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lunes, 5 de diciembre de 2016

Ciberataques: una creciente y costosa amenaza


Todas las semanas sale alguna noticia de ciberataques en el mundo. La penúltima, una red que ha robado cajeros de forma remota en Europa. Y en octubre, dos ciberataques masivos en EEUU afectaron a 1.000 millones de internautas. Se calcula que los ciberataques ya afectan a 1 de cada 3 internautas del mundo, causando pérdidas superiores a 300.000 millones de euros anuales. España es el tercer país con más ciberataques, tras USA y Reino Unido: 100.000 ataques este año, que causan pérdidas crecientes a empresas (14.000 millones) y particulares, además de serios riesgos al Estado e  instituciones, aunque el 95% quedan impunes. Es una ciberdelincuencia organizada a nivel mundial, que mueve ya más dinero que las drogas. Y seguirá creciendo, con los móviles y el Internet de las cosas. Urge un acuerdo mundial contra los ciberataques, con más colaboración internacional y fuertes inversiones. En España, empresas y particulares gastamos poco en ciberseguridad, aunque estamos cada vez más "enganchados". Navegue, pero más seguro.
 
enrique ortega

En el mundo hay más de 3.000 millones de personas que navegan por Internet, el 40% de la población. Y cada día se enfrentan a ataques informáticos de mafias organizadas y hackers particulares: 689 millones de internautas (1 de cada 5) fueron víctimas de ataques informáticos en 2015, lo que da una media de 2 millones de internautas atacados cada día, según datos de la consultora Symantec. La mitad son ataques por virus informáticos y códigos maliciosos (malware), un 10% son estafas online, otro 9% es phishing (robo de datos), un 7% más ataques a redes sociales, otro 7% son fraudes online en tarjetas de crédito y un 7% más es acoso sexual cibernético, según el último Informe Norton sobre ciberdelitos. Los sectores más afectados son la sanidad, las ventas, la educación, los Gobiernos y las finanzas. Y un tercio de estos ciberdelitos no se resuelve.

Los ciberataques son cada vez más profesionales y afectan a más internautas. Hace unos días, por ejemplo, se ha informado sobre un ataque remoto a cajeros de varios países europeos (Armenia, Reino Unido, Bulgaria, Polonia, Holanda, Rusia y España entre ellos) por los que los cibercriminales elegían la hora exacta en la que los cajeros dispensaban millones de dólares tras manipularlos de forma remota. El 21 de octubre, dos ciberataques al proveedor de Internet estadounidense Dyn afectaron a más de 1.000 millones de usuarios de todo el mundo, en el mayor ciberataque de la última década, que bloqueó durante horas el acceso a las webs de empresas como Twitter, Spotify, Amazon, PayPal, Netflix, Play Station Network, New York Times, Finantial Times o Wall Street Journal. En septiembre, Yahoo reveló que en 2014 le habían robado los datos de 500 millones de cuentas de correo, mientras antes, en verano, se conoció el hackeo y robo de datos de cuentas de Dropbox, Twitter, MySpace o Linkedin. Una larga lista de ciberdelitos que también ha afectado a grandes empresas (Sony), bancos, países (Irán, Ucrania, datos funcionarios USA) o políticos.

Nada ni nadie se salva de los ciberataques, que se lanzan sobre todo por intereses económicos, por ganar dinero con la información (los datos de una tarjeta de crédito se están pagando entre 12 y 80 dólares en el mercado negro), por espionaje industrial o por razones políticas y estratégicas. Al final, el daño de los ciberataques es tremendo: las pérdidas provocadas en 2015 se estiman en 126.000 millones de euros, según Symantec. Pero muchas empresas y particulares no lo denuncian, con lo que las pérdidas reales de los ciberataques pueden ser muy superiores: se estiman entre 375.000 y 575.000 millones de dólares, según el último análisis de la empresa McAfee. Y de ellos, 200.000 millones de dólares son pérdidas por ciberataques sólo en los países más desarrollados de Occidente.

España es el tercer país con más ciberataques, tras EEUU y Reino Unido. Este año 2016 se cerrará con más de 100.000 ataques informáticos detectados, más del doble que los sufridos en 2015 (60.000) y cinco veces los de 2014 (18.000 ataques), según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), que vigila la Red desde León. Los ataques más frecuentes son intentos de estafa y fraude (intentar conseguir información y/o dinero), intentos de suplantación de identidad, robos de cuentas de correo, ataques a la privacidad y cupones falsos o mail que imitan a empresas o instituciones para inocular virus y tratar de conseguir datos. En paralelo, llegan a la policía y a los jueces cada vez más presuntos “delitos informáticos”. Así, en 2015 se incoaron en los juzgados 22.575 procedimientos por delitos informáticos, el doble que en 2013 (11.990 procedimientos) y casi cuatro veces más que en 2011 (6.532), según la Memoria del Poder Judicial. Pero llama la atención que la mayoría de estos procedimientos no son llevados a juicio: en 2015, sólo 1.242 procesos han acabado en el fiscal (la mitad por estafa), lo que significa que, al menos el 95% de los presuntos delitos informáticos quedan impunes. Y de ese 5% que van al fiscal, pocos acaban en la cárcel.

Los ciberataques se centran en España en internautas, empresas y organismos públicos. Empezando por los 28 millones de internautas, las dos terceras partes (64,6%) reconocen que han sufrido algún incidente al utilizar Internet, según la encuesta de Equipamiento y Tecnología 2015 del INE. Más de la mitad sufren “spam” (correos no deseados) y otro 24,6% han sufrido algún virus, con lo que el 50,9% de los internautas reconocen que han limitado su uso de Internet por razones de seguridad. Y esta desconfianza en la seguridad de Internet  es la principal causa de que los españoles compren menos online: sólo el 19% compran semanalmente por la Red, frente al 29% en el mundo, el 45% en Reino Unido, el 34% en Alemania, el 32% en Italia y el 27% en Francia, según PwC.

Respecto a las empresas españolas, 2016 se cerrará con más de 25.000 ataques informáticos, según datos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), aumentando más los ciberataques a las pymes (+64% este año), más desprotegidas, que a las grandes empresas (ataques crecen +44%). Los expertos denuncian que los ataques a empresas que más crecen son los secuestros de datos (“ramsonware”), que ya sufren 4 de cada 10 empresas europeas: se infecta a la empresa con un virus que secuestra los archivos (ordenadores o teléfonos) y el hacker se ofrece a devolverlos a cambio de un rescate (1.000 a 3.000 euros) que se pagan en moneda o bitcoins en una cuenta de Pay Pal. El año pasado, por ejemplo, unos piratas bloquearon 400.000 archivos de IFEMA (Feria de Madrid), aunque el chantaje no funcionó porque tenían copias de seguridad.

El tercer frente de los ciberataques se dirige a empresas estratégicas, organismos oficiales y Ministerios. El Centro Criptológico Nacional (CNN), un organismo encuadrado en el CNI, ha detectado este año 19.090 ataques a entidades públicos y empresas estratégicas, el doble de ataques que en 2013 (7.263) y 100 veces más que en 2009 (193 ataques). De ellos, el 3% (570 ataques) son de peligrosidad muy alta y otro 63,3% de alta peligrosidad, generalmente ligados al ciberespionaje industrial y político, de servicios de inteligencia extranjeros. Y preocupa cada vez más el ciberyihadismo, que mejora su eficacia en Occidente.

Cara al futuro, todo apunta a que los ciberataques seguirán creciendo, sobre todo porque los ciberdelincuentes son cada vez más profesionales y están más organizados: no se trata sólo de los  hackers individuales sino de organizaciones internacionales, con muchos medios y que mueven millones de dólares. Se dice que la ciberdelincuencia mueve ya más dinero que la droga y que llegará a movilizar 2 billones de dólares en 2019, aprovechando la descoordinación de los Gobiernos, los resquicios legales y la falta de una policía internacional eficiente (se piden más medios para Interpol). Además, el auge de los móviles y el desarrollo del Internet de las cosas les facilitan el trabajo. En los dos ataques de octubre, los ciberdelincuentes utilizaron para atacar dispositivos muy vulnerables (routers, impresoras, TV inteligentes y dispositivos conectados a Internet), convirtiéndoles en un “ejército de robots” que saturó servidores por sobrecarga. Y los expertos advierten que cada día se venden sin control de seguridad millones de dispositivos que son “las puertas traseras” para entrar en sistemas muy protegidos. Y en 2020, la mitad de aparatos del hogar estarán conectados a Internet: serán los caballos de Troya de los hackers.

El auge de la ciberdelincuencia ha disparado las inversiones en ciberseguridad, una de las industrias con más futuro. Las empresas que venden consultoría y sistemas de seguridad informática facturaron 75.000 millones de dólares en 2015, según la consultora Gartner, y duplicarán su negocio para 2020. En España hay unas 550 empresas especializadas en ciberseguridad, que emplean a más de 6.000 personas y que facturaron unos 600 millones de euros en 2014, según el Observatorio de las Telecomunicaciones. Y se espera que las empresas españolas inviertan en ciberseguridad más de 1.000 millones en 2019. El problema es que las empresas españolas invierten en ciberseguridad menos que en otros paises, sobre todo las pymes. La inversión en ciberseguridad es importante en las grandes empresas, bancos, aseguradoras, empresas de energía y telecos, defensa y sector aeroespacial, pero menos en el comercio, los servicios y la industria. De hecho, sólo un 17% de las grandes empresas industriales tiene un Plan definido de seguridad informática y el 10% incluso ignora los riesgos, según un informe del Centro de Seguridad Industrial. Con todo, las que menos gastan en ciberseguridad son las pymes, que según los expertos están “desnudas”, como si tuvieran negocios físicos sin cierres de seguridad y alarmas. Y los particulares, tenemos cada vez más antivirus, pero sin gastar casi nada en ellos ni actualizarlos.

El mundo tiene que tomarse en serio la lucha contra la ciberdelincuencia, como ha empezado a hacer con el Cambio Climático. Obama declaró la ciberseguridad como uno de los objetivos estratégicos de EEUU  y ahora Trump ha reiterado que será una de sus prioridades de Gobierno. En Europa, la Comisión aprobó en febrero de 2016 una Directiva que establece medidas para lograr un elevado nivel de ciberseguridad en Europa, obligando a los países y empresas europeas a informar, desde 2018, de incidencias y fugas de datos. Y en España, Rajoy aprobó el 5 de diciembre de 2013 la Estrategia de Ciberseguridad Nacional, un punto de partida a la que le faltan medios, fondos y una mayor coordinación entre instituciones públicas y con las empresas privadas. Baste un dato: el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), responsable de vigilar el “cibercrimen” en España, cuenta sólo con 25 especialistas y 20,7 millones de euros de Presupuesto. Y en paralelo, hay que revisar la legislación y su aplicación, con más medios policiales y judiciales, para que el ciberdelincuente acabe realmente juzgado y en prisión, no como ahora la mayoría.

La lucha contra la ciberdelincuencia exige más medios públicos, más inversiones de las empresas y ayudas para las pymes, además de una política de información y asesoramiento a los internautas, como la emprendida por la Policía Nacional, que se ha sumado a la campaña de Europol para que los ciudadanos protejan sus móviles (¡ojo a las apps que instalamos).Y hay que establecer una normativa muy exigente para bancos y las empresas que vendan online, para que inviertan en la seguridad de sus sistemas y contraten ciberpólizas de seguros que cubran los riesgos online de sus clientes. Y todos debemos ser mucho más cuidadosos con Internet, con las contraseñas, correos, fotos, redes sociales, ofertas, apps, las webs donde nos damos de alta o las transferencias. La Red es un gran invento pero es también el nuevo campo de juego de delincuentes muy eficientes. Gobierno, instituciones, empresas, bancos y particulares tenemos que tomárnoslo más en serio, porque estamos más desprotegidos de lo que deberíamos. Internautas sí, pero más seguros.

lunes, 28 de marzo de 2016

Cada vez más "enganchados" a Internet


Casi 8 de cada 10 españoles adultos se conectan habitualmente a Internet, seis veces más internautas que hace quince años, aunque seamos algunos menos que en Europa. También crece el acceso de los niños entre 4 y 13 años: un 61% se han conectado el último mes, según el EGM. Y además, cada vez pasamos más tiempo en Internet: la mayoría entra varias veces al día y un 40% está más de 4 horas conectado: leyendo noticias, viendo vídeos, películas o TV, en las redes sociales, buscando mapas y ocio, oyendo música, jugando o leyendo libros, haciendo gestiones o descargando software, casi todo ello “gratis total”. Eso sí, usamos poco Internet para formarnos, buscar trabajo o comprar, mientras crece la banca online. Los internautas se quejan del exceso de publicidad en la Red y temen por su privacidad, mientras un 30% tiene problemas de seguridad. Y la mayoría defiende votar por Internet. Eso sí, hay menos contactos personales y somos muy Redependientes. Cuidado.
 

enrique ortega


Año tras año, Internet crece de forma imparable. Si a principios de este siglo (año 2000) había en España 4,3 millones de internautas, 2015 se ha cerrado con unos 27,5 millones, más de 6 veces más en sólo quince años. Eso supone que el 79% de los hogares españoles está conectado a Internet, según el EGM 2015, cuando en el año 2.000 no llegaban al 20%. Un porcentaje aún inferior a la media europea, con un 82% de hogares conectados, lo que coloca a España en el lugar 19 del ranking europeo de internautas. Con todo, la mayor brecha digital con Europa no está en los particulares sino en las empresas españolas, sobre todo en las pymes, especialmente las “micropymes” (1-9 trabajadores): sólo el 66% tiene acceso a Internet y sólo un 30% tienen página Web, según el último informe de la Fundación Orange.

Pero los españoles de a pie somos cada vez más internautas: son casi 30 millones los que usaron Internet el último mes y 27,5 millones los que lo usan diariamente, según los últimos datos del EGM 2015. Y además, los internautas españoles ya tienen “antigüedad”: el 80% llevan más de 10 años en la Red (empezaron antes de 2005), un 15,6% entre 5 y 10 años y un 2,3% entre 3 y 5 años, según el reciente estudio Navegantes en la Red 2015, elaborado por AIMC a partir de una exhaustiva encuesta a 17.928 internautas. Y un hecho muy llamativo: cada vez hay más niños que acceden a Internet: el 61% de los niños de 4 a 13 años se ha conectado a Internet en el último mes (el 28,5% a los 4 años y el 86,1% a los 13 años), según los datos del EGM 2015, que revela cómo estos niños se conectan sobre todo en su casa (55 al 88%, según la edad), en su colegio (16 al 31%) y en otro lugar (8 al 21%), porque cada vez los niños tienen antes un teléfono inteligente (a los 12 años, el 70%). Eso sí, la mayoría de los padres (56%) no usan sistemas de control parental de sus hijos en la Red.

Otro dato revelador de la encuesta AIMC es que estamos muy “enganchados” a Internet: el 90,1% de los internautas se conecta varias veces al día y otro 8,2% todos o casi todos los días. Y además, están mucho tiempo conectados: el 40% de internautas está 4 horas o más cada día e incluso hay un 14,3% que está conectado más de 8 horas diarias, siendo una minoría (12%) los que se conectan menos de una hora al día. Un gran cambio: la vía principal de acceso a Internet es ya el móvil (para el 93,9% de internautas), seguido de lejos de la conexión a través del ordenador portátil (76,1%) o sobremesa (71,4%), y a más distancia, la conexión a través de la tablet (59,1%) o videoconsola (15%). En general, están satisfechos con su conexión a la Red y le dan una nota de 3,56 sobre 5.

¿Para qué nos conectamos a Internet? Básicamente para “navegar” por la Web (96,9% internautas) o hacer una búsqueda (84,7% en Google) y para conectarnos vía correo electrónico (91,4% internautas), 83 de cada 100 a través de Gmail y el 60% recibe entre 11 y 100 correos “spam” a la semana, o por mensajería instantánea (57,5%), otro gran cambio: 91,6% a través de WhatsApp, 52,9% con Facebook Messenger y 37,4% con Skype. Sólo una minoría utiliza Internet para intercambio de archivos P2P tipo e-Mule (18,2%), para chatear (17,1%), hacer llamadas de teléfono (12,6%) o transferir archivos vía FTP (8,7%). Eso sí, el estudio AIMC revela que el 72% de los internautas utilizan ya el almacenamiento en la nube.

A la hora de navegar por la Red, la principal actividad de los internautas es leer noticias (89,9%), según el estudio AIMC 2015. Y un dato estremecedor para los medios: el 46,2% de los internautas sólo ve la versión electrónica de los periódicos (eran el 36,5% en 2013) y un 26,3% nunca lee un periódico en papel. Las siguientes actividades de los internautas tienen que ver con el ocio: ver vídeos (85,6%), consultar mapas y callejeros (75,6%), previsiones del tiempo (73,7%), oír música sin descargarla (57,3%), consultar carteleras (51,1%), ver TV por Internet (50,4%) y ver películas sin descargarlas (45%). Le siguen las gestiones online con la Administración (43,6% de internautas), la búsqueda de información sobre salud (40,3%), la descarga de software (38,1%) y la consulta de información financiera (36%).

Llama la atención que Internet apenas se use para buscar empleo (sólo el 26,9% de internautas), menos que para consultar Webs porno (30,1%) y casi lo mismo que los juegos (25% internautas). Y que se use poco para formación (33,6%): dos de cada tres internautas no ha seguido ningún curso online en el último año, aunque hay muchos gratuitos. Eso sí, la mitad de los internautas ve la TV por Internet y el 44% oyen la radio por la Red, mientras el 55,4% de internautas reconoce que no van al cine nunca o casi nunca.

Lo que está claro con la Encuesta AIMC es que los internautas se han acostumbrado a no pagar por el ocio en la Red, que apuestan por el “gratis total” al leer noticias (87,6% de internautas, sólo el 9,9% paga), jugar online (76,2% gratis, sólo 11,3% pagan), descargarse música (87,9% gratis, sólo 5,7% de pago), películas (89,5% gratis, 3,1% de pago) o libros electrónicos (72,1 % gratis, 13,7% de pago). Un dato revelador es que el 60% de los accesos a Webs de música, películas, videojuegos, series, libros y fútbol fueron ilegales, “piratas”, en 2015, según datos del Observatorio de la Piratería, que cifra el valor de lo pirateado en 23.265 millones de euros anuales. Eso sí, está creciendo la TV de pago, por el fútbol y las series, que ya abonan el 45% de internautas. También crecen las aplicaciones gratuitas para móviles, que se consultan varias veces al día (el 59,2% internautas).

Los internautas españoles han disparado su acceso a las redes sociales, sobre todo porque España es el cuarto país del mundo con más teléfonos inteligentes (un 85% de internautas), sólo por detrás de Singapur (89%), Corea del Sur (88%) y Noruega (87%). Y el móvil es la vía preferida para conectarse con amigos (75,6%) y familiares (49,2%), informarse (53,4%), seguir hobbies (42,2%) o hacer contactos profesionales (38,9%), sobre todo en Facebook (87,4%), Twitter (45,9%), Instagram (30,7%), 29,6% Google+ y 27,6% Linkedin, según la encuesta AIMC. Destacar que 3 de cada 4 internautas conecta diariamente con las redes sociales (y otro 10,7% una vez a la semana), lo que convierte a España en el tercer país europeo con más presencia en las redes sociales, con casi 20 millones de internautas, que están más de media hora al día (49%) y algunos (1,2%) incluso más de 8 horas diarias.

Los internautas todavía compran poco por Internet (30% en la última semana y 33% el último mes), aunque 3 de cada 4 usan la red para informarse antes de hacer compras físicas. La mayor parte de las compras son de electrónica (11,5%), billetes (9,7%), alojamiento (9,7%), ocio (9,5%), ropa (9,4%), ordenadores (6,2%) y telefonía (6%). La mayoría paga con tarjeta de crédito (6%), PayPal (50%) o transferencia (12,4%), mientras crecen las compras entre particulares (35%) y a empresas de economía colaborativa, alquileres y coches (24%). Y sorprende que se opere cada vez más con bancos online: un 84,4% de los internautas los han usado el último mes, la mayoría para hacer consultas y transacciones a la vez.

Con todo, la seguridad es una de las grandes preocupaciones de los internautas españoles, quizás porque el 30% sufrieron algún problema en 2015, según un estudio de Eurostat (en Europa, los problemas de seguridad afectaron al 25% de internautas). La gran mayoría (86,8%) tiene un antivirus en el ordenador de sobremesa, pero menos en el portátil y el móvil. Otro problema que preocupa a los internautas es la privacidad (32,2%), el posible mal uso de sus datos personales por las empresas y los Gobiernos. También se quejan del exceso de publicidad en la Red (59,4%), de la baja velocidad y calidad del acceso a Internet (51,8%) y de su alto coste (46,7%). Finalmente, los internautas destacan el potencial de Internet para opinar en la red y aportar material (la mayoría sube contenidos, fotos, vídeos), además de colaborar en campañas ciudadanas (el 25% ha firmado peticiones en la Red). Y una mayoría (57,7%) está a favor de votar en las elecciones por Internet.

Como puede verse con esta radiografía, los internautas utilizan mucho Internet y no pueden vivir sin conectarse a la Red, sobre todo los más jóvenes, para informarse, entretenerse y hablar con amigos y familiares. Falta en muchos casos sacar un mayor fruto profesional de la Red, para mejorar la formación, estudiar temas a fondo y mejorar la empleabilidad. Y existe el riesgo de unos niños muy conectados desde edades tempranas sin control familiar. Otro gran reto es la digitalización de las empresas, sobre todo las pymes, una asignatura pendiente que podría aportar hasta 40.000 millones extras al crecimiento de la economía española, utilizando más la Red para comprar y vender, para relacionarse con proveedores y clientes.

En poco más de una década, Internet ha invadido nuestras vidas y las de nuestras familias, amigos y empresas, ganando peso día a día. Tras este “boom” quizás sea la hora de ordenar un poco este crecimiento, con planes públicos y empresariales para un uso racional y eficiente de la Red. Y un examen de conciencia, internauta a internauta: la Red no es un fin, sino un medio para mejorar nuestra vida. Quizás estemos demasiado “enganchados” a Internet y nos relacionemos poco personalmente. Ojo: no seamos Redependientes.