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miércoles, 4 de mayo de 2011

Paro: aún no hemos tocado fondo

España lleva 45 meses seguidos destruyendo empleo. Da igual que por 89.800 no hayamos llegado a los 5 millones de parados. Tenemos un drama de paro que no tiene ningún otro país civilizado: más del doble que Europa y el triple que Alemania. Casi la mitad de los jóvenes sin empleo. Más de 2 millones de parados sin trabajo desde hace más de un año, 1.386.000 familias donde nadie trabaja y casi dos millones de parados sin cobrar nada. Y la mayoría de expertos creen que este año se va a seguir destruyendo empleo, aunque no lo crea el Gobierno, que intenta paliar la situación con un Plan contra el empleo sumergido. Contra el paro no hay atajos, sólo crecer más. Hay que tomar ya medidas pactadas entre todos. No podemos esperar otro año más, hasta después de las elecciones de 2012.
www.enriqueortega.net
El peor dato de la última EPA es que la economía sigue destruyendo empleo (256.500 en el primer trimestre), más que el año pasado ((5.000 más, quizás por el cambio en la Semana Santa).Ya son 15 trimestres consecutivos, desde que a mitad de 2007 se empezó a perder empleo: 2.358.900 puestos de trabajo perdidos ya en esta crisis. Y cuatro datos malos: el empleo cae en toda España (salvo Canarias), en todos los sectores (incluso en la construcción, donde no acaba la sangría) y más entre los fijos, después de haberse cebado entre los contratos temporales. Y el 90% del empleo se ha perdido entre menores de 35 años.
Cae el empleo y aumenta el paro, aunque podría haber pasado de los 5 millones si no fuera porque sigue habiendo mucho parado “desanimado” : jóvenes, mayores y mujeres que no se apuntan a buscar empleo porque saben que lo tienen muy difícil. Con todo, el paro llega a los 4.910.500 personas, el 21,29% de los españoles en edad de trabajar (frente al 9,9% en Europa y el 7,1% en Alemania). Pero hay cinco provincias con más del 30% de paro: Huelva (32,9%), Málaga (32,73%), Cádiz (32,68%), Almería (32,04%) y las Palmas (31,01%). El paro ha crecido en todos los sectores y más entre las mujeres, que ahora buscan más por la crisis. Lo más grave es que están en paro casi la mitad de los jóvenes (menores 25 años): un 45,39%, más del doble que en Europa (19,8%), paro juvenil que supera el 50% en Andalucía, Canarias, Valencia, Extremadura, Ceuta y Melilla.
Entre tanta estadística, hay tres datos escalofriantes. Uno, que 2.109.300 parados llevan más de un año sin trabajo. Dos, que hay 1.386.000 hogares donde todos están en paro. Y tres, que hay casi 2 millones de parados que no cobran ninguna ayuda, porque no tienen derecho al subsidio o los han agotado (el subsidio medio son 853 euros). La pregunta es: ¿Por qué no salen los parados a la calle, por qué no hay más conflictividad? Porque sobreviven gracias a que están tirando de la hucha de los ahorros, a las familias (el 54% de los jóvenes viven con sus padres) y porque muchos malviven, claro, gracias a alguna chapuza que hacen.
Ahora, el Gobierno quiere cortarles  la economía de la chapuza, con un decreto que ha aprobado el mismo día de la EPA (les falló el subconsciente), para aumentar las sanciones contra las empresas que tengan trabajadores sin dar de alta, después de un plazo hasta finales de julio, para que los regularicen. El Gobierno cree que así van a aflorar empleos sumergidos y reducir el paro: les ha dicho a los sindicatos que podrían “crearse” hasta 500.000 empleos, aunque la inspección sólo regularizó 66.972 contratos en 2010. La cuestión es saber si las empresas van a regularizar estos empleos, muchos subempleos y por horas, o van a quitarse de en medio estos trabajadores eventuales ahora peligrosos. Está claro que hay que acabar con el empleo negro, pero quizás habría que esperar a una coyuntura mejor.
Y sobre todo, no hay atajos contra el paro. ¿Cómo se crea empleo? No hay que ser economista para saberlo: las empresas necesitan vender, que haya mercado. Y en España, el consumo sigue estancado, con los salarios congelados o apenas subiendo, los precios al alza (3,8% en abril) y un miedo de muchos trabajadores a perder el empleo. Así, nadie piensa en crear empleo, sólo en reducirlo. Y más cuando el crédito es caro y escaso. Y en un contexto internacional donde los países que nos pueden comprar o visitar apenas crecen: 0,5 % Reino Unido, 0,9% Alemania, 1,8% Estados Unidos… En España, la mayoría de expertos, salvo el Gobierno, apuestan por un escaso crecimiento este año, que siga la destrucción de empleo y que aumente el paro, superando los 5 millones.
Hace falta otra política para crear empleo, estimulando el consumo, la inversión y el crédito, con apoyo del sector público, que no puede seguir de recorte en recorte sin riesgo de matar al enfermo. Hay que plantarse en Bruselas y exigir que España pueda hacer una política activa frente a un paro insostenible, tras el fracaso de la ortodoxia conservadora. Y hay que dar confianza a los ciudadanos y a las empresas, para que trabajen mejor, consuman, emprendan y contraten. No hay otro camino. El problema es quién lo hace, en un país con los políticos a la gresca y donde ningún líder da confianza. Pero no podemos esperar a 2012. Hay que hacer algo ya. Cada uno de nosotros tiene un parado en la familia que nos lo exige.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Irlanda: Una tregua inestable con España al fondo

Por si no tuviéramos bastante con la crisis de cada día, salta de nuevo la incertidumbre en los mercados financieros, con Irlanda de protagonista y España al fondo. ¿Qué está pasando?. Irlanda es el país de Europa con más déficit público (un 32 % de su riqueza), como secuela de la crisis y por haber destinado 50.000 millones de euros a salvar a sus bancos. Y lógicamente, los inversores o se deshacen de la deuda irlandesa o les piden casi un 11% por financiarles, cuando están comprando deuda alemana a 10 años al 2,5 % (a España nos piden el 4,5%). El riesgo es que Irlanda quebrara como país y tuviera que pedir ayuda al Fondo de Rescate europeo que se creó en mayo para salvar a Grecia (recibió 110.000 millones de euros en préstamos).

Pero esta semana, Alemania echó  más leña al fuego irlandés, al proponer que para el futuro Fondo de rescate europeo, a partir de junio de 2013, los acreedores privados que tengan deuda de un país con problemas asuman una quita de la deuda antes de que el país entre en el Fondo. O sea que si el inversor tiene deuda irlandesa por 100, sólo se le garantizaría cobrar por 70, por ejemplo. Los inversores y los mercados se pusieron de uñas y se lanzaron a vender deuda irlandesa o a prestar más caro a Irlanda (y de paso, a Portugal, Italia y España).
Los líderes europeos trataron de calmar los ánimos desde Seúl, pero Alemania volverá a la carga en diciembre, cuando se debata el nuevo Fondo, porque es el país que más paga: 120.000 millones de los 420.000 avalados por los 16 países del euro. Merkel, quizás con la ayuda de Sarkozy y Cameron, quiere lanzar un mensaje de dureza a los países “manirrotos” y a los que ganan dinero extra financiándolos: “no vamos a pagar los platos rotos”.
De momento, Irlanda no ha pedido ayuda a Bruselas y prepara un ajuste de caballo, con 15.000 millones de euros de recortes para diciembre. Irlanda no es Grecia: no necesita más dinero hasta el verano de 2011, su economía es más eficiente, pero es uno de los dos países del euro que decrece este año (-1,8%).El otro es Grecia (-4,5%).El tercero en este nefasto ranking es España, que sólo crece un 0,2 %. España no es Irlanda ni Grecia, tenemos mucho menos deuda y mucho menos déficit, pero formamos parte, con Portugal e Italia, de la otra Europa: la menos competitiva, la que menos crece, la que tiene un mayor agujero fiscal y comercial.
Y claro, los inversores, o no quieren prestarnos o nos prestan a un interés de usura. Y si cae Irlanda, el efecto contagio hará que España tenga que pagar mucho más por financiarse. Y eso, encarecerá el dinero para todos nosotros  y dificultará aún más la salida de la crisis. Pero no valen ya las frases de “España no es Irlanda”. Hace falta dar confianza a los inversores, con políticas económicas creíbles. Y hace falta que la Unión Europea sea un club unido, donde los más sanos salgan en ayuda de los más débiles. Ninguna de las dos cosas se cumple. Por eso estamos tan a merced de los mercados.