Esta semana se celebra FITUR,
la Feria del turismo, en medio de un generalizado
optimismo por los datos de 2022: el
sector ha recuperado la facturación y el empleo de 2019, antes de la pandemia. Y el turismo,
tanto el nacional como el extranjero, “ha salvado la economía”, al aportar dos tercios de todo el crecimiento
de España en 2022. Ahora, se espera que el turismo siga creciendo en 2023 y se superen
el récord de turistas (83,7 millones) y de
ingresos (92.278 millones de euros) de 2019, siendo otra vez el
motor de la economía española. Todo ello apoyado en una recuperación
del turismo español, europeo y, sobre todo, asiático y americano,
aunque con el riesgo de unos precios
altos y un euro más caro. Se trata de salir del bache de la pandemia y apuntalar
el futuro de la primera industria
española con los Fondos europeos (3.400 millones), consiguiendo un turismo
sostenible de más calidad, que no solo busque sol y playa.  |
Enrique Ortega a partir de la publicidad institucional
|
El turismo se ha recuperado de la pandemia y la inflación en
2022. Lo reconoce con claridad la
patronal turística Exceltur: “2022
marca la total recuperación de la actividad turística en España”. Y lo
apoyan en unos datos contundentes. El PIB
turístico, el valor de la actividad turística, alcanzó los 159.000 millones
de euros en 2022, un 1,4% superior a 2019. Y eso ha
permitido aumentar el empleo turístico (2,5
millones a finales de 2022), un +1,4% sobre el de 2019, un empleo
que ahora es de más calidad, tras
la reforma laboral (la tasa de
temporalidad bajó del 30,4 % en febrero de 2022 al 8,8% de media anual, por la adopción generalizada de los contratos fijos discontinuos, de
temporada). Y las empresas turísticas
también han mejorado facturación y beneficios, a pesar
del fuerte aumento de costes.
Esta importante mejoría
del turismo le permitió ser el motor
del crecimiento económico de España en 2022, aportando el 61% de todo el crecimiento del país, según
Exceltur, aportando 1 de cada 8 euros producidos en España (el 12,2% del
PIB). Y eso ha sido posible por los dos
motores que tiran (a medias) del
turismo: el turismo nacional y el extranjero. Los
españoles se lanzaron a viajar,
a partir de abril, aumentando de forma considerable el gasto y las
pernoctaciones sobre las de 2019 (sobre todo en apartamentos, campings y
turismo rural, aunque también en hoteles). Y también se recuperó en gran parte la
llegada de extranjeros, sobre todo de Holanda (+13% pernoctaciones hoteleras que en 2019),
Luxemburgo (+5,6%), Irlanda (+7,2%), Portugal (+5,9%), Francia (+0,6%) y México
(+17,6%), mientras han caído las pernoctaciones de turistas del Reino Unido
(-6,8% sobre las de 2019), Alemania (-12,4%), Italia (-12,9%), paises nórdicos
(-24,9%) y EEUU (-8,5%).
Centrándonos en este mercado, el turismo extranjero, España recuperó en 2022 un 85% de los turistas
récord que llegaron en 2019, según
la estimación de la ministra Reyes Maroto: espera cerrar el año con 71,5 millones de turistas internacionales, el doble que en 2021 (31.129.393
turistas extranjeros) y cuatro veces los
que llegaron en 2020, cuando estábamos medio cerrados por la pandemia
(18.957.856), aunque todavía falta
recuperar un 15% de turistas internacionales para llegar a los 83.701.011 turistas extranjeros que vinieron
en 2019. De momento, con las
estadísticas disponibles (enero-noviembre), han llegado 67,4 millones de visitantes extranjeros, el
85,14% de los que llegaron en los 11 primeros meses de 2019, según los
datos de Frontur. Baja sobre 2019 el peso
de los turistas británicos (21,3%
del total), nórdicos (5,92%) y norteamericanos (3,88%), pero sube el porcentaje
que representan ahora los turistas de Francia (13,98%), Alemania (13,80%),
Italia (5,55%) y Holanda (5,54%). Y aumentan los que se dirigen a Baleares (19,38% frente al 16,34% que
llegaban en 2019: es la única región que ha
recuperado los extranjeros de antes de la pandemia), Canarias (16,47%), y
la Comunidad Valenciana (12%), mientras pierden
mercado Cataluña (20,74% de turistas ahora frente al 23,12% del total en
2019), Andalucía (14,05%) y Madrid (8,30%).
Otro dato importante es que ha aumentado el gasto turístico de los extranjeros en 2022: se
espera cerrar el año con 87.100 millones
de ingresos (van 81.821 millones
hasta noviembre), según
la ministra, lo que supondría acabar con un 94% del gasto turístico récord alcanzado en
2019 (92.278 millones de euros).
Esta mejoría del gasto, mayor que la de
los turistas, se debe a que está
aumentando la estancia media de los
turistas extranjeros (7,5 días de media en 2022 frente a 6,8 días en 2019) y se
gastan más, cada día de estancia
(165 euros frente a 161) y en el total de
su viaje (1.241 euros frente a 1.086), lo que indica una mayor calidad del
turismo que llega, además de la subida de los precios turísticos.
En 2022, con la mejora del turismo nacional y extranjero, el
sector turístico ha aumentado ventas y beneficios, pero
de una forma dispar, según
Exceltur: los más beneficiados han sido los hoteles de sol y playa (aumentan su facturación un 7,2% sobre 2019)
y los que menos los hoteles urbanos (+3,5%), empeorando todavía sus ventas
(sobre 2019) las agencias de viajes (facturan un -15,5%), las compañías de
transportes (-5,4%) y las empresas de alquiler de coches (-3,1% ventas sobre
2019). Las regiones que más se han beneficiado de la recuperación del turismo, en
2021 y 2022, son las zonas costeras y algunas de interior: las empresas
turísticas ya facturan más que en 2019 en Baleares,
Canarias, Andalucía, la España verde (Galicia, Asturias y Cantabria),
Extremadura, Aragón y Castilla la Mancha. En resumen, que el negocio turístico
se ha recuperado ya en toda España salvo en Cataluña, Madrid, Comunidad
Valenciana, Murcia, País Vasco, Navarra y Castilla y León.
Ahora, en 2023,
el sector confía en que “se consolide la recuperación turística”, en un año que “irá de menos a más”, según
vaticina la patronal Exceltur, que espera que el turismo tome impulso a partir de primavera (la Semana Santa
cae del 3 al 9 de abril). Y apuestan a que el
PIB turístico vuelva a crecer, otro +5,9%, con lo que el turismo aportaría a la economía 11.649 millones más que antes de la
pandemia (2019), siendo otro año más uno de los motores del
crecimiento económico español, junto a las exportaciones, el consumo y
los Fondos europeos. La
patronal cree que este año, la mejoría turística se apreciará
sobre todo en los hoteles urbanos, las
empresas de transportes y los hoteles de vacaciones, mejorando sobre todo
los destinos turísticos ligados al turismo extranjero, en especial Madrid y Barcelona (que superarán sus
ventas de 2019), aunque esperan que sigan creciendo las ventas turísticas en
las zonas de sol y playa, el turismo interior y la España verde.
Otros expertos coinciden en señalar a 2023 como el año de la recuperación definitiva del
turismo en España, a pesar de las
incertidumbres económicas. Un
informe de CaixaBank apuesta también por un crecimiento del PIB turístico
(+4%), situándolo por encima del de 2019, gracias a 2 factores positivos: la recuperación
de la movilidad aérea en Europa (lastrada en 2022 por la saturación de los
aeropuertos y la alta inflación) y la recuperación
del turismo “de larga distancia”,
tanto de EEU y Latinoamérica como de Asia (en especial China, Japón y Corea,
los tres paises con mayor potencial, dado que sus viajes están un 70% por
debajo a los de 2019). Eso sí, plantean 2 temores sobre 2023: que Europa crezca poco (sobre todo
Reino Unido y Alemania, dos mercados claves) y el negativo efecto de la subida
anual de los precios turísticos: +13,7% han subido los hoteles, +17,5% los
vuelos internacionales y +12,2% los paquetes turísticos internacionales, según el INE.
Hay otro factor
importante que afectará a la llegada del turismo extranjero en 2023: la
cotización del euro. En 2022, la depreciación
de la moneda europea (-6%) ayudó a la llegada de turistas de fuera de la
zona euro, porque viajar les costaba un 6% menos. Ahora, con la subida de tipos,
el
euro se está recuperando (hoy cotiza
a 1,0808 dólares y sube un +1%
sobre el cierre de 2022) y los expertos creen que podría subir a 1,135 dólares
en marzo y a 1,10 euros en agosto, lo que supondría un encarecimiento adicional de los hoteles y paquetes turísticos para
visitantes de fuera de la Europa del euro. Y eso es más preocupante porque dos paises competidores, Turquía
y Egipto, están
devaluando sus monedas, lo que hace aún más baratas sus
tarifas turísticas.
Aunque el sector turístico ve con optimismo 2023, insiste
en pedir
al Gobierno “que no baje la guardia”
con las ayudas al sector implantadas
en 2020, por la pandemia, en especial que mantenga
el periodo de carencia para devolver los
créditos ICO y el ERE que aún disfrutan las agencias de viaje y algunas
empresas turísticas que no se han recuperado.
Además, Exceltur reitera su petición de que el Gobierno
intervenga ante el imparable crecimiento de los pisos turísticos, que
suponen una competencia desleal (muchos no están legalizados), encarecen los
alquileres y agravan un sentimiento “anti turismo” en ciudades donde colapsan
los centros urbanos. Según sus datos, en 2022, las plazas en apartamentos
turísticos crecieron en 73.894 (un +35%), con un elevado incumplimiento de las
normativas autonómicas y locales. Y ya hay, sólo en las 20 principales ciudades españolas, más de 862.000 plazas en apartamentos turísticos, 2,5 veces más de las que había en 2010
(346.921 plazas).
Pero la principal petición de los empresarios turísticos al
Gobierno es que
gaste de otra manera los Fondos europeos.
Dentro del Plan de Recuperación se contempla un capítulo (el
Componente 14) para el turismo, con el objetivo de “transformar y modernizar el sector turístico, aumentando su
competitividad y resiliencia”. Son 3.400
millones a invertir entre 2021 y 2023 (el gasto puede hacerse hasta 2026),
para intervenir
en 4
ámbitos: conseguir una mayor sostenibilidad (medio
ambiental, socioeconómica y territorial), la transformación digital de
los destinos y empresas turísticas (para reducir su dependencia de los tour
operadores extranjeros), conseguir una mayor resiliencia en regiones muy dependientes
del turismo (en Baleares y Canarias, supone un 35% de la economía y hasta el
40% del empleo) y mejorar la
competitividad del sector y su eficiencia energética. En conjunto, se
espera que estos programas e inversiones creen 100.000 nuevos empleos turísticos.
El problema está a la
hora de concretar el destino de estos
Fondos europeos para el turismo. La opción que ha elegido el Gobierno,
apoyado por la mayoría de autonomías y Ayuntamientos, es diversificar estas ayudas,
que lleguen al mayor número de proyectos y localidades posibles. De hecho, ya
se han repartido 860 millones en Planes de sostenibilidad turística,
adjudicados a 1.489 Ayuntamientos,
con una ayuda media de 600.000 euros. La patronal Exceltur defiende que lo mejor hubiera sido concentrar el grueso de los Fondos en los grandes municipios
turísticos y se quejan de que, de los 20 grandes destinos, sólo han
recibido Fondos 17 localidades, con una ayuda media de 7,2 millones, que
consideran insuficientes para reconvertir a fondo su vieja oferta de sol y playa. Y también
se quejan de que el 97,4% de los
empresarios turísticos no han accedido a ninguna financiación UE.
Realmente, los Fondos
europeos son una gran oportunidad para reconvertir el turismo español, desde
las instalaciones (algunas viejas) a
la oferta turística, incluida una digitalización
a fondo y un esfuerzo por la sostenibilidad
territorial (ojo: hay 12 localidades españolas que reciben más de 1 millón
de turistas al año) y medioambiental
(el turismo es responsable del 9% de las emisiones de CO2), sin olvidar la
falta de servicios, infraestructuras y agua. Además, ahora que el turismo se
recupera, es hora de corregir
el exceso de concentración del sector, tanto en verano (el 45% de los
turistas llegan entre junio y septiembre), como en origen
(el 87% de los turistas extranjeros
proceden de Europa) como en destino
(el 91% de los turistas extranjeros
van a 6 autonomías: Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía,
Comunidad Valenciana y Madrid, que se benefician en exclusiva del 93% del gasto que hacen los extranjeros
en España).
Así que España debe apostar por un turismo más diversificado,
tanto en fechas como en origen y destino, un turismo que no destroce los territorios y
respete mejor el medio ambiente, que actualice y modernice su oferta y sea
capaz de vender por Internet sin intermediarios, buscando no tanto la cantidad
(los millones de turistas) como la calidad y el gasto. Todo
esto debe incluirse en la Hoja
Estratégica del Turismo para 2030, que está elaborando el Gobierno con
el sector. Hay que remozar y modernizar nuestra primera industria, para que sea
más competitiva y consolide su crecimiento y empleo, básicos para España. Y en
paralelo, urge modernizar el resto de la economía, fomentando la
industria, la agricultura, la tecnología y la innovación, los sectores con
futuro, para que España sea “más que sol
y playa”, para que no dependamos tanto del turismo para crecer y crear
empleo. Diversificar.