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lunes, 28 de junio de 2021

Pandemia: suben los contagios y sin mascarillas

Los contagios llevan tres días subiendo ligeramente, tras bajar desde el 27 de abril. Y España es ahora el 4º país de Europa con más incidencia del virus, solo por detrás de Reino Unido, Irlanda y Portugal. Andalucía sufre “riesgo alto” y otras 17 regiones tienen riesgo “medio (5  superan o rondan los 100 contagios por 100.000 habitantes), mientras sólo 2 regiones están por debajo de los 50 contagios, el objetivo buscado. Y ahora vienen las vacaciones de julio y agosto, con turistas extranjeros, mucha movilidad y ya sin mascarilla en exteriores, una medida quizás precipitada. Preocupa que todavía estén sin vacunar la mitad de los españoles, en especial los jóvenes, que es donde se concentran los nuevos contagios. Sobre todo por el avance de la variante india, un 60% más contagiosa, que será dominante este verano. El virus sigue ahí y es importante no bajar la guardia, porque hay un riesgo real de una 5ª ola, que nos arruinaría el verano y la recuperación.

Enrique Ortega

Los contagios por la COVID-19 siguen bajando en el mundo desde hace dos meses (a 263.000 diarios). Hoy, cuando estamos a punto de cumplir el primer año y medio de pandemia, se contabilizan 181,09 millones de contagios en 192 paises, según la Universidad John Hopkins. El epicentro sigue centrado en América, con 71,44 millones de contagios, seguida de Europa (55,59 millones) y el Sudeste asiático (34,43 millones), estando más lejos el Mediterráneo oriental (10,82 millones), África (3,91 millones) y el Pacífico (3,46 millones), según la OMS. Por paises, destacan EEUU (33,62 millones de contagios), al que se acerca la India (30,27 millones, el doble que hace sólo dos meses), además de Brasil (18,42 millones de contagiados), seguidos de lejos por Francia (5,83 millones), Turquía (5,40), Rusia (5,38), Reino Unido (4,74), Argentina (4,40), Italia (4,25), Colombia (4,15), España (3.782.463 contagiados) y Alemania (3,73 millones).

Los muertos por la pandemia han bajado más, pero todavía superan los 5.000 fallecidos diarios en el mundo. Y hoy se han alcanzado los 3.923.072 muertos por COVID-19, más de la mitad fallecidos este año (2.110.000), según la Universidad John Hopkins. La mayor letalidad se ha dado en América (1.878.358 muertes), seguida de Europa (1.178.896) y, a mucha distancia, el Sudeste asiático (480.681 fallecidos), Mediterráneo oriental (214.390), África (93.519) y el Pacífico (53.315 muertes), según la OMS. Por paises, siguen destacando EEUU (603.966 fallecidos) y Brasil (513.474), a los que se acerca la India (396.730 muertos). Y más lejos están Rusia (131.070), Reino Unido (128.364), Italia (127.472), Francia (111.130), Colombia (104.678), Argentina (92.568), Alemania (90.768) y España (80.779).

En Europa, los contagios por COVID-19 llevan bajando 11 semanas, situándose la incidencia media de los 30 paises que analiza el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC) en 51 contagios por 100.000 habitantes, muy cerca del nivel “bajo” de contagios (menos de 50). Lo más novedoso de las últimas tres semanas es que dos paises que tenían un nivel muy bajo de contagios, los han visto dispararse, por culpa de la variante india (“Delta”): Reino Unido (su incidencia ha saltado de 67,2 a 212,7) y Portugal (de 71,1 a 140,6), manteniéndose alta también en Irlanda (de 118,9 a 99,6). Y tres paises con alta incidencia la han bajado mucho: Francia (de 187,3 a 51,3), Italia (de 77,7 a 26,2) y Alemania (de 72,8 a 16,9 contagiados por 100.000 habitantes). Con ello, España, que estaba entre los paises con la incidencia más baja, ha mejorado menos (de 117,22 el 4 de junio a 95,03 el viernes 25) y se coloca como el 4º país europeo con la incidencia más alta, según Sanidad.

Lo más preocupante es que llevamos tres días (miércoles, jueves y viernes pasado) en que la incidencia acumulada ha subido ligeramente, hasta los 95,03 contagios del viernes 25, desde los 92,25 del miércoles 22 de junio, cuando se tocó “suelo” en una bajada iniciada el 27 de abril (desde un “techo” de 235,59 contagiados por 100.000 habitantes). Y sobre todo, que en 13 autonomías suben los contagios, en especial en Cantabria, Cataluña, Canarias, Comunidad Valenciana, Melilla y la Rioja, según Sanidad. La situación más preocupante se da en Andalucía (165 contagios por 100.000 habitantes), la única autonomía en riesgo “alto” (150-250 contagios), aunque hay 16 regiones en riesgo” medio” (50-150 contagios), destacando 6 que rondan o superan los 100 contagios/100.000: La Rioja (135.35), Cantabria (121,80), Cataluña (113,31), Canarias (103,45), País Vasco (97,19) y Navarra (97,10). Y sólo tenemos 2 regiones en riesgo “bajo”, por debajo de 50 contagios, el objetivo buscado: Ceuta (17,81) y Galicia (44,16).

Lo más positivo de las tres últimas semanas es que siguen bajando las hospitalizaciones y los enfermos COVID en las UCIs. Las hospitalizaciones han bajado de 4.135 (4 de junio) a 2.366 el viernes 25, un 1,93% de camas ocupadas por enfermos COVID (“normalidad”). En las UCIs también han bajado las camas ocupadas, de 1.163 (4 de junio) a 641 el viernes 25, con un 6,90% de ocupación media, un “riesgo bajo(5-10%), según Sanidad. No hay ninguna autonomía en riesgo extremo (+25%) ni “alto (15-25%) y sólo están en riesgo “medio” de ocupación UCI (10-15%) Madrid (14,69%), Castilla y León (11,24%) y Cataluña (10,75%). Hay 6 autonomías con “normalidad” en las UCIs (menos 2% ocupación COVID): Cantabria, Comunidad Valenciana, Murcia, Extremadura, Baleares y Galicia. Y las 10 regiones restantes tienen un “riesgo bajo” en las UCIs (5-10% ocupación).

Y llegamos a lo más importante, la bajada drástica en las muertes por COVID: de 1.201 muertes hace casi dos meses (23 abril-7 mayo) se pasó  a 828 muertes la quincena siguiente (7-21 mayo), a 576 muertes la siguiente  (21 mayo-4 junio) y ahora sólo 278 muertes en las últimas dos semanas (11-25 junio), con un mínimo de 13 muertes el 25 de junio, la menor cifra de fallecidos desde el 14 de agosto. La causa de esta menor mortalidad es que están vacunados todos los mayores de 80 años y la mayoría de los mayores de 50 años, que es donde se han cebado las muertes durante esta pandemia. En Ceuta y Melilla no ha habido ningún muerto por COVID-19 durante la última semana y sólo 1 muerto en Murcia, Navarra, Comunidad Valenciana y Baleares, según Sanidad. Las autonomías con más muertes en la última quincena son Andalucía (+53), Madrid (+41), Cataluña (+40), País Vasco (+36) y Castilla la Mancha (+34), aunque las autonomías con más letalidad que la media (2,1% muertes sobre contagiados) son Asturias (3,7%), Castilla la Mancha (3,1%), Castilla y León (2,9%), Aragón (2,8%) y la Rioja (2,4%), las más envejecidas.

Tras este balance de contagios, positivos, hospitalizados y camas UCI, los 4 indicadores que vigila Sanidad, el Ministerio resume así (ver mapas) la situación de la pandemia, al 24 de junio: no hay ninguna autonomía en situación de “riesgo extremo” (“alerta 4”) ni en “alerta 3” (riesgo alto”), donde sólo coloca a la provincia de Córdoba (264 contagios por 100.000 habitantes, 11,5% de positivos y 15,2% UCIS ocupadas). En alerta 2 (“riesgo medio”) están 4 regiones (Madrid, Cataluña, Castilla y León y País Vasco) y 4 provincias (Sevilla, Jaén, Toledo y Zaragoza), situándose las 13 autonomías restantes más Ceuta y Melilla en “alerta 1” (la mejor situación), según Sanidad.

Ahora falta ver si en las próximas semanas siguen aumentando los contagios, sobre todo a partir del 1 de julio, cuando muchos españoles se desplacen por vacaciones y empiecen a llegar los turistas extranjeros, con certificado COVID. El riesgo no es sólo la mayor movilidad, sino la penetración de la variante india (“Delta”), que es la culpable de los repuntes en Reino Unido (que ha frenado su “desescalada”), Irlanda y Portugal, debido a que provoca un 60% más de contagios que la variante británica. Y las autoridades sanitarias ya han advertido que esta variante india será ya dominante en Europa (y España) este verano. Otro factor que podría relanzar los contagios es dejar de usar las mascarillas en exteriores, una medida quizás precipitada (el Gobierno quería dar buenas noticias tras meses de restricciones), tomada también en muchos paises, que puede acelerar los contagios.

Pero el mayor riesgo de contagios es que la mitad de los españoles no están vacunados, en especial los más jóvenes, que son los que más se mueven y conectan con otros, sin una percepción de riesgo (como se ha visto con el mega brote de más de 900 contagiados en nueve autonomías por un viaje de fin de estudios a Mallorca). La vacunación va muy bien, según los datos de Sanidad,  a muy buen ritmo (el 51,3% de los españoles tienen una dosis de la vacuna y un tercio, el 33,5%, tienen puestas las dos), pero quedan sin vacunar los grupos de menos edad donde se están concentrando los nuevos contagios: 30-39 años (18,7% tienen una dosis), 20-29 años (11,9% tienen una dosis) y 12 a 19 años (0,8% con una dosis). Y además, hay dos grupos de más edad donde se ha retrasado la 2ª dosis: los de 60 a 69 años (sólo el 37,5% tienen las 2 dosis), los de 50 a 59 años (sólo el 65,6% tienen las dos dosis) y los de 40 a 49 años (sólo el 17,9% tienen las dos dosis). Y los expertos coinciden: las vacunas son eficaces contra la variante india pero si se tienen puestas las dos dosis.

Así que este verano, en julio y agosto, habría que priorizar la vacunación de la 2ª dosis a todos los mayores de 40 años (facilitando que soliciten cita en su autonomía y organicen sus vacaciones, para no cargar de trabajo a las autonomías receptoras de turistas), para contrarrestar el avance de la variante india, que además provoca también más hospitalizaciones. Y, en paralelo, acelerar la vacuna de los jóvenes, una tarea enorme que va a exigir un esfuerzo adicional en verano y también en septiembre, antes del nuevo curso. Pero sobre todo, es importante que las personas sin vacunar (y sobre todo los mayores de 40 años a los que falte la 2ª dosis) se cuiden especialmente este verano, no bajando la guardia, porque el virus sigue ahí. Y urgen campañas de las autonomías y las principales ciudades turísticas, para evitar “excesos” en las concentraciones de jóvenes durante este verano (típicos en Mallorca, costa Brava y algunas zonas de Levante). Y controles muy serios al turismo británico, que desde este miércoles puede venir ya a Baleares.

Si no se toman medidas, se baja la guardia en la prevención (la no obligatoriedad de la mascarilla en exteriores no ayuda)  y no se acelera (más) la vacunación este verano, podemos encontrarnos con un repunte de contagios y una 5ª ola en julio o agosto. Y eso obligaría a “dar marcha atrás” en la desescalada, a volver a las restricciones pasadas (los rebrotes en Israel, por la variante india, han provocado la vuelta de las mascarillas). Y pondríamos en peligro no sólo la salud sino también la recuperación, empezando por la fuga de turistas y continuando con el frenazo del consumo, el crecimiento y el empleo. No olvidemos que el virus sigue ahí, que muta y busca contagiar a los más vulnerables ahora: los no vacunados que no se cuidan. Y que hasta septiembre no estarán vacunados el 70% de los españoles y no conseguiremos la “inmunidad de rebaño”. Así que toca disfrutar de un verano todavía diferente, no como los de antes. Hay que seguir cuidándose y tomando precauciones. No nos podemos permitir una 5ª ola.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Año 2021: la lenta salida del túnel


Termina este “pandémico” año 2020 y empieza con esperanza 2021, un año que será mejor seguro, aunque todavía creceremos lentamente, de menos a más, al igual que en 2022, para superar esta grave recesión en 2023. En definitiva, serán 3 años perdidos. La clave de 2021 será la evolución de la pandemia y la vacunación, que no alcanzará al 70% de los españoles necesarios para cortar la epidemia hasta septiembre. Y en el terreno económico, la ejecución del Presupuesto y las primeras ayudas europeas. Lo decisivo será mantener las ayudas públicas hasta que hagan falta, para evitar el cierre de empresas. Con todo, la mayor incertidumbre de 2021 será el empleo que se pueda crear y el mayor riesgo que crezca el paro, tras el paréntesis de los ERTEs, algo que sucederá, según la mayoría de expertos. Así que no podemos bajar la guardia ante la pandemia y tampoco el Estado, las empresas y sus trabajadores, que deben volcarse en la recuperación ¡Feliz 2021!


La clave de cómo va a ser 2021 la tienen los médicos y epidemiólogos, no los economistas. Porque la llegada de la recuperación económica y su alcance va a depender de la evolución de la pandemia y de los avances en la vacunación. Por eso, el primer tema clave es el alcance de la 3ª ola de contagios, iniciada a principios de diciembre, que podría agravarse todavía en las próximas semanas por el exceso de movilidad en esta Navidad. Y eso retardaría la recuperación, lo mismo que posibles retrasos en la aplicación de las vacunas, que no llegarán al 70% de los españoles (el porcentaje para lograr una inmunización colectiva) “hasta finales de verano”, o sea, hasta septiembre/octubre. Hasta entonces, el país tendrá que convivir con la pandemia y eso “ralentizará” la recuperación económica.

De hecho, la 2ª y 3ª ola de contagios (agosto-septiembre y diciembre) ya se han notado en la economía en 2020 y lastran el inicio económico de 2021, que será peor del esperado hace dos meses. Así, los economistas esperaban un crecimiento de la economía española en el cuarto trimestre de 2020, como en el 3º (el PIB creció un 16,4%, según el INE, por los “excesos” en la desescalada y el verano), pero ahora apuestan por una caída en la actividad económica en el 4º trimestre de 2020, del -3% (Consejo General de Economistas) al -5% (Funcas), aunque el Gobierno sigue confiando en que creceremos. En cualquier caso, el repunte de contagios ha retrasado la recuperación, que no llegará hasta el primer trimestre de 2021, que será además menos intensa de lo esperado hace meses. Y no sólo en España sino en el resto de Europa y del mundo, según el FMI, la OCDE o la Comisión Europea.

En definitiva, que 2021 será mejor pero menos de lo que se vaticinaba hace unos meses, por las nuevas olas de contagios, que han retrasado y debilitado la recuperación. Si el FMI apostaba en octubre por un crecimiento de la economía mundial del +5,2% (sólo 0,6% más que en 2019), la previsión de la OCDE en diciembre ha sido ya menor, por los repuntes de contagios: un +4,2% de crecimiento mundial en 2021, que será menor en EEUU (+3,2%), Japón (+2,3%) y en la zona euro (+3,6%), con una recuperación ligera en Alemania (+2,8%), la tradicional “locomotora” de Europa” y mayor en los paises que más han sufrido la recesión de 2020: Francia (+6%), España (+5%), Italia (+4,3%) y Reino Unido (+4,2%). La Comisión Europea es algo más optimista y en noviembre estimó un crecimiento del +4,2% para la zona euro en 2021 (el BCE lo ha rebajado  al +3,9%), con crecimientos mayores que el FMI y la OCDE para Alemania (+3,5%) y España (+5,4%) y menores para Francia (5,8%), Italia (+4,1%) y Reino Unido (3,3%).

Para España, el Gobierno espera una recuperación mucho mayor: un crecimiento del +7,2%, que podría llegar al +9,8% por el efecto de los Fondos europeos, según la previsión de los Presupuestos 2021. Es una estimación no sólo mucho más optimista que las del FMI (+7,2%), la OCDE (+5%), la Comisión Europea (+5,4%), sino también más optimista que el Banco de España (entre el +4.2 y el 8,6%) y que la mayoría de expertos privados, como Funcas (+6,2%), BBVA Research o CaixaBank (+6%).

En cualquier caso, la Comisión Europea y los expertos coinciden en que España será la 2ª economía europea que más crezca en 2021 (entre un +5 y un +8,6%), tras Francia, por el “efecto rebote”: es también la economía europea que más caerá en 2020, un -12,4%, según la Comisión Europea. Pero ese crecimiento irá de menos a más: será débil en el primer trimestre (+1,5% de aumento, menos que en 2019, según Funcas), por el efecto negativo de la 2ª y 3ª ola de contagios, aumentará más en el 2º trimestre (+4,6%), será máximo en el tercer trimestre (+5,3% en verano) y será bajo en el cuarto trimestre (+0,8%), porque el ritmo de mejoría se estabilizará, lo mismo que en todo 2022.

Este perfil de la recuperación, de menos a más, tiene mucho que ver con la esperada recuperación este verano del turismo (uno de los motores del crecimiento: aporta el 13% del PIB). Pero será una recuperación a medias, ya que las vacunas estarán al 50% en Europa en junio/julio, con lo que los expertos esperan la mitad de turistas que en 2019 (llegaron 83,7 millones), cuando en 2020 no llegarán ni el 30%. Y antes, en el primer semestre, deberá recuperarse el consumo privado, aunque lentamente (porque podrían ser necesarias restricciones a la movilidad) y sobre todo el consumo público, con un mayor gasto del Estado (desde los Ministerios a las autonomías y Ayuntamientos) más una mayor inversión pública y privada, empujadas por la llegada de los Fondos Europeos. Y todo ello, ayudado por una gran liquidez (el BCE ha ampliado a 2022 la compra de deuda pública y privada y la oferta de dinero a la banca), con el dinero al 0% de interés, que debería servir de “carburante para la recuperación”.

Hay dos elementos claves para afianzar esta recuperación. Uno es la ejecución de los primeros Fondos europeos, que, aunque no llegarán hasta el verano por cuestiones burocráticas (aprobación en los Parlamentos), el Gobierno español va a anticipar, con 26.600 millones de inversión prevista en 2021, básicamente en medio ambiente y lucha contra el Cambio climático, en digitalización de la economía y en la modernización de empresas. La importancia de gastar bien estos Fondos europeos es tal que, sólo por ellos, la economía crecerá un 1% extra en 2021. El otro elemento clave serán los salarios 2021: deberían subir algo, al menos no bajar, para no torpedear la recuperación del consumo de las familias, a la que ayudará la subida de las pensiones y del sueldo de los funcionarios.

Pero la gran incógnita de 2021 será el ritmo de recuperación de las empresas, muy ligado a la evolución de la pandemia y a la necesidad o no de tomar nuevas medidas restrictivas ante la 3ª ola desatada por la Navidad. Ahora, las empresas y sus trabajadores están “dopados, con créditos ICO (con aval público), ayudas múltiples (cotizaciones, fiscales, alquileres…) y los ERTES (que rondan los 800.000 trabajadores) y autónomos subvencionados. El problema es qué pasará el día que se reduzcan y supriman esas costosas ayudas, que han permitido salvar empresas y empleos pero que duplican el déficit público y disparan la deuda. Porque si las ayudas se retiran de pronto, podrían multiplicarse los cierres de empresas y la pérdida de empleos. Ese es el gran temor de 2021.

Los organismos internacionales, la Comisión Europea y el BCE ya han reiterado a los paises que “mantengan las ayudas lo que haga falta”. Pero dicho esto, todo el mundo sabe que algún día habrá que reducirlas y luego suprimirlas. Porque no se pueden mantener eternamente empresas “zombis”, empresas que no son viables sin ayudas. Y aquí, la cirugía no es fácil y resulta políticamente muy difícil aplicarla. Por ejemplo: ¿tiene sentido dar ayudas a los 300.000 bares y restaurantes que hay en España, líder mundial en estos establecimientos, o dejar caer a una parte y destinar ese dinero a promover empresas tecnológicas o pymes innovadoras? ¿Tiene sentido destinar más ayudas a los 500.000 comercios minoristas o son un exceso que hay que reconvertir en la era del comercio online? ¿Tiene sentido sostener una economía en millones de turistas low cost y aspirar a crecer sobre la base de ser la California de Europa? Son debates claves que se esconden.

El reto de 2021 será conseguir retirar la respiración asistida a la economía dañada por la pandemia sin que se nos muera y conseguir que sobreviva sin drogas. No será fácil y exigirá acuerdos entre empresas y sindicatos y mucha flexibilidad y firmeza en el Gobierno, dividido y sin apoyos externos para un pacto político que sería clave para asentar la recuperación. Por eso, parece inevitable que en 2021 asistamos al cierre de empresas y a un aumento del paro, con escasa creación de empleo. Es la apuesta que hacen la mayoría de las previsiones oficiales y de expertos. Se crearán pocos empleos nuevos (unos +200.000, según Asempleo), insuficientes para cubrir los -800.000 empleos que se habrán perdido en 2020 (a falta de la EPA de diciembre). Y habrá más parados, porque a los 3.851.312 parados a finales de noviembre se sumarán los trabajadores que se queden en paro en 2021, que podrían ser otros 500.000 más, y las personas “desanimadas” (que no buscan trabajo pero que puede animarse a buscarlo sin la economía mejora). Por todo ello, la Comisión Europea estima que la tasa de paro subirá en España del 16,7% en 2020 al 17,9% en 2021, una tasa que el Gobierno Sánchez rebaja al 16,9% (frente al 14,1% en 2019).

El escaso empleo y el elevado paro son una de las cicatrices de esta pandemia que nos va a durar años, al menos hasta 2023. Otra será el aumento de las desigualdades, dentro de España y en Europa. La pandemia ha dañado más a las personas más vulnerables (inmigrantes, mujeres, jóvenes y mayores), que lo serán mucho más en 2021, aumentando la pobreza y la desigualdad: Oxfam Intermón ya alertó que 1,1 millones de personas se sumarán a los 10 millones de pobres que había en 2019, según las estadísticas europeas. Y un informe de CaixaBank estima que en 2021 habrá 750.000 pobres más. Por eso, será clave reforzar las ayudas sociales en 2021, con la reforma del Ingreso Mínimo Vital (no funciona: beneficia a 160.000 hogares, la mitad de la mitad de lo prometido) y el aumento de gasto social de autonomías y ayuntamientos, con ayuda del Presupuesto. Porque no podemos reconstruir el país dejando atrás a 1 de cada 4 españoles.

Y lo mismo va a pasar en Europa: la recuperación llegará a dos velocidades: más intensa y más rápida en la Europa rica, que cayó menos con la pandemia, y menos intensa y más lenta en la Europa más pobre, en el sur y el Este de Europa. Las previsiones de noviembre de la Comisión Europea son muy explícitas: Alemania se recuperará de la pandemia a mediados de 2022 (crecerá 3,5% en 2021 y 2,6% en 2022, frente a la caída del -5,6% en 2020) y España, Francia o Italia tendrán que esperar a la primavera de 2023, porque el crecimiento de 2021 (5,4% en España, 5,8% en Francia o 4,1% en Italia) y de 2022 (4,8% en España, 3,1% en Francia o 2,8% en Italia) no bastarán para compensar la fuerte caída de 2020 (-12,4% en España, -9,4% en Francia y -9,9% en Italia). Y lo mismo Grecia, Portugal y la mayoría de los paises del Este, además de Reino Unido, mientras Irlanda, Suecia, Finlandia o Dinamarca se recuperarán también en 2022, como Alemania. Así que si ya había dos Europas, una más rica y otra menos, esta desigualdad se agravará en el futuro.  

Al final, lo importante es que la economía mejorará en 2021 y viviremos mejor, aunque la mejoría será lenta, al menos hasta el verano. Y estará en el alero hasta que el 70% de los españoles (y de los europeos, sin olvidar al resto del mundo) estemos vacunados y se acaben los contagios. Pero ojo: no podemos bajar la guardia, ni con la vacuna, porque los vacunados serán inmunes pero pueden contagiar. Y eso significa que si no seguimos tomando precauciones (mascarilla, distancia, limpieza) y reduciendo la movilidad, los rebrotes pueden seguir ahí muchos meses y frenar la recuperación. Así que ojo a la Semana Santa, ojo al verano, ojo a descuidarse en las empresas, los colegios, las calles, los hogares, porque hasta que la pandemia no termine no tenemos garantizada ni la salud ni la economía.

Vamos a salir de este túnel, seguro, pero seamos conscientes de que la salida será lenta y que dejará una costosa secuela de empresas cerradas y empleos perdidos. Y miles de familias mucho más vulnerables. Por eso, además de cuidarnos, habrá que arrimar el hombro todos para salir de este túnel y no dejar a nadie atrás. Esforzarnos juntos en cada empresa, en cada negocio, en cada institución, para salir adelante todos y curar las tremendas cicatrices de esta pandemia. Un camino que durará aún dos años más, hasta 2023. Entonces sí podríamos haber salido del túnel, si lo hacemos bien y estamos unidos. Para eso, no hay que bajar la guardia y hay que esforzarse al máximo, cada uno en su puesto. ¡Feliz 2021¡

miércoles, 23 de diciembre de 2020

La Navidad del coronavirus

 

Estas son las Navidades más raras de nuestra vida. La pandemia no sólo trastocará estas fiestas sino que recortará el gasto navideño, entre un -20% y un -50% según los expertos, lo que afectará muy negativamente al comercio, la hostelería, el ocio, los viajes y el turismo, reduciendo mucho el empleo temporal que se crea por estas fiestas. Pero de lo que se habla menos es de esos 2,5 millones de españoles que están pidiendo ayuda a Cruz Roja, Cáritas y otras ONGs, muchos más que antes de la pandemia. Para ellos, el problema de estas Navidades no es cuántos reunirse o qué comprar sino cómo sobrevivir, cómo comer cada día, pagar el alquiler y los recibos, como ingresar algo. La pandemia ha agravado la pobreza y hay 1 millón más de familias vulnerables, unos 10 millones de personas, que podrían aumentar en 2021, si se reducen las ayudas y se destruye más empleo. Ayudémosles estas Navidades y después, con aportaciones y solidaridad. ¡Feliz no Navidad!  

La Navidad es la gran fiesta anual del consumo, mucho más que una fiesta religiosa (por cierto, copiada por los cristianos de  los romanos, que celebraban en diciembre las fiestas por el nacimiento del sol de invierno y se aprovecharon para celebrar el nacimiento de Jesús). De hecho, en las Navidades de 2019, los españoles gastamos 10.300 millones en poco más de un mes, según  la estimación de la consultora Deloitte, lo que da una media de 554 euros gastados por hogar. Se trata de unas fiestas claves para muchos negocios. Así, para los comercios representa el 60% de la facturación de todo el año. Y en este año, la Navidad es aún más decisiva  porque sus ventas han caído antes un 50% por la pandemia. El otro sector para el que la Navidad resulta clave es la hostelería, porque bares y restaurantes ingresan el 25% de su facturación en Navidad (3.200 millones en 2019, según Deloitte). También son fechas claves para los locales de ocio nocturno (facturaron 1.400 millones en 2019) y para los negocios de ocio, cultura y espectáculos. Y queda un cuarto sector que suele ingresar mucho estas fiestas, las agencias de viajes, compañías aéreas y hoteles (más estaciones de esquí), que facturaron 1.200 millones en la Navidad de 2019.

Esta Navidad 2020, con la pandemia, va a ser muy austera y el gasto navideño podría reducirse entre el -20 y el -50%, según las estimaciones de los distintos sectores. Una Encuesta de la OCU, realizada en noviembre (antes de la 2ª ola de contagios), reflejaba que un 60% de españoles pensaban gastar menos esta Navidad. Y otra Encuesta de la patronal de gran consumo AEOC revelaba que un 87% de los españoles tenían pensado gastarse menos en regalos, un 78% menos en viajes (antes de conocerse las restricciones) e incluso un 61% afirmaba que se iba a gastar menos en juguetes. Y además, la mayoría señalaba que iba a gastar menos en cenas y reuniones de amigos y familiares, debido a la práctica supresión de las “comidas navideñas de empresa” y a los menores encuentros de amigos y familiares. Al final, la encuesta de la OCU estima un gasto navideño de 526 euros por español, un 20% menos que en las Navidades de 2019. Y con grandes diferencias, ya que un tercio gastará menos de 250 euros.

Detrás de este menor gasto navideño están las limitaciones a la movilidad y, sobre todo, la mayor incertidumbre sobre el futuro, que nos hace ser más precavidos al gastar ante lo que pueda pasar en los próximos meses. Pero en el caso de muchos españoles, la causa de este menor consumo navideño es que no pueden gastar, porque se han quedado sin trabajo, están en ERTE o tienen miedo de perder su empleo. Los datos son muy explícitos. Por un lado, hay 697.000 personas que perdieron su empleo entre diciembre de 2019 y septiembre de 2020, según la última EPA. Y hay 687.707 parados más en las listas del desempleo en noviembre que en diciembre de 2019. En total, 3.851.312 personas sin trabajo, de las que sólo 2,5 millones cobran algo (1,4 millones cobran 885 euros al mes y otros 1,1 millones sólo 430 euros mensuales) y otros 1,3 millones de parados no cobran nada. Y hay 746.900 trabajadores en ERTE, cobrando el 75% de su sueldo.

En total, 4,6 millones de españoles con serios problemas de empleo y bajos ingresos (o nulos) como para gastar esta Navidad. Y el resto, preocupados por su futuro y mirándose el bolsillo. Y además, sin “hucha” para aguantar mucho. Porque, ante la pandemia, la tasa de ahorro de los españoles ha subido (ahorran el 22,5% de su renta disponible), pero este ahorro es muy desigual y la mayoría de españoles tienen poco ahorrado: 1 de cada 3 familias llegó a esta pandemia con menos de 2.200 euros ahorrados, según un estudio de la Fundación IE y la Mutualidad de la Abogacía. Y entre los hogares con menos ingresos, el 10% llegó con menos de 200 euros de ahorro, el 20% con menos de 800 y otro 30% con menos de 2.200. Así que España es uno de los paises más vulnerables ante cualquier crisis, porque el ahorro más habitual de una familia ronda los 9.000 euros frente a 10.300 en la zona euro, 11.000 en Francia o 17.000 en Alemania, aunque es más bajo en Italia (7.000 euros) y en Portugal (4.600 euros).

Sin ahorros y con los ingresos y el empleo en el aire, hasta que acabe la pandemia, se entiende que el consumo de haya desplomado y el gasto en estas Navidades sea mucho más bajo, aunque veamos demasiada gente (para evitar contagios) en las tiendas. Pero además de esta situación, que afecta a la mayoría de españoles, hay una minoría muy vulnerable, que son los que peor lo están pasando en esta crisis y en esta Navidad: los que han perdido su empleo o sus ingresos o los que están en ERTE o con empleos que ganan menos. La pandemia puede haber aumentado en 1,1 millones el número de pobres en España, según estima Oxfam Intermón. Con ello, habría ya 10.942.331 españoles en situación de pobreza, un 23,07% de la población (había 9.695.989 españoles en esa situación a finales de 2019, según las estadísticas europeas). Se trata de personas que ingresan menos del 60% de la renta media española, menos de 370 euros al mes los solteros y menos de 776 euros las familias con 2 hijos.

Muchos de estos “nuevos pobres”, que no lo eran en la Navidad de 2019, son jóvenes, mujeres y mayores que trabajaban en el comercio, el turismo y la hostelería, la construcción y algunas industrias, los sectores más castigados por la pandemia. Y además, los que ya eran pobres las Navidades de 2019 son ahora más pobres, porque la pandemia se ha cebado más en las familias que ya eran vulnerables, en los que tenían un empleo precario y viven hacinados en barrios pobres, que han sufrido más contagios. Por todo ello, han aumentado los españoles con problemas esta Navidad: la Cruz Roja atiende a 2.700.000 personas y Cáritas a 1.500.000, en ambos casos, casi un millón más que las Navidades de 2019.

Este enorme grupo de “españoles más vulnerables” tienen serios problemas para subsistir cada día y el primero es comer: el Banco de Alimentos va a entregar este mes de diciembre 1.800.000 comidas, cuando el año pasado eran 1 millón. Y la otra prioridad es resguardarse, tener un techo: Cáritas atiende ya a 40.000 personas sin hogar, un 25% más que antes de la pandemia. Y un 40% de las personas que atiende Cáritas (1.500.000) tienen graves problemas para afrontar los gastos de su vivienda, desde pagar el alquilar a afrontar los recibos (luz, agua, gas, Internet y teléfono), según la encuesta que han realizado entre las personas a las que ayudan (un 16% de ellas no tienen ningún ingreso). Y resaltan que un 9% de estas familias se han visto obligadas a cambiar de residencia, a dejar su casa. Además, el 50% de los atendidos por Cáritas tienen problemas de “pobreza energética”, dificultades para calentar su casa y pagar la luz y el gas. Y muchas de estas familias vulnerables tienen niños: en España hay 2,1 millones de niños pobres, según Save the Children, un 27,4% de los menores de 18 años, que podrían llegar a finales de este año 2020 al 33% de menores pobres (2,5 millones), por la pandemia.

Son demasiados españoles, estos 2,7 millones que atienden las ONGs, como para que les olvidemos esta Navidad. Y tampoco  al resto de españoles pobres, esos 10 millones largos de personas que lo están pasando mal y que en muchos casos son “nuestros vecinos”, no sólo los que piden por la calle. Y como tenemos encima la 3ª ola de la pandemia, su futuro seguirá negro bastantes meses más, porque se va a retrasar y debilitar la recuperación. Eso debe obligar al Estado, al Gobierno central y a los autonómicos, a reforzar sus políticas sociales, en especial a dotar de más medios a los servicios sociales municipales, que atienden cada año a unos 10 millones de personas y están colapsados con la pandemia. Las autonomías tienen que gastar más y no aprovechar el ingreso mínimo vital para recortar sus rentas mínimas, como han hecho Madrid, las dos Castillas y Galicia.

Y urge que el Gobierno Sánchez modifique su cacareado ingreso mínimo vital (IMV), que tiene una excesiva burocracia y unas exigencias incumplibles por muchos necesitados (los pobres de la COVID tenían ingresos en 2019, por lo que a muchos se les deniega la ayuda)., La consecuencia es sólo ha llegado a la mitad de la mitad de los que decían: lo cobran en diciembre 160.000 hogares, frente a los 850.000 prometidos. El ministro de Seguridad Social ha prometido modificar cuanto antes los requisitos (contemplar los que se han quedado sin ingresos este año y que puedan cobrarlo las personas sin hogar) y agilizar los trámites con las autonomías, para que llegue a esos 850.000 españoles identificados hace unos meses como personas vulnerables, la mayoría abandonados ahora a su suerte y a las ONGs. 

Otra medida que ayudará a los más vulnerables será el decreto anti desahucios aprobado este 22 de diciembre, que incluye también la prohibición de cortar los suministros básicos (luz, agua o gas) a los consumidores que no puedan pagarlos, si lo certifican los servicios sociales. Las medidas antidesahucio aprobadas en marzo y el cierre de los juzgados hasta junio, desplomaron los desahucios, de 9.659 en el primer trimestre a 1.383 en el segundo, pero han repuntado a 7.096 desahucios en el tercer trimestre, según los datos del Poder Judicial. Y lo más preocupante es que dos tercios de estos desahucios son por impago de alquileres (5.190 en el tercer trimestre, cerca de los 6.892 desahucios en el 1º, antes de la pandemia), un dato que se quiere bajar ampliando los supuestos de prohibición de desahucios (con compensación a propietarios) hasta el 5 de mayo, cuando termina el actual estado de alarma.

También podemos ayudarles nosotros, con nuestra solidaridad, más en estas Navidades, pero también después. Hay múltiples vías, desde hacer una pequeña transferencia a alguna ONG (aquí aporto los links para Cáritas, Cruz Roja y el Banco de Alimentos) hasta ayudar a personas de nuestro entorno, de mil maneras.

Y además, deberíamos ser conscientes esta Navidad 2020 de que hay que gastar con moderación, al menos por tres razones. Una, porque las compras compulsivas de estas fiestas ayudan al coronavirus a expandirse, han sido probablemente la causa del repunte y el inicio de la 3ª ola de contagios. La segunda, porque comprar por comprar agrava las emisiones de CO2 y acelera el cambio climático, que los científicos ya han advertido puede traernos otra futura pandemia (sin vacuna). Y la tercera, porque deberíamos cambiar nuestros hábitos e intentar ahorrar, para que la próxima crisis (siempre hay otra) nos pille más preparados, con algo de “hucha” para resistir (a los particulares y a los negocios).

Como se ve, la Navidad y nuestro comportamiento tienen mucho que ver con la economía. Y también con la evolución de la pandemia y el futuro. Piénselo estos días y no se olvide de los que lo pasan mal, de los millones de personas vulnerables, que lo son aún más en estas fiestas. Gaste con moderación y salga poco, para ayudar a salvar vidas. Ya habrá otras Navidades. Quédese en casa ¡Feliz no Navidad!

lunes, 28 de septiembre de 2020

Pandemia: parches para evitar el confinamiento


Los contagios por coronavirus han seguido creciendo en septiembre y los datos son muy preocupantes: España es el 2º país del mundo con más contagios en las últimas dos semanas y el 2º con más muertos por millón de habitantes, el doble que Europa. La pandemia se ha cebado en Madrid, donde hay 53 zonas que cuadruplican la media española de contagios, pero  también son muy elevados en Navarra, la Rioja, Murcia, Aragón, Castilla y León y Melilla. Y lo más preocupante es que la mayoría de centros de salud están colapsados, lo mismo que muchos hospitales y UCIs. Mientras, cada autonomía toma medidas tardías, insuficientes y descoordinadas, parches para evitar el confinamiento, por miedo a hundir más la economía. Pero si no se cortan los contagios, no hay economía posible. Urge confinar Madrid y varias regiones más. Y reforzar con más médicos, enfermeras y medios los centros de salud y hospitales, aumentando test y rastreadores. La prioridad es salvar vidas, no empleos. Actúen ya.

El coronavirus sigue imparable por el mundo y batiendo récords de contagios, tres en este mes de septiembre, el último el día 24: 361.390 contagiados, 32 veces los contagios del 14 de marzo (inicio estado de alarma). Hoy van ya 33.078.537 contagiados en 188 paises, según los datos de la Universidad Jhons Hopkins. El epicentro de la pandemia sigue en Estados Unidos (7.115.046 contagiados) y Latinoamérica (8.963.344 contagiados), destacando Brasil (4.657.702 contagiados), Colombia (813.056), Perú (800.142), México (730.317) y Argentina (711.325 contagiados). El tercer foco está en Europa (5.450.309 contagiados), donde destacan los contagios en Rusia (1.143.273), España (el 8º país del mundo con más contagiados: 716.841), Francia (552.473), Reino Unido (437.517), Italia (309.870 contagiados, menos de la mitad que España) y Alemania (286.339 contagiados). Del resto, destacan los contagios en India (6.074.702), Sudáfrica (670.766) e Irán (446.448).

La cifra de muertos por la pandemia se acerca al millón: son hoy 997.737 fallecidos en el mundo por coronavirus, según la Universidad Jhons Hopkins. La quinta parte han muerto en Estados Unidos (204.756 muertos, más que en todas sus guerras juntas), seguido de Brasil (141.741), India (95.542), México (76.430), Reino Unido (40.077), Italia (35.835), Perú (32.142), Francia (31.675) y España (31.232 muertes), el 9º en el ranking mundial, aunque somos ya el 2º país del mundo con más muertos por millón de habitantes, tras Perú. Y eso, por el alto número de contagios, ya que la tasa de letalidad (muertos/contagiados) de España (4,4%) es la 3ª más baja de Europa, tras Alemania y Portugal, según Sanidad.

En España, el rebrote de contagios iniciado en agosto se ha agravado en septiembre, mes en que ha habido 253.983 contagios nuevos (716.841 contagios hasta el viernes 25), la mitad de todos los contagios que hubo en España entre marzo y agosto (462.858 contagios al 31 de agosto). Tras esta 2ª ola, España se coloca en 282 contagios por 100.000 habitantes (en las últimas 2 semanas), con lo que somos ahora el 2º país del mundo con más contagios nuevos, solo por detrás de Argentina (314 contagios/100.000) y muy por encima del nivel de contagios del resto de Europa (por debajo de 100). Además, en septiembre ha habido un aumento de los hospitalizados por COVID (de 6.957 el 31 de agosto a 11.006 el viernes) y un aumento de enfermos en UCIs (de 846 a 1.465). Y se han producido 2.138 nuevas muertes este mes (hasta el viernes), con unos 100 muertos diarios la última semana, el doble de nuevas muertes por millón (2) que en Francia, Alemania o Italia.

Como se ve por estos datos, la situación es muy grave, mucho peor que la del resto de Europa, donde también sufren una 2ª ola de contagios que preocupa a las autoridades comunitarias. De hecho, España tiene 9 de las 10 regiones europeas con más contagios, debido a una mayor “alegría” en la desescalada, un exceso de contactos entre familias y amigos, una descoordinación en las medidas (17 autonomías “a su aire”) y menos medios sanitarios, desde médicos a test y rastreadores, según el diagnóstico de los expertos. Y el problema es que 4 de cada 10 nuevos contagios son asintomáticos, con lo que resulta muy difícil cortar la transmisión sin medidas más drásticas de aislamiento.

El problema más grave de esta 2ª ola de contagios se da en la comunidad de Madrid, donde están 9 de las 10 localidades españolas con más contagios (y 14 de las 20 más afectadas). La región tiene una tasa de contagios (721 por 100.000 habitantes) que triplica la media española (282/100.000). Y además, hay 53 zonas de salud que superan los 1.000 contagiados por 100.000 habitantes en las últimas dos semanas, sobre todo en la zona suroeste de la comunidad, más poblada y más pobre, con familias que no pueden teletrabajar y viven hacinados en pequeñas viviendas y barrios con mucha movilidad. Y todo esto se traduce en que Madrid, que ahora está haciendo 151.000 PCRs a la semana, sufre un porcentaje de positivos que duplica la media española: el 22,1% de los test, frente al 12,1% en España. Y tiene 3.873 pacientes COVI hospitalizados la última semana (el doble que a finales de agosto) y 455 en UCIs (el triple), con 565 muertos más este mes.

Pero el problema de una pandemia descontrolada no lo sufre solo Madrid. Hay otras 8 regiones españolas con un porcentaje de contagios muy elevado en las últimas 2 semanas, según Sanidad: Navarra (662 contagios nuevos/100.000 habitantes), La Rioja (494), Castilla la Mancha (418), Murcia (404), Aragón (380), Castilla y León (372), Melilla (328) y País Vasco (281), siete por encima de la media española de contagios (282) y cuadruplicando la tasa europea de contagios. Y es preocupante el nivel de hospitalizados en Andalucía (503 la última semana), Castilla y León (313), Aragón (193) y Comunidad Valenciana (180), así como los ingresos en UCIs en Canarias (30 la última semana), Castilla y León (26) y Comunidad Valenciana (22). Y en cuanto a muertos, donde más aumentaron en septiembre (hasta el viernes) fue en Aragón (+264 fallecidos), País Vasco (+259), Castilla y León (+164) y Comunidad Valencia (+118), según los últimos datos de Sanidad.

Esta 2ª oleada del virus ha colapsado aún más en septiembre los centros de salud, que además no pueden atender el resto de las consultas y enfermedades no COVID, especialmente en Madrid. Y  esta nueva oleada de contagios empieza a colapsar ya los hospitales de muchas ciudades, sobre todo en Madrid, donde las cifras oficiales hablan de que los enfermos COVID ocupan ya un 25,43% de las camas de hospital (frente a un 8,14% de ocupación media en España), aunque también crece la ocupación en Castilla y León (11,77%), Aragón (11,40%), Castilla la Mancha (14,29%), la Rioja (11,03%) o Navarra y País Vasco (superan el 10%).Y preocupa mucho la saturación de las UCIS, porque aunque las cifras oficiales señalan un 17,17% de ocupación media en España (y 40,12% en Madrid o 31% en Aragón), eso se calcula sobre todas las camas UCIs posibles, pero en realidad hay muchos hospitales de Madrid y grandes capitales que tienen ya las UCIs ocupadas al 100%, con enfermos COVID y el resto de pacientes.

¿Qué ha fallado para que los contagios se hayan desmandado en los últimos 2 meses? Parece claro que hay dos tipos de “culpables”. Por un lado, los ciudadanos, que han relajado en julio y agosto su precaución, multiplicando los contactos y reuniones con familiares y amigos, en medio de las vacaciones y los viajes, sobre todo los más jóvenes. Pero lo que más han fallado han sido los poderes públicos, en especial las autonomías (que, recordemos, tienen casi en exclusiva la gestión sanitaria), que no tomaron medidas a partir del 21 de junio: aceleraron demasiado la desescalada, sobre todo Madrid (por razones “políticas” y económicas), y no reforzaron la atención primaria ni contrataron médicos, enfermeras y rastreadores, a pesar de que en julio recibieron del Estado los primeros 6.000 millones de euros para sanidad, del Fondo creado para las autonomías (16.000 millones: 9.000 para sanidad, 2.000 para educación y el resto para compensar los menores ingresos). Pero la mayoría no lo han gastado en contratar sanitarios ni rastreadores.

Al producirse esta 2ª oleada de contagios, cada autonomía ha tomado medidas por su cuenta, con aislamientos parciales y reducción de la movilidad, teniendo mucho cuidado en no dañar al turismo y la hostelería. Pero han sido poco efectivas, como demuestra que hoy tengamos más del doble de contagios que a finales de julio: 716.841 frente a 288.522. Y ahora, a la vista de la gravedad de la situación, las autonomías más afectadas siguen dando palos de ciego, para evitar tomar la única medida que se ha visto efectiva: el confinamiento. El caso más paradigmático es Madrid: ha confinado a más de 1 millón de habitantes que viven en 45 distritos con más contagios, pero les permiten salir a trabajar, al colegio y hacer otras 9 cosas más (incluidas “gestiones administrativas” y “causas justificadas”), con lo que el 85% de estos confinados parciales viajan al resto de Madrid (según un estudio de la Universidad Politécnica) y trasladan el riesgo de contagio al resto de la región. Todo por “salvar la economía”. Pero si no se frenan drásticamente los contagios, en una o dos semanas habrá que cerrar Madrid, con mucho más coste y poniendo en peligro la sanidad y muchas vidas.

Urge tomar medidas más duras en Madrid, como exigió el viernes el ministro de Sanidad (“no valen los atajos”) para el 71% de Madrid que supera los 500 casos por 100.000 habitantes (4,7 millones de habitantes, en 200 zonas sanitarias de las 286 existentes). Y llegar al confinamiento total donde haga falta, en Madrid y en otras regiones. Además, poner más dinero y más medios para atajar la pandemia, no basta con tirar de los militares y de la policía. Hay que contratar de una vez más médicos y enfermeras, sobre todo para los centros de salud, porque hay pocos: 76,5 médicos de primaria por 100.000 en España frente a 123,4 en Europa, según Eurostat. Y 520 enfermeras frente a 840. Los facultativos calculan que hay que contratar entre 5.000 y 9.000 médicos de familia en España (600 en Madrid, junto a 150 pediatras). Y en paralelo, abrir más centros de salud, en polideportivos y carpas, para atender a los enfermos COVID y al resto, multiplicando los test PCR  y poniendo en marcha los test de antígenos (cuestan 4,5 euros y detectan contagios en 15 minutos). Y contratar de una vez más rastreadores, asegurando que las cuarentenas se cumplen (las han bajado a 10 días: otro parche).

España sufrió más la primera ola del coronavirus y no hemos aprendido, porque somos también el país europeo que más sufre esta 2ª ola. La Comisaria de salud de la UE ha urgido a los paises a “tomar medidas inmediatas”. Y la única realmente efectiva para frenar drásticamente los contagios es el confinamiento. Hundirá más la economía, pero ya se ha frenado la recuperación con la 2ª ola  de contagios y si no se frenan, la economía sufrirá más. O ponemos el país en cuarentena un mes, o dentro de unas semanas será peor y la economía se hundirá más. El viejo dilema “la bolsa o la vida” no vale: sin salud no hay economía. Confinemos las regiones con más contagios, mantengamos las actividades esenciales, volvamos a la enseñanza online y mientras reforcemos la sanidad y la educación para que la siguiente desescalada nos pille mejor preparados.

Mientras, la emergencia económica sigue ahí y la recuperación se retrasa, porque empresas y consumidores tienen demasiada incertidumbre sobre el futuro. Esta situación obligará esta semana a prorrogar  los ERTEs, donde todavía hay 700.000 trabajadores a los que se les acababan las ayudas y prorrogar también las ayudas a más de 1 millón de autónomos, además de mantener exenciones de cotizaciones a las empresas afectadas. Y se pone en marcha, a partir del 13 de octubre, la nueva Ley del teletrabajo, que puede ayudar a uno de cada cinco trabajadores como mucho. Pero la 2ª ola obligará a mantener otras ayudas, lo que agravará el déficit público y obligará a aprobar el Presupuesto 2021 con más ingresos (además de los 20.000 millones de ayudas europeas), para financiar las ayudas y las inversiones que necesitamos para salir adelante y modernizar el país. Porque la Comisión Europea lo ha dicho claro: los paises tendrán que seguir apoyando la economía al menos hasta 2022, porque la salida de esta crisis no se vislumbra hasta 2023.

Pero no hay recuperación posible si no se frena al virus. Por eso es hora de tomar medidas sanitarias drásticas y eficaces, al margen del “politiqueo”, como proponen en este manifiesto más de 170.000 sanitarios españoles. No es hora de fotos y banderas, de políticos y gestores que intentan salvar la cara: es hora de confinar las regiones con más contagios y pedir más sacrificios a los ciudadanos, pero asegurándoles que se va a destinar el dinero, los sanitarios y los medios que hagan falta para combatir esta pandemia. Sobran parches y faltan medios y medidas eficaces. Nos jugamos mucho.