La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.
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jueves, 8 de enero de 2026
Más control de Bizum y tarjetas
Desde el 1 de enero, Hacienda obliga a los bancos a
enviarle un listado mensual de los movimientos de Bizum que hagan
profesionales y empresas (no los particulares), para controlar
pagos que pretendan evadir al Fisco. Y también están obligados a informar de
las tarjetas de crédito cuyos movimientos superen los 25.000 euros anuales,
para cotejarlas con los ingresos que declaran sus propietarios. Se trata de
medidas para controlar mejor los pagos que se hacen por Bizum y
tarjetas, que se han multiplicado en los últimos años frente a los pagos en
efectivo y las transferencias. Entre tanto, los bancos de España y otros 15 paises
trabajan para crear un Bizum europeo que empezaría a funcionar entre verano
y Navidad de este año 2026, revolucionando los pagos internacionales. Y el BCE
trabaja en crear el “euro digital”, que será realidad a partir de
2029, mientras China opera con el yuan digital desde 2020 y USA apuesta
por las criptomonedas. Entre tanto, los pagos en metálico pierden peso. Enrique Ortega
La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.
El uso de dinero en efectivo es cada vez menor entre
los más jóvenes y es todavía mayoritario entre los mayores de 45 años, según
el Banco de España. Así, los jóvenes de 18 a 24 años pagan
mayoritariamente por móvil (39% compras), seguido del pago en efectivo (32%) y
con tarjeta (28%), mientras los mayores de 45 años pagan
mayoritariamente en efectivo (el 58% entre 45 y 54 años, el 66% entre 55 y 64
años y el 79% los mayores de 65 años), seguido de los pagos con tarjeta (del 32
al 19%) y con poco peso de los pagos por móvil (del 10 al 2%). Pagan más en
efectivo los hombres (61% compras) que las mujeres (54%) y los
que tienen menos estudios (77% de las compras entre los que tienen sólo
estudios básicos, 53% con estudios medios y sólo el 39% de las compras quienes
tienen estudios superiores).
Con todo, los españoles somos los europeos que
más preferimos pagar con dinero en efectivo, un 26,40% (30,2% los jóvenes),
frente al 21,90% de preferencia en todos los paises de la zona euro, aportando
menos por los pagos con tarjeta (el 48,79% en España frente al 54,82% en la
zona euro) y con un porcentaje similar entre los que no tienen preferencia por ninguno
de estos dos sistemas de pago (23,51% en España frente al 22,85% en la zona
euro), según
el informe SPACE del BCE, que también revela que dos tercios de españoles
(63%) y europeos consideran importante mantener el efectivo como medio de pago
en el futuro.
La realidad es que se imponen los pagos digitales, sobre
todo por tarjeta y móvil, mientras bajan los pagos en efectivo. Los datos revelan
un salto tremendo en el número de tarjetas en circulación, que ya rondan los
100 millones en España. Las tarjetas de crédito han pasado de 16,06
millones en el año 2000 a 44,82 millones en 2008 y un máximo de 52,35 millones
en 2017, para bajar después a 37,25 millones en 2019 y 43,10 millones en 2024, según
el Banco de España. Y las tarjetas de débito han pasado de 29,74
millones en el año 2000 a 31,57 millones en 2008, 48,35 millones en 2019 y
51,42 millones en 2024. En conjunto, había 94,52 millones de tarjetas en 2024 y
95,43 millones en septiembre de 2025, casi 2 tarjetas por habitante (y casi
3 tarjetas por adulto).
En contrapartida, los españoles utilizamos menos el
cajero y sacamos menos dinero en efectivo, según
los datos del Banco de España: en el año 2002, se hicieron 899
millones de operaciones en cajeros, por
un importe de 82.024 millones de euros, un importe que marcó un máximo en 2019
(125.188 millones retirados en 908 millones de operaciones) para estancarse
después en 127.485 millones retirados en 2024 (en 683 millones de
operaciones). En contrapartida, los pagos con tarjeta en comercios (a
través de TPV) se han disparado en este siglo, según
el Banco de España: de los 46.828 millones pagados por TPV en 2002 (en 991
millones de operaciones) se pasó a 94.414 millones pagados en 2008, a 161.343
millones pagados en 2019 (en 4,536 millones de operaciones) y 271.528 millones
pagados por TPV en 2024 (en 9.208 millones de operaciones). Así que los pagos
por tarjeta (o móvil) se han triplicado desde 2008, mientras las operaciones se
cuadruplicaron. Y este
año 2025, ya se han pagado en TPV de comercios 210.700 millones de enero a septiembre, otro
récord.
Y queda hablar de otro sistema de pago electrónico que bate
todos los récords: el pago por Bizum:
se lanzó en 2016 y ya tiene casi 30 millones de usuarios en España, que
han realizado 4.210 millones de
operaciones. Es el sistema de pago que más utilizan el 80% de los jóvenes y se
puede pagar con Bizum en 90.000 comercios españoles.
El auge de los pagos digitales por tarjeta, móvil o
Bizum preocupa a Hacienda, porque puede ser una vía de pagos que esconden
ingresos y evaden impuestos, básicamente el IVA. Por eso, el Gobierno
aprobó el 1 de abril de 2025 el
Real Decreto 253/2025 (BOE 2 abril) por el que se modifican las
obligaciones de información de los bancos sobre tarjetas y Bizum de sus
clientes, un cambio que ha entrado en vigor el 1 de enero de 2026.
La nueva norma tiene dos partes. Una afecta a las operaciones
hechas a través de Bizum: se obliga a los bancos a informar
mensualmente a la Agencia Tributaria de la facturación acumulada cada mes y realizada a través de Bizum por empresarios
y profesionales. Así, en febrero, los bancos deberán informar ya de las operaciones
realizadas este mes de enero de 2026, detallando el importe mensual facturado
(no operación a operación) e identificando la cuenta bancaria a través de la
que se efectuaron los pagos. Ante los bulos de que el Fisco iba a
controlar todos los Bizum, Hacienda
ha publicado una nota donde aclara que los bancos no deben informar
de los Bizum entre particulares, sólo los de profesionales y empresas. Se
pretende así evitar que un fontanero, por ejemplo, cobre un servicio por Bizum
y trate así de esconder este ingreso (y el IVA).
La otra parte de la norma afecta a las tarjetas de crédito
y débito: se obliga ahora a los bancos a informar anualmente a
Hacienda sobre todas las
tarjetas cuyos movimientos superen los 25.000 euros al año, ya sea
en gasto total (suma de pagos en comercio o retirada de efectivo) o en abonos
totales (dinero recibido en la tarjeta por devoluciones y cargos). Así,
Hacienda controlará a los que gasten más de esos 25.000 euros al año, porque el
banco estará obligado a informar de que es el titular de esa tarjeta y del
gasto que ha realizado. El objetivo no es recaudar por este gasto, sino tener
el dato para contrastarlo con los ingresos declarados. Así, si
alguien gasta mucho más de lo que dice ingresar, el dato le salta a Hacienda y
puede investigarlo fiscalmente.
Aunque el Decreto habla sólo de tarjetas y cobros
profesionales a través de Bizum, hay que recordar que sigue
vigente otro control, el de transferencias: los bancos deben
reportar movimientos sospechosos o superiores a 10.000 euros y préstamos
superiores a 6.000 euros (según el modificado artículo 38 del Decreto Ley).
Esta es una vía para evitar fraudes, como que un padre haga una transferencia a
su hijo para pagar un coche o la entrada de un piso, que deben formalizarse
como donación o como crédito entre particulares para evitar una sanción de Hacienda.
En definitiva, Hacienda trata con estos cambios de controlar
mejor los pagos por tarjeta o móvil, para reducir el fraude facilitado
por las nuevas formas de pago, básicamente de empresas y profesionales, porque
no afecta a los particulares (salvo que controlarán más a los que gasten en
tarjetas más de lo que teóricamente ganan). Pero en el futuro, los pagos
digitales irán en aumento y con ello las nuevas formas de fraude. En un
futuro, ganarán peso las nuevas tarjetas sin banda magnética (gracias
a la tokenización,
un código aleatorio que sustituye al PIN y reduce el fraude), la
autentificación biométrica, el monedero digital, las divisas digitales o el
open banking (abrir los sistemas financieros a terceros).
Ahora, lo más inmediato va a ser la
creación del Bizum europeo, un sistema de pago en todo el continente que
están ultimando los grandes bancos europeos. El actual Bizum es un
sistema de pago promovido por España, Andorra, Portugal e Italia, al que se
han sumado en una segunda fase Grecia, Polonia, Noruega, Suecia, Dinamarca
y Finlandia. Y esta plataforma trabaja ahora con la iniciativa EPI, integrada
por Francia, Alemania, Bélgica, Paises Bajos y Luxemburgo, para alumbrar un
Bizum europeo, promovido por los bancos de estos 16 paises y que permitirá
el pago por móvil a 390 millones de europeos. La
idea es lanzarlo en el tercer trimestre de 2026, y si se retrasa, en las
próximas Navidades. Primero para los pagos entre particulares y después para
compras online (en 2027) y para pagar con el móvil en comercios físicos (para 2028).
Este Bizum europeo será una revolución total para los
pagos entre particulares y en comercios online y físicos, facilitando y
disparando las operaciones en el continente. Y se adelanta al lanzamiento
del euro digital, que va muy retrasado y que el
BCE prevé lanzar “a partir de 2029”, con el objetivo de facilitar
los pagos en la zona euro (a falta de una verdadera unión financiera, todavía
pendiente), algo que permitirá una mayor autonomía estratégica de Europa
frente a la dependencia actual de los medios de pago USA (Visa y MasterCard).
Este euro digital (emitido por el BCE) debería reforzar la unidad
financiera y económica de Europa, potenciando la competencia e innovación,
aunque tiene también riesgos de ciberseguridad, privacidad de las operaciones y estabilidad financiera.
Pero Europa también va retrasada en la digitalización del
euro, porque hay
ya 60 paises del resto del mundo que se encuentran muy avanzados en la
digitalización de sus monedas, desde China, India o Japón a Reino Unido,
Canadá, Corea del Sur, Brasil o Emiratos Árabes. La llegada de Trump a la Casa
Blanca ha
prohibido el desarrollo del dólar digital para promover como
alternativa las criptomonedas, el gran objetivo de los magnates
tecnológicos y del nuevo poder en USA. Mientras, China
está en cabeza de esta digitalización
monetaria: ya en 2020 lanzó a prueba el “yuan digital”,
respaldado por el Estado, y en 2025 ha creado en Shanghái un Centro de
operaciones internacionales para los pagos digitales que ya realiza pagos con
Singapur, Tailandia, Hong-Kong, Emiratos y Arabia Saudí. Un intento de que el “yuan
digital” sea una verdadera alternativa al dólar en Asia.
En resumen, los pagos digitales tienen una gran peso
en España y en el mundo y cobrarán más importancia en el futuro, donde será
algo raro pagar con monedas y billetes. Eso facilitará
las compras y transacciones, tanto dentro de Europa como en el
resto del mundo, en beneficio de la economía, empresas y consumidores. Pero también
hay riesgos, no sólo de ciberseguridad sino de evasión fiscal, de
que muchos utilicen la tecnología para evadir impuestos (más de lo mucho que ya
evaden). En España, Hacienda
intenta ahora un mayor control de los pagos por tarjeta y Bizum, para evitar
fraudes e impago de impuestos. A muchos no les gusta este mayor control, pero
se hace para controlar a los que defraudan, no a los que hacen un Bizum a un
hijo o a un amigo o a los que pagan con tarjetas sus compras. Más control no
es más “vigilancia”, debería ser menos fraude y más recaudación.
La forma de comprar y pagar ha cambiado radicalmente, más en los últimos 5 años que en los 50 años anteriores, según VISA, con un mayor protagonismo de los pagos digitales (sin movimiento de efectivo), que se han duplicado desde 2022. Y la consultora PwC prevé que para 2030, los pagos electrónicos se tripliquen en el mundo, hasta superar los 3 millones de operaciones. En España, sólo el 57% de los consumidores siguen usando el dinero en efectivo para pagar sus compras, mientras un 27% utiliza sus tarjetas y un 15% paga con sus móviles, según un reciente informe del Banco de España e Ipsos. Y respecto a los pagos entre particulares, el 57% se hacen en efectivo, pero un 37% se hacen ya por Bizum, un 2% por transferencia bancaria y un 1% por otros medios de pago.
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lunes, 21 de julio de 2025
Incertidumbre: aranceles, tipos, Europa, política...
No es habitual que a finales de julio haya tanta
incertidumbre en la economía mundial, europea y española. Casi en
vacaciones, no sabemos qué va a pasar con los aranceles de Trump a Europa,
que van a afectar a múltiples empresas y a los precios, recortando el
crecimiento. Y tampoco sabemos si el BCE bajará o no este jueves los tipos,
por temor a la inflación y ante la fortaleza del euro, que dificulta las
exportaciones europeas. Mientras, Europa afronta su próximo Presupuesto
2028-34, recortando algunos gastos (-80.000 millones para el campo)
mientras quintuplica la partida de Defensa y Seguridad y con dos retos pendientes:
las políticas climáticas (que se suavizan) y de emigración (que se “derechizan”).
Y en medio de este panorama, España tiene un problema de bloqueo
político e institucional que impide aprobar unos nuevos presupuestos y
avanzar en las necesarias reformas (un bloqueo que ya nos ha restado Fondos
europeos). Demasiadas incertidumbres que podrían frenar la buena
racha de la economía española y del
empleo. La mayor incertidumbre de la economía internacional
son los aranceles de Trump, cuyo alcance real se debería despejar esta
semana. Los
anunció a bombo y platillo el pasado 3 de abril, con un arancel general del 10% que subía al 20% para
Europa y hasta el 34% a China y el 46% a Vietnam, más el 25% a sus vecinos
México y Canadá. Pero a partir de ahí, Trump
se ha dedicado a amenazar a los paises
para que negociaran contrapartidas a cambio de rebajas en los aranceles,
con lo que es un galimatías saber cómo quedan para cada país. Sí
sabemos que sólo ha llegado a acuerdos con dos paises, Reino Unido (10%) y
Vietnam (20%), alcanzando el 12 de mayo una tregua
de 90 días con China. Y lo más importante, amenazando a Europa
con un arancel del 30% (mayor del 20% inicial), que entraría en vigor el 1 de
agosto si antes no se alcanza un acuerdo.
Eso sí, estos son aranceles “complementarios”
sobre los que ya ha impuesto Trump a todos los paises: un 25% a las importaciones
de aluminio
y acero (desde el 12 de marzo), otro 25% a los automóviles, piezas y
recambios y un arancel general del 3 al 10% para todo el mundo. Y además, ha
anunciado un arancel global del 40% al cobre y otro de hasta el 200% para los
productos farmacéuticos, ambos desde el 1 de agosto.
En el caso de Europa, siguen las reuniones
con la Administración Trump para evitar ese arancel general del 30% desde el 1
de agosto, sin demasiadas esperanzas de conseguir rebajarlo sustancialmente.
Así como China
ha sido firme frente al chantaje
de Trump (aprobado unos “contra aranceles” que han llevado a
la actual tregua), la postura europea ha sido menos firme,
buscando antes el acuerdo que las contramedidas, aunque Bruselas dice que tiene
preparada una lista de artículos y partidas comerciales USA a las que aplicaría
aranceles si no se llega a un acuerdo esta semana: industria aeronáutica,
automóviles, productos alimenticios y bebidas (bourbon, soja, vino), productos
químicos, maquinaria y equipos electrónicos y médicos. Esta 2ª
lista de represalias europeas (72.000 millones) se sumaría a
una primera lista (20.000 millones), que se aprobó el 9 de abril, en
respuesta a los aranceles del 25% al aluminio y al acero, pero que no ha
entrado en vigor, para “no entorpecer la negociación” para rebajar el arancel
general con que amenaza Trump (30%).
Mientras Europa negocia contra reloj, como
Japón, Corea y sobre todo China, lo evidente es que Trump va a imponer al resto
del mundo unos aranceles que van a dañar seriamente a la economía
mundial. De hecho, los aranceles ya en vigor suponen elevarlos del
2,5% que estaban en enero de este año a un 16,6% actualmente, según
la Universidad de Yale. Una subida espectacular ya que en su anterior
mandato, Trump sólo subió los aranceles USA del 1,5 al 2,5%. Y si se cumplen
las amenazas de aranceles planteadas para el 1 de agosto, el arancel
promedio de EEUU al resto del mundo subiría al 20,6%, el más alto desde
1910. Eso supondría un estancamiento del comercio mundial, un freno a
las cadenas internacionales de producción, un aumento generalizado de la
inflación y un estancamiento de la economía mundial, con una fuerte
inflación y una crisis también en EEUU.
Hasta ahora, las amenazas y los continuos
vaivenes en los aranceles impuestos por Trump no han dañado a la economía,
porque los inversores esperan hechos (y no amenazas) y porque muchos paises
han adelantado importaciones y exportaciones. De hecho, las
Bolsas todavía no son pesimistas: el Nasdaq USA ha subido casi un 7%
este año, el Euro Stoxx otro +12% y el Ibex español sube un 22% este año, a
pasar de las amenazas arancelarias de Trump. Pero si sigue adelante y se
agravan a partir del 1 de agosto, las
consecuencias negativas llegarán: primero sobre el comercio,
luego sobre la producción (encareciendo costes) y los precios (más inflación) y
finalmente sobre el consumo y la
inversión, frenando el crecimiento. Y también en EEUU, donde la economía ha
caído ya un 0,2% en el primer trimestre, con una inflación del +2,7% en
junio (2% en la eurozona).
En Europa, si Trump impone un arancel global del 20%
(lo más posible), el mayor daño lo sufrirán los paises que más
comercian con EEUU, en especial Alemania,
Francia e Italia. España podría “salvarse de la quema” de
la guerra arancelaria, según
Bruselas, por el escaso peso del
comercio con EEUU (sólo supone el 4,7% de todas nuestras exportaciones, frente
al 10,4% que suponen las exportaciones alemanas a USA), por el tirón del
turismo y el consumo y por el empujón inversor de los Fondos Europeos. Pero
está claro que los
aranceles nos acabarán afectando, sobre todo en las regiones
que más comercian con EEUU (Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana) y en
los sectores que más exportan allí: automóvil y piezas, multinacionales
energéticas, empresas de bienes de equipo y semimanufacturas, empresas textiles
y de manufacturas de consumo, farmacéuticas y empresas químicas y sectores de
alimentación, en especial aceites, vino y frutas.
La Comisión Europea estima que están “en riesgo” 4.500
millones de los 18.179 millones exportados por España a EEUU en
2024. Un riesgo menor al del conjunto de Europa, donde la Comisión cree que están en riesgo una
cuarta parte de las exportaciones europeas a EEUU, nada menos que 133.000
millones en riesgo (la UE exportó por valor de 531.600 millones de euros). De
momento, las exportaciones europeas a EEUU han seguido creciendo
en abril (+3,8%) y mayo (+4,4%), según
Eurostat, con lo que Europa ha mejorado su superávit comercial con USA
tanto en abril (+17.700 millones, +16,6% sobre abril de 2024) como en mayo
(+18.400 millones de superávit de la UE con EEUU, +29,5% sobre mayo 2024),
debido a que muchas empresas han querido anticipar ventas (y compras) antes de
materializarse los aranceles finales.
En el caso de España, el viernes salió el
dato de las exportaciones en mayo, que crecieron un +0,8% a todo el
mundo (mientras caían las de Alemania e Italia), aunque caían nuestras exportaciones
a Estados Unidos (-14,4%), lo que ya pasó también en abril (-13,8%).
Con estas dos bajadas de nuestras ventas en abril y mayo, las
exportaciones a USA en los 5 primeros meses de este año(enero-mayo)
han caído un -4,8%, mientras las importaciones han crecido un +8% (por
anticipo de compras). Con ello, el déficit comercial de España con EEUU se
ha agravado: -5.890 millones hasta mayo, frente a -4.553 millones al
inicio de 2024. Con aranceles más altos desde agosto, lo normal es que las
exportaciones caigan más, lo que obligará a nuestras empresas a buscar nuevos
mercados, como ya han hecho en abril y mayo.
Además del problema de los aranceles, los europeos
tenemos otro problema: la debilidad del dólar (por la política
errática de Trump y su elevada deuda), que ha reforzado al euro
en lo que va de año: si empezó el año cotizando a 1,035 dólares, el viernes
costaba ya 1,1624 dólares, lo que supone una revalorización del euro del +12,30%.
Esto significa que todos los productos europeos cuestan ahora un 12,30%
más caros para los países de fuera del euro, lo que dificulta la
competitividad de los productos y servicios europeos (también encarece los viajes a Europa, retrayendo el turismo a España). Así que además
de aranceles en USA, en Europa tenemos un problema adicional: la revalorización
del euro.
Esto afecta también a los tipos de interés, porque una
manera de “bajarle los humos” al euro sería seguir bajando los tipos de interés
en Europa, aunque el
tipo oficial (2%) ya es mucho más bajo que el de EEUU (4,50%). Pero el
BCE, que se reúne este jueves, tiene
difícil aprobar una nueva bajada, porque teme
que los aranceles futuros suban la inflación en Europa, que de momento está
controlada (en el 2%). Esta incertidumbre sobre el futuro de los tipos ha
frenado ya la caída del Euribor, que está a mediados de julio en
el 2,076%, prácticamente igual que en junio (2,081%), lo que
frena también la rebaja que podrían conseguir en el futuro los hipotecados. Así
que está todo relacionado: más aranceles, más difícil bajar los tipos y
menos bajarán las hipotecas para las familias.
Pero hay más incertidumbres económicas en el
horizonte. La principal, cómo se configura el futuro de Europa,
una economía que lleva varios años estancada y que pierde competitividad frente
a Estados Unidos y China. La nueva Comisión Europea, más derechizada
tras las últimas elecciones, parece
haber perdido el empuje que demostró frente a la pandemia y la
crisis inflacionista y no acaba de unirse para afrontar sus mayores retos: el
impulso económico y tecnológico, la digitalización y la descarbonización, la
lucha contra la crisis climática y la creación de una Defensa Europea que cubra
el vacío dejado por Trump y la OTAN. Hace unos meses (septiembre 2024), Mario
Draghi, el expresidente del BCE, trazó
una “hoja de ruta” para que la Unión Europea modernizara su
economía y la hiciese más competitiva, con un ambicioso Plan que preveía
invertir 800.000 millones en 4 años. Pero ha pasado el tiempo y no hay ningún Plan,
sólo divergencias a la hora de afrontar la emergencia climática, la llegada de
inmigrantes, la renovación tecnológica y la Defensa Europea.
El último eslabón de la incertidumbre sobre el futuro de la
UE ha sido la reciente presentación
de los Presupuestos europeos para 2028-2034. Tienen dos problemas.
Uno de fondo: el gasto es ridículo. Se propone un Presupuesto de 1,8 billones de
euros para 7 años (257.000 millones anuales), que supone el 1,6% del PIB de
la UE. Sólo el Presupuesto de España es el doble al año del propuesto para
los 27. Y el Presupuesto de EEUU es 10,13 billones de euros anuales, el
37,6% del PIB USA (30 veces más). Estos datos revelan el problema de fondo:
son los paises europeos los que ingresan y gastan y la Comisión Europea
apenas tiene instrumentos para ingresar y gastar, es un Gobierno europeo “sin
medios”.
El segundo problema de los futuros Presupuestos europeos,
que se van a debatir los próximos dos años, es que ha
cambiado la filosofía: los programas de los Fondos estructurales y
el gasto agrícola se van a descentralizar, con programas a través de los
paises: serán más planes nacionales que luego ratificará el Gobierno europeo (“menos
Europa" en vez de más). Además, las nuevas prioridades como Defensa y Seguridad
van a quintuplicar el gasto (131.000 millones), a costa de reducir otros
programas (el
campo tendrá 300,000 millones, 80.000 menos que ahora. Y el Fondo de
Competitividad, la partida clave, tendrá sólo 451.000 millones (incluyendo
Defensa), la mitad de lo que proponía Draghi. Pocos recursos para
modernizar la economía europea y dar un salto tecnológico e industrial que
permita competir mejor.
Y mientras, en España tenemos otra incertidumbre
de fondo: la política. La economía va bien, lleva 4 años creciendo
más que el resto de Europa y creando el 40% del empleo del continente. Pero la
polarización política y el enfrentamiento institucional
podrían afectar a la economía, si la coyuntura internacional se agrava y el
Gobierno no tiene mayoría para tomar medidas y seguir con las reformas
necesarias. Una paralización política que ya nos cuesta dinero: el
7 de julio, Bruselas
recortó en 1.100 millones de euros el 5º pago de los Fondos europeos a
España (ingresó 24.137 millones) por no haber compensado a los
funcionarios interinos (626 millones) y por no aprobar un impuesto al
diesel exigido por Bruselas: votaron en contra, en diciembre, PNV y
Junts, a los que se sumaron Podemos, PP y Vox. Ahora, hay
otras reformas pendientes sin las que España no recibirá los restantes
Fondos UE.
En resumen, que hay demasiadas incertidumbres internacionales
(aranceles, tipos, guerras) a las que sumar el incierto futuro de una
Europa estancada y el parón político en España, con un Gobierno en
preocupante minoría que tiene
muy difícil legislar y gobernar. Son retos preocupantes con los que nos
vamos de vacaciones y que seguirán ahí, quizás agravados, a la vuelta en otoño.
Un panorama preocupante, fuera y dentro de España, porque podría afectar
a las familias (menos consumo) y a las empresas (menos inversión), paralizando
reformas y proyectos y poniendo en riesgo el llamativo despegue económico de
España tras la pandemia. Por eso, urge más que nunca el diálogo y el
consenso. Pero parecen imposibles.
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Trump
jueves, 22 de mayo de 2025
Los aranceles se vuelven contra Trump
Con el chantaje de los aranceles, a Trump
le ha salido el tiro por la culata: las empresas y los norteamericanos han anticipado
sus compras en el extranjero y el déficit comercial de EEUU con el
exterior aumentó un +74,8% en el primer trimestre, llevando a la
economía USA a caer un -0,1%. Europa ha salido ganando, porque ha
aumentado mucho sus ventas a EEUU, disparando un +89% su superávit comercial
con USA. España es una excepción: hemos triplicado las importaciones
de EEUU (para evitar aranceles) y eso ha duplicado nuestro déficit con EEUU.
Pero esto es un espejismo, porque el anticipo de ventas y compras se acabará y los
aranceles, aunque serán menores, nos harán daño: Europa crecerá un
0,4% menos en 2025, aunque España (que comercia poco con EEUU) crecerá
algo más, según la Comisión Europea. Urge una postura más firme de
Bruselas y medidas para reanimar la estancada economía europea. En España,
arrancan estos días las medidas aprobadas por el Gobierno para ayudar a los
exportadores afectados por la guerra comercial. Los aranceles han disparado el déficit comercial USA y la caída de su PIB
La economía tiene sus reglas y el chantaje de los aranceles de Trump se ha vuelto contra Estados Unidos: los consumidores norteamericanos y las empresas, a la vista del aumento arancelario anunciado por Trump, se dedicaron a adelantar sus compras en el extranjero antes de la subida de aranceles del 3 de abril. Sólo en el mes de marzo, las importaciones USA aumentaron un +31% (342.746 millones de dólares), frente a unas exportaciones que crecieron un +6,8% (180.761 millones de dólares), lo que disparó el déficit comercial de EEUU con el extranjero: -161.985 millones de dólares, +75% que un año antes. Y en todo el primer trimestre, el déficit de bienes y servicios de EEUU con el extranjero fue de -351.069 millones de dólares, +74,8% más que el primer trimestre de 2024 (-200.798 millones de dólares).
La consecuencia de esta “avalancha de importaciones” USA en
el primer trimestre de 2025 ha sido que el
crecimiento económico de EEUU ha caído, porque el tirón de las
importaciones crea riqueza y empleo fuera, no en EEUU: el PIB cayó un -0,1%
en el primer trimestre de 2025 (la primera caída desde principios de 2022),
cuando había crecido un +0,6% en el 4º trimestre de 2024, el último con
Biden de presidente. De momento, el anticipo de compras no ha disparado los
precios en EEUU, pero los expertos temen que la inflación se disparará
tras los aranceles que han entrado en vigor en abril y mayo, agravando la
recesión en EEUU y llevando a la pérdida de empleos, que por ahora no se
ha producido.
Mientras, Europa se ha aprovechado de este anticipo
de compras de empresas y consumidores USA, aumentando en el primer
trimestre sus exportaciones a EEUU. Sólo en marzo se exportaron a USA
por valor de 71.386 millones de euros, casi el doble que un año antes (44.746
millones de euros en marzo 2024). Y en el conjunto del primer trimestre, el superávit
de la UE-27 con EEUU fue de +81.891 millones de euros, +89% que en el
primer trimestre de 2024, según
los recientes datos de Eurostat.
España ha sido una excepción, porque
aunque han aumentado las ventas a EEUU en el primer trimestre (4.371 millones
de euros, +2,6%), han aumentado 3,5 veces más las importaciones de España en
USA (8.291 millones de euros, +21,8%), debido a que empresas y
consumidores españoles han anticipado compras en el primer trimestre, para
evadir los aranceles anunciados el 2 de abril. Y esto ha provocado que España
casi duplique su déficit comercial con EEUU en el primer trimestre, según
los datos de Comercio: -3.919 millones de euros, +22,5% que los
-2.547 millones de déficit en el primer trimestre de 2024.
En general, los
datos del comercio de España en el primer trimestre revelan que los
exportadores han buscado diversificar sus ventas a otros paises,
ante la amenaza de aranceles de Trump. Y han vuelto a exportar más que varios
grandes paises europeos. Así, las exportaciones españolas crecieron
un +2,6% en el primer trimestre,
más que las alemanas (+0,5%) y francesas (-0,5%) pero menos que las de
Italia (+3,2%), UE-27 (+4,3%), Reino Unido (+18,6%), USA (+3,2%), China (+6,9%)
y Japón (+7,4%). Y lo más importante: crecen poco las exportaciones a Europa
(+0,6% en el primer trimestre), por el estancamiento del continente, pero
crecen más nuestras exportaciones al resto del mundo, a Norteamérica
(+3,6%), a Latinoamérica (+7,3%), a Asia (+17,4%, con un aumento del 24,2%
de las exportaciones españolas a China), a Oriente Medio (+25,1%) y a África
(+10,4%). Y por sectores, crecen todas las exportaciones españolas, salvo las
de energía (-10%) y las del automóvil (-12,9%), según
los datos de Comercio.
Pero lo más llamativo es el tirón de las importaciones
en el primer trimestre, que han crecido más del triple que las
exportaciones (+9,3%), por el adelanto de compras de empresas y consumidores
españoles, para evadir la subida de aranceles. Este tirón
de importaciones se ha dado sobre todo en la energía (+13,8%
importaciones), los alimentos (+11,5%), medicamentos y productos
químicos (+17,7%), bienes de consumo duraderos (+12,2%), ropa y
calzado (+12,2% importaciones). Y por paises, el mayor aumento de
importaciones ha sido con EEUU (+21,8%), Latinoamérica (+21,1%), China (+22,4%)
y Oriente Medio (+34,8%). Con ello, España ha casi duplicado su déficit
comercial en el primer trimestre: -15.099 millones de euros, frente a
-8.105 millones el primer trimestre de 2024. Un dato negativo, porque estas
importaciones récord crean riqueza y empleo fuera, no en España.
Así que los datos de comercio del primer trimestre revelan
un mayor agujero comercial en EEUU, por el anticipo de compras fuera, que ha
beneficiado a Europa, que ha mejorado sus exportaciones a USA, aunque España
sale mal parada, porque el anticipo de importaciones de nuestras empresas y
consumidores ha
casi duplicado el “agujero comercial” con EEUU. Pero ojo, esto es un
espejismo, que podría no repetirse el resto del año,
cuando los aranceles de Trump están ya en vigor, a pesar de las
negociaciones y cambios.
De hecho, el 12 de marzo entraron en vigor los aranceles USA
del 25% a las importaciones de aluminio y acero, que ahí siguen. Y
también se mantienen, desde el 3 de abril, los aranceles del 25% a los
automóviles extranjeros (y a las piezas y componentes desde el 2 de mayo).
Y se mantiene el arancel básico del 10% a todos los productos
extranjeros, incluidos los europeos. El único
acuerdo comercial firmado (el 8 de mayo) es con Reino Unido, a quien
Trump aplicará un arancel global del 10%, bajando en cambio las tasas a los
automóviles británicos del 25 al 10% (hasta 10.000 unidades) y suprimiendo los
aranceles al aluminio y al acero, a cambio de otras cesiones británicas (en
carnes y compras de Boeing). El 12 de mayo se pactó una
tregua de 90 días con China, bajando los aranceles del 145 al 30% USA y
del 125 al 10% China. Y en el caso de Europa, siguen los aranceles al
automóvil, al aluminio y al acero y el global del 10%, aunque Bruselas
acordó, el 10 de abril, negociar con Trump y no aplicar
contramedidas en 90 días. Así que aranceles sigue habiendo, aunque menos
que los disparatados porcentajes anunciados el 2 de abril.
Trump ha dado marcha
atrás en parte de su chantaje, porque los mercados (inversores,
Bolsas, multinacionales) y la Reserva Federal han reaccionado con preocupación
y desplomes de cotizaciones. Pero persiste en su política de subir aranceles:
todo apunta a que quedará ese arancel global del 10% y otros superiores a
los coches, aluminio y acero. Por eso, la
Comisión Europea acaba de alertar que la UE-27 crecerá menos en 2025,
con lo que será el 6º año consecutivo que la economía europea se estanca (desde
2020, con la pandemia). Así, las
previsiones de primavera de Bruselas apuestan por un crecimiento del +1,1%
en la UE-27 en 2025 (similar al 1% de 2024), -0,4% del crecimiento
esperado hace medio año, en las previsiones de otoño (esperaban crecer un 1,5%
este año). Y la zona euro (20 paises) crecerá +0.9%, también 4 décimas
menos de lo previsto en otoño (+1,3%).
Estas nuevas
previsiones de Bruselas recortan el crecimiento europeo sobre la base
de que los aranceles quedarán en el 10% (y en el 25% para automóviles, aluminio
y acero). El país más afectado por los aranceles será Alemania, el más
exportador, cuya economía no crecerá nada en 2025 (+0%, tras caer un
-0,2% en 2024), cuando en otoño esperaban que creciera un +0,7%. Francia
crecerá +0,6% (-0,2% que lo esperado en otoño) e Italia crecerá +0,7%
(-0,3% menos que en la anterior previsión). España será, junto a Dinamarca y
Chipre, el
único país que crecerá este año más de lo esperado en otoño:
+2,6%, casi el triple que la zona euro (+0,6%) y un 0,3% más del
crecimiento estimado en otoño (+2,3%). Fuera de Europa, el resto del mundo
también crecerá ahora menos de lo estimado en otoño, según
la Comisión Europea: +1,6% EEUU (-0,5%), +4,1% China (-0,5%),
+1% Reino Unido (-0,4%), +0,7% Japón (-0,5%) y +1,3% el conjunto
de la economía mundial (-1,9% que lo esperado en otoño).
España parece “salvarse de la quema” de la
guerra arancelaria, según
Bruselas, por el escaso peso del
comercio con EEUU (sólo supone el 4,7% de todas nuestras exportaciones, frente
al 10,4% que suponen las exportaciones alemanas a USA), por el tirón del
turismo y el consumo y por el empujón inversor de los Fondos Europeos. Pero
está claro que los
aranceles nos acabarán afectando, sobre todo en las regiones
que más comercian con EEUU (Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana) y en
los sectores que más exportan allí: automóvil y piezas, multinacionales
energéticas, empresas de bienes de equipo y semimanufacturas, empresas textiles
y de manufacturas de consumo, farmacéuticas y empresas químicas y sectores de
alimentación, en especial aceites, vino y frutas. La
Comisión Europea estima que están “en riego” 4.500 millones de los
18.179 millones exportados en 2024. Un riesgo menor al del conjunto de
Europa, donde la Comisión cree que están
en riesgo una cuarta parte de las exportaciones europeas a EEUU,
nada menos que 133.000 millones en riesgo (la UE exportó por valor de
531.600 millones de euros).
Por todo esto es fundamental que
Europa reaccione ante el chantaje de Trump y deje de pensar en
“acuerdos imposibles”: ya se ha visto con China que el nuevo zar USA
sólo reacciona bajo presión, cuando tiene enfrente un duro negociador. Y no
parece que esa sea la actitud de la nueva Comisión Europea, más
derechizada y menos “peleona” que la anterior (no sólo en el tema
aranceles, también en cuestiones claves como la masacre en Palestina o la
interminable guerra en Ucrania). La Comisión Europea debería reaccionar con
más dureza ante Trump y en paralelo, lanzar un Plan de recuperación para
Europa, como el “Next
Generation” aprobado tras la pandemia, poniendo en marcha el
Plan Draghi, que propone gastar 800.000 millones en modernizar y hacer
más competitiva la economía europea. Sólo así saldremos de un bucle de
estancamiento económico en el continente que entra en su 6º año.
En el caso de España, el Gobierno pone
en marcha estos días las primeras medidas del “Plan de respuesta y
relanzamiento comercial” frente a los aranceles, aprobado por el
Gobierno el 8 de abril y convalidado en el Congreso el 8 de mayo, con
los votos en contra del PP y Vox y la abstención de Podemos.
Por un lado, se han activado los primeros 1.000 millones de euros de créditos
ICO para las empresas más afectadas por los aranceles de Trump. En paralelo, se
pone en marcha un
Plan para reforzar la internacionalización de las empresas, por dos vías:
el Plan ICEX 500, dirigido a 1.000 empresas que representan la mayor parte de
las exportaciones a EEUU, y el Plan “Invest in Spain”, para conectar a 100
inversores extranjeros con empresas españolas, mayoritariamente pymes.
En resumen, que los aranceles de Trump se le han
vuelto en contra, provocando una caída de la economía USA y un aumento
del superávit comercial de Europa con EEUU, pero no hay que hacerse
ilusiones: se debe a que ha habido un anticipo de compras, que no se
mantendrán ahora que los aranceles son efectivos. Y aunque Trump haya
rebajado su envite, hay ya nuevos aranceles y los seguirá habiendo,
más que antes del chantaje. Y eso debilitará más la estancada economía europea,
aunque España “se salve de la quema”(de momento). Pero si Europa y el resto del
mundo crecen menos, nos afectará. Por eso, urge una firme
respuesta comercial europea a Trump y en paralelo, otro
Plan de recuperación europeo, como el que provocó la pandemia.
Es hora de que Europa despierte y actúe con firmeza. Entre tanto, es importante
que las nuevas ayudas del Gobierno a nuestros exportadores funcionen.
Está en juego parte del crecimiento y del empleo.
La economía tiene sus reglas y el chantaje de los aranceles de Trump se ha vuelto contra Estados Unidos: los consumidores norteamericanos y las empresas, a la vista del aumento arancelario anunciado por Trump, se dedicaron a adelantar sus compras en el extranjero antes de la subida de aranceles del 3 de abril. Sólo en el mes de marzo, las importaciones USA aumentaron un +31% (342.746 millones de dólares), frente a unas exportaciones que crecieron un +6,8% (180.761 millones de dólares), lo que disparó el déficit comercial de EEUU con el extranjero: -161.985 millones de dólares, +75% que un año antes. Y en todo el primer trimestre, el déficit de bienes y servicios de EEUU con el extranjero fue de -351.069 millones de dólares, +74,8% más que el primer trimestre de 2024 (-200.798 millones de dólares).
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lunes, 7 de abril de 2025
Guerra comercial: el chantaje de Trump
Trump ha declarado una guerra comercial
a 185 paises del mundo, algo inédito. Lo justifica porque han “estafado”
a EEUU, provocando déficits comerciales y hundiendo su economía,
obviando que son ellos quienes han perdido competitividad y se
han lanzado a fabricar en medio mundo. Europa
se debate entre negociar y defenderse con nuevos aranceles, como ha
hecho China. Pero Trump no dará marcha atrás: ha lanzado un “chantaje”
y pretende conseguir dinero (hasta 600.000 millones) y contrapartidas
para sus tecnológicas, para bajar impuestos en USA y consolidar su
revolución de extrema derecha. Si Putin se saltó hace 3 años todas
las reglas al invadir Ucrania, ahora Trump (otro autócrata) se
salta todas las reglas económicas para imponer al mundo unos
aranceles que nos van a empobrecer a todos. Como frente a Putin, hay que
aliarse frente a Trump, porque lo que está en juego
no son las ventas de coches, aceite o vino, sino la ruptura de las reglas de
juego y el futuro de Europa. Ya sabemos por la historia que no se
detiene a un dictador negociando. Trump "justifica" con mentiras sus aranceles a 185 paisesEl anuncio
de aranceles de Trump, el 3 de abril, fue un “reality show”
para consumo interno en EEUU, para sus 77 millones de votantes, aunque el
resto del mundo lo siguiera conteniendo la respiración. Sus argumentos
fueron tan simples como su populismo: el mundo se ha aprovechado de
EEUU, “nos han timado”, invadiéndonos con sus productos, que han
hundido a las empresas y al campo norteamericano, con pérdida de riqueza y
empleo. Y ha llegado la hora de responder, “el día de la liberación”:
les vamos a imponer aranceles, para recuperar parte de lo que nos han “robado”.
Una
explicación “simplista” y “falsa”: EEUU ya no es la potencia
económica que era hace tres décadas porque su economía ha perdido
competitividad y porque muchas empresas norteamericanas han preferido fabricar
en China, Vietnam o México para ahorrarse costes y ganar más. EEUU compra más
fuera porque los norteamericanos apuestan por coches coreanos o teléfonos
fabricados en China.
Y estos son, justamente, los
paises a los que Trump ha aplicado sus aranceles más altos, no
porque estos paises les apliquen a ellos aranceles (apenas tienen) sino
porque son quienes les venden más que les compran, bien porque tienen
productos más competitivos o bien porque en ellos fabrican muchas
multinacionales USA (coches Tesla o iPhone de Apple en China o zapatillas Nike
en Vietnam). Así, el mayor arancel se impone a China (39% ahora,
que se suma al 20% de aranceles impuestos en enero y febrero: 54%),
seguida de Lesoto (50%: allí se fabrican los Levi´s), Camboya (49%), Vietnam (46%),Sri Lanka (44%), Bangladés
(37%), Tailandia (36%), Taiwán e Indonesia (32%), India (26%), Suiza
(31%), Sudáfrica (30%),Corea del Sur (25%), Japón y Malasia (24%) y Europa
(22%), con un 10% para Reino Unido (ver
listado de aranceles por paises).
Estos nuevos
aranceles entraron en vigor el 5 de abril (para los 117 paises a los
que “sólo” les aplica un 10%) y desde este miércoles el 9 de abril para los
40 paises con aranceles más altos, entre ellos los paises europeos. Pero
estos son “los nuevos” aranceles, porque hay otros aranceles USA que ya se
están aplicando. Recapitulemos. El 4 de marzo entraron en vigor los
aranceles del 25% a México y Canadá (al 50% de los productos, los que
están excluidos del Tratado de Libre Comercio). El 12 de marzo entraron en
vigor los aranceles del 25% a todas las importaciones extranjeras de aluminio
y acero. El 3 de abril se empezaron a cobrar los
aranceles del 25% a los coches extranjeros (las piezas lo pagarán
desde el 2 de mayo). Y también están en vigor los aranceles que se impondrán a
los paises que compren petróleo a Venezuela (España entre ellos). Y además,
el 2 de mayo entra en vigor la extensión de aranceles (54%) a los productos
chinos que lleguen en pequeños paquetes (por importe inferior a 800 euros),
que hasta entonces no pagan aranceles.
De momento, China, el país más afectado, se queja
ante “una intimidación unilateral” y ha respondido anunciando
nuevos aranceles a EEUU del 34% (como los últimos de Trump)
a partir del 10 de abril. Ya había respondido antes a los aranceles USA que sufre desde enero (10%) y febrero (otro
10%), imponiendo aranceles del 10 al 15% a muchos productos norteamericanos,
desde alimentos a productos manufacturados y energía (por un valor global de
35.000 millones de euros). Ahora la respuesta es más contundente, porque los últimos
aranceles USA afectan a 440.000 millones de exportaciones chinas. Pekín
ha anunciado otras medidas, como penalizar exportaciones a 27
empresas USA (que se suman a otras 15 penalizadas antes) y restringir la venta de
minerales estratégicos a empresas norteamericanas, además de abrir una
investigación antimonopolio a Google y denunciar a EEUU ante la
Organización Mundial de Comercio (OMC).
Y ¿cómo reacciona Europa? En principio, con muchas
palabras y pocos hechos. La presidenta
Von der Leyen dijo que estos aranceles serán “nefastos para millones de
personas en el Planeta”, pero mantiene abiertas todas las puertas para
negociar con Trump antes de aprobar aranceles a los productos made in USA. El
viernes ya hubo contactos (telemáticos) y la Comisión mantiene las
puertas abiertas a negociar con Trump antes de contraatacar. De hecho, hasta
el 9 de abril no se votarán en Bruselas los aranceles europeos de respuesta
(a la soja, algunos wiskis y motos) a los aranceles impuestos ya al aluminio y
acero (25% desde el 12 de marzo), que entrarían
en vigor el 15 de abril. Y todavía no han cerrado una 2ª lista de
aranceles europeos para responder a los aranceles al automóvil (25% desde el 3
de abril) y a los aranceles adicionales del 20% impuestos el 3 de abril. Cada
país tiene su lista y no resulta fácil pactar la respuesta, que sería para el
15 de mayo.
El mayor error que puede cometer Europa
es retrasar su respuesta o dar señales de debilidad ante EEUU. Porque Trump,
como Putin, sólo
valora a los “enemigos” fuertes, se agranda frente a los débiles (como “los
abusones” del patio de colegio…). Y si no ven una actitud dura y firme en
Europa, no van a ceder sino que amenazarán con nuevos aranceles. Hay
que dar una respuesta firme y rápida a Trump por tres razones. Una,
porque se ha saltado toda la legalidad internacional, al imponer
unilateralmente aranceles, al margen de la OMC. Otra, porque Europa
es la primera potencia comercial del mundo (450 millones de
consumidores) y tiene que aparecer como “un faro” para el resto del mundo,
liderar la respuesta a Trump y no intentar “librarse en lo posible” cediendo. Y
la tercera, porque estos aranceles van a hundir la economía europea, que
apenas crece, en otra recesión.
Esto es lo que el mundo debería entender y contraatacar: los
aranceles de Trump van
a dañar a todos los paises y a la mayoría de empresas y
consumidores (incluidos los de EEUU). Por un lado, imponer aranceles
conduce a encarecer todos los productos importados un 20 o un 25%, lo que hará
subir la inflación, en Europa y en todo el mundo. Por otro, muchos paises
podrán exportar menos y eso llevará a hundir sus ventas, su crecimiento y
sus empleos. En el caso de Europa, se estima un daño de 750.000 millones de
euros en 4 años (200.000 sólo en Alemania, el país más afectado junto a
Irlanda, Italia y Francia), según
el Instituto de Economía alemán. Y la Comisión cree que están
en riesgo una cuarta parte de las exportaciones europeas a EEUU,
nada menos que 133.000 millones en riesgo (la UE exportó por valor de
531.600 millones de euros). Es un tema muy serio, con muchas empresas y empleos
en juego. En el caso de España, el daño será menor: están en
riesgo 4.500 millones de los 18.179 millones exportados en 2024.
Y además de los aranceles, Trump está jugado otra “carta secreta”, que ya intentó EEUU el siglo pasado: depreciar
el dólar, otra medida que también “empobrece” al resto del mundo,
como los aranceles. Con una moneda más débil, EEUU tiene más fácil exportar sus
bienes y servicios (desde el petróleo a la tecnología), porque son más baratos.
Y el resto del mundo ve como se encarecen sus productos y venden menos en USA,
no sólo por los aranceles. Los datos indican que el dólar se ha depreciado
un -7,76% frente al euro desde la llegada de Trump a la Casa Blanca (el euro
cotizaba
el viernes a 1,1035 dólares, frente
a 1,024 el 13 de enero), con lo que los productos europeos son un 7,76% más
caros.
Con los aranceles actuales y futuros y la debilidad del
dólar, el
daño económico de Trump al resto del mundo es muy preocupante. ¿Qué
pretende Trump? . No está loco, tiene una estrategia de la
que apenas se habla. Con estos aranceles pretende ingresar muchos millones
del resto del mundo (hasta
600.000 millones de dólares anuales, 81.000 de Europa) para financiar con
ellos, y con lo que se ahorre cuando Musk acabe de desmantelar la Administración
y el gasto público USA (otros 400.000 millones), tener una “hucha” de 1
billón de dólares para poner en marcha su revolución conservadora: bajar drásticamente los
impuestos (más a los ricos, pero también a la mayoría de
norteamericanos) y promover un mayor poder de las grandes empresas
tecnológicas, para defender sus valores de extrema derecha no sólo en EEUU sino
en el resto del mundo, en especial en Europa. Sabe que ahora pueden caer las
Bolsas, subir la inflación en EEUU y crecer menos a corto plazo, pero confía en
que la bajada de impuestos y el tirón empresarial le lleven a asentarse
en el poder, incluso a cambiar
la Constitución para un tercer mandato (o para Vance y sus seguidores).
Así que lo que está en juego no es sólo si Europa
vende menos coches en EEUU o si los españoles venden menos aceite o vino ni que
comprar cualquier producto extranjero (electrónica, teléfonos, ropa y
zapatillas, medicamentos) sea más caro. Lo
que está en juego son unas relaciones económicas internacionales sin
control, donde un autócrata sin contrapesos impone su Ley, la del más
fuerte, empobreciendo al resto del mundo para financiar su modelo
político de extrema derecha, intentando desmantelar el modelo europeo. Ya
lo hizo Putin en 2014, con la invasión de Crimea, y como nadie reaccionó,
lo repitió en Ucrania. Ahora, Trump declara
al mundo esta “guerra comercial”, frente a la que no valen medias tintas.
Ya sabemos por la historia qué pasa cuando no se hace frente a
un dictador. Urge que Europa busque aliados y medidas eficaces
(como controlar
más a los gigantes de Internet) para frenar a Trump. No podemos
perder esta guerra.
Pero claro, esa no puede ser la explicación de un
presidente “nacionalista”, que prefiere recurrir al viejo tópico del “enemigo
exterior” para “hacer a America grande de nuevo”, en lugar de
explicarles que han de reconvertir a fondo su economía para competir en un
mundo globalizado. Y como buen “populista”, Trump
apuesta por “soluciones simples”: seremos un país grande de nuevo
si ponemos “aranceles”, impuestos a los productos extranjeros” (una medida del
siglo XIX, sin sentido hoy) y obligamos a las empresas (las norteamericanas y
las extranjeras) a instalarse en Estados Unidos. Es el cuento de la lechera:
“así vamos a ingresar millones de dólares y a recuperar empresas y empleos”.
Y para poner en marcha esta estrategia unilateral frente al
mundo, se inventa una
fórmula que es otra mentira: vamos a imponer unos “aranceles
recíprocos”, para responder a los aranceles que otros paises imponen
ahora a EEUU. Y como somos “buenos”, en lugar de responder con el arancel
que ellos nos imponen, les impondremos un arancel más bajo. Todo mentira. La
fórmula (verla al lado), una ecuación teóricamente “sesuda” (incluso
con letras griegas) es un invento (otro): refleja solo una cosa, el
déficit comercial que tiene cada país con EEUU, que es el criterio para imponerles
ahora los aranceles. Veamos
el caso de Europa. El arancel a imponer a la UE-27 sale de dividir
el déficit comercial (235.600 millones) entre las importaciones USA
(605.800): da 39%. Nada que ver con el arancel real que aplica Europa a
los productos USA, que ronda el 3%. Y como “somos buenos”, añade
Trump, divido ese 39% por la mitad y, redondeando, me sale ponerles un 20%
de arancel…
Y así con todos los paises que venden a EEUU más de lo que
les compran, 185 paises del mundo, incluidas dos islas autónomas australianas
(Heard y McDonald) donde sólo viven pingüinos y excluyendo a Rusia,
Bielorrusia, Cuba y Corea del Norte. … No hay “formulas” que valgan:
los aranceles se imponen unilateralmente contra todos los paises
(un 10% de entrada), pero se agravan contra los paises con los que EEUU tiene
más déficit comercial. En 2024, ese déficit comercial
(importaciones-exportaciones) alcanzó la cifra
récord de -1.212.000 millones de dólares (1,2 billones), más que en
2013 (1,06 billones) y 2023 (1,17 billones). La cuarta parte del déficit total
USA fue por China (-295.400 millones $), seguida de la
Unión Europea (-235.571 millones $), México (-171.189
millones $), Vietnam (-123.436 millones), Taiwán (-73.900 millones),
Japón (-68.500 millones $) y Canadá (-63.336 millones).
Hasta aquí el “órdago” de Trump, el “chantaje”
de Trump al mundo, que ya es un hecho. Ahora, está sentado
a la espera de que el mundo “negocie”, le ofrezca algo (“tiene
que ser fenomenal”, ha dicho)
para rebajar estos aranceles que, insisto, ya están en marcha. En el caso de
Reino Unido, ya ha anticipado que podría ser una rebaja de impuestos y
controles a los grandes de Internet (sus financiadores y socios), algo
que también va a pedir a la Unión Europea. Y por si acaso el mundo no
cede, dice que estudia
futuros aranceles específicos
al vino y bebidas alcohólicas, cobre, los productos farmacéuticos, la madera,
los minerales críticos y la energía (petróleo y gas).
La gran "baza negociadora" de Europa es presionar con más controles normativos (evaden todas las normas de libre competencia) e impuestos (apenas pagan) a los gigantes de Internet USA (Google, Meta, Amazon, X, Microsoft ..), que tienen en Europa un gran negocio online (publicidad, búsquedas, ventas online, redes sociales, centros de datos...), con un superávit a favor de EEUU frente a Europa del que no habla Trump: +109.000 millones de euros en 2023, según la Comisión Europea.
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jueves, 27 de marzo de 2025
La economía mundial, "patas arriba" por Trump
No lo hemos votado, pero ya sufrimos el desgobierno
de Trump. No sólo porque ponga en peligro la seguridad, la
democracia y el Estado del bienestar en Europa, con su apoyo
a la extrema derecha y a Putin, sino porque nos afecta al bolsillo:
el mundo crecerá menos este año y tendrá más inflación, por el
proteccionismo y los aranceles de Trump, según alerta la OCDE. Y Europa
seguirá estancada, con más inflación y sin poder bajar más los tipos,
según el BCE. El daño dependerá de los aranceles que finalmente aplique
Trump al resto del mundo (automóviles y otros), el 2 de abril. España los
sufrirá (desde el aceite y el vino a la
maquinaria), aunque menos que
Alemania, Irlanda, Italia o Francia. Es urgente que Europa reaccione con
más firmeza ante esta “epidemia Trump”, con más inversiones y proyectos
para afianzar la competitividad, la industria, la tecnología y la
descarbonización, para reanimar la economía y el empleo y asegurarnos la autosuficiencia,
la seguridad y la democracia. Trump concretará aranceles a Europa el 2 de abril
Hoy se cumplen 67 días desde la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EEUU y parece que ha pasado un año, a juzgar por el tsunami que han provocado sus medidas (dictatoriales, contradictorias y nefastas) en EEUU y en el resto del mundo. No sólo está desmontando las bases políticas de la democracia más antigua del Planeta (249 años) sino que se ha dedicado a desmantelar la cooperación multilateral (OMS, ONU, Acuerdo del Clima …) y retornar al gobierno de la fuerza de las grandes potencias (EEUU, Rusia y China), relegando y desprotegiendo a Europa (que se ve obligada a gastar más en Defensa y Seguridad) , con ataques a su democracia liberal y su Estado del Bienestar, apoyando a la extrema derecha del continente, que defiende “menos Europa”, más nacionalismos, menos inmigrantes y no seguir luchando contra el Cambio Climático. Pero el desgobierno de Trump no sólo afecta a nuestra democracia y a nuestros derechos sociales, también a nuestro bolsillo.
La alerta la
acaba de lanzar la OCDE, el organismo que agrupa a los 35 grandes paises
de Occidente: la economía mundial va a crecer menos este año 2025, por
las políticas proteccionistas de Trump y la incertidumbre geopolítica: el
mundo crecerá el 2,2% en 2025 (-0,2% menos de lo previsto en
diciembre) y el 1,6% en 2026 (-0,5% de lo que preveían hace sólo tres
meses). El crecimiento
será este año menor al esperado en EEUU (2,1%, -0,2%), la
eurozona (1%, una rebaja del -0,3%), Alemania (0,4%, -0,3% que en
diciembre), Francia (0,8%, -0.1 sobre lo previsto), Italia (0,7%,
-0,2% frente a lo previsto antes) y Reino Unido (1,4%, -0,3% de rebaja),
aunque España será el único país que crecerá más de lo previsto
en diciembre (2,6%, +0,3%), junto con China (4,8%, +01% de lo previsto).
México entrará en recesión (-1,3%) y Canadá apenas crecerá (0,7%,
-1,3% que antes).
La otra consecuencia negativa de la incertidumbre económica
desatada por Trump y sus aranceles es que subirá la inflación en el mundo: aumentará
un 0.3% adicional en los próximos 3 años, según
la OCDE, que estima una inflación mundial del 3,8% en 2025, un 2,2%
en la zona euro (+0,1% que antes), 2,4% en Alemania (+0,4%) y un 2,8% en EEUU
(+0,7% más de lo previsto en diciembre), mientras subirá al 2,5% en España
(+0,4% sobre la previsión anterior), el 1,5% en Francia (-0,1%) y el 1,7% en
Italia (-0,4%), disparándose la inflación en Canadá (3,1%, +1,1% que en
diciembre) y México (4,4%, +1,1%).
En el caso específico de Europa, el
BCE acaba de lanzar otra alerta: si Trump ejecuta su
amenaza de aranceles a los productos europeos, la zona euro se estancará,
creciendo sólo un 0,4% en 2025 (frente al 0,9% que esperaban creciera hace unos
meses). Y además, subirá más la inflación, al encarecerse los productos
importados de EEUU, del 2,3% que antes se esperaba al 2,8% en 2025. Y eso,
advierte el BCE, les
dificultará nuevas bajadas de los tipos de interés, que están en el 2,5%
tras las 6 bajadas hechas en los últimos 9 meses. De hecho, el Euribor , que marca la revisión de las hipotecas, ha frenado sus
bajadas y lleva una media
mensual de 2,414%, superior al Euribor de febrero (2,407%).
Y todas estas previsiones negativas se han hecho sin
que aún sepamos realmente los aranceles (impuestos a los
productos extranjeros) que va a
imponer Trump al resto del mundo, porque en las últimas semanas se ha
dedicado a amenazar y luego desdecirse, con lo que resulta
difícil seguirle. Las decisiones
que sí ha tomado han sido subir un 10% los aranceles a China el
4 de febrero y otro 10% adicional (20% en total) el 4 de marzo. Y decretar una
subida de aranceles al acero y al aluminio del resto del mundo, desde el
12 de marzo. A partir de aquí, el resto de las subidas de aranceles las anunciará el próximo miércoles 2 de
abril , que Trump ha bautizado como “el día de la liberación”,
asegurando a los norteamericanos que va a recaudar “miles de millones de dólares”… Eso sí, como "aperitivo", ayer Trump anticipó que subirá los aranceles un 25% a todos los coches extranjeros (Europa vende 750.000 coches al año a EEUU...).
¿Qué otros aranceles va a aplicar Trump el 2 de abril ? En
un principio, su Administración ha hablado de gravar con aranceles los productos extranjeros
de algunos sectores, como los automóviles, microprocesadores,
productos farmacéuticos y alimentos y bebidas (vino, aceite). Pero ahora,
parece que los
futuros aranceles no serán tanto sectoriales como “recíprocos”:
se centrarán en los paises con los
que EEUU tiene más déficit comercial, además de los aranceles del 25% a
sus vecinos Canadá y México (aprobados ya, pero con 2 prórrogas
sobre su entrada en vigor). Eso significaría que los aranceles serían
mayores con las regiones y paises con los que EEUU tiene un mayor
déficit comercial.
Veamos cuáles son. En 2024, el “agujero” comercial de
EEUU (déficit, la diferencia entre lo que importa y lo que exporta) fue
de 1,212
billones de dólares (1.212.000.000 millones $), mayor que en
2013 (1,062 billones) y en 2022 (1,173 billones), un déficit alentado
por el fuerte consumo de los estadounidenses estos años y la pérdida de
competitividad de algunas industrias y sectores, que han aupado a Trump. La
cuarta parte de este déficit comercial USA es con
China (-295.400 millones de dólares en 2024, menor que entre 2012
y 2022), seguido del déficit comercial con la Unión Europea (-235.571
millones de dólares), México (-171.189 millones $), Vietnam
(-132.500 millones $), Taiwán (-73.900 millones $), Japón
(-68.500 millones $) y Canadá (-63.336 millones $). Así que, lo probable
es que Trump aumente más los aranceles a China, la UE, México, Vietnam, Taiwán,
Japón y Canadá.
Después de China, la
UE es la bestia negra de Trump, no sólo por el déficit comercial
sino también porque su Gobierno está apoyado por “la tecnocracia de
Internet” (Meta, Google, Amazon, X…), que han tenido y tienen serios “encontronazos
regulatorios” (expedientes y multas) con la Comisión Europea,
que les impone normas y Leyes. Además, el modelo político y social de la
UE es “enemigo político” de Trump y su ultraderecha, que defienden recortes
en la Administración, obligando a los norteamericanos a pagarse (aún más) la
sanidad, la educación o recortando los gastos sociales. Son “dos
modelos sociales” enfrentados y la Administración Trump pretende
debilitar a Europa recortando su papel en la OTAN (que obliga a un mayor gasto
europeo en Defensa y Seguridad y apoyando a la extrema derecha europea, para exportar
su “modelo” (antisocial, antinmigración y anti verde).
Pero los aranceles de Trump pretenden, sobre todo, debilitar
a la economía europea y forzar más compras de productos “made in USA”
(sobre todo energía) y la instalación en suelo norteamericano de más empresas
extranjeras. Por eso, los grandes objetivos de Trump en Europa
son las economías que más les venden, las que tienen un mayor superávit comercial
con EEUU. En 2024, el superávit comercial de la UE-27 con EEUU fue de +198.200
millones de euros (+26% sobre 2023), según
Eurostat, un superávit para Europa que ha ido en aumento, incluso
durante el primer mandato de Trump (en 2018 era de +136.382 millones de
euros y subió a +152.723 millones en 2020).
La mayor parte de este superávit europeo ( o del
déficit comercial de EEUU frente a Europa) se
concentra en 5 paises que serán los que más “sufran” ahora los
aranceles de Trump: Alemania (+92.247 millones de superávit comercial
con USA en 2024), Irlanda (+50.828 millones), Italia (+38.870
millones), Austria (+11.415 millones) y Suecia (+9.299 millones).
Francia apenas tiene superávit comercial con EEUU (+2.989 millones euros) y sólo
hay 2 paises de la UE que tengan déficit comercial con EEUU: Paises
Bajos (-24.758 millones) y España (-5.981 millones de déficit
comercial con EEUU en 2024).
Con estas
cifras, lo “esperable” (con Trump es mucho decir) sería que los
paises más afectados por los esperados aranceles USA a Europa sean Alemania
e Italia, también Francia (son los 3 que más les venden), y menos Irlanda,
porque allí hay instaladas muchas multinacionales USA. España podría verse menos afectada,
porque tenemos déficit con EEUU y les vendemos poco (18.971 millones de
euros en 2024), además de que estas ventas representan menos porcentaje del
total exportaciones no europeas (el 12,3%) que en el caso de Irlanda (el 53,7%
de sus exportaciones no UE van a EEUU), Austria (25,7%), Portugal (23,3%),
Finlandia (23%) y Alemania
(el 22,7% de las exportaciones no europeas van a EEUU). Pero eso no quita
para que haya preocupación en algunos sectores españoles, “amenazados”
por posibles aranceles de Trump: aceite de oliva, vino, piezas de automóvil,
medicamentos, cerámica y motores/aparatos eléctricos.
La Comisión Europea (y no los paises) es quien tiene
la competencia sobre comercio exterior y la que tiene que responder a los
aranceles de Trump. Inicialmente, Bruselas elaboró una lista de productos made in USA a los que aplicar
aranceles (impuestos) el 2 de abril: barcos de recreo, motos Harley
Davison y ropa Levis, más productos agrícolas (soja) y bourbon, una lista de
productos agrícolas e industriales que está pactando con los paises. Pero,
finalmente, la
Comisión ha decidido “posponer” 2 semanas, hasta el 16 de abril, la
lista y la entrada en vigor de estos aranceles europeos que responden a las
amenazas de Trump. Es una manera de “ganar tiempo”, para conocer la
lista USA del 2 de abril y posibles negociaciones.
Al final, habrá
que esperar al 2 de abril para ver hasta donde llegan los
aranceles de Trump y la respuesta europea. Pero mientras, hay
varias cuestiones claras. Una, que parte del daño está hecho,
por el aumento de la incertidumbre económica, que está hundiendo el crecimiento
y avivando la inflación. Dos, que los
aranceles no benefician a nadie, tampoco a Europa, aunque Trump
sólo entiende las respuestas enérgicas y habrá que responderle con aranceles
que dañarán, no sólo a los norteamericanos sino también a los europeos. Y tres,
que Europa está ante otro “momento crítico”, como cuando llegó la
pandemia o Rusia invadió Ucrania. Y como en estas dos crisis, ha de reaccionar
unida y tomando medidas contundentes.
Si el desgobierno de Trump y el avance de las autocracias
parece imparable, Europa tiene que reforzarse, no sólo políticamente
(reforzando la integración europea y consiguiendo una
mayor autonomía en Defensa y Seguridad) sino sobre todo económicamente.
Si la epidemia del COVID dio lugar al Plan de Recuperación, la “epidemia
Trump” debe obligar a poner en marcha otro
Plan ambicioso, que permita invertir en modernizar la economía
europea, con más tecnología, innovación , digitalización y descarbonización, que
permita remontar los daños de los aranceles y mejorar el crecimiento y la
competitividad europea en el mundo, buscando nuevos socios e inversores
(Canadá, Latinoamérica, Australia, Asia) al margen de EEUU. Urge poner
en marcha el Plan Draghi para asegurar el futuro de Europa.
No parece que Europa, con la crisis política en Alemania,
Francia e Italia, haya optado por esta vía y de momento sólo avanza en la
mejora de la seguridad, “asustada” por Rusia. Pero urge poner en marcha un
2º Plan de Recuperación europeo, avanzando en un tema clave:
Europa necesita más recursos públicos (el Presupuesto europeo es ridículo:
el
1% del PIB, mientras el Presupuesto Federal USA asciende
al 38,5% de su PIB ) y más inversión privada (urge la reforma de los
mercados de capitales y promover multinacionales europeas) para financiar este “saldo
adelante” que necesitamos. Y sobre todo, avanzar en una Europa más unida,
frente al avance de la ultraderecha nacionalista. No son tareas
fáciles.
Hoy se cumplen 67 días desde la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EEUU y parece que ha pasado un año, a juzgar por el tsunami que han provocado sus medidas (dictatoriales, contradictorias y nefastas) en EEUU y en el resto del mundo. No sólo está desmontando las bases políticas de la democracia más antigua del Planeta (249 años) sino que se ha dedicado a desmantelar la cooperación multilateral (OMS, ONU, Acuerdo del Clima …) y retornar al gobierno de la fuerza de las grandes potencias (EEUU, Rusia y China), relegando y desprotegiendo a Europa (que se ve obligada a gastar más en Defensa y Seguridad) , con ataques a su democracia liberal y su Estado del Bienestar, apoyando a la extrema derecha del continente, que defiende “menos Europa”, más nacionalismos, menos inmigrantes y no seguir luchando contra el Cambio Climático. Pero el desgobierno de Trump no sólo afecta a nuestra democracia y a nuestros derechos sociales, también a nuestro bolsillo.
Así que las
medidas de Trump y la incertidumbre geopolítica que ha desatado
supondrán un menor crecimiento de la mayoría de paises, que afectará
a España (exportaremos menos y los turistas tendrán menos dinero para
visitarnos y gastar, retrayendo además las inversiones extranjeras hacia España),
nos subirá la inflación (por el encarecimiento de las importaciones,
entre ellas la energía) y evitará
que nos bajen más las hipotecas, lo que acabará frenando el consumo,
la inversión y el empleo, con el riesgo de que el mayor gasto en Defensa y
Seguridad que nos exigirá Europa obligue a relegar otras inversiones y gastos
sociales. Demasiadas consecuencias como para no preocuparse.
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