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lunes, 27 de julio de 2026

Vacaciones 2026: otro verano récord y caro

Media España se va de vacaciones estos días y se encontrará con otro récord de turistas, nacionales y extranjeros, por tercer verano consecutivo. Se esperan 43 millones de turistas extranjeros entre junio y septiembre, 1,5 millones más que el año pasado, empujados más hacia España por la crisis de Oriente Medio. Y todos pagaremos más por los hoteles, apartamentos, restaurantes, bares y servicios, con una subida que supera el 60% desde antes de la pandemia. Pero no importa que playas, ciudades y pueblos estén saturados: la fiebre por viajar, aunque sea una semana, no amaina. Y España espera superar los 100 millones de turistas este año, otro récord que puede costarnos caro, porque hay zonas de España (Baleares, Cataluña, Costa del Sol y parte de Levante) supersaturadas y con las poblaciones locales agobiadas por el turismo. Por eso, el Gobierno y el sector tienen una hoja de ruta hasta 2030 para conseguir un turismo sostenible, de calidad, más diversificado y que no destroce los grandes destinos turísticos. ¡Feliz verano!

               Se esperan 43 millones de turistas extranjeros este verano, 1,56 millones más que en 2025

España espera otro verano récord, el 3º consecutivo, tras una primavera que ha sido excelente para el turismo. Sólo en mayo, visitaron España 10.260.000 turistas extranjeros, +9,5% que en mayo de 2025 y el mejor dato de la serie histórica, con un gasto también récord (13.553 millones de euros), según el INE. Y si analizamos los 5 primeros meses de este año (enero-mayo), han visitado España 36.821.120 turistas extranjeros, +5% que en el mismo periodo de 2025. Son 1,8 millones de visitantes extranjeros más, que se han gastado 50.257 millones de euros (+7,78%), un gasto medio de 1.365 euros por turista, aunque han reducido ligeramente su estancia media (a 7 días), por la subida de precios.

Para el conjunto del verano (junio a septiembre), el Gobierno espera que vengan a España 43 millones de turistas extranjeros, una cifra que supone recibir 1,56 millones más (+6%) de visitantes foráneos que el verano pasado (41.432.649 turistas extranjeros). Y lo más importante: se espera que aumente más su gasto (+8%), hasta los 64.000 millones de euros en estos cuatro meses. De momento, los hoteleros hablan de una ocupación media muy alta (90%), no sólo en los hoteles sino en apartamentos turísticos, casas rurales y campings, un aluvión de turistas llegados a España sobre todo por avión, dado que las aerolíneas internacionales han programado 322.500 vuelos de julio a septiembre, un 6,1% más que el verano pasado, a pesar del aumento de precios y el encarecimiento del keroseno.

España es uno de los mayores destinos turísticos del mundo, pero lo será más este verano porque el sector espera recibir turistas que otros años viajaban a Turquía, Egipto o islas del Mediterráneo y que el conflicto de Irán puede desviar a España. Además, creen que también atraerá turistas el eclipse de sol esperado el 12 de agosto, que ha aumentado las reservas en una franja de la España interior, desde Galicia a Baleares. Y también ayudará la ligera revalorización del dólar frente al euro (costaba en enero 1,204 dólares y ahora cotiza a 1,143 dólares), lo que abarata un 5% las vacaciones en España a los que paguen en dólares.

En contra de la llegada de turistas a España juega el bajo crecimiento en algunos paises europeos (sobre todo en Alemania, que no despega), las olas de calor (que facilitan el turismo en el norte de Europa y retrae viajar a la calurosa España), los elevados precios en nuestro país (algunos destinos en Baleares y la Costa del Sol cuestan más que el Caribe o Asia) y la saturación de algunos destinos (Baleares, Barcelona, Costa del Sol), que no olvidan los extranjeros llegados los últimos años.

Quizás el mayor riesgo del turismo, junto a la saturación en algunas zonas de costa, sean las subidas de precios, que también afectan muy negativamente a los turistas nacionales, que optan por tomar vacaciones menos días a la vista de la subida de hoteles, apartamentos, bares, restaurantes y el ocio. Los hoteleros dicen que sus precios sólo van a subir el +5% este verano, pero la realidad es que la alta demanda ha subido los hoteles hasta un 10%. Y los datos del INE (IPC junio) revelan que los hoteles y apartamentos han subido un +11,4% anual (y el 30,4% en lo que va de año), aunque lo peor es que las subidas se han ido acumulando y hoy un hotel cuesta un 63% más que antes de la pandemia (2019). También han subido las tarifas del tren (+6,2% anual), los viajes en autobús (+6,7%), menos los vuelos nacionales (+4,2%), cayendo en el último año el precio de los vuelos internacionales (-2,9%), aunque suben en verano. Y  los restaurantes y cafeterías suben un +4,4% anual.

El sector turístico ha aumentado mucho su facturación en el 2º trimestre (+4,2%) y espera volver a subirla (+3,2%) en el tercer trimestre, empujados por el aumento de turistas y la subida de precios, que justifican por las importantes inversiones realizadas (8.000 millones para mejorar la calidad de los hoteles en la última década). El motor de su actividad este verano será el aumento de los turistas extranjeros, aunque también esperan una mayor afluencia de turistas nacionales, si bien unos y otros reducirán algo su estancia (a 5 días los turistas nacionales y 7 días de media los extranjeros). Los destinos donde más aumentará el negocio turístico, según la patronal Exceltur, serán la Comunidad Valenciana (+12,5% ventas), Murcia (+9,5%) y Cataluña (+5,9%), aunque también aumentará el negocio en los destinos urbanos de Madrid (+7,2%), Extremadura (+9,2%) y Castilla la Mancha (+7,9%), así como algunos destinos de la España verde: Galicia (+5,2%), Asturias (+4,5%) y País Vasco (+3,9%). Y crecerá menos el negocio turístico este verano en las islas (+0,3% Canarias y +0,8% Baleares, muy saturadas), Andalucía (+1%), La Rioja y Cantabria (+1,8%).

Lo llamativo es que, tras este nuevo verano récord, el sector turístico espera un 4º trimestre muy bueno, con mayores llegadas de turistas (y mayor gasto) entre octubre y diciembre, a la vista de que las aerolíneas internacionales han reforzado sus vuelos a España para el 4º trimestre, aumentando también las reservas hoteleras. Por todo ello, el Gobierno espera superar este año 2026 los 100 millones de turistas: el año 2025 llegaron 96.770.515 visitantes extranjeros y si ese número creciera un 5% (como han hecho los turistas entre enero y mayo), acabaríamos el año con 101,6 millones de turistas extranjeros… Y con un gasto turístico que alcanzaría los 121.000 millones de euros (+5,3%). Eso supone que el turismo volverá a ser uno de los motores de la economía, aportando 228.396 millones al PIB (el 12,9% del total) y manteniendo 3 millones de empleos.

España superará los 100 millones de turistas en 2026, pero eso provoca una pregunta: ¿es sostenible esta masificación turística? . Es evidente que hay destinos turísticos saturados y no sólo las costas e islas en verano (Palma ha protagonizado una masiva manifestación contra la saturación turística), también muchas ciudades en cualquier fin de semana (Barcelona, Sevilla, Córdoba, Málaga, Palma, San Sebastián, Toledo, Santiago, Alicante…). Viajar se ha convertido en una “necesidad” tras la pandemia y el turismo (interior y extranjero) colapsa aeropuertos, trenes, carreteras, hoteles, restaurantes, bares y zonas turísticas. Muchos expertos y hasta empresarios del sector creen que ha llegado el momento de parar y reflexionar, de evitar “morir de éxito. Urge perfilar un turismo sostenible, no sólo para los propios españoles residentes sino para los turistas nacionales e internacionales, que pueden buscar otros destinos si se “agobian” en España, si nos identifican con “colas” en aeropuertos, carreteras, playas y restaurantes, con precios superiores a viajar a destinos más exóticos y lejanos…

Esta reflexión sobre el futuro del turismo en España se ha plasmado en la Estrategia España Turismo 2030”, una “hoja de ruta” para el futuro  aprobada por el Gobierno el 21 de octubre de 2025, tras muchos meses de debate con 200 entidades públicas y privadas del sector turístico. El objetivo es “transformar el turismo español hacia un modelo sostenible, equilibrado e inclusivo”, que se pretende conseguir con 5 programas (sobre destinos, empresas, trabajadores, residentes y turistas) que incluyen 15 metas, entre ellas, transformar los destinos turísticos, fomentar el turismo verde y de interior, innovar y digitalizar empresas y aplicar criterios sostenibles para el medio ambiente, formación continua de los trabajadores, armonizar el turismo y la vida local de los destinos turísticos (elaborando un Atlas de “intensidad turística”) y promover un marketing de España como destino sostenible.

Muchas de estas acciones están en marcha dentro de programas turísticos aprobados con Fondos europeos, de los que 3.400 millones se han destinado a la reconversión y digitalización del sector turístico, además de acciones medioambientales y campañas de marketing para conseguir una diversificación geográfica, temporal y motivacional de los turistas, para promover el turismo de negocios, verde, cultural, gastronómico o deportivo, no sólo nuestro sol y playa. En paralelo, las empresas han realizado fuertes inversiones en hoteles, infraestructuras, digitalización, energía y medio ambiente, así como en múltiples ofertas de servicios, lo que permite en muchos casos no cerrar tras el verano y mantener un turismo permanente. Eso sí, el sector se queja de la “competencia desleal” de los pisos turísticos (341.000 en mayo) y pide al Gobierno más inversiones en infraestructuras (aeropuertos, trenes, carreteras y accesos a ciudades, muchos colapsados), una mejora de la formación  y la incorporación de las nuevas tecnologías, incluida la IA.

En definitiva, que volveremos a “sufrir” otro verano de récord, con una saturación de turistas y unos precios disparados no sólo en los destinos de sol y playa sino en muchas zonas del norte de España y la España interior, que ya tampoco son “un refugio”. Y mientras, la industria turística necesita seguir “reconvirtiéndose, buscando mejorar su oferta y sus precios mientras afronta una necesaria diversificación geográfica, en el origen (el 83,2% de los turistas siguen siendo europeos) y en el destino del turismo (el 90,85% de los turistas se concentran en 6 regiones: Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, Baleares, Canarias y Madrid), así como una desconcentración temporal (el 43% de los turistas llegan en 4 meses, entre junio y septiembre), algo que ha mejorado sensiblemente este año.

En resumen, no se trata de batir el récord de turistas cada año, como si no hubiera tope ni existieran problemas medioambientales y de saturación de infraestructuras. Hay que buscar un turismo de más calidad, no más turistas, que sea compatible con la vida de los pueblos y ciudades donde llegan. Es un difícil equilibrio que exige planificación, inversiones y medidas, pero sobre todo acuerdos entre Administraciones. Hace falta un gran Pacto por el futuro del turismo, para que sea sostenible a medio plazo. Tras tantos récords y ante los 100 millones de visitantes, es hora de parar, sentarse y repensar el futuro del turismo. Por este camino, acabaremos teniendo que sacar ticket de reserva para viajar, ir a un hotel o a un restaurante y bañarnos en la playa… Así no compensa viajar.

lunes, 28 de julio de 2025

Otro verano récord y caro

Este verano, España volverá a estar repleta de turistas extranjeros y españoles, sobre todo en costas, islas y algunas zonas del norte. A pesar de la incertidumbre económica internacional, los europeos no renunciamos a viajar, anteponiendo este gasto a los demás. Pero ojo: un tercio de los españoles (y el 27% de europeos) no pueden cogerse una semana de vacaciones, más en la mitad sur de España.  Sin embargo, se esperan 34 millones de visitantes extranjeros entre julio, agosto y septiembre, 2,5 millones más que el verano pasado, que ya fue récord. Eso sí, dada la fuerte subida de precios en España (los hoteles han subido este año un 30% y los vuelos nacionales un 22,5%), muchos turistas han reducido los días de vacaciones, aunque el gasto turístico será también récord. Y con ello, España espera alcanzar los 100 millones de turistas extranjeros este año. Una cifra inmanejable, que provoca una incómoda saturación turística en muchos destinos. Urge planificar el futuro turístico de España, para no “morir de éxito”.  

                                  Enrique Ortega

Los europeos priorizan ahora los viajes y las vacaciones sobre el resto de los gastos, un cambio que se ha producido tras la pandemia. Así lo revela una reciente Encuesta sobre expectativas de consumo realizada por el BCE: el 52% de los europeos aseguraba en abril que planeaba hacer un gasto importante en vacaciones este año (un 15% más que en 2019), mientras sólo el 20% pensaba cambiar un electrodoméstico o arreglar su casa y sólo el 10% planeaba cambiar de coche. Y otro informe, de BBVA Research, confirma que los españoles han aumentado su gasto en hoteles, restaurantes y ocio, superando ya en 2024 los niveles de gasto en viajes y ocio de 2019.

Pero ojo, esta fiebre por salir y  viajar  no puede hacernos olvidar en estas fechas que mucha gente no puede tomarse vacaciones, según Eurostat: un 27% de los europeos no pueden cogerse ni una semana de vacaciones, por falta de recursos, alcanzando al 58,6% de la población en Rumania, al 46% en Grecia o al 38,2% en Portugal. En España, una de cada 3 familias (el 33,4%, igual porcentaje que en 2019)  no puede tomarse esa semana de vacaciones, un porcentaje más alto que el de Italia (31,4% no pueden tomar vacaciones), Francia (22%) o Alemania (20,8%). Y dentro de España, según el INE, se supera el tercio de personas que no cogen una semana de vacaciones en Andalucía (44,9%), Canarias (45,3%), Murcia (40,2%), Comunidad Valenciana (38,1%) y Extremadura (36,6%), mientras baja mucho el porcentaje de los que no toman vacaciones en País Vasco (sólo el 17,7% no puede), Madrid (23,1%), Navarra (25,3%) y Baleares (25,8%).

Volviendo a esos dos tercios de españoles que sí cogen vacaciones (y a tres de cada cuatro europeos), la previsión es que este verano aumenten los turistas en España, tras un año 2024 récord. De momento, hasta mayo, habían llegado a España 35.019.731 visitantes, un 5,5% más que en los 5 primeros meses de 2024 (+1,8 millones). De continuar esta tendencia al alza de turistas (+5,5%) este verano, podríamos recibir 34 millones de turistas entre julio, agosto y septiembre, lo que supondría 2,54 millones más de visitantes que en el verano de 2024, que fue récord de ocupación. Con todo, habrá que ver las reservas de última hora, porque aunque el turismo extranjero sigue creciendo, crece menos que en 2024, por la incertidumbre internacional, la revalorización del euro y las olas de calor en España.

La previsión de los empresarios turísticos (Exceltur) es que sus ventas crezcan este verano un 2,7%, algo menos de la mitad de lo que crecieron el verano de 2024, por una menor fortaleza de los turistas europeos (alemanes y franceses), norteamericanos y de Latinoamérica, así como por el turismo nacional, que crecerá pero más en los viajes al extranjero. La patronal turística espera un mayor tirón de ingresos en el alquiler de coches (+6,9%) y en el transporte de viajeros (+4,9%) y un menor incremento de ventas en alojamientos(+1,4% los hoteles de playa y +3,2% los hoteles urbanos), las agencias de viaje y el gasto en ocio (+2,4%). Y anticipan que el mayor aumento de ingresos turísticos lo tendrán las empresas de Navarra (+5,7%), Cantabria (+4,4%), la Rioja (+3,9%), Madrid (+3,8%), Baleares (+3,7%) y Canarias (+2,8%), mientras crecerá manos el negocio turístico este verano en Aragón (+1,3%), Galicia y Castilla la Mancha (+1,4%), Comunidad Valenciana (+1,5%), Murcia (+1,9%), Cataluña (+1,9%), Asturias y Andalucía (+2,2%).

Los empresarios turísticos son optimistas respecto a la ocupación y los ingresos este verano, pero “con moderación”, según Exceltur, por la incertidumbre económica internacional (que podría retraer al turismo de EEUU, de Alemania y Francia) y por otras tres razones que explicarían un menor crecimiento turístico este verano: el fuerte aumento de precios, la masificación de algunos destinos y el clima, las olas de calor que se esperan en España y que tienen dos consecuencias: hay turistas del norte de Europa que se quedan en su país o viajan a otros paises del norte, con buen clima y menos calor.

El factor clave del menor crecimiento turístico este verano en España (ojo, con cifras récord) es, para muchos expertos, los altos precios, que pueden disuadir a muchos turistas a viajar a otros destinos más baratos (Turquía, Grecia, Europa del este y paises mediterráneos) o venir a España pero acortando su estancia. Los datos son muy reveladores: los hoteles españoles llevan 4 años seguidos subiendo sus tarifas, con un crecimiento acumulado del +55,4%, con lo que los hoteles han triplicado sus ingresos por habitación disponible (de 26,4 euros en mayo de 2021 a 82,9 euros en mayo de 2025). Y sólo en lo que va de 2025, los hoteles han subido un +30,1%, según el IPC de junio (INE). Otro +10,7% ha subido el alojamiento en otros establecimientos (apartamentos turísticos), Y los vuelos nacionales han aumentado un +22,5%. Mientras, bajan los paquetes turísticos internacionales (-4,1%), lo que hace que muchos españoles viajen ahora más al extranjero.

Otro factor que encarece España como destino turístico este verano es la fortaleza del euro frente al dólar, forzada por la loca política económica y comercial de Trump, que asusta a los inversores y deprecia su moneda. El dato es muy claro: el euro cotiza a 1,1616 dólares, frente a 1,036 dólares que costaba un euro el 1 de enero. Eso supone una revalorización de la moneda europea del +12.12%. O sea, que viajar a España para un turista que no sea europeo y pague en dólares le cuesta un 12,12% más caro.

Esta subida de los precios turísticos retrae a algunos visitantes y provoca que otros estén menos días de vacaciones, para compensar las subidas. En mayo, la duración media del viaje de los turistas extranjeros fue de 6,2 días, con un gasto diario que ya era de 209 euros. Con todo, los ingresos por turismo han sido de 46.586 millones de euros entre enero y mayo, un +8,1% que el año pasado: han crecido más los gastos (+8,1%) que los turistas (+5,5% hasta mayo), debido a la subida de precios en hoteles, restaurantes y viajes.

Con otro verano récord de turistas extranjeros (y más gasto de los nacionales), España podría cerrar el año 2025 con otro récord de turistas, rozando la cifra mítica de 100 millones de visitantes extranjeros (frente a 93.799.505 en 2024). Y lo más importante: se podrían gastar 136.500 millones de euros en España (frente a los 126.282 millones gastados en 2024). Con ello, otro año más, el PIB turístico crecerá más que la economía, aunque menos que en 2024, según la previsión de la patronal Exceltur: +3,3% de crecimiento turístico en 2025 (frente al 6,5% que creció en 2024), más que el crecimiento de la economía (+2,4% en 2025). Eso mantendrá al turismo este año como el gran motor de la economía, junto al consumo de las familias y la inversión, aportando más empleos (+55.559 hasta junio), que ahora son menos precarios (el 93,4% son fijos) y mejor pagados (+3,3% suben estos salarios).

A pesar del nuevo récord, de turistas extranjeros y de ingresos, el sector está preocupado por la saturación turística y la masificación en algunos destinos, como Baleares, Canarias, Madrid, Barcelona y algunos puntos de la costa levantina y andaluza. Saturación que empieza en los aeropuertos, se traslada a las carreteras, continúa en los hoteles y playas y sigue en los restaurantes y establecimientos de ocio. Incluso con algunas protestas y manifestaciones de los españoles que viven en esos lugares, por el “aluvión de turistas”, lo que está generalizando el cobro de tasas turísticas en muchos pueblos y ciudades. Tasas que rechazan los empresarios turísticos, que piden medidas contra la proliferación de alojamientos turísticos (hay 339.168 viviendas turísticas, más que hoteles, en las 25 grandes ciudades),muchos ilegales, y un mayor gasto en promoción de destinos alternativos.

Al final, urge un Plan estratégico a medio plazo que ordene el futuro del sector turístico en España, que no puede seguir creciendo sin límites. La oportunidad para hacerlo debe ser la “Estrategia de Turismo Sostenible 2030”, que debía haberse aprobado en el primer trimestre de 2025 y que sigue pendiente. Ahí debería acordarse una “hoja de ruta” para el turismo en lo que queda de década, planteando objetivos, inversiones y medidas. Se trata por un lado de adaptar la oferta, para seguir reconvirtiendo (con los Fondos europeos ya adjudicados) los destinos de sol y playa (en colaboración con los municipios turísticos afectados) y promoviendo los destinos alternativos de turismo de interior, cultural, gastronómico y de ocio, junto al turismo de negocios en las grandes ciudades. Y por otro, reorientar la política de promoción y captación de demanda, para dirigirla a destinos más lejanos (América, Asia), a turistas que gastan más y vienen todo el año.

No se trata de batir el récord de turistas cada año, como si no hubiera tope ni existieran problemas medioambientales y de saturación de infraestructuras. Hay que buscar un turismo de más calidad, no más turistas, que sea compatible con la vida de los pueblos y ciudades donde llegan. Es un difícil equilibrio que exige planificación, inversiones y medidas, pero sobre todo acuerdos entre Administraciones. Hace falta un gran Pacto por el futuro del turismo, para que sea sostenible a medio plazo. Tras tantos récords y ante los 100 millones de visitantes, es hora de parar, sentarse y repensar el futuro del turismo. Por este camino, acabaremos teniendo que sacar ticket de reserva para viajar, ir a un hotel o a un restaurante y bañarnos en la playa…y esperar hasta que haya hueco. Así no compensa viajar.

lunes, 29 de julio de 2019

Vacaciones 2019: verano récord de turistas


La mayoría de españoles se cogen vacaciones esta semana y van a encontrarse con un verano récord de turistas extranjeros, 500.000 más que el verano pasado, aunque habrá menos en Canarias, Baleares y Levante (por la “fuga” de alemanes y nórdicos a Turquía, Egipto, Túnez y Grecia) y más extranjeros en las ciudades, el norte y el interior de España. Los precios de los hoteles han subido y los turistas vendrán menos días pero gastarán más. También habrá más turismo español, que gastará más este verano y viajará más a otros paises. Con este buen verano, se espera otro año turístico récord, con más de 84 millones de turistas y un récord de gasto. Pero  el sector alerta de una cierta “saturación turística” y proponen apostar por un turismo de más calidad y porque el futuro Gobierno y las autonomías ayuden a la reconversión del turismo de sol y playa, el 60% del negocio, diversificando y digitalizando la oferta turística. Por un turismo menos agobiante y más sostenible.

enrique ortega

Aunque parece que toda España “huye de vacaciones” en agosto, no todos los españoles pueden cogerse unos días y escapar de la rutina diaria: una de cada tres familias (el 34,2% de los españoles) no puede coger una semana de vacaciones fuera de casa, según la última Encuesta de Condiciones de Vida 2018, del INE. Son casi 16 millones de españoles sin vacaciones, unos pocos menos que antes de la crisis (el 36,2% no podía ir de vacaciones en 2008) y más que la media europea (sólo el 28,3% de europeos no pueden coger vacaciones, según Eurostat). Y son más los que no pueden coger vacaciones en Andalucía (el 49,8%, prácticamente la mitad), Extremadura (47,6%), Ceuta (46,1%), Galicia (45,6%) y Cantabria (44%), mientras que los que más toman vacaciones son las familias del País Vasco (sólo 18,1% no las cogen), Aragón (21,2%), Navarra (21,5%), La Rioja (23,4%) y Madrid (23,5% no).

Los más de 30 millones de españoles que sí cogen vacaciones no salen un mes entero, sino que se cogen unos días o semanas: la media son 8 días de vacaciones en agosto, gastando 714 euros de media, según la encuesta del Observatorio Nacional del Turismo. Este verano, el sector turístico espera un aumento del turismo de los españoles, que supone el 24% del gasto turístico total (el 76% restante lo gastan los extranjeros). Y su destino preferido serán las playas, no sólo en el Levante, sur e islas, sino también en Galicia y el norte de España, donde se esperan altas temperaturas por el cambio climático. Eso sí, los hoteles han subido este año (un 6,2%, según el INE), aunque llenar el depósito del coche cuesta como el verano pasado. Y son más los españoles (un 46%, según el Observatorio de Turismo) que este año viajan al extranjero en agosto, aunque han subido los paquetes turísticos.

Los españoles que se cojan sus vacaciones en España van a encontrar 500.000 turistas extranjeros más que el verano pasado: se esperan 29,6 millones de visitantes foráneos en julio, agosto y septiembre, frente a 29,1 millones en el verano de 2018, lo que supone el segundo verano con más turistas de la historia (tras los 29,75 millones del verano 2017), según la previsión del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Pero no se van a repartir de forma uniforme. Encontraremos menos turistas en Baleares, Canarias y algunos destinos de playa de Levante y Andalucía, porque habrá alemanes y nórdicos que se quedarán este verano en casa (al subir las temperaturas) o se irán de vacaciones a Turquía, Egipto, Túnez y Grecia, destinos con precios más bajos que se están recuperando tras la caída de los últimos años (por inseguridad política). Y habrá más turistas extranjeros en las ciudades (Barcelona y Madrid), en el norte y en las zonas del interior de España, sobre todo turistas no europeos, según la patronal turística Exceltur.

No sólo habrá más turistas extranjeros este verano sino que se espera también que gasten más, precisamente por el aumento de turistas norteamericanos, asiáticos y latinoamericanos que no vienen a la playa sino que hacen un turismo de más gasto. En conjunto, el Ministerio espera que los extranjeros se gasten este verano 33.908 millones de euros, 1.079 millones más que el verano pasado, a pesar de que la estancia media sea menor (7,5 días), porque gasten más cada día (145 euros diarios gastaron de enero a abril).

Con un verano récord en turistas extranjeros, los expertos apuestan por acabar 2019 con otro récord histórico de turistas: más de 84 millones, frente a los 82,8 millones de turistas de 2018, que ya fue un año récord y que colocó a España en el 2º lugar del ranking mundial de turistas, sólo por detrás de Francia (90 millones de turistas), por delante de EEUU (81 millones), Italia (58 millones) o Turquía (40,1 millones en 2018). Y lo más importante, se puede conseguir otro récord de ingresos por turismo, en torno a los 92.500 millones de euros (casi 3.000 millones más que el récord de 2018).

Sin embargo, los expertos y el sector alertan sobre el exceso de euforia sobre el turismo, la primera industria española, que aporta casi el 14% del crecimiento y mantiene 2.575.638 empleos (el 13,2% del total). Primero, porque España puede haber llegado a un cierto nivel de “saturación turística”, dado que somos el país que recibe más turistas por habitante: 1,78 turistas (82,8 millones) por habitante (46,5 millones), frente a 1,34 Francia (90 millones frente a 66,9 millones de habitantes) y menos de 1 Italia (0,96) o Turquía (0,48), según un reciente estudio de CaixaBank. Y hay capitales como Barcelona o Madrid donde los turistas cuadruplican la población residente, mientras hay zonas donde se multiplican hasta por 10 y 20 en verano, despertando la “turismofobia”.

Otro problema de fondo del turismo español es que tiene una tasa de estacionalidad muy elevada, porque casi la mitad de los turistas concentran de junio a septiembre, más que en Francia, USA o Italia. Y además, el 90% del turismo extranjero se concentra sólo en 6 autonomías (Cataluña, Canarias, Andalucía, Baleares, Comunidad Valenciana y Madrid), creando poza riqueza y empleo en el resto. Y existe también una excesiva concentración en su origen: el 87% de los turistas vienen de Europa, con un gran peso de Reino Unido (18,5 millones de turistas), lo que supone un serio riesgo por el Brexit. De hecho, si se acaba con un Brexit duro, sin acuerdo, España podría perder entre 2,5 y 4,1 millones de turistas británicos para 2023, según el estudio de CaixaBank.

Hay otro problema de fondo relacionado con el tipo de turista que nos visita: dos tercios gastan poco, porque vienen con paquetes que pagan en sus paises de origen, hacen viajes cortos (desde Francia o Portugal) o vienen a su casa en España (británicos, franceses y alemanes), según el análisis de CaixaBank. Y solo recibimos un 1,6% de turistas que hacen viajes largos (14,5 días de media) y un 5,6% de turistas “de alto nivel”, siendo el resto estancias cortas de una semana con poco gasto.

Y queda otra deficiencia estructural más: la calidad del empleo turístico. Los trabajos son más precarios (un 34% de empleos son temporales, frente al 26% en toda la economía) y un 25% son a tiempo parcial (15% en global), lo que da un personal peor pagado y con baja formación (menos empleados turísticos tienen secundaria o titulación universitaria que en el conjunto de la economía), según el estudio de CaixaBank. Estos datos van en contra de un turismo de calidad, al igual que el envejecimiento de muchas infraestructuras. Y queda el reto de la digitalización, el avanzar más en plataformas de oferta de paquetes y servicios turísticos que permitan al sector competir con los grandes tour operadores extranjeros.

El Gobierno Sánchez aprobó en enero de 2019 una Estrategia de Turismo Sostenible España 2030, para mantener el liderazgo turístico y a la vez conseguir una mayor diversificación, rentabilidad y sostenibilidad del sector. Para ello, apuesta por una Red de 70 destinos turísticos “inteligentes” en todas las autonomías, impulsando la digitalización. Y se ha aprobado, en marzo de 2019, un real Decreto para racionalizar el uso de las viviendas turísticas, disparado en algunos destinos. Y hay un Plan de contingencia para afrontar el Brexit.

El sector turístico, a través de la patronal Exceltur, acaba de pedir al futuro Gobierno y a las nuevas autonomías que se ponga en marcha un Plan para reconvertir la oferta turística de sol y playa, que supone el 60% de la actividad turística española, con ayudas para modernizar hoteles e instalaciones. Además, piden que cada Ayuntamiento turístico y cada autonomía elaboren planes de especialización turística, con la colaboración del sector privado y suficientes recursos públicos como para no tener que implantar “tasas turísticas”.

En definitiva, que España estará a tope de turistas extranjeros y españoles, otro verano más. Pero no podemos “matar la gallina de los huevos de oro” y hay que pensar en reordenar y mejorar la oferta turística, para no“morir de éxito": renovar instalaciones, mejorar la calidad, ampliar la oferta de turismo interior y alternativo al sol y playa, diversificar paises y destinos,  atraer turistas que gastan más, vender más por Internet y apostar por un turismo “sostenible”, que sea compatible con el resto de habitantes y con el medio ambiente. Que el turismo nos de trabajo y riqueza pero no a costa de veranos insoportables por la saturación turística. Amén.

jueves, 18 de enero de 2018

Turismo súper récord: ojo a "morir de éxito"


Esta semana se celebra FITUR y el sector está eufórico porque 2017 se ha cerrado con 82 millones de turistas, el quinto año de récord consecutivo. Y España es ya el 2º país del mundo en turistas (tras Francia) y en ingresos por turismo (tras EEUU). Además, hemos sido reelegidos en 2017 como el país más competitivo en el turismo mundial. Pero entre tanto récord, tenemos algunos problemas serios: la saturación del turismo en algunas zonas (que ha desatado protestas ciudadanas, la “turismofobia”), los todavía bajos ingresos por turista (crece el turismo “low cost”) y la escasez y baja calidad del empleo turístico (45% de los contratos son por menos de 1 semana), así como la excesiva concentración del turismo en Europa (87%) y en 6 autonomías (se llevan el 91% de los turistas). Por todo ello, no hay que dormirse en los récords y urge elaborar un Plan para perfilar el turismo a 20 años vista, reconvirtiendo la oferta y buscando un turismo de más calidad. Ojo a “morir de éxito”.


enrique ortega

El Gobierno Rajoy lo ha vuelto a hacer, por segundo año consecutivo: “filtrar” antes las estadísticas de visitantes (las publica el INE el 1 de febrero), para anticipar otro récord de turistas. Lo hizo el año pasado el ministro de Turismo y lo acaba de hacer Rajoy, aunque con poco sentido de la oportunidad: en Roma, en una Cumbre de la Europa del sur donde se abordaba el grave problema de los inmigrantes ilegales, aprovechó para “presumir” de los millones de “visitantes legales” (turistas), escondiendo que España sólo ha acogido a 2.000 de los 17.000 refugiados a los que se comprometió. Algo que los medios no destacaron, mientras titulaban que España ha recibido 82 millones de turistas en 2017, un tercio más que antes de la crisis, cuando recibimos 59,2 millones de turistas (2007). Son 22,8 millones de turistas más en 10 años, aunque 14 millones son turistas “prestados” de Turquía, Túnez y Egipto, afectados por el terrorismo y la crisis política, según la patronal Exceltur.

El turismo, la primera industria española (aporta el 11,5% del PIB y mantiene 2,6 millones de empleos), ha vuelto a ser en 2017 el motor de la recuperación, porque ha vuelto a crecer más que el resto de la economía, por 8º año consecutivo (desde 2010): el PIB turístico creció un 4,4% en 2017, por encima del 3,1% que creció la economía, según la estimación de la patronal Exceltur. Y eso ha sido posible gracias al tirón del turismo extranjero, que saltó de 75,5 millones de visitantes en 2016 a más de 82 millones en 2017 (pueden llegar a 82,5 cuando lo publique el INE). Eso convierte a España en el segundo país del mundo que recibe más turistas, sólo por detrás de Francia (ha tenido 89 millones), superando por primera vez a Estados Unidos (que habrá cerrado el año con unos 80 millones de visitantes). Les siguen en turistas recibidos, a mucha distancia, China (63 millones de visitantes) e Italia (57 millones).

Otro dato positivo de 2017 es que han crecido sobre todo los turistas de los países no europeos que más gastan: Rusia (+18,7%), EEUU (+15,6%), países nórdicos (+11,3%), países del Este (+8,3%), Suiza (+7,9%) y Japón (+7,8%), aunque la mayoría del turismo viene de Gran Bretaña (23,09% del total), Alemania (que ha superado as Francia, con un 14,66% de los turistas) y Francia (13,74% del turismo extranjero). La mayor parte de estos visitantes extranjeros van a 6 autonomías: Cataluña (23,42% del turismo extranjero, aunque la crisis política ha frenado la llegada en el último trimestre), Baleares (que ha superado a Canarias como 2º destino, acogiendo al 17,6% del turismo extranjero), Canarias (16,6%), Comunidad Valenciana (10,9%) y Madrid (8%), la autonomía donde más creció el turismo extranjero en 2017 (un 16,2%, frente al 9.1% de media en España hasta finales de noviembre).

En 2017, ha crecido la llegada de turistas por avión (el 81,48%), gracias a los bajos precios del petróleo y la guerra de tarifas, ganando peso también el turismo de cruceros (2,33%), mientras perdían peso los turistas que llegaban por carretera (15,71%) y tren (0,45%). Pero el mayor cambio se ha dado en el tipo de alojamiento, con un gran salto de los turistas que vienen a apartamientos turísticos (+21,3%), debido al auge de las plataformas de alquiler online (tipo Airbnb, Homeway,Wimdu o Homelidays), cuyo éxito se ha disparado a costa de los hoteles (su uso creció un 6,7%). También han crecido mucho los turistas que se alojan en viviendas de familiares y amigos (+13,4%), otro síntoma del auge del turismo barato (low cost).  Y otra muestra más es que lo que más crecen (el 11,2%) son los turistas que vienen sin paquete turístico (7 de cada 10 turistas), mientras pierden peso (crecen sólo un 4,4%) los que vienen con hotel y viaje organizado (el 29,5%).

La patronal turística Exceltur considera que los dos motores del récord turístico de 2017 han sido el auge de los apartamentos turísticos por Internet y la guerra de tarifas aéreas, junto a la mejora de la economía europea. Y destacan que España ha conseguido 6,5 millones más de turistas a pesar de que en 2017 se recuperaron tres países competidores (Turquía, Túnez y Egipto ganaron 8,5 millones de visitantes), que hasta ahora nos”prestaban turistas” (unos 14 millones desde 2010). También valoran muy positivamente que los turistas hayan gastado algo más en 2017: el gasto medio por turista creció un 1,5%, hasta los 733 euros, rompiendo una tendencia de cinco años de caída del gasto turístico, según los datos de Exceltur. Eso sí, si tenemos en cuenta la subida de precios, el gasto real de los turistas extranjeros (descontando la inflación) cayó un 0,9% en 2017, una caída que se produce desde 2005.

Rajoy presumió también en la Cumbre europea de Roma que España es el segundo país del mundo que más ingresa por turismo, 87.000 millones de euros, sólo por detrás de EEUU (200.000 millones de euros) y muy por delante de Tailandia (49.000 millones), China (44.000 millones) y Francia (42.000 millones de euros). Pero ese dato no es el que utilizan el Banco de España y la patronal turística Exceltur, que rebajan los ingresos por turismo a 60.000 millones de euros en 2017, contando la parte del gasto turístico que se queda en España (descontando el precio de los viajes y lo que ingresan los tour operadores extranjeros). En 2017 ha aumentado el gasto medio por turista (1.054 euros, +2,7%), pero se redujo la duración media del viaje a 7,6 días (de 9,1 días en 2016). Lo que pasa es que crece el turismo “low cost”, que viene a apartamentos turísticos y gasta poco (más en menos días).

Cara a 2018, la patronal Exceltur cree que el turismo volverá a ser este año el motor de la economía, aunque crecerá menos que en 2017: un 3,3% (frente al 4,4%), por encima del 2,4% que se prevé crezca toda la economía. Y eso por la situación política en Cataluña (restará un 0,5% al PIB turístico), el Brexit, la recuperación de los países competidores y la saturación turística en algunas zonas, además de un menor dinamismo del turismo de los españoles. Dos factores que pueden hacer mucho daño al turismo en 2018 son la subida del petróleo (ronda los 70 dólares barril) y la subida del euro (por encima de 1,20 euros/dólar), que encarece ya más de un 14% los precios a los turistas de fuera de la zona euro. Con todo, las empresas turísticas esperan aumentar ventas y beneficios, sobre todo en zonas urbanas.

España afronta el futuro del turismo con un dato incontestable: es el destino más competitivo del mundo, según el ranking bianual del World Economic Forum, que nos coloca en primer lugar en 2017 (y en 2015), con 5,4 puntos sobre 7, por delante de Francia, Alemania y Japón (5,3 puntos), Reino Unido (5,2 puntos) y EEUU (5,1 puntos), por infraestructuras, seguridad, sanidad, clima  y patrimonio cultural, aunque no somos la oferta más barata. Y la inversión apuesta por los hoteles, con un récord de compras en 2017: 3.907 millones (+79% que en 2016). Pero también hay temas preocupantes cara al futuro, sobre todo tres: la saturación turística en algunas zonas (con el surgimiento de la “turismofobia”), la precariedad del empleo turístico y la excesiva concentración de la oferta (origen y destino).

La patronal turística Exceltur alerta del auge de las protestas contra el turismo (“turismofobia”) en algunas zonas, por culpa del crecimiento desordenado y excesivo de los apartamentos turísticos, que disparan los precios de los alquileres y molestan o expulsan a los vecinos de ciertos barrios en Barcelona, Palma, San Sebastián y Madrid, con riesgo de que se extiendan a Málaga, Granada, Alicante o Santiago, ciudades que tienen también una gran presión turística. Por eso piden control y freno a los apartamentos turísticos, que en muchos casos no pagan impuestos. Esta misma semana, los Ayuntamientos de Barcelona, Madrid y San Sebastián  han dicho que preparan medidas para frenar el crecimiento descontrolado de los apartamentos turísticos.

Otro problema que no señala la patronal pero sí los sindicatos es que el boom turístico se ha hecho a costa de los trabajadores del sector, que tienen unos contratos precarios y mal pagados mientras crecen  los beneficios empresariales (un 6,3% en 2017). Primero hay que decir que aunque el turismo es el motor de la recuperación, crea poco empleo: la ocupación aumentó en 85.813 personas el último año, 1 de cada 6 empleos creados, hasta dar trabajo a 2.660.915 españoles. Y en los 5 años de récord turístico (2012-2017), el empleo en el turismo ha crecido en 466.766 personas. Pero lo peor es que son empleos muy precarios: un 39,5% tienen contratos temporales (más que la media de España, que es del 27,5%) y casi la mitad (el 45,2% duran menos de una semana, según los sindicatos. Y un tercio son contratos a tiempo parcial, por horas, que “esconden” trabajos a jornada completa. Y además, hay un exceso de trabajadores “externalizados”, en contratas de empresas ajenas al hotel, como camareras de piso, limpiadoras, personal de mantenimiento o recepcionistas.

Y con tanta precariedad, los salarios del turismo, a pesar de todos los récords, son de los más bajos de España. Concretamente, el coste salarial bruto en la hostelería es de 1.177 euros, un 60% del sueldo medio bruto en España (1.941 euros), según el INE (2017). Y sólo ha subido 58 euros brutos al mes en los últimos cinco años. Y eso son sueldos medios, ya que hay trabajadores, como las camareras de piso (las famosas “Kellys) que están cobrando 800 euros al mes por hacer 400 habitaciones. Los bajos salarios y la precariedad se acompañan de plantillas ajustadas y poca formación, lo que repercute en una pérdida de calidad del turismo.

El tercer problema, junto a la turismofobia y la precariedad laboral, es la excesiva concentración de la oferta turística, por origen y destino de los turistas. En 2017, el 87% de todos los turistas que llegaron a España vinieron de Europa y sólo un 13,03 % procedían de América, Asia (sólo vinieron unos 400.000 turistas chinos) y del resto del mundo, las zonas donde más crece el gasto turístico. Urge conseguir más turistas de fuera de Europa, sobre todo en EEUU, Latinoamérica, China y Oriente Medio. Y, en paralelo, hay que diversificar también donde van, porque el 90,78% de los turistas extranjeros se dirigen a 6 autonomías españolas (Cataluña, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid), mientras las 11 restantes sólo captan un 9,12% del récord turístico. Y eso provoca que las zonas de sol y playa, sobre todo en Baleares, Canarias y Levante estén supersaturadas, con problemas incluso de servicios (agua, accesos, aparcamientos e infraestructuras). Urge diversificar la oferta, promoviendo nuevos destinos y otro turismo, como el cultural, sanitario, de negocios, deportivo y gastronómico, que atraiga visitantes fuera del verano.

Además de afrontar estos problemas estructurales, el turismo español tiene por delante una serie de retos a medio plazo, entre ellos la digitalización del sector, para aprovechar al máximo la potencialidad de Internet y sus plataformas en la captación de turismo de calidad. Otra es la renovación de la oferta hotelera, con inversiones en hoteles e infraestructuras que hay que renovar, con ayudas públicas y de la mano de fusiones, para conseguir grupos turísticos más potentes, que puedan negociar con los poderosos tour operadores extranjeros que controlan el turismo español (alemanes y británicos).  Otro reto es mejorar la calidad de la oferta, con un empleo más estable y mejor pagado. Y por supuesto, gastar más en promoción exterior, con una política turística más coordinada entre el Gobierno central y las autonomías, muchas de las cuales van a su aire.

Ahora que estamos en años de bonanza turística es cuando hay que aprovechar para consolidar los récords y repensar el futuro de la primera industria española a 20 años vista, con un gran “Pacto por el turismo”. Dejarse del triunfalismo de las cifras anuales y buscar un crecimiento sostenible a medio plazo, asentado en un turismo de calidad más que en millones de “turistas low cost”. Gastar dinero e inteligencia en reforzar el turismo, en desarrollar su potencial y resolver sus puntos negros, en competir con una oferta imbatible, no sólo con bajos precios (cada vez más altos). Aprobar un Plan para configurar el futuro del turismo, no dormirse en los récords. Ojo a “morir de éxito”.