricino monetario” lleva a la recesión pero no frena drásticamente la inflación, porque las subidas no dependen de una demanda excesiva, sino de los mercados del petróleo, el gas, la luz o los alimentos, y de la persistencia de la guerra en Ucrania, problemas que no resuelve la subida de tipos.

La dura realidad es que la economía de la zona euro ha pasado de crecer un +0,6% antes de la guerra (1º trimestre 2022) e incluso después (+0,8% creció en el 2º trimestre de 2022) a caer durante los dos últimos trimestres (la definición de “recesión"): -0.1% en el 4º trimestre de 2022 y -0,1% en el 1º trimestre de 2023, según Eurostat. Y lo peor: Alemania, “la locomotora europea”, está también en recesión (-0,5% y -0,3% decreció los dos últimos trimestres), al igual que Irlanda (-0,1 y -4,6%), Estonia (-1% y -0,6%) y Lituania (-0,5% y -2,1%) en la zona euro, más Hungría fuera (-0,6% y -0,3%). Los expertos del BCE y de Bruselas hablan de “recesión técnica, para suavizar el problema, pero es una recesión sin más de la zona euro. Y contrasta con el crecimiento (débil) de EEUU en los dos últimos trimestres (+0,6% y +0,3%).

Lo peor es que esta recesión, fruto de la inútil subida de tipos del BCE, está afectando negativamente a la mayoría de los europeos, sobre todo a los más vulnerables. La reiterada subida de tipos ha encarecido drásticamente las hipotecas de 4 millones de familias españolas, que ven como el Euribor roza el 4%, cuando era negativo hasta marzo de 2022 y estaba en el +0,287% hace un año (mayo 2022). Eso supone que muchas familias llevan más de un año pagando más por su hipoteca, una subida de 250 euros al mes (más de 3.000 extras al año) los que la revisen ahora en junio. Eso está aumentando el esfuerzo que estas familias dedican a pagar su hipoteca, en perjuicio de su nivel de vida: la media de hipotecados destina ahora 683,5 euros mensuales a pagar la hipoteca, el 32,3% de sus ingresos. Y varias regiones y capitales superan esa media.

Además, los bancos llevan meses encareciendo sus hipotecas a los que quieren comprar  una vivienda, con unos tipos medios del 3,683% en abril, frente al 1,38% que cobraban de media en 2021, antes de la subida de tipos. Y también los bancos han restringido la concesión de hipotecas, dado que ahora se llevan un mayor porcentaje de los ingresos de las familias. Y si los jóvenes y nuevas familias tienen más difícil conseguir una hipoteca, en vez de comprar un piso (las ventas llevan 3 meses cayendo)  intentarán alquilarlo, lo que está disparando aún más los precios de los alquileres. Y si los españoles tienen que pedir un crédito personal, para comprar un coche o hacer un viaje, los tipos también han subido drásticamente: del 6,27% en febrero de 2022 al 8,07% en abril de 2023, según el Banco de España.

Junto a las familias, las empresas también llevan casi un año sufriendo la subida de tipos del BCE. El tipo medio de los créditos de menos de 250.000 euros (a pymes) ha subido del 1,70% (febrero 2022) al 4,53% (abril 2023), los créditos de 250.000 euros a 1 millón han más que triplicado su coste (del 1,35 al 4,31% en abril 2023) y los créditos superiores al millón de euros (para grandes empresas) han cuadruplicado con creces su coste, del 0,83% (febrero 2022) al 4,18% (abril 2023), según el Banco de España. Además de pagar más por financiarse, las empresas también tienen ahora más difícil conseguir créditos.

Y si miramos a los paises, los Gobiernos también tienen más dificultades para colocar su deuda pública, que en el caso de España es muy elevada (1,53 billones en marzo 2023): ahora hay que pagar más a los inversores por la subida de tipos del BCE. Así, el tipo del bono español a 10 años ha subido del 0,76% (febrero 2022) al 3,657% (diciembre 2022) y al 3,408% ayer. Con ello, habrá que destinar este año más dinero del Presupuesto para pagar esta deuda (estaban previstos 31.275 millones en 2023) y menos a gastos sociales.

En resumen, que familias, empresas y las cuentas públicas son los perjudicados por estas “dolorosas” subidas de tipos, que apenas bajan la inflación. Y sufre la economía en su conjunto, al entrar la zona euro en recesión, lo que perjudica a España, que aunque crece más que la mayoría de Europa (+0,4% y +0,5% en los dos últimos trimestres) sufre este estancamiento europeo en nuestras exportaciones y la llegada de turistas. Los grandes beneficiados por las reiteradas subidas de tipos del BCE son los bancos: cobran mucho más por hipotecas y créditos y pagan casi lo mismo por los depósitos. De hecho, la banca española está a la cola de Europa en  el pago por los depósitos: pagan un 1,33% de media, frente al 2,27% en la zona euro, el 2,33% en Alemania, 3,03% en Francia y 3,11% en Italia, según el BCE. Este “racaneo” de la banca a la hora de pagar los depósitos (sobre todo al pequeño ahorrador) explica, junto al mayor coste de los créditos, que la banca española tenga unos beneficios récord con la subida de tipos: los grandes bancos  han ganado 5.696 millones en el primer trimestre de 2023 (un +14% que al inicio de 2022).

Además de llevarnos a la recesión y dañar a familias, empresas y cuentas públicas, la subida de tipos tiene 2 riesgos más. Uno, que podría provocar una crisis del sector inmobiliario, al desencadenar una caída de ventas y precios que afectaría muy negativamente a los activos de fondos, inmobiliarias y empresas, desatando otra crisis financiera. Y la otra, que podría provocar una crisis de algunos bancos y, sobre todo, de la “banca en la sombra” (Fondos, Planes, aseguradoras, financieras…), que han crecido a costa de endeudarse con el dinero al 0% y que ahora se encuentran con que muchos activos valen menos (la deuda acumulada que tienen se deprecia según suben los tipos de la deuda nueva) y hay inversores que se ponen nerviosos y quieren su dinero, obligándoles a vender con pérdidas. Esto ya ha pasado, con la crisis del Silicon Valley Bank y algunos bancos regionales USA. Y por eso la Reserva Federal hizo ayer “una pausa” en su racha de subidas, para no alimentar otra crisis financiera.

Pero el BCE dice que las subidas de tipos no han  terminado, que “estamos aproximándonos a la altitud de crucero”, aunque aún no hemos llegado, en palabras de Christine Lagarde, su presidenta. Y justifican próximas subidas (quizás otra de 0,25% en julio y otra más antes de fin de año, hasta poner los tipos en el 4,50%, aún por debajo del 5,75% previsto en USA y del 5% del Banco de Inglaterra. Aunque en el BCE hay paises “halcones” (más partidarios de las subidas: Alemania, Paises Bajos, Austria, Finlandia) y otros “palomas” (Italia, Francia, España y Portugal), todo indica que llevan la batuta los que quieren seguir subiendo tipos, con su presidenta a la cabeza, quien lo dijo muy claro en el Parlamento Europeo, el 5 de junio: “las decisiones oficiales del BCE garantizarán que los tipos de interés oficiales se sitúen en niveles suficientemente restrictivos para lograr un retorno oportuno de la inflación a su objetivo a medio plazo del 2%”.

A lo claro: seguirán subiendo los tipos mientras la inflación siga alta. Su última previsión es que la inflación en la zona euro bajará del 5,4% (2023) al 3% en 2024 y que no estará en el 2% hasta el tercer trimestre de 2025. Eso se traduciría en que el BCE subirá algo más los tipos en 2023, los mantendrá en 2024 y no piensa en bajarlos hasta el otoño de 2025, mientras la Reserva Federal USA anunció ayer que los bajará antes, en 2024. De ser así, la economía europea estará estancada este año y el que viene, con un grave coste para el empleo y la inversión. Y para las familias, las empresas y los paises. Eso si los tipos altos no nos dan un susto antes, provocando una grave crisis inmobiliaria o financiera, primero en EEUU y por contagio en Europa. 

Todo por mantener la vieja política monetaria “neoliberal”, (criticada por estos dos Premios Nobel), tan inútil y peligrosa ahora como lo fueron los recortes impuestos en la década pasada. Ahora, los Gobiernos europeos (de distintas ideologías) “están en otra onda” (ayudas, no ajustes), pero el BCE sigue empeñado en aplicar su dañino “ricino” monetario. Los Gobiernos deberían reaccionar y, aunque sean “independientes”, pararles los pies: no más subidas de tipos.

jueves, 16 de marzo de 2023

¿6ª subida de tipos BCE?: peligrosa e inútil

Hoy 16 de marzo, el BCE había prometido subir los tipos de interés medio punto, al 3,5%.Pero hay dudas: podría subirlos +0,25% o nada, tras la quiebra de tres bancos USA, que ha puesto patas arriba la política monetaria. Y eso, porque las 8 subidas de tipos en EEUU y las 5 anteriores en Europa, han provocado que bancos pequeños y medianos tengan mucha deuda pública que, ahora, con la subida de tipos, vale menos. Y si necesitan liquidez, incurren en pérdidas y pueden quebrar, como le ha pasado al Silicon Valley Bank. Dilema: si suben tipos, pueden provocar una crisis financiera y si no, la inflación sigue muy elevada. La realidad es que la subida ha sido inútil en Europa (la inflación subyacente lleva 8 meses subiendo) y tiene un alto coste para familias (hipotecas), empresas (créditos) y paises (deuda), llevando a la economía a un estancamiento, que podría acabar en recesión este trimestre. Paren las subidas de tipos: son peligrosas e inútiles.

Enrique Ortega

La inflación apenas baja y los bancos centrales de EEUU y Europa persisten en su vieja receta, dolorosa e inútil: subir los tipos de interés. Primero fue el Banco de Inglaterra, que ha subido 10 veces los tipos desde diciembre de 2021, del 0 al 4% actual (febrero 2023). Luego la Reserva Federal USA, que, desde el 16 de marzo de 2022, ha subido 8 veces los tipos de interés, del 0 al 4,75% (febrero 2023), en algo menos de 1 año. Y les ha seguido, con retraso, el Banco Central Europeo (BCE), que ha aprobado 5 subidas de tipos, desde el 21 de julio de 2022), subiendo el precio oficial del dinero del 0 al 3% (febrero 2023) en 8 meses. Ha sido la subida de tipos más rápida de la historia, mayor incluso que la de los años 80 del siglo pasado, que provocó dos recesiones históricas en la economía mundial.

Hoy, 16 de febrero, le toca “mover ficha” al BCE, porque la Reserva Federal decide la próxima semana. Ya en la reunión de febrero, la presidenta del BCE adelantó que en marzo iba a subir los tipos un 0.5% (del 3 al 3,50%). Un anticipo poco habitual, con el que Lagarde quería mandar un mensaje a los mercados: la política monetaria iba a ser firme, hasta que hiciera bajar la inflación, demasiado elevada (8,5% en la zona euro). Y el BCE dio a entender que no sólo subiría los tipos en marzo, sino también en las reuniones de mayo (+0,25%), junio (+0,25%) y julio (+0,25%), con el objetivo de dejar el precio oficial del dinero este verano en el 4,25% (desde el 0% un año antes). Y avisando que, a la vista de las perspectivas de inflación (6,3% este año y 3,4% en 2024), los tipos de interés no podrán bajar en Europa hasta 2025.

Pero el BCE propone y la realidad dispone. Así, el pasado viernes quebró en California un banco mediano (el 16º mayor de EEUU), el Silicon Valley Bank, que se sumaba a la quiebra de otros dos pequeños bancos, el californiano Silvergate (miércoles) y el neoyorquino Signature Bank (quebrado también el viernes). En los tres casos, el detonante de la crisis era la agresiva política monetaria de la FED (Reserva Federal USA). El ejemplo del Silicon Valley Bank es muy sintomático: sus depósitos se habían disparado, por el exceso de liquidez de las empresas tecnológicas en los últimos años (con dinero al 0%). Y ahora, con la subida de tipos, estas empresas pedían al SVB (como las empresas de criptomonedas a los otros dos bancos quebrados), que les pagaran más por sus depósitos. Esta presión obligó al SVB a buscar liquidez (tenía un 55% de sus depósitos en bonos y deuda del Tesoro), vendiendo deuda a largo plazo (bonos). Pero para colocarla antes de la fecha de vencimiento, tenía que hacer un descuento al comprador, ya que era deuda vieja (al 1%) y ahora la deuda estaba al 3%. Así que el SVB se desprendió de 21.000 millones de dólares en bonos, con una pérdida de 1.800 millones. Y para cubrirla, anunció una ampliación de capital, que fue mal interpretada. Sus depositantes entraron en pánico, pidieron su dinero y forzaron la quiebra.

El problema es que el SVB (y el Silvergate y el Signature Bank) no son casos aislados: hay cientos de bancos medianos y pequeños, más en EEUU que en Europa (pero también), que se han dedicado estos años a comprar deuda, para buscar una mayor rentabilidad a su excesiva liquidez (los "zombis financieros").Y ahora, esa deuda vale mucho menos de lo que marcan los libros, porque los tipos han subido (y la vieja deuda baja su rentabilidad cuando la nueva sube). Si no tienen que venderla antes de tiempo, por presión de sus depositantes, no pasa nada: esperan al vencimiento y no hay pérdidas. Pero si tienen que venderla (con descuento), tendrán pérdidas. Sólo en EEUU, las autoridades estiman que las pérdidas globales de muchos bancos, por la caída del valor de los activos con vencimiento a largo plazo (deuda) ascienden a 620.000 millones de euros. Un problema que podría ser grave en bancos medianos y pequeños, que tienen un alto porcentaje de depósitos a corto invertidos en deuda a largo (dicen que en el SVB era el 55% de su dinero). Si sus clientes se ponen nerviosos y quieren el dinero ya, podría estallar otra crisis financiera.

Por eso, muchos expertos creen que la Reserva Federal USA no subirá otra vez sus tipos de interés (ahora en el 4,75%) en su próxima reunión del 21 y 22 de marzo. Y mientras, el Gobierno Biden estudia reponer los controles sobre las exigencias de liquidez e inversión de los bancos norteamericanos, que Obama aprobó en 2009, pero que Trump anuló en febrero de 2017, lo que ha permitido ahora la quiebra de estos tres bancos USA (sin apenas supervisión). La duda es que hará hoy el BCE: si no sube los tipos el +0,5%, como había prometido (o los sube un 0,25%), estará mandando una señal de preocupación por la situación de los bancos europeos. Y si los sube, para atajar la inflación, podría agravar la situación de algunos bancos medianos y pequeños (la crisis del Credit Suisse tiene otro origen: años de mala gestión), cuyos balances están perjudicados por la subida de tipos (tienen deuda antigua, a tipos bajos, y no pueden deshacerse ahora de ella, porque tendrían pérdidas). Truco o muerte.

Lo razonable sería que el BCE no subiera hoy los tipos (ni la Reserva Federal USA la próxima semana), no sólo porque podría acelerar otra crisis financiera como la de 2008 sino también porque la subida de tipos se ha demostrado inútil y dañina. Veámoslo.

Inútil porque la inflación apenas ha bajado en Europa tras las 5 subidas  de tipos anteriores. De hecho, la inflación en la zona euro estaba en el 8,6% en junio de 2022 (antes de la primera subida de julio), siguió subiendo hasta un máximo del 10,1% en noviembre (tras las subidas de julio y septiembre) y ahora está en el 8,5%, casi igual que antes de las 5 subidas de tipos. Y lo más preocupante: la inflación subyacente (sin energía ni alimentos) en la zona euro lleva 8 meses consecutivos de subidas, pasando del 3,7% en junio 2022 (antes de la 1ª subida de tipos de julio) al 5,6% de febrero 2023, según Eurostat. Así que si el BCE sube los tipos para rebajar la inflación, ha tenido poco éxito.

Y el BCE tiene poco éxito porque esta vez, la inflación sube por otras causas diferentes a las habituales, como reitera el Nobel Stiglitz. En otras ocasiones, la fuerte subida de los precios se debía a una “inflación de demanda: había un exceso de consumo e inversión, la economía estaba “recalentada” y los bancos centrales subían el tipo de interés para encarecer el dinero y “enfriar” la economía. Y funcionaba. Pero esta vez, estamos ante una “inflación de oferta”: los precios suben porque suben los costes (inflación de costes), sobre todo la energía, las materias primas y los alimentos, no tanto el consumo y la actividad. Y los tipos altos poco pueden hacer para bajar el precio del gas, la electricidad o los alimentos, así como las consecuencias de la ruptura de las cadenas de suministros o los embudos en el comercio mundial. Y menos, frenar la guerra en Ucrania, un detonante de esta inflación disparada desde el verano de 2021. Por eso, esta vez, la subida de tipos es inútil, sobre todo en Europa.

En EEUU, una parte de la alta inflación sí se debe al aumento del consumo y al pleno empleo y por eso, la subida de tipos ha sido más eficaz: la inflación ha bajado del 7,9% en febrero 2022 (antes de la primera subida) al 6,5% en febrero 2023, con 8 meses consecutivos de bajada. Y la inflación subyacente USA ha bajado del 6% en febrero 2022 al 5,5% actual.  Pero la subida de tipos en EEUU (más justificada) arrastra al BCE, porque si no sigue a los norteamericanos en la subida de tipos (hoy, antes de esta 6ª subida, el precio del dinero en Europa está en el 3%, frente al 4,75% en EEUU), los inversores seguirán dedicando su dinero a comprar deuda USA (más rentable) en vez de europea. Y además, este flujo de capitales hacia el otro lado del Atlántico debilita el euro, lo que encarece las importaciones europeas (sobre todo de energía y alimentos) y provoca “inflación importada”.

Además de inútil para bajar la inflación en Europa, las subidas de tipos del BCE son dañinas para la economía, porque al encarecer el dinero, las familias y las empresas reducen su consumo y su inversión, con lo que se reduce el crecimiento. Ya ha pasado: la alta inflación y la rápida subida de tipos han provocado que la economía europea caiga a finales de 2022: el PIB de la UE-27 se redujo un -0,1% en el 4º trimestre, con un estancamiento de la zona euro (+0% aumento PIB). Y lo peor: hay 9 paises europeos cuya economía cayó en el 4º trimestre de 2022, entre ellos Alemania (-0,4%), Italia (-0,1%), Finlandia (-0,6%), Suecia (-0,5%) o Polonia (-2,4%), según Eurostat, mientras Francia sólo creció un 0,1% y España un 0,2%. Ahora, los expertos apuestan porque la economía europea caiga más en este primer trimestre de 2023, una media del -3%, con lo que Europa entraría en recesión (2 trimestre cayendo). Lo que está claro es que las subidas de tipos del BCE no ayudan, sino que hunden más a una economía ya estancada. Algo que no pasa en EEUU, donde la economía creció un +0,7% a finales de 2022 y donde hay una situación de pleno empleo.

La subida de tipos afecta negativamente a la economía, agravando el riesgo de recesión. Pero, sobre todo, perjudica a familias, empresas y Gobiernos. A las familias, porque las 5 subidas de tipos anteriores del BCE ya han disparado el coste de las hipotecas y créditos. El Euribor, el tipo al que se prestan los bancos entre sí y que marca la revisión de las hipotecas, se ha disparado: ha pasado de estar 6 años en negativo (desde 2016) a subir desde abril de 2022 (+0,013), disparándose en los últimos meses hasta rozar el 4% el viernes pasado, aunque ahora baje algo (3,662% ayer), por el temor a una crisis financiera. Pero aún así, el Euribor medio de marzo está en el 3,824% y eso significa que (como en marzo de 2022 era del -0,222%) la próxima revisión de una hipoteca media (180.000 euros a 25 años, contratada al Euribor más 1%) supondrá subir la cuota mensual unos 376 euros (de 659 a 1035 euros, un aumento del de +57%...). Y también han subido los créditos personales, para pagar un electrodoméstico o un viaje: del 6,59% en junio al 7,67% en enero, según el Banco de España.

Las empresas, sobre todo las pymes, también han visto encarecerse sus créditos, a la vez que les resulta más difícil conseguirlo. Los tipos de los créditos inferiores a 250.000 euros han subido del 1,79% en junio al 3,87% en enero, según el Banco de España. Los de 250.000 a 1 millón han subido del 1,53 al 3,63%. Y los créditos a empresas de más de 1 millón de euros han subido del 1,28% en junio pasado al 3,40% en enero de 2023. También los Gobiernos tienen más dificultades para colocar la deuda pública, que en el caso de España es muy elevada (1,5 billones): ahora tienen que pagar más intereses a los inversores. Así, el tipo del bono español a 10 años ha subido del 0,76% al 3,35% que había que pagar ayer, lo que aumentará los intereses a pagar (estaban previstos 31.275 millones en 2023).

Como se ve, muchos costes derivados de la subida de tipos. Los dirigentes del BCE ya han dicho que saben que la subida de tipos es “dolorosa”, pero que no hay otro camino para atajar la inflación y dejarla en el objetivo del 2% (para 2025…). Parece que el precio es “hundir la economía”, poner al enfermo “en coma” (recesión) para conseguir bajar los precios, a costa de frenar la recuperación y el empleo. Pero ojo, ahora, hay un coste más de esta política monetaria “trasnochada” (que no tiene en cuenta las causas de la inflación actual): provocar una nueva crisis financiera, como la de 2008-2010, que tendría mayores costes aún de los que está teniendo la alta inflación y la guerra en Ucrania. Por eso, el BCE y la Reserva Federal deberían ser prudentes y paralizar de momento la subida de tipos, instando a los Gobiernos a que tomen medidas efectivas para frenar las causas reales de la persistente inflación actual: falta de competencia y márgenes injustificados, necesidad de reformar los mercados energéticos, mal funcionamiento de las cadenas de producción y embudos en el comercio mundial. Están a tiempo de evitar males mayores, por una equivocada ortodoxia neoliberal. A ver qué pasa.