Las ventas de coches se recuperan ligeramente en Europa, a pesar de su estancamiento económico. Entre enero y abril se han vendido 3.794.280 coches nuevos, un +4,2% que el año pasado, aunque las ventas han crecido mucho más en Italia (637.736 coches,+9,8%) y España (407.389 turismos,+7,8%), creciendo menos en Alemania (948.567 coches, +4,5%) y cayendo en Francia (539.894 coches vendidos, -1,6%), según los últimos datos de la patronal ACEA. Pero lo que se han disparado han sido las ventas de coches electrificados (eléctricos e híbridos enchufables): han superado ya el millón de coches vendidos este año (enero-abril) en la UE (1.110.966, +31,12% que el año pasado). En Alemania se han vendido 327.640 (+32,8%), en Francia 176.216 (+36,4%), en Italia 105.286 (+85,58%) y en España 85.704 coches electrificados(+53,8%), los dos paises donde más crecen sus ventas.
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lunes, 8 de junio de 2026
La ofensiva de los coches chinos en España
El miércoles pasado, el presidente Sánchez inauguraba en
Barcelona la fabricación del primer coche español 100% eléctrico, el
Cupra Raval, de Seat. Pero hace meses que dos empresas chinas fabrican (“ensamblan”)
coches electrificados en las antiguas fábricas de Nissan (Barcelona) y
Santana Motor (Linares, Jaén), Y pronto, otros gigantes chinos fabricarán
coches electrificados en Zaragoza, Madrid y Ferrol, quizás
también en Valencia. España se está convirtiendo en la
plataforma de desembarco de los fabricantes chinos en Europa, para
esquivar los aranceles de Bruselas. Es la ofensiva industrial
porque la ofensiva comercial china lleva años ganando parte del
mercado europeo, donde los 5 grandes fabricantes chinos venden ya un 29%
de los coches electrificados, mientras en España venden el 14%. Una “invasión”
de coches chinos que irá a más cuando los europeos aumenten sus compras de coches
electrificados, ahora sólo el 29,3% de las ventas (21,4% en España).
Para eso, hacen falta más ayudas (pendientes este año) y más puntos de recarga.
Hay que huir de los carburantes. Pedro Sánchez, en la presentación primer coche español 100% eléctrico: Cupra Raval (Seat)
Las ventas de coches se recuperan ligeramente en Europa, a pesar de su estancamiento económico. Entre enero y abril se han vendido 3.794.280 coches nuevos, un +4,2% que el año pasado, aunque las ventas han crecido mucho más en Italia (637.736 coches,+9,8%) y España (407.389 turismos,+7,8%), creciendo menos en Alemania (948.567 coches, +4,5%) y cayendo en Francia (539.894 coches vendidos, -1,6%), según los últimos datos de la patronal ACEA. Pero lo que se han disparado han sido las ventas de coches electrificados (eléctricos e híbridos enchufables): han superado ya el millón de coches vendidos este año (enero-abril) en la UE (1.110.966, +31,12% que el año pasado). En Alemania se han vendido 327.640 (+32,8%), en Francia 176.216 (+36,4%), en Italia 105.286 (+85,58%) y en España 85.704 coches electrificados(+53,8%), los dos paises donde más crecen sus ventas.
A pesar de este empujón, el peso de los coches
electrificados (eléctricos más híbridos enchufables) en el
mercado europeo es bajo, según
ACEA: supone un 29,3% de todas las ventas (+6% que hace un año),
siendo superados por los coches híbridos (falsamente “ecológicos”,
aunque tienen la etiqueta Eco y no hay que recargarlos), que suponen el 38,2%
de las ventas europeas en 2026. Y todavía se venden un 30,2% de coches de
combustión (22,5% de gasolina y 7,7% diesel), más un 2,3% de “otros”.
Entre
los paises grandes, Alemania es quien vende más coches
electrificados (34,5%), seguida de cerca por Francia (32,63%) y
lejos por España (21,3% ventas son electrificados) e Italia
(16,45% ventas). Pero el liderazgo de ventas de electrificados lo tienen Noruega
(98,70% de las ventas), Dinamarca (81,4%), Suecia (64,84%), Islandia
(62,22%), Finlandia (60,96%) y Paises Bajos (57,75%), siendo
reseñables Portugal (37,3%) y Reino Unido (36,37%).
En España tenemos ya datos de ventas de mayo y
siguen repuntando, al ser el tercer mes consecutivo en que se han vendido más
de 100.000 turismos (111.894). Con ello, entre enero y mayo se han matriculado 519.283
turismos, +5,8% que el año pasado y se
espera vender más de 1.200.000 coches este año. Y como en el resto de
Europa, el tirón de ventas viene de los coches electrificados
(eléctricos más híbridos enchufables), que suponen el 21,% de todas las
ventas: se han vendido estos 5 meses 111.386 turismos electrificados,
+43% que el año pasado (48.998 eléctricos puros, +40,03%, y 62.388 híbridos
enchufables, +46,52%), según
ANFAC. Los turismos híbridos no enchufables lideran las ventas
(247.755 hasta mayo, el 46% de todas las ventas), aunque crecen menos
(+19,5%) y caen las ventas de coches de gasolina (122.249,
todavía el 23,5% de las ventas) y gasoil (20.046, el 3,9% ventas).
Las marcas chinas se están aprovechando de este tirón
de los coches electrificados, en España y en el resto de Europa. En España, las
principales marcas chinas han vendido 15.520 coches electrificados
(eléctricos más híbridos enchufables) hasta mayo, según
ANFAC, el 14% del total. En el ranking
de ventas de eléctricos, tras 2 modelos de Tesla figura el BYD
Dolphin Surf (2.463 vendidos,+2.268%...), en el 6º puesto el BYD ATT0 2
(1.518,+384%) y en el 9º el Changan Deepal SO5 (1.231 vendidos). Y en el
ranking de híbridos enchufables, los dos más vendidos son de la china BYD
(Seal U y ATTO2, con 9.898 vendidos entre ambos), en 7º Y 8º lugar están dos Omoda
(7 y 9, 3.843 coches vendidos) y en 9ª
posición Ebro S 700 (1.779 vendidos). Eso sí, en híbridos no enchufables (los
más vendidos, aunque poco ecológicos), sólo figura un coche chino en 10ª
posición, el Omoda 5 (5.954 vendidos).
En el resto de Europa, la penetración de los
coches chinos es mayor. En conjunto, las 5 grandes marcas chinas vendieron
hasta abril 322.534 coches electrificados en la UE-27, según
ACEA, el 29% de todas las ventas de eléctricos e híbridos
enchufables y el 8,5% de todas las ventas de turismos (porcentaje que sube al
32,87% de electrificados y el 10,2% de todo el mercado si analizamos las ventas
también en paises no UE, como Noruega, Islandia, Suiza o Reino Unido). Y sólo
en la UE-27, el fabricante chino líder, Geely, ha vendido este año
96.551 coches (+61,7% que el año pasado), más que Seat, Nissan, Ford y Tesla.
Le siguen SAIC Motor (77.047 coches vendidos en la UE-27,+10,4%), BYD
(71.863,+152,9%), Chery (48.364, +267%...) y Leapmotor (28.709
vendidos, +558% que en 2025…).
Hasta aquí los resultados de la ofensiva “comercial”
de los fabricantes chinos en Europa y España. Pero hay otra
ofensiva “industrial” más soterrada: los chinos están
buscando acuerdos para fabricar sus modelos en Europa, para eludir
así los aranceles que deben pagar sus coches para entrar en el mercado
europeo (del 7,8% al 35,3%), como defensa de Bruselas ante las ayudas públicas con
que fabrican sus coches. Eso ha conducido a que BYD, el mayor fabricante
chino de coches eléctricos tenga una fábrica en Hungría desde 2017,
donde producen autobuses y camiones eléctricos y recientemente fabrican
turismos electrificados. Otra marca china, Xpeng, ensambla sus modelos
más populares en la factoría de Magna en Austria y construye otra
factoría en Turquía. Y la china Dongfeng intentó
abrir una fábrica en Italia. Pero donde los fabricantes chinos han
desembarcado es en España, por su experiencia industrial, sus bajos costes, la energía barata, las infraestructuras y su posición geográfica.
Ciertamente, China
ha elegido a España como su gran fábrica de coches electrificables en Europa.
Se abrió la veda en junio de 2022, con el acuerdo del Gobierno español y
extremeño con la empresa china Envisión para instalar una gigafactoría
de baterías en Navalmoral de la Mata
(Cáceres), que prevé movilizar 2.500 millones de euros en inversiones (300
millones en ayudas y créditos públicos del PERTE eléctrico) y generar 3.000
empleos, en una planta construida para finales de 2026 y que empezará a operar
en marzo de 2028. En diciembre de 2024 se anunció el acuerdo para construir otra
gigafactoría
de baterías en Figueruelas (Zaragoza) entre el gigante europeo
Stellantis y la china CATL, con una inversión total de 4.100 millones
de euros (unos 300 millones de ayudas públicas) y 4.000 empleos, que se espera
poner en marcha durante la segunda mitad de 2026.
En cuanto a la fabricación
de coches chinos en España, el primer proyecto fue el acuerdo del grupo
chino Chery, en abril de 2024, para quedarse con la antigua fábrica
de Nissan en Barcelona, tras un acuerdo con el grupo catalán EV Motors.
Ya en noviembre de 2024 empezó a fabricar en España los primeros modelos de la
marca española EBRO y a “ensamblar” después (fabricar con piezas importadas de
China, como un Lego…) modelos de sus marcas Omoda y Jaecoo, a los que seguirán
otros. También fabrican en España los chinos de ZNA (Zhengzhou Nissan
Automobile) y Anhui Coronet, que firmaron
un acuerdo (en abril 2025) para reabrir con el grupo español JPG la antigua
factoría de Santana Motor en Linares (Jaén), donde han fabricado la
pick up Santana 400. Y el 5 de diciembre, han firmado un acuerdo
con el gigante chino BAIC Motors, que prepara, entre 2026 y 2028, el
ensamblaje en esta factoría de 5 modelos de SUV de la marca BAIC, así como
nuevos modelos Santana.
Otro importante acuerdo, anunciado en diciembre de 2025 y
firmado en febrero de 2026, es la alianza estratégica entre el gigante
europeo Stellantis y el fabricante chino Leapmotor, que
pretenden fabricar 4 modelos de la marca china en España, dos modelos que
se “ensamblarían” en la fábrica de Stellantis de Villaverde, en Madrid (a
partir del primer semestre de 2028), otro modelo a ensamblar en Figueruelas
(Zaragoza) este mismo año, y un nuevo SUV eléctrico de Opel, que se fabricaría
en Figueruelas, en 2028, con tecnología china. El último acuerdo anunciado
(el 1 de junio) ha sido la futura llegada del gigante
chino SAIC Motors a Galicia, para abrir su primera fábrica europea en
Ferrol, donde pretende crear el primer gran centro industrial y logístico de
SAIC en Europa. La inversión inicial será de 200 millones de euros (habrá
ayudas públicas), crearán 2.300 empleos y pretenden estar operativos en 2028,
para fabricar
120.000 coches anuales marca MG. Además, Ford
negocia con el grupo chino
Geely para fabricar algunos de sus modelos en Almusafes (Valencia), una factoría
infrautilizada, Y la china Changan estudia instalarse en Aragón...
Como se ve, los fabricantes chinos quieren utilizar
España para “desembarcar” en Europa con sus coches, cada vez más
baratos y competitivos. De momento, las operaciones anunciadas suman una
inversión china de 5.380 millones de euros (ver
cuadro), a las que el Gobierno y las autonomías aportarán ayudas
públicas y facilidades. Esta estrategia va a reforzar el empleo y el
papel de España como 2º fabricante europeo de automóviles (tras
Alemania) y el
9º del mundo. Pero tiene un grave riesgo, según expertos y fabricantes:
podemos ser “el caballo de Troya” de China en Europa y no beneficiarnos
de su tecnología ni del empleo, porque muchas empresas
chinas sólo quieren “ensamblar” coches aquí, importar kits con
partes del coche y montarlo aquí, con poco personal (y técnicos chinos). Esto preocupa
a Europa, que pide a los paises aseguren un porcentaje mínimo
de producción, componentes y empleo nacional, máxime si
hay ayudas públicas.
Mientras China apuesta por los vehículos electrificados,
dentro (el
61,4% de los coches vendidos allí
en abril) y fuera del país, Europa avanza despacio hacia la movilidad
sostenible: recordemos, el 30,2% de los coches que se venden son de
combustión y sólo un 29,3% son electrificables (eléctricos o híbridos
enchufables). Y con el auge de la ultraderecha y la presión de los fabricantes
europeos, la
Comisión Europea ha dado marcha atrás y ya no prohíbe la venta
de coches de combustión en 2035, sino que se ampliará el plazo, lo que
retrae al lanzamiento de nuevos modelos electrificables y da más tiempo a los
compradores, en perjuicio de la contaminación de nuestras ciudades y la
emergencia climática.
España está aún más retrasada que la mayoría de Europa
(salvo Italia) en la penetración de los coches electrificados (el 21,03%
de las ventas, frente al 29,3% de media en la UE-27, el 34,5% en Alemania o el
32,63% de Francia y a años luz del 98,70% de Noruega). La patronal ANFAC, que
publica mensualmente un Barómetro
de electromovilidad, aporta dos cifras clave de nuestro retraso. Una, la
venta de electrificados: 62.297 en el primer trimestre, frente a los
450.000 que debían venderse en 2026 (y los 787.800 en 2030), según el Objetivo
2030. Y el otro: se han instalado 2.005 postes de recarga en el primer
trimestre, frente a los 124.000 que debían instalarse en 2026 (y los 300.000 en
2030). Además, sólo el 5,8% de los postes que funcionan (55.077
de los 72.150 instalados los últimos años) permiten una recarga rápida
(15 a 27 minutos), recargando la mayoría (el 69%) en 3 horas…
Así que vamos muy retrasados en la adopción de vehículos
electrificables, los únicos que pueden darnos una independencia
estratégica ante guerras y precios disparados del petróleo y los
carburantes. El Gobierno
Sánchez tiene una estrategia clara de apoyo a los coches electrificables,
pero las ayudas no han funcionado por exceso de burocracia de las
autonomías, que han retrasado hasta más de un año el cobro de las ayudas. En
diciembre, el Gobierno cambió el sistema, dentro del Plan
España Auto 2030: ahora será una plataforma gestionada por el Estado
quien controle las ayudas a la compra de vehículos electrificables, que descontará
el concesionario. Pero este nuevo sistema está retrasando la entrada
en vigor de las ayudas aprobadas: el nuevo
Programa Auto+ aporta 400 millones de euros para las ayudas, 4.500 euros por vehículo (con precio inferior
a 45.000 euros) y hasta 7.500 para vehículos
de autónomos y empresas. Se espera que empiece a aplicarse este mes de junio,
aunque será con efecto retroactivo y dará ayudas a todos los que
hayan comprado coches electrificables desde el 1 de enero.
En resumen, necesitamos
agilizar las ayudas para la compra de vehículos
electrificables y la instalación de postes de recarga, como
estrategia para ser un país menos dependiente del petróleo y la geopolítica. Y
las empresas automovilísticas europeas instaladas en España deben
aprovechar los Fondos europeos para acelerar
su reconversión y volcarse en el diseño y la producción propia de
vehículos electrificables, para poder competir dentro y fuera. Y no deberían
buscar “atajos”, como los acuerdos de empresas europeas con empresas chinas
para fabricar sus coches en España y otros paises europeos. Es comprensible que
el Gobierno Sánchez y otros europeos busquen
las inversiones chinas, que crean riqueza y empleo, pero si no dejan
tecnología y mejoras de competitividad, serán “pan para hoy y hambre para
mañana”. Inversiones chinas sí, pero con muchos controles y condiciones. Y
en paralelo, España y el resto de paises deben volcarse en electrificar
ya la industria automovilística europea.
Las ventas de coches se recuperan ligeramente en Europa, a pesar de su estancamiento económico. Entre enero y abril se han vendido 3.794.280 coches nuevos, un +4,2% que el año pasado, aunque las ventas han crecido mucho más en Italia (637.736 coches,+9,8%) y España (407.389 turismos,+7,8%), creciendo menos en Alemania (948.567 coches, +4,5%) y cayendo en Francia (539.894 coches vendidos, -1,6%), según los últimos datos de la patronal ACEA. Pero lo que se han disparado han sido las ventas de coches electrificados (eléctricos e híbridos enchufables): han superado ya el millón de coches vendidos este año (enero-abril) en la UE (1.110.966, +31,12% que el año pasado). En Alemania se han vendido 327.640 (+32,8%), en Francia 176.216 (+36,4%), en Italia 105.286 (+85,58%) y en España 85.704 coches electrificados(+53,8%), los dos paises donde más crecen sus ventas.
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jueves, 9 de noviembre de 2023
El temor de Europa a China
Los coches chinos están inundando
Europa, sobre todo los eléctricos:
el 54% de los importados vienen de China. Eso ha provocado que Bruselas
abra una investigación para
detectar las ayudas y subvenciones que permiten los bajos precios de los coches chinos, para tomar medidas. Ya hubo
antes competencia desleal china con los paneles solares, la siderurgia
o los semiconductores. Al final,
esta invasión
comercial china se traduce en este dato: el déficit comercial de Europa con China se ha duplicado en los
últimos dos años y es el primer proveedor de la UE, con el
21% de todas las importaciones, más que
las de EEUU y Reino Unido juntas. Y Alemania
ha multiplicado por 5,6 su déficit
comercial con China, mientras España
lo ha duplicado. La Comisión Europea
está dispuesta a defenderse y ha pedido ha Draghi un Plan para mejorar la competitividad europea. Urge tomar medidas
para fomentar la industria y la
tecnología en Europa, no vale sólo con aprobar aranceles y defenderse. Poder europeo. Enrique Ortega
China y su competencia desleal a Europa fue el tema estrella del debate del Estado de la Unión celebrado el 13 de septiembre en el Parlamento Europeo, el último antes de las próximas elecciones europeas (junio de 2024). Allí, la presidenta de la Comisión Europea anunció la apertura de una investigación sobre las ayudas del Gobierno chino a la fabricación, distribución y venta de sus coches eléctricos. Según explicó Von der Leyen, los coches eléctricos chinos se venden en Europa un 20% más baratos que el resto gracias a las ayudas estatales que reciben. Y citó tres caminos por los que se canalizan esas ayudas gubernamentales: transferencias directas a fabricantes y distribuidores, ayudas fiscales y exención de impuestos más créditos “blandos” (préstamos a bajo interés). Además, la industria china del automóvil se beneficia de una energía barata por ser sucia: el 70% procede del carbón, mientras los fabricantes europeos pagan más cara la energía (más limpia).
China y su competencia desleal a Europa fue el tema estrella del debate del Estado de la Unión celebrado el 13 de septiembre en el Parlamento Europeo, el último antes de las próximas elecciones europeas (junio de 2024). Allí, la presidenta de la Comisión Europea anunció la apertura de una investigación sobre las ayudas del Gobierno chino a la fabricación, distribución y venta de sus coches eléctricos. Según explicó Von der Leyen, los coches eléctricos chinos se venden en Europa un 20% más baratos que el resto gracias a las ayudas estatales que reciben. Y citó tres caminos por los que se canalizan esas ayudas gubernamentales: transferencias directas a fabricantes y distribuidores, ayudas fiscales y exención de impuestos más créditos “blandos” (préstamos a bajo interés). Además, la industria china del automóvil se beneficia de una energía barata por ser sucia: el 70% procede del carbón, mientras los fabricantes europeos pagan más cara la energía (más limpia).
Esta investigación a los coches eléctricos chinos,
abierta
en octubre, se produce después de los modelos chinos (MG, BYD, Link&Co, Geely, Volvo, Great Wall
Motors) se
hayan hecho con una buena parte del
mercado europeo, por delante de Volkswagen, Peugeot, Renault o Skoda.
De hecho, en Alemania, 3 de los 10 coches eléctricos más vendidos
son chinos. Y en España, el MG4
es el 4º eléctrico más vendido. En los 7 primeros meses de 2023, los eléctricos chinos copan el 8,2% del mercado
europeo y se teme que lleguen pronto al 10%, lo que supondría perder la venta de 1,5 millones de
eléctricos europeos (son muchos ingresos y muchos empleos). Pero el
dato más demoledor de la invasión china lo dan las importaciones de coches eléctricos en Europa: el 54% se importaron de China en 2022
(6.800 millones de euros), frente al 19% de Corea del Sur y el 10% del Reino
Unido. Y lo peor: sólo el 6% de los
coches eléctricos importados por China llegaron de Europa (pagaron 1.320
millones de euros): el 23% los importaron de USA y otro 23% de Reino Unido, según
Eurostat.
En definitiva, los chinos
inundan Europa con sus coches pero se cierran a la entrada de coches europeos.
Es lo mismo que ha
pasado antes con otros productos,
como recordó la presidenta Von der Leyen en el Parlamento. Ya sucedió con los paneles solares, donde la industria
europea era líder pero cayó ante la competencia desleal de China, que forzó la
quiebra de la mayoría. También ha pasado con la siderurgia, donde las
ayudas públicas al acero chino provocaron un desplome mundial
de precios y obligaron a Bruselas a implantar aranceles (impuestos) a las
importaciones chinas, beneficiadas también de una energía sucia más barata. Y
la historia se ha repetido con los chips, teléfonos móviles, semiconductores y artículos de media y alta tecnología,
donde China arrasa gracias a las ayudas derivadas de su
Plan Made in China 2025.
Y ya no es sólo que los chinos ayuden a sus productos para
colocarlos en Europa. Es que siguen poniendo trabas a los productos e inversiones europeas en China. A finales
de septiembre, el vicepresidente de la Comisión Europea se
reunió en Pekín con un viceministro chino para intentar avanzar en los dos
problemas que preocupan a Europa: mejorar
el acceso al mercado chino de empresas europeas (tienen más problemas las agroalimentarias,
de productos sanitarios y preparados para lactantes y las de cosméticos) y que se equilibren las relaciones comerciales
entre los dos bloques, muy favorables hoy a China.
Los datos de este desequilibrio
comercial entre Europa y China son apabullantes.
China se ha convertido en el 2º socio comercial de Europa (sumando
importaciones y exportaciones), sólo por
detrás de EEUU. Pero es, de lejos, el
primer proveedor de Europa: de China vinieron en 2022 el 21% de todas las importaciones
europeas, más de lo que compramos a EEUU (12%) y Reino Unido (7%) juntos. En cambio, China es el tercer país comprador de Europa: recibió
en 2022 el 9% de todas las exportaciones europeas, muy por debajo de las
ventas a Estados Unidos (19,5%) y Reino Unido (12,8% del total). Y este
desequilibrio, entre muchas compras
chinas y pocas ventas allí, provoca que el déficit comercial de Europa con China se haya disparado: ha
saltado de -182.300 millones de
euros en 2020 a -250.300 millones en 2021 y a -396.600
en 2022, según Eurostat. El “agujero” comercial de Europa con
China se ha duplicado en los últimos dos
años. Y este año 2023, hasta agosto, asciende ya a -197.600
millones de euros, algo menos que el año pasado (-295.500
millones de euros en esos 8 meses), debido al estancamiento europeo, a la
crisis en el comercio mundial y a la marcha atrás en la globalización.
El problema es serio porque este abultado déficit comercial de Europa con China indica
que estamos
creando riqueza y empleo en China, a
costa de la crisis en la industria europea y en el empleo de los 27. Esto
se ve con dureza en Alemania, que
hoy está en recesión, en buena medida
por el pinchazo de sus exportaciones a China (el primer socio comercial de
Alemania) y el aluvión de importaciones chinas. Un
dato revelador: el déficit comercial
de Alemania con China (con EEUU
tienen superávit: +150.000 millones de euros en 2022) se ha multiplicado por 5,6 en
los tres últimos años, saltando de -15.000
millones de euros de media anual entre 2000 y 2019, a -21.530 millones en 2020, -39.400 millones en 2021 y -84.300 millones en 2022. ¿Qué pasa? Pues que Alemania necesita a China para importar muchos productos
intermedios con los que luego fabrica en el país, pero China necesita cada vez menos importar productos alemanes,
cuya venta en China mantiene más de 1 millón de empleos en Alemania y el 10% de
las ventas totales de las multinacionales germanas.
España tiene el mismo problema, aunque nuestro déficit
comercial con China no es tan grave. Pero también se ha disparado: de un “agujero
comercial” (importaciones menos exportaciones) de -22.353 millones de euros en 2019
se pasó a -26.173 millones en 2021 y
-41.639 millones en 2022. Así que el déficit comercial se duplicó el año
pasado, como consecuencia de las mayores compras de equipos de oficina (el 16,8% de lo que les compramos), otros bienes de equipo (15,93%), productos químicos (10,14%), ropa (10%), maquinaria (8%) y automóviles
(7,5% importaciones). Mientras se
disparan las compras (49.653 millones), las ventas españolas a China llevan tres años estancadas (8.013
millones en 2022) y se centran en productos
químicos (23% del total), minerales
(20,4%) y productos cárnicos (20,3%), sobre todo carne de cerdo.
China se ha
convertido ya en el primer proveedor de
España, porque nos
vende el 10,9% de todas nuestras
importaciones (2022), por delante de
Alemania (9,4%), Francia (9%) y EEUU (7,4%), cuando en 2011 era
nuestro tercer proveedor (por detrás de Alemania y Francia). Y sin embargo, China es nuestro 11º cliente en el mundo, ya
que compra sólo el 2,1% de todas
nuestras exportaciones (2022), mucho menos que Alemania, Bélgica, Francia, Reino
Unido, Italia, Portugal, EEUU, Paises Bajos, Polonia y Marruecos. Y no sólo nos vende 6 veces más de lo que nos compra, sino que además invierte mucho en España, sobre todo en
energía, servicios a empresas e inmobiliarias: ha invertido 10.291 millones
entre 2012 y 2021, frente a sólo 4.831 millones invertidos por España en China,
según
datos de la Fundación España-China. Y la relación también se desequilibra
respecto al empleo: las inversiones
chinas en España generaron 11.586 empleos y las españolas en China 28.690
empleos.
Todas estas estadísticas dejan claro que hay “una
invasión de China en Europa”, comercial
e inversora. Son mayoría los expertos que la achacan a una “competencia
desleal” de China, que “dopa “a sus
empresas con ayudas, subvenciones, crédito y energía barata, ayudándolas
también al carecer de exigencias medioambientales y laborales, que suponen una
desventaja para la industria europea. Es verdad. Pero también lo es que muchas
industrias chinas son más competitivas que las europeas, tras grandes inversiones en tecnología e
innovación. Un ejemplo es el
automóvil y en especial el coche eléctrico. Muchos
expertos reconocen en privado que el liderazgo chino se debe no sólo a las
ayudas públicas sino a que sus coches tienen mejores baterías, mejor
software y mejores prestaciones (info entretenimiento). Y que mientras
los chinos llevan una década volcados en el coche eléctrico, los fabricantes europeos se han quedado
rezagados, tratando de ganar tiempo con los “combustibles limpios”, el
retraso en las normas de contaminación o la apuesta por los “falsos eléctricos”
(híbridos).
Está claro que algo tiene que hacer Europa, porque
el abultado déficit comercial con China es un claro “SOS” para la industria y el
empleo. Es posible que antes de un año, Bruselas imponga “aranceles”
o impuestos a los coches chinos, como antes hizo con la siderurgia o
los panelas solares. Y podría cerrar mercados públicos a empresas chinas,
como se
plantea con Huawei en el negocio del 5G.
Pero son un parche y además peligroso,
porque China podría cerrar aún más sus mercados y en ese pulso, Europa
tiene más que perder. Lo que hace falta es que Europa “se ponga las pilas” y
apueste por potenciar su industria y su tecnología, por conseguir
bienes y servicios más competitivos, ante China y ante el resto del mundo. Para
conseguirlo, la presidenta de la Comisión Europea anunció
en el Parlamento que ha pedido a Mario Draghi, el ex primer ministro
italiano y ex presidente del BCE, que prepare un Informe sobre el futuro de la competitividad
europea. Un acierto, aunque tardará.
Europa es un gigante económico y comercial, pero un “enano
empresarial”: entre las 40 mayores empresas del mundo, sólo 5 multinacionales son europeas (Shell, BP, Volkswagen, Daimler
y Total).Y entre las
10 mayores compañías, 7 son
empresas tecnológicas, 5 de EEUU y 2 de China, ninguna de Europa. Aquí está el
fondo del problema: Europa no puede
defender su futuro sin grandes empresas que puedan competir con las chinas y
norteamericanas (y luego con las indias). Y para ello, tiene que lanzar ya
una estrategia
para crear “campeones europeos”, grandes empresas europeas fruto de la
fusión de empresas alemanas, francesas, italianas, españolas y de otros paises.
Pero eso exige tiempo, ayudas y
financiación, además de leyes, cuestiones todavía pendientes y que serán un
reto clave para el futuro gobierno europeo que salga de las elecciones de junio 2024.
Pero el gran reto,
por encima de los demás, es avanzar en
la integración europea. Resulta muy difícil competir con China (o con
EEUU), cuando son dos potencias que
tienen un único Gobierno, no 27 paises que tienen que ponerse de acuerdo para todo. Y eso supone avanzar en política fiscal, en homogeneizar
normas y ayudas, en agrupar esfuerzos para crear una economía más homogénea
en el continente. Y sobre todo, en avanzar
más en innovación y tecnología, donde Europa sigue rezagada frente a EEUU y
China. En el siglo XIX, Inglaterra fue capaz de superar a China, que había sido “el
gran imperio del mundo” entre los siglos I y XIX (ver
gráfico histórico con el reparto
del PIB por continentes), gracias a la Revolución
Industrial, que permitió a Occidente
superar a China hasta hoy. Sólo la
tecnología, la innovación y la integración económica pueden salvar a Europa
en el siglo XXI. Reaccionen.
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lunes, 13 de mayo de 2019
Las ventas de coches siguen cayendo
En abril, los particulares compraron menos coches, por 8º mes consecutivo de caída de ventas, que ha provocado ya la pérdida de 17.000 empleos en España y EREs en varias fábricas españolas y europeas, estancando la economía alemana. Se han desplomado sobre todo las ventas de coches diesel, lo que agrava el Cambio Climático, porque emiten menos CO2 que los de gasolina. España, el 2º fabricante europeo de coches, está a la espera de lo que decidan las 7 multinacionales aquí instaladas, obligadas a fuertes inversiones, fusiones y alianzas para enfrentarse a la reconversión drástica de esta industria y a China, que apuesta por el coche eléctrico. El Gobierno, las empresas y los sindicatos han creado una Mesa de trabajo y hay un Plan estratégico para salvar la 3ª industria española, de la que viven 2 millones de personas. Eso pasa por medidas fiscales, fuertes inversiones, más tecnología y un mayor apoyo al coche eléctrico. No es fácil, pero urge afrontar esta “revolución” del automóvil.
Las ventas de coches “pincharon” en septiembre de 2018, tras 5 años consecutivos de recuperación, entre 2014 (855.308 coches matriculados) y el récord de 2018 (1.321.438 matriculaciones). Y a partir de ahí, van 7 meses seguidos de caída de ventas (septiembre 2018-marzo 2019) y 8 meses de caída en las ventas a particulares, que también bajaron en abril (aunque subieron en total, por el aumento de ventas a empresas de alquiler de coches, cara a la Semana Santa). Y con ello, las ventas de coches bajan este año (enero-abril) un -4,5% (436.328 matriculaciones), según Faconauto, tras subir un +7% en 2018.
El primer detonante de esta caída de
ventas fue la entrada en vigor, el 1 de septiembre de 2018, de la nueva normativa europea de emisiones (WLTP), más rigurosa, que obligaba a
una parte de los coches diesel a pagar más impuesto de matriculación (entre un
+10% y un +20%), lo que disparó las ventas previas (julio y agosto) y desplomó
las de septiembre (-17%) y después. Otra causa anterior es el escándalo “Dieselgate” (septiembre 2015), la manipulación por
Volkswagen del software de 11
millones de coches (vendidos entre 2009 y 2011) para esconder las emisiones
reales de NOx (unos gases muy nocivos para la salud). Y también han influido
mucho las decisiones de grandes ciudades (como Madrid) de restringir el tráfico a los coches más contaminantes, el anuncio de
una subida de impuestos al diesel (no aprobada) y la amenaza de España y varios paises europeos de prohibir
los coches diesel y gasolina a partir de 2040. “El diesel tiene los días contados”, dijo el 11 de julio la ministra de
Transición Energética. Fue la puntilla
a las ventas.
Ante este panorama, los españoles (y el resto de europeos) “se lo piensan dos veces” antes de
cambiar de coche. Y se frenan las
ventas, sobre todo, de coches diesel.
En 2019 (enero-abril), sólo el 27,3% de los coches vendidos han sido diesel,
frente a un 63,1% de coches de gasolina y un 10,1% de coches “alternativos”
(eléctricos, híbridos, gas, GLP e hidrógeno), cuando el año pasado eran el 31,3%, más de la mitad en 2016 (56,8%), dos tercios en 2014 (el 66,1%
eran diesel, el 32,3% gasolina y el 1,6% el resto) y casi las tres cuartas partes de las ventas en 2007 (71% coches vendidos eran diesel).
La primera
consecuencia de este desplome del diesel, en 2019 y
también en 2018 y 2017, ha sido el aumento
de las emisiones de CO2, porque un coche
diesel nuevo (con su tecnología de catalizadores y filtros) emite entre un 15 y un 20% menos CO2
que uno de gasolina, aunque a cambio emite algo más de NOx (óxidos nitrosos): 80 mgr/km frente a 60 mgr/km los de
gasolina, con una emisión de partículas similar en ambos carburantes. El
resultado de la menor venta de diesel y la mayor venta de coches de gasolina es
que los coches contaminan más ahora:
las emisiones medias por vehículo, que llevaban cayendo desde 2007 (158 grs/km)
hasta 2016 (115 grs/km), aumentaron en
2017 (a 116 grs/km) y de nuevo en 2018
(a 117 grs/km), según Faconauto. Y no sólo porque haya más
coches de gasolina, sino también porque se venden coches más grandes (y más caros), sobre todo “todoterrenos” de gasoil,
los populares SUV o “crossover”, que
consumen y contaminan más. De hecho, estos SUV
son los únicos coches que han aumentado sus ventas en 2019.
Esta caída de ventas
de coches diesel favorece el Cambio
Climático y va en contra del objetivo español, acordado con Europa, de reducir las emisiones de CO2 un 38% en 2030 (sobre las de 2005). Pero los culpables de las emisiones de CO2 no son los coches nuevos sino el parque de vehículos viejos, en su
mayoría de gasoil: un diesel con más de 15 años emite un 25% más de CO2 que un diesel
nuevo, un 84% más de NOx y un 90%
más de partículas nocivas, según los expertos. Y esto es más preocupante en España, porque tenemos uno de los parques de vehículos más viejos de Europa: la edad media
son 12,3 años y casi un tercio (31,7%) de
los vehículos tienen más de 15 años. De los 24 millones de turismos que
circulan en España, según la DGT, sólo 2,3 millones (el 9,6%)
cumplen la última normativa europea de emisiones (Euro 6). Y más de la mitad, 13,5 millones, son coches diesel, la mayoría con más de 10 años de vida. Y no
olvidemos los 4,4 millones de camiones
y los 60.000 autobuses, también
diesel, que emiten CO2 al por mayor…
Así que la primera
consecuencia del desplome de ventas de los coches diesel es
que empeora la contaminación y el
medio ambiente. Una segunda consecuencia,
ya visible, es la pérdida de empleo en
el sector: entre septiembre de 2018 y marzo de 2019 se han perdido 17.000 empleos en la fabricación de vehículos
de motor, según la última EPA, con 231.100 ocupados en marzo de 2019. Y a eso habría que
sumar los empleos perdidos en la industria
de componentes (225.000 empleos directos y 100.000 indirectos) y en
los concesionarios (162.500 empleos más), según este informe de CCOO. En total, unos 2
millones de españoles viven directa o indirectamente del automóvil y muchos
temen ahora por su futuro.
De hecho, las grandes
multinacionales europeas, norteamericanas y asiáticas ya han anunciado que estudian recortes de plantillas en las 700
fábricas de coches que hay por el mundo. En Europa, la patronal del automóvil (ACEA) lleva años presionando
a la Comisión Europea y a los Gobiernos para que retrasen la normativa de
menores emisiones, amenazando con que están
en juego los 13 millones de empleos europeos que dependen del automóvil
(3,4 millones son empleos directos en las fábricas). Y ya han anunciado 20.000 despidos en
las últimas semanas. En España,
los fabricantes dicen que se podrían
perder 40.000 empleos en los próximos 5 años y de momento ya hay amenazas de EREs: Nissan ha presentado un recorte de 600
empleos en Barcelona y PSA otros 800
en Vigo, mientras la planta de Almusafes teme ser parte de los despidos
anunciados por Ford en Europa.
España es hoy el 8º productor mundial de automóviles (con 2.819.565 vehículos fabricados
en 2018), tras China (29 millones), EEUU (11 millones), Japón (9,6 millones),
Alemania (5,6), India, Corea del sur y México. Pero las 17 fábricas dependen de
7 multinacionales, con lo que el futuro de esta industria (la tercera mayor de España, tras el turismo y
la alimentación) y de sus trabajadores se juega fuera de España, en Wolfsburgo
(sede del grupo Volkswagen, en Alemania), París (sede del grupo PSA), Tokio,
Seúl o Dearborn (sede de Ford , en EEUU). Y todavía no sabemos el papel que van a
dejar a España en el futuro, aunque jugamos con 2 desventajas. Una, el gran peso del coche diesel en las fábricas españolas: producen 1,4
millones de vehículos diesel y un millón de motores, que dan trabajo a 40.000
españoles. Y la otra, que España fabrica pocos coches eléctricos, que es donde está el futuro: sólo se
fabrican 4 modelos de furgonetas
eléctricas en Vigo (Citroën Berlingo y Peugeot Partner), Vitoria (Mercedes
Vito) y Barcelona (Nissan e-NV200) y un
mini vehículo en Valladolid (el Renault Wizy), además de un híbrido en Valencia (el Ford Mondeo
Hybrid).
Ahora, estas grandes
multinacionales del automóvil están replanteándose su estrategia de
futuro, tras una década en la que han
intentado “resistirse” a los cambios, incluso con fraude. Así, la Comisión Europea lleva año y medio investigando a las tres grandes
multinacionales europeas (Volkswagen,
Daimler-Mercedes y BMW) por haber hecho un pacto, entre 2006 y
2014, para “frenar el desarrollo de los coches menos contaminantes”,
lo que les puede costar importantes multas de la Comisaría de la Competencia. Ahora,
una vez que la Comisión y el Parlamento Europeo, han aprobado los recortes de
emisiones para el futuro, saben que no hay vuelta atrás y que tienen que
reconvertirse, máxime cuando China y toda Asia están a la cabeza del coche eléctrico. Así que las multinacionales
europeas están aprobado importantes planes
de inversión (30.000 millones de euros sólo Volkswagen) en nuevos coches,
nuevas plataformas de producción, un diseño más flexible de los ensamblajes y múltiples alianzas entre ellos para hacer frente a los nuevos competidores
(Tesla, Google, Microsoft) y al futuro de
la movilidad, con los coches autónomos y compartidos.
El gran reto es
cambiar la producción de coches de combustión (gasoil y gasolina) a coches eléctricos y de energías
alternativas, lo que exige una revolución interna en las fábricas y un tremendo
ajuste laboral, porque un coche eléctrico tiene sólo 200 piezas
frente a 1.400 de uno de combustión, lo que exige un 30% menos de mano de
obra, según los sindicatos. Y la cuestión es que se ha perdido mucho tiempo y los coches eléctricos sólo representan el 1,4%
de los vendidos en Europa, el 1,2% en EEUU y el 2,7% en China, que se ha
lanzado a un Plan ambicioso para alcanzar el 30% de coches eléctricos en 2030. Hoy día, la mayoría de los coches
eléctricos que se venden en el mundo vienen de Asia, la región donde se han
instalado las únicas fábricas de
baterías del mundo, inexistentes en Europa, donde la Comisión Europea ha
aprobado ayudas para instalar alguna fábrica europea.
España está por detrás de la mayoría de paises en coches
eléctricos, con sólo 3.797 coches eléctricos vendidos este año (enero-abril), un 0,87% del total, a los que se podrían
añadir otros 2.531 híbridos enchufables (0,58%
del total), más otros 37.851 “coches alternativos”, entre híbridos no
enchufables, de hidrógeno, gas, o GLP, hasta sumar un 10,1% de coches vendidos este año que no van con diesel o gasolina (eran el 5,4% en 2018 y
sólo el 1,6% en 2014). Lo importante es que, ante las restricciones al tráfico
en grandes ciudades y el temor a las prohibiciones futuras, el coche eléctrico empieza a ser contemplado
por los españoles al cambiar de coche. Sobre todo en Madrid, donde las ventas de
coches eléctricos, híbridos y a gas se han disparado, del 8% en 2018 al 32% de todas las ventas en el primer
trimestre de 2019. Y se han vendido más
híbridos que coches diesel.
Ahora, estas ventas
de coches no contaminantes se pueden reanimar, una vez que las autonomías han abierto este mes de mayo
las ayudas del Plan MOVES para comprar coches
eléctricos, híbridos enchufables y de hidrógeno (no se incluyen los
híbridos puros, de gas natural y GLP) : se
subvencionan entre 1.300 y 5.500
euros por coche, más otros 1.000 euros que pone el fabricante, para coches
de menos de 40.000 euros y siempre que el comprador dé a cambio un coche con
más de 10 años (y que haya tenido al menos un año). El problema es que el Plan
MOVES sólo cuenta con 45 millones de presupuesto y sólo una parte (entre el 20 y el
50%) es para cambiar de coche, porque el resto va a financiar instalaciones de
recarga, préstamo de bicis eléctricas y planes de transporte en empresas. Así
que pasará como con Planes anteriores: las ayudas se agotarán en unas
semanas.
Ahora, los fabricantes de coches esperan que las ventas sigan cayendo o se estanquen, para
caer un -5% este año (tras aumentar un 7% en 2018), lo que restará empleo y crecimiento a toda la economía. Para intentar
paliarlo, el Gobierno Sánchez, las empresas y los sindicatos constituyeron en marzo una Mesa de trabajo, donde van a hacer un seguimiento y
proponer medidas para frenar la crisis del automóvil, sobre la base de un Plan estratégico 2019-2025 de apoyo integral al sector, aprobado por el
Gobierno el 4 de marzo. Un Plan que tiene 5
ejes: creación de una mesa por la movilidad sostenible, revisión de la
fiscalidad del automóvil y los carburantes, impulso de las inversiones
tecnológicas en vehículos sostenibles, ayudas a la compra de vehículos de bajas
emisiones y refuerzo de la formación de los jóvenes (FP y Universidad) para
afrontar los retos futuros del automóvil. En paralelo, la patronal ANFAC ha
propuesto un Plan con 50 medidas, entre las que destaca destinar 600 millones en
tres años a ayudas para incentivar la
compra de coches nuevos.
El Gobierno, la industria y los sindicatos deberían avanzar en un Plan a 20 años para el
automóvil que sea compatible con el medio ambiente, el empleo y los usuarios.
Para ello, lo primero es una estrategia
de renovación del parque de vehículos, con
ayudas directas e incentivos fiscales
a los particulares, autónomos (repartidores
y taxis), empresas e instituciones
públicas (transporte público), para
que sustituyan los vehículos antiguos (de más de 10 años) por coches nuevos no
contaminantes. Hay que contar con diez
veces más recursos que el Plan MOVES y los anteriores y perseverar, porque en unos años se puede
avanzar mucho. Ahí está Noruega, que
lleva años apostando por el coche eléctrico y en marzo pasado ya se vendieron allí más coches eléctricos
(58,4%) que de combustión. Y por
supuesto, hay que apoyarlo con postes de
recarga, hoy casi inexistentes.
La otra clave para
reconvertir el parque de automóviles es la fiscalidad. Por un lado, hay que reformar el impuesto de matriculación,
que hoy sólo pagan el 25% de los coches nuevos (la mayoría emite poco y no
paga). La industria pide suprimir este impuesto (que no
existe en la mayoría de Europa) y dejar
sólo el impuesto de circulación, pero cambiándolo:
en lugar de pagarlo según la potencia del coche (los “caballos”), pagarlo según
las emisiones y la antigüedad del vehículo, para que paguen más los más contaminantes (y penalizar a los SUV, que gastan y contaminan más y suponen un tercio de las
ventas).
Por otro lado, hay que abordar la fiscalidad de los carburantes, para equipararnos con Europa y no destinar recursos públicos a subvencionar
(con menos impuestos) al gasoil y la gasolina. El gasoil en España paga 59,73 céntimos por litro, 14,34
céntimos menos de impuestos que
la media europea (74,07 céntimos por litro), 8 céntimos menos que en
Alemania (67,76), 25,80 céntimos menos que en Francia (85,54 céntimos/litro),
29,39 céntimos menos que en Italia (89,23 céntimos/litro) o 34,47 céntimos
menos que en Reino Unido (94,20), según el último Boletín petrolero europeo. Y la
gasolina súper, que paga 70.84 céntimos/litro de impuestos (11,11 céntimos más que el gasóleo),
también tiene menos impuestos que en la mayoría de Europa: 17,10 céntimos menos que en la UE-28 (87,94 céntimos/litro), 18,69
céntimos menos que Alemania (89,54 céntimos/litro), 21,81 céntimos menos que
Reino Unido (92,64 céntimos/litro), 24,93 céntimos menos que en Francia o 31,34
céntimos menos que en Italia (1,02 euros/litro de impuestos). Aquí hay
un gran colchón para subir impuestos, como lleva años pidiendo a España la Comisión Europea, y utilizar estos fondos
para financiar parte de la reconversión del automóvil.
Además de estos tres frentes de actuación, los Ayuntamientos
y las instituciones públicas han de favorecer
el transporte público (con aparcamientos disuasorios y un mejor servicio a
bajos precios) y el coche compartido, como opciones alternativas a la compra de coches (aunque
no contaminen), para reducir la imparable congestión
de las grandes ciudades.
En definitiva, se trata de afrontar una segunda revolución del automóvil
cuanto antes, sin demagogia pero sin
parches, con más recursos y un gran acuerdo económico y social que tenga en cuenta el medio ambiente,
el empleo y las necesidades de los ciudadanos. Diseñar cuanto antes la
movilidad de los próximos 20 años.
En marcha.
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lunes, 11 de diciembre de 2017
Automóvil: la revolución pendiente
Llueva o no, las grandes
ciudades tienen un grave problema: la creciente
contaminación, que mata a medio millón de europeos cada
año (y a 31.000 españoles),
provocada en un 75% por los coches.
París y Londres prohibirán los coches
diésel en 2024 y los gasolina en 2040, mientras Bruselas fuerza a los
fabricantes a reducir a la mitad las emisiones de los coches europeos para 2030. Tras 131 años de historia, el automóvil de gasoil y
gasolina tiene los años contados. “Quien no
se adapte, desaparecerá”, advierte la Comisión Europea. Es la
hora del coche híbrido y eléctrico. Pero la industria se reconvierte
lentamente y España más: sólo el
0,3% de los coches vendidos son
eléctricos y el Gobierno acaba de aprobar unas ayudas ridículas (20 millones), que sólo incentivarán la compra de
5.600 eléctricos, muy caros y sin postes de recarga. Y no aprueba el Plan Aire II ni sube impuestos a los carburantes y a los coches
más contaminantes. Nos jugamos el aire y
la vida.
En el aire que respiramos cada día hay 5 tipos de contaminantes, sobre todo en las grandes ciudades. El más grave son las micro partículas PM10 y PM 2,5 (M son micrones: milésimas de milímetro de diámetro), cien veces más finas que un cabello, uno de los principales causantes del cáncer de pulmón, según la OMS. El 65% las producen los automóviles (por los motores y el desgaste de frenos, ruedas y pavimento) y el resto las calefacciones, centrales térmicas e industrias. El contaminante que más ha crecido es el NO2 (dióxido de nitrógeno), un gas tóxico que procede en un 80% de los vehículos (sobre todo los diésel). El tercer contaminante más extendido es el O3, el ozono troposférico (el “ozono malo”), producido sobre todo en verano por la fotooxidación de N02 y compuestos orgánicos volátiles (COVs), procedentes de vehículos, calefacciones e industrias. El cuarto contaminante es el SO2 (dióxido de azufre), producido sobre todo por las industrias químicas y refinerías. Y el quinto contaminante que respiramos (en España menos) es el benzopireno (BaP), producido por el uso de estufas de madera y calefacciones de biomasa.
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| enrique ortega |
En el aire que respiramos cada día hay 5 tipos de contaminantes, sobre todo en las grandes ciudades. El más grave son las micro partículas PM10 y PM 2,5 (M son micrones: milésimas de milímetro de diámetro), cien veces más finas que un cabello, uno de los principales causantes del cáncer de pulmón, según la OMS. El 65% las producen los automóviles (por los motores y el desgaste de frenos, ruedas y pavimento) y el resto las calefacciones, centrales térmicas e industrias. El contaminante que más ha crecido es el NO2 (dióxido de nitrógeno), un gas tóxico que procede en un 80% de los vehículos (sobre todo los diésel). El tercer contaminante más extendido es el O3, el ozono troposférico (el “ozono malo”), producido sobre todo en verano por la fotooxidación de N02 y compuestos orgánicos volátiles (COVs), procedentes de vehículos, calefacciones e industrias. El cuarto contaminante es el SO2 (dióxido de azufre), producido sobre todo por las industrias químicas y refinerías. Y el quinto contaminante que respiramos (en España menos) es el benzopireno (BaP), producido por el uso de estufas de madera y calefacciones de biomasa.
La contaminación es un problema muy serio en todo el
mundo y en Europa: el 82% de la población de
las ciudades europeas está expuesta a emisiones de micro partículas (PM2,5) superiores a los niveles recomendados por
la OMS, el 9% a niveles elevados de NO2 y el 95% a un exceso de O3 (ozono troposférico), según un
reciente informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA), que cifra en 487.000 las muertes que causa cada año
la contaminación en Europa (31.250 de ellas en España), ocho de cada diez causadas por las partículas (23.000 muertes en España) y el resto por N02 (6.700 muertes) y O3 (1.600 muertes). Y además, añaden,
la mala calidad del aire aumenta los costes médicos en Europa, reduce la
productividad laboral y provoca daños en bosques, lagos, suelos y semillas.
España está mejor que
la media europea en la contaminación del aire, según los últimos datos de la AEMA (2015): 10
microgramos/m3 de media en partículas PM
2,5 frente a 14,1 en la UE-28 (23,5 en Polonia o 18,6 en Italia), 19,4
microgramos/m3 de NO2 frente a 22,9
en la UE-28 (y 26,6 en Alemania o 25,9 en Italia) y 109,4 microgramos/m3 de O3 frente a 114,4 de media en Europa (y
135 en Italia o 130 en Austria). Pero el problema es que la contaminación en
España crece imparable y las grandes capitales, como Madrid o
Barcelona, están entre las ciudades más contaminadas de Europa, junto a París, Londres, Atenas, Berlín o Roma.
De hecho, los datos enviados por el Gobierno a Bruselas, señalan que 7 ciudades españolas superaron en 2016 los límites de N02 fijados por la UE (40 mgr/m3): Granada y su área metropolitana, el área de
Barcelona y Vallés-Baix Llobregat, Madrid y el corredor del Henares, Valencia y
su área de influencia y San Sebastián de la Gomera (Canarias), en los 6
primeros casos “principalmente por el tráfico”. En partículas PM10, sólo se superaron los límites europeos en la zona
central de Asturias. Y en O3, hay 35 zonas españolas que superan los
límites. Lo malo es que en 2017, la
situación no mejora, según los datos de Ecologistas en Acción. Hay 16
ciudades que superaron en noviembre (15 al 19) los límites europeos de
partículas en suspensión PM10 (50
mgr/m3): Huelva (175 mgr/m3), Valencia (145), Lleida (80), Puertollano, Bailén,
Avilés, Santander, Talavera, Valladolid, Barcelona, Sevilla, Murcia, Madrid,
Zaragoza, Granada y A Coruña. Y otras 6
ciudades que superaron el límite europeo diario de NO2 (200 mgr/m3): Madrid
(244 mgr/m3, llegando en una de sus estaciones a 341), Salamanca, Sevilla,
Barcelona, Guadalajara y Zaragoza. Y sólo dos ciudades, Madrid y Valladolid, informaron
a sus ciudadanos y tomaron medidas sobre el tráfico.
La Comisión Europea
ya no sabe qué hacer para luchar
contra la creciente contaminación. En 2010 entró en vigor una Directiva (2008/50/CE) que establecía límites
para los contaminantes más peligrosos, el NO2 y las micro partículas PM10 y PM 2,5, límites más laxos que los recomendados por la OMS (2,5 veces menores) y los aplicados por EEUU
(la mitad). Pero aun así, los paises
europeos no los cumplen. Y por ello,
en 2015, la Comisión Europea denunció a 12 paises europeos (entre ellos, España)
al Tribunal Europeo de Justicia, en
Luxemburgo, que está pendiente de imponer multas por incumplimiento de la
Directiva. Y el 15 de febrero de 2017,
la Comisión Europea aprobó un “Dictamen de última advertencia” a 5 paises europeos “por violación
constante de los límites de N02 en muchas ciudades”. Son Alemania (incumple los límites en 28 zonas de Berlín, Múnich,
Hamburgo y Colonia), Francia
(incumple en 19 zonas de París, Marsella y Lyon), Reino Unido (incumple en 16 zonas de Londres, Birmingham, Leeds y
Glasgow), Italia (incumple en 12
zonas de Roma, Milán y Turín) y España
(incumple en 3 zonas, 1 de Madrid y 2 de Barcelona). Junto a la advertencia, la
Comisión lanza a los 5 paises un ultimátum:
o toman medidas o llevará el asunto al Tribunal europeo de Luxemburgo, con lo
que se arriesgan a cuantiosas multas.
Mientras la Comisión
amenaza, algunas ciudades europeas
han empezado a tomar medidas drásticas contra la contaminación, que en un 75% está motivada por el tráfico. Así, París anunció que prohibirá la
entrada de los coches diésel en 2024 y los de gasolina en 2040. Y el Gobierno británico quiere prohibir la venta de coches diésel, gasolina e híbridos en 2040, algo que Noruega y Holanda
adelantarán a 2025 (y la India a 2030). Y ciudades como Berlín, Londres, Estocolmo o Copenhague estudian
también prohibir la entrada de los
coches más contaminantes y establecer peajes al coche privado. Madrid contempla también prohibir la
entrada en la capital de los coches más contaminantes en 2025 y Barcelona
en 2020.
La guerra contra el coche de motor de
combustión, inventado por Karl Benz en 1886, es un hecho, en
Europa y en el mundo. Sobre todo la guerra contra el diésel, que emite
muchas más partículas y NO2 que el motor de gasolina (que emite más CO2). Pero en la
vanguardia de la lucha contra el coche diésel y gasolina no está
Europa, sino China:
es líder mundial en coches eléctricos,
por delante de EEUU, y vende un tercio de los 2 millones de coches eléctricos
vendidos en 2016. Y ya ha introducido una cuota
obligatoria a sus fabricantes, con el objetivo de que un 12% de los coches
sean eléctricos en 2020. Europa está retrasada en esta batalla mundial por el coche eléctrico y los fabricantes europeos se
resisten a dejar sus cadenas de coches diésel y gasolina, que fabrican
el 20% de los coches del mundo.
La Comisión Europea
ha hecho la vista gorda con los
fabricantes europeos de coches, porque son
la primera industria del continente y emplean a 12,6 millones de europeos.
Pero el fraude de las emisiones de Volkswagen, detectado en 2015, ha hecho reaccionar
a Bruselas. Y han tomado dos medidas.
Una, modificar el sistema de medición de emisiones, para que no sea en el laboratorio
sino que se vigilen las emisiones reales
en carretera. El sistema está en vigor desde septiembre, aunque el Gobierno Rajoy ha dado una moratoria
de 16 meses a los fabricantes de automóviles en España (muy poderosos): el
nuevo sistema de detección de emisiones (más riguroso) no se aplicará hasta el 1 de enero de 2019. La otra medida, aprobada el 8 de noviembre, es reducir a la
mitad el tope de emisiones permitidas a los coches fabricados en Europa: de
los 95 grs./km de CO2 fijados para 2021 se pasará a 80 grs. en 2025 (un 15%
menos) y a 66,5 grs. en 2030 (-30% sobre emisiones 2021).
La industria del
automóvil europea se queja de que el recorte de emisiones es “demasiado ambicioso” y exigirá un enorme esfuerzo inversor,
encareciendo mucho los coches. Para ayudarles, la Comisión Europea prevé una inversión
de 378.000 millones de euros anuales hasta 2030, de los que 177.000 sería
financiación barata de la UE y el resto inversión privada de las empresas. Pero
los fabricantes van bastante retrasados
en esta “reconversión” a motores menos contaminantes. De hecho, según la consultora PA Consulting, sólo
cumplirán los topes de emisiones establecidos por Bruselas para 2021 tres fabricantes, Volvo, Toyota y Nissan. Y están muy lejos de cumplir
(en la media de todos sus modelos) Volkswagen,
PSA, Fiat-Chrysler, BMW, Ford y Hyunday-Kia, los fabricantes más
importantes. La Comisión ha amenazado con multas cuantiosas a los fabricantes
que incumplan, pero el automóvil es una industria demasiado poderosa y muy influyente en Alemania y Francia como
para dudarlo y pensar en sucesivas
moratorias, a costa de una contaminación que mata.
El objetivo de
estas medidas es que en 2030, el 80% de
los coches tengan motores diésel y gasolina que contaminen la mitad. Y que el 20% restante sean coches híbridos y
eléctricos. Para impulsarlos, la Comisión acaba de aprobar un paquete de 1.000 millones de inversión, 800 para mejorar los
puntos de carga y 200 millones para investigar en baterías. Y han advertido a
los fabricantes que si pierden este reto eléctrico, Europa se verá invadida por
coches híbridos y eléctricos de China, India, Corea, Japón y EEUU. “El
diésel desaparecerá y lo hará más rápido de lo que pensamos. Quien no se
adapte, desaparecerá del mercado”, ha vaticinado la comisaria europea de Industria.
España está muy
retrasada en esta batalla europea por unos coches menos contaminantes.
Primero, porque tenemos una serie de problemas estructurales de partida: tenemos más coches (somos el 4º país del mundo en coches por habitante, 479 por 1.000, sólo por detrás de Italia, 602, Alemania,
510, y Francia, 495), más viejos (la
edad media del parque es de 12 años, frente a 8 en la UE) y más coches diésel (un 60% del parque frente al 40% en Europa), circulando
además en unas ciudades menos extensas (5.700 turismos
por km2 en Barcelona, 2.600 en Valencia o 2.300 en Madrid frente a 1.500
turismos por km2 en Berlín o Roma y 1.300 en Londres). Y segundo, porque el Gobierno Rajoy no toma medidas (deja
el problema a los Ayuntamientos y autonomías) y las que toma son insuficientes.
La última “medida
estrella” del Gobierno Rajoy ha sido aprobar, en noviembre, el Plan Movalt para “incentivar el coche eléctrico”. Y ha destinado la
ridícula cifra de 20 millones de euros,
para ayudar (con 5.500 euros por turismo) a la compra de 5.600 coches
eléctricos (el anterior Plan, el Movea, agotó sus fondos en 24 horas). Y destina otros 15 millones a instalar postes de
carga (no hay) y 15 más a “investigación”. Una miseria de Plan, comparado con las ayudas en el resto de Europa, claramente insuficiente para incentivar el coche eléctrico en
un país donde solo se han vendido 3.205 coches eléctricos entre enero y octubre, el 0,3% de
las ventas, con lo que estamos a la cola de Europa (1,2% de las ventas), muy lejos de Reino Unido (1,7%
ventas), Francia (1,5%), Alemania (1,3%) o Portugal (1,4%) y sólo en línea con
Italia (0,2% venta coches eléctricos), según European Alternative Fuels.
Mientras, estamos a la espera de que el Gobierno Rajoy
apruebe el Plan Aire II (2017-2019), pero por
el borrador que se conoce, es poco ambicioso en los objetivos y carece de recursos para poner en marcha medidas eficaces. Los expertos
creen urgen dos medidas fiscales
contra la contaminación de los coches. Una, subir los impuestos a los
carburantes, porque en España la gasolina paga un 27% menos de impuestos (18 céntimos
menos/litro) y el gasóleo un 25,6% menos
(14 céntimos menos/litro) que la media europea. La otra, cambiar el impuesto de circulación, para penalizar no sólo la emisión de C02
(que hoy penaliza a los coches de gasolina, al emitir un 20% más) sino sobre
todo la emisión de NO2 y partículas
(los coches de gasoil emiten 4 veces más que los de gasolina). Y trazar un Plan
con las grandes refinerías (como hizo Obama en USA), para invertir en reducir las emisiones de los carburantes
mientras persistan los motores de combustión. Y sobre todo, hay que volcarse en
fomentar los coches híbridos y
eléctricos (el Gobierno Rajoy vetó en febrero una proposición no de Ley del PDCat, porque
costaba 17 millones), con más ayudas al comprador y más postes de recarga (sobre todo para
furgonetas de reparto y flotas de empresas), dando ejemplo la Administración
con un mayor uso de los coches oficiales eléctricos, autobuses (sólo 33 en
Madrid) y taxis eléctricos (hay 70 en toda España, entre 67.000 taxis).
Y sobre todo, hay que planificar mejor el transporte público en las ciudades (ver
opiniones viajeros en esta encuesta de la OCU), con más rutas, flotas y personal (recortados desde 2008),
fomentando también su uso vía tarifas y aparcamientos disuasorios, además de
ampliar los trenes de cercanías. Y fomentar las flotas (eléctricas) de coche compartido, junto a promover los carriles
bici, sobre todo en ciudades medianas y pequeñas (hoy colapsadas). Y todo ello sin olvidar nuestras industrias (ver las 10 que más contaminan) y calefacciones,
responsables de ese otro 25% de la
contaminación en nuestras ciudades.
Queramos o no, el
coche es un problema grave para nuestras ciudades y todos tendremos que ayudar,
comprando coches menos contaminantes (mucho más caros) y pagando más impuestos
en carburantes y matriculaciones, peajes de acceso a las ciudades y
aparcamientos. Y en muchos casos, siendo obligados a dejar el coche en casa y
coger el transporte público. Porque lo contrario es envenenarnos. Hay que tomárselo en serio ya. Todos, pero sobre todo el Gobierno y
los Ayuntamientos, cueste lo que cueste.
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