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jueves, 27 de febrero de 2025

España, un país mucho más digital

En unos pocos años, desde la pandemia, España ha dado un salto de gigante en la digitalización de la vida y la economía. Por un lado, somos el 5º país europeo con más hogares conectados a Internet y uno de los paises que más utiliza WhatsApp, las redes sociales o lee noticias, mientras más de 30 millones de españoles compran online. También somos el 5º país europeo con más uso online de servicios públicos (pago impuestos o cita sanitaria, por ejemplo), mientras tenemos más personas con competencias básicas de Internet que la UE-27. Incluso nuestras empresas se han digitalizado y un tercio de nuestras pymes venden online, siendo más las empresas que utilizan el análisis de datos, la factura electrónica o la inteligencia artificial que la media europea. Pero todavía queda mucho por hacer, sobre todo gastar más en tecnología y formación de especialistas TIC. La digitalización se lleva un 30% de los Fondos UE y hay que aprovechar para seguir avanzando hasta 2026, cuando se acaban.

                            Enrique Ortega

España es el 5º país europeo con más hogares con acceso a Internet: un 96,83% de los hogares españoles (18,75 millones, donde viven 47,4  millones de personas) tenían acceso a Internet en 2024, frente al 94,09% de hogares conectados en la UE-27, según los últimos datos de Eurostat. Sólo están más “conectados” que nosotros Paises Bajos (99,04% hogares conectados), Luxemburgo (98,84%), Finlandia (97,35%) y Dinamarca (96,83%), mientras superamos en conexión a Internet a Suecia (95,43%), Austria (94,96%), Francia (94,44%), Italia (93,41%), Alemania (92,65%) o Bélgica (91,38%). Un gran salto, dado que en 2015, sólo el 78,75% de los hogares españoles estaban conectados a Internet, frente al 84,7% en la UE-27, donde ocupábamos el puesto 15º en el ranking de conectividad.

Además de ser un país muy conectado, los españoles usamos mucho Internet: un 95,78% de los adultos (16 a 74 años) lo han usado en los últimos 3 meses, más que la media UE-27 (92,83% lo usaron) y nos coloca como el 8º país europeo con más uso de Internet, sólo por detrás de Dinamarca (99,77%), Paises Bajos (99,52%), Luxemburgo (98,76%), Irlanda (98,60%), Finlandia (97,95%) y Bélgica (95,98%), superando en uso de Internet a paises como Austria (94,92%), Francia (94,14%), Alemania (93,50%) o Italia (89,23%). Y si miramos los españoles que se conectan a Internet diariamente, son ya el 92% (entre 16 y 74 años), somos también el 8º país del ranking, tras Paises Bajos e Irlanda (98%), Dinamarca (97%), Suecia (96%), Luxemburgo o Chipre (94%) y Bélgica (93%), muy por delante de la UE-27 (88% adultos se conectan diariamente), Alemania o Francia (88%) e Italia (87%). Además, la “inclusión digital” de mayores y zonas rurales es mejor aquí que en la UE-27.

¿Para qué nos conectamos tanto a Internet? El último informe de Eurostat revela el elevado uso del correo electrónico (lo utilizan el 83,04% de los adultos en España, frente al 80,42% de media en la UE-27, siendo el 12º país del ranking de uso, por detrás de los paises nórdicos, Francia y Alemania), pero sobre todo el altísimo uso de la mensajería instantánea (el 93,12% de los adultos españoles usan WhatsApp y otros, siendo el 2º país donde es más popular, tras usarlo un 97,82% de las personas en Paises Bajos y el 79,22% en la UE-27) y la menor participación en las redes sociales: las utilizan en España el 64,7% de los adultos (16-74 años), frente al 79,22% de media en la UE-27, el 90,02% en Dinamarca, el 80,96% en Paises Bajos o el 72,64% en Bélgica, aunque su uso es aún menor en Alemania (58%), Italia (55,96%) o Francia (44,50%). Y España ocupa el lugar 10º en el ranking de lectura de noticias por Internet: las leen así el 75%, más que en la media UE (65%), Alemania (63%), Italia /55%) y Francia (52,6%), pero menos que en Paises Bajos y los nórdicos.

En España, los internautas también se conectan más que en Europa para ver vídeos de intercambio en YouTube o TikTok (75% de usuarios frente al 62% en la UE-27) y para ver los canales de TV de pago por streaming (58% en España, sólo por detrás de Dinamarca, Finlandia, Irlanda y Paises Bajos, frente al 48% en la UE-27). También los internautas españoles destacan en la utilización de servicios de e-salud: búsqueda de información sanitaria online (70% frente al 58% en la UE-27), reserva online de cita médica (el 61”, lo que nos convierte en el 2º país tras Finlandia, frente al 40% de media europea) y acceso online a historiales médicos (45% usuarios frente al 28% en la UE-27). Y en educación, España es el 4º país europeo donde se hacen más cursos online: un 30% de los adultos frente al 17% en Europa (ojo: 10% en Alemania, 14% en Francia y 18% en Italia).

El tremendo salto en el número de internautas en España y el gran uso de Internet se traduce en que cada vez más españoles compran online: en 2024, casi el 69%  de los adultos (16-74 años) compraron algo por Internet, un 10% más que antes de la pandemia (58% en 2019), lo que nos sitúa en la mitad del ranking europeo (puesto 16 de 27), con un porcentaje menor de compradores online que los paises líderes (94,70% Irlanda, 94,06% Paises Bajos, 90,86% Dinamarca y 88,39% Suecia), por debajo de Francia (80,29% adultos compran online) o Alemania (77,89%) y por delante de Italia (53,6%) y paises del Este. Y si tomamos sólo a los internautas, el porcentaje de los que compraron online el último año sube al 71,54% en España, por debajo de 19 paises y de la media UE (76,58% internautas).

Así que hemos dado un gran salto en compras online, pero todavía compramos por Internet menos que la mayoría de los europeos. Con todo, ya son más de 30 millones los españoles que compran online, según un reciente estudio de Red.es, con una cifra de ventas de 99.200 millones de euros en 2023, lo que supone 3.307 euros de gasto medio por comprador online. Lo que más compramos por Internet son ropa, calzado y accesorios (78,9% compras), seguido de entradas a eventos (57%), cosméticos (56,7%) y compra de comida (56,5). Los compradores online en España son, mayoritariamente, personas de mediana edad y con alto nivel de estudios e ingresos, que valoran la comodidad y el precio y se sienten cada vez más seguros al comprar online, sobre todo con el móvil (78,9% compras).

El tirón de las compras online tiene mucho que ver con el auge de las Webs extranjeras, porque más de la mitad de las compras online  hechas en 2023 (el 56,84%) fueron hechas fuera de España, sobre todo en Webs europeas (94,4% de las utilizadas), Reino Unido (2,1%), EEUU (1,4%) y Asia (0,8%), según los datos de la CNMC. Pero las empresas españolas cada vez venden más por Internet, según los datos de Eurostat: el 32,3% de las pymes españolas venden online, frente al 23,83% de las pymes europeas, lo que nos sitúa como el 6º país con más ventas online de las pymes, tras Lituania (42,07% pymes), Irlanda (39,57%) Dinamarca (38,76%), Suecia (36,50%) y Malta (34,51), muy por delante del porcentaje de pymes que venden online en Francia (18,34%), Alemania (22,97%) e Italia (20,41%). Sin embargo, tomando el conjunto de empresas que venden online, España aún tiene mucho pendiente: el volumen del comercio online es sólo el 10% del total, frente al 12% en la UE-27.

El gran salto digital que ha dado España en los últimos años se traduce en el índice DESI, que elabora la Comisión Europea sobre la digitalización de los paises UE. En el último estudio sobre la Década Digital, publicado en julio de 2024 (datos 2023), España se sitúa en el 8º lugar del ranking europeo de digitalización (con una nota de 62,9 puntos), frente al 11º lugar que ocupaba en el ranking DESI 2020. Y destaca que sólo nos superan en digitalización Dinamarca (69,6 puntos), Finlandia (68,4), Paises Bajos (67,5), Malta y Suecia (67), Irlanda y Luxemburgo (63 puntos). Y que estamos 6 puestos por encima de la media UE-27 (56,8 puntos) y muy por delante de Francia (56,8), Alemania (55) e Italia (54 puntos).

Este informe de la Comisión Europea evalúa 4 bloques de indicadores. El primero, sobre “capacidades digitales”, donde España ocupa el 7º lugar de Europa (con 8,8 puntos, por delante de los 7,6 puntos de media europea), tras Dinamarca, Finlandia, Paises Bajos, Suecia, Irlanda y Luxemburgo, gracias a que hemos mejorado en usuarios de internet, en personas con capacidades básicas digitales  (66%, frente al 56% de media en la UE-27 y todavía lejos del 85% de objetivo para 2030) y en graduados TIC, aunque todavía tenemos menos especialistas TIC (4,4% de los trabajadores) que la media europea (4,8%).

El 2º bloque que se evalúa son “las infraestructuras digitales” de cada país y aquí España ocupa el tercer lugar en Europa (23,7 puntos frente a 19,3 puntos en la UE-27), sólo por detrás de Dinamarca y Paises Bajos, gracias a nuestra extensa red de fibra óptica instalada  (tenemos más red de fibra óptica instalada que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos) y a la mayor cobertura de 5G y redes de alta capacidad, fruto de las inversiones hechas las últimas décadas por las telecos españolas, a costa de sus beneficios y nuestras tarifas.

El tercer bloque donde España también destaca es el de “digitalización de servicios públicos”, donde ocupamos el 5º lugar europeo (21,7 puntos frente a 20,3 la UE-27), sólo por detrás de Irlanda, Finlandia, Malta y Paises Bajos. Aquí, España destaca por tener más usuarios de la Administración electrónica (79,69% frente al 70% la UE-27), la mayor disponibilidad de servicios públicos online para ciudadanos (84% frente a 79%) y para empresas (91% frente al 85%, con el objetivo de llegar al 100% en 2030) y un alto acceso a servicios de salud electrónicos (85% en España y 79% en la UE, para llegar al 100% en 2030).

Donde España “pincha” en digitalización, a pesar de lo avanzado estos años, es en el bloque de “digitalización de empresas”, donde ocupamos el puesto 11º, con una nota inferior a la media UE (8,7 puntos frente a 9,6).  Estamos bien en el porcentaje de pymes con un nivel básico de intensidad digital (61% frente a 58% UE-27), intercambio de información electrónica (54% frente a 42%), uso de redes sociales (38% frente a 31%), análisis de datos (38% frente a 33% UE), ventas online pymes (32,22% frente a 23,83%), pero hemos avanzado menos en la utilización de “la nube” (27,2 frente al 38,9% la UE), el peso del comercio electrónico (10% frente al 12%), igualando el poco uso de la inteligencia artificial (9% frente al 8% la UE). Y tenemos menos empresas con alta intensidad digital (26 frente al 27,08% la UE).

Al final, salimos bastante bien parados de este “examen digital” de la UE, en un puesto intermedio, con menos digitalización que los paises nórdicos, Irlanda y Países Bajos, pero más avanzados digitalmente que Francia, Alemania, Italia y la Europa del Este, lo que no deja de ser “un milagro”, fruto en gran medida del Plan de Recuperación y de la apuesta de este Gobierno por la digitalización de la economía y la transición ecológica. De hecho, la digitalización de la economía es el 2º mayor bloque de gasto de los Fondos Europeos : se lleva el 29% de los Fondos, unos 33.700 millones (ayudas y créditos) entre 2021 y 2026. Un dinero que ya se ha gastado en gran parte, para financiar las grandes partidas de la Agenda Digital 2025: digitalización de pymes, desarrollo 5G, mejora competencias digitales, modernización de la Administración y digitalización del sistema educativo, sanitario y del turismo, junto al desarrollo del comercio online y la inteligencia artificial.

España ha conseguido que estas y otras inversiones (europeas, públicas y privadas) estén mejorando la digitalización de nuestra vida y nuestras empresas, algo imprescindible para competir, crecer y sostener el empleo. Pero todavía queda una gran tarea por delante, que hemos de “acelerar”, porque en 2026 han de ultimarse los proyectos financiados con Fondos europeos. Hay que seguir apostando por la digitalización desde la enseñanza (más FP y más carreras universitarias orientadas a formar especialistas TIC) a las pymes, pasando por los servicios públicos y la Administración. Tenemos ventajas de partida (como el amplio despliegue de fibra óptica y 5G) o el mayor porcentaje de internautas mejor formados), pero  queda avanzar en el mundo empresarial, con más gasto (público y privado) en tecnología e innovación: España invierte en I+D+i el 1,5% del PIB frente al 2,2% la UE.

La transformación digital es uno de los grandes retos del mundo en el siglo XXI, junto a la sostenibilidad medioambiental , la tecnología y la demografía. España ha conseguido subirse a este tren, del que va a depender nuestra competitividad, nuestro crecimiento y los futuros empleos (que nos obligarán a un completo reciclaje). Pero necesitamos avanzar en ese tren, con ayudas, inversiones y mucha formación, desde los jóvenes al último consumidor, desde las grandes empresas a las pymes y exportadores. Hay que completar esta “reconversión digital”.

jueves, 26 de marzo de 2020

España: retraso digital empresas y trabajadores


El coronavirus nos ha pillado muy vulnerables digitalmente, por el escaso peso del teletrabajo y el comercio electrónico. Pero el problema no es coyuntural, sino de futuro: Internet y las tecnologías digitales están revolucionando la economía y las empresas, en una nueva revolución industrial. Y en este reto, donde los paises se juegan su competitividad y empleo, España está muy retrasada, sobre todo “microempresas” y pymes: apenas usan las tecnologías digitales y no venden por Internet. Y casi la mitad de los trabajadores carecen de competencias digitales. Todo ello porque España apenas invierte en tecnología, sobre todo las empresas. La Comisión Europea alertó en febrero sobre esta “asignatura pendiente” de España, que exige más recursos y formación para no perder “el tren digital”. Antes del coronavirus, el Gobierno Sánchez preparaba un Plan de formación digital y otro para digitalizar la Administración, más ayudas a las empresas. Ahora, para la reconstrucción del país, necesitaremos más la tecnología. O logramos una economía más digitalizada o no competiremos. Nos jugamos el futuro ahora


enrique ortega

A nivel global, como país, España no sale tan mal parada en competencia digital. En el último “examen” realizado por la Comisión Europea, el DESI 2019, España ocupa el puesto 11º de los 28 paises UE en competitividad digital. Somos la 5ª potencia económica europea, pero en competencias digitales estamos por detrás de paises económicamente más débiles como Finlandia (el líder digital en la UE), Suecia, Holanda, Dinamarca, Reino Unido, Luxemburgo, Irlanda, Estonia, Bélgica y Malta. Pero superamos digitalmente a Alemania (el 12º del ranking), Austria, Lituania, Francia (el 15º) e Italia (el 24º en el ranking digital UE. Esto es posible porque España destaca en conectividad (el 9º de los 28), porque tenemos la mayor red de fibra óptica de Europa y la quinta del mundo, y, sobre todo, en servicios públicos digitales (somos el 4º país del ranking), básicamente por la agilidad para pagar impuestos y sacar citas médicas online. Pero fallamos en la integración de la tecnología digital en las empresas (puesto 10º), el uso de Internet (puesto 11º) y, sobre todo, en el capital humano, que carece de competencias digitales (puesto 17º de 28 paises).


Esta es la primera asignatura pendiente en el examen digital de España, la escasa formación digital de los españoles. Casi la mitad  (el 55%) de la población adulta (16-74 años) tiene competencias digitales a nivel básico y sólo el 32% las tiene por encima, mientras sólo el 58% tiene conocimientos de software (al menos a nivel básico). La realidad es que las empresas han abandonado la formación digital de sus trabajadores, como demuestran estos datos, aportados en este reciente estudio de UGT: 10,7 millones de trabajadores no se han formado nunca en competencias digitales. Y del total de la población, 12 millones (un 33,5%) no son capaces de manejarse en entornos digitales y otros 7,6 millones (21%) sólo acredita habilidades digitales básicas, lo que dificulta encontrar empleo a medio y largo plazo (un empleo más especializado) a más de la mitad de los españoles.


Además de tener unos trabajadores poco formados digitalmente, España tiene otro hándicap: tenemos pocos empleados cualificados en TIC (tecnologías de la información y comunicación): el 2,9% de todos los empleados, frente al 3,7% de media en Europa (por lo que ocupamos el puesto 18º de los 28 paises UE), según el DESI 2019. Y lo que es peor: sólo el 17,5% de las empresas españolas contratan expertos en TIC, el porcentaje más bajo desde que hay datos, según el estudio de UGT. El sindicato sale al paso del “mito” de que las empresas no contratan expertos digitales “porque no los encuentran”, aportando este dato oficial (INE): sólo un 3,3% de las empresas han tenido problemas para cubrir vacantes TIC.


Si la primera asignatura pendiente de España es la escasa formación digital, la segunda es que las empresas españolas  tienen un escaso nivel de digitalización, tanto en implantación, uso y aprovechamiento de las TIC, como en innovación y en gasto en investigación (I+D), según demuestra el documentado estudio de UGT “Digitalización de la empresa española”. Como primera conclusión, España  se encuentra en “el furgón de cola” (ocupamos el puesto 22 de 28 paises UE) de las empresas con alto nivel de intensidad digital: el 13% del total, frente al 18% en la UE-28, el 21,7% en Reino Unido, el 16,4% en Francia o el 14,8% en Francia. Y ocupamos el 24º puesto europeo ( solo por detrás de Estonia, Croacia, Hungría y Lituania) en el ranking de paises con más empresas de bajo nivel digital: el 56,8% % del total, frente al 45,8% en la UE-28, el 38,4% en Reino Unido, el 41,4% en Alemania y el 50,3% en Francia. Y hay una presencia sólo testimonial de empresas españolas en las tecnologías digitales más vanguardistas (cloud computing, big data, robots e impresoras 3D). 


Empecemos por el escaso uso empresarial de las TIC. El 99,26% de las empresas tienen ordenadores con conexión a Internet (el 98,39%), pero menos de dos tercios de sus empleados usan el ordenador para trabajar (el 60,37%) y sólo algo más de la mitad (el 53,45%) usan Internet para trabajar (y sólo el 30% de los empleados españoles usan Internet en dispositivos móviles para trabajar), según datos del INE. Esto supone “abandonar” a la mitad de las plantillas (son muy vulnerables) ante un futuro proceso de automatización de tareas.


Sólo tres de cada cuatro empresas españolas (el 78,16%) tienen página web, lo que nos coloca en el puesto 17 de los 28 paises UE. Pero es mucho menor entre las micropymes (menos de 10 trabajadores: el 95% de las empresas españolas), similar entre las pymes (75,79%) y mayor entre las medianas (88,11%) y grandes (95,60% tienen web). Pero ojo, son muchas menos las empresas que venden por Internet: un 20,36%, lo que nos sitúa en el puesto 11 de los 28 paises UE. Y sólo venden por Internet el 5,81% de las micropymes, el 18,17% de las pymes, el 28,86% de las medianas y el 41,68% de las grandes empresas. Si vamos a herramientas TIC más sofisticadas, el porcentaje de usuarios baja: 28,08% de empresas españolas que usan “la nube (“Cloud computing”), por lo que ocupamos el puesto 22 en la UE, 8,31% de empresas que utilizan el “Big data” (puesto 15 de 28 paises UE), 10,96% que usan robots o el 3,24% que usan impresoras 3D (puesto 18 en la Ue-28). Eso sí subimos al puesto 12 europeo en el uso de redes sociales por las empresas (el 52,94%, un 80% las grandes). 


La primera consecuencia de esta escasa utilización de las herramientas digitales es que las empresas no se gastan dinero en formar a sus plantillas, lo que las condena a seguir teniendo la baja formación digital ya reseñada. Y muchas veces, advierte UGT, cuando invierten en nuevas tecnologías no es para mejorar su competitividad sino para reducir costes laborales (ejemplo: cajeros o gasolineras). La otra consecuencia es que, como no apuestan por la digitalización, no invierten en ella. Es más, recortaron de tecnología con la crisis y no han  invertido apenas con la recuperación y los beneficios. Así, el gasto empresarial en TIC cayó un 25% en 2019 (de 4.300 a 3.200 millones) y es incluso menor al que las empresas hacían en 2009, según los datos del INE aportados por UGT. Además, este gasto está concentrado en grandes empresas (2.195 millones) y en dos sectores, telecomunicaciones e informática, siendo mínimo en las TIC más vanguardistas.


Si el uso de las TIC es muy escaso, y nos aboca a una situación de “irrelevancia competitiva”, tampoco estamos mucho mejor en innovación empresarial, según revela la última Encuesta de innovación de las empresas del INE (septiembre 2019). Primero, tenemos pocas empresas innovadoras: el 0,83% del total, el porcentaje más bajo desde 2005. Segundo la intensidad innovadora es inferior a la de 2010. Y tercero, esto se explica porque el gasto en innovación de las empresas se ha recortado un 25% en 9 años, pasando de un máximo de 20.000 millones en 2008 a casi 15.000 en 2017. En consecuencia, España está ahora en peor posición relativa en innovación que en 2013, en los principales índices internacionales: el índice European Innovation Scoreboard (del puesto 16 hemos pasado al 19º), en el índice Global Innovation Index (del 26º al 29º) y en el Bloomberg Innovation Index (del 27º al 30º).


En definitiva, que la recuperación económica y el aumento de los beneficios empresariales no se han traducido en una mejora sino en un deterioro de la innovación empresarial. Y no ayuda la caída de la inversión en investigación, tanto el gasto público en Ciencia (6.372 millones) como el gasto empresarial (7.729 millones en 2017, menos que los 8.074 de 2008). Ya no es sólo que las empresas gasten menos en investigación (un 0,67% del PIB frente al 0,74% que gastaban en 2008) sino que además hay un tercio de empresas menos investigando (10.179 frente a 15.049 en 2008) y tienen el mismo personal en investigación que antes de la crisis. En resumen, “una década perdida” para la investigación empresarial (2008-2018), que confirma un tremendo retraso internacional en investigación de nuestras empresas: ocupan el puesto 29 de 42 paises analizados por la OCDE y el puesto 17 de los 28 paises de la UE. Un retraso en I+D que se suma a la escasa utilización de las TIC y al retroceso en la innovación, tres frenos para afrontar la urgente transformación digital que necesita nuestra economía para competir en el mundo.


Todos estos indicadores sitúan a España por detrás de las 19 economías más digitalizadas del mundo (pilotadas por Suecia, Suiza, Reino Unido, Bélgica, EEUU y Dinamarca), encabezando el segundo grupo de paises tecnológicamente más avanzados (con Eslovenia, Japón, Corea, Portugal, Islandia y Luxemburgo), según los distintos indicadores mundiales que estudia el informe “España Nación Digital” 2019, de aDigital, que también señala el escaso talento digital y el uso de las TIC como los dos mayores problemas de España.


Este problema, el bajo nivel digital de España, es advertido por la Comisión Europea año tras año. En su último informe “España 2020”, publicado en febrero, las autoridades comunitarias alertan otra vez sobre “la escasa utilización de las nuevas tecnologías que hacen las pymes españolas” (recordemos: son el 98% de todas nuestras empresas), la falta generalizada de capacidades digitales de los españoles y la escasez de especialistas TIC (señalando que si son sólo el 2,9% de los ocupados, entre las mujeres son sólo el 1,1%). Y piden al Gobierno español, más recursos y más formación en digitalización, mientras prometen movilizar más de 20.000 millones de euros en los próximos años para que Europa “plante cara” a EEUU y China en la inexorable revolución digital.


En España, el nuevo Gobierno dice que apuesta por esta revolución digital y para demostrarlo ha creado una vicepresidencia, como pedía el sector, la vicepresidencia de Asuntos Económicos y Transformación Digital (Nadia Calviño), con dos nuevas Secretarías de Estado (Digitalización e Inteligencia Artificial y Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales). Es un primer paso, al que seguirá la aprobación de dos Planes prometidos: una “Estrategia de Formación y Alfabetización Digital”, que mejore la deficiente formación digital actual (se preparan 40 nuevos títulos universitarios y de FP en el ámbito de las TIC), y un “Plan de digitalización de la Administración”, para facilitar los trámites burocráticos a través de Internet, con la “Carpeta ciudadana” (permite acceder a todos los trámites con las Administraciones a través de un único espacio web). Además, estudian medidas para empresas y pymes, dentro de la Estrategia Industria Conectada 4.0 y la Plataforma Hada (una aplicación gratuita que permite a las empresas autoevaluar su madurez digital).


Mientras el Gobierno prepara una estrategia digital, empresas, sindicatos y expertos piden que promueva un Pacto de Estado por la Digitalización, con recursos suficientes para la formación digital de los jóvenes (desde el colegio a la Universidad), los parados y los trabajadores, incentivando a las empresas a poner en marcha Planes de transformación digital, sobre todo en las pymes y microempresas, con el objetivo de mejorar la competitividad y el empleo a medio y largo plazo. Y garantizando que los frutos de esta transformación digital no son despidos de los trabajadores más vulnerables sino una mejora de productividad que beneficie también a los trabajadores, como pide UGT.


Y en paralelo, el sindicato pide reducir la brecha digital entre las distintas regiones españolas, porque todavía hay 13 millones de españoles, que viven en 26.767 poblaciones de más de 10 habitantes, que no disponen de un acceso a Internet de calidad, según detallan en su reciente informe “Las sombras de Internet en España”. Ahí se ve que las mayores “zonas de sombra”, con deficiente acceso a Internet, se concentran en las cuatro provincias gallegas y en Asturias, más algunas zonas de Castilla y León. Y que las regiones con menos poblaciones con mala cobertura de Internet son Baleares, La Rioja y Madrid. Por eso piden un Plan para reducir la brecha digital, sobre todo en “la España vaciada”.


Todos estos Planes para digitalizar España hay que recuperarlos cuanto antes, en cuanto salgamos de la "economía de guerra" que nos impone el coronavirus. España tiene muchas asignaturas pendientes (empleo, pensiones, educación, vivienda, servicios públicos, desigualdad, pobreza…) pero una de ellas es digitalizar la economía, prepararnos para esa tremenda revolución tecnológica que va a trastocar todo, si queremos competir y no perder empleo y nivel de vida. Todos tenemos que reconvertirnos, pero sobre todo los trabajadores y las empresas, con ayuda del Estado y la Unión Europea. Partimos de una mala situación, sobre todo en formación y utilización de las TIC, con poco gasto, así que habrá que destinar más recursos y dirigir toda la enseñanza y la formación a las nuevas tecnologías, al mundo digital. Ahí es donde van a estar cada día más los negocios y empleos. Como país, no podemos perder este tren. Nos jugamos el futuro ahora. Y más tras el tsunami del coronavirus.