Los servicios funerarios son un negocio “seguro” y con gran “futuro”. Desde 2015, en España hay más muertes que nacimientos, por primera vez desde la Guerra Civil, debido a la caída de la natalidad y al envejecimiento de la población (hoy, 3 millones de españoles tienen más de 80 años, el 6,20% de la población, frente al 3,4% en 2001), por el aumento de la esperanza de vida (de 50 años que se vivía de media en 1941 a 84 años en 2025). La consecuencia es que las defunciones han aumentado un 50% en los últimos 45 años, saltando de 289.344 fallecidos en 1980 a 360.391 en el año 2.000, 402.950 en 2012, 493.796 en 2020 (por el COVID) y 433.547 en 2024 (y 303.935 este año, hasta finales de agosto, según el INE). Eso significa que hemos pasado de 792 entierros diarios en 1980 a 1.188 en 2024.
Y el proceso de concentración sigue mes a mes, con lo que
las grandes funerarias (las “5 grandes”) copan cada vez más mercado, un
tercio del total (del 30 al 35%), mientras las pequeñas y medianas
funerarias locales (80% del sector) sólo tienen un 19% de cuota (y bajando).
Actualmente, las aseguradoras dominan las grandes funerarias. La
líder del sector, Mémora (facturó
262,8 millones en 2024 y tiene casi 16% de cuota de mercado), es propiedad
de la aseguradora Catalana de Occidente (Occident), que la compró
en febrero de 2023 al Fondo de pensiones de los profesores de Ontario (Canadá).
Le sigue Albia, propiedad de la aseguradora Santa Lucía,
con casi 200 millones de facturación y una cuota del 12%. En tercer lugar está Enalta
(antes Funespaña), controlada por Mapfre, que factura
unos 100 millones y roza el 7% de cuota. Le sigue Servisa, de la
aseguradora Ocaso, con unos 85 millones de facturación y 5% de
cuota. Y la 5ª mayor funeraria es el grupo ASV, ligada a la familia
alicantina Payá y Meridiano Seguros, con 57 millones de
facturación (4% cuota). En total, los servicios funerarios gestionados por
aseguradoras suponen el 69,2%.
Las
empresas se defienden diciendo que los servicios funerarios sólo suponen el
57,9% de la tarifa del entierro y otro 15,2% es el coste de la inhumación o
incineración (que ofrecen normalmente ellos), mientras que el resto son servicios
complementarios los cobran otros (12,8% supone el pago de tasas y certificados,
iglesia, esquelas, coronas, flores y lápidas), suponiendo un 14,9% el pago
del IVA (21%, el 4º más alto de Europa para un funeral).Las empresas funerarias se agarran
precisamente al IVA para justificar que hasta 750 euros de un entierro se los
lleva Hacienda (recauda 300 millones anuales por los sepelios). Se quejan de
que varios paises, como Francia, Portugal e Italia, tienen un IVA del 5 al 10%
y otros nada, mientras en España es el 21% (sólo las flores tienen el 10% de
IVA). Y por eso piden
al Gobierno que rebaje el IVA de los servicios funerarios al 10%.