Vemos que las calles, tiendas y mercados de las ciudades están a tope estos días, con múltiples compras por la Navidad, la gran fiesta del consumo en Occidente. Hay factores que animan a las familias a gastar y otros les disuaden. El principal motivo de que el consumo de los españoles se mantenga (aunque más débil) es la mejora del empleo: hay 802.900 españoles más trabajando (21.265.900 ocupados en septiembre, según la EPA) que en las Navidades de 2022. Y la mayoría, con contratos más estables (menos temporales) y algo mejor pagados, tras una subida de salarios en convenio del +3,49% hasta noviembre (frente a la subida del +3,01% el año pasado y + 1,49% en 2021). Sin embargo, frena las compras la todavía alta inflación (+3,2% anual en noviembre y +9% los alimentos), aunque es mucho menor a la de las Navidades de 2022 (+5,7% inflación y +15,7% los alimentos). Pero el factor clave que frena el gasto es que las familias han consumido parte del ahorro acumulado durante la pandemia, tanto en 2022 como en 2023: la “hucha” está casi vacía. Y muchos españoles han tirado demasiado de tarjetas y créditos.
jueves, 21 de diciembre de 2023
Navidades 2023: el gasto se modera
Vemos que las calles, tiendas y mercados de las ciudades están a tope estos días, con múltiples compras por la Navidad, la gran fiesta del consumo en Occidente. Hay factores que animan a las familias a gastar y otros les disuaden. El principal motivo de que el consumo de los españoles se mantenga (aunque más débil) es la mejora del empleo: hay 802.900 españoles más trabajando (21.265.900 ocupados en septiembre, según la EPA) que en las Navidades de 2022. Y la mayoría, con contratos más estables (menos temporales) y algo mejor pagados, tras una subida de salarios en convenio del +3,49% hasta noviembre (frente a la subida del +3,01% el año pasado y + 1,49% en 2021). Sin embargo, frena las compras la todavía alta inflación (+3,2% anual en noviembre y +9% los alimentos), aunque es mucho menor a la de las Navidades de 2022 (+5,7% inflación y +15,7% los alimentos). Pero el factor clave que frena el gasto es que las familias han consumido parte del ahorro acumulado durante la pandemia, tanto en 2022 como en 2023: la “hucha” está casi vacía. Y muchos españoles han tirado demasiado de tarjetas y créditos.
jueves, 22 de diciembre de 2022
Las Navidades de la inflación
Tras las dos últimas Navidades marcadas por
la pandemia, este año las fiestas
están condicionadas por la subida de precios,
sobre todo de los alimentos, que encarecen
aún más las celebraciones de Navidad, los regalos y los viajes. Aún así, los
españoles vamos a gastar más en estas fiestas, sobre todo en ocio y
regalos, una media de 634 euros por persona. Eso sí, no todos, porque la pandemia dejó una secuela de 2 millones de
personas más en situación de máxima precariedad, un total de 6 millones de españoles ya, a los que
la inflación está asfixiando y obligando a recortar gastos y pedir ayuda y alimentos.
Son la
cara oculta de esta Navidad, donde un
31,5% de hogares tiene graves problemas para atender sus necesidades
básicas, según Cáritas. Son, sobre todo, mujeres solas con niños, mayores
dependientes, inmigrantes y parados, muchos de ellos vecinos y conocidos
nuestros. Aprovechemos estas Navidades para ayudarlos. Y pedir más medidas contra la pobreza en 2023. ¡Feliz
Navidad 2022!
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| Enrique Ortega |
Esta podría ser una Navidad “como las de antes” del COVID-19, tras dos años marcados por un repunte de contagios que impidieron celebrar con normalidad las Navidades de 2020 y 2021. De hecho, el 83% de los españoles espera reunirse en estas fiestas con familiares y amigos, cuando en 2021 sólo lo hicieron el 67%, (por el repunte de contagios) y aún menos en 2020, en lo peor de la pandemia. Pero esta Navidad tampoco será “normal”, por la alta inflación, que se está “comiendo” parte de los ingresos de las familias, que pierden poder adquisitivo por 2º año consecutivo, recortando su gasto. Aunque la inflación anual lleva bajando 4 meses consecutivos (del +10,8% en julio al +6,8% en noviembre) y se acerca a la de hace un año (+6,5% anual en diciembre 2021), el problema es la gran incertidumbre actual, con altibajos en los precios de la energía, y, sobre todo, los altísimos precios de los alimentos: suben un +15,3% anual, el triple que hace un año (+5% en diciembre 2021).
Todo sube desde hace meses y por eso estas son “las Navidades de la inflación”. Ya no nos agobia tanto la factura de la luz (que ha bajado un -22,4% en el último año (según el INE), gracias a la bajada de impuestos y a la excepción ibérica que implantó un tope al precio del gas para producir electricidad), mientras sube menos el gas natural (+10,6% anual) y los carburantes: +18,9% anual el gasóleo y +0,4% la gasolina, gracias a la bajada temporal del petróleo y a la ayuda de 20 céntimos del Gobierno, que terminará a fin de año. Del resto de gastos, las mayores subidas se dan en los muebles (+9,1% anual), el turismo y la hostelería (+7,8%), el transporte (+7,7%, aunque el transporte público urbano cae un -20%) y, sobre todo la mayoría de los alimentos (+15,3% anual).
De hecho, las subidas de precios más preocupantes se están dando en la comida, con 18 alimentos básicos que suben más del 10% anual, según el INE: azúcar (+50,2%), harinas y otros cereales (+37,6%), mantequilla (+37,5%), leche entera (+30,9%), huevos (+27,1%), aceite de oliva (+25,9%), patatas (+20,5%), queso (+20,3%), carne de ave (+16,6%), pizza (+16,4%), arroz (+15,3%), pan (+14,9%), legumbres y hortalizas (+14,6%), sal y especias (+14,3%), pescado congelado (+13,6%), carne de vacuno (+13,2%), carne de cerdo (+13,2%) y pescado fresco (+10,4%). Ahora, con la Navidad, aún están subiendo más (del 10 al 27%) el pescado, los mariscos, las carnes, algunas verduras y todos los dulces, además del resto de los alimentos, que no se espera empiecen a bajar hasta enero.
Visto el panorama de la inflación, la mayoría de las familias restringen su gasto, aunque estos días de Navidad harán una excepción: se espera que un 40% de los españoles gasten más que el año pasado, mientras un 30% gastarán menos y el resto lo mismo, según una Encuesta realizada por la consultora Deloitte. La mayoría de las familias, aunque están preocupadas por la inflación, va a celebrar estas fiestas con más gasto, tirando de sus ahorros (quedan más de 100.000 millones de ahorro familiar “embolsado” en 2020 y 2021) y con la mayor seguridad que les da tener más empleo (hay 360.000 personas más trabajando que en la Navidad de 2021) y además un empleo más estable (ahora, casi el 80% de los asalariados tiene un trabajo fijo, gracias a la reforma laboral). Y además, el 67% de los encuestados espera mantener o mejorar su situación financiera en 2023, con lo que su incertidumbre personal es menor que la incertidumbre de los precios.
El resultado es que los españoles gastarán casi igual esta Navidad (+0,4%), una media de 634 euros por persona, según la Encuesta de Deloitte. El mayor gasto lo destinarán a regalos (270 euros, un 12,4% más que en 2021), seguidos de comida y bebida (165 euros, +3,3%), en ocio y restaurantes (140 euros, +29%) y en viajes (59 euros, -51,6%), el único gasto que realmente baja estas Navidades, dónde recortan las familias para poder aumentar el resto de gastos. Los españoles que van a gastar más que la media son los que viven en Madrid, Cataluña, Baleares y Cantabria, mientras gastarán menos que la media estas Navidades en las dos Castillas, Aragón, la Rioja, Navarra, País Vasco, Asturias y Murcia. Y otra novedad es que suben las ventas en las tiendas (el 75% del total), tras el auge de las compras online con la pandemia, con preferencia por los comercios locales, salvo en electrónica y productos de lujo, donde predominan las compras en grandes almacenes. Eso sí, más de la mitad de las compras se pagarán con tarjetas, créditos o pagos online, sólo un 48% con efectivo.
Otra Encuesta, de la OCU, sube el gasto en esta Navidad a 735 euros por persona, un 14,66% más que la pasada. Sus respuestas indican que la mitad de los españoles (57%) gastarán igual, un 28% menos y el 15% restante más, destinando más de la mitad de su presupuesto a regalos (393 euros, 203 de ellos para los niños), 103 euros para celebraciones (comidas y fiestas), 101 euros para viajes, 70 para lotería y 32 euros para ocio. También esta Encuesta refleja la vuelta a las tiendas físicas y la bajada del comercio online. Y refleja que 1 de cada 3 personas están “estresados” por las compras de Navidad, mientras casi un tercio se queja de que los regalos que recibe son “poco útiles”.
Como siempre, hay tantas Navidades como familias y el gasto depende de la situación económica y laboral de cada uno, empeorada ahora por la alta inflación y unos salarios y pensiones que apenas han subido en 2022. Por eso, no deberíamos olvidar que en esta Navidad hay muchas familias vulnerables que lo pasan mal. De hecho, en los dos años largos de pandemia (2020 y 2021) aumentaron en 2 millones las personas vulnerables en España, según el último Informe Foessa encargado por Cáritas: pasaron de 4.036.378 personas en exclusión severa en 2018 (el 8,6% de la población) a 6.019.066 personas en 2020, españoles que están afectados por 5 de los 37 indicadores analizados.
Estos 6 millones de españoles que ya sufrían un alto nivel de precariedad son también los más afectados por la fuerte inflación actual, iniciada en el verano de 2021 y agravada con la guerra de Ucrania, según otro informe de Cáritas sobre los efectos de la inflación en las familias, presentado en noviembre de 2022. En conjunto, refleja que el gasto en vivienda, energía y alimentación, lo que más sube, se lleva el 50,3% de los ingresos de las familias españolas. Pero en las familias que ingresan menos de 1.000 euros mensuales, estos gastos básicos (los que más suben ahora) representan casi el 70% de sus ingresos. Y las que ganan de 1.000 a 2.000 euros gastan ahí más del 50% de sus ingresos. Y sólo el 42,2% las familias que ganan más de 5.000 euros mensuales.
Este estudio de Cáritas fija un Presupuesto mínimo de referencia para que las familias paguen sus necesidades básicas de energía, alimentación y transporte, que ya suponen el 71% del gasto total para el conjunto de familias españolas. Y sobre ese coste mínimo de referencia, concluyen que el 31,5% de las familias (6 millones de hogares) tienen hoy “graves dificultades” para pagar esas necesidades básicas. Son las llamadas “familias más vulnerables”, las que están en una situación verdaderamente precaria ante la inflación. Y que han tomado dos decisiones, según la experiencia de Cáritas: recortar gastos (incluso de alimentación, ropa y calzado, medicinas y comedor escolar) y buscar ayuda entre familiares, amigos y ONGs. Sólo Cáritas atiende a 3 millones de personas en España y Cruz Roja a 3,5 millones, mientras el Banco de Alimentos facilita comida a 1,5 millones de personas.
Este núcleo de 6 millones de españoles más vulnerables, los más precarios, forma parte de los 10.269.765 “pobres” (“en riesgo de pobreza o exclusión social”) que hay en España (+550.000 que en 2019) un 21,7% de la población total, personas así consideradas por las estadísticas oficiales (INE) por ingresar menos del 60% de la renta media española en 2021 (menos de 9.535 euros anuales las personas solas y menos de 20.024 los matrimonios con dos niños). Sobre este grupo de españoles “vulnerables” (10,2 millones, 1 de cada 4 personas) o “muy vulnerables” (6 millones, 1 de cada 7,5 españoles) son a quienes hace más daño la actual inflación (tras sufrir también más la pandemia) y los que tienen más difícil llegar a fin de mes y ahora, afrontar la Navidad 2022. Son sobre todo, según Cáritas, mujeres solas con niños, familias con varios hijos o dependientes, algunos mayores y jóvenes, inmigrantes y personas en paro o con trabajo precario y a tiempo parcial.
Caritas, Cruz Roja y el resto de ONGs dan una importancia creciente a corregir los dos factores claves de pobreza: el desempleo (o empleo intermitente y precario) y los alquileres, un factor básico de generación de pobreza en los últimos dos años. Por eso piden medidas públicas para promover la formación y el empleo de las personas más vulnerables, a la vez que crear un parque de vivienda pública en alquiler (hoy casi inexistente: el 1,1% del parque total, frente al 38% en Países Bajos, 17,4% en Reino Unido o el 14% en Francia). Además, insisten en pedir cambios en los requisitos del Ingreso Mínimo Vital (IMV), demasiados restrictivos, lo que ha provocado que sólo cuente con 535.732 perceptores y beneficie a 1.495.128 personas, cuando el Gobierno Sánchez prometió que llegaría a 2 millones de beneficiarios. Y además, falta una mayor coordinación entre las ayudas públicas (IMV, rentas mínimas de las autonomías y seguro de desempleo), para sacar el máximo partido al dinero público y ligarlo más a la formación y empleabilidad de los beneficiarios y sus familias.
En definitiva, volvemos a estar ante unas Navidades difíciles, esta vez no por la pandemia (que sigue ahí, estancada y silenciosa: 156 casos por 100.000 habitantes entre mayores de 60 años y sin estadísticas del resto) sino por la inflación y el temor a una recesión en Europa en los próximos meses, con una guerra en Ucrania que dura ya 10 meses. Los españoles, como el empleo aguanta, no han desplomado su consumo y tratan de disfrutar de esta Navidad, gastando más el que puede. Pero no olvidemos a esa cuarta parte de la población que lo siguen pasando más, que sufrieron más la pandemia y sufren más la inflación. Necesitan que se prorroguen las actuales ayudas públicas y que haya una ayuda nueva para afrontar su alimentación. Pero también que cada uno de nosotros les ayudemos en lo posible, con donaciones a ONGs y ayudas directas a quien podamos. No les olvidemos.
¡Feliz Navidad!
jueves, 23 de diciembre de 2021
Una Navidad más desigual
| Enrique Ortega |
La pandemia ataca otra vez con virulencia, pero la mayoría de españoles quieren olvidarlo y celebrar la Navidad con más gasto. Se ve en las riadas de gente con bolsas por calles y centros comerciales, la compra de comida, la búsqueda de regalos, las reservas en restaurantes y lugares de ocio o los viajes. Tenemos más contagios que la Navidad pasada, pero la mayoría estamos vacunados y eso nos da cierta seguridad para salir y disfrutar, tras casi dos años de dura pandemia. Y muchos pueden gastar más, porque han ahorrado, siempre que no hayan perdido el trabajo o la empresa. Todo esto lleva a que esta Navidad aumentará el gasto de los españoles, incluso superando a la Navidad de 2019, antes de la pandemia.
Es lo que refleja el estudio del gasto navideño que realiza desde hace 17 años la consultora Deloitte: los hogares españoles gastarán esta Navidad una media de 631 euros, un 14% más que en 2019. Aunque la cifra de gasto parece baja, lo importante es que refleja una tendencia de mayor gasto. Eso sí, el estudio refleja también un gasto desigual: un 62% de los consumidores gastarán más, porque tienen más ahorro, y otro 38% gastarán menos, básicamente porque se han reducido sus ingresos, por la incertidumbre ante la pandemia y por la fuerte subida de precios. La misma tendencia indica otro estudio de Cetelem: el gasto esta Navidad (531 euros por persona, más “creíble”) será un 11% superior al de antes de la pandemia, a la Navidad de 2019, aunque sólo un 23% de españoles gastarán más, un 21% gastará menos y el 56% restante gastará lo mismo.
La organización de consumidores OCU hace cada año una encuesta sobre el gasto navideño y la de esta Navidad 2021 refleja un gasto por persona de 641 euros, un 22% más de gasto que en 2020 y casi el gasto de 2019 (655 euros). La encuesta también refleja lo que las demás: que aunque parezca que todos vamos a gastar más, sólo lo hará el 25%, mientras que un 17% de personas van a gastar menos y la mayoría (59%) igual. Algo más de la mitad del gasto navideño se irá en regalos (348 euros por persona), seguido de lejos por el gasto en comidas familiares (97 euros), viajes (80), lotería (61), comidas con compañeros de trabajo (31) y fiestas fuera de casa (24 euros por persona de media).
Mucho de este gasto se ha hecho ya en el Black Friday y el resto se ha adelantado, por temor al desabastecimiento y las subidas de precios. Y más de la mitad de las compras navideñas son ya online, disparándose el pago con tarjeta: en noviembre (Black Friday), el gasto con tarjeta en España fue un 40% superior al de noviembre de 2019, según BBVA Research. Esta generalización del pago con tarjeta está permitiendo mayores ingresos por comisiones a los bancos y preocupa el crecimiento de las tarjetas “revolving”, esas tarjetas que incorporan un crédito que permite pagar en plazos lo gastado esta Navidad (no todo al mes siguiente, como el resto). Con ello, los consumidores que las usan están pagando un interés elevadísimo: era del 18,8% en julio y ahora los bancos lo han subido al 20,17%.
La imagen “navideña” de millones de personas comprando y tirando de tarjeta de crédito encubre otra realidad: la de millones de españoles que lo están pasando mal, peor tras la pandemia, y que no pueden lanzarse a la fiebre consumista. Aunque no lo parezca, son muchos. Exactamente, 12.495.120 españoles estaban a finales de 2020 en riesgo de pobreza o exclusión social, según la definición europea de la tasa AROPE, que incluye los que tienen bajos ingresos, carencias materiales severas o subempleo. Son el 26% de la población española, frente al 21,9% de europeos que están en esa situación de pobreza o exclusión social (96,5 millones), lo que coloca a España en el 4º lugar del ranking de pobreza y exclusión social, sólo por detrás de Rumania (35,8%), Bulgaria (33,6%) y Grecia (27,5%), según Eurostat. Y si miramos sólo a los que tienen bajos ingresos, los que ganan menos del 60% de la media española (9.626 euros al año un soltero y 20.215 euros una familia con dos niños), resulta que en España hay 9.939.300 personas “pobres” (el 21% de la población), que con esos ingresos tienen muy difícil “gastar con alegría esta Navidad” (y sobrevivir día a día). Son cifras oficiales (INE) de finales de 2020, 142.000 pobres más que la Navidad de 2019. Y habrán aumentado otra vez en este año 2021.
La alegría consumista de la Navidad también encubre que hay muchas familias que no son oficialmente pobres (ganan más de 20.215 euros) pero que tienen apuros económicos, incluso teniendo trabajo. Así, la última Encuesta de Presupuestos Familiares (INE) refleja que un 10% de los españoles (4.740.000 personas) llegan a fin de mes “con mucha dificultad , que un tercio largo (el 35,4%) de las familias no pueden hacer frente a gastos imprevistos, que un 13,5% se retrasa en el pago del alquiler o los recibos, que un 10,9% no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada (el dato es de 2020, antes de dispararse el recibo de la luz) y que un 5,4% no se puede permitir comer carne o pescado cada 2 días…
Esta es la realidad de los datos oficiales, aunque muchas de estas familias se endeuden o “hagan maravillas” para gastar esta Navidad. Eso sí, enfrente hay españoles y familias que viven cada año mejor y gastan sin problemas. De hecho, la pandemia ha hecho que haya más ricos y con más ingresos: las 100 mayores fortunas de España han aumentado su patrimonio un 17% en 2021, según la revista Forbes. Y esto acrecienta la desigualdad, que es muy escandalosa, según el reciente informe del Word Inequality Lab, centro coordinado por el economista francés Thomas Piketty: el 10% más rico concentra el 57,6% de la riqueza española, más de 8 veces la riqueza del 50% más pobre (6,7% del total). Y sólo el 1% más rico tiene el 24,2% de toda la riqueza en España, más que el 40% de en medio (que concentra el 35,8% de la riqueza total). Y ese 1% más rico ha aumentando su trozo del pastel desde 2013 (tenían el 21,1% de la riqueza total del país).
El problema ya no es sólo que vivimos en una sociedad dual, con una minoría de ricos cada vez más ricos y unos pobres cada vez más pobres, sino que no están funcionando los sistemas públicos para reducir las desigualdades (impuestos, ayudas sociales, transferencias e inversiones públicas) y que la pobreza se está haciendo crónica y se hereda. Así, el 30% de los españoles adultos en riesgo de pobreza vivieron en una familia con una mala situación financiera cuando tenían 14 años y de los que vivían en familias con recursos, sólo el 16,6% viven ahora en situación de pobreza, según un reciente estudio de Eurostat, que sitúa a España como el 4º país que más sufre este problema de “pobreza heredada” (tras Bulgaria, Rumanía e Italia). Y otro dato llamativo: la pobreza también depende del nivel educativo de los padres: el 22,9% de los pobres actuales tienen padres con bajo nivel educativo, el doble de pobres (11,4%) que tienen padres con más estudios. Aquí, España es el 7º país de Europa con la mayor brecha de oportunidades por la educación.
Bueno, son datos impactantes, que no pretenden “amargar la Navidad”, sino recordar que 1 de cada 4 españoles lo está pasando mal y habría que tenerlo presente estos días, más que nunca. “Esta Navidad, cada portal importa”, es el lema de la campaña de Cáritas, que nos recuerda que hay portales, vecinos, con problemas para comer, pagar el alquiler o los recibos y llegar a fin de mes. De hecho, Caritas atiende a 2,8 millones de personas, mientras la Cruz Roja tiene a otros 1,7 millones en sus programas sociales. Y hasta 1,5 millones de familias reciben comida de los Bancos de alimentos. Es esa otra España que muchos quieren olvidar, pero que está ahí y necesita nuestra ayuda, más incluso en Navidad.
Estas fiestas son fechas de buenos propósitos, pero la España que lo pasa mal necesita medidas, no promesas ni palabras. Un tema clave a mejorar es el ingreso mínimo vital, que no está funcionando como denuncia Cáritas y todas las ONGs: sólo se ha concedido al 18,6% de las familias en pobreza severa y casi a la mitad se le ha denegado, por un exceso de requisitos mal diseñados. El dato es revelador: sólo había 362.017 solicitudes aprobadas (con 824.441 beneficiarios) a fecha 3 de diciembre, menos de la mitad de los 850.000 previstas por el Gobierno. Ahora se espera que los beneficiarios aumenten, al haberse aprobado ya en el Congreso la nueva Ley, que introduce mejoras: se mirarán los ingresos del año en curso (no los de antes de la pandemia), se elevan los umbrales de ingresos y se reduce de 12 a 6 meses la antigüedad de la unidad de convivencia. Además, se ha puesto en marcha el registro de mediadores, que permitirá a las ONGs acreditar la idoneidad de los potenciales beneficiarios. Y ya está aprobado el complemento por hijo, de 100 a 50 euros al mes.
Otro cambio que urge es modificar la Ley de subvenciones, como piden los gerentes de servicios sociales, para simplificar y reducir los trámites que se exigen para cobrar las ayudas básicas (para comida, ropa y pago del alquiler) que conceden los servicios sociales de los Ayuntamientos y que se retrasan ahora hasta 2 meses, por exceso de burocracia. Sería un cambio muy importante porque hablamos de 1 millón de ayudas que se solicitan cada año, con una cuantía media de 184 euros por ayuda.
Y queda afrontar el grave problema de la pobreza infantil, que afecta a 2,2 millones de niños y adolescentes en España (el 28,3% de los menores sufren pobreza y exclusión social), según Save the Children, lo que nos coloca como el tercer país europeo con más pobreza infantil, tras Rumanía y Bulgaria. La Comisión Europea lleva años llamándonos la atención y el Gobierno Sánchez les ha prometido presentar un Plan antes del 15 de marzo de 2022, para destinar 779 millones a luchar contra la pobreza infantil, 527 de ellos serán Fondos europeos. El objetivo es reducir a la mitad la pobreza infantil (de 2,2 a 1,1 millones)… para 2027.
Junto a estas medidas urgentes, es prioritario que toda la
política económica y social, que la ansiada recuperación busque reducir
la pobreza y la desigualdad, un grave problema antes que ahora ha agravado la pandemia: tenemos 11 millones de personas en situación
vulnerable y de exclusión social, 2
millones más que en 2018, según
el último informe Foessa presentado por Cáritas en octubre. Y de ellos, 6 millones de personas están en situación
de pobreza severa. Un problema no sólo social,
también económico (lastra el consumo
y con ello el crecimiento y la recaudación) y político (su desapego desarma la democracia y alienta los populismos y extremismos).
Por eso no podemos olvidarles nunca: sin
ellos no se puede construir un futuro estable. Tampoco les olvidemos esta Navidad: no son sólo los que piden en
los semáforos, pueden ser nuestros vecinos. Ayudémosles
si podemos. Y cuidémonos mucho frente al COVID
¡Feliz Navidad!
miércoles, 23 de diciembre de 2020
La Navidad del coronavirus
Estas son las Navidades más raras de nuestra vida. La pandemia no sólo trastocará estas fiestas sino que recortará el gasto navideño, entre un -20%
y un -50% según los expertos, lo que
afectará muy negativamente al comercio,
la hostelería, el ocio, los viajes y el turismo, reduciendo mucho el empleo temporal que se crea por estas
fiestas. Pero de lo que se habla menos es de esos 2,5 millones de españoles que están pidiendo ayuda a Cruz Roja,
Cáritas y otras ONGs, muchos más que antes de la pandemia. Para ellos, el problema de estas Navidades no es
cuántos reunirse o qué comprar sino cómo sobrevivir, cómo comer cada
día, pagar el alquiler y los recibos, como ingresar algo. La pandemia ha agravado
la pobreza y hay 1 millón más de familias vulnerables, unos 10 millones de personas, que podrían aumentar en 2021, si se reducen las
ayudas y se destruye más empleo. Ayudémosles estas Navidades y
después, con aportaciones y solidaridad. ¡Feliz no Navidad!
La Navidad es la gran fiesta anual del consumo, mucho más que una fiesta religiosa (por cierto, copiada por los cristianos de los romanos, que celebraban en diciembre las fiestas por el nacimiento del sol de invierno y se aprovecharon para celebrar el nacimiento de Jesús). De hecho, en las Navidades de 2019, los españoles gastamos 10.300 millones en poco más de un mes, según la estimación de la consultora Deloitte, lo que da una media de 554 euros gastados por hogar. Se trata de unas fiestas claves para muchos negocios. Así, para los comercios representa el 60% de la facturación de todo el año. Y en este año, la Navidad es aún más decisiva porque sus ventas han caído antes un 50% por la pandemia. El otro sector para el que la Navidad resulta clave es la hostelería, porque bares y restaurantes ingresan el 25% de su facturación en Navidad (3.200 millones en 2019, según Deloitte). También son fechas claves para los locales de ocio nocturno (facturaron 1.400 millones en 2019) y para los negocios de ocio, cultura y espectáculos. Y queda un cuarto sector que suele ingresar mucho estas fiestas, las agencias de viajes, compañías aéreas y hoteles (más estaciones de esquí), que facturaron 1.200 millones en la Navidad de 2019.
Esta Navidad 2020, con la pandemia, va a ser muy austera y el gasto navideño podría reducirse entre el -20 y el -50%, según las estimaciones de los distintos sectores. Una Encuesta de la OCU, realizada en noviembre (antes de la 2ª ola de contagios), reflejaba que un 60% de españoles pensaban gastar menos esta Navidad. Y otra Encuesta de la patronal de gran consumo AEOC revelaba que un 87% de los españoles tenían pensado gastarse menos en regalos, un 78% menos en viajes (antes de conocerse las restricciones) e incluso un 61% afirmaba que se iba a gastar menos en juguetes. Y además, la mayoría señalaba que iba a gastar menos en cenas y reuniones de amigos y familiares, debido a la práctica supresión de las “comidas navideñas de empresa” y a los menores encuentros de amigos y familiares. Al final, la encuesta de la OCU estima un gasto navideño de 526 euros por español, un 20% menos que en las Navidades de 2019. Y con grandes diferencias, ya que un tercio gastará menos de 250 euros.
Detrás de este menor gasto navideño están las limitaciones a la movilidad y, sobre todo, la mayor incertidumbre sobre el futuro, que nos hace ser más precavidos al gastar ante lo que pueda pasar en los próximos meses. Pero en el caso de muchos españoles, la causa de este menor consumo navideño es que no pueden gastar, porque se han quedado sin trabajo, están en ERTE o tienen miedo de perder su empleo. Los datos son muy explícitos. Por un lado, hay 697.000 personas que perdieron su empleo entre diciembre de 2019 y septiembre de 2020, según la última EPA. Y hay 687.707 parados más en las listas del desempleo en noviembre que en diciembre de 2019. En total, 3.851.312 personas sin trabajo, de las que sólo 2,5 millones cobran algo (1,4 millones cobran 885 euros al mes y otros 1,1 millones sólo 430 euros mensuales) y otros 1,3 millones de parados no cobran nada. Y hay 746.900 trabajadores en ERTE, cobrando el 75% de su sueldo.
En total, 4,6 millones de españoles con serios problemas de empleo y bajos ingresos (o nulos) como para gastar esta Navidad. Y el resto, preocupados por su futuro y mirándose el bolsillo. Y además, sin “hucha” para aguantar mucho. Porque, ante la pandemia, la tasa de ahorro de los españoles ha subido (ahorran el 22,5% de su renta disponible), pero este ahorro es muy desigual y la mayoría de españoles tienen poco ahorrado: 1 de cada 3 familias llegó a esta pandemia con menos de 2.200 euros ahorrados, según un estudio de la Fundación IE y la Mutualidad de la Abogacía. Y entre los hogares con menos ingresos, el 10% llegó con menos de 200 euros de ahorro, el 20% con menos de 800 y otro 30% con menos de 2.200. Así que España es uno de los paises más vulnerables ante cualquier crisis, porque el ahorro más habitual de una familia ronda los 9.000 euros frente a 10.300 en la zona euro, 11.000 en Francia o 17.000 en Alemania, aunque es más bajo en Italia (7.000 euros) y en Portugal (4.600 euros).
Sin ahorros y con los ingresos y el empleo en el aire, hasta que acabe la pandemia, se entiende que el consumo de haya desplomado y el gasto en estas Navidades sea mucho más bajo, aunque veamos demasiada gente (para evitar contagios) en las tiendas. Pero además de esta situación, que afecta a la mayoría de españoles, hay una minoría muy vulnerable, que son los que peor lo están pasando en esta crisis y en esta Navidad: los que han perdido su empleo o sus ingresos o los que están en ERTE o con empleos que ganan menos. La pandemia puede haber aumentado en 1,1 millones el número de pobres en España, según estima Oxfam Intermón. Con ello, habría ya 10.942.331 españoles en situación de pobreza, un 23,07% de la población (había 9.695.989 españoles en esa situación a finales de 2019, según las estadísticas europeas). Se trata de personas que ingresan menos del 60% de la renta media española, menos de 370 euros al mes los solteros y menos de 776 euros las familias con 2 hijos.
Muchos de estos “nuevos pobres”, que no lo eran en la Navidad de 2019, son jóvenes, mujeres y mayores que trabajaban en el comercio, el turismo y la hostelería, la construcción y algunas industrias, los sectores más castigados por la pandemia. Y además, los que ya eran pobres las Navidades de 2019 son ahora más pobres, porque la pandemia se ha cebado más en las familias que ya eran vulnerables, en los que tenían un empleo precario y viven hacinados en barrios pobres, que han sufrido más contagios. Por todo ello, han aumentado los españoles con problemas esta Navidad: la Cruz Roja atiende a 2.700.000 personas y Cáritas a 1.500.000, en ambos casos, casi un millón más que las Navidades de 2019.
Este enorme grupo de “españoles más vulnerables” tienen serios problemas para subsistir cada día y el primero es comer: el Banco de Alimentos va a entregar este mes de diciembre 1.800.000 comidas, cuando el año pasado eran 1 millón. Y la otra prioridad es resguardarse, tener un techo: Cáritas atiende ya a 40.000 personas sin hogar, un 25% más que antes de la pandemia. Y un 40% de las personas que atiende Cáritas (1.500.000) tienen graves problemas para afrontar los gastos de su vivienda, desde pagar el alquilar a afrontar los recibos (luz, agua, gas, Internet y teléfono), según la encuesta que han realizado entre las personas a las que ayudan (un 16% de ellas no tienen ningún ingreso). Y resaltan que un 9% de estas familias se han visto obligadas a cambiar de residencia, a dejar su casa. Además, el 50% de los atendidos por Cáritas tienen problemas de “pobreza energética”, dificultades para calentar su casa y pagar la luz y el gas. Y muchas de estas familias vulnerables tienen niños: en España hay 2,1 millones de niños pobres, según Save the Children, un 27,4% de los menores de 18 años, que podrían llegar a finales de este año 2020 al 33% de menores pobres (2,5 millones), por la pandemia.
Son demasiados españoles, estos 2,7 millones que atienden las ONGs, como para que les olvidemos esta Navidad. Y tampoco al resto de españoles pobres, esos 10 millones largos de personas que lo están pasando mal y que en muchos casos son “nuestros vecinos”, no sólo los que piden por la calle. Y como tenemos encima la 3ª ola de la pandemia, su futuro seguirá negro bastantes meses más, porque se va a retrasar y debilitar la recuperación. Eso debe obligar al Estado, al Gobierno central y a los autonómicos, a reforzar sus políticas sociales, en especial a dotar de más medios a los servicios sociales municipales, que atienden cada año a unos 10 millones de personas y están colapsados con la pandemia. Las autonomías tienen que gastar más y no aprovechar el ingreso mínimo vital para recortar sus rentas mínimas, como han hecho Madrid, las dos Castillas y Galicia.
Y urge que el Gobierno Sánchez modifique su cacareado ingreso mínimo vital (IMV), que tiene una excesiva burocracia y unas exigencias incumplibles por muchos necesitados (los pobres de la COVID tenían ingresos en 2019, por lo que a muchos se les deniega la ayuda)., La consecuencia es sólo ha llegado a la mitad de la mitad de los que decían: lo cobran en diciembre 160.000 hogares, frente a los 850.000 prometidos. El ministro de Seguridad Social ha prometido modificar cuanto antes los requisitos (contemplar los que se han quedado sin ingresos este año y que puedan cobrarlo las personas sin hogar) y agilizar los trámites con las autonomías, para que llegue a esos 850.000 españoles identificados hace unos meses como personas vulnerables, la mayoría abandonados ahora a su suerte y a las ONGs.
Otra medida que ayudará a los más vulnerables será el decreto anti desahucios aprobado este 22 de diciembre, que incluye también la prohibición de cortar los suministros básicos (luz, agua o gas) a los consumidores que no puedan pagarlos, si lo certifican los servicios sociales. Las medidas antidesahucio aprobadas en marzo y el cierre de los juzgados hasta junio, desplomaron los desahucios, de 9.659 en el primer trimestre a 1.383 en el segundo, pero han repuntado a 7.096 desahucios en el tercer trimestre, según los datos del Poder Judicial. Y lo más preocupante es que dos tercios de estos desahucios son por impago de alquileres (5.190 en el tercer trimestre, cerca de los 6.892 desahucios en el 1º, antes de la pandemia), un dato que se quiere bajar ampliando los supuestos de prohibición de desahucios (con compensación a propietarios) hasta el 5 de mayo, cuando termina el actual estado de alarma.
También podemos ayudarles nosotros, con nuestra solidaridad, más en estas Navidades, pero también después. Hay múltiples vías, desde hacer una pequeña transferencia a alguna ONG (aquí aporto los links para Cáritas, Cruz Roja y el Banco de Alimentos) hasta ayudar a personas de nuestro entorno, de mil maneras.
Y además, deberíamos ser conscientes esta Navidad 2020 de que hay que gastar con moderación, al menos por tres razones. Una, porque las compras compulsivas de estas fiestas ayudan al coronavirus a expandirse, han sido probablemente la causa del repunte y el inicio de la 3ª ola de contagios. La segunda, porque comprar por comprar agrava las emisiones de CO2 y acelera el cambio climático, que los científicos ya han advertido puede traernos otra futura pandemia (sin vacuna). Y la tercera, porque deberíamos cambiar nuestros hábitos e intentar ahorrar, para que la próxima crisis (siempre hay otra) nos pille más preparados, con algo de “hucha” para resistir (a los particulares y a los negocios).
Como se ve, la
Navidad y nuestro comportamiento tienen mucho que ver con la economía.
Y también con la evolución de la pandemia y el futuro. Piénselo estos
días y no se olvide de los que lo pasan mal, de los millones de personas vulnerables,
que lo son aún más en estas fiestas. Gaste con moderación y salga poco, para
ayudar a salvar vidas. Ya habrá otras Navidades. Quédese
en casa ¡Feliz no Navidad!
lunes, 23 de diciembre de 2019
La Navidad 2019 sostiene el consumo
No sabemos si en 2020 volverá a haber crisis, pero por si acaso, esta Navidad los españoles vamos a gastar más que la anterior: una media de 554 euros extras por familia, el 2º mayor gasto navideño en Europa. Gastaremos más en regalos, comida y ocio, aunque menos en viajes, a pesar de ser más pesimistas que los demás europeos: un 52,5% de españoles piensan que la economía está peor que hace 6 meses y el 46,5% cree que estará peor el verano que viene, según el último Barómetro del CIS. Pero de momento, estas Navidades, a gastar se ha dicho. Claro que no todos: 1 de cada 4 españoles lo está pasando mal, hay 1,8 millones en situación de pobreza extrema y 40.000 personas sin hogar, viviendo en la calle. Por eso, las ONGs ayudan estas Navidades a más de 3 millones de españoles. No les olvidemos y seamos solidarios. Gastemos con moderación y de forma sostenible, para no cargarnos más el Planeta.
¡Feliz Navidad¡
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| enrique ortega |
La Navidad es siempre la gran fiesta del consumo. Pero este año 2019, los españoles vamos a gastar un 2,4% más que las Navidades 2018, cuando se redujo el gasto un 5%, por primera vez desde el inicio de la recuperación en 2014. España es el país europeo que celebra la Navidad durante más tiempo (15 días largos) y el 2º país que más gasta: 554 euros extras por familia, sólo por detrás de Reino Unido (639 euros) y por delante de Italia (545 euros), Alemania (487 euros), Portugal (387 euros), Polonia (352 euros) o Rusia (367 euros), según una encuesta realizada en 10 paises europeos por la consultora Deloitte. La encuesta revela que no toda España gastará más esta Navidad: gastarán menos que la Navidad 2018 en Cataluña, la Rioja, Castilla la Mancha, Extremadura, Baleares y Canarias. Y gastarán más, el Centro, Norte y Levante, sobre todo Madrid, Galicia y Navarra.
El gasto navideño se reparte principalmente entre los regalos (238 euros frente a 193 de media en Europa), la comida (173 euros extras por familia, frente a 131 en Europa), el ocio (79 euros frente a 51) y los viajes (64 euros frente a 86 en Europa), el único gasto navideño que baja este año, según el estudio de Deloitte. Los mayores de 40 años son los que gastan más en regalos y los hogares jóvenes los que más gastan en comida y tecnología. Los regalos que más se compran son ropa y calzado, libros, perfumes, chocolates y videojuegos, aunque lo que más aumenta es regalar dinero. Y se espera vender un 4% más de juguetes este año, una media de 190 euros por niño. Un tercio de las compras navideñas ya se han anticipado este año en el Black Friday. Y un 28% se hacen por Internet, mientras el lugar preferido de compras físicas son los grandes almacenes (54%). Y dos tercios de las compras navideñas se hacen con tarjeta, el 20% en efectivo y el 8% restante con tarjetas regalo, financiación (préstamos o tarjetas revolving) o transferencias, según American Express.
El estudio de Deloitte refleja que los españoles gastaremos más esta Navidad que la mayoría de europeos a pesar de que somos más pesimistas sobre la situación económica y el futuro. Así, sólo un 60,3% de encuestados españoles ven la situación económica estable o creciendo (eran el 73,7% en las Navidades 2018), frente a un 63,8% de europeos. Y menos de la mitad de españoles (48,4) creen que la economía se mantendrá estable o creciendo en 2020, frente a un 53% de europeos. Al preguntarles por qué gastan en Navidad, los españoles explican su mayor consumo a pesar del pesimismo: por disfrutar y evitar pensar en los problemas, por las promociones, por que las compras online les permiten gastar más y, algunos, porque este año tienen más ingresos. De hecho, el 71% de los españoles encuestados tienen esta Navidad la misma renta o más que el año pasado. Y eso porque han subido más en 2019 los sueldos, las pensiones, el salario mínimo y el de los funcionarios. Y se han creado 346.300 nuevos empleos, aunque la mayoría sean precarios y estén mal pagados.
En cualquier caso, parece que los españoles no renunciamos a gastar más en Navidad, aunque notemos que la recuperación se ha enfriado en los últimos meses y temamos que 2020 puede ser peor. El último Barómetro del CIS, de noviembre 2019, es muy explícito: el índice de confianza del consumidor era de 77,4 puntos, lo que suponía una caída de 24,9 puntos sobre junio 2019 (índice 102,3). Y por si no fuera claro, el 52,5% de los españoles encuestados en noviembre creían que la situación económica era “peor” que 6 meses antes, el 34,5% “igual” y sólo un 7,8% “mejor”. Además, al preguntarles cómo veían la economía dentro de 6 meses, para el verano de 2020, el 46,5% de los encuestados la ven “peor”, un 20,5% igual y sólo el 21,6% peor. Y a pesar de este pesimismo, los españoles inundamos las tiendas, centros comerciales y carreteras, lanzados a una vorágine de compras, más incluso que la Navidad pasada. Que nos quiten lo bailao…
Pero que no nos engañe el bullicio y la publicidad. No todo el mundo se lanza a gastar estas Navidades: 1 de cada 4 españoles lo está pasando mal, esos 12.188.288 españoles que están en situación de pobreza y exclusión social, según la última estadística europea (AROPE 2018). Son españoles que ingresan menos del 60% del ingreso medio (ganan menos de 739 euros los solteros y menos de 1.552 euros las familias), 10 de esos 12 millones, o que sufren graves carencias o están subempleados, los 2 millones restantes. Demasiadas familias agobiadas por sus bajos ingresos, la precariedad de su trabajo o el paro del que no salen. Y entre ellas, destacan los 1.800.000 españoles que malviven en la pobreza más extrema, según Cáritas. Y muy especialmente, las 40.000 personas que viven sin techo, en la calle. Para todos ellos, también es Navidad, aunque apenas puedan gastar.
De hecho, Caritas ya ha advertido que este año han aumentado las peticiones de ayuda, sobre todo de españoles, jóvenes y mujeres solas con niños. Y recuerdan que 1 de cada 4 familias que les pide ayuda ahora tienen trabajo, no son los “pobres clásicos”. Con todo, las ONGs estiman que atenderán estas Navidades a más de 3 millones de personas, con comida, ropa y ayuda diversa (sobre todo, para pagar la luz y el alquiler). Muchos son nuestros vecinos, que necesitan ayuda aunque no lo creamos. Así que esta Navidad, además de gastar, seamos solidarios y ayudemos a los que podamos.
Además, esta Navidad debemos pensar más que nunca en el medio ambiente. Estas fiestas son un verdadero “atentado a nuestro Planeta”: se dispara el consumismo, las compras innecesarias, el gasto en comida (un tercio se tira o desperdicia, porque compramos de más), el consumo de energía, en las casas y en las ciudades (ahí tienen el bochorno de Vigo y Madrid compitiendo por bombillas mientras tienen las urgencias médicas colapsadas…), los trayectos en coche y los residuos y basuras. Deberíamos intentar celebrar una Navidad más sostenible, como recomiendan desde Ecologistas en Acción, para no agravar más el Cambio Climático, ya bastante grave y sin freno desde muchos Gobiernos.
Bueno, no quiero ser “agorero” y estropearles la Navidad recordándoles que hay familias que lo pasan mal y que el Planeta nos pide ser más cuidadosos. Pero nadie ha dicho que la Navidad sea gastar por gastar y contaminar a tope. Al margen de las creencias de cada uno, la Navidad ha sido siempre una época de relacionarse con los demás, de estar más con la familia y los amigos, de solidaridad con los que menos tienen. Y eso cuesta poco, no exige gastar por gastar ni endeudarse para asustarnos en enero. Piénsenlo. Y vivan esta Navidad de otra manera que la que nos venden los anuncios. Disfrutarán más.
¡ Feliz Navidad ¡


