Enrique Ortega
Tras cuatro años y medio de continuas crisis,
desde la pandemia a la guerra de Ucrania y la hiperinflación, la economía
española parece asentar su recuperación, a juzgar por los datos
oficiales. Por un lado, somos el país europeo grande que más crece: +0,8%
en el 1º y 2º trimestre de 2024, casi el triple que la zona euro y que la UE-27
(+0,3% de crecimiento los dos primeros trimestres) y también por encima de Francia
(+0,3%) o Italia (+0,3% en el primer trimestre y +0,2% en el 2º) y mucho mejor
que Alemania (su PIB creció un +0,2% en el primer trimestre y cayó un -0,1% en
el 2º), según
Eurostat. Y lo mismo pasó en 2021 (España creció un 6,4% y la
UE-27 un 6%), en 2022 (+5,8% frente al 3,4%) y en 2023 (un +2,4%,
cuatro veces más que el +0,6% UE-27), compensando con creces la mayor
caída que sufrimos en 2020 con la pandemia (-11,2% frente a -5,6% de caída en
la UE-27).
Así que ahora (2º trimestre 2024), España crece a una media
anual del 2,9%, cuando Europa está estancada y Alemania roza la
recesión. La clave del “éxito” económico español está en un fuerte tirón
del turismo (que superará este año los 90 millones de visitantes, con
un gasto récord de 128.000 millones de euros), en el mantenimiento del consumo
de las familias (por la fuerte creación de empleo: +1,7
millones desde 2019, más estable y mejor pagado), en el pulso de las
exportaciones, que se mantienen fuertes en los últimos años, a
pesar de la caída en 2024 (-2,4%, en España, menos del -3,2% que caen en UE-27) y por el empuje de los Fondos europeos: España ha
adjudicado ya el 55% del total asignado (38.604 millones de euros) y puede
adjudicar el resto hasta finales 2026.
Pero no se
puede hacer demagogia, porque la mayoría de la inmigración se hace
por cauces controlados: en
2023, España recibió 639.000 inmigrantes netos, lo que permitió
aumentar la población y proveer de mano de obra a muchos sectores (el 40% del nuevo
empleo lo consiguen extranjeros). Y en España viven (censados) 4.394.900
extranjeros de fuera de la UE, el 6,4% de la población total (en Europa,
los extranjeros no comunitarios son el 9,1%).
La solución pasa por aumentar
la oferta de viviendas, aumentando la promoción de viviendas nuevas (se
terminaron 80.473
viviendas “libres” en 2023, frente a 356.000 en 2009) y facilitando a los
propietarios que pongan su vivienda en alquiler (no “asustándoles” con
controles). Y sobre todo, alcanzar
un gran Pacto entre Gobierno, Ayuntamientos, autonomías, promotores
y bancos para promover 150.000 nuevas viviendas al año, la mayoría para
alquilar.