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jueves, 22 de diciembre de 2016

Navidad 2016: desigual y "low cost"


Otra Navidad en crisis y van ya ocho (en la de 2008, no la sentíamos todavía). Pero este año se ve más animación en las calles, más consumo, a pesar de que una cuarta parte de los españoles no puedan gastar, porque siguen en paro o tienen sueldos mínimos. Son unas Navidades muy desiguales, con el gasto empujado por ofertas y descuentos, unas Navidades “low cost”, que empezaron el Black Friday y avanzan batiendo récords de compras con tarjetas de crédito. Durante unos días, todos queremos gastar, disfrutar y olvidar la crisis. Pero no olvidemos que uno de cada cuatro españoles es oficialmente pobre y que 3 millones sufren una pobreza extrema, que contrasta más en estas fiestas de Navidad. Seamos solidarios con ellos, cada uno a su manera. Y apoyemos que en 2017 se busque una salida a estos “otros españoles”, aprobando una renta básica como la que piden algunos partidos, sindicatos y ONGs. No los olviden estos días. Y ¡Feliz Navidad¡
 
enrique ortega

La fiebre del consumo ha vuelto a España por Navidad. Y este año, incluso mucho antes: a finales de noviembre, con el Black Friday, que ha disparado entre un 30% y un 50% las compras este año, adelantando regalos navideños a golpe de descuentos y promociones. Una costumbre importada de EEUU que empieza a preocupar a muchos comerciantes, los medianos y pequeños, porque les obliga a ajustar mucho los precios (y los beneficios) y porque  luego les provoca una fuerte caída de ventas en las fechas navideñas, que no compensa el aumento de las ventas anticipadas. En cualquier caso, parece un fenómeno imparable, sobre todo en compras de tecnología, electrónica, informática y regalos.

Con todo, esta Navidad se espera un aumento de ventas del 4%, con un gasto medio de 682 euros por español, según un estudio de Deloitte, que nos coloca en un puesto medio del ranking europeo de gasto navideño, por detrás de Reino Unido (1.146 euros), Dinamarca (763), Bélgica (737) o Francia (727 euros) y por delante de Italia (614 euros), Alemania (529) o Portugal (431). Eso sí, este es el gasto medio, pero hay grandes diferencias en la Navidad de los españoles. Así, un 17% gastarán más de 500 euros estas fiestas, un 43% entre 200 y 500 euros y un 32% sólo gastarán entre 100 y 200 euros, según otro estudio de Vente-Privee.

Esta Navidad, hay factores económicos que apoyan un mayor gasto de los españoles. El principal, que hay unos 620.000 españoles más trabajando que las Navidades pasadas, según la EPA (y 1,5 millones de ocupados más que a principios de 2014), si bien tienen contratos precarios (92% temporales y 42% a tiempo parcial) y sueldos muy bajos. Y los 18,5 millones de españoles que trabajan tienen también sueldos muy bajos: el sueldo más habitual es de 16.490 euros brutos, según el INE (2014), lo que se traduce en unos 950 euros netos en 14 pagas. Y hay 6.580.000 españoles, 1 de cada 3 ocupados (asalariados o autónomos) que cobran el salario mínimo (655 euros) o menos, según un estudio realizado por el profesor Felgueroso. Así no debe extrañarnos que un 13,7% de los hogares digan que no llegan a fin de mes, que el 39,4% no pueda hacer frente a gastos imprevistos y que el 9,4% no pueda pagar la hipoteca, el alquiler, la luz y otros recibos, según el INE.

A pesar de esta precariedad y bajos ingresos, el consumo lleva dos años subiendo y más en Navidad. Y eso, porque cayó mucho con la crisis y aún no nos hemos recuperado: el gasto medio por hogar cayó de 31.711 euros en 2008 a 27.420 euros en 2015, un -13,5%, según el INE. Y sobre todo, porque los españoles, en cuanto tienen ingresos, se lanzan a consumir y más en Navidad, sobre todo “para olvidarse de la crisis”, según el estudio europeo de Deloitte. Y lo hacen empujados por ofertas “low cost”, de productos y servicios con descuentos, bonificaciones y promociones, más baratos a costa de menor calidad. Y muchos, además, compran estos días “a golpe de tarjeta”: la tarjeta de crédito ha batido todos los récords este año, tanto en número de plásticos (48,09 millones en septiembre, que serán más ahora) como en pagos realizados (32.713 millones en el tercer trimestre), superando al dinero sacado en cajeros (31.317 millones en el tercer trimestre), según datos del Banco de España.

Sean compras “low cost” o a crédito, compras son. Y estas Navidades se van a centrar en regalos (265 euros por español), comida (212 euros, lo que más crece), viajes (132 euros) y ocio (73 euros), según el estudio de Deloitte. En regalos, predomina el regalo útil, siendo “el trío ganador” la ropa y calzado, los libros y la perfumería y cosméticos, sin olvidar los juguetes, donde los españoles gastan 170 euros por niño al año (el 54% en Navidad), la mitad de lo que gastan los franceses, alemanes o británicos, según datos de NPD. Una cuarta parte de todas las compras navideñas las harán los españoles por Internet, un gasto online que crece en regalos y viajes, aunque el mayor uso de la Red es para comprar precios y buscar ofertas. Y las tres cuartas partes de compras “físicas” se concentran en los grandes almacenes (51%), comercios minoristas (44%), súper (41%) y cadenas especializadas (33%).

Esta será otra Navidad “desigual, donde la fiebre del consumo no puede hacernos olvidar que todavía hay 4.320.800 españoles sin trabajo, 1 de cada 5 en edad de trabajar, según la EPA. Y que más de la mitad de ellos (el 53%) no cobran nada, porque se les ha acabado el paro o no han tenido nunca derecho a él. Son sobre todo jóvenes, mujeres y mayores de 50 años, los que peor están pasando la crisis. Y eso hace que una cuarta parte de las familias españolas sean “oficialmente pobres”, según las estadísticas europeas (AROPE): 13.180.000 personas, el 28,6% de hogares, que ingresan menos del 60% de la media del país (menos de 8.011 euros los solteros y menos de 16.823 euros las familias con dos hijos). Y de ellos, 3 millones de españoles están en situación de pobreza extrema, la tercera parte niños.

Esta “otra España”, esa cuarta parte de españoles pobres, sobreviven  Navidad tras Navidad como pueden, con la ayuda de familiares, amigos y multitud de ONGs, que atienden ya  a 2,5 millones de necesitados y dan de comer a 1,5 millones de personas cada año, gracias a los bancos de alimentos. Un drama social que choca más en estas fiestas pero que pervive todo el año, sin que el Gobierno Rajoy haya tomado medidas, a pesar de las advertencias de Bruselas. Paliar la pobreza debería ser una “prioridad nacional” para 2017, aumentando los fondos para el desempleo y generalizando las rentas mínimas, hoy escasas y muy diferentes según las autonomías. Los sindicatos UGT y CCOO han pedido una Ley de rentas mínimas para los 2,1 millones de hogares que ingresan menos del 75% del salario mínimo (menos de 491,40 euros): proponen pagarles 426 euros al mes, lo que costaría 11.000 millones al año. Ayudar al menos a los casos más urgentes, a la mitad (5.500 millones), debería ser una prioridad del Presupuesto 2017, aunque no lo contemplan ni Rajoy ni “la oposición”.

Bueno, disfrutemos de esta Navidad con la familia y los amigos, gastando “con cabeza” y sin endeudarnos a golpe de tarjeta. Pero, sobre todo, no olvidemos a los que lo están pasando mal, a esa cuarta parte de españoles que sobreviven sin trabajo y sin casi ingresos, y para los que la Navidad es un triste recordatorio de su penosa situación. Ayudémosles  a título individual, cada uno como pueda. No olvidemos que existen, que hay “dos Navidades” como hay “dos Españas”. Y presionemos para que los partidos y el Parlamento se ocupen de ayudarlos también, con ingresos, formación y ayudas para que consigan un trabajo digno.

Olvidemos por unos días la crisis, pero no a nuestros conciudadanos peor parados. Y disfruten del descanso y de las fiestas. ¡Feliz Navidad ¡

domingo, 23 de diciembre de 2012

Navidades pobres y solidarias


Son las quintas Navidades en crisis y las peores de la democracia. La mitad de las familias, atrapadas entre el paro y un sueldo mileurista, vivirán esta Navidad en “economía de guerra”, tratando de comer algo mejor, comprar algún regalo barato y salvar los juguetes de sus hijos. Pero poco más, porque la mayoría no llega a fin de mes. En estas fiestas, muchos españoles echarán mano otra vez de la familia, de la ayuda de los padres, muchos sin extra o sin revalorización de su pensión. Y otros acudirán a Cáritas, Cruz Roja y miles de ONGs que atienden ya a  5 millones de españoles, desatendidos por los servicios sociales públicos, a los que se han recortado la mitad de sus recursos. Esta Navidad saltan más a la vista los estragos de la recesión, los 12 millones de pobres que se ven abandonados y sin futuro. Ayudémosles si podemos.



enrique ortega
El consumo está apagado esta Navidad, donde se espera que la mayoría de las familias tengan un gasto extra de 650 euros, casi la mitad que antes de la crisis (1.000 euros), sobre todo en alimentación (mucho congelado), regalos (pocos, tecnológicos y “útiles”) y juguetes (“low cost”, unos 50 euros por niño), renunciando la mayoría a viajes y comidas fuera de casa (sólo comidas de empresa low cost). Y eso la media, porque una de cada cuatro familias no gastarán más de 300 euros extras en Navidad, según ESADE.

Unas “pobres” Navidades, pero lo raro sería otra cosa a la vista del país que nos ha dejado la recesión: casi 6 millones de parados y 15 millones de mileuristas (de los que más de la mitad son minieuristas, con sueldos entre 400 y 860 euros), un 40% de la población que vive en precario y que tiene muy difícil llegar a fin de mes. Y más esta Navidad, con la puntilla de tres medidas que les ha regalado el Gobierno Rajoy: la subida del IVA en septiembre, la no revisión de las pensiones con el IPC (8,3 millones de pensionistas pierden 436 euros) y la supresión de la extra a más de 3 millones de funcionarios (4.000 millones de euros que no se podrán gastar).

Esta Navidad, como el resto del año, la mayoría de las familias siguen con su “economía de guerra”, pagando la hipoteca y los recibos básicos y quitando todos los gastos posibles, porque además no ven claro el futuro: casi la mitad de los españoles piensa que 2013 será peor y uno de cada cuatro teme perder su trabajo, según el barómetro del CIS. El problema es que se están acabando los ahorros de los que tirar y el colchón familiar no da más de sí, tras cinco años de crisis, cuando se acaba el paro y las ayudas y no se consigue trabajo.

¿Cómo sobreviven los españoles a la recesión? Sobre todo los 12 millones que son pobres (familias que ingresan menos de 15.820 euros), un 27% de la población según Eurostat. El primer recurso es acudir a la familia, para que los padres ayuden a pagar la hipoteca, el alquiler, los colegios o las facturas más urgentes, además de comer en su casa y en muchos casos, volver a vivir con ellos. Cáritas desvela que ha vuelto el hacinamiento a los hogares, con hijos con niños e inmigrantes compartiendo casa con sus padres y compatriotas. Actualmente, el 40% de los mayores ayudan a sus hijos y 422.600 hogares viven de la pensión de los abuelos, según el CES.

Otra vía de supervivencia es la economía sumergida, las chapuzas para mujeres (limpieza) y hombres sin recursos (en 1.737.900 familias, están todos en paro, según la EPA). Y luego está acudir a los servicios sociales públicos: unos 8 millones de españoles han ido a ellos  este año, buscando ayuda. Pero la mayoría no consigue mucho, según Cáritas, que revela dos problemas. Uno, que se han endureciendo los requisitos (tiempo mínimo de empadronamiento, de 1 a 3 años, documentos exigidos), discriminando a inmigrantes, personas solas y jóvenes sin familia. El otro, los retrasos: tardan 65 días entre la primera cita y dar una respuesta efectiva (en Cáritas, 6 días).Y cuando se trata de cobrar, conceden ayudas a los 165 días de pedirlas (casi medio año, cuando son familias que no pueden más).

Hay un tercer problema: los recortes han destrozado los servicios sociales públicos, sobre todo municipales. El Estado (les aporta el 10%) ha reducido las subvenciones un 65,4 % entre 2012 y 2013 (aportaba 86 millones, ahora sólo 30) y también les han recortado  las autonomías (30% recursos) y Ayuntamientos (60%). Con ello, sólo 192.633 personas (datos 2010) reciben la renta mínima de inserción (RMI), una ayuda que además varía según donde vivan: de 375 euros mes (532 con familia) en Madrid a 650 euros (910 con familia) en el País Vasco. Francia, que tiene un millón menos de “pobres” que España, paga 475 euros al mes (RSA) a siete veces más personas (1,39 millones cobran esta renta de solidaridad).

Al final, entre los requisitos, el papeleo, los retrasos y el recorte de fondos, los españoles se desesperan de los servicios sociales públicos y dos de cada tres acaban en las ONGs privadas: Cruz Roja atiende a 2 millones, Cáritas a 1,3 millones y los Bancos de Alimentos dan comidas a 1,3 millones de personas, la mayoría (67%) desviadas por el propio personal de los servicios sociales públicos, que se ven impotentes para ayudarles.

En estos momentos, unas 30.000 ONGs ayudan a sobrevivir a unos 5 millones de personas, dándoles comida, ropa, techo o ayuda para pagar hipotecas, alquileres o buscar empleo. Es una red en la que trabajan medio millón de profesionales y un millón de voluntarios, que tendrán que hacer horas extras esta Navidad. Y que no saben si sobrevivirán a 2013, porque los recortes les afectan mucho, dado que un 70% de sus ingresos son subvenciones. Otro  20% procede de las Cajas de ahorros (Obra Social), algo que se va a acabar. Con lo que tendrían que subir mucho las donaciones privadas (el 10% restante), algo difícil ya que sólo un 9% de españoles colabora con una ONG cuando en Europa oscila entre el 15 y el 30% de la población. Por todo ello, hay estudios (como el de ESADE) que temen que un 25% de ONGs puedan cerrar por falta de recursos.

Se acaba el colchón de los ahorros, se agota la ayuda familiar, se recortan drásticamente las ayudas públicas y están asfixiadas las ONGs privadas, todo cuando hace falta más que nunca ayudar a millones de españoles que lo están pasando muy mal, como se ve estas Navidades con más crudeza. Y mientras, el Gobierno insiste en recortar el déficit y no toma medidas contra la pobreza, como le ha pedido Europa y como acaba de hacer Francia, con un Plan para aumentar las ayudas contra la pobreza, crear un parque de viviendas sociales, aumentar plazas para ancianos y contratos de inserción para jóvenes.

Disfrutemos de la Navidad con la familia, pero sin olvidar a los que lo están pasando muy mal: ayudemos a nuestro alrededor. Hace mucha falta.

¡Feliz Navidad a todos¡