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lunes, 29 de junio de 2026

Gasto sanitario muy desigual por autonomías

En los últimos meses, se han multiplicado en media España las manifestaciones y protestas  de sanitarios y pacientes en defensa de la sanidad pública, cada día más deteriorada y con crecientes listas de espera (9,1 días para ver al médico de cabecera). El último Barómetro de Sanidad y el CIS refleja que casi la mitad de los españoles creen que la sanidad funciona mal o necesita cambios. Y  la peor valoración se da en Andalucía, Ceuta, Melilla y Canarias. La clave de los problemas sanitarios es la escasa financiación, menor que en Europa, con varias autonomías con un gasto sanitario por habitante por debajo de la media: Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana, Baleares y La Rioja, mientras los que gastan más en salud son País Vasco, Asturias , Extremadura, Cantabria y Castilla y León. Los expertos piden más gasto público en sanidad, sobre todo en atención primaria, y contratar 100.000 enfermeras y 6.000 médicos. Gastar más y mejor repartido, para que la atención sanitaria no dependa de dónde vivamos.

                        Los hospitales se llevan el 62% del gasto sanitario público

La mayoría de españoles ven claro el deterioro de la sanidad pública, agravado tras la pandemia, aunque son una amplia mayoría los que prefieren que les atienda la sanidad pública antes que la privada si tienen un problema grave. El último Barómetro Sanitario 2025, elaborado por Sanidad y el CIS, refleja una nueva pérdida de confianza de los españoles en la sanidad pública: el 20,2% de los encuestados opina que funciona “mal” (en 2009 eran sólo el 4,1%) y el 27,1% creen que necesita cambios (23,3% en 2009), aunque todavía el 51,7% señalan que “funciona bien” (eran el 72,1% en 2009). A la hora de valorar la sanidad pública, la nota media que dan es 6,02 sobre 10, muy por debajo de los 6,74 puntos que daban en 2019. Eso sí, la nota varía mucho por autonomías. Es mucho más baja en Andalucía (5,37), Ceuta (5,39) Melilla (5,56), Canarias (5,77), Castilla la Mancha (5,99) y la Comunidad Valencia (5,99 sobre 10). Y dan la mejor nota a la sanidad pública de Cantabria (6,68 puntos), País Vasco (6,54), Castilla y León(6,40), Murcia (6,38), Rioja y Baleares (6,35 sobre 10).

Uno de los servicios peor valorado de la sanidad pública es la Atención Primaria, muy tensionada por el aumento de población (más envejecida) y la falta de recursos y sanitarios: la nota que dan los encuestados es 6,27 sobre 10 (era 7,13 en 2019). Y la queja más frecuente es la creciente espera para ser atendido por el médico de familia: 9,15 días de media, el doble que antes de la pandemia (4,7 días de espera en 2019). Una espera que es mucho mayor en Andalucía (11,16 días de media para ser atendido), Cataluña (10,59 días), Madrid (9,60 días) y Comunidad Valenciana (9,34 días), bajando a la mitad en País Vasco (4,91 días de espera media) y siendo baja en Asturias (5,45), Cantabria (5,90) y Ceuta (5,95 días).

La atención de los especialistas es el servicio peor valorado (5,74 sobre 10), debido a la enorme espera que supone conseguir una cita con el especialista (128,9 días, más de 4 meses de media). El ingreso y la atención en hospitales es mejor valorado (7,02 sobre 10), especialmente en Cantabria (7,64), Asturias (7,55), País Vasco (7,53) y Castilla y León (7,52), bajando la valoración de los hospitales en Ceuta (5,92), Melilla (6,18), Canarias (6,62) y Comunidad Valenciana (6,72 sobre 10). El servicio mejor valorado es el 061/112, con un 7,26 sobre 10, seguido de las urgencias hospitalarias, con una nota de 7,26 puntos, que sube en País Vasco y Cantabria (6,71 puntos) y baja en Ceuta (5,05%), con un tiempo medio de espera de 2,5 horas y Madrid liderando su uso: acude el 68,5% de la población, frente al 41% de españoles que acuden a las urgencias hospitalarias, una cifra altísima, consecuencia de los largos tiempos de espera en atención primaria y especialistas.

A pesar de estas valoraciones a la baja de todos los servicios, el 74,6% de los españoles indica que prefiere la sanidad pública para ingresos hospitalarios y casos complejos frente a la opción privada. Pero debido a las abultadas listas de espera, hay 12,8 millones de españoles que han contratado un seguro médico privado, aunque el  65,6% de ellos prefiere ser atendido en la sanidad pública si enfrenta un problema de salud importante, según el Barómetro Sanitario. Y el 74% de estos pacientes con seguro privado prefiere ir a las urgencias de los hospitales públicos si tiene un problema grave de salud.

La clave de esta valoración a la baja de la sanidad pública está en el creciente deterioro de los servicios, en especial la Atención Primaria y las consultas de los especialistas, lo que colapsa las urgencias y los hospitales. Un deterioro que tiene tres explicaciones básicas: hay más población en España (somos 49, 68 millones de habitantes, 9 millones más que en el año 2000 y 2,75 millones más que en 2019), somos una población más envejecida y con más enfermedades crónicas (el porcentaje de mayores de 65 años ha pasado del 16,5% en el año 2000 al 21,1% en 2026) y el gasto sanitario público es escaso y crece poco.

El gasto sanitario público en España fue de 101.739 millones de euros en 2024 (último dato publicado por Sanidad), un 6,4% del PIB. Y lo primero que llama la atención es que este gasto público sanitario es menor, en porcentaje de nuestra riqueza, del que gastábamos en 2020: 83.634 millones, el 7,4% del PIB. Lo que sí ha aumentado es el gasto sanitario privado, lo que gastan los españoles en seguros médicos, medicinas sin receta y consultas privadas (desde el dentista al oculista o el fisioterapeuta): suponía un 2,5% del PIB en 2024 (39.857 millones de euros). Tanto en el conjunto del gasto sanitario (8,9% del PIB) como en el gasto sanitario público, España está por debajo del gasto sanitario que se hace en la mayoría de Europa. Y además, el porcentaje de gasto público (el 74% del gasto total) es inferior al que hacen Alemania, Suecia o Noruega (el 86% del total).

Una peculiaridad de España respecto a muchos paises es que las autonomías gestionan la sanidad pública y son responsables del 93,6% del gasto sanitario, con enormes diferencias entre lo que gastan entre ellas. Así, en 2024, el gasto sanitario por habitante fue de 2.084 euros, pero había autonomías que gastaban mucho menos, según los datos de Sanidad: Andalucía (1.658 euros/habitante) y Madrid (1.779 euros) sobre todo, también la Comunidad Valenciana (1.867 euros), la Rioja (1.878) , Baleares (1.956) y Castilla la Mancha (1.957 euros/habitante). Y destacan por su mayor gasto el País Vasco (2.332 euros por habitante), Asturias (2.322, Extremadura (2.246) y Cantabria (2.242 euros). Y si miramos los que gastan porcentualmente menos de su riqueza (PIB) en sanidad pública, Madrid lidera la lista (gasta el 4% de su PIB), junto a Baleares (5,4%),Cataluña y Navarra (gastan 5,5% PIB). Y los que hacen más esfuerzo en financiar su sanidad son Extremadura (gasta 8,9% PIB), Murcia (8%), Canarias (7,9%) y Asturias (7,8%).

Estas enormes diferencias en el gasto sanitario público por autonomías responden a tres factores, según un reciente estudio del Foro Económico de Galicia : diferencias en la estructura de población (tamaño, escala de población y más o menos envejecimiento), los recursos que destinan las autonomías (tras recibir las transferencias del Estado) y las preferencias políticas sobre el gasto de los gobiernos autonómicos. Y a su vez, también hay enormes diferencias en el destino del gasto sanitario, que cada año se dirige más a financiar los hospitales, las urgencias y sus medicamentos (62% del gasto) y menos a la atención primaria (se lleva el 28,8% del gasto público, pero la mitad se destina al pago de las recetas financiadas, con lo que se lleva realmente el 14,37%). Los expertos coinciden en que la Atención Primaria está “infra financiada”, que debería llevarse el 25% del presupuesto, la media recomendada. Y Madrid es la que menos gasta en atención primaria, el 10,9%.

El gasto sanitario es pues bajo en España, más en algunas autonomías (donde hay más protestas) que en otras, pero el déficit se va a agravar en los próximos años, porque va a seguir aumentando la población, que estará cada año más envejecida (los mayores de 65 años pasarán del 21,1% actual al 30% en 2050) y con más enfermedades crónicas, mientras aumentará además el gasto sanitario por las nuevas tecnologías y medicamentos. Así que si ahora tenemos un déficit  de financiación, personal y medios, iremos a peor.

Los expertos que denuncian la infra financiación de la sanidad resaltan otro problema: cada vez hay más fondos públicos que se destinan a la sanidad privada, en perjuicio de la pública. Según los datos de Sanidad, en 2024 se destinaron 10.143 millones a conciertos con la sanidad privada (el 9,96% del gasto sanitario total), una cifra que en 2020 eran 8.383 millones. La mayor parte de estos conciertos con dinero público los paga Cataluña (6.838 millones en 2024), seguida de Madrid (1.209 millones), Comunidad Valenciana (982 millones) y Andalucía (413 millones). Según un estudio de la Federación en Defensa Sanidad Pública (FADSP), las autonomías con mayor velocidad de privatización sanitaria son, por este orden, Madrid, Canarias, Baleares, Cataluña y la Comunidad Valenciana, siendo las menos “privatizadoras” Cantabria, Castilla la Mancha, Navarra y Asturias.

Con todo este panorama sanitario, la FADSP, ha publicado un balance de la sanidad pública en 2025 donde destaca 5 puntos: aceleración de la asistencia hospitalaria y desmantelamiento de la Atención Primaria (sobre todo en Madrid y Andalucía), aumento de las listas de espera (con cifras que consideran cada vez más “maquilladas”), deficiente gobernanza (una gestión sin planificación a medio plazo y muy politizada), enfrentamientos dentro del sector sanitario (entre médicos y otros profesionales y el Ministerio), aumento de los problemas y escándalos (“cribados” en Andalucía o las denuncias en el hospital madrileño de Torrejón). Y destacan como señal del descontento, de profesionales sanitarios y pacientes, las numerosas protestas y movilizaciones de la “marea blanca” en Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana, Galicia, Aragón, Murcia y Castilla y León, reflejo de una sanidad con múltiples problemas.

Lo preocupante ya no es sólo que la sanidad pública, “la joya del Estado del Bienestar”, ofrezca una atención muy mejorable y con enormes ineficacias sino que el gasto, la atención prestada y los servicios son muy desiguales por autonomías, desde los profesionales disponibles a las camas que se ofrecen o los tratamientos (la Asociación contra el cáncer ha denunciado muchas veces la desigualdad en los tratamientos y cribados por autonomías). La FADSP analiza un listado de 35 variables y da una nota a la sanidad de las 17 autonomías. En 2024, destacaba 4 autonomías con los mejores servicios sanitarios, por este orden: Navarra (106 puntos sobre 142), País Vasco (105), Asturias (100) y Castilla y León (95). Tienen una sanidad “regular” Aragón, Cantabria y la Rioja (91 puntos cada una), Extremadura (90) y Galicia (82). Tienen una sanidad “deficiente” Cataluña (80 puntos), Canarias, Castilla la Mancha y Madrid (79 puntos cada una). Y “la peor sanidad” se la adjudican a la Comunidad Valenciana (62 puntos), Andalucía (66), Baleares (77) y Murcia (78).

Cara al futuro, la clave para mejorar la sanidad es aumentar el gasto, en toda España y especialmente en las autonomías que menos gastan por habitante (Andalucía, Madrid, Comunidad Valenciana y Baleares), según el informe del Foro Económico de Galicia. Lo que proponen los expertos es aumentar el gasto público del 6,4% sobre el PIB (2024) al 8% que gastan de media los paises europeos. Eso supondría gastar 27.000 millones más al año, que podría ser un objetivo de aquí a 2030.Un mayor gasto, mejor repartido, que debería destinarse a potenciar la Atención Primaria y a reforzar las plantillas sanitarias: el Ministerio de Sanidad estima que hacen falta 100.000 enfermeras más (para equipararnos con Europa) y 6.000 médicos adicionales, tres de cada cuatro para reforzar la Atención Primaria.

Pero además, una parte mayor del gasto sanitario debería dirigirse a prevención, porque es la inversión sanitaria más rentable. El estudio gallego señala, con simulaciones de la OCDE,  que si España redujera a los niveles de los mejores paises los principales factores de riesgo sanitario (obesidad, tabaquismo, dietas poco saludables y contaminación atmosférica), tendríamos un ahorro anual de 4.278 millones de dólares (3.733 millones de euros), además de evitarse 2.473 muertes anuales. El gasto en prevención ayudaría a reducir drásticamente el gasto sanitario en una década, pero para ello debe subir del mínimo 3% actual.

Más gasto, más sanitarios, más Atención Primaria y más prevención parecen las medidas urgentes para recomponer la sanidad pública, así como frenar la privatización de servicios. Pero no basta con eso: urge un profundo cambio en la gestión, desde las políticas de horarios e incompatibilidades hasta las incompatibilidades: no es de recibo que los quirófanos y maquinas sofisticadas estén paralizados muchas horas del día ni que se tarde meses en acudir a una consulta del pediatra público porque tiene consulta privada… Hay que sentarse y pactar una organización más eficiente de los medios y el personal de la sanidad pública, para optimizar recursos antes de aumentar medios y personal, que también hace falta. Y además, hay que homogeneizar la atención sanitaria y los tratamientos, con un catálogo mínimo en toda España, lo que exige una coordinación Sanidad-autonomías que no existe.

En resumen, la sanidad pública ha protagonizado los últimos meses múltiples protestas en media España que son sólo un síntoma de un sistema que funciona peor, con pocos medios y demandas crecientes, que disparan las listas de espera y la desatención, en beneficio de los seguros médicos y la sanidad privada. Pero los españoles apuestan por la sanidad pública y piden en las protestas que se refuerce con más medios y más gasto. Algo que sólo es posible con dos medidas: un pacto para articular una nueva financiación autonómica (con más transferencias a las autonomías con más población mayor y dispersa) y un pacto sanitario para aumentar el gasto y distribuirlo mejor entre autonomías. Hoy por hoy, los dos pactos políticos parecen imposibles. Así que nuestra sanidad pública irá a peor.

jueves, 21 de enero de 2021

Las 3 Españas, más lejos tras la COVID


Antes de la pandemia, en 2019, se repitió que 7 autonomías crecieran más y sean las más ricas (Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña, Aragón, Baleares y la Rioja), frente a otras 7 menos eficientes y más pobres (Melilla, Extremadura, Andalucía, Ceuta, Castilla la Mancha, Canarias y Murcia), con las 5 restantes en posición intermedia. Son las 3 Españas, que siguen ahí desde el año 2.000, incluso desde hace siglo y medio. Una desigualdad territorial que mantiene la renta de Extremadura en casi la mitad (56%) de la del País Vasco. Y ahora, con la pandemia, los expertos temen que esta brecha entre las 2 ó 3 Españas se agrande, como también la distancia de España con la renta europea (el 91%). Pero la pandemia también puede ser una oportunidad si se utilizan los Presupuestos y fondos europeos para corregir estos desequilibrios regionales, reformando además la financiación autonómica y las políticas regionales. Hay que reconstruir el país y conseguir vivir mejor todos, vivamos donde vivamos.

Enrique Ortega

España ha estado creciendo los últimos 6 años (2014-2019), pero el crecimiento ha sido muy desigual por autonomías. Así, hay dos regiones que tiran de la economía, según confirman los datos de 2019 recién publicados por el INE: Madrid (produjo por valor de 240.129 millones, el 19,29% de todo el PIB español) y Cataluña (236.813 millones producidos, el 19,02%), a la que la capital “adelantó” ya en 2017 y 2018. Y le siguen, de lejos, Andalucía (165.865 millones producidos en 2019, el 13,32% del PIB español) y la Comunidad Valenciana (116.615 millones, el 9,32% del PIB). Entre las 4 regiones aportan casi dos tercios del crecimiento total del país (60,95% del PIB). Les siguen, muy de lejos, el País Vasco (5,98% del PIB español), Galicia (5,17%), Castilla y León (4,80%), Castilla la Mancha (3,43%), Canarias (3,78%) y Aragón (3,05% del PIB español). Y las 7 autonomías restantes, más Ceuta y Melilla, sólo aportan a la economía el 12,84% restante, casi la mitad entre todas que Madrid o Cataluña.

Esta aportación al crecimiento español de las distintas regiones ha variado muy poco en este siglo, salvo en un caso, Madrid, que aporta ahora (19,29%) un 1,6% más al PIB español que en el año 2000 (17,7%). También crece, aunque poco, la aportación de Cataluña (+0,30%), Murcia (+0,19%) y Baleares (+0,11%), mientras las demás regiones pierden peso en la economía española, aportando menos porcentualmente al PIB, sobre todo Castilla y León (-0,70%), País Vasco (-0,32%), Asturias  (-0,30%) y Canarias (-0,22%), según el INE.

Pero hay que tener en cuenta la población de cada región y lo importante es lo que produce cada autonomía por habitante, el verdadero indicador de su pujanza económica. Y aquí es donde podemos hablar de las 3 Españas. Una España más productiva (y por tanto más rica), integrada por las 7 autonomías que tienen un PIB por habitante superior a la media española (26.426 euros en 2019, según el INE): Madrid (35.913 euros per cápita, +35,9% sobre la media), País Vasco (34.142 euros, +29,2%), Navarra (32.141 euros, +21,6%), Cataluña (31.141 euros, +17,75%), Aragón (28.727 euros, +8,70%), Baleares (28.213 euros, +6,76%) y La Rioja (28.200 euros, +6,71% sobre el PIB por habitante de España). Son las 7 regiones más ricas, donde viven el 42,76% de los españoles. Y lo más llamativo es que estas 7 regiones más ricas son las mismas que eran ricas antes de la crisis, en 2007 y en el año 2000, según las series del INE, aunque el País Vasco ha subido del 4º al 2º lugar.

En el otro extremo están las 7 regiones menos productivas y por tanto las más pobres, encabezadas en 2019 por Melilla (19.211 euros de PIB por habitante, -27,3% que la media española), Extremadura (19.454 euros, -26,39%), Andalucía (19.633 euros, -25,7%), Ceuta (20.903 euros, -20,9%), Castilla la Mancha (21.004 euros, -20,52%), Canarias (21.244 euros, -19,61%) y Murcia (21.642 euros, -18,1% sobre el PIB por habitante de España). Son las 7 regiones más pobres, menos productivas, donde viven el 35,52% de los españoles. Y en su mayoría, son las mismas regiones que eran las más pobres antes de la crisis, en 2007 y en el año 2000, aunque han salido de este grupo Galicia y Asturias (menos productivas en el 2000), incorporándose Canarias, Ceuta y Melilla (intermedias en el 2000).

Y queda una 3ª España, la intermedia, que produce menos que la media (recordemos: 26.426 euros en 2019) pero algo más que esas 7 regiones “pobres”. Son las 5 regiones restantes: Castilla y León (24.886 euros de PIB/habitante, -5,83% que la media española), Cantabria (24.383 euros, -7,74%), Galicia (23.873 euros, -9,67%), Asturias (23.299 euros, -11,84%) y la Comunidad Valenciana (23.206 euros, -12,19% sobre el PIB/habitante español). Una España intermedia donde viven el 21,72% restante de españoles. Y de nuevo, esta 3ª España es hoy muy similar a la de antes de la crisis, aunque en el año 2.000 estaban en este grupo Canarias, Ceuta y Melilla, que han caído a la España más pobre, mientras han mejorado Galicia y Asturias, que a principios de siglo eran “pobres” y ahora “intermedias”.

Un dato preocupante es que la brecha entre las regiones más productivas (más ricas) y las menos eficientes (más pobres) se mantiene elevada, a pesar de la anterior crisis (2008) y la posterior recuperación (2014). Así, en el año 2.000, Madrid producía más del doble que Extremadura por habitante (21.333 euros frente a 10.145, 2,10 veces más), en 2008 produjo 1,93 veces más, en 2013 (el peor año de la crisis), la brecha subió a 1,97 veces más (30.188 euros frente a 15.280) y en 2019, a pesar de los 6 años de recuperación, la brecha sigue alta, en 1,84 veces (35.142 euros que produce cada madrileño frente a 19.454 cada extremeño).

Y lo más llamativo: esta brecha entre regiones más o menos productivas se arrastra desde hace siglo y medio, según el libro “La desigualdad regional en España 1860-2015”, escrito por tres catedráticos universitarios (Díez Minguela, Martínez-Galarraga y Tirado). Ahí documentan que la desigualdad regional aumentó entre 1860 y 1910, se redujo después entre 1910 y 1950, volvió a bajar entre 1960 y 1985 y lleva siendo elevada desde 1986, a raíz de la entrada de España en Europa, debido a que una economía más abierta ha agravado las diferencias regionales, al competir mejor unas autonomías que otras en estos 34 años siendo europeos.

El otro problema es que las regiones españolas no sólo se distancian entre ellas sino también hay una brecha con las regiones europeas. En 2019, según acaba de publicar el INE, sólo 3 regiones españolas eran más productivas, más ricas, que la media europea (31.160 euros de PIB por habitante UE-27): Madrid (35.913 euros), País Vasco (34.142 euros) y Navarra (32.141 euros). Se ha caído en 2019 Cataluña (31.119 euros), que siempre ha tenido un nivel de riqueza superior a la media europea (salvo en 2008 y 2009). Y además, el PIB por habitante español se ha ido retrasando del PIB por habitante europeo: si llegó a un máximo del 94,72% en 2007, cayó a suponer el 88,63% del PIB/habitante europeo en 2013 y ha seguido distanciándose con la recuperación, hasta suponer el 84,8% del PIB/habitante europeo en 2019 (producimos 26.426 euros, frente a 31.160 en la UE 27). Así que no sólo hay una brecha entre autonomías, también hay una brecha con Europa que ha crecido desde 2007. Incluso teniendo en cuenta el distinto poder de compra, el PIB por habitante español “corregido” era el 91% del europeo en 2018, según el último dato de Eurostat.

Evidentemente, si unas regiones (o paises) producen más por habitante, son más ricos. Y son más ricos por su distinta estructura económica (más o menos industria, más o menos servicios), su población, la formación de los trabajadores y el nivel educativo, la tecnología, la mayor o menor inversión pública y privada, las infraestructuras o el peso de la exportación. Y en el caso de Madrid, el factor capitalidad, que aporta un crecimiento “extra”, porque las instituciones públicas y ser la capital atraen empresas, inversiones, población y talento, según este estudio del IVIE. Por eso hay regiones más productivas y otras menos, aunque el factor que más ha jugado en este siglo es la desigual creación de empleo.

Pero después de ver las regiones más o menos productivas, entran en juego los “contrapesos”, factores que intervienen para que las regiones acaben teniendo más o menos renta. El principal mecanismo que podría “corregir” la brecha económica entre regiones son las transferencias públicas (pensiones, desempleo, ayudas a la dependencia), las subvenciones y prestaciones sociales, el gasto en sanidad y educación, las inversiones públicas, los impuestos y la financiación autonómica. Y dentro de estas “medidas correctoras” de la brecha entre regiones, hay que tener muy presentes las ayudas europeas, que han sido ingentes: los fondos estructurales europeos recibidos entre 1989 y 2020 han sido de 176.000 millones de euros, muchos para las regiones.

Todas estas medidas deberían haber servido para corregir la brecha económica entre las autonomías, sumando más ingresos a las autonomías más retrasadas, para compensar sus menores ingresos. Pero no ha sido así, como se ve en el dato de la renta por habitante, los ingresos de cada persona visto lo que produce y sumando lo que le aporta la acción pública, vía transferencias, ayudas, subvenciones,  impuestos y financiación. Y volvemos a tener 3 Españas, según los últimos datos disponibles (INE 2018), incluidos en este reciente trabajo de la Fundación Alternativas (FA) sobre la desigualdad territorial en España.

Tenemos 9 autonomías que tienen una renta por habitante superior a la media nacional (17.049 euros en 2018): País Vasco (22.082 euros), Navarra (20.117 euros), Cataluña (19.870 euros), Madrid (19.861 euros), Baleares (19.554 euros), Aragón (17.683 euros) y la Rioja (17.545 euros), exactamente las 7 autonomías que más producen (más PIB/habitante), a las que se suman dos “intermedias”, Asturias (17.484 euros de renta por habitante) y Castilla y León (17.298 euros de renta), porque son dos regiones muy envejecidas, con muchos pensionistas, lo que ha aumentado su renta final en los últimos años. Y las otras 8 autonomías (más Ceuta y Melilla, cuyos datos no se dan) tienen un nivel de renta por habitante inferior a la media nacional, sobre todo las regiones que ya eran económicamente las más pobres: Extremadura (12.382 euros de renta), Canarias (13.714 euros), Andalucía (14.048 euros), Murcia (14.075 euros) y Castilla la Mancha (14.537 euros). A ellas se suman, también con menos renta que la media española, 3 regiones “intermedias”: Comunidad Valenciana (15.149 euros renta/habitante), Cantabria (16.479) y Galicia (16.860 euros).

En definitiva, que las regiones que eran ricas, pobres o intermedias por su producción, por su estructura económica y de empleo, acaban siendo ricas, pobres o intermedias en la renta que finalmente reciben, a pesar de las transferencias públicas, las ayudas, inversiones, impuestos y financiación autonómica, lo que indica un fracaso en las políticas regionales. No se consigue apenas que mejoren y salten de puesto las más retrasadas, ni ahora ni en los últimos años. Y lo peor no es sólo que haya 2 Españas (o 3) en el nivel de renta, sino que han aumentado las diferencias, la brecha de renta entre regiones. Si en 1977, un balear tenía 1,81 veces la renta de un extremeño, mejoró algo en el año 2.000, cuando un aragonés ingresaba 1,53 veces lo que un andaluz, pero ha empeorado después: si en 2008, un vasco tenía 1,65 veces la renta de un extremeño, en 2018 tiene 1,78 veces más, según el informe de la Fundación Alternativas. Ha aumentado la desigualdad de renta entre territorios.

Esto confirma una España a dos o tres velocidades, no sólo entre regiones sino también con muchas desigualdades dentro de cada región. Y sobre todo en las más pobres. Así, el informe de la Fundación Alternativas desvela que las regiones con más desigualdad interna son Andalucía, Extremadura, Castilla la Mancha y Canarias, y que esa desigualdad ha aumentado entre 2008 y 2018. Y las regiones con menos desigualdad interna son dos de las más ricas, Navarra y Aragón, seguidas de Asturias, País Vasco, Cantabria y la Rioja. Y además, esa desigualdad interna se refleja en una gran diferencia de renta entre ciudades de una misma provincia, desigualdad municipal encabezada por Madrid, Barcelona, Sevilla, Cádiz y Granada, Alicante, Valencia y A Coruña.

S ha llegado hasta aquí, le habrá quedado clara la tremenda desigualdad entre regiones, dentro de cada región e incluso entre ciudades de una misma provincia. Y lo más tremendo es que esas desigualdades territoriales están ahí desde hace décadas y hasta siglos. Ahora, con la pandemia y la recesión consiguiente (la mayor desde la Guerra Civil), los expertos creen que la desigualdad territorial aumentará, como ha pasado en otras crisis y más dada la precariedad en que están las cuentas públicas. Sin embargo, la pandemia también puede ser “una oportunidad” para reducir la brecha de producción y renta entre regiones, si se planifica la recuperación con criterios de política regional.

¿Qué se puede hacer? Lo primero, invertir y gastar pensando en corregir los desequilibrios regionales, tanto los Presupuestos 2021 (muy expansivos) como los Fondos europeos, esos 79.796 millones que van a llegar en los próximos 4 años. El objetivo es regionalizar la mitad de este gasto, pero la otra mitad, la que gestione el Estado debería hacerse con el objetivo de reconducir el crecimiento y el empleo de las regiones más pobres. Una segunda medida es planificar todas las inversiones públicas e infraestructuras (incluidas las digitales y la vivienda) para fomentar la inversión y la instalación de empresas en la España más atrasada, que no puede vivir sólo del turismo, la agricultura o las pensiones. Un tercer frente de actuación es la fiscalidad, homogeneizando impuestos (evitando “paraísos fiscales como Madrid) y facilitando vivir e invertir en las regiones más pobres. Y aprobar de una vez un nuevo sistema de financiación autonómica (pendiente desde 2014), porque el actual beneficia claramente al País Vasco y Navarra (reciben un 80% más por habitante que el resto del país, según el informe de la Fundación Alternativas), además de Cantabria, la Rioja, Extremadura, Asturias, Aragón y Castilla y León, en total 6 de las 9 regiones con más renta.

La pandemia va a dañar más a las familias y trabajadores más vulnerables y también a las regiones más pobres y menos productivas. Pero puede ser una oportunidad no sólo para reconvertir la economía y modernizar el país sino también para reducir la brecha secular entre regiones. Hay que sentar las bases para que no haya españoles de primera y de segunda, para que no vivamos mejor o peor según la región donde residamos. Es otra gran asignatura pendiente de este país.

lunes, 26 de noviembre de 2018

El paro y las 2 Españas (o tres)


El paro sigue siendo el mayor problema de España y duplica con creces (14,5%) la tasa europea (6,7%). Pero el paro se reparte de forma muy desigual, con lo que hay 2 Españas (o mejor, tres) para el desempleo: 3 autonomías más Ceuta y Melilla que superan o rozan el 20% de paro, 6 autonomías con menos del 10% y en medio, las 8 restantes. Y hay 12 provincias (7 de las 8 andaluzas) con un paro “desbordado” mientras otras 13 provincias tienen un paro “europeo”, entre ellas Soria, Lugo o Teruel. Este desequilibrio, fruto de la desigual economía de cada región, debería obligar a aprobar un Plan de choque contra el paro centrado en Andalucía, Canarias, Extremadura, Ceuta y Melilla, regiones que deberían ser prioritarias en las políticas públicas para compensar su retraso. Y urge promover políticas de movilidad laboral, para que los parados de Huelva (25,98% de paro) busquen trabajo en Guipúzcoa (7,75% paro) o Huesca (8,28%). Atacar el paro provincia a provincia, ciudad a ciudad.


España ha bajado del 15% de paro (14,55% en septiembre, según la EPA), por primera vez desde diciembre de 2008. Pero todavía tenemos más del doble de paro que Europa (6,7% la UE-28 y 8,1% la zona euro) y cuatro veces el paro de Alemania (3,4%), lo que justifica que el paro siga siendo la primera preocupación de los españoles, según el Barómetro del CIS. Pero ojo, el problema del paro es desigual, según donde uno viva. Así, hay 3 autonomías que tienen una tasa de paro superior o rondando el 20%, según la EPA: Andalucía (22,85%), Extremadura (21,68%) y Canarias (19,64%), más Ceuta (30,79% de paro) y Melilla (24,01%). Y en el otro extremo, 6 autonomías con una tasa de paro por debajo del 10%: Baleares (7,16%), Cantabria (8,99%), País Vasco (9,42%), La Rioja (9,60), Navarra (9,65%) y Aragón (9,87%). Y en medio, las 8 autonomías restantes, con un paro “intermedio”: Cataluña (10,63% de paro), Castilla y León (11,30%), Madrid (11,86%), Galicia (12,24%), Asturias (13,45%), Comunidad Valenciana (15,29%), Murcia (16,33%) y Castilla la Mancha (16,71%).

Son “las 3 Españas” del paro. Y lo peor es que también había esas 3 Españas antes de la crisis, en 2007, y tras la debacle del empleo, en 2014. Y que son las mismas regiones las que tenían más paro y menos, como se deduce rebuscando en la EPA. Así, en 2007 (2º trimestre, cuando España tenía el 7,93% de paro), había 3 autonomías con más paro: Extremadura (12%), Andalucía (11,95%), Canarias (9,87%) más Ceuta (20,11%) y Melilla (21,70%), las mismas que ahora. Y en 2014, cuando el paro alcanzó el récord (25,93% de tasa de paro de España, el primer trimestre), esas mismas autonomías seguían siendo las que tenían más paro: Andalucía (34,94%), Canarias (32,55%), Extremadura (32,14%), Ceuta (31,56%) y Melilla (24,34%), acompañadas de otras tres que después han mejorado, Castilla la Mancha (30,3% de paro en 2014), Comunidad Valenciana (28,04%) y Murcia (27,71%). Y las regiones con menos paro, en 2007 y 2014, eran las mismas que hoy: La Rioja (5% y 19,58%), Navarra (5,18% y 17,22%), Aragón (5,36% y 22,85%), Baleares (5,55% y 26,70%), País Vasco (6,19% y 17,36%) y Cantabria (6,41% y 20,95%), salvo Cataluña (6,05% y 22,10%), Madrid ( 6,17% y 20,43%) y Murcia (6,49% y 27,71%), tres autonomías que tenían un paro muy bajo antes de la crisis y ahora lo tienen intermedio.

Si miramos las provincias, vuelve a haber 3 Españas, con algunas sorpresas, según la EPA. Así, hay 12 provincias con un paro que supera o ronda el 20%, de ellas 7 andaluzas: Huelva (25,98% de paro), Almería (25,53%), Córdoba (25,40), Cádiz (24,72%), Granada (24,53%), Jaén (23,18%), Sevilla (22,25%), Badajoz (23,03%), Las Palmas (19,8%), Tenerife (19,5%), Ceuta (30,8%) y Melilla (24,01%). Y 13 provincias con un paro reducido, casi europeo: Baleares (7,16), Guipúzcoa (7,75%), Soria (7,84%), Álava (7,99%), Huesca (8,28%), Lugo (8,34%), Teruel (8,41%), Lleida (8,61%), Girona (8,94%), Cantabria (8,99%), La Rioja (9,60%), Navarra (9,65%), y Valladolid (9,86%). Y todavía hay 5 provincias más que apenas superan el 10% de paro: León (10,10%), Burgos (10,14), Guadalajara (10,19%), Zaragoza (10,44%) y Barcelona (10,55%). En total, 18 provincias con poco paro. También aquí, Baleares, las provincias vascas y aragonesas, Rioja, Cantabria, Soria, Burgos, León, Guadalajara y Lugo eran provincias con paro muy bajo en 2007 y 2014.

Si bajamos a más nivel de detalle, hay 15 ciudades con paro muy alto, 12 de ellas en Andalucía, según el INE (2017): Linares (39%), Córdoba (33,2%), Sanlúcar de Barrameda (33,1%), La Línea de la Concepción (32%), Mérida (30,7%), Chiclana (30,4%), Alcalá de Guadaira (29,9%), Talavera (29,3%), Almería (29,2%), Telde (29%), Jaén (28,7%), Cádiz (28,7%), Granada (28,4%) y Dos Hermanas (28%). Y otras 15 con el paro más bajo, la mayoría en Madrid, Cataluña y País Vasco: Pozuelo de Alarcón (7,4%), Sant Cugat del Vallés (7,4%), San Sebastián (8,3%), Las Rozas (8,3%), Majadahonda (8,4%), Getxo (9,4%), Casteldefells (10,3%), Barcelona (11%), Alcobendas (11,1%), Irún (11,2%), Burgos (11,3%), Rivas-Vaciamadrid (11,4%), Cerdayola del Vallés (11,4%), Zaragoza (11,7%) y Vitoria (11,7%). Dos modelos de ciudades frente al paro.

¿Por qué hay tantas diferencias en la tasa de paro por regiones, provincias y ciudades? Básicamente, por el modelo económico que tienen detrás: más o menos industria (aporta empleo más estable), tamaño de las empresas, mas o menos exportación (aporta más empleo), formación y tecnología, turismo (crea empleo, pero muy volátil por meses), desarrollo agrícola, infraestructuras, inversión pública y política impositiva. Y también juegan mucho dos factores: la población y que haya más o menos inactivos, que muchos o pocos ciudadanos sean activos en buscar empleo o “se desanimen” y se queden en casa.

España ha aumentado su población durante la crisis y la recuperación y eso no ha ayudado a bajar el paro, sobre todo en algunas regiones y provincias, según se deduce buceando en la EPA. Así, Entre 2007 y 2014, en lo peor de la crisis, la población española aumentó en +1.217,900 personas, un 2,72%. Más gente a los que dar trabajo. Y eso perjudicó a casi todas las regiones, sobre todo a  Andalucía (+336.900 personas, +4,2%), Baleares (+95.900,+9,46%) y Canarias (+152.000, +7,8%). Y benefició a Asturias, Castilla León y Galicia, que perdieron población, igual que Soria, Lugo, Teruel, Huesca, Vizcaya y Guipúzcoa. Y con la recuperación, entre 2014 y 2018, España volvió a ganar población, 349.500 habitantes más, lo que dificultó otra vez reducir el paro. Sobre todo en las regiones donde más aumenta la población, como Canarias (+5,78%), Madrid (+3,74%), Melilla (+3,43%) y Baleares (5,78), aunque ayudó la caída de población de Asturias (-3,3%), Castilla y León (-3,35%)y Extremadura (-2,70%), así como en Soria (-2,8%), Lugo (-3,7%), Teruel (-3,8%), Huesca (-1,7%) y Cáceres (-2,8%).

Otro factor clave para el paro es que las personas en edad de trabajar busquen empleo o se queden en casa, inactivas. En España, el aumento de inactivos (“desanimados”) es un hecho: aumentaron en 200.900 entre 2007 y 2014 y en 458.700 entre 2014 y 2018, según la EPA. Un “alivio”, porque si estos españoles no hubieran “tirado la toalla, renunciando a buscar trabajo (jóvenes, mujeres y mayores de 45 años), hoy habría 659.600 parados más. De hecho, si la economía mejorara, muchos podrían cambiar de actitud, “animarse” y aumentar con ello la cifra de paro aunque crezca el empleo. Este aumento de inactivos ha “beneficiado sobre todo a Andalucía (+119.700 “desanimados”), a Cataluña (+181.900), a la Comunidad Valenciana (+86.300), a Murcia (+42.500) y País Vasco (35.400), perjudicando al resto, sobre todo a Castilla y León (-84.200 inactivos), Asturias (-30.100), Extremadura (-27.500) y Castilla la Mancha (-24.400 inactivos), así como a Lugo (-22.300 inactivos ), Soria (-2.800), Huesca (-8.000) y Teruel (-7.800 inactivos).

Al final, el factor clave para bajar el paro es crear empleo. España lleva aumentando el empleo desde el 2º trimestre de 2014, según la última EPA. Entre junio de 2014 y septiembre de 2018 se han creado 2.577,400 empleos (+15,20%), 2 de cada 3 empleos perdidos durante la crisis (-3.802.800 entre el 3º trimestre de 2007 y el 1º de 2014). Sólo una autonomía, Baleares, ha recuperado ya el empleo de antes de la crisis (tiene 621.700 ocupados, frente a 537.000 en 2007), además de Ceuta (26.800 empleados ahora frente a 23.000 en 2007) y Melilla (30.700 empleos hoy frente a 23.500). El resto de España tiene aún que recuperar un tercio del empleo perdido. Donde más ha crecido el empleo estos años (2014-2018) ha sido en Baleares (+203.200 empleos, el 48,5%), Canarias (+171.700, el 23,2%), Melilla (+4.900, el 19%), Comunidad Valenciana (+306.900, el 17,5%), Andalucía (+420.000 empleos, el 16,07%), Castilla la Mancha (+112.300, el 15,9%) y Aragón (+79.200 empleos, el 15,8%), destacando por provincias Málaga (empleo ha aumentado un 29,5% desde 2014), Cádiz (+ 26,5%), Santa Cruz de Tenerife (+25,46%), Las Palmas (+21,4%), Melilla (+18,99% y Sevilla (+18,03%). Donde se ha creado menos empleo ha sido en Asturias (+23.300, el 6,27%), Ceuta (+1.600, el 6,3%), País Vasco (+69.900, el 8,2%) y Navarra (+23.500, el 9,02%), además de Almería (+3,8%), Ceuta (+6,3%) y Guipúzcoa (8,16%).

En resumen, que el paro y el empleo se han repartido desigualmente y configuran 2 ó 3 Españas, con problemas más y menos graves. Y lo peor es que, con crisis o con recuperación, “la España más parada” es la misma: Andalucía, Extremadura y Canarias, más Ceuta y Melilla, una cuarta parte de la población española. Estas autonomías han crecido menos que la media española estos años (2014-2017), y ahora podrían crecer lo mismo o más este año (2,6%) y el próximo (+2,4%), según la previsión de BBVA Research, que mejora el crecimiento de Extremadura (+2,8 y +2,6%), estabilizando en la media el de Andalucía (+2,3 y +2,4) y Canarias (+2,7 y +2,2%). Pero haría falta que crecieran más que el resto y crearan así más empleo para tener un paro más cercano a las otras 2 Españas.

Por eso, los políticos y el Gobierno (cualquier Gobierno) deberían acordar un Plan de choque contra el paro en Andalucía, Extremadura, Canarias, Ceuta y Melilla, al margen del Plan de choque que necesita toda España. Un Plan que descienda incluso a nivel provincial y local, para tomar medidas eficaces allí donde está el problema. Eso exige un acuerdo con las autonomías afectadas y una reforma del servicio público de empleo, reforzando el SEPE en las provincias y pueblos con más paro, para preparar cursos de formación y trabajar de forma personalizada con los parados de larga duración, en colaboración con las empresas locales, a las que hay que ofrecer información, incentivos y ayudas para que colaboren en reducir esas bolsas de paro tan concentradas.

Otra medida clave es buscar una mayor movilidad de los parados, para intentar que los andaluces sin trabajo se vayan a buscar empleo al País Vasco, a Soria o a Lugo. Y para ello, una herramienta clave es Internet y las oficinas de empleo, que tienen que hacer fluir las ofertas en toda España. Y además, hay que poner en marcha ayudas autonómicas y locales, para facilitar vivienda en alquiler y colegios a los parados que se desplacen a buscar trabajo. Y a los jóvenes, facilitarles el cambio de instituto o Universidad y becas.

Un tercer frente de actuación es la Administración pública: el Estado, que tiene que volcarse en la España del paro, tanto en infraestructuras y transportes como en promoción industrial y tecnológica, para atraer empresas e inversores, con un objetivo a 20 años vista: que la España del paro no sea la misma en 2030 y 2050. Reducir los desequilibrios económicos, formativos y sociales, con ayuda de los impuestos y las inversiones públicas, del Presupuesto.

En definitiva, que tenemos mucho paro pero no en todos los sitios. Y lo más grave del paro se concentra en 12 provincias y 15 ciudades, donde hay que actuar con más firmeza y con más medios. Un reto que debería ser prioritario para todos, no sólo para las autonomías pobres. Porque sólo así tendremos algún día un paro “europeo” y una economía más moderna y competitiva, un país más igualitario y no 2 ó 3 Españas, como ahora y siempre.  

jueves, 16 de mayo de 2013

Las dos Españas, más desiguales con la crisis


La crisis nos afecta de forma desigual y tiene mucho que ver con dónde vivimos: en Cádiz tienen el triple de paro que en Guipúzcoa. Y ganan casi la mitad, además de tener peores pensiones y más pobreza. La crisis ha agravado las diferencias entre las dos Españas, el norte y el sur: la España pobre lo es relativamente más que hace cinco años. Y eso, porque han subido más los impuestos indirectos (más injustos), el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y por el modelo económico de la España del sur, más apoyado en la construcción, los servicios, el campo y el sector público. Para salir de la crisis, la España pobre necesita apoyarse en la industria, la exportación, la tecnología, la educación y el ahorro, las claves que explican por qué el País Vasco, Navarra, la Rioja, Madrid, Cataluña y Aragón son más ricas, tienen menos paro y aguantan mejor la crisis.
enrique ortega

Antes de la crisis, entre 2000 y 2008, se redujeron las diferencias entre la España rica y la pobre, con la movilidad de capitales y mano de obra, el “boom” de la construcción y el turismo, junto al tirón del sector público (inversiones en infraestructuras y Estado del Bienestar). Pero con la crisis, estos motores del crecimiento se gripan y la España del sur sale peor parada, junto a Asturias, Cantabria y Castilla y León, las tres autonomías que en 2010 formaban parte de la España "rica" y ahora tienen la renta de la España pobre.

En 2009, España entró en la primera recesión (-3,7%) y todas las autonomías cayeron. En 2010, España cayó muy poco (-0,3%), pero hubo cinco autonomías que crecieron (Navarra, País Vasco, Castilla y León, Asturias y Cantabria). En 2011, España se recuperó un poco (+0,4%) y sólo decrecieron Asturias, Galicia, Castilla la Mancha, Extremadura y Comunidad Valenciana. Y en 2012, caímos en la segunda recesión (-1,4%), por culpa de la recesión europea y  los recortes, que hundieron a las autonomías que más redujeron su déficit: Castilla la Mancha (-3% PIB), Asturias (-2,5%) y Extremadura (-2,2), seguidas de La Rioja (-2,1%), Castilla y León (-1,8%), Andalucía y Murcia (-1,7%).

En general, hay siete autonomías que han aguantado mejor la crisis: País Vasco, Navarra, la Rioja, Aragón, Madrid, Cataluña y Baleares. En todas, salvo Cataluña (-723.000 empleos perdidos, un -20,45%), el empleo ha caído menos que la media de España (-16,8%, 3.445.000 empleos perdidos entre 2008 y 2012,), destacando la fuerte caída del empleo en Comunidad Valenciana (-20,9% y -475.000 empleos), Andalucía (-20%, 644.000 empleos perdidos), Murcia(-20% y -125.000 empleos), Castilla la Mancha (-18,4% y -156.000 empleos), Extremadura (-17,6% y -72.000 empleos) y Asturias (-17,5% y -78.000 empleos).

Con esta caída del empleo, se configuran dos mapas de España (o mejor, tres) del paro. La España con paro “casi europeo (12,1%): País Vasco (16,28%), La Rioja (18,98%) y Navarra (19,02%). La España con paro tercermundista: Ceuta (38,43%), Andalucía (36,87%), Extremadura (35,56%), Canarias (34,27%), Melilla (31,76%), Castilla la Mancha (31,51%) y Murcia (30,37%). Y la tercera, el resto (27,16% media España), con grandes diferencias aún entre el 29,9% de paro de la Comunidad Valenciana y el 20,5% de Madrid o Cantabria. A nivel provincial, choca el 13,27% de paro de Guipúzcoa con el 41,62% de Cádiz. Antes de la crisis (2007), Cádiz también era líder, con el triple de paro (17,61%) que Lleida (3,10%). Y eran líderes en paro (España tenía 8,60%) casi las mismas autonomías que hoy: Ceuta (19,5%), Andalucía (13,99%), Extremadura (14,65%), Canarias (11,02%), Melilla (17,52%), Comunidad Valenciana (9,03%) y Murcia (8,27%).

Menos crecimiento, menos empleo y más paro en la España del sur, más pobre y más atacada por la crisis y los recortes. Y también, menos salarios: el sueldo bruto en País Vasco (26,593 euros 2010), Madrid (25.988), Cataluña (24.449) o Navarra (23.824) contrasta con el de Canarias (19.315 euros), Extremadura (19.480), Galicia (20.241), CLM (20.363), Andalucía (20.913) y Castilla y León (20.960), todas por debajo del sueldo medio español (22.790 €). Y con más paro y menos sueldo, menos pensiones: 817 euros de jubilación media en Extremadura (861 en Murcia y 889 en Andalucía) frente a 1.206 en País Vasco (1.162 en Madrid y 1.097 en Navarra). Y luego, si uno es anciano dependiente, también recibe peores ayudas si vive en la Comunidad Valenciana (nota: 0,8 sobre 10), Canarias (2,1), Baleares (2,5) y Murcia (3,3).Y mejor en Castilla y León (nota 9,2), Andalucía (7,5) y País Vasco ( 7,1).

Al final, todas las desigualdades se plasman en la renta, que pinta un mapa con dos Españas. Una, la España "rica", siete autonomías con un PIB por habitante superior a la media nacional (22.772 euros en 2012): País Vasco (30.829 euros), Madrid (29.385), Navarra (29.071), Cataluña (27.248), Aragón (25.540), la Rioja (25.508) y Baleares (24.393). Y las otras 12 regiones forman la España pobre, liderada por ocho peores: Extremadura (15.394 euros por habitante, la mitad que el País Vasco), Andalucía (16.960), Melilla (16.981), Castilla la Mancha (17.698), Murcia (18.520), Ceuta (19.335), Canarias (19.568) y C. Valenciana (19.964).

La crisis ha agravado la pobreza en toda España (10 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza, un 21,1 % de la población, según el INE), que ha crecido un 8% entre 2008 y 2011, estima un estudio del IVIE. Pero hay tres regiones donde la pobreza se ha reducido (-9% Navarra, -7% La Rioja y -2% el País Vasco) mientras creció muy por encima de la media en Canarias (+21), Comunidad Valenciana (+18%), Andalucía 16%) y Aragón (+13%).

No basta con la foto de las dos Españas. Lo peor es que en la España "rica" están los  mismos que antes de la crisis, salvo Cantabria, que ha caído a la España pobre. Y además, la crisis ha hecho que cuatro de las autonomías "ricas" lo sean más (País Vasco, Cataluña, Aragón y la Rioja tienen ahora más porcentaje de renta) y que nueve de las doce más pobres (todas salvo Galicia y las dos Castillas) estén peor, con menos porcentaje de renta que en 2008. Y lo más grave: las regiones "ricas" y pobres son las mismas que hace 30 años, salvo la Comunidad Valenciana, que ha pasado de la España "rica" a la pobre.

Al final, la crisis ha agravado la desigualdad, pero las dos Españas están ahí desde mucho antes. ¿Por qué? Básicamente, por el distinto modelo económico de las autonomías. Aparte del tema fiscal (el cupo es un indudable regalo” para el País Vasco y Navarra) hay otras razones que explican el mayor crecimiento, empleo y renta de la España rica. Por un lado, el mayor ahorro (Madrid, Baleares, Cataluña, País Vasco, C. Valenciana, Navarra y la Rioja están muy por encima de la media nacional) y menor endeudamiento (Castilla y León, País Vasco, Asturias, Aragón y Madrid tienen menos deuda privada).Por otro, triunfan las regiones con mayor peso de la industria (28% Navarra, 27% País Vasco, 26,9% la Rioja, 22,6% Aragón y 22% Cataluña frente al 15,5% de España, el 7% en Canarias o el 10% en Andalucía o Extremadura) y que más exportan (País Vasco, Navarra, la Rioja, Cataluña o Aragón).

También van mejor las autonomías que más gastan en tecnología: País Vasco gasta 2,10% PIB en I+D+i, Navarra el 2,05%, Madrid un 1,99% y Cataluña el 1,55% frente al 1,33% de España y el 0,58% de Canarias, 0,68% de CLM o el 0,82% de Extremadura. Y en educación y formación (País Vasco y Navarra tienen la mitad de fracaso escolar que el resto de España).Por último, han sufrido menos la crisis (por los recortes públicos) las autonomías con más empleo privado: Cataluña (83,7% empleo privado),C. Valenciana (82,7%), Navarra (81,6%),la Rioja (80%), Madrid (80,7%) y País Vasco (79,8%), frente a Ceuta (48,3%), Melilla (47,5%), Extremadura (65,3%) o Castilla y León (73%). Y quedaría explicar el caso de Baleares, rica gracias al turismo extranjero y una construcción casi sin burbuja.

Hay que salir de la crisis, pero con menos diferencias entre las dos Españas. Para ello, la España del sur tendrá que apostar por la industria, la tecnología, la exportación, el ahorro y la educación, con apoyo de la inversión pública y los impuestos, las mejores herramientas para reducir las diferencias regionales, junto a una reforma a fondo del sistema de financiación autonómica, que Rajoy ha aparcado sine die. No puede ser que en media España, el sur, casi un tercio de la población esté en riesgo de pobreza, con una tasa de paro insoportable y sin perspectiva de empleo. Hay que reducir la brecha entre las dos Españas ya.