Mostrando entradas con la etiqueta cuota hipotecas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuota hipotecas. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de diciembre de 2024

Bajan tipos, pero suben pisos e hipotecas

El Banco Central Europeo (BCE) ha bajado hoy jueves el precio oficial del dinero, un -0,25%, hasta el 3%. Es la 4ª bajada de tipos desde junio, tras las 10 subidas hechas en 2023 y 2024, que pusieron los tipos en el 4,5%. Esta bajada ha sido posible porque los precios siguen moderados, en Europa y en España, pero los tipos son aún demasiado altos, dado que la economía europea está estancada y Alemania en recesión. Pero el BCE no quiere bajarlos más rápido y quedarán en el 2% en 2025, aunque dependerá de los conflictos geopolíticos y las medidas de Trump, que podrían relanzar la inflación. Mientras, familias, empresas y Gobiernos disfrutan ahora de tipos más bajos, pero mucho más elevados que en 2022. Y aunque ha bajado el Euribor (2,395% en diciembre), como los pisos son ahora mucho más caros, hay que pagar más de cuota hipotecaria que en 2021,2022 y 2023. Así que aunque bajen los tipos, comprar piso es más caro.

                            Enrique Ortega

La inflación europea parece controlada (2,3% en noviembre la UE-27 frente al 10,6% que llegó a alcanzar en octubre de 2022) y eso ha decidido al BCE a abrir la mano y volver a bajar hoy un -0,25% los tipos de interés, dejando el tipo de referencia  en el 3%, el precio del dinero que teníamos en 2006. Es la 4ª bajada de tipos que hace el BCE, tras las de junio, septiembre y octubre de 2024, rebajado los tipos oficiales del 4,50 al 3%. Unas bajadas que todavía no compensan las 10 subidas de tipos aprobadas por el BCE entre julio de 2023 y septiembre del 2024, que dispararon el precio del dinero del 0% (en que estaban desde marzo de 2016) hasta el 4,50%, el tipo más alto desde mayo de 2001.

Esta 4ª bajada de tipos del BCE sigue la senda de las bajadas hechas por otros grandes bancos centrales. Así, la Reserva Federal USA, que marca la política monetaria mundial, hizo su 1ª  bajada de tipos en septiembre de 2023, tras haberlos subido 11 veces desde marzo de 2022 (hasta un máximo del 5,25%). Y los bajó por 2ª vez, el 7 de noviembre de 2023, dejándolos en el 4,50% actual. Y el Banco de Inglaterra, que también subió 14 veces sus tipos oficiales (del 0 al 5,25%, entre julio de 2022 y septiembre de 2023), empezó a bajarlos también en agosto de 2024  y por 2ª vez en noviembre pasado, dejándolos en el 4,75% actual.

El BCE ha bajado los tipos más veces (4 en vez de 2) y los mantiene más bajos (3% en vez del 4,50 y el 4,75% de USA y Reino Unido) porque la economía europea está estancada y apenas crece: tiene que suavizar “el ricino monetario” que aplicó contra la alta inflación y que ha provocado un mayor debilitamiento de la economía europea. En 2023, la UE-27 sólo creció un +0,4%, siete veces menos que la economía USA (+2,9%) y algo más que Reino Unido (+0,3%), mientras Alemania cerró en recesión (-0,3%). Y para este año 2024, la Comisión Europea prevé un crecimiento bajo, del +0,9% en la UE-27, con Alemania otra vez en recesión (-0,1%), un bajo crecimiento de Italia (+0,7%) y Francia (+1,1%) y mayor en España (+3%). Y mientras, EEUU crecerá el triple (+2,7%) y Reino Unido un +1%.

Así que no está la economía europea como para tener tipos altos, aunque esos mayores tipos de EEUU y Reino Unido estén atrayendo capitales y fortaleciendo el dólar, en perjuicio del euro, que sigue depreciándose casi un -7% (ha llegado a cotizar en noviembre a 1,042  dólares, cuando cotizaba a 1,119 dólares en agosto). Este es otro motivo de preocupación para el BCE, porque si el euro sigue depreciándose y cotiza a 1x1 con el dólar, las importaciones europeas que se hagan en dólares (energía y equipos) serán más caras y eso reanimará la inflación, que ahora parece controlada. Pero de momento, preocupa más el estancamiento de la economía europea, que exige bajar los tipos para reanimarla.

De hecho, muchos expertos critican al BCE por haber aplicado este ajuste monetario tan drástico, esa subida de tipos del 0 al 4,50% en sólo 14 meses, que fue la puntilla para la débil economía europea. Ya insistí al escribir sobre las 10 subidas de tipos de 2022 y 2023 que podía provocar este “estancamiento” y que no era una política correcta, como señalaban muchos expertos, porque la inflación de los últimos años era una inflación de costes (básicamente, por la subida de la energía), una “inflación de oferta” y no la típica “inflación de demanda” que teníamos a principios de siglo, cuando los precios subían por el fuerte crecimiento económico y el exceso de consumo, con lo que la subida de tipos sí resultaba efectiva para “enfriar la economía”. Pero en 2022 y 2023, los precios subieron no por un exceso de consumo sino por la subida del gas, el petróleo y las materias primas, más los embudos en las cadenas de suministro y el comercio internacional. Así que la subida de tipos poco podía hacer y de hecho, la bajada drástica de la inflación se ha conseguido por medidas de los Gobiernos en los mercados energéticos y las ayudas a familias y empresas, no con las subidas de tipos, que han hundido a economías, familias y empresas.

El propio Banco de España, que cree que las subidas de tipos han servido para “anclar las expectativas, para evitar males mayores (que subieran más los salarios y los márgenes empresariales, disparando más la inflación), reconoce y cuantifica el daño que han hecho a la economía española estas subidas de tipos: han restado al crecimiento un -2,65% del PIB entre 2022, 2023 y 2024, lo que supone un coste cercano a los 40.000 millones de euros. Un coste que han sufrido directamente en sus bolsillos las familias (al pagar más por hipotecas y créditos), las empresas y hasta los Gobiernos, al encarecerse su deuda. Y aunque han bajado los tipos, todos pagan ahora mucho más que en 2021 y 2022.

Las familias españolas se han beneficiado de la bajada de la inflación, pero a un alto coste para los que pagan una hipoteca o un crédito. Así, los 4 millones de familias que están pagando una hipoteca se han “empobrecido”, al subirles su cuota mensual: los tipos medios de las hipotecas pasaron del 1,38% en 2021 al 2,96 en 2022 y al 3,80% en diciembre de 2023, estando ahora (octubre 2024) en el 3,20%, todavía por encima de 2021 y 2022, según los datos del Banco de España. Y los créditos personales (para comprar un coche, un electrodoméstico o un viaje) han pasado del 6,10% en 2021 al 7,69% a finales de 2023 para costar en octubre un 7,41%, subiendo también el tipo de las tarjetas. A lo claro: una hipoteca de 150.000 euros, a 25 años y un tipo variable del Euribor+1%, costaba en noviembre de 2021 una mensualidad de 532,85 euros, pasó a 878,81 euros en noviembre de 2023 y ahora cuesta algo menos, 751,42 euros, pero mucho más que hace 3 años.

Las empresas también han sufrido la dureza de la subida de tipos y aún pagan más por el dinero que antes del ajuste. Así, el tipo por descubierto saltó del 1,56% en 2021 al 4,79% en diciembre de 2023 y en octubre estaba en el 4,46%, según el Banco de España. Los créditos de hasta 250.000 euros pasaron del 1,69% en 2021 al 5,33% a finales de 2023 y todavía cuestan el 4,43%.Los créditos de 250.000 euros a 1 millón saltaron del 1,29% en 2021 al 5,08% en 2023 y están ahora en el 4,11%. Y los créditos de más de 1 millón de euros, que costaban el 1,04% en 2021, saltaron al 4,98% en 2023 y estaban en octubre en el 4,22%.

Y la subida de tipos también hizo daño a los Estados, al encarecer su deuda, que siguen colocando a tipos muy altos aunque hayan bajado los tipos. El bono español a 10 años pasó de pagar el 0,415% de interés en noviembre de 2021 al 3,65% en diciembre de 2022 y un máximo del 3,949% en septiembre de 2023, bajando ahora (diciembre 2024) al 2,763%. Eso se traduce en que España tiene que pagar más intereses por su deuda (39.078 millones en 2024, frente a 30.175 millones pagados en 2022), con lo que se puede gastar menos de lo que haría falta en sanidad, educación, dependencia, ayudas públicas y pensiones.

Como se ve, el coste económico y social de la “ortodoxia monetaria” del BCE ha sido alto y no se compensa con las 4 bajadas hechas desde junio. Pero hay un sector que ha salido muy beneficiado estos años: la banca, gracias a los mayores intereses cobrados a familias, empresas y Estados. Así, los 6 grandes bancos españoles aumentaron sus beneficios un +28% en 2022 (ganaron 20.850 millones) y otro +26,4% en 2023 (26.088 millones). Y con el retraso en las bajadas de tipos del BCE, los 6 grandes bancos españoles han ganado un +19,7%% más en 2024 (23.656 millones de enero a septiembre),un beneficio histórico. 

Ahora, el BCE irá decidiendo que hace con los tipos “mes a mes, con un ojo puesto en la inflación y el otro en la marcha de la economía. En principio, su objetivo es aprobar más bajadas de tipos en 2025, al menos 4 más de -0,25% cada una, para dejar los tipos en el 2%, para el verano o para fin de año (si hay problemas por medio). Los riesgos de que repunte la inflación son elevados, por varias causas: los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, así como la incertidumbre geopolítica internacional, especialmente la toma de posesión en enero de Donald Trump y el temor a que imponga aranceles a América, China y Europa, que aumentarían la inflación mundial y frenarían el comercio y el crecimiento internacional. Y no ayudará tampoco la tensión política dentro de Europa, con una Comisión más virada a la derecha ( que conlleva un mayor peso de las posturas ortodoxas duras en el BCE), con crisis políticas en Francia y Alemania y un constante enfrentamiento en España.

Así que lo que hagan los tipos en 2025 va a depender mucho de las circunstancias geopolíticas y de su efecto sobre la inflación. Pero de momento, las 4 rebajas ya hechas por el BCE apenas suponen un alivio para las familias, empresas y el Presupuesto, como hemos visto. En el caso de las hipotecas, la bajada del Euribor ya beneficia a los que tienen una hipoteca y revisan anualmente su cuota: cerró noviembre en el 2,5006% (el 8º mes consecutivo que baja), frente al 4,022% de noviembre de 2023 y el 2,828% de 2022 (ojo: en noviembre de 2021 era negativo, -0,487%). Eso supone un “alivio” de 127 euros menos al mes en una hipoteca tipo (150.000 euros a 25 años al Euribor+1%). Y lo mismo pasará en los próximos meses, con pequeñas rebajas: el Euribor puede cerrar el año en el 2,350% (frente al 3,679% en diciembre 2023) y bajar al 2% para el verano de 2025.

El problema lo tienen los que piensan en pedir una hipoteca ahora, con los tipos y el Euribor más bajos: tendrán que pagar una cuota mayor que si hubieran pedido la hipoteca en 2021,2022 y 2023. Y eso porque la subida de los pisos se ha comido con creces el ahorro en los tipos de las hipotecas. Veamos las cuentas, a lo claro. Un piso medio en España, de 90m2, costaba 162.900 euros en noviembre de 2021, 170.460 en noviembre de 2022, 182.430 en noviembre de 2023 y 201.960 euros en noviembre de 2024, según el portal Idealista. Y aunque los tipos ahora son más bajos que hace un año, son más altos que hace 2 y 3 años. Así que el coste mensual de una hipoteca para comprarlo (financiando el 80% del valor) era de 462,94 euros en 2021, 706,91 euros en 2022, 855 euros en 2023 y 809,37 euros al mes ahora. Mínimo ahorro.

Pero las cuentas salen peor en las grandes ciudades, donde el coste de los pisos ha subido mucho más. Veamos el caso de Madrid, con los datos el portal idealista. Un piso medio, de 90 m2, costaba 289.120 euros en noviembre de 2021, 252.440 euros en noviembre de 2022, 365.760 euros en noviembre de 2023 y 440.190 euros en noviembre de 2024. Y aunque los tipos ahora son más bajos que hace un año, son más altos que hace 2 y 3 años. Así que el coste mensual de una hipoteca para comprarlo (financiando el 80% del valor) era de 821 euros en 2021, 1.461,60 euros en 2022, 1.714 euros en 2023 y 1.764,09 euros en noviembre de 2024. Siempre más cuota, ahora por la subida de los pisos.

En resumen, que las 4 rebajas de tipos del BCE apenas reducen la cuota de la hipoteca a los que la estaban pagando (-127 euros al mes) y la subirá para la mayoría de los que piensan ahora en hipotecarse y compran piso, porque los precios han subido mucho más de lo que han bajado las hipotecas. Así que no hay que confiarse: sin medidas drásticas para aumentar la oferta de viviendas (los últimos estudios indican que hacen falta 3,5 millones), la mayoría de españoles no podrán pagar una hipoteca, aunque bajen los tipos. Y aunque los bancos han entrado en una nueva “guerra” por colocar hipotecas a tipo fijo, del 3 al 3,5%, aprovechando que “están bajando los tipos”. Sí, bajan, pero no la cuota de la hipoteca que hay que pagar por conseguir una vivienda mucho más cara.

Cara a 2025, la evolución de los tipos será muy incierta, por Trump, las guerras y la incertidumbre geopolítica. Y existen muchos riesgos de que vuelva a subir la inflación. Por eso, habría que evitar que el BCE vuelva a las andadas y frene las bajadas actuales o incluso vuelva a subir tipos. Las medidas contra la inflación deben ser otras, actuando sobre los mercados energéticos y eléctricos, con ayudas y bajadas del IVA, no a golpe de tipos, que frenan la economía y tienen un alto coste para familias, empresas y Estados. Tomen nota.

jueves, 28 de septiembre de 2023

La vivienda se desinfla pero no baja

La venta de viviendas fue como un tiro en 2021 y 2022, tras superarse el bache de la pandemia. Pero “ha pinchado” este año, con una caída de ventas del -18,3%. La culpa es de las 10 subidas de tipos, que han aumentado drásticamente el coste de una hipoteca media: de 532 euros al mes hace dos años a 883 euros ahora (+66%). Eso ha desplomado las peticiones y la concesión de hipotecas este año, un -14%. Lo curioso es que a pesar de la caída de ventas, el precio de la vivienda sigue subiendo este año, un +6% anual, tras aumentar un +39,8% desde 2014. ¿Porqué los pisos no bajan? Porque hay poca oferta (80.000 viviendas nuevas al año, la tercera parte de la demanda), hay más personas con empleo y sigue alta la demanda de extranjeros, Fondos e inversores, para especular con el ladrillo y los alquileres. Los expertos creen que la vivienda todavía seguirá subiendo (menos) este año y el que viene. Algo muy preocupante.

                                          Enrique Ortega

La venta de pisos en España lleva cayendo casi todo este año 2023, desde febrero (en enero subió un +6,5%). En realidad, empezó a caer en diciembre de 2022 (-9,9%), el primer descenso de ventas en 24 meses, tras el paréntesis de caída de ventas por la pandemia (de marzo a octubre de 2020), según el INE. Ahora, en los 7 primeros meses del año se han vendido 364.086 viviendas, un -18,3% menos que en ese periodo de 2022. La mayor caída de ventas se ha dado en la vivienda de 2ª mano (el 80% de las ventas) y sobre todo en Galicia, Canarias, Navarra y Madrid, subiendo sólo las ventas en Extremadura, Asturias y Murcia. 

Estos 6 meses consecutivos de caída de ventas rompen una tendencia de 9 años de subidas continuadas de compraventas (salvo el paréntesis de la pandemia), tras la crisis inmobiliaria iniciada en 2008 y que llevó a un desplome de ventas, hasta el mínimo histórico de 312.500 viviendas vendidas en 2013. A partir de 2014, con la drástica caída de precios, remontaron las ventas de vivienda, superando ya las 500.000 ventas en 2018 y alcanzando un máximo en 2022: 650.265 viviendas vendidas, cerca ya del récord histórico de ventas, las 775.300 viviendas vendidas en España en 2007. 

La causa principal de este “pinchazo” en la venta de pisos la tienen las 10 subidas de los tipos de interés oficiales que ha aprobado el Banco Central Europeo (BCE) desde julio de 2022 a septiembre de 2023: del 0% al 4,50% actual, el precio del dinero más alto desde 2001. Con ella, el precio de las hipotecas (para los 4 millones de familias que tienen una y para los que piensen en comprar un piso) se ha disparado: la mensualidad de una hipoteca media (150.000 euros a 25 años, con el Euribor+1%) ha saltado de 532 euros en agosto de 2021 a 654 euros en agosto de 2022 y 883 euros con el Euribor de agosto de 2023 (4,073%). Muchos  hipotecados han sufrido ya dos subidas anuales en su cuota mensual, pagando ahora 229 euros al mes más que hace dos años (+66%), lo que hunde sus economías, ya deterioradas por la alta inflación. Y ya muchas familias tienen que destinar el 40% de sus ingresos a pagar la hipoteca, lo que disuade a los jóvenes y familias que pensaban pedir una. 

La consecuencia es que también han caído la solicitud y concesión de hipotecas, principal causa de que hayan bajado las ventas de viviendas (junto a los altos precios). La concesión de hipotecas lleva cayendo también desde febrero de 2023, con un total de 232.669 hipotecas concedidas en los 7 primeros meses del año, un -14,6% de caída, según el INE. Y esa caída la explica la subida del tipo de interés de las nuevas hipotecas, por las que se pagaba en julio un 3,24% de media, frente al 1,92% de coste un año antes, lo que se ha traducido en que las hipotecas que se piden ahora son de menos importe (143.412 euros en julio frente a 147.200 que se concedían hace sólo un año). También esta caída rompe una tendencia, la del alza de las hipotecas concedidas, desde el mínimo de 2013 (199.703) a más del doble en 2022 (463.614), aún muy lejos de las 1.238.890 hipotecas concedidas en 2007, en el cénit de la burbuja inmobiliaria en España. 

Bajan las hipotecas y bajan las ventas, por el hachazo de los tipos de interés, pero ojo: no bajan los precios de la vivienda en España. Al contrario: siguen subiendo año tras año, desde 2014. En la primera mitad de 2023, a pesar de la caída de ventas, los precios de la vivienda han subido una media del +6%, según los tasadores. Y eso se suma a la subida de precios del +7,4% en 2022, según los datos del INE, la mayor subida anual desde 2007 (+9,8%). Con ello, la vivienda en España subió un +39.8% entre 2014 y 2022, más del doble de lo que han subido el IPC general (+17,7%) y de lo que han subido los salarios en convenio (+14,17%) en estos 9 años. Aún así, todavía el precio de la vivienda no se ha recuperado del desplome de precios tras la crisis inmobiliaria: entre 2008 y 2013, los precios de la vivienda en España cayeron un -41,9%, según el INE. 

Pero ahora, la subida de la vivienda es tremenda (recordemos: +39,8% en 9 años) y muy desigual, agravándose en las grandes ciudades. Así, según otra estadística de precios, la del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agencia Urbana, los precios de tasación de la vivienda (no los precios de venta) subieron un +24% entre el tercer trimestre de 2014 y el 2º trimestre de 2023 en toda España. Pero hay 4 ciudades donde los precios de tasación de los pisos han subido más del +50%: Palma de Mallorca (+79,2%), Málaga (+75,1%), Valencia (+61,1%) y Madrid (+57,1%). Y otras 7 ciudades donde ha subido más del +35%: Barcelona (+49,7%), Alicante (+42,6%), Pamplona (+39,6%), Santa Cruz de Tenerife (+38,3%), Guadalajara (+38,2%), A Coruña (+37,9%) y Girona (+35,6%). 

Con estas impresionantes subidas, el precio de comprar un piso se ha puesto por las nubes, en toda España, pero sobre todo en las grandes ciudades, donde hay más demanda y menos viviendas. Así, en Madrid, el precio medio de tasación de una vivienda es de 3.727 euros por metro cuadrado (372.700 euros por un piso de 100 m2) y en Barcelona 3.600 euros por m2 (360.000 euros piso 100 m2), según el Ministerio de Transportes, mientras han casi duplicado su precio los pisos en Palma (de 1.466 a 2.626 euros m2) o Málaga (de 1.264 a 2.213 euros m2), en ambos casos por el boom de los pisos para alquiler turístico. 

La consecuencia combinada de esta drástica subida de precios de la vivienda y de la subida de tipos no es sólo que haya menos familias pidiendo una hipoteca y comprando piso, sino que los que acaban hipotecándose pagan más por pisos peores, más pequeños (con una habitación o un baño menos) y alejados del centro, según algunos estudios. De hecho, en los últimos 2 años, ha bajado la superficie media de las viviendas vendidas, de 119 a 110 metros cuadrados, según los datos de la tasadora UVE valoraciones. Y se han trasladado las ventas a las zonas periféricas, a más de una hora del centro (donde los precios son entre un 20 y un 40% inferiores, aunque son ahora los que más suben). 

¿Por qué si bajan las ventas y las hipotecas sigue subiendo la vivienda? Hay varias razones que explican este “contrasentido” económico, pero la principal es que faltan viviendas, hay menos oferta que demanda. Sobre todo de vivienda nueva, que sube más (+7,9% en 2022) que la vivienda de 2ª mano (+7,3%). De hecho, hay un déficit de viviendas de 327.000 pisos en España, sobre todo en las grandes ciudades, según la tasadora Uve Valoraciones. Y ello se debe a la caída drástica en la construcción de viviendas: en 2022 se terminaron en España 79.935 viviendas “libres (además de las protegidas), una cifra que dobla las viviendas terminadas en 2014 (35.382) pero que contrasta con las 356.555 viviendas terminadas en 2009 y con el récord de 597.000 nuevas viviendas de 2006. 

La falta de oferta es clara: se terminan menos de 80.000 viviendas al año (en 2023 van 19.085 terminadas en el primer trimestre) y la demanda anual, por nuevas familias y jóvenes es de 240.000 viviendas, cuatro veces más. Y encima, donde hay más demanda (las grandes ciudades y algunas provincias) es donde se promueven menos viviendas. Resultado: se disparan los precios, aunque caiga la demanda y suban las hipotecas. 

La segunda razón de que no bajen los precios de la vivienda es que la demanda se ha sostenido más de lo esperado por la mejora del empleo: hay +588.700 españoles más con trabajo en el último año (junio 2023-junio 2022) y +1.385.000 ocupados más que hace dos años, según la EPA. Y además, muchos trabajadores han visto mejorar su contrato, de temporal a fijo, tras la reforma laboral, lo que les ha “animado” a comprar un piso, al sentir que sus ingresos ahora son “más seguros”. Sobre todo a la vista de que los alquileres han disparado sus precios, por encima de los 1.000 euros, con lo que cuesta más alquilar un piso que comprarlo (883 euros der hipoteca media), siempre que cuente con ayuda (o ahorros) para pagar el 20% que no cubre la hipoteca y otro 10% de gastos varios. Y siempre que su edad, su nómina y su solvencia le permitan conseguir una hipoteca, ahora más difícil. 

La tercera razón para explicar que los pisos no bajen de precio son las compras de extranjeros y de inversores, internacionales (Fondos) y españoles (ahorradores, que buscan rentabilidad en comprar y vender y en el alquiler). La compra de viviendas por extranjeros se ha disparado, alcanzando el 18,7% de las ventas totales, según Euroval, sobre todo británicos, alemanes y franceses que compran una residencia en Baleares, Canarias, Levante y la Costa del Sol.  Luego están las compras de Fondos e inmobiliarias o de inversores particulares, para invertir buscando plusvalías futuras (la vivienda ha subido menos en España estos años que en el centro y norte de Europa)  o la alta rentabilidad de los alquileres. Y también es un factor clave en la tensión de precios el auge de los pisos turísticos. En todos estos casos, los compradores de viviendas no se ven tan afectados por la subida de tipos, porque compran al contado, sin hacer una hipoteca. De hecho, en mayo de 2023, el 56% de las compras de viviendas se pagaron al contado y sólo el 44% con hipoteca, según el último dato del Consejo del Notariado, cuando en 2016 sólo se pagaban al contado un tercio de las compras.

Visto el panorama, los expertos auguran que los precios de la vivienda seguirán subiendo en España, aunque menos. CaixaBank estima que los precios subirán un +2,9% en 2023 y no bajarán hasta 2024, un -1,1%, debido a que el BCE va a mantener los tipos altos hasta septiembre de 2024 y el Euribor seguirá por encima del 4% el año próximo. Otros expertos, como el catedrático Josep Oliver, apuestan por una subida del 3% en 2023. Y la tasadora Euroval augura que los precios subirán un 6% entre 2023 y 2025 y no bajarán hasta 2026. En general, nadie augura una recuperación de la vivienda hasta el tercer trimestre de 2024, como pronto, lo que seguirá frenando la inversión y el empleo en la construcción. 

La situación es alarmante, porque la vivienda es una de las mayores preocupaciones de los españoles, que se topan con que no pueden comprar ni alquilar, lo que obliga a los jóvenes a vivir con sus padres hasta los 30,3 años de media, según el Consejo de la Juventud (sólo el 15,9% se emancipan, frente al 31,9% en Europa). Una vez más, el problema es la falta de oferta de viviendas: hay un déficit de 1,2 millones de viviendas en España de aquí a 2030. Eso debería obligar al futuro Gobierno a considerar la política de vivienda como una prioridad. Y alcanzar un Pacto entre el Ejecutivo central, autonomías y Ayuntamientos para liberar suelo público y financiación (pública y privada) para promover entre 120.000 y 150.000 viviendas nuevas al año, la mayoría destinadas al alquiler, lo que aumentaría drásticamente la oferta y reduciría los precios de venta y alquiler. No podemos seguir así, con la vivienda llevándose el 40% y más de los ingresos de los españoles y muchos viviendo hacinados o en casa de sus padres. La vivienda sí tiene enmienda: construir más.