La industria del automóvil ha sido uno de los motores de la economía europea en el siglo XX. Pero lleva una década renqueando y los datos de ventas de 2024 son muy preocupantes: hasta finales de agosto (últimos datos publicados por la patronal ACEA) se habían vendido en la Unión Europea 7,2 millones de coches nuevos, sólo +1,4% más que el año pasado. Y las matriculaciones caen en Alemania (-0,3%) y Francia (-0,5%), creciendo lo mínimo en España (+4,5%) e Italia (+3,8%). Y todo apunta a que este año 2024 se repetirán las ventas de coches que tuvo Europa en 2023 (10,5 millones), muy por debajo (-20%) de las matriculaciones europeas anteriores a la pandemia (12,99 millones en 2019).
Para los fabricantes europeos de coches, la causa
principal de la crisis de ventas es la competencia desleal de los coches
eléctricos chinos en Europa. La
patronal europea ACEA, aporta este dato: el 21,7% de los coches eléctricos
vendidos en Europa en 2023 se fabricaron en China, frente al 2,9%
de los vendidos en 2019. Y como hay coches eléctricos fabricados en China que
son de fabricantes europeos o de EEUU (Tesla), si los descontamos, resulta que
la cifra de ventas de eléctricos en Europa de marcas chinas es del 7,6%
(frente al 2% en 2019). En agosto, este porcentaje de vehículos eléctricos de
marcas chinas ha sido del 20,9%: 19.400
coches chinos que superaron a los 19.080 vendidos por Tesla, los 12.165 de
BMV y los 11.363 eléctricos vendidos por Volkswagen. Los fabricantes europeos se
quejan de las ayudas directas y financieras del Gobierno chino a sus
fabricantes, lo que les permite vender sus coches eléctricos en Europa un
30% más baratos.
Al margen de la necesidad de aumentar y agilizar las ayudas
a los compradores, urge que Europa diseñe un ambicioso Plan para reconvertir
la industria del automóvil, tras 150 años de motores de combustión. El informe
recién presentado por Mario Draghi dedica una parte importante a diseñar
el futuro del automóvil en Europa, para conseguir que pueda competir mejor
con los fabricantes chinos, asiáticos y de EEUU. Plantea
10 acciones claves, que pasan por reducir los costes de
producción, estandarizar normativas, apoyar procesos innovadores, mejoras
formativas y, sobre todo, una estrategia industrial combinada entre los 27,
para crear “gigantes europeos” (como Airbus en la aeronáutica) y la
integración vertical de la cadena de valor: que los fabricantes
europeos no dependan de otros paises en chips o baterías. Y todo ello exige grandes
inversiones privadas y públicas, una parte de los 800.000
millones anuales que pide Draghi para reconvertir y modernizar toda la economía europea.