El Banco Central Europeo (BCE) retomó hoy 11 de junio un viejo camino: subir los tipos de interés oficiales en la zona euro, del 2 al 2,25% (+0,25%), tras un año sin tocar los tipos. Antes, había utilizado dos caminos. El 21 de julio de 2022 inició una senda de subida de tipos, para luchar contra la inflación (+8,7% en junio), agravada por la invasión de Ucrania y la consiguiente crisis energética, sobre todo en Europa. Entre 2022 y 2023, el BCE aprobó nada menos que 10 subidas, disparando los tipos oficiales del 0% en que estaban (desde 2016) hasta el 4,50% en que los colocó el 20 de septiembre de 2023. Ahí los mantuvo 9 meses, hasta que el 6 de junio de 2024, el BCE volvió a tomar otro camino, el de bajar los tipos, para intentar reanimar una débil economía europea entonces con menos inflación (+3,2% en mayo). Y los bajó 8 veces entre 2024 y 2025, dejándolos en el 2% el 16 de junio de 2025, para no tocarlos hasta ahora, un año después.
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jueves, 11 de junio de 2026
BCE: otra subida de tipos inútil y dañina
Hoy jueves, el Banco Central Europeo (BCE) volvió a
subir los tipos, tras bajarlos 8 veces entre 2024 y 2025
y subirlos antes otras 10 veces, entre 2022 y 2023. La “excusa”
para volver a subirlos es que la inflación lleva 4 meses subiendo
(hasta el 3,2%), por la energía y la guerra en Oriente Medio. Pero muchos expertos
critican esta subida, porque no sirve para bajar el precio del
petróleo ni abrir el estrecho de Ormuz, aunque sí dañará a la economía europea, que ya ha
caído en el primer trimestre (-0,2%). Y recuerdan que es la 3ª
vez que el BCE comete el mismo error : en 2011 primero y luego en
2022-23, subieron los tipos, no frenaron los precios y hundieron más a
Europa en una recesión. El camino de Europa no es subir los
tipos, dañando a familias (hipotecas), empresas (créditos e inversión) y a los Estados (más intereses deuda),
sino ayudar a buscar la paz y, mientras, aprobar más ayudas y medidas
para huir del petróleo. Enrique Ortega
El Banco Central Europeo (BCE) retomó hoy 11 de junio un viejo camino: subir los tipos de interés oficiales en la zona euro, del 2 al 2,25% (+0,25%), tras un año sin tocar los tipos. Antes, había utilizado dos caminos. El 21 de julio de 2022 inició una senda de subida de tipos, para luchar contra la inflación (+8,7% en junio), agravada por la invasión de Ucrania y la consiguiente crisis energética, sobre todo en Europa. Entre 2022 y 2023, el BCE aprobó nada menos que 10 subidas, disparando los tipos oficiales del 0% en que estaban (desde 2016) hasta el 4,50% en que los colocó el 20 de septiembre de 2023. Ahí los mantuvo 9 meses, hasta que el 6 de junio de 2024, el BCE volvió a tomar otro camino, el de bajar los tipos, para intentar reanimar una débil economía europea entonces con menos inflación (+3,2% en mayo). Y los bajó 8 veces entre 2024 y 2025, dejándolos en el 2% el 16 de junio de 2025, para no tocarlos hasta ahora, un año después.
El BCE se ha adelantado en la subida de tipos a los
demás bancos centrales, sobre todo a la Reserva Federal USA, que tendrá
que decidir esta semana si sube sus tipos (en el 3,50% desde diciembre de 2025),
ahora que la subida del petróleo ha
disparado su inflación al 4,2% en mayo y con Trump exigiendo desde
hace meses que bajen más los tipos. El BCE se ha adelantado esta vez porque tiene
“mala conciencia” de la última vez que subió tipos, porque cree (aunque
no lo reconoce) que lo
hizo tarde: subió los tipos el 21 de julio de 2022, casi 5 meses
después de la invasión rusa de Ucrania y con la inflación en el 8,7%,
muy por encima de su objetivo (+2%), muy superado desde septiembre de 2021
(+3,4%). Y una prueba de que “los subió tarde” es que el Banco de Inglaterra
empezó a subir tipos en diciembre de 2021 y la Reserva Federal USA lo
hizo cuatro meses antes, en marzo de 2022.
Ahora, el
BCE no quiere que nadie le critique por “retrasarse” y
quiere ser el más ortodoxo de los bancos centrales, aprobado la primera
subida antes de cumplirse 4 meses de los ataques a Irán (28 de febrero) y
cuando la inflación en la zona euro sólo ha subido al 3,2% en mayo (muy
por debajo de la inflación en la anterior crisis energética, donde los precios
europeos subieron más del 10% en octubre y noviembre de 2022, no bajando
del 6% hasta junio de 2023). Y frente a los que les critican por “precipitarse”,
el BCE se defiende diciendo que “es
mejor prevenir que lamentar”, que prefiere subir tipos ahora para
evitar que las subidas de la energía se contagien a toda la economía, algo
que todavía no ha pasado.
Muchos expertos reiteran que el
BCE vuelve a equivocarse subiendo tipos, porque la subida es ineficaz
cuando los precios suben por una “inflación de costes”, por una
subida de la energía, no porque la economía crezca demasiado y esté “recalentada”
(“inflación de demanda”, que es cuando la subida de tipos sí resulta
eficaz. Pero ahora, la subida de tipos no va a resolver el problema de las
infraestructuras petroleras dañadas o paradas ni servirá para reabrir el
estrecho de Ormuz, por lo que no servirá para bajar el precio del petróleo.
Tampoco sirvió en la anterior crisis energética, a raíz de la invasión
de Ucrania, cuando la inflación en la zona euro acabó bajando (del
10,6% en octubre de 2022 a menos del 3% en octubre de 2023) pero no por
las 10 subidas de tipos sino por las ayudas y medidas que aprobaron los
Gobiernos europeos, desde la excepción ibérica (clave para bajar la luz en
España) hasta las ayudas a familias o sectores y el aumento de las energías
renovables y la independencia energética europea. Ahora pasa lo mismo: si
la inflación no sube más, no será porque el BCE sube tipos sino por las medidas
que están tomando los paises (bajada impuestos) para luchar contra las
subidas energéticas.
El otro problema de esta subida de tipos del BCE es que, además
de ineficaz es perjudicial para la economía: los tipos
más altos no frenan la inflación pero sí deterioran
la economía de las familias, las empresas y los Estados, frenando
el crecimiento. Es como aplicar una sangría a un enfermo que está en la UVI.
Este error del BCE, promovido por los “fundamentalistas
monetarios”, ya lo cometió el Banco central europeo en 2011 y en
2022-2023. En 2011, el entonces presidente, Trichet, subió los tipos dos veces (en abril
y julio de 2011), lo que sirvió para agravar la incipiente recesión
europea: de crecer la zona euro un 0,2% en la primavera y verano de
2011, se pasó a una caída de la eurozona en los 6 siguientes trimestres (4º
de 2011, todo 2012 y primer trimestre de 2013), básicamente por la crisis de la
deuda y los rescates de los paises del sur pero también por “el ricino de la
subida de tipos”. La prueba del error es que, al llegar Draghi al
BCE (noviembre 2022), bajó 8 veces los
tipos de interés, hasta dejarlos en el 0% en 2016, ayudando a
reanimar la economía europea.
El error de Trichet en 2011 lo
repitió Christine Lagarde en 2022 y 2023, a raíz de la
inflación y la crisis desatada por la invasión de Ucrania. La primera
subida (+0,5%) se aprobó el 21 de julio de 2022 y tras ella, otras 9 subidas
más, hasta la última en junio de 2025 (dejando los tipos en el 4,50%, el nivel
más alto en 20 años). Y otra vez más, este “ricino monetario” agravó
la recesión de la economía de la eurozona: crecía el +0,9% en el 2º
trimestre de 2021 y cayó un -0,1% en el último trimestre, para no crecer apenas
en 2023 (entre un 0 y un 0,2% cada trimestre), con una resaca en 2024, en que la
eurozona sólo creció un -0,4%.
Ahora, la nueva subida de tipos del BCE es aún
más peligrosa, porque se produce cuando la
economía europea ya está cayendo, según Eurostat: en el primer
trimestre de 2026, el PIB de la eurozona ha caído un -0,2% (-0,1% la
UE-27), con Francia cayendo también (-0,1% PIB primer trimestre) como
Irlanda (-12,1%), Suecia (-0,2%) o Lituania (-0,3), y con Alemania
e Italia estancadas (+0,3%), salvándose sólo España (+0,6% crecimos
en el primer trimestre) y Polonia (+0,9%) entre los grandes. Una caída
que contrasta con lo que crecía la eurozona en 2011 (+1,7%) y en 2022
(+3,6%), las otras dos ocasiones en que el BCE aplicó su ineficaz subida de
tipos, que acabó en dos recesiones: ahora el BCE aplica su “medicina”
en una economía que decrece y con dos importantes paises que no crean
empleo (+0% Francia en el primer trimestre y -0,1% Alemania, según
Eurostat.
La subida de tipos frena el crecimiento porque afecta
negativamente a las familias y a las empresas, dos de los motores
claves del crecimiento, deteriorando además las cuentas públicas.
Antes de que el BCE subiera tipos el jueves pasado ya había subido
el Euribor, el precio al que se prestan los bancos europeos, porque se
esperaba esa subida de tipos tras la guerra en Irán y la subida de la energía.
Concretamente, el Euribor mensual
sube desde marzo y podría acabar en
junio en el 2,850%, +0,77% más alto que hace un año (2,081% Euribor junio
2025). Eso encarecerá las hipotecas a revisar en junio, en torno
a 69 euros al mes para una hipoteca media de 174.132 euros (+826,80 euros
anuales). Pero como además suben
sin parar las viviendas, los que pidan una hipoteca nueva tendrán
que pagar dos subidas: la del Euribor (ojo, antes de la
subida del BCE, pronto será más) y la de los pisos. Tomando el precio
medio de una vivienda en España (2.795
euros/m2, según Idealista), pedir ahora una hipoteca para comprar un piso
de 90m2 cuesta ya una cuota de 1.042 euros mensuales, 218 euros al mes
más que hace un año. Y pronto se espera el Euribor en
el 3%.
Los tipos de los préstamos personales, para
comprar un coche o hacer un viaje, también están subiendo este año, aún antes
de la subida del BCE: el tipo estaba en el 7,94% en 2024, bajó al 7,41% en 2025
y este año ha escalado hasta el 7,79% en abril, según
el Banco de España. Lo mismo les pasa a los créditos que piden las
empresas: las pymes, para créditos hasta 250.000 euros, pagaban el
4,79% en 2024, les bajó al 4,01% en 2025 y este año les ha subido hasta el 4,63%
en abril. Y lo mismo las grandes empresas, que piden créditos de más
de 1 millón de euros: pagaban un tipo del 4,35% en 2024, les bajó al 3,49% en
2025 y en abril de este año ya pagaban el 3,69%, según
el Banco de España. Además, con esta subida del BCE, todos los tipos
subirán más y los bancos restringirán más sus créditos e hipotecas.
Y el daño de la subida de tipos no se queda en
las familias y las empresas. También lo paga el Estado, porque la
Administración central, las autonomías y los Ayuntamientos pagarán más
intereses por su deuda. Un termómetro es el coste de colocar la
deuda pública española a 10 años: tras pagar un máximo del 3,949% en
septiembre de 2023 (por la anterior subida de tipos, tras la invasión de Ucrania),
el
coste de la deuda española bajó al 2,787% en noviembre de 2024 y estaba en
3,213 al inicio de 2026, subiendo en junio a 3,5010, antes de la subida del
BCE. Esta subida de la deuda irá a más y el pago de intereses de nuestra
deuda (previsto en 43.300 millones de euros este año) subirá entre 6.000
y 9.000 millones por las subidas que se esperan tras la estrategia del
BCE. A lo claro: que tendremos entre 6.000 y 9.000 millones menos para
gastar en servicios públicos porque habrá que pagar más intereses.
Ahora, la incógnita es saber cuántas veces más subirá el
BCE sus tipos de interés oficiales: hay analistas que hablan de hasta
dos veces más, quizás en julio y en octubre o que espere para hacer
la tercera a diciembre. Pero todo apunta a tipos entre el 2,50 y el 3%,
según se comporte la inflación europea (que podría oscilar entre el 3,5 y el 4%
este año, tras cerrar 2025 en el 1,5% la UE-27). Y a su vez, el comportamiento
de la inflación va a depender de la evolución de la guerra en Oriente
Medio, cuyo futuro no se vislumbra. Pero incluso en el caso de un
acuerdo y de la reapertura de Ormuz, la economía internacional y los precios
tardarán meses en beneficiarse, por lo que el BCE “no bajará la guardia”.
Lo que sí está claro es que muchos expertos (incluido
el español Luis de Guindos, que acaba de dejar su puesto de vicepresidente del
BCE: “tenemos
que tener en cuenta el impacto sobre el crecimiento”) alertan sobre
el riesgo de que la subida de tipos agrave la recesión en Europa,
dado el estancamiento de Alemania y Francia. Y recuerdan los errores de
las subidas de 2011 y 2022-23. Y otros reiteran que la lucha contra la
inflación exige tomar medidas en dos frentes. Uno, volcarse política y
diplomáticamente en lograr una paz estable en Oriente Medio, un
conflicto en el que Europa sigue “ausente”. Y el otro, tomar medidas y
estrategias para contrarrestar la inflación (como las medidas fiscales y
en algunos sectores que ha tomado España) y acelerar
“la huida” de los combustibles fósiles, favoreciendo la electrificación
de la economía (con energías renovables) y la movilidad (facilitando
las ventas de coches eléctricos y los postes de recarga, ambas retrasadas en
Europa).
En resumen, que Europa está sufriendo en sus precios
los daños de la guerra en Oriente Medio, pero la solución no es agravar
aún más el actual estancamiento económico europeo subiendo los
tipos (lo que no sirve para bajar el precio del petróleo) sino
presionando con el resto del mundo a Israel, EEUU e Irán para que firmen la paz
y acelerando una política energética que apueste más por los combustibles
renovables y por consumir cada vez menos petróleo, para que estas crisis
energéticas (recurrentes) no nos hagan dado. El problema es que la
derecha europea (sobre todo el PPE) se ha dejado presionar por la
extrema derecha y están “devaluando”
las políticas medioambientales europeas, como demuestran los
ataques al Pacto Verde europeo y la
decisión aprobada por la Comisión en diciembre de suavizar la prohibición
de coches de combustión en 2035… Así nunca podremos evitar los
europeos los daños de la geopolítica y de las subidas del petróleo. Ni subiendo
tipos.
El Banco Central Europeo (BCE) retomó hoy 11 de junio un viejo camino: subir los tipos de interés oficiales en la zona euro, del 2 al 2,25% (+0,25%), tras un año sin tocar los tipos. Antes, había utilizado dos caminos. El 21 de julio de 2022 inició una senda de subida de tipos, para luchar contra la inflación (+8,7% en junio), agravada por la invasión de Ucrania y la consiguiente crisis energética, sobre todo en Europa. Entre 2022 y 2023, el BCE aprobó nada menos que 10 subidas, disparando los tipos oficiales del 0% en que estaban (desde 2016) hasta el 4,50% en que los colocó el 20 de septiembre de 2023. Ahí los mantuvo 9 meses, hasta que el 6 de junio de 2024, el BCE volvió a tomar otro camino, el de bajar los tipos, para intentar reanimar una débil economía europea entonces con menos inflación (+3,2% en mayo). Y los bajó 8 veces entre 2024 y 2025, dejándolos en el 2% el 16 de junio de 2025, para no tocarlos hasta ahora, un año después.
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lunes, 16 de febrero de 2026
Euro fuerte: ventajas e inconvenientes
El euro se ha fortalecido frente al dólar desde
que gobierna Trump, revalorizándose un +14%, más por la desconfianza
de los inversores en sus medidas que por la mejora de la economía europea, paralizada
(como sus líderes). Esta revalorización del euro (llegó a costar 1,20
dólares el 27 de febrero) tiene ventajas e inconvenientes para Europa.
Por un lado, abarata nuestras importaciones y la factura del petróleo y el gas,
rebajando la inflación. Pero un euro más fuerte encarece los
productos europeos, reduciendo las exportaciones y la competitividad de
nuestras empresas. Y encarece Europa a los turistas con
dólares. Pero la debilidad del dólar puede aprovecharse para aumentar el
uso del euro en el mundo, ahora que los inversores huyen del dólar y
los bonos USA. El BCE quiere lanzar el euro digital, para sustituir
el pago con tarjetas que controlan las norteamericanas VISA y Master
Card (gestionan 80% de nuestros pagos). También que Europa emita masivamente
eurobonos, para atraer la inversión mundial. Más protagonismo del
euro y de Europa. Enrique Ortega
El euro ha cumplido 24 años de vida (lo usamos desde el 1 de enero de 2002) cotizando en máximos frente al dólar. Nació formalmente el 1 de enero de 1999 en 12 paises, cotizando algo por encima del dólar (1,07 dólares por euro), pero enseguida perdió la paridad, desde 2000 a 2002, cuando llegó a nuestros bolsillos (cotizando a 0,95 dólares). Luego se recuperó en 2003 (cotizando a 1,13 dólares), hasta alcanzar un máximo en 2008 (1,47 dólares por euro). Con la crisis financiera y la debacle de la deuda europea, cayó hasta alcanzar un mínimo en 2015 (1,11 dólares por euro). Y así se mantuvo (entre 1,11 y 1,18 dólares) hasta 2022, cuando la invasión de Ucrania y la hiperinflación revalorizaron el dólar como “moneda refugio”, perdiendo el euro la paridad: costó menos de 1 dólar entre el 22 de agosto y el 8 de noviembre de 2022. Posteriormente, las rápidas subidas de tipos y el temor a una crisis bancaria en USA fortalecieron la moneda europea, cotizando entre 1 y 1,07 dólares en 2023 y 2024. Y en 2025, tras la toma de posesión de Trump (20 enero), el euro volvió a revalorizarse: de costar ese día 1,041 dólares ha llegado a costar 1,2040 dólares (el 27 de enero 2026).
Ahora, el euro cuesta algo menos (1,1871 dólares el viernes 13 de febrero), pero eso
supone una revalorización del 14% frente al dólar desde la llegada de Trump
a la Casa Blanca. Una revalorización del euro que no es mérito de
Europa sino demérito de EEUU, que está pagando así las
consecuencias de las locas políticas de Trump: los inversores
castigan sus polémicas medidas, sus ataques a la independencia
de la Reserva Federal (su Banco central) y también su abultado déficit
público (1,9 billones de dólares, el 5,8% del PIB, más del doble del
déficit español, del 2,5% del PIB) y su disparada
deuda (38,3 billones de dólares, el 101% de su PIB), que le obligan a
emitir demasiados bonos USA, depreciando los actuales. Todo ello, incertidumbre
y deuda, provocan que muchos inversores internacionales apuesten por reducir
su posición en dólares, vendiendo, lo que deprecia la moneda USA.
Además, muchos expertos creen que Trump
busca precisamente que el dólar se deprecie, para ayudar a las
empresas norteamericanas a exportar mejor sus productos y a vender mejor su
petróleo y su gas, aumentando el crecimiento USA, aunque sea a costa de más
inflación (porque la debilidad del dólar encarece los productos importados),
aunque todavía no se haya disparado la inflación, que cerró el año 2025
con una
subida anual del 2,7% (superior al objetivo del 2% y mayor que el
1,9% de inflación en Europa).
Ahora, se espera que
el dólar siga depreciándose en 2026 y llegue a cotizar a 1,25
dólares por euro, lo que supondría ya una caída del 20% desde que
gobierna Trump. A favor de nuevas caídas del dólar está la errática
política económica y comercial de Trump y la estimación de los expertos de que
el déficit público USA seguirá subiendo (por las rebajas de impuestos),
hasta los 3,1 billones de dólares en 2036 (el 6,7% del PIB) y también
la deuda USA (hasta el 120% de su PIB), niveles que preocupan mucho a
los inversores. Y en paralelo, aumentan los inversores que buscan
destinos alternativos a los bonos de deuda USA. Así, el
gobierno chino ha pedido a sus bancos, en febrero, que reduzcan su
exposición a los bonos USA, algo que llevan haciendo años: en 2025, China tenía
en cartera bonos USA por valor de 682.600 millones de dólares, el nivel más
bajo desde 2008. Y ahora son el tercer mayor inversor en bonos USA, tras Japón
(1,25 billones) y Reino Unido (885.000 millones), que también están reduciendo
sus inversiones en bonos USA, lo mismo que algunas de las grandes gestoras
de fondos norteamericanas, como Pimco o Amundi.
La depreciación del dólar y la consiguiente revalorización
del euro (+14% desde la llegada de Trump y hasta un posible +20% este año) preocupa
en Europa, porque tiene consecuencias positivas pero también
negativas .La principal ventaja de que el euro se revalorice es que se
abaratan las importaciones que se pagan en dólares, en particular la
energía (petróleo y gas) y todos los demás productos industriales y de consumo.
Esto ayuda especialmente a los paises como España, que importan más de
lo que exportan, pero no a Alemania, Francia, Italia, Bélgica o Paises Bajos,
paises
que exportan más de lo que importan. Con todo, un euro fuerte reducirá
la inflación en Europa, algo en principio positivo, pero no tanto ahora,
porque la inflación ya es baja (1,7%
anual zona euro en enero 2026) y eso puede debilitar más el bajo
crecimiento europeo, obligando al BCE a bajar más los tipos de interés (ya
bajos, en el 2%).
Pero la revalorización del euro tiene un grave
inconveniente: encarece los productos europeos (un 14% ahora y puede que
hasta un 20% después) y eso frena
las exportaciones europeas, uno de los motores del crecimiento europeo
(débil: +1,5% en 2025), lo que reduce la
competitividad de los productos y servicios europeos en el mundo. Y además, reduce
la llegada de los turistas que pagan sus viajes en dólares,
viajes que ahora son más caros (+14%), lo que afecta especialmente a España (un
16% de los turistas no son europeos).
En cualquier caso, con la depreciación del dólar se ha
acabado una época, un siglo de hegemonía indiscutible del dólar
como moneda de reserva y de inversión en el mundo. Sigue siendo la moneda
dominante, pero menos: acapara el 57,8% de las reservas de divisas mundiales
(frente al 72% en 1999), el 65,4% de la deuda internacional, el 52,2% de los
préstamos internacionales y el 57,2% de los depósitos, aunque todavía acapara
el 88,45% de las operaciones en divisas. Y han avanzado en las últimas décadas
el euro, el yen, la libra y sobre todo el yuan chino, con unos inversores y
paises que ahora reaccionan a la ruptura de la geopolítica mundial
diversificando inversiones y monedas.
En esta nueva realidad, el euro tiene más
posibilidades de ampliar su presencia internacional.
Actualmente, el
euro es la moneda común de 21 paises europeos (Bulgaria se sumó el 1 de
enero), que utilizan a diario 350 millones de europeos. Y la 2ª moneda
mundial, tras el dólar, con 60 paises (y 175 millones de personas) que
tienen vinculada su moneda (directa o indirectamente al euro). Además,
están en euros el 19,8% de las reservas mundiales (por delante del 5,5%
del yen japonés, el 4,9% de la libra y el 10,7% del resto de monedas, sobre
todo el yuan chino). Además, está en euros el 22,5% de toda la deuda mundial,
el 26% de los préstamos internacionales y el 23,3% de los depósitos, así como el
30,5% de las operaciones diarias en divisas. Y se emiten en euros la mitad
de los “bonos verdes” del mundo.
Ya en enero de 2021, la Comisión Europea aprobó una Estrategia
para fortalecer el papel internacional del euro, como moneda de reserva
y de transacciones, proponiendo un abanico de medidas a medio
plazo: llegar a inversores de terceros paises, promover los bonos verdes de la
UE, desarrollar índices de referencia y centros de negociación en euros,
fomentar los derivados sobre materias primas en euros y mejorar los derechos de
emisión de CO2 de la UE. Eso puede ayudar a mejorar el peso internacional del
euro, pero todos los expertos creen que,
en
las próximas décadas, el dólar seguirá siendo el rey (como lo es desde
finales de la II Guerra Mundial), aunque ahora se haya depreciado frente al
euro. Sigue siendo “la moneda refugio” del mundo y más en las crisis, como
se vio tras la invasión de Ucrania. Y eso, a pesar de los intentos de China por
comer terreno al dólar en el mundo con su yuan.
En cualquier caso, la Comisión Europea y el BCE creen
ahora que la depreciación del dólar y la política errática y disparatada de
Trump pueden ayudar a fortalecer el euro en el mundo. Y una de las
medidas en que más confían es promover
el euro digital, para conseguir una independencia estratégica del
sistema de pagos europeos, ahora muy dependiente de EEUU. El hecho es que los
pagos con tarjeta suponen un 39% de las operaciones en Europa (un 52% se hacen
en metálico, un 6% son pagos con móviles y el 4% son con otros medios) y estos
pagos están monopolizados por dos multinacionales USA, Visa y Master Card
(que controlan el 80% de las operaciones con tarjeta que hacen los
europeos). También otros pagos online que se hacen a través de Pay-Pal,
Google Pay, Apple Pay o Samsung. El BCE cree que con el euro digital, la
mayoría de los pagos podrían pasar a plataformas europeas.
Por eso, el BCE envió una carta al Consejo Europeo,
de cara a su reunión informal del jueves pasado, para que aceleren la llegada
del euro digital y no le pongan problemas, ni en la Comisión ni en el
Parlamento europeo y en los paises europeos, aunque el proceso está siendo
lento y el euro digital no se espera que sea una realidad hasta 2029.
Otra medida que propone el BCE, para promover el euro y
mejorar la economía europea es promover
emisiones de deuda en euros,
los famosos eurobonos, un
activo que hasta ahora no era bien visto por Alemania (“Europa no
tendrá deuda compartida mientras yo viva”, dijo
Angela Merkel en junio de 2012), Holanda, Austria y paises nórdicos, porque
temían un fuerte endeudamiento europeo que compitiera con su propia deuda. Pero
con la pandemia y las últimas crisis, la Comisión Europea ha roto “el tabú
de los eurobonos”, emitiendo deuda europea en tres ocasiones:
para financiar el Plan de recuperación de 2020 (Fondos Next Generation),
para financiar los proyectos de seguridad y compra de armas (SAFE) y para
financiar los créditos para Ucrania en 2026 y 2027. Pero son eurobonos
extraordinarios, de poco volumen. Lo que propone ahora el BCE es emitir
eurobonos en cantidad, para ayudar a financiar la economía europea
y las urgentes inversiones en industria, tecnología, innovación e inteligencia
artificial, digitalización medio ambiente, Defensa y Seguridad.
España, a
través del ministro de Economía, acaba de apoyar esta propuesta de
que Europa emita eurobonos y compita con los bonos USA por el ahorro mundial.
Actualmente, el desequilibrio es escandaloso: hay 1 billón de euros en deuda
europea y 33 billones de euros en deuda USA. Si Europa se lanza a este
mercado y emite deuda, ayudaría a potenciar el papel internacional del euro
y podría captar esas inversiones que ahora buscan salirse de la deuda USA,
porque tiene un volumen peligroso y por la política insensata de Trump. Y el
BCE cree que el
euro digital sería otro elemento clave, mientras plantea la
necesidad de que Europa integre de verdad sus mercados de capitales, algo que
no existe hoy. Y todo ello, para dar un empujón a la economía europea,
para que pueda competir mejor en el futuro frente a EEUU y China, con más financiación
y una moneda fuerte.
En resumen, que la locura económica y política de Trump se
traduce en una depreciación del dólar, que beneficia a la competitividad de
EEUU pero perjudica a las empresas europeas y a las exportaciones y al turismo español.
Pero Europa puede aprovechar la coyuntura para fortalecer el
papel internacional del euro, como moneda de reserva y de pagos,
lo que exige avanzar más rápido en el euro digital y que Europa
emita deuda, eurobonos, para captar inversiones internacionales que nos
ayuden a dar un salto económico frente a USA y China. Es hora de tomar medidas
monetarias y financieras para aplicar
el Plan Draghi y asegurar el futuro económico, financiero de seguridad
de Europa, algo que han discutido la semana pasada los líderes europeos en
Alemania sin
lograr acuerdos concretos. Despierten y afronten que el mundo ha
cambiado y que los europeos debemos reaccionar y actuar.
El euro ha cumplido 24 años de vida (lo usamos desde el 1 de enero de 2002) cotizando en máximos frente al dólar. Nació formalmente el 1 de enero de 1999 en 12 paises, cotizando algo por encima del dólar (1,07 dólares por euro), pero enseguida perdió la paridad, desde 2000 a 2002, cuando llegó a nuestros bolsillos (cotizando a 0,95 dólares). Luego se recuperó en 2003 (cotizando a 1,13 dólares), hasta alcanzar un máximo en 2008 (1,47 dólares por euro). Con la crisis financiera y la debacle de la deuda europea, cayó hasta alcanzar un mínimo en 2015 (1,11 dólares por euro). Y así se mantuvo (entre 1,11 y 1,18 dólares) hasta 2022, cuando la invasión de Ucrania y la hiperinflación revalorizaron el dólar como “moneda refugio”, perdiendo el euro la paridad: costó menos de 1 dólar entre el 22 de agosto y el 8 de noviembre de 2022. Posteriormente, las rápidas subidas de tipos y el temor a una crisis bancaria en USA fortalecieron la moneda europea, cotizando entre 1 y 1,07 dólares en 2023 y 2024. Y en 2025, tras la toma de posesión de Trump (20 enero), el euro volvió a revalorizarse: de costar ese día 1,041 dólares ha llegado a costar 1,2040 dólares (el 27 de enero 2026).
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jueves, 5 de junio de 2025
8ª bajada de tipos, pero suben los pisos
El Banco Central Europeo (BCE) acaba de bajar los
tipos de interés, un -0,25%, hasta el 2%, el precio más bajo desde 2022. Es
la 8ª bajada de tipos desde hace un año, tras las 10 subidas aprobadas
entre 2022 y 2023. Esta nueva rebaja del BCE busca reanimar la estancada economía
europea, ahora que la inflación está controlada. El Euribor
está en el 2%, lo que rebaja 137 euros mensuales la revisión anual
de las hipotecas. Pero ojo: el precio de los pisos se ha disparado y pagar
ahora una hipoteca resulta igual de caro o más que hace dos años,
aunque los tipos sean más bajos. Y este coste real de las hipotecas seguirá
subiendo, porque suben los pisos y la demanda, dado que resulta más barato
comprar un piso que alquilarlo. Los tipos bajos ayudarán
a empresas, familias y a pagar la deuda pública, pero no servirán para
que muchos jóvenes y familias compren casa, por falta de ahorro previo
y de ingresos suficientes.
Enrique Ortega
Como se esperaba, el Banco Central Europeo ha bajado hoy jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, hasta el 2%, el precio del dinero más bajo desde diciembre de 2022. Es la 8ª bajada de tipos del BCE desde hace un año: los bajó en junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, más en enero, marzo, abril y junio de 2025. Con estas bajadas, el BCE desanda el camino iniciado 2022, cuando aprobó 10 subidas de tipos, entre julio de 2022 y septiembre de 2023, subiendo los tipos del 0 al 4%, para contener la alta inflación.
Con esta 8ª rebaja de tipos, el BCE se distancia más de
la Reserva Federal USA, que sólo ha aprobado tres bajadas de tipos
en los últimos meses (septiembre, noviembre y diciembre de 2024) y que ha
decidido no bajarlos este año, en las reuniones de enero,
marzo y mayo (la próxima es el 17 de junio), a la vista de la amenaza de
aranceles de Trump (que pueden despertar la inflación en EEUU). Sin embargo,
EEUU empezó a subir los tipos antes que Europa (en marzo de 2022), más veces
(11 subidas de tipos entre 2022 y 2024) y todavía los mantiene muy por encima: 4,50%
frente al 2%. Y también se distancia del Banco de Inglaterra, que sólo
ha
aprobado 4 bajadas en los últimos meses (agosto y noviembre de 2024,
febrero y mayo de 2025), tras 14 subidas de tipos entre 2021 y 2024 y con el
dinero también más caro que en la zona euro: 4,25% (la próxima
reunión es el 19 de junio).
El BCE ha bajado más veces y en más porcentaje
los tipos de interés en el último año (-2%) que EEUU (-1%) y Reino
Unido (-1%) porque busca ahora reanimar la débil economía europea,
en un momento en que la inflación parece controlada : +1,9% en
mayo en la zona euro, según
Eurostat, por debajo del objetivo del BCE (2%) y muy lejos de la inflación
disparada de 2022 (+8,4%) y 2023 (+5,4%) y de la más moderada de 2024 (+2,4%).
Preocupa al BCE que las
últimas previsiones económicas de Bruselas (mayo 2025) hayan recortado un
-0,4% las previsiones de crecimiento para 2025 de la zona euro (+0,9%,
igual que en 2024) y la UE-27 (+1,1% frente al 1% en 2024). Y, sobre
todo que Alemania no vaya a crecer nada (+0% en 2025, frente a una caída
del -0,2% en 2024) y que apenas crezcan Francia (+0,6%) e Italia (0,7%), aunque
España crecerá un +2,6%.
Ahora, tras esta 8ª rebaja de tipos para intentar “reanimar”
la débil economía europea, el
BCE espera a ver qué hacen este mes EEUU y el Banco de Inglaterra para
decidir si continúa con la rebaja de tipos en las próximas reuniones (24 de
julio y 11 de septiembre). La clave estará en el comportamiento
de la economía europea estos meses, en el
daño que pueda hacernos la subida de aranceles de Trump, tanto al
crecimiento como a los precios (los aranceles más altos suponen que suben todos
los productos importados). Y también será clave la
cotización del euro: desde la llegada de Trump, el dólar se ha
debilitado, fortaleciendo al euro, que hoy cotiza a 1,1427 dólares,
frente a 1,024 el 10 de enero. Eso supone una revalorización del euro del +11,6%.A
lo claro: que los productos importados en dólares nos cuestan un 11,6% menos.
Una ayuda para paliar la subida de aranceles que nos acabe poniendo Trump.
El propio BCE ha
fijado “un suelo” para la rebaja de tipos, salvo
imprevistos (de inflación disparada o recesión, por aranceles o crisis
geopolíticas): bajarlos a un mínimo del 1,5%, lo que augura otras dos
bajadas de -0,25% cada una antes de fin de año. Esta perspectiva ha hecho
bajar más de lo esperado al Euribor, el tipo de interés al que se
prestan los bancos y que se utiliza para las hipotecas a tipo variable (Euribor
más un porcentaje) :
cerró mayo en el 2,081% (frente a 2,143% en abril), la mayor rebaja mensual
desde 2009 y el tipo más bajo desde agosto de 2022. Y todo apunta a que este
mes de junio el Euribor bajará del 2% y podría cerrar el año 2025 en
el 1,5%, el tipo más bajo desde abril de 2022 (+0,013%).
Esta mayor rebaja del Euribor en 2025 (estaba en el
3,679% a finales de 2024) supone un gran “alivio” para los 4
millones de españoles que están pagando una hipoteca, la mayoría a un tipo
variable y un pago mensual que se revisa anualmente. Ahora, con el Euribor de
mayo (2,081% frente a 3,680% en mayo de 2024, la mayor caída anual en los
últimos 15 años), la rebaja de la cuota mensual será importante para los
hipotecados: 137
euros menos al mes (-3.680 euros al año) para una hipoteca media de
145.673 euros a 25 años.
Las sucesivas rebajas de tipos del BCE han abaratado también
las nuevas hipotecas, que costaban en marzo el 2,80% de media, según
el Banco de España, frente al 2,96% que costaban en 2022, el 3,78% de 2023
y el 2,90% de diciembre de 2024. Además, se han abaratado también, aunque
menos, los créditos personales: de un máximo del 7,69% que costaban en
2023 se ha bajado al 7,05% en marzo de 2025. Eso sí, lo que no baja son los
tipos que los bancos nos cobran por las tarjetas de crédito: del 17,99%
que nos cargaban en 2022 se subió al 18,54% en diciembre de 2024 y al 18,49% en
marzo de 2025.
Las empresas también han visto abaratarse sus
créditos, pero poco. Los créditos hasta 250.000 euros llegaron a costar el
5,33% en 2023 para bajar al 4,14% en diciembre de 2024 y el 3,61% en marzo de
2025, según
el Banco de España. Los créditos de 250.000 euros a 1 millón han bajado del
5,08% en 2023 al 3,85% en 2024 y el 3,40% en marzo de 2025. Y los créditos de
más de 1 millón de euros costaban el 4,99% en 2023, pasaron al 4,01% en 2024 y
al 3,51% en marzo de este año. Bajadas todas menores que el tipo oficial del
BCE.
Y también ayuda la rebaja de tipos al Presupuesto del
Estado, porque estos años hemos pagado menos intereses por la deuda pública,
al bajar el tipo que hay que ofrecer a los inversores por los bonos del
Estado a 10 años: estaban en el 0,267% en junio de 2021, se dispararon al
3,966% en septiembre de 2023 (máximo) y bajaron al 3,032% en diciembre de 2024.
Pero ojo, este año suben los intereses que hay que pagar por la deuda,
por el riesgo mundial ante la amenaza de aranceles, hasta el
3,071% en junio de 2025. Eso supone que podríamos pagar 3.000 millones más
en intereses que en 2024 (cuando pagamos
39.078 millones).
Con todo, el mayor impacto de la rebaja de tipos del
BCE y del Euribor es una mayor demanda de hipotecas: en marzo (último dato del INE) se
firmaron 42.831 hipotecas para la compra de viviendas, por un importe medio de
156.698 euros, a un tipo medio del 2,8%. Con las rebajas de tipos, hay familias
y jóvenes que se plantean pedir una hipoteca, básicamente porque sale más
barato comprar (supone el 23% de los ingresos) que alquilar (se
lleva al 36% de los ingresos) en toda España, salvo en San Sebastián y en
Palma de Mallorca, según
Idealista. Claro que para eso, el comprador debe tener un 30% del
importe ahorrado (o que se lo den sus padres), para cubrir el 20% que no
financia la hipoteca (sólo se concede el 80% del valor de tasación) y otro 10% para
impuestos y gastos, algo imposible para muchos jóvenes y familias, que además
deben tener un tipo de trabajo y un nivel de ingresos que convenzan a los
bancos para darles la hipoteca…
Pero ojo: las bajadas de tipos del BCE facilitan pagar ahora
una hipoteca, pero no demasiado, porque la rebaja del Euribor “se la come”
la subida de precio de los pisos. Las hipotecas tienen un tipo algo más
bajo (2,80% frente al 3,78% en 2023), pero en cambio ha subido mucho el
precio de los pisos a la venta. Así, en abril de 2025, el precio medio de
un piso en venta era de 2.350 euros metro cuadrado, un 12% más que los 2.098
euros que costaba en abril de 2024, según
Idealista. Eso supone que comprar ahora un piso de 90m2 supone pedir una
hipoteca (80%) de 169.200 euros, cuando hace un año bastaba con
pedir una de 151.056 euros. Así, aunque el Euribor esté ahora más bajo (2,143% en
abril 2025 frente al 3,703% en abril de 2024), como hay que pedir una hipoteca
mayor, el coste mensual apenas baja: 814 euros al mes
ahora frente a 856 hace un año. Y si encima compramos en una ciudad
donde los pisos han subido más, la diferencia se reduce: la hipoteca cuesta
ahora 1.690 euros mensuales frente a 1.781 euros hace un año para comprar piso en
Barcelona (4.875 euros/m2) y sube de 1.795 a 1.895 euros mensuales para comprar
en Madrid (5.467 euros/m2).
Así que no se deje llevar por “el espejismo” de que han
bajado los tipos: las hipotecas están algo más baratas, pero hay que pedir
prestado más dinero y eso encarece la mensualidad. Y así seguiremos en los
próximos meses, porque la falta de viviendas en venta y el tirón de la
demanda provoca que los precios de los pisos sigan subiendo: +12,8% anual
en mayo (2.391 euros/m2 de media, 5.573 euros/m2 en Madrid y
4.895 e/m2 en Barcelona) , según
Idealista, que se suma al +55,1% que ha subido la vivienda entre
2014 y 2024. Y como los alquileres disparan su precio aún más, hay muchos
jóvenes y familias que se plantean comprar en vez de alquilar, lo que dispara
precios y contrarresta la rebaja de las hipotecas.
De hecho, los bancos se han lanzado a ofrecer
hipotecas, aprovechando la bajada de tipos. Y las que ahora ofrecen son hipotecas
a tipo fijo, que ya son dos de cada tres hipotecas nuevas. Y el tipo al que
las están ofreciendo (ver ofertas) es al 3%, un 1% más que el Euribor y el tipo oficial del
BCE. Todo apunta a que en los próximos meses asistiremos a una nueva “guerra
de hipotecas”, pero sin que los bancos bajen mucho más los tipos y
siempre manteniendo las exigencias actuales para concederlas (ingresos,
contrato, nómina y seguros, fidelización con el banco…). De hecho, las
hipotecas y las comisiones que cobran en paralelo son la clave de los buenos
resultados de la banca en 2024 y 2025.
El BCE lleva un año bajando tipos, pero los bancos no sufren
en sus resultados sino que ganan más cada año. Si en 2024, el
beneficio de los 6 grandes bancos (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell,
Bankinter y Unicaja) fue de 31.768 millones de euros (+21%), en el
primer trimestre de 2025 han
ganado 8.407 millones de euros, +27,1% que un año antes, a pesar de
la bajada del margen, gracias a una menor carga fiscal y ,sobre todo, al
aumento de las comisiones cobradas a los clientes (7.371 millones, +5,9%).
En resumen, que los tipos de interés bajan, aunque más que
los tipos de créditos e hipotecas. Y para las familias, aunque esta
rebaja supone un alivio (menos coste de hipoteca que podrán gastar en
otras cosas), no va a permitir que mucha gente que necesita una vivienda
la compre, porque lo que se ahorran en tipos lo pagarán en una hipoteca
de más importe, dada la fuerte
subida de las viviendas en venta. Y en el caso de Madrid y otras grandes
ciudades, aunque la hipoteca sea a un tipo menor, pagarán más mensualidad
porque el piso es más caro. Y eso desalentará a muchos jóvenes y familias, que
se verán obligadas
a alquilar, a precios imposibles. Es una situación sin salida,
que exige pactar medidas urgentes para aumentar la oferta de viviendas, en
venta y alquiler. Así no podemos seguir.
Como se esperaba, el Banco Central Europeo ha bajado hoy jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, hasta el 2%, el precio del dinero más bajo desde diciembre de 2022. Es la 8ª bajada de tipos del BCE desde hace un año: los bajó en junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, más en enero, marzo, abril y junio de 2025. Con estas bajadas, el BCE desanda el camino iniciado 2022, cuando aprobó 10 subidas de tipos, entre julio de 2022 y septiembre de 2023, subiendo los tipos del 0 al 4%, para contener la alta inflación.
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jueves, 27 de marzo de 2025
La economía mundial, "patas arriba" por Trump
No lo hemos votado, pero ya sufrimos el desgobierno
de Trump. No sólo porque ponga en peligro la seguridad, la
democracia y el Estado del bienestar en Europa, con su apoyo
a la extrema derecha y a Putin, sino porque nos afecta al bolsillo:
el mundo crecerá menos este año y tendrá más inflación, por el
proteccionismo y los aranceles de Trump, según alerta la OCDE. Y Europa
seguirá estancada, con más inflación y sin poder bajar más los tipos,
según el BCE. El daño dependerá de los aranceles que finalmente aplique
Trump al resto del mundo (automóviles y otros), el 2 de abril. España los
sufrirá (desde el aceite y el vino a la
maquinaria), aunque menos que
Alemania, Irlanda, Italia o Francia. Es urgente que Europa reaccione con
más firmeza ante esta “epidemia Trump”, con más inversiones y proyectos
para afianzar la competitividad, la industria, la tecnología y la
descarbonización, para reanimar la economía y el empleo y asegurarnos la autosuficiencia,
la seguridad y la democracia. Trump concretará aranceles a Europa el 2 de abril
Hoy se cumplen 67 días desde la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EEUU y parece que ha pasado un año, a juzgar por el tsunami que han provocado sus medidas (dictatoriales, contradictorias y nefastas) en EEUU y en el resto del mundo. No sólo está desmontando las bases políticas de la democracia más antigua del Planeta (249 años) sino que se ha dedicado a desmantelar la cooperación multilateral (OMS, ONU, Acuerdo del Clima …) y retornar al gobierno de la fuerza de las grandes potencias (EEUU, Rusia y China), relegando y desprotegiendo a Europa (que se ve obligada a gastar más en Defensa y Seguridad) , con ataques a su democracia liberal y su Estado del Bienestar, apoyando a la extrema derecha del continente, que defiende “menos Europa”, más nacionalismos, menos inmigrantes y no seguir luchando contra el Cambio Climático. Pero el desgobierno de Trump no sólo afecta a nuestra democracia y a nuestros derechos sociales, también a nuestro bolsillo.
La alerta la
acaba de lanzar la OCDE, el organismo que agrupa a los 35 grandes paises
de Occidente: la economía mundial va a crecer menos este año 2025, por
las políticas proteccionistas de Trump y la incertidumbre geopolítica: el
mundo crecerá el 2,2% en 2025 (-0,2% menos de lo previsto en
diciembre) y el 1,6% en 2026 (-0,5% de lo que preveían hace sólo tres
meses). El crecimiento
será este año menor al esperado en EEUU (2,1%, -0,2%), la
eurozona (1%, una rebaja del -0,3%), Alemania (0,4%, -0,3% que en
diciembre), Francia (0,8%, -0.1 sobre lo previsto), Italia (0,7%,
-0,2% frente a lo previsto antes) y Reino Unido (1,4%, -0,3% de rebaja),
aunque España será el único país que crecerá más de lo previsto
en diciembre (2,6%, +0,3%), junto con China (4,8%, +01% de lo previsto).
México entrará en recesión (-1,3%) y Canadá apenas crecerá (0,7%,
-1,3% que antes).
La otra consecuencia negativa de la incertidumbre económica
desatada por Trump y sus aranceles es que subirá la inflación en el mundo: aumentará
un 0.3% adicional en los próximos 3 años, según
la OCDE, que estima una inflación mundial del 3,8% en 2025, un 2,2%
en la zona euro (+0,1% que antes), 2,4% en Alemania (+0,4%) y un 2,8% en EEUU
(+0,7% más de lo previsto en diciembre), mientras subirá al 2,5% en España
(+0,4% sobre la previsión anterior), el 1,5% en Francia (-0,1%) y el 1,7% en
Italia (-0,4%), disparándose la inflación en Canadá (3,1%, +1,1% que en
diciembre) y México (4,4%, +1,1%).
En el caso específico de Europa, el
BCE acaba de lanzar otra alerta: si Trump ejecuta su
amenaza de aranceles a los productos europeos, la zona euro se estancará,
creciendo sólo un 0,4% en 2025 (frente al 0,9% que esperaban creciera hace unos
meses). Y además, subirá más la inflación, al encarecerse los productos
importados de EEUU, del 2,3% que antes se esperaba al 2,8% en 2025. Y eso,
advierte el BCE, les
dificultará nuevas bajadas de los tipos de interés, que están en el 2,5%
tras las 6 bajadas hechas en los últimos 9 meses. De hecho, el Euribor , que marca la revisión de las hipotecas, ha frenado sus
bajadas y lleva una media
mensual de 2,414%, superior al Euribor de febrero (2,407%).
Y todas estas previsiones negativas se han hecho sin
que aún sepamos realmente los aranceles (impuestos a los
productos extranjeros) que va a
imponer Trump al resto del mundo, porque en las últimas semanas se ha
dedicado a amenazar y luego desdecirse, con lo que resulta
difícil seguirle. Las decisiones
que sí ha tomado han sido subir un 10% los aranceles a China el
4 de febrero y otro 10% adicional (20% en total) el 4 de marzo. Y decretar una
subida de aranceles al acero y al aluminio del resto del mundo, desde el
12 de marzo. A partir de aquí, el resto de las subidas de aranceles las anunciará el próximo miércoles 2 de
abril , que Trump ha bautizado como “el día de la liberación”,
asegurando a los norteamericanos que va a recaudar “miles de millones de dólares”… Eso sí, como "aperitivo", ayer Trump anticipó que subirá los aranceles un 25% a todos los coches extranjeros (Europa vende 750.000 coches al año a EEUU...).
¿Qué otros aranceles va a aplicar Trump el 2 de abril ? En
un principio, su Administración ha hablado de gravar con aranceles los productos extranjeros
de algunos sectores, como los automóviles, microprocesadores,
productos farmacéuticos y alimentos y bebidas (vino, aceite). Pero ahora,
parece que los
futuros aranceles no serán tanto sectoriales como “recíprocos”:
se centrarán en los paises con los
que EEUU tiene más déficit comercial, además de los aranceles del 25% a
sus vecinos Canadá y México (aprobados ya, pero con 2 prórrogas
sobre su entrada en vigor). Eso significaría que los aranceles serían
mayores con las regiones y paises con los que EEUU tiene un mayor
déficit comercial.
Veamos cuáles son. En 2024, el “agujero” comercial de
EEUU (déficit, la diferencia entre lo que importa y lo que exporta) fue
de 1,212
billones de dólares (1.212.000.000 millones $), mayor que en
2013 (1,062 billones) y en 2022 (1,173 billones), un déficit alentado
por el fuerte consumo de los estadounidenses estos años y la pérdida de
competitividad de algunas industrias y sectores, que han aupado a Trump. La
cuarta parte de este déficit comercial USA es con
China (-295.400 millones de dólares en 2024, menor que entre 2012
y 2022), seguido del déficit comercial con la Unión Europea (-235.571
millones de dólares), México (-171.189 millones $), Vietnam
(-132.500 millones $), Taiwán (-73.900 millones $), Japón
(-68.500 millones $) y Canadá (-63.336 millones $). Así que, lo probable
es que Trump aumente más los aranceles a China, la UE, México, Vietnam, Taiwán,
Japón y Canadá.
Después de China, la
UE es la bestia negra de Trump, no sólo por el déficit comercial
sino también porque su Gobierno está apoyado por “la tecnocracia de
Internet” (Meta, Google, Amazon, X…), que han tenido y tienen serios “encontronazos
regulatorios” (expedientes y multas) con la Comisión Europea,
que les impone normas y Leyes. Además, el modelo político y social de la
UE es “enemigo político” de Trump y su ultraderecha, que defienden recortes
en la Administración, obligando a los norteamericanos a pagarse (aún más) la
sanidad, la educación o recortando los gastos sociales. Son “dos
modelos sociales” enfrentados y la Administración Trump pretende
debilitar a Europa recortando su papel en la OTAN (que obliga a un mayor gasto
europeo en Defensa y Seguridad y apoyando a la extrema derecha europea, para exportar
su “modelo” (antisocial, antinmigración y anti verde).
Pero los aranceles de Trump pretenden, sobre todo, debilitar
a la economía europea y forzar más compras de productos “made in USA”
(sobre todo energía) y la instalación en suelo norteamericano de más empresas
extranjeras. Por eso, los grandes objetivos de Trump en Europa
son las economías que más les venden, las que tienen un mayor superávit comercial
con EEUU. En 2024, el superávit comercial de la UE-27 con EEUU fue de +198.200
millones de euros (+26% sobre 2023), según
Eurostat, un superávit para Europa que ha ido en aumento, incluso
durante el primer mandato de Trump (en 2018 era de +136.382 millones de
euros y subió a +152.723 millones en 2020).
La mayor parte de este superávit europeo ( o del
déficit comercial de EEUU frente a Europa) se
concentra en 5 paises que serán los que más “sufran” ahora los
aranceles de Trump: Alemania (+92.247 millones de superávit comercial
con USA en 2024), Irlanda (+50.828 millones), Italia (+38.870
millones), Austria (+11.415 millones) y Suecia (+9.299 millones).
Francia apenas tiene superávit comercial con EEUU (+2.989 millones euros) y sólo
hay 2 paises de la UE que tengan déficit comercial con EEUU: Paises
Bajos (-24.758 millones) y España (-5.981 millones de déficit
comercial con EEUU en 2024).
Con estas
cifras, lo “esperable” (con Trump es mucho decir) sería que los
paises más afectados por los esperados aranceles USA a Europa sean Alemania
e Italia, también Francia (son los 3 que más les venden), y menos Irlanda,
porque allí hay instaladas muchas multinacionales USA. España podría verse menos afectada,
porque tenemos déficit con EEUU y les vendemos poco (18.971 millones de
euros en 2024), además de que estas ventas representan menos porcentaje del
total exportaciones no europeas (el 12,3%) que en el caso de Irlanda (el 53,7%
de sus exportaciones no UE van a EEUU), Austria (25,7%), Portugal (23,3%),
Finlandia (23%) y Alemania
(el 22,7% de las exportaciones no europeas van a EEUU). Pero eso no quita
para que haya preocupación en algunos sectores españoles, “amenazados”
por posibles aranceles de Trump: aceite de oliva, vino, piezas de automóvil,
medicamentos, cerámica y motores/aparatos eléctricos.
La Comisión Europea (y no los paises) es quien tiene
la competencia sobre comercio exterior y la que tiene que responder a los
aranceles de Trump. Inicialmente, Bruselas elaboró una lista de productos made in USA a los que aplicar
aranceles (impuestos) el 2 de abril: barcos de recreo, motos Harley
Davison y ropa Levis, más productos agrícolas (soja) y bourbon, una lista de
productos agrícolas e industriales que está pactando con los paises. Pero,
finalmente, la
Comisión ha decidido “posponer” 2 semanas, hasta el 16 de abril, la
lista y la entrada en vigor de estos aranceles europeos que responden a las
amenazas de Trump. Es una manera de “ganar tiempo”, para conocer la
lista USA del 2 de abril y posibles negociaciones.
Al final, habrá
que esperar al 2 de abril para ver hasta donde llegan los
aranceles de Trump y la respuesta europea. Pero mientras, hay
varias cuestiones claras. Una, que parte del daño está hecho,
por el aumento de la incertidumbre económica, que está hundiendo el crecimiento
y avivando la inflación. Dos, que los
aranceles no benefician a nadie, tampoco a Europa, aunque Trump
sólo entiende las respuestas enérgicas y habrá que responderle con aranceles
que dañarán, no sólo a los norteamericanos sino también a los europeos. Y tres,
que Europa está ante otro “momento crítico”, como cuando llegó la
pandemia o Rusia invadió Ucrania. Y como en estas dos crisis, ha de reaccionar
unida y tomando medidas contundentes.
Si el desgobierno de Trump y el avance de las autocracias
parece imparable, Europa tiene que reforzarse, no sólo políticamente
(reforzando la integración europea y consiguiendo una
mayor autonomía en Defensa y Seguridad) sino sobre todo económicamente.
Si la epidemia del COVID dio lugar al Plan de Recuperación, la “epidemia
Trump” debe obligar a poner en marcha otro
Plan ambicioso, que permita invertir en modernizar la economía
europea, con más tecnología, innovación , digitalización y descarbonización, que
permita remontar los daños de los aranceles y mejorar el crecimiento y la
competitividad europea en el mundo, buscando nuevos socios e inversores
(Canadá, Latinoamérica, Australia, Asia) al margen de EEUU. Urge poner
en marcha el Plan Draghi para asegurar el futuro de Europa.
No parece que Europa, con la crisis política en Alemania,
Francia e Italia, haya optado por esta vía y de momento sólo avanza en la
mejora de la seguridad, “asustada” por Rusia. Pero urge poner en marcha un
2º Plan de Recuperación europeo, avanzando en un tema clave:
Europa necesita más recursos públicos (el Presupuesto europeo es ridículo:
el
1% del PIB, mientras el Presupuesto Federal USA asciende
al 38,5% de su PIB ) y más inversión privada (urge la reforma de los
mercados de capitales y promover multinacionales europeas) para financiar este “saldo
adelante” que necesitamos. Y sobre todo, avanzar en una Europa más unida,
frente al avance de la ultraderecha nacionalista. No son tareas
fáciles.
Hoy se cumplen 67 días desde la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EEUU y parece que ha pasado un año, a juzgar por el tsunami que han provocado sus medidas (dictatoriales, contradictorias y nefastas) en EEUU y en el resto del mundo. No sólo está desmontando las bases políticas de la democracia más antigua del Planeta (249 años) sino que se ha dedicado a desmantelar la cooperación multilateral (OMS, ONU, Acuerdo del Clima …) y retornar al gobierno de la fuerza de las grandes potencias (EEUU, Rusia y China), relegando y desprotegiendo a Europa (que se ve obligada a gastar más en Defensa y Seguridad) , con ataques a su democracia liberal y su Estado del Bienestar, apoyando a la extrema derecha del continente, que defiende “menos Europa”, más nacionalismos, menos inmigrantes y no seguir luchando contra el Cambio Climático. Pero el desgobierno de Trump no sólo afecta a nuestra democracia y a nuestros derechos sociales, también a nuestro bolsillo.
Así que las
medidas de Trump y la incertidumbre geopolítica que ha desatado
supondrán un menor crecimiento de la mayoría de paises, que afectará
a España (exportaremos menos y los turistas tendrán menos dinero para
visitarnos y gastar, retrayendo además las inversiones extranjeras hacia España),
nos subirá la inflación (por el encarecimiento de las importaciones,
entre ellas la energía) y evitará
que nos bajen más las hipotecas, lo que acabará frenando el consumo,
la inversión y el empleo, con el riesgo de que el mayor gasto en Defensa y
Seguridad que nos exigirá Europa obligue a relegar otras inversiones y gastos
sociales. Demasiadas consecuencias como para no preocuparse.
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lunes, 10 de marzo de 2025
6ª bajada tipos, pero hipotecas más costosas
El Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos
de interés oficiales (-0,25%), por 6ª vez en los últimos nueve
meses, tras haberlos subido 10 veces antes, entre 2022 y 2023.
Ahora, el BCE podría darse una tregua en las bajadas, por temor a un
repunte de la inflación tras los aranceles de Trump. Con todo, el Euribor
bajó al 2,40% en febrero y eso abarata la cuota de las hipotecas que
se revisen los próximos meses. Pero ojo: la bajada de tipos no abarata
las nuevas hipotecas, porque el precio de los pisos se ha disparado
y eso provoca que la cuota a pagar ahora sea más alta en muchas ciudades.
Y los precios seguirán subiendo, porque hay poca oferta y resulta más barato
pagar una hipoteca que un alquiler en las grandes ciudades (para los que
tengan ahorros y un salario suficiente, no para jóvenes y familias vulnerables).
Por mucho que bajen los tipos, si no se promueven más viviendas, las
hipotecas serán prohibitivas. Enrique Ortega
Como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, la 6ª bajada del precio oficial del dinero en los últimos meses (junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, enero y marzo de 2025), dejándolos en el 2,50%, el tipo en que estaban en diciembre de 2022 y a finales de 2008. Con ello, el BCE desanda parcialmente el camino de las 10 subidas de tipos aprobadas entre julio de 2022 y septiembre de 2023, cuando disparó el precio del dinero del 0 al 4,5%.
Con esta 6ª bajada de tipos, el BCE se distancia de la
Reserva Federal USA, que sólo ha aprobado 3 bajadas de tipos en
los últimos meses (septiembre, noviembre y diciembre de 2024) y que decidió
no bajarlos el 29 de enero, a la vista de la amenaza de aranceles de
Trump, aunque los había subido antes que Europa (en marzo de 2022), más
veces (11 subidas de tipos entre 2022 y 2024) y los mantiene en
un nivel más elevado (4,50%, frente al 2,5% el BCE). Y también se distancia
del Banco de Inglaterra, que sólo ha aprobado 3 bajadas de tipos
en los últimos meses (agosto y noviembre 2024 y febrero
2025), tras 14 subidas de tipos entre 2021 y 2024 y que también tiene
el dinero más caro que Europa: 4,25%.
El BCE ha bajado más veces y más los
tipos en los últimos meses (-1,50%) que EEUU (-1%) y Reino Unido (-0,75%)
porque
la economía europea está estancada y crece mucho menos y los
tipos altos no ayudan sino que perjudican la recuperación. En 2024, la
zona euro apenas creció un +0,7% (frente al +2,7% que creció USA
y el +1% el Reino Unido), mientras Alemania seguía en recesión (-0,2%
caía su PIB) y apenas crecían Francia (+1,1%) e Italia (+0,5%), sólo España
(+3,2%), según Eurostat. Y el panorama para 2025 no es muy halagüeño, según
el propio BCE, que ha rebajado la previsión de crecimiento de la
zona euro (+0,9% frente al +1,1% que esperaban crecer hace unos meses). Así
que necesitaban bajar los tipos en marzo, para no hundir
más la economía europea.
Y se podía hacer, porque la inflación en Europa está
medianamente controlada: ha bajado al 2,4% en la zona euro en
febrero, tras 4 meses antes de subidas (desde el 1,7% de septiembre al 2,5%
de enero). Ahora, el BCE espera que la inflación de la zona euro siga
estable y acabe el año en el 2,3%, algo más de lo previsto hace unos
meses (2,1%), pero en un nivel asumible, para poder bajar del 2% (su
gran objetivo) en 2026.
Con este panorama, la estrategia del BCE era seguir
bajando los tipos en 2025, al menos otras dos veces más, hasta acabar el año en
el 2%, para no entorpecer el bajo crecimiento europeo. Pero Trump ha
trastocado esta estrategia y el BCE ya ha anticipado que podría
darse una tregua en las bajadas y no aprobar otro recorte en su
próxima reunión, el 17 de abril. El temor es que la amenaza de aranceles
de Trump a Europa (a partir del
2 de abril) dispare la inflación en los próximos meses, no sólo en la UE sino
en el resto del mundo, por la generalización de aranceles. Y que este proteccionismo
provoque una recesión en Europa. Así que el BCE se coloca en posición de “esperar
y ver” antes de aprobar nuevas bajadas.
Este complicado panorama económico internacional
podría frenar la bajada de tipos no sólo en Europa, sino también en EEUU y el
resto del mundo, afectando negativamente a las empresas y a las familias, a la inversión,
el consumo y el crecimiento. Y podría frenar la caída del Euribor, que ya ha bajado
mucho en los últimos meses: ha caído del 4,16% en octubre de 2024 (tipo más
elevado en los últimos 4 años) al 2,40% con que cerró febrero de 2025. Y
algunos expertos creen que bajará al 2,2% en verano y rozará el 2% a fin de
año.
Todo va a depender de los aranceles y los
enfrentamientos geopolíticos, pero, de momento, los 4 millones de
familias que están pagando una hipoteca verán reducida su cuota
cuando les toque revisar su hipoteca a tipo variable. Ya ahora en
marzo, la rebaja será de 110 euros al
mes para una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años (que paga el Euribor+1%).
Y lo notarán más los que revisen su hipoteca a partir de junio,
porque el Euribor superó el 4% en junio de 2024 (hasta diciembre, que bajó el
3,67%) y esta primavera rondará
el 2,2%, lo que supondrá rebajas de cuotas de unos 160 euros mensuales.
También notarán la rebaja de tipos las empresas que tienen créditos
referenciados al Euribor.
El problema lo tendrán los que están pensando en pedir
una hipoteca nueva para comprar una casa. Con las anteriores rebajas de
tipos del BCE, la contratación de hipotecas se ha reanimado y
hasta disparado en diciembre de 2024, cuando aumentaron un 30% (32.377
hipotecas), según
el INE. Así, en 2024, los españoles contrataron 423.761 hipotecas,
+11,2% que en 2023 y la 2ª mayor cifra (tras las 464.107 de 2022) desde
la caída iniciada en 2013 (199.703 hipotecas).Ahora, se espera que la
demanda de hipotecas siga creciendo, con la bajada de tipos, aunque el precio
que se paga apenas haya bajado (3,25%
pagado en diciembre de 2024, frente al 3,33% en diciembre de 2023).
Pero los que piensan en contratar una hipoteca tienen
un problema, que no son los tipos: el precio de coste de las viviendas
que vayan a comprar se ha disparado estos años, más de lo que han bajado
los tipos. Y, en consecuencia, las hipotecas son ahora más costosas,
hay que pagar una mensualidad más alta, aunque los tipos bajen. Veamos algunos
ejemplos.
Un piso cuesta ahora de media en España 2.271 euros/m2,
según
los datos del portal Idealista, frente a 2.056 euros que costaba en febrero
2024, 1.960 euros en febrero 2023 y 1.801 euros que costaba en febrero 2022
(cuando el Euribor estaba en negativo). Si calculamos la evolución del precio
de una vivienda media, de 90 metros cuadrados, el precio ha saltado de 162.090
euros en 2022 a 204.390 en febrero 2025. Y si comparamos el coste mensual de una hipoteca
(por el 80% del valor en cada momento, a 25 años y pagando el euribor+1%), comprobamos
la subida de la cuota: de 469,28 euros en febrero de 2022 a
787,12 en febrero de 2023 y a 837,24 euros en febrero de 2024. Y tras
las 5 bajadas de tipos anteriores del BCE, la mensualidad apenas baja y se
quedaba en 810,45 euros en febrero…
Pero eso es la media en el conjunto de España. Si
tomamos los precios de las grandes ciudades, resulta que la
cuota que pagamos ahora por comprar un piso es más alta que hace
un año, a pesar de las bajadas de tipos. En Madrid capital, la
hipoteca de un piso medio de 90 metros (que cuesta ahora 471,420 euros, según
Idealista) sale por 2.133 euros, frente a los 1.738 euros que había que
pagar de hipoteca por ese mismo piso en febrero de 2024 (cuando costaba 384.000
euros). Y en Barcelona, la cuota hipotecaria para comprar un piso de 90
metros (que cuesta ahora 427.590 euros, según
Idealista) es de 1.934,70 euros mensuales, frente a los 1.755,12 euros de
hipoteca que costaba comprar es mismo piso en febrero de 2024 (cuando costaba 387.900
euros). Y eso mismo pasa en ciudades como Bilbao, Málaga , Valencia,
Sevilla, Palma, San Sebastián, Cádiz, Las Palmas, Coruña…: los precios de
los pisos han subido mucho más de lo que han bajado los tipos de las hipotecas.
Hay que pagar más cuota mensual para comprarlos (y más entrada y gastos).
Este es un grave problema con el que se van a
encontrar los jóvenes y familias que piensen ahora en comprar piso, tras
haber bajado los tipos: les saldrá más caro. Y más cada mes,
porque hay una falta de viviendas en el mercado y los pisos siguen subiendo,
tras haberse encarecido un +11,3% en 2024 (según el INE) y un +43,8%
entre 2014 y 2023, según
el INE. Pero a la vez, mucha gente se hace esta otra cuenta: ahora sale más
barato comprar que alquilar. Y es verdad. Un alquiler medio en España cuesta
1.260 euros (14 euros por metro cuadrado, un piso de 90 metros), según
el portal Idealista (febrero 2025) y la cuota de una hipoteca por el 80%
del precio medio de un piso de 2ª mano (204.390 euros) sale por 810,45 euros,
dos tercios del precio del alquiler. En el caso de Madrid capital,
el alquiler medio es de 1.908 euros (21,2 €/m2) y una hipoteca para comprarlo (80%
de los 471.420 euros de precio de venta) cuesta poco más, 2.133 euros. Y en
Barcelona, con un alquiler medio más alto, de 2.133 euros, el coste de una
hipoteca para comprarlo (80% de los 427.590 euros de precio de venta) sale por
1.935,70 euros mensuales, menos que el alquiler.
Estas cuentas se pueden hacer extensivas a la mayoría de
España: en 2024, en 60 de las 64 ciudades con más de 100.000 habitantes
costaba menos la cuota de una hipoteca que el alquiler, según
este estudio de UVE Valoraciones. Sólo había cuatro grandes ciudades donde
alquiler era más barato que comprar: San Sebastián, Marbella, Cádiz y
Palma. Y ahora, en 2025, se ha sumado Madrid, por la fuerte subida
precio vivienda en los últimos meses.
Pero estas cuentas no tienen presente un doble
problema. Por un lado, que hay muchos jóvenes y familias que no
pueden pensar en comprar un piso, aunque la cuota les sea más baja que el
alquiler, porque no tienen dinero ahorrado para pagar la
entrada (el 20% del valor del piso que no cubre la hipoteca) y los
gastos e impuestos que hay que pagar (otro 10% más). O sea, que para
comprar un piso “medio” que vale ahora 204.390 euros (no en una gran
ciudad, donde este precio se duplica), habría que tener “ahorrados” ( o
que se lo dejen los padres) unos 62.000 euros (o 135.000 en el caso de
Madrid o Barcelona), algo inalcanzable para la mayoría de los jóvenes y para
muchas familias.
Pero además de tener ahorros para la entrada y gastos, conseguir
una hipoteca no es algo sencillo, como todo el mundo sabe. Hay que tener unos
ingresos regulares y un contrato laboral medianamente estable, pero
sobre todo, hay que asegurarle al banco que el pago mensual de la
hipoteca no supera el 30% de los ingresos. Así, si un joven o una
familia se plantea pedir una hipoteca de 163.500 euros, para pagar el
80% del precio de ese piso “medio” (de 204.390 euros, que “no existe en la
mayoría de ciudades), debe saber que la cuota mensual a pagar (810 euros ahora, con el Euribor de febrero) no
puede ser más del 30% de su sueldo. O sea, que esa familia tiene que
ingresar 2.700 euros al mes… Y si piensa comprar un piso en Madrid, pagando
una hipoteca de 2.133 euros mensuales,
debe justificar que la familia gana al menos… 7.110 euros al mes. Algo
imposible para casi todos.
Así que bajan los tipos, pero comprar un
piso sigue siendo algo difícil para la mayoría, aunque sobre el papel
sea “más barato” que alquilar. Sobre la base de las bajadas, los bancos
españoles ya preparan “una
guerra de hipotecas” para primavera, buscando clientes que puedan
pagarlas (no es fácil encontrar quienes tengan sueldos “suficientes). Así que
la estrategia es “filtrar” clientes, conseguir aquellos con
nóminas estables y suficientes y ofrecerles “tipos
escaparate” bajos, a ser posible “fijos” (más rentables para las
entidades a medio plazo) y que ronden la cifra mágica del 3%. O tipos
variables con el “gancho” de Euribor más 1% y menos, a cambio de
que el hipotecado se “vincule” con el banco: nómina, tarjetas, seguros y todo
aquello que genere comisiones para sumarlas al margen en los
tipos. Es el “secreto” que ha permitido a los 6 grandes bancos
españoles ganar
31.768 millones de euros en 2024,
más del doble que antes de la pandemia (13.222 millones en 2019).
En resumen, los tipos bajan, pero podrían no seguir
bajando este año, si los aranceles siguen adelante y se despierta la
inflación en el mundo y en Europa. Pero el problema es que la
rebaja de tipos no beneficia a jóvenes y familias que busquen casa,
porque la fuerte subida de precios hace que el coste mensual de las nuevas
hipotecas suba, sobre todo en las grandes ciudades. Así que cada
vez será más difícil comprar. Y cuanto más suban los alquileres,
peor, porque se encarecerán las compras y las hipotecas. Así que la
clave no está en las hipotecas y los tipos sino en aumentar
la oferta de viviendas (para compra y alquiler), consiguiendo más suelo,
financiación y promociones, con un Pacto (que parece imposible) entre el
Gobierno, las autonomías, Ayuntamientos, promotores y bancos. Y ayudar a
los que tienen viviendas vacías a que las alquilen, con garantías de
seguridad y precio. Pero nada de esto se hace y la angustia de los que buscan
casa crece cada día. Un problemón.
Como se esperaba, el Banco Central Europeo (BCE) bajó el jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, la 6ª bajada del precio oficial del dinero en los últimos meses (junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, enero y marzo de 2025), dejándolos en el 2,50%, el tipo en que estaban en diciembre de 2022 y a finales de 2008. Con ello, el BCE desanda parcialmente el camino de las 10 subidas de tipos aprobadas entre julio de 2022 y septiembre de 2023, cuando disparó el precio del dinero del 0 al 4,5%.
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