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jueves, 4 de julio de 2024

La TV sigue fuerte, pero muy diferente

Mucha gente pensaba que Internet y las redes sociales acabarían con la televisión. Pero 30,6 millones de españoles se conectan cada día a la TV, aunque la audiencia sea la más baja de la historia. Y crece la TV conectada a Internet y las plataformas de TV de pago, que tienen ya 6 de cada 10 hogares y utilizan 28 millones de españoles. Además, la TV sigue siendo el 2º medio que acapara más publicidad, tras Internet y las redes sociales: las TV en abierto ingresaron 1.520 millones en 2023, más que radios, diarios, revistas, dominicales, publicidad exterior y cine juntos. La publicidad en TV sigue controlada  por el duopolio de Mediaset y Atresmedia (79%), aunque donde más crece es en las TV de pago. Los expertos creen que la TVtiene mucho futuro, con cambios en la TV tradicional y un auge de la TV conectada a Internet, prioridad para los publicitarios. La “caja tonta” es cada vez más “lista”.

                    Enrique Ortega

La televisión es un medio de comunicación y ocio relativamente reciente. Comenzó a verse en Nueva York, en julio de 1941, y en España comenzaron las emisiones en 1956, primero en blanco y negro y desde 1972 en color (con las Olimpiadas de Múnich). Y no ha parado de evolucionar. Al inicio de los 90 llegaron a España las TV privadas, con Antena 3 (enero 1990), Tele5 (marzo 1990) y Canal+ (junio 1990). Y el siguiente hito, en la pasada década, fue la irrupción de las TV de pago españolas (Movistar 2013) y la posterior llegada de las plataformas internacionales de TV de pago: Netflix (octubre 2015), HBIO (noviembre 2016), Amazon Prime (diciembre 2016), Sky TV (septiembre 2017), el canal de deportes DAZN (febrero 2019), Apple TV+ (noviembre 2019) y Disney+ (marzo 2020).

Una evolución constante que ha permitido a la TV mantener una audiencia millonaria, a pesar del auge de Internet y las redes sociales, que parecía iban a acabar con “la caja tonta”. Pero no ha sido así: 30,6 millones de españoles (el 66,3% de la población mayor de 4 años) se conectaron cada día a la TV en España en 2023, 1 millón más que en 2022, según el último balance de Barlovento TV. Esto es posible porque la bajada de audiencia de la TV convencional (“la de siempre”) ha sido compensada con el aumento de espectadores en la TV conectada a Internet, por el auge de las plataformas de TV de pago. Veámoslo.

La “televisión tradicional” (lineal y en diferido: un 4% de espectadores ven los programas después de emitirse) tuvo una audiencia de 28,2 millones de espectadores diarios en 2023 (el 61% de los potenciales espectadores), 636.000 espectadores menos que en 2022 (-2,2%), según los datos de Barlovento TV. Y estos espectadores ven muchas horas de televisión cada día, a pesar de la competencia de Internet y las redes sociales: el consumo diario por espectador fue de 297 minutos en 2023 (4 horas y 57 minutos), menos que en 2020 (337 minutos, un récord en plena pandemia) pero un consumo similar al de 2009 (297 minutos). Eso sí, si tomamos el consumo de TV tradicional por persona, baja, porque mucha gente ve menos TV y más el móvil y las redes sociales: el 2023, el consumo medio de TV tradicional por persona fue de 181 minutos (3 horas y un minuto), el consumo per cápita más bajo de la historia (el máximo fue 2016, con 246 minutos por persona).

Aunque han caído los espectadores y el tiempo que ven la TV tradicional, en la última década está creciendo el consumo de “la otra TV”,  la llamada TV “híbrida” o “TV conectada”: utilizar el aparato de TV para conectarse a Internet y ver programas, vídeos, ver y oír música y radio o jugar a videojuegos. En 2023, 11,3 millones de espectadores se conectaron diariamente en algún momento a esta TV híbrida, 1,4 millones más que en 2022 (+13,1%), según los datos de Barlovento TV. Eso significa que consumen esta TV conectada el 25,6% de toda la audiencia potencial (mayores de 4 años). Y los espectadores que la siguen la ven mucho tiempo: 171 minutos de media (2 horas y 51 minutos) en 2023, el máximo anual. Y si vemos el consumo medio de esta TV por persona, baja (porque muchos todavía no la ven), pero supone ya 44 minutos de consumo per cápita, otro récord.

En la TV tradicional (“la de toda la vida”), la edad media de los telespectadores ha subido a 57 años, la más alta de toda la serie histórica. Las mujeres ven esta TV tradicional más tiempo que los hombres (34 minutos más al día) y también la ven más los más mayores (de 45 a 64 años, 6 horas y 49 minutos al día de media y 5 horas y 9 minutos los de 45 a 60 años). Pero no es verdad que los jóvenes no vean la TV tradicional: la ven (160 minutos los niños al día los niños. 178 minutos los jóvenes de 13 a 24 años y 209 minutos los de 24 a 45 años), aunque menos que la media (297 minutos al día por espectador), según Barlovento TV. Por regiones, los que ven más la TV tradicional son los espectadores de Asturias, Andalucía, País Vasco, Comunidad Valenciana, Canarias y Aragón, que superan las 5 horas diarias de TV.

En la otra TV, la “híbrida” o conectada”, la edad media de los telespectadores es más baja, pero tampoco mucho: 41 años. En este caso, ven algo más la TV conectada los hombres (172 minutos) que las mujeres y el mayor consumo de da entre las personas de 25 a 44 años, sobre todo en las zonas urbanas de Cataluña, Andalucía, Madrid y Murcia. Y un dato llamativo: hay 2,5 millones de españoles que sólo ven esta TV “híbrida” o “conectada”, que no consumen ya ni un minuto de la TV tradicional. Y lo que consumen es básicamente TV de pago, vídeos, videojuegos y radio por Internet en la TV.

Muchos espectadores consumen ambos modelos de TV (la “tradicional” y la “conectada”), en conjunto esos 30,6 millones de personas que la ven diariamente, dos tercios de los telespectadores potenciales. Y entre las dos, el consumo medio por espectador fue de 340 minutos en 2023 (5 horas y 40 minutos, una barbaridad…), 3 minutos más que en 2022, según Barlovento TV. Y eso supone 225 minutos (3 horas y 45 minutos) de consumo medio ”mixto” por persona. Y los que más optan por “ambas ofertas” de TV a la vez son las mujeres, los mayores de 44 años y los que viven en Asturias, Castilla la Mancha, Andalucía y Aragón.

La nueva modalidad de TV, la llamada “TV conectada” es la que más crece en los últimos años, mientras el consumo de TV tradicional baja, pero menos de lo que se temía. Según un reciente estudio de IAB Spain, el 90% de los internautas de 16 a 75 años consumen contenidos audiovisuales a través de Internet, muchos a través del móvil y la Tablet, pero también a través de la TV de su casa (Smart TV o con dispositivos adaptados a su TV tradicional). Eso supone que hay 31 millones de españoles que consumen “TV conectada”, no sólo jóvenes, sino también mujeres (el 92% de los internautas) y con edades medias (el 94% de los internautas de 35 a 54 años se conectan). Y estos usuarios de contenidos audiovisuales de TV están conectados una media de 132 minutos al día, según IAB Spain.

El gran empujón a esta nueva forma de ver TV, el consumo de “TV conectada” (a través de un TV conectado a Internet) lo han dado las plataformas de TV de pago, apoyadas en las telecos (que ofrecen servicios de telefonía e Internet más cadenas de TV de pago). Su avance en estos años ha sido espectacular: en 2023, el 62% de los hogares con acceso a Internet (son ya el 98% de los hogares) pagaban una cuota por ver una TV de pago, frente a sólo el 40,5% que la tenían y pagaban en 2019, según la Comisión de la Competencia (CNMC). Eso significa que hay más de 11 millones de hogares y más de 28 millones de personas que pagan cada mes una cuota por ver las distintas plataformas de TV de pago. Eso suponen 10 millones más de personas con TV de pago que antes de la pandemia.

Casi dos tercios de estos clientes (el 64%) de las TV de pago ven más de una plataforma: el 24,3% tiene acceso a dos, el 17,2% a 3 y el 22,7% de todos los clientes ven 4 o más, según la CNMC. Las plataformas más vistas  son Netflix (39,8% del total de usuarios), Amazon Prime (21,6%), Movistar (17,6%), Disney (7,4%), HBO (7,3%), DZN y otras (6,3%). En cuanto al perfil de usuarios, tampoco aquí es verdad que los que más vean plataformas sean los jóvenes: entre semana, los usuarios que más las ventas son los que tienen entre 35 y 49 años, aunque crece entre los más mayores y los jubilados. Y aumenta entre niños y jóvenes los fines de semana. Pero en muchos casos y franjas de edad, la mayoría de espectadores ven todavía más horas la TV de siempre que las TV de pago.

Mientras el consumo global de horas de TV sube ligeramente, aunque caiga la audiencia de la TV tradicional, la TV también consigue mantener sus ingresos publicitarios. En 2023, la facturación publicitaria que fue a todas las TV fue de 1.735 millones de euros, prácticamente la misma que en 2022 (1.730 millones), aunque ha caído un 5% desde 2016 (1.825 millones facturados), según los datos de Infoadex. Eso supone que la TV se llevó casi un 30% (29,40%) de todo el mercado publicitario en España, siendo el 2º destino de la publicidad, sólo por detrás de la publicidad que se dirigió a Internet, búsquedas y redes sociales (2.757 millones, el 46,7% del total). Y la TV, a pesar de la estabilización de audiencias, copa un mayor trozo del pastel publicitario en España que la radio (461 millones), la publicidad exterior (406 millones), los diarios (332,9 millones), las revistas (126 millones), el cine (20,5 millones) o los suplementos dominicales (8,3 millones) juntos. Así que no es la TV el medio que está “en crisis”, según los publicitarios…

De esos 1.735 millones de publicidad que fueron a las TV en 2023, la gran mayoría fue a las TV nacionales en abierto (se llevaron 1.480 millones), un pastel que siguen repartiéndose casi en totalidad el grupo Mediaset (687,1 millones de ingresos publicitarios) y Atresmedia (682,4 millones), un “duopolio” televisivo que acapara el 78,9% de toda la publicidad que se dirige a la TV en España, tras la decisión del Gobierno Zapatero en 2019 de eliminar la publicidad en TVE. El resto de TV nacionales se llevó 110,5 millones de publicidad, las autonómicas 94,2 millones, los canales de pago 76,4 millones, 2,3 millones fueron a las TV locales y los 82,2 millones restantes los ingresó la “TV conectada”, los canales de TV por Internet que empiezan a poner anuncios (incluidas algunas TV de pago). Curiosamente, en 2023, la TV donde más crecieron los ingresos publicitarios fue en la TV conectada: un +120,9%, según los datos de Infoadex.

Estos son los ingresos publicitarios de la TV en España. Pero hace ya tiempo, desde 2016, que la TV de pago factura más ingresos (por cuotas) que la TV convencional por la publicidad. Ese año 2016, la TV de pago facturó 1.886 millones, frente a 1.825 millones la TV en abierto, según las estadísticas de la CNMC. En 2020, con la pandemia, la TV de pago facturó 2.114 millones, frente a una caída de ingresos de la TV en abierto (1.439 millones). Y en 2022, ultimo dato publicado por la CNMC, los ingresos de la TV de pago ya habían subido a 2.844 millones, frente a 1.730 millones facturados por las TV en abierto. Y aunque los costes de la industria audiovisual han subido, los canales de pago también han subido sus cuotas a los clientes y tratan de incluir publicidad, para bajar tarifas y subir ingresos. Además, las plataformas ya no pelean tanto ahora por captar nuevos clientes como por ser rentables. 

Cara al futuro de la TV, los expertos creen que seguirá bajando la audiencia de la TV tradicional y subiendo la de la TV conectada, pero que ambas están llamadas a “convivir en el futuro. Eso sí, con cambios y transformaciones, “reinventándose”. La TV tradicional tendrá que ajustar sus medios y recursos a una audiencia menor y mucho más fragmentada, que tiene acceso a una oferta casi infinita. Por eso, los programas de éxito en abierto ahora apenas superan el millón de telespectadores (Got Talent, la Voz, Master Chef Celebrity o Gran Hermano) , una audiencia que hace 6 años sería un fracaso… Y mientras, el futuro avanza hacia “la TV conectada”, la oferta audiovisual por Internet a través de la TV.

El primer reto de la futura TV será medir mejor las audiencias (las “métricas”), porque van a ser muy diferentes (más envejecidas), más multiculturales (la única población que crece son los inmigrantes) y con un gran cambio en los hábitos de consumo. Hay que mejorar los actuales sistemas de medición de audiencias (deficientes) y sobre todo aprovechar las herramientas que permite la “TV conectada” para conocer mejor al consumidor y sus gustos audiovisuales. La tecnología permite conocer al minuto lo que ve y ofrecer una TV a la carta, que es además el sueño de todas las empresas y vendedores de publicidad. Por eso, ya ahora, 9 de cada 10 profesionales de la publicidad  incluyen la TV conectada en sus campañas. Y apuestan por nuevos formatos publicitarios en la TV por Internet, vídeos y videojuegos.

En definitiva, la TV no es un medio en declive, sino un  medio de ocio y comunicación con gran futuro, aunque tiene que reconvertirse a fondo y buscar nuevas ofertas y modelos de negocio, compartiendo la TV tradicional con la TV conectada. En los próximos años, la televisión no será “la caja tonta”, sino una “caja lista, cada vez más grande y plana, con una oferta infinita de servicios y productos audiovisuales, que compartiremos con el móvil. Y que estaremos dispuestos a pagar, como ahora, porque seguiremos “enganchados” a la tele. A otra tele distinta a la actual, con posibilidades casi infinitas.

jueves, 5 de enero de 2017

La doble batalla por la televisión de casa


Somos un país de “teleadictos”: pasamos cada día 3 horas y 49 minutos ante el televisor, 2 meses al año. Es la tercera actividad de nuestra vida, tras dormir y trabajar o estudiar. Y hay más telespectadores que internautas. Por eso, crecen las ofertas de las empresas telefónicas para que contratemos TV de pago, una nueva forma de ver televisión que ya pagan 6 millones de españoles. Un negocio boyante donde acaban de desembarcar en España los grandes del sector: Netflix, HBO y Amazon, cada uno con sus series y películas. Y mientras, sigue creciendo el negocio de la televisión en abierto, “la de siempre”, con más “telerrealidad” y menos calidad. Es la TV que ven cada día 32,6 millones de españoles adultos y cuya publicidad se reparten Mediaset (Tele5) y Atresmedia (Antena 3), un “duopolio cada vez más fuerte que se lleva el 86,4% del negocio. Cara al futuro, crecerá la TV de pago: si queremos ver televisión de calidad, cuando y como queramos, tendremos que pagarla. 
 
enrique ortega

España es el segundo país de Europa que dedica más horas cada día a ver televisión: eran 246 minutos en noviembre y se estima que 2016 cerró con una media de 229 minutos ante el televisor, 3 horas y 49 minutos, según Barlovento Comunicación, sólo por detrás del tiempo que ven TV en Italia (4 horas y 40 minutos) y por delante de Francia (3 horas y 44 minutos) y Reino Unido (3 horas y 7 minutos), según el informe IHS Markit 2015. Aunque  los españoles ven ahora 17 minutos menos de TV que en 2012, el año récord (con 246 minutos), el tiempo que pasamos ante “la caja tonta” es una barbaridad: 59 días al año, casi 2 meses. Es la 3ª actividad a la que dedicamos más tiempo, tras dormir y estudiar o trabajar. Increíble pero cierto.

Cada día, el 73,4% de los españoles mayores de 4 años ve televisión, lo que da una audiencia media diaria de 32.677.000 personas, según Barlovento Comunicación. Las mujeres ven algo más la televisión que los hombres (17% del día frente al 15%) y son más “teleadictos” los mayores de 64 años (la ven una media de 6 horas, el 24% del día) y mucho menos los jóvenes (de 13 a 24 años la ven una media de 2 horas, el 8% del día). Y hay cuatro regiones donde la gente ve más de 4 horas diarias de televisión (Cantabria, Castilla la Mancha, Extremadura y Aragón). La mayoría ve la televisión en abierto (78,6%) pero hay ya un 20,6% de telespectadores que ven la TV de pago.

Este enorme atractivo de la televisión en España  (y su baja calidad) han llevado a las empresas de telecomunicaciones (las “telecos”) a buscar una nueva vía de negocio en la TV de pago, desde que en 2013 Movistar lanzó Movistar TV a partir de Digital + (antes Canal Plus). Y la batalla comercial por este nuevo nicho de negocio se ha profundizado en 2016, con una enorme inversión de todas las telecos en compra de contenidos (fútbol, retransmisiones deportivas, series y películas) y una pelea constante por lanzar ofertas atractivas a sus clientes de teléfono e Internet, para que se “enganchen” a la TV de pago. Y así, hoy día reconocen, desde Telefónica, Vodafone y Orange, que “nuestro  producto estrella es la TV de pago”.

La TV de pago se ofrece dentro de los llamados "paquetes convergentesque ofrecen las telecos en España en los últimos años, una oferta de paquetes “cuádruples” (telefonía fija+ móvil +acceso a Internet+ datos móviles) y quíntuples (que añaden a los 4 servicios anteriores la TV de pago). Estos paquetes son algo propio de España, porque las telecos europeas no los ofrecen y sus clientes contratan los servicios por separado. Aquí, las grandes telecos se han centrado en estos paquetes, que ya tienen contratados 10,3 millones de hogares (1,3 millones más que hace un año), porque así consiguen un cliente más fiel (no cambia tanto de compañía) y sobre todo, al que puedan cobrar más: hay paquetes básicos (40% clientes) de 40 a 60 euros, otros medianos (30% clientes) de 70 a 80 euros y los Premium (20% clientes), que llegan a pagar más de 120 euros por telefonía, Internet, datos y TV casi sin límites.

Por esta vía de los paquetes convergentes llegan a la TV de pago la mayoría de los españoles. A finales de septiembre 2016 había en España 5,84 millones de personas abonadas a la TV de pago, un 9,2% más que un año antes, y 4,9 millones la tenían contratada a través de “paquetes convergentes”. Un negocio con ingresos crecientes y que ha resultado clave para que las telecos mejoren sus cuentas en 2016. De hecho, los ingresos de la TV de pago fueron de 686,1 millones en el segundo trimestre 2016 (último dato), un 33,2% más que el año anterior. Y superaron ya los ingresos por publicidad que factura la TV en abierto: 548,8 millones de euros en el tercer trimestre (+11,2%).

Este negocio de la TV de pago está dominado por Telefónica, la primera que se anticipó con Movistar TV y la posterior compra de Digital+ (antes Canal+): controla dos tercios del mercado, con 3.711.400 abonados a septiembre (ha ganado 128.000 clientes en el último año). Le sigue Vodafone, con 1.200.000 abonados, la teleco que más clientes ha ganado (300.000) por sus ofertas de fútbol, películas y series. El tercero es Orange, con 458.000 abonados a la TV de pago, seguido de Euskaltel (265.000 abonados en el País Vasco y Galicia).

El auge de la TV de pago se debe a varios factores. El primero y fundamental, que las telecos lo están vendiendo con ofertas, “por un poco más”, no como un servicio de lujo sino como un producto que se puede contratar junto al teléfono e Internet por unos euros más al mes e incluso gratis durante unos meses iniciales (cuando ya los clientes estén “pillados”, les subirán el precio). La segunda, que son contenidos atractivos, frente a una TV en abierto que apuesta cada vez más por la “telerrealidad” y los programas en directo sin interés o las producciones extranjeras de “telebasura”. El “gancho” fue primero el fútbol, luego las motos y la F1, pero ahora son las series (“Juego de tronos” y otras “de culto”) y las películas. Además, la implantación creciente de la fibra óptica ha hecho que cada vez haya más hogares que puedan acceder a emisiones de alta definición, con mucha calidad de imagen y sonido.

En esas estaban las tres grandes telecos (Telefónica, Vodafone y Orange), en vender la TV de pago a sus millones de clientes de teléfono e Internet, para facturarles más, cuando han visto llegar a unos duros competidores, varias multinacionales especializadas en la TV de pago. Primero se lanzó en 2010 Wuaki.tv (comprada en 2012 por la japonesa Rakuten), la única que ofrece un servicio híbrido: o plataforma de películas y series en streaming (6,99 euros al mes) o servicio de alquiler (1,99 euros) y compra de películas (4,99 euros.) Luego desembarcó Netflix, en octubre de 2015, con un catálogo de series, documentales y películas que ofrece por una tarifa plana de 7,99 euros al mes. Ahora ya tiene 216.000 suscriptores y llega al 1,8% de los hogares con Internet. En noviembre de 2016, llegó HBO, otro gigante con 3.000 títulos y series, que ofrece un mes gratis y luego una tarifa de 7,99 euros al mes, aunque también se puede ver su catálogo a través de Vodafone, que llegó a un acuerdo con ellos. Y el último en llegar, en diciembre de 2016, ha sido Amazon, a través de Amazon Prime Vídeo, una plataforma disponible en más de 200 paises. También ofrece series, películas y programas, por 2,99 euros los primeros 6 meses y luego 5,99 euros.

La pelea por la TV de pago se centró primero en el fútbol (es inevitable), pero ahora gira sobre las series, sobre todo en la oferta de grandes series norteamericanas “de culto”, que atraen a jóvenes y edades medias. Pero Telefónica y también HBO quieren producir series propias, porque creen que ahí estará el éxito de estas plataformas en el futuro: invertir en contenidos (Movistar ha invertido 70 millones en 2016 en 8 grandes series españolas, aprovechando todo el equipo humano y la experiencia de la antigua Canal+, ahora la productora Movistar+). En paralelo, Telefónica está trabajando en impulsar la tecnología televisiva de alta definición 4K, que estará generalizada para 2018: Movistar quiere ser también líder en esta TV de pago de alta definición y está apostando, además de por contenidos 4K, en acuerdos con los fabricantes para que sea una oportunidad para renovar el parque de aparatos de TV en España.

Entre tanto, la TV en abierto, “la de siempre”, sigue ahí y creciendo, tanto en audiencia como en publicidad, mientras languidece la prensa escrita y los medios online. Entre enero y septiembre de 2016, la publicidad en TV creció un 6,4%, facturando 1.515 millones de euros, según Infoadex. Y de ese pastel, sólo 2 grupos se llevaron el 86,4%: Mediaset (Tele 5 y 6 canales más) el 43,8% y Atresmedia (Antena 3 y 5 canales más) otro 42,6%. Con ello, este “duopolio” televisivo ha aumentado su cuota publicitaria un 0,5% (era el 85,9% en 2015). Y eso a pesar de que desde abril de 2016 hay 6 nuevos canales en abierto, que el Gobierno Rajoy adjudicó en octubre de 2015 a 13TV (Conferencia Episcopal), Ten (productora Secuoya, próxima al PP), DKiss (Kiss FM y Blas Herrero), Real Madrid TV, BeMad (Mediaset) y AtresSeries (Atresmedia). Entre todos y con los demás canales marginales (Paramount, Disney Channel, Discovery Max y Gol TV), sólo han conseguido arañar un 3,5% de publicidad, más otro 3,5% para las TV de pago y el 6,6% restante para las TV autonómicas.

Mediaset y Atresmedia son un “duopolio” que controlan la publicidad (86,4%) en un porcentaje muy superior a su audiencia (57,8% hasta noviembre 2016), gracias a su posición de dominio y a una agresiva política de precios y ofertas, que ha sido multada en varias ocasiones por la Comisión de la Competencia (CNMC). Este poder de los 2 grandes grupos audiovisuales es algo desconocido en Europa, donde los 2 mayores grupos televisivos de cada país (Francia, Alemania o Reino Unido) sólo controlan del 60 al 77% de la publicidad televisiva. Esta posición de “duopolio” permite que ambos grupos españoles, que cotizan en Bolsa, multipliquen año tras año sus beneficios: Atresmedia ganó en 2016 (de enero a septiembre) 101,5 millones, más que en todo 2015 (99,2 millones, casi el doble que los 52,5 millones de 2014) y Mediaset otros 131,8 millones de euros (un 15% más, tras ganar 166,2 millones en todo 2015, casi el triple que los 59,5 millones de 2014). “Hacemos televisión para vender publicidad”, decía en los años 90 el presidente de Tele5, sin ningún pudor. Y ahí siguen, facturando cada vez más sin importar cómo. Y con un poder tan tremendo, sobre el mercado publicitario y de contenidos, que las TV pequeñas piensan abandonar la patronal de las televisiones privadas, UTECA.

Ahora, los dos grupos que pelean por nuestra atención televisiva, las TV en abierto y las TV de pago (telecos y multinacionales), están enzarzados en una batalla por la audiencia y el pastel publicitario. De momento, va ganando la TV de pago, que es la que más crece en clientes e ingresos y la que ha cambiado la forma de ver TV: el espectador ya no se preocupa de “lo que ponen hoy” sino de lo que quiere ver, cuándo y cómo (la mitad de la TV de pago se ve en el móvil y tablets). De momento, crecen menos en publicidad, pero a medida que ganen clientes, los anunciantes les buscarán. Por eso, la patronal de la TV privada en abierto (UTECA) ya ha pedido al Gobierno que la TV de pago se rija por las mismas reglas que ellos: que paguen para sostener a TVE y al cine (las privadas en abierto pagan un canon) y que cumplan las mismas normas sobre contenidos y porcentajes de publicidad (la TV de pago no las tiene).

Y entre medias, tenemos una televisión pública, RTVE, a la que Zapatero quitó la publicidad en 2009 (para mayor beneficio de las privadas), que languidece, perdiendo audiencia (16,2% en 2016, otro -0,4% menos) y manteniendo pérdidas (500 millones de euros desde 2008, unos 10 millones perdidos en 2016), a pesar de recibir 344 millones de los Presupuestos en 2016. Una televisión pública muy tendenciosa y sin un Plan estratégico de futuro, cuya programación no se justifica como servicio público. Y lo mismo pasa con la docena de televisiones autonómicas, con poquísima audiencia a la baja (6,8% de media en 2016) y muchas pérdidas (más de 50 millones anuales), tras recibir cada año casi 1.000 millones de euros de los contribuyentes autonómicos. Eso sí, las televisiones públicas en España (TVE y las autonómicas) cuestan a los ciudadanos la mitad que las TV públicas europeas (39 euros/habitante en 2014 frente a 67 euros en la UE-28), según un estudio de la Universidad de Santiago. Y son las TV públicas europeas que más han sufrido los recortes presupuestarios entre 2010 y 2014 (-35,5% TVE y -19% las autonómicas, frente al 0% de recorte medio en la UE-28 o el 9,4% que aumentó su gasto la TV pública alemana).

Cara al futuro, todo apunta a que la TV en abierto seguirá apostando por programas baratos y de baja calidad (“telerrealidad”), con los que consigue aumentar de forma escandalosa sus beneficios gracias al “duopolio” publicitario. Y que los jóvenes y las familias con ingresos apostarán cada vez más por otra televisión de mayor calidad, con contenidos cuidados y poca publicidad, que desgraciadamente hay que pagar aparte. Una TV de pago, especializada en franjas de espectadores que buscarán sus programas, series, películas y deportes favoritos, pagando por lo que ven. Una TV a la carta, la televisión del futuro que ya está aquí y busca conquistar nuestras casas. Atentos a la pantalla.

lunes, 21 de marzo de 2016

Medios: la TV se forra, la prensa languidece


En plena era de Internet, vemos más televisión que nunca: 251 minutos diarios. Y a pesar de la crisis publicitaria, la TV privada se forra: sus beneficios se han casi  triplicado en 2015. “Hacemos televisión para vender publicidad”, decían en Tele 5 en los noventa. Mediaset y Atresmedia son un “duopolio” que se reparte el 86% del pastel publicitario, gracias a que ZP quitó la publicidad a TVE, que ha perdido 500 millones desde 2008. Y ahora tendrán más poder, porque Rajoy les ha dado 2 de los 6 nuevos canales. Mientras, la prensa languidece, aún con pérdidas, por la caída de la publicidad y ventas (las noticias se leen en Internet). Y está en manos de los bancos, tras 12.200 despidos y el cierre de 375 medios. Entre una millonaria “telebasura” y una prensa quebrada, sufrimos unos medios de poca calidad  e  independencia, que no ayudan a una recuperación más justa. Sin medios fuertes y libres, no hay esperanza.
 

enrique ortega


La dura y larga recesión ha afectado a todos los sectores y muy especialmente a la publicidad, de la que viven los medios de comunicación. Entre 2007 y 2013, en España se perdieron un tercio de los ingresos publicitarios totales (de 16.121 a 10.461 millones de euros), pero los medios convencionales perdieron mucho más: los ingresos cayeron casi a la mitad, de 7.985 millones (2007) a 4.261 millones (2013), según los datos de Infoadex. Y aunque la publicidad se ha recuperado ligeramente en 2014 y 2015, aún está muy por debajo de antes de la crisis. Sobre todo en los diarios (ingresaron 658,9 millones en 2015, un 65% menos que en 2007), los dominicales (37,8 millones, un -71%) y las revistas (255,2 millones, el  -64%). La radio ha sufrido menos la caída (ingresó 454,4 millones, un -33%) y también la televisión (ingresó 2.011 millones en 2015, un 42% menos que en 2007).

La caída de ingresos publicitarios ha sido para todos, pero la televisión se está recuperando antes y es el medio que más aumentó sus ingresos en 2015 (+6,4%). Sobre todo porque sigue creciendo el consumo de TV: en febrero era de 251 minutos diarios (más de 4 horas), lo que convierte a España en el quinto país más “teleadicto”, sólo por detrás de EEUU (282 minutos), Australia (264), Italia (262) y Polonia (260). Pero además, las televisiones privadas llevan cinco años aprovechando el “vacío” dejado por TVE, que en enero de 2010 dejó de facturar anuncios, por decisión del Gobierno ZP. Así que el 20% del pastel publicitario que antes iba a RTVE (500 millones en 2009) ahora se lo llevan las privadas. Y con eso y las compras y fusiones de canales, las dos grandes televisiones privadas, el grupo Mediaset (Tele5, Cuatro, FDF, Divinity, Energy y Boing) y el grupo Atresmedia (Antena 3, la Sexta, Neox, Nova y Mega) configuran un “duopolio”televisivo que se reparte la audiencia (56% en 2015) y, sobre todo, el pastel publicitario: acapararon  el 85,5%del mercado (43,4% Mediaset y 42,1% Atresmedia) en 2015 (y el 85,7% en 2014). Sólo queda un 4,5% para las otras privadas (Disney, 13TV y Discovery), un 6,8% de publicidad para las TV autonómicas, un 0,1% para las locales y el 3,1% para la TV de pago.

Gracias a este gran control de la publicidad, Mediaset y Atresmedia, que cotizan en Bolsa, son un gran negocio empresarial: en 2015, Mediaset ganó 166,2 millones de euros, casi el triple que en 2014 (59,5 millones). Y Atresmedia otros 99,2 millones, casi el doble que el año anterior (52,5 millones. “Hacemos televisión para vender publicidad”, decía a finales de los años 90 el presidente de Tele 5, sin ningún pudor. Y esta es la máxima que rige hoy el “duopolio” televisivo, que marca tarifas, formatos y programas, con un poder que no se conoce en ningún otro país europeo: en Francia, Alemania o Reino Unido, los dos grandes grupos de TV controlan del 60 al 77% de la publicidad, mientras aquí es el 85% y subiendo. Por eso, la Comisión Nacional de la Competencia (CNMC) ha reiterado que considera “inquietanteel duopolio de Mediaset y Atresmedia y que “preferiría que no existiera”. Mientras, vigila su operativa y ya les ha impuesto dos multas (una de 3 millones a Mediaset y otra de 2,8 millones a Atresmedia) por abusos de posición dominante en el mercado publicitario.

El problema es que este “duopolio” televisivo va a ganar aún más poder tras la decisión del Gobierno Rajoy de concederles dos canales más de televisión, en la adjudicación de 6 nuevos canales que aprobó en octubre pasado, dos meses antes de las elecciones. Los otros cuatro nuevos canales serán para 13TV (la cadena de la Iglesia que emitía por un canal alquilado a VeoTV-El Mundo), el Real Madrid TV, Secuoya (una productora próxima al PP que gestiona la TV de Murcia) y Radio Blanca (Kiss FM, del empresario Blas Herrero, también próximo al PP, a quien Esperanza Aguirre concedió dos canales de TV en Madrid). Y quedaron fuera del reparto El Corte Inglés, el Grupo Vocento (ABC) y el Grupo Prisa (el País, la SER), que ha recurrido la adjudicación ante los Tribunales y la UE, lo mismo que la Asociación de Anunciantes (ADE), que ha recurrido al Supremo porque cree que este reparto potencia el “duopolio” y atenta contra la libre competencia, “perjudicando al consumidor”, ya que restringe la pluralidad de contenidos y deteriora la calidad en la programación televisiva.

Junto a los dos grandes grupos de TV privada, el “duopolio” de Mediaset y Atresmedia, ahora buscan un trozo del pastel dos grupos de comunicación conservadores, apoyados por el PP. Uno, 13TV, el canal de la Iglesia, donde la Conferencia Episcopal ha enterrado ya 50,6 millones de euros para enjugar las continuas pérdidas y que ahora emitirá por el nuevo canal adjudicado por Rajoy, ahorrándose los 2,3 millones que pagaba de alquiler por emitir en uno de los dos canales de VeoTV-el Mundo. Con la COPE y el ABC, 13TV busca configurar un gran grupo mediático conservador, que competiría con Secuoya TV, otro proyecto mediático de la derecha, que pretende emitir desde el 28 de abril "Ten", un “canal familiar sin noticias, películas ni deportes. Pero al “duopolio” le interesa controlar la publicidad de los nuevos canales y por eso Mediaset se está moviendo para gestionar (a través de su filial Publiespaña) la publicidad de 13TV (y quizás de El Real Madrid TV)  y Atresmedia (a través de Atres Advertising) intentará hacer lo mismo con Secuoya. De momento, Mediaset gestiona ya  la publicidad de Canal8TV, el canal catalán del grupo Godó (donde Tele5 tiene el 40%), intentando “robar publicidad” a TV3.

Mientras las TV privadas hacen el agosto con su “duopolio”, TVE sigue agonizando, con una pérdida de audiencia (TVE-1 bajó del 10% de audiencia en 2015, por primera vez en sus 60 años de historia) y unas pérdidas que suman 500 millones de euros desde 2008 (RTVE ha perdido 33,5 millones en 2015). En medio de cambios y dimisiones constantes (el director de TVE, en febrero) y de una escandalosa manipulación informativa, TVE se desangra con programas millonarios que se subcontratan a productoras privadas (el caso más sangrante “Ochéntame otra vez”: 19 programas de recuerdo de los 80 que hace una productora privada, cobrando 881.196 euros, con material de TVE…) mientras mantiene una plantilla de 6.000 personas que sólo hacen el 31% de la programación. Y siguiendo en las TV públicas, hay 6 TV autonómicas que reciben 637,7 millones de subvenciones de todos (2015), sin que consigan audiencias, beneficios ni independencia informativa.

Mientras las TV privadas se forran y las públicas siguen en el pozo,  los demás medios de comunicación no salen de la crisis, sobre todo la prensa escrita, que ha sufrido con dureza la caída de la publicidad y la tremenda competencia de Internet, desplomando las ventas en los quioscos. De hecho, la prensa ha perdido 5,4 millones de lectores en papel desde 2008 (1 de cada 3 lectores), según la Asociación de Editores (AEDE). Y eso ha provocado el cierre de 375 medios, el despido de 12.200 trabajadores de la prensa y unas pérdidas reiteradas, que en 2014 (último dato de AEDE) fueron de 30,3 millones de euros.

En los últimos años, los principales periódicos han recortado al máximo sus costes, despidiendo personal, reduciendo ediciones y cambiando sedes, lo que les ha permitido reducir sus pérdidas, aunque siguen perdiendo lectores. Así, el grupo Prisa (El País, la Ser, Cinco Días, As) ha vuelto a tener beneficios en 2015, 5,3 millones de euros (tras perder más de 2.000 en 2014), pero todavía El País pierde dinero (unos 6 millones). El grupo Vocento (ABC) logró en 2015 su primer beneficio desde 2009, sólo 4 millones, pero ABC tiene ligeras pérdidas netas y sus ventas no tiran, mientras los accionistas ya han perdido 173 millones desde el inicio de la crisis. Unidad Editorial (El Mundo, Expansión, Marca) podría haber perdido hasta 10 millones en 2015 (perdió 7,1 millones en 2014), tras haberle inyectado 73 millones el grupo italiano mayoritario (RCS), que ha reconocido que España es el país donde ha perdido más ventas de periódicos. Y La Razón (Planeta- Atresmedia) parece el único periódico que gana dinero (861 euros, casi nada, en 2014), aunque acumula 27 millones de pérdidas desde 2008.

Un panorama muy gris aunque las cuentas sean menos malas tras  la dura reconversión y la ayuda financiera de la banca, que asegura el pago de las nóminas y el papel y en algunos casos se ha convertido en un importante accionista, como en El País: 5,3% del capital es del Banco Santander, 4,9% de la Caixa, 4,8% de Morgan Stanley y 3,002 de UBS, más otro 13,05% de Telefónica. Ahora, los medios anuncian nuevas medidas para mejorar sus cuentas: más recortes de plantillas, sedes y gastos (en ABC y El Mundo), ventas de inmuebles (ABC vende su sede), subidas de precio (los domingos, el ABC cuesta ya 3 euros) y, sobre todo, ventas de los canales de TV que les quedan. Prisa vendió en 2015 Digital+ a Telefónica (724 millones) y este año intentarán vender o alquilar sus canales ABC (Veo TV, alquilado ahora a Disney Channel) y El Mundo (Net TV tiene dos canales, uno alquilado a Discovery y el otro, que tenía 13TV, acaba de ser alquilado a Mediapro por 3,5 millones, para lanzar un canal deportivo en abierto). Otra vía de ingresos son las promociones, seguir ofreciendo ofertas con los periódicos que no se venden. Y queda la última, una fusión in extremis, a la que se resisten ABC y El Mundo (en Italia acaban de fusionarse las  editoras de La Stampa y La Repubblica).

El mayor reto de la prensa escrita es sobrevivir en un mundo donde ya nadie quiere pagar por las noticias y donde la publicidad se va del papel a las ediciones online. Los medios más prestigiosos del mundo tratan de cobrar por sus noticias, pero en España nadie se atreve a dar el primer paso y las ventas en papel siguen cayendo estrepitosamente (un 15% El País, un 10% el Mundo, un 8% el ABC). Y así, con unas cuentas medio quebradas y dependiendo de los bancos y del Gobierno (publicidad institucional), es difícil ofrecer periódicos de calidad e independientes. Mientras, el “duopolio televisivo”  tiene un poder creciente, para imponer cada vez más anuncios y una “programación basura”, que sólo busca audiencia fácil y barata. Y donde la información es sólo “una moneda de cambio” y un espectáculo.

Así las cosas, tenemos un problema como ciudadanos: los medios de comunicación son demasiado débiles (o demasiado fuertes, las TV) como para ofrecernos una información de calidad e independiente. Y así, es difícil formarse opinión y consolidar una sociedad más justa y más libre. Sólo hay un camino: pagar por una información mejor. Pero la mayoría no está por la labor. Sabemos que la comida, la gasolina, la luz o el teléfono hay que pagarlos, pero ya nos hemos acostumbrado que la información no. Y el resultado está a la vista: la prensa y la TV son penosos, desinforman y deforman. La información es muy importante y hay que pagarla. Hay que promover y apoyar medios de pago, independientes y de calidad. De lo contrario, leeremos, oiremos y veremos gratis, pero serán información y ocio lamentables. Lo barato es caro.