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jueves, 25 de diciembre de 2014

Navidades en crisis (aún no es "historia")


Rajoy lanzó la consigna: “Estas serán las primeras Navidades de la recuperación”. Pues no: los grandes comercios esperan subir sólo un 1% las ventas. Y los consumidores señalan que la mitad de las familias gastarán igual que las Navidades 2013 (poco), un 32% menos y sólo un 16% más. La crisis no es historia, como dice Rajoy, en contra de lo que opinan la mayoría de españoles: piensan que la situación económica es mala (38,9%) o muy mala (46,9%), según el Barómetro del CIS de noviembre. Y eso, porque dos tercios de las familias siguen con problemas, según el Informe Foessa: 5,4 millones de parados, 1,2 millones de ancianos con bajas pensiones, 2,2 millones de trabajadores con sueldos mínimos Enhorabuena¡: se los suben 3 euros...) y muchos de los 2 millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan, más bastantes mujeres y mayores de 55 años. Para ellos, serán otras Navidades de crisis. Y peor lo tienen los 3 millones de pobres, 20.000 sin techo. No les olvidemos estos días y ayudémosles. ¡Feliz Navidad¡
 
enrique ortega

Esta Navidad va a ser un termómetro de si hay o no recuperación. La propaganda del Gobierno reitera que las tiendas y los restaurantes “están llenos”, pero los datos son menos optimistas. La patronal de los grandes comercios (Anged) cree que las ventas en diciembre crecerán un 1%, con lo que esperan un ligero aumento en 2014, tras 6 años de caídas. Pero los españoles no están por gastar mucho estas Navidades: la mitad de las familias gastará igual, un 32% gastará menos y sólo un 16% gastará más que en las Navidades de 2013, según un sondeo de la asociación de consumidores CECU, que habla de un gasto medio de 500 euros extras por familia estas fiestas. Casi la mitad para regalos (209 euros) y el resto en comida, ropa y juguetes, cuyas ventas aumentarán entre un 1 y un 2%. Y habrá menos viajes estas fiestas, sólo para un tercio de españoles. El boom de ventas va a estar en Internet, por donde comprarán regalos un 53% de los internautas, según TNS. Y como tiendas y empresas no lo ven claro, están con ofertas y súper rebajas para vender.

Al final, el consumo es cuestión de tener dinero para gastar y de confianza. Y la mayoría de españoles son pesimistas sobre el presente y el futuro, a pesar de que Rajoy les diga que la crisis es ya historia del pasado”. El índice de confianza del consumidor ha bajado en noviembre al nivel más bajo de los últimos seis meses: 83,6 sobre 200. Y la mayoría de españoles piensa que la situación económica es mala (38,9%) o muy mala (46,9%), según el Barómetro del CIS de noviembre. Y lo peor, no creen que vaya a mejorar: piensan que dentro de un año, la situación económica será igual (45,6%) o peor (24,3%) y sólo un 19% cree que será mejor. Y así, claro, no se animan a gastar. Los que pueden, porque otros no pueden. Y es que hay dos Españas y por tanto habrá dos Navidades (o mejor, cuatro).

Una España es la de los que tienen trabajo: 17,5 millones de españoles, de los que 14,4 millones son asalariados, 2 millones autónomos sin empleados y casi un millón empresarios. Una España a la que se han sumado 338.112 españoles que han encontrado trabajo desde las Navidades pasadas (la mayoría precario y mal pagado). Este grupo podría gastar algo más porque han bajado los precios (la inflación anual lleva cinco meses bajando, hasta el -0,4%) y pagan menos en carburante (por el desplome del petróleo) y en la hipoteca (por la bajada del euribor). Pero el problema es que a la mayoría no les han subido los sueldos (algunos han bajado) y les han quitado horas extras y complementos (y vales de comida). Y, sobre todo, que un tercio de ellos tienen contratos precarios (temporales y a tiempo parcial), mal pagados. De hecho, el sueldo más frecuente (2013) era de 15.500 euros brutos al año, según el INE, 1.107 euros brutos al mes (14 pagas), que netos son menos de 1.000 euros, Y según Hacienda, 7,7 millones de trabajadores declaran ganar menos de 1.000 euros al mes. Con estos ingresos, no es como para gastar mucho aunque tengan trabajo.

Dentro de esta España con trabajo, hay un grupo arriba sin problemas para gastar: son los que tienen buenos sueldos, los ricos y millonarios, unos 400.000 españoles. De hecho, hay 125.191 contribuyentes que declaran ganar 147.320 euros anuales de media, según Hacienda. Y entre ellos están los grandes directivos de las empresas del IBEX, que ganaron 789.721 euros en 2013, con una subida del 3,5%. O el Gobernador del banco de España, cuyo sueldo (174.734 euros brutos) subió un 5% en 2013 mientras sigue pidiendo moderación salarial... O los directivos públicos, como el presidente de la SEPI (empresas públicas, la mayoría con pérdidas), que gana 210.000 euros, el doble que Rajoy. Y no hay que olvidar a los grandes inversores (subió la Bolsa y les duplicaron los dividendos) y a los millonarios, que han crecido un 24% en 2014 y son ya 161.400 españoles (con más de 1 millón de dólares de patrimonio).

La otra España son los que tienen problemas económicos, dos tercios de las familias según el VIII Informe Foessa: 11.746.000 españoles que tienen problemas de empleo (tres cuartas partes), de vivienda (dos tercios) o de salud y medicamentos (la mitad). Aquí tenemos que incluir a los 5.427.700 parados (EPA septiembre), a los pensionistas con bajas pensiones (1.253.000 reciben menos de 600 euros al mes) y a muchos de los jóvenes ni-nis (2 millones de jóvenes que ni trabajan ni estudian), mujeres y mayores de 55 años (dos colectivos donde hay muchos ni-nis, que ni trabajan ni buscan trabajo porque saben que no se lo van a dar a ellos, y  no tienen edad para jubilarse). Son más de 7 millones de españoles con una economía de subsistencia, que hacen milagros (con ayuda de la familia y amigos) para llegar a fin de mes. Y que no están para muchos gastos estas Navidades.

Dentro de esta España con problemas económicos hay otro grupo que aún lo pasa peor, unos 5 millones de españoles en exclusión severa, según el VIII Informe Foessa. Una bolsa de pobreza (2,3 millones son niños, según UNICEF) integrada por tres clases de españoles: los 2.899.645 parados EPA que no cobran ningún subsidio (el 53,5% de los parados), los 2.271.130 trabajadores pobres que cobran el salario mínimo (645,3 euros hoy:  Rajoy se siente "generoso" y lo sube 3,3 euros para 2015 ) o menos y los 527.793 pensionistas que reciben menos de 400 euros, más los jóvenes, mujeres y mayores sin ingresos. Y dentro de estos españoles pobres, está el último escalón: 3 millones de familias en extrema pobreza, según Cáritas (Observatorio 2013), quien advierte que la pobreza se está haciendo más crónica (a la mayoría de pobres llevan ya 3 años atendiéndoles) y más extensa: ya no se trata sólo de inmigrantes y parados, ahora hay pobres entre familias con trabajo, sobre todo mujeres con niños, familias numerosas, jóvenes y ancianos.

Al final, son dos Españas (o mejor cuatro), con distintos ingresos (crece la desigualdad) y que sufren de forma diferente la crisis. Las dos primeras podrían gastar algo más estas Navidades, aunque sin alegrías porque no ven claro el futuro. Pero las otras dos, con pocos o ningún ingreso, lo tienen muy negro: la crisis les dura ya 6 años y se les acaban los ahorros y las ayudas de familia y amigos. Y tienen menos sitios donde recurrir. El Gobierno Rajoy y las autonomías han recortado el gasto en los servicios sociales, sobre todo de los Ayuntamientos, que atienden a 8.319.000 españoles (2013), que acuden a pedir ayuda, desde ropa, comida o medicinas a un techo (hay 20.000 españoles que viven en la calle), un subsidio o un empleo. Y las ONGs (que se financian en un 70% de ayudas públicas) ven caer sus recursos mientras aumentan los españoles que les necesitan (Cáritas atiende ya a 2,5 millones de personas y 3 millones comen cada día gracias a los bancos de alimentos).

Esta es la España real, con datos oficiales. Y para la mayoría, la crisis sigue ahí y no es historia. Así que si oye que ha mejorado el consumo estas Navidades, piense que es un espejismo: gastarán más los que pueden, un tercio de los españoles. Los otros dos tercios, siguen con estrecheces y sin ver claro el futuro. Y demasiados millones siguen en la pobreza. Son en los que deberíamos pensar estas Navidades, intentando ayudarles en lo posible. No podemos arreglar la crisis, pero sí colaborar para que algunos la sufran menos. Serán las sextas Navidades de la crisis pero que sean al menos unas Navidades solidarias.
¡Feliz Navidad ¡

lunes, 23 de diciembre de 2013

Navidades grises (y negras para muchos)


Los mismos que repiten cada día que hay síntomas claros de recuperación, aprovechan estas Navidades para reiterar que los españoles se están animando a gastar para estas fiestas. Se espera que el consumo navideño crezca un 1,8 % (gracias a la extra de los empleados públicos), un gasto mínimo sobre las Navidades de 2012, las peores de las dos últimas décadas. Y hay muchos españoles que gastarán lo mismo o menos, porque les han bajado los salarios, han perdido el empleo (134.000 este año) o se les ha acabado el paro (3,2 millones de parados EPA no cobran nada). Si la crisis ha agravado las diferencias entre los españoles, también hay dos Navidades: las grises de los que tienen trabajo o pensión y las negras de los que sobreviven como pueden, gracias a la familia, ONGs y recortadas ayudas públicas. No les olvidemos estos días y ayudémosles si podemos. ¡Feliz Navidad ¡
 
enrique ortega

En toda Europa apuestan por unas Navidades menos tristes, con más consumo que las de 2012, las peores de la crisis. Se estima un aumento medio del gasto del 2,7%, según un estudio de Deloitte, que revela una caída del gasto navideño sólo en tres países: Grecia(-10%), Irlanda (-3%) y Holanda (-3%). Los mayores consumos se darán en Ucrania (+19%) y Rusia (16%), seguidos de Alemania (+9%), Portugal (+5,1%) o Suiza (+5%) y, más lejos, por Francia (+1,6%) e Italia (+0,7%). España se sitúa en la parte baja, con un aumento del gasto del 1,7%, que supone casi gastar lo mismo descontando la inflación.

Es revelador que los europeos que gastarán más esta Navidad dicen que lo hacen no porque tengan más ingresos (sólo el 21%) sino porque quieren olvidarse de la crisis y disfrutar por unos días (el 40%). Y los que van a gastar menos lo justifican porque sus ingresos han caído (lo argumentan el 59%) y porque la crisis va a continuar (48%) o porque tienen miedo a perder su empleo (18%) o porque tienen que pagar deudas (12%). Tienen miedo al futuro.

En España, el gasto extra  por familia esta Navidad será de 671 euros (+1,8%), según el estudio de Deloitte, una cifra que los consumidores de CECU sitúan entre 500 y 700 euros (+2/3%, aunque un 40% de las familias gastarán lo mismo). El primer capítulo de gasto son los regalos (264 euros): la generalización del “amigo invisible” lleva a menos regalos de algo más valor (no más de 30 euros) y a menos juguetes de más calidad. El segundo capítulo son las comidas navideñas, con 212 euros, donde España gasta más (31,6%) que los europeos (27%) y donde este año dominan las compras anticipadas y los congelados. En el tercer capítulo, los viajes, gastamos 104 euros, menos que los europeos (15,5% frente al 24%), aunque este año aumentan las escapadas low cost a Europa de los que tienen empleo. Y en ocio y espectáculos gastamos 91 euros, una partida que se restringe cada Navidad.

El comercio tiene esperanzas en estas Navidades y confía en vender entre un 3 y un 5% más, para lo que han contratado a 12.000 trabajadores temporales para esta campaña. Todo apunta a que habrá más ventas que las Navidades 2012, las peores de los últimos 20 años, pero apenas hay motivos para que el consumo se relance. De hecho sólo hay dos. Uno, que 2,7 millones de empleados públicos vuelven a cobrar este mes la extra de Navidad, unos 5.400 millones que irán a “tapar agujeros” y a gastar algo más. El otro, los 11.563 millones que Hacienda ha prestado a autonomías y Ayuntamientos para que paguen a proveedores, un dinero que irá en su mayoría a tapar agujeros de pymes y autónomos, no al consumo.

Sin embargo, hay otros factores muy poderosos para desalentar el gasto estas Navidades. El primero, que hay 133.900 españoles que han perdido su trabajo en 2013 (a falta de saber los empleos perdidos en el cuarto trimestre) y no están para celebraciones. El segundo, que hay 200.000 parados que han dejado de cobrar el paro este año y que los que cobran el subsidio (2.625.700 a octubre, sólo el 45% de los parados EPA) reciben 35,40 euros menos al mes (828,9 euros de media). El tercero, que los salarios han bajado este año (-1,3%) y hay 7,5 millones de mileuristas, mientras muchas familias  tienen menos ingresos también por horas extras y otros complementos. Y cuarto, que salarios y pensiones han perdido poder adquisitivo, aunque el IPC esté moderado, porque les han subido una serie de gastos que son claves en su economía: luz, gas, agua, carburantes, educación (tasas), medicinas (copago), alimentos… Y también los impuestos, desde el IVA a las tasas y el IBI.

Con menos empleo, menos sueldos, menos subsidios y subidas varias, muchas familias tienen difícil gastar estas Navidades, digan lo que digan los voceros de la recuperación. Es más, hay dos Navidades, como hay dos Españas: la de aquellos que tienen un ingreso más o menos asegurado (trabajo o pensión) y las de los que no tienen casi nada y tratan de sobrevivir. Los primeros gastan con moderación, porque tienen miedo al futuro, a perder su trabajo o a que le recorten su pensión. Y el resto, gastan lo mínimo, porque se les acaba el  paro, el colchón de los ahorros, la ayuda de su familia o de ONGs. Y no ven salida.

Las Navidades deberían hacernos recordar más que nunca a esa España pobre que lo está pasando mal, esos 10 millones de españoles que están en el umbral de la pobreza según el INE (13,1 millones según Eurostat), con unos ingresos menores de 14.784 euros al año (matrimonio con dos hijos). Pero sobre todo, a esos 3.279.000 parados que no reciben subsidio de paro (55% parados EPA)  y que en su mayoría llevan más de 2 años sin trabajo (2.176.000). De ahí sale esa bolsa de 3 millones de españoles en pobreza severa que denuncia Cáritas. De hecho, los servicios sociales de los Ayuntamientos están desbordados de peticiones de ayuda por parte de 7 millones de españoles: pago de luz y alquileres, hipoteca, comida, ropa, trabajo… Y sin embargo, el Gobierno va a desmantelar estos servicios con la aprobada reforma municipal. Y sigue recortando las ayudas públicas y la financiación a ONGs, que atienden a más de 5 millones de españoles necesitados, sobre todo en Navidad.

El problema de esta crisis es que dura ya cinco años largos y todavía puede durar dos o tres años más, con bajos salarios y escasa creación de empleo, que no llegará además a la mitad de los parados actuales (por edad y falta de formación), que se harán “crónicos”. Y hay muchas familias que ya no dan más de sí, que no ven perspectivas. Por eso es urgente poner en marcha un Plan contra la pobreza (sobre todo infantil), que lleva años pidiendo Bruselas y que el Gobierno Rajoy ha sustituido por un tímido Plan de inclusión social , aprobado a mediados de diciembre con medidas contra la pobreza que ya existen (sólo hay 17 millones nuevos). No podemos ser el país europeo donde más ha crecido la pobreza y a la vez el país con más desigualdad entre ricos y pobres (lean este riguroso y preocupante informe sobre el Estado Social de España). Es algo que chirría y más en Navidad, donde se refleja con claridad que hay dos Españas y dos Navidades, una de ellas cada vez más dura y problemática.

El consumo de la Navidad si crece (poco) será un espejismo, en un país estancado, con muchas familias que lo están pasando mal y que no ven claro el futuro, ni de su empleo ni de sus ingresos. De hecho, la mayoría de los españoles ven que 2014 será igual (39,5%) o peor (29,5%), según el último Barómetro del CIS. Hay que dar confianza a los españoles, con otra política económica, centrada en el crecimiento, el empleo y las ayudas a los más pobres. Y apostar por la solidaridad entre españoles, no sólo en Navidad.

Mientras, disfruten lo que puedan y ayuden a los que no pueden. ¡Feliz Navidad ¡

domingo, 23 de diciembre de 2012

Navidades pobres y solidarias


Son las quintas Navidades en crisis y las peores de la democracia. La mitad de las familias, atrapadas entre el paro y un sueldo mileurista, vivirán esta Navidad en “economía de guerra”, tratando de comer algo mejor, comprar algún regalo barato y salvar los juguetes de sus hijos. Pero poco más, porque la mayoría no llega a fin de mes. En estas fiestas, muchos españoles echarán mano otra vez de la familia, de la ayuda de los padres, muchos sin extra o sin revalorización de su pensión. Y otros acudirán a Cáritas, Cruz Roja y miles de ONGs que atienden ya a  5 millones de españoles, desatendidos por los servicios sociales públicos, a los que se han recortado la mitad de sus recursos. Esta Navidad saltan más a la vista los estragos de la recesión, los 12 millones de pobres que se ven abandonados y sin futuro. Ayudémosles si podemos.



enrique ortega
El consumo está apagado esta Navidad, donde se espera que la mayoría de las familias tengan un gasto extra de 650 euros, casi la mitad que antes de la crisis (1.000 euros), sobre todo en alimentación (mucho congelado), regalos (pocos, tecnológicos y “útiles”) y juguetes (“low cost”, unos 50 euros por niño), renunciando la mayoría a viajes y comidas fuera de casa (sólo comidas de empresa low cost). Y eso la media, porque una de cada cuatro familias no gastarán más de 300 euros extras en Navidad, según ESADE.

Unas “pobres” Navidades, pero lo raro sería otra cosa a la vista del país que nos ha dejado la recesión: casi 6 millones de parados y 15 millones de mileuristas (de los que más de la mitad son minieuristas, con sueldos entre 400 y 860 euros), un 40% de la población que vive en precario y que tiene muy difícil llegar a fin de mes. Y más esta Navidad, con la puntilla de tres medidas que les ha regalado el Gobierno Rajoy: la subida del IVA en septiembre, la no revisión de las pensiones con el IPC (8,3 millones de pensionistas pierden 436 euros) y la supresión de la extra a más de 3 millones de funcionarios (4.000 millones de euros que no se podrán gastar).

Esta Navidad, como el resto del año, la mayoría de las familias siguen con su “economía de guerra”, pagando la hipoteca y los recibos básicos y quitando todos los gastos posibles, porque además no ven claro el futuro: casi la mitad de los españoles piensa que 2013 será peor y uno de cada cuatro teme perder su trabajo, según el barómetro del CIS. El problema es que se están acabando los ahorros de los que tirar y el colchón familiar no da más de sí, tras cinco años de crisis, cuando se acaba el paro y las ayudas y no se consigue trabajo.

¿Cómo sobreviven los españoles a la recesión? Sobre todo los 12 millones que son pobres (familias que ingresan menos de 15.820 euros), un 27% de la población según Eurostat. El primer recurso es acudir a la familia, para que los padres ayuden a pagar la hipoteca, el alquiler, los colegios o las facturas más urgentes, además de comer en su casa y en muchos casos, volver a vivir con ellos. Cáritas desvela que ha vuelto el hacinamiento a los hogares, con hijos con niños e inmigrantes compartiendo casa con sus padres y compatriotas. Actualmente, el 40% de los mayores ayudan a sus hijos y 422.600 hogares viven de la pensión de los abuelos, según el CES.

Otra vía de supervivencia es la economía sumergida, las chapuzas para mujeres (limpieza) y hombres sin recursos (en 1.737.900 familias, están todos en paro, según la EPA). Y luego está acudir a los servicios sociales públicos: unos 8 millones de españoles han ido a ellos  este año, buscando ayuda. Pero la mayoría no consigue mucho, según Cáritas, que revela dos problemas. Uno, que se han endureciendo los requisitos (tiempo mínimo de empadronamiento, de 1 a 3 años, documentos exigidos), discriminando a inmigrantes, personas solas y jóvenes sin familia. El otro, los retrasos: tardan 65 días entre la primera cita y dar una respuesta efectiva (en Cáritas, 6 días).Y cuando se trata de cobrar, conceden ayudas a los 165 días de pedirlas (casi medio año, cuando son familias que no pueden más).

Hay un tercer problema: los recortes han destrozado los servicios sociales públicos, sobre todo municipales. El Estado (les aporta el 10%) ha reducido las subvenciones un 65,4 % entre 2012 y 2013 (aportaba 86 millones, ahora sólo 30) y también les han recortado  las autonomías (30% recursos) y Ayuntamientos (60%). Con ello, sólo 192.633 personas (datos 2010) reciben la renta mínima de inserción (RMI), una ayuda que además varía según donde vivan: de 375 euros mes (532 con familia) en Madrid a 650 euros (910 con familia) en el País Vasco. Francia, que tiene un millón menos de “pobres” que España, paga 475 euros al mes (RSA) a siete veces más personas (1,39 millones cobran esta renta de solidaridad).

Al final, entre los requisitos, el papeleo, los retrasos y el recorte de fondos, los españoles se desesperan de los servicios sociales públicos y dos de cada tres acaban en las ONGs privadas: Cruz Roja atiende a 2 millones, Cáritas a 1,3 millones y los Bancos de Alimentos dan comidas a 1,3 millones de personas, la mayoría (67%) desviadas por el propio personal de los servicios sociales públicos, que se ven impotentes para ayudarles.

En estos momentos, unas 30.000 ONGs ayudan a sobrevivir a unos 5 millones de personas, dándoles comida, ropa, techo o ayuda para pagar hipotecas, alquileres o buscar empleo. Es una red en la que trabajan medio millón de profesionales y un millón de voluntarios, que tendrán que hacer horas extras esta Navidad. Y que no saben si sobrevivirán a 2013, porque los recortes les afectan mucho, dado que un 70% de sus ingresos son subvenciones. Otro  20% procede de las Cajas de ahorros (Obra Social), algo que se va a acabar. Con lo que tendrían que subir mucho las donaciones privadas (el 10% restante), algo difícil ya que sólo un 9% de españoles colabora con una ONG cuando en Europa oscila entre el 15 y el 30% de la población. Por todo ello, hay estudios (como el de ESADE) que temen que un 25% de ONGs puedan cerrar por falta de recursos.

Se acaba el colchón de los ahorros, se agota la ayuda familiar, se recortan drásticamente las ayudas públicas y están asfixiadas las ONGs privadas, todo cuando hace falta más que nunca ayudar a millones de españoles que lo están pasando muy mal, como se ve estas Navidades con más crudeza. Y mientras, el Gobierno insiste en recortar el déficit y no toma medidas contra la pobreza, como le ha pedido Europa y como acaba de hacer Francia, con un Plan para aumentar las ayudas contra la pobreza, crear un parque de viviendas sociales, aumentar plazas para ancianos y contratos de inserción para jóvenes.

Disfrutemos de la Navidad con la familia, pero sin olvidar a los que lo están pasando muy mal: ayudemos a nuestro alrededor. Hace mucha falta.

¡Feliz Navidad a todos¡  

viernes, 24 de diciembre de 2010

Las terceras Navidades de la crisis

Son unas Navidades grises, con la mayoría de los españoles sumidos en una ola de pesimismo colectivo. Las primeras Navidades en crisis (2008),casi ni nos enteramos (como Zapatero). Las segundas, pensamos que podía ser algo pasajero. Pero este año, sabemos que la crisis es seria y va para largo. Y, sobre todo, hay 2,5 millones de españoles que se han quedado sin trabajo en estos años, lo que resulta un drama para millones de personas: 1.300.000 hogares tienen a todos sus miembros en paro y  tres millones de familias tienen la mitad de sus activos sin trabajo. Y los que tienen empleo, o tienen miedo a perderlo en 2011 o tienen el sueldo congelado. Un panorama como para pocos gastos y celebraciones.
Estas Navidades van a ser austeras para todos los europeos, con la excepción de alemanes y británicos. En concreto, españoles, griegos y franceses son los europeos que más mirarán sus gastos esta Navidad, según un estudio realizado por Herbalife, que revela cómo el 60% de los griegos y el 45% de españoles y franceses no van a realizar gastos extras esta Navidad.
El gasto esta Navidad puede reducirse en España hasta un 11%, según un estudio de Deloitte. Cada consumidor gastará una media de 674 euros, un 7,4% menos que las Navidades 2009,según estimaciones de la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI),un recorte que se suma al 10% de caída de consumo en las Navidades pasadas y otro 6% en las del 2008. Un tercio del gasto navideño se va en juguetes y regalos, donde se espera una ligera caída de ventas, al comprar productos de menos precio. En otro tercio del presupuesto, la alimentación, se espera menos ventas de productos tradicionales, como turrones y mazapanes. Han bajado las reservas de viajes, más cortos y más baratos. Y en cuanto a las salidas a bares y restaurantes, se espera una caída, que ya se ha notado en las comidas de empresa, con bajada del menú medio de 40 a 25 euros.
Para los comercios y grandes almacenes, las Navidades pueden suponer hasta una cuarta parte de las ventas, con lo que están muy preocupados por la esperada caída del consumo. Su reacción ha sido reducir precios (aunque la inflación ha vuelto al 2,3 %, el nivel más alto en los dos últimos años), adelantar rebajas (legalmente, “promociones”) y, sobre todo, contratar menos personal de temporada : las ofertas de empleo para la campaña navideña han caído este año casi un 20% sobre 2009, según Infojobs.  
A pesar de la crisis, las Navidades están ahí y los españoles tratarán de cortarse lo menos posible, aunque sea a costa de la tarjeta, la familia y los ahorros. Quizás sea un buen momento para volver a lo importante, la familia, la salud, los amigos, las aficiones, la casa… A valorar lo que tenemos. Cuando yo era niño y joven, teníamos mucho menos y disfrutábamos mucho en estas fiestas. Luego, hemos vivido dos décadas como nuevos ricos y ahora estamos volviendo a la cruda realidad: vivíamos por encima de nuestras posibilidades y nos toca ajustar nuestras vidas. Pero mientras, disfrutemos estas Navidades de lo que tenemos y carguemos las pilas para 2011, que puede ser un año aún más difícil que 2010.  
¡Feliz Navidad a todos¡