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jueves, 23 de julio de 2026

España exporta más, pese a Trump

Las exportaciones españolas han crecido este año (+1,3% hasta mayo), más que las europeas, a pesar de las guerras y los aranceles impuestos por Trump. Eso sí, han caído las ventas a EEUU (-2,5%), aunque más las compras (-8,8%), con lo que hemos reducido el déficit comercial con USA, mientras los aranceles sí han dañado al conjunto de Europa, que ha reducido a la mitad su superávit con EEUU. El problema para Europa sigue siendo China, que ha aumentado su superávit comercial con la UE-27 (160.516 millones de euros, +9,7%) y con España: tenemos un “agujero” comercial de -17.895 millones, el 71% de todo nuestro déficit comercial. Ahora, si continúa el conflicto con Irán y los altos precios de la energía, las exportaciones pueden resentirse y con ellas, el crecimiento y el empleo. Urge un Plan para revitalizar las exportaciones europeas y diversificarlas (con acuerdos como Mercosur). Y promover las ventas españolas en Asia, Oriente Medio y Latinoamérica, donde ahora caen. Nos jugamos crecimiento y empleo.

                 Exportaciones españolas a Europa crecen, pero caen las ventas a Asia y América

Los aranceles de Trump, anunciados el 2 de abril de 2025 e implantados finalmente el 1 de agosto pasado, no han sido tan dañinos como se temía. En 2025, el déficit comercial de bienes de EEUU con el resto del mundo aumentó incluso un +2,1%, hasta los 1,24 billones de dólares, una cifra récord. Y este año 2026, el déficit comercial USA se ha reducido un -31% (-434.600 millones de dólares hasta mayo, frente a -633.000 millones entre enero y mayo de 2025), pero en mayo (último dato publicado), el déficit comercial USA ha subido: -105.800 millones de dólares (frente a -91.500 en mayo 2025), el mayor “agujero comercial” en más de 1 año. Y esa podría ser la tendencia de los próximos meses, según los expertos, porque EEUU está aumentando las importaciones de productos de consumo extranjeros, informática, semiconductores, aeronaves, generadores industriales y vehículos, a pesar de los aranceles y las presiones de Trump para que empresas y particulares consuman productos “made in USA”.

En definitiva, lo que está pasando es que EEUU crece y la inversión de muchas empresas en tecnología e Inteligencia Artificial (IA) está obligadas a aumentar las compras en el extranjero de equipos, componentes para Centros de Datos e infraestructuras tecnológicas, así como coches, bienes de consumo y bienes de equipo industrial, a pasar de los aranceles. Eso sí, EEUU ha reducido su déficit comercial con los otros dos grandes bloques comerciales, Europa y China.

En 2025, el retraso en la entrada de los aranceles y el aumento de las importaciones USA en el primer semestre (para anticiparse a los aranceles) provocó que el déficit comercial de EEUU con Europa (UE-27) aumentara incluso, hasta los 199.600 millones de euros (frente a 198.000 millones en 2024). Este año 2026, las exportaciones europeas sí se han visto reducidas por los aranceles (sobre todo las ventas de automóviles, acero y aluminio) y, por ello, el superávit comercial de la UE-27 con EEUU se ha reducido a la mitad hasta mayo: de +116.999 millones de euros que era el superávit comercial en 2025 a +49.310 en 2026, según Eurostat. Quien se ha visto menos afectada es China. Si en todo el año 2025, EEUU tuvo un déficit comercial de -201.500 millones de dólares, este año lo han reducido a la mitad: era de -58.278 millones de dólares hasta mayo, frente a -102.310 entre enero y mayo de 2025.

Tras los aranceles y los conflictos geopolíticos (que han vuelto a disparar el precio de la energía y otras materias primas), Europa se ha resentido en su superávit comercial con el resto del mundo, no sólo con EEUU. Ha habido tres meses (enero, abril y mayo de 2026) en que la UE-27 tuvo déficit comercial con el resto del mundo, cuando antes siempre tuvo superávit. Y con ello, entre enero y mayo de 2026, Europa tuvo un déficit comercial con el resto del mundo de -15.905 millones de euros, algo inédito, dado que en esos primeros meses de 2025 (y de los años anteriores) Europa tuvo un superávit comercial de +70.100 millones, según Eurostat. La culpa es del mayor coste de las importaciones energéticas, pero también del aumento de las importaciones de muchos paises, en especial de China. El déficit comercial con China ha aumentado mes a mes y en mayo sumaba ya -160.516 millones de euros, +9,7% más que el déficit de enero-mayo 2025 (-146.346 millones).

España no ha salido tan mal parada como la mayoría de Europa por los aranceles de Trump y la nueva crisis energética por la guerra en Irán. De hecho, las exportaciones han crecido hasta mayo, un +1,3%, más que en todo 2025 (+0,7%) y más que la subida media en la UE-27 (+0,7% aumentaron las exportaciones europeas entre enero y mayo), aunque crecen menos que las exportaciones de Alemania (+1,7%), Francia (+3,5%) e Italia (+3,4%) y más que las de Reino Unido (-10,4%), según los últimos datos de Comercio. Lo que ha “pinchado” este año son las exportaciones de alimentos (caen -1,4%), productos químicos y medicamentos (-8,2%), pero crecen todas las demás, incluidos los bienes de equipo y automóviles. Las importaciones crecen el doble (+3,1%, más que en cualquier país europeo), por la mayor factura energética (el coste de las importaciones de petróleo se duplicó en mayo) y el  crecimiento de la economía y el consumo, que “tiran” de los productos importados más que en otros paises.

Al crecer más las importaciones que las exportaciones, el déficit comercial de España ha aumentado este año, hasta los -25.094 millones de euros en mayo (frente a -21.524,8 millones entre enero y mayo de 2025). La mayor parte de este déficit comercial se debe al comercio con Asia (-29.864 millones de déficit), especialmente a nuestro déficit con China, que crece y supone casi las tres cuartas partes del total: era de -17.895 millones de euros hasta mayo, frente a 16.533 millones entre enero y mayo de 2025.También son importantes los déficits comerciales que tenemos con Vietnam (-2.028 millones, algo menos que en 2025), Japón (-1.786,4 millones, el doble que el año pasado), India (-1596,4 millones, casi igual que en 2025) y Corea del Sur (-998,3 millones, algo más que en 2025) . Y fuera de Asia, destacan los déficits comerciales que tenemos con dos paises a los que compramos mucho petróleo y gas: Nigeria (déficit de -1895 millones) y Argelia (-1.617 millones). Y con Brasil (-1.815 millones de déficit comercial hasta mayo).

Pero después de China (-17.895 millones), el mayor déficit comercial lo tiene España con EEUU, aunque se ha reducido este año, a pesar de los aranceles y críticas de Trump: ha sido de -4.906 millones de euros hasta mayo, un 16,7% menos que en los cinco primeros meses de 2025 (-5.890,3 millones de déficit). Y ese menor déficit comercial se debe a que han caído algo las exportaciones a USA, nuestro 6º mayor cliente mundial (-2,5%), sobre todo medicamentos y productos siderúrgicos, pero han caído mucho más nuestras importaciones de EEUU (-8,8%), sobre todo de energía, maquinaria y equipos de transporte. Así que seguimos con déficit comercial con USA, pero menos que antes de los aranceles. Todo apunta a que las exportaciones e importaciones de España a EEUU seguirán cayendo, aunque menos de lo que se temía, sobre todo en medicamentos, bienes de equipo y alimentos.

Junto al aumento del déficit comercial con China y la reducción con USA, España consigue este año casi mantener su alto superávit comercial con Europa (+16.148 millones hasta mayo, -5,8%) e incluso aumentar ligeramente su superávit comercial con la UE-27 (+11.190 millones hasta mayo, +0,38%). A pesar del bajo crecimiento en Europa y los conflictos geopolíticos que enturbian el comercio mundial, España dirige el 75% de sus exportaciones a Europa y mantiene superávit comercial con 13 paises, entre ellos Francia (+7.930 millones), Italia (+1.457 millones) y Portugal (+7.825 millones), más Reino Unido (+5.680 millones) . Y España mantiene déficit comercial con otros 13 paises UE, entre ellos Alemania (-3.491 millones), Paises Bajos (-3.823 millones) y Bélgica (-242 millones).

Cara al futuro, hay nubarrones en el horizonte de nuestras exportaciones (y de las europeas), sobre todo los conflictos geopolíticos que mantienen cara la energía y los nuevos aranceles de Trump (que afectan especialmente a los automóviles europeos, el acero, el aluminio, medicamentos y algunos alimentos). Y además, un grave problema que Europa no sabe cómo lidiar: China, que sigue vendiendo más cada año a Europa (ahora que tiene más dificultades para exportar a EEUU), agravando los déficits comerciales y poniendo en peligro empleos (la multinacional Volkswagen plantea recortar 100.000 empleos, el 16% de su plantilla).

El dato de que Europa tiene este año déficit comercial y no superávit con el resto del mundo debería haber disparado las alertas en Bruselas, porque las exportaciones son uno de los motores económicos de la UE (sobre todo de Alemania, Italia, Paises Bajos, Bélgica o Irlanda, también en España). Si estas exportaciones están en riesgo y se disparan las importaciones (sobre todo de China y el resto de Asia), los efectos sobre el crecimiento y el empleo serán inmediatos, en una coyuntura donde la UE lleva estancada varios años (creció +0,4% en 2023,+1,1% en 2024, +1,4% en 2025 y lo mismo se espera para 2026).

La Comisión Europea, a la vista de estos datos, debería aprobar un Plan de choque para apoyar las exportaciones europeas, que no sólo chocan con los aranceles de Trump y el empuje exportador de China sino que sufren un problema de fondo: una menor competitividad, por la falta de inversiones estratégicas y tecnológicas en Europa. Y a la vez, seguir avanzando en la búsqueda de nuevos mercados, sobre todo en Asia, Oriente Medio, África y Latinoamérica. Precisamente, acaba de entrar en vigor el acuerdo con Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) y en mayo ya crecieron las exportaciones europeas a estos paises un +4,2% (mientras las importaciones sólo crecieron un +1,8%).

En el caso de España, aunque estemos saliendo mejor parados de los problemas geopolíticos y comerciales, también es urgente tomar medidas para ayudar a los exportadores, sobre todo porque las exportaciones crecen gracias a que vendemos más al resto de Europa (+2,6% hasta mayo), a África (+5,5%) y Oceanía (+61,6%), pero han “pinchado” nuestras exportaciones a Norteamérica (-0,3%), Latinoamérica (-7,8%), Asia (-7,6%) y Oriente Medio (-23,1%). Esto exige más medidas y recursos para promoción, más financiación a los exportadores y una política exterior volcada en ganar mercados. Algo que nos importa a todos, porque las exportaciones aportan un tercio del crecimiento y mantienen 4,6 millones de empleos. Por eso, urgen medidas para apoyarlas en un año crítico.

jueves, 26 de febrero de 2026

Las exportaciones crecen, a pesar de Trump

A Trump le ha salido el tiro por la culata con los aranceles. Por un lado, el déficit comercial de EEUU con el resto del mundo aumentó un +2,1% en 2025, hasta 1,24 billones de dólares, una cifra récord. Y tanto España como el resto de Europa aumentaron sus exportaciones globales en 2025, aumentando incluso Europa sus ventas a EEUU (España las redujo). Con ello, Europa ha aumentado su superávit comercial con USA (+199.630 millones de euros), aunque España aumentó su déficit con EEUU (-13.458 millones). Quien sale ganando es China, que alcanzó un superávit comercial récord con el mundo, aumentando mucho sus ventas a Europa y España. Por otro lado, el Tribunal Supremo USA ha rechazado los aranceles de Trump, quien ha reaccionado imponiendo un arancel global del 10%, que tendrá que ser aprobado por el Congreso, lo que aumenta la incertidumbre comercial en 2026. Por eso, urge que Europa y España aprueben Planes para apoyar la exportación, motor clave del crecimiento y el empleo.

                            Enrique Ortega

El anuncio de Trump, el 2 de abril, de imponer aranceles al resto del mundo no ha sido tan grave para Europa como se temía. Primero, porque la medida se retrasó desde su anuncio (25%) hasta el acuerdo definitivo , el 27 de julio (15%), con entrada en vigor el 1 de agosto de 2025. Y eso provocó que los importadores USA anticiparan compras en la primera mitad del año, con lo que las exportaciones europeas a EEUU aumentaron incluso la primera mitad del año pasado y cerraron con una subida anual del +4% (553.981 millones de euros). Y con ello, Europa consiguió aumentar su tradicional superávit comercial con USA, el primer año con aranceles, hasta +199.630 millones de euros (+1,07%), según Eurostat.

El problema de Europa fue China, que forzada por el fuerte aumento de aranceles de EEUU (donde sus exportaciones cayeron un 20% en 2025), buscó aumentar sus ventas en otros mercados, sobre todo en Asia, África y Europa. Con ello, las exportaciones chinas a Europa aumentaron un +8,4% y eso provocó un fuerte aumento del déficit comercial de Europa con China (+17,2%), que alcanzó los -358.672,6 millones de euros, otro récord.

En resumen, que Europa ha conseguido superar el primer año de los aranceles de Trump con un aumento de las exportaciones globales (+2%), tanto al propio EEUU como a otros paises (ha aumentado un 6% el superávit comercial con Reino Unido, hasta +187.327 millones de euros), con lo que sigue manteniendo un elevado superávit comercial con el resto del mundo, aunque se ha reducido algo (de +140.600 millones en 2024 a +133.500 millones en 2025), por el fuerte aumento del déficit comercial con China, lo más preocupante de 2025.

España ha conseguido también superar la incertidumbre del comercio mundial en 2025, aumentando sus exportaciones globales un +0,7%, hasta vender fuera por valor de 387.091 millones de euros, según los datos de Comercio, la segunda mayor cifra de la historia (muy próxima al récord de 387.599 millones exportados en 2022). Con todo, este aumento de las exportaciones en 2025 (+0,7%) es menor al del conjunto de Europa (+2,4) y al aumento de exportaciones en Alemania (+0,9%), Francia (+2,3%), Italia (+3,3%) y Reino Unido (+3,2%). Sin embargo, lo que subieron mucho más fueron las importaciones, las compras exteriores de España (+4,6%, frente al +2,7% que crecieron en la UE-27), debido a que las empresas y consumidores consumen e invierten más, la causa de que crezcamos más.

Este fuerte dinamismo de las importaciones españolas, que crecieron 6,5 veces más que las exportaciones, ha disparado el déficit comercial de España (la diferencia exportaciones-importaciones) hasta los -57.054,7millones de euros, un fuerte aumento del +41,65%. Una parte de este mayor déficit se debe al comercio con EEUU: hemos cerrado el año 2025 con un déficit comercial con USA de -13.458,4 millones de euros, +34,4% que en 2024, básicamente por los aranceles (nuestras ventas a EEUU cayeron un -8%, mientras les compramos un +7%). Pero el grueso de nuestro déficit comercial no es con EEUU sino con China: -42.287 millones de euros, +12,14% que en 2024 y casi las tres cuartas partes (74,11%) de todo nuestro déficit comercial. Y eso pasa porque nuestras compras a China crecieron casi el doble (+11,2%) que nuestras ventas allí (+6,8%).

Fuera del déficit con USA y China, España tiene superávit comercial con Europa (+43.247 millones), salvo con Alemania (-8.229 millones), Paises Bajos (-7.485 millones), Rusia (-1.742 millones), República Checa (-1.648,3 millones), Hungría (-1.453,6 millones), Suecia (1.007,6 millones), Turquía (-431,2 millones), Austria (-390 millones), Eslovaquia (-333,3 millones), Dinamarca (-100,3 millones) y Luxemburgo (-73,5 millones). También tenemos déficit comercial con Latinoamérica (-4.188 millones), básicamente por Brasil (-5.226,4 millones) y Perú (-1.889 millones). Y respecto al resto del mundo, destaca nuestro déficit comercial con Vietnam (-5.115,9 millones) y la India (-4.082,3 millones), dos paises que ha visitado Sánchez para mejorar nuestras exportaciones, así como con Japón (-2.448,4 millones) y Corea del Sur (-1.775,9 millones) en Asia. Y con África tenemos también déficit comercial (-12.523 millones en 2025), por las compras de gas y petróleo a Argelia (-4.167 millones de euros) y Nigeria (-3847 millones). Y tenemos superávit comercial con Oceanía (+1.400,7 millones).

En 2025, a pesar de los aranceles y la apreciación del euro (+14% frente al dólar, lo que encarece los productos europeos), los exportadores españoles han conseguido vender algo más (387.091,6 millones, +0,7% que en 2024), gracias al aumento de las ventas de bienes de equipo (+0,8%), sobre todo maquinaria industrial, los productos químicos (+5,2%), medicamentos (+14,3%), bienes de consumo duradero (+7,1%), electrónica de consumo (+18,8%), alimentos (+4,1%) y juguetes (+37,7%), cayendo las exportaciones de energía (-13,7%) y los automóviles y componentes (-7,1%).

Otro tema destacado en 2025 fue que los exportadores españoles trataron de diversificar sus ventas, buscando nuevos mercados para compensar las menores exportaciones a EEUU. Así ha crecido el peso de las exportaciones españolas a África (del 5,5 al 5,8% del total), a Asia (del 7,9 al 8,1), aumentando nuestras ventas a Vietnam (+20,3%). Corea del Sur (+9,2%) y a China (+6,8%), a los paises UE que no están en el euro (del 8,2 al 8,5% de las exportaciones totales), así como las exportaciones al Reino Unido (+4,5%) y a Turquía (+7,9%). También crecen las empresas que exportan regularmente (46.230, +10,4% que hace 5 años).

Con todo, la exportación española debe seguir diversificándose, tanto en origen como en los destinos. En origen porque el 75,6% de todas las exportaciones se concentran en 6 autonomías (suponían el 74% en 2019): Cataluña (26%), Madrid (13,8%), Andalucía (10,4%), Comunidad Valenciana (9,7%), Galicia (8%) y País Vasco (7,7%). Y en destino, porque el 73,9% de las exportaciones españolas se concentran en Europa (ha ido a más: eran el 71,4% en 2019). Además, son pocas las empresas que exportan habitualmente (46.230 sobre más de 3 millones de empresas), concentrándose la exportación en las grandes empresas (pocas pymes) y en sectores con poca tecnología y valor añadido (salvo automóvil, maquinaria, material de transporte, industria química y medicamentos, claves).

Ahora, 2026 se presenta como un año más difícil para los exportadores españoles y del resto de Europa, básicamente porque persiste la depreciación del dólar (Trump la apoya para mejorar la competitividad de sus productos y encarecer los productos europeos) y porque los aranceles están en marcha desde el 1 de enero, mientras en 2025 entraron en vigor en agosto. Además, hay otro factor preocupante: la incertidumbre comercial, debido a que el Tribunal Supremo ha anulado los aranceles de Trump (el 20 de febrero), aunque el presidente ha reaccionado imponiendo un arancel global del 10%, que luego subió al 15% y que finalmente ha dejado en el 10% (desde el 24 de febrero), un arancel algo menor del 15% que pactó con Europa (con otros paises impuso un tipo del 25 al 35%), pero cuya aplicación es sólo por 150 días: pasado ese plazo, sólo se aplicará si lo aprueba el Congreso USA.

Esta importante novedad en los aranceles abre muchas incertidumbres que preocupan a los exportadores de todo el mundo, en especial a los europeos. Primero, porque no se sabe si Trump va a imponer más cambios ni lo que pasará dentro de 150 días. Segundo, que aunque el nuevo arancel global es del 10%, siguen los aranceles del 25% al automóvil y del 50% al aluminio y al acero. Tercero, porque pueden abrirse múltiples reclamaciones de importadores y exportadores para recuperar parte de los 200.000 millones pagados por aranceles a USA en 2025, lo que enturbia el panorama de muchas empresas. Y respecto a Europa, la Comisión exige que Trump mantenga el acuerdo comercial de julio, pendiente de aprobar esta semana por el Parlamento Europeo Este lunes, la Eurocámara ha decidido posponer la aprobación hasta que EEUU aclare los nuevos aranceles y el futuro del acuerdo. Mientras, Trump amenaza con nuevos gravámenes a los paises si "juegan" con la sentencia del Supremo.

Así que todo sigue en el aire estos días, con lo que regresa la incertidumbre al comercio mundial, con los exportadores españoles y europeos pendientes de la próxima “ocurrencia” de Trump, que va a reaccionar seguro con nuevas medidas tras la derrota legal de sus preciados aranceles, un elemento clave de su política: confiaba en ellos para recaudar miles de millones de dólares, con los que compensar su bajada de impuestos a los más ricos y a las empresas y su creciente déficit público y su deuda. Algo intentará, que no será bueno para Europa y que acabarán pagando los exportadores. Y con ellos, el crecimiento y el empleo: el sector exterior mantiene 1 de cada 4 empleos en España (5,3 millones), según la propia OCDE.

Por todo ello, Europa debe mantenerse firme ante las imposiciones de Trump y actuar con decisión por dos vías: fomentar más el mercado interno (aumentando las ventas internas entre los 27) y diversificando las exportaciones, buscando nuevos acuerdos comerciales como los alcanzados con Canadá, Mercosur, Indonesia y Corea del Sur. Es el caso del acuerdo comercial firmado con la India el 27 de enero, tras 18 años de negociaciones. Y, sobre todo, Europa tiene que reaccionar ante la invasión de productos de China, un problema más preocupante incluso que Trump y ante el que los paises europeos están reaccionado individualmente, con acercamientos de Alemania, Francia o España, mientras la Comisión busca una negociación conjunta frente a un gigante que ya no se ve como un enemigo comercial sino como un competidor con el que intentar pactar.

Y además de estas medidas, la Comisión Europea y los gobiernos de los 27 deberían avanzar más en la unión económica, comercial, financiera y fiscal de Europa, para dar un salto competitivo que nos permita seguir siendo un continente con superávit comercial con el resto del mundo, afrontando la competencia de China y EEUU. Eso exige más inversiones, más industria y más innovación y tecnología. Para conseguirlo, el informe Draghi proponía una inversión de 800.000 millones anuales, que deben salir del Presupuesto europeo y de la emisión de deuda europea, para competir con los bonos USA. Al final, las guerras comerciales son reflejo de las economías, del potencial de cada continente y cada país. Y si Europa quiere seguir liderando el comercio mundial de bienes y servicios, debe ponerse las pilas, mejorar su competitividad y ayudar a los exportadores. Y lo mismo España.

jueves, 22 de mayo de 2025

Los aranceles se vuelven contra Trump

Con el chantaje de los aranceles, a Trump le ha salido el tiro por la culata: las empresas y los norteamericanos han anticipado sus compras en el extranjero y el déficit comercial de EEUU con el exterior aumentó un +74,8% en el primer trimestre, llevando a la economía USA a caer un -0,1%. Europa ha salido ganando, porque ha aumentado mucho sus ventas a EEUU, disparando un +89% su superávit comercial con USA. España es una excepción: hemos triplicado las importaciones de EEUU (para evitar aranceles) y eso ha duplicado nuestro déficit con EEUU. Pero esto es un espejismo, porque el anticipo de ventas y compras se acabará y los aranceles, aunque serán menores, nos harán daño: Europa crecerá un 0,4% menos en 2025, aunque España (que comercia poco con EEUU) crecerá algo más, según la Comisión Europea. Urge una postura más firme de Bruselas y medidas para reanimar la estancada economía europea. En España, arrancan estos días las medidas aprobadas por el Gobierno para ayudar a los exportadores afectados por la guerra comercial.

                           Los aranceles han disparado el déficit comercial USA y la caída de su PIB

La economía tiene sus reglas y el chantaje de los aranceles de Trump se ha vuelto contra Estados Unidos: los consumidores norteamericanos y las empresas, a la vista del aumento  arancelario anunciado por Trump, se dedicaron a adelantar sus compras en el extranjero antes de la subida de aranceles del 3 de abril. Sólo en el mes de marzo, las importaciones USA aumentaron un +31% (342.746 millones de dólares), frente a unas exportaciones que crecieron un +6,8% (180.761 millones de dólares), lo que disparó el déficit comercial de EEUU con el extranjero: -161.985 millones de dólares, +75% que un año antes. Y en todo el primer trimestre, el déficit de bienes y servicios de EEUU con el extranjero fue de -351.069 millones de dólares, +74,8% más que el primer trimestre de 2024 (-200.798 millones de dólares).

La consecuencia de esta “avalancha de importaciones” USA en el primer trimestre de 2025 ha sido que el crecimiento económico de EEUU ha caído, porque el tirón de las importaciones crea riqueza y empleo fuera, no en EEUU: el PIB cayó un -0,1% en el primer trimestre de 2025 (la primera caída desde principios de 2022), cuando había crecido un +0,6% en el 4º trimestre de 2024, el último con Biden de presidente. De momento, el anticipo de compras no ha disparado los precios en EEUU, pero los expertos temen que la inflación se disparará tras los aranceles que han entrado en vigor en abril y mayo, agravando la recesión en EEUU y llevando a la pérdida de empleos, que por ahora no se ha producido.

Mientras, Europa se ha aprovechado de este anticipo de compras de empresas y consumidores USA, aumentando en el primer trimestre sus exportaciones a EEUU. Sólo en marzo se exportaron a USA por valor de 71.386 millones de euros, casi el doble que un año antes (44.746 millones de euros en marzo 2024). Y en el conjunto del primer trimestre, el superávit de la UE-27 con EEUU fue de +81.891 millones de euros, +89% que en el primer trimestre de 2024, según los recientes datos de Eurostat.

España ha sido una excepción, porque aunque han aumentado las ventas a EEUU en el primer trimestre (4.371 millones de euros, +2,6%), han aumentado 3,5 veces más las importaciones de España en USA (8.291 millones de euros, +21,8%), debido a que empresas y consumidores españoles han anticipado compras en el primer trimestre, para evadir los aranceles anunciados el 2 de abril. Y esto ha provocado que España casi duplique su déficit comercial con EEUU en el primer trimestre, según los datos de Comercio: -3.919 millones de euros, +22,5% que los -2.547 millones de déficit en el primer trimestre de 2024.

En general, los datos del comercio de España en el primer trimestre revelan que los exportadores han buscado diversificar sus ventas a otros paises, ante la amenaza de aranceles de Trump. Y han vuelto a exportar más que varios grandes paises europeos. Así, las exportaciones españolas crecieron un +2,6%  en el primer trimestre, más que las alemanas (+0,5%) y francesas (-0,5%) pero menos que las de Italia (+3,2%), UE-27 (+4,3%), Reino Unido (+18,6%), USA (+3,2%), China (+6,9%) y Japón (+7,4%). Y lo más importante: crecen poco las exportaciones a Europa (+0,6% en el primer trimestre), por el estancamiento del continente, pero crecen más nuestras exportaciones al resto del mundo, a Norteamérica (+3,6%), a Latinoamérica (+7,3%), a Asia (+17,4%, con un aumento del 24,2% de las exportaciones españolas a China), a Oriente Medio (+25,1%) y a África (+10,4%). Y por sectores, crecen todas las exportaciones españolas, salvo las de energía (-10%) y las del automóvil (-12,9%), según los datos de Comercio.

Pero lo más llamativo es el tirón de las importaciones en el primer trimestre, que han crecido más del triple que las exportaciones (+9,3%), por el adelanto de compras de empresas y consumidores españoles, para evadir la subida de aranceles. Este tirón de importaciones se ha dado sobre todo en la energía (+13,8% importaciones), los alimentos (+11,5%), medicamentos y productos químicos (+17,7%), bienes de consumo duraderos (+12,2%), ropa y calzado (+12,2% importaciones). Y por paises, el mayor aumento de importaciones ha sido con EEUU (+21,8%), Latinoamérica (+21,1%), China (+22,4%) y Oriente Medio (+34,8%). Con ello, España ha casi duplicado su déficit comercial en el primer trimestre: -15.099 millones de euros, frente a -8.105 millones el primer trimestre de 2024. Un dato negativo, porque estas importaciones récord crean riqueza y empleo fuera, no en España.

Así que los datos de comercio del primer trimestre revelan un mayor agujero comercial en EEUU, por el anticipo de compras fuera, que ha beneficiado a Europa, que ha mejorado sus exportaciones a USA, aunque España sale mal parada, porque el anticipo de importaciones de nuestras empresas y consumidores ha casi duplicado el “agujero comercial” con EEUU. Pero ojo, esto es un espejismo, que podría no repetirse el resto del año, cuando los aranceles de Trump están ya en vigor, a pesar de las negociaciones y cambios.

De hecho, el 12 de marzo entraron en vigor los aranceles USA del 25% a las importaciones de aluminio y acero, que ahí siguen. Y también se mantienen, desde el 3 de abril, los aranceles del 25% a los automóviles extranjeros (y a las piezas y componentes desde el 2 de mayo). Y se mantiene el arancel básico del 10% a todos los productos extranjeros, incluidos los europeos. El único acuerdo comercial firmado (el 8 de mayo) es con Reino Unido, a quien Trump aplicará un arancel global del 10%, bajando en cambio las tasas a los automóviles británicos del 25 al 10% (hasta 10.000 unidades) y suprimiendo los aranceles al aluminio y al acero, a cambio de otras cesiones británicas (en carnes y compras de Boeing). El 12 de mayo se pactó una tregua de 90 días con China, bajando los aranceles del 145 al 30% USA y del 125 al 10% China. Y en el caso de Europa, siguen los aranceles al automóvil, al aluminio y al acero y el global del 10%, aunque Bruselas acordó, el 10 de abril, negociar con Trump y no aplicar contramedidas en 90 días. Así que aranceles sigue habiendo, aunque menos que los disparatados porcentajes anunciados el 2 de abril.

Trump ha dado marcha atrás en parte de su chantaje, porque los mercados (inversores, Bolsas, multinacionales) y la Reserva Federal han reaccionado con preocupación y desplomes de cotizaciones. Pero persiste en su política de subir aranceles: todo apunta a que quedará ese arancel global del 10% y otros superiores a los coches, aluminio y acero. Por eso, la Comisión Europea acaba de alertar que la UE-27 crecerá menos en 2025, con lo que será el 6º año consecutivo que la economía europea se estanca (desde 2020, con la pandemia). Así, las previsiones de primavera de Bruselas apuestan por un crecimiento del +1,1% en la UE-27 en 2025 (similar al 1% de 2024), -0,4% del crecimiento esperado hace medio año, en las previsiones de otoño (esperaban crecer un 1,5% este año). Y la zona euro (20 paises) crecerá +0.9%, también 4 décimas menos de lo previsto en otoño (+1,3%).

Estas nuevas previsiones de Bruselas recortan el crecimiento europeo sobre la base de que los aranceles quedarán en el 10% (y en el 25% para automóviles, aluminio y acero). El país más afectado por los aranceles será Alemania, el más exportador, cuya economía no crecerá nada en 2025 (+0%, tras caer un -0,2% en 2024), cuando en otoño esperaban que creciera un +0,7%. Francia crecerá +0,6% (-0,2% que lo esperado en otoño) e Italia crecerá +0,7% (-0,3% menos que en la anterior previsión). España será, junto a Dinamarca y Chipre, el único país que crecerá este año más de lo esperado en otoño: +2,6%, casi el triple que la zona euro (+0,6%) y un 0,3% más del crecimiento estimado en otoño (+2,3%). Fuera de Europa, el resto del mundo también crecerá ahora menos de lo estimado en otoño, según la Comisión Europea: +1,6% EEUU (-0,5%), +4,1% China (-0,5%), +1% Reino Unido (-0,4%), +0,7% Japón (-0,5%) y +1,3% el conjunto de la economía mundial (-1,9% que lo esperado en otoño).

España parece “salvarse de la quema” de la guerra arancelaria, según Bruselas,  por el escaso peso del comercio con EEUU (sólo supone el 4,7% de todas nuestras exportaciones, frente al 10,4% que suponen las exportaciones alemanas a USA), por el tirón del turismo y el consumo y por el empujón inversor de los Fondos Europeos. Pero está claro que los aranceles nos acabarán afectando, sobre todo en las regiones que más comercian con EEUU (Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana) y en los sectores que más exportan allí: automóvil y piezas, multinacionales energéticas, empresas de bienes de equipo y semimanufacturas, empresas textiles y de manufacturas de consumo, farmacéuticas y empresas químicas y sectores de alimentación, en especial aceites, vino y frutas. La Comisión Europea estima que están “en riego” 4.500 millones de los 18.179 millones exportados en 2024. Un riesgo menor al del conjunto de Europa, donde  la Comisión cree que están en riesgo una cuarta parte de las exportaciones europeas a EEUU, nada menos que 133.000 millones en riesgo (la UE exportó por valor de 531.600 millones de euros).

Por todo esto es fundamental que Europa reaccione ante el chantaje de Trump y deje de pensar en “acuerdos imposibles”: ya se ha visto con China que el nuevo zar USA sólo reacciona bajo presión, cuando tiene enfrente un duro negociador. Y no parece que esa sea la actitud de la nueva Comisión Europea, más derechizada y menos “peleona” que la anterior (no sólo en el tema aranceles, también en cuestiones claves como la masacre en Palestina o la interminable guerra en Ucrania). La Comisión Europea debería reaccionar con más dureza ante Trump y en paralelo, lanzar un Plan de recuperación para Europa, como el “Next Generation” aprobado tras la pandemia, poniendo en marcha el Plan Draghi, que propone gastar 800.000 millones en modernizar y hacer más competitiva la economía europea. Sólo así saldremos de un bucle de estancamiento económico en el continente que entra en su 6º año.

En el caso de España, el Gobierno pone en marcha estos días las primeras medidas del “Plan de respuesta y relanzamiento comercial” frente a los aranceles, aprobado por el Gobierno el 8 de abril y convalidado en el Congreso el 8 de mayo, con los votos en contra del PP y Vox y la abstención de Podemos. Por un lado, se han activado los primeros 1.000 millones de euros de créditos ICO para las empresas más afectadas por los aranceles de Trump. En paralelo, se pone en marcha un Plan para reforzar la internacionalización de las empresas, por dos vías: el Plan ICEX 500, dirigido a 1.000 empresas que representan la mayor parte de las exportaciones a EEUU, y el Plan “Invest in Spain”, para conectar a 100 inversores extranjeros con empresas españolas, mayoritariamente pymes.

En resumen, que los aranceles de Trump se le han vuelto en contra, provocando una caída de la economía USA y un aumento del superávit comercial de Europa con EEUU, pero no hay que hacerse ilusiones: se debe a que ha habido un anticipo de compras, que no se mantendrán ahora que los aranceles son efectivos. Y aunque Trump haya rebajado su envite, hay ya nuevos aranceles y los seguirá habiendo, más que antes del chantaje. Y eso debilitará más la estancada economía europea, aunque España “se salve de la quema”(de momento). Pero si Europa y el resto del mundo crecen menos, nos afectará. Por eso, urge una firme respuesta comercial europea a Trump y en paralelo, otro Plan de recuperación europeo, como el que provocó la pandemia. Es hora de que Europa despierte y actúe con firmeza. Entre tanto, es importante que las nuevas ayudas del Gobierno a nuestros exportadores funcionen. Está en juego parte del crecimiento y del empleo.

lunes, 24 de febrero de 2025

Exportaciones estancadas (antes de aranceles)

Las exportaciones parecen un tema teórico para economistas, pero nos afectan a todos: aportan un tercio del crecimiento y mantienen 4,6 millones de empleos. En 2024, las exportaciones se estancaron (+0,2%), tras 40 años aumentando año tras año (salvo en 2009, 2020 y 2023). La culpa es del estancamiento de la economía europea, donde van el 73,7% de nuestras exportaciones, aunque subieron las ventas a Latinoamérica, Asia y África. Ahora preocupa que caigan en 2025 y 2026, dos años en que nos restarán crecimiento, por la debilidad de la economía europea y los aranceles con que amenaza Trump. España se verá menos afectado que la mayoría de Europa, pero dañarán a la industria siderúrgica, farmacéutica y al campo, sobre todo al aceite, vino, carnes y pescados. Por eso, urge que Europa tome medidas defensivas ante los aranceles USA y ayude a los paises a diversificar sus exportaciones. Y en España, hay que aprobar un Plan de choque para ayudar a nuestros exportadores, un motor clave de la economía y el empleo.

                            Enrique Ortega

España ha protagonizado un histórico “milagro exportador, promovido por el ingreso de España en la CEE, la apertura exterior de nuestra economía y la crisis financiera de 2008, que obligó a muchas empresas a buscar mercados fuera. Así se explica que España lleve 40 años aumentado sus exportaciones, desde 1995: año tras año hemos exportado más, salvo tres años en que cayeron (2009, 2020 y 2023). Con ello, hemos pasado de exportar 22.933 millones de euros en 1986 (el 10% del PIB) a 159.889 millones en 2009 (15% del PIB) y 384.465 millones en 2024 (el 24,13% del PIB). O sea, que exportamos 16 veces más que hace 40 años. Y además, aunque también importamos más, el “agujero comercial” (-40.275 millones de euros) se cubre de sobra con los ingresos por las exportaciones de servicios y por el turismo, con lo que España ha conseguido algo que parecía imposible hace unas décadas: tenemos “superávit con el exterior” desde 2013, algo inaudito en nuestra historia (de 1961 a 2012 tuvimos déficit con el exterior 45 de estos 52 años).

Las exportaciones no sólo facturan ya una cuarta parte de nuestros ingresos como país y nos permiten ser más autosuficientes (tener divisas suficientes para crecer y no tener que endeudarnos tanto) sino que han sido claves para conseguir el crecimiento y el empleo de las últimas dos décadas. Así, tras la crisis de 2008, la economía española entró en recesión, pero hubiera caído mucho más de no ser por la ayuda de las exportaciones: en 2009, por ejemplo, el PIB cayó un -3,6%, pero hubiera caído bastante más (también el empleo) si las exportaciones no hubieran aportado un +2,8% al crecimiento. Y las exportaciones volvieron a salvarnos con la pandemia: en 2020, cayeron menos que la economía (-2,2%, frente al -10,9% que cayó el PIB). Y en la recuperación posterior, las exportaciones han sido un motor clave: en 2022 aportaron más de un tercio del crecimiento (2,3% del 6,2% que creció el PIB) y lo mismo en 2023 (1% del 2,7% de crecimiento del PIB).

En 2024, la aportación de las exportaciones al crecimiento español (y al empleo) ha sido algo menor, aunque importante: un 0,4% del 3,2% que creció el PIB (la 8ª parte). Y eso porque las exportaciones se han estancado en 2024, creciendo sólo un +0,2% sobre 2023. Aún así, las ventas al exterior de España han sido de 384.464 millones de euros, el 2º mejor dato de nuestra historia (tras el récord de 387.599 millones en 2022, el “repunte” tras la pandemia). Y las exportaciones han conseguido mantenerse” en un año malo para todos los paises, por el bajo crecimiento europeo y el proteccionismo comercial. Así, las exportaciones alemanas cayeron -1,3% y las francesas -1,6%, mientras las británicas caían un -5%, creciendo un +2,3% las de EEUU, un +7,1% las de China y un 6,2% las de Japón.

El estancamiento de las exportaciones españolas en 2024 se debe a la caída de las ventas a Europa (-0,6%), debido a que la UE creció sólo un 0,8%, Alemania siguió en recesión (-0,2%) y apenas crecieron Francia (+1,1%) e Italia (+0,5%), mientras España creció un 3,2%. La mayor caída de nuestras exportaciones, según Comercio, se ha dado con Francia (-3,9%), nuestro primer cliente, seguida de las ventas a  Alemania (-1,2%) y Bélgica (-18,1%), aunque han crecido las exportaciones a Italia (+0,9%), Paises Bajos (+0,8%) y Portugal (+0,8%). Con todo, España cerró 2024 con un superávit comercial (más exportaciones que importaciones) con toda Europa (+43.247,3 millones de euros, +2,5% que en 2023). Y tenemos superávit comercial con 17 de los 26 paises restantes de la UE (con todos, salvo Alemania, Paises Bajos, Austria, Eslovaquia, Luxemburgo, Dinamarca, Suecia, Hungría y República Checa). En contrapartida al “pinchazo” de las exportaciones a Europa, en 2024 aumentaron nuestras ventas a Latinoamérica (+1,9%), Asia (+3,5%), Africa (+6,4%) y Australia (+18,1%), bajando sólo las exportaciones a EEUU (-3,8%), China (-1,5%) y Oriente Medio (-1%).

Por sectores, las exportaciones españolas que más cayeron en 2024 fueron las de bienes de equipo (-0,5%, por menores ventas de material de transporte y maquinaria industrial), productos químicos (-2,3%, por la bajada del -12,4% en la exportación de medicamentos), automóviles (-1,4%), semimanufacturas (-1,4%, sobre todo por la caída del -11,6% en la exportación de hierro y acero o el -3,4% de las ventas de cerámicas) y energía (-7,6%, por menores exportaciones de petróleo, gas, carbón y electricidad). Pero crecieron el año pasado las exportaciones españolas de alimentos (+6,8%), nuestra 2ª mayor partida exportadora (71.793 millones), de ropa y calzado (+2,7%) y materias primas (+6,2%). Por autonomías, la mayoría exportó más, salvo Madrid (-5,4%), País Vasco (-5,1%), Comunidad Valenciana (-2,7%) y Cataluña (-0,5%), según Comercio.

Lo que preocupa ahora es la esperada bajada de las exportaciones españolas en 2025 y 2026, rompiendo la racha de las últimas cuatro décadas. La última previsión del Gobierno apunta que las exportaciones se frenarán, por las tensiones proteccionistas en el comercio mundial y el bajo crecimiento europeo: la Comisión Europea prevé que la UE-27 crezca sólo un +1,5% en 2025, con crecimientos mínimos del +0,7% en Alemania, un +0,8% en Francia y un +1% en Italia (muy por debajo del 2,6% de crecimiento previsto para España este año). De cumplirse estas previsiones, las exportaciones no ayudarían al crecimiento de España ni en 2025 ni en 2026: “restarían” un -0,3% y un -0,4%, después de varios años en que han aportado (“sumado”) un tercio del crecimiento (y la 8ª parte en 2024).

Estas perspectivas “sombrías” sobre las exportaciones españolas en 2025 y 2026 podrían incluso empeorar si Trump cumple con sus amenazas de imponer aranceles a los productos europeos, lo que frenaría aún más todas las exportaciones. De momento, Trump ha amenazado con subir un 25% los aranceles (impuestos) que han de pagar las exportaciones de hierro y acero que entren en EEUU. Y anuncia que el próximo 2 de abril concretará los aranceles  (podrían ser un 25%) que impondrá a las importaciones europeas, en especial a los coches, chips, productos farmacéuticos y alimentos vendidos por Europa.

Estados Unidos es un mercado clave para Europa, ya que allí se dirigen el 20% de las exportaciones europeas y la UE-27 tiene un superávit comercial (más exportaciones que importaciones) con EEUU de 200.000 millones de euros (2024), según Eurostat. Imponer un arancel del 10% al 25% a los productos europeos (que ahora pagan un 2% de media) dañaría sobre todo a la industria europea del automóvil, a la industria química y farmacéutica, a la de material de transporte, muebles y bienes de equipo, así como a los alimentos europeos, según un estudio de CaixaBank Research. Y los paises más afectados serían Irlanda, Alemania e Italia, los paises europeos que más exportan a USA.

España sería el 4º país europeo menos afectado por un aumento de los aranceles de EEUU (tras Rumanía, Eslovaquia y Croacia), según este estudio, pero nos provocarían unas pérdidas de ventas de 1.338 millones de euros anuales. EEUU es el 6º país cliente de las exportaciones españolas (tras Francia, Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido), con 18.179 millones exportados en 2024 (el 4,7% del total) y 28.192 millones importados (el 6,6% del total), lo que significa que tenemos un déficit comercial de -10.120 millones de euros con EEUU (-9.363 en 2023), mientras toda la UE-27 tiene superávit. Nuestras compras a USA se concentran en energía (gas y petróleo) y tecnología, mientras nuestras ventas (las que pueden sufrir si imponen aranceles) se concentran en bienes de equipo (6.228 millones en 2023, básicamente maquinaria y material de transporte), semimanufacturas (4.974 millones, sobre todo metales, hierro y acero), alimentación (2.441 millones) y manufacturas de consumo (1.146 millones, sobre todo ropa, calzado y juguetes).

Ahora queda esperar a ver cómo la Administración USA concreta sus amenazas de aranceles, que ya implantó Trump en su primer mandato y afectaron mucho a las exportaciones españolas de hierro y acero y a ciertos alimentos (aceituna negra, aceite y vino). Ahora, el mayor temor se centra en las exportaciones españolas de hierro y acero, en medicamentos y productos químicos, en maquinaria y material de transporte, en el automóvil (España apenas exporta coches directamente a USA, pero sí automóviles y componentes a Europa, que luego se verían negativamente afectados por una subida de aranceles) y, sobre todo en alimentos: aceites, aceitunas, vino, carnes, pescados y mariscos.

Mientras las empresas de estos sectores están muy preocupadas, Europa espera a concretar su reacción comercial a que Trump concrete sus aranceles. Pero todo el mundo apuesta a que habrá subida recíproca de aranceles europeos y eso se traducirá en menores exportaciones y un menor crecimiento económico en Europa, así como un repunte de la inflación (si la UE-27 se ve obligada a imponer aranceles a los productos importados de EEUU, en especial al gas y petróleo, así como a algunos productos tecnológicos). Por ello, la clave es que Europa reaccione también con otras medidas, especialmente dos: diversificar mercados (multiplicando los acuerdos comerciales con Latinoamérica, India, Asia, África y Australia) y favorecer a los exportadores europeos, con promoción, financiación e incentivos.

Entre tanto, España debe tomar también sus propias medidas, acordado el Gobierno, las autonomías y las fuerzas sociales (patronal y sindicatos) un Plan de choque de apoyo a la exportación, para evitar que frene el crecimiento y pueda seguir manteniendo y creando empleo. Es básico también diversificar mercados, promoviendo oficinas comerciales y Ferias en más paises, con nuevas ayudas a la internacionalización de las empresas, no sólo las grandes que ya exportan (sólo 45.931 empresas han exportado en 2024 y los tres años anteriores), con más financiación pública y privada, mejorando la formación exportadora de los jóvenes emprendedores y las empresas y promoviendo la exportación de productos y servicios de más valor añadido (sólo exportamos un 6,8% de productos de alta tecnología, frente al 17,7% de media en las exportaciones europeas).

En definitiva, la economía ha crecido más gracias al “tirón exportador” pero ahora está en riesgo, por el menor crecimiento en Europa (nuestros tradicionales compradores) y por la amenaza de Trump de subir los aranceles, encareciendo (y frenando) nuestras exportaciones y las del resto del mundo. Los aranceles perjudican a todos, pero hay que responder a esta imposición con aranceles europeos y buscando nuevos mercados. Y para ello, hacen falta medidas y ayudas europeas, pero también españolas. Urge que los políticos acuerden un Plan de choque para apoyar a la exportación, clave para el crecimiento y el empleo.

jueves, 21 de noviembre de 2024

Las exportaciones, estancadas

Al leer que este Blog va de exportaciones, muchas personas pensarán que no les interesa. Pero es un tema importante para los españoles, por tres razones: son el 2º motor de nuestro crecimiento, mantienen 4,6 millones de empleos y los paises más ricos son los que más exportan. Por eso, si las exportaciones españolas (y europeas) están “estancadas”, tenemos un problema. Sobre todo porque España lleva décadas abierta al exterior y exportamos 17 veces más que en 1986, cuando ingresamos en Europa. Eso nos permite tener superávit comercial con la UE , aunque tengamos déficit con el resto del mundo, por las compras de energía. Y tanto en 2022 como en 2023, un tercio del crecimiento  (y el empleo) de España fue gracias a las exportaciones. Ahora, una Europa estancada y la amenaza de aranceles en EEUU (más el proteccionismo y las guerras), amenazan nuestras exportaciones y el crecimiento futuro. Urge aprobar un Plan de estímulo a las exportaciones, porque nos jugamos el crecimiento, la competitividad y el empleo.

                            Enrique Ortega

Uno de los grandes cambios de la economía española en las últimas décadas ha sido la apertura al exterior. En 1986, España ingresa en la Comunidad Europea y a partir de ahí, las empresas extranjeras entran en España y nuestras empresas empiezan a vender fuera. Sobre todo, tras la crisis de 2008, cuando se desploma la demanda interna. Con ello, España pasa de exportar 22.933 millones de euros en 1986 (el 10% del PIB) a 159.889 millones en 2009 (15% del PIB) y 389.208 millones en 2023 (25,6% del PIB). Un salto tremendo: las exportaciones se han multiplicado casi por 17 en los últimos 37 años. Y España, que era un país cerrado al exterior, es hoy el 6º país que más exporta en Europa, sólo por detrás de Alemania (exportó 4 veces más: 1.574.602 millones de euros en 2023), Paises Bajos (866.610 millones exportados con menos de la mitad de población que España), Italia (625.949 millones), Francia (602.233 millones) y Bélgica (525.287 millones exportados).

Este “milagro exportador” de España ha sido constante y continuado en las últimas décadas, con las exportaciones creciendo año tras año, salvo en 2008 (por la crisis financiera) y en 2020 (por la pandemia), hasta alcanzar un máximo histórico en 2022 : 389.208 millones de euros. Y aunque las exportaciones “pincharon” ligeramente en 2023 (-1,4%, hasta 383.688 millones de euros), España es el país europeo donde más han crecido las exportaciones respecto a antes de la pandemia: +32,3% entre 2019 y 2023, frente al +27,9% en la UE-27, +30,4% en Italia, +20% en Francia y +17,6% en Alemania. Y fuera de la UE, las exportaciones crecieron también menos: +16,4% en Reino Unido, +22,9% en USA y +31,1% en Japón, superándonos sólo China (sus exportaciones crecieron +39,7% entre 2019 y 2023). Con ello, España superó la pandemia mejorando su cuota exportadora en  Europa: de suponer el 5,7% de las exportaciones europeas pasó al  5,9% en 2023.

Pero quizás lo más importante es que este “milagro” exportador ha ayudado mucho al crecimiento de la economía en los últimos años, sobre todo en las dos últimas crisis. Primero con la crisis de 2008: entre 2009 y 2013, la economía estuvo en recesión, con bajadas del PIB, pero habríamos caído mucho más si las exportaciones no hubieran crecido. Un ejemplo, el año 2009, el peor de esa crisis financiera: el PIB cayó un -3,6%, pero habría caído mucho más (y el empleo) si las exportaciones no hubieran aportado un +2,8% al crecimiento. Y las exportaciones volvieron a salvarnos en la pandemia: en 2020, las exportaciones cayeron menos que la economía (-2,2% frente al -10,9% que cayó el PIB). Y en la recuperación posterior han sido claves, aportando un tercio del crecimiento en 2022 (2,3% del 6,2% que creció el PIB) y en 2023 (1% del 2,7% que crecimos). Y en 2024, aportan una quinta parte del crecimiento (0,7% del 3,4% anual hasta septiembre).

Así que las exportaciones llevan décadas creciendo, ganando cuota de mercado en Europa y ayudando a que España crezca más que la mayoría de paises occidentales (3% creceremos este año, según Bruselas, y la cuarta parte lo aportarán las exportaciones). Por eso, preocupa que se hayan estancado en 2024, cayendo un -0,3% hasta septiembre, según los últimos datos publicados por Comercio (tras caer un -1,3% en todo 2023). Y eso, a pesar de que las exportaciones llevan creciendo tres meses seguidos (julio, agosto y septiembre, +4,6% el tercer trimestre) y también en el 2º trimestre (+4,5%) , pero todavía no se han recuperado del desplome en el primer trimestre (-9%). Una caída que se explica por el estancamiento económico de Europa y la recesión en Alemania (nuestro 2º cliente) y por el bajo crecimiento y el aumento del proteccionismo comercial en el resto del mundo.

En concreto, las exportaciones españolas a Europa han caído un -0,8% hasta septiembre, cayendo más las dirigidas a la UE (-1,1%) y sobre todo a Francia (-2,1%), nuestro primer cliente, a Alemania (-1%) y a Bélgica (-21,9%), creciendo sin embargo nuestras exportaciones a Paises Bajos (+1,4%) y a Portugal (+0,9%), también al Reino Unido (+5,5%). Pero la caída de exportaciones es mayor fuera de Europa: -2,1% cayeron nuestras ventas a América (-1,2% a USA), -3,1% las exportaciones a Latinoamérica y -4,9% a Oriente Medio. Eso sí, crecen las exportaciones a Asia (+1,2%), aunque caen las ventas a China (-0,7) y mejoran las ventas a Africa (+5%), por la reanudación del comercio con Argelia (+220% exportaciones). Y por productos, siguen creciendo las exportaciones españolas de alimentos (+7% hasta septiembre) y calzado (+6,8%), pero “han pinchado” las exportaciones de automóviles (-0,6%), medicamentos (-20,3%) y bienes de equipo (-0,6%).

Lo positivo es que las importaciones, las compras españolas en el extranjero (que crean riqueza y empleo fuera, no en España) también caen y más que las exportaciones (-1% hasta septiembre, hasta 313.896 millones de euros), porque España ha comprado mucho menos gas (-34,4%), carbón y electricidad (-34,6%), por el auge de las energías renovables, aunque sigue comprando más petróleo (+3,6%). Estas menores compras energéticas han conseguido que el déficit comercial (importaciones- exportaciones) se reduzca este año (-8,4%), hasta los -27.091 millones de euros, aunque el 82% de ese déficit sea por las compras de energía.

España consigue “tapar” sin problemas este déficit comercial, gracias a los ingresos por turismo y a otras exportaciones de servicios (no de mercancías) que hacen las empresas españolas, desde consultaría e ingeniería a servicios financieros, de transporte o tecnológicos en el extranjero. Así, en 2023, las exportaciones españolas de servicios batieron otro récord, con 183.095 millones de euros de ingresos (y 90.072 millones de pagos), menos de la mitad por ingresos turísticos (85.181 millones) y la mayoría (97.955 millones) por exportaciones de servicios prestados fuera de España (el 66,5% en Europa y el 22,7% en América, donde exportamos muchos más servicios que mercancías).

Con estos ingresos por turismo y servicios, España consigue tener superávit con el exterior desde 2013, algo inaudito en nuestra historia: de 1961 a 2012, España tuvo déficit con el exterior 45 de estos 52 años, lo que limitó extraordinariamente la capacidad de maniobra económica del franquismo y la democracia. Ahora, este histórico superávit con el exterior (ingresamos más divisas de las que pagamos) desde 2012 a 2023 (+36.600 millones de euros), que se repetirá en 2024 (+25.400 millones hasta junio), nos convierte en un país más solvente y más independiente, con más inversión extranjera y más capacidad para invertir sin endeudarse tanto en el exterior y poder reducir nuestra deuda externa : debemos 791.115 millones en 2023 (52,8% del PIB), frente a un billón de deuda en 2013 (96,2% del PIB). Más independencia y más solvencia económica gracias a todas las exportaciones, desde las mercancías al turismo y los servicios empresariales en el extranjero.

Como ha podido verse, las exportaciones son una cuestión económica clave, no sólo para crecer y ser un país solvente sino porque mantienen 4,6 millones de empleos en España. Por eso preocupa que se hayan estancado y que aunque este año “se salven”, caigan más en 2025, no ayudando o incluso restando crecimiento a la economía. Y eso porque Europa, donde se dirigen el 74% de todas las exportaciones de mercancías (y dos tercios de los servicios, así como la mayoría de turistas que nos visitan) apenas va a crecer en 2025, según la última previsión de la Comisión Europea: un +1,5% la UE-27 (tras un +0,9% en 2024), un +0,7% Alemania (tras 2 años en recesión), un +0,8% Francia (menos que el 1,1% de 2024) y +1% Italia (tras 0,7% este año). Y encima, Trump amenaza con poner un arancel del 10% a las exportaciones europeas (serían un 10% más caras), mientras China y muchos paises toman medidas proteccionistas que dificultarán nuestras exportaciones.

Las exportaciones españolas han aguantado bien hasta la fecha, creciendo más que las del resto de Europa, ayudadas por una inflación contenida (en España era del +1,7% anual en septiembre, frente al +2,1 en la UE-27 y el +1,8 en Alemania, aunque Francia tiene un +1,4% e Italia el +0,7%) y, sobre todo, por unos salarios que son de los más bajos de Europa: 18,2 euros por hora trabajada en 2023, un -24,2% menos que en la UE-27 (24 euros) y bastante menos que en Dinamarca (42 euros/hora), Bélgica (36,3), Irlanda (33,3), Paises Bajos (33), Alemania (31,6), Francia (28,7)o Italia (21,5), según Eurostat. O sea, que nuestra fortaleza, que nos permite ganar mercados, es intentar ser “la China de Europa” (bajos precios y salarios). Pero nuestras exportaciones tienen varias debilidades estructurales: un exceso de concentración, en destino (Europa), en origen (sólo 6 autonomías exportan de verdad y pocas empresas, la mayoría muy grandes) y en productos (mercancías de poco valor añadido).

El primer problema de fondo que tienen las exportaciones españolas es que están demasiado concentradas en Europa: allí van el 74% de las exportaciones, de ellas el 62,2% a la UE-27. Y además, en los últimos años, esta tendencia a exportar a Europa se ha agravado (en 2019 sólo exportábamos allí el 71,5%), aunque ahora exportamos más a paises europeos que no están en la UE. Lo más preocupante es que nuestras exportaciones a Asia suponen sólo el 7,7% del total (y ha bajado, porque en 2019 iban el 9% de las exportaciones), cuando esa zona concentra el 40% del comercio mundial. Y otro tanto pasa con las exportaciones a EEUU (estancadas en el 4,7% del total, ahora y antes de la pandemia) y a Latinoamérica (estancadas también en el 5,2% del total), mientras ha caído el peso de nuestras exportaciones a Oriente Medio (del 2,6 al 2,1%) y a Africa (del 6,5 al 5%).

Otro problema de fondo es el origen de estas exportaciones. Están concentradas en 6 autonomías y el resto apenas exportan: Cataluña (25,9% del total), Madrid (12,7%), Andalucía (10,6%), Comunidad Valenciana (9,9%), País Vasco y Galicia (8% cada una). Y eso ahora (74,9% de las exportaciones proceden de ellas) y en 2019 (74,3%). Y lo mismo pasa con las empresas: la exportación se concentra en 44.838 empresas (de casi 3 millones), que son las que venden fuera regularmente más de 50.000 euros anuales. Y ojo, las 1.000 empresas españolas que más exportan hacen el 66,3% de todas las exportaciones.

Un tercer problema es lo que exportamos. España se ha especializado en exportar alimentos (el 18,7% de nuestras exportaciones: somos “la despensa de Europa”), automóviles (el 13,8% de las exportaciones) y semimanufacturas (metales, hierro, papel y cerámica, un 9,9% más). Y por ello, exportamos pocos productos de alta tecnología, de alto valor añadido: un 6,8% del total, frente al 17,7% de las exportaciones europeas. Y hay otro problema más: mucho de lo que exportamos obliga antes a incorporar productos intermedios  importados, lo que agrava nuestro déficit comercial. A lo claro; que España, por sus bajos salarios y su posición geográfica, es un país ideal para producir, importando productos intermedios y exportando luego los productos finales, dentro de las cadenas internacionales de producción (un ejemplo es el automóvil). La consecuencia es que sólo una parte de las exportaciones españolas, el 75%, generan realmente “valor añadido doméstico”, frente al 77,4% de media en Europa y el 92% de las exportaciones en EEUU, según un estudio de la Fundación BBVA.

En definitiva, que aunque las exportaciones se hayan disparado en las últimas décadas, queda mucho por mejorar para que España tenga un sector exportador más potente, donde haya más empresas de todas las regiones exportando productos de más valor por todo el mundo. Un reto que es clave para conseguir una economía más competitiva, más eficiente y que mejore el nivel de vida de los españoles. Porque basta ver los países europeos donde las exportaciones tienen más peso (en % del PIB) para hacer la lista de los paises más ricos: Bélgica (exportaciones aportan el 88% del PIB), Paises Bajos (81%), Austria (43,80%), Alemania (38%), Suecia (34%), Irlanda (37,7%), Dinamarca (32%), Italia (29,43%) …, todos por delante de España (aportaron 25,6% del PIB en 2023).

Ahora que las exportaciones se han estancado y se enfrentan a un año 2025 comercialmente muy difícil, sería un buen momento para que el Gobierno propusiera un Plan de choque para reanimar las exportaciones, con medidas en varios frentes, que llevan años pidiendo los exportadores españoles: más oficinas comerciales y asistencia por el mundo, más viajes y misiones comerciales en paises emergentes, más ayudas a la internacionalización de las pymes, aumentar y mejorar la financiación pública a la exportación, facilitar la integración de empresas para ganar tamaño y vender fuera, mejorar la formación exportadora y aumentar las ayudas e incentivos fiscales a las empresas exportadores, que generalmente facturan e invierten más, tienen más tecnología e innovación y crean más empleo estable que las empresas no exportadoras. Hay que “mimar” las exportaciones, que nos salvan a todos.