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jueves, 11 de mayo de 2017

La recuperación no llega a la Ciencia


El Gobierno Rajoy ha “vendido” que el gasto en Ciencia aumenta en 2017. Falso: sólo crecen los créditos (que no se gastan) pero bajan las subvenciones. Si consideramos todo el gasto descontando la inflación, realmente baja un 0,38%. Y se suma al recorte del 30% sufrido desde 2009, según la OCDE. España se coloca así a la cola de Europa, en el puesto 19 por gasto público en I+D+i, mientras también las empresas gastan menos. Además, existen enormes diferencias de gasto en Ciencia por autonomías: el País Vasco gasta cuatro veces lo que Canarias. La Comisión Europea, la OCDE y el FMI acaban de pedir  al Gobierno (otra vez) que se vuelque con la Ciencia, porque es una razón clave  de que España sea menos productiva y cree menos empleo que Europa. Pero como si nada. Mientras, los investigadores han salido a la calle, pidiendo más gasto y un Ministerio. Y recuperar una década larga perdida para la Ciencia. Nos jugamos el futuro.


enrique ortega



El Gobierno Rajoy ha vuelto a utilizar su “truco presupuestario” con la Ciencia en el Presupuesto 2017, como ya hizo en años anteriores: el gasto total será de 6.501 millones de euros, con un pequeño aumento (+1,1%), pero a costa de subir los créditos (+3,78%) y bajar las subvenciones (-2,6%). Este aumento global es un “espejismo”, porque los créditos (3.896 millones, un 60% del Presupuesto 2017) no se utilizan (Universidades y centros públicos están muy endeudados y no se pueden endeudar más) y al final no se los gastan, mientras las subvenciones (2.604 millones, el 40% del Presupuesto) sí se utilizan. Además, aunque el gasto público en Ciencia sube 71,57 millones (+1,1%), en realidad ese aumento nominal se lo comerá este año la inflación (+1,5% anual), con lo que el gasto real caerá un 0,38%.

Este año 2017, todas las partidas importantes de gasto (salvo los créditos) caen, desde los gastos de personal (-0,6%) hasta las inversiones (-7,8%), pasando por las compras (-2,4%) y las transferencias (-9,9%), según el análisis de COSCE. Y todos los organismos públicos de investigación ven recortados sus Presupuestos: un -0,9% el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (el CSIC, el principal organismo de investigación en España), un -0,8% el Instituto de Salud Carlos III, un -32,41% el Instituto de Investigación Agraria (INIA), un -35,45 la innovación tecnológica en defensa, un -20,95% la innovación en telecomunicaciones (Ciudades digitales, Agenda Digital, Red.es y el Instituto de Ciberseguridad) y un -64,03% los programas para promover la investigación y la tecnología en las empresas.

Este estancamiento del gasto público en Ciencia en 2017 (o recorte, contando la inflación), se suma a los recortes sufridos entre 2009 y 2013: -3.741 millones de euros, 1 de cada 3 euros disponibles (9.673 millones en  2009). Menos de un tercio del recorte es culpa de Zapatero (-1.084 millones entre 2010 y 2011) y más de dos tercios son de Rajoy (-2.657 millones entre 2012 y 2013). El problema añadido es que España recortaba un tercio su gasto en Ciencia mientras los demás países lo aumentaban durante la crisis, con lo que nos hemos quedado aún más retrasados de Europa. De hecho, España es el país occidental que más ha recortado su presupuesto público en Ciencia, un 34,69% entre 2009 y 2013, según datos de la OCDE aportados por COTEC. Un recorte mayor que el de Grecia (-3,12%), Portugal (-7,22%), Italia (-13,64%), Francia (-15,39%) o Irlanda (-18,46%) y que contrasta con el aumento del gasto en Ciencia en Europa (+0,16% en la UE-28) y en los paises punteros, como Alemania (+18,41%), Suecia (+16,29%), Reino Unido (+1,83%), Holanda (+1,51%) o Finlandia (+1,41%).

Pero no sólo ha recortado en Ciencia el Presupuesto del Estado. También las autonomías han reducido un 10% su gasto en Ciencia desde 2010, aumentándolo sólo Andalucía y Murcia, aunque las que más gastan son País Vasco, Navarra, Madrid y Cataluña. Y las empresas privadas también han recortado su gasto en I+D+i, otro 16% entre 2008 y 2015 (6.915 millones). Todos han utilizado la Ciencia para ajustar sus cuentas, a costa de perderse proyectos y plantillas: se han perdido 23.000 empleos, de los que 13.000 son investigadores perdidos, que han ido al paro o han emigrado al extranjero.

Entre 2014 y 2017, los presupuestos en Ciencia se han mantenido, con ligeras subidas, lo que no ha evitado que el recorte final en Ciencia sea del 30% entre 2009 y 2016, según los últimos datos de la OCDE, que contrastan con la subida del gasto en Europa y muchos paises. Con ello, el gasto público español en Ciencia se coloca a niveles de 2006: una década perdida. Y España sigue bajando en el ranking europeo por  gasto público en I+D+i: en 2016 estábamos en el puesto 18, con un gasto público en Ciencia del 1,23% del PIB, muy por debajo del 2,02% de la UE-28 y del objetivo europeo del 3% para 2020. Sólo hay 7 paises europeos que gasten menos en Ciencia (Rumania, Letonia, Bulgaria, Grecia, Eslovaquia, Polonia y Lituania) y estamos muy lejos de los más innovadores: Suecia (3,30% del PIB en Ciencia), Finlandia (3,17%), Dinamarca (3,05%), Austria (2,97%), Alemania (2,86%), Bélgica (2,46%), Francia (2,22%) y Reino Unido (1,66%). Y estamos a la cola de Europa (puesto 27) en el ranking europeo de solicitud de patentes (32 por millón de habitantes).

Y todos estos recortes son contando el gasto que está en los Presupuestos, que no es lo que se gasta de verdad en Ciencia, porque la mayoría de las partidas son créditos que no se consumen. Así, en 2016, el Estado sólo gastó realmente un tercio de lo presupuestado, según las cifras parciales de Economía, debido a la no utilización de los créditos y al cierre del gasto el 1 de agosto para forzar el recorte del déficit. En 2015, el Estado solo gastó la mitad de lo presupuestado, según datos de la Intervención General. Y en conjunto, se estima que el Estado ha dejado de gastar 18.886 millones en I+D+i sobre lo presupuestado entre 2008 y 2015, con lo que el recorte final en Ciencia ha sido aún más drástico.

El problema de la Ciencia en España no es sólo la falta de recursos. Hay un problema adicional de falta de plantillas y de investigadores (6,8 por cada 1.000 empleados frente a 7,9 en la UE, 8,9 en Reino Unido o 9,9 en Francia), que además están muy envejecidos y con poco reciclaje. Además, hay poca inversión en investigación en las Universidades (330 millones de media por Universidad frente a 1.330 millones en Alemania). Una gran disparidad en el gasto en Ciencia por autonomías, que representan un 60% de todo el gasto público en Ciencia: un 1,93% del PIB gasta el País Vasco, 1,71% Madrid, 1,64% Navarra o 1,52% Cataluña frente a sólo un 0,48% de Canarias, un 0,54% de Castilla la Mancha, un 0,66% de Extremadura o un 1,02% de Andalucía (justamente, las regiones más pobres y atrasadas de España). Y, sobre todo, tenemos el problema de que las empresas españolas gastan poco en I+D+i: un 0,65% del PIB frente al 1,3% de media en la UE. Gastan menos y sólo las grandes empresas, que mantienen menos investigadores que en Europa (3,4 por cada 1000 empleos, frente a 6,5 investigadores en las empresas alemanas  y 8,7 en las francesas).

Ya no es sólo que España gaste poco y mal en Cienciadesde el Estado, autonomías, Universidades y empresas. Es que además tenemos un problema educativo que no ayuda, que tiene un impacto muy negativo sobre la innovación, como señala el Informe COTEC 2016. Por un lado, la educación de los jóvenes españoles es muy deficiente, como revelan dos datos. Uno, que los jóvenes de 15 años tienen peores puntuaciones que la media de Europa y la OCDE en matemáticas, lectura y ciencia, según revelan los informes PISA. Y el otro, que España es líder en abandono escolar en Europa: un 20% de jóvenes abandonan sus estudios, casi el doble de la media europea (11%), según Eurostat. Y por otra parte, tenemos también una población adulta poco formada: un 25,4% de los trabajadores españoles tienen baja cualificación, frente al 9,4% de media en la OCDE. Como dice el Informe COTEC, este bajo nivel educativo y formativo no ayuda al avance de la Ciencia y la innovación.

Mientras Rajoy sigue “racaneando” con la Ciencia, los organismos internacionales reiteran año tras año que España tiene un grave problema de innovación y tecnología, que explica en buena medida nuestra baja productividad (puesto 33 en el ranking mundial) y que trabajen pocos españoles (el 59,5% de los adultos frente al 66,6% en UE-28, según Eurostat).En diciembre 2016, la misión del FMI criticó a España por las escasas ayudas públicas que destina a los programas de innovación de las empresas privadas y pidió más eficacia en el gasto público en I+D+i. En febrero de 2017, el informe sobre España de la Comisión Europea criticaba la falta de coordinación en materia de Ciencia entre el Estado central y las autonomías, pidiendo un mayor gasto empresarial y una mayor colaboración entre la investigación pública y la privada, señalando el exceso de rigidez y burocracia en las Universidades y la falta de evaluación sistemática del gasto en I+D+i. Y en marzo de 2017, el informe de la OCDE sobre España pidió simplificar los trámites para que las empresas consigan bonificaciones fiscales para inversiones en investigación, a la vez que más ayudas directas y no créditos para la Ciencia.

Todas estas llamadas de atención del FMI, la Comisión Europea y la OCDE no sirven de mucho. Ya en julio de 2014, la Comisión Europea realizó un Informe sobre la Ciencia en España, donde hacía 10 recomendaciones que se resumen en tres: tenemos que gastar más (mínimo, 1.000 millones más de gasto público al año), aumentar las plantillas de investigadores y gastar mejor, reformando los centros públicos de investigación (fusiones), modificando la carrera de investigador, coordinando mejor los esfuerzos de las 17 autonomías, estado, Universidades y empresas, evaluando mejor y de forma sistemática los programes de investigación y favoreciendo fiscalmente la innovación de las empresas privadas. Han pasado casi 3 años y apenas se ha avanzado, ni en el gasto ni en cómo investigar mejor.

Ante este parón de la Ciencia, tras una década perdida, los investigadores salieron a la calle el 22 de abril para pedir recursos y medidas, resumidas en este Manifiesto por la Ciencia, centrado en 4 propuestas: firma de un Pacto de Estado por la Ciencia, restitución del Ministerio de Ciencia y creación de una Oficina independiente que asesore el Gobierno en temas de tecnología, además de la creación de una Agencia independiente (al estilo del European Research Council europeo) que gestione un Fondo estable de inversión en Ciencia procedente de los Presupuestos. Los investigadores creen que habría que pactar unos recursos estables para la Ciencia, al margen de la política, hasta recuperar unos 9.000 millones de gasto público al año (el nivel europeo), un tercio más que  ahora (6.501 millones para 2017). Y no sólo gastar más sino gastarlo mejor, de forma más coordinada y eficiente.

Todo el mundo habla de la importancia de la Ciencia, pero sigue relegada, en este Presupuesto y en los últimos 8 años, en la política y en las empresas. Y con ello, España pierde el tren del futuro, porque de la innovación y la tecnología depende nuestra productividad, empleo y riqueza. No podemos seguir en el vagón de cola de la Ciencia europea si aspiramos a ser un país puntero. Dejen de mirar para otro lado y acuerden ya un Pacto por la Ciencia, con dinero y medidas eficaces para recuperar esa década perdida y avanzar hacia un país más moderno, más competitivo y con más empleo. El pasaporte es la Ciencia.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Presupuesto 2017: un parche tardío e insuficiente


Había prisa por investir presidente a Rajoy, para aprobar el Presupuesto 2017. Pero acabaremos el año sin él, con un Presupuesto prorrogado. Y no se espera aprobarlo hasta finales de marzo. Además de tardío, el Presupuesto 2017 será un parche insuficiente: los recortes y subidas de impuestos anunciados no bastarán para recortar los 16.500 millones de déficit que exige Bruselas. Y tampoco este año 2016 se cumplirá el déficit prometido. Por eso, Rajoy exigirá más recortes en primavera y si no tiene apoyos, convocará elecciones. Pero ese nuevo ajuste se podría evitar si  hiciéramos una reforma fiscal de verdad, que consiga recaudar como Europa: España ingresa 50.000 millones menos en impuestos y por eso tenemos déficit y menos gastos sociales. Hay que conseguir que paguen más los que pagan poco (grandes empresas, multinacionales y ricos), reducir el fraude y poner nuevos impuestos, ambientales y financieros (tasa Tobin). Urge un acuerdo político para ingresar más, no para hacer recortes que hunden la economía y el empleo. Pacten los impuestos.
 
enrique ortega

Normalmente, los Gobiernos aprobaban los Presupuestos del año siguiente el 1 de octubre, para que pasaran el trámite del Congreso y Senado a finales de diciembre. Pero esta vez, el retraso en la investidura de Rajoy (que juró como presidente el 31 de octubre) ha trastocado el calendario. Y el Gobierno se verá obligado a aprobar, a mediados de diciembre, una prórroga de los Presupuestos 2016 para el año que viene, porque no espera tener un borrador de los Presupuestos 2017 hasta finales de enero, como pronto. Y con ello, su previsión es que el Parlamento apruebe los Presupuestos 2017 a finales de marzo o primeros de abril. Eso si Rajoy consigue sacarlos adelante, para lo que necesita el apoyo de Ciudadanos, Coalición Canaria y el PNV, algo nada fácil.

De momento, conocemos las líneas básicas del Presupuesto 2017, aprobadas por el Gobierno el 2 de diciembre, a golpe de decreto ley. Y se ve claramente que la gran prioridad de Rajoy no es el empleo, como dijo en su investidura, sino bajar drásticamente el déficit público, como le exige la Comisión Europea. Para cumplirlo, recortará o congelará gastos y aumentará algunos impuestos. Con ello, se recortará en 2017 el gasto y el consumo del Estado, las autonomías, las empresas y los ciudadanos. Y, en consecuencia, la economía crecerá menos (+2,3%) y se creará menos empleo (+400.000), lo contrario de lo que dice Rajoy. No hace falta ser economista para entenderlo.

Veamos las cifras del ajuste. El gran objetivo es recortar el déficit público del 4,6% del PIB en 2016 (el déficit prometido a Bruselas) al 3,1% en 2017. Eso, calculadora en mano, supone un ajuste de 16.500 millones, que tiene que hacerse por dos caminos a la vez: recortando gastos y subiendo ingresos. La mayor parte de este ajuste corresponde al Estado central, que tendrá que reducir su déficit del 2,2% al 1,1 % (-12.100 millones) y el de la Seguridad Social, del 1,7% al 1,4% (-3.300 millones). El resto del ajuste lo han de hacer las autonomías, que han de bajar su déficit del 0,7 al 0,6% del PIB (-1.100 millones).

Profundicemos en cómo plantea el Gobierno hacer este ajuste en 2017. En sus cuentas, las del Estado, mantendrá los recortes ya aprobados este verano, cuando estaba en funciones, para 2016: 2.000 millones de inversiones que no se van a hacer tampoco en 2017 (sobre todo infraestructuras e inversiones de Fomento), otros 1.000 millones de gastos congelados en julio, (que seguirán parados en los cajones) y 2.000 millones menos de pago de intereses de la deuda (por la bajada de tipos). En total, 5.000 millones de recortes de 2016 que se prorrogan para 2017, con lo que se fija el mismo “techo de gasto” de este año para 2017: 118.337 millones de euros. Eso significa que el Gobierno renuncia a  gastar más en partidas necesarias, como una mayor subida de las pensiones (todos los grupos habían pedido una subida del 1,2%, en vez del 0,25% previsto, pero el Gobierno lo ha vetado, apoyado por el PP y Ciudadanos), una mayor subida a los funcionarios (será un 1%), mayor gasto en políticas de empleo o más gasto en sanidad, educación, dependencia o inversiones públicas.

Y por el otro camino, el Gobierno prevé ingresar 5.500 millones más con 5 subidas de impuestos muy limitadas (no toca un IVA lleno de excepciones ni los carburantes, que tienen los impuestos más bajos de Europa). Una es la subida del impuesto de sociedades a las empresas, quitándoles exenciones y bonificaciones que les reducían el pago, medida con la que esperan recaudar 4.650 millones, sobre todo de las grandes empresas. Otros 100 millones vendrán de subir un 5% los impuestos al tabaco (desde el 3 de diciembre) y 50 millones más de subir un 5% los impuestos al alcohol (no al vino ni a la cerveza). Y 200 millones más se recaudarán cuando apruebe, en 2017, un nuevo impuesto a las bebidas azucaradas. También aprobará en 2017 impuestos medioambientales por otros 500 millones de euros (una subida mínima: recaudamos por "impuestos verdes" la mitad que Europa, a pesar de que España ha aumentado las emisiones de CO2). Además, Hacienda aprobará un plan de lucha contra el fraude para recaudar 2.000 millones más, obligando a las grandes empresas (60.000) a comunicar todas su ventas con IVA, prohibiendo pagos en metálico de más de 1.000 euros (ahora son 2.500) y restringiendo el aplazamiento de pagos a contribuyentes (un sistema para “financiarse” a costa de Hacienda).

En total, 5.000 millones menos de gastos y 7.500 millones más de ingresos (algunos “inseguros”: los 2.000 prometidos de la batalla contra el fraude fiscal son “un brindis al sol”) dan un ajuste de 12.500 millones de euros, en línea con los 12.100 millones que ha de recortar el Estado. Pero no pasa lo mismo en la Seguridad Social: la única medida aprobada es subir las cotizaciones a los sueldos más altos (las bases máximas pasan de 3.642 a 3.751 euros) y subir el salario mínimo, que ahora cotizará más (de 655,20 euros a 707, 60), lo que reportará un ingreso extra de 400 millones en 2017, claramente insuficiente para el recorte del déficit de la SS en 3.300 millones prometido a Bruselas.

El tercer responsable de recortar el déficit son las autonomías, que tendrán que bajar su déficit sólo en 1.100 millones para 2017, gracias al pacto entre el PP y el PSOE, que gobierna en 7 autonomías, y que con este acuerdo (que supondrá apoyar el techo de gasto, o sea los recortes propuestos por Rajoy) ha conseguido reducir a la mitad el recorte inicial de las autonomías que el Gobierno envió en octubre a Bruselas (-2.200 millones). Aun así, y a pesar de que Hacienda les permite aplicar el impuesto del Patrimonio y subir el IBI (unos 500 millones de recaudación extra en 2017), las autonomías tendrán que hacer otro ajuste más el año que viene, unos 600 millones, recortando gastos o subiendo impuestos propios.

En definitiva, que a pesar de los recortes de gastos y la subida de impuestos (a algunas grandes empresas y al “vicio”), las medidas de Rajoy se quedan cortas, son insuficientes: prevén un ajuste total (Estado, SS y autonomías) de 13.500 millones, frente a los 16.500 millones que hay que bajar el déficit para cumplir con Bruselas. Otro Presupuesto más que el Gobierno Rajoy se hace “trampas a sí mismo”, proponiendo un Presupuesto que sabe de antemano que no va a cumplir con el déficit. Faltan 3.000 millones de ajuste para 2017.

El problema es que va a pasar lo mismo este año 2016, donde no vamos a acabar con el 4,6% de déficit prometido, porque está fallando la recaudación. Y serán ya cinco años consecutivos en que el Gobierno Rajoy no cumple con sus cuentas, porque de 2012 a 2015 tampoco cumplió lo presupuestado: se recaudaron 18.000 millones menos (2% del PIB) y de ahí el exceso de déficit. Hasta octubre, estaba fallando la recaudación del IRPF, impuestos especiales y cotizaciones de la Seguridad Social, con lo que, si todo fuera igual en el último trimestre, la recaudación total sería 9.000 millones menos de lo previsto en 2016. Y con suerte, el déficit quedaría en el 5% del PIB en vez del 4,6% previsto. Serían 4.400 millones más a recortar en 2017, a partir de que se cierren las cuentas (febrero o marzo). Eso obligaría a un ajuste extra, por la desviación de 2016 y el ajuste insuficiente de 2017, de 7.400 millones más. Un recorte extra que Rajoy propondría en primavera. Y si no tiene apoyos suficientes, no dudaría en convocar elecciones, a la vista de su subida en las encuestas.

Esta es la fría realidad de los Presupuesto 2017 que anuncia el Gobierno: un parche tardío e insuficiente. Un “parche” porque no entra en el fondo del problema fiscal que tiene España desde hace décadas: recaudamos mucho menos por impuestos que el resto de Europa, según Eurostat: en 2015, España recaudó por impuestos el 22,3% del PIB, frente al 26,1% que recaudaron los 19 paises del euro y el 26,8% de la UE-28. Eso significa que si España tuviera la misma presión fiscal que la media europea, deberíamos haber recaudado 48.700 millones más. “Spain is different” y por eso tenemos más déficit, no porque gastemos más. De hecho, gastamos bastante menos: en España, el gasto público es del 43,8% del PIB, frente al 48,5% en la zona euro y el 47,3% en la UE-28, según Eurostat. Así que también gastamos 51.000 millones de euros menos al año que la media de los europeos.

O sea, que nuestro problema de fondo es que España recauda poco con los impuestos, menos que Europa. Y la estadística europea (Eurostat) nos ha dicho hace dos semanas en qué impuestos fallamos. Donde más, en la Renta (IRPF): si recaudáramos como la UE-28 (9,4% del PIB) o como Alemania (9,1%) en vez de como lo hacemos (7,4% del PIB), ingresaríamos 20.500 millones más al año. Para eso, tendríamos que quitar, dicen los expertos fiscales, muchas deducciones y exenciones (que benefician sobre todo a las rentas media y altas) y suprimir el sistema de módulos a los autónomos. El otro impuesto con “agujeros” es el IVA, donde somos el tercer país que menos recauda en Europa, tras Irlanda e Italia: un 6,5% del PIB frente al 7% de media en la UE-28 o en Alemania. Son otros 5.500 millones más que se podrían ingresar, haciendo que más artículos y servicios paguen el 21% general. El tercer impuesto donde también recaudamos menos es Sociedades: un 2,4% del PIB frente al 2,5% en Europa o Reino Unido aunque Suecia recauda más (3% PIB). Son otros 1.100 millones más que podríamos recaudar si nos homologáramos con Europa. Y lo mismo en los impuestos especiales (recaudamos 2.200 millones menos, porque tenemos unos impuestos al alcohol, al tabaco y a los carburantes de los más bajos de Europa) y en Sucesiones y Donaciones (las herencias, por las que España recauda 3.250 millones menos que Europa).

Así que Rajoy y los políticos ya saben lo que habría que hacer: pactar una reforma fiscal en profundidad, para que los españoles paguemos impuestos como los demás europeos. Y eso nos permitiría ingresar casi 50.000 millones más, sin que la mayoría paguemos más, sólo reduciendo el fraude (con más inspectores : Hacienda tiene un funcionario por 1.928 personas frente a 1 por 712 en Alemania) y haciendo que paguen más los que pagan poco, las grandes empresas, las multinacionales y los más ricos, además de subir los impuestos medioambientales y financieros (Tasa Tobin) Así, podrían salir las cuentas del Presupuesto. Por un lado, gastar 30.000 millones más en lo que nos hace falta para crear empleo, reanimar la economía y salvar el Estado del Bienestar: 4.000 millones en luchar contra el paro, 10.000 para las pensiones, 6.000 millones para paliar  la pobreza, 2.000 para la sanidad, otros 2.000 para la educación, 1.000 para la Dependencia y 5.000 para inversiones urgentes, desde tecnología e infraestructuras a industrialización y digitalización de la economía. Y destinar otros 10.000 millones a reducir el déficit. Son 40.000 millones en total, mucho dinero extra, pero puede ingresarse con una reforma fiscal a fondo.

Si no se hace y se sigue con los parches, antes o después se verá que la recaudación no alcanza y habrá que hacer nuevos recortes, forzados por Bruselas. Así que la única esperanza de verdad contra futuros ajustes es mejorar la recaudación, reformar los impuestos para recaudar como europeos, que haya menos fraude y que paguen más los que hoy pagan poco (grandes empresas, multinacionales y los más ricos). Pero hacer esto supone enfrentarse a grupos poderosos, que van a intentar que no les toquen el bolsillo. Aunque eso lleve a que nos lo toquen a la mayoría, con más impuestos indirectos y más recortes, que sólo pueden hacerse en los grandes gastos (sanidad, educación, pensiones, Dependencia, paro e inversiones públicas), a costa de frenar el crecimiento. Y con ello, la recaudación. Así que si hay más recortes, será imposible bajar más el déficit. Es el círculo vicioso de la austeridad, lo que ha pasado en España (y en la Europa del sur) desde 2010.

En resumen, lo que está en juego no es aprobar contra reloj los Presupuestos 2017, sino ver qué Presupuestos necesita nuestra economía. Y con el Brexit, el triunfo de Trump, la crisis en Italia  y el estancamiento de Europa, el año 2017 se presenta problemático. Y España necesita seguir creciendo más, porque tenemos el doble de paro que Europa. Para conseguirlo hay que reanimar la economía, gastar más en lo que hace falta, no más recortes. Pero eso sólo se consigue si recaudamos más. Europa nos ha dicho cómo hacerlo. Tomen nota y actúen en consecuencia, aunque eso suponga tocar el bolsillo de los poderosos. Ellos o la mayoría, ese es el dilema de estos Presupuestos. No lo olviden