Tengo un amigo de 55 años en paro, tras haber cerrado su empresa y haber fracasado en su intento de montar una pyme con otros compañeros. Y su hija, de 25 años, está también sin trabajo, tras haber tenido varios subempleos, a pesar de tener una formación 2i (ingeniería informática). Es el caso de cientos de miles de familias españolas, donde alguno de los padres y de los hijos están sin trabajo. Y es que en España, 1.300.000 hogares tienen a todos sus miembros en paro. Y tres millones de familias tienen la mitad de sus activos sin trabajo.
El paro lleva dos años creciendo sobre todo en dos colectivos: los jóvenes y los mayores de 55 años. Entre los jóvenes de 16 a 25 años, casi 5 millones de españoles, la tasa de paro es del 42% en España, el doble que en Europa. Y si en los dos últimos años se han perdido en Europa 2,5 millones de empleos entre los menores de 25 años, la cuarta parte (650.000 empleos) se han eliminado en España. Y la consecuencia es que muchos se desaniman: uno de cada seis jóvenes de entre 20 y 24 años ni trabaja ni estudia en España (generación ni-ni).
Sus padres, sobre todo si son mayores, lo tienen aún peor. Más de la mitad de los mayores de 55 años no trabajan en España (ni en Europa). El resto, la mayoría de este colectivo de otros 5 millones de españoles, están parados o jubilados. Y la mitad de los que están sin empleo, llevan más de dos años buscándolo. Pero lo tienen difícil : o les dicen que tienen que reciclarse, que tienen “demasiada experiencia” o que con su sueldo pueden contratar a tres jóvenes (a los que tampoco contratan). Si se baja un poco más la edad, se ve que uno de cada tres parados tiene más de 45 años. Son 1.403.000 desempleados y la mitad de ellos se han quedado sin trabajo en esta crisis.
En definitiva, tenemos una economía (en todo el mundo, pero más en España) que no es capaz de dar trabajo a los más jóvenes y a los mayores de 45 años. Dos generaciones perdidas. El gran problema lo tienen los desempleados mayores, ya que tienen muy negra su jubilación, sobre todo si tienen que esperar hasta los 67 sin trabajo y cotizando menos en sus últimos años. Además, el problema se va a agravar en el futuro: los mayores de 55 años es el único grupo que va a crecer dentro de 40 años en España, mientras habrá porcentualmente menos jóvenes entre 16 y 25 años. Seremos un país con más viejos.
Algún día, más tarde que pronto, saldremos de la crisis, pero seguirá sin haber oportunidades para mi generación, los de 55 años, que ya tendrán 60, y se verán obligados a jubilarse más tarde y en peores condiciones. Será de verdad una generación perdida. La que no tiene que perderse es la generación más joven, abocada hoy al paro o al subempleo, sin poder abandonar la casa familiar, donde sus padres también sufren la crisis. Hay que buscarles una salida. No es este el mundo que quiero para mis hijos .Tienen ahora 7 años. ¿Qué les espera dentro de quince años, cuando busquen trabajo? No quiero ni pensarlo.
