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lunes, 29 de julio de 2019

Vacaciones 2019: verano récord de turistas


La mayoría de españoles se cogen vacaciones esta semana y van a encontrarse con un verano récord de turistas extranjeros, 500.000 más que el verano pasado, aunque habrá menos en Canarias, Baleares y Levante (por la “fuga” de alemanes y nórdicos a Turquía, Egipto, Túnez y Grecia) y más extranjeros en las ciudades, el norte y el interior de España. Los precios de los hoteles han subido y los turistas vendrán menos días pero gastarán más. También habrá más turismo español, que gastará más este verano y viajará más a otros paises. Con este buen verano, se espera otro año turístico récord, con más de 84 millones de turistas y un récord de gasto. Pero  el sector alerta de una cierta “saturación turística” y proponen apostar por un turismo de más calidad y porque el futuro Gobierno y las autonomías ayuden a la reconversión del turismo de sol y playa, el 60% del negocio, diversificando y digitalizando la oferta turística. Por un turismo menos agobiante y más sostenible.

enrique ortega

Aunque parece que toda España “huye de vacaciones” en agosto, no todos los españoles pueden cogerse unos días y escapar de la rutina diaria: una de cada tres familias (el 34,2% de los españoles) no puede coger una semana de vacaciones fuera de casa, según la última Encuesta de Condiciones de Vida 2018, del INE. Son casi 16 millones de españoles sin vacaciones, unos pocos menos que antes de la crisis (el 36,2% no podía ir de vacaciones en 2008) y más que la media europea (sólo el 28,3% de europeos no pueden coger vacaciones, según Eurostat). Y son más los que no pueden coger vacaciones en Andalucía (el 49,8%, prácticamente la mitad), Extremadura (47,6%), Ceuta (46,1%), Galicia (45,6%) y Cantabria (44%), mientras que los que más toman vacaciones son las familias del País Vasco (sólo 18,1% no las cogen), Aragón (21,2%), Navarra (21,5%), La Rioja (23,4%) y Madrid (23,5% no).

Los más de 30 millones de españoles que sí cogen vacaciones no salen un mes entero, sino que se cogen unos días o semanas: la media son 8 días de vacaciones en agosto, gastando 714 euros de media, según la encuesta del Observatorio Nacional del Turismo. Este verano, el sector turístico espera un aumento del turismo de los españoles, que supone el 24% del gasto turístico total (el 76% restante lo gastan los extranjeros). Y su destino preferido serán las playas, no sólo en el Levante, sur e islas, sino también en Galicia y el norte de España, donde se esperan altas temperaturas por el cambio climático. Eso sí, los hoteles han subido este año (un 6,2%, según el INE), aunque llenar el depósito del coche cuesta como el verano pasado. Y son más los españoles (un 46%, según el Observatorio de Turismo) que este año viajan al extranjero en agosto, aunque han subido los paquetes turísticos.

Los españoles que se cojan sus vacaciones en España van a encontrar 500.000 turistas extranjeros más que el verano pasado: se esperan 29,6 millones de visitantes foráneos en julio, agosto y septiembre, frente a 29,1 millones en el verano de 2018, lo que supone el segundo verano con más turistas de la historia (tras los 29,75 millones del verano 2017), según la previsión del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo. Pero no se van a repartir de forma uniforme. Encontraremos menos turistas en Baleares, Canarias y algunos destinos de playa de Levante y Andalucía, porque habrá alemanes y nórdicos que se quedarán este verano en casa (al subir las temperaturas) o se irán de vacaciones a Turquía, Egipto, Túnez y Grecia, destinos con precios más bajos que se están recuperando tras la caída de los últimos años (por inseguridad política). Y habrá más turistas extranjeros en las ciudades (Barcelona y Madrid), en el norte y en las zonas del interior de España, sobre todo turistas no europeos, según la patronal turística Exceltur.

No sólo habrá más turistas extranjeros este verano sino que se espera también que gasten más, precisamente por el aumento de turistas norteamericanos, asiáticos y latinoamericanos que no vienen a la playa sino que hacen un turismo de más gasto. En conjunto, el Ministerio espera que los extranjeros se gasten este verano 33.908 millones de euros, 1.079 millones más que el verano pasado, a pesar de que la estancia media sea menor (7,5 días), porque gasten más cada día (145 euros diarios gastaron de enero a abril).

Con un verano récord en turistas extranjeros, los expertos apuestan por acabar 2019 con otro récord histórico de turistas: más de 84 millones, frente a los 82,8 millones de turistas de 2018, que ya fue un año récord y que colocó a España en el 2º lugar del ranking mundial de turistas, sólo por detrás de Francia (90 millones de turistas), por delante de EEUU (81 millones), Italia (58 millones) o Turquía (40,1 millones en 2018). Y lo más importante, se puede conseguir otro récord de ingresos por turismo, en torno a los 92.500 millones de euros (casi 3.000 millones más que el récord de 2018).

Sin embargo, los expertos y el sector alertan sobre el exceso de euforia sobre el turismo, la primera industria española, que aporta casi el 14% del crecimiento y mantiene 2.575.638 empleos (el 13,2% del total). Primero, porque España puede haber llegado a un cierto nivel de “saturación turística”, dado que somos el país que recibe más turistas por habitante: 1,78 turistas (82,8 millones) por habitante (46,5 millones), frente a 1,34 Francia (90 millones frente a 66,9 millones de habitantes) y menos de 1 Italia (0,96) o Turquía (0,48), según un reciente estudio de CaixaBank. Y hay capitales como Barcelona o Madrid donde los turistas cuadruplican la población residente, mientras hay zonas donde se multiplican hasta por 10 y 20 en verano, despertando la “turismofobia”.

Otro problema de fondo del turismo español es que tiene una tasa de estacionalidad muy elevada, porque casi la mitad de los turistas concentran de junio a septiembre, más que en Francia, USA o Italia. Y además, el 90% del turismo extranjero se concentra sólo en 6 autonomías (Cataluña, Canarias, Andalucía, Baleares, Comunidad Valenciana y Madrid), creando poza riqueza y empleo en el resto. Y existe también una excesiva concentración en su origen: el 87% de los turistas vienen de Europa, con un gran peso de Reino Unido (18,5 millones de turistas), lo que supone un serio riesgo por el Brexit. De hecho, si se acaba con un Brexit duro, sin acuerdo, España podría perder entre 2,5 y 4,1 millones de turistas británicos para 2023, según el estudio de CaixaBank.

Hay otro problema de fondo relacionado con el tipo de turista que nos visita: dos tercios gastan poco, porque vienen con paquetes que pagan en sus paises de origen, hacen viajes cortos (desde Francia o Portugal) o vienen a su casa en España (británicos, franceses y alemanes), según el análisis de CaixaBank. Y solo recibimos un 1,6% de turistas que hacen viajes largos (14,5 días de media) y un 5,6% de turistas “de alto nivel”, siendo el resto estancias cortas de una semana con poco gasto.

Y queda otra deficiencia estructural más: la calidad del empleo turístico. Los trabajos son más precarios (un 34% de empleos son temporales, frente al 26% en toda la economía) y un 25% son a tiempo parcial (15% en global), lo que da un personal peor pagado y con baja formación (menos empleados turísticos tienen secundaria o titulación universitaria que en el conjunto de la economía), según el estudio de CaixaBank. Estos datos van en contra de un turismo de calidad, al igual que el envejecimiento de muchas infraestructuras. Y queda el reto de la digitalización, el avanzar más en plataformas de oferta de paquetes y servicios turísticos que permitan al sector competir con los grandes tour operadores extranjeros.

El Gobierno Sánchez aprobó en enero de 2019 una Estrategia de Turismo Sostenible España 2030, para mantener el liderazgo turístico y a la vez conseguir una mayor diversificación, rentabilidad y sostenibilidad del sector. Para ello, apuesta por una Red de 70 destinos turísticos “inteligentes” en todas las autonomías, impulsando la digitalización. Y se ha aprobado, en marzo de 2019, un real Decreto para racionalizar el uso de las viviendas turísticas, disparado en algunos destinos. Y hay un Plan de contingencia para afrontar el Brexit.

El sector turístico, a través de la patronal Exceltur, acaba de pedir al futuro Gobierno y a las nuevas autonomías que se ponga en marcha un Plan para reconvertir la oferta turística de sol y playa, que supone el 60% de la actividad turística española, con ayudas para modernizar hoteles e instalaciones. Además, piden que cada Ayuntamiento turístico y cada autonomía elaboren planes de especialización turística, con la colaboración del sector privado y suficientes recursos públicos como para no tener que implantar “tasas turísticas”.

En definitiva, que España estará a tope de turistas extranjeros y españoles, otro verano más. Pero no podemos “matar la gallina de los huevos de oro” y hay que pensar en reordenar y mejorar la oferta turística, para no“morir de éxito": renovar instalaciones, mejorar la calidad, ampliar la oferta de turismo interior y alternativo al sol y playa, diversificar paises y destinos,  atraer turistas que gastan más, vender más por Internet y apostar por un turismo “sostenible”, que sea compatible con el resto de habitantes y con el medio ambiente. Que el turismo nos de trabajo y riqueza pero no a costa de veranos insoportables por la saturación turística. Amén.

jueves, 3 de agosto de 2017

Verano 2017: congestión y precios disparados


La mayoría de españoles empezamos esta semana las vacaciones de verano y nos encontraremos un país “tomado” por los turistas extranjeros (30 millones entre julio y septiembre) y españoles, que van a moverse más que nunca. Con tanto turista, los precios se van a disparar, desde hoteles y restaurantes a apartamentos, supermercados y coches de alquiler: subirán un 10% sobre el verano pasado, tras haber subido otro 10,5% los dos últimos años. Lo peor es que habrá zonas, en las islas y la costa mediterránea, “congestionadas”, según reconoce la patronal turística, preocupada porque hay ciudades (Mallorca, Barcelona) donde los vecinos están “hartos del turismo”: achacan esta “turismofobia al “boom” de apartamentos que se alquilan por Internet, sin control. En cualquier caso, España estará “a tope” este verano y el sector cree que es hora de “cambiar el modelo turístico”, de apostar más por la calidad que por la cantidad. Urge repensar el turismo español a 20 años vista, renovando y ampliando la oferta. No matemos “la gallina de los huevos de oro”.



                                                                                           enrique ortega

La mayoría de España está de vacaciones, pero no todos pueden cogerse unos días y escaparse de su rutina diaria: el 39,5% de españoles no se puede ir de vacaciones ni una semana al año, según la última Encuesta de Condiciones de Vida 2016 (INE). La mayoría de esos 4 de cada 10 españoles que no toman vacaciones son jóvenes (44,2% menores de 29 años no cogen ni una semana de vacaciones) y mayores de 65 años (43,2% no viajan), sobre todo los que tienen poca formación (más del 52% de los que sólo tienen la ESO o menos), los que están parados (68,6% no cogen vacaciones), las madres solas con niños (56% no tienen vacaciones) y la mayoría (del 54 al 75%) de los que ganan menos de 11.634 euros al año, según los datos que aporta el INE. Otra estadística, el Barómetro del CIS de junio, nos revela que sólo el 41% de españoles van a hacer un viaje turístico y del resto, la mayoría irá a visitar a un familiar (26,1%) o amigos (18,3%), marchará a una segunda residencia (14%) o se quedará en casa (20,7%), mientras el 15,9% no tiene vacaciones.

La España que si se va de vacaciones, ese 60,5% que dice el INE, se va a encontrar este verano más gente que nunca, entre extranjeros y españoles. La previsión es que este verano se superen los 30 millones de turistas extranjeros entre julio y septiembre, frente a los 27,6 que llegaron el verano de 2016 (que ya fue récord). Y eso porque en la primera mitad del año han seguido subiendo los turistas extranjeros, empujados por el temor a destinos como Turquía, Egipto o Túnez (que han perdido un 22% más de turistas europeos este año) y por los atentados en Europa (Reino Unido, Francia o Bélgica), que han aumentado el turismo urbano a España, según los datos de la patronal turística Exceltur. Y se espera este verano una recuperación en España del turismo ruso, nórdico y asiático, mientras se mantiene el turismo británico, a pesar del Brexit. Eso sí, la libra ha caído un 15% desde junio de 2016, lo que encarece España a los británicos, aunque se espera que lo compensen viniendo menos días y gastando menos. Otro dato que no ayuda es el euro, que ha subido un 12% frente al dólar desde enero (ahora supera los 1,18 dólares), lo que hace que España sea un 12% más cara para los no europeos.

En cualquier caso, todo apunta a que será un verano superrécord para el turismo extranjero, sobre todo europeo, en las islas (Baleares y Canarias) y en la costa mediterránea, tanto levantina como andaluza. Y junto a estos 30 millones de extranjeros, se esperan otros tantos o más turistas españoles, que quieren olvidarse de la crisis y viajar este verano más que nunca, tras una Semana Santa, mayo y junio que han sido récord de viajes y pernoctaciones en hoteles, apartamentos y casas rurales. La previsión de la patronal Exceltur es que los españoles viajen sobre todo a Baleares, la costa Mediterránea (de Gerona a Cádiz) y al norte de España, que este verano estará más lleno que nunca. Y los que esperan más ingresos son las empresas de alquiler de coches, las de ocio (parques de atracciones) y los apartamentos y casas rurales.

Con tanto turista, extranjero y español, las empresas del sector han aprovechado para subir los precios: los precios de los hoteles han subido un 25,5% en el primer semestre de 2017, según el IPC (INE).  Y se espera un aumento de las tarifas hoteleras del 10% sobre las del verano pasado, según un estudio de Deloitte. Una subida que se sumará al 10,5% que ya subieron los precios hoteleros en los dos últimos años (2015 y 2016), con lo que hay hoteles que ya tienen un precio superior al que tenían antes de la crisis. Pero no sólo suben los hoteles: han subido los vuelos (un 9,5% en el primer semestre, según el IPC, más por la fuerte demanda que por el petróleo) y los paquetes que ofrecen las agencias de viajes, así como las tarifas de los apartamentos (940 euros diarios en Ibiza en agosto), casas rurales y campings.  Y subirán este verano los precios de bares y restaurantes, así como el alquiler de coches (sobre todo en las islas) y las entradas de parques y lugares de ocio. Y también subirán los precios de la comida y los supermercados, aprovechando la mayor demanda y porque la sequía sube los precios de frutas, verduras y carnes. Eso sí, costará sólo unos céntimos más que el verano pasado echar carburante al coche.

Con estas nuevas subidas, lo que se espera es que extranjeros y españoles reduzcan los días de vacaciones, para no gastar mucho más. De hecho, la estancia media lleva bajando tres años ( 6,9 días) y el gasto medio de los extranjeros, aunque se ha recuperado en 2017 (702 euros de media hasta abril frente a 700 euros en todo 2016), está todavía muy por debajo del de 2011 (813 euros de gasto medio por turista), según los datos de Exceltur, que recuerdan que la mayor parte del gasto que hacen los extranjeros en España (77.000 millones de euros en 2016) se queda fuera, porque se lo llevan los tour operadores y las líneas aéreas. Y que el gasto de los turistas en España ha caído, año tras año, desde 2011. Eso se debe a que cada vez viene un turismo más low cost, en viajes baratos y a apartamentos, que gasta menos.

En definitiva, que nos espera un verano con España a tope y todo más caro. Pero lo peor es que en algunas zonas de España habrá congestión” turística, el término que ha empleado la  patronal turística, Exceltur. Serán sobre todo las islas baleares (Mallorca e Ibiza) y algunas zonas de la costa de Cataluña (más Barcelona capital), Comunidad valenciana y Andalucía. La patronal está preocupada por las crecientes protestas de vecinos en algunas zonas (Palma, Barcelona y Madrid) contra la invasión de turistas, lo que se ha dado en llamar la turismofobia. Algo que se podría agravar este mes de agosto, cuando se colapsen carreteras o paseos marítimos y se compliquen las noches, mientras aparecen problemas de agua (sequía histórica) e infraestructuras, sobre todo en las islas Baleares.

La patronal turística achaca este “colapso” turístico de algunas zonas al crecimiento desordenado de la oferta, por haberse disparado el alquiler particular de apartamentos, a través de plataformas de Internet (como Airbnb o Booking.com). De hecho, señalan que los apartamentos sin regular han superado ya en plazas (casi 3 millones) a los hoteles e instalaciones turísticas reguladas (2,5 millones). Y sólo en 22 ciudades hay 362.493 apartamentos privados que se alquilan a turistas frente a 330.258 plazas de hoteles, hostales y camas reguladas. El sector hotelero se queja de que los apartamentos privados son una competencia desleal, sin control y que evaden 800 millones a Hacienda. Y piden un mayor control, tanto de las autonomías como de Hacienda (pago impuestos) e Interior (control clientes), ya prometido.

A raíz del superrécord turístico y la esperada “congestión” de este verano, la patronal turística Exceltur cree que ha llegado el momento de “repensar el futuro del turismo en España a medio y largo plazo”. Un tema urgente es frenar la oferta turística, que no puede ser infinita, si no queremos que el turismo estalle y “muera de éxito” (se habla de 80-82 millones de turistas este año, frente a los 75,6 ya récord de 2016). De hecho, el Ayuntamiento de Palma ya ha aprobado en julio una moratoria (apoyada por los hoteleros) para suspender durante un año la concesión de nuevas licencias turísticas en el caso antiguo y zonas aledañas, medida  que ya tomó en enero el Ayuntamiento de Barcelona. Pero haría falta una planificación en toda España, con la colaboración de Ayuntamientos, hoteleros y asociaciones de vecinos.

Además, el sector turístico español tiene que reordenar su oferta, para conseguir atraer turistas fuera de la temporada del verano (la mitad vienen entre junio y septiembre) y fuera de las zonas habituales de sol y playa (el 90% de los turistas vienen a sólo 6 autonomías: Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid). Eso obliga a ampliar la oferta turística, buscando un turismo alternativo (de negocios, cultural, sanitario, deportivo o gastronómico) y gastar más recursos en promover el turismo fuera de Europa (sólo el 11% de los turistas que vienen no son europeos), los que más gastan.

En paralelo, el sector turístico tiene que invertir en su reconversión, en un Plan Renove que modernice los hoteles e instalaciones más antiguas, ofrezca nuevos servicios y se lance a fondo en digitalizar su oferta, para vender más directamente por Internet y menos a través de los tour operadores alemanes o británicos, que fuerzan condiciones y precios y se quedan con la mayoría de las ganancias. Además, el sector turístico tiene otras dos asignaturas pendientes: mejorar la calidad de los servicios (más formación al personal) y aumentar el empleo, con menos precariedad y mejor pagado: con un año récord, el sector turístico sólo ha creado 95.807 empleos el último año (junio 2016-junio 2017), el  90% temporales y la mitad a tiempo parcial (muchos por horas o días). Y la hostelería sigue siendo el trabajo peor pagado: un empleado de hostelería le cuesta a la empresa 1.464 euros (464 son cotizaciones), 1.000 euros menos que el coste laboral medio en España (2.481 euros en 2017), según el INE.

Y además, el Gobierno debe gastar más en promover el turismo y ayudar a las empresas a reconvertirse, con incentivos fiscales y créditos blandos, así como con un mayor gasto en infraestructuras y servicios (desde más medios en aeropuertos, control de fronteras o comisarias (colapsadas) a depuradoras de agua y mejores accesos). Y sobre todo, garantizar una mayor coordinación entre autonomías, para que cada una no vaya a su aire con el turismo.

Hay que aprovechar el superrécord turístico de este verano para parar y repensar el futuro, para dejar de hacer triunfalismo con los millones de turistas y sentar las bases de una industria sostenible, que crezca de forma ordenada y con futuro. No hay que dormirse en los récords. Urge aprovechar los mayores ingresos de estos años no para invertir más y asegurar el futuro de la primera industria española. Ojo a morir de éxito, a que la burbuja del turismo “estalle” y se colapse. No matemos “la gallina de los huevos de oro”.