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lunes, 16 de septiembre de 2019

OCDE: las causas del fracaso escolar de España


El martes pasado, mientras nuestros políticos se peleaban por una investidura fallida, la OCDE publicaba su diagnóstico sobre la educación en los paises desarrollados. Y su dictamen sobre España es demoledor. Tanto que, al final, 1 de cada 5 jóvenes españoles no estudian ni trabajan, 1.325.747 jóvenes “ni-nis que no ven futuro, tras sufrir España el mayor abandono escolar de Europa. Un fracaso educativo muy serio, agravado en algunas autonomías, aunque nuestros alumnos dan más horas de clase y tienen más profesores. El problema es que “estudian mal”, memorizando y sin ayudarles a pensar, como demuestra el Informe PISA. Y que gastamos menos en educación, con lo que hay más alumnos por aula y faltan medios y profesores, que ganan hoy menos que en 2005. Resultado: tenemos demasiados jóvenes y adultos con poca formación y el doble de paro que Europa. Un balance dramático, aunque a nuestros políticos no les preocupe. Urge un Pacto de Estado para mejorar nuestra enseñanza: la educación de hoy es la economía de mañana. 


La radiografía que hace la OCDE en su informe “Panorama de la educación 2019” es muy preocupante para España. El dato clave es que un 39,9% de los españoles adultos (25-64 años) tiene poca formación (la ESO o menos), frente al 18,7% en Europa (UE-23) y el 21,5% en la OCDE (34 paises desarrollados). Y que otro 22,9% tiene una formación media (Bachillerato o FP básica), un porcentaje mucho más bajo que el 46,2% de Europa y el 44% de la OCDE, mientras estamos equiparados en universitarios: 37,3% de los adultos españoles, frente al 35,6% en Europa y el 38,6% en la OCDE. O sea, que el último medio siglo de educación nos han dejado un país con el doble de adultos poco formados y la mitad medianamente formados, lo que explica que tengamos el doble de paro. Y si miramos sólo a los jóvenes (25-34 años), a los formados en las últimas tres décadas, el informe revela que un 32,3% están poco formados (ESO o menos) y el 23,4% medianamente (Bachiller y FP básico), aunque un 44,3% sean universitarios.

Este mal resultado educativo es fruto de varios fracasos. El primero, que muchos niños y adolescentes repiten curso, básicamente por falta de apoyo docente: casi 1 de cada 3 estudiantes de 15 años han repetido curso alguna vez, el 31,4% en el curso 2016-17, según las estadísticas de Educación. Un porcentaje de repetidores que oscila entre el 47,4% de Ceuta, el 41,5% de Aragón o el 39,2% de Murcia y el 21,8% de Galicia o el 23,8% del País Vasco. Y antes, a los 12 años, ya han repetido curso el 14,3% de alumnos. Y así, España es el país de la OCDE con más repetidores, triplicando la media internacional (11,3%) y muy lejos de los paises líderes en educación (3% de repetidores en Finlandia). Un fracaso humano y económico (cada repetidor cuesta al país 20.000 euros, según algunos expertos).

El siguiente eslabón del fracaso escolar son los alumnos que, cansados de repetir y quedar marginados (por falta de apoyo expreso), acaban dejando los estudios al final de la ESO (etapa obligatoria) y no completan el Bachillerato o la FP básica. El dato del abandono escolar temprano en España es impresionante: un 17,9% de los jóvenes de 18 a 24 años en 2018 (eran el 30,3% en 2006), frente al 10,6% en la UE-28, según los últimos datos de Eurostat, que refleja cómo España es líder europeo en abandono escolar, muy por delante de Holanda o Austria (7,3% de abandono escolar), Finlandia (8,3%), Francia (8,9%), Alemania (10,3%) o Reino Unido (10,7%), Portugal (11,8%) o Italia (14,5%).

Al final, hayan abandonado prematuramente sus estudios o los hayan terminado, los jóvenes españoles tratan de encontrar un empleo. Y lo tienen muy difícil, según el informe de la OCDE, porque nuestro modelo económico (muchos servicios y pymes y poca industria y grandes empresas) no ofrece mucho y porque su formación no responde a lo que necesitan las empresas. El resultado es que un 78% de los jóvenes universitarios (25-34 años) trabaja en España, frente al 84% en Europa. Y que el 12% de jóvenes españoles con carrera está en paro, el doble que en Europa y la OCDE (6%), según la OCDE. Y entre los que abandonaron sus estudios y tienen la ESO o menos, el 25% están parados (16% en la UE).

Con todo ello, llegamos a un último dato preocupante: un 20,2%, 1 de cada 5 de jóvenes españoles de 18 a 24 años (649.000 jóvenes) ni estudian ni trabajan, son la viva fotografía de nuestro fracaso educativo y laboral. Un porcentaje de “ni-nismuy variable por autonomías (entre el 21,4% en Canarias y el 9,9% en el País Vasco) y que es el 3º mayor de Europa (tras el 25,7% de Italia y el 22,3% de Grecia),  muy superior a la media europea (13,1%) e internacional (14,3% de “ni-nis” en la OCDE) y muy alejado de Holanda (6,9% de “ni-nis”), Noruega (8,8%) o Alemania (9,6%). Y si abrimos el abanico, a los jóvenes entre 15 y 29 años, el dato es similar: España tiene un 19,5% de ni-nis, frente al 12,7% de Europa (23,9% en Italia y 9,2% en Alemania) y el 13,2% de la OCDE. Nada menos que 1.325.747 jóvenes españoles que ni estudian ni trabajan, una generación medio perdida.

 ¿Cuáles son las causas de este fracaso educativo? El informe de la OCDE tiene el mérito de descartar algunas. Como el número de horas de clase: España es el país europeo con más horas de clase en Secundaria (1.054 horas anuales frente a 874 en Europa y 919 en la OCDE) y el 4º con más horas de clase en Primaria (792 horas anuales frente a 769 en Europa y 799 en la OCDE), mientras Finlandia, el gran modelo educativo, es quien tiene menos horas de clase (808 en Secundaria y 651 en Primaria). El problema tampoco está en el número de alumnos por profesor: en España hay menos (14 alumnos por profesor en Primaria frente a 14 en Europa y 15 en la OCDE, 12 en la ESO frente a 11 en Europa y 13 en la OCDE y 11 en Bachillerato frente a 12 en Europa y 13 en la OCDE). Y tampoco que nuestros profesores estén mal pagados: ganan más de entrada (entre 40.813 en Primaria y 45.509 euros en Bachillerato, frente a una franja de 33.000 a 35.000 euros en Europa y la OCDE)

Entonces, ¿donde está la causa? Una básica es que gastamos menos en Educación: un 4,3% del PIB entre gasto público (3,1%) y privado (1,2%) en enseñanzas no universitarias, frente al 4,5% de media en Europa (Reino Unido gasta el 6,2%, Francia el 5,2% y Alemania el 4,2%) y al 5% del PIB que gasta la OCDE. Y no es casualidad que Finlandia, un modelo en educación, gaste el 5,5% de su PIB.

Este menor gasto en educación se traduce en muchas limitaciones que ayudan al fracaso educativo. Una, el tener más alumnos por clase: 21 alumnos en Primaria en España frente a 20 en Europa y 21 en la OCDE, pero 25 en Secundaria frente a 21 en Europa y 23 en la OCDE, siendo España el país europeo con más alumnos por clase, junto a Francia. Y otra vez Finlandia como ejemplo : tiene 20 alumnos por clase en Primaria y 19 en Secundaria (6 menos que España). Otro problema de la falta de recursos: los profesores están poco incentivados. Ganan más de entrada sí, pero luego les cuesta mucho mejorar su sueldo: tardan 39 años en llegar al máximo sueldo, mientras los profesores en Europa lo consiguen a los 28 años de docencia y en la OCDE a los 25 años. Eso desincentiva su “carrera profesional”. Y más aún, los recortes salariales que han sufrido en la última década: los profesores de la ESO, por ejemplo, ganan hoy un 6% menos que en 2018, según la OCDE, mientras los europeos ganan un 4% más y los de paises OCDE un 9% más. 


Y además, tienen más carga de trabajo que sus colegas internacionales: 880 horas en Primaria (754 en la UE y 783 en la OCDE), 713 en la ESO (673 y 709) y en Bachillerato (693 frente a 643 y 667). Pero, además de trabajar más horas, dedican más horas a dar clase (el 50%, frente al 44% en la OCDE), lo que no es bueno, porque tienen menos horas que en ningún país europeo para tutorías, refuerzos y preparación de clases, que, según la OCDE son básicos para mejorar la calidad de la enseñanza.

Precisamente, la otra clave de nuestro fracaso educativo, junto al menor gasto, es el tipo de educación que se imparte en España:”demasiado memorística y poco práctica”, resumen los expertos de la OCDE. Y con un exceso de asignaturas, con programas muy diferentes según las autonomías (hasta con libros muy diferentes, según denuncian los editores). Con un exceso de clases teóricas y pocas extraescolares y prácticas (en Corea del Sur, otro país que es un modelo educativo, dan 30 horas semanales de clase y 20 extraescolares). Se trata de “cumplir el programa” más que aprender a pensar. “Lo que menos necesitan los alumnos, en un mundo donde abunda la información accesible,  es proporcionarles cantidades industriales de información. La clave es que tengan capacidad analítica y crítica, que tengan herramientas y capacidades para tener éxito”, decía Gara Rojas, analista de la OCDE al presentar el informe en Madrid.

Así que, junto a la falta de recursos (aulas, profesores, refuerzos), el gran problema es que España sigue anclada en una educación del siglo XIX, que trata de que los jóvenes aprendan las cosas de memoria y no de prepararles para el futuro, consiguiendo que analicen y piensen, que tengan “capacidades”. Y eso se traduce, año tras año, en los malos resultados en el informe PISA, que mide las capacidades de los jóvenes de 15 años en el mundo. En la edición de 2018 (resultados de 2015), España ocupó el lugar 18 en el ranking europeo de “competencia en Ciencia”, el 15º en “comprensión lectora” y el 20º en “competencia en matemáticas”, aunque en línea con la media de la OCDE. Pero además, el problema es que hay autonomías con peores resultados, sobre todo Andalucía, Extremadura, Canarias y Murcia, a la cola en educación (y en gasto). Y a la cabeza en paro.

Otra gran deficiencia de nuestro sistema educativo, según el informe de la OCDE, es el menor peso de la Formación Profesional, que durante muchos años se ha considerado una “enseñanza de segunda categoría”, para “tontos y pobres”. Y por ello, a pesar del salto dado en los últimos años, sólo un 34,8% de los que acaban la ESO en España pasan a la FP, frente al 47,2% de jóvenes en Europa y el 43,2% en la OCDE, con muchos paises donde hay más jóvenes que estudian FP que Bachillerato, según el informe OCDE: República Checa (72,9%), Finlandia (71,3%), Eslovenia (70,4%), República Eslovaca (68,9%), Austria (68,8%), Paises Bajos (67,5%), Suiza (64,8%), Luxemburgo (61%), Bélgica (59,2%), Australia (56%), Italia (55,6%), Rusia (54,4%), Reino Unido (53,1%), Polonia (51,1%) y Noruega (50,4%), la mayoría de ellos con las tasas más bajas de paro juvenil por esta mayor enseñanza “aplicada”.

Y es que, al final, el informe de la OCDE refleja con datos un hecho: a más educación, más empleo, mejores sueldos y menos paro. Por eso, con la deficiente educación y baja formación que tenemos, no debería extrañarnos que España tenga menos empleo (tenemos 1.800.000 empleos menos que la media de Europa: un 67% de adultos trabajando frente al 73,2% en la UE-28), más del doble de paro (13,9% frente al 6,3% en la UE-28) y unos salarios mucho más bajos (16 euros por hora frente a 37,4 en Dinamarca, 26,9 en Alemania, 24,1 en Francia, 22,5 en Reino Unido, 20,9 en la UE-28 y 20,2 euros en Italia, según Eurostat). En parte es por nuestro modelo económico (un exceso de servicios y una falta de industria y tecnología), por nuestra organización empresarial (demasiadas pymes, pocas grandes empresas y poco trabajo en equipo en una gestión bastante autoritaria), pero mucho es fruto de la deficiente educación, de tener una mano de obra mal formada. Y cara al futuro, con la revolución tecnológica, lo tenemos peor, porque ese 39,9 % de adultos  mal formados (sólo con la ESO o menos) van a tener muy difícil trabajar este siglo.

El informe educativo de la OCDE y los datos que aporta son apabullantes, aunque hayan pasado casi desapercibidos, sobre todo para unos políticos que sólo piensan en las elecciones. Pero deberían hacernos reflexionar y actuar, forzando a que en la próxima Legislatura se pacte una nueva Ley de Educación que empiece a cambiar las cosas, con más gasto educativo (al menos el 5% del PIB que gastan los paises OCDE, 11.200 millones más al año) y, sobre todo, con otro tipo de enseñanza, menos memorística, que enseñe a los alumnos a pensar, razonar y tener herramientas para trabajar. Una tarea que llevará varias décadas. Pero hay que empezar cuanto antes. Porque la educación de hoy es la economía de mañana.

jueves, 9 de enero de 2014

Informe PISA: la desigualdad educativa empieza en casa


Vuelta a clase, a proseguir el cuarto curso de los recortes, con menos profesores, menos medios y menos becas y ayudas. Y a la espera de concretar con las autonomías la nueva Ley educativa, que entrará en vigor en septiembre de 2014. Todo ello, teniendo muy reciente el último Informe PISA, que sitúa a España en un nivel educativo similar al de 2003, aunque en línea con  Europa. Preocupa que haya más desigualdad educativa, sobre todo entre las autonomías. Y no se debe tanto a que los jóvenes estudien en un centro u otro como a su origen social, al nivel de vida y educación de su familia y a la región donde viven: las más pobres dan peores resultados educativos. Y con la crisis y los recortes, ha aumentado la brecha económica y educativa entre el norte y sur de España. Ojo: la desigualdad económica (entre familias y regiones) se traduce en desigualdad educativa. Educarse empieza en casa.
Del perfil de Facebook de Literatura Infantil y Juvenil SM

El informe PISA, que la OCDE realiza cada tres años en 65 países, no es un examen de los conocimientos de los jóvenes de 15 años (4º de la ESO) sino sobre cómo saben usar esos conocimientos, la destreza que demuestran. Los resultados de España son polémicos: para unos, son muy malos, porque estamos por debajo de la OCDE en Matemáticas (484 puntos frente a 494), Lectura (488 frente a 496) y Ciencias (496 frente a 501). Para otros, estamos muy cerca de la media europea (489 en Matemáticas y Lectura y 497 en Ciencias) y hemos mejorado respecto al informe 2009, sobre todo en Ciencias. Pero hay un hecho claro: tenemos casi la misma nota que en el primer Informe de 2003 (incluso un punto menos en Matemáticas) mientras España ha aumentado su presupuesto en educación en estos diez años (del 4,4 al 4,8% PIB), sin que mejoren los resultados PISA.

El otro tema preocupante que refleja el informe PISA es que España tiene un menor porcentaje de alumnos excelentes: sólo un 8% de jóvenes españoles están entre los que destacan frente al 12% en la OCDE. Tenemos los mismos en los niveles de notas bajas (23%) y muchos más estudiantes “medianillos” (69%). Y nos baja mucho la nota el tener muchos más repetidores (1 de cada 3 estudiantes repiten curso en España): tienen 150 puntos menos de media que el resto de alumnos evaluados.

España, hasta 2009, daba un buen resultado en el informe PISA sobre equidad: teníamos una educación bastante igualitaria, al nivel de los países nórdicos. Pero con la crisis y los recortes, nuestra educación se ha hecho más desigual: los hijos de familias con mayores ingresos superan (PISA 2012) a los de niveles más bajos en 34 puntos (en Matemáticas), ya muy cerca del nivel de desigualdad de la OCDE (39 puntos de diferencia). Y lo peor, según el último informe: más del  85% de las diferencias en el rendimiento en Matemáticas de los alumnos españoles “es atribuible a diferencias socioeconómicas”, frente al 47% en Italia, el 16% en Canadá o el 26% en Australia. O sea: dime el nivel de ingresos de tu familia y te diré cómo son tus notas. En general, con excepciones que confirman la regla.

Esta desigualdad  no se debe sólo al nivel de ingresos familiar, sino a otros factores que suelen ir unidos, como el nivel educativo de los padres, donde España tiene un gran retraso: sólo el 40% de los españoles entre 25 y 64 años tienen educación secundaria no obligatoria frente a un 62% de media en la OCDE. Y eso tiene muchas consecuencias. Por ejemplo, que el alumno tenga en casa menos de 10 libros o más de 200 explica una diferencia de nota de 124 puntos (PISA). Y lo mismo, disponer de mayores recursos para ir a guarderías (obtienen después mejores notas), tener clases particulares o más o menos refuerzo en casa. El informe PISA refleja también que los hijos de inmigrantes (que se han triplicado en los colegios españoles, hasta el 9% de los alumnos) han obtenido 150 puntos menos, de media.

Diferencias educativas según clase social y diferencias aún mayores entre autonomías, en perjuicio de las más pobres, del sur de España. Así, obtienen una nota por debajo de la media de España en el informe PISA 2012 (como en los anteriores) Extremadura (461 puntos en Matemáticas frente a 484 España), Murcia (462) y Andalucía (472), las tres con la menor renta per cápita de España, más Baleares (475 puntos, quizás por el peso del turismo, que fomenta el abandono escolar). Y sacan nota por encima de la media (y de la OCDE), Navarra (517 puntos en Matemáticas), País Vasco (505), Madrid (504), La Rioja (503) y Aragón (496), las cinco regiones con más renta per cápita junto a Cataluña (que saca peor nota por el tema de la lengua y la elevada inmigración). También Castilla y León (509 puntos), como fruto de sus planes de refuerzo, y Asturias (500 puntos).

La crisis económica y los recortes han agravado la brecha económica entre las autonomías, con mayores diferencias entre el sur, que cae más, y el norte: en 2012, las autonomías que más cayeron, según el INE fueron Castilla la Mancha (-3,1%, que no se incluyó en el informe PISA 2012), Extremadura (-2,8%), Andalucía y Asturias (-2,1%) y Murcia (-2%), otra vez las tres autonomías que sacan peor nota en el informe PISA. Una brecha escolar entre autonomías que será difícil de corregir en el futuro, aunque mucho pueden paliar sus políticas educativas (Andalucía ha mejorado más que la OCDE en el informe PISA 2012).

¿Qué se puede hacer para mejorar la nota PISA? El ministro Wert insiste en que los países que tienen mejores resultados son los que dan más autonomía a los centros educativos y los que hacen más evaluaciones externas, dos pilares de la nueva Ley de Educación (LOMCE). Pero los expertos dicen que esta Ley Wert y los recortes (que seguirán en 2014-2015), empeorarán las cosas. Primero, porque es falso que la Ley Wert dé más autonomía a los centros: quita poder a los Consejos escolares y refuerza a los directores nombrados por la Administración y no por sus compañeros. Además, refuerza el centralismo, ya que los temarios de las asignaturas importantes los fija el Ministerio. Y segundo, porque los recortes   (-7.300 millones entre 2010 y 2014) devalúan la  calidad de la enseñanza. Por un lado, porque han suprimido 21.800 profesores entre 2010 y 2013, además de reducir un 80% los cursos de formación del profesorado (los CAP y los CEP). Por otro, porque se ha reducido drásticamente la educación compensatoria (Plan PROA), las clases de refuerzo (-68%), claves para mejorar la nota de los rezagados. Y en tercer lugar, por la pérdida de becas (-600.000 sobre 2010) y ayudas a las familias (-1,1 millones menos de becas para libros, -30/-50% ayudas de comedor, becas transporte), claves para compensar el efecto de la desigualdad económica sobre la enseñanza.

Mejorar la educación no es sólo cuestión de dinero, de gastar más, aunque los recortes son claramente un suicidio. Hay que poner el foco en otros temas, a la vista del informe PISA. Primero, en los profesores: los países que  triunfan en educación  dan prioridad al profesorado, desde la selección (rigurosa) a la formación (aquí se recorta), los incentivos económicos por resultados y configurar una carrera profesional, más un mayor prestigio social. Segundo, dan mucha importancia a la autonomía real de los centros, para que configuren una educación  innovadora, más práctica (y menos “de memoria”, como en España). Y tercero, dan mucha importancia al papel de las familias y a una mayor responsabilidad de los alumnos: en Asia, que tiene cuatro países con las mejores notas en PISA (China, Singapur, Corea y Japón), los jóvenes estudian hasta 14 horas diarias y sus padres les exigen mucho y dan prioridad a invertir en su educación sobre otros gastos.  Y en todos los países líderes, la educación es un gran objetivo nacional, al margen de recortes y peleas políticas.

Son varios caminos sobre los que se podría ir avanzando en el terreno educativo, desde los colegios y sus profesores a las familias y los alumnos, siempre que haya un pacto político y social en favor de la educación, la clave de nuestro futuro. Pero sabiendo que si no reducimos la pobreza y la desigualdad, habrá dos Españas también en educación. Porque mucha de la nota que saquen nuestros hijos empieza en casa.

domingo, 3 de abril de 2011

La educación no se libra del ajuste

Los recortes de gasto no se limitan a las pensiones, el desempleo, los funcionarios, las inversiones públicas o la sanidad. También se está aplicando la tijera en el gasto educativo, que baja unos 2.500 millones este año, a pesar de que hay más alumnos. Al recorte del Presupuesto se suma el agujero de las autonomías, que soportan el 80% del gasto educativo y que están tratando de ajustar sus cuentas bajando sueldos de profesores, reduciendo plantillas, recortando becas y ayudas y cortando hasta de luz, calefacción y limpieza de colegios. Todo ello en un país que tiene el doble de abandono escolar que Europa, un nivel educativo de los más bajos de la OCDE (informe PISA) y la mayor tasa de paro juvenil . Por ello, hasta Bruselas ha censurado el recorte español en educación, que se va a agravar tras las elecciones autonómicas de mayo.
La educación fue una de las partidas del ajuste presupuestario para 2011, con un recorte del 8,1%, que se sumaba a tres ejercicios con el presupuesto congelado (unos 3.000 millones/año entre 2008 y 2010). Pero lo peor ha sido el recorte de las autonomías, que gestionan el 80% del gasto educativo y que han rebajado otro 5%. En total, y contando los últimos recortes de Cataluña y Baleares, el recorte en educación rondará este año los 2.500 millones de euros. El “ahorro” supone un tercio de lo que costará el tramo de AVE a Galicia entre Olmedo y Orense, que el Gobierno central ha comunicado a Bruselas que va a licitar este año.
La mayor parte del recorte educativo son sueldos, por la bajada del 5% a los profesores de centros públicos y concertados. Pero también hay recortes en instalaciones y nuevos centros, en becas y ayudas, en material (ordenadores) y hasta en gastos de funcionamiento (un 28% en Cataluña, donde hay centros con serios recortes en luz, agua, calefacción o limpieza). Y por supuesto, en profesores, tanto por recorte de plantillas de refuerzo como por no cubrir más que un 30% de las bajas con oposiciones (donde se convoquen), en un año de muchas jubilaciones, ya que es el último donde se admite la jubilación anticipada a los 60. Y todo ello en un curso con 140.736 alumnos más y donde los interinos llegan hasta el 20%.Además, las Universidades están en bancarrota, con un presupuesto al que le faltan 2.733 millones de euros,según un informe encargado por los rectores.
La comisaria europea de Educación censuró el 31 de enero estos recortes, recordando que España tiene un nivel dramático de fracaso escolar, el más alto de Europa (un 31,2% de los jóvenes deja de estudiar al acabar la ESO, frente al 14,4% de media en la UE) y que somos el único país de los 27 donde ha empeorado (un 7%) en la última década. Además, recordó  que el abandono escolar no es sólo un problema educativo, sino que implica un mayor riesgo de pobreza y un mayor coste en desempleo. Y eso es un drama mayor para España, con una tasa de paro juvenil del 43% (frente al 20% en la UE y un 8% en Alemania) y donde más de la mitad de los parados de todas las edades no han acabado la educación secundaria. Una educación que, además, deja mucho que desear, ya que el nivel de los jóvenes de 15 años en matemáticas, ciencias y lectura es inferior a la media de la OCDE (Informe PISA).

No es sólo que se recorte el gasto en educación con la crisis. España es uno de los países europeos que menos gasta en enseñanza, un 4,35% del PIB frente al 4,96 % de UE-27, menos que Francia (5,59%), Reino Unido (5,39 %), Portugal (5,30%) o Suecia (6,69%),según los últimos datos de Eurostat. Y aunque ahora ha subido al 5 % del PIB, el gasto español en educación, unos 51.000 millones de euros en 2011, apenas ha crecido desde 2008. “España está lejos de invertir lo que es necesario en educación. Y quien no tenga formación una formación cualificada, será carne de ERE”. La frase es del ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y con ella trataba de convencer a la Generalitat y a las autonomías, de que la austeridad no afecte a la educación, algo de lo que no ha convencido a ZP.
El problema no son sólo los recortes que están en marcha, sino los que se avecinan tras las elecciones autonómicas de mayo. Hay 9 autonomías con una gran deuda y que no cumplen el  objetivo de déficit (-2,4%) presentado a Bruselas: Castilla la Mancha (-6,47%), Murcia (-4,95%), Baleares (-4,16%), Cataluña (-3,86%), Navarra(-3,50%),C.Valenciana(3,47%),La Rioja (-3,26%),Aragón(-3,07%) y Andalucía (-2,99%). Y los nuevos Gobiernos  tendrán que recortar el agujero autonómico en 16.000 millones de euros más en 2011 para cumplir los objetivos de déficit ante el Gobierno y ante Bruselas. Sólo podrán hacerlo subiendo impuestos (no parece) o recortando gastos. Y aquí, la educación, que supone un 24,3% del gasto autonómico, no va a librarse, este curso y sobre todo el próximo.
Si lo hacen, si se vuelve a recortar el gasto en educación, España será carne de crisis por muchos años. Nos jugamos el futuro de nuestros hijos.

lunes, 10 de enero de 2011

¿Para qué estudian nuestros hijos?

Mi padre decía que había que estudiar “para ser un hombre de provecho”. Ahora, nuestros hijos estudian primero porque les obligamos y luego porque buscan hacer algo que les guste y con lo que puedan conseguir trabajo y ganar dinero. Pero resulta que cuatro de cada diez jóvenes no encuentra trabajo. Y de los que consiguen un empleo, más de la mitad no tiene que ver con lo que han estudiado, o bien porque están poco cualificados o bien porque les sobra formación para el empleo que han encontrado. En resumen, que la mayoría fracasan, acabando en el paro o con un mal empleo. Y el país despilfarra en educación, ya que no se enseña para el trabajo.
España es el país occidental con mayor porcentaje de universitarios: un 29% frente al 27 % de media de la OCDE.Y ello es el fruto del gran crecimiento de universitarios en las dos últimas décadas: un 8% anual entre 1998 y 2006, casi el triple que en Estados Unidos (3%), Francia (3,5%), Reino Unido(3,75%) y muchísimo más que Alemania (0,5%). En estos años, todos los españoles querían que su hijo fuera universitario y han proliferado como setas las Universidades, públicas y privadas, que han acabado siendo “fábricas de parados cualificados”.
El problema ha sido que mientras formábamos a más universitarios que nadie, la economía y el tejido empresarial no creaban suficientes empleos cualificados. Y los universitarios han tenido que trabajar en lo que han podido, con ejemplos clamorosos de ingenieros trabajando de jardineros o economistas de cajeras de supermercado. España es el país occidental con más porcentaje de empleados sobreeducados, un 25% de la población ocupada, que tiene un empleo por debajo de su formación, frente al 12% en la OCDE, según un estudio de FUNCAS. La consecuencia es un salario inferior al que debían tener, crisis de autoestima, baja productividad, absentismo… Y un despilfarro como país, que ha gastado millones en formarlos durante más de 20 años.
En el otro extremo, España es también uno de los países con más porcentaje de personas con poca formación: la mitad de los españoles (49%) no tienen acabado el 2º ciclo de secundaria, frente al 30% en la OCDE. Somos líderes (tras Malta y Portugal) en abandono  escolar, un 32% de los jóvenes en la educación obligatoria. Con esta baja formación, España se coloca entre los países con más porcentaje de empleados infraeducados, un 32% según el estudio de FUNCAS. Un amplio colectivo que gana menos que sus colegas por no tener el bachillerato, aunque el problema tiene mejor arreglo que el de los sobreeducados: pueden  formarse, los universitarios no pueden dar marcha atrás.
Al final, un sistema educativo ineficaz  y una economía poco competitiva nos llevan a que sólo un 43% de los empleados tienen una formación adecuada a su empleo en España. Y a que un 40% de los jóvenes menores de 25 años estén en paro. El sistema educativo está en crisis, sobre todo en la enseñanza secundaria, con lo que 645.800 jóvenes, de 16 a 29 años, forman la generación ni-ni: ni estudian ni trabajan, según Estadística (EPA).
Hay que buscar una solución urgente a este desajuste entre estudios y trabajo, un despilfarro económico y humano que tiene un alto coste para el futuro de nuestros hijos. Hay que reformar la enseñanza secundaria (el nivel de los niños españoles de 15 años es de los más mediocres de Occidente, según el informe PISA), hay que ajustar la Universidad a la empresa y al trabajo, hay que fomentar la Formación Profesional y hay que estudiar para trabajar. Esto exige poner la educación como primer objetivo del país, junto a salir de la crisis. Si no, nuestros hijos seguirán estudiando para el subempleo y el paro.