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miércoles, 23 de septiembre de 2020

Población: menos españoles y más viejos


El coronavirus nos agobia tanto que no vemos otras noticias preocupantes, como la que nos dio este martes Estadística (el INE) y pasó desapercibida: perdemos población, porque nacen menos niños y mueren más viejos. Y para 2070, seremos 33,8 millones de españoles, 6,5 millones menos que hoy. La población residente  crecerá, pero solo gracias a los inmigrantes, porque en 2070 habrá 9,8 millones más de extranjeros viviendo en España. Además, la población española está cada vez más envejecida: si hoy, un 19,6% tiene más de 65 años (9,2 millones), en 2050 serán un 31,4% de la población (15,6 millones de personas), con lo que  habrá menos personas en edad de trabajar, menos a pagar pensiones e impuestos. Un preocupante panorama, más negro que en el resto de Europa, que exige un Pacto demográfico urgente, para apoyar la natalidad y las familias, para frenar esta caída de la población española que es un torpedo al crecimiento y al futuro. Hay que conseguir que nazcan más españoles.

La población mundial lleva siglos creciendo imparable, pero ahora también se frena. Desde la aparición del hombre en la Tierra, hace unos 200.000 años, hubo que esperar hasta el año 1804 para alcanzar los primeros 1.000 millones de personas. Llegar a los 2.000 millones, en 1927, costó más de un siglo( 123 años), pero los 3.000 millones se alcanzaron en la tercera parte de tiempo (33 años), en 1960. Y luego, se dieron los saltos en poco más de una década: 4.000 millones (1974), 5.000 millones (1987), 6.000 millones (1999) y 7.000 millones (2011). Ahora, se espera que la población mundial crezca algo más despacio, según las últimas previsiones de la ONU: 8.000 millones en 2027, 9.198 en 2040, 9.735 millones en 2050, 10.151 millones en 2060 y 10.875 millones en 2100.

Además de crecer menos rápido este siglo, la población mundial va a crecer de una manera muy desigual, cayendo la población en Europa (donde vive el 10% de la población mundial), según la ONU. Eso sí, seguirá creciendo en Asia (donde hoy vive el 61% de los humanos), en Africa (17% de la población), en Norteamérica (5% población) y menos en Latinoamérica (8% población mundial). A mediados de siglo, en 2050, el país más poblado será India (1.639 millones frente a 1.402 millones China) y en 2100 seguirá siéndolo, aunque con menos población (1.447 millones), seguida de China (1.065) y Nigeria (733 millones de habitantes frente a 206 millones hoy). Estados Unidos saltará de los 331 millones actuales a 379 (2050) y 424 millones a finales de siglo. Latinoamérica pasará de 654 millones (2020) a 762 (2050) y 679 millones (2100). Y Europa sufrirá una caída drástica de población: de 747,6 millones hoy a 710,4 en 2050 y 629,5 en 2100. España será uno de los paises con más pérdida de población, según estas previsiones de la ONU: de 46,7 millones este año a 43,6 en 2050 y 33,2 en 2100, casi 13 millones menos de población a finales de siglo.

Y todavía hay otros estudios que ralentizan más el crecimiento de la población mundial este siglo y auguran mayores caídas de población en Europa. Así, un estudio del Instituto IHME de la Universidad de Washington, publicado en Lancet en julio de 2020, prevé que el mayor pico de la población mundial se dé en 2060, con 9.700 millones de personas y que a partir de ahí baje la población mundial, hasta 8.800 millones en 2100 (2.000 millones menos que los 10.875 millones estimados por la ONU), debido al aumento de la educación femenina y a un mayor peso de las medidas de contracepción. Según este estudio, financiado por la Fundación Gates, la población se reducirá a la mitad este siglo en 23 paises, entre ellos Italia, Portugal, Japón, Corea del Sur, Tailandia y España, donde estiman que caerá de los 46 millones actuales a 23 millones en 2100.

En medio de estas previsiones internacionales, Estadística (el INE) publico este martes sus proyecciones de población para España entre 2020 y 2070.Y el dato es demoledor: la población española (nacida en España) caerá de 40,33 millones en 2020 a 37,10 millones en 2050 y a 33,79 millones en 2070. Habrá 6.540.263 españoles menos dentro de 50 años. Lo que supone reducir la población española en 130.805 personas cada año.

La causa de este desplome de población es doble: caen los nacimientos y aumentan las muertes, algo que ya viene pasando en España desde 2016, el primer año en que cayó la población española  (-19.242 habitantes) desde la Guerra Civil. La natalidad cae en España por dos motivos. Uno, porque hay menos mujeres españolas en edad fértil (entre 15 y 49 años), por la crisis de natalidad en los años 80 y principios de los 90.Y el otro, porque las mujeres españolas tienen menos hijos: 1,23 niños por mujer en 2020, la mitad que en 1976 (2,8 niños por mujer) y menos que la media europea (1,55 en 2018), que Italia (1,29), Alemania (1,57), Reino Unido (1,68) o Francia (1,88), según Eurostat. Y entre tanto, la mortalidad ha aumentado más, a partir de 1976 (299.007 defunciones), subiendo a 420.408 defunciones en 2015 y 466.583 muertes que se esperan este año 2020 (50.000 por el COVID). Y en los próximos años se espera que las defunciones sigan aumentando, hasta un 40% (a 612.160 en 2050 y a 648.504 muertes en 2070), según el INE, por el creciente envejecimiento de la población española, que no se compensa con el aumento en paralelo de la esperanza de vida (hasta 86,22 años en 2070 frente a 50 años en 1941 y 73,34 años en 1975).

Esta fuerte caída de la población nacida en España (-6,5 millones los próximos 50 años) se va a compensar con el aumento de la población inmigrante residente en España: aumentará en 9.800.093 personas entre 2020 y 2070, según el INE. Los inmigrantes fueron clave en el crecimiento de población de principios de siglo, pero con la crisis, muchos se fueron a sus paises y el saldo fue negativo a partir de 2010, con pérdidas importantes en 2012 (-142.592 netos) y 2013 (-256.289). Pero los inmigrantes han vuelto y el saldo migratorio crece desde 2016 (+87.422), año tras año hasta 2020 (+109.571). Ahora, el INE estima que la inmigración siga creciendo más cada año, sobre todo entre 2025 y 2050 (con aumentos netos de inmigrantes de +177.000 a +275.000 cada año) y más después (+295.914 en 2070). Eso permitirá que la población inmigrante residente en España pase de 6.995.647 en 2020 (el 14,78% de la población total) a 12.801.714 en 2050 (el 25,64%) y 16.795.740 en 2070 (el 33,19%), según el INE. Así que habrá un inmigrante por cada 2 nacidos en España en 2070, cuando hoy son 1 inmigrante por cada 6 españoles.

Este creciente flujo migratorio “salvará” la población total en España, que gracias a los extranjeros no caerá, sino que aumentará en 3.259.830 residentes entre 2020 y 2070, según el INE: pasaremos de ser 47.329.981 habitantes en 2020 a 49.910.653 en enero de 2050 y 50.589.811 habitantes en enero de 2100. Pero ojo, con inmigrantes y todo, habrá 10 regiones españolas que perderán población entre 2020 y 2035, según el INE: Castilla y León (-10% y -239.064 habitantes), Asturias (-10% y -101.436 habitantes), Extremadura (-8,3% y -88.404 habitantes),Galicia (-6,6% y -178.257 habitantes), Cantabria (-5,3%), Ceuta (-3,9%), Castilla la Mancha (-3,3% y -66.756 habitantes), País Vasco (-1,7%), Aragón (-0,9%) y la Rioja (-0,3%). O sea, que la España vaciada se va a vaciar aún más. Las restantes regiones ganan población, sólo gracias a la inmigración, en especial Baleares (+14,9% y +179.921 habitantes), Madrid (+9,1% y +614.049 habitantes), Canarias (+8,4% y +182.272 habitantes), Murcia (+6,1% y +91.512 habitantes), Cataluña (+5,4% y +414.061 habitantes), Navarra (+4,5%) y la Comunidad Valenciana (+3% y +152.724 habitantes).

Vista la evolución prevista para la población española en el próximo medio siglo, el 2º grave problema, tras la caída de la población española, es su progresivo envejecimiento: si este año 2020 habrá un 19,6% de población (total) mayor de 65 años (9.276.676 habitantes), para 2050, los mayores serán ya casi un tercio de la población: el 31,4%, 15.671.945 personas, según la proyección del INE, que prevé una bajada posterior, hasta el 28,6% de mayores de 65 años en 2070 (14.468.685 personas). En definitiva, si ahora 1 de cada 5 españoles tiene más de 65 años, dentro de 3 décadas, los mayores serán 1 de cada 3 personas. Eso se debe a dos causas: la baja tasa de natalidad (recordemos, 1,23 hijos por mujer, cuando la “tasa de reemplazo”, para que los niños sustituyeran a los mayores, debería ser de 2,1 hijos/mujer) y el aumento de la esperanza de vida, que estará por encima de los 85 años en 2050: pasará de 80,01 a 84,65 los hombres y de 85,44 a 88,88 las mujeres (en 2049). Y subirá a casi 88 años de media en 2069 (85,81 hombres y 90 años las mujeres), según el INE.

Este aumento del envejecimiento situará a España como el país más envejecido del mundo en 2050, según la ONU. Y esto tendrá un impacto muy negativo sobre la economía española, como analiza este informe de CaixaBank. Por un lado, reduce la población en edad de trabajar, que además en España se recorta más por la caída de la natalidad, porque nacen menos niños que trabajen mañana: pasaremos de tener  28,8 millones de personas entre 20 y 64 años en 2020 a 25,9 millones en 2050, según el INE. La consecuencia es muy clara: si hoy hay 3 personas en edad de trabajar por cada mayor de 65 años, en 2050 habrá 1,65 activos por cada jubilado. Otra manera de verlo es comparar los españoles en edad de trabajar (los que han de crear riqueza y pagar impuestos y pensiones) con los españoles niños (menores de 16 años) y jubilados (más de 65 años). Es lo que se llama “la tasa de dependencia”: pasará de 53,4% en 2020 a 81,1% en 2050. A lo claro: si hoy tenemos 54,2 mayores y niños por cada 100 españoles en edad de trabajar, en 2050 serán 81,1. O sea, que si hoy cada inactivo tiene 1,84 activos para sostenerle, en 2050 tendrá 1,23 activos.

Este dato es una bomba de relojería para las pensiones y para el sostenimiento del Estado del Bienestar: cada vez habrá más personas mayores y menos jóvenes para trabajar, pagar impuestos y cotizar para financiar las pensiones de sus padres. Y además, los estudios demuestran que el envejecimiento de la población reduce la productividad de las empresas y los paises. De hecho, este estudio de CaixaBank revela que el envejecimiento en España en la década de 2010 a 2019 (+4,7%) ha provocado que España creciera un 0,6% menos cada año. Y está previsto que el mayor envejecimiento lastre el crecimiento futuro: lo recortará -07% cada año entre 2020 y 2029, -0,6% anual entre 2030 y 2039 y -0,1% anual entre 2040 y 2049, según este estudio de CaixaBank. Es muchísimo y eso se traduce en menos empleo y menos renta, en un nivel de vida peor del que podríamos tener.

Así que perder población y encima que seamos cada vez más viejos es una tremenda hipoteca sobre el futuro. Para muchos expertos, es uno de los tres grandes retos de España este siglo, junto al cambio climático y a la revolución tecnológica que se va a comer parte de los actuales empleos. Por eso, urge tomar medidas en cuanto se pueda, a pesar de los agobios inmediatos del coronavirus, porque actuar sobre la población tarda décadas en dar frutos. Dentro del paquete de reformas a medio plazo, una prioridad debe ser la población: urge un Pacto demográfico para conseguir que nazcan más niños, a la vez que se organizan los flujos de inmigración legal, que necesitamos para cubrir el desplome de población española. Necesitamos cuanto antes un Plan de fomento de la natalidad, asentado en 4 patas. Una, establecer más ayudas a las familias, desde las guarderías y enseñanza a la sanidad, transporte, vivienda, luz,  agua, subsidio de paro o la Dependencia. Dos, establecer una fiscalidad de apoyo a la natalidad, con propuestas como mejorar la pensión de los que tengan más hijos (campaña “Más hijos, más pensión) o contabilizar como tiempo cotizado los años en que las madres cuidan a sus pequeños. Tres, avanzar en las políticas de conciliación laboral en las empresas. Y cuatro, favoreciendo el trabajo de la mujer, que tiene más paro y  peores empleos y sueldos por su potencial maternidad.

Mejorar la natalidad y perder menos población es uno de los retos claves para salvar el futuro. España tiene el doble de paro que Europa y menos riqueza (el 91% de la media UE-28) porque aquí trabaja menos gente y trabajamos con menos eficacia (productividad). Tenemos ya 1,5 millones menos trabajando de los que deberíamos si tuviéramos la tasa de empleo europea. Y encima, dentro de tres décadas, habrá 3 millones menos de españoles en edad de trabajar. O lo recomponemos, o no podremos sostener la sanidad, la educación, las pensiones, la dependencia y los servicios públicos. Por eso es tan fundamental que haya más niños, a la vez que dejamos entrar a más inmigrantes: unos y otros nos salvarán.

lunes, 16 de abril de 2018

El "suicidio demográfico" de España


Hay noticias claves que pasan desapercibidas. La penúltima: España tiene la natalidad más baja de Europa, 1,33 hijos por mujer, la mitad que en 1976 (2,76 hijos). Y lo peor es que la tendencia seguirá y en 2050 nacerán menos de 1.000 niños diarios. Como además somos el país más envejecido de Europa y un tercio largo de españoles tendrán más de 65 años a mediados de siglo, resulta que nos estamos “suicidando” como país: perdemos población y cada vez habrá menos jóvenes para trabajar, mantener la economía y pagar los impuestos y las pensiones. Y nadie hace nada. Porque mientras a muchos políticos se les llena la boca con “ayudar a las familias”, España es el segundo país de Europa que menos gasta en ayudas a las familias. Y la consecuencia es una natalidad por los suelos. Habría que tomar ejemplo de Francia, líder en nacimientos, que lleva medio siglo apoyando la natalidad como política de Estado, gobierne quien gobierne. Pero aquí estamos a otras cosas.

enrique ortega

Cada vez nacen menos niños en España. En 2017 habrá habido menos de 400.000 nacimientos, algo que no sucedía desde el quinquenio 1995-2000 (363.469-397.000 nacimientos) y que no se ha visto después ni antes (ver gráfico histórico de la natalidad), con más de 400.000 nacimientos en los duros años 40 de la post-guerra civil , cerca de 500.000 anuales en los años 50 y entre 600.000 y 700.000 niños nacidos durante los años del llamado “baby boom”, de 1960 a 1976. A falta de los datos del INE de todo el año, en la primera mitad de 2017 nacieron 187.703 niños en España, una media de 1.025 diarios, casi  la mitad de los nacidos en 1964, el año récord (697.697 nacimientos, 1.911 diarios). Y menos de la mitad de los 2.200 niños que nacen cada día en Francia (con 65,20 millones de habitantes).

Los nacimientos se han desplomado en España, sobre todo con la crisis (518.503 nacimientos en 2008), por una combinación de dos causas. La primera, que hay menos mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años), por la caída de la natalidad en los años 80 y 90: si en 2009 había 11,61 millones de mujeres que podían ser madres, en 2016 había un millón menos (10,61 millones). La segunda razón es que las mujeres españolas esperan cada vez más para ser madres, ocupadas en estudiar o hacerse una carrera profesional: si en 1976, las mujeres eran madres a los 28,5 años de media, en 1996 lo eran ya a los 30,2 años y en 2016 lo eran a los 32 años de media. Y claro, cuanto más tarde, más riesgo de que no tengan hijos.  Un dato llamativo: 1 de cada 4 españolas nacidas en 1975 no van a tener hijos nunca, según un estudio del Centre D’Estudis Demografics.


Al final, el resultado es la caída drástica de la tasa de natalidad en España: 1,33 niños por mujer en 2016, según el INE, una tasa que cae desde 2008 (1,44 niños por mujer) y desde principios del siglo (1,21 en 2000), tras haberse superado los 2 niños por mujer en 1.981 (2,03), 2,76 niños/mujer en 1.975  y haberse llegado a un récord de 2,90 niños por mujer en 1970 (y los 3,15 niños por mujer en 1900).

Con estos datos, España se coloca como el país con la tasa de natalidad más baja de Europa (2016), según los datos que acaba de publicar Eurostat (13 marzo): 1,33 niños por mujer, frente a 1,60 niños por mujer de media en la UE-28. Nos colocamos así en el pelotón de cola de la natalidad europea, junto a los países del sur, Italia (1,34 niños/mujer), Portugal (1,36), Chipre (1,39), Malta (1,37), Grecia (1,38) y Polonia (1,39). El ranking de natalidad europeo lo encabeza Francia (1,92 niños/mujer), Suecia (1,85), Irlanda (1,81), Reino Unido y Dinamarca (1,79). Y somos también el país donde las mujeres son madres más tarde (32 años, tras los 31 años de Italia) y el país donde nacen menos terceros hijos (sólo el 8,7% de los nacidos en 2016, frente al 12,2% en la UE) y menos cuartos (el 2,8% de los nacidos en 2016, mientras en Europa eran el 5,9% de los nacidos).

Si estos datos son preocupantes, lo es más que la natalidad en España va a seguir cayendo en el futuro, según las proyecciones de población hechas por el INE hasta 2065. La principal causa es que se agrava la caída del número de mujeres en edad fértil (15-49 años): habrá 1,8 millones menos en 2031 y 3,5 millones menos (-32,7%) en 2065. Y también subirá la edad a la que las mujeres españolas tienen hijos: de los 31,9 años actuales (2016) se mantendrá en 31,40 para 3031 y subirá a 33 años para 2065. El resultado es que la tasa de natalidad se mantendrá casi igual: 1,36 niños por mujer en 2031 y 1,38 niños en 2065, según el INE. Pero como habrá menos mujeres fértiles, los nacimientos caerán bruscamente: de menos de 400.000 nacimientos en 2017 a 366.402 nacimientos en 2020, 353.595 en 2030, 322.799 en 2050 y 294.003 nacimientos en 2065, menos de la mitad que un siglo antes.

Esto ya sería preocupante de por sí, pero se agrava porque España tiene otro récord demográfico: es el país con menos niños pero también el país con más viejos. España tenía en 2015 un 17,8% de población mayor de 65 años, la tasa de mayores más alta de Europa (9,8% de población mayor de 65 años) y la segunda más alta del mundo tras Corea del Sur (22,5% de mayores 65 años). Y si esto es ya un problema, lo será aún más en el futuro, porque España es uno de los países con mayor esperanza de vida (83,4 años en 2017, 3 años más que la media OCDE), que además crecerá año tras año (llegará a 88 años en 2065). Con ello, España será un país aún más envejecido en 2050: un 36,3% de españoles tendrán más de 65 años a mediados de siglo, frente al 28% de media en la OCDE (34 países desarrollados), el 30,7% en Alemania, el 26,7% en Francia o el 25,4% en Reino Unido, según la OCDE.

No hace falta ser economista para intuir que con este problema demográfico tenemos un grave problema económico: si hoy ya nos faltan jóvenes para trabajar, pagar impuestos y cotizar para pagar las pensiones, en 2050, con muchos menos niños y el doble de viejos (las pensiones pasarán de 9 a 15 millones), el problema será mucho más grave. Porque si en 2013 había 2 activos por 1 inactivo, en 2050 habrá un activo por cada inactivo: la mitad de la población trabajará, pagará impuestos y cotizará para sostener a la otra mitad, según acaba de advertir el FMI, que alerta de que la tasa de actividad de España caerá al 50% en 2050 si no se toman medidas de choque para que nazca y trabaje más gente en España y vengan 5 millones de inmigrantes.

Bueno, aquí estamos, en un país que lleva varias décadas de “suicidio demográfico, viendo caer sus nacimientos y envejecer su población,  y que va a perder 5,4 millones de habitantes para 2066 (seremos 41,068 millones), según las proyecciones del INE. Todos los políticos se llenan la boca de promesas en favor de la familia, las últimas con los Presupuestos 2018, que incluyen ayudas fiscales a las guarderías y la quinta semana de permiso de paternidad. Pero la realidad es que España está a la cola de Europa en ayudas públicas a la familia: somos el 2º país que menos gasta, un 0,7% del PIB (unos 7.800 millones), sólo por detrás de Grecia (0,6% del PIB) y menos de la mitad de gasto que la media europea (1,7% del PIB la UE-28), según Eurostat (2016). Y por supuesto, gastamos mucho menos en familia y natalidad que Dinamarca (4,5% del PIB), Finlandia (3,2%), Chipre (3,1%), Polonia (2,5%), Francia (2,4%), Alemania (1,7%), Italia (1,5%) y Reino Unido (1,4% del PIB).

Así que no nos extrañe: décadas sin ayudar a la familia y poco apoyo a las mujeres para que sean madres y trabajen a la vez nos ha dejado este “desastre demográfico”, que es una de las mayores hipotecas de nuestro futuro, junto a la baja educación y la poca tecnología. Urge tomar conciencia del problema y conseguir un Pacto por la natalidad, para tratar de revertir la situación en unas décadas. Ahí está el ejemplo de Francia, que ha tardado más de medio siglo en revertir el grave problema demográfico que heredó tras las II Guerra Mundial. Pero lo ha conseguido y es el país líder en natalidad, gracias a que es “una cuestión de Estado”, independiente del partido que Gobierne en cada legislatura.

Las medidas a tomar para impedir el “suicidio demográfico”  son variadas y nos las han mostrado otros países, en especial Francia. La primera, crear un Ministerio de la Familia, como existe en Francia, Alemania, Austria, Bélgica, Luxemburgo o Rumanía, mientras en España es competencia de una subdirección general dentro de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad. A partir de esta apuesta política, hay que empezar por subir las ayudas por hijo, que en España son más bajas que en la mayoría de Europa: 24,25 euros mes por cada uno de los cuatro primeros, frente a 133/357/542 euros en Francia, 184/184/190/215 en Alemania, 107/71/71/71 en Reino Unido o 22/34/50/65 euros en Italia. Tanto el Instituto de Política Familiar como Save the Children proponen pagar 100 euros mensuales por hijo y 150 euros para familias monoparentales y pobres.


Otra medida sería mejorar la oferta de guarderías subvencionadas (escasas y caras) y rebajar el IVA de los pañales y productos infantiles que tienen el 21% (se baja el IVA al cine y no a los pañales, que deberían pagar un IVA del 4%). Además, habría que aumentar los permisos de maternidad y sobre todo de paternidad, mejorar las ayudas al alquiler para las familias con hijos, mejorar las becas y fomentar unos horarios laborales que faciliten la natalidad. Y un trato fiscal más favorable a las familias con hijos.

Un elemento clave para fomentar la natalidad es facilitar el trabajo de las mujeres que son madres, para que tengan hijos antes y tengan más que esos 1,33 de media. Este objetivo exige profundos cambios en las empresas y en los convenios, así como en la mentalidad de los hombres, que deben aumentar su ayuda (escasa) en el cuidado de los niños. En Francia, se rebajan las cotizaciones a las madres trabajadoras y además el fomento de la natalidad está presente en todas las políticas públicas, desde los descuentos en servicios públicos a las ayudas al alquiler para parejas jóvenes con hijos. Y claro, nacen más niños.

Tenemos un grave problema de población y en vez de pensar en resolverlo con ayudas eficaces, dejamos que se agrave. Y en unas décadas, estaremos ante un auténtico “suicidio demográfico”: no tendremos niños y jóvenes para sostener la economía ni las pensiones. Y sólo quedarán los recortes y dejar entrar a 5 millones de inmigrantes (como augura el FMI), para compensar la caída de población. Todavía estamos a tiempo de tomar medidas, que son eficaces en varias décadas, como ha demostrado Francia. Pero hay que tomar conciencia de la gravedad del problema y poner medios suficientes. Y volcarse en ello todos, al margen de la política, porque la natalidad debería ser un problema de Estado. Pero me temo que estamos en otras cosas. Sigan con Cataluña y el máster de Cifuentes. No se preocupen por el futuro hasta que se nos caiga encima.

lunes, 12 de enero de 2015

Más muertes que nacimientos: menos españoles


Este año 2015, habrá más muertes que nacimientos en España, algo que no pasaba desde la Guerra Civil. Y lo mismo sucederá en los próximos 50 años, según el INE. Con ello, se agravará la pérdida de población en España, iniciada en 2012 y causada sobre todo por la marcha de inmigrantes y la salida de jóvenes a buscar trabajo. Así, la población española bajará de los 46,4 millones actuales  a 40,8 millones en 2064. Y lo peor no será que seamos menos habitantes, sino que seremos mucho más viejos: dentro de 15 años, uno de cada cuatro españoles tendrá más de 65 años (hoy son el 18%). Y dentro de 50 años, ya serán más de un tercio de los españoles. Con este panorama, menos niños y más viejos, será más difícil  pagar los servicios públicos y las pensiones. Así que habría que “ponerse las pilas” ya y empezar a favorecer  de verdad la natalidad y la familia. Y no usarlo como "arma electoral".
 
enrique ortega

En 2015 se esperan más muertes que nacimientos, según las últimas previsiones de población del INE. Es algo que ya pasa en Alemania (desde 1975), Italia, Portugal, Grecia y algunos países del Este de Europa, pero que no sucedía en España desde la Guerra Civil. El récord de nacimientos se produjo en 1976, cuando nacieron en España 677.456 niños, 1.856 al día. Y después de tres décadas largas de crecimiento, en 2008 ya sólo nacieron 517.779 niños, 1.424 al día. Ahora, con la crisis, llevamos cinco años seguidos de caída de los nacimientos, hasta los 408.902 en 2014, 1.120 al día. Y seguirán bajando en los próximos 15 años, según el INE, hasta los 299.279 nacimientos en 2028, 819 al día, menos de la mitad que tras la muerte de Franco. Y todavía bajarán a 229.435 en 2063, 628 nacimientos diarios.

La cigüeña viene menos sobre todo por dos causas. Una, porque hay menos mujeres españoles en edad fértil (entre 15 y 49 años), por la crisis de natalidad de los años 80 y principios de los 90. Y la otra, porque las mujeres tienen menos hijos: 1,27 niños por mujer en 2014, la mitad que en 1976 (2,8 niños por mujer) y menos que las mujeres europeas (1,56 hijos de media en la UE, 1,8 en Reino Unido y 2 hijos en Suecia, Irlanda o Francia). Una tasa de natalidad que aún bajará a 1,24 hijos/mujer en 2029 y a 1,22 en 2064. Una tercera razón es que hay menos mujeres inmigrantes, que tienen más hijos (1,44 de media frente a 1,28 hijos las españolas en 2012). Además, hay otras causas vinculadas a la crisis: el temor al futuro es el mejor anticonceptivo. Y con tanto paro, salarios bajos, contratos precarios y recortes de ayudas (becas, servicios sociales, alquileres, bono social luz y agua, discapacitados…), son muchas las familias que se plantean traer más hijos al mundo (el 30% de los niños españoles crece ahora sin hermanos). Y más cuando la mujer no tiene nada fácil ser trabajadora y madre a la vez (el 23% deja de trabajar para cuidar a sus niños).

La mortalidad empezó a crecer en 1976 (299.007 defunciones) y marcó un récord en 2012 (401.122 muertes), para bajar en 2013 y 2014 (395.196 defunciones). Pero subirán en los próximos 15 años (411.392 defunciones en 2028) y, sobre todo, para dentro de 50 años, cuando mueran ya 559.858 españoles (2063), el doble que los nacimientos (229.435), según el INE. Eso se debe al envejecimiento de la población, a que hay más ancianos porque vivimos más años: si al final de la Guerra Civil, la esperanza de vida en España era de 50 años (en 1941), a la muerte de Franco era ya de 73,34 años (1.976), en 2013 eran 82,5 años, en 2039 viviremos hasta los 86,29 años de media y en 2063 hasta los 90,95 años, gracias a los avances de la medicina y a una vida más saludable. De hecho, España es el país con más esperanza de vida de Europa: 82,5 años frente a 82,4 de Italia o 82,1 de Francia.

Más muertes que nacimientos, ya desde 2015 y hasta 2063 (como mínimo), agravarán la caída de población en España, que se produce desde 2012 por otra razón: la salida de inmigrantes y de españoles al extranjero. El saldo migratorio (entradas-salidas) empezó a ser negativo en 2010, se agravó en 2012 (-142.552) y en 2013 (-256.849), para suavizarse en 2014 (-84.669) y 2015 (-66.386), aunque el INE cree que seguirán emigrando más de los que entren hasta el año 2021, el primero en que volverán a entrar más extranjeros de los que se van. Y así seguirá hasta 2063.

En conjunto, entre menos nacimientos, más muertes y salida neta de inmigrantes, España perderá población en las próximas décadas: perderemos un millón de habitantes (1.022.852) en los próximos 15 años (seremos 45,4 millones para 2029 frente a 46,4 el 1 de enero 2015) y más de 5,6 millones en los próximos 50 años (habrá 40,8 millones en España en 2064), según las proyecciones del INE. Pero no todas las regiones perderán población: la ganarán, en los próximos 15 años, Melilla (+12,9%), Ceuta (+8,4%), Baleares (+4,8%), Canarias (+2,9%), Madrid (+1,7%) y Murcia (+0,1%), estancándose Andalucía. Y las 12 autonomías restantes perderán población, sobre todo  Castilla y León (-9%), Asturias (-8,3%), Galicia (-7,6%), La Rioja (-5,4%), País Vasco (-5%) y Comunidad Valenciana (-4,8%).

España no sólo perderá población sino que la que tenga será mucho más vieja, porque nacerán muchos más niños y los mayores vivirán más años. Así, dentro de 15 años (2029), uno de cada cuatro españoles tendrá más de 65 años (11,3 millones, el 24,9% de la población), cuando ahora son el 18,2% (8,4 millones). Y  dentro de 50 años, habrá ya 15,8 millones de españoles mayores de 65 años (38,72% de la población). Y de ellos, más de la mitad  (8,84 millones) tendrán más de 80 años (el 21,6% de la población, cuatro veces lo que hoy). Un porcentaje de viejos mayor que en Europa, donde los +65 rondarán el 30%.

Un país con menos población y mucho más envejecida tiene un gran reto por delante, con dos graves consecuencias: habrá menos gente para trabajar (y pagar impuestos y pensiones) y más gente para gastar, para pedir servicios: educación, sanidad (más viejos y octogenarios, más costes), Dependencia (más residencias y asistencia) y servicios sociales, además de duplicarse el gasto en pensiones. Las cuentas son claras: si hoy hay 1,9 activos por cada inactivo (menores de 16 y mayores de 65 años), en 2029 habrá ya 1,6 y en 2064 habrá sólo 1  activo por cada inactivo.  Y será muy difícil sostener las pensiones y el Estado del bienestar.

Lo peor será dentro de 20 años, a partir de 2035, según los expertos. Es el plazo que España tiene para tratar de ajustar su demografía, fomentando desde ahora su natalidad. Para equilibrar las cuentas, señalan los demógrafos, haría falta tener 2,1 hijos por mujer, frente a los 1,27 de hoy. Eso exige que nazcan 280.000 niños más cada año, 767 nacimientos más cada día que ahora (1.120 diarios en 2014). Algo que no es fácil, pero que es necesario promover si España no quiere caer en la bancarrota social en 50 años.

Para que las familias tengan más hijos hay que promover desde ya un Plan de fomento de la natalidad, asentado en cuatro patas. Una, establecer más ayudas a las familias, desde guarderías y enseñanza a la sanidad, el transporte, la vivienda, la luz, el agua, el subsidio de paro o las ayudas a la Dependencia. Dos, establecer una fiscalidad de apoyo a la natalidad, incorporando propuestas como mejorar la pensión a los que tengan más hijos (Campaña “Más hijos, más pensión) o contabilizar como tiempo cotizado los años en que las madres cuidan a sus pequeños. Tres, avanzar en las políticas de conciliación laboral en las empresas, ampliando el permiso de paternidad (de 2 a 4 semanas como prometieron e incumplieron ZP y Rajoy), creando más guarderías y racionalizando horarios. Y cuatro, favoreciendo el trabajo de la mujer, con más paro y peores sueldos y empleos por su potencial maternidad.

Son medidas que hay que tomar cuanto antes, porque tardan años en dar fruto, con más nacimientos. Ya hemos visto los frutos del modelo de familia "triunfadora” con 1 hijo y los recortes hechos a la natalidad y a la familia: somos uno de los países con menos niños y más viejos de Europa y con un serio problema para asegurar el futuro de las pensiones y del Estado del Bienestar. Hace falta tomar conciencia de este reto histórico y volcarse en resolverlo con dinero, con conciencia colectiva y voluntad política. No usar la familia como un reclamo electoral para las dos votaciones de este 2015. Necesitamos un pacto demográfico para salvar el futuro.

jueves, 13 de junio de 2013

Pensiones : la hipoteca de ser más viejos


La población española se redujo en 2012, por primera vez en la historia reciente, y caerá más en los próximos cuarenta años: España perderá 4,7 millones de personas hasta 2052, por la caída de la natalidad y la menor llegada de  inmigrantes. Seremos menos españoles y más viejos, porque viviremos más: en 2052, un 37% de la población tendrá más de 64 años. Y sólo habrá una persona en edad de trabajar por cada niño o jubilado. Un dato que se maneja para hacer un recorte drástico a las pensiones, de más del 20% en unas décadas, con una nueva reforma impuesta por Bruselas y que el Gobierno aprobará en junio. La población es realmente una hipoteca para España y las pensiones, pero no se resuelve con recortes, sino aumentando los cotizantes (creando empleo), con más ingresos (vía impuestos de los que no los pagan) y ayudando a las familias para que tengan más hijos. Más españoles trabajando y aseguramos las pensiones. Seguro.
enrique ortega

La población siempre ha sido un factor clave en la historia económica de España, como refleja el interesante libro “Crisis económicas en España 1.300-2.012”. En el Antiguo Régimen, la peste, las enfermedades y las malas cosechas diezmaron la población española en catorce ocasiones entre 1.599 y 1.855 (las más graves en 1.599, 1639 y 1.804), aunque la mortalidad no paró en los siglos XIX (700.000 muertos por el cólera en 1.833 y 1.855) y XX (la gripe española de 1.918-19 afectó a un tercio de la población y mató a 200.000 personas, mientras la Guerra Civil se cobró más de 500.000 vidas). En la edad moderna, la despoblación rural y el éxodo a las ciudades, iniciada a mediados del siglo XIX, se aceleró a mediados del XX: entre 1.950 y 1.991, el campo español perdió más de una cuarta parte de su población. Y a partir de los años noventa, llegaron a España 5,6 millones de inmigrantes. Ahora, la previsión es, según el INE, que la población se reduzca y envejezca hasta 2052.

La población española cayó durante 2012 en 205.788 personas, por primera vez en la historia reciente. Y volverá a caer en 2013 y en los próximos 40 años: en 2052 habrá en España 41.499.216 habitantes, 4.697.062 menos que en 2012. Y eso, por tres causas. Primera: porque cae la natalidad (1,38 hijos por mujer, frente a 1,59 en la UE 27, 1,94 en Reino Unido o 2,03% en Francia), por la crisis de fecundidad de los años 80 y 90, que ha reducido las  mujeres en edad fértil: nacerán 14,6 millones de niños en los próximos cuarenta años, un 24% menos que en los 40 anteriores. Segundo, la población envejecerá y eso aumentará las defunciones: desde 2018, habrá más defunciones que nacimientos. Y en los próximos 40 años morirán 17,9 millones de españoles, un 34 % más que en las cuatro décadas pasadas. Y tercero, habrá menos inmigrantes: en los próximos 40 años, el saldo entre los que se vayan y  los que vengan será de -1,4 millones (sólo a partir de 2042, el saldo será positivo).

Menos población y más envejecida, porque aumentará la esperanza de vida, gracias a la sanidad y a hábitos más saludables: pasará de 79,1 a 86,8.años en los hombres (casi +8 años) y de 84,9 a 90,7 en las mujeres (casi +6 años). Con ello, casi el 37% de los españoles tendrán en 2052 más de 64 años (ahora son el 17,3%). Y la esperanza de vida al jubilarse  aumentará entre 5 y 6 años (de 22 a 27 años las mujeres y de 18 a 24 los hombres).

Con todo ello, el resumen es que si ahora hay 2 españoles en edad de trabajar (16-64 años) por cada niño (0-16) o jubilado (65 y más), en 2052 habrá un activo por cada inactivo, según las proyecciones del INE. Un dato preocupante para asegurar el Estado del Bienestar (la educación, la sanidad, la dependencia y el subsidio de desempleo)  y  las pensiones.

Esta hipoteca de la población futura, más envejecida que en el resto de Europa, es el argumento de Bruselas para presionar al Gobierno a que recorte más las pensiones, después de la reforma de 2011 de Zapatero, que ya supone un recorte de hasta el 20% en las pensiones futuras. Temen que el pago de pensiones (121.557 millones en 2013) impida recortar el déficit y, sobre todo, pagar la deuda a sus bancos (alemanes, franceses, holandeses), aunque lo tienen asegurado por la última reforma de la Constitución (el pago de las pensiones no). Por ello, Rajoy aprobará en junio, con el rechazo de la mayoría, otra reforma con un objetivo claro: recortar el futuro gasto en pensiones, que es en España el tercero más bajo de Europa, tras Grecia y Portugal: un 10,7% del PIB, frente al 12,9% en la UE-27 (13,4% zona euro), el 12,8% en Alemania, el 14,6% en Francia o el 16% en Italia. Incluso sin recortes, y aunque crecerá más, nuestro gasto seguiría siendo más bajo en 2050.  

Pero Europa manda y el recorte se hará. Por un lado, a los pensionistas futuros, con varias medidas: recorte nuevas pensiones según la esperanza de vida (hasta un -19%), retraso de la edad de jubilación (primero a los 67 años, antes del 2027 previsto, y luego quizás hasta los 70), aumento de los años exigidos para cobrar el 100% de pensión (de 35 a 37, antes del 2027 previsto) y aumento de los años de cotización que se miran para calcular la pensión (pasarán de 15 a 25 en 2022 y aumentarán después hasta contemplar toda la vida laboral). En cuanto a los 9 millones de pensiones actuales, se propone revisarlas sólo cuando la Seguridad Social tenga superávit, con lo que perderán poder adquisitivo al menos hasta 2018 (tras no revalorizarse en 2011 y 2012 y una ridícula subida del 1% en 2013).Con todo ello, las futuras pensiones podrían recortarse entre un 20 y un 40% sobre las actuales.

Al final, lo fácil para “asegurar” las pensiones es recortarlas, aunque los pensionistas españoles cobren una pensión que es la tercera más baja de Europa (la media es de 855 euros, pero 4 de cada 10 cobran menos de 600 euros) y un 65% de la pensión media europea, según GESTHA. Habría que ir por otro camino: reactivar la economía y crear empleo para aumentar el número de cotizantes (se han perdido 3.875.900 con la crisis), conseguir más ingresos (vía impuestos de los que pueden pagarlos, para complementar las pensiones mínimas, una cuarta parte) y sobre todo, fomentar la natalidad y ayudar a las familias a  tener más hijos, para que dentro de cuarenta años haya más jóvenes y más cotizantes.

Para aumentar los cotizantes y la población son claves dos medidas: ayudar a la mujer a trabajar y a conciliar su trabajo con ser madre. En España, la tasa de empleo femenino (50%) es un 9% más baja que la de los hombres y que la de las mujeres en Europa (58,5%). Y 18% menos que en Alemania. Si trabajaran la misma proporción de mujeres que hombres o que en Europa, tendríamos 1,3 millones más trabajando (y 2,26 millones si fuera como en Alemania). Si recuperamos a esas mujeres y a los empleos perdidos, habría 5,2 millones más de personas cotizando. Ese es el reto de la próxima década, no recortar la cuarta parte unas pensiones de miseria a los que han cotizado toda su vida.

En resumen, la población es una hipoteca que España puede pagar si ayuda más a las familias a tener más hijos (fiscalidad, guarderías, conciliación laboral y alquileres), si se facilita el trabajo de las mujeres y si se hace otra política para crear empleo y aumentar los cotizantes. Sólo así se garantizarán las pensiones futuras, no con recortes que son parches. Inútiles e injustos.