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lunes, 9 de mayo de 2022

Pandemia: estamos en la 7ª ola "silenciosa"

Con los graves problemas de la guerra en Ucrania, la inflación disparada y la subida de tipos, la mayoría ya no se acuerda de la pandemia. Pero sigue aquí, contagiando y matando. Ahora no se publican las cifras detalladas, pero la incidencia entre mayores de 60 años ha aumentado un 77% desde principios de abril, favorecida por la Semana Santa y la retirada de mascarillas. En abril hubo 365.000 contagios más (contabilizados, reales muchos más) y 1.915 muertos por COVID. Nada de “normalidad”. Hay más movilidad, menos prevención y un estancamiento de las vacunaciones, con 3,2 millones de españoles que siguen sin las 2 vacunas y más de 1 millón de mayores sin la 3ª dosis de refuerzo. Estamos en una 7ª olasilenciosa”, sin saber su alcance real y con 6 provincias y 2 autonomías en riesgo alto o muy alto. Y con la amenaza de nuevas variantes. Así que sigan cuidándose. Porque, además, no se refuerza la Sanidad, con muchos retrasos y listas de espera récord.

Enrique Ortega

La pandemia en el mundo ha cumplido 28 meses y sigue contagiando y matando. Los contagios bajan desde finales de enero, pero todavía hay más de 3,5  millones a la semana, la media de 2021. Y hay un rebrote en China que ha obligado a confinar a 343 millones de habitantes (la cuarta parte de la población), en 46 ciudades. Ya superamos hoy los 517 millones de contagiados (el 6,5% de la población mundial), según la Universidad Johns Hopkins,  concentrados sobre todo en Europa (216 millones) y América (153), con menos contagios en el Sudeste asiático (58 millones), Pacífico (55), Mediterráneo oriental (22) y África (9 millones de contagiados), según la OMS. Lo que sí ha bajado en esta ola de ómicron son los muertos: 14.814 a la semana,  menos de la mitad que a principios de año y  por debajo a la mortalidad de 2021. Pero la COVID-19 ya suma 6.251.366 muertes en el mundo, sobre todo en América (2,72 millones) y Europa (1,99 millones), seguidas de lejos por Asia (786.804), Mediterráneo Oriental (342.369), Pacífico (226.081) y África (171.776 muertos por COVID-19).

Europa sigue en cabeza de los paises con más contagios por COVID en los últimos 28 días, un ranking encabezado por Alemania (+2,62 millones de contagios y +4.810 muertes), Corea del Sur (+2,14 millones y +3.721 muertes), Francia (+2,01 millones y 3.436 muertes) e Italia (1,45 millones y 3.741 muertes), seguidos de EEUU (+1,45 millones y +11.769 muertes), Australia, Japón, China, Vietnam y Reino Unido (+575.938 contagios y 6.493 muertes), según la Universidad Jhons Hopkins. España ocupa el puesto 13º de la lista, con +325.994 contagios y 1.564 muertes por COVID en los últimos 28 días. Sin embargo, España es uno de los paises europeos con menos incidencia del COVID por 100.000 habitantes (a 14 días): 457,6 a fecha 6 de mayo, según la OMS, por debajo de Alemania (1.353), Francia (1.149), Italia (1.254) o Portugal (1.350), aunque más elevada que en Holanda (125) y paises nórdicos.

Pero estos datos de contagios son “dudosos, porque los criterios para contabilizarlos ya no son homogéneos. En el caso de España, desde el 29 de marzo sólo se contabilizan los contagios detectados a mayores de 60 años y personas de riesgo, con pruebas hechas en centros de salud, hospitales y residencias, no los hechos particularmente con test comprados en farmacias. Así que la última cifra de contagiados oficiales, que superó los 12 millones el viernes 6 de mayo (12.009.059), aunque supone 457.485 contagios nuevos desde el 1 de abril, no incluye muchos otros contagios reales (otros tantos, al menos).

La nueva estadística de Sanidad sólo detalla la evolución de los contagios por COVID en los mayores de 60 años, los únicos a los que se hacen PCR o test en caso de tener síntomas. Por eso, el número de pruebas semanales se ha desplomado: de registrarse 2,23 millones de pruebas semanales el 27 de diciembre y  casi 2,5 millones el 3 de enero se ha pasado a 191.108 pruebas semanales a principios de mayo, 13 veces menos. Pero ahora, las pruebas hechas a mayores dan un mayor porcentaje de positivos: el 31,33% tienen COVID, frente al 18% de positivos en las pruebas masivas que se hacían en marzo.

Teniendo en cuenta esta salvedad, los contagios entre mayores de 60 años se han disparado en las últimas 5 semanas, favorecidos por la Semana Santa (muchísima movilidad y aglomeraciones) y el fin de la mascarilla obligatoria en interiores (20 de abril): la incidencia ha pasado de 459,27 contagios por 100.000 habitantes (a 14 días) el 1 de abril a 813,22 contagios el viernes 6 de mayo, un aumento del 77%. Y lo más preocupante es que la incidencia es mucho más alta entre los más mayores: 653,07 casos entre 60 y 69 años, 867,27 entre 70 y 79 años y 1.045,33 entre los mayores de 80 años (más del doble que el 1 de abril: 534,68 contagios), los más vulnerables.

Los nuevos contagios por COVID se están dando de una forma desigual, concentrándose en las regiones más envejecidas, con mayor proporción de mayores. Así, hay 9 regiones que superan los 1.000 contagios de mayores por 100.000 habitantes: Navarra (1.841), Murcia (1.629), La Rioja (1.507), Extremadura (1.470), Castilla y León (1.431), Ceuta (1.429), Cantabria (1.363), Galicia (1.327) y Asturias (1.296), según Sanidad. Y la incidencia es menor en Madrid (509), Cataluña (518) o la Comunidad Valenciana (703). Y hay 6 autonomías que tienen un grave problema de altísimos contagios entre mayores de 80 años: Navarra (1.923 contagios de octogenarios por 100.000 habitantes), Castilla y León (1.900), Extremadura (1.833), Murcia (1.734), Galicia (1.637) y Asturias (1.589)..

A pesar de esta alta incidencia entre mayores, que ha aumentado un +77% en poco más de un mes, Sanidad y muchos expertos no se muestran preocupados, aunque otros epidemiólogos reconocen que estamos en una 7ª ola silenciosa”. La clave para todos no son los contagios, aunque se hayan disparado, sino que no hay un exceso de pacientes en hospitales y UCIs. Pero la realidad es que sí han aumentado las camas ocupadas por pacientes COVID: de tener 4.150 pacientes hospitalizados el 1 de abril se ha pasado a 6.858 el 6 de junio, un 65% más. Eso sí, hay más pacientes hospitalizados, pero menos pacientes graves: de tener 420 pacientes en UCI a principios de abril se ha pasado a 362 el viernes.

Son niveles de pacientes COVID asumibles para los hospitales, con un porcentaje de camas ocupadas (5,53%) muy lejano a los peores momentos de la última Navidad (15,25% de camas ocupadas el 19 de enero). Y un porcentaje de camas UCI ocupadas (4,04%) también muy reducido frente al colapso de enero (26,32% de camas UCI ocupadas el 14 de enero). Pero aún así, hay regiones que tienen los hospitales más “agobiados”, las que tienen más porcentaje de mayores: Asturias (10,64% ocupación COVID camas), Castilla y León (10,56% ocupación camas y 8,43% ocupación UCIs), Cantabria (8,02% ocupación camas y 9,32% ocupación UCIS), Murcia (7,3% ocupación camas) y Cataluña (5,9% camas UCIs ocupadas), según los datos de Sanidad del viernes.

Esa combinación, alta incidencia en mayores y mayor ocupación de camas y UCIs, es la que provoca que algunas regiones y provincias estén en riesgo alto o muy alto. Con datos del viernes 6 de mayo, Sanidad coloca en alerta 4 (riesgo muy alto) a León, Zamora y Orense. Y en alerta 3 (riesgo alto) están Asturias y Castilla y León, más las provincias de Cuenca, Guadalajara y Teruel. Del resto (ver mapa), hay 6 autonomías (Galicia, Cantabria, País Vasco, Castilla la Mancha, Murcia y Comunidad Valenciana) en alerta 2 (riesgo medio) y las demás se sitúa en alerta 1 (riesgo bajo), con baja incidencia y mínima presión hospitalaria.

Hay más mayores contagiados y muchos, al tener más de 80 años y patologías previas, sufren especialmente el COVID y acaban en la UCI, sobre todo los que no tienen puesta la tercera dosis de refuerzo: parece mentira, pero hay 563.043 mayores de 70 años (y otros 616.728 de 60 a 70 años) sin esta dosis de refuerzo, que es clave para reducir su vulnerabilidad. El resultado es que sigue habiendo muchos muertos por COVID (o “con COVID”, aunque la causa básica de la muerte sea otra). El balance son ya 104.869 muertos hasta el 6 de junio. Y de ellos, sólo en abril se han producido 1.915 muertos por COVID, demasiados, aunque menos que en marzo (+2.658) y febrero (+6.185 muertos). Sólo en la última semana (viernes 29 abril  al viernes 6 mayo) hubo 413 muertos, 59 muertos diarios. Nada de “normalidad”.

Los datos anteriores revelan que el COVID sigue aquí, contagiando y matando. Pero la mayoría de la población parece haberse olvidado de la pandemia y una prueba es que se han frenado las vacunaciones: al 4 de mayo, estaban vacunados con pauta completa 39.053.044 españoles, el 82,4% de la población total, solamente 48.224 vacunados más que algo más de un mes antes (30 marzo). Y sigue siendo muy elevada la cifra de personas no inmunizadas, que no han completado las 2 dosis: son 3.206.669 españoles, casi los mismas que a finales de marzo (3.252.771 sin inmunizar). Y lo más preocupante es que siguen sin inmunizar muchos mayores de 60 años (237.891, incluidas  43.546 personas que tienen entre 70 y 80 años y que no han recibido las 2 dosis). Además, más de la mitad de los niños de 5 a 12 años no tienen tampoco la pauta completa (falta inmunizar a 2.188.662 niños), lo que favorece su contagio y el de sus padres y abuelos. En total, son 5.395.331 personas (adultos y niños) sin inmunizar, un número muy elevado de personas con más riesgo de contagiarse.

Los contagios por COVID siguen ahí, aumentando (aunque sólo tengamos la cifra de contagios de mayores de 60 años), porque hay demasiada gente todavía sin inmunizar y porque ahora hay mucha más movilidad de la población y menos precauciones. Una decisión polémica fue la retirada de mascarilla en interiores (20 abril), deseada por todos pero considerada prematura por muchos, como lo demuestra la gran cantidad de gente que sigue con mascarilla en supermercados, tiendas y bares y restaurantes. De hecho, hay instituciones, como la Universidad o los Juzgados que “recomiendan usarla” en interiores, lo mismo que muchas empresas de distintos sectores y tamaños, sobre todo en el personal que trata con el público. Y hay incluso autonomías con alta incidencia ahora, como Asturias o Cantabria, que recomiendan volver a usarla, al igual que Galicia o Extremadura.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reiterado a los paises que no bajen la guardia frente al COVID, alertando hace un mes de 2 nuevos linajes de la variante ómicron: la variante BA.4 y la variante BA.5, ambas detectadas por primera vez en Sudáfrica (en enero y febrero de 2022) pero que ya se han extendido a Dinamarca, Escocia e Inglaterra (la BA.4) y a China, Francia, Portugal y España (la BA.5). De momento, hay pocos datos sobre estos dos nuevos linajes de la variante ómicron, los BA.4 y BA.5, pero sí parece que es un 10% más contagiosa que las variantes anteriores, aunque no parece más peligrosa y se cree que las vacunas actuales nos inmunizan de ellas. En España, se han detectado varios casos en Asturias, que quizás expliquen su mayor incidencia, aunque la variante con mayor penetración (98%) sigue siendo el linaje BA.2 de ómicron (la llamada “variante sigilosa”), seguido del linaje XE (una combinación de los linajes BA.1 y BA2), con algo menos del 2% de casos y la antigua variante Delta-India (0,2%), según el último informe de Sanidad.

Ante el aumento de contagios en mayores y la mayor velocidad de contagio de las nuevas variantes, hay expertos que defienden una 4ª dosis de vacunas para los más mayores. Reino Unido la ofrece desde el 21 de marzo a los mayores de 75 años y a los inmunodeprimidos, mientras se estudia qué hacer en Europa. De momento, la Comisión de Salud Pública del jueves pasado no tomó una decisión, al proponer la Ponencia de vacunas retrasar esta 4ª dosis hasta el otoño, cuando esté disponible y autorizada una vacuna combinada contra la COVID y la gripe. Pero las autonomías con más mayores y más incidencia, como Asturias, Galicia, Andalucía o Murcia, no quieren esperar al otoño, porque ven que tienen un grave problema ahora, entre la población mayor y en las residencias de ancianos (donde han subido los contagios y muertes). Un ejemplo es Asturias, donde 8 de cada 10 hospitalizados con COVID tienen más de 80 años.

Mientras se retrasa una 4ª dosis a los más mayores, tenemos por delante un verano, con enorme movilidad y contactos masivos,  en que esta 7ª ola “silenciosa” puede enquistarse, con cifras mantenidas de contagios y muertes (aunque ya casi no se informa de ellas). Y lo que es seguro es que, en otoño, los contagios se agravarán. Eso si antes no aparece otra variante peligrosa (el COVID busca sobrevivir). Por todo ello, urge un Plan para completar las vacunaciones, sobre todo entre los mayores de 60 años. Y en paralelo, reforzar la sanidad pública para el próximo otoño.

La clave sigue siendo reforzar la atención primaria, que ha salido del colapso de 2 años de COVID con menos efectivos (médicos y enfermeras), al no haberse confirmado muchos contratos. Y la prueba es el retraso en las consultas en los Centros de Salud: yo pedí el viernes 6 una consulta con mi médico de familia y me la dieron para este viernes (7 días). Y la media de espera en toda España está en 9 días, según el Barómetro Sanitario. Y sigue siendo difícil que nos atiendan por teléfono, mientras se mantienen cerrados consultorios y urgencias. Y siguiendo la cadena, hay 1,86 millones de peticiones de consultas pendientes, con una demora media de 89 días para ir al especialista. Y para operarse, hay 706.740 personas en lista de espera, el peor dato de la serie histórica (desde 2003), con una media de espera de 123 días (y uno de cada cinco pacientes con esperas de más de 6 meses), según Sanidad.

La pandemia sigue ahí, aunque “escondida” y ni Sanidad ni las autonomías refuerzan la atención sanitaria, falta de medios ya antes del COVID y colapsada ahora. A finales de abril, 115 organizaciones médicas y ciudadanas enviaron esta carta al Defensor del Pueblo, alertando sobre la situación crítica de la sanidad pública y pidiendo más presupuesto para la atención primaria (+10%, para que alcance en unos años el 25% del gasto sanitario) y más personal (+8.000 médicos y +15.000 enfermeras). Una petición que contrasta con lo que hacen muchas autonomías, que apenas han subido el gasto sanitario para 2022 (+4,5%, aunque cae en 4 autonomías). Es hora de reforzar de verdad la sanidad pública, máxime si la pandemia repunta y no se ha acabado.

lunes, 27 de abril de 2020

Coronavirus: desescalada casi a ciegas


El Gobierno recibe múltiples presiones empresariales, políticas y sociales para levantar el confinamiento. De hecho, ayer domingo algunas calles estaban llenas (ver fotos) con la "excusa" de los niños. Y cada autonomía quiere decidir cuándo y cómo "desescalar". Pero todavía hay demasiados contagios y muertos y falta información sobre el alcance real de la pandemia: no sabemos cuántos españoles han estado o están contagiados. La OMS insiste que hay que hacer más test, pero faltan. Y hasta hoy no empieza  el estudio de seroprevalencia a 36.000 familias, que debería darnos un primer mapa de contagios, en 2 semanas. Pero esta información necesita tiempo y el Gobierno no lo tiene: el 5 de mayo debe decidir si levanta parcialmente el confinamiento (medio a ciegas) o lo mantiene hasta el 23 de mayo, presionado por una familias hartas y una recesión que se agrava cada semana. Y con una oposición muy radicalizada y unas autonomías que actúan a su aire. O pacta una lucha unida contra el coronavirus o tardaremos más en vencerle. La prioridad es la vida, no la bolsa. Sigamos en casa. No lo estropeemos ahora.

A partir de un fragmento de La gallina ciega de Goya enrique ortega

Se cumplen hoy 117 días de la detección del coronavirus, una pandemia que ha contagiado ya a 2.971.831 personas en 185 paises, causando 206.553 muertos, según la Universidad Jhons Hopkins. El epicentro de la pandemia sigue siendo Europa, con la mitad de los contagiados mundiales, aunque el país líder en coronavirus es Estados Unidos, con 965.910 contagiados, seguido de lejos por España (226.629 contagiados), Italia (197.625), Francia (162.220), Alemania (157.770), Reino Unido (154.037), Irán (90.481), China (83.909), Brasil (59.479), Bélgica (46.134) y Canadá (45.606). En muertos, el país líder es también EEUU (55.417), seguido de Italia (26.384), España (23.190), Francia (22.614) y Reino Unido (20319), seguidos muy de lejos por Bélgica (6.917 muertos) o Alemania (5.500 muertos). España es el 2º país con más muertos por millón de habitantes (493), tras Bélgica (604), pero el índice de letalidad (muertos/contagiados) es 11,2, menor que el de Francia (18,2), Bélgica (15,3), Reino Unido (13,7), Italia (13,5), Suecia (12,1) y Holanda (11,9), según los datos de Sanidad.


Tras 6 semanas de confinamiento, la curva de contagios crece a un ritmo bajo, en torno al +2% diario (+0,8% ayer), muy inferior al de las semanas anteriores (del +3% la anterior al +7% hace dos semanas, +15% hace tres y el +22% que crecían los contagios al inicio del  estado de alarma), aunque los contagios no terminan de bajar porque ahora se hacen más test y aparecen nuevos contagiados. Y crecen también menos los enfermos hospitalizados, los que ingresan en las UCIs, y los muertos : menos de 400 diarios la última semana y 288 ayer domingo), aunque las estadísticas autonómicas no siempre son homogéneas. Además, este viernes, Sanidad cambió las estadísticas y ahora sólo cuenta como contagiados a los que se ha hecho el test PCR, no los test rápidos de anticuerpos, con lo que la cifra oficial bajó ayer a 207.634 (aunque la Universidad Jhons Hopkins estima 226.629 contagiados en España). 


El alcance de la pandemia sigue muy desigual por autonomías. Se mantienen 6 regiones con un nivel de contagios superior a la media española (88,5 contagios por 100.000 habitantes en las últimas 2 semanas): Madrid (188,18), la Rioja (183,71), Castilla y León (171,03, aunque Soria sube a 1.786 contagios por 100.000 habitantes y Segovia a 1.777), Cataluña (166,56), Navarra (113,57) y Castilla la Mancha (94,01). Y siguen en  mínimos de contagios Murcia (1,67 por 100.000 habitantes), Ceuta (8,26), Canarias (11,56) , Melilla (13,87), Extremadura (14,61), Andalucía (21,01), Comunidad Valenciana (23,36) y Baleares (27,84). Los hospitalizados por COVID 19 suben en toda España, especialmente en Cataluña (de 22.235 a 25.665), pero bajan en Madrid (de 8.291 a 5.892). Y también suben los ingresos en UCIs, sobre todo en Cataluña (de 2.395 a 2.583), bajando en Madrid (de 1.123 a 873). Las autonomías con más letalidad (muertos/contagiados) que la media (11,2) son Extremadura (15,42), Castilla la Mancha (14,92), Aragón (14,36), Madrid (13,39) y Comunidad Valenciana (11,67), siendo muy baja en Melilla (1,81), Ceuta (4), Galicia (4,29), Canarias (6), Murcia (8,61) o Cantabria (8,78), según Sanidad.


Un dato que sigue preocupando son los muertos en las residencias de ancianos, un drama europeo: de los 110.000 muertos por coronavirus en Europa, más de la mitad se han producido en residencias de ancianos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En España, el porcentaje sube al 69%, porque se estima que 15.323 ancianos que vivían en residencias han muerto por coronavirus o síntomas compatibles con el COVID-19, la mayoría en Madrid, Cataluña, Castilla y León y Castilla la Mancha. Y aunque las 5.457 residencias existentes están ahora más controladas, sigue faltando un Plan de choque sanitario, para detectar exactamente los contagiados y rastrear sus contactos, así como para que tengan una atención sanitaria más eficiente y profesional (las residencias no tienen medios ni personal). Pero las autonomías eluden el problema y Sanidad no acaba de imponer soluciones.


Podríamos decir que hemos pasado la batalla más dura en el combate contra el coronavirus, pero la guerra sigue y va a ser larga, hasta que haya una vacuna, no antes de 1 año. Ahora, la prioridad la ha marcado la OMS: “test, test y más test. Urge conocer el alcance real de la enfermedad, porque los 226.000 contagios detectados son sólo la punta del iceberg. Y para conocer “lo que hay debajo” hay que hacer test masivos. Existen 3 tipos de test (verlos aquí en detalle): dos tipos de test buscan detectar el virus (los test rápidos de antígenos y los PCR) y los test rápidos serológicos detectan anticuerpos, es decir que la persona ha pasado la enfermedad (aunque no lo haya sabido o no la tenga ahora). En un principio, Sanidad compró 640.000 test rápidos de antígenos a China, a través de un intermediario catalán (Interpharma), pero sufrió dos “engaños: a finales de marzo devolvió los primeros 58.000, porque sólo detectaban un 30% de contagios. La empresa prometió cambiarlos por otros, que necesitaban unas máquinas para testar los resultados (que ahora regalaban). Pero se comprobó que tampoco funcionaban bien, rechazándose el pedido y exigiendo la devolución del dinero.


Tras el doble fiasco, Sanidad  ha decidido abandonar los test rápidos de antígenos y centrarse sólo en los test PCR (detectan virus activo) y los test serológicos (detectan anticuerpos), de los que ha comprado 5.030.000 test, a un precio de 7,7 euros cada uno, según la referencia del Consejo de Ministros del martes. A primeros de abril ya repartió el primer millón, el 11 de abril otro millón (195.000 a Madrid y 171.400 a Cataluña, lo que fue interpretado por los independentistas como un recuerdo de la “victoria española de 1.714…) y en los próximos días se repartirán los 3 millones restantes, a hospitales, residencias de ancianos y autonomías. Estos test son sencillos (una gota de sangre y la respuesta en 10 minutos, como en una especie de test de embarazo), pero sólo informan de que el analizado tiene anticuerpos de coronavirus: los primeros, la inmoglobulina M (IgM), aparecen a partir del 7º día de contagio y durante 3 o 4 semanas, y la inmoglobulina G (IgG) aparecen después y duran toda la vida. Con ello puede saberse la fecha aproximada de contagio. 


Los test PCR  son más precisos, porque indican la existencia del virus en ese momento (los anticuerpos del test serológico sólo se detectan a partir del 7º día), pero son más caros y complejos: exigen un palito para extraer la muestra de la nariz o boca (faltan palitos en el mercado), un test de extracción del ARN del virus (necesita un “reactivo” para leerlo que no se produce en España y que hay que importar ,con dificultad, de EEUU, Alemania o China), un test de identificación (que sí se fabrica aquí) y un laboratorio homologado de un gran hospital o una Universidad (sólo hay 13 de momento certificados), que necesita 4 horas para estudiar la muestra recibida, lo que es un “cuello de botella” (como los kits) para hacer test PCR.


Mientras hospitales y autonomías hacen cada semana más test (una media de 40.000 PCR diarios y cientos de miles de test serológicos), Sanidad inicia hoy lunes un Estudio de seroprevalencia a 36.000 familias, preparado por el Instituto de Salud Carlos III y el INE. Es una muestra por provincias (600 familias en Ceuta y 6.000 en Madrid), que alcanzará a más de 90.000 personas (todos los miembros de las familias seleccionadas), de todas las edades. Se les llamará por teléfono para que vayan a su Centro de salud (o irán a su casa si no pueden desplazarse) para hacerles dos pruebas: un test serológico rápido (para ver si tienen anticuerpos que revelen que han pasado la enfermedad) y un análisis de sangre para cuantificar esos anticuerpos (prueba ELISA). Estas dos pruebas se repetirán 3 veces (a las 3 semanas), con lo que el Estudio durará 8 semanas, aunque los expertos creen que se tendrá un primer mapa provisional de la pandemia a los 10/12 días de iniciado (para el 9 de mayo).


Tan importante como hacer test y este Estudio es hacer un seguimiento y rastreo de los contagios detectados: saber con qué personas ha estado en contacto y hacerles también test y seguimiento. Los expertos reiteran que España necesita miles de “rastreadores” del virus para evitar que resurja. Es una labor “medio policíaca”, de investigación de contactos, que resulta “clave” para poder desescalar el confinamiento, según han reiterado la OMS y el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC). Esta tarea exige mucho personal y tiempo, porque los expertos estiman que cada contagiado precisa una entrevista personal y una investigación de contactos que lleva horas. En Wuhan (China) se destinaron 9.000 sanitarios sólo para "investigar". España necesitaría 14.000 investigadores, según estima el Instituto Johns Hopkins. Y el problema es que las autonomías y los Centros de Salud ya están superados con la pandemia y el estudio serológico. Habría que contratar personal específico de apoyo, quizás estudiantes de medicina o enfermería, “sabuesos” de los contagios. Y en paralelo, ultimar una aplicación para los móviles que detecte y avise de los contactos que han tenido y tienen los contagiados detectados.


Todo esto, test, Estudio de seroprevalencia, la investigación de los contactos de los contagiados y sus movimientos, son medidas claves para conocer el alcance de la pandemia y controlarla. El problema es que el proceso va muy retrasado, por las urgencias de frenar el primer impacto del coronavirus. Y, en consecuencia, los expertos y el Gobierno no saben de verdad el alcance de la pandemia ni su reparto por zonas, familias y edades. Y así, casi a ciegas, es difícil decidir cuándo y cómo levantar el confinamiento, iniciar ladesescalada”.


Los expertos sanitarios señalan que hay 4 criterios que se deberían cuantificar para abrir la mano e iniciar una desescalada, que debería ser gradual y por zonas. Dos criterios son sobre el alcance de la pandemia: que la zona tenga (Ojo: en las últimas dos semanas), un número reproductivo (contagiados por cada contagio) inferior a 1 (ayer había 14 autonomías por debajo de 1) y que los nuevos contagios sean menos de 2 por 100.000 habitantes (ayer, en Cataluña aumentaron 7,27 por 100.000 y en Madrid 4,6, mientras en Murcia subían 0,40 y en Canarias 0,58). Y los otros dos criterios, sobre la situación de la sanidad autonómica: que menos del 30% de todos los hospitalizados lo sean por coronavirus y ocupen menos del 50% de las camas de UCI. Con estos criterios, las autonomías que podrían iniciar la desescalada serían Canarias, Melilla, Murcia, Andalucía, Ceuta y Baleares. Y quedarían para más adelante el resto, sobre todo Madrid, Cataluña y las dos Castillas, las últimas en salir. Pero ojo: Sanidad exige además a las autonomías, para iniciar la desescalada, que hagan test PCR a todos los casos con síntomas.


Aún con estos criterios “objetivados”, hay un alto riesgo en la desescalada, por la falta de datos sobre el alcance real de la pandemia hasta el 9 de mayo. Lo más razonable sería prorrogar el confinamiento 2 semanas más, hasta el 23 de mayo. Pero las presiones sobre el Gobierno para que inicie ya la desescalada van a ser brutales. Por un lado, de las autonomías menos afectadas por la pandemia, donde existe un riesgo de repunte. Por otro, de la oposición del PP (y del PNV y ERC), que podrían oponerse a la próxima prórroga del estado de alarma (que debe solicitarse en el Congreso la próxima semana) si no consiguen a cambio la desescalada en algunas de sus autonomías. Presiones de las familias, que inician hoy la 8ª semana de confinamiento. Y presiones, sobre todo, de muchas empresas y sectores, sobre todo el turismo, la hostelería y los comercios, asfixiados por el confinamiento.


Es un argumento de peso, porque cada semana que se retrase el desconfinamiento supone agravar más la recesión. El propio Banco de España acaba de señalar que si el confinamiento dura 12 semanas en vez de las 8 actuales, la recesión será este año del -13,6% en vez del -8,7%. Y el desempleo crecerá en 1,5 millones este año, pero mucho más si se retrasa la vuelta a la normalidad. Otra vez más, el coronavirus vuelve a plantearnos el viejo dilema: la bolsa o la vida. Es el debate que hay detrás de prorrogar o no el confinamiento. Salvar vidas debe ser lo primero. Y existe el riesgo de que si abren la mano antes de tiempo, acabemos dando marcha atrás y haya más muertos. Sobre todo si no esperamos a tener más datos, hacia el 9 de mayo, para decidirlo.


Con todo, lo más preocupante es la falta de consenso y la desunión en esta batalla contra el coronavirus. Las autonomías siguen yendo a su aire, desde las estadísticas a las medidas, sin colaborar lealmente con el Ministerio de Sanidad. Un ejemplo: Galicia inició el viernes un estudio de seroprevalencia en la región, utilizando los test serológicos que le ha enviado Sanidad para hacer un estudio aparte a 100.000 gallegos. Y hay otras regiones que quieren hacer lo mismo, mientras retrasan el estudio español unificado, que es el que urge. Y siguen sin aportar datos de la pandemia en las residencias de ancianos. Y la oposición, sobre todo el PP, es cada día más agresiva en sus críticas, utilizando claramente la pandemia para una operación de acoso y derribo al Gobierno, tratando de convertir la Comisión parlamentaria para la reconstrucción en una Comisión de investigación de la gestión gubernamental. No hay consenso en la lucha sanitaria contra el coronavirus, así que menos acuerdo habrá para la futura reconstrucción económica y social del país, para la que Europa retrasa otra vez sus ayudas. Y mientras, empresas y sindicatos apenas alzan su voz (salvo para quejarse y pedir ayudas) ni  preparan un pacto social que facilitaría la futura reconstrucción del tejido económico.


Mientras, las familias aguantamos en casa, con bastante paciencia y responsabilidad (ojo a los abusos al sacar a los niños, según revelan estas fotos, que nos pueden costar muy caros...), viendo cómo el Gobierno afronta con improvisación y desorden esta catástrofe, cómo la oposición intenta desgastarle utilizando hasta los muertos, cómo las empresas buscan salvarse a cualquier precio y cómo millones de afectados intentan sobrevivir sin ingresos, triplicando sus peticiones a Cáritas. Por favor, trabajen juntos, avancen con los test y los estudios, pongan todo el dinero y los medios que hagan falta para ayudar a desempleados, empresas y familias. Y, sobre todo, dígannos toda la verdad: aguantaremos mejor. Mientras, sigamos en casa. No perdamos lo ganado.

lunes, 20 de abril de 2020

Coronavirus: más test o más confinamiento


El Gobierno ha decidido ampliar el confinamiento hasta el 9 de mayo (serán 8 semanas). Pero lo hace bastante a ciegas. Los datos de las autonomías son heterogéneos e incompletos. Y no saben cuántos españoles hay contagiados en sus casas, que podrían relanzar contagios y muertes si salen. Habría que hacer millones de test PCR (se han hecho 930.000), pero faltan  kits de extracción y laboratorios. Es ahora el “cuello de botella” sanitario, como antes los respiradores y UCIs. Y se retrasa el estudio epidemiológico a 30.000 familias, que nos dirá el alcance del virus. Estamos a ciegas y es un riesgo enorme suavizar el confinamiento, aunque haya provocado una recesión sin precedentes, con 6 millones de españoles temporalmente sin trabajo. Pero la prioridad es la vida, no la bolsa. Lo que tienen que pactar, antes que la reconstrucción, es dedicar más medios y estar más unidos (las autonomías van por libre) frente a la emergencia sanitaria, multiplicar test y estudios para saber cuál es el alcance real del coronavirus. Mientras, aguantemos en casa.

enrique ortega

Al cumplirse hoy 110 días de ser detectado, el coronavirus ha contagiado ya a 2.404.325 personas en 185 paises, causando 165.257 muertos, según la Universidad Jhons Hopkins. El centro de la pandemia sigue en Estados Unidos (759.696 contagiados), aunque la mitad de los contagiados están en Europa, destacando España (195.944 contagiados) e Italia (175.925), pero con un fuerte ascenso en Francia (152.978), Alemania (144.348 contagiados) y Reino Unido (121.168). En muertos por coronavirus, también está en cabeza EEUU (40.611 muertos), seguido de Italia (23.660), España (20.453), Francia (19.718) y Reino Unido (16.060), quedando muy lejos Alemania (4.547 muertos). España sigue siendo el país con más muertos por millón de habitantes (435), pero tiene una tasa de letalidad (muertos/contagiados) de 10,4, inferior a Francia (17,3), Bélgica (14,7), Reino Unido (13,5), Italia (13,2) y hasta Holanda (11,4), según los datos de Sanidad publicados ayer domingo.


Tras 5 semanas de confinamiento, la curva de contagios en España sigue creciendo a menos ritmo: los nuevos contagios aumentaron la semana pasada por debajo del +3%  (+2,20% ayer domingo) frente al +7% hace dos semanas, el +15% hace tres y el +20% al inicio del estado de alarma. Los ingresos en hospitales crecen menos, el +1,7%, cuando hace dos semanas crecían el +7% y hace un mes el +34%. Lo mismo los ingresos en UCIs: crecieron un +1,5% la semana pasada frente al 6% hace dos semanas y al +40% al inicio del estado de alarma. Y los muertos crecieron un +3% la semana pasada, frente al +9% hace dos semanas y el +38% de hace un mes, aunque todavía sean “demasiados”: 410 nuevos ayer (ojo: fin de semana) frente a 950 el 1 de abril.


El alcance de la pandemia sigue siendo muy desigual por autonomías, aunque hay un problema previo que dificulta comparar: las estadísticas no son homogéneas, no se miden igual los contagios y las muertes, por lo que Sanidad publicó el viernes una Orden tratando de clarificar el alcance real de la pandemia. Con todo, sigue habiendo 7 autonomías con más contagios que la media (138,6 por 100.000 habitantes): La Rioja (351), Castilla la Mancha (324), Madrid (259), Castilla y León (286, aunque Segovia tiene 1.521 contagios por 100.000 habitantes  y Soria 1.405), Navarra (236), Cataluña (184) y País Vasco (178). Y los hospitalizados han bajado la última semana en Madrid (de 11.424 a 8.291) pero subían en el resto de España. Y también los pacientes en UCIs (de 1.332 a 1123 en Madrid), que han subido en Castilla la Mancha (de 316 a 518), la Comunidad Valenciana (de 567 a 643) y Andalucía (de 619 a 687). Al final, las autonomías con más letalidad (muertos/contagiados) son Aragón (18,81), Madrid (13,18), Extremadura (12,24), Castilla la Mancha (11,80), Comunidad Valenciana (10,71) y Cataluña (9,68), según los datos de Sanidad de ayer.


Un dato que sigue preocupando son las residencias de ancianos, donde se han producido 11.600 muertes (4.953 en Madrid), la mayoría por coronavirus, aunque se desconoce el alcance real de los contagios y muertes (un mes después del inicio del estado de alarma). Y todo indica que las autonomías siguen luchando “por su cuenta” contra el coronavirus, sin traspasarse enfermos ni equipos y algunas (Cataluña, Andalucía, País Vasco) sin colaborar demasiado con Sanidad, ni en los datos y estrategias ni en las compras de material.


Ahora, la clave en la emergencia sanitaria es reducir el ritmo de contagios (aunque coyunturalmente, podrían subir si se hacen más test, según ha advertido el ministro Illa) y los ingresos en hospitales y Ucis. Para lograrlo, hay que seguir manteniendo el número reproductivo básico por debajo de 1: que haya menos de un contagiado secundario por cada contagiado primario. Al inicio de la pandemia en España (principios de marzo), cada enfermo contagiaba a 4. El 14 de marzo, al inicio del estado de alarma, bajó a 3. Y a principios de abril, bajó de 1. Ayer repuntó hasta 0,95, aunque había 5 autonomías con más de 1: Baleares (1,19), Cantabria (1,15), Ceuta (1,17), Madrid (1,1) y Asturias (1,03), según Sanidad. ¿Cómo se ha reducido el número de contagios? Básicamente, con el confinamiento (evitando los contactos entre personas) y las medidas de protección (lavado de manos, limpieza y equipos de protección). Pero hay que avanzar más, con otras dos medidas claves, que se han aplicado con éxito en Corea, Austria y Alemania: detectar los contagios ocultos (con test masivos) y rastrear sus contactos (con investigadores y programas de móviles, APPs que detecten otros infectados) para aislarlos también.


Hasta ahora, en España, el confinamiento ha frenado el ritmo de contagios. Pero no podemos estar confinados eternamente. El problema es que no pueden abrir la mano y “desescalar” la cuarentena sin saber el alcance real de la pandemia. Porque los 196.000 contagiados contabilizados son sólo la punta del “iceberg”: no sabemos lo que hay debajo. Podría haber 7 millones de españoles contagiados o más, según el Imperial College. Así que necesitamos hacer test masivos y fiables. Hay 2 tipos de test para detectar enfermedad activa (antígenos). Unos, los test rápidos, más baratos y sencillos, que tienen un problema: detectan los contagiados, pero si dan negativo no son concluyentes y se necesita hacer el otro test, los PCR. Y estos test más precisos, los PCR, tienen 4 componentes: un hisopo (o palito) para coger la muestra, un kit de extracción, otro kit de identificación y un laboratorio que los analice. Y tenemos varios “cuellos de botella. Faltan hasta “palitos”, según reconoció el miércoles el doctor Simón. Hay empresas españolas que fabrican los test de identificación del virus, pero previamente se necesita un kit de extracción del ARN (el coronavirus no tiene ADN), que necesita una materia prima, un reactivo, para “leer” ese ARN. Y esos reactivos son escasos y sólo los produce EEUU (que ya no vende), Alemania (se ha volcado en sus ciudadanos) y China (todos a comprarle). Y por si fuera poco, hay escasez de laboratorios homologados para las pruebas PCR, que exigen varias horas.


El resultado de estos “cuellos de botella”  con los test PCR es que sólo se han hecho 930.230 hasta el jueves, según el ministro de Sanidad. Y 2 millones de test rápidos (que son como una “ruleta rusa”, según los expertos). O sea, menos de 3 millones de españoles testados y 44 millones sin saber si son asintomáticos o contagiados. Y así, con este desconocimiento, el Gobierno tiene que decidir si seguimos confinados o se arriesga, por la presión de las familias encerradas y de la recesión económica, a abrir la mano. Urge volcar todos los medios en hacer test antes de levantar el confinamiento. Buscar producir aquí test de extracción (en Navarra y Euskadi investigan caminos alternativos) y multiplicar los laboratorios (se van a añadir los de las Universidades, 13 de momento que pueden ser hasta 50), con la ayuda de 4 robots que empezaron a trabajar el jueves y que analizan 10.000 PCR diarias. 


Y además, acelerar ese estudio de seroprevalencia a 30.000 familias (63.000 personas), anunciado el 7 de abril y que se ha retrasado por perfilar la muestra y por definir el  personal para hacer los test en las casas : no se quería retirar sanitarios de los hospitales y se pensó  que lo hicieran los militares, pero finalmente lo harán los médicos de familia, a partir del lunes 27 de abril. El estudio, en 2 oleadas, dará una muestra muy fiable (las encuestas electorales son menos de 5.000 y suelen acertar) para saber de una vez el alcance del coronavirus. Y cuando sepamos más, con millones de test y el estudio epidemiológico, no antes de 3 semanas (ojo, el estudio completo de seroprevalencia llevará 2 meses), los expertos y el Gobierno podrán decidir, con datos más  relevantes, si levantar el confinamiento y cómo. Y para entonces, necesitamos tener esa herramienta informática, una APP para móviles, que detecte los posibles contactos de los contagiados, para aislarlos y que no suba de 1 la tasa de contagios secundarios como pasó antes de la cuarentena.


Todo esto es lo prioritario, conocer de verdad el alcance del virus, realizando los test rápidos y los PCR (ambos para detectar la enfermedad activa) y los test serológicos (el tercer tipo de test, que sirve para detectar si se tienen anticuerpos y por lo tanto se ha pasado la enfermedad) , que se quieren también multiplicar para detectar los "inmunizados". Hay que acabar con los “embudos” en los 3 tipos de test, como antes se hizo con los hospitales,las camas de UCI y los respiradores. Y en eso hay que volcar recursos, medios y expertos, involucrando a las empresas españolas. Es la gran prioridad de una emergencia sanitaria que sigue ahí, agazapada, a la que no hemos vencido. Y mientras, sería una irresponsabilidad bajar la guardia y suavizar el confinamiento. A ciegas.


Y hay que hacerlo sabiendo que prolongar el confinamiento agravará la recesión, ya de por sí sobrecogedora. De momento, 4 millones de trabajadores se han acogido a un ERTE y están temporalmente sin trabajo, muchos todavía sin poder cobrar el paro y teniendo que sobrevivir hasta que lo reciban el 10 de mayo. Y 1.016.670 autónomos ya han pedido el cese temporal de actividad (el viernes, 919.000 cobraron la prestación, un mínimo de 661 euros mensuales). Y hay 950.000 trabajadores más que han sido ya despedidos (el 70% tenían empleo temporal), según la estimación del ministro Escrivá. Si sumamos, son 6 millones de personas afectados ya por la emergencia económica del coronavirus. Y que no saben cuántos meses van a estar así. Sin olvidar las empresas y trabajadores que siguen a medio gas (se mantiene un 42% de la actividad empresarial, según Randstad), que temen contagiarse y perder su trabajo o su negocio si el confinamiento dura mucho más.


Sabíamos que la emergencia económica provocada por el coronavirus es muy grave, pero la semana pasada, el FMI ha puesto números a la peor recesión mundial desde 1929: la economía mundial caerá este año un -3,5%, Estados Unidos un -5,9%, Japón -5,2%  y la zona euro un -7,5%, con fuertes caídas del PIB en Alemania (-7%), Francia (-7,5%), Reino Unido (-6,5%) y más en Italia (-9,1%), España (-8%), Portugal (-8%) y Grecia (-10%). Sólo se salvan China (crecerá +1,2%, aunque cayó un -6.8% en el primer trimestre) y la India (+1,2%). Y subirá el paro en todo el mundo, sobre todo en Europa (10,4%), Italia (12,7%) y principalmente en España (20,8% de paro en 2020), donde el FMI vaticina que tendremos 1,5 millones de parados más a fin de año (4,8 millones).


El FMI, propone que los paises “gasten lo que haga falta", como si no hubiera mañana. De momento, lo que han hecho muchos paises es que los Bancos centrales (Reserva Federal, BCE, Banco de Japón o de Inglaterra) garanticen la liquidez, que los bancos y las empresas tengan crédito. Pero en muchos paises, como EEUU y algunos europeos, el gasto en ayudas directas a los afectados (sobre todo a parados y familias temporalmente sin ingresos) es bajo. En este sentido, España es un ejemplo: entre abril y mayo habrá 8,35 millones de españoles que recibirán ayudas públicas (aunque lleguen con retraso), entre afectados por ERTEs (4 millones), autónomos afectados por cese de actividad (serán 1,4 millones), trabajadores despedidos (950.000) y los que ya cobraban el paro (2.002.235 en marzo) y se les mantiene sin contar plazos, según detalló el ministro Escrivá en el Congreso.


El problema de todas estas ayudas es que hay que pagarlas. Y por eso, el FMI señala que la emergencia económica va a disparar el déficit público de todos los paises, sobre todo de los que ya lo tenían alto, como Italia (subirá al -8,3% del PIB) y España (subirá del -2,6 al -9,5% en 2020: +108.000 millones de euros), aunque también en EEUU (subirá al -15,4%), China (-11,2%), Japón (-7,1%), Francia (-9,2%), Alemania (-5,5%), Portugal (-7,1%) o Grecia (-9%). Este mayor “agujero” en las cuentas públicas se producirá porque cae la recaudación (se estima que España ingresará este año 40.000 millones menos de impuestos) y suben los gastos, por las ayudas a empresas, trabajadores y familias (unos 45.000 millones). De ahí sale que el déficit público español acabará 2020 en 85.000 millones de euros más de lo previsto antes de la pandemia.


La siguiente cuestión es cómo financiarlo, como “cubrir este agujero”. Teóricamente, hay dos caminos: endeudarse y subir impuestos. El segundo, con la economía en una grave recesión, será inviable hasta que no se crezca (el FMI piensa que podemos crecer un +4,3% en 2021). Así que este año, sólo queda endeudarse. Por eso, el FMI estima que la deuda de todos los paises se dispare en 2020 (del 113,3 al 131% del PIB en los paises del G-20, del 109 al 131% en EEUU) y muy especialmente la deuda de Italia (del 134,8 al 155,5% del PIB) y de España (del 98,5% del PIB al 113,4%, el mayor porcentaje de deuda desde 1901). Eso significa que todos los paises van a acudir a los mercados a financiarse, con lo que los inversores forzarán una subida de tipos de interés


En el caso de España (y de Italia), el problema no va a ser sólo encontrar quién nos preste (tendremos que emitir unos 100.000 millones este año en vez de los 32.500 previstos), sino que nos costará más pagar la deuda, cuyos intereses ya se llevaron 31.398 millones de euros en 2019, la 2ª partida de gasto más importante del Presupuesto tras las pensiones (153.864 millones). De momento, los "mercados” ya han aprovechado el coronavirus para subir el tipo de la deuda  a 10 años de España (del 0,460% en enero al 0,809 el viernes) y de Italia (del 1,407 en enero al 1,781% el 17 de abril). Y si la pelota de la deuda sigue creciendo, lo normal es que sigan pidiendo más interés por prestarnos y que suba la prima de riesgo (la diferencia entre el tipo de la deuda española y alemana): era del 0,59% el 1 de enero (59,8  puntos básicos) y el viernes 17 de abril era ya del 1,26% (128,4 puntos). Por eso son tan importantes los eurobonos, que niegan Alemania y la Europa del norte: permitirían a España e Italia financiar esta deuda del coronavirus de forma más barata y segura. Porque si los mercados empiezan a seleccionar a quién prestan, sólo nos quedará que el BCE nos ayude comprando deuda, como pasó en 2015, para evitar problemas y “rescates”.


Estas son las consecuencias de la emergencia económica, junto a la recesión y la pérdida de empleos y empresas: nos dejará una factura muy abultada, que habrá que pagar durante décadas. Y eso sin contar con los recursos necesarios para reconstruir el país. Todo esto es lo que tendrían que pactar y acordar el Gobierno, la oposición, los empresarios y sindicatos. Pero antes, o en paralelo, habría que pactar cómo salir de la emergencia sanitaria, a la vista de que cada autonomía va por su cuenta (¿por qué no se mandan enfermos de Segovia, líder en contagiados en España, al hospital de campaña de IFEMA, en Madrid, que se ha empezado a desmantelar por falta de enfermos?) y la mayoría de partidos utilizan la pandemia para criticar y tumbar al Gobierno. Pacten primero cómo salvar vidas, que es la gran prioridad. Y luego, cómo salvar empresas y empleos. Basta de politiqueos.