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lunes, 28 de febrero de 2022

¿Pandemia "normalizada"?: 247 muertos diarios

Entre la guerra en el PP y la guerra en Ucrania, ya casi no se habla de la guerra contra el COVID-19, que cumple 2 años. Tras los altísimos contagios de Navidad, ahora nos comportamos como si la pandemia hubiera acabado. Y no es así. La incidencia bajó de 3.267 en enero a 613 el viernes, pero todavía estamos “en riesgo extremo”. Y hay muchísimos muertos: 6.185 fallecidos por COVID-19 en febrero, 247 diarios. Sumamos 12.493 muertos en esta 6ª ola, más del doble que en la 5ª y un tercio que en la 3ª (Navidad 2020), aunque ahora tenemos vacunas. Nadie quiere hablar de muertos COVID y sólo pensamos en  volver a la normalidad”, sin restricciones y con 100% de público en los estadios. Pero la pandemia sigue ahí, con 27.500 contagios el viernes y 248 muertos más. Urge acelerar la vacunación (hay 3,82 millones sin vacunar, 289.500 mayores de 60 años), aumentar las pruebas (se hacen la tercera parte que en Navidad) y reforzar la sanidad pública. Porque el COVID-19 sigue ahí, contagiando y matando.

Enrique Ortega

La pandemia en el mundo sigue con cifras de contagios récord de los dos últimos años, aunque han bajado de 23 millones semanales en enero a 10,6 millones la semana pasada, según los datos de la Universidad John Hopkins. Ya son 435,28 millones de contagiados en el mundo, con Europa en cabeza (176,26 millones), seguida de cerca por América (146,44 millones), según la OMS. Por paises, destacan los contagios acumulados en EEUU (78,93 millones), India (42,92) y Brasil (28,77 millones), seguidos de Francia (22,86), Reino Unido (18,93), Rusia (16,05), Alemania (14,47),Turquía (13,94), Italia (12,76) y España (que roza los 11 millones de contagiados, 1 de cada 4 españoles).

Lo que se ha estabilizado en el mundo son los muertos por COVID-19, que han subido de 45.643 fallecidos a la semana al comienzo del año a más de 70.000 semanales en casi todo el mes de febrero. Son ya 5.948.764 muertos en el mundo, casi la mitad en América (2.618.433) y 1.861.528 fallecidos en Europa. Y rondan el millón los muertos por COVID en EEUU (948.397), con 649.437 en Brasil, 513.843 en India, 343.934 en Rusia, 318.086 en México y 210.538 en Perú, según la Universidad John Hopkins. En Europa, la mayor mortalidad se acumula en Reino Unido (161.797 fallecidos), Italia (154.560), Francia (139.141), Alemania (122.1713), Ucrania (112.459), Polonia (111.316) y España (99.410 muertos por COVID, de ellos 11.358 fallecidos desde el 1 de diciembre pasado).

En Europa, la variante ómicron ha disparado los contagios este año y se mantienen todavía muy elevados a finales de febrero, con una incidencia media de 2.265 casos por 100.000 habitantes, según el ECDC. Los paises con más contagios son Paises Bajos (4.613 contagios), Alemania (2.946 contagios el jueves 24, cuatro veces más que un mes antes), Portugal (2.355), Francia (1.919, la mitad que hace un mes) e Italia (1.331), siendo España el país con menos incidencia de contagios: 613 contagios por 100.000 habitantes el viernes 25, la quinta parte de incidencia que hace algo más de un mes (3.279 el 20 de enero), según Sanidad.

La incidencia en España ha bajado drásticamente, pero todavía estamos en un nivel de “riesgo extremo” (más de 500 contagios/100.000 habitantes), muy por encima todavía del nivel de contagios que teníamos antes de Navidad: 472,90 contagios el 16 de diciembre. Y todavía hay un elevado nivel de contagios diarios: 27.527 contagios el viernes 25, la cuarta parte que en plena Navidad (100.000 contagios el 28 de diciembre) pero casi el triple más de contagios que antes de las fiestas (10.536 contagios el 1 de diciembre). Siguen apareciendo muchos contagiados cada día, a pesar de que ahora se hacen muchas menos pruebas: se ha pasado de un récord de 2.413.264 pruebas semanales el 30 de diciembre (para “salvar la Navidad) a sólo 758.994 pruebas semanales hechas el viernes 25. Se hacen la tercera parte de pruebas de detección (muy pocas en Madrid o Andalucía) y por eso también se detectan menos contagios, aunque un 19,22% de los test y PCR siguen dado positivo (ojo: el 1 de diciembre, las pruebas sólo daban un 7,22% de positivos).

Aunque los contagios han bajado en toda España, sigue habiendo una gran desigualdad entre las autonomías. Hay 12 regiones con una tasa de contagios muy superior a la media (613) y por tanto “en riesgo extremo” (+500): Galicia (999 contagios/100.000 habitantes), Murcia (875), Cataluña (799), Extremadura (755), Asturias (704), La Rioja (699), Comunidad Valenciana (693), Canarias (692), Cantabria y Aragón (683), Castilla y León (678) y Navarra (663). Otras 3 regiones tienen menos una incidencia alta, aunque inferior a la media: Baleares (561), País Vasco (523) y Ceuta (510). Y las 4 restantes están mejor, aunque “en riesgo alto” (de 300 a 500): Melilla (290), Castilla la Mancha (390), Andalucía (393) y Madrid (398), según los datos de Sanidad del viernes.

Los mayores contagios se concentran en los adolescentes (938 contagios entre 12 y 19 años), seguidos de los niños (664 contagios entre los menores de 11 años) y sus padres (752 contagios entre 20 y 29 años, 667 entre 30 y 39 años y 650 entre 40 y 49 años), estando el resto de edades por debajo de la media (613), mientras llama la atención la alta incidencia entre los mayores de 80 años (612 contagios/100.000), teóricamente vacunados al 100%.

Lo más positivo de la pandemia en febrero es que están bajando drásticamente los enfermos COVID hospitalizados y en UCI, aunque todavía son muchos. Las hospitalizaciones por COVID han bajado de 19.314 el 25 de enero a 7.428 el viernes, una cifra similar a los hospitalizados en Navidad (7.732 el 23 de diciembre). También han caído los enfermos COVID en UCIs, de 2.204 el 25 de enero a 1.053 el viernes 25 de febrero, con un 11,38% de camas UCI ocupadas que se dispara en el caso de Cataluña (20,75%) y Aragón (19,74%), siendo la ocupación UCI elevada también en País Vasco (15,8%), Baleares (15%), y Madrid (14,98%).

Lo más preocupante del balance del COVID-19 son los muertos, de los que ya no se habla: en la última semana (viernes 18-viernes 24 de febrero) han fallecido 1.412 personas por COVID-19 (194 muertos diarios), siguiendo la elevada mortalidad de las semanas anteriores (2.003 muertos la semana anterior, 1.760 la anterior, 1.269 la anterior y 1.225 muertos la semana del 21 al 28 de enero), mucho mayor que la mortalidad por COVID de diciembre (327 muertos entre el 10 y 17 de diciembre o 386 muertos entre el 23 y el 30 de diciembre).

Basta mirar los datos oficiales de Sanidad para detectar un fuerte aumento de la mortalidad por COVID, sobre todo este mes de febrero, pero también a lo largo de la 6ª ola. Sólo en febrero se han producido 6.185 muertes por COVID hasta el viernes 25, nada menos que 247 muertes diarias, casi el doble de muertes que en todo el mes de enero (3.750 fallecidos) y cuatro veces más de las muertes contabilizadas en diciembre (1.423). Y contabilizando todos los muertos de esta 6ª ola (14 octubre-25 febrero), suman ya 12.493 muertos, el doble de los 6.226 muertos que en la 5ª ola (junio-octubre 2021) y casi el doble de los 8.124 muertos de la 4ª ola (Semana Santa 2021). Y esta abultada cifra de muertos solo la superó la 3ª ola (octubre 2020-febrero 2021), con 35.400 muertos, aunque entonces no había casi nadie vacunado y hoy lo están el 81 % de los españoles.

En definitiva, que se hablaba de que ómicron era una variante muy contagiosa pero poco letal y ha resultado ser la segunda ola más mortífera, porque ha contagiado a mucha más gente (ya vamos por 6 millones de nuevos contagiados) y eso hace que haya muchos muertos aunque la letalidad haya bajado del 1,6% (23 diciembre) al 0,9% el viernes (9 muertos por cada 1.000 contagiados). ¿Quién está muriendo ahora por COVID? Según los expertos, la mayoría son mayores de 60 años no vacunados (el riesgo de muerte se multiplica por 28), pacientes vacunados con enfermedades previas y mayores vacunados que no tienen la tercera dosis (y donde el riesgo de muerte se multiplica por 15). Un aspecto preocupante es que aumentan los muertos en las residencias de ancianos, aunque se supone que todos están vacunados: los contagios han caído a la mitad en el último  mes (de 15.604 a mediados de enero a 7.096 a mediados de febrero), pero las muertes han aumentado: de 194 (10 al 17 enero) a 247 (18 al 25 de febrero).

Este balance del COVID a principios de 2022, con todavía un alto nivel de contagios, hospitalizaciones, enfermos en UCIs y sobre todo demasiadas muertes, choca con lo poco que se informa cada día de la pandemia. Y,  sobre todo, con la supresión de las restricciones por las autonomías y el Gobierno. Ya no hay limitaciones para la hostelería y el ocio, se va a autorizar el 100% de  en los estadios (en marzo), se han quitado las mascarillas en exteriores y en el patio de los colegios y se plantea quitarla en interiores, incluso en las aulas (cuando sólo el 57% de los niños de 5 a 11 años tienen una dosis de la vacuna). 

Y para colmo, Gobierno y autonomías estudian, esta semana, eliminar la cuarentena obligatoria (10 días) para los contactos estrechos no vacunados de positivos por COVID (para los contactos vacunados, la cuarentena ya se eliminó el 21 de diciembre). Eso se traduce en que si un padre se contagia, su niño puede ir al colegio (sólo el 16.7% de los niños de 5 a 11 años tienen las 2 dosis). Y si es el niño o la madre la que se contagian, el padre puede ir a trabajar aunque no esté vacunado...Y además, el Gobierno sigue adelante con su idea de “normalizar la pandemia”, de tratarla pronto como la gripe y otras epidemias, reduciendo aún más las pruebas y las estadísticas, con lo que nos enteraremos aún menos de los contagios, las hospitalizaciones y las muertes.

Normalizar la pandemia” y tratar de “olvidarla” es un riesgo muy serio porque la COVID 19 sigue ahí y estará presente mientras no se vacune más gente en el mundo y también en España. El ritmo de vacunación mundial avanza lentamente, según los datos de la OMS: sólo está inmunizado el 55,04% de la población mundial, lo que significa que hay 3.300 millones de personas a las que el virus puede contagiar y volver a mutar, provocandonuevas olas” como delta y ómicron. Y el riesgo es mayor en regiones con baja tasa de vacunación, como Europa del este (29% de vacunación en Bulgaria, 34% en Ucrania o 58% en Polonia), Latinoamérica (63% inmunizados), el sudeste asiático (53% inmunizados, 55% en India), el Mediterráneo oriental (36%) y sobre todo África (sólo el 10,72% de la población inmunizada), según los últimos datos de la OMS. Con los aeropuertos abiertos, el COVID viaja.

En España, el porcentaje de población con las 2 dosis es muy elevado: 81,1%, según Sanidad. Pero llevamos varios meses, tras el verano y con el paréntesis de la Navidad, con la vacunación al ralentí: los datos indican que sigue habiendo muchos españoles sin vacunar y eso impide ganar la batalla al COVID-19. Con datos al 24 de febrero, hay 3.827.122 residentes en España, con más de 12 años, sin las 2 vacunas (más 1.409.059 niños de 5 a 11 años sin poner la 1ª dosis). Y lo más preocupante es que esta cifra de no inmunizados se ha reducido poco: había 4 millones sin inmunizar hace dos meses, a mediados de diciembre. Y 4,8 millones hace cinco meses, a mediados de septiembre.

Analizando más quién no está inmunizado (y alimenta los contagios y las muertes), los últimos datos revelan que todavía hay 289.536 mayores de 60 años sin inmunizar (54.432 entre 70 y 79 años y 235.104 entre 60 y 69).Y 1.243.296 personas entre 40 y 60 años sin las 2 dosis (419.572 entre 50 y 59 años y 823.724 entre 40 y 49 años). En total, 1.532.832 personas de más de 40 años sin inmunizar. Y entre los más jóvenes hay que sumar otras 2.294.290 personas sin las 2 dosis (949.382 entre 30 y 39 años, 834.784 entre 20 y 29 años y 510.124 más entre 12 y 19 años). Y eso sin contar que falta vacunar con la 3ª dosis de refuerzo al 7,6% de las personas con más de 60 años (722.000 mayores).

Estos “agujeros” en la vacunación son lo que explican el alto nivel de contagios todavía hoy y, sobre todo, el llamativo número de muertos, principalmente entre los mayores. Y hay otro dato que explica por qué no se habla de los muertos: el 94,15% de todos los muertos por COVID (99.410 hasta el viernes) son mayores de 60 años. Y sólo ha habido 534 muertos con menos de 40 años. Así que hay muchos muertos, más que en Navidad, pero eso no preocupa mucho a la mayoría, que no es mayor. Ni tampoco a las autoridades sanitarias y políticas, empeñadas en “volver a la normalidad”, en asentar la actividad, los negocios y el empleo, olvidarse de medidas restrictivas, que es también lo que quieren la mayoría de españoles. Y al que le “toque”, el contagio, la hospitalización o la muerte, pues mala suerte.

Pero no debía ser así. Todos deberíamos asumir que la pandemia sigue ahí, contagiando y matando (248 muertos el viernes, como si se hubiera estrellado un avión). Y que el COVID-19 seguirá mientras no consigamos que haya más personas vacunadas, en el mundo y en España. Europa, EEUU y los paises ricos deberían movilizar las vacunas al resto del mundo, para frenar futuras variantes. Y en España, urge un Plan de choque para conseguir vacunar a más gente, sobre todo a los mayores de 60 años, acabando de una vez por todas con la mortalidad por COVID en las residencias. Y habría que mantener el nivel de pruebas y test, con un mejor seguimiento de los contagiados, para frenar más radicalmente este “6ª ola”. Todo ello, dedicando más personal y recursos a fortalecer la sanidad pública, sobre todo los Centros de Salud, que siguen colapsados. Pero la clave es no hacer creer a los españoles que la pandemia se ha acabado. Seguimos en guerra contra el COVID, dos años ya,  y no hay que bajar la guardia, porque contagia y mata. Y puede darnos futuras sorpresas.

lunes, 29 de noviembre de 2021

COVID: más vacunas o restricciones en Navidad

Estamos de lleno en la 6ª ola de la pandemia, tras multiplicarse por más de 4 los contagios el último mes y medio, aunque somos el 2º país de Europa con menos incidencia, gracias a que están vacunados el 79,2% de españoles. Pero ahora, la vacunación va lenta y todavía hay 3,8 millones de personas sin las 2 dosis: 145.555 con más de 60 años (tienen 25 veces más riesgo de muerte que los vacunados) y sobre todo, entre 30 y 49 años (2.401.938), más en peligro porque les pueden contagiar sus hijos. Urge un Plan para “repescar” a los no vacunados, acelerar la 3ª dosis a los mayores de 60 años (sólo la tienen 4,5 de 12,2 millones) y vacunar ya a los niños de 5 a 12 años (3 millones), una garantía para sus padres y abuelos. Vacunar, vacunar y vacunar. Mascarillas y distancia social.  Sólo eso puede ayudarnos a “salvar la Navidad” .Y más con la nueva variante "ómicron". Si no, volverán las restricciones y se frenará la recuperación.

Enrique Ortega

La pandemia sigue en el mundo a velocidad de crucero, aunque los contagios llevan 4 semanas creciendo algo menos, 3,93 millones la última semana. Son ya 261,50 millones de personas contagiadas por COVID 19 en 193 paises, el 3,33% de la población mundial, según los datos de la Universidad John Hopkins. El continente más afectado sigue siendo América, con 96,52 millones de contagios, pero se le acerca Europa (85,40 millones) y les siguen de lejos el Sudeste asiático (44,49 millones), el Mediterráneo oriental (16,71), Pacífico (10,04) y África (6,25 millones de contagiados), según la OMS. Por paises, sigue liderando el ranking Estados Unidos (48,22 millones de contagiados, el 14,6% de su población), India (34,58) y Brasil (22,08), seguidos a distancia por Reino Unido (10,20 millones de contagios, el 15% de su población), Rusia (9,4 millones), Turquía (8,74), Francia (7,72), Irán (6,10), Alemania (5,80) Argentina (5,32), España (5,13 millones, el 10,8% de la población), Colombia (5,06), Italia (5) y México (3,88 millones de contagiados).

Los muertos por la pandemia son también elevados, pero también llevan 6 semanas bajando ligeramente, con 48.367 fallecidos en el mundo la última semana. Hoy se alcanzan los 5.199.920 muertos por COVID 19 (3,25 millones fallecidos este año 2021, el 63% del total), según la Universidad John Hopkins. Casi la mitad de los muertos se han producido en América (2.344.023), seguida a distancia por Europa (1.532.738 muertos) y Sudeste asiático (705.060), junto al Mediterráneo oriental (308.422), África (152.631) y el Pacífico (140.116 muertes), según la OMS. Por paises, destaca la alta mortalidad en EEUU (776.639), Brasil (614.278) e India (468.790), seguidos por México (293.897 muertos), Rusia (267.527), Perú (201.108), Reino Unido (145.218), Italia (133.647), Irán (129.629), Colombia (128.437), Francia (119.875), Argentina (116.529), Alemania (100.960), Ucrania (90.345) y España (87.955 muertos).

En Europa, los contagios se han disparado en noviembre, rondando una incidencia de 500 contagios por 100.000 habitantes, según el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC), que vaticina una subida en las próximas dos semanas, sobre todo en la Europa del norte y del este, menores en España, el 2º país con menos incidencia del COVID, con 171,68 contagios/100.000 habitantes (tras Suecia: 138). Estamos muy lejos de la incidencia del Reino Unido (862), Alemania (852), Francia (388), Portugal (300) e Italia (220) y sobre todo, del nivel de contagios de Austria (2.089 por 100.000 habitantes), Chequia (1.950), Bélgica (1.706) o Paises Bajos (1.592), según los últimos datos de Sanidad.

Pero en España, los contagios se han disparado desde el suelo de la 5ª ola (40,52 contagios el 14 de octubre) y podemos hablar de una 6ª ola de la pandemia, con los contagios creciendo cada día con más fuerza (se han cuadruplicado en mes y medio). Y otra vez, la incidencia es muy desigual por autonomías. Sanidad ha cambiado el semáforo de colores que indica el peligro según el nivel de contagios, debido a la alta vacunación, con lo que ahora hay que tener el doble de contagios para cada nivel de riesgo. Tenemos 2 autonomías en riesgo “alto” (incidencia de 300 a 500): Navarra (499,25) y el País Vasco (387,66). Otras 14 regiones están en riesgo “medio” (incidencia de 100 a 300), donde está la media de España (171,68): Aragón (292), Cataluña (223), Baleares (217), Castilla y León (204), Murcia (184), La Rioja (184), Comunidad Valenciana (176), Canarias (157), Galicia (148), Melilla (134), Cantabria (130), Madrid (126), Asturias (124) y Castilla la Mancha (100,53). Y sólo están en riesgo “bajo” (incidencia de 50 a 100) las 3 regiones restantes: Andalucía (89), Ceuta (83) y Extremadura (72).

Ahora se hacen más pruebas (test y PCR) que antes (770.000 la última semana frente a unas 500.000 a principios de octubre), lo que permite detectar más contagiados, con un porcentaje de 6,08% contagiados en las pruebas, el doble que a principios de noviembre (2,79%).Es importante analizar en qué edades se concentran los contagios, según Sanidad: las mayores tasas se dan entre los niños menores de 11 años (274 contagios por 100.000 frente a 171,68 de media), todavía sin vacunar, y entre sus padres, los que tienen de 40 a 45 años (204 contagios) y los de 30 a 39 años (174 contagios), siendo también mayor que la media los contagios entre 60 y 69 años (¿sus abuelos?), 173 por 100.000, aunque son más bajos entre 70 y 79 años (145) y los mayores de 80 años (103). Pero curiosamente, el nivel más bajo de contagios se da entre los adolescentes (89,90 contagios), gracias a su alta vacunación (84,2% con las 2 dosis, el porcentaje más alto entre los menores de 40 años).

El aumento de contagios ha supuesto también un aumento de las hospitalizaciones: había 3.385 enfermos de COVID en hospitales (frente a 1.730 a finales de octubre), un 2,73% de las camas hospitalarias, aunque el porcentaje es más alto en País Vasco (3,07%), según Sanidad. También aumentan los enfermos en UCIs: 597 el viernes, cuando sólo había 435 a finales de octubre. Ocupan el 6,50% de las camas UCI, aunque el porcentaje es más preocupante en Cataluña (7,80%), Madrid (7,71%), La Rioja (7,55%) y Comunidad Valenciana (6,99%). De los que acaban en las UCIs, la gran mayoría son pacientes sin vacunar (10 de 11 en la Comunidad Valenciana, todos en Murcia y Navarra) y en algunos casos, mayores de 60 años sin la 3ª dosis y con patologías previas.

La mortalidad sube algo respecto a las últimas semanas, aunque es menor que en septiembre y octubre: han muerto por COVID en España 145 personas la última semana (viernes 19-viernes 26 noviembre), según Sanidad, algo más que en la semana anterior (137 muertes) y la 2ª de noviembre (136 muertos), aunque menos que en la 1ª semana de este mes (169 muertes) y que en la última semana de octubre (158 muertes). Como  indica Sanidad, las personas no vacunadas de entre 60 y 80 años (todavía 145.838) tienen 25 veces más riesgo de muerte por COVID que las que tienen la pauta completa. En las residencias, donde todavía hay personal y visitas no inmunizadas, los contagios se han disparado: 249 contagios por COVID hace dos semanas, frente a 88 y 59 en las dos primeras semanas de noviembre, aunque hubo sólo 6 muertes, según los datos del IMSERSO.

Ahora, de cara al final de año, preocupa el mayor contacto entre las personas, primero este puente de diciembre y luego la Navidad, dos factores que podrían disparar los contagios y  superar los 400 contagios por 100.000 habitantes a finales de año, porque crecen exponencialmente (se duplican en semanas), como se está viendo ya en Europa. Tampoco ayuda el invierno (el frío dificulta la ventilación de locales, colegios y trabajos) y la esperada epidemia de gripe, que podría ser más virulenta al no haberse desarrollado apenas el invierno pasado. Y luego están las mutaciones del virus, la última descubierta en Sudáfrica (la variante “ómicron”, muy contagiosa y más peligrosa) y detectada ya en Bélgica, Paises Bajos, Alemania, Italia, Portugal, Dinamarca y Reino Unido, provocando que Europa cierre todos los vuelos con 7 paises del sur de África.

El riesgo de un mayor repunte del COVID 19 es muy evidente y deberían tomarse mayores restricciones (como están haciendo Austria, Alemania, Francia y casi todos los demás paises europeos),  además de reiterar la necesidad de higiene de manos, distancia y mascarilla, que debería ser obligatoria en exteriores. Una vez más, Sanidad y las autonomías han sido incapaces de acordar restricciones comunes y cada región va a su aire, tomando medidas unilaterales con permiso o no de sus jueces. En el País Vasco, el Tribunal autonómico (ideológicamente muy señalado) ha vuelto a negarles una restricción: exigir el pasaporte COVID en la hostelería y locales de ocio. Pero los Tribunales sí lo han autorizado en Navarra, Cataluña, Baleares, Galicia y Murcia, estando a la espera Aragón, Canarias y la Comunidad Valenciana. Y las demás autonomías, con Madrid a la cabeza, no creen que haya que exigir el pasaporte COVID (defienden “la libertad”… de los no vacunados a contagiarnos) ni restringir más horarios ni aforos en hostelería y ocio.

Las restricciones podrían ayudarnos a “salvar la Navidad”, pero lo más efectivo es acelerar la vacunación, que se ha ralentizado en los últimos dos meses. Buceando en los datos de Sanidad (25 noviembre), se ve que había 4.853.904 adultos sin vacunar el 23 de septiembre y el viernes seguía habiendo 3.850.369 adultos sin vacunar: sólo 1 millón menos sin vacunar en 2 meses. Es urgente aprobar un “Plan de repesca”, para facilitar la vacunación completa de esos 3,8 millones de españoles adultos. Sobre todo de tres grupos: los mayores de 60 años (los más vulnerables) que no han completado las 2 dosis (145.555 el viernes), los que tienen entre 40 y 49 años (982.048 todavía sin inmunizar) y los que tienen entre 30 y 39 años (1.419.890 sin las dos dosis todavía), dos grupos de edad que tienen también un alto riesgo, porque pueden tener hijos menores de 11 años, el colectivo donde más está atacando el virus. Además, hay que acelerar la 3ª dosis en los mayores de 60 años, que también va retrasada: la han recibido 4,5 millones de un total de 12,2 millones. Y urge empezar a vacunar a los menores de 11 años (3 millones), ahora que se ha autorizado la vacuna de Pfizer. Sería una garantía para salvar el curso y preservar el contagio de padres y abuelos.

Pero todo este reto de mayores vacunaciones  no es posible si no se refuerza la sanidad pública, en especial los Centros de salud, que están colapsados: no pueden atender a los enfermos no COVID y no dan abasto para vacunar. El problema se va a agravar con las fiestas de Navidad (habrá menos personal) y, sobre todo, a partir del 31 de diciembre, porque la mayoría de las autonomías van a despedir al personal sanitario que contrataron extra en 2020, por la emergencia del COVID: casi 28.000 sanitarios que se incorporaron como refuerzo por la pandemia, un 40% de los contratados, serán despedidos antes de final de año, según el sondeo que ha hecho la Cadena Ser. Sólo se mantendrán las plantillas en Cataluña, la Rioja y Castilla y León. Y eso a pesar de que las autonomías dispondrán de más recursos que nunca en 2022: 112.213 millones (+6,3%) de adelantos a cuenta, destinados básicamente a financiar la sanidad, la educación y las prestaciones sociales.

Y por supuesto, a medio plazo, el gran reto del mundo es vacunar a los paises más pobres, porque aunque Europa o EEUU tengan al 70% de su población vacunada, en  los paises pobres sólo esta vacunada el 3% de su población , en África el 7% , en la India el 30%, en Indonesia un 34% y en Rusia un 38% (ver mapa) . Y así, el riesgo del COVID 19 se fortalecerá en los paises en desarrollo y  acabará llegando a Occidente, poniendo a prueba sus vacunas y su salud, como ha pasado con la variable Delta de la India o la ómicron de Sudáfrica. O ayudamos a vacunar a todo el mundo (iniciativa COVAX) o no acabaremos de salvarnos de esta pandemia, como insiste la OMS.

En definitiva, urge hacer frente con todos los medios a esta 6ª ola, que podría dispararse en Navidad, como ya vimos el año pasado. Eso supondría más enfermos y más muertos, pero también pondría en peligro la recuperación de la economía, que está siendo más débil de lo previsto en España, por la tremenda subida de los precios y el atasco en el comercio mundial, que afecta a muchas empresas. Y ahora, si Europa se hunde en una grave ola de COVID (que podría causar 500.000 muertos de aquí a marzo, según la OMS), la recuperación europea también pinchará y eso nos afectará mucho. Así que hay que vacunar más (en España y en todo el mundo) y restringir contactos lo que haga falta. Por salud y economía. 

lunes, 25 de octubre de 2021

La pandemia, casi bajo control

Tras 20 meses interminables, la pandemia parece bajo control, aunque con incertidumbres ante un invierno donde se unirá la gripe y nuevas variantes (Delta Plus). De momento, España lleva desde el 6 de octubre con una incidencia “baja”, inferior a los 50 contagios por 100.000 habitantes, el mejor dato en toda Europa. Y han bajado drásticamente las hospitalizaciones, enfermos en UCIs y muertes (30 el viernes). Pero no cantemos victoria, porque los contagios repuntan ligeramente en los últimos 10 días, por la mayor movilidad en el puente del Pilar. Y se ha atenuado el ritmo de vacunaciones, complicándose inmunizar a todos los mayores de 40 años (falta poner la 2ª dosis a 1.626.000 personas) y a los más jóvenes (falta inmunizar a  otras 3.184.000 personas de 12 a 40 años). Hay que seguir con mascarilla en interiores y distancia (incluyendo colegios), al menos hasta primavera. No podemos dar marcha atrás, con la recuperación en marcha. Y urge reforzar la atención primaria, destrozada  por la pandemia.

Enrique Ortega

La pandemia en el mundo lleva dos meses mejorando, con una fuerte bajada en los contagios diarios (de 4,6 millones a finales de agosto a 2,9 millones ahora), salvo en Rusia y la Europa del Este. Hoy son ya 243,66 millones de personas contagiadas por COVID 19 en 193 paises, el 3,2% de la población mundial, según la Universidad John Hopkins. El continente más afectado sigue siendo América, con 92,64 millones de contagiados, seguido de cerca por Europa (74,46)) y, a distancia, el sudeste de Asia (43,72), el Mediterráneo oriental (16,20), el Pacífico (9,19) y África (6,12 millones), según la OMS. Por paises, lideran los contagios EEUU (45,44 millones), India (34,18) y Brasil (21,72), seguidos a distancia por Reino Unido (8,81 millones), Rusia (8,11), Turquía (7,85), Francia (7,22), Irán (5,86), Argentina (5,28), Colombia (4,99), Italia (4,74), España (4.997.732 contagiados) y Alemania (4,47 millones).

Los muertos por la pandemia en el mundo también llevan ocho semanas bajando, de 69.500 semanales a finales de agosto a unos 49.000 ahora. Hoy se alcanzan los 4.948.516 muertos por COVID 19 (3 millones de ellos fallecidos este año 2021, el 60% del total), según la Universidad John Hopkins. Casi la mitad de los muertos se han producido en América (2.272.988 fallecidos) y otra cuarta parte larga en Europa (1.394.726 fallecidos), seguidas del sudeste de Asia (686.348 muertos), el Mediterráneo oriental (298.038), África (149.696) y el Pacífico (125.914 muertos), según la OMS. Los paises con más muertos por la pandemia son EEUU (735.941), Brasil (605.644) e India (454.712 fallecidos), seguidos a distancia por México (286,346 muertos), Rusia (226.464), Reino Unido (139.950), Italia (131.826), Colombia (127.067), Irán (125.223), Francia (118.405), Argentina (115.826), Alemania (95.121) y España (87.132 muertos, 36.300 de ellos este año 2021).

En Europa, los contagios por COVID 19 han aumentado en octubre, alcanzando ahora una media de 190 contagios por 100.000 habitantes, según el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC), que vaticina una subida de la incidencia en las próximas dos semanas, sobre todo en la Europa del Este y Alemania, con bajadas en España, que es hoy el país europeo con menor incidencia: 44,49 contagios por 100.000 habitantes (últimos 14 días) el viernes 22 de octubre, frente a 62 contagios en Italia, 83 en Portugal, 96 en Francia, 172 en Alemania y 894 contagios en Reino Unido, donde la epidemia está descontrolada (tenían 650 contagios hace un mes). Y preocupan los repuntes en la Europa del Este, especialmente en Lituania (1.163 contagios/100.000 habitantes), Estonia (1.086), Rumanía (942), Eslovenia (624), Bulgaria (498) y Hungría (484).

España ha ido reduciendo drásticamente el nivel de contagios de esta 5ª ola, desde el “techo” alcanzado el 27 de julio (701,92 contagios por 100.000 habitantes) a sólo 69 contagios dos meses después (24 de septiembre) y un “suelo” de 40,52 contagios el pasado 14 de octubre. Y a partir de ahí, han vuelto a aumentar los contagios día a día, muy suavemente, probablemente por la mayor movilidad durante el puente del Pilar, alcanzando los 44,49 contagios por 100.000 habitantes el viernes 22 de octubre, según Sanidad. Una incidencia que coloca a España en riesgo “bajo”, aunque hay 6 autonomías en riesgo “medio” (contagios de 50 a 150): País Vasco (69,26), Navarra (61,25), Baleares (59,73), Cataluña (59,46) y Murcia (55,12). Pero también hay otras 3 regiones en situación de “normalidad” (menos de 25 contagios/100.000 habitantes): Galicia (14,14), Ceuta (21,38) y Asturias (24,93).

Los nuevos contagios se producen casi todos (del 85 al 100% de los positivos) por la variante Delta (India), más contagiosa y proclive a la hospitalización. Y siguen contagiándose más que la media los niños (55,51 contagios/100.000 habitantes en menores de 11 años), los jóvenes (48,39 contagios entre 30 y 39 años) y “cuarentones” (49,76 contagios entre 40 y 49 años), según Sanidad. Han vuelto los contagios a los mayores de 80 años (40,13 contagios) aunque son menos graves porque están todos vacunados. Ahora  se están haciendo menos pruebas (PCR y test antígenos), unas 530.000 diarias frente a 717.000 a principios de septiembre, pero han bajado mucho los positivos: son el 2,23% de media (sólo País Vasco, Aragón, Comunidad Valenciana y Murcia superan el 3% de positivos), todos por debajo del 4% que la OMS utiliza como umbral para considerar una pandemia “bajo control”. Eso sí,  la velocidad de transmisión (Rt) del virus ha subido al 0,95 (cada positivo contagia casi a otro), cuando hace un mes era 0,64. Y preocupa que en 6 autonomías supere el 1 (Asturias, País Vasco, Castilla y León, Navarra, Murcia y Comunidad Valenciana).

Esta bajada drástica de positivos y contagiados se traduce en una caída importante de las hospitalizaciones por COVID: de alcanzar un máximo de 10.578 hospitalizados (el 8,90% de las camas disponibles) el 2 de agosto se pasó a 6.245 el 3 de septiembre y a 1.730 este viernes 22. Un 1,41% de ocupación hospitalaria, un “riesgo bajo”, sólo algo mayor en el País Vasco (3,07%), Madrid (2,22%) y Baleares (2,06%), con las otras 16 regiones en situación de “normalidad hospitalaria” (menos 2% camas COVID), según Sanidad. En paralelo, también han caído drásticamente los enfermos COVID en UCIs: de un máximo de 2.031 camas ocupadas el 9 de agosto (el 21,98  % de las UCIS) se pasó a 1.460 el 3 de septiembre y a 435 camas COVID en UCIs el viernes. Un 4,78% de ocupación UCI, que significa “normalidad”, aunque se supera en Cataluña (7,80%), Madrid (7,71%), La Rioja  (7,55%), Comunidad Valenciana (6,99%), y León (6,45%), Aragón (6,36%), Baleares (6,06%) y País Vasco (6,03%), todas en riesgo “bajo” (5-10% de ocupación UCIs).

Estas menores hospitalizaciones y estancias en UCIs se traducen en menos muertes por COVID 19: han pasado de 1.530 muertes la cuarta semana de agosto a  446 muertes la tercera semana de septiembre, 315 la primera semana de octubre y 158 muertes la última semana (viernes 15 al viernes 22 de octubre), con “sólo” 30 muertos el viernes (frente a 44 hace un mes). Las autonomías con más muertos la última semana son Andalucía (+11), Madrid (+9), Aragón (+7), Comunidad Valenciana (+6) y País Vasco (+5), sobre todo personas sin vacunar de más de 40 años y patologías previas. Mientras, en las residencias siguen bajando drásticamente los contagios (de 1.311 la 1ª semana de agosto a 190 semanales ahora) y las muertes (de 172 semanales en agosto a 14 la última semana).

Esta importante mejoría en la pandemia, desde los contagios y hospitalizaciones a las muertes, se debe básicamente a las vacunaciones, que sitúan a España a la cabeza de Europa y del mundo, aunque se han “ralentizado” después del verano, básicamente porque es más difícil “repescar” a los no vacunados y porque sigue habiendo una minoría que no quiere vacunarse. Con los últimos datos de Sanidad (21 de octubre) son ya 37.954.027 personas las que han recibido 1 dosis  (el 80% de la población total y el 90,1% de los que pueden vacunarse) y 37.199.581 personas las que tienen ya las 2 dosis (el 78,4% de toda la población y el 88,3% de los mayores de 12 años, los que pueden vacunarse).

Estas cifras reflejan que todavía hay muchas personas sin vacunar totalmente, lo que alimenta los nuevos contagios, hospitalizaciones y muertes. En total, son 4.811.569 personas mayores de 12 años. Lo prioritario debería ser inmunizar a los mayores de 60 años, donde todavía hay 171.645 personas pendientes de completar las 2 dosis (43.571 tienen entre 70 y 79 años y 128.034 entre 60 y 79 años). Y también completar la vacunación de otras 1.455.522 personas entre 40 y 60 años. El tercer frente es vacunar completamente a los más jóvenes, donde más se concentran los contagios: falta inmunizar a 3.184.699 personas entre 12 y 40 años, siendo la franja con más retraso las personas con 30 a 39 años (faltan 1.502.337), seguidas de lejos por los que tienen de 20 a 29 años (falta inmunizar a  970.422 jóvenes) y los de 12 a 19 años (faltan 711.940).

Habría que centrar los esfuerzos en vacunar antes de Navidad a la mayoría de esos 4,8 millones de personas “pendientes”, sobre todo a los mayores de 60 años, que son más vulnerables. Y acelerar la 3ª dosis de la vacuna de la COVID, junto a la vacuna de la gripe a los mayores de 70 años, lo que va a exigir un tremendo esfuerzo a los centros de salud, porque son 6.864.517 mayores a los que pinchar en los dos brazos. No parece que muchas autonomías estén preparadas para este enorme esfuerzo de intendencia. De hecho, en Madrid anunciaron que se iba a poner la doble vacuna  a los mayores de 70 años desde hoy 25 de octubre, pero los ambulatorios dicen que “no saben nada”.

Esto revela la grave situación de la atención primaria, de los ambulatorios y centros de Salud, “destrozados” tras 20 meses en primera línea de la pandemia. Faltan medios y personal y hay un exceso de cansancio y tensión, sobre todo en las grandes ciudades, con un enorme retraso en la atención a los pacientes no COVID. Baste un ejemplo. He intentado pedir cita con mi médico de cabecera, en un Centro de Salud de Madrid, y por Internet me han dicho que “no hay cita en las próximas 2 semanas”. Y no conseguí que me cogieran el teléfono. Al final, tuve que ir en persona y ser atendido por “una médico de urgencia” sobrepasada…

La situación de la atención primaria post COVID es tan preocupante que Sanidad y las autonomías han acordado aprobar antes de fin de año un Plan de acción para reforzarla, tomando como referencia el Marco estratégico para la atención primaria que se aprobó en abril de 2019 y que no se llegó a aplicar totalmente. Urge poner dinero sobre la mesa y abrir la contratación inmediata de médicos de familia y enfermeras (faltan 9.500 médicos de familia y pediatras para acercarnos a la media europea, además de 20.000 enfermeras), invirtiendo también en nuevos centros de atención primaria en las zonas más colapsadas de las grandes ciudades y en los pueblos de la España vaciada. Si no se hace, será imposible recuperar la atención sanitaria de antes del COVID, que ya era precaria en muchas zonas. Y los españoles lo afrontan contratando un seguro privado de salud: ya lo tienen 11 millones de personas (el 23%), casi medio millón más que antes de la pandemia.

Mientras, es importante no bajar la guardia frente al COVID, que sigue ahí. Eso exige mantener las medidas de prevención, en especial respetar la distancia de seguridad y mantener las mascarillas en interiores (paises que no las utilizan, como Reino Unido, estudian ahora imponerlas). La presidenta de Madrid ha querido de nuevo ser “la abanderada de la libertad”, anunciando que “va a quitar las mascarillas a los niños en los patios de los colegios”. Pero Sanidad le ha recordado que la Ley no lo permite si no se garantiza la distancia de seguridad, lo que la ha obligado a “recular” y admitir que se podrá quitar la mascarilla si se respeta la distancia de seguridad (difícil con los más niños), lo mismo que ya se hace en toda España. Y aunque hay presiones de muchas autonomías para quitar las mascarillas en interiores, los expertos dicen que no debía hacerse hasta la primavera.

Y es que temen ahora que el invierno y la gripe compliquen la pandemia. Y también que el COVID, al reducir su presencia, mute en nuevas variantes más peligrosas. De hecho, en Reino Unido se ha detectado una nueva variante, la Delta plus (denominada AY.4.2.) que supone ya un 6% de los contagios británicos y es 10 veces más virulenta en la transmisión, según los expertos. Y parece que ha llegado ya  44 paises, entre ellos a España (Cataluña dice que ha detectado 5 casos...), aunque no se hacen suficientes secuenciaciones de las pruebas PCR para saber su alcance real.

En resumen, que la pandemia parece bajo control (“casi”), pero todavía hay muchos riesgos, ligados a que todavía no se ha completado la vacunación (quedan 4,8 millones de españoles sin inmunizar), que hasta final de año no habrá una vacuna autorizada para los niños (5.330.968 menores de 12 años, que se pueden contagiar y contagiar a su familia) y que con el invierno y la gripe el COVID podría mutar y ser más virulento. Y hay otro riesgo del que no se habla: fuera de Europa (70% adultos vacunados), la vacunación en el mundo va muy retrasada: sólo un 8% en África, el 55% en Asia y Oceanía, el 60% en Norteamérica y el 65% en Latinoamérica, lo que podría afectarnos muy negativamente si se reducen los controles para viajar. Así que ojo: tenemos que seguir vigilantes y cuidándonos. Por la salud y la economía.