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lunes, 15 de junio de 2015

España: demasiados becarios en precario


Lo acaba de decir la OCDE: España es el segundo país con más becarios de Europa. Y somos el país que peor les paga, el que menos les atiende y donde 2 de cada 3 titulados no consigue ser contratado al terminar sus prácticas. La OCDE advierte a España: existe el riesgo de que se esté “abusando de las prácticas”. De hecho, los becarios crecen como hongos en empresas y organismos, muchas veces no para formarse sino para cubrir un puesto de trabajo, con contratos precarios y menos sueldo. Y los universitarios se pegan por estas becas, porque no encuentran trabajo de otra manera: en 2014, sólo 3,8 de cada 100 nuevos empleos fueron para jóvenes. Y en 2015, han perdido empleos. Además, el 52% de los jóvenes están en paro. De eso se abusa para ofrecer becas que son en realidad empleos precarios. Hay que aumentar las inspecciones y reducir este fraude. Y fomentar el empleo “normal” de los jóvenes. Darles una salida digna.


enrique ortega


España es un país de becarios. Se les encuentra en multitud de grandes empresas, bancos, pymes, medios de comunicación, organismos e instituciones y hasta en La Moncloa, donde cada año hay unos 16 becarios que hacen múltiples tareas, entre ellas responder a las cartas que los ciudadanos le mandan a Rajoy. Los becarios suelen ser jóvenes universitarios que hacen prácticas unos meses, como complemento a su formación académica. Son prácticas no laborales y los becarios no tienen contrato y están al margen del convenio, en cuanto a horario y condiciones de trabajo. Generalmente no cobran, salvo ayudas para transporte o comida. Sí pagan por ellos Seguridad Social (no siempre), pero cuando acaban sus prácticas no tienen derecho a desempleo. Otra clase de becarios son los jóvenes que contratan las empresas en prácticas o formación, con contrato laboral (hay 5 modalidades), aunque con más precariedad (temporales y por días y hasta por horas) y peores salarios.
 
Los becarios universitarios en prácticas no laborales son los que más han crecido y en muchos casos, no se trata de prácticas para formarles sino de cubrir con ellos un empleo unos meses, sustituyéndolos luego por otro becario. De hecho, España es el segundo país europeo con más becarios universitarios, tras Eslovenia: un 67% de los jóvenes titulados de 18 a 35 años han hecho prácticas en empresas, frente al 33% de media en Europa (UE-28), según el último informe “Juventud, habilidades y empleabilidad 2015” de la OCDE. Y no es sólo que tengamos el doble de becarios. Además, les pagamos peor: sólo el 42% recibe alguna compensación económica y de ellos, al 71% no les para vivir (frente al 54% en Europa). Tampoco se les ayuda mucho: sólo el 79% de los becarios españoles tiene un tutor que les ayuda en la empresa (frente al 91% en la UE-28). Y lo más preocupante: dos de cada tres becarios españoles (66%) acabaron sus prácticas sin conseguir quedarse en la empresa. Y bastantes de ellos, vuelven a hacer prácticas una segunda o tercera vez.


La OCDE reconoce que las prácticas para universitarios pueden ser una buena vía para acceder a un empleo, pero en el caso de España advierte que “existe el riesgo de que se abuse del modelo”. De hecho, son miles las empresas y organismos que ofrecen becas, en muchos casos para cubrir empleos estables. Según un estudio de la Universidad de Barcelona, tras la adaptación al Plan Bolonia, las prácticas han pasado de ser el 23% de las ofertas de empleo para jóvenes al 55%. Y aunque no hay datos oficiales, se estima que hay más de medio millón de becarios en empresas e instituciones. Cada día hay más empresas y pymes que incorporan becarios y cada año hay miles de universitarios que buscan desesperadamente unas prácticas, ante la falta de empleo. Basten algunos ejemplos. En los dos últimos cursos, 135.000 universitarios se presentaron a las becas del Santander para pymes, concedidas a 5.000 titulados, para trabajar 3 meses por 600 euros al mes. En el BBVA, han trabajado 5.000 becarios universitarios en los últimos 5 años. Y otros 40.000 titulados han hecho prácticas con becas de la Fundación Universidad- Empresa.

Las prácticas están bien para facilitar la inserción laboral, pero hay muchos abusos, como denuncian los afectados. El principal, empresas que han despedido a trabajadores maduros para cambiarlos por becarios, que sustituyen por otros cuando ya tienen que contratarles o hacerles fijos. Y otras compañías utilizan becarios para cubrir bajas laborales por enfermedad o maternidad. En algunos casos incluso, las empresas financian las matrículas de sus becarios en cursos universitarios para poder extender el convenio o recomiendan a los estudiantes que dejen algunos créditos sin matricular para poder continuar la beca. Es “la picaresca de los becarios”, que no se denuncia para no perder la oportunidad de trabajar. La consecuencia es una “becarización” del mercado laboral, que es mala para los jóvenes (precarizan su trabajo y retrasan su contratación estable) y mala para el resto de los trabajadores (porque presiona a la baja sus salarios y condiciones laborales, ante el temor a su sustitución).

Hace ya varios años, en 2012, la Comisión Europea advirtió a España que buena parte de los becarios realizaban prácticas sin convenio, sin contrato, resaltando que la mayoría de las prácticas no acaban en un contrato. Y pedían al Gobierno que mejorara sus condiciones laborales (horarios y sueldos), algo que no se ha hecho. Sí se ha obligado, por una sentencia del Supremo de 2013, a que las empresas y organismos coticen a la Seguridad Social por los becarios universitarios. Pero para que no dejen de coger becarios, el Gobierno Rajoy les bonifica (perdona) el 100% de esta cotización desde agosto de 2014, con lo que los becarios siguen saliendo “baratos”. En paralelo, este Gobierno ha fomentado extraordinariamente los contratos para la formación y aprendizaje de los “jóvenes” (los subió hasta los 30 años), con una duración de 1 a 3 años, bonificando el 100% de sus cotizaciones y con un sueldo sobre los 648 euros, lo que permite mano de obra barata, con contratos precarios.

El problema de los becarios no es solo español. Cada día se multiplican las denuncias contra abusos en empresas de EEUU y de Europa, donde impactó en agosto de 2013 el caso del joven becario alemán Moritz Erharrdt, muerto en Londres tras pasar tres días seguidos trabajando sin descanso en la oficina de Merrill Lynch, filial de Bank of América. Por todo ello, la Comisión Europea aprobó en marzo de 2014 una serie de reglas para mejorar la calidad de las prácticas que se ofrecen a los jóvenes europeos. Entre ellas, que no duren más de 6 meses y que incluyan un acuerdo escrito donde se detallen las condiciones de trabajo y el contenido del aprendizaje. Pero son sólo “recomendaciones, no normas vinculantes para los países.

El problema de fondo es que los becarios y las prácticas crecen porque no hay otras vías de empleo estable para los jóvenes. En 2014, sólo 3,8 de cada 100 nuevos empleos creados fueron para jóvenes menores de 20 años. Y los jóvenes de 20 a 34 años volvieron a perder empleos, según la EPA. Y lo mismo ha pasado en 2015: los menores de 30 años han perdido otros 56.500 empleos en el primer trimestre, según la EPA. Con la crisis, las empresas no quieren jóvenes. Si en 2007 había 4.872.000 jóvenes menores de 25 años trabajando (23,92% de los ocupados), ahora son menos de la mitad, 2.309.400 (13,23% empleados). Y hay regiones, como Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Galicia o País Vasco, donde sólo 3 ó 4 de cada 100 ocupados son menores de 25 años, según Fedea. Un drama.

Para algunos, la receta (vieja) es bajar los sueldos a los jóvenes, pagarles menos. Es lo que ha propuesto siempre la patronal CEOE: un contrato de formación para menores (¡de 35 años¡) que tenga un salario inferior al mínimo (los famosos mini-jobs de 400 euros). Y es lo que acaba de defender el FMI para España, al igual que el Círculo de Empresarios. Es un atajo engañoso, porque el problema de que no se contraten jóvenes es otro. A la mayoría les falta experiencia (el 80% busca su primer empleo) y muchos parados jóvenes tienen poca formación: el 58% de los 782.100 jóvenes parados (menos 25 años) solo tienen estudios obligatorios (hasta la ESO) y carecen de bachillerato, FP Superior o estudios universitarios, según la EPA. Y a los que tienen más formación, les faltan habilidades básicas para trabajar, como informática, idiomas, habilidades lectoras e iniciativa, según revela un reciente informe de la OCDE.

La solución no es precarizar más el trabajo de los jóvenes (el 70% con contratos temporales, la mitad con contratos a tiempo parcial y la mayoría con sueldos de 600 a 1.100 euros), sino mejorar su formación e incentivar su contratación estable, con bonificaciones y ayudas a las empresas. Y mientras, no tenerles “aparcados” con prácticas que son un empleo encubierto y súper-precario. Ello obliga a aumentar las inspecciones de Trabajo en las empresas, para detectar los múltiples casos de “falsos becarios” (en esta Web, los becarios pueden denunciar anónimamente). Y en paralelo, tomar medidas concretas, en el terreno legal, para frenar el abuso de las prácticas no laborales, como proponen los afectados. Por un lado, habría que limitar el porcentaje de becarios por empresa, nunca por encima del 5% (ni más de 1 en empresas de menos de 10 trabajadores). Y por otro, impedir la sustitución de un becario por otro en el mismo puesto y fijar de antemano un porcentaje de becarios que se conviertan en contratos laborales al término de las prácticas curriculares. Y todo ello, con información y supervisión de los Comités de empresa, para detectar abusos.

En resumen, que hay que acabar con los abusos a los becarios, dejando claro la situación: lo que es trabajo es trabajo y lo que es formación es formación. Y no aprovecharse del enorme paro juvenil y la falta de empleo para ofrecer empleos bajo el disfraz de prácticas. Claro que es mejor ser becario que estar parado, pero no se pueden permitir abusos. Porque retrasan la incorporación de los jóvenes al empleo y los “queman”, como trabajadores y como personas. No se puede seguir haciendo la vista gorda con las becas, con la excusa de que son una vía de encontrar trabajo. No a cualquier precio. Hay que perseguir los abusos, multar a las empresas y a las Universidades, no “mirar para otro lado”. Porque este “atajo” perjudica la contratación “normal” de los jóvenes, su futuro laboral. Hay que darles una salida digna.

jueves, 10 de febrero de 2011

Contratos a tiempo parcial : promoción 2 x 1

La medida estrella del reciente “pacto social” ha sido, junto al recorte de las pensiones, el Plan de choque para crear 100.000 empleos a tiempo parcial. Así dicho, suena bien. Pero hay un riesgo : que las empresas utilicen estos contratos a media jornada para colocar a dos parados por el precio de uno, sin pagar nada a la Seguridad Social y en contratos temporales por seis meses, con lo que pueden colocar cuatro por año. Una cosa es trabajar a media jornada porque nos viene bien y otra repartir el poco trabajo que hay, con ayudas públicas. De hecho, antes de este Plan, los contratos a tiempo parcial son los únicos que crecen con la crisis.

El pomposamente llamado Plan de choque contempla ayudas durante un año para las empresas que hagan un contrato a tiempo parcial (del 50 al 75% de la jornada habitual) a dos grupos: jóvenes menores de 30 años y parados que lleven más de un año en desempleo. Las empresas podrán hacerles un contrato fijo o temporal (de al menos 6 meses) y no pagarán cuotas a la Seguridad Social  (si la empresa tiene más de 250 trabajadores, pagará un 25% de la cuota). Y en seis meses se analizará si se prorroga o no. El objetivo es crear unos 100.000 contratos a tiempo parcial, un reto poco ambicioso si tenemos en cuenta que hay 1,5 millones de jóvenes sin empleo y 2,1 millones de parados de larga duración.
Los sindicatos han estado muy recelosos ante este Plan, porque saben que se presta a la picaresca: una empresa, en vez de contratar a alguien 8 horas, contrata a dos personas que trabajan 4 horas cada una. En vez de un sueldo de 1.000 euros, paga dos de 500 y se ahorra la Seguridad Social de ambos. Y a los 6 meses, dos contratos más. Así se han creado dos o cuatro empleos y mejoran las estadísticas del INEM. Tutti contenti. Pero sólo hemos repartido el empleo y encima, temporalmente, porque dentro de un año, ya sin bonificaciones pueden despedirlos. ”Incentivar los contratos a tiempo parcial es una fórmula que se ensayó en el pasado y tuvo un efecto nocivo”, ha declarado Toni Ferrer, de UGT. Pero lo ha firmado. Y la patronal quería que las ayudas a este contrato fueran por dos años. Sólo se ha puesto a última hora una limitación: las empresas que hagan estos contratos bonificados han de aumentar la plantilla.
                                                                                                    
De hecho, la contratación a tiempo parcial es la única que crece con la crisis. Mientras bajan mes a mes los contratos a tiempo completo (15.933.700), los contratos a tiempo parcial (2.474.500) han crecido en 102.500 el último trimestre.Y en enero de 2011, un 30% de los contratos firmados se han hecho con menos horario. En el caso de las mujeres, casi un tercio de las que trabajan lo hacen con contrato a tiempo parcial. El problema es que todos, hombres y mujeres con menos jornada, trabajan así por obligación, ya que un 45% de los que trabajan así preferirían hacerlo a jornada completa, según un estudio de AGETT.
El contrato a tiempo parcial está bien, pero es para lo que es: personas que quieren trabajar menos horas o empleos que pueden cubrirse con menos jornada. Un contrato que le puede venir muy bien a las mujeres y a los estudiantes, como sucede en  Europa, donde el contrato a tiempo parcial supone ya un 25% de la contratación (y más en Holanda, Suecia o Alemania), frente al 13,44% en España. Pero no hay que desvirtuar este contrato, como ahora se hace. Para contratar a jóvenes están los contratos en prácticas (100% bonificación cuotas SS) y formación, que no están funcionando, básicamente porque las empresas no venden y no contratan. Y para los parados de larga duración, hay que buscar una salida a los parados mayores de 45 años (380.000), un problema que el pacto social ha dejado para septiembre.
Entre tanto, se pierden 1.500 empleos diarios, el paro sigue creciendo y el Gobierno sólo habla de crear este año entre 50.000 y 100.000 empleos. No sabemos si serán los del Plan a tiempo parcial. Parece como si hubiéramos descubierto la rueda: repartir el empleo. Ya puestos, si los 18,4 millones de españoles ocupados  trabajáramos la mitad, habría 36,8 millones de empleos. Ni un parado: todos ocupados, desde los 16 a los 65 años. No demos ideas…