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jueves, 25 de enero de 2024

FITUR 2024: el turismo supera la pandemia

Esta semana se celebra FITUR, la 2ª mayor Feria del turismo del mundo, tras Berlín. Y el sector celebra un nuevo récord histórico de turistas e ingresos, superando los datos de 2019: más de 84 millones de turistas extranjeros, que gastaron 108.000 millones de euros, con un mayor gasto diario. Todo apunta a que 2024 será aún mejor, otro año de récords, gracias a que viajar se ha convertido en una prioridad en todo el mundo. Pero el propio sector advierte: ojo a “morir de éxito”. Les preocupa la masificación del turismo en algunas zonas y el aumento de las protestas, de la “turismofobia”. Y creen que ha llegado el momento de aprovechar las cifras récord para “reconvertir el turismo”, para lo que piden inversiones y un PERTE, quejándose de que al 40% de empresas turísticas les cuesta encontrar empleados. Y preocupa también el cambio climático y el impacto ambiental. Aseguremos el futuro del turismo, nuestra gallina de los huevos de oro.

                       Enrique Ortega

El turismo ha crecido con fuerza en todo el mundo en 2023, con 1.300 millones de llegadas internacionales, sólo un 12% por debajo del movimiento turístico de 2019, según los datos publicados el viernes por la Organización Mundial del Turismo (OMT). Europa, la región más visitada del mundo, es la zona que está más cerca de recuperar los turistas de antes de la pandemia (en 2023 se quedó sólo un 6% por debajo) y hay 4 destinos turísticos mundiales que ya han superado la pandemia: la Europa mediterránea, el Caribe, América Central y África del norte, junto a todo Oriente Medio. En pernoctaciones (noches de alojamiento), Europa ya ha superado los datos de 2019, gracias a las estancias de los visitantes europeos y de otros continentes: 2.920 millones de pernoctaciones en 2023, 50 millones más que en 2019 (+1,6%), siendo España el país turístico donde más han crecido (+2,8%), frente al +2,5% en Francia o el -0,5% en Italia, según Eurostat.

En este contexto internacional de recuperación turística, la OMT espera superar en 2024 la cifra mundial de turistas de antes de la pandemia. Pero España ya lo ha conseguido en 2023, según el avance ofrecido por el Gobierno (los datos del INE se publican el 2 de febrero): nos visitaron más de 84 millones de turistas extranjeros, un +17,2% que en 2022 (71,65 millones) y medio millón de turistas más que en 2019 (83.509.153 turistas extranjeros), el último año récord. Serían casi el doble de extranjeros de los que nos visitaron en 2014 (57,5 millones) y casi el triple de los turistas recibidos en 1995 (32,9 millones).

Pero hay otro récord que se ha conseguido en 2023, aún más importante: el de ingresos por turismo, según la estimación del Gobierno: 108.000 millones de euros, un +23,9% sobre los ingresos de 2022 (87.138 millones) y un 23,8% más que en 2019, el anterior año récord de ingresos por turismo (91.911,97 millones). Esto indica que no es sólo que hayan venido más turistas extranjeros que antes de la pandemia, sino que se han gastado mucho más, por dos razones: han subido mucho los precios turísticos (sobre todo en 2022 y 2023) y además vienen más turistas de alto nivel adquisitivo, de paises que se gastan más en España. Así, el gasto medio diario (sin contar el transporte) de un turista asiático es de 446 euros diarios, 377 euros el de un sudamericano y194 euros diarios es lo que gasta un turista estadounidense, mucho más del gasto diario de un turista británico (132 euros), francés (130,7), italiano (125,9 euros) o alemán (123,4 euros), según los datos del INE (noviembre 2023).

Con estos datos récord de turistas y gasto, España se consolida como una potencia turística mundial, no sólo en turistas (la 2ª tras Francia, muy igualados con USA y China) e ingresos (la 2ª tras EEUU), sino también en inversiones turísticas: somos el 2º país del mundo que atrae más inversiones hoteleras, tras EEUU, muy por encima de Reino Unido, Alemania y Francia, 4.248 millones de euros en 2023, según la consultora Colliers, cerca ya del récord inversor de 2018 (4.800 millones). El año pasado, hubo compraventa de 171 hoteles en España (21.748 habitaciones) y 34 compras de suelo para uso turístico, sobre todo en Canarias (39 operaciones) y Baleares (39), Madrid (21) y Barcelona (11), destacando las compras de 2 Fondos soberanos de Singapur y Abu Dabi.

Con estos datos de 2023, el turismo se consolida no sólo como la primera industria española sino como el principal motor del crecimiento del país. Así, el PIB turístico afianzó su recuperación en 2023, gracias a un verano récord y a un extraordinario 4º trimestre (por el auge del turismo de invierno), alcanzando unos ingresos de 186.596 millones de euros, un +13,1% sobre 2022 y un +18,6% superior al PIB turístico de 2019 (157.395 millones), según la patronal Exceltur. Con ello, el turismo aporta ya el 12,8% del PIB español, un porcentaje récord, que lo consolida como la primera industria del país y la primera fuente de empleo (2,59 millones de puestos de trabajo, el 17% de todo el empleo en España). Pero lo más importante es que el turismo fue el principal motor del crecimiento de España también en 2023: aportó el 70,8% de todo el crecimiento del país (el 29,2% restante lo aportó el resto de la economía), después de aportar en 2022 el 61% del crecimiento español.

Por 2º año consecutivo, en 2023 crecieron los ingresos de las empresas turísticas, que ya facturan un +16,2% más que en 2019, según Exceltur, una gran parte por la inflación (los precios turísticos subieron un +14,9% entre 2021 y 2023) pero también por el aumento de clientes (nacionales y extranjeros), aunque les han subido los costes (financieros, energéticos y laborales), lo que no les ha impedido volver a mejorar sus beneficios, sobre todo las empresas de mayor tamaño y las que han hecho inversiones para renovar su oferta, según Exceltur. Curiosamente, las empresas turísticas que más aumentaron sus ingresos en 2023 fueron las de Asturias (+26,1%), Baleares (+26%), Galicia (+23,4%) y País Vasco (+21,1%), lo que indica el buen año del turismo en el norte, por la ayuda de su buen clima (apoyado por las olas de calor en el sur y este), su excelente oferta global  y la saturación de los destinos tradicionales de costa.

El tirón del turismo en 2023 ha permitido crear 95.224 nuevos empleos turísticos, porcentualmente más que en toda  la economía (+5% frente al +2,7%), con una cifra récord de afiliados a la SS (2.590.221 trabajadores). La patronal destaca que la reforma laboral ha mejorado la calidad del empleo turístico: un 91,4% de los trabajadores tienen ya un contrato indefinido (15,3% son fijos discontinuos) y casi la mitad son a tiempo completo (45,3%), aunque los sindicatos se quejan del exceso de contratos a tiempo parcial (un tercio) y de los bajos salarios: 1.389,90 euros era el salario bruto en hostelería (2022), casi la mitad del salario medio en España (2.128,4 euros mensuales brutos), según el INE .

La mitad del negocio turístico procede del turismo nacional, que se ha mostrado muy fuerte en 2023, con un aumento del gasto del +22,3% sobre 2019, gracias a la mejora del empleo (más estable y menos precario) y los salarios, pero sobre todo a “la preeminencia de los viajes en las preferencias de gasto de los consumidores”, según Exceltur. A lo claro: los españoles (y el resto de europeos), tras la pandemia, se quitan de otros gastos antes de renunciar a viajar.  Y también ha ayudado al mayor gasto turístico, según Exceltur, la mejora de la oferta de trenes de alta velocidad, la opción por estancias de menos días pero más caras (ganan los hoteles de 4 y 5 estrellas) y el dinamismo de los viajes de negocios.

En la otra mitad del negocio, el turismo internacional, destaca en 2023 la mayor llegada de turistas norteamericanos, latinoamericanos y asiáticos (sobre todo en el 4º trimestre), que están más días y gastan más que los turistas europeos, aumentando sus estancias en hoteles de 4 y 5 estrellas y en destinos fuera de los de sol y playas tradicionales, aunque se ha mantenido el flujo de extranjeros a Canarias, ayudado por la crisis en Palestina y Oriente Medio. Respecto a la llegada de turistas europeos, han aumentando las llegadas de turistas británicos, franceses y portugueses, mientras caen los alemanes, italianos y nórdicos, que se han  compensado con creces con el aumento de turistas centroeuropeos e irlandeses.

Ahora, cara a 2024, todas las previsiones apuntan a una recuperación del turismo mundial y a que España alcanzará un nuevo récord histórico, superando el de 2023 en turistas extranjeros y en ingresos turísticos. La estimación de Turespaña es alcanzar los 23 millones de turistas en el primer cuatrimestre (+10,8% sobre 2023) y 30.000 millones de ingresos (+18,5%). Si extrapolamos ese crecimiento a todo el año, estaríamos hablando de recibir este año 9 millones más de turistas extranjeros, hasta los 93 millones de visitantes. Y en ingresos, supondría conseguir 20.000 millones más (hasta 128.000 millones en 2024).

Los empresarios del sector turístico esperan también un buen año 2024, sobre todo porque ven que se consolida “la tendencia a viajar” de los turistas internacionales y españoles y porque se está moderando la inflación y el precio de la energía, lo que favorecerá la movilidad. Y en el caso de España como destino, nos “ayuda” la tensión en Oriente Medio y la mejora de la oferta turística (por las inversiones realizadas), que “reposiciona” a España como destino del turismo de negocios, deportivo, cultural, gastronómico y de ocio. Por todo ello, Exceltur espera que el PIB turístico crezca un +8,6% (menos del +13,1% de 2023)  y alcance los 202.651 millones de euros en 2024. De ser así, el turismo seguiría siendo clave, porque aportaría el 41,4% de todo el crecimiento esperado en España para 2024 (PIB +1,6%). Es una ayuda mucho menor a la de 2023 (aportó el 70,8% de todo el crecimiento), pero aún así será un motor clave para “tirar de la economía”, junto al consumo, la inversión y las exportaciones.

A pesar de este optimismo generalizado sobre el presente y futuro del turismo, hay un motivo de preocupación: “morir de éxito”. El temor a si España puede soportar 93 millones de turistas extranjeros en 2024. Por eso, destacados directivos turísticos, de Meliá, Barceló o la patronal Exceltur, han mostrado estos días su preocupación por “la masificación del turismo”: alertan de que hay destinos que están al límite (algunas zonas de Baleares y algunos destinos tradicionales de sol y playa) y zonas turísticas donde está creciendo la oposición de los vecinos al aluvión turístico, la llamada “turismofobia”. Y por ello, advierten sobre el riesgo de “morir de éxito”, de que no se puede aumentar año tras año el número de turistas y acercarnos a los 100 millones, porque “puede no ser sostenible”. Y defienden un turismo “sostenible”, que cuente con la ciudadanía y busque más la calidad que la cantidad, menos turistas que gasten más y no un turismo “low cost” masivo.

Por todo ello, el sector turístico ha propuesto en FITUR un Pacto de Estado, entre instituciones y entre el sector público y privado, que afronte los desafíos del turismo a medio plazo, para conseguir un crecimiento sostenible. Y proponen una hoja de ruta a medio plazo que tenga en cuenta las exigencias medioambientales y sociales (contar con la población que vive en las zonas turísticas), que promueva el transporte colectivo y las infraestructuras sostenibles, que reduzca los pisos turísticos (su mayor preocupación para 2024), que atraiga y retenga el talento laboral (el 40% de las empresas tienen problemas para encontrar empleados formados) y, sobre todo, afrontar una profunda  reconversión del sector para renovar la obsoleta oferta turística en muchos destinos de sol y playa. Para ello, piden al Gobierno que apruebe un PERTE turístico (Proyecto estratégico), como se ha hecho con el automóvil, el sector aeroespacial o los microchips. Y proponen planificar entre el sector y las distintas administraciones los cambios del turismo español en las próximas décadas.

En paralelo, los sindicatos han alertado de que hay un abismo entre el récord del turismo español o los beneficios de las empresas turísticas y la situación de los trabajadores del sector, que califican como “el salvaje oeste: horarios disparados (de 12 de la mañana a 12 de la noche y más), horas extras que no se pagan, contratos precarios y parciales forzados y unos sueldos que son de los más bajos del país. “Por eso no encuentran trabajadores, porque les pagan poco y les exigen mucho”, replican los sindicatos, que piden además a las empresas una mayor creación de empleo en el sector, que adolece de falta de personal. El gobernador del Banco de España ha incidido en la excesiva rotación y temporalidad en el sector, que impide que los trabajadores mejoren su formación y su experiencia, lo que explica que la productividad del sector turístico sea inferior a la del conjunto de la economía. Tanto UGT como CCOO están luchando por mejorar la situación laboral del sector turístico, promoviendo el sello “Hoteles justos”, que indica las empresas “laboralmente responsables”.

En resumen, que el turismo español ha recuperado los turistas e ingresos que alcanzó antes de la pandemia y sigue creciendo, hacia los 100 millones de turistas. Pero eso ha disparado el temor a que alcancemos una masificación que retraiga al turismo extranjero (y nacional), que acabemos “matando a la gallina de los huevos de oro”, un motor clave del crecimiento y el empleo. Para evitarlo, los empresarios proponen sentarse y conseguir  un Pacto por el turismo a medio plazo, para que sea sostenible y de calidad. Evitar “morir de éxito”. A ello.

jueves, 5 de octubre de 2023

Turismo: verano récord...pero menos

Ha sido un verano turístico récord, pero menos de lo esperado: en agosto llegaron menos extranjeros que en julio y en ambos meses vinieron 20,2 millones de extranjeros, todavía menos que en 2019 (y que en 2017). El problema ha estado en los turistas alemanes, británicos y nórdicos, que han aumentado menos, por el estancamiento en Europa, los altos precios y las olas de calor, aunque han venido más turistas americanos y del resto del mundo. En cuanto al turismo nacional, en agosto cayeron las pernoctaciones en hoteles, quizás por la subida de tarifas (+6,7%). Lo que sí han batido récords han sido los ingresos por turismo: 73.393 millones de euros hasta finales de agosto, +24,3% que el año pasado y más que en 2019, debido a la subida generalizada de los precios, que ha recortado la estancia de los turistas. Ahora, el turismo parece desinflase (perdió empleo en septiembre) y ayudará menos a crecer este año. Es hora de reconvertirlo a fondo, desestacionalizarlo y hacerlo más sostenible.

                                            Enrique Ortega

No se sabe todavía si ha sido el calor, los precios disparados o el exceso de turistas, pero en agosto no llegaron a España el aluvión de extranjeros que se esperaban. Si en julio se batieron todos los récords, con 10.131.579 visitantes extranjeros (1 millón más que en julio de 2022 y 258.000 más que en 2019, antes de la pandemia), los datos de agosto, con ser muy buenos, han defraudado sobre lo que se esperaba: llegaron 10.076.734 turistas extranjeros, menos que en julio (algo no habitual), 1,2 millones más que en 2022 pero todavía 41.632 turistas menos que en agosto de 2019, según los datos del INE. Con ello, en los dos meses claves para el turismo (julio y agosto) han llegado a España 20,2 millones de turistas extranjeros, solamente 217.000 turistas más que en el verano de 2019. Y todavía menos que el verano récord de la historia, el de 2017: 20.891.183 turistas extranjeros (10,49 millones en julio y 10,39 en agosto, los dos meses entonces mejor que los de ahora).

¿Qué ha pasado este verano con los turistas extranjeros? Pues que algunos de los turistas europeos que más nos visitan han aumentado menos sus viajes a España. En concreto, los británicos (+7% de visitantes en julio y +10% en agosto, por debajo de la media de aumento global: +11,4 y +13,9%), alemanes (+4,8 y +5,8%) y nórdicos (+5,6 y +6,2%), quizás por el estancamiento de sus economías (y sus bolsillos), los altos precios turísticos en España y las sucesivas olas de calor, que les animaban a quedarse en casa. A cambio, ha habido un fuerte aumento de los turistas europeos de fuera de la UE en julio y agosto (+18,9% y +15,1%), sobre todo suizos, así como de los turistas de EEUU (+28,9% y +29,5%), del resto de América (+30.3% y +40,9%) y de Asia y el resto del mundo (+49,8% y +29%). 

Esta llegada de turistas extranjeros se ha retraído más en Canarias (+4% en julio y +2,6% en agosto) y Baleares (+7,2% y +7,3%), quizás por la mayor subida de las tarifas aéreas y hoteleras, junto a la saturación turística, así como en Madrid (+6,1% en julio, pero +39,4% en agosto, el mayor aumento en España ese mes), mientras en el resto de regiones turísticas, el turismo extranjero este verano aumentaba por encima de la media (sobre todo en Andalucía: +18,4% en julio y +19,7% en agosto), según los datos del INE.

En agosto, 3 de cada 4 turistas extranjeros llegaron a España por avión (7,5 de los 10,07 millones), aunque han aumentado mucho (+20,3%) las llegadas por carretera (2,19 millones de turistas franceses, alemanes, italianos y del resto de Europa), a pesar de los precios récord de los carburantes (menores en España), también las llegadas por tren (43.850 turistas, +31,8%), por el nuevo AVE español en Francia y por los puertos (274.626 turistas, +22,2%). 

Y cada vez más, los turistas extranjeros viajan por su cuenta, sin paquete turístico (el 75% de los que llegaron a España en agosto no lo habían contratado). Y aunque la mayoría se alojan en hoteles (6,74 millones  de los 10,07 llegados en agosto), ganan peso el resto de alojamientos turísticos, que crecen más que los hoteles (+6,9%): más de 1 millón de extranjeros alquilaron un apartamento (+29,6%), casi otro millón vinieron a casas de amigos y familiares (+42,5%) y medio millón vinieron a la casa que compraron en España (+18,7%). Y todos, para compensar la subida de precios, redujeron ligeramente su estancia media en agosto, a 7,7 días de media (-0,1 días sobre la estancia media de agosto de 2022), según los recientes datos de Frontur (INE).

Lo que ha pasado este verano, además de crecer menos de lo esperado los turistas extranjeros es que han “pinchado” las estancias en hoteles de extranjeros y españoles, por la tremenda subida de tarifas. Ya en julio, la ocupación hotelera creció sólo un +2,5%, frente a un aumento del +60,7% en julio de 2022, según el INE. Y en agosto, han crecido la mitad, un +1,2%, lo que contrasta con el aumento del 34,3% en agosto de 2022. Además, un tercio de estas pernoctaciones en hoteles, las de los españoles, cayeron (-4%), aumentando sólo las estancias en agosto de los extranjeros (+4,5%). Eso es consecuencia de la fuerte subida de los hoteles en España: +6,3% en agosto, según el INE, una tarifa media de 136,5 euros por habitación, la más cara de nuestra historia. Y si comparamos estas tarifas con las de antes de la pandemia (2019), la subida de los hoteles es del +24%.

La subida generalizada de precios turísticos, desde los paquetes a los hoteles, pasando por el transporte, la restauración, los bares y restaurantes y el ocio, han disparado el gasto turístico de los extranjeros en España (este verano y este año), según los datos de Egatur (INE): en julio, gastaron 13.852 millones de euros (+16,4%) y en agosto otros 13.529 millones (+19,9% sobre agosto 2022), dos cifras récord y muy superiores a las de los meses de verano de 2019, antes de la pandemia (11.941 millones y 11.704). Con ello, España ya ha ingresado 73.393 millones de euros por el turismo extranjero en los 8 primeros meses de 2023, un +24,3% más que el año pasado en ese periodo y un +14,85% más que en 2019.

En agosto, el gasto medio por turista extranjero fue de 1.343 euros, un +5,3% que en agosto de 2022, un gasto inferior al de julio (1.367 euros), que supone una cierta contención del gasto porque la inflación subía más. Por ello, el gasto medio de los turistas extranjeros subió a 185 euros diarios en julio (+9% sobre julio 2022), pero bajó a 173 euros diarios en agosto (+6,7% sobre 2022). Eso se debe a que bajó el gasto de los turistas alemanes (150 euros diarios,-6,6% sobre 2022) y apenas aumentó el de los franceses (121 euros diarios, +1,2%), aunque creció más el de los turistas británicos (179 euros diarios,+11,5%), nórdicos (170 euros, +12,3%), italianos (162 euros, +9,3%) y del resto del mundo (209 euros, +9,4%). El mayor gasto de los extranjeros se da en Madrid (306 euros diarios), Cataluña (200), Baleares (191) y Canarias (188), siendo el menor en Comunidad Valenciana (129 euros) y Andalucía (157).

La subida de precios ha acortado ligeramente la estancia media de los turistas extranjeros, que fue de 7,7 días en agosto (-1,3%, 0,1 días menos que en 2022), aunque varió según el país de origen: 9,1 días de media (-5,8% sobre 2022) los turistas nórdicos, 8,3 días los franceses (+0,2%), 8,2 días los alemanes (+9,7%), 7,4 días los británicos (-5,7%) y 7,6 días de estancia media en agosto los turistas del resto del mundo (-2,1%). La mayor estancia de los extranjeros se da en la Comunidad Valenciana (10,3 días en agosto), Andalucía y Canarias (8,6 días) y la menor en Baleares (7,2) y Madrid (5,4 días), según el INE.

Tras un verano bueno, récord pero menor del esperado, en septiembre también parece haberse “desinflado” el turismo extranjero, sobre todo el europeo, con Alemania en recesión y Reino Unido creciendo al mínimo (+0,2%). Lo que mantiene al sector turístico son los viajes y estancias de los turistas españoles, que, tras la pandemia, tienen entre sus prioridades viajar fuera de temporada, “escaparse” en cuanto pueden: están dispuestos a renunciar a cambiar de coche o de frigorífico y comprar ropa antes que renunciar a salir y viajar. Pero el pinchazo del turismo en septiembre lo revela la caída del empleo: en la hostelería, se perdieron 32.223 afiliados a la Seguridad Social en septiembre, según Trabajo. Eso rompe el récord de empleo en el turismo, alcanzado en agosto: 2.759.166 empleados, el 13,5% del empleo total del país.

En 2022, el turismo fue uno de los motores de la economía (junto al consumo y las exportaciones), aportando un 61% del crecimiento de la economía, según Exceltur. Este año 2023, el turismo también ha tirado de la economía, sobre todo en Semana Santa y de mayo a julio, pero ahora tira con menos fuerza y se teme que se desacelere en el último trimestre del año, por una menor afluencia de turismo extranjero. Y lo mismo al inicio de 2024, si Europa sigue estancada y remonta en otoño la inflación.

Por todo ello, España y el sector turístico deberían “repensar el futurode nuestra primera industria, asentar los cimientos de “la gallina de los huevos de oro”, que sufre una serie de viejos problemas estructurales, a los que se han sumado otros nuevos. Respecto a los viejos retos, hay que avanzar en la “desestacionalización” del turismo (sobre todo extranjero), para evitar que en sólo 3 meses (julio a septiembre) se concentren el 45% de los turistas anuales. En la “desconcentración” del grueso del turismo, que hoy se concentra en 6 autonomías (Cataluña, Baleares, Andalucía, Canarias, Comunidad Valenciana y Madrid aglutinan el 90% de todos los turistas extranjeros que llegan a España). En la reconversión de instalaciones, sobre todo de sol y playa, algunas obsoletas. En la mejora del empleo y la formación del personal, escaso y con horarios y sueldos mejorables. Y, sobre todo, en la digitalización y modernización de la oferta turística española en el mundo.

Pero hay retos nuevos para el turismo, en especial que sea más sostenible, desde una perspectiva social y medio ambiental. Hay zonas turísticas colapsadas, que necesitan “repensar” su futuro, para asegurarlo y afrontar la oposición vecinal a un aumento disparatado del turismo. Eso exige planificar el turismo de las próximas décadas, adecuando infraestructuras y servicios, desde accesos a sanidad y ocio a abastecimiento de agua, accesos y aparcamientos. Y, sobre todo, el turismo ha de afrontar la grave crisis climática, para evitar fugas de turistas del sur de Europa, como ha sucedido este verano. Eso obliga a configurar un turismo más sostenible, que tenga en cuenta las olas de calor y los fenómenos extremos, que prevea incendios y sequías (con más protección civil), que reparta las llegadas fuera de los meses de verano y que fomente el turismo de interior y del norte de España, hoy residual para los extranjeros. Y que cuide más del medio ambiente.

España es la 2ª potencia turística del mundo y el turismo resulta nuestra industria clave, para crear empleo (1 de cada 7), crecimiento y riqueza. Pero la cuidamos poco y pensamos menos en su futuro: sólo se habla de récords de ingresos y turistas, de llegar a los 100 millones de turistas (podríamos cerrar con 83,5 millones en 2023), lo que puede suponer “morir de éxito”. Es hora de que el futuro Gobierno, autonomías, Ayuntamientos, empresas y sindicatos se sienten y acuerden un gran Pacto por el turismo para 2030 y 2050. Otra oferta, otras instalaciones, otras empresas, otro personal, para ser más competitivos y sostenibles. A ello.

jueves, 24 de enero de 2019

FITUR 2019: 6º año "récord" de turistas


Esta semana se celebra en Madrid la Feria del turismo, FITUR 2019, y el sector celebra lo que parecía imposible: que 2018 fue otro año récord de turistas, el 6º consecutivo, con 82,6 millones de visitantes extranjeros, 732.000 más que en 2017, a pesar de la caída de turistas británicos, alemanes y nórdicos. Pero el turismo, nuestra primera industria, ha tocado techo y creció sólo el 0,9% en 2018, el menor aumento desde 2009. Lo más positivo: los turistas se han gastado más, casi 90.000 millones de euros, aunque vienen menos días. Eso se debe a que llegan más turistas de fuera de Europa (América y Asia), que gastan más. Pero sigue creando poco empleo, muy precario y mal pagado. Y hay 11 autonomías que apenas se benefician. Ahora, el Gobierno Sánchez propone al sector acordar un Plan estratégico para redefinir el turismo hasta 2030, que debe afrontar la elevada estacionalidad, la excesiva dependencia de los turistas europeos y la necesidad de reconvertir el sector, para modernizar y digitalizar la oferta. Hay que cuidar la gallina de los huevos de oro

enrique ortega

En 2018, algunos creían que el número de turistas iba a caer o estancarse, pero ha vuelto a subir, aunque sólo un 0,9%, hasta cerrar el año con 82,6 millones de turistas extranjeros, 732.000 más que el récord de 2017 (81.868.522 turistas), según ha anticipado la ministra Reyes Maroto, aunque el dato oficial del INE no se conocerá hasta el 1 de febrero. Con esta subida, España consigue otro record histórico de turistas, el 6º récord consecutivo desde el de 2013 (60.675.008 turistas, la mejor cifra desde los 58,66 millones de 2007) y se asienta como el 2º país del mundo que recibe más turistas, detrás de Francia.  

En 2018, el turismo creció mucho menos que en 2017 (+0,9% frente a +8,7%, el menor aumento desde 2009), porque muchos turistas "fugados" a España en años anteriores han vuelto al Mediterráneo oriental (al menos 12,5 millones volvieron a Turquía, Egipto o Túnez en 2018, según Exceltur) y porque España se ha visto afectada por el bajo crecimiento de algunos paises europeos que nos inundan de turistas (sobre todo Gran Bretaña y Alemania), además de perjudicarnos la subida de precios (hoteles y viajes) y una cierta saturación turística en las zonas de sol y playa tradicionales, como Baleares y Levante. Tampoco ha ayudado la situación política en Cataluña (primer destino turístico en España), la volatilidad del petróleo y el euro y el excepcional buen clima que ha tenido la Europa del norte.

Al final, los datos oficiales de turistas hasta noviembre, publicados por el INE, reflejaban un cierto “enfriamiento del turismo (78,4 millones de enero a noviembre de 2018, un 0,7% más), con algunos cambios importantes: han bajado los turistas británicos (17,64 millones de visitantes a España, un 2% menos) y alemanes (10,88 millones, un 4,7% menos), así como los turistas nórdicos (5,40 millones, un 0,5% menos), irlandeses (1,95 millones, un 0,4% menos) y suizos (1,78 millones, un 8,9% menos). En cambio, han subido los turistas franceses (10,78 millones, +0,7%),  italianos (4,08 millones, +3%), holandeses (3,69 millones, +3,5%), norteamericanos (2,78 millones, +10,9%), portugueses (2,2 millones, +5,8%), rusos (1,16 millones, +5,8%) y del resto de Europa (5,63 millones, +6,6%).

Casi uno de cada cuatro turistas vinieron a Cataluña (recibió en 2018 el 23,14% del total de visitantes a España, con una caída del -0,8%), donde más viajan franceses y turistas de fuera de Europa, según el INE. Le sigue Baleares (recibió el 17,4% de todos los turistas llegados hasta noviembre, sobre todo alemanes y británicos, con una caída del -0,1%), Canarias (15,93% del turismo, con una fuerte caída del -3,6%, sobre todo de británicos y alemanes), Andalucía (recibió el 14,2% de todos los turistas, con un aumento del +1,2%, sobre todo británicos y alemanes), la Comunidad Valenciana (11,19% de los turistas, sobre todo británicos y franceses, con un aumento del 3%) y Madrid (recibió el 8,4% de todos los turistas, sobre todo americanos y del resto del mundo no europeos, con el mayor aumento,+6% de visitantes). Las otras 11 autonomías sólo recibieron 7,5 millones de turistas, el 9,8% del total.

Ocho de cada diez turistas llegan a España por avión (el 81,5% hasta noviembre), el medio de transporte que más crece (+0,8%) y un 15,65% llegan por carretera (crecieron un 0,3%), mientras bajan (-10,5%) los pocos turistas que llegan por tren (el 1,05%) y se estancan los que llegan por mar (el 1,86%). La mayoría de los turistas se alojan en hoteles (63,88%) y en apartamentos de alquiler (11,83%) y otros alojamientos (5,04%), mientras casi la quinta parte (19,23%) se aloja en viviendas propias de veraneo o casas de amigos.

La gran mayoría de turistas vienen a España por ocio y descanso (87,4% visitantes en 2018, hasta noviembre), pero cada año aumenta más el turismo de negocios: atrajo a 4.711.326 turistas hasta noviembre, un 6% del total, con el mayor aumento (+7,6%). España es ya el 2º destino del mundo en turismo de negocios, el llamado turismo MICE (reuniones, incentivos, convenciones y exposiciones), sólo por detrás de EEUU y por delante de Alemania y Francia. Un turismo muy interesante, porque llega durante todo el año y gasta el doble que el turista normal. Otro turismo que crece (+10%) es el turismo sanitario: atrajo a 140.000 extranjeros en 2018, que vinieron a operarse de estética, cadera, al dentista o para reproducción asistida, siendo España el 6º destino europeo del turismo sanitario y el 8º del mundo.

Dos tercios de los turistas que visitan España se quedan menos de una semana, o bien 2-3 noches (el 17,3%) o entre 4 y 7 noches (el 47%), mientras han bajado los que se quedan más de una semana, o bien 8-15 noches (el 23,9%) o más de 15 días (sólo el 6,5%). Y la gran mayoría vienen por su cuenta, sin contratar un paquete turístico (el 70,28%), llegando el resto (29,72%) a través de paquetes contratados, que están creciendo más.

Si el nuevo récord de turistas en 2018 es importante, lo es más el récord de lo que han gastado, según el anticipo hecho por la ministra Reyes Maroto: 89.678 millones de gasto turístico en 2018, un 3,1% más que en 2017 (86.823 millones). Eso nos convierte en el 2º país con más ingresos por turismo, tras EEUU (unos 200.000 millones).

Este dato del gasto turístico récord es clave, porque indica que España está captando más turismo de calidad y menos turismo europeo “low cost”, que ha vuelto a Turquía, Grecia, Túnez o Egipto, paises más baratos que España. Y además, ingresamos más aunque vengan menos turistas y se quedan menos días: la estancia media era en noviembre de 6,9 días, frente a 9 días en diciembre de 2017. La razón es que los turistas que vienen, aunque estén menos días, se gastan más: el gasto total por turista fue de 1.082 euros hasta noviembre 2018 (+2,2%) y el gasto medio diario subió a 147 euros por turista (un 6,4% más que en  2017). Y el gasto total por turista, en el verano de 2018 (773 euros por visitante), fue el mayor de la última década (gastaban 768 de media en el verano de 2011, según Exceltur).

Este mayor gasto se debe al cambio en el perfil de los turistas que nos visitan. Hay menos turistas de los que gastan menos, británicos (133 euros diarios), alemanes (128 euros/día) y nórdicos (149 euros diarios) y más turistas de los paises que más gastan, de América, Asia y  resto del mundo (206 euros de gasto diario). Y crecen los turistas que vienen a hoteles, que gastan más (209 euros de gasto diario), los que vienen con paquete turístico (172 euros de gasto) y el turismo de negocios (195 euros de gasto diario y con una estancia que ha aumentado un 26,2%, hasta 5,5 días de media). Eso sí, este mayor ingreso turístico se reparte de una forma muy desigual: las 11 autonomías con poco turismo se llevan sólo el 7% del pastel (5.933 millones de euros) y en las 6 autonomías restantes, las que se llevan el grueso del dinero de los turistas, ganan peso en 2018 Cataluña (se lleva el 23% del pastel turístico, un 0,9% más que en 2017) y Baleares ( se lleva el 17,3% de los ingresos totales, +0,5% sobre 2017) y lo pierde Canarias (18,3% de los ingresos, un 1% menos del pastel que en 2017), estabilizándose la parte de Andalucía ( se lleva el 14,3% de todos los ingresos turísticos), Madrid (10,1%) y la Comunidad Valenciana (10%).

Para 2019, las previsiones turísticas apuntan a un menor crecimiento del turismo mundial, por la desaceleración económica en EEUU, Europa y China, y una posible bajada del turismo en España, que va a sufrir los efectos del bajo crecimiento europeo y sobre todo del Brexit (máxime si hay un Brexit duro y sin acuerdo), porque un 22% de todos los turistas que vienen son británicos. Tres factores claves serán la situación política en el Mediterráneo, la evolución del petróleo (los precios están muy volátiles y si el barril sube más de los 70 dólares de media, aumentarían los precios de viajes y paquetes turísticos) y la cotización del euro: en 2018, el dólar se ha revalorizado un 8% frente al euro, lo que ha supuesto que venir a España desde fuera de Europa haya sido un 8% más barato. Si el dólar baja, como quiere Trump, y se revaloriza el euro, España será más cara para los turistas no europeos. Y también serán decisiva la evolución política en Cataluña (capta el 23,14% de todos los turistas) y en España y Europa, al ser 2019 un año electoral. Con todo, la previsión es que las regiones más turísticas (Cataluña, Baleares, Canarias y la Comunidad Valenciana vuelvan a crecer en 2019 menos que la media de España (2,2%), como ya pasó en 2018, según Funcas.  

A pesar de que el turismo crece menos, no puede hablarse de crisis en un sector clave para España, porque aporta un 11,5 %  de la riqueza (PIB) y mantiene 1 de cada 7 empleos (2.656.064 empleos en junio 2018). Pero sí ha llegado el momento de replantearse su futuro, no seguir con la estrategia de crecer por crecer (el Gobierno Rajoy y la Organización Mundial del Turismo vaticinaron llegar a los 100 millones de turistas…), sino plantearse un crecimiento turístico sostenible (es un gran emisor de CO2 y contribuye mucho al Cambio Climático) y compatible con la vida cotidiana de los españoles: las protestas contra el exceso de turistas, la “turismofobia”, creciente en Baleares, Barcelona, San Sebastián y Madrid, no van contra los turistas sino contra su crecimiento descontrolado, que afecta negativamente a los que viven en las 15 ciudades que concentran el 40% de los turistas.

Cara al futuro del turismo, España cuenta con fortalezas, que se reflejan en un dato incontestable: somos el destino turístico más competitivo del mundo, según el ranking bianual del World Economic Forum, que nos colocaba en primer lugar en 2017 (y en 2015), con 5,4 puntos sobre 7, por delante de Francia, Alemania y Japón (5,3 puntos), Reino Unido (5,2 puntos) y EEUU (5,1 puntos), por nuestras infraestructuras, seguridad, sanidad, clima y patrimonio cultural, aunque no somos la oferta más barata. Y por eso, la inversión extranjera está desembarcando en España desde hace años, comprando hoteles, en la costa y más recientemente en las ciudades, para captar el turismo de alto nivel y de negocios: en 2018 se invirtieron en hoteles 4.807 millones, un 35% más que en 2017, siendo el segmento inmobiliario que atrae más inversión, por delante de oficinas y centros comerciales.

Pero junto a estas indudables fortalezas, el turismo español sufre varias debilidades. La primera y quizás más importante, que el control de los turistas que llegan a España está en manos extranjeras, de “tour operadores” europeos (británicos y alemanes), que imponen precios y condiciones y tienen poder para desviar millones de turistas de un país a otro. Haría falta promover un gran “tour operador español”, como se intentó sin éxito en el pasado, y entre tanto, invertir muchos recursos y medios para crear una gran plataforma digital de captación de turistas extranjeros, dado que Internet es la clave.

Otra debilidad del sector turístico es el empleo y la calidad de la atención al turista. Al calor del “boom turístico”, el empleo creció sin control y formación y ahora, cuando hay que asentar los cimientos del futuro, nos encontramos con un empleo escaso, muy precario y mal pagado, factores que no ayudan a la calidad. El turismo ha batido récords año tras año, pero el empleo no crece mucho: en el último año, de los 526.900 nuevos empleos creados en España (septiembre 2017-septiembre 2018), según la EPA, sólo 86.300 fueron creados en la hostelería, alojamientos y agencias de viajes. Y casi todos fueron empleos temporales (un 35% de todos los empleos turísticos son temporales) y muchos a tiempo parcial (casi la mitad, el 45%, son por menos de una semana, según los sindicatos). Y en consecuencia, son empleos mal pagados: el coste salarial en hostelería es el más bajo de toda la economía, 1.206 euros brutos de media frente a 1.842 euros todos los asalariados, según el INE. Y mientras los sueldos crecieron un 1,2% de media en 2018, en hostelería bajaron el 10%.

Con estas condiciones laborales, no puede pedirse a los trabajadores turísticos ni calidad ni productividad. Y menos si muchas empresas recortan en formación para aumentar beneficios. Otras, no gastan lo necesario en reconvertir instalaciones y modernizar su oferta de servicios, sobre todo los hoteles de costa que se han llenado gracias al “sol y playa”. También invierten poco en promoción y en la revolución digital que exige el sector, para remodelar su oferta y captar clientes por todo el mundo. Y además, es clave huir de la concentración del negocio en verano y diversificar la oferta al turismo de negocios, cultural, deportivo, sanitario o gastronómico, atrayendo clientes todo el año.

Otra debilidad del turismo español es su excesiva concentración, no sólo en tres o cuatro meses del año sino en la oferta turística, en el origen y destino de los turistas. En 2018, un 86,24% de los turistas vienen de Europa (casi como en 2017, que eran el 87%) y sólo el 13,76% procedían de América, Asia (llegaron 514.777 turistas chinos en 2017, el 0,62% del total) y el resto del mundo, visitantes que gastan más pero que crecen lentamente. Y en paralelo, el 90,20% de todos los turistas llegados en 2018 fueron a las 6 autonomías turísticas (Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid), como en 2017 (recibieron el 90,78%). Y son esas mismas 6 regiones las que se llevan el 93% del pastel turístico, dejando a las 11 restantes sólo el 7% de los ingresos.

Hay que reequilibrar el turismo, con más turistas no europeos y más visitantes a las 11 autonomías menos turísticas, consiguiendo más turismo fuera de temporada y que no sólo venga a los destinos de costa, muy saturados. Y eso exige una reconversión del sector, con nuevas inversiones en reconvertir y modernizar hoteles e instalaciones, además de renovar la oferta y digitalizar al máximo los negocios y la captación del turismo, con más gasto en promoción exterior. Una reconversión que exige muchos recursos privados, más inversión y financiación a los empresarios privados, y un apoyo público, con ayudas fiscales, financiación y promoción, para ayudar a la primera industria española a consolidarse. Y eso no se hace con los 335 millones de euros destinados en los Presupuestos 2019 a la promoción del turismo, una “miseria" como los 336 millones del Presupuesto 2018.

El Gobierno Sánchez ha propuesto al sector turístico elaborar con ellos y las autonomías un Plan estratégico del turismo sostenible para 2030. Es una excelente alternativa, pero falta llenarla de contenido, de medidas y recursos, y que no se trunque con las elecciones. Cualquier gobierno, del signo que sea, debería apostar por el turismo y ayudar al sector a “crecer con cimientos”, no a batir récords sin saber dónde vamos. Hay que hacer un Pacto por el turismo sostenible a 10 o 20 años vista. Y cuidar “la gallina de los huevos de oro”.

jueves, 18 de enero de 2018

Turismo súper récord: ojo a "morir de éxito"


Esta semana se celebra FITUR y el sector está eufórico porque 2017 se ha cerrado con 82 millones de turistas, el quinto año de récord consecutivo. Y España es ya el 2º país del mundo en turistas (tras Francia) y en ingresos por turismo (tras EEUU). Además, hemos sido reelegidos en 2017 como el país más competitivo en el turismo mundial. Pero entre tanto récord, tenemos algunos problemas serios: la saturación del turismo en algunas zonas (que ha desatado protestas ciudadanas, la “turismofobia”), los todavía bajos ingresos por turista (crece el turismo “low cost”) y la escasez y baja calidad del empleo turístico (45% de los contratos son por menos de 1 semana), así como la excesiva concentración del turismo en Europa (87%) y en 6 autonomías (se llevan el 91% de los turistas). Por todo ello, no hay que dormirse en los récords y urge elaborar un Plan para perfilar el turismo a 20 años vista, reconvirtiendo la oferta y buscando un turismo de más calidad. Ojo a “morir de éxito”.


enrique ortega

El Gobierno Rajoy lo ha vuelto a hacer, por segundo año consecutivo: “filtrar” antes las estadísticas de visitantes (las publica el INE el 1 de febrero), para anticipar otro récord de turistas. Lo hizo el año pasado el ministro de Turismo y lo acaba de hacer Rajoy, aunque con poco sentido de la oportunidad: en Roma, en una Cumbre de la Europa del sur donde se abordaba el grave problema de los inmigrantes ilegales, aprovechó para “presumir” de los millones de “visitantes legales” (turistas), escondiendo que España sólo ha acogido a 2.000 de los 17.000 refugiados a los que se comprometió. Algo que los medios no destacaron, mientras titulaban que España ha recibido 82 millones de turistas en 2017, un tercio más que antes de la crisis, cuando recibimos 59,2 millones de turistas (2007). Son 22,8 millones de turistas más en 10 años, aunque 14 millones son turistas “prestados” de Turquía, Túnez y Egipto, afectados por el terrorismo y la crisis política, según la patronal Exceltur.

El turismo, la primera industria española (aporta el 11,5% del PIB y mantiene 2,6 millones de empleos), ha vuelto a ser en 2017 el motor de la recuperación, porque ha vuelto a crecer más que el resto de la economía, por 8º año consecutivo (desde 2010): el PIB turístico creció un 4,4% en 2017, por encima del 3,1% que creció la economía, según la estimación de la patronal Exceltur. Y eso ha sido posible gracias al tirón del turismo extranjero, que saltó de 75,5 millones de visitantes en 2016 a más de 82 millones en 2017 (pueden llegar a 82,5 cuando lo publique el INE). Eso convierte a España en el segundo país del mundo que recibe más turistas, sólo por detrás de Francia (ha tenido 89 millones), superando por primera vez a Estados Unidos (que habrá cerrado el año con unos 80 millones de visitantes). Les siguen en turistas recibidos, a mucha distancia, China (63 millones de visitantes) e Italia (57 millones).

Otro dato positivo de 2017 es que han crecido sobre todo los turistas de los países no europeos que más gastan: Rusia (+18,7%), EEUU (+15,6%), países nórdicos (+11,3%), países del Este (+8,3%), Suiza (+7,9%) y Japón (+7,8%), aunque la mayoría del turismo viene de Gran Bretaña (23,09% del total), Alemania (que ha superado as Francia, con un 14,66% de los turistas) y Francia (13,74% del turismo extranjero). La mayor parte de estos visitantes extranjeros van a 6 autonomías: Cataluña (23,42% del turismo extranjero, aunque la crisis política ha frenado la llegada en el último trimestre), Baleares (que ha superado a Canarias como 2º destino, acogiendo al 17,6% del turismo extranjero), Canarias (16,6%), Comunidad Valenciana (10,9%) y Madrid (8%), la autonomía donde más creció el turismo extranjero en 2017 (un 16,2%, frente al 9.1% de media en España hasta finales de noviembre).

En 2017, ha crecido la llegada de turistas por avión (el 81,48%), gracias a los bajos precios del petróleo y la guerra de tarifas, ganando peso también el turismo de cruceros (2,33%), mientras perdían peso los turistas que llegaban por carretera (15,71%) y tren (0,45%). Pero el mayor cambio se ha dado en el tipo de alojamiento, con un gran salto de los turistas que vienen a apartamientos turísticos (+21,3%), debido al auge de las plataformas de alquiler online (tipo Airbnb, Homeway,Wimdu o Homelidays), cuyo éxito se ha disparado a costa de los hoteles (su uso creció un 6,7%). También han crecido mucho los turistas que se alojan en viviendas de familiares y amigos (+13,4%), otro síntoma del auge del turismo barato (low cost).  Y otra muestra más es que lo que más crecen (el 11,2%) son los turistas que vienen sin paquete turístico (7 de cada 10 turistas), mientras pierden peso (crecen sólo un 4,4%) los que vienen con hotel y viaje organizado (el 29,5%).

La patronal turística Exceltur considera que los dos motores del récord turístico de 2017 han sido el auge de los apartamentos turísticos por Internet y la guerra de tarifas aéreas, junto a la mejora de la economía europea. Y destacan que España ha conseguido 6,5 millones más de turistas a pesar de que en 2017 se recuperaron tres países competidores (Turquía, Túnez y Egipto ganaron 8,5 millones de visitantes), que hasta ahora nos”prestaban turistas” (unos 14 millones desde 2010). También valoran muy positivamente que los turistas hayan gastado algo más en 2017: el gasto medio por turista creció un 1,5%, hasta los 733 euros, rompiendo una tendencia de cinco años de caída del gasto turístico, según los datos de Exceltur. Eso sí, si tenemos en cuenta la subida de precios, el gasto real de los turistas extranjeros (descontando la inflación) cayó un 0,9% en 2017, una caída que se produce desde 2005.

Rajoy presumió también en la Cumbre europea de Roma que España es el segundo país del mundo que más ingresa por turismo, 87.000 millones de euros, sólo por detrás de EEUU (200.000 millones de euros) y muy por delante de Tailandia (49.000 millones), China (44.000 millones) y Francia (42.000 millones de euros). Pero ese dato no es el que utilizan el Banco de España y la patronal turística Exceltur, que rebajan los ingresos por turismo a 60.000 millones de euros en 2017, contando la parte del gasto turístico que se queda en España (descontando el precio de los viajes y lo que ingresan los tour operadores extranjeros). En 2017 ha aumentado el gasto medio por turista (1.054 euros, +2,7%), pero se redujo la duración media del viaje a 7,6 días (de 9,1 días en 2016). Lo que pasa es que crece el turismo “low cost”, que viene a apartamentos turísticos y gasta poco (más en menos días).

Cara a 2018, la patronal Exceltur cree que el turismo volverá a ser este año el motor de la economía, aunque crecerá menos que en 2017: un 3,3% (frente al 4,4%), por encima del 2,4% que se prevé crezca toda la economía. Y eso por la situación política en Cataluña (restará un 0,5% al PIB turístico), el Brexit, la recuperación de los países competidores y la saturación turística en algunas zonas, además de un menor dinamismo del turismo de los españoles. Dos factores que pueden hacer mucho daño al turismo en 2018 son la subida del petróleo (ronda los 70 dólares barril) y la subida del euro (por encima de 1,20 euros/dólar), que encarece ya más de un 14% los precios a los turistas de fuera de la zona euro. Con todo, las empresas turísticas esperan aumentar ventas y beneficios, sobre todo en zonas urbanas.

España afronta el futuro del turismo con un dato incontestable: es el destino más competitivo del mundo, según el ranking bianual del World Economic Forum, que nos coloca en primer lugar en 2017 (y en 2015), con 5,4 puntos sobre 7, por delante de Francia, Alemania y Japón (5,3 puntos), Reino Unido (5,2 puntos) y EEUU (5,1 puntos), por infraestructuras, seguridad, sanidad, clima  y patrimonio cultural, aunque no somos la oferta más barata. Y la inversión apuesta por los hoteles, con un récord de compras en 2017: 3.907 millones (+79% que en 2016). Pero también hay temas preocupantes cara al futuro, sobre todo tres: la saturación turística en algunas zonas (con el surgimiento de la “turismofobia”), la precariedad del empleo turístico y la excesiva concentración de la oferta (origen y destino).

La patronal turística Exceltur alerta del auge de las protestas contra el turismo (“turismofobia”) en algunas zonas, por culpa del crecimiento desordenado y excesivo de los apartamentos turísticos, que disparan los precios de los alquileres y molestan o expulsan a los vecinos de ciertos barrios en Barcelona, Palma, San Sebastián y Madrid, con riesgo de que se extiendan a Málaga, Granada, Alicante o Santiago, ciudades que tienen también una gran presión turística. Por eso piden control y freno a los apartamentos turísticos, que en muchos casos no pagan impuestos. Esta misma semana, los Ayuntamientos de Barcelona, Madrid y San Sebastián  han dicho que preparan medidas para frenar el crecimiento descontrolado de los apartamentos turísticos.

Otro problema que no señala la patronal pero sí los sindicatos es que el boom turístico se ha hecho a costa de los trabajadores del sector, que tienen unos contratos precarios y mal pagados mientras crecen  los beneficios empresariales (un 6,3% en 2017). Primero hay que decir que aunque el turismo es el motor de la recuperación, crea poco empleo: la ocupación aumentó en 85.813 personas el último año, 1 de cada 6 empleos creados, hasta dar trabajo a 2.660.915 españoles. Y en los 5 años de récord turístico (2012-2017), el empleo en el turismo ha crecido en 466.766 personas. Pero lo peor es que son empleos muy precarios: un 39,5% tienen contratos temporales (más que la media de España, que es del 27,5%) y casi la mitad (el 45,2% duran menos de una semana, según los sindicatos. Y un tercio son contratos a tiempo parcial, por horas, que “esconden” trabajos a jornada completa. Y además, hay un exceso de trabajadores “externalizados”, en contratas de empresas ajenas al hotel, como camareras de piso, limpiadoras, personal de mantenimiento o recepcionistas.

Y con tanta precariedad, los salarios del turismo, a pesar de todos los récords, son de los más bajos de España. Concretamente, el coste salarial bruto en la hostelería es de 1.177 euros, un 60% del sueldo medio bruto en España (1.941 euros), según el INE (2017). Y sólo ha subido 58 euros brutos al mes en los últimos cinco años. Y eso son sueldos medios, ya que hay trabajadores, como las camareras de piso (las famosas “Kellys) que están cobrando 800 euros al mes por hacer 400 habitaciones. Los bajos salarios y la precariedad se acompañan de plantillas ajustadas y poca formación, lo que repercute en una pérdida de calidad del turismo.

El tercer problema, junto a la turismofobia y la precariedad laboral, es la excesiva concentración de la oferta turística, por origen y destino de los turistas. En 2017, el 87% de todos los turistas que llegaron a España vinieron de Europa y sólo un 13,03 % procedían de América, Asia (sólo vinieron unos 400.000 turistas chinos) y del resto del mundo, las zonas donde más crece el gasto turístico. Urge conseguir más turistas de fuera de Europa, sobre todo en EEUU, Latinoamérica, China y Oriente Medio. Y, en paralelo, hay que diversificar también donde van, porque el 90,78% de los turistas extranjeros se dirigen a 6 autonomías españolas (Cataluña, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid), mientras las 11 restantes sólo captan un 9,12% del récord turístico. Y eso provoca que las zonas de sol y playa, sobre todo en Baleares, Canarias y Levante estén supersaturadas, con problemas incluso de servicios (agua, accesos, aparcamientos e infraestructuras). Urge diversificar la oferta, promoviendo nuevos destinos y otro turismo, como el cultural, sanitario, de negocios, deportivo y gastronómico, que atraiga visitantes fuera del verano.

Además de afrontar estos problemas estructurales, el turismo español tiene por delante una serie de retos a medio plazo, entre ellos la digitalización del sector, para aprovechar al máximo la potencialidad de Internet y sus plataformas en la captación de turismo de calidad. Otra es la renovación de la oferta hotelera, con inversiones en hoteles e infraestructuras que hay que renovar, con ayudas públicas y de la mano de fusiones, para conseguir grupos turísticos más potentes, que puedan negociar con los poderosos tour operadores extranjeros que controlan el turismo español (alemanes y británicos).  Otro reto es mejorar la calidad de la oferta, con un empleo más estable y mejor pagado. Y por supuesto, gastar más en promoción exterior, con una política turística más coordinada entre el Gobierno central y las autonomías, muchas de las cuales van a su aire.

Ahora que estamos en años de bonanza turística es cuando hay que aprovechar para consolidar los récords y repensar el futuro de la primera industria española a 20 años vista, con un gran “Pacto por el turismo”. Dejarse del triunfalismo de las cifras anuales y buscar un crecimiento sostenible a medio plazo, asentado en un turismo de calidad más que en millones de “turistas low cost”. Gastar dinero e inteligencia en reforzar el turismo, en desarrollar su potencial y resolver sus puntos negros, en competir con una oferta imbatible, no sólo con bajos precios (cada vez más altos). Aprobar un Plan para configurar el futuro del turismo, no dormirse en los récords. Ojo a “morir de éxito”.