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jueves, 11 de diciembre de 2025

La fiebre inversora por el fútbol europeo

Empresarios y Fondos de inversión de EEUU y paises árabes llevan más de una década comprando Clubes de fútbol europeos, un negocio que ya factura más de 43.000 millones de euros al año. La última compra ha sido el Atlético de Madrid, que se suma a otros grandes Clubes europeos con capital extranjero: Inter, Milan, Chelsea, Roma, Newcastle, Manchester City, Arsenal, Olympique de Lyon y de Marsella, PSG, Liverpool…Así, hasta un tercio de equipos de fútbol europeos en manos de inversores extranjeros. Y lo mismo en España, donde el 40% de los Clubes de 1ª y 2ª división tienen dueños extranjeros. Sólo hay cuatro Clubes que dependen de sus socios (Madrid, Barça, Athletic Club y Osasuna) y uno de ellos, el Madrid, estudia también vender un 5% a un inversor extranjero. En todos los casos, estos inversores buscan relanzar los Clubes, invertir en estadios e infraestructuras y ganar millones en unos años, no apoyar el fútbol, que se ha convertido en un gran negocio.

                       El fútbol europeo ingresa 43.000 millones de euros anuales

Hace algo más de una década que los primeros grandes Clubes de fútbol europeos dieron entrada a inversores y empresarios extranjeros. Pero la avalancha de dinero llegó en 2020 y 2021, tras lo peor de la pandemia, que llevó a la mayoría de Clubes a una grave asfixia financiera. Y entonces, los grandes Fondos de inversión y algunos empresarios aparecieron para financiar a los grandes y medianos Clubes europeos, sustituyendo a los bancos. En 2021, grandes Fondos como CVC, RedBird o Sixth Street aterrizaron en Europa, aportando financiación por más de 730.000 millones de euros, a cambio de una parte de los ingresos de los Clubes o participando en su capital. En España, LaLiga firmó en agosto de 2021 un acuerdo con el Fondo norteamericano CVC para recibir 1.994 millones (destinados a la financiación de los equipos, salvo el Madrid y el Barça), a cambio de un 8,2% de los ingresos comerciales de LaLiga durante 50 años.

Tras la pandemia, los equipos de fútbol europeos recuperaron sus ingresos, pero necesitaban dar un salto hacia adelante (estadios, infraestructuras, compra de jugadores), por lo que continuaron las inyecciones de capital extranjero, sobre todo de EEUU y paises árabes. De hecho, el 36% de los equipos de las 5 grandes Ligas europeas está hoy respaldado por inversores extranjeros, que han invertido 22.000 millones de euros. Ha habido 19 cambios de propiedad en los grandes Clubes europeos sólo desde 2023, la mayoría con la entrada de un Fondo de inversión que actúa como “Private Equity”: una forma de inversión que consiste en adquirir participaciones en Clubes que no cotizan en Bolsa, para hacerlos crecer (subir de categoría o ganar torneos, invertir en estadios e infraestructuras) y vender unos años después a otro Fondo con grandes plusvalías.

La última gran operación ha sido la compra, el 10 de noviembre, del 59% del Atlético de Madrid por el Fondo estadounidense Apollo Global Management (a través de Apollo Sports Capital, ASC) por 1.425 millones de euros, dejando al actual presidente y consejero delegado, que se mantendrán como accionistas junto a los fondos Ares Management y Quantum Pacific. El objetivo de la operación es conseguir liquidez .para afrontar la elevada deuda del Club (509 millones) y destinar 700 millones a inversiones en la Ciudad del Deporte y una oferta de ocio en los alrededores del estadio Metropolitano.

Esta venta de parte del Atlético de Madrid se suma a una larga lista de compras de Clubes europeos en los últimos años. Uno de los primeros en venderse fue el Liverpool, en 2010, a un consorcio liderado por el grupo USA Fenway Sports Group (FSP), que pagó 300 millones de libras. En 2011, el París Saint Germain (PSG) fue comprado(el 70%) por el Fondo Qatar Sports Investments por 70 millones de euros, una inyección de fondos que le permitió contratos millonarios de jugadores estrella. En octubre de 2016, el Olympique de Marsella se vendió (95% por 50 millones de dólares) al empresario norteamericano Frank McCourt. En 2018 fue la toma de control de la mayoría del Arsenal (97%, 1.800 millones de libras) por el empresario norteamericano Stan Kroenke, que ya tenía el 67%. En 2019 el Manchester City, controlado por un jeque emiratí desde 2008 (pagó 228 millones), dio entrada al Fondo USA Silver Lake (18%) y a los Fondos chinos Media Capital y CITIC Capital (1%), que gestionan el Club a través de City Holding Group, un holding que dirige más de 10 Clubes en Europa.

Seguimos. En 2020, la Roma fue comprado por el Fondo USA Dan Franklin, por 591 millones de euros. En octubre de 2021, el Newcastle dio entrada a PIF, el Fondo soberano de Arabia Saudí, por 350 millones de euros, En diciembre de 2022 se vendió el 77,49% del Olympique de Lyon, por 900 millones de euros, a Eagle Football, un Fondo USA del empresario John Terxtor. También en 2022 se vendió el control del Chelsea FC, por 2.850 millones de euros, a un consorcio de inversores USA liderado por Todd Boehly, tras haber estado años en manos del ruso Abramovich. Y en 2022 se vendió el 100% del AC Milan al Fondo USA RedBird Capital Partners por 1.200 millones de euros. Y la última operación, antes de la del Atlético, fue la venta, en 2024, del Inter de Milán, por 395 millones de euros, al fondo USA Oaktree, por impagos de su anterior dueño, el grupo chino Sunning.

En España también hay muchos Clubes controlados por inversores extranjeros: participan en el 40% de los 42 Clubes de 1ª y 2ª División. En 1ª, el Valencia CF fue comprado (90,5%) en 2014 por el empresario Peter Lim (Singapur) y su inversora Meriton Holdings. El Girona CF está gestionado desde 2017 por el City Football Group (el mismo que gestiona el Manchester City), que tiene un 47% del Club, junto al 35% del empresario boliviano-estadounidense Marcelo Claure y a Pere Guardiola (16%). El Elche CF está desde 2019 bajo la propiedad (90%, por el que pagó 40 millones) del empresario argentino Cristian Bragarnick. En el Sevilla, el Fondo USA 777 Partners tenía, desde finales de 2021, el 16% del Club, que ahora ha pasado a la aseguradora estadounidense A-CAP. El Real Oviedo se mantiene, desde marzo de 2022, bajo el control (51%) del grupo mejicano Pachuca, que tomó el relevo de Carlos Slim. El RCD Mallorca cuenta desde junio de 2023 con la participación mayoritaria de un grupo de inversores USA liderados por Andy Kohlberg y ACG Legacy Partners. En el Celta de Vigo, el grupo mexicano GES tiene el 75% del Club, junto a empresarios gallegos y el Fondo Real Venture (USA). Y la última operación, en octubre de 2025, ha sido la compra del RCD Espanyol por el Fondo USA Velocity Sports Partners, por 130 millones.

En 2ª División también ha habido compras de extranjeros, Desde 2016, el Granada pertenece (98%) al grupo chino Daxinan, del empresario Juang Lizhan. El Cádiz tiene al norteamericano Ben Harding como accionista minoritario (6,5%). El UD Almería, tras estar controlado por un empresario saudí ha sido adquirido por otro grupo saudí, el SMC Group. El Sporting de Gijón es propiedad (75%), desde el verano de 2022, del grupo mexicano Orlegui Sports, que pagó 47 millones. El Real Valladolid, que fue propiedad del jugador brasileño Ronaldo Nazario, es ahora propiedad del grupo USA Ignite Sports Spain, que ha pagado 50 millones, El Albacete Balompié está participado por el fondo libanés-venezolano Skyline. El Leganés fue comprado en 2022 (39 millones de euros) por el mejicano Jeff Luhnow y su empresa Blue Crow Sport.  A finales de 2023, el empresario argentino Marcelo Figoli tomó el control del Burgos FC. En julio 2024, el empresario venezolano Juan Carlos Escotet (Abanca) se hizo con el control del Deportivo de la Coruña. Y por terminar, incluso un equipo de 1ª Federación (la 3ª de antes), el UD Alcorcón, es propiedad del norteamericano David Blinker…

Ahora, tras la gran operación del Atlético de Madrid, el siguiente en mover ficha ha sido el Real Madrid: su presidente, Florentino Pérez, ha propuesto a los socios vender entre el 5 y el 10% del Club (que valora en 10.000 millones de euros) y que todos los socios (100.000) tengan el resto del capital. El objetivo de esta venta será conocer el valor del Club, recabar nuevos Fondos para nuevas inversiones y, sobre todo, “blindar al Club” con sus socios, para mantenerlo independiente. De hecho, el Madrid, el Barça, el Athletic Club y el Osasuna son los únicos 4 Clubes de 1ª División que son propiedad de sus socios y no se convirtieron en su día en SA Deportivas, como lo son el resto de equipos, controlados por inversores extranjeros, empresarios locales (Sevilla y Alavés), accionistas sin paquetes de control (Real Sociedad) o propiedad de sus presidentes (Betis, Getafe, Rayo, Levante y Villareal).

En cualquier caso, los inversores y Fondos extranjeros van a seguir pujando por los Clubes de fútbol europeos, porque son un impresionante negocio: en esta temporada, los Clubes europeos facturarán más de 43.000 millones de euros, según la consultora Deloitte, la mayoría en las 5 grandes Ligas y en los 20 Clubes europeos más poderosos, que concentran el 55% de los ingresos. El grueso de la facturación (38.000 millones de euros en la temporada 2023-24) procede de las 5 grandes Ligas europeas: la Premier League inglesa (7.350 millones de euros de facturación), la Bundesliga alemana (3.979 millones), LaLiga española (3.764 millones de ingresos), que habrá superado a la alemana en 2024-25, la Ligue 1 francesa (2.600 millones) y la Serie A italiana (2.900 millones). El éxito económico de la Premier League británica, que superará los 8.000 millones de ingresos esta temporada (frente a 4.200 millones LaLiga española) se asienta en sus enormes ingresos por las retransmisiones por TV (que se difunden mucho en cadenas de TV USA, así como en Asia), en los importantes ingresos por patrocinios y compraventa de jugadores (se gastan más que nadie en fichajes) y en los mayores ingresos por entradas.

El interés de los inversores se ha centrado hasta ahora en los grandes Clubes europeos, los que consiguen más ingresos. En 2025, según los datos de la firma Sportico, el Club europeo que más factura (972 millones de euros) y más vale (5.600 millones de euros) es el Real Madrid, seguido de cerca por el Manchester United (717 millones de ingresos y 5.270 millones de valoración), y el Barcelona (690 millones ingresos y 4.950 millones de valoración).  Les siguen en el ranking 2025 el Liverpool (665 millones ingresos y 4.790 millones valoración), , el Bayern de Múnich (711 millones ingresos y 4.480 millones de valoración) el Manchester City (775 millones ingresos y 4.438 millones de valoración), el Arsenal (665 millones de ingresos y 3.861 millones valoración), el PSG (750 millones de ingresos y 3.861 millones de valoración, el Tottenham (560 millones de ingresos 3.165 millones de valoración) y el Chelsea (507 millones de ingresos y 3.070 millones de euros de valoración. Un Top 10 donde 6 de los 10 grandes equipos europeos son de la Premier League inglesa. El nº 11 en el ranking es el Atlético de Madrid (367 millones de ingresos y 1.574 millones de valoración).

A partir de ahora, los expertos creen que los Fondos de inversión y las grandes franquicias de gestión de equipos irán a la caza de equipos más pequeños de 1ª División, también de 2ª e incluso Clubes más pequeños. Porque el secreto del negocio de estos inversores es comprar barato (algo muy difícil ya en los grandes Clubes), invertir en subir al equipo de categoría o en fichajes para conseguir grandes trofeos y también en infraestructuras (estadios, Centros deportivos y de ocio, Centros comerciales anejos), para conseguir aumentar el valor del equipo y poder salirse con importantes plusvalías. Como es obvio, no les mueve el futbol como deporte sino hacer negocio en un sector con ingresos recurrentes asegurados, por la vía de ingresos de TV, patrocinios y entradas.

En España, LaLiga defiende un modelo de negocio diferente a la Premier inglesa (que gasta 18 veces más que la española en fichajes), en la medida que impone límites y controles económicos a los gastos de los Clubes, para evitar que se repitan tiempos pasados: en 2011 había 12 Clubes españoles en concurso de acreedores, 6 de Primera División (ver Blog). De ahí que LaLiga controle desde hace una década las cuentas de los Clubes y fije límites al gasto en salarios y fichajes, límites que pretenden conseguir unos Clubes “más sostenibles”, aunque les resulte difícil competir con Clubes europeos “dopados” por los inversores árabes o norteamericanos. Y también les resulta más difícil competir con muchos menos ingresos por TV (4.036 millones la Premier y 2.020 millones LaLiga), por lo que buscan seguidores en Asia y América. Y tenemos también el hándicap de los menores ingresos por entradas (580 millones de euros frente a 995 millones la Premier inglesa), por menos asistencia a los estadios, ya que las entradas son más caras de Europa.

En paralelo a  esta “movida” de compraventas de Clubes en Europa, sigue pendiente otro movimiento clave, el futuro de la Superliga, una iniciativa del Madrid, el Barça y otros grandes Clubes europeos (sobre todo británicos e italianos) que pretendía crear una nueva competición entre los grandes Clubes, al margen de la UEFA, un “pastel” de 5.000 millones de euros para aumentar aún más los ingresos de los grandes Clubes europeos. De momento, la iniciativa ha contado con el apoyo de los Tribunales, el europeo y la Audiencia de Madrid, aunque el Real Madrid se ha quedado casi solo en su defensa. Pero antes o después, la Superliga resucitará bajo otras formas, porque los grandes Clubes necesitan ingresar más para gastar más en fichajes y proyectos y ser más grandes.

En resumen, la televisión ha convertido al fútbol en un negocio global, sin fronteras, que mueve más de 43.000 millones de euros al año sólo en Europa y que se ha convertido en una inversión apetecible para fondos internacionales y empresarios poderosos, que convierten los Clubes en un negocio más, buscando el beneficio a corto plazo, al margen de la actividad propiamente deportiva y de los aficionados, a los que se ofrecen cada vez más partidos a cambio de cuotas y entradas más costosas para verlos. Y todo ello, al margen del fútbol de base, de los Clubes modestos, con problemas para seguir funcionando.

jueves, 4 de enero de 2024

La Superliga, un pastel de 5.000 millones

Los aficionados al fútbol han vivido estas Navidades otro capítulo del culebrón” de la Superliga, que enfrenta al Madrid y al Barça con la UEFA: una sentencia del Tribunal de Justicia europeo dio alas a la nueva competición europea, acusando al organismo del fútbol europeo de “abuso de posición dominante”, pero les obliga a pactar su futuro con la UEFA. Un empate que tardará en dirimirse y que encubre un problema de fondo: los grandes Clubes de futbol están metidos en una tremenda burbuja de gastos y necesitan urgentemente ingresos. La Superliga les ofrece un nuevo pastel de 5.000 millones y la UEFA promete ampliar la Champions y sus ingresos la próxima temporada. El problema es que los ingresos de los Clubes se estancan y sus costes (sobre todo por fichajes) se disparan, con lo que no les salen las cuentas. Al final, intentan buscar dinero por cualquier vía, que no les estalle "la burbuja", una huida hacia delante que mantenga el negocio, mientras el deporte de base carece de recursos.

                   Enrique Ortega

El fútbol europeo es uno de los grandes negocios del continente. Sólo las 5 grandes Ligas europeas (Premier británica, Liga española, Bundesliga, la serie A italiana y la Ligue 1 francesa) superaron los 17.244 millones de euros en la temporada 2021-22, el 60% de los 29.500 millones de euros que facturaron todas las competiciones continentales, un nuevo récord de ingresos, según el informe anual de la consultora Deloitte. Y los 20 Clubes de fútbol más importante de Europa ingresaron más de 9.200 millones de euros en la temporada 2021-2022, encabezados por el Manchester City (731 millones), el Real Madrid (714 millones) y el Liverpool (701,7 millones), con el Barcelona en 6º lugar (638,2 millones) y el Atlético de Madrid en el puesto 12º del ranking (393,9 millones), según Deloitte.

Los grandes Clubes y Ligas europeas llevan años metidos en una carrera por crecer, para conseguir más ingresos con los que pagar sus crecientes gastos, sobre todo en fichajes. Y en esa estrategia, el 18 de abril de 2021, el Real Madrid, el Barcelona y otros 10 grandes Clubes europeos (británicos e italianos) lanzaron la idea de la Superliga, una competición cerrada para esos 12 Clubes, al margen de la UEFA, con el apoyo financiero del banco de inversión JP Morgan, que prometía buscar inversores y financiación. Para gestionarla, el Madrid y el Barça contrataron (en marzo 2021) a la sociedad A22 Sports, radicada en Madrid y controlada por dos inversores internacionales que habían ayudado al presidente del Madrid, Florentino Pérez, a conseguir un crédito de 370 millones para financiar el nuevo Bernabéu.

Pero la propuesta de la Superliga apenas duró unas horas, porque el carácter cerrado de la competición provocó manifestaciones en contra de aficionados, sobre todo británicos, así como una amenaza del primer ministro, Boris Johnson, de aprobar de urgencia una Ley para “salvar el glorioso fútbol británico”, pionero en el mundo… El resultado fue que los grandes equipos de la Premier británica se descolgaron antes de 24 horas de la Superliga, lo mismo que el Atlético de Madrid, el Inter y el Milan, preocupados por las amenazas de la UEFA de sancionar a los Clubes que se unieran a la nueva competición. El Madrid y el Barça recurrieron a un Tribunal de lo Contencioso en Madrid, que “se quitó de en medio”, reenviando el litigio al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Ahora, 2 años y medio después, el 21 de diciembre de 2023, el Tribunal Europeo (TJUE)  hizo pública su sentencia, bastante contundente. Señala que tanto la FIFA como la UEFA están “abusando de posición dominantecon respecto a la autorización de la Superliga, al amenazar con sanciones e impedir su lanzamiento. Y además, el TJUE señala que estos vetos “son contrarios al derecho de la Unión Europea y a la normativa europea de la competencia”, porque la organización de competiciones de fútbol y su explotación son “actividades económicas”.

En definitiva que el fútbol es un negocio y la UEFA debe respetar las normas europeas en materia de competencia y libertad de circulación. A cambio, la sentencia reconoce también que la Superliga, como cualquier competición, debe contar con el visto bueno de la UEFA, ya que los Clubes participan en Ligas nacionales y torneos internacionales. En definitiva, el Tribunal defiende la libre competencia pero llama al acuerdo. Empate, aunque ambas partes creen que les favorece. Por un lado, la UEFA (y la FIFA) señala que ya reformó hace un año sus amenazas sobre la Superliga y que no está dispuesta a aplicarlas. Por otro lado, la Superliga ha reformado drásticamente la competición, que ahora abre a 64 Clubes europeos masculinos, en 3 divisiones: Star (16), Gold (otros 16 y Blue (32 equipos, que jugarían en grupos de 8 (a 2 vueltos) y un mínimo de 14 partidos. El nuevo sistema contempla ascensos y descensos entre divisiones  y contempla 20 entradas de nuevos equipos cada año  a la 3ª división (Blue), por méritos en las Ligas domésticas. Y una Superliga femenina.

Además de “abrir la competición” (pero dejando a los grandes equipos en la 1ª y 2ª división, Star y Gold, de esta Superliga), la nueva propuesta viene con un “caramelo” económico para los grandes Clubes: se contempla emitir los partidos por televisión, a través de un nuevo canal en streaming (Unify), de acceso gratuito y financiado con publicidad e inversores europeos y norteamericanos. Y gracias a estos ingresos de emisión, sobre todo en Asia y América, la Superliga ofrece a los Clubes unos ingresos adicionales de 5.000 millones de euros, destinando el 8% de ellos (400 millones) a “acciones de solidaridad”. Y ofreciendo a los jóvenes aficionados ver los partidos gratis (más partidos, ya que se jugarían entre semana y durante todo el año), sin tener que abonarse “a costosas plataformas”. Y a los Clubes, no depender de las telecos para financiarse.

Ahora, la Superliga quiere negociar estas nuevas condiciones con los Clubes en privado (de momento sólo tienen el apoyo del Real Madrid, el Barça y el Nápoles), sin que trascienda, para evitar el rechazo de los aficionados y de las Ligas nacionales, tratando de convencerles de que es una forma de ingresar más. Y en paralelo, la UEFA les promete una nueva Champions para la próxima temporada, con más partidos (189 frente a los 125 actuales) y más ingresos: sumarían 4.400 millones para la temporada 2024-25, entre los ingresos de la Champions, la Europa League y la Conference League, de los que los Clubes se llevarían unos 3.800 millones de euros anuales (frente a 3.238 este año). 

Así que las espadas siguen en alto, a la espera de la sentencia del Tribunal de lo Contencioso nº 10 de Madrid (que tardará) y de las negociaciones (ahora “discretas”) de los Clubes con la UEFA y la Superliga. Pero no se pueden poner “puertas al campo” y los grandes Clubes seguirán buscando fórmulas para ingresar más y afrontar unos gastos disparados. Y la UEFA seguirá defendiendo su poder y su presupuesto millonario, mientras los aficionados asisten atónitos a esta pelea interesada, donde se juegan millones y no deporte. Y otra consecuencia: los jugadores tendrán cada año más partidos y torneos, aumentando las lesiones.

En el fondo, lo que se dirime en esta pelea por la Superliga es el futuro del gran negocio del fútbol, en Europa u en el mundo, sumido en una “gran burbuja” de costes. Los grandes Clubes, como los británicos de la Premier o el Real Madrid y el Barça se enfrentan a unos gastos desorbitados, motivados por una guerra de fichajes y la entrada de Arabia Saudita y otros paises árabes en el negocio. La última década del fútbol europeo se ha caracterizado por unos fichajes desorbitados: los Clubes de la Premier League británica han gastado el verano pasado 2.800 millones de euros en fichajes, cuadruplicando lo gastado en 2013. Y también se han disparado los salarios de los jugadores. Sin embargo, los ingresos por TV se han estancado, lo mismo que los ingresos por entradas y marketing, que no crecen al mismo ritmo que los gastos. Y encima, muchos han tenido que endeudarse para construir estadios faraónicos, que suponen una enorme carga financiera para sus cuentas.

Los grandes Clubes de fútbol europeo tratan de sobrevivir y que no estalle esta burbuja de costes, buscando desesperadamente ingresos. Una vía es la Superliga, salga adelante o no. Y si no, vendrán otras, a costa de internacionalizar la audiencia, de buscar nuevos inversores y telespectadores por el mundo. Pero los ingresos no son fáciles de aumentar y la presión de los fichajes y los sueldos millonarios es imparable. Por eso, hasta la propia UEFA está preocupada por el estallido de la burbuja del fútbol europeo. Ya esta temporada ha impuesto un tope de costes (en fichajes, traspasos, salarios y honorarios de intermediarios), que no pueden superar el 90% de los ingresos totales (y beneficios de la compraventa de jugadores). Y para la próxima temporada, el tope de gastos bajará al 80% de los ingresos y al 70% en la temporada 2025-2026. Esta nueva limitación de gastos de la UEFA preocupa mucho a la mayoría de Clubes, porque los 20 grandes europeos tienen un porcentaje medio de gastos que suponen hoy el 86% de sus ingresos, según la consultora Football Benchmark. Así que la mayoría tendrán que ajustar sus cuentas o buscar desesperadamente ingresos. Por eso asistimos a la batalla de la Superliga y a los cambios de la UEFA.

Mientras los grandes Clubes del fútbol europeo pelean por  su negocio y tratan de evitar que la burbuja que han creado les estalle en la cara, la mayoría de los equipos “normales”, al margen de los grandes, tratan de sobrevivir, sin dinero para grandes fichajes ni estadios, con estrecheces económicas, defendiendo el deporte por encima del negocio. Aplausos a ellos.