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lunes, 31 de octubre de 2016

Poco ahorro y mal pagado

El 31 de octubre se celebra el Día Mundial del Ahorro, promovido por las Cajas. Pero hoy casi no hay Cajas ni ahorro: lleva cayendo desde 2009, porque los españoles tienen menos ingresos y se ven forzados a gastar lo poco que tienen. Y los que consiguen ahorrar, no le sacan rentabilidad a su dinero. Los depósitos (donde está el 40% del ahorro) sólo pagan el 0,16% de interés, la tercera parte que en Europa. Y hay bancos que cobran incluso a grandes empresas e instituciones por guardarles su dinero. La Bolsa está muy nerviosa y el dinero va a los Fondos, que cobran demasiadas comisiones. Y  a pesar del miedo al futuro de las pensiones públicas, caen las aportaciones a los Planes de pensiones privados, que apenas rentan y pagan muchos impuestos al rescatarlos. Poco ahorro y mal pagado. Pero tenemos que intentar ahorrar, no para comprar un piso sino para invertir en nosotros y nuestros hijos (formación) y para complementar nuestra pensión futura. No queda otra.


enrique ortega

Los españoles no han sido nunca de mucho ahorrar, pero en los últimos años, con la crisis, el ahorro se ha desplomado. Primero se disparó, en 2008 y 2009, cuando las familias vieron las orejas al lobo y aumentaron su ahorro, por lo que se avecinaba: se pasó de ahorrar el 5,9% de la renta disponible en 2007 al 13,4% de ahorro en 2009, el máximo histórico. Y a partir de ahí, las familias empezaron a “tirar de la hucha”, de los ahorros, que han bajado año tras año hasta ser ahora del 8,3% de la renta disponible (junio 2016), según los datos del INE.

Cae el ahorro porque los españoles tienen menos ingresos, por la crisis. Primero, porque muchos han perdido su empleo (3,8 millones desde 2008, de los que 2 millones todavía no se han recuperado). Y segundo, porque los que han seguido trabajando han visto reducirse sus salarios (hasta un 15% entre 2012 y 1015), que son hoy muy bajos: el salario más habitual es de 1.602,5 euros brutos (1.280 euros netos), según el INE y hay 8 millones de españoles que declaran a Hacienda ganar menos de 12.000 euros al año (2014). Además, parados y trabajadores han visto subir estos años los impuestos, desde el IVA al IRPF y las tasas, con lo que, a pesar de las bajadas de última hora, hemos pagado 17.578 millones más de impuestos en 2015 que en 2011. Al final, entre menos ingresos y más pagos a Hacienda, la renta de los españoles ha caído estos años: de 28.206 euros de ingresos medios por hogar en 2010 a los 26.092 euros por familia en la primavera de 2015, según el último dato del INE. Y de 10.858 euros por persona (2010) a 10.419 euros (2015).

Esto son “medias”, pero hay familias donde la crisis se ha cebado más y cuya renta ha caído especialmente. Por eso, el 13,7% de los hogares confiesan que llegan a fin de mes “con mucha dificultad”, según la última Encuesta de condiciones de vida del INE (2015). Un 39,45% de familias no pueden afrontar gastos imprevistos y un 40,6% no puede irse ni una semana de vacaciones. Y el 9,4% de las familias se retrasa en el pago de la hipoteca, el alquiler, la luz o el gas, según esa Encuesta del INE. O sea, que una gran parte de hogares “viven al día” y tienen que “tirar de la hucha” para sobrevivir.O para pagar deudas. Por eso cae el ahorro en España desde 2009, más que en el resto de Europa.

Con todo, ¿dónde tienen los españoles sus ahorros? La mayoría de las familias lo han invertido en comprar su casa, generalmente a costa de pesadas hipotecas: antes de la crisis, un 83% de españoles eran dueños de su vivienda, frente a un 60% de europeos, según datos del Banco central Europeo (BCE). De hecho, en 2015, el patrimonio inmobiliario de los españoles ascendía a 4.50 billones de euros, mientras el patrimonio financiero (dinero en cuentas, Bolsa, fondos, seguros y planes) era de 1,97 billones de euros, según INVERCO. O sea que de cada 6,5 euros de ahorro, 4,5 están en el ladrillo (70%) y casi 2 en las finanzas. Un reparto que ha cambiado drásticamente con la crisis, ya que en 2008, antes del estallido de la “burbuja inmobiliaria”, el patrimonio inmobiliario era 1,8 billones mayor (6,3 billones) y el patrimonio financiero mucho menor (1,6 billones). Entonces, en 2008, de cada 8 euros de ahorro, 6,3 euros estaban en el ladrillo (78%) y 1,6 euros en las finanzas.

El ahorro en forma de patrimonio inmobiliario de los españoles se está recuperando lentamente, con la subida de la vivienda desde 2014 (más de un 8%), que va a seguir, aunque poco a poco. Pero de este “ahorro” en forma de ladrillo no pueden “tirar” las familias, salvo que vendan su casa y alquilen. El ahorro más “asequible” a corto plazo es el ahorro financiero (en depósitos, valores, Fondos, Planes, seguros…), que  se está recomponiendo también, por la subida de valor de algunos activos (Bolsa y Fondos) y ,sobre todo, porque han bajado mucho los tipos de interés y eso ha reducido el pago de intereses de las familias por sus hipotecas. Se calcula que la bajada de tipos ha ahorrado a los hogares españoles 22.582 millones de euros en intereses (hipotecas y préstamos), que les han permitido gastar o ahorrar más.

Al final, el ahorro financiero de los españoles es de 1,98 billones de euros (1.980.092 millones) en junio de 2016, según el Banco de España, frente a 1,68 billones en 2008. Y lo más importante es que el ahorro neto (quitando las deudas) ha mejorado más, siendo ahora de 1,19 billones (frente a 0,72 billones en 2008), porque las familias han reducido mucho sus deudas en estos años (devolviendo hipotecas y préstamos): si la deuda de los hogares era de 960.360 millones de euros en 2008, ahora es de 782.444 millones (junio 2016).

¿Dónde tienen los españoles este ahorro financiero? La mayoría de este dinero, de esos 1,98 billones, está en los bancos: 861.614 millones están en cuentas corrientes y libretas (68.455 millones) y sobre todo, en depósitos (793.159 millones), que suponen ahora un 40% de todo el ahorro financiero (un porcentaje que no ha dejado de bajar desde el 57% del ahorro que suponían los depósitos en 1985). El segundo lugar donde está el ahorro financiero es en valores, en acciones cotizadas y no cotizadas: son 400.350 millones (marzo 2016), un 20,3% de todo el ahorro financiero. El tercer destino son los Fondos de inversión: 244.124 millones (marzo 2016), el 12,4% del ahorro. El cuarto es la inversión en seguros, que alcanza los 225.189 millones (marzo 2016), un 11,4% del total. Y el resto se invierte en renta fija y deuda (32.627 millones, un 1,7%), préstamos y otras inversiones, según INVERCO.

En esto del ahorro y donde invertirlo, España también “is different”. Los españoles tenemos más dinero en cuentas y depósitos (43%) que el resto de europeos (30% del ahorro). Invertimos mucho más en Bolsa (20,3% del ahorro en acciones frente al 11% en Europa): las familias españolas son propietarias del 26% de las acciones cotizadas (2014) frente a un 11% que tienen franceses o italianos y un 9% los alemanes. Pero invertimos menos en seguros y Planes de pensiones (15% frente al 40%). La gran diferencia está en los Planes: invertimos en ellos sólo un 5,6% del ahorro frente al 37,5% en Europa.

La inversión predilecta de los españoles, los depósitos, están de capa caída con el desplome de los tipos de interés en los últimos años. Con ello, los ahorradores reciben por sus depósitos (770.000 millones en junio de 2016) una rentabilidad media del 0,16%, con datos de agosto del Banco de España. Y además, somos el segundo país euro (tras Irlanda) donde los bancos pagan menos por los depósitos: en julio se pagaba un 0,19% en España, la tercera parte que en la eurozona (0,53% de interés) y mucho menos que en Holanda (1,75%), Francia (1,33%) o Italia (0,91%), según datos del BCE, que fija el mismo tipo de interés de referencia (0%) para toda la eurozona. Y ya hay bancos, en Europa y en España (Santander y BBVA), que han empezado incluso a cobrar por los depósitos, de momento sólo a los grandes clientes (grandes empresas y aseguradoras), justificándolo en que el BCE les cobra a ellos un 0,40% por los depósitos a un día que tienen con él.

No parece que los bancos acaben cobrándonos a todos por los depósitos, pero sí que el interés que se pague al ahorro siga siendo mínimo, sobre el 0,10%, en los próximos meses. Y el gran cambio es que la inflación va a subir, después un par de años en negativo. Si el IPC vuelve al positivo y la inflación sube un 1,3% en 2017, como prevé el Gobierno Rajoy en el cuadro macro enviado a Bruselas, eso significa que los ahorradores perderán dinero, porque la inflación se comerá con creces sus exiguos intereses. Y entonces, ¿dónde se puede invertir el ahorro? Los bancos van a seguir tentándonos con depósitos a más plazo y con depósitos estructurados, que son como “cestas de inversión” donde una parte se destina a depósito y otra parte a renta fija (deuda pública o de empresas), un Fondo o  acciones.  Pero la deuda pública tampoco es una salida: las Letras del Tesoro a un año pagan ahora intereses negativos (cobran el 0,26%) y también la deuda española a 3 años (-0,08%). Y la deuda pública a 5 años sólo da una rentabilidad del 0,10% y un 1,01% la deuda a 10 años.

Los expertos insisten: si se busca más rentabilidad al ahorro, hay que arriesgarse. Más con la Bolsa, que va a seguir con altibajos, ante el estancamiento de la economía internacional, el bajo crecimiento en Europa y la crisis de los paises emergentes (más el temor a China). La esperanza está en los valores que pagan dividendo (muchos no en dinero, sino en acciones, en “papelitos”, lo que deprecia su valor): para 2017 se estima que habrá 13 empresas que ofrezcan una rentabilidad por dividendo del 7% (Telefónica), el 6%(Endesa, CaixaBank y Repsol) o algo más del 5% (Mediaset, Gas Natural, Enagás, Abertis, Sabadell, BBVA, IAG, Mapfre o Iberdrola). Y para los que quieran menos riesgo están los Fondos de inversión, que han conseguido un récord de dinero en septiembre  (377.648 millones). Su ventaja es que se trata de “cestas” donde diversificar la inversión y se puede cambiar de un Fondo a otro sin penalización fiscal. El problema son sus altas comisiones.

Y queda destinar el ahorro a Planes de pensiones privados, como muchos europeos. Pero aquí, a pesar del miedo creciente sobre el futuro de las pensiones públicas, los Planes privados no cuajan: en 2016 están cayendo los partícipes (9,9 millones, casi 1 millón menos que en 2010), las aportaciones (-5,72% en el primes semestre) y su patrimonio (-0,2%). Hay tres razones que explican por qué los Planes no tienen éxito: su bajísima rentabilidad (1,75% a 10 años y -2,25% en el último año), sus elevadas comisiones y la alta fiscalidad cuando se rescatan (Hacienda “le da un palo” al jubilado). Urge un cambio drástico si se quiere que en España los Planes de pensiones privados sean una forma de ahorro popular para complementar la pensión pública.

Recapitulando, el ahorro de los españoles sigue bajando, porque no se recomponen sus ingresos. Y los que consiguen ahorrar, le sacan poca rentabilidad a su esfuerzo, sobre todo los depósitos. Habría que fomentar el ahorro, con campañas desde la juventud y con medidas fiscales, porque el ahorro de un país permite financiar la inversión privada y pública, el crecimiento y el empleo del futuro. Todos deberíamos acostumbrarnos a ahorrar algo desde pequeños, ganemos más o menos. Pero sobre todo, debemos cambiar la mentalidad de lo que hacemos con el ahorro. No deberíamos “enterrarlo” en comprar un piso o en un banco. Deberíamos invertirlo en nosotros mismos, en dos destinos claves: mejorar  la formación (nuestra y de nuestros hijos), con cursos y reciclaje profesional que beneficiará nuestro trabajo y nuestro sueldo (y el de nuestros hijos), y asegurar nuestro futuro, con unos ingresos complementarios para la jubilación, ya sea un Plan, un seguro, un fondo o unas acciones. Al final, ahorrar es el precio de tener una mayor seguridad.

lunes, 17 de octubre de 2016

Los bancos avisan: cobrarán más comisiones


Los dos grandes bancos españoles lo han dicho muy claro: van a cobrar más comisiones. Y la patronal bancaria AEB lo apostilla: “el cliente tiene que acostumbrarse a pagar comisiones”. Ya  las pagamos: unos 400 euros al año por cliente, según ADICAE. Pero ahora, como hay pocos préstamos y a la banca le han caído los márgenes (con los tipos tan bajos), tienen que sacar más dinero de las comisiones. Y nos las subirán, con apoyo del Banco de España. Sobre todo, cobrarán más comisiones  a los clientes que les den poco negocio, que no tengan con ellos nómina o hipoteca. Y subirán especialmente las comisiones por operar en Fondos o en Bolsa, por Planes de pensiones y seguros, donde la banca busca ahora su negocio. Parece justo que la banca, como Internet, el cine, los libros o la música, sea un servicio que hay que pagar. Pero con comisiones razonables, transparentes y más controladas por el Banco de España, no abusando del cliente, como muchos cobros que nos cargan ahora.
 
enrique ortega


Las comisiones han sido siempre la segunda fuente de ingresos de la banca, tras lo que ganaban con su negocio básico (prestar dinero).Pero desde hace cinco años, con el desplome del crédito y la caída a mínimos de los tipos de interés, sus márgenes de beneficios se han resentido. Y los bancos han tratado de compensarlo subiendo los ingresos por comisiones, a costa de nosotros, sus clientes. Y lo han conseguido. Así, los ingresos por comisiones netas han pasado de 16.144 millones en 2009 a 17.558 en 2011 y a 17.495 millones en 2015, un año con récord histórico de aumento de comisiones (+840 millones, un +5%), según los datos de la patronal bancaria AEB. Y en 2016 va camino de batir un nuevo récord de ingresos por comisiones: van 8.769 millones hasta junio, un 1,9% más que en la primera mitad de 2015.

¿Por qué están subiendo las comisiones? Porque son la válvula de escape de los bancos para recomponer sus cuentas, muy deterioradas por la caída del negocio tradicional (el crédito no despega) y por los bajos tipos de interés, que reducen sus márgenes de beneficios. Y este panorama todavía va a durar, porque el crédito no despunta (sobre todo a empresas)  y los tipos de interés van a seguir bajos mucho tiempo, como augura el Banco Central Europeo (BCE). Y encima, han aumentado las exigencias  a la banca de capital y de provisiones (dinero en el cajón “por si vienen mal dadas”), lo que complica aún más sus cuentas. En este contexto, los bancos españoles aumentaron su beneficio sólo un 5,6% en 2015. Y este año 2016 les sigue cayendo su margen, según los datos de la AEB. En este contexto, sólo pueden hacer dos cosas: recortar costes (han cerrado la mitad de oficinas desde 2008 y han despedido a 83.753 personas, uno de cada tres empleados) y aumentar comisiones a los clientes.

Y ya lo están haciendo, sobre todo desde 2011. De hecho, los españoles pagamos una media de 400 euros en comisiones en 2015, 80 euros más que en 2014 (+25%), según un estudio elaborado por ADICAE en marzo. Y las comisiones bancarias en España están entre las más altas de Europa, sobre todo por sacar dinero de cajeros. La mayor parte de las comisiones las pagamos sin casi notarlo, por 3 conceptos: por el mantenimiento de la cuenta o libreta (120 euros de media), por las tarjetas (de 20 a 45 euros de media) y por un abanico de comisiones coyunturales (por descubiertos, por transferencias, por correspondencia…). Actualmente, con los ingresos por comisiones, los bancos españoles cubren ya el 43% de sus costes y consiguen el 21,4% de sus ingresos brutos (margen bruto), según las cuentas de la AEB. Pero todavía tienen margen para subirlas más, porque hay paises europeos donde las comisiones tienen más peso: en Reino Unido suponen el 26% de los ingresos brutos de la banca, en Alemania el 27% y en Francia e Italia el 33%, según un estudio de BBVA Research.

Luego tienen margen para ingresar más por comisiones. Los bancos lo saben y ya han anunciado que nos las van a subir. Lo han dicho claramente, sin tapujos. El último, Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, el 14 de septiembre: “Las entidades financieras deben cobrar por los servicios que prestan”. Unos meses antes, en abril, el responsable de Santander España, Rami Aboukhair, lo  decía aún más claro: “Se tienen que acabar las comisiones cero para ser rentables. Hay que empezar a cobrar cada servicio que se ofrece al cliente”. Y el presidente de la patronal bancaria AEB, José María Roldán, decía también en abril de 2016: “El cliente tiene que acostumbrarse a pagar comisiones”. Todo ello, “bendecido”  y hasta promovido por el Banco de España, que teme una segunda ronda de crisis bancarias y prefiere antes que los bancos aumenten sus ingresos subiendo las comisiones a sus clientes. Así, el pasado 17 de junio, el subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, animaba  a los bancos a subir comisiones: “Tienen margen para hacerlo”, repitiendo una idea que ya lanzó en 2015: la banca española debe apostar por las fusiones y por subir comisiones.

Ya nos han avisado: los bancos nos van a subir (más) las comisiones. ¿Cuáles? Todas, aunque unas más que otras. La primera subida importante, la de las comisiones por sacar dinero en el cajero, ya nos la están aplicando desde la pasada Navidad: si antes cobraban una media de 65 céntimos por sacar dinero en un cajero de otro banco, ahora estamos pagando entre 1,80 y 2 euros por operación, gracias al decreto ley que aprobó en octubre de 2015 el Gobierno Rajoy, a raíz de la subida impuesta por CaixaBank. Sólo con esta subida de la comisión por uso de cajeros, la banca va a ingresar 181 millones extras al año. Una subida que beneficia sobre todo a la gran banca, según la Comisión de la Competencia (CNMC), porque entre CaixaBank, Santander y BBVA controlan el 49% de los cajeros instalados en España.

Otras comisiones que se están multiplicando son los cobros por cuentas, sobre todo a clientes que dan poco negocio (los llaman “poco vinculados”, porque no tienen nómina, recibos o hipotecas ni préstamos personales con el banco).  Actualmente, mantener una cuenta corriente sin nómina cuesta 45 euros anuales (Bankinter), 48 euros en CaixaBank o BBVA, 60 euros en Bankia, 60 euros en Sabadell, 96 euros en Santander y 120 euros en el Popular. También están subiendo los pagos anuales por tener una tarjeta de crédito o de débito (el coste se ha triplicado desde 2012, según ADICAE). Y se está cobrando comisión (de 3 euros y más) por hacer algo que antes no la tenía: realizar ingresos por ventanilla (para “echar” a los clientes de las oficinas) o añadir el remitente en un simple ingreso (hasta 10 euros). O la comisión de apertura en una hipoteca. O los gastos por envío de correspondencia.

Y luego se mantienen y generalizan comisiones que son consideradas "abusivas" por ADICAE : pagos a terceros en una sucursal (comisión del 0,25% en Popular al 0,48% en Santander), cobro por apunte (entre 0,40 y 0,60 euros, además de cobrar por mantenimiento o administración de cuenta), cobro por liquidación de intereses y gastos y cobro de comisiones por cuentas que se han abierto por imposición de la entidad (para pagar los intereses de una hipoteca o abonar los rendimientos de un depósito), comisión esta última que no debería cobrarse según el banco de España. Y además, ADICAE denuncia los cobros excesivos por descubiertos (de 18 a 20 euros más una segunda comisión por notificación, que puede llegar a 45 euros, aunque el descubierto se haya cubierto).

Cara a los próximos meses, lo que van a hacer los bancos es clasificar mejor a sus clientes y estandarizar el cobro de comisiones según los perfiles de clientes. Por un lado estarán los clientes que dan negocio, los que tienen nómina, recibos, hipotecas, créditos, tarjetas y posibles inversiones (Fondos, Planes, valores o seguros). A este grupo tratarán de cobrarles más comisiones por los servicios que les prestan (hipotecas, Fondos, valores), que “se ven poco”,  y menos comisiones “de las que más se ven”, por cuenta, apuntes, transferencias, tarjetas o cajeros. Se trata de sacarles ingresos sin forzar que se vayan. Y luego, a los clientes que no dan negocio, cobrarles por todo lo que puedan, se note o no, sin ningún temor a que se vayan a otro banco porque “no les interesan”. Con ello, se abre una “guerra entre bancos” por quedarse los clientes rentables, cuidando sus comisiones (por eso las engañosas campañas "No comisiones").

El otro gran cambio será un aumento de las comisiones por productos, básicamente por Fondos, Planes, Bolsa y seguros, el negocio por el que está apostando la banca ahora que no se recupera el crédito. De hecho, hoy ya, el grueso de las comisiones que ingresa la banca es más por estos productos que por cuentas, cajeros o tarjetas. Y su pretensión es cobrar más comisiones en el futuro. Por eso habrá que estar muy atento a las subidas de comisiones a los que tienen un Fondo, una cartera de Bolsa (por tenencia de valores y por operativa), un Plan de pensiones o un seguro. Y también van a aumentar las comisiones en las hipotecas (ahora que empiezan a crecer) y, sobre todo, en los créditos al consumo, que se han disparado en el último año. Comisiones muchas que “no se ven”, que hay que investigar para saber finalmente cuánto pagamos de comisión con un Fondo, un Plan o una acción.

Al final, “en la próxima década, el cobro de los servicios bancarios será la norma”, como ha dicho el presidente de la patronal bancaria AEB, José María Roldán, quien reconoce que el cobro de comisiones “no será fácil ni pacífico”. Sabe que la banca tiene un grave problema de imagen, de malas prácticas (preferentes) y eso no les facilita cobrarlas. Y que muchos clientes se van a “rebotar” con la subida de comisiones y se van a ir. Unos a la banca online, que cobra menos comisiones, y otros a las alternativas financieras que puedan lanzar en su día los gigantes de Internet (Google, Apple, Facebook o Amazon) y las telecos (Orange va a lanzar un banco mientras todos agilizan los pagos por móvil). Pero también saben que los clientes que se vayan tienen pocas opciones fuera: el banco de enfrente también cobra parecidas comisiones y cada vez el mercado es más reducido, por las fusiones: los tres grandes (CaixaBank, Santander y BBVA) controlan el 44% del mercado y si añadimos los otros tres (Bankia, Sabadell y Popular), dominan el 69%. Y con ese poder, este oligopolio impone unas comisiones muy similares, como se ha visto con los cajeros.

Así que poco podemos hacer ante la subida de comisiones, salvo intentar negociar con nuestro banco y amenazar con cambiar a otro si tenemos una baza para hacerlo, como nuestra nómina o nuestra hipoteca o el negocio que les damos. Pero hay un debate de fondo que no se puede obviar: la banca, como cualquier otro servicio, no puede ser “gratis total. Si pagamos por la gasolina o por la comida y deberíamos pagar por el cine, los libros, la música o la prensa, también debemos pagar por los servicios bancarios. Pero con tres condiciones: unas comisiones transparentes, justas y controladas. Transparentes porque ahora no sabemos bien cuantas comisiones pagamos y por qué. Justas, que estén justificadas por el servicio,  porque ahora hay comisiones abusivas, como pagar 45 euros por un descubierto de 1 euro o 3 euros por un ingreso en una sucursal. Y controladas, porque ahora no se publican como antes las comisiones que se cobran y además los bancos no hacen caso cuando un cliente gana una reclamación ante el Banco de España: en 2014, las entidades no rectificaron la mitad de las denuncias por cobros injustificados aceptadas por el Banco de España, nada menos que 8.029 de 15.516 denuncias respaldadas. Ni caso a estas reclamaciones, aunque fueran justas.

En definitiva, que usar un banco nos va a salir ahora más caro. Y tendremos que acostumbrarnos a pagar comisiones, como pagamos en la vida por muchos otros servicios. Pero tenemos que exigir que si pagamos comisiones, sepamos de verdad  lo que estamos pagando y que sea a cambio de un mejor servicio, de unas prestaciones que lo valgan, no un cobro arbitrario para mejorar sus beneficios. Y que si hay abusos, el Banco de España defienda al cliente hasta el final, obligando al banco a devolverle lo cobrado de más, con intereses. Todo esto no pasa ahora. Por eso llevamos tan mal que nos cobren comisiones. También, claro, porque a nadie le gusta pagar más.