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domingo, 28 de octubre de 2012

Hay que poner a España a trabajar


El paro ha vuelto a batir todos los récords, camino de los 6 millones. Una cifra que ya ni siquiera nos sorprende, aunque sea el primer problema para una de cada dos familias. El Gobierno sigue obsesionado con el déficit público, no con el desempleo. Así nos va: más recortes, más recesión y al final, no se recorta el déficit y sí aumenta el paro. Y los parados no salen del agujero: 2,5 millones llevan más de un año sin trabajo y la mitad no cobra nada. Un drama que también afecta a los que trabajan, porque el alto desempleo rebaja sus sueldos y condiciones laborales. Y a los pensionistas, porque hay menos cotizando para pagarles. Hay que cambiar de política, reanimar la economía y crear empleo. Aquí planteo algunas medidas concretas para reducir el paro. Hay que poner a España a trabajar.

Lo grave no es sólo que el paro en España haya batido todos los récords, con 5.778.100 parados estimados  en septiembre por la EPA (Encuesta de Población Activa), uno de cada cuatro españoles en edad de trabajar (25,02%), más del doble que en la eurozona (11,4%). Lo peor es que detrás de esa cifra hay cinco datos escalofriantes. El primero: en 1,73 millones de hogares, todos están parados. Segundo: hay 2,57 millones de parados registrados que llevan sin trabajo más de un año (de ellos, 1,6 millones llevan más de 2 años), destacando el paro de larga duración (más del 30% de los parados) en Canarias, Murcia, Comunidad Valenciana y Aragón.  Tercero: el paro se ceba en los jóvenes (52% parados), mujeres y mayores de 55 años (se ha cuadruplicado desde 2007). Cuarto: hay 16 provincias y cinco autonomías con más del 30% de paro: Andalucía (35,4%), Canarias (33,6%), Extremadura (32,6%), Ceuta (41%) y Melilla (30,5%). Y quinto, casi la mitad de los parados no cobran nada: son ya 2.817.840, un 48,77% de los parados EPA. Y en cinco autonomías hay más parados que no cobran que los que cobran: Murcia (59,4% no cobran), Ceuta (59,3%),  Baleares (58,6%), Canarias (53,4%) y Comunidad Valenciana (52,7%).

Lo malo es que el paro va a seguir creciendo, empujado por la recesión (en 2012 y 2013) y por los recortes en el sector público: se han perdido 214.000 empleos públicos en el último año y habrá más despidos en empresas públicas, autonomías (Valencia anuncia que despedirá a 3.000 empleados públicos) y  Ayuntamientos en los próximos meses. También ayuda la reforma laboral, que ha aumentado un 53% los ERE. El Gobierno espera que el paro se estanque en el 24,3% en 2013, pero el FMI acaba de subir su previsión al 25,1%. Y estiman que no se empezará a crear significativamente empleo hasta 2018.

El Gobierno sigue obsesionado con recortar el déficit, aunque con los recortes esté agravando el paro, que es el primer problema para el 79,3% de los españoles, según el CIS. El desempleo es un grave problema para todos. Para los parados, porque se ven en un pozo del que no salen: las estadísticas demuestran que sus posibilidades de encontrar empleo son cada vez menores: sólo un 8,6% de los parados registrados lo encuentran (en 2011 eran el 15% y en 2007 el 30%). Para los que trabajan, porque el alto desempleo tira a la baja de sus salarios y empeora sus condiciones laborales y sus posibilidades de ser cambiado por otro más barato (22.000 demandantes para 300 empleos en Seat). Para los pensionistas, porque hay menos cotizantes que paguen sus pensiones (1,9 por cada jubilado). Y para todos, porque hay menos contribuyentes pagando impuestos y eso pone en peligro la educación, la sanidad y los servicios públicos.

La clave para todo es crear empleo. ¿Cómo? Haciendo otra política, abandonando el camino de los recortes, en el que llevamos casi 1.000 días de mal en peor, incluso sin recortar apenas el déficit público. Hay que reanimar la economía, el consumo y la inversión, para crear empleo. Se puede. Yo propongo aquí las bases de un Plan de choque, basado en más ingresos públicos, más gasto, más inversión y más crédito. Hay que poner a España a trabajar.

Hay que empezar por renegociar el déficit con Bruselas y suavizar los recortes, como defiende ahora el FMI. Eso permitiría no tener que recortar otros 20.000 millones más entre 2012 y 2013 para cumplir lo prometido, al crecer menos de lo esperado. Además, si Merkel y los fundamentalistas de Bruselas nos ayudaran con la deuda, ahorraríamos otros 10.000 millones en pago de intereses. Y se podrían ingresar 10.000 millones más, subiendo impuestos a los que ganan más de 100.000 euros, a las empresas con beneficios, a la banca, a los carburantes (más bajos que en Europa) y a los que contaminan (impuestos verdes). Con ello tendríamos 40.000 millones para dedicarlos a inversiones públicas que estimulen la economía y el empleo: educación, tecnología e innovación, ayudas al turismo y a la exportación, infraestructuras, Dependencia, industria, energías renovables, pymes y autónomos. Y avales para ayudar a las empresas a conseguir créditos, forzando a prestar a bancos y Cajas que han recibido ayudas públicas.

Además, habría que poner en marcha un Plan para reducir el endeudamiento de empresas y familias, con quitas y ayudas para reducir tipos y ampliar plazos. Eso reanimaría la inversión y el consumo, ayudado por una bajada de impuestos a los que ganen menos de 25.000 euros (Italia lo ha hecho). Y habría que firmar un pacto social, entre sindicatos y patronal, para subir salarios a cambio de mejoras de productividad. Y con ayudas valientes (bajada de impuestos y cotizaciones) a las empresas que creen empleo estable.

Un Plan de choque conservador, ya que no subiría el déficit (gasta lo que se ingresa de más o no se recorta), aunque se recortaría en un plazo mayor: se rebajaría al 3% del PIB en 2016, dos años más tarde de lo prometido por el Gobierno. Un Plan que debería contar con ayudas europeas (bastarían 8.000 millones) para poner en marcha otros dos proyectos en paralelo: un Plan de empleo juvenil (tenemos el doble de paro que Europa) y un Plan de formación y reciclaje para los parados (un millón de jóvenes parados no han terminado secundaria), dirigiéndoles hacia sectores con futuro.

Invertir más en sectores con futuro, bajar impuestos a los que menos tienen para reanimar el consumo y ayudar a las empresas y a los particulares a desendeudarse  y a emprender son medidas que han surtido efecto en otras crisis, desde los años treinta y ahora en EEUU, China o Brasil. Hay que probarlas: reanimar la economía, ir por otro camino, ya que el de los recortes sólo nos ha llevado a un paro histórico. No podemos tener a casi 6 millones de personas tiradas, sin crear riqueza. Hay que poner a España a trabajar. Se puede.

jueves, 10 de febrero de 2011

Contratos a tiempo parcial : promoción 2 x 1

La medida estrella del reciente “pacto social” ha sido, junto al recorte de las pensiones, el Plan de choque para crear 100.000 empleos a tiempo parcial. Así dicho, suena bien. Pero hay un riesgo : que las empresas utilicen estos contratos a media jornada para colocar a dos parados por el precio de uno, sin pagar nada a la Seguridad Social y en contratos temporales por seis meses, con lo que pueden colocar cuatro por año. Una cosa es trabajar a media jornada porque nos viene bien y otra repartir el poco trabajo que hay, con ayudas públicas. De hecho, antes de este Plan, los contratos a tiempo parcial son los únicos que crecen con la crisis.

El pomposamente llamado Plan de choque contempla ayudas durante un año para las empresas que hagan un contrato a tiempo parcial (del 50 al 75% de la jornada habitual) a dos grupos: jóvenes menores de 30 años y parados que lleven más de un año en desempleo. Las empresas podrán hacerles un contrato fijo o temporal (de al menos 6 meses) y no pagarán cuotas a la Seguridad Social  (si la empresa tiene más de 250 trabajadores, pagará un 25% de la cuota). Y en seis meses se analizará si se prorroga o no. El objetivo es crear unos 100.000 contratos a tiempo parcial, un reto poco ambicioso si tenemos en cuenta que hay 1,5 millones de jóvenes sin empleo y 2,1 millones de parados de larga duración.
Los sindicatos han estado muy recelosos ante este Plan, porque saben que se presta a la picaresca: una empresa, en vez de contratar a alguien 8 horas, contrata a dos personas que trabajan 4 horas cada una. En vez de un sueldo de 1.000 euros, paga dos de 500 y se ahorra la Seguridad Social de ambos. Y a los 6 meses, dos contratos más. Así se han creado dos o cuatro empleos y mejoran las estadísticas del INEM. Tutti contenti. Pero sólo hemos repartido el empleo y encima, temporalmente, porque dentro de un año, ya sin bonificaciones pueden despedirlos. ”Incentivar los contratos a tiempo parcial es una fórmula que se ensayó en el pasado y tuvo un efecto nocivo”, ha declarado Toni Ferrer, de UGT. Pero lo ha firmado. Y la patronal quería que las ayudas a este contrato fueran por dos años. Sólo se ha puesto a última hora una limitación: las empresas que hagan estos contratos bonificados han de aumentar la plantilla.
                                                                                                    
De hecho, la contratación a tiempo parcial es la única que crece con la crisis. Mientras bajan mes a mes los contratos a tiempo completo (15.933.700), los contratos a tiempo parcial (2.474.500) han crecido en 102.500 el último trimestre.Y en enero de 2011, un 30% de los contratos firmados se han hecho con menos horario. En el caso de las mujeres, casi un tercio de las que trabajan lo hacen con contrato a tiempo parcial. El problema es que todos, hombres y mujeres con menos jornada, trabajan así por obligación, ya que un 45% de los que trabajan así preferirían hacerlo a jornada completa, según un estudio de AGETT.
El contrato a tiempo parcial está bien, pero es para lo que es: personas que quieren trabajar menos horas o empleos que pueden cubrirse con menos jornada. Un contrato que le puede venir muy bien a las mujeres y a los estudiantes, como sucede en  Europa, donde el contrato a tiempo parcial supone ya un 25% de la contratación (y más en Holanda, Suecia o Alemania), frente al 13,44% en España. Pero no hay que desvirtuar este contrato, como ahora se hace. Para contratar a jóvenes están los contratos en prácticas (100% bonificación cuotas SS) y formación, que no están funcionando, básicamente porque las empresas no venden y no contratan. Y para los parados de larga duración, hay que buscar una salida a los parados mayores de 45 años (380.000), un problema que el pacto social ha dejado para septiembre.
Entre tanto, se pierden 1.500 empleos diarios, el paro sigue creciendo y el Gobierno sólo habla de crear este año entre 50.000 y 100.000 empleos. No sabemos si serán los del Plan a tiempo parcial. Parece como si hubiéramos descubierto la rueda: repartir el empleo. Ya puestos, si los 18,4 millones de españoles ocupados  trabajáramos la mitad, habría 36,8 millones de empleos. Ni un parado: todos ocupados, desde los 16 a los 65 años. No demos ideas…

jueves, 3 de febrero de 2011

Zapatero “saca pecho” ante Merkel y la UE

Zapatero recibe hoy en Madrid a la canciller Merkel y su corte de 6 ministros, a los que se presenta como el alumno modelo de la Europa del sur que ha hecho los deberes, con ajustes y reformas, más la foto con el” minipacto social” firmado ayer con sindicatos y patronal. Y mañana viernes, volverá a sacar pecho en la Cumbre Europea de Bruselas, de donde se vendrá con buenas palabras pero ningún acuerdo de apoyo a la deuda, ya que el tema se deja para la Cumbre de marzo. Y entonces, Merkel ofrecerá ayuda a cambio de una vuelta de tuerca en reformas y ajustes, para después de las elecciones de mayo. En medio de tanta parafernalia, España sigue sin aprobar el examen clave, el del empleo, con 4,7 millones de parados. Y es que la economía no crece, no hay consumo, ni crédito, ni inversión, y así no hay reformas ni pactos que den fruto.

Zapatero presumirá ante Merkel y los conservadores europeos de haber hecho la reforma de las pensiones y encima con el apoyo sindical.Eso sí, el recorte es de momento una baza ideológica, ya que no dará ahorros importantes al Presupuesto hasta después de 2027. La canciller le volverá a mostrar su preocupación por las autonomías, cuyo gasto sigue descontrolado, sin que el Gobierno haya tomado medidas concretas, salvo amenazar con no permitirles endeudarse, lo que ha provocado una carrera de ajustes a la desesperada de Murcia, Castilla la Mancha y Cataluña, que van a pagar los ciudadanos en recortes a empresas, funcionarios, educación y sanidad en 2011.
Otra reforma sin cerrar es la de las Cajas de Ahorros. Después dos años presumiendo de tener el mejor sistema financiero del mundo, el Gobierno aprobó en julio de 2010 una Ley de Cajas que ha cambiado por sorpresa a finales de enero y en los últimos días: como somos más chulos que nadie, se obliga a las Cajas a tener un capital básico (core capital) del 9,5% para septiembre de 2011, cuando Basilea III obliga a las entidades del resto del mundo a  tener un capital del 7% para…2019. Y les da hasta septiembre para conseguirlo (luego dice que hasta marzo), amenazando si no con entrar temporalmente en el capital. Resultado: incertidumbre en las Cajas, bancos y Fondos a la caza de gangas y mientras, no vayamos a pedir un préstamo, porque no está el patio para financiar nada. Y seguimos sin saber el agujero del ladrillo (se temen 100.000 millones).
La fanfarria mediática se ha centrado en el gran pacto social firmado ayer, que además de ser la contrapartida al duro ajuste de las pensiones, contiene pocas medidas concretas: bajada de cotizaciones para crear 100.000 empleos a tiempo parcial para jóvenes y mayores de 45 años, una ayuda de 400 euros por seis meses para los parados que se formen y un compromiso para agilizar la negociación de los convenios. No está mal, pero esto no es un pacto social como los de La Moncloa de 1977. Sigue faltando un gran acuerdo político y social que haga frente al mayor problema de España, el paro, una tasa del 20,3%, que duplica con creces la europea (9,6%), con 2.154.700 parados que llevan más de un año sin trabajo y un paro juvenil del 43 %, que preocupa a muchos expertos mundiales (último Foro de Davos).
España suspende (y con nota) en desempleo, pero eso no va a salir en la cumbre con Merkel y la UE. Es más, Merkel está pensando en apoyar a España (y a Portugal e Italia) en su pelea con los mercados por colocar la deuda, ampliando y flexibilizando el Fondo europeo de rescate, en la cumbre europea de marzo, a cambio de que Zapatero y otros líderes europeos hagan más deberes, más ajustes, más reformas: límite por ley al déficit público, eliminar cláusulas de revisión en salarios y pensiones, subida de impuestos, reformas en sanidad y educación… Merkel, Sarkozy y Cameron, los conservadores europeos, están dispuestos a ayudar a la Europa del sur si hacen la misma política que ellos. Pero esto, para España es ir justo en la dirección contraria a crear empleo. Hace falta crecer reanimar el consumo y la inversión, desatascar el crédito, crear confianza, no más ajustes disfrazados de reformas. Pero es lo que nos van a pedir de nuevo a cambio de ayudarnos con la deuda y los mercados.

martes, 23 de noviembre de 2010

La salida de la crisis se retrasa hasta el 2012

Empiezo con una buena noticia económica (y mira que hay pocas): las grandes empresas españolas, las 130 que cotizan en Bolsa, han aumentado sus ventas hasta septiembre un 12 % y sus beneficios un 22%, cuando hasta junio ganaban sólo un 5% más. Todo apunta a que las grandes empresas han hecho ya su ajuste, tras dos años reduciendo deuda, vendiendo lo que han podido, recortando costes (y plantillas) y pagando casi los mismos salarios.
Hasta aquí bien, porque el ajuste de las empresas es la primera condición para salir de la crisis. Pero estamos hablando de las grandes empresas, que han tenido una válvula de escape para salir del túnel: exportar, vender fuera más que dentro en muchos casos. Y ese no es el caso de los millones de empresas restantes, medianas y pequeñas, ya que sólo 40.000 empresas exportan habitualmente en España. A la mayoría, aunque también están más saneadas que hace dos años (las que no han cerrado por el camino), les falta algo fundamental para salir adelante y crear empleo: vender.

Y aquí, la última noticia es muy mala: el consumo ha caído en el tercer trimestre, por primera vez en un año. No es extraño, ya que los españoles con trabajo se han encontrado con una subida del IVA en julio y con que sus sueldos o han bajado (un 5 % para 4 millones de funcionarios) o han subido menos que la inflación (1,3 % este año, frente a un IPC del 2,3%), con lo que han perdido poder adquisitivo. Además,  se han quitado las ayudas a la compra de coches y el sector público ha recortado también sus gastos por el ajuste fiscal.
Con el miedo al paro, los salarios bajos (el 58% de los ocupados gana 1.000 euros al mes o menos) y que apenas van a subir (o que bajan),  las pensiones  congeladas y 4,600.000 personas desempleadas, no parece que el  consumo se vaya a reanimar en lo que queda de año. Ya se anticipan las terceras Navidades en crisis, con un 11% menos de ventas. Y tampoco se ve una recuperación del consumo en 2011. Las ventas fuera de España tampoco ayudarán mucho, porque Europa y Estados Unidos están creciendo menos de lo esperado.
Sin consumo, ni de las familias ni del sector público (con los Ayuntamientos y autonomías en números rojos), resulta difícil que las empresas, aunque estén más saneadas, vendan e inviertan. Y menos con el dinero  caro y escaso, aún más en 2011, porque el BCE está cerrando el grifo a los bancos y persiste la crisis de la deuda y la falta de credibilidad económica de España. Por eso, la OCDE nos acaba de dar la peor noticia del año : España apenas crecerá en 2011 (0,9 %) y habrá que esperar a 2012 para crecer algo más (1,8%) y crear empleo, quizás para el verano, aunque no creen que empecemos a bajar el paro de forma significativa hasta finales de 2012. O sea que tenemos año y medio más de crisis, por lo menos.