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jueves, 26 de abril de 2018

EPA marzo 2018 : menos empleo y más paro


En el primer trimestre de 2018 se han perdido 124.100 empleos, casi el doble de los perdidos en el primer trimestre de 2017 y 2016, a pesar de que este año ha caído la Semana Santa en marzo, no en abril, y eso debería haber creado empleo. Pero el empleo ha “pinchado”, en los servicios y en la industria y en 15 autonomías. Y también ha subido el paro, mientras la mitad de los parados llevan ya más de 1 año sin trabajar y no cobran ningún subsidio. Pero  además, el Gobierno va a cambiar los subsidios desde el 1 de mayo, recortando más las ayudas al 75% de los parados, mientras las oficinas de empleo ni forman ni recolocan. Seguimos con más del doble de paro que Europa y este año puede ser malo para el empleo, porque se está enfriando el turismo, el petróleo bate récords y sube el euro y los tipos, lo que puede frenar el crecimiento, ya más moderado en Europa. Urge pactar  un Plan de empleo, con ayudas y medidas para emplear a jóvenes, mujeres y mayores. Es la gran preocupación de los españoles. Dejen de ocuparse de otras cosas y consigan más trabajo decente.


El primer trimestre siempre es malo para el empleo, porque se acaban los contratos de Navidad y rebajas. Pero este año, la Semana Santa ha caído en marzo, no en abril, lo que debía haber mejorado el empleo. No ha sido así: se han destruido 124.100 empleos en el primer trimestre, según la EPA conocida hoy, el doble de empleo perdido que en los dos últimos años (-69.800 empleos perdidos en 2017 y -64.600 en 2016). El empleo ha “pinchado” sobre todo en los servicios (-110-500 empleos), en el turismo, la hostelería y el comercio, y en la industria (-39.400 empleos), mejorando en la agricultura (+13.100 empleos) y en la construcción (+8.200 empleos). El empleo se ha perdido más entre las mujeres (-69.000 empleos) que entre los hombres (55.100) y en casi todas las edades: entre los trabajadores de 30 a 40 años (-93.400 empleos), los menores de 30 años (-35.300) y los que tienen de 50 a 54 años (-25.700 empleos). Y sólo se ha creado empleo  en Madrid (+21.900) y Canarias (+7.600), perdiéndose en las 15 autonomías restantes, más en la Comunidad Valenciana (-38.200), Baleares (-31.600) y Castilla la Mancha (-21.900 empleos).

El poco empleo creado este primer trimestre ha sido otra vez un empleo muy precario, aunque menos que en 2017: de los 4.943.000 contratos firmados entre enero y marzo (una barbaridad, porque se hacen muchos para cada empleo), el 89,06% fueron temporales y un 10,94% indefinidos, más que el 9,88% de contratos indefinidos firmados en todo 2017, según datos de Empleo. Y un 34,05% fueron a tiempo parcial, por horas, mientras el 65,95% eran contratos a jornada completa. Con ello, sólo el 6% de todos los contratos firmados en 2018 han sido “normales”, fijos y a jornada completa, una precariedad que se arrastra desde 2009. Y por ello, el 26,11% de todos los trabajadores asalariados tienen ahora un contrato temporal (la cuarta parte de los nuevos, por menos de una semana), el porcentaje más alto en Europa. Y un 15% tienen un empleo a tiempo parcial, el 60% porque no encuentran otro.

La pérdida de empleo ha aumentado el paro en el primer trimestre, aunque sólo en +29.400 personas, porque se ha reducido el número de personas que buscan trabajo (los “activos”) en 94.700 personas (“desanimados, que tiran la toalla y ya no buscan empleo). Con ello, el número de parados sube a 3.796.100, según la EPA de hoy, con lo que la tasa de paro sube al  16,74%. Y somos el 2º país con más paro de Europa (tras el 20,8% de Grecia) y tenemos más del doble de paro que el continente (7,1% en la UE-28 en febrero) y cinco veces el paro de Alemania (3,5%), según los últimos datos de Eurostat. Y lo peor es el paro juvenil, de los menores de 25 años: en España afecta al 40,8% de jóvenes, frente al 17,3% en Europa (UE-28), el 22,6% en Francia, 12,2% en Reino Unido y 6,7% en Alemania.

El paro en España se concentra en las mujeres (son más de la mitad de los parados: 1.955.400, con una tasa del  18,54%, frente al 15,18% los hombres), los jóvenes (37% de paro entre los menores de 29 años), los inmigrantes (24,28% de paro) y los mayores de 50 años (el 15,25% de paro, el triple que en 2007), donde ya hay 999.400 españoles mayores sin trabajo (y sin posibilidad de tenerlo la mayoría). Además, el paro se concentra  también en 6 autonomías, que mantienen una tasa de paro “insoportable” superior al 20%: Ceuta (31,44%), Melilla (27,24%), Extremadura ( 25,94 %),  Andalucía ( 27,74 %), Castilla la Mancha (20,68%) y Canarias ( 20,62%), la media España pobre, que contrasta con el paro “casi europeo” de la España rica, Navarra ( 10,54% de paro), País Vasco (10,76% ) y la Rioja (11,03%). Y un dato estremecedor: han aumentado (+ 31.300) los hogares donde no trabaja nadie: son ya 1.241.800 hogares con todos sus miembros en paro.

Pero quizás el dato más preocupante es que el paro se enquista y la mitad de los parados llevan más de 1 año sin trabajar, los llamados “parados de larga duración”: en marzo de 2018 eran 1.888.700 personas, el 49,75% de todos los parados, según la EPA del primer trimestre (en la UE-28 son el 43% de los parados). Y de ellos, 1.363.800 llevan ya parados más de 2 años y un millón largo más de 4 años sin trabajo, según un estudio de Fedea. Son una enorme bolsa de “parados crónicos”, que tienen muy difícil volver a trabajar, porque están “fuera del mercado”. Y no sólo por su edad (un tercio superan los 50 años) sino porque tienen poca formación: un 63% de estos parados de larga duración sólo tienen la ESO (o incluso menos) y eso les aleja aún más de poder ser contratados.

Mientras ven difícil recolocarse, el mayor problema de muchos de estos “parados viejos” es sobrevivir, porque tras tantos meses en el paro, se les ha agotado el subsidio en muchos casos. Y así nos encontramos con que más de la mitad de los parados EPA no cobran ya ningún subsidio de paro: en febrero de 2018, según los últimos datos de Empleo, sólo cobraban alguna ayuda 1.913.555 parados, el 50,4% de los parados estimados (EPA). Y encima, de los parados que cobran, sólo algo más de un tercio (773.381 parados) cobran el subsidio contributivo de 821 euros al mes y los dos tercios restantes cobran un subsidio asistencial (de 6 a 11 meses) de sólo 426 euros mensuales. Los 1.882.545 parados restantes (el 49,6% del total) no cobraban nada, ningún subsidio: cuando Rajoy llegó a la Moncloa, a finales de 2011, los que no cobraban ningún subsidio eran el 44,5% de los parados).

Esta rebaja en el número de parados que cobran alguna ayuda es algo buscado, tras los recortes aplicados en 2012 y después a las prestaciones por desempleo, con objeto de recortar el gasto y el déficit público. Así, el gasto en desempleo ha pasado de un máximo de 32.366 millones en 2009 a 17.397 millones que se gastaron en 2017, según la liquidación del Presupuesto. Y esa caída del gasto (-46,26%) no se corresponde con la caída del paro estimado en esos años (-559.800), que ha sido menor (-12,93%), con lo que ha caído el porcentaje de parados que no cobran y los que cobran reciben menos (821 euros mensuales  frente a 864 euros en 2011) y de forma muy desigual: en Baleares, los parados cobran 984,60 euros de subsidio frente a 696,30 en Extremadura y 784,60 euros en Canarias.

El Gobierno Rajoy busca seguir recortando el gasto en los parados, para que le ayuden a rebajar el déficit público como ha prometido a Bruselas. Y por eso, ha propuesto a las fuerzas sociales una reforma del seguro de paro que entra en vigor este 1 de mayo, aunque los sindicatos están en contra. Elcambio afecta al subsidio asistencial, el que cobran los que ya han agotado el seguro contributivo por el que cotizaron. Ahora había tres modalidades (Renta activa de inserción, Plan Prepara y Programa de Activación para el Empleo) que se van a unificar en una sola (Renta complementaria de Desempleo, RED). Se cambian los plazos y requisitos, de tal manera que un 75% de los actuales beneficiarios van a salir perdiendo, según el análisis de CCOO. Los parados con responsabilidades familiares perderán entre 1 y 3 meses de subsidio y los que además tienen más de 45 años, perderán 9 meses, según UGT. Y los que parados con responsabilidades familiares que han cotizado entre 6 y 12 meses, perderán entre 3 y 42 meses de subsidio. Además, la nueva ayuda será de 430 euros mensuales, menos de lo que reciben los parados del Plan Prepara con familia (457 euros) y no tendrán ayuda los parados cuyo cónyuge gane poco más del salario mínimo.

Así que si hoy reciben ayudas la mitad de los parados, pronto van a ser aún menos. Y encima, tampoco les ayudan las oficinas de empleo (SEPE) a formarse ni a encontrar trabajo. ). Los datos son demoledores. Uno, los parados tardan 9 meses y medio (de media) en recibir la primera atención personalizada en la oficina del SEPE y un tercio de ellos la reciben cuando llevan ya más de un año parados, según un detallado estudio de Fedea. Dos, el 91,3% de los parados registrados no recibe ninguna orientación personalizada para encontrar trabajo. Y tres, sólo el 2% de los parados encuentran trabajo gracias a las oficinas de empleo, frente al 10% de media en Europa y en Alemania. El resto lo encuentra gracias a las ETTs privadas (el 17%) y sobre todo por su cuenta (81%). Y además, Las oficinas de empleo tampoco forman a los parados: en 2016, sólo 152.544 parados recibieron cursos de formación, un 4,12% de los parados registrados, según las últimas estadísticas del SEPE.

Con este panorama (empleos perdidos y mucho parado sin salida), España debería plantearse crecer mucho más y crear más empleo, para acercarse a niveles europeos. Porque no sólo tenemos más del doble de paro que Europa (16% frente al 7,1%) sino que tenemos mucha menos gente trabajando, razón por la que somos más pobres: la tasa de empleo en España es del 65,5% (trabajan dos tercios de los españoles entre 20 y 64 años), mientras en la UE-28 trabajan el 72,2%, según Eurostat. Eso significa que para ser como Europa, deberían trabajar un 6,7% más de españoles, casi 2 millones más. O sea, que no se trata sólo de recuperar el empleo de antes de la crisis (20,7 millones en septiembre 2007, cuando ahora trabajan 18,87 millones), sino también crear 2 millones más (22,7 millones). Habría que crear, en total, 3,8 millones de empleos para tener un nivel de ocupación europeo.

Este debería ser el gran objetivo nacional, no regodearse en el triunfalismo del Gobierno Rajoy, que se apunta el triunfo de haber creado 2 millones de empleos desde 2014 (aunque en realidad sólo han creado 721.200 empleos desde que llegaron, a finales de 2011). Y no es un objetivo fácil, porque aunque España crece casi al 3%, no crea mucho empleo (490.300 en 2017) y el 90% del empleo que se crea es precario, temporal y a tiempo parcial. Y encima, el empleo indefinido tampoco es seguro: un 40% de los contratos indefinidos no sobreviven más de un año, según  un reciente estudio publicado en el blog Nada es gratis.

Además, 2018 puede ser un año difícil para crecer y crear empleo (el Gobierno espera que se creen 475.000 nuevos empleos), porque hay tres incertidumbres en el horizonte: el posible pinchazo del turismo extranjero este verano (Turquía y Egipto han recuperado 1,4 millones de turistas solo en enero y febrero), el principal motor del empleo en España, la subida récord del petróleo (ha superado los 75 dólares barril, el máximo desde 2014), que encarecerá la factura energética del país y quitará dinero a familias y empresas, y la subida del euro (ronda los 1,23 euros por dólar), que encarece el turismo y las exportaciones, recortando también crecimiento y empleo. Y sin olvidar la esperada subida de tipos, empujada por EEUU, que subiría los intereses de la deuda del Estado, empresas y familias, restando también empuje a la economía, que ha moderado su crecimiento en la eurozona, según acaba de advertir Draghi, presidente del BCE. Por todo ello, urge que el Gobierno ponga el contrapunto a estas incertidumbres, reanimando la economía, no haciendo más recortes como plantean los Presupuestos 2018.

Y sobre todo, hay que poner la prioridad en el empleo y el paro, que sigue siendo la primera preocupación de los españoles. Eso pasa por pactar de una vez un Plan de empleo, asentado en 4 patas: más ayudas a los parados (intentar que cobren alguna ayuda 1 millón de parados más, lo que costaría unos 5.000 millones anuales), mejorar la formación de los parados (es un escándalo que haya 1.800 millones de euros del presupuesto de formación sin gastar, según denuncia la patronal), reformar las oficinas de empleo a fondo (para que asesoren y recoloquen a los parados) y Planes específicos de empleo para jóvenes, mujeres y mayores de 50 años, los que más sufren el paro. En paralelo, habría que aprobar un Plan de choque contra la precariedad, con medidas de “palo” (aumentar la inspección de Trabajo para detectar el fraude de contratos temporales que debían ser fijos) y “zanahoria” (ayudas a las empresas que hagan fijos a temporales y subida de cotizaciones a las que abusen de la temporalidad), empezando por los sectores más precarios, como la hostelería, el turismo o el comercio, para imponer sanciones y dar ejemplo al resto.

Con la EPA del primer trimestre, el Gobierno tiene difícil hacer su habitual “triunfalismo barato”, mientras a la mayoría de españoles les sigue preocupando tener un empleo precario y mal pagado, que en cualquier momento pueden perder. Y a 3.796.100 españoles (1 de cada 6), seguir sin trabajo. Hay que plantearse de una vez por todas tomar medidas de fondo y afrontar ya el gran problema que nos hace diferentes de Europa: trabajamos mucha menos gente y tenemos más del doble de paro. Se puede arreglar, en unas décadas, pero hay que tomar medidas ya. No dejar pasar los meses y los años, agarrándose a que “se crea empleo”: ahora, ni eso. Muchos no lo tienen y otros están subempleados. No los olviden.

jueves, 26 de octubre de 2017

EPA septiembre 2017: urge un Plan de empleo


El grave conflicto de Cataluña no puede ocultarnos el problema que más preocupa a los españoles: el paro. Sobre todo cuando la EPA de hoy indica que se crea poco empleo (235.900, como el verano anterior) y que cae menos el paro. Y además, 19 de cada 20 contratos que se firman son precarios (temporales o por días y horas). Seguimos con más del doble de paro que Europa y la mitad de los parados son de larga duración y no cobran ya nada. El Banco de España y el FMI acaban de alertar que España sólo crea empleo en bares, tiendas y servicios, un empleo muy poco productivo y que obliga a cambiar el modelo económico. Urge aprobar un Plan de empleo que mejore las ayudas y la formación de los parados, reforme las oficinas de empleo y reduzca el fraude en los contratos temporales (sólo un 10% se hacen fijos). Y aprobar medidas para reanimar la economía, que en 2018 va a crecer mucho menos (no sólo por Cataluña) y creará menos empleo. Si han pactado afrontar juntos el problema de Cataluña, ¿por qué no acuerdan un Plan de empleo?



                                                                                           enrique ortega

El verano suele ser una buena época para el empleo, por el turismo, la agricultura y los servicios. Este año, en el tercer trimestre se han creado 235.900 nuevos empleos, según la EPA conocida hoy, casi los mismos que el verano anterior (226.500) y más que en el de 2015 (182.200 empleos). La mayoría de empleos se han creado en los servicios (+ 236.400), por el turismo, seguidos de lejos por la industria (+34.100), la construcción (+21.000), mientras pierde empleo el campo (-55.000). Se han creado más empleos entre los hombres (+163.600) que entre las mujeres (+72.300), concentrándose los nuevos trabajos entre los jóvenes de 20 a 24 años (+101.000) y los mayores de 45 años (+102.300). Y se ha creado empleo en todas las autonomías, pero sobre todo en Comunidad Valenciana (+47.400), Cataluña (+46.100, 26.500 menos que en el trimestre anterior), Madrid (+40.200) y Baleares (+31.300).

Se vuelve a crear empleo, tras la caída del primer trimestre (-69.800 empleos perdidos), aunque menos que en el segundo trimestre (+375.000 empleos). Lo peor es que el empleo creado sigue siendo muy precario: el 91,09% de los empleos creados de enero a septiembre de 2017 han sido temporales y sólo el 8,81% son contratos fijos, una tendencia que se repite desde que se empezó a crear empleo en 2014. Y más de un tercio (35,45%) son contratos a tiempo parcial, por horas o por días (la cuarta parte, menos de usa semana), según Empleo. O sea, que de los 420.000 empleos creados este año, sólo el 5,7% son empleos de calidad: fijos y a tiempo completo. Que 19 de cada 20 contratos que se firman son “precarios”.

Gracias al empleo creado en el tercer trimestre, el paro vuelve a bajar, en 182.600 personas, menos que en los dos años anteriores (-253 900 en 2016 y -253.900 en 2015), porque han aumentado los españoles que buscan trabajo. Con ello, la cifra de parados EPA queda en 3.731.700 desempleados. Y la tasa de paro baja de nuevo, al 16,38%, la menor desde 2008, aunque seguimos con más del doble de paro que Europa (7,6% en la UE-28 y 9,1% en la zona euro en agosto, según Eurostat), sólo superados por Grecia (21,2% de paro) y muy lejos del paro de Alemania (3,6%) o Reino Unido (4,3%) e incluso Portugal (8,9%), Francia (9,8%) e Italia (11,2%).Y lo peor es que el paro juvenil (menos 25 años), aunque ha bajado al 36% en España, duplica con creces el paro de los jóvenes europeos (16,7% en agosto).

El paro español se concentra en las mujeres (son más de la mitad de los parados, 1.921.000, con una tasa del 18,21%, frente al 14,80% los hombres), los jóvenes menores de 25 años (36% de paro) y los mayores de 50 años (el 14,5% en paro, el triple que en 2007), donde hay ya 925.200 españoles maduros sin trabajo (y sin perspectiva de tenerlo), según la EPA. Y se ceba también en los inmigrantes, cuya tasa de paro (22,7%) supera a la de los españoles. Por autonomías, hay 5 regiones que siguen con una “tasa de paro insoportable”, superior al 22%: Melilla (26,16% de paro), Extremadura (24,76%), Andalucía (25,41%), Ceuta (22,36%) y Canarias (21,87%), la media España más pobre, que contrasta con el paro “casi europeo” de Navarra (10,52%), País Vasco (11,56%) y la Rioja (12,62%). Y un dato estremecedor: todavía hay 1.193.900 hogares donde todos sus miembros están en paro, no trabaja nadie.

Pero quizás el dato más preocupante es que la mitad de los parados no cobran ninguna ayuda: de los 3.731.700 españoles que se consideran parados (EPA 3º trimestre 2017), estén o no apuntados en las oficinas de empleo, hay 1.836.008 parados que no cobran ningún subsidio, el 49,21% de los parados EPA (al llegar Rajoy a la Moncloa, en diciembre de 2011, los que no cobraban eran el 44,5% de los parados EPA). Y de los 1.895.692 parados que sí cobran algo, según el Ministerio de Empleo, sólo 815.174 perciben una prestación contributiva (783 euros de media) y la mayoría, el millón restante, cobran sólo 426 euros de una prestación asistencial (parados de larga duración con cargas familiares), que se les acaba en 6 meses. Todo ello se debe a los recortes que hizo el Gobierno Rajoy en las prestaciones de desempleo, para rebajar el déficit público a costa de “ahorrar con los parados”: si en 2012 se gastaron 31.680 millones en los parados, en 2017 se van a gastar casi la mitad, 18.318 millones. Resultado: que casi la mitad de los parados (el 48,5%) son pobres, según el INE.

Si la mitad de los parados no cobran nada se debe, sobre todo, a que se les ha acabado el subsidio, porque llevan mucho en paro. Porque otro problema en España es que hay mucho paro “viejo”, parados “de larga duración (más de 1 año en paro): en septiembre eran ya 1.891.100 parados, el 49,2% del total, según la EPA de hoy (en la UE-28, son el 44% de los parados). De ellos, 1,36 millones llevan parados más de 2 años y 1 millón llevan más de 4 años, según un estudio de Fedea. Son una bolsa de “parados crónicos” que tienen muy difícil volver a trabajar algún día. Y más porque tienen poca formación: el 63% de estos parados de larga duración sólo tienen la ESO o incluso menos, según la EPA. Y mucha edad: un tercio (32,3%) de todos los parados de larga duración tienen ya más de 50 años.

Ahora se espera que el empleo crezca algo menos en el cuarto trimestre, como es habitual y por la crisis de Cataluña (allí se genera el 30% del empleo total), que pasará factura al turismo, al comercio y a muchas industrias. La previsión del Gobierno es cerrar el año 2017 con unos 500.000 nuevos empleos. De ser así, España habría creado en los últimos 4 años (desde el 2º trimestre de 2014) un total de 1.872.900 nuevos empleos, todavía menos de la mitad de los empleos perdidos con la crisis (-3.802.800). Eso significa que todavía quedan 2 millones de empleos por recuperar. Y al ritmo actual, con los 425.000 empleos que el Gobierno espera crear en 2018, se tardarían todavía 5 años en conseguir que en España trabajaran tantos como antes de la crisis. Y además, hay que buscar trabajo para las nuevas generaciones.

El problema de fondo es que el modelo económico español “no da de sí más empleo, como ha advertido recientemente el Banco de España: el motor de los empleos creados estos años es el turismo y la construcción y parece que ambos “han tocado techo”, según este estudio. Y por eso, proponen diversificar la economía y volcarse más en la industria y otros sectores innovadores, donde se crea menos empleo en España que en Europa. Y para ello, propone el Banco de España, hay que volcarse en mejorar la formación de los españoles (el 42% de los adultos apenas tiene la ESO, frente al 20% en Europa) y en cambiar el modelo de crecimiento: pasar de un país de tiendas, bares y hoteles a un país de empresas innovadoras y competitivas, algo que tarda décadas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) coincide en esta idea en su último informe sobre España (6 octubre 2017): la mayoría del empleo (70%) se da en España en sectores poco productivos (turismo, comercio, hostelería, servicios y administración pública), que crean menos riqueza por empleo, mientras que el empleo cualificado es escaso (7,5%) y se concentra en Madrid y Cataluña.

Además de crear poco empleo cualificado, el gran problema del empleo en España es su precariedad: España es el 2º país de Europa con más empleos temporales (26,8%, 4.206.100 trabajadores), sólo por detrás de Polonia (27,5%) y muy por encima de la media UE (14,2%), según Eurostat. Y hay dos “peculiaridades” más. Una, que España es, además, el 2º país europeo con más “empleo temporal no deseado” (porque no encuentran otro): lo sienten así un 91,4% de los trabajadores temporales, sólo por detrás del 92,2% de Chipre y muy por encima del 62% de media en Europa. Y la otra, que España es el 3º país europeo donde menos contratos temporales se hacen fijos: sólo el 9,8% de los contratos temporales hechos en 2015 se hicieron fijos en 2016, frente al 23,7% en Europa (UE-28), el 55,3% en Reino Unido, el 28,7% en Alemania, el 27,3% en Portugal y el 19,6% en Italia y sólo peor que Francia (un 10,9% de temporales se hacen fijos) y Grecia (16,9%).

Y si miramos los contratos a tiempo parcial, por horas o días (el 26% se hacen por 1 semana o menos), los tienen ya el 15,25% de los trabajadores, menos que en Europa (19,5%), pero hay 2 datos preocupantes. Uno, que España es el país europeo donde más ha crecido el trabajo a tiempo parcial durante la crisis. Y el otro, que el 60% de los españoles que trabajan a media jornada o por horas (sobre todo mujeres y jóvenes) preferirían trabajar a jornada completa, frente a sólo un 27,5% de europeos que trabajan “forzosamente” por horas, según la OIT.

Esta enorme precariedad laboral no sólo indica que “el triunfalismo” del Gobierno Rajoy sobre el mucho empleo que han creado es un “espejismo” engañoso, sino que acarrea un rosario de problemas a los españoles y a la economía. Por un lado, la gran precariedad se traduce en salarios muy bajos: un trabajador temporal gana un 33% menos que uno fijo (16.422 euros frente a 24.561 euros de media, según el INE) y un trabajador a tiempo parcial cobra menos de la mitad que uno que trabaja a jornada completa (10.065 euros frente a 27.039 euros). Y tener a muchos trabajadores precarios cobrando poco se traduce en menos consumo (y por ende, menos crecimiento y menos empleo), menos ingresos por impuestos (más déficit), menos cotizaciones y un fuerte déficit de las pensiones.

Así que ya no es sólo que el empleo que se cree sea precario y eso inquiete a millones de familias, muy vulnerables. Es que además, este empleo de mala calidad lastra la recuperación. Por eso, afianzar el crecimiento y aumentar el empleo pasa por mejorar la calidad del empleo que se crea, para que haya más contratos fijos y a jornada completa, no seguir con el fraude de hacer contratos temporales o por horas para empleos que son estables. Urge aprobar cuanto antes un Plan de empleo con 4 patas: aumentar el número de parados que cobran ayudas (al menos que cobren 1 millón de parados más, lo que costaría unos 5.000 millones anuales), poner en marcha más políticas activas de empleo (gastar 2.500 millones más en formación y orientación profesional, junto a nuevos incentivos a la contratación), reformar a fondo las oficinas de empleo (el SEPE no funciona, por falta de personal y políticas de ayuda a los parados: bastarían 1.000 millones más para que despegue) y un Plan contra la precariedad laboral, con el palo y la zanahoria: más medios contra el fraude y ayudas para mejorar la calidad de los contratos (otros 1.500 millones).

En total, habría que gastar unos 10.000 millones más en este Plan de empleo, la cuarta parte del dinero irrecuperable destinado al rescate bancario (41.500 millones). No es mucho para afrontar el problema que más preocupa a los españoles (CIS). Y en paralelo, la previsión de que España vaya a crecer un tercio menos en 2018 (el 2,3% frente al 3,1 de 2017, según el Gobierno, pero podría ser incluso menos: el 1,4% si el problema de Cataluña se enquista, según la Autoridad Fiscal ) obliga al Gobierno Rajoy y a la oposición a pactar un Plan adicional para reanimar la economía, no volver a hacer recortes como pretende Montoro en el Presupuesto 2018, para rebajar más el déficit público (del 3,1% PIB al 2,3%, por debajo incluso del 3% que exige Bruselas a los paises del euro). Ese nuevo ajuste para 2018, junto a las secuelas del problema de Cataluña, sería un duro golpe al empleo el año próximo. Y como se ha visto con la EPA de septiembre, no están las cosas para bajar la guardia. Hay que volcarse en crecer más y crear más empleo de calidad, no en hacer más ajustes. Si han sido capaces de buscar juntos una salida al problema de Cataluña, pacten medidas urgentes y extraordinarias para crear más empleo. Es lo mínimo.