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lunes, 20 de diciembre de 2021

Salvar la Navidad a costa de contagios y muertos

La 6ª ola de la pandemia avanza imparable: los contagios se han multiplicado por 12 en los últimos dos meses y se han duplicado en 2 semanas. España está en "riesgo muy alto". Y la Agencia de Salud Pública europea (ECDC) alertó el jueves de “una explosión de casos en las próximas semanas”: los contagios podrían saltar de los 511 actuales a más de 1.000 a finales de enero, superando todas las olas anteriores. Por eso, el ECDC pide a los paises medidas para reducir contactos sociales, preparar los hospitales para una avalancha y acelerar la vacunación. Pero en España, nadie quiere tomar medidas excepcionales, como reducir aforos y reuniones esta Navidad, por temor al “efecto Díaz Ayuso” (coste político) y para no “frenar la recuperación”. Sabemos lo que costó “salvar la Navidad” en 2020: un millón de contagios y 10.680 muertos. Ahora, con la variante ómicron (más contagiosa) y 3,65 millones españoles sin completar la vacunación, “salvar la Navidad” 2021 podría costarnos 3.000 muertos más. ¿Compensa?

Enrique Ortega

La pandemia en el mundo sigue estabilizada, con un ligero alza de contagios desde finales de octubre, hasta los 4,52 millones la última semana. Son ya 274,71 millones de contagiados por COVID 19 en 193 paises, el 3,5% de la población mundial, según la Universidad John Hopkins. Por continentes, América lidera los contagios (99,11 millones), pero se acerca Europa (93,60 millones), quedando lejos el sudeste asiático (44,79), Mediterráneo oriental (16,97), Pacífico (10,75) y África (6,71), según la OMS. Por paises, Estados Unidos encabeza el ranking, con 50,84 millones de contagios, seguida por India (34,74) y Brasil (22,21) más Reino Unido (11,42 millones), Rusia (10,03), Turquía (9,17), Francia (8,73), Alemania (6,81), Irán (6,17), España (5.455.527 contagios), Argentina (5,38), Italia (5,38), Colombia (5,10), Indonesia (4,26), Polonia (3,95 millones) y México (3,93).

Los muertos por la pandemia son muy elevados (5.354.588 fallecidos, el 1,95% de los contagiados), pero también se han estabilizado a la baja desde mediados de octubre, con 47.596 muertos la última semana, según la Universidad John Hopkins. Casi la mitad se han producido en América (2.378.490 muertos por COVID 19), seguida de Europa (ya sumamos 1.619.560 fallecidos) y, a distancia, el Sudeste asiático (716.076), Mediterráneo oriental (312.896), África (154.185) y el Pacífico (149.799), según la OMS. Por paises, el líder sigue siendo EEUU (806.438 muertos), junto a Brasil (617.803) y la India (477.554), seguidos de México (297.863 fallecidos), Rusia (291.336), Perú (202.225), Reino Unido (147.679), Indonesia (144.002),  Italia (135.641), Irán (131.083), Colombia (129.458), Francia (122.478), Argentina (116.903), Alemania (108.356),  Polonia (91.485) y España (88.708 muertos hasta el viernes).

Europa ha sido el continente donde más ha avanzado la pandemia en las últimas semanas, con una incidencia media de 814 contagios por 100.000 habitantes (a 14 días). Los contagios están disparados en Reino Unido (1.153 contagios), donde la nueva variante ómicron es dominante, e Irlanda (1.283 contagios)  pero también en Chequia (1.760), Bélgica (1.690), Suiza (1.502) o Paises Bajos (1.497contagios). Y la incidencia es muy elevada en Francia (1.025 contagios por 100.000 habitantes), Alemania (835 contagios y 437 muertos diarios), Polonia (808 contagios) y Austria (754),. Con una incidencia alta pero menor están Portugal (548 contagios), España (511 contagios por 100.000 habitantes el viernes) e Italia (410), que siempre tenía más incidencia pero que ahora tiene menos), siendo los paises con menos contagios Rumanía (68) y Suecia (344), según Sanidad.

España es todavía el 4º país europeo con menos incidencia del coronavirus, pero el salto en los contagios ha sido espectacular: se han multiplicado por 12  en los dos últimos meses (desde que se inició esta 6ª ola, el 15 de octubre, con 40,85 contagios por 100.000 habitantes y se han duplicado en las últimas 2 semanas (eran 248 el 3 de diciembre). Con ello, España está ya en riesgo “muy alto (más de 500, según el nuevo semáforo de Sanidad) y tenemos en este nivel extremo a 12 autonomías, donde viven 18,5 millones de españoles, el 40% de la población. Entre ellas, destacan 3 autonomías con los contagios disparados: Navarra (1.359 contagios por 100.000 habitantes), País Vasco (1.038), Aragón (843). Y otras 9  autonomías superan también los 500 contagios: Castilla y León (703), Ceuta (699), La Rioja (698), Asturias (657), Melilla (619), Baleares (592), Comunidad Valencia (563), Murcia (538) y Galicia (512). Están en riesgo “alto (de 300 a 500 contagios) Cataluña (483), Madrid (482, tras triplicarse los contagios diarios en la última semana), Cantabria (436), y Canarias (425). Y sólo están en riesgo “mediolas 3 autonomías restantes: Extremadura (331), Andalucía (286) y Castilla la Mancha (245 contagios por 100.000 habitantes).

Estos contagios son los detectados oficialmente”, con las pruebas PCR o test comunicados a las autoridades sanitarias (1.155.232 pruebas la última semana, un 30% más que hace dos semanas). Unas pruebas que varían mucho según las autonomíasNavarra, líder en contagios detectados, es también la región donde se hacen más pruebas: 4.707 por 100.000 habitantes, el doble que la media española (2.456) y más del doble que Madrid (2.199 pruebas, menos de la mitad PCRs, 66.487 semanales, una cifra de las más bajas en toda España). Pero algunos expertos creen que la cifra real de contagios puede ser mayor de lo que refleja Sanidad, porque se hacen más pruebas “particularmente”, personas que compran un test en las farmacias (se agotan periódicamente, por haberse disparado la demanda) y no comunican el resultado, bien porque los Centros de salud están colapsados (no cogen el teléfono) o bien porque no quieren confinarse (o lo hacen en silencio).

Otro problema es que no se hace un trabajo de rastreo de muchos de los nuevos contagios (el 37,4% son “casos sin contacto”, según Sanidad), sobre todo en las regiones donde se han disparado, porque las autonomías siguen con poco personal, aunque algunas han vuelto a pedir rastreadores militares. Y cuando se rastrea, es con poco éxito (se detectan 2 contactos de media, 3 en algunas regiones). Eso está permitiendo una tremenda “transmisión comunitaria”, descontrolada, con un porcentaje “oficial” de positivos del 12,52% (1 de cada 8 pruebas da positiva), que se dispara en Aragón (19,13% de positivos), Navarra (18,49%),  Comunidad Valenciana (17,71%) y Castilla y León (16,50%), según Sanidad.

Los contagios se están concentrando en los grupos de edad menos vacunados: los niños (705 contagios por 100.000 habitantes en los menores de 11 años) y sus padres (631 contagios entre 20 y 29 años, 621 entre 40 y 45 y 614 entre 30 y 39 años), siendo mucho menores los contagios entre adolescentes (342 entre 12 y 19 años y mayores de 70 años (208 entre 70 y 79 y 163 entre los mayores de 80 años), quedando entre medias los de 50 a 59 años (448 contagios) y los de 60 a 69 años (454 contagios), todos por debajo de la media.

Lo preocupante de la pandemia no es sólo que se hayan disparado los contagios sino que se han disparado también las hospitalizaciones y los enfermos en UCI, la mayoría personas sin vacunar, pero también vacunados mayores con patologías previas. El viernes había ya 6.667 enfermos hospitalizados por COVID, según Sanidad, más del triple que hace un mes (2.180 el 15 de noviembre). Eso supone que los enfermos COVID ocupan ya el 5,35% de las camas hospitalarias, aunque el porcentaje es mayor en País Vasco (7,92%), Aragón (7,40%), Cataluña (7,10%) y Baleares (7,08%). Peor están las UCIs, con 1.306 enfermos el viernes, el triple que hace un mes (427), con un 14% de camas ocupadas por enfermos UCIS graves, una ocupación que salta al 25,22% en Cataluña (1 de cada 4 enfermos en UCI es por COVID), País Vasco (22,54% de camas), Navarra (20,34%), Castilla y León (19,67%) y la Comunidad Valenciana (19,11% camas UCI ocupadas por enfermos COVID).

Otro rasgo destacado en las últimas semanas es el aumento de muertes por COVID: 327 fallecidos en la última semana (viernes 10 al viernes 17 de diciembre), según Sanidad, cuando en la anterior murieron 222, en la anterior 204 y en la última semana de noviembre “sólo” hubo 145 muertos por COVID. Las autonomías con más muertos COVID son la Comunidad valenciana (36 la última semana),  Andalucía (22), Castilla y León (21), Galicia (18),  Asturias  y Canarias (15), Aragón y Madrid (14). Otro dato preocupante es el repunte de  contagios (de 253 a 545 semanales el último mes) y  muertes (de 6 a 28 semanales) en las residencias de ancianos, aunque todos estos mayores tienen las tres dosis de la vacuna.

Con este panorama, preocupan las próximas semanas y las fiestas de Navidad. El Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) lanzó una alerta el jueves 16, vaticinando “una explosión de casos durante las próximas semanas” debido a la mayor transmisión de la variante ómicron (“se expande a un ritmo nunca visto antes”, ha advertido el director general de la OMS) y a su capacidad de escapar de las defensas desarrolladas por las vacunas. A lo claro: el virus se contagia ahora mucho más y es más resistente a las vacunas. Por ello, el ECDC advierte que puede venir “una gran ola”, mayor que todas las conocidas hasta ahora, porque temen un crecimiento exponencial de los contagios.  Y por eso, piden a los paises europeos tres cosas: reforzar el uso de mascarillas y medidas de protección (evitar reuniones masivas, reducir los contactos sociales, extender el teletrabajo, aumentar las pruebas diagnósticas y rastrear al máximo los positivos), preparar a los hospitales para acoger una ola de enfermos y acelerar las vacunaciones.

En España, nadie parece darse por enterado y tanto el Gobierno como las autonomías no quieren tomar medidas excepcionales para frenar esta avalancha de contagios, como han hecho en Alemania, Italia, Francia y sobre todo Paises Bajos (han impuesto un confinamiento estricto hasta el 14 de enero). Aquí no hay directrices para todo el país (salvo la mascarilla en interiores y la recomendación de distancia social, ventilación y limpieza de manos) y sólo algunas autonomías han aprobado exigir el “pasaporte COVID” para entrar en restaurantes y locales de ocio, con permiso de los Tribunales. Pero nadie quiere aprobar otras medidas más duras, como volver a los aforos y restricción de horarios en hostelería, hoteles y comercios. Ni restringir a 10 personas los encuentros sociales (como la Navidad pasada). Todos los políticos sufren “el síndrome Díaz Ayuso” y temen que si ponen medidas restrictivas pierdan votos. Y el Gobierno no quiere promover más restricciones para no poner en peligro la recuperación, su gran baza política.

Todos insisten que la solución es vacunar, vacunar y vacunar. Es verdad, pero ninguno reconoce que el ritmo de vacunaciones se ha frenado. Y, sobre todo, que todavía hay demasiados españoles sin vacunar, aunque tengamos un porcentaje de vacunados muy superior al del resto de Europa: el 79,6% de los españoles tiene puestas las 2 dosis. Pero todavía falta inmunizar a muchas personas, que son donde se refugia el virus: hay 3.656.853 españoles sin poner las 2 dosis, según se deduce de los datos de Sanidad. La cifra sólo ha bajado en 193.516 personas desde el 25 de noviembre. Los más preocupantes son las 153.916 personas con más de 60 años que faltan de inmunizar, porque son los principales candidatos a acabar en una UCI. Y hay otros 1.336.777 españoles más entre 40 y 60 años sin inmunizar totalmente. El resto, otras 2.166.160 personas, son españoles entre 12 y 40 años que tampoco tienen puestas las 2 dosis. Y a todo esto hay que añadir a los niños (3,3 millones de 5 a 11 años), cuya vacunación acaba de empezar.

Estos datos, de los que casi nadie habla, exigen un Plan para repescar a los no vacunados, con medidas para convencerles que inicien o completen su vacunación (campañas, llamadas, trabajo sanitario en los colectivos y zonas más afectados…) y medidas para forzar a vacunarse a los colectivos estratégicos, como acaba de hacer Baleares con los sanitarios y personal de residencias. Incluso la patronal CEOE está a favor de obligar a la vacunación a los trabajadores, porque son un riesgo sanitario…y económico. El debate se ha planteado ya en Italia (es el primer país occidental que ha aprobado la vacunación obligatoria de los trabajadores, tras imponerlo antes a sanitarios y profesores) y en Alemania o República Checa (impondrán la vacunación obligatoria a los sanitarios en marzo), siendo muchos los paises europeos que imponen restricciones a los no vacunados. En Francia, más de 15.000 sanitarios han sido ya sancionados por no vacunarse antes del plazo del 15 de octubre.  Pero este debate se evade en España, porque Gobierno y autonomías temen “el efecto Ayuso” : las imposiciones restan votos y lo popular es defender “la libertad”… para que cualquiera pueda contagiarnos.

Así que España desoye las recomendaciones del Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC): ni más restricciones, ni medidas para reforzar los hospitales (donde encima hay menos personal por contagios de cenas y vacaciones) ni acelerar la vacunación de los no vacunados (por las buenas o por las malas). Todos a mirar para otro lado, para “salvar la Navidad”, como si no amenazara “la gran avalancha de contagios” de la que advierte el ECDC. Otra vez el falso dilema “salud o economía” : si se disparan los contagios, se frenará la recuperación

Pero recapacitemos de lo que estamos hablando. Sabemos lo que nos costó “salvar la Navidad” en 2020: 1 millón de contagios y 10.680 muertos, según los datos de Sanidad (15 diciembre-31 enero). Ahora, a la vista de lo que ha pasado las últimas dos semanas y sabiendo que queda lo peor, los contagios de Navidad, Fin de año y Reyes, me arriesgo a estimar el coste de “salvar la Navidad” de 2021, aunque la mayoría estemos vacunados: más de 1 millón de nuevos contagios hasta finales de enero, 90.000 hospitalizados  y 3.000 muertos más. ¿Compensa?

lunes, 26 de julio de 2021

Pandemia: 4 veces más contagios en agosto

Los contagios por COVID 19 se han duplicado en dos semanas, siendo  España el tercer país europeo con más incidencia, tras Reino Unido y Paises Bajos. Esta 5ª ola se ceba en las personas de 12 a 40 años (sin vacunar) y toda la Península está en “riesgo extremo”, más grave en Cataluña, Castilla y León, Navarra, Aragón y Baleares. Muchas autonomías reaccionan con más restricciones y toques de queda, algunos anulados por los jueces. Pero la única medida eficaz es reducir drásticamente los contactos sociales (también de día) y vacunar a todos los mayores de 40 años (más vulnerables), porque 4 millones no tienen la 2ª dosis. Y vacunar a los jóvenes, aunque necesitan varias semanas después para inmunizarse. El drama es que la variante Delta irá a más en agosto y Europa prevé que los contagios se cuadrupliquen, saltando en España de 677 hoy a 2.384 el 8 de agosto. Un tsunami para la salud, los hospitales y la economía. Evitémoslo.

Enrique Ortega

La pandemia en el mundo lleva dos semanas al alza, superando los 500.000 contagios diarios y rozando ya los 200 millones de contagiados (2,5 de cada 100 habitantes del Planeta). Hoy son 194,16 millones de personas contagiadas en 193 paises, según la Universidad John Hopkins. El continente más afectado sigue siendo América (75,34 millones de contagiados), junto con Europa (58,74 millones) y el sudeste de Asia (37,30 millones), seguidos de lejos por el este del Mediterráneo (12,03 millones), África (4,72) y el Pacífico (4,13), según la OMS. Por paises, lideran los contagios Estados Unidos (34,44 millones) e India (31,41 millones), junto a Brasil (19,68), seguidos a mucha distancia por Francia (6,05 millones), Rusia (6,04), Reino Unido (5.72), Turquía (5,60), Argentina (4,84), Colombia (4,72), Italia (4,31) y España (4.280.424 contagiados) y Alemania (3,76 millones).

Los muertos por la pandemia se han estabilizado, en torno a los 8.700 diarios, y hoy se ha alcanzado la cifra de 4.159.142 fallecidos en el mundo por COVID 19 (2,4 millones este año), según la Universidad John Hopkins. Casi la mitad de los muertos se han producido en América (1.982.643 fallecidos), seguida de Europa (1.209.595), sudeste de Asia (543.016), este del Mediterráneo (229.078), África (110.958) y el Pacífico (61.215 muertos), según la OMS. Por paises, encabezan el ranking de mortalidad Estados Unidos (610.891 muertos), Brasil (549.924) e India (420.967), seguidos de lejos por Rusia (151.352), Reino Unido (129.446), Italia (127.949), Colombia (118.862), Francia (111.806), Argentina (103.721), Alemania (91.534) y España (81.221 muertos, de ellos 30.384 este año).

En Europa, los contagios por COVID 19 se han triplicado en las últimas dos semanas, pasando de 50 a 150 contagios por 100.000 habitantes, según los datos del Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC). Y eso por el avance de la variable Delta (india), un 60% más contagiosa, que ha disparado los contagios en Reino Unido (de 507 a 870 el viernes 23), Paises Bajos (de 90,3 a 720) y España (de 316 el 9 de julio a 677,67 contagios por 100.000 habitantes el viernes 23), el tercer país con más incidencia ahora en Europa, muy por encima de Portugal (427,7), Irlanda (252,4), Francia (200,6), Bélgica (153,5) y sobre todo de Italia (58,5 contagios por 100.000 habitantes), Austria (37,5), Suecia (35,9), Alemania (21,8) o Polonia (3,3 contagios/100.000), según los datos de Sanidad.

El problema de esta 5ª ola es que los contagios se han propagado con más rapidez que en las anteriores (de 95 a 677,67 en las últimas 4 semanas) y la incidencia ya supera con creces a “los picos” de la 1ª ola (217,3 contagios el 9 de abril 2020), la 2ª (529 el 9 de noviembre) y la 4ª (235,59 el 26 de abril de 2021), acercándose al pico de la 3ª ola (899 contagios el 27 de enero 2021). Y además, esta 5ª ola es especialmente virulenta entre los menores de 40 años, más vulnerables porque la mayoría no están vacunados: alcanza los 1.883 contagios por 100.000 habitantes (el triple que la media) entre los jóvenes de 20 a 29 años, los 1.623 contagios entre 12 y 19 años y 891 entre 30 y 39 años, según Sanidad.

Con esta incidencia récord de contagios (677,67 por 100.000 en las últimas 2 semanas), España se sitúa muy por encima delriesgo extremo” (más de 250 contagios, según la OMS). De hecho, toda la Península lo supera con creces y sólo están “en riesgo alto” (150 a 250 de incidencia) Ceuta (209 contagios) y Melilla (240), según Sanidad. Dentro del mapa de “riesgo extremo”, hay 5 autonomías en situación más grave, con una incidencia elevadísima: Cataluña (1.184 contagios por 100.000 habitantes), Navarra (983), Castilla y León (890), Aragón (864) y Baleares (784 contagios). Y otras 8regiones tienen una incidencia por encima de 500 contagios: Asturias (658), Madrid (647), País Vasco (645), Cantabria (640), La Rioja (626), Galicia (575), Comunidad Valenciana (559 contagios) y Extremadura (514) Las 4 restantes están algo mejor, pero con una incidencia muy elevada también, “en riesgo extremo”: Andalucía (468), Canarias (413), Murcia (378) y Castilla la Mancha (299).

Otro dato preocupante es que hay un elevado porcentaje de positivos en las pruebas que se hacen en toda España (1.230.419 pruebas semanales, 200.000 más que antes): el 15,74% dan positivo, cuando hace sólo un mes eran el 4%. Eso indica un nivel de contagio “extremo” (más del 15% de positivos), especialmente elevado en Cataluña (20,88% de positivos), Aragón (19,08%), Castilla y León (18,61%), Navarra (17,43), Andalucía (16,32%), Comunidad Valenciana (15,79%), y Baleares (15,44%), según Sanidad. Y lo peor es que la mayoría de contagios no se pueden “rastrear” bien, debido a que la mayoría son de jóvenes que tienen un alto nivel de contactos sin posibilidad de seguimiento. De hecho, ahora, el 59% de los contagios son “casos sin contacto conocido”, según Sanidad, cuando hasta ahora eran el 31%. Y eso implica que sólo se descubran 2 contactos de media por caso y por eso la pandemia crece sin control. Además, muchos contagiados son asintomáticos y no respetan la cuarentena de 10 días al estar de vacaciones, facilitando la propagación del virus.

Al principio de esta 5ª ola, muchos parecían no preocuparse tanto como con otras anteriores porque había menos ocupación de camas y UCIS y menos muertes. Pero en las últimas dos semanas, eso ha cambiado. La ocupación de camas hospitalarias por enfermos COVID se ha duplicado con creces, pasando de 3.121 el 9 de julio a 7.955 el viernes 23. Es preocupante (“riesgo alto”) la situación de Cataluña (10,95% camas hospitalarias ocupadas por enfermos COVID) y están “en riesgo medio” los hospitales de Baleares (8,04% ocupación), Castilla y León (7,58%), Madrid (7,22%), La Rioja (6,83%), Euskadi (6,65%), Canarias (5,97%), Comunidad Valenciana (5,66%) y Andalucía (5,31%). Y aumenta también la ocupación en UCIs, con enfermos COVID de menos de 40 años: se han duplicado, de 627 a 1.292 en las últimas dos semanas. Y hay casos graves, de mayores de 40 años que aún no han completado la 2ª dosis de la vacuna, necesaria para afrontar con garantías la variante Delta.

Las muertes también están creciendo, aunque sean mucho menores que en las olas anteriores, al estar vacunados casi totalmente la mayoría de los mayores de 60 años. En la última semana (16 al 23 de julio) han muerto 125 personas por COVID 19, más que los 93 fallecidos la semana anterior y los 92 de la anterior. Mucho tienen que ver los datos aportados por  Sanidad: un 5,5% de los contagiados en esta 5ª ola son personas vacunadas con las 2 dosis y otro 11,4% son vacunados con sólo 1 dosis, lo que hace que no exista el 100% de seguridad con las vacunas para nadie (un 94,5% de inmunidad es un porcentaje altísimo). Y con ello, algunos mayores con patologías previas y también jóvenes acaban hospitalizados. Y los más vulnerables siguen muriendo, todavía “demasiados”.

Ante esta avalancha de contagios y hospitalizaciones, que tiene colapsados los Centros de Salud (sobre todo en lugares de vacaciones), el Gobierno central sigue con su política de no tomar medidas (salvo aprobar el decreto que suprime las mascarillas en exteriores) y dejar que lo hagan las autonomías, cada una a su manera (ver restricciones). Las que tienen un mayor nivel de contagio, con Cataluña a la cabeza, han optado por reducir los horarios de cierre de bares y restaurantes (eso sí, están abiertos hasta las 12,30 o 1 de la mañana), restringir los grupos (a 10 personas) y establecer toques de queda nocturnos, aunque sólo de 1 a 6 de la mañana, medida que han rechazado los tribunales en  Extremadura, Canarias o Aragón y han autorizado en Cataluña, Comunidad Valenciana, Cantabria y Navarra (aquí solo los fines de semana).

Estas “restricciones” son parches poco eficaces, porque no se limitan los contactos sociales durante la mayor parte del día, con lo que el virus tiene muchas horas y muchas vías para multiplicarse sin cortapisas, salvo la distancia social, la mascarilla y la prudencia de los más responsables. Y las autonomías se ven desbordadas para hacer pruebas, para ampliar seguimientos y rastreos y para obligar a los contagiados y a sus contactos a hacer cuarentena (la Directora de Salud de Baleares ha sido imputada por obligar a hacerlo a un contacto estrecho de un contagiado). Y aunque todas vacunan  a un buen ritmo (de los mayores de Europa), van a tener menos dosis y personal para vacunar en lo que queda de julio y agosto. Y decir que la solución es “vacunar a los jóvenes” es un espejismo: los expertos recuerdan que tardan de 2 a 3 semanas en inmunizarse, con lo que pueden vacunarse y contagiarse. Y contagiar. Ahora y cuando vuelvan de vacaciones en septiembre.

Por eso, la solución no puede ser esperar a vacunar a los jóvenes (no se puede conseguir antes de octubre) sino tomar medidas drásticas para reducir los contactos entre personas: reducción de horarios en hostelería y comercio, limitaciones en playas y lugares de ocio, toques de queda más amplios y cierres perimetrales de las ciudades con más contagios (medida que muchos jueces no autorizan). Y, en paralelo, acelerar la vacunación, pero no de los jóvenes sino de los mayores de 40 años pendientes, ahora más vulnerables en esta 5ª ola, dado que la variante Delta puede atacarles si no tienen la 2ª dosis.

El dato es muy revelador: a 4.089.046 personas con más de 40 años les falta poner la 2ª dosis, según los últimos datos de Sanidad (22 de julio). De ellos, la prioridad deberían ser las personas de 70 a 79 años (84.458 no tienen puesta todavía la 2ª dosis), luego las de 60 a 69 años (a 776.203 les falta la 2ª dosis), después las de 50 a 59 años (923.381 esperan el 2º pinchazo) y por fin las de 40 a 49 años (2.348.486 están sin la 2ª dosis). Sólo después de completar la vacunación de estos 4,08 millones de personas (más complicada ahora por las vacaciones y la menor llegada de dosis), debería empezarse a vacunar a los jóvenes.

El riesgo es que las autonomías no tomen medidas drásticas y traten de “salvar el verano” (para “no poner en peligro” el turismo y la hostelería), como ya pasó el año pasado. Pero esta vez, el riesgo de una 5ª ola descontrolada es mayor, porque en agosto será totalmente mayoritaria en Europa la variante Delta y eso acelerará los contagios (+60%) y las hospitalizaciones. Ya lo ha advertido el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC), aunque su informe (ver web) apenas se ha divulgado: los contagios en Europa se van a multiplicar por 4, de 144,6 esta semana a 622,9 que prevén para el 8 de agosto. Y pone los pelos de punta la previsión que hacen para España: de 536 contagios esta semana (serán realmente 677) a 840 la semana que viene, 1.401 contagios el 1 de agosto y 2.384 contagios el 8 de agosto. Será la 3ª incidencia más alta prevista en Europa, tras  Chipre (6.926 contagios) y Holanda (5.956 contagios), nada que ver con la estimada por el ECDC en agosto para Italia (103,1 contagios), Portugal (643,4), Francia (252,2) y Alemania (15,4).

Los expertos europeos nos auguran un tsunami de contagios para agosto (2.384 contagios), aunque ni el Gobierno ni las autonomías parecen haber leído el Informe. Aunque la avalancha de contagios sólo sea la mitad (1.200 contagiados en agosto), es un cataclismo para la salud, para la sanidad pública y para la economía. Esta “5ª ola desbocada” va a provocar la huida de turistas extranjeros (Francia recomienda no viajar a España y Alemania exigirá cuarentena a la vuelta) y que no vengan muchos otros, junto a una estampida de turistas españoles que hoy están de vacaciones fuera de su ciudad (y que, a la vuelta,  volverán a acelerar los contagios en Madrid y muchas otras grandes ciudades). Y con ello y las restricciones al consumo, peligran la recuperación y el empleo esperados para el tercer trimestre, después de haber pinchado en el segundo por la 4ª ola.

Todavía estamos a tiempo de impedir el tsunami de contagios de agosto, si Gobierno y autonomías pactan medidas más drásticas para reducir el contacto social y consiguen el apoyo de los jueces. Pero no parece fácil. Lo más probable es que cada autonomía se busque la vida por su cuenta y con ello el virus tenga vía libre para multiplicarse, dado que todavía hay 22 millones de españoles sin la vacuna completa. Antes se pensaba que en septiembre superábamos la pandemia, con el 70% de españoles vacunados totalmente (hoy son el 54%). Pero ahora, con la variante Delta, los expertos dicen que hará falta vacunar al 80% o incluso al 92%, para conseguir la inmunidad de rebaño. Así que ya no saldremos del túnel de la pandemia hasta fin de año. Por eso, hay que dejar de hablar de “salvar el verano” y pensar en salvar la salud y evitar más muertes. Y afrontar con medidas drásticas y eficaces esta 5ª ola,  no con “parches”, para evitar un tsunami en agosto. Avisados estamos.

lunes, 25 de enero de 2021

Pandemia: confinamiento o 25.000 muertos más


Estamos en el pico de la 3ª ola, con el mayor nivel de contagios de la pandemia: toda España, salvo Canarias, está en “riesgo extremo. Y tenemos el doble de incidencia que Alemania, Italia y Francia, cuando a comienzos de diciembre éramos el 2º país con menos contagios. Todo por “salvar la Navidad”, cuya factura es aterradora: 843.116 nuevos contagios, el doble de hospitalizados y 9.930 muertes entre el 1 de diciembre y el 22 de enero. Ahora, a la vista del altísimo ritmo de contagios (más de 40.000 diarios los tres últimos días) y muertes (400 diarias la semana pasada), muchas autonomías exigen medidas más estrictas, desde el toque de queda a las 8 hasta el confinamiento total. Pero Sanidad no quiere y confía en doblegar la curva con las duras restricciones aprobadas por las autonomías (incluida Madrid). No bastarán: hace falta un confinamiento total o tendremos 25.000 muertes más para el verano. Si los políticos no lo hacen, confinémonos nosotros. Para salvar vidas (y empleos).

 

Enrique Ortega

La pandemia sigue imparable por todo el mundo y mañana día 25 superará los 100 millones de contagios, con una media en los últimos meses de 700.000 contagios diarios, según las estadísticas de la Universidad Johns Hopkins. Hasta hoy se han contagiado 99.195.630 personas en 192 paises, destacando el alcance de la pandemia en América (43.456.972 contagiados) y Europa (32.032.536 contagiados), seguidos de lejos por el sudeste de Asia (12.656.504 contagiados), Oriente Medio (5.507.360), África (2.462.083) y la zona del Pacífico (1.347.874 contagiados), según los datos de la OMS. Por paises, los más afectados siguen siendo Estados Unidos (25.124.954 contagiados) y la India (10.667.736 contagiados), seguidos de Brasil (8.844.577),Rusia (3.679.247), Reino Unido (3.657.857) y Francia (3.112.055), más España (2.499.560 contagiados), que ya supera a Italia (2.466.813 contagiados), así como a Turquía (2.429.605), Alemania (2.147.814), Colombia (2.015.485), Argentina (1.867.223), México (1.763.219) y Polonia (1.475.445 contagiados), según la Universidad Johns Hopkins.

Las muertes por COVID-19 se han acelerado en las últimas semanas, con dos días en enero (12 y 20) que han superado las 17.000 muertes. Y el 15 de enero se superaron los 2 millones de muertes en el mundo por esta pandemia: el primer millón se alcanzó en 9 meses (el 28 de septiembre) y el segundo millón ha tardado menos de 4 meses. Hoy son 2.129,418 fallecidos en el mundo, la mayoría en América (998.894 muertes) y Europa (706.238 muertes), según la OMS. Por paises, destaca la alta mortalidad de Estados Unidos (419.209 muertes), Brasil (217.037), India (153.470 y México (149.614 fallecidos), seguidos por Reino Unido (98.129 muertes), Italia (85.461), Francia (73.190), Rusia (68.397), Irán (57.383), España (55.441 muertos, el doble que en mayo) y Alemania (52.296), según la Universidad Johns Hopkins.

Con este panorama, estamos en el pico de la 3ª ola, sobre todo en Europa, que ha disparado  los contagios, por la Navidad y la proliferación de 2 mutaciones del coronavirus, las variantes británica y sudafricana, que aceleran los contagios (+70%) y muertes (+30%). Estas mutaciones afectan sobre todo al Reino Unido, que bate récords de contagios (37.892 el viernes) y muertes (1.290), con una incidencia disparada: 981 contagiados por 100.000 habitantes los últimos 14 días. Francia mejora tras el último mes de restricciones (389 contagios por 100.000 habitantes), lo mismo que Italia (344 contagios) y Alemania (288 contagios, aunque se han disparado las muertes: casi 1.000 diarias la última semana), según Sanidad. Estos tres paises tienen la mitad de incidencia o menos que España (828 contagiados por 100.000 habitantes en los últimos 14 días), cuando a primeros de diciembre éramos el 2º país europeo con menos contagios. También tenemos más incidencia que Bélgica (249), Austria (264), Polonia (265), Paises Bajos (497) o Suecia (666) y sólo nos superan Portugal (1.349), Irlanda (1.186) y Chequia (1.163), según los datos de Sanidad.

En España, el repunte de contagios se ha agravado en las últimas 2 semanas, duplicando con creces la incidencia acumulada de contagios recientes: se ha saltado de los 350 contagios por 100.000 habitantes el 8 de enero a los 828 contagios de este viernes 22 de enero. Y estamos en el pico de contagios, no sólo de esta 3ª ola (iniciada el 11 de diciembre: 189,5 contagios/100.000 habitantes) sino de toda la pandemia (el anterior récord, el 9 de noviembre, fue de 529 contagiados por 100.000 habitantes). Lo peor es que toda España, salvo Canarias (189 contagios) supera el nivel de “riesgo extremo”, los 250 contagios en los últimos 14 días por 100.000 habitantes. Además, hay 6 autonomías que superan los 1.000 contagios por 100.000 habitantes: Extremadura (1.448), Murcia (1.332), Comunidad Valenciana (1.245), Castilla y León (1.215), la Rioja (1.208), y Castilla la Mancha (1.158 contagiados/100.000 habitantes). Otras 7 autonomías tienen un nivel de contagios muy elevado: Madrid (904 contagios por 100.000 habitantes, frente a 400 el día de Nochevieja y 285 el 20 de noviembre), Melilla (858), Andalucía (799), Aragón (704), Baleares (689), Cataluña (647) y Galicia (630). Y las 5 restantes, que están “menos mal”, superan con creces los 250 contagios del “riesgo extremo”: Ceuta (507), Navarra (448), País Vasco (424), Asturias (412) y Cantabria (380), según los datos de Sanidad del viernes.

El problema ya no es sólo el alto nivel de contagios sino que ahora, que se hacen más pruebas tras las fiestas y la gran nevada (172.398 PCRs y 88.671 test de antígenos el 19 de enero, frente a sólo 88.925 PCRs y 22.089 test el 9 de enero), aparecen más “positivos”, un elevado porcentaje de contagiados: el 17,38% de las pruebas dieron positivo el 19 de enero, frente a sólo el 7,7% el 1 de diciembre. Y toda España supera el nivel de “riesgo extremo” (más del 15% de positivos) en el porcentaje de pruebas positivas, salvo Galicia (riesgo “alto”: 11,2%), Cantabria, Asturias, País Vasco, Navarra y Cataluña (las 5 en “riesgo medio”, con tasas de positividad del 7 al 10%. Y lideran a todas en positivos sobre las pruebas realizadas, Castilla la Mancha (32,77%) y la Comunidad Valenciana (31,26%).

El mayor problema de esta 3ª ola no es sólo el alto número de contagiados y la velocidad de transmisión sino que la pandemia está afectando seriamente a los hospitales, tanto por la ocupación de camas por enfermos COVID como por su concentración en las UCIs, lo que está provocando ya la suspensión de operaciones programadas, sobre todo en la Comunidad Valenciana, Cataluña, Murcia y Extremadura.

El número de contagiados hospitalizados se ha casi duplicado en las últimas 2 semanas, saltando de 14.951 hospitalizados el 8 de enero a 27.462 el pasado viernes, según Sanidad, lo que da un 21,63% de ocupación de las camas (más de 1 de cada 5) por enfermos de COVID. Eso supone que toda España está en “riesgo extremo (más del 15% de camas ocupadas) por este indicador, según Sanidad, aunque por autonomías sólo superan ese nivel la Comunidad Valenciana (39,96%), Castilla la Mancha (32,59%), la Rioja (27,16%), Madrid (25,79%), Murcia (25,44%), Castilla y León (24,30%), Extremadura (22,39%) y Cataluña (19,78%). Y otras 5 regiones tienen un riesgo hospitalario “alto (entre el 10 y 15% de ocupación): Andalucía, Aragón, Cantabria, País Vasco y Baleares), 3 más tienen riesgo “medio (del 5 al 10% de ocupación: Galicia, Asturias y Navarra) y sólo Canarias tiene una ocupación “baja” (5,5%).

Pero el gran problema está en las UCIs: han pasado de tener 2.318 pacientes el 8 de enero a 3.908 pacientes el viernes 22, un 68% más en dos semanas. En toda España, la ocupación de camas UCI por enfermos COVI es ahora del 37,61% (más de 1 de cada 3 enfermos en UCI), lo que supone un “riesgo extremo” (al superarse el 25%), según los baremos de Sanidad. Y lo más preocupante es que hay 11 regiones con ese altísimo nivel de ocupación de las UCIs, en “riesgo extremo”: Comunidad Valenciana (58,6% camas UCI ocupadas por COVID), Melilla (52,94%), Cataluña (49,5%), Castilla la Mancha (49,45%), Madrid (46,2%), Baleares (42,3%), Castilla y León (37,08%), Aragón (32,5%) y Murcia (32,3%). Otras 6 regiones están en “riesgo alto”  por ocupación UCIs (del 15 al 25%): Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y Ceuta. Y sólo se salva, con un riesgo “medio" (10 al 15% ocupación UCIs por enfermos COVID), Canarias (13,3%).

Tras este balance detallado de contagios, positivos, hospitalizados y camas UCI, los 4 indicadores que vigila Sanidad, el Ministerio resume así (ver mapas) la situación de la pandemia: hay 11 regiones en situación de “riesgo extremo”, en alerta 4 (Madrid, Extremadura, Castilla la Mancha, Castilla y León, Murcia, Comunidad Valenciana, Cataluña, Baleares, Aragón, la Rioja y Ceuta), 6 regiones en alerta 3 (Andalucía, Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Melilla) y sólo 2 autonomías están en alerta 2 (Canarias y Navarra). Visto a nivel provincial, hay 38 provincias en alerta 4 (la máxima), 11 provincias en alerta 3 (A Coruña, Pontevedra, Asturias, Cantabria, Vizcaya, Álava, Zaragoza, Sevilla, Huelva, Tenerife y Melilla) y sólo 3 provincias en alerta 2, la más baja (Las Palmas, Navarra y Orense). Dicho de otra manera, hay 29.382.285 españoles en alerta 4 por la pandemia, dos de cada tres habitantes.

Y queda lo más trágico del balance de la pandemia, los muertos, que siguen batiendo récords: +2.127 muertes la última semana (viernes 15 al viernes 22), muchos más que la anterior (+1.435 muertes) y bastante más que la primera semana larga del año (+1.037 muertos del jueves 31 diciembre al viernes 8 de enero). La semana pasada, entre el lunes 18 de enero y el viernes 22, se superaron los 400 fallecimientos diarios por COVID-19, el máximo de esta 3ª ola (464 fallecidos el miércoles 20). Al final, hay que contabilizar ya 55.441 muertos oficiales por COVID-19 (30.000 de ellos en residencias de ancianos). Una cifra que se disparó con la 2ª ola (+15.258 muertos entre el 2 de octubre y el 10 de diciembre) y, sobre todo, con esta 3ª ola:+8.097 muertos en los últimos 42 días. Es como si Navia (Asturias) o Padrón (A Coruña) hubieran desaparecido del mapa…

Este dato debería llevar a nuestros políticos a tomar medidas drásticas para frenar radicalmente esta 3ª ola y bajar a un nivel de contagios asumible, como el que conseguimos con el duro confinamiento de marzo a junio (8,3 contagiados por 100.000 a finales de junio). Pero sólo el Gobierno de Castilla y León lo ha pedido, mientras lo sugerían Andalucía y la Comunidad Valenciana. Pero Sanidad y el Gobierno Sánchez no quieren imponer un confinamiento total, como el del 14 de marzo. La razón que da el ministro Illa es que hay que esperar a que las nuevas medidas restrictivas que han impuesto las autonomías, incluida Madrid (ver aquí  las restricciones en cada región) den frutos, en dos o tres semanas. Incluso, Sanidad se niega a adelantar el toque de queda a las 8 de la tarde (ahora se permite hasta las 10 de la noche), como ha fijado unilateralmente Castilla y León y han pedido 10 autonomías más. El argumento que dan, mientras dicen que “lo estudian”, es que se concentraría la movilidad en menos horas y eso en lugar de reducir los contagios podría aumentarlos.

Hay que acabar con los “parches” contra la pandemia. Los expertos han reiterado que sólo se pueden reducir drásticamente los contagios confinando a la gente en casa (salvo para trabajar, estudiar y actividades imprescindibles), entre 4 y 6 semanas. Pero los políticos no se atreven a hacerlo, por miedo a no contar con apoyos políticos (el Gobierno) y por temor a agravar la recesión de la economía. Pero el hecho es que esta 3ª ola y los confinamientos parciales, más el temor al futuro, han evitado la recuperación de la economía en el 4º trimestre. Y el BCE y los expertos temen que no crezcamos apenas este primer trimestre, que el sector turístico da por perdido. El error es volver a plantear el dilema entre salud y economía, porque con elevados contagios no hay salud ni economía. Y sólo saldremos de esta dura recesión cuando se vea el final de la pandemia, gracias a las vacunaciones.

Pero este final de la pandemia queda aún lejos, porque la propia comisaria europea de Sanidad ha dicho que sólo se conseguirá la inmunidad de rebaño cuando se vacunen el 70% de las personas y eso será “a finales de verano”, o sea, en septiembre. O más tarde, si la aplicación de las vacunas se retrasa, como está pasando en España (ver balance) y en casi toda Europa, por mala planificación (la última es que la mayoría de autonomías, con Madrid y Andalucía a la cabeza, no han comprado jeringuillas correctas para poder sacar la sexta dosis de cada vial, a pesar de que lo recomendó Sanidad… en junio).

Siendo realistas, tenemos al menos 7 meses (febrero a agosto) por delante, en que la pandemia seguirá ahí, con fuerza, sobre todo si bajamos los contagios despacio y llegamos a Semana Santa con una incidencia superior a 250, como parece probable ( y entonces nos dirán: “hay que salvar la Semana Santa”, abramos la mano en la movilidad y la economía). Si ahora no tomamos la medida drástica de confinarnos, serán 7 meses de altos contagios y más muertes. ¿Cuántas? Pongamos que son 200 muertes de media los próximos 3 meses (han sido 400 diarias la semana pasada) y 100 muertes diarias (habrá más vacunados) los 4 meses siguientes. Eso son 27.000 muertes más hasta finales de agosto. Pero si nos confináramos, en un mes o poco más podríamos bajar las muertes a 10 diarias (fueron 6 muertos el 22 de junio), con lo que habría 2.000 muertos hasta finales de agosto. Diferencia: 25.000 muertos menos. Como para pensarse la urgencia de confinarse: 25.000 españoles sobrevivirían. Sería como salvar a todo el pueblo de Jumilla (Murcia) o Almansa (Albacete).

Otra vez, el dilema es claro: confinarse o más muertos. “Salvar la Navidad” ya nos ha costado 9.930 muertos desde el 1 de diciembre. Aprendamos de los errores y no esperemos a que lo decidan los políticos: confinémonos en casa, salgamos lo menos posible, como ha pedido Castilla y León a sus ciudadanos. Hagamos un esfuerzo para reducir drásticamente contactos y movilidad, para salvar vidas (quizás las nuestras o de familiares y amigos). Y para salvar empleos. Porque sin salud no hay economía. Quédate en casa.