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lunes, 28 de julio de 2025

Otro verano récord y caro

Este verano, España volverá a estar repleta de turistas extranjeros y españoles, sobre todo en costas, islas y algunas zonas del norte. A pesar de la incertidumbre económica internacional, los europeos no renunciamos a viajar, anteponiendo este gasto a los demás. Pero ojo: un tercio de los españoles (y el 27% de europeos) no pueden cogerse una semana de vacaciones, más en la mitad sur de España.  Sin embargo, se esperan 34 millones de visitantes extranjeros entre julio, agosto y septiembre, 2,5 millones más que el verano pasado, que ya fue récord. Eso sí, dada la fuerte subida de precios en España (los hoteles han subido este año un 30% y los vuelos nacionales un 22,5%), muchos turistas han reducido los días de vacaciones, aunque el gasto turístico será también récord. Y con ello, España espera alcanzar los 100 millones de turistas extranjeros este año. Una cifra inmanejable, que provoca una incómoda saturación turística en muchos destinos. Urge planificar el futuro turístico de España, para no “morir de éxito”.  

                                  Enrique Ortega

Los europeos priorizan ahora los viajes y las vacaciones sobre el resto de los gastos, un cambio que se ha producido tras la pandemia. Así lo revela una reciente Encuesta sobre expectativas de consumo realizada por el BCE: el 52% de los europeos aseguraba en abril que planeaba hacer un gasto importante en vacaciones este año (un 15% más que en 2019), mientras sólo el 20% pensaba cambiar un electrodoméstico o arreglar su casa y sólo el 10% planeaba cambiar de coche. Y otro informe, de BBVA Research, confirma que los españoles han aumentado su gasto en hoteles, restaurantes y ocio, superando ya en 2024 los niveles de gasto en viajes y ocio de 2019.

Pero ojo, esta fiebre por salir y  viajar  no puede hacernos olvidar en estas fechas que mucha gente no puede tomarse vacaciones, según Eurostat: un 27% de los europeos no pueden cogerse ni una semana de vacaciones, por falta de recursos, alcanzando al 58,6% de la población en Rumania, al 46% en Grecia o al 38,2% en Portugal. En España, una de cada 3 familias (el 33,4%, igual porcentaje que en 2019)  no puede tomarse esa semana de vacaciones, un porcentaje más alto que el de Italia (31,4% no pueden tomar vacaciones), Francia (22%) o Alemania (20,8%). Y dentro de España, según el INE, se supera el tercio de personas que no cogen una semana de vacaciones en Andalucía (44,9%), Canarias (45,3%), Murcia (40,2%), Comunidad Valenciana (38,1%) y Extremadura (36,6%), mientras baja mucho el porcentaje de los que no toman vacaciones en País Vasco (sólo el 17,7% no puede), Madrid (23,1%), Navarra (25,3%) y Baleares (25,8%).

Volviendo a esos dos tercios de españoles que sí cogen vacaciones (y a tres de cada cuatro europeos), la previsión es que este verano aumenten los turistas en España, tras un año 2024 récord. De momento, hasta mayo, habían llegado a España 35.019.731 visitantes, un 5,5% más que en los 5 primeros meses de 2024 (+1,8 millones). De continuar esta tendencia al alza de turistas (+5,5%) este verano, podríamos recibir 34 millones de turistas entre julio, agosto y septiembre, lo que supondría 2,54 millones más de visitantes que en el verano de 2024, que fue récord de ocupación. Con todo, habrá que ver las reservas de última hora, porque aunque el turismo extranjero sigue creciendo, crece menos que en 2024, por la incertidumbre internacional, la revalorización del euro y las olas de calor en España.

La previsión de los empresarios turísticos (Exceltur) es que sus ventas crezcan este verano un 2,7%, algo menos de la mitad de lo que crecieron el verano de 2024, por una menor fortaleza de los turistas europeos (alemanes y franceses), norteamericanos y de Latinoamérica, así como por el turismo nacional, que crecerá pero más en los viajes al extranjero. La patronal turística espera un mayor tirón de ingresos en el alquiler de coches (+6,9%) y en el transporte de viajeros (+4,9%) y un menor incremento de ventas en alojamientos(+1,4% los hoteles de playa y +3,2% los hoteles urbanos), las agencias de viaje y el gasto en ocio (+2,4%). Y anticipan que el mayor aumento de ingresos turísticos lo tendrán las empresas de Navarra (+5,7%), Cantabria (+4,4%), la Rioja (+3,9%), Madrid (+3,8%), Baleares (+3,7%) y Canarias (+2,8%), mientras crecerá manos el negocio turístico este verano en Aragón (+1,3%), Galicia y Castilla la Mancha (+1,4%), Comunidad Valenciana (+1,5%), Murcia (+1,9%), Cataluña (+1,9%), Asturias y Andalucía (+2,2%).

Los empresarios turísticos son optimistas respecto a la ocupación y los ingresos este verano, pero “con moderación”, según Exceltur, por la incertidumbre económica internacional (que podría retraer al turismo de EEUU, de Alemania y Francia) y por otras tres razones que explicarían un menor crecimiento turístico este verano: el fuerte aumento de precios, la masificación de algunos destinos y el clima, las olas de calor que se esperan en España y que tienen dos consecuencias: hay turistas del norte de Europa que se quedan en su país o viajan a otros paises del norte, con buen clima y menos calor.

El factor clave del menor crecimiento turístico este verano en España (ojo, con cifras récord) es, para muchos expertos, los altos precios, que pueden disuadir a muchos turistas a viajar a otros destinos más baratos (Turquía, Grecia, Europa del este y paises mediterráneos) o venir a España pero acortando su estancia. Los datos son muy reveladores: los hoteles españoles llevan 4 años seguidos subiendo sus tarifas, con un crecimiento acumulado del +55,4%, con lo que los hoteles han triplicado sus ingresos por habitación disponible (de 26,4 euros en mayo de 2021 a 82,9 euros en mayo de 2025). Y sólo en lo que va de 2025, los hoteles han subido un +30,1%, según el IPC de junio (INE). Otro +10,7% ha subido el alojamiento en otros establecimientos (apartamentos turísticos), Y los vuelos nacionales han aumentado un +22,5%. Mientras, bajan los paquetes turísticos internacionales (-4,1%), lo que hace que muchos españoles viajen ahora más al extranjero.

Otro factor que encarece España como destino turístico este verano es la fortaleza del euro frente al dólar, forzada por la loca política económica y comercial de Trump, que asusta a los inversores y deprecia su moneda. El dato es muy claro: el euro cotiza a 1,1616 dólares, frente a 1,036 dólares que costaba un euro el 1 de enero. Eso supone una revalorización de la moneda europea del +12.12%. O sea, que viajar a España para un turista que no sea europeo y pague en dólares le cuesta un 12,12% más caro.

Esta subida de los precios turísticos retrae a algunos visitantes y provoca que otros estén menos días de vacaciones, para compensar las subidas. En mayo, la duración media del viaje de los turistas extranjeros fue de 6,2 días, con un gasto diario que ya era de 209 euros. Con todo, los ingresos por turismo han sido de 46.586 millones de euros entre enero y mayo, un +8,1% que el año pasado: han crecido más los gastos (+8,1%) que los turistas (+5,5% hasta mayo), debido a la subida de precios en hoteles, restaurantes y viajes.

Con otro verano récord de turistas extranjeros (y más gasto de los nacionales), España podría cerrar el año 2025 con otro récord de turistas, rozando la cifra mítica de 100 millones de visitantes extranjeros (frente a 93.799.505 en 2024). Y lo más importante: se podrían gastar 136.500 millones de euros en España (frente a los 126.282 millones gastados en 2024). Con ello, otro año más, el PIB turístico crecerá más que la economía, aunque menos que en 2024, según la previsión de la patronal Exceltur: +3,3% de crecimiento turístico en 2025 (frente al 6,5% que creció en 2024), más que el crecimiento de la economía (+2,4% en 2025). Eso mantendrá al turismo este año como el gran motor de la economía, junto al consumo de las familias y la inversión, aportando más empleos (+55.559 hasta junio), que ahora son menos precarios (el 93,4% son fijos) y mejor pagados (+3,3% suben estos salarios).

A pesar del nuevo récord, de turistas extranjeros y de ingresos, el sector está preocupado por la saturación turística y la masificación en algunos destinos, como Baleares, Canarias, Madrid, Barcelona y algunos puntos de la costa levantina y andaluza. Saturación que empieza en los aeropuertos, se traslada a las carreteras, continúa en los hoteles y playas y sigue en los restaurantes y establecimientos de ocio. Incluso con algunas protestas y manifestaciones de los españoles que viven en esos lugares, por el “aluvión de turistas”, lo que está generalizando el cobro de tasas turísticas en muchos pueblos y ciudades. Tasas que rechazan los empresarios turísticos, que piden medidas contra la proliferación de alojamientos turísticos (hay 339.168 viviendas turísticas, más que hoteles, en las 25 grandes ciudades),muchos ilegales, y un mayor gasto en promoción de destinos alternativos.

Al final, urge un Plan estratégico a medio plazo que ordene el futuro del sector turístico en España, que no puede seguir creciendo sin límites. La oportunidad para hacerlo debe ser la “Estrategia de Turismo Sostenible 2030”, que debía haberse aprobado en el primer trimestre de 2025 y que sigue pendiente. Ahí debería acordarse una “hoja de ruta” para el turismo en lo que queda de década, planteando objetivos, inversiones y medidas. Se trata por un lado de adaptar la oferta, para seguir reconvirtiendo (con los Fondos europeos ya adjudicados) los destinos de sol y playa (en colaboración con los municipios turísticos afectados) y promoviendo los destinos alternativos de turismo de interior, cultural, gastronómico y de ocio, junto al turismo de negocios en las grandes ciudades. Y por otro, reorientar la política de promoción y captación de demanda, para dirigirla a destinos más lejanos (América, Asia), a turistas que gastan más y vienen todo el año.

No se trata de batir el récord de turistas cada año, como si no hubiera tope ni existieran problemas medioambientales y de saturación de infraestructuras. Hay que buscar un turismo de más calidad, no más turistas, que sea compatible con la vida de los pueblos y ciudades donde llegan. Es un difícil equilibrio que exige planificación, inversiones y medidas, pero sobre todo acuerdos entre Administraciones. Hace falta un gran Pacto por el futuro del turismo, para que sea sostenible a medio plazo. Tras tantos récords y ante los 100 millones de visitantes, es hora de parar, sentarse y repensar el futuro del turismo. Por este camino, acabaremos teniendo que sacar ticket de reserva para viajar, ir a un hotel o a un restaurante y bañarnos en la playa…y esperar hasta que haya hueco. Así no compensa viajar.

jueves, 1 de agosto de 2024

Turismo: el verano de todos los récords

Hoteles, bares, restaurantes, apartamentos, líneas aéreas, autobuses y trenes, coches de alquiler , supermercados y empresas de ocio se preparan para hacer el mejor agosto de su historia. Este verano se batirán todos los récords: de turistas, con 32,8 millones de extranjeros entre julio y septiembre (+4 millones que en 2019), de ingresos (46.500 millones de euros, +22% ) y de precios, con una subida del +10 al +30% en hoteles, apartamentos, comidas y casi todo. Volveremos a ver las costas, las islas y las ciudades más turísticas con un aluvión de gente, sobre todo británicos, alemanes, franceses, norteamericanos, asiáticos y latinoamericanos, mientras los españoles saldrán más al extranjero y otros veranearán menos días, por los precios. Con ello, se espera batir en 2024 todos los récords de turistas, más de 90 millones, camino de los 100 millones en 2025. El sector y muchas zonas turísticas saturadas creen que “hay que parar y poner orden”, porque este turismo masivo es insostenible. Y agobiante para descansar.  

                                 Enrique Ortega

El año 2024 va a ser el gran año del turismo en España. Ya empezó con una fuerza inusitada, con un récord de turistas extranjeros y viajes de españoles en el primer trimestre, animados por la Semana Santa. Y ha seguido con fuerza en mayo y junio, animado por la rebaja de la inflación y una cierta recuperación en Europa, junto a la fuerte creación de empleo en España (+426.300 empleos en el último año). Así, entre enero y mayo de 2024 llegaron a España 33.212.538 visitantes extranjeros, +13,62% que en los cinco primeros meses de 2023 y 4 millones más de turistas que en ese mismo periodo de 2019, según el INE.Y se gastaron 43.198 millones de euros, +21,8% que en ese periodo de 2023 y 7.800 millones más de gasto que en los cinco primeros meses de 2019. Doble récord histórico. Y encima, crece más el gasto que los turistas, con lo que los extranjeros que vienen se están gastando más que nunca: 1.263 euros de media, 204 euros de gasto medio diario (+8,6%).

En junio ha seguido la tendencia de un turismo disparado: aunque aún o hay datos de visitantes, si los hay de pernoctaciones en hoteles y marcan otro récord: 160,63 millones de pernoctaciones entre enero y junio de 2024, un 7,5% más que el primer semestre de 2023, según el INE. Y eso, gracias básicamente a las pernoctaciones de extranjeros, que crecieron un +11,2% en la primera mitad del año, mientras las estancias en hoteles de españoles crecen sólo el +0,9%, debido a la fuerte subida de los precios hoteleros (+7,8% anual), con una tarifa media por estancia que ya es de 122 euros diarios.

Ahora se espera un agosto que bata todos los récords de reservas, después de un mes de  julio donde las reservas han subido entre un 10 y un 15% sobre las del verano pasado, con ocupaciones superiores al 85% en muchas zonas, que rondarán el 90 y 95% este mes. Están aumentando las llegadas de turistas europeos, sobre todo británicos y alemanes (que ya han superado a los turistas que llegaban antes de la pandemia), suizos, nórdicos y portugueses, junto a norteamericanos, latinoamericanos y asiáticos, que además están reservando hoteles más caros (de más de 200 euros la noche), según ebooking.com, mientras las reservas de españoles se dirigen a estancias más económicas, en hoteles más baratos, apartamentos, campings y casas de turismo rural.

La previsión del sector hotelero es aumentar su facturación este verano un +5,5%, según la patronal Exceltur, con un mayor negocio en los hoteles urbanos (Cataluña y Madrid), algunas zonas de costa (Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia), islas, el País vasco y algunas zonas de interior y de Asturias y Galicia, apoyadas por temperaturas más bajas. Y también esperan un buen negocio las agencias de viaje, compañías aéreas y ferroviarias, empresas de alquiler de coches y las de ocio, junto a la hostelería y restauración, sin olvidar los supermercados. Todo ello va a tirar del empleo este verano, después de que las empresas turísticas hayan creado 79.000 nuevos empleos hasta junio, según Exceltur.

Lo que preocupa a muchos profesionales del sector es que la fuerte subida de precios turísticos retraiga la demanda, sobre todo de españoles. Y es que los precios llevan varios años subiendo, más de un 30% desde 2019 en muchos apartados. Sólo este año, de enero a junio, los hoteles han subido de media un 31,4%, según el INE (con una subida anual del 9,3%). Y los vuelos nacionales han subido un 21,8% en el primer semestre (y +12,3% en el último año), mientras los internacionales suben un 9,2%. Y los restaurantes suben un 4.7% anual. Pero al final, todo sube, desde los carburantes y los transportes a los hoteles y apartamentos, que han disparado sus precios: en agosto, a pie de playa, un apartamento se está cobrando 1.200 euros por semana, 400 euros más que el año pasado. Todas estas subidas están retrayendo al turistas nacional (no al extranjero), que optan por estar menos días (1 semana frente a 10 o 15 días antes) y gastar lo mismo o poco más.

Pero la subida de precios (disparada) no parece que vaya a frenar el ansia de españoles y extranjeros por viajar este verano, cuando se espera batir todos los récords en turistas y gastos. En julio se espera haber recibido 11,4  millones de turistas extranjeros (10,11 millones en julio 2023) y en agosto podrían alcanzarse los 11,5 millones (frente a 10,18 millones en agosto 2023), para terminar septiembre con 9,9 millones de turistas (frente a 8,8 millones en septiembre 2023). Eso sumaría 32,8 millones de turistas extranjeros este verano, una cifra nunca vista y que supone 4 millones de turistas más que en el verano de 2019, antes de la pandemia (nos visitaron 28.838.788 extranjeros), según el INE

Ya el 12 de julio, el Gobierno anticipó que España iba a recibir 41 millones de turistas entre junio y septiembre de 2024, lo que supone 3,36 millones más que en esos 4 meses de 2019 (37,64 millones de turistas), un aumento del +13%. Pero lo más llamativo es que auguran un gasto de 59.000 millones de euros en esos 4 meses, +22% que en el verano de 2019, lo que reafirma que no sólo vienen más turistas que nunca sino que además gastan mucho más, gracias a que vienen más turistas de EEUU, Latinoamérica y Asia, con más presupuesto (1.560 euros de gasto medio) que los turistas europeos que nos visitan (entre 771 y 1.148 euros). De momento, los altos precios no disuaden a los turistas extranjeros, que valoran la seguridad, la calidad del servicio y las infraestructuras de España frente a otros destinos más baratos.

Al final, todo apunta a que no sólo será el verano de todos los récords (turistas, gasto y precios), sino que 2024 será el mejor año turístico de nuestra historia. Algunas previsiones, como la de CaixaBank Research, apuestan por alcanzar los 90 millones de turistas en 2024, mientras otras previsiones suben la cifra a 93 millones (frente a 85.056.528 visitantes en 2023, que superaron el anterior récord de 83,5 millones den 2019). Eso nos colocaría en posición de alcanzar los 100 millones de turistas en 2025, según muchos expertos, más del doble de los turistas que recibimos el año 2000 (47,9 millones). Un informe de Google y Deloitte retrasa este máximo y señala que España puede alcanzar los 110 millones de turistas en 2040, superando al país líder actual, Francia (109 millones). En cuanto a los ingresos por turismo, algunas previsiones creen que llegaremos a los 128.000 millones de euros en 2024 (+20.000 que en 2023), el 2º país con más ingresos turísticos, tras EEUU.

Con estas previsiones para 2024, el turismo se consolida como la primera industria española, creciendo este año un +4,6% (el doble que toda la economía) y generando una actividad de 202.600 millones de euros, el 13,2% de todo el PIB español. Y el turismo mantiene  2.753.357 ocupados en España, el 13% del empleo total. Pero quizás lo más importante es que el turismo es el principal motor del crecimiento español, junto al consumo, las exportaciones y la inversión. En el 2º trimestre, el tirón del turismo ha sido el causante de que España haya crecido un 0,8%, según el INE. Y será el responsable del 26% de todo el crecimiento de la economía en 2024, según Exceltur.

Pero ojo, este crecimiento del turismo resulta ser ya excesivo, porque está tensando al máximo las infraestructuras (desde los aeropuertos, estaciones de tren y carreteras) y los servicios (desde el agua a la sanidad o la seguridad) . Y está afectando muy negativamente a algunas localidades y zonas turísticas, que hasta multiplican por 10 su población en verano, causando tremendas molestias a los residentes habituales (que se quejan y manifiestan, desde Canarias a Mallorca, Málaga o Barcelona). Y están provocando un serio problema de falta de viviendas en alquiler, al ser desviados a pisos turísticos (el 10% de media y el 30% en algunas zonas). Por todo ello, la patronal del sector ha firmado un Manifiesto en defensa del turismo sostenible, donde piden un rediseño de las zonas turísticas, con colaboración pública y privada, para asegurar un control de los alojamientos turísticos y dotar a las infraestructuras turísticas de  recursos humanos y materiales, para evitar aglomeraciones y quejas. Además, piden una mayor adaptación del turismo al cambio climático, una exigencia vital.

A la vuelta de este verano récord, es prioritario que el Gobierno, las autonomías y los grandes municipios turísticos se sienten con las empresas del sector y los sindicatos para alcanzar un gran Pacto por el futuro del turismo, para conseguir que sea sostenible, social y ambientalmente. Porque no puede seguir creciendo sin control, salvo que queramos “matar la gallina de los huevos de oro”. Hay que regular su crecimiento y su futuro, limitando la afluencia de turistas en algunas zonas y fechas, tratando de diversificar y ampliar la oferta, tanto en origen como en destino, para que no lleguen la mitad de los turistas en cuatro meses, sino más a lo largo del año, de nuevos países y a destinos menos masificados.

Un cambio estratégico que tarda tiempo en aplicarse y dar fruto y que exigen cada vez más españoles, hartos de un turismo que se ha vuelto insostenible (social y medioambientalmente). Los que viven en zonas masificadas, porque quieren “huir” en verano de la vorágine de visitantes. Y el resto, porque estamos hartos de hacer cola para todo en vacaciones, en los aeropuertos y estaciones de tren o autobús, en los atascos de las carreteras locales, para encontrar un sitio en la playa, comer en un restaurante o tomar una caña o una copa, incluso para andar por los paseos marítimos o las rutas de montaña. Eso no son vacaciones: no descansamos. Y el riesgo es que un día, la burbuja del turismo estalle, por insostenible, y nos hunda en otra crisis. Estamos a tiempo de evitarlo.

lunes, 4 de diciembre de 2023

Crece el turismo de invierno

Esta semana, media España se escapa unos días de viaje para aprovechar el macropuente, con numerosos destinos “completos”  por el aluvión de españoles y extranjeros. Y los hoteleros esperan una Navidad con alta ocupación, con récord de vuelos y viajes. Es consecuencia de un cambio de hábitos tras la pandemia, en España y en toda Europa: los consumidores prefieren viajar y quitarse otros gastos, aunque hayan subido mucho los precios turísticos. Tras  pagar la hipoteca y el alquiler, los recibos y la compra, “escaparse” un fin de semana o unos días en cualquier época es una “necesidad” para muchos consumidores. Por eso, España asiste a un aumento del turismo de invierno, con muchas reservas nacionales y extranjeras, aprovechando la mejora del clima y la subida del empleo y de algunos sueldos. Es una tendencia positiva, porque España dependía demasiado del turismo de verano. Pero ojo: un tercio de españoles no pueden cogerse ni una semana de vacaciones y muchos viajan a costa de endeudarse. Viajemos con cabeza.

                       Enrique Ortega

Al final, el turismo vuelve a salvar la economía otro año más. Ya este verano, los españoles viajaron más que nunca y llegaron más turistas extranjeros que antes de la pandemia: 29.032.120 visitantes extranjeros entre julio y septiembre, 194.832 más que en 2019, aunque todavía menos que el verano récord de 2017 (29.768.453 turistas extranjeros). Y además de llegar más turistas, los extranjeros que vinieron se gastaron mucho más: 38.596 millones de euros entre julio y septiembre de 2023, un +19,38% que en 2019 e incluso más que en el verano récord de 2017 (32.666 millones gastados). Y eso porque aumentó el gasto diario por turista, aunque vengan menos días: gastaban 136 euros por día en el verano de 2017, 167 en 2019 y 181 euros diarios este verano (sobre todo, por la subida de precios).

Tras este verano casi  récord, la sorpresa la ha dado octubre, un mes en que suelen bajar los viajes tras el fin del verano: se cerró con un récord histórico de pernoctaciones (estancias en establecimientos turísticos), 32,5 millones, un +8,7 que en octubre de 2022, según el INE. Son  2,1 millones de pernoctaciones más que en octubre de 2019, antes de la pandemia. La mayor parte de este aumento (1,2 millones) fue por los extranjeros (que acapararon el 70% de las pernoctaciones totales), sobre todo británicos (superaron las 6 millones de pernoctaciones en octubre, 418.000 más que en 2019), irlandeses (+196.542 que en octubre de 2019), franceses (+187.791), holandeses (+153.227) y polacos (+143.063 pernoctaciones). Y que se alojaron sobre todo en Baleares (26,1%), Canarias (24%), Cataluña (17,4%), Andalucía (14,4%), Comunidad Valenciana (6,4%) y Madrid (6%). Los españoles coparon el 30% de plazas turísticas en octubre (puente del Pilar), sobre todo en Andalucía (18,8%), Cataluña (12,9%), Comunidad Valenciana (11,4%), Madrid (9,8%) y Canarias (7,6%).

Además de una ocupación récord, octubre marcó 2 tendencias en las preferencias de los viajeros, extranjeros y nacionales, según los datos del INE. Una, se consolida la preferencia por los hoteles de 4 estrellas, que ya suponen la mitad de todas las pernoctaciones en España y que se llevan el 81% del crecimiento total de estancias (1,7 de los 2,1 millones más). Y la otra, que sube la tarifa media que se paga por estancia, hasta los 110 euros diarios, aunque es mucho más alta en destinos como Canarias (122 euros diarios), Cataluña (125 euros) y sobre todo Madrid (152,7 euros la estancia media). Todo apunta a que los hoteleros están tratando de recuperarse de la caída de estancias por la pandemia, de la subida de costes y de las fuertes inversiones en remodelación de hoteles, mientras los clientes optan por hoteles de 4 estrellas (no de 3 ni de 5), optando por pagar algo más si pueden.

A falta de datos de ocupación en noviembre (con varios puentes), los hoteleros creen que el récord de octubre no es un dato aislado y se apoyan en el tirón de reservas para diciembre y hasta febrero: ya se han producido un 20% más de reservas para estos 3 meses que el año pasado, según los últimos datos de las empresas de hoteles y alojamientos turísticos (CEHAT). Incluso hay 3 autonomías que tienen ya más reservas para este invierno que en 2019: Madrid (+30%), Canarias y Andalucía. Madrid aparece como primer destino turístico este invierno porque al turismo de negocios se ha unido el turismo de ocio (compras y espectáculos), que protagoniza las reservas en diciembre, empujado por las grandes cadenas internacionales (Four Seasons, Rosewood, JW Marriott…), que han aterrizado en Madrid y atraen turismo extranjero (USA, Asia y Latinoamérica) de alto nivel. Canarias ya tiene un alto nivel de reservas (extranjeras y españolas) para diciembre, enero y febrero, gracias a una mejora en sus conexiones aéreas y a que se configura como un destino seguro este invierno tras la crisis en Palestina, que afecta a Túnez, Egipto y Turquía. Y Andalucía se afianza como un destino clave este invierno para europeos (británicos) y españoles.

Con ello, los expertos destacan que España se ha convertido en el gran destino turístico para este invierno, tras serlo habitualmente en verano (sol y playa). El último informe de Turespaña ya destacaba que somos la 1ª opción de los británicos para sus vacaciones de invierno, lo que también sucede entre muchos turistas alemanes y del centro-norte de Europa. A favor de España juega el aumento de vuelos y ofertas de tour operadores, respecto a Italia y Francia, unos precios altos pero todavía menores a otros paises europeos y el clima, además de la gastronomía, la cultura y el ocio, la  seguridad y un sistema sanitario de mucha más calidad que en otros paises mediterráneos. Todo ello favorece el turismo europeo de invierno a Canarias, Baleares, Málaga y  la Costa del Sol, Levante y Cataluña.

La patronal turística Exceltur también resalta en su último informela elevada demanda de viajes, de europeos y nacionales, para el último trimestre de 2023”. Según su estimación, las ventas turísticas aumentarán un +15,8% en este 4º trimestre de 2023 sobre las ventas de finales de 2019, con lo que el sector turístico se habrá recuperado definitivamente de la pandemia. Sus previsiones son que esta mejoría en el turismo de invierno, por los extranjeros pero también por el turismo nacional, se note sobre todo en Canarias, Baleares, litoral mediterráneo y las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, Sevilla y Málaga. Y que también beneficie al transporte de viajeros y al ocio (golf y parques temáticos).

Lo más llamativo, destaca la patronal Exceltur, es que se está evidenciando una “preferencia por el gasto en experiencias de turismo y ocio sobre otros gastos”, tanto entre los españoles como entre los demás europeos. Es una tendencia que ya habían comentado antes otros expertos: la pandemia ha provocado que ahora los consumidores tengan más “ansias de viajar”, de salir, de moverse. Y que prefieran gastarse sus ingresos en carburante, en hoteles y en restaurantes, en ver cosas que en cambiar los muebles o los electrodomésticos o en otros gastos, salvo los imprescindibles (vivienda, recibos, alimentación y ropa). Ha subido todo y el sueldo no da para mucho, pero no se renuncia a un puente o a un fin de semana, a una comida o a una experiencia de ocio o cultural, aún a costa de no gastar en otras cosas.

Hay algunos factores que explican esta mayor tendencia a viajar, a gastar en hacer turismo, según resume la patronal Exceltur. El primero y fundamental, que ahora hay más gente con trabajo (+1.299.000 ocupados que en diciembre de 2019) y con empleos más estables (el 82,7% de los asalariados tienen contratos indefinidos, por lo que da menos miedo gastar (o endeudarse). El segundo que los salarios (aún bajos) están subiendo algo más (+3,46% hasta octubre, frente al 3.01% en 2022 y el 1,41% en 2021), aunque también sube la inflación (pero menos: el +3,2% anual hasta noviembre, la tasa más baja desde febrero de 2022). También juega a favor del turismo la recuperación de los turistas americanos y asiáticos, ayudados por una depreciación del euro desde el verano. Y también ayuda la apuesta de los operadores turísticos y las compañías aéreas por España, frente a otros destinos con más riesgos geopolíticos. Y también ayuda a viajar más el clima (más cálido).

Claro que no todo el mundo se puede apuntar a esta “fiebre por viajar”. En Europa, hay 10 paises cuya economía decrecerá este año, caerá su PIB (Alemania, Austria, Luxemburgo, Suecia, Irlanda, Estonia, Letonia, Lituania, República Checa y Hungría), según la previsión de la Comisión Europea. Y en España, aunque crecemos más (2,4% este año), un tercio de los españoles (33,5%) no pueden permitirse ni una semana de vacaciones al año, según la Encuesta de Condiciones de Vida 2022 (INE). Y muchos de los dos tercios restantes, que sí toman vacaciones, lo hacen gracias a endeudarse. Ya este verano se solicitaron un 15% más de créditos al consumo para pagar las vacaciones, según el sector, y todo apunta a que pasará lo mismo en diciembre, a pesar de los altos tipos (8,14% en septiembre). Y este puente de diciembre “echarán humo las tarjetas”, para pagar hoteles, comidas y viajes, que luego nos provocarán un “susto” en enero, en medio de una cuesta de pagos.

En cualquier caso, este tirón del turismo de invierno es una gran noticia para el sector, que lleva décadas angustiado por la excesiva “estacionalidad” de la demanda, concentrada en los meses de verano y en el turismo de sol y playa. Ahora, si España consigue tener turistas casi todo el año, esto reforzará la primera industria del país y también estabilizará más su empleo. Y sobre todo, ayudará al resto de la economía. De momento, el turismo nos está salvando en 2023, otro año más. La previsión de Exceltur es que el PIB turístico crezca un +16,3% este año y aporte a la economía 183.078 millones de euros, un 12,6% del PIB total del país. Y que el turismo aporte el 21,8% del crecimiento español en 2023, más de la quinta parte del total, junto al consumo, la inversión y las exportaciones. Un empujón clave.

Eso sí, aún con el tirón del turismo de invierno, el sector no puede retrasar por más tiempo su reconversión, abordando la modernización de instalaciones, la mejora de su oferta, la digitalización de sus ventas, la sostenibilidad ambiental y la conciliación con los vecinos. Seguimos siendo uno de los paises más atractivos del mundo, en verano y en invierno, pero hay que cuidar la gallina de los huevos de oro, para no morir de éxito. Y nosotros, los consumidores, tenemos que “viajar con cabeza”, sin endeudarnos demasiado.

jueves, 19 de enero de 2023

FITUR 2023: el turismo roza el récord

Esta semana se celebra FITUR, la Feria del turismo, en medio de un generalizado optimismo por los datos de 2022: el sector ha recuperado la facturación y el empleo de 2019, antes de la pandemia. Y el turismo, tanto el nacional como el extranjero, “ha salvado la economía”, al aportar dos tercios de todo el crecimiento de España en 2022. Ahora, se espera que el turismo siga creciendo en 2023 y se superen el récord de turistas (83,7 millones) y de ingresos (92.278 millones de euros) de 2019, siendo otra vez el motor de la economía española. Todo ello apoyado en una recuperación del turismo español, europeo y, sobre todo, asiático y americano, aunque con el riesgo de unos precios altos y un euro más caro. Se trata de salir del bache de la pandemia y apuntalar el futuro de la primera industria española con los Fondos europeos (3.400 millones), consiguiendo un turismo sostenible de más calidad, que no solo busque sol y playa.

Enrique Ortega a partir de la publicidad institucional

El turismo se ha recuperado de la pandemia y la inflación en 2022. Lo reconoce con claridad la patronal turística Exceltur: “2022 marca la total recuperación de la actividad turística en España”. Y lo apoyan en unos datos contundentes. El PIB turístico, el valor de la actividad turística, alcanzó los 159.000 millones de euros en 2022, un 1,4% superior a 2019. Y eso ha permitido aumentar el empleo turístico (2,5 millones a finales de 2022), un +1,4% sobre el de 2019, un empleo que ahora es de más calidad, tras la reforma laboral (la tasa de temporalidad bajó del 30,4 % en febrero de 2022 al 8,8% de media anual, por la adopción generalizada de los contratos fijos discontinuos, de temporada). Y las empresas turísticas también han mejorado facturación y beneficios, a pesar del fuerte aumento de costes.

Esta importante mejoría del turismo le permitió ser el motor del crecimiento económico de España en 2022, aportando el 61% de todo el crecimiento del país, según Exceltur, aportando 1 de cada 8 euros producidos en España (el 12,2% del PIB). Y eso ha sido posible por los dos motores que tiran (a medias) del turismo: el turismo nacional y el extranjero. Los españoles se lanzaron a viajar, a partir de abril, aumentando de forma considerable el gasto y las pernoctaciones sobre las de 2019 (sobre todo en apartamentos, campings y turismo rural, aunque también en hoteles). Y también se recuperó en gran parte la llegada de extranjeros, sobre todo de Holanda (+13% pernoctaciones hoteleras que en 2019), Luxemburgo (+5,6%), Irlanda (+7,2%), Portugal (+5,9%), Francia (+0,6%) y México (+17,6%), mientras han caído las pernoctaciones de turistas del Reino Unido (-6,8% sobre las de 2019), Alemania (-12,4%), Italia (-12,9%), paises nórdicos (-24,9%) y EEUU (-8,5%).

Centrándonos en este mercado, el turismo extranjero, España recuperó en 2022 un 85% de los turistas récord que llegaron en 2019, según la estimación de la ministra Reyes Maroto: espera cerrar el año con 71,5 millones de turistas internacionales, el doble que en 2021 (31.129.393 turistas extranjeros) y cuatro veces los que llegaron en 2020, cuando estábamos medio cerrados por la pandemia (18.957.856), aunque todavía falta recuperar un 15% de turistas internacionales para llegar a los 83.701.011 turistas extranjeros que vinieron en 2019. De momento, con las estadísticas disponibles (enero-noviembre), han llegado 67,4 millones de visitantes extranjeros, el 85,14% de los que llegaron en los 11 primeros meses de 2019, según los datos de Frontur. Baja sobre 2019 el peso de los turistas británicos (21,3% del total), nórdicos (5,92%) y norteamericanos (3,88%), pero sube el porcentaje que representan ahora los turistas de Francia (13,98%), Alemania (13,80%), Italia (5,55%) y Holanda (5,54%). Y aumentan los que se dirigen a Baleares (19,38% frente al 16,34% que llegaban en 2019: es la única región que ha recuperado los extranjeros de antes de la pandemia), Canarias (16,47%), y la Comunidad Valenciana (12%), mientras pierden mercado Cataluña (20,74% de turistas ahora frente al 23,12% del total en 2019), Andalucía (14,05%) y Madrid (8,30%).

Otro dato importante es que ha aumentado el gasto turístico de los extranjeros en 2022: se espera cerrar el año con 87.100 millones de ingresos (van 81.821 millones hasta noviembre), según la ministra, lo que supondría acabar con un 94% del gasto turístico récord alcanzado en 2019 (92.278 millones de euros). Esta mejoría del gasto, mayor que la de los turistas, se debe a que está aumentando la estancia media de los turistas extranjeros (7,5 días de media en 2022 frente a 6,8 días en 2019) y se gastan más, cada día de estancia (165 euros frente a 161) y en el total de su viaje (1.241 euros frente a 1.086), lo que indica una mayor calidad del turismo que llega, además de la subida de los precios turísticos.

En 2022, con la mejora del turismo nacional y extranjero, el sector turístico ha aumentado ventas y beneficios, pero de una forma dispar, según Exceltur: los más beneficiados han sido los hoteles de sol y playa (aumentan su facturación un 7,2% sobre 2019) y los que menos los hoteles urbanos (+3,5%), empeorando todavía sus ventas (sobre 2019) las agencias de viajes (facturan un -15,5%), las compañías de transportes (-5,4%) y las empresas de alquiler de coches (-3,1% ventas sobre 2019). Las regiones que más se han beneficiado de la recuperación del turismo, en 2021 y 2022, son las zonas costeras y algunas de interior: las empresas turísticas ya facturan más que en 2019 en Baleares, Canarias, Andalucía, la España verde (Galicia, Asturias y Cantabria), Extremadura, Aragón y Castilla la Mancha. En resumen, que el negocio turístico se ha recuperado ya en toda España salvo en Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia, País Vasco, Navarra y Castilla y León.

Ahora, en 2023, el sector confía en que “se consolide la recuperación turística”, en un año que “irá de menos a más”, según vaticina la patronal Exceltur, que espera que el turismo tome impulso a partir de primavera (la Semana Santa cae del 3 al 9 de abril). Y apuestan a que el PIB turístico vuelva a crecer, otro +5,9%, con lo que el turismo aportaría a la economía 11.649 millones más que antes de la pandemia (2019), siendo otro año más uno de los motores del crecimiento económico español, junto a las exportaciones, el consumo y los Fondos europeos. La patronal cree que este año, la mejoría turística se apreciará sobre todo en los hoteles urbanos, las empresas de transportes y los hoteles de vacaciones, mejorando sobre todo los destinos turísticos ligados al turismo extranjero, en especial Madrid y Barcelona (que superarán sus ventas de 2019), aunque esperan que sigan creciendo las ventas turísticas en las zonas de sol y playa, el turismo interior y la España verde.

Otros expertos coinciden en señalar a 2023 como el año de la recuperación definitiva del turismo en España, a pesar de las incertidumbres económicas. Un informe de CaixaBank apuesta también por un crecimiento del PIB turístico (+4%), situándolo por encima del de 2019, gracias a 2 factores positivos: la recuperación de la movilidad aérea en Europa (lastrada en 2022 por la saturación de los aeropuertos y la alta inflación) y la recuperación del turismo “de larga distancia”, tanto de EEU y Latinoamérica como de Asia (en especial China, Japón y Corea, los tres paises con mayor potencial, dado que sus viajes están un 70% por debajo a los de 2019). Eso sí, plantean 2 temores sobre 2023: que Europa crezca poco (sobre todo Reino Unido y Alemania, dos mercados claves) y el negativo efecto de la subida anual de los precios turísticos: +13,7% han subido los hoteles, +17,5% los vuelos internacionales y +12,2% los paquetes turísticos internacionales, según el INE.

Hay otro factor importante que afectará a la llegada del turismo extranjero en 2023: la cotización del euro. En 2022, la depreciación de la moneda europea (-6%) ayudó a la llegada de turistas de fuera de la zona euro, porque viajar les costaba un 6% menos. Ahora, con la subida de tipos, el euro se está recuperando (hoy cotiza a 1,0808 dólares y sube un +1% sobre el cierre de 2022) y los expertos creen que podría subir a 1,135 dólares en marzo y a 1,10 euros en agosto, lo que supondría un encarecimiento adicional de los hoteles y paquetes turísticos para visitantes de fuera de la Europa del euro. Y eso es más preocupante porque dos paises competidores, Turquía y Egipto, están devaluando sus monedas, lo que hace aún más baratas sus tarifas turísticas.

Aunque el sector turístico ve con optimismo 2023, insiste en pedir al Gobiernoque no baje la guardia” con las ayudas al sector implantadas en 2020, por la pandemia, en especial que mantenga el periodo de carencia para devolver los créditos ICO y el ERE que aún disfrutan las agencias de viaje y algunas empresas turísticas que no se han recuperado.  Además, Exceltur reitera su petición de que el Gobierno intervenga ante el imparable crecimiento de los pisos turísticos, que suponen una competencia desleal (muchos no están legalizados), encarecen los alquileres y agravan un sentimiento “anti turismo” en ciudades donde colapsan los centros urbanos. Según sus datos, en 2022, las plazas en apartamentos turísticos crecieron en 73.894 (un +35%), con un elevado incumplimiento de las normativas autonómicas y locales. Y ya hay, sólo en las 20 principales ciudades españolas, más de 862.000 plazas en apartamentos turísticos, 2,5 veces más de las que había en 2010 (346.921 plazas).

Pero la principal petición de los empresarios turísticos al Gobierno es que gaste de otra manera los Fondos europeos. Dentro del Plan de Recuperación se contempla un capítulo (el Componente 14) para el turismo, con el objetivo de “transformar y modernizar el sector turístico, aumentando su competitividad y resiliencia”. Son 3.400 millones a invertir entre 2021 y 2023 (el gasto puede hacerse hasta 2026), para intervenir en 4 ámbitos: conseguir una mayor sostenibilidad (medio ambiental, socioeconómica y territorial), la transformación digital de los destinos y empresas turísticas (para reducir su dependencia de los tour operadores extranjeros), conseguir una mayor resiliencia en regiones muy dependientes del turismo (en Baleares y Canarias, supone un 35% de la economía y hasta el 40% del empleo) y mejorar la competitividad del sector y su eficiencia energética. En conjunto, se espera que estos programas e inversiones creen 100.000 nuevos empleos turísticos.

El problema está a la hora de concretar el destino de estos Fondos europeos para el turismo. La opción que ha elegido el Gobierno, apoyado por la mayoría de autonomías y Ayuntamientos, es diversificar estas ayudas, que lleguen al mayor número de proyectos y localidades posibles. De hecho, ya se han repartido 860 millones en Planes de sostenibilidad turística, adjudicados a 1.489 Ayuntamientos, con una ayuda media de 600.000 euros. La patronal Exceltur defiende que lo mejor hubiera sido concentrar el grueso de los Fondos en los grandes municipios turísticos y se quejan de que, de los 20 grandes destinos, sólo han recibido Fondos 17 localidades, con una ayuda media de 7,2 millones, que consideran insuficientes para reconvertir  a fondo su vieja oferta de sol y playa. Y también se quejan de que el 97,4% de los empresarios turísticos no han accedido a ninguna financiación UE.

Realmente, los Fondos europeos son una gran oportunidad para reconvertir el turismo español, desde las instalaciones (algunas viejas) a la oferta turística, incluida una digitalización a fondo y un esfuerzo por la sostenibilidad territorial (ojo: hay 12 localidades españolas que reciben más de 1 millón de turistas al año) y medioambiental (el turismo es responsable del 9% de las emisiones de CO2), sin olvidar la falta de servicios, infraestructuras y agua. Además, ahora que el turismo se recupera, es hora de corregir el exceso de concentración del sector, tanto en verano (el 45% de los turistas llegan entre junio y septiembre), como en origen (el 87% de los turistas extranjeros proceden de Europa) como en destino (el 91% de los turistas extranjeros van a 6 autonomías: Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid, que se benefician en exclusiva del 93% del gasto que hacen los extranjeros en España).

Así que España debe apostar por un turismo más diversificado, tanto en fechas como en origen y destino, un turismo que no destroce los territorios y respete mejor el medio ambiente, que actualice y modernice su oferta y sea capaz de vender por Internet sin intermediarios, buscando no tanto la cantidad (los millones de turistas) como la calidad y el gasto. Todo esto debe incluirse en la Hoja Estratégica del Turismo para 2030, que está elaborando el Gobierno con el sector. Hay que remozar y modernizar nuestra primera industria, para que sea más competitiva y consolide su crecimiento y empleo, básicos para España. Y en paralelo, urge modernizar el resto de la economía, fomentando la industria, la agricultura, la tecnología y la innovación, los sectores con futuro, para que España sea “más que sol y playa”, para que no dependamos tanto del turismo para crecer y crear empleo. Diversificar.

jueves, 20 de enero de 2022

FITUR 2022: esperanza en el turismo

Esta semana se celebra FITUR, la Feria del turismo donde se ve un mayor optimismo entre los profesionales: creen que este año sí habrá una fuerte recuperación de turistas, nacionales y extranjeros (más de 70 millones), que servirá para volver a los 83 millones de turistas de antes de la pandemia en 2023. Algo clave para todos, porque casi la mitad del crecimiento de 2022 dependerá del turismo. Pero todos los cálculos dependen de la pandemia, de que no haya nuevas “olas” que hundan la Semana Santa y el verano. Y a nivel interno, el sector tendrá que “cuidar los precios”, que se han disparado para recuperar lo perdido: los hoteles han subido un +31,9% anual, según el IPC. Además, en 2022 se pondrán en marcha los primeros proyectos de reconversión turística con Fondos europeos, aunque necesitaríamos más recursos para la promoción turística de España (sólo 90 millones en 2022). Hay que aprovechar la pandemia para apuntalar el futuro del turismo, nuestra primera industria.

Enrique Ortega

La recesión en España por la pandemia (-10,8% de caída del PIB en 2020), fue la mayor entre todos los paises occidentales porque el parón de la actividad  para hacer frente al COVID 19 afectó especialmente al turismo, que tiene mucho más peso en nuestra economía (aportaba el 12,3% del PIB y el 13,7% del empleo total) y ha sido el sector más castigado por la pandemia. El balance turístico de 2020 fue demoledor: se perdieron 64,74 millones de turistas extranjeros (sólo llegaron 18.957.856 de los 83.701.011 turistas llegados en 2019, el 7º año consecutivo de récord de turistas) y casi un 80% de los ingresos turísticos (19,7 millones de gasto del turismo extranjero frente a 92,33 millones en 2019). Una debacle que puso en riesgo la supervivencia de miles de empresas y afectó a 841.436 empleos, que en su mayoría se salvaron tras aparcarlos en ERTEs.

En 2021 se esperaba una recuperación del turismo, nacional y extranjero, especialmente a partir del levantamiento del estado de alarma el 9 de mayo. Y de hecho, el verano fue muy bien, con un récord del turismo nacional y una fuerte recuperación del turismo europeo, salvo el británico (afectado por sus restricciones). Pero a finales de noviembre surgió la nueva variante ómicron, disparando la 6ª ola de contagios en España y un negro panorama en toda Europa, particularmente en Reino Unido, Francia y Alemania, nuestros principales visitantes. Y eso ha “pinchado” las previsiones iniciales, que en FITUR 2021 apostaban por cerrar 2021 en 45 millones de turistas (ministra Reyes Maroto). A falta de conocer los datos de diciembre, la previsión oficial es cerrar 2021 con unos 30 millones de turistas extranjeros (31 millones estima la patronal Exceltur), bastantes más que en 2020 (casi 19 millones) pero todavía casi un tercio menos que antes de las pandemia (83,7 millones). Y un gasto turístico que rondará los 34.000 millones de euros, poco más de un tercio del gasto de los extranjeros en 2019.

El aspecto más positivo de 2021 ha sido que se recuperó el turismo nacional, antes de la 6ª ola de la pandemia: de julio a octubre, las pernoctaciones de los españoles en hoteles fueron, mes a mes, superiores a las de 2019, antes de la pandemia. Y en cuanto al turismo extranjero, hasta noviembre aumentó (sobre 2020) la entrada de turistas alemanes (+107,5%), franceses (+42%) y británicos (+27,6%), lo que indica que tienen ganas de volver a visitarnos. La industria turística ha notado esta incipiente recuperación en 2021, con una facturación de 88.546 millones de euros (que recupera 36.000 millones respecto a 2020, aunque todavía está un 40% por debajo de la de 2019). Los que se han recuperado más en 2021 han sido los hoteles ligados al turismo nacional (en Asturias, Galicia y Andalucía), las compañías de alquiler de coches y las cadenas con más presencia internacional, mientras tardan más en recuperarse los hoteles urbanos, las compañías aéreas y las agencias de viajes.

Para 2022, todas las previsiones apuntan a una mayor recuperación del turismo, aunque todo depende de una variable imprevisible: la pandemia, el temor a nuevas variantes que puedan desatar futuras restricciones a la movilidad y los viajes. Si no hay “sustos”, la previsión del Gobierno es recuperar este año la mayoría de los turistas europeos de antes de la pandemia (70,9 millones en 2019) y dos tercios de los turistas del resto del mundo (12,8 millones), lo que daría unos 79 millones de turistas extranjeros en 2022 (el 94% de los que llegaron en 2019). Parece un objetivo demasiado ambicioso, difícil de alcanzar, mientras Funcas estima que podrían venir unos 75 millones de turistas (recuperar el 90% de los que llegaron en 2019) y la patronal turística Exceltur apuesta por recuperar un 87,5% de su negocio en 2022, lo que se traduciría en 73 millones de turistas. Y todos creen que habrá que esperar a 2023 para recuperar el turismo de antes de la pandemia.

La previsión del sector turístico es que 2022 irá de menos a más: el primer trimestre será flojo, por las secuelas de la 6ª ola, y que los viajes y el turismo de españoles y extranjeros se despertará en Semana Santa (10-17 abril) y mejorará aún más en verano, para consolidarse en la última parte del año (con permiso del COVID 19…). Y esperan que juegue a favor las ansias de viajar y el ahorro disponible y no gastado, así como la esperada recuperación económica y del empleo en toda Europa. Y algo muy importante: la seguridad sanitaria que ofrece España al turista extranjero, dado nuestro alto nivel de vacunación (80,5% de la población) frente a la de otros paises competidores, como Turquía (61,53% vacunados), Italia (74,3%), Grecia (66,61%) o Túnez (51,07% de vacunados), según la OMS, aunque nos superan  Portugal (82,72% vacunados) y Malta (82,44%).

Una posible desventaja para España podría ser la fuerte subida de los precios turísticos en 2021, donde la mayoría de las empresas han aprovechado para resarcirse de la crisis subiendo tarifas y precios. Un dato llamativo: los precios de los hoteles han tenido una subida anual del +31,9% en 2021, según el IPC de diciembre, cinco veces más que la subida media de la inflación (+6,5%). Y también han subido los paquetes turísticos, bares y restaurantes, los apartamentos turísticos, el alquiler de coches, las tarifas aéreas y el ocio. Y en paralelo, puede haberse deteriorado la calidad del servicio, porque muchas empresas han reducido personal o contratan menos del que necesitan, por miedo a nuevas olas de contagios.

La recuperación del turismo, la primera industria española, es clave para que España se recupere con más fuerza en 2022. De hecho, casi la mitad de todo el crecimiento esperado este año debe venir del turismo: del 5,5% que crezcamos, 2,4% lo tiene que aportar el sector turístico, según la última estimación de CaixaBank. Así que nos jugamos mucho con el despegue del turismo, que va a depender en buena medida de la pandemia pero también de que funcionen otras medidas de apoyo, a corto y medio plazo.

A corto plazo, el sector turístico pide la prórroga de los ERTEs, al menos hasta el verano (los actuales terminan en marzo de 2022). A finales de 2021 había 56.729 trabajadores turísticos en ERTE (más de la mitad del total, 102.548 empleados en ERTE en todos los sectores), en todas las actividades del sector, en especial en las agencias de viajes (11.358 trabajadores todavía en ERTE), transporte aéreo y actividades de ocio, las más afectadas por la pandemia. Y también va a ser clave cómo se aplica la reforma laboral en el sector, ya que para el verano tienen que reconvertir sus contratos temporales y promover los fijos discontinuos.

Otra petición urgente del sector turístico son nuevas ayudas directas a las pymes turísticas en la primera mitad de 2022, para preservar su subsistencia financiera, a la vez que piden completar el pago de las ayudas aprobadas en 2021 y que no han llegado aún en muchas autonomías. Y en paralelo, priorizar los esquemas de rescate pendientes de la SEPI y COFIDES a las empresas turísticas, además de la refinanciación y el alargamiento de los créditos ICO al sector concedidos durante la pandemia. Son distintas formulas para “dar oxígeno” financiero para que  la gran mayoría de las 153.000 empresas del sector turístico sobrevivan (y con ellas, 2,3 millones de empleos).

Además, 2022 va a ser el año en que los Fondos Europeos lleguen también al turismo. El Plan de recuperación de España, aprobado por Bruselas, incluye un Programa (el 8º con más inversiones) para “la modernización y competitividad del sector turístico”, con objeto de aprovechar la pandemia para poner en marcha inversiones y medidas que apuntalen su futuro. En conjunto, el Plan contempla 3.400 millones de inversiones europeas para el turismo español y actuar en tres frentes: la transformación digital de los destinos y empresas turísticas, la puesta en marcha de planes específicos de futuro en zonas muy dependientes del turismo (como Baleares o Canarias) y una mejora de la competitividad centrada en el desarrollo del producto turístico “Spain”. Se trata de modernizar y apuntalar el futuro del turismo, con inversiones que crearán 100.000 empleos adicionales. Y además, el turismo se beneficiará de otras inversiones del Plan de recuperación (en formación, infraestructuras, digitalización y economía verde), con un impacto estimado de otros 44.000 millones en tres años.

El pasado 21 de diciembre se aprobó el primer paquete de proyectos turísticos que van a recibir estos Fondos Europeos, acordados entre el Gobierno y las autonomías por unanimidad. Son 169 Planes de sostenibilidad turística (de los 506 presentados), 153 que serán gestionados por Ayuntamientos y los otros 16 por las autonomías, que recibirán los primeros 615 millones de Fondos europeos. A pesar del acuerdo político sobre estos primeros Planes, la patronal turística Exceltur los ha criticado, porque estima que “se ha repartido en exceso el dinero”, con bajos importes (600.000 euros de media en 637 municipios) apostando por muchos proyectos en municipios de la España interior que tienen poco peso para el turismo: el 53% de los Fondos van a zonas de interior con un 12% del turismo total y sólo el 28% al Mediterráneo e islas, que suponen el 60% de la oferta turística). Claro que son sólo los primeros proyectos y quedan 2.785 millones por gastar hasta 2026.

La divergencia de la patronal turística es de fondo: habría que concentrar las ayudas europeas en los destinos turísticos más importantes y “no repartirlas tanto” entre toda España, porque se debilita su efecto. Por eso, Exceltur lleva un año defendiendo que España apruebe un PERTE para el sector turístico (un Plan estratégico como el que se ha aprobado para el automóvil), destinando 15.000 millones de inversiones públicas (españolas y europeas) en tres años, que movilizarían otros 30.000 millones privados. Y concentrar este dinero en la reconversión de 15 destinos turísticos claves, que suponen el 40 % de la oferta turística española pero el 70,5% del PIB turístico y el 62% del empleo: Costa del Sol, Costa Brava, Costa Dorada, este de Mallorca, Ibiza, Gran Canaria y sur de Tenerife. Defienden concentrar más ayudas en reconvertir el turismo de sol y playa, en gran parte obsoleto.

El debate es importante y quizás lo correcto sería una opción intermedia: concentrar más las ayudas en estos destinos (sabiendo que tienen graves problemas de saturación y sostenibilidad ambiental) pero apostando también por una diversificación en favor de un turismo interior diferente. Es un dilema importante y los Fondos europeos son limitados, así que debe elegirse bien su destino. Pero además, el turismo tiene otros retos importantes, como reducir el exceso actual de concentración, en el verano (35% del turismo total), en el turismo europeo (85% de los visitantes) y en los destinos (90% turistas van a 6 autonomías: Cataluña, Canarias, Baleares, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid, que se benefician ellas solas del 93% del gasto turístico). Y depender menos de los tour operadores extranjeros, que controlan viajes e ingresos, lo que pasa por digitalizar más la oferta. Y como telón de fondo, cuidar más a “la gallina de los huevos de oro”: en 2022, el presupuesto para promoción turística de Turespaña serán 90 millones (menos del gasto turístico en 1 día…).

Hasta aquí la situación y perspectivas de un turismo español que tiene que “salvarnos” en 2022. Y de paso, habría que aprovechar las inversiones y la reconversión del sector para modernizarlo a fondo y que base su futuro no en conseguir más millones de turistas cada año sino en atraer un turismo menos masivo y de más calidad, que no destroce nuestras costas y sea más sostenible. En paralelo, deberíamos aprovechar los Fondos europeos para modernizar el resto de la economía, para desarrollar industrias y sectores competitivos, que vayan ganando peso, competitividad y empleo. Para que en una o dos décadas, España no dependa tanto del turismo, que nos hace muy vulnerables como se ha visto con la pandemia. Un país con más empresas competitivas e innovadoras y menos bares y hoteles. que aspire a más que ser "la California de Europa". Algo que nadie se atreve a proponer, pero que nos ayudaría a crecer más y mejor.