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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Los deberes del Gobierno Rajoy

Rajoy sólo debería tener una prioridad: el empleo, ya que el paro es la primera preocupación de los españoles. Pero su prioridad será recortar el déficit, como ha prometido a Merkozy. Y eso le obligará a recortar 27.400 millones en 2012, el doble que Zapatero. O hace un ajuste de caballo o lo suaviza aumentando impuestos, empezando por el IVA. En ambos casos, va a deprimir más la economía, ya al borde de la recesión. Sin consumo y sin inversión, la reforma laboral y el saneamiento de la banca son dos espejismos: nadie pide créditos ni contrata si no hay negocio. La estrategia Rajoy, que ahonda en la de ZP, sólo nos conduce a más paro en 2012. Es un fracaso como país. Hay que reanimar la economía.

La prioridad de Rajoy, reiterada entre sonrisas a Merkozy y ahora en el Pleno de investidura, es recortar el déficit, como alumno aplicado de Bruselas. Y así anuncia que su primera Ley será incluir el déficit cero en la Constitución, como pactó con Zapatero en agosto. Y su primer mensaje, de austeridad: reducir los Ministerios. A partir de ahí, tendrá que aprobar el 30 de diciembre una prórroga del Presupuesto de 2011, donde también enviará “mensajes de austeridad”, a Bruselas, a los mercados... y a millones de españoles: lo que subirán las pensiones, si congela o baja los sueldos de los funcionarios (como ha hecho Cospedal en Castilla la Mancha: -3%), si baja la tarifa del IRPF con la inflación (si no, subiría),los anticipos de las transferencias a autonomías y Ayuntamientos y el "gasto no disponible" para 2012 (primer recorte) Y antes del 15 de febrero ha de decidir si prorroga el subsidio de 400 € a los parados sin desempleo.

Pero el verdadero ajuste vendrá en marzo, cuando presente sus Presupuestos 2012, tras conocer el cierre de las cuentas públicas 2011 (febrero). Tendrá que recortar primero lo que España haya gastado de más en 2011 (si el déficit cierra en el 7%, por culpa de las autonomías, deberá recortar 10.900 millones). Y luego sumar la rebaja pactada con Bruselas del déficit en 2012 (hasta el 4,4%, otros 16.500 millones). En total, Rajoy se verá obligado a recortar 27.400 millones de euros en 2012, el doble que recortó Zapatero en el último año y medio.

Una cifra brutal, que exigirá “recortar en todo salvo  pensiones”, como dijo Rajoy antes del 20-N. Primero las congela, pero seguro que recorta las plantillas públicas (al menos interinos: hay 700.000 eventuales), las empresas y organismos públicos, sanidad, educación, desempleo y Dependencia, en colaboración con las autonomías, que tendrán que hacer un ajuste paralelo. Y volverá a caer la inversión pública en infraestructuras. Sólo habrá algo intocable por Ley (Constitución), el pago de la deuda pública. Y aquí, más que ahorrar, se gastará el doble en pagar intereses: en 2012, las emisiones de deuda serán 150.000 millones frente a 87.200 en 2011.

El ajuste será doloroso, a menos que se suavice con más ingresos, subiendo impuestos, como han hecho Italia, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Portugal y Grecia, con gobiernos conservadores: la mayoría ha subido el IVA (hasta el 23 % mientras España está en el 18%), impuestos especiales (carburantes, tabaco y alcohol) y algunos Renta. Bruselas ya nos ha llamado la atención sobre el exceso de deducciones en Sociedades, con lo que las grandes empresas pagan menos que las pymes. Rajoy dice que no subirá impuestos y quiere bajarlos a emprendedores, pymes, familias, ahorradores y compradores  de vivienda (para comprar un piso hace falta tener empleo y crédito, no sólo pagar menos IVA). Al final, sus propuestas reducirán los ingresos públicos (más recortes).

Hasta aquí, sólo recortes, o sea más paro. Por eso, Rajoy ha lanzado dos espejismos. Por un lado, una reforma laboral que puede concretarse en  un despido más barato (20 días) y contratos basura para jóvenes (400 euros), junto a más flexibilidad de las empresas para organizar el trabajo. Por otro, la reforma financiera, forzando a bancos y Cajas a vender inmuebles y solares, para lo que quizás necesiten más ayudas y fusiones. Pero si no hay crédito es porque los bancos no tienen liquidez (tiene que arreglarlo el BCE, prestándoles a 3 años, y en ello está) y porque hay mucha morosidad y miran con lupa a quien prestan (poco y caro), porque hay poca demanda solvente.

Son dos espejismos porque el problema de fondo no está ahí: aunque el despido y el crédito fueran gratis, una empresa no contrata ni se endeuda si no ve negocio, si no hay actividad. Y la economía está parada, anémica, en la UVI. Hay que reanimar primero la economía y luego facilitarle andar con la muleta laboral y del crédito. No al revés. Y para eso, el Gobierno Rajoy tendría que suavizar los ajustes, aumentar los ingresos y hacer un Plan para reanimar la economía, como Obama, como los conservadores británicos, como incluso Italia. Negociar ayudas con Bruselas, un Plan Marshall de inversiones y suavizar los  ajustes. Aunque “solo” sea porque tenemos más del doble de paro que Europa.

Rajoy va a tener una ristra de sectores haciendo cola para pedirle ayudas. Empezando por las eléctricas, que nos quieren subir la luz un 15% en enero. Siguiendo con el automóvil, que vende la mitad de coches. Las concesionarias de autopistas, algunas próximas a la quiebra. O las constructoras, que piden peajes para mantener obras públicas. Los híper, que quieren libertad de horarios. O los exportadores y empresarios turísticos, afectados por la recesión en Europa. Detrás hay millones de empleos en el aire si no se buscan soluciones (más gasto).

Al final, Rajoy está como ZP en la trampa de Merkozy: o ajusta o nos echan al lobo de los mercados. Y si lo hace sin tocar impuestos, pagarán los más débiles y la economía se estancará más, subiendo el paro. Ya estamos este trimestre en crecimiento negativo, según el Banco de España. Y así podríamos seguir hasta el verano. Incluso Montoro ha reconocido que no se creará empleo en 2012. No podemos decirle eso a 5 millones de parados. Hay que explorar otro camino ya, entre todos. Menos recortes y más empleo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cumbre Merkozy: más palo sin zanahoria

Tercera Cumbre decisiva para salvar el euro en menos de 5 meses y tercer fracaso, aunque lo vendan como “un éxito”. La receta, más de lo mismo: más recortes y más control de Alemania y Francia sobre la política económica de los países. Y a cambio, no se toman medidas frente a los mercados, que han vuelto por sus fueros. Merkel piensa que esta presión es buena para que los países hagan sus deberes: recortes duros desde Grecia a Italia, pasando por Irlanda y Portugal, más los que se avecinan en España. Un camino equivocado que casi todos aplauden, aunque haya agravado la crisis de la deuda y del euro. Es el síndrome de Berlín. De recorte en recorte hasta la recesión en Europa, con 23 millones de parados.

enrique ortega
Hace ya 26 meses y 17 Cumbres europeas que estalló la crisis de la deuda, cuando en octubre de 2009 se descubrió que Grecia había mentido a la UE y estaba quebrada. En lugar de tratarlo como un caso aislado, Merkel quiso aprovechar para dar un escarmiento a la Europa del sur, no impidiendo el contagio a Irlanda y Portugal. Y luego, permitió que la crisis alcanzara a España e Italia. Con los ajustes como única receta y sembrando dudas sobre la deuda europea (quitas), la crisis se contagió a toda Europa y a sus bancos. Y puso en cuestión la recuperación de Estados Unidos y los países emergentes.

Ante la grave crisis del euro, Merkel y Sarkozy han impuesto a los 27 la misma receta: más ajustes. Ahora, se obliga a los países a que incluyan el déficit cero en la Constitución (como hizo España en julio) y se autoriza que el Tribunal Europeo de Justicia pueda vigilarlo, estableciendo sanciones automáticas (multas) a los que no rebajen para 2013 su déficit público al 3% (hoy sólo cumplen 6 países: Estonia, Suecia, Dinamarca, Alemania, Luxemburgo y Finlandia, con España en el 6,5%) y su deuda al 60% del PIB (sólo lo cumplen 13 de los 27, entre ellos ni Francia ni Alemania ni España, que tiene el 69%). Y fuera del palo, poco más. Frente a los mercados, se exhibe un Fondo de rescate sin más recursos y se opta por aportar 200.000 millones al FMI para que busque otros tantos fondos en China, Brasil y terceros países, para apoyar la deuda europea. Y para 2012, se habla de un nuevo Fondo de rescate con 500.000 euros, un bombero con poca munición si hay problemas con los mercados: la deuda de Italia es de 2 billones y la de España es de 650.000 millones.

Los acuerdos de esta Cumbre Merkozy están descompensados, no son realistas y sí insuficientes. Descompensados, porque se insiste en los recortes como vía para reducir los déficits, sin entrar en la otra pata, los ingresos, donde hay grandes desigualdades fiscales entre los 27, tanto en IVA (del 15% de Luxemburgo al 25% de Dinamarca, con el 20,6% de media) como en Renta (del 10% de Bulgaria al 60% de Suecia con la media en el 37%) y en Sociedades (del 12,5% de Irlanda al 34% de Francia con el 22% de media UE). No realistas, porque no se adoptan mecanismos para defender el euro y la deuda ante los mercados: un Fondo de rescate potente y un BCE que compre más deuda, como antesala a los eurobonos y al Tesoro europeo a medio plazo. Y son insuficientes, porque no abordan los dos graves problemas de Europa: la falta de liquidez (los bancos no encuentran financiación y no prestan) y el estancamiento de las economías, con el sur de Europa en recesión.

Los mercados dieron un día de tregua y han vuelto a la carga, con serias advertencias de las agenciasde rating (Moodys y S&P) y elevadas primas de riesgo de España e Italia, a pesar de los recortes anunciados. No valoran los ajustes impuestos por Merkozy pero sí temen sus efectos: la recesión en Europa, que vaticina el propio BCE (con un crecimiento del -0,4 al 1% en 2012) y confirma la OCDE, que apuesta por un crecimiento negativo este cuarto trimestre (-1%) y el primero de 2012 (-0,4%). Y si hay recesión, todos temen que sea más difícil pagar la deuda. Por eso, los inversores huyen de Europa y del euro.

El BCE aparece como el único bombero en esta crisis. De momento, ha abierto el grifo para prestar dinero a 3 años (al 1%) a los bancos europeos, para que fluya el crédito a empresas y familias. Y ha bajado los tipos al 1%, todavía demasiado frente al 0,25% de EEUU. Pero no va a comprar deuda, para ayudar a España o Italia, por imposición de Alemania. Merkel busca que los mercados sigan presionando, para que le ayuden a meter en vereda a la Europa del sur: es como mentar al “hombre del saco”. O "la letra con sangre entra". Cree que la crisis y el déficit se debe a que somos manirrotos e indisciplinados y se equivoca: tenemos déficit porque el sistema financiero USA falló y contagió a Europa, sobreendeudada en beneficio de los bancos alemanes y franceses, sobre todo. Pero ha impuesto su tesis conservadora al resto de Europa, que la aplaude como ZP o Rajoy, aunque nos lleve a la recesión. Es lo que Antón Costas llama el síndrome de Berlín (lean este magnífico artículo).

Ahora, el síndrome de Berlín se traducirá en más ajustes en Italia y en España, que sufrirán los más desfavorecidos, como en Grecia, Irlanda y Portugal, y, en menor medida, en Francia o Gran Bretaña, con un serio recorte del Estado del bienestar (sanidad, educación, pensiones, desempleo, Dependencia…). Y este sacrificio no servirá para salir de la crisis, sino para hundirnos más en ella, para entrar en recesión y no crear empleo. Y así, será más difícil reducir el déficit y pagar la deuda. Y nos pedirán más recortes. Un círculo vicioso que nadie quiere ver, por miopía ideológica de los conservadores europeos, como les achaca Obama.

De Cumbre en Cumbre, hasta la crisis final, en medio de las huelgas y la desconfianza de los europeos: sólo el 41% confía en la UE frente a un 47% que desconfía, según el último Eurobarómetro. Y con dos Europas: Alemania, Francia y los paises del Norte, cuya renta ha crecido, y los paises del sur, con menos riqueza por habitante: España  está ocho puntos por debajo de la eurozona y ha retrocedido a los niveles de 2002. Mientras, nadie habla de reanimar la economía, de hacer frente a los mercados, de dar liquidez y crédito al sistema, de un Plan Marshall europeo para crear empleo, de los 23 millones de parados de Europa. Ni de subir impuestos. Sólo de recortes. Y así nos va.  

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El último recorte de Zapatero

Ha pasado bastante desapercibido, pero Zapatero se despide con un último recorte de 654 millones de euros, la mayor parte en infraestructuras. Mientras el candidato Rubalcaba defiende estímulos europeos al crecimiento, ZP se ha despedido de sus colegas europeos como el mejor alumno de la clase, el que hace recortes hasta el final para rebajar el déficit lo prometido. Aun así, es muy probable que no cumpla, por culpa de las autonomías. E incluso que haya que hacer recortes adicionales en diciembre, si sigue la crisis de la deuda y no crecemos. Lo más grave es que el G-20 no ha aprobado medidas de estímulo y se han sumado a los recortes Francia e Italia, con lo que Europa se va a estacar aún más. Y con ella, España. Eso sí, ahora nos quieren multar por tener mucho paro. No se puede ir a setas y a Rolex.

El Consejo de Ministros del 14 de octubre aprobó un recorte de gastos de 654 millones, para compensar una desviación similar de gastos en desempleo (162 millones), Ley de Dependencia (260 millones), ayudas a los jóvenes y a la vivienda (124 millones), el coste de la intervención en Libia (86 millones) y pago cotizaciones SS de los profesores de religión (21 millones). El recorte se reparte entre todos los Ministerios (incluidos Sanidad y Educación), aunque la mayor parte (500 millones) se corta de infraestructuras, de obras públicas, una partida que “se nota menos” cara al 20-N, pero que es clave para crear empleo.

El problema es que “llueve sobre mojado”: España lleva ya dos años con fuertes recortes de la inversión estatal en infraestructuras (-19% en 2010 y -31% en 2011) e incluso este año, para cuadrar el déficit, sólo se iba a gastar dos tercios de lo presupuestado. Y ahora, menos. Y tanto Ayuntamientos como autonomías han reducido a la mitad su obra pública. Es resultado es menos actividad, menos trabajo para miles de empresas y más paro. Y se estima que entre 2010 y 2014, el recorte de inversión en obra pública será de 50.000 millones de euros.

Zapatero podía no haber hecho este último recorte, que va a frenar aún más el crecimiento y el empleo, y dejárselo a Rajoy, que no iba a notarlo mucho dentro del superrecorte de 30.000 millones que tendrá que hacer en 2012 para cumplir con Bruselas. Pero, una vez más, ZP ha querido ser el alumno más aplicado de la clase y despedirse con los deberes hechos. Quizás el Estado sí cierre 2011 con el déficit previsto (4,8% PIB, tras cerrar septiembre en el 3,42%), pero seguro que no lo harán las autonomías, que ya habían casi alcanzado el déficit previsto (1,3%) a mediados de año. Y si la economía no crece y siguen bajando los ingresos fiscales, quizás haga falta hacer ajuste adicional en diciembre, como ha sugerido ya la Comisión Europea, sobre todo si sigue la crisis de la deuda europea (que seguirá). Claro que en ese caso, lo haría ZP con acuerdo de Rajoy (si gana).

Recortes aparte, el problema de fondo es que la última cumbre del G-20 en Cannes no ha aprobado medidas para frenar la recesión económica que se avecina. Obama y Japón van a seguir la senda de reanimar las economías con la inversión pública, pero Europa sigue por el camino de los ajustes. Ahora, a los recortes de la Europa del sur (incluida Italia, que no crece nada y caerá un 0,2% en el cuarto trimestre), se suma Francia, la segunda economía del continente, que ha aprobado 24.000 millones de recortes hasta 2016 (y subidas de impuestos), con lo que bajará su crecimiento (-0,1 % en el cuarto trimestre y +l 0,6% en 2012). Gran Bretaña, tras los recortes anteriores, está creciendo al 0,2% y sólo crecerá un 0,6% en 2012. Alemania, que podría hacer de locomotora europea, no crecerá nada en el cuarto trimestre de 2011 y sólo 0,8% en 2012. Y Merkel no bajará impuestos hasta 2013 (elecciones).

Europa ahonda así el camino de los ajustes, que le ha conducido a la grave crisis actual, donde hasta Francia está en el punto de mira de los mercados. Es el dilema “austeridad o muerte, valga la redundancia”, que escribe Antón Costas (léanlo). Un camino que en España nos ha llevado al estancamiento y a tener 5 millones de parados. Curiosamente, Bruselas quiere ahora penalizarnos por el paro, después de año y medio forzando el recorte drástico del déficit. Señores, aclárense: a setas o a Rolex. No basta con reformas laborales para crear empleo. Ninguna empresa va a crear empleo, aunque sea gratis, si no confía en vender, si no hay consumo ni inversión. Y menos si no hay crédito. Alguien tiene que tirar de la economía para no caer en el abismo. Y si las empresas no pueden, tendrán que ser los Estados. Es lo que trata de hacer Obama y Japón. ¿Por qué no se explora este camino? Por puros prejuicios ideológicos. Pero el recorte puro y duro ya sabemos adónde nos ha llevado.

El debate está abierto, en el G-20, en el FMI y en la OCDE: Europa se ha pasado de frenada. Pero Merkel, Sarkozy y los conservadores de Bruselas siguen con su miopía ideológica, sumiendo a Europa (desde Grecia a Portugal pasando por España y ahora Italia) en el estancamiento, con altos costes sociales, pobreza y paro. Y sin que veamos el camino de salida de la crisis, tampoco para 2012. Tras el recorte de despedida de Zapatero, Rajoy se estrenará con más recortes para el Presupuesto 2012. Y así, diga lo que diga, no se crecerá ni se creará empleo. Y menos con una Europa renqueante, que nos comprará y visitará menos. Se avecinan unos meses muy duros, para España y para Europa. Hasta que la realidad se imponga y el estancamiento obligue  a Europa a cambiar de rumbo. Si no, se agravará la Europa a dos velocidades, una del Norte que crece (poco) y otra del sur estancada. Pero eso no lo aguanta el euro. Ni una España con más de 5 millones de parados. Hagan algo ya.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Irlanda: Una tregua inestable con España al fondo

Por si no tuviéramos bastante con la crisis de cada día, salta de nuevo la incertidumbre en los mercados financieros, con Irlanda de protagonista y España al fondo. ¿Qué está pasando?. Irlanda es el país de Europa con más déficit público (un 32 % de su riqueza), como secuela de la crisis y por haber destinado 50.000 millones de euros a salvar a sus bancos. Y lógicamente, los inversores o se deshacen de la deuda irlandesa o les piden casi un 11% por financiarles, cuando están comprando deuda alemana a 10 años al 2,5 % (a España nos piden el 4,5%). El riesgo es que Irlanda quebrara como país y tuviera que pedir ayuda al Fondo de Rescate europeo que se creó en mayo para salvar a Grecia (recibió 110.000 millones de euros en préstamos).

Pero esta semana, Alemania echó  más leña al fuego irlandés, al proponer que para el futuro Fondo de rescate europeo, a partir de junio de 2013, los acreedores privados que tengan deuda de un país con problemas asuman una quita de la deuda antes de que el país entre en el Fondo. O sea que si el inversor tiene deuda irlandesa por 100, sólo se le garantizaría cobrar por 70, por ejemplo. Los inversores y los mercados se pusieron de uñas y se lanzaron a vender deuda irlandesa o a prestar más caro a Irlanda (y de paso, a Portugal, Italia y España).
Los líderes europeos trataron de calmar los ánimos desde Seúl, pero Alemania volverá a la carga en diciembre, cuando se debata el nuevo Fondo, porque es el país que más paga: 120.000 millones de los 420.000 avalados por los 16 países del euro. Merkel, quizás con la ayuda de Sarkozy y Cameron, quiere lanzar un mensaje de dureza a los países “manirrotos” y a los que ganan dinero extra financiándolos: “no vamos a pagar los platos rotos”.
De momento, Irlanda no ha pedido ayuda a Bruselas y prepara un ajuste de caballo, con 15.000 millones de euros de recortes para diciembre. Irlanda no es Grecia: no necesita más dinero hasta el verano de 2011, su economía es más eficiente, pero es uno de los dos países del euro que decrece este año (-1,8%).El otro es Grecia (-4,5%).El tercero en este nefasto ranking es España, que sólo crece un 0,2 %. España no es Irlanda ni Grecia, tenemos mucho menos deuda y mucho menos déficit, pero formamos parte, con Portugal e Italia, de la otra Europa: la menos competitiva, la que menos crece, la que tiene un mayor agujero fiscal y comercial.
Y claro, los inversores, o no quieren prestarnos o nos prestan a un interés de usura. Y si cae Irlanda, el efecto contagio hará que España tenga que pagar mucho más por financiarse. Y eso, encarecerá el dinero para todos nosotros  y dificultará aún más la salida de la crisis. Pero no valen ya las frases de “España no es Irlanda”. Hace falta dar confianza a los inversores, con políticas económicas creíbles. Y hace falta que la Unión Europea sea un club unido, donde los más sanos salgan en ayuda de los más débiles. Ninguna de las dos cosas se cumple. Por eso estamos tan a merced de los mercados.