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miércoles, 3 de abril de 2013

Baja la luz,pero sube la deuda con las eléctricas


Aunque parezca increíble, la luz baja este trimestre (por primera vez desde 2009) un 6,62% (por la caída del consumo y la ayuda de las renovables), aunque no lo notaremos en el recibo, porque en abril vuelve a ser bimestral y por tanto pagaremos el doble de lo habitual. Esta bajada, puramente coyuntural, contrasta con la subida del 3% en enero (más otro 2% en 9 autonomías con impuestos verdes) y el 70% que ha subido la electricidad desde 2008, con lo que los españoles pagamos la luz más cara de Europa, salvo Malta y Chipre. Y a pesar de ello, dicen que los precios no cubren los costes y tenemos una deuda histórica con las eléctricas que ha vuelto a subir en 2012, hasta casi 29.000 millones de euros. Un caos de sistema eléctrico al que el Gobierno ha intentado poner parches, cinco en el último año, en vez de hacer una profunda reforma del sector, que ajuste costes y precios, para que paguemos la luz más barata en el futuro.
 
enrique ortega

Cada trimestre se revisan los precios de la luz para cubrir la variación de costes, incluida la  compensación a las eléctricas por los 7 impuestos que les ha puesto el Gobierno desde el 1 de enero y que están trasladando a los consumidores. Unos costes que no están claros, ya que la Comisión Nacional de la Energía (CNE) ha abierto en febrero dos expedientes a las eléctricas por sospecha de “posible manipulación de precios” en el mercado mayorista. Esta vez, los costes de mercado han bajado, por la caída del consumo y la ayuda del clima (lluvia y viento), que han permitido una mayor aportación de energías renovables más baratas. Con ello, la factura baja este trimestre un 6,62% (por primera vez desde julio de 2009), tras subir un 3% en enero (y un 2% más en las 9 autonomías con impuestos medioambientales). Y apenas lo notaremos porque en abril vuelven a mandarnos el recibo cada dos meses. Además, este año habrá 200.000 familias menos que se beneficien del bono social (2,2 millones), con un recibo más barato (- 23%) por estar en paro, ser familia numerosa o cobrar pensiones mínimas.

A pesar de la bajada de abril, la luz ha subido un 30% en los últimos tres años y un 70% desde 2008, con lo que pagamos la electricidad más cara de Europa, tras Chipre o Malta: una tarifa un 33% mayor que la media europea. Y a pesar de ello, el recibo no cubre los costes reconocidos a las eléctricas, por lo que acumulamos con ellas (desde 2002) un déficit de tarifa que ronda los 29.000 millones de euros, tras haber subido otros 4. 281 millones en 2012. Una hipoteca que tenemos los consumidores y que pagaremos en 15 años: esta deuda se convirtió en títulos, “papelitos” que compran los inversores y cuyos intereses y amortizaciones pagamos en el recibo de la luz, a razón de 3 euros al mes hasta 2025.

Nos suben habitualmente la luz y encima no llega con el recibo para pagar los costes que dicen tiene producirla. Un despropósito que tiene su origen en la liberalización puesta en marcha por el Gobierno Aznar con la Ley del Sector Eléctrico (LSE) de 1997. Allí se estableció un doble sistema de precios. Unos, los de mercado: se fijaba el precio de la luz según lo que le costaba producirla a la central más cara (las térmicas de gas y fuel), lo que beneficiaba a las que producían con menos costes (hidráulicas y nucleares). Es como pagar igual la carne picada, al margen de que se haga con pollo o chuletón de ternera. Y como con ese precio, la mayoría de las centrales (todas menos hidráulicas y nucleares) apenas cubrían costes y no inversiones, se les compensa con otros ingresos, los pagos regulados , que son los que aprueba el Gobierno: primas, pagos por capacidad, incentivos a la inversión o disponibilidad…

Al final, lo que baja en abril son los precios de mercado y el Gobierno no toca los pagos regulados (tampoco lo hizo en enero) para que el recibo no suba. Y es esta parte la que ha tratado de recortar en el último año, dando un tajo sobre todo a las primas a las energías renovables, a las que muchos culpan del déficit de tarifa. Pero no es verdad. Entre 1998 y 2011, las energías renovables (y co-generación) recibieron pagos regulados por 35.000 millones, mientras las centrales convencionales (hidráulicas, nucleares y térmicas) recibieron 53.000 millones. Además, la LSE de Aznar (asesor hoy de Endesa) fijó una compensación a las centrales hidráulicas y nucleares (los CTC), por el cambio de normativa, por importe de 8.660 millones que cobrarían vía tarifas en 13 años. Pero resulta que en junio de 2005 ya habían ingresado ese dinero y siguieron cobrando de más hasta que se quitó un año después (2.500 millones extras de CTC que les hemos “regalado” con el recibo).

En definitiva, que en estos 15 años de la  Ley Eléctrica de 1997, los consumidores hemos pagado más de lo que costaba producir el kilowatio hidráulico y nuclear (pagamos carne picada de pollo a precio de ternera), además de pagarles una compensación extra (CTC) incluso en exceso, y otro sobrecoste en forma de primas a todas las centrales, muchas ya amortizadas (hidráulicas y nucleares), disfrazadas de múltiples conceptos: transporte, distribución, inversiones, disponibilidad…  Tantos costes que no hay recibo que los  cubra.

El Gobierno Rajoy, en lugar de afrontar el problema de fondo (los costes no son reales) ha hecho como Zapatero: subir tarifas y dejar que crezca la pelota del déficit. Además, ha aprobado cinco reformas que son cinco parches: moratoria a las nuevas renovables (no tendrán ayudas), recortes en algunos pagos a las eléctricas tradicionales, supresión del límite de déficit 2012 y olvidar la promesa de liquidarlo en 2013, recorte primas a las renovables en 2013 y, sobre todo, la creación de 7 impuestos eléctricos, para recaudar más y reducir el déficit de tarifa, impuestos que nos repercuten las eléctricas en el recibo.

Cinco cambios inútiles, porque el déficit eléctrico ha crecido en 2012 (+4.281 millones), lo que ha obligado a aprobar un crédito extraordinario de 2.200 millones, que pagamos todos con nuestros impuestos. Y volverá a crecer en 2013 : sólo en enero, el déficit ha sido de 692 millones (+25% sobre enero 2012). Por eso, el Gobierno prepara un sexto parche para antes del verano: recortará otros 2.000 millones de pagos a las eléctricas  (en transporte, distribución y primas a las renovables) y cargará otros 2.000 millones de deficit a los Presupuestos, que pagaríamos todos los contribuyentes.

¿Cómo arreglar este disparate de sistema eléctrico? Pues yendo al origen del problema: ajustando producción (sobran centrales: hay 100.000 Mw instalados para un consumo de 40.000Mw) y costes, pagando el kilowatio por lo que cuesta realmente producirlo, sin regalos para las hidroeléctricas y nucleares (ya amortizadas), pinchando la burbuja del gas (centrales muy subvencionadas y que sólo funcionan a un tercio de capacidad) y recortando subvenciones injustificadas al transporte, la distribución y la disponibilidad, así como  a las grandes empresas consumidoras (les subvencionamos con 749 millones este año). En total, unos 4.000 millones al año menos de costes y de nuestro recibo.

Y todo ello, apoyando y no penalizando a las energías renovables, porque son la garantía de futuro: entre 2015 y 2020, las tres principales tecnologías (eólica, fotovoltaica y solar de concentración) alcanzarán costes de producción inferiores a las centrales térmicas de fuel y gas. Y además, España (el país más dependiente del petróleo y gas importados)  tiene que cumplir la exigencia europea de que un 40% de la electricidad se produzca con renovables para 2020 (ahora es un 32%).

Hay que recortar costes e ingresos no justificados a las centrales hidráulicas, nucleares y de gas, no a las renovables. El problema es que ningún Gobierno se atreve, porque es enfrentarse a un poderoso oligopolio. Pero no hacerlo es mantener la actual locura de costes y con ello, un recibo por las nubes y unos precios de  la luz que impiden a nuestras empresas competir con Europa. Es una de las grandes reformas pendientes, de una vez y para muchos años. Hay que pactarla ya y dejarse de parches que pagamos todos en cada recibo.

domingo, 1 de abril de 2012

Nos suben la luz más cara de Europa


El recibo de la luz sube desde abril un 7%, para cumplir varias sentencias del Supremo que dan la razón a las eléctricas en sus demandas contra la congelación de tarifas pactada en octubre por PP y PSOE. Y las electricas dejarán de pagar el bono social, que beneficia a 3 millones de usuarios. Pero esta subida es sólo un parche: el mercado eléctrico es un desmadre de sobrecostes ocultos que provocan que 29 millones de consumidores y empresas paguemos la luz más cara de Europa, con un 80% de subida desde 2004. Se produce el doble de luz que se consume, a un precio no competitivo y con peleas entre eléctricas y renovables por cargarnos sus costes. Y eso ha creado una bola de nieve de deuda que pagamos en el recibo.
enrique ortega

El recibo no debía subir en abril porque los costes de producir energía no han aumentado. Pero sube un 7% para cumplir las sentencias del Tribunal Supremo, que rechazan la congelación de tarifas pactadas por PP y PSOE desde octubre a marzo, unos 2.700 millones de euros. Y las eléctricas dejarán de pagar el bono social, un privilegio para 3 millones de usuarios (parados, familias numerosas y pensionistas con bajos ingresos), que tenían el recibo congelado desde 2009, gracias a un pacto entre el Gobierno socialista y las eléctricas (a cambio de cargar con su coste, 300 millones €, ingresaban 1.000 millones por la subasta de CO2), pacto que rompió Iberdrola recurriendo el bono social ante el Supremo. Ahora, el bono lo pagaremos los demás usuarios, en el recibo.

Esta subida es sólo un parche, que no resuelve el problema de fondo: la subida de tarifas de la última década no ha reflejado los costes reconocidos a las eléctricas, que tienen una deuda de tarifa de 29.000 millones de euros. Una deuda que tenemos con ellos 29 millones de usuarios y que estamos pagando año tras año, con intereses, en el recibo: 2.650 millones en 2011 y así durante quince años. Una hipoteca que supone el 6 % del recibo de la luz y que engorda año tras año, porque las eléctricas siguen cargando unos costes elevados y el Gobierno sube mucho menos la luz. De hecho, pedían que subiera un 20% en dos años.

El tema de fondo es que los costes de la luz no son trasparentes y el mercado eléctrico es oscurantista y está controlado por un triopolio (Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa) que tiene el 88,6 % de los clientes. Y cuyos costes son injustos e ineficientes. Por un lado, facturan el kilovatio de las centrales hidroeléctricas y nucleares al precio de la última central construida, cuando la mayoría están superamortizadas. De hecho, las centrales hidráulicas reciben 77 € por Mw cuando su coste es 3 €  (y en las nucleares 30 €). Con ello, les pagamos un sobrecoste anual de 3.478 millones. Y otro sobrecoste por el transporte y la distribución.  Además, se les pagaron 3.000 millones de más en compensación por la liberalización del mercado (CTC). Los usuarios también pagamos 600 millones a las grandes industrias porque acepten no tener suministro si falta energía, algo que no pasa desde 2007 (y cobran cada año). Y las renovables cargan en el recibo otros 2.000 millones año de subvenciones (durante 25 años).

Como se ve, todos ordeñan el recibo. Y así resulta que sólo el 45% de la factura es el coste de la luz (24,8 % producirla, 4,6 % transportarla y 16,2 % distribuirla). Del resto, un 22 % son ayudas a las renovables, un 20%  impuestos, 6% para pagar la deuda eléctrica, 3% para compensar a las eléctricas del mayor coste de producir luz en las islas, Ceuta y Melilla y el 4 % restante es un cajón de sastre en el que pagamos la moratoria nuclear, la CNE, Red Eléctrica, a los grandes consumidores y los planes de ahorro y calidad.

Al final, este galimatías de costes y tarifas ha provocado una subida de la luz del 80% desde 2004, un 60% por tarifas y otro 20% por déficit de tarifa, una subida diferida. Con ello, los españoles pagamos la luz más cara de Europa, tras Chipre y Malta, según Eurostat: 16 céntimos por kW frente a 12 de media en la UE (en 2007 eran 11,80 frente a 10). Y las empresas pagan una tarifa eléctrica industrial (35% del consumo) que es la sexta más cara de la UE (tras Italia, República Checa, Eslovaquia, Chipre y Malta), lo que encarece los costes y deteriora la productividad de nuestra economía.

El problema de fondo es que sobra electricidad, sobran centrales: hay una potencia instalada de 100.000 MW cuando el consumo máximo diario está en 40.000. Y como la luz no se puede almacenar ni exportar (hasta 2014 no entrará en funcionamiento el nuevo túnel por los Pirineos para exportar a Europa un 6% de la electricidad, el doble que ahora), la alternativa es parar las centrales, sobre todo las de gas (25.000 Mw), que funcionan la cuarta parte del tiempo, cuando no hay viento para los molinos eólicos, aunque cobran por “disponibilidad”. Luego vivimos en un país donde sobra luz, donde pagamos por centrales que no funcionan y donde pagamos subvenciones millonarias por renovables todavía poco competitivas. Y a pesar de haber sobreproducción y crisis, la luz ha subido un 20% en los dos últimos años.

Un desmadre del que las eléctricas culpan a las renovables (las constructoras ACS, Abengoa y Acciona), exigiendo una moratoria en las centrales termosolares, y las renovables a las eléctricas, quejándose de que cargan costes de más en hidroeléctricas y nucleares. Y en medio, 29 millones de usuarios que pagamos unos costes innecesarios, desproporcionados  e ineficientes. El Gobierno ZP fue incapaz de enfrentarse a estos dos lobbys (6 empresas que ganaron 9.698 millones en 2011) y el fusible eléctrico está apunto de saltarRajoy dice que no les tiene miedo y prepara una reforma para que ayuden a resolver el entuerto, pagando una tasa nuclear e hidroeléctrica y recortando costes y subvenciones. Habrá que verlo.

De momento, este viernes el Gobierno ha aprobado un parche , recortado ingresos a las eléctricas : 1.100 millones en lo que les pagamos por distribuirnos la luz, transportarla y tener abiertas las centrales. Pero a los usuarios, nos ha sacado 1.382 millones con la subida del 7% este trimestre. Y no será la última este año. Porque o recortan de verdad los costes inflados de las eléctricas o los seguiremos sufriendo en el recibo de la luz, que vuelve a ser mensual. Al tiempo.

domingo, 17 de julio de 2011

Energías renovables a paso lento

El Gobierno se despide aprobando un Plan de Energías Renovables 2011-2020 que busca obtener la quinta parte de la energía del aire, el sol y otras energías alternativas. Pero se trata de un Plan menos ambicioso que el anunciado el año pasado, con menores primas a las renovables, por la crisis. Y eso, a pesar de que Alemania, Italia y otros países van a relanzar las energías alternativas, tras la crisis nuclear de Japón. España, que está en primera línea en energías renovables, con empresas que son líderes mundiales en eólica y solar, corre el riesgo de quedar rezagada en la carrera por las energías limpias, que reducen la creciente factura del petróleo y crean tecnología, divisas y empleo. Podemos y debemos ser una potencia en renovables, pero hace una política decidida de apoyo, no recortes y cambios continuos.
www.enriqueortega.net
Las energías renovables han pasado en pocos años de aportar en España una pequeña parte de la energía (8,3% en 2005) a ser el 13,2% en 2010, con la vista puesta en que generen el 20% de la energía en 2020, la exigencia de Bruselas para toda la UE. Lo más importante es que un tercio de la electricidad (32,3%) que se consumió en España en 2010 ya procedía de las renovables: 14,6% de la eólica, 14,1% hidroeléctrica, 2,3% solar y el 1,6% de la biomasa y otras. Y en marzo de 2011, la energía eólica se convirtió en la primera fuente de electricidad (21%), por delante de la nuclear (19%), la hidráulica (17,3%) y el gas (17,2%).
Cara al futuro, la apuesta del Gobierno, en el PER 2011-2020 presentado en mayo, es mantener el esfuerzo, pero con menos ambición que el Plan anunciado en 2010: las renovables aportarán el 20% de la energía final, en  vez del 22,8%. Y sólo un 38,5% de la electricidad será renovable (ahora es el 32,3%), con altos porcentajes de kilovatios que vendrán del gas (34,7%) y nucleares (14,5%), aunque menos del carbón (8,2%) y el petróleo (2,2%). En la energía eólica, el nuevo Plan sólo incluye los proyectos ya autorizados por las autonomías y reduce a la cuarta parte la eólica marina. Se reducen también los objetivos para la biomasa y la geotermia es testimonial. En  cuanto a la solar, se asigna un objetivo de 350 MW al año, cuando Alemania ha instalado veinte veces más sólo en 2010.
La Fundación Renovables cree que este nuevo Plan retrasa en diez años el desarrollo de las renovables en España y propone dar un impulso para que aporten el 30% de la energía en 2020. De hecho, Alemania ya ha revisado sus objetivos, tras aprobar el abandono nuclear para 2022 por la crisis  de Fukushima, y busca ahora que las renovables aporten un 35% de su energía en 2020. Italia también ha parado su plan nuclear y tendrá que reforzar las renovables, como ha propuesto Obama en Estados Unidos y están haciendo otros países, incluido China.
España es uno de los países de referencia mundial  en energías renovables: somos líderes mundiales en energía eólica y nuestras empresas gestionan un tercio de la energía renovable en EEUU. Y en energía solar, somos el segundo país europeo en potencia instalada y tenemos la cuarta industria del mundo. Pero en 2010, con el recorte de primas a la energía eólica (240 millones) y solar (2.220 millones), para evitar mayores subidas de la luz, junto a los cambios normativos y la intromisión de las autonomías (concursos y nuevos impuestos), la industria española de renovables está muy tocada: la inversión cayó un 53 % y las empresas sobreviven ganando proyectos eólicos y solares en el extranjero.
Las energías renovables chocan con el sambenito de que son todavía muy caras y necesitan cobrar primas, que pagamos los usuarios en el recibo de la luz. Es verdad: el PER contempla pagar 18.500 millones en primas a las renovables, que irán perdiendo peso en el recibo: de suponer el 21,4 % de los costes del sistema eléctrico en 2010 pasarán al 10,1% desde 2018, año en que ya el ahorro de energía es mayor que el coste de las primas a las renovables. Son energías nuevas, en desarrollo, que exigen apoyo inicial, pero  que aportan grandes ventajas: ahorro en la factura energética (este año, más de 50.000 millones entre petróleo, gas y carbón), menos emisiones de CO2 (- 20% para 2020), más empleo estable (podrían crearse 100.000 en esta década), más tecnología y un creciente número de empresas españolas líderes en renovables, exportadoras y muy competitivas en Europa, Norteamérica y Asia.
De momento, el Gobierno ZP, abanderado de las renovables en 2004, ha plegado velas, acuciado por el ajuste presupuestario (el PER sólo contempla 323 millones/año en subvenciones y financiación pública a las renovables) y las presiones de las eléctricas, que prefieren las centrales de gas y las nucleares a pagar las primas de las renovables. Y no ha querido lanzar el debate nuclear, como Merkel o Berlusconi. Pero la cuestión está ahí y si no se renuevan las nucleares habrá que potenciar las renovables, una de las pocas industrias donde España puede ser líder mundial, una de las industrias para salir de la crisis. Pero la decisión, como tantas otras cosas, se retrasa para el futuro Gobierno en 2012. Y haría falta un gran Pacto energético, otro más, para trabajar a 20 años vista. Mientras, nuestras empresas venden generadores eólicos y centrales solares por todo el mundo, pero no en España.