Mostrando entradas con la etiqueta tarifas Internet. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tarifas Internet. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de enero de 2025

Telecos: subida de tarifas y muchos cambios

Hoy 13 de enero, Movistar sube sus tarifas, después de subirlas Vodafone el día 1 y antes de que suba MasOrange el 27 de enero. Es el 11º año consecutivo en que las telecos nos suben las tarifas de móvil, Internet y TV de pago, +41,2% de media, casi el doble que la inflación y los salarios. A la vez, las telecos siguen enzarzadas en su “guerra de tarifas”, con ofertas hasta de 15 euros mensuales para los que cambien de compañía. Con ello, sus ingresos se han estancado y les resulta difícil afrontar nuevas inversiones en redes y telefonía, obligándoles a reducir plantillas (5.600 despidos en 2024), buscar nuevos ingresos (alarmas, energía, seguros, banca) y fusionarse: en 2024, MásMóvil absorbió a Orange y creó la 1ª teleco de España, adelantando a Movistar. Además, los saudíes entraron como tercer accionista de Telefónica y Vodafone cambió de dueño. Las “movidas” empresariales seguirán, como las subidas y la “guerra de tarifas”, ahora por el fútbol y la TV, que es donde ingresan más.

                              Enrique Ortega

Otro año más, las telecos suben las tarifas de móviles, internet y TV de pago. Empezó Vodafone, subiéndolas el 1 de enero un +3% (menos que el +4,38% de 2024), justificándolo por la subida de la inflación. Es el tercer año que Vodafone aplica su cláusula de “revisión automática anual” de tarifas conforme al IPC, introducida en sus contratos en 2022.Ahora, la subida media es de 1,5 euros al mes por cliente, aunque será mayor en los contratos de fibra y móvil (+2,5 euros mensuales) y menor en contratos de sólo móvil (+0,6 euros). Y como contrapartida, ofrecen regalos y rebajas en suscripciones de antivirus y plataformas.

Movistar sube este 13 de enero sus tarifas, desde 0,10 céntimos (Mi Movistar base) a 3,10 euros (Mi Movistar Max) y hasta 4 euros el paquete de TV. Además, Movistar también sube sus tarifas de fútbol a los bares y locales de ocio. Y justifica estas subidas (algo mayores que en 2024, cuando subió de 1 a 3 euros mensuales) en “el aumento generalizado de costes” que ha tenido, especialmente de los proveedores de TV (Netflix subió sus tarifas en octubre y también han subido el resto de plataformas). Eso sí, Movistar da opción a sus clientes de darse de baja sin penalización, mientras Vodafone establece que los clientes con permanencia deben pagar una penalización si se dan de baja por estas subidas.

Los clientes de MasOrange, la compañía líder tras la fusión de MásMóvil y Orange (operativa desde abril), también tendrán una subida de tarifas, a partir del 27 de enero. Los paquetes convergentes Love, de fibra, móvil y TV, suben entre 2 euros mensuales (los más básicos) y 6 euros (los que incluyen TV y fútbol), mientras su marca Simyo sube entre 2 y 3 euros sus paquetes convergentes. En contrapartida, MasOrange duplicará la velocidad de la fibra más baja (de 300 a 600 Mbps) e incorporará en todos los contratos el servicio de ciberseguridad que ofrece el grupo. Las restantes telecos, como Digi, Avatel, Finetwork o Adamo no se suman a esta subida anual de las grandes telecos y seguirán con sus ofertas “low cost”.

2025 será el 11º año consecutivo en que las telecos suben las tarifas de móvil, Internet y TV. Empezaron en 2015, tras las fuertes bajadas hechas entre 2009 y 2014, tras la liberalización de las telecomunicaciones. En estos 11 años (contando la subida de 2025), las telecos han subido sus tarifas mensuales entre 30 y 44 euros de media, con lo que ahora pagamos entre 360 y 528 euros más al año por estar conectados, aunque no nos demos cuenta porque han sido muchas pequeñas subidas consecutivas (hasta hace poco, dos al año). En conjunto, las tarifas de móviles, Internet y TV han subido una media del +41,2% en estos 11 años, casi el doble de lo que han subido los precios (+26,3%Y y los salarios (+20%).

Lo peor no es que llevemos 11 años pagando más por utilizar los móviles e Internet, sino que los usuarios sufrimos una política de tarifas “de locos”, que perjudica a los clientes antiguos “fieles” en beneficio de los clientes nuevos, que consiguen mejores tarifas de entrada al cambiarse de compañía. Lo que sucede desde 2015 es que los clientes antiguos sufren subidas anuales (+41,2% en 11 años), mientras las mismas telecos se dedican a lanzar “ofertas low cost” a través de segundas marcas, con las que “tiran precios” para conseguir nuevos clientes y sustituir a los cientos de miles que les roban cada año las nuevas telecos. Y así pagamos 85 euros al mes por un paquete de móvil, Internet y TV (más de 100 euros con fútbol), mientras esa misma teleco (a través de sus marcas low cost: O2, Lowi, Simyo) ofrece por 38 euros (y menos) un servicio básico de móvil e internet. Y mientras, hay compañías que “rompen el mercado”, como la rumana Digi, que sacó en octubre un Plan de fibra y móvil a 15 euros mensuales (y luego un Plan TV, con 100 canales) a 7 euros más al mes…

Esta “locura de tarifas” y las “ofertas” habituales en Navidad o verano (que complican aún más el mercado) son fruto de la tremenda competencia entre las telecos, tanto entre las tres grandes (MasOrange, Movistar y Vodafone) como entre ellas y las nuevas operadoras (Digi, Avatel, Finetwork o Adamo), que no tienen casi red y alquilan las redes de las grandes telecos para competir con ellas, aprovechando que tienen menos inversiones, costes y personal. Eso provoca cada año una espectacular “fuga” de clientes, de las grandes telecos a las pequeñas, las llamadas “operadoras móviles virtuales”.

En 2023, Vodafone perdió 598.000 clientes, Movistar otros 273.000 y Orange 176.000 más, ganándolos MásMóvil (+57.000) y sobre todo Digi (+598.000 clientes). En 2024, las cifras provisionales señalan que “la fuga” se ha intensificado: Vodafone cedió 518.000 líneas (414.000 contratos de móvil y 104.000 de banda ancha, Internet), MasOrange perdió 490.000 clientes (439.000 líneas de móvil y 51.000 contratos de Internet) y Movistar sólo perdió 82.000 clientes (-122.000 en Internet pero +40.000 contratos de móviles). Y la gran ganadora fue la teleco rumana Digi: ganó cerca de 1 millón de clientes (+737.000 contratos de móvil, donde opera a través de la red de Movistar, con quien renovó contrato por otros 16 años, y +183.000 contratos de banda ancha fija, donde tiene una red propia).

Además de perder clientes, la otra consecuencia negativa de la “guerra de tarifas” para las grandes telecos es que sus ingresos se estancan. Los datos son muy explícitos: los ingresos totales se han “estancado” entre 2017 (34.097 millones de euros) y 2023 (34.631 millones, según la Comisión de Competencia (CNMC). Y si vemos sólo los ingresos minoristas (de los clientes particulares), los ingresos percibidos por las telecos han caído, de 25.122 millones en 2017 a 24.336 millones en 2023. Y en 2024, los ingresos minoristas de las telecos volvieron a caer en el segundo trimestre (5.509 millones, -2,4%) y en el 3º (5.525 millones, 0,6% sobre 2023), según los datos de la CNMC.

Y las telecos, con esta caída de ingresos (tremenda en el negocio minorista), han tenido que afrontar enormes inversiones en redes de telefonía (5G) y fibra, que han soportado endeudándose. Pero el estancamiento de la facturación (y su caída “real”, contando la inflación) les ha obligado a buscar otras vías de salida:  reducir plantillas, vender activos, buscar nuevos negocios y, al final, fusionarse o vender la empresa para sobrevivir.

Las telecos son y han sido una fuente de despidos: sólo en 2024, redujeron sus plantillas en 5.600 empleados: 3.420 salieron de Telefónica, 900 en Vodafone (que hizo el 5º ERE en 11 años, tras la venta a Zegona), 650 personas en MasOrange (tras la fusión) y otros 674 trabajadores despedidos en Avatel, la 5ª teleco. Pero estos 5.600 empleos suprimidos en 2024 se inscriben en los despidos  hechos en la última década, unos 15.000. Y en total, desde la liberalización de 1997, se estima que las telecos han perdido 60.000 empleos.

La 2ª vía de “escape” a la caída de ingresos es vender lo que pueden, desde torres de telefonía a redes, además de firmar acuerdos con telecos competidoras para compartir redes o fibra. La tercera vía ha sido diversificar, meterse en nuevos negocios para “sacarles más partido” a sus 54 millones de clientes: venderles alarmas, energía (luz y gas), seguros de salud, banca y créditos.

Y la cuarta vía son las ventas y fusiones, con importantes operaciones cerradas en 2024. La más importante, la fusión de Orange y MásMóvil (que la absorbió), dando lugar a MasOrange. La operación se anunció en julio de 2022, pero se ha retrasado mucho por el permiso de Bruselas, que no llegó (condicionado) hasta el 20 de febrero de 2024. Y tras la autorización del Gobierno español (12 de marzo), las dos compañías empezaron a operar como una sola, MasOrange, el 1 de abril de 2024, consolidándose como la 1ª teleco española, adelantando a Movistar, con más de 30 millones de clientes (30 millones de líneas móviles, más de 7 millones de clientes de Internet y más de 2 millones de clientes de TV de pago. Y un 43% del mercado, frente al 28% de Movistar y el 22% de Vodafone.

La otra gran operación de 2024 ha sido la venta de Vodafone a Zegona, un fondo de inversión británico,  que compró en octubre de 2023 el 100% de Vodafone España por 5.000 millones de euros. Otra operación que se ha retrasado por la autorización de Bruselas, la CNMC y el Gobierno español, que la autorizó el 14 de mayo de 2024. Desde el 1 de junio, los ejecutivos de Zegona gestionan formalmente Vodafone España, imponiendo nuevos despidos (un ERE a 900 empleados, el 27% de la plantilla) y poniendo en marcha una agresiva política de tarifas y promociones, que ha frenado pero no impedido la fuga de clientes.

En 2024 se ha cerrado también la entrada en Telefónica de la operadora saudí STC (controlada por el Fondo soberano PIF) , anunciada en septiembre de 2023. Antes de autorizar esta entrada extranjera en una empresa estratégica, el Gobierno aprobó (diciembre 2023) la compra del 10% de Telefónica por la SEPI (la empresa pública que controla las participaciones estatales en empresas privadas), que ha costado unos 2.000 millones de euros. En paralelo, el 2º accionista de Telefónica, Criteria CaixaBank, ha aumentado su participación, del 6,03 al 9,99%, al que se suma el 4,83% del BBVA para asegurar mayoría española (24,82%). Y así, el 28 de noviembre pasado, el Gobierno autorizó a la saudí STC a tomar el 9,97% del capital de Telefónica (ampliando el 4,4% que tiene ahora), lo que la convertirá en el tercer mayor accionista de Telefónica, con un puesto en el Consejo.

Con todas estas “movidas”, el sector ha sufrido en 2024 un gran cambio empresarial, con un nuevo liderazgo, de MasOrange (MásMóvil, el 4º operador de 2023 es ahora el 1º), otro intento de “salvar Vodafone España” (tras varios cambios de gestión y tentativas de venta) y un nuevo rumbo para Telefónica, que ya no lidera en España y tiene que buscar su hueco en Europa y el mundo, evitando que su bajísimo precio en Bolsa (cotiza a 3,90 euros por acción, frente a los 30 euros de principios de siglo) le haga presa fácil de otra OPA (su valor total es bajo: 22.600 millones de euros). Y luego está la carrera imparable de la rumana Digi, que opera desde 2008 y que cerró 2024 con 8 millones de clientes (la tercera parte que Movistar) y una gestión muy agresiva, aunque le cueste bajos beneficios y un alto endeudamiento. 

Y detrás le siguen otros operadores virtuales, con cuentas complicadas pero que crecen a costa de arriesgadas ofertas “low cost”. Avatel, la 5ª mayor operadora, fundada  hace 13 años por un pequeño operador de la Costa del Sol y que ha crecido absorbiendo 155 pequeñas operadoras regionales, con 1,43  millones de clientes (760.000 de Internet y 670.000 de móviles). O Finetwork, la 6ª mayor, propiedad en un 50% de un empresario de Elda (Alicante), que cerró 2024 con 1,3 millones de clientes (1 millón de móviles y 330.000 de Internet), coincidiendo con el cese de su consejero delegado. Y Adamo (200.000 clientes), controlada por el fondo francés Ardian, especializada en instalar fibra en zonas rurales.

Un mercado, las telecos, que sobrevuelan los fondos de inversión, buscando entrar y salir a corto plazo y conseguir plusvalías. Y un mercado donde van a seguir las fusiones, en España y a nivel europeo, porque no salen las cuentas si las telecos no ganan tamaño y clientes. De hecho, las empresas se quejan de que hay 98 empresas de telecomunicaciones en Europa, mientras en EEUU, China y Japón sólo hay 3 grandes, por lo que Deutsche Telecom, líder europea, tiene 40 millones de clientes, frente a 114 millones Verizon en USA y 900 millones China Mobile. Por eso, piden a la Comisión que facilite las fusiones europeas y a los Gobiernos que no favorezcan la entrada de nuevos operadores y limiten la competencia “desleal”.

Pero la “guerra de tarifas” va a seguir. Incluso las grandes telecos hacen polémicas ofertas “low cost”: en diciembre, Movistar quiso “robar clientes” a Vodafone ofreciéndoles (sólo a ellos) una tarifa de “todo fútbol” por 44,90 euros, 90 euros menos de lo que costaba al resto (incluidos sus clientes). Ahora, con ofertas de Internet y móvil a 15 euros, la gran batalla comercial está en la TV de pago y el fútbol: los operadores han visto que los usuarios cada vez gastan menos en móvil e Internet, por lo que los paquetes cuádruples (fijo, móvil internet fijo y móvil) cuestan una media de 42,10 euros al mes, el precio más bajo desde 2015. Pero con TV de pago (series, cine y fútbol), el precio medio de los paquetes “quíntuples” es ahora de 80,3 euros, la tarifa más alta por estos servicios desde 2022, según la CNMC. Porque dos de cada tres internautas utilizan plataformas de TV de pago Ahí está el negocio.

jueves, 15 de julio de 2021

Telecos: otra subida de móviles e Internet

Hoy 15 de julio, Vodafone vuelve a subir sus tarifas, como lo hará Orange el 1 de agosto. Euskaltel ya las subió el 1 de julio y Movistar el 12 de enero a los clientes y el 11 de abril a los nuevos. Es el 7º año de subidas anuales de las tarifas de móviles e Internet, que han aumentado un 25% desde 2015, mucho más que la inflación o los salarios. Y España es el 4º país con las tarifas más caras de Europa. El problema es que las telecos se dedican a subir a sus clientes mientras bajan sus tarifas “low cost para captar nuevos clientes y evitar fugas. Esta “guerra de precios” lleva a Movistar, Orange y Vodafone a perder mercado y facturación, en beneficio de MásMóvil y Digi. Y Europa tiene 80 grandes telecos poco competitivas mientras USA y China tienen 3 operadores fuertes. Se avecinan fusiones y más subidas, aprovechando que estamos “enganchados” al móvil.

Este es el 7º año consecutivo en que suben en España  las tarifas de los móviles e Internet. Empezaron a hacerlo en 2015, tras las fuertes bajadas de precios hechas entre 2009 y 2014, en medio de una tremenda lucha por el mercado. En estos 7 años, las telecos han subido las tarifas a sus clientes entre una y dos veces al año (generalmente en febrero y julio-agosto), con la excusa cada vez de que ofrecían a cambio más datos o más velocidad (que el cliente no pedía). Es la estrategia del más por más”, a la que los clientes sólo se pueden oponer cambiando de compañía (sin penalización). Pero la mayoría “tragamos con las subidas”, porque sabemos que todos las hacen.

Ahora, la mayoría de las telecos aprovechan el verano (“se nota menos”) para hacer la subida de este año. Hoy 15 de julio entra en vigor la subida de Vodafone (que ya subió sus tarifas el 15 de noviembre): un aumento de 3 euros a todos sus clientes de fibra y móvil, más una subida adicional de 1,5 euros por cada línea móvil adicional. Y el 1 de agosto subirán las tarifas de Orange: un aumento de 2,05 euros mensuales para los clientes antiguos y nuevos que navegan a 600 Mbps (se les sube a 1 Gbps) y 5,05 euros de aumento para las tarifas más caras (clientes nuevos y antiguos). El grupo Euskaltel (la vasca Euskaltel, la gallega R y la asturiana Telecable), ahora propiedad de MasMóvil, ya subió sus tarifas (hasta 5 euros mensuales) el 1 de julio, a cambio de mejoras en velocidad y TV. Yoigo, marca de Mas Móvil, ya subió sus tarifas a nuevos clientes en marzo y Movistar se adelantó a todos, subiendo el 12 de enero las tarifas Fusión a clientes antiguos (entre 2 y 3 euros) y el 11 de abril sus nuevas tarifas Fusión a nuevos clientes (con una subida mínima de 3 euros).

Esta ha sido la tónica de subidas desde 2015: un aumento de tarifas de 2 a 3 euros al mes, una o dos veces al año, lo que da ya una subida mensual de 21 a 30 euros en la tarifa convergente (teléfono fijo y móvil, Internet fijo y móvil y a veces TV de pago) que pagan la mayoría de clientes (el 40% de los hogares españoles tiene contratado ese paquete “quíntuple”). Eso supone un aumento de la factura de nuestros móviles e Internet que ronda el 25% en estos 7 años, cuatro veces más de lo que han subido los precios (+6,2% subió el IPC) y dos veces y media lo que han subido los salarios (+10,52% subida convenios desde 2015). Y que estamos pagando entre 252 y 360 euros más cada año por usar nuestros móviles y acceder a Internet, sin ser muy conscientes de esta subida.

Al final, este rosario de subidas anuales ha provocado que España sea el 4º país de Europa con las tarifas de móvil e Internet más caras, tras Bélgica, Irlanda y Chipre, según los datos de la Comisión Europea para 2019, recogidos en el Informe DESI 2020. Y hemos empeorado, porque en 2018 éramos el 7º país más caro.  En fibra óptica y ADSL, España ocupa el 4º lugar de los paises más caros (tras Bélgica, Holanda y Chipre) y en telefonía móvil también somos el 4º país más caro, tras Chipre, Eslovaquia y Chequia. Sólo mejoramos algo en la comparación del precio de los “paquetes” (telefonía, Internet y TV), donde somos el 6º país más caro, en un ranking liderado por Grecia, Irlanda y Chipre. Con datos de 2020, recién publicados por Eurostat, España tiene unas tarifas de “comunicaciones” un 21,5% más caras que la media de Europa: un índice 121,5, por encima Alemania (120,2), Portugal (118,1), UE-27 (100), Francia (97,2) e Italia (81,2). Y sólo tienen tarifas más caras Holanda (índice 124,8), Bélgica (170,9), Grecia (173) y Noruega (180,1).

El problema no es sólo que cada año nos suban las tarifas de móviles e Internet, queramos o no las “ventajas” (velocidad, datos y TV) que nos venden a cambio. El problema es la política de tarifas que tienen las telecos que compiten en España, “un desmadre” que perjudica a los clientes antiguos en beneficio de los que no se conforman y se dedican a cambiar de compañía. Así, lo que sucede es que los clientes antiguos sufren subidas anuales mientras las mismas telecos se dedican a lanzar ofertas “low cost”, a través de sus segundas marcas, para competir con las nuevas compañías que les roban clientes año tras año. Un doble rasero: los clientes que ya tienen, se les sube la tarifa año tras año, mientras se ofrece a los nuevos cada vez ofertas con más datos y velocidad por la mitad de precio.

Parece una estrategia “suicida” (tratar peor al cliente que más paga), pero es el resultado de la profunda “guerra de preciosque las grandes telecos libran desde hace una década con las nuevas operadoras (“virtuales”), que no tienen redes y alquilan las suyas (las de Movistar, Orange o Vodafone) para competir con ellos y quitarles clientes. Una queja permanente de los grandes ante la Comisión de la Competencia (CNMC), que es quien las ha obligado a abrir las redes y al alquilarlas a precios que consideran demasiado bajos.

El resultado es que, año tras año, los nuevos operadores virtuales (sin red) ganan clientes de las grandes telecos, con ofertas “low cost” imbatibles. Y eso ha provocado que los grandes tengan a su vez compañías “low cost” para competir en estas “guerras”, con tarifas que son la mitad de las que pagan sus clientes habituales. Es el caso de Movistar con O2, Orange con Simyo, Vodafone con Lowi y hasta Euskaltel con Virgin Teleco, lanzadas a competir con las marcas de MasMóvil (Yoigo, MasMóvil, Pepephone, Llamaya, Lebara, Lycamobile y Hits Mobile) o con la rumana Digi.

Veamos dos ejemplos de esta doble estrategia de las grandes telecos. Movistar ofrece su paquete Fusion Inicia por 74 euros (fibra de 300 Mbps, dos líneas móviles y un servicio básico de TV) y en paralelo una oferta con O2 que incluye 500 Mbps y una línea móvil con 30 GB por solo 44 euros. Y lo mismo Orange: tiene su paquete Orange Love sin límite con fibra de 300 Mbps, dos líneas móviles y el servicio básico de TV por 67,95 euros al mes y en paralelo oferta, a través de Simyo, un plan con fibra de 300 Mbps y línea móvil de 25GB por 37,99 euros.

Esta doble estrategia no ha impedido que Movistar, Orange y Vodafone pierdan año tras año cuota de mercado, por la fuga de clientes a las nuevas operadoras virtuales, en especial a MasMóvil y la rumana Digi. En 2020, hubo 6,2 millones de cambios en los contratos de móviles y 2,1 millones en internet fijo, según la CNMC. Y los datos son reveladores: Orange perdió 412.000 líneas móviles, Movistar 266.300 y Vodafone 16.800, mientras MasMóvil ganaba 284.000 líneas móviles, Digi 198.300 y Euskaltel 47.800. Y en el primer semestre de 2021 continúa esta tendencia, según los datos de la CNMC: MasMóvil ha ganado 98.300 clientes, Euskaltel 104.500 y la rumana Digi otros 166.000, con lo que ya tenía en junio de 2021 unos 2,5 millones de clientes de telefonía móvil (ofreciendo la red de Movistar…). En contrapartida, Movistar perdió 266.000 clientes, Orange 126.000 y Vodafone 78.000.

El resultado es que las tres grandes telecos que operan en España (Telefónica, Orange y Vodafone) pierden cuota de mercado año tras año. En telefonía móvil, Movistar ha pasado de una cuota del 29,8% (2018) a 29,4% (2020), Orange del 25,5 al 23,3% y Vodafone del 23,3 al 22%, mientras MásMóvil ha pasado del 12,5% al 17,5% (y el resto del 9 al 8,2% del mercado de móviles), según los datos de la CNMC. En banda ancha fija (Internet hogares), Movistar ha pasado del 40,3% del mercado (2018) al 37,1% en 2020, Orange del 26,7 al 24,5% y Vodafone del 21,5% al 20,2% del mercado, mientras Mas Móvil daba el salto del 4,1% (2018) al 11,9% (2020) y Euskaltel pasaba del 6,6 al 4,2%. Ahora, al haberse aprobado la compra del grupo Euskaltel por MásMóvil, se consolida este cuarto operador, que está ya cerca de superar a Vodafone en clientes de móvil e incluso de Internet.

Al final, las grandes telecos tienen un grave problema: ingresan menos cada año, aunque tengan millones de clientes (hay 55,6 millones de clientes de móviles, más que españoles) cada día más enganchados a Internet. En el 4º trimestre de 2020, los ingresos minoristas de las telecos que operan en España cayeron un 6% (sólo creció la facturación de MasMóvil), aunque crecieron en grandes clientes. Y se da la circunstancia de que los ingresos minoristas de las telecos eran un 28,5% menores en 2020 (23.325 millones) que en 2010 (32.614 millones), cayendo también los ingresos de las telecos europeas (-17%), mientras crecen en USA (+7%). Eso les ha obligado a reforzar su negocio mayorista (empresas y grandes clientes), reducir plantillas, ajustar inversiones y buscar negocios alternativos, como las alarmas o la banca online. Pero el sector tiene un negro futuro, como se ve con su desplome en Bolsa: Telefónica ha pasado de 12 a 3,3 euros por acción, Deutsche Telecom de 17,5 a 14,9, Vodafone de 2,5 a 1,3 euros y Orange de 17 a 10,2 euros por acción.

Las grandes telecos se quejan de que la política española y europea favorece la entrada y competencia (“desleal”, dicen) de pequeñas compañías y deteriora sus cuentas, impidiendo consolidar un sector clave para invertir en redes y en 5G y competir con norteamericanos y chinos. Así, recuerdan que en Europa hay 80 grandes telecos (y en total más de 400), mientras sólo hay 3 gigantes en Estados Unidos (ATT, Verizon y T-Mobile) y otros 3 en China (China Mobile, China Unicom y China Telecom). Por eso piden a la Comisión Europea que facilite las fusiones de telecos (para que haya sólo seis: Deutsche Telecom, Telefónica, Orange, Vodafone, Telia Sonera y Telecom Italia) y fomente las inversiones en redes y 5G, con una política de tarifas más “razonable” (o sea, más caras).

Todo apunta a que Bruselas acabará cediendo y facilitando las fusiones entre telecos europeas y favoreciendo así unas subidas de tarifas que les permitan las enormes inversiones en redes y 5G que hacen falta para competir con los gigantes USA y chinos, así como con los gigantes tecnológicos (Google, Apple, Amazon  y Facebook) . Así que nos espera una década de menos telecos, más poderosas, que nos subirán aún más los precios. Eso mientras la mayoría no usamos los datos y la velocidad que nos cobran y muchos internautas se están dado de baja de paquetes convergentes y se dedican a contratar tarifas “low cost”, sólo con móvil e Internet, a la mitad de precio.

Pero la mayoría ya ni miramos la factura, es como la de la luz: pagamos lo que nos manden, subida tras subida. Y eso, porque no podemos vivir sin el móvil y sin Internet. “Estamos enganchados” y cada día más, según el informe “Digital 2021”, de Hootsuite y We Are Social: somos ya 43 millones de usuarios de Internet en España y navegamos una media diaria de 6 horas y 11 minutos (2 horas diarias en las redes sociales). Y el 94% accede a la Red a través de su móvil. Por eso, pagamos lo que haga falta por estar conectados.

lunes, 4 de febrero de 2019

Móviles:suben tarifas y desvío a ofertas "low cost"


Mañana 5 de febrero, Movistar sube sus antiguas tarifas de móviles Fusión, tras haber subido en enero muchas tarifas de telefonía fija e Internet. Queda ver qué harán Orange y Vodafone, que siempre la han seguido. Es el 5º año consecutivo en que las telecos suben sus tarifas, pero algo está cambiando: los clientes están hartos del “más por más (subir tarifas a cambio de más servicios que no piden ni necesitan) y se están cambiando a tarifas “low cost, a contratar lo más simple. Y aprovechando este malestar, Orange ha lanzado las tarifas personalizadas: una para cada cliente, con lo que se camuflan las subidas globales. Pero hay algo claro: los clientes que no cambien de compañía van a pagar más cada año, porque las telecos necesitan invertir en fibra, 5G y TV (fútbol y series). Y sólo los que cambien conseguirán rebajas, para encontrarse con subidas después (como los seguros). Pero tragaremos, porque no podemos vivir sin móvil e Internet. Y la "droga digital" hay que pagarla.

enrique ortega

Este 2019 es el 5º año consecutivo en que las empresas de telecomunicaciones, las telecos, suben las tarifas, tras las bajadas y guerras de precios hechas entre 2009 y 2014. Movistar, el líder, comenzó las subidas en enero, encareciendo una serie de servicios de telefonía fija e Internet en los hogares que mucha gente no sabe que paga, los llamados “conceptos ocultos”: fibra óptica sin telefonía (+3 euros al mes), servicio de IP fija (+5 euros), establecimiento de llamada en paquetes Fusion 0 (+33,3%), bono fijo móvil (de +1,80 a +3,60 euros), servicio de contestador (ha duplicado el precio en un año), servicio de restricción y de desvío de llamadas (+0,5 euros), pack de servicios básicos y pack de mantenimiento (+0,5 euros), contrato mínimo y contrato 9 (+2 euros) más el “planazo de llamadas internacionales (+2,40 euros). Ahora, el 5 de febrero, sube 5 euros los paquetes Fusion contratados antes de octubre de 2018, un intento de incentivar a los clientes a cambiarse a los nuevos paquetes Fusion.

Ahora, estamos a la espera de si Orange y Vodafone suben también sus tarifas, como han hecho en años anteriores, siguiendo a Movistar, con subidas en febrero y marzo, aunque podrían retrasarse a la primavera, en vista de que Orange está reconvirtiendo sus tarifas y anda interesado en una fusión con Euskaltel, la teleco del norte. Y Vodafone, muy dañada en sus cuentas por la guerra de tarifas y la fuga de clientes, está inmersa en aprobar un ERE para despedir a uno de cada cuatro trabajadores.

Con todo, la clave es que se está agotando la estrategia de las telecos del “más por más: subo año tras año las tarifas, con el argumento de que ofrezco más a cambio (más velocidad, más servicios), aunque el cliente no lo pida ni lo necesite. Orange parece haber detectado este “hartazgo” de muchos usuarios y por eso ha lanzado sus “tarifas personalizadas”, una para cada cliente: dime lo que quieres y te hago un paquete a medida, al que incluso pongo tu apellido (Love González, Love Sánchez). Una estrategia de marketing, que trata de “cuidar” al cliente pero que sirve para camuflar las subidas reales y dificultar la comparación con la competencia, porque “tu paquete” no es el de los demás. Habrá que ver si las demás telecos siguen este camino y abandonan la estrategia del “más por más” para todos.

Pero entre tanto, el grueso de los clientes de móviles e Internet, hartos de las subidas bianuales de estos años en los paquetes multiservicios se están lanzando a las ofertas “low cost”, a rebajar su factura a costa de contratar servicios más simples. Un primer dato que lo corrobora es que se ha frenado el crecimiento de los paquetes convergentes (teléfono fijo, móvil, internet fijo y móvil más TV de pago), la gran innovación de las telecos en España: si pasaron de 10,7 millones de paquetes contratados en 2012 a 13,8 millones en 2016 y 14,37 millones en 2017, en junio de 2018 apenas habían crecido y eran 14.629.667 clientes con paquetes convergentes (6,25 millones con paquetes cuádruples y 5,88 millones con paquetes quíntuples, que incluyen también TV), según la CNMC. O sea, que ya no interesan tanto.

Y no interesan tanto los paquetes multiservicios porque los usuarios han visto que son más caros y que “atan más” con la compañía, por lo que se están lanzando a contratar ofertas “low cost”, con lo mínimo (móvil, internet y los datos justos). Un dato que lo prueba es el que acaba de dar Vodafone: el 50% de sus altas de nuevos clientes son para tarifas “low cost”. Esto deteriora sus cuentas, las de todas las telecos, pero les obliga a lanzarse, en paralelo a sus ofertas de paquetes convergentes, a una guerra de ofertas “low cost, a través de compañías filiales: Movistar lo hace a través de O2 y Vodafone ha creado Vodafone Bit (antes Lowi), mientras Orange contraataca con Amena y Jazztel.

El gran triunfador de esta nueva estrategia es MásMóvil, el cuarto operador de telefonía, que se ha especializado en ofrecer servicios “low cost”, a través de las marcas Yoigo, Pepephone, Llamaya y Lebara (especializada en llamadas de inmigrantes rumanos). Y está arrebatando mes a mes clientes a las tres grandes telecos, obligándoles a ofrecer más “ofertas low cost”. En 2018 se ha batido un récord histórico de “fuga de clientes”, 10 millones de usuarios que cambiaron el año pasado de compañía en sus contratos de móviles (7,5 millones) e Internet (2,5 millones), conservando el número de teléfono (portabilidad). Y el ganador de estas fugas (1 millón más que en 2017) ha sido claramente MásMóvil, que ganó casi 1 millón de clientes (600.000 de móvil y 272.000 de Internet) mientras los demás perdían más de 900.000 líneas de móviles y 400.000 de Internet: Movistar (-28.000 móviles y 350.000 fijo e Internet), Orange (-355.000 móviles y +33.000 fijas e Internet), Vodafone (-550.000 líneas móviles y -120.000 fijos e Internet) y Euskaltel (-6.000 líneas móviles y +25.000 Internet fijo).

En definitiva, que los usuarios de móviles e Internet se han lanzado a cambiar más de compañía y eligen ofertas “low cost”, en beneficio del único operador que no ofrece “paquetes convergentes” ni fútbol o series, MásMóvil. Y este comportamiento está cambiando el mapa del mercado de las telecomunicaciones en España. De todo el mercado de móviles (53,4 millones de contratos en noviembre 2018, más que españoles), Movistar tenía el 30,14%, algo menos que en enero de 2015 (31,55%), según los datos de la CNMC. El segundo operador, Orange, ha pasado del 22,90 % de los móviles en 2015 al 25,91% en 2018, gracias a la compra de Yoigo y sus clientes en 2016.El que más ha perdido has sido Vodafone, pasando de tener el 25,62% de los móviles al 23,56% en octubre de 2018. Y lo que es espectacular es el salto de MásMóvil: desde octubre de 2016 ha pasado de cero al 11,5% del mercado, 6 millones de clientes de móviles en octubre de 2018, según la CNMC, a los que sumar 1 millón tras la reciente compra de Lebara (líder entre inmigrantes rumanos).

En Internet fijo, en los hogares, la batalla es más desigual: de los 14.787.632 clientes que había en septiembre de 2018, el 40,74% lo tiene Movistar (líder muy distanciado en fibra óptica), seguido de lejos por Orange (26,86%) y Vodafone (21,784), mientras MásMóvil , sin tener red propia, ha conseguido ya arañar un 6,07% de este mercado y tener 610.000 clientes de Internet fijo en los hogares, donde también da su batalla “low cost”.

A pesar del auge de los contratos “low cost”, las telecos consiguen subir sus ingresos totales, tras años de caídas por las rebajas y guerras de precios. Así, en 2017, los ingresos totales de las telecos fueron de 34.300 millones, un 11,7% más que en 2015, su peor año (30.700 millones de ingresos, un 30,44% menos que en 2008), según los datos de la CNMC. Eso quiere decir que las telecos llevan dos años (2016 y 2017) aumentando lo que ingresan por cada línea o cliente: si eran 475 euros en 2015, pasó a 502 en 2016 y a 510 en 2017. Y se espera que este ingreso por cliente haya vuelto a subir en 2018, porque casi a mitad de hogares encuestados por la CNMC (Panel de Hogares) señaló que les había subido la factura de las telecomunicaciones en el primer  semestre de 2018.

Precisamente, la Comisión de la Competencia (CNMC) está preocupada porque en España suban las tarifas de móviles e Internet (lo han hecho en 2015, 2016, 2017, 2018 y ahora en 2019 Movistar) mientras están bajando en el resto de Europa, hasta un 20% en los últimos años. De hecho, algunas comparativas de tarifas revelan que en España pagamos hasta cuatro veces más por el móvil e Internet que en Europa. Y eso ¿por qué? Según el presidente de la CNMC, pagamos más porque España es el único país europeo donde las telecos venden “paquetes” de servicios, donde nos cobran cada vez más por recibir juntos servicios de voz fija y móvil, acceso a Internet fijo y móvil y TV de pago. Y al “paquetizar” estos servicios desde 2013, algo que no hacen las telecos en el resto de Europa, el cliente paga más de lo que pagaría solo por los servicios que usa. Y las telecos tratan de ofrecer cada vez más servicios en estos paquetes (los quieran o no) para subir su coste mensual y asegurarse unos ingresos fijos y una mayor fidelidad del cliente.

Ahora, los clientes se “revuelven” contra esta estrategia y contratan los paquetes convergentes con menos ímpetu y se lanzan a cambiarse a ofertas “low cost”, sólo con lo que necesitan y más baratas. Pero las telecos están reaccionando, unas (Orange) tratando de “personalizar” la oferta a cada cliente y todas lanzándose a la guerra de las ofertas “low cost”. Se trata de no seguir perdiendo mercado ante MásMóvil y seguir ingresando más por cada cliente, no tanto con subidas periódicas que molestan mucho, sino ofreciendo servicios y megas que se hagan imprescindibles.

Las telecos están obligadas a crecer e ingresar más para sobrevivir. Es como montar en bicicleta: si dejan de pedalear, se caen. Tienen que ingresar más, para hacer frente a las exigencias de inversión ineludibles: completar la red de fibra óptica (la tercera del mundo, tras Corea del sur y Japón, mayor que las de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas, donde se han invertido ya 45.000 millones pero falta todavía invertir para llegar al 25% restante), el desarrollo de la telefonía móvil 5G (que se lanzará ya en 2019) y las costosas compras de fútbol (4.000 millones sólo Movistar) y series para la TV de pago. Ese dinero saldrá de nuestras facturas y de un drástico recorte de costes, que ya va a provocar en marzo el despido de 1.200 trabajadores, un 24% de la plantilla de Vodafone, al que seguirán otros en Orange y Movistar, antes o después. Y eso después de que las telecos hayan perdido 14.000 empleos desde 2010 (11.000 Movistar, 2.400 Vodafone en dos ERES anteriores, en 2013 y 2015, y 430 Orange), para afrontar la caída de ingresos por la "guerra de tarifas permanente".

En definitiva, los trabajadores de las telecos y sus clientes serán la clave para mejorar ingresos, invertir y crecer, junto a posibles fusiones (como la posible compra de Euskaltel por Orange), para ganar tamaño y competitividad, lo que reducirá la competencia en perjuicio del cliente. Y un factor clave de futuro es conseguir que los clientes contratemos más servicios, para aumentar el ingreso por cliente, el dato básico para las telecos. Ampliar la red de fibra óptica permitirá ampliar la oferta de servicios por Internet (TV 4K, juegos, video vigilancia, Internet de las cosas, etc.) y la telefonía móvil 5G (100 veces más rápida que la 4G) permitirá al usuario conectarse a más dispositivos, con más consumo. Y cada mes crece el mercado de las aplicaciones (APPs), con múltiplos “trucos” de los desarrolladores (verlos aquí) para mantener al usuario más horas conectado a Internet y gastando datos.

De hecho, una estrategia de todas las telecos es ofrecer hasta 20 veces más de datos de los que necesita el usuario, como una estrategia de marketing y para incentivar su consumo, aunque no se usen: la tarifa plana estándar es de 20GB de datos y el consumo medio en Europa es de 6 GB y en España de 2,4GB (marzo 2018), según la CNMC. Pero la estrategia funciona, porque los usuarios están disparando el consumo de datos móviles (vídeos, TV, juegos…), con lo que cada vez contratan paquetes con más gigas, migrando “voluntariamente” a tarifas más caras que, en muchos casos no se consumen.

Se trata de una carrera sin fin para conseguir que usemos más el móvil y gastemos más, aprovechando que cada día estamos “más enganchados”: ya hay 39,4 millones de españoles conectados a Internet y navegando 5 horas y 20 minutos de media. Incluso hay 7,6 millones de españoles que se consideran “adictos” al móvil, según un estudio de Rastreator y un 20% lo usan mucho más de 5 horas diarias. Una adicción que se paga y que fomentan cada día las telecos, para ingresar más como sea, incluso con tarifas low cost. Así que, digan lo que digan, el móvil e Internet van a seguir costándonos más, salvo que controlemos su uso y su consumo, algo difícil pero posible. Si no, ya sabe: la “droga digital” hay que pagarla.