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jueves, 29 de enero de 2026

EPA 2025: más empleo y paro inferior al 10%

El empleo cerró 2025 con la creación de 605.400 nuevos empleos, la 3ª mayor subida anual, tras  2021 (+840.600 empleos) y 2023 (+783.000). Y lo más llamativo: el paro bajó del 10% (9,93%), la menor tasa desde marzo de 2008. Además, el empleo es de calidad: el 84,86% de los asalariados tienen ahora un contrato indefinido. Pero no podemos olvidar dos datos que pesan como una losa: España es el país con más paro de Europa y la OCDE y tenemos una baja tasa de empleo, por lo que necesitamos que trabajen otro millón largo de españoles más. No podemos “dormirnos en los laureles”. Hay que seguir modernizando la economía e invirtiendo para que trabaje más gente y baje más el paro. Habría que aprobar dos medidas: un Plan de choque para los parados mayores, mujeres, jóvenes y 6 regiones con alto paro y una reforma a fondo de las oficinas de empleo, gestionadas por las autonomías y que no funcionan. Pero ambas medidas exigen algo hoy imposible: acuerdos políticos.

                            Enrique Ortega

Otro año más, las Navidades han sido buenas para el empleo, que creció en +76.200 personas en el 4º trimestre, algo más del doble que el año pasado (+34.800) y bastante mejor que en las Navidades de 2023 (-19.000 empleos) y 2022 (-81.900 empleos). Y como el resto del año fue bueno para el empleo, sobre todo la primavera (+503.300 empleos en el 2º trimestre), 2025 se cerró con 605.400 personas más trabajando en España, según la EPA publicada el martes. Es el tercer mejor año para el empleo desde la pandemia, tras los anteriores récords de 2021 (+840.600 ocupados) y 2023 (+783.000 ocupados). Con este nuevo aumento, ya trabajan en España 22.463.300 personas, otro récord histórico, que supera con creces el mejor dato de nuestra historia, las 20.646.000 personas que trabajaban en junio de 2008. Y desde antes de la pandemia (diciembre 2019), España ha creado ya casi 2,5 millones de nuevos empleos (+2.496.400 ocupados en estos 6 años).

En 2025, el aumento del empleo (+605.400 ocupados) se ha dado más entre las mujeres (+306.200) que entre los hombres (+299.200), concentrándose sobre todo en los mayores de 50 años (+383.300 empleos, el 63% del total) y entre los jóvenes (+275.400 empleos entre los 20 y 29 años), cayendo sólo la ocupación entre 40 y 49 años (-45.100) y entre los menores de 20 años (-8.300 ocupados). Un dato relevante es el fuerte aumento porcentual del empleo entre los extranjeros (+257.900 empleos, +7,7%), aunque crece más numéricamente entre los españoles (+341.700 empleos, +1,97%). Y con ello, el 15,91% de los ocupados en España (3.575.900 trabajadores)  tienen nacionalidad extranjera.

La mejora del empleo en 2025 se ha debido casi toda al sector privado (+553.300 empleos) y apenas creció el empleo público (+50.100 ocupados). El motor del empleo volvieron a ser los servicios (+369.900 empleos), sobre todo por el turismo, la hostelería y el comercio, creciendo también en la industria (+112.200), la construcción (+79.500) y en el campo (+43.800 ocupados en agricultura). Por autonomías, el mayor aumento porcentual del empleo se ha dado en Ceuta (+9,81%: +3.000 empleos), Murcia (+5,89%: +39.600 empleos), Extremadura (+4,58%: +19.100 empleos)  y Castilla la Mancha (+4,26%: +38.800 empleos), aunque en cantidad total, quienes crearon más empleo fueron Andalucía (+138.400), Comunidad Valenciana (+98.800). Madrid (+78.800) y Cataluña (+57.300), cayendo sólo en Melilla (-600 ocupados).

La mejora del empleo (+605.400) ha sido mayor que la bajada del paro, que se ha reducido en -118.400 personas en todo 2025, menos que en 2024 (-265.300 parados) debido a que han vuelto a subir “los activos, las personas que se han “animado” a buscar trabajo (han crecido en +487.100), alcanzando otro récord histórico (24.940.400 “activos”). Eso puede deberse a una mayor entrada de extranjeros y a que hay más mujeres y jóvenes que buscan ahora trabajo. Con todo, tenemos una cifra de parados de las más bajas de nuestra historia: 2.477.100 parados a finales de 2025. Y la tasa de paro baja del 10%, hasta el  9,93%, la más baja desde 2008 (9,6% de paro en marzo), a años luz del paro disparado de 2013 (26,94% en marzo) aunque todavía lejos del “suelo” de junio de 2007 (cuando la tasa de paro era del 7,93%). 

El paro en 2025 ha bajado más entre los hombres (-79.500) que entre las mujeres (-38.800), también hay más paradas (1.323.800 frente a 1.153.300 parados) y tienen una mayor tasa de paro (11,24% frente al 8,76% los hombres). Y el paro ha bajado más entre los que tienen de 25 a 54 años (-87.700 parados, el 74% de la bajada total), bajando mucho menos entre los menores de 24 años (-39.700 parados) y subiendo entre 20 y 24 años (+13.100 parados). Con ello, baja el paro entre los menores de 25 años (del 24,9 al 23%), aunque sigue siendo altísimo y casi duplica al paro juvenil en Europa (15,1% en la UE-27), cuadruplicando el alemán (6,8%). El paro ha bajado sobre todo en los servicios (-43.200 parados), entre los que perdieron su empleo hace más de un año (-63.200 parados) y entre los que lo buscan por 1ª vez (-14.100 parados), también en el campo (-4.700 parados), subiendo en la industria (+4.200 parados) y en la construcción (+2.600). Y destaca la bajada del paro en Cantabria (-17,56%, -4.100 parados), Madrid (-17,45%, -57.300), Murcia (-14,91%,-15.500) y Comunidad Valenciana (-14,12%, -47.100), mientras subió el paro en 7 regiones, sobre todo en Canarias (+12.500), Castilla la Mancha (+7.600) y Navarra (+5.600 parados), según la EPA.

La histórica bajada del paro por debajo del 10% de los activos no puede hacernos olvidar que hay 6 regiones con una tasa de paro muy superior: Melilla (23%), Ceuta (22,21%), Andalucía (14,66%), Extremadura (13,42%), Canarias (12,63%) y Castilla la Mancha (12,05% de paro), mientras hay otras 9 autonomías que tienen una tasa de paro “casi europea” (6% es la tasa paro UE-27): Madrid (7,04%), País Vasco (7,50%), Aragón (7,70%), Baleares (7,80%), La Rioja (8%), Navarra (8,10%), Cataluña (8,24%), Galicia (8,26%) y Asturias (8,42% de paro), según la EPA. Tampoco podemos olvidar que hay 772.300 hogares (el 3,9% del total) con todos sus miembros en paro (aunque es la cifra más baja desde 2007).

Pero hay otros datos del paro que son muy positivos. Uno, que ha subido el número de parados que reciben un subsidio, tras la reforma del desempleo en 2024: son 1.838.267 beneficiarios, el 76,31% de los parados registrados (eran el 61,53% en 2019)  los que se benefician de alguna ayuda, según Trabajo (869.966 cobran un subsidio contributivo que ya está en 1.029 euros mensuales y el resto reciben un subsidio asistencial de 480 euros).  Y otro, que siguen bajando los parados de larga duración, quienes llevan más de un año sin encontrar trabajo: eran 900.800 parados a finales de 2025 (-98.900), el 36,36% de todos los parados, la mayoría de ellos parados mayores de 45 años y mujeres (500.900).

Junto a la bajada histórica de la tasa de paro (al 9,93%), el otro gran dato relevante de esta EPA 2025 es la calidad del empleo que tenemos, no solamente que la cantidad (22.463.300 ocupados) sea récord. Así, gracias a la reforma laboral (que entró en vigor en marzo de 2022), en 2025 no sólo trabajó mucha más gente sino que sigue aumentando el número de asalariados con contrato indefinido: eran 16.260.000 trabajadores, el 84,86% del total, cuando eran el 83,50% a finales de 2023 (y el 74,6% a finales de 2021). Además, han subido algo los ocupados a tiempo completo (del 86 al 86,24%) y bajan ligeramente los trabajadores a tiempo parcial (del 14 al 13,75%), que superan los 3 millones (de esos 3.089.000 empleos parciales, 2.250.000 los tienen mujeres).

Ahora, en 2026, el Gobierno y los expertos creen que España seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que en 2023 (+783.000), 2024 (+468.100) y 2025 (+605.400 empleos), porque creceremos algo menos (+2,2%, frente al +2,9% en 2025). La previsión enviada por el Gobierno a Bruselas, en octubre de 2024, apostaba por crear 1,6 millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos, aunque realmente se han creado +468.100), 2025  (548.645 empleos, aunque se han creado 605.400) y 2026 (494.878 empleos), con el objetivo de que España roce los 23 millones de ocupados en 2026 (22.989.350) y baje su tasa de paro del 10% en 2026 (ya conseguido en 2025).

Los datos de la EPA 2025 indican que estamos en el buen camino para lograr ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque seguimos siendo el país de Europa y de la OCDE (36 paises) con la mayor tasa de paro: 9,93% en España frente al 6% en la UE-27 y el 4,8% en la OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más baja que en Europa: a finales de 2024 trabajaban aquí el 71,4% de los que tienen entre 20 y 64 años, frente al 75,8% que trabajaban en Europa, el 75,1% en Francia o el 81,3% en Alemania, según Eurostat. A lo claro :que España tiene 1,2 millones de personas menos trabajando que las que deberíamos tener si fuéramos como la media europea. Y que trabajan 2,5 millones de españoles menos de los trabajarían si tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.

Ese es nuestro gran reto como país: modernizar la economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más) y que eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos”. En eso deberíamos centrarnos a medio plazo, sin regodearnos en los récords. Y más con un contexto internacional tan incierto. Eso implica tomar 2 medidas a corto plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un pacto político económico y social. Una, aprobar un Plan de empleo, para fomentar la contratación de parados mayores de 45 años, mujeres y jóvenes, sobre todo en esas 6 regiones con más paro que la media, canalizando inversiones públicas y privadas  e incentivos a las contrataciones.

 Y la otra medida, reformar de verdad las oficinas de empleo, porque no ayudan a los parados a recolocarse. Pronto van a cumplirse 3 años de la Ley de Empleo (entró en vigor el 2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se hace un perfil de los parados ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo colocan a menos del 3% de los parados y apenas un 10% de los desempleados hacen cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay registradas 89.977 empresas y 28.977 ofertas de empleo. Urge cambiar la operativa y dotar de medios a estas oficinas de empleo, gestionadas desigualmente por las autonomías.

En resumen, España crece y crea más empleo que el resto de Europa, pero no podemos quedarnos en los récords. Seguimos con el grave problema de fondo: trabaja menos gente y tenemos más paro que en Europa. Ese debe ser el gran reto y el primer objetivo de todo lo que hagamos, porque es la clave para mejorar el futuro. Y no podemos hacerlo sin grandes acuerdos económicos, políticos y sociales, hoy imposibles.

jueves, 5 de marzo de 2020

Mujeres: desigualdad empleo, peor que salarial


Este domingo se celebra el 8-M, contra la discriminación de la mujer, en especial la brecha salarial: las españolas ganan un 21,9% menos que los hombres, 482 euros menos al mes. Es muy fuerte, pero la peor discriminación de las mujeres es “la brecha del empleo”: su tasa de empleo es un 11,5% menor, trabajan 1.650.000 mujeres menos que hombres, cuando son más. Tendría que haber 885.000 mujeres más trabajando si tuvieran la tasa de empleo europea. Y 2,2 millones más si fuesen como las alemanas. Además, las mujeres trabajan menos horas, con peores contratos y cargos, en actividades peor pagadas, factores que explican que ganen una quinta parte menos. Y después, al cobrar el paro, reciben un 16,44% menos. Y al jubilarse, cobran un 34% menos de pensión. Así que la desigualdad les persigue de por vida y en casa, donde cargan con la mayoría de las tareas. Urgen medidas legales para reducir las desigualdades y un Plan de empleo que iguale a las mujeres. Media España exige justicia.

enrique ortega

La mejor noticia para las mujeres españolas en el último año es que ya son más de 24 millones, exactamente 24.011.006 en julio de 2019, según el último Censo, casi un millón más que los hombres (23.089.389). Y han aumentado en +193.841 en el último año. Pero ojo, este aumento tiene “truco”: se debe a que hay más mujeres inmigrantes (+190.743), porque las mujeres españolas apenas aumentan (+3.098 en el último año). Echando la vista atrás, hay 1.137.075 mujeres más que en 2007 (+822.000 nacidas en España), por el efecto del “baby boom”, las nacidas en los años 60 y 70. Pero eso se va a cambiar, dado que han caído los nacimientos en este siglo, con lo que en el futuro habrá menos mujeres nativas: pasaremos de las actuales 21.462.054 mujeres nacidas en España a 20.612.133 españolas nativas en 2033, según las proyecciones de población del INE. Por eso necesitamos inmigrantes.


La otra buena noticia es que en septiembre de 2019 (EPA) se superó el listón de 9 millones de mujeres trabajando, algo que no ha pasado nunca antes en España: en los años de “vacas gordas”, en el mejor momento del empleo (septiembre 2007), sólo había 8.421.000 mujeres trabajando. Y en lo peor de la crisis (marzo 2014), cayeron a 7.785.000 ocupadas. Con estos 6 años de recuperación del crecimiento y del empleo, hasta finales de 2019, las mujeres han recuperado 1.373.300 empleos, una cifra importante, pero menor a la de los hombres (+1.624.400 empleos con la recuperación).


A partir de aquí, empiezan las malas noticias. Y la peor es que la mayor discriminación de las mujeres, el empleo, ha mejorado pero sigue muy lejos de los hombres. Primero, sigue habiendo menos mujeres "activas", que buscan empleo o trabajan, aunque son muchas más que en 2007, porque la crisis ha forzado a muchas mujeres a buscar trabajo para complementar el sueldo (o el paro) del marido. Así, si en 2007, menos de la mitad de las mujeres mayores de 16 años (el 49,61%) eran activas (trabajaban o buscaban trabajo), a finales de 2019 son ya el 53,53%. Pero todavía un 11% menos que los hombres, porque sigue habiendo muchas mujeres “inactivas”, que se quedan en casa a cuidar hijos o padres y maridos. Primera gran desigualdad con los hombres. Eso sí, las españolas (de 15 a 64 años) son ahora algo más activas  que las europeas (69,3% frente a 68,7%), aunque menos que las alemanas (75,2% activas), según Eurostat.


La segunda desigualdad con los hombres, y la más importante, es en el empleo: sólo el 44,78% de las mujeres mayores de 16 años trabajaban a finales de 2019, frente al 56,28% de los hombres. Y lo peor es que esta tasa de empleo es casi la misma que antes de la crisis: trabajaban el 44,21% en 2007. Eso se traduce en que hay 9.158.300 mujeres trabajando en España frente a 10.808.600 hombres, según la última EPA. O sea, trabajan 1.650.000 mujeres menos que hombres, cuando son más población. Y además, las mujeres españolas son las que tienen la 4ª peor tasa de empleo de Europa: un 58,5% (Ojo: mujeres entre 15 y 64 años), sólo por detrás de Grecia (48,1%), Italia (50,1%) y Rumanía (57,4%), alejadas de la media UE-28 (64,3% de tasa de empleo), de Francia (62,3%) y sobre todo de Alemania (73,3% mujeres de 15 a 64 años trabajan), según Eurostat. Significa que si tuviéramos la tasa de empleo femenino de Europa, habría 885.000 mujeres más trabajando. Y si tuviéramos la tasa de empleo femenino de Alemania, habría 2.258.000 mujeres ocupadas más.


Como han aumentado las mujeres activas (que buscan empleo) pero se ha estabilizado el empleo femenino, el resultado es que hay más mujeres en paro que antes de la crisis: un 15,55% de las mayores de 16 años a finales de 2019 frente al 10,39% en 2007. Eso sí, el paro femenino ha bajado con la recuperación (era del 26,57% en 2014), pero las mujeres siguen con más tasa de paro (15,55%) que los hombres (12,23%). Y hay más paradas, según la última EPA de 2019: 1.685.000 mujeres sin trabajo frente a 1.506.100 hombres. También aquí, las mujeres españolas tienen más paro que las europeas, casi el triple: 16% de media en 2019 frente al 6,7% en la UE-28, el 11,8% en Italia, el 8,4% en Francia y sólo el 2,8% de paro femenino en Alemania, según Eurostat. Sólo hay más paro femenino en Grecia (24,2%).


Volviendo al menor empleo de las mujeres, su mayor discriminación, veamos dónde se crea y cómo es. De los 737.300 empleos femeninos netos creados entre 2007 y 2019, la mayor parte se han creado en 5 sectores: actividades sanitarias y servicios sociales (+413.000 empleos), la educación (+164.700 empleos creados), hostelería (+120.900), actividades profesionales (+91.300 empleos) y en la Administración pública (+85.500 empleos). Y hay otros 4 sectores importantes donde ahora trabajan menos mujeres que en 2007: industria (-109.700 mujeres), comercio (-80.400), agricultura (-67.000) y finanzas (-13.500), según la EPA. O sea, que la mujer ha encontrado trabajo sobre todo en la sanidad y cuidado de dependientes, en la enseñanza, la hostelería y algunas profesiones.


¿Qué tipo de trabajo han encontrado? La mayoría de los nuevos empleos han sido trabajos temporales y a tiempo parcial. En consecuencia, de los 8.084.500 mujeres asalariadas hoy, el 72,6% tienen un contrato indefinido (el 75% los hombres) y el 27,4% tienen ya un contrato temporal (25% los hombres). Y del conjunto de mujeres ocupadas (asalariadas, autónomas, empresarias), 9.158.300 mujeres, el 76,16% trabajan a tiempo completo (el 92,96% los hombres ocupados) y un 23,8% trabajan a tiempo parcial (sólo el 7,04% de los hombres ocupados), según la última EPA. En consecuencia, hay 2.182.900 mujeres trabajando sólo unas horas (acaparan el 75% de todo el empleo por horas), no porque quieran sino porque no encuentran un trabajo a jornada completa: de hecho, más de la mitad de ellas (1,25 millones) dicen que “querrían trabajar más horas”.


Visto el panorama del empleo de las mujeres, que trabajan menos horas y con contratos más precarios, se entiende mejor la discriminación más conocida: la diferencia salarial, que ganan un  21,9% menos que los hombres, según la última Encuesta de estructura salarial publicada por el INE. Según estos datos (de 2017), el sueldo medio de las mujeres en España es de 20.607 euros anuales, frente a 26.391 euros los hombres, una diferencia de 5.784 euros anuales (482 euros menos al mes). Una “brecha salarial” que ha mejorado algo desde lo peor de la crisis (era casi del -24% en 2013) pero que es muy similar a la de 2008 (-21,87%). Y está a medio camino en el ranking europeo, encabezado por Estonia (-25,6) y Alemania (-21% de brecha salarial), seguidos por Reino Unido (-20,9%) la media UE (-15,7%) y Francia (-15,4%), con sólo Italia y 5 paises con una brecha inferior al 10%, según Eurostat.


La discriminación no es sólo que las mujeres ganen una quinta parte menos que los hombres sino que además hay más mujeres que hombres con sueldos bajos, según el INE. Así, hay un 18,84% de mujeres (y un 7,82% de hombres) que ganan menos del salario mínimo (707,6 euros en 2017) y un 40,37% de mujeres (y 33,76% de hombres) que ganan entre 1 y 2 veces el SMI (de 707,6 a 1.415 euros). Y que de los asalariados con sueldos bajos, que ganan menos de dos tercios del sueldo medio (unos 3 millones de trabajadores), el 64% son mujeres (casi 2 millones de asalariadas).


¿Por qué las mujeres ganan menos? Hay varias causas. La primera, porque trabajan menos horas y además ganan menos por hora: 13,93 euros/hora frente a 16,1 euros/hora los hombres (aquí ya hay una “brecha” del -15,1%). Las mujeres ocupadas trabajan una media de 30,7 horas a la semana frente a 36,4 horas los hombres. Son casi 6 horas menos a la semana, debido a que tienen muchos más contratos a tiempo parcial. Y estos contratos por horas o días ganan un 39% menos que los contratos a jornada completa. Un dato más: una mujer a tiempo parcial gana de media 10.409 euros, casi la tercera parte de lo que gana un hombre que trabaja a jornada completa (28.716 euros), según el INE.


Otra causa de que las mujeres ganen menos es que trabajan más en sectores peor pagados, con los sueldos medios más bajos: hostelería (13.161 euros de media las mujeres), otros servicios (14.000 euros), actividades administrativas (14.000 euros sueldo mujeres), comercio (17.377 euros) y educación (22.784 euros), sectores donde las mujeres cobran menos o parecido a su sueldo medio (20.607 euros anuales). También trabajan muchas mujeres en tres sectores con una importante brecha salarial: sanidad y servicios sociales (-29,4% diferencia sueldo con hombres), actividades profesionales (-31,2%) y finanzas y seguros (-23% de brecha salarial), según la Encuesta salarial del INE.


La tercera causa de la diferencia salarial es el puesto de trabajo que ocupa la mujer, generalmente más “bajo” en empresas e instituciones, a pesar de que la mayoría de las mujeres están mejor formadas. Sólo hay un 34% de mujeres directivas y gerentes (-22% de brecha salarial) mientras son un 66% de las empleadas de oficina, el 61% de los vendedores y el 60% de los que hacen labores elementales (con brechas del -16 al -28%), según el INE. Y en las 35 empresas del IBEX, sólo16 cumplen el objetivo de tener un 30% de mujeres consejeras, un código de buen gobierno de la CNMV que será obligatorio en 2020 (mientras la Comisión Europea propone que suban al 40%). Además, es bien sabido, hay menos presencia de mujeres en puestos directivos de la Administración, la Universidad, la investigación, la judicatura y la mayoría de empresas, bancos e instituciones. 


La cuarta causa de la brecha salarial es el tipo de contrato, porque un temporal cobra de media un 32% menos que un indefinido. Y si es mujer, menos. De hecho, una mujer con contrato temporal gana casi la mitad (15.972 euros) que un hombre con contrato indefinido (28.231 euros anuales). Y una quinta causa, muy importante, es la edad: cuanto mayor sea la mujer, más aumenta su diferencia de sueldo con los hombres. Así, entre las jóvenes es menor (-14,2% entre 25 y 29 años y -17,6% entre 30 y 34 años) y sube del 20% a partir de los 45 años (-23,4% entre 45 y 49, -24,7% entre 50 y 54 años y -25,6% entre 55 y 59 años), según el INE. Y un tema importante: las mujeres con hijos son las que tienen la mayor brecha salarial, en España (-37,5%) y más en Europa (-60,9%), según los preocupantes datos del Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE). O sea, ser madres es lo que más penaliza salarialmente a las mujeres (la brecha de las solteras es sólo del -0,86%).


Vistas las desigualdades en el empleo y sueldo de las mujeres, les acompañan cuando se quedan en paro, con la “brecha del desempleo”. Al tener peores contratos y sueldos, las mujeres también tienen un peor subsidio de desempleo. Primero, hay más mujeres apuntadas en las oficinas de paro (1.835.209 en diciembre de 2019) que hombres (1.328.396). Y son menos las que reciben alguna ayuda: el 58,2% de las paradas frente al 68,4% de los parados, según el balance del SEPE 2019. Y además, reciben una ayuda peor, porque son menos las que reciben una prestación contributiva (437.751 mujeres frente a 454.871 hombres) y más (576.876 mujeres frente a 391.602 hombres) las que reciben una prestación “asistencial”, de poco importe (430 euros mensuales) y por poco tiempo. Al final, esta distinta ayuda hace que el subsidio de paro medio de las mujeres sea de 752,10 euros al mes y el de los hombres 900 euros, según el SEPE. Hay una “brecha del desempleo” del -16,44%.


Y el equipaje de desigualdad acompaña a las mujeres hasta su jubilación, con peores pensiones debido a que han cotizado menos (menores sueldos) y por menos tiempo (carreras profesionales más cortas, básicamente por la maternidad y los cuidados). La discriminación se ve de entrada en el número de pensionistas: 4,57 millones hombres y 4,32 millones mujeres, a pesar de que hay más. Y cobrando una jubilación hay, a fecha 1 de febrero, 3.738.282 hombres y 2.364.114 mujeres (un tercio menos). Además, hay más mujeres que hombres cobrando pensiones bajas: casi la mitad de las mujeres pensionistas (2,064 millones) cobran menos de 700 euros al mes, algo que sólo les sucede a menos de la cuarta parte de los hombres pensionistas (1,1 millones). Y vayamos a la “brecha de las pensiones”: las mujeres tienen una pensión media (febrero 2020) de 803,29 euros frente a 1.225,64 euros los hombres, una diferencia del -34.46%. Y si miramos la pensión de jubilación, las mujeres cobran de media 877,39 euros y los hombres 1.332,62 euros, una “brecha” del -34,17%. Y esta discriminación va a seguir en los próximos años, porque las nuevas altas de jubilación, los pensionistas que se acaban de jubilar en enero, cobran inicialmente 1.232,26 euros las mujeres y 1.629,19 euros los hombres, una “brecha de jubilación” que sigue alta, en el -24,37%.


Además, las mujeres sufren más años estas menores pensiones porque su esperanza de vida es mayor (85,85 años frente a 80,46 los hombres) y viven más años tras jubilarse (23,07 años las mujeres y 19,22 los hombres). Con ello, corren también más riesgo de necesitar ayuda en su vejez, como demuestra el hecho de que el 65% de los beneficiarios de ayudas a la dependencia son mujeres. Y por ello, sufren más que los hombres el retraso de las ayudas, al ser mujeres los dos tercios de los 269.854 dependientes en lista de espera. Y si 85 de estos mayores dependientes que esperan ayuda mueren cada día sin recibirla, 55 son mujeres.


Como se ve, la discriminación de la mujer no es sólo que gane un 21,9% menos que el hombre sino que lo tiene peor para trabajar y que su empleo es más precario y peor pagado, lo que provoca nuevas “brechas” al quedarse en paro o jubilarse. Y por si fuera poco, la mujer sufre también la discriminación en su propia casa: el 95% de las mujeres españolas (25 a 49 años) cuida a sus hijos diariamente (el 92% en la UE-28) frente al 68% de los hombres (igual que en Europa), según Eurostat. El 84% de las mujeres españolas cocinan y hacen las tareas domésticas (79% en Europa) pero sólo el 42% de los hombres (34% en la UE, 16% en Grecia, 20% en Italia, 29% en Alemania, 36% en Francia y 56% en Suecia). Y tercero y definitivo: las mujeres dedican 38 horas semanales a los hijos y 20 a la casa (58 horas) y los hombres, 23 a los hijos y 11 a la casa (34 horas), según el INE. Y dos apuntes más, muy clarificadores: el 92% de las excedencias laborales por cuidado de los hijos las piden las mujeres y 3 de cada 4 personas que dejan su trabajo para cuidar hijos son mujeres.


Hasta aquí los datos, múltiples, recurrentes y muy explícitos: tenemos un grave problema de discriminación de las mujeres. Y apenas mejora, a pesar de los apoyos y protestas. Sobran palabras y faltan hechos, medidas para forzar la igualdad. Hay que promover una Ley integral de Igualdad de Género, porque las Leyes actuales son insuficientes. Sindicatos y patronal deben pactar Planes de igualdad en las empresas, aplicándolos en cada convenio, con el apoyo de una Inspección de Trabajo que tenga más medios. Urge incluir las peculiaridades del trabajo femenino en la próxima reforma de las pensiones. Y sobre todo, urge aprobar un Plan de empleo femenino, para conseguir en una o dos décadas que haya tantas mujeres como hombres trabajando, en empleos de más calidad. Y eso pasa por favorecer la conciliación familiar, en el trabajo y en casa.


Medio mundo, medía España está discriminada, de la cuna a la tumba. No hace falta ser feminista para verlo: basta con analizar las estadísticas oficiales que he ido desgranando Es el problema más serio que tenemos este siglo, junto al Cambio Climático. Y exige, como la defensa del medio ambiente, asumirlo primero, cambiar la mentalidad de siglos después  y finalmente, tomar medidas drásticas y eficaces. Es, como el Cambio Climático, un reto para todo el país, al margen de las ideologías, donde nos tenemos que volcar todos, Gobierno, empresas, trabajadores, instituciones, la educación y en las casas. Costará tiempo, pero hay que empezar a actuar de verdad. Media España exige justicia.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Las mujeres, discriminadas hasta el año 2186


Han leído bien: las mujeres tardarán aún 170 años en igualarse a los hombres, al ritmo que vamos, según el informe del Foro Económico Mundial. La crisis ha frenado la igualdad de sexos en el mundo y la brecha de género está en el 59%, la mayor desde 2008. España ocupa el puesto 29 en el ranking mundial de desigualdad y las mujeres siguen discriminadas: en el acceso al trabajo, los empleos, el paro, la docencia, las instituciones y la política, en las pensiones y las tareas de casa. Y cobran todavía un 23,2% menos que los hombres: trabajan “gratis” desde el 8 de noviembre hasta fin de año. Vean en este blog las 10 grandes discriminaciones a la mujer en España. Ahora, el mundo debería conseguir  que las mujeres sean iguales a los hombres en este siglo, no en el próximo. En España, urge forzar la igualdad salarial y aplicar políticas de choque para que las mujeres consigan más trabajo y mejores puestos en las empresas. No podemos perder la mitad del talento.

enrique ortega

En España, las mujeres son algo más de la mitad de la población: 23.633.362 españolas, un 50,89% del censo al 1 de enero de 2016 (INE). Y en los últimos 8 años, el número de mujeres ha crecido el doble que el de hombres: +555.908 mujeres frente a +213.576 hombres. Sin embargo, a pesar de que son más habitantes, hay menos mujeres trabajando o buscando trabajo (“activas”), porque muchas se quedan en casa, dedicadas a “sus tareas” y a cuidar a los hijos y a los padres (de los cuidadores familiares de ancianos y dependientes, un 40,7% son mujeres y sólo un 8% son hombres; el resto son cuidadores profesionales). Es la 1ª discriminación: sólo hay 10.606.200 mujeres “activas” (trabajando o buscando trabajo) frente a 12.242.100 hombres. La tasa de actividad femenina (personas de más de 16 años que trabajan o buscan trabajo) es del 53,61% en España, frente al 65,26% en los hombres (EPA tercer trimestre 2016). Eso significa que si en España las mujeres fueran “igual de activas” que los hombres, debería haber 2.685.418 mujeres más trabajando o buscando trabajo.

Supongamos que una mujer no se queda en casa y es “activa”, busca empleo. Pues resulta que tiene más difícil encontrarlo que un hombre. 2ª discriminación: la mujer tarda 4 meses más que un hombre en encontrar su primer trabajo, según un informe del CES. Y eso a pesar de que las mujeres, en general, están mejor preparadas (formadas) que los hombres: hay más mujeres universitarias (un 47% de las que trabajan, frente a un 37,3% de los hombres) y menos mujeres con poca formación, sólo con la ESO o sin haberla acabado (el 28% de las mujeres que trabajan y el 38,4% de los hombres), según los datos última EPA.

Una vez conseguido un empleo, son muchas menos las mujeres que trabajan. 3ª discriminación: hay 8.696.800 mujeres trabajando frente a 11.950.200 hombres, según la EPA del tercer trimestre. Son 6 hombres trabajando por cada 4 mujeres. Eso significa que los hombres tienen una tasa de empleo del 66,59% (trabajan 2 de cada 3 hombres que tienen entre 16 y 65 años) mientras la tasa de empleo femenino es sólo del 55,64% (trabajan poco más de la mitad de las mujeres en edad de trabajar). Si hubiera “igualdad”, deberían trabajar 2.176.240 mujeres más en España.

En toda Europa, la tasa de actividad y de empleo de las mujeres es más baja que la de los hombres, pero la situación de la mujer en España es comparativamente peor. Así, la tasa de empleo de la mujer española (ese 55,64%) es la cuarta más baja de Europa, sólo por detrás de Grecia (43,7%), Italia (48,5%), Malta (52,5%) y Croacia (53,3%), según Eurostat. Y está muy alejada de la tasa de empleo femenina de la UE-28 (61,4%) y de la zona euro (60,3%). Y no digamos de Alemania (el 70,4% de las mujeres trabajan) o Reino Unido (68,7%).

Centrémonos ahora en esa mitad de mujeres españolas que trabajan. La mayoría lo hacen en 6 sectores "marginales", que suelen estar mal pagados: empleadas domésticas y de limpieza (14,5%), cuidadoras y servicios personales (10,1%), dependientas de comercio (8,4%), gestión administrativa (6,4%), hostelería (6,1%) y auxiliares administrativas (4,6%). Y 4ª discriminación: las mujeres tienen más contratos precarios que los hombres. Las mujeres tienen más contratos temporales (el 27,22% de todos sus contratos, frente al 26,71% los hombres) y, sobre todo, muchos más contratos a tiempo parcial: un 23,11% de todos sus contratos (1.944.700 mujeres) son por horas o días, frente a un 7,44% en los hombres (752.400 trabajan a tiempo parcial), según la última EPA. Y si hay casi el triple de mujeres que hombres trabajando a tiempo parcial no es porque ellas lo quieran así: más de 1 millón de esas mujeres (el 55%) trabajan por horas porque no han encontrado otra cosa.

Y claro, si las mujeres trabajan en sectores marginales y con contratos precarios, el resultado es que sus sueldos son peores. 5ª discriminación: las mujeres tienen un sueldo que es un 23,2% más bajo que el de los hombres (en Europa, la brecha salarial de las mujeres es del 14,9%). Ganan de media 19.774 euros brutos al año frente a 25.727 euros los hombres, 5.953 euros menos al año según el INE (última Encuesta de salarios 2014). Y si trabajaran las mismas horas, también habría discriminación, porque el salario por hora de las mujeres es un 14% inferior.  Esto significa que las mujeres trabajan “gratis” una media de 54 días al año, por lo que los sindicatos han hecho campañas denunciando que desde el 8 de noviembre hasta fin de año las mujeres trabajan “gratis”. Y además, las mujeres mileuristas (ganan menos de 1.215 euros brutos) duplican a los hombres (41,1% asalariadas frente al 19,8% de hombres asalariados). Y también hay el doble de mujeres que hombres que ganan sólo el salario mínimo (655,20 euros al mes en 14 pagas): 1,5 millones de mujeres frente a 739.000 hombres.

Pero ya no es sólo que las mujeres ganen menos en su trabajo. Es que, además, no suelen ascender a puestos directivos ni llegan a los Consejos de Administración, a pesar de que están más preparadas. 6ª discriminación: el 67% de las empresas españolas no cuenta con ninguna mujer en puestos directivos, según datos de Informa. Y sólo un 18,5% llega a los Consejos de Administración de las grandes empresas del IBEX, frente a un 20/25% en el resto de Europa y al 40% que propone la Comisión Europea. Y lo mismo en casi todos los ámbitos, desde la Universidad (20% de catedráticas y 40% de profesoras) a la Judicatura o la política (39,4% de diputadas y 5 mujeres de 13 ministros).

Y vayamos a las mujeres que no trabajan y están en paro: son 2.191.400 mujeres desempleadas frente a 2.129.400 parados hombres, según la EPA. Y como ya pasaba antes de la crisis, la tasa de paro femenino (% de paradas sobre mujeres activas) es superior a la de los hombres. 7ª discriminación: hay un 20,66% de mujeres en paro frente a un 17,39% de hombres, según la EPA del tercer trimestre. Y aquí, de nuevo, la situación de la mujer española es peor que la de la mujer europea. Por dos razones. Una, porque el paro femenino en España duplica el paro femenino europeo: 10,3% en la UE-28 y 8,7% en la zona euro (3,8% en Alemania y 4,9% en Reino Unido), según Eurostat. Y la segunda, porque en Europa no hay tanta diferencia entre la tasa de paro femenina (8,7%) y la masculina (8,3%).

Otra diferencia con Europa es que las paradas en España llevan más tiempo sin trabajo: aquí, el 57,66% de las paradas llevan más de un año en el desempleo (y el 55,5% de los parados hombres), frente al 49% de las paradas europeas, según Eurostat. Eso hace que a muchas mujeres españolas se les haya acabado el paro (500.000 llevan más de 3 años paradas) y no cobren el desempleo. 8ª discriminación: sólo el 49,18% de los que cobran el paro son mujeres, según datos del SEPE, cuando ellas son el 50,72% de todos los parados. Y además, como ganan y cotizan menos que los hombres, cobran también menos subsidio de paro, un 15% menos de media, según los últimos datos del SEPE.

Y sigamos con la vida de las mujeres. Trabajen en una empresa o estén en paro, les toca atender la casa y a los hijos. 9ª discriminación: las mujeres trabajan más que los hombres en el hogar y atendiendo a sus hijos. En las tareas del hogar, el 91,9% de las mujeres trabajan una media de 4,29 horas al día frente a 2,32 horas de sólo el 74,7% de los hombres, según los datos del INE. Y en cuanto a los hijos, son las mujeres las que piden las bajas por maternidad (en 2016, sólo un 8,96% de padres las han pedido) y las que abandonan incluso el trabajo para cuidar a sus hijos (lo han hecho el 23% de las mujeres trabajadoras frente a sólo un 4,8% de los hombres).

Y avancemos ahora en la vida de las mujeres españolas, hasta el momento en que se jubilan. 10ª discriminación: las mujeres se jubilan más tarde que los hombres y con menos pensión. De media, las mujeres se jubilan a los 64,7 años, casi un año más tarde que los hombres (63,8 años), según los últimos datos del Ministerio de Empleo. Y como lo hacen con sueldos más bajos y menos tiempo cotizado (porque empiezan a trabajar más tarde y muchas interrumpen el tiempo de trabajo para cuidar a sus hijos), el resultado es que las pensiones de jubilación de las mujeres son un 30% más bajas: 937,36 euros de jubilación media las mujeres frente a 1.335,90 euros los hombres, en todos los regímenes (y 1.022 frente a 1.568,98 en el régimen general). Y la pensión media de viudedad es de 639,81 euros mensuales (y un 92,45% la cobran mujeres). Además, si miramos los datos del Ministerio de Empleo, observamos dos discriminaciones más. Una, que las mujeres tienen más pensiones bajas: el 53% de las mujeres reciben una pensión inferior a 655 euros mensuales, frente al 25% de los hombres. Y la otra, que sólo 1 de cada 3 pensiones de jubilación la recibe una mujer: hay 3.619.273 pensiones para hombres y 2.144.711 para mujeres.

Para terminar, las mujeres tienen que vivir con pensiones más bajas durante más años que los hombres, porque son más longevas, viven 5 años más: la esperanza de vida de las mujeres es hoy de 85,41 años mientras en los hombres es de 79,94 años, según el INE. Eso significa que las mujeres han de mantenerse casi 21 años desde que se jubilan y los hombres 16 años. Pero es que dentro de 50 años, la esperanza de vida de las mujeres llegará a los 91,64 años frente a los 88,60 años que vivirán de media los hombres, según las proyecciones del INE. Así que las mujeres ancianas se las tendrán que ingeniar para sobrevivir casi 25 años desde que se jubilen (a los 67 años), frente a 21,6 años los hombres. Y eso, además, con unas ayudas a la Dependencia recortadas e insuficientes, que en un 65% son para mujeres ancianas o dependientes.

Hemos seguido el rastro a las 10 principales discriminaciones de la mujer en España, con datos oficiales donde se ve que “ser mujer en España es un mal negocio”. Claro que la discriminación de la mujer se da en todo el mundo y también en Europa, donde hay menos mujeres activas que hombres (51,30% frente a 64,40%), menos empleadas (61,4% frente a 71,8%) y más paradas (8,7% frente a 8,3%), con menos sueldo (un 14,9% menos) y menos promoción en las empresas. Y en todo el mundo, con la crisis, la mujer ha perdido terreno frente al hombre, captando menos empleos nuevos, con peores salarios y más precariedad. Y también se ha dado marcha atrás, desde 2008, en educación, salud y poder político, según el Informe global de la Brecha de Género 2016, elaborado por el Foro Económico Mundial. De hecho, sitúa la brecha de desigualdad (económica, educativa, sanitaria y política) en el 59%, la tasa más alta desde 2008. Y este informe coloca a España en el puesto 29 en el ranking mundial de desigualdad por género entre 144 paises, por detrás de 14 paises europeos (Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia, los 4 más igualitarios del mundo, Irlanda, Eslovenia, Suiza, Alemania, Holanda, Francia, Dinamarca, Reino Unido, Estonia y Bélgica).

El informe sobre la brecha de género del Foro Económico Mundial señala su preocupación por el futuro, no sólo porque los avances en la igualdad son muy lentos sino porque la desigualdad se puede agravar por los avances tecnológicos, que van a recortar 5 millones de empleos en todo el mundo para 2020, según la OCDE, por la “cuarta revolución industrial”. De ahí que proponen tomar medidas más decididas contra la discriminación de género en todo el mundo, porque al ritmo actual, la igualdad de sexos no llegará hasta el año 2186, dentro de 170 años, según este informe del Foro Económico Mundial.

La perspectiva es aterradora para las mujeres, que llevan un siglo peleando activamente por sus derechos económicos, sociales y políticos. Por eso, urge tomar medidas efectivas en pro de la igualdad, a nivel mundial (como se ha hecho en la lucha contra el Cambio Climático) y en España. Los sindicatos piden ya al nuevo Gobierno que se pacte y apruebe una Ley de igualdad salarial, para que las mujeres ganen lo mismo que los hombres. Y también plantean que hay que llevar los Planes de igualdad a la mayoría de las empresas: la Ley de igualdad de 2007 (Zapatero) obliga a aprobar estos planes a las empresas de más de 250 trabajadores, pero quedan fuera más de 3 millones de empresas, donde trabajan el 99% de las mujeres. En estas empresas habría que pactar Planes para mejorar la situación laboral de las mujeres, desde las políticas de selección de personal a la promoción interna, sin olvidar temas como salarios, horarios, bajas y conciliación.

Pero no basta con buscar la igualdad laboral en las empresas. El Gobierno debe ayudar, con medidas como la promoción de guarderías, que en España son insuficientes y caras. De hecho, nuestro país dedica sólo el 0,6% del PIB al gasto público en guarderías, la mitad que Francia (1,2% PIB) o Reino Unido (1,1%). Y hay que buscar recursos para que los hombres se puedan tomar un permiso de paternidad de 4 semanas (como preveía la Ley de igualdad para 2011). Y en paralelo, hay que legislar para que haya unos horarios más racionales, que permitan dejar de trabajar antes de las 6 de la tarde. Y también, imponer cuotas obligatorias para promover a la mujer en los Consejos de las empresas y en muchos puestos institucionales. Está claro que “imponer cuotas” es discutible, pero resulta evidente que es una forma efectiva de avanzar: Italia aprobó cuotas en 2011 y las mujeres en Consejos de empresas han pasado del 6% a casi el 30% en sólo cinco años. Además, urge  que el Gobierno apruebe un Plan de choque contra el paro, donde una de sus prioridades sea recolocar a las mujeres, sobre todo a las que llevan más años sin trabajar.
Estas medidas y otras propuestas por la OIT han de pactarse, tras un gran debate sobre uno de los grandes problemas pendientes, del que se habla mucho y se avanza poco. No podemos esperar otros 170 años para resolverlo. Perdemos el talento de la mitad de la población y eso, además de injusto, es un gran despilfarro para el país. Hay que afrontar de verdad, con medidas eficaces, esta gran asignatura pendiente: la igualdad entre sexos. Para que nuestras tataranietas, al menos, vivan igual que los hombres. No es mucho pedir.