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jueves, 11 de mayo de 2017

La recuperación no llega a la Ciencia


El Gobierno Rajoy ha “vendido” que el gasto en Ciencia aumenta en 2017. Falso: sólo crecen los créditos (que no se gastan) pero bajan las subvenciones. Si consideramos todo el gasto descontando la inflación, realmente baja un 0,38%. Y se suma al recorte del 30% sufrido desde 2009, según la OCDE. España se coloca así a la cola de Europa, en el puesto 19 por gasto público en I+D+i, mientras también las empresas gastan menos. Además, existen enormes diferencias de gasto en Ciencia por autonomías: el País Vasco gasta cuatro veces lo que Canarias. La Comisión Europea, la OCDE y el FMI acaban de pedir  al Gobierno (otra vez) que se vuelque con la Ciencia, porque es una razón clave  de que España sea menos productiva y cree menos empleo que Europa. Pero como si nada. Mientras, los investigadores han salido a la calle, pidiendo más gasto y un Ministerio. Y recuperar una década larga perdida para la Ciencia. Nos jugamos el futuro.


enrique ortega



El Gobierno Rajoy ha vuelto a utilizar su “truco presupuestario” con la Ciencia en el Presupuesto 2017, como ya hizo en años anteriores: el gasto total será de 6.501 millones de euros, con un pequeño aumento (+1,1%), pero a costa de subir los créditos (+3,78%) y bajar las subvenciones (-2,6%). Este aumento global es un “espejismo”, porque los créditos (3.896 millones, un 60% del Presupuesto 2017) no se utilizan (Universidades y centros públicos están muy endeudados y no se pueden endeudar más) y al final no se los gastan, mientras las subvenciones (2.604 millones, el 40% del Presupuesto) sí se utilizan. Además, aunque el gasto público en Ciencia sube 71,57 millones (+1,1%), en realidad ese aumento nominal se lo comerá este año la inflación (+1,5% anual), con lo que el gasto real caerá un 0,38%.

Este año 2017, todas las partidas importantes de gasto (salvo los créditos) caen, desde los gastos de personal (-0,6%) hasta las inversiones (-7,8%), pasando por las compras (-2,4%) y las transferencias (-9,9%), según el análisis de COSCE. Y todos los organismos públicos de investigación ven recortados sus Presupuestos: un -0,9% el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (el CSIC, el principal organismo de investigación en España), un -0,8% el Instituto de Salud Carlos III, un -32,41% el Instituto de Investigación Agraria (INIA), un -35,45 la innovación tecnológica en defensa, un -20,95% la innovación en telecomunicaciones (Ciudades digitales, Agenda Digital, Red.es y el Instituto de Ciberseguridad) y un -64,03% los programas para promover la investigación y la tecnología en las empresas.

Este estancamiento del gasto público en Ciencia en 2017 (o recorte, contando la inflación), se suma a los recortes sufridos entre 2009 y 2013: -3.741 millones de euros, 1 de cada 3 euros disponibles (9.673 millones en  2009). Menos de un tercio del recorte es culpa de Zapatero (-1.084 millones entre 2010 y 2011) y más de dos tercios son de Rajoy (-2.657 millones entre 2012 y 2013). El problema añadido es que España recortaba un tercio su gasto en Ciencia mientras los demás países lo aumentaban durante la crisis, con lo que nos hemos quedado aún más retrasados de Europa. De hecho, España es el país occidental que más ha recortado su presupuesto público en Ciencia, un 34,69% entre 2009 y 2013, según datos de la OCDE aportados por COTEC. Un recorte mayor que el de Grecia (-3,12%), Portugal (-7,22%), Italia (-13,64%), Francia (-15,39%) o Irlanda (-18,46%) y que contrasta con el aumento del gasto en Ciencia en Europa (+0,16% en la UE-28) y en los paises punteros, como Alemania (+18,41%), Suecia (+16,29%), Reino Unido (+1,83%), Holanda (+1,51%) o Finlandia (+1,41%).

Pero no sólo ha recortado en Ciencia el Presupuesto del Estado. También las autonomías han reducido un 10% su gasto en Ciencia desde 2010, aumentándolo sólo Andalucía y Murcia, aunque las que más gastan son País Vasco, Navarra, Madrid y Cataluña. Y las empresas privadas también han recortado su gasto en I+D+i, otro 16% entre 2008 y 2015 (6.915 millones). Todos han utilizado la Ciencia para ajustar sus cuentas, a costa de perderse proyectos y plantillas: se han perdido 23.000 empleos, de los que 13.000 son investigadores perdidos, que han ido al paro o han emigrado al extranjero.

Entre 2014 y 2017, los presupuestos en Ciencia se han mantenido, con ligeras subidas, lo que no ha evitado que el recorte final en Ciencia sea del 30% entre 2009 y 2016, según los últimos datos de la OCDE, que contrastan con la subida del gasto en Europa y muchos paises. Con ello, el gasto público español en Ciencia se coloca a niveles de 2006: una década perdida. Y España sigue bajando en el ranking europeo por  gasto público en I+D+i: en 2016 estábamos en el puesto 18, con un gasto público en Ciencia del 1,23% del PIB, muy por debajo del 2,02% de la UE-28 y del objetivo europeo del 3% para 2020. Sólo hay 7 paises europeos que gasten menos en Ciencia (Rumania, Letonia, Bulgaria, Grecia, Eslovaquia, Polonia y Lituania) y estamos muy lejos de los más innovadores: Suecia (3,30% del PIB en Ciencia), Finlandia (3,17%), Dinamarca (3,05%), Austria (2,97%), Alemania (2,86%), Bélgica (2,46%), Francia (2,22%) y Reino Unido (1,66%). Y estamos a la cola de Europa (puesto 27) en el ranking europeo de solicitud de patentes (32 por millón de habitantes).

Y todos estos recortes son contando el gasto que está en los Presupuestos, que no es lo que se gasta de verdad en Ciencia, porque la mayoría de las partidas son créditos que no se consumen. Así, en 2016, el Estado sólo gastó realmente un tercio de lo presupuestado, según las cifras parciales de Economía, debido a la no utilización de los créditos y al cierre del gasto el 1 de agosto para forzar el recorte del déficit. En 2015, el Estado solo gastó la mitad de lo presupuestado, según datos de la Intervención General. Y en conjunto, se estima que el Estado ha dejado de gastar 18.886 millones en I+D+i sobre lo presupuestado entre 2008 y 2015, con lo que el recorte final en Ciencia ha sido aún más drástico.

El problema de la Ciencia en España no es sólo la falta de recursos. Hay un problema adicional de falta de plantillas y de investigadores (6,8 por cada 1.000 empleados frente a 7,9 en la UE, 8,9 en Reino Unido o 9,9 en Francia), que además están muy envejecidos y con poco reciclaje. Además, hay poca inversión en investigación en las Universidades (330 millones de media por Universidad frente a 1.330 millones en Alemania). Una gran disparidad en el gasto en Ciencia por autonomías, que representan un 60% de todo el gasto público en Ciencia: un 1,93% del PIB gasta el País Vasco, 1,71% Madrid, 1,64% Navarra o 1,52% Cataluña frente a sólo un 0,48% de Canarias, un 0,54% de Castilla la Mancha, un 0,66% de Extremadura o un 1,02% de Andalucía (justamente, las regiones más pobres y atrasadas de España). Y, sobre todo, tenemos el problema de que las empresas españolas gastan poco en I+D+i: un 0,65% del PIB frente al 1,3% de media en la UE. Gastan menos y sólo las grandes empresas, que mantienen menos investigadores que en Europa (3,4 por cada 1000 empleos, frente a 6,5 investigadores en las empresas alemanas  y 8,7 en las francesas).

Ya no es sólo que España gaste poco y mal en Cienciadesde el Estado, autonomías, Universidades y empresas. Es que además tenemos un problema educativo que no ayuda, que tiene un impacto muy negativo sobre la innovación, como señala el Informe COTEC 2016. Por un lado, la educación de los jóvenes españoles es muy deficiente, como revelan dos datos. Uno, que los jóvenes de 15 años tienen peores puntuaciones que la media de Europa y la OCDE en matemáticas, lectura y ciencia, según revelan los informes PISA. Y el otro, que España es líder en abandono escolar en Europa: un 20% de jóvenes abandonan sus estudios, casi el doble de la media europea (11%), según Eurostat. Y por otra parte, tenemos también una población adulta poco formada: un 25,4% de los trabajadores españoles tienen baja cualificación, frente al 9,4% de media en la OCDE. Como dice el Informe COTEC, este bajo nivel educativo y formativo no ayuda al avance de la Ciencia y la innovación.

Mientras Rajoy sigue “racaneando” con la Ciencia, los organismos internacionales reiteran año tras año que España tiene un grave problema de innovación y tecnología, que explica en buena medida nuestra baja productividad (puesto 33 en el ranking mundial) y que trabajen pocos españoles (el 59,5% de los adultos frente al 66,6% en UE-28, según Eurostat).En diciembre 2016, la misión del FMI criticó a España por las escasas ayudas públicas que destina a los programas de innovación de las empresas privadas y pidió más eficacia en el gasto público en I+D+i. En febrero de 2017, el informe sobre España de la Comisión Europea criticaba la falta de coordinación en materia de Ciencia entre el Estado central y las autonomías, pidiendo un mayor gasto empresarial y una mayor colaboración entre la investigación pública y la privada, señalando el exceso de rigidez y burocracia en las Universidades y la falta de evaluación sistemática del gasto en I+D+i. Y en marzo de 2017, el informe de la OCDE sobre España pidió simplificar los trámites para que las empresas consigan bonificaciones fiscales para inversiones en investigación, a la vez que más ayudas directas y no créditos para la Ciencia.

Todas estas llamadas de atención del FMI, la Comisión Europea y la OCDE no sirven de mucho. Ya en julio de 2014, la Comisión Europea realizó un Informe sobre la Ciencia en España, donde hacía 10 recomendaciones que se resumen en tres: tenemos que gastar más (mínimo, 1.000 millones más de gasto público al año), aumentar las plantillas de investigadores y gastar mejor, reformando los centros públicos de investigación (fusiones), modificando la carrera de investigador, coordinando mejor los esfuerzos de las 17 autonomías, estado, Universidades y empresas, evaluando mejor y de forma sistemática los programes de investigación y favoreciendo fiscalmente la innovación de las empresas privadas. Han pasado casi 3 años y apenas se ha avanzado, ni en el gasto ni en cómo investigar mejor.

Ante este parón de la Ciencia, tras una década perdida, los investigadores salieron a la calle el 22 de abril para pedir recursos y medidas, resumidas en este Manifiesto por la Ciencia, centrado en 4 propuestas: firma de un Pacto de Estado por la Ciencia, restitución del Ministerio de Ciencia y creación de una Oficina independiente que asesore el Gobierno en temas de tecnología, además de la creación de una Agencia independiente (al estilo del European Research Council europeo) que gestione un Fondo estable de inversión en Ciencia procedente de los Presupuestos. Los investigadores creen que habría que pactar unos recursos estables para la Ciencia, al margen de la política, hasta recuperar unos 9.000 millones de gasto público al año (el nivel europeo), un tercio más que  ahora (6.501 millones para 2017). Y no sólo gastar más sino gastarlo mejor, de forma más coordinada y eficiente.

Todo el mundo habla de la importancia de la Ciencia, pero sigue relegada, en este Presupuesto y en los últimos 8 años, en la política y en las empresas. Y con ello, España pierde el tren del futuro, porque de la innovación y la tecnología depende nuestra productividad, empleo y riqueza. No podemos seguir en el vagón de cola de la Ciencia europea si aspiramos a ser un país puntero. Dejen de mirar para otro lado y acuerden ya un Pacto por la Ciencia, con dinero y medidas eficaces para recuperar esa década perdida y avanzar hacia un país más moderno, más competitivo y con más empleo. El pasaporte es la Ciencia.

jueves, 28 de noviembre de 2013

2014, otro año perdido para la Ciencia (I+D+i)


El Gobierno ha vendido que el Presupuesto para la Ciencia subirá un 2,8% en 2014. No es cierto: contando que este año ha habido un crédito extraordinario, la investigación civil sólo subirá un 1,1% . Descontando la inflación, se congela. Y tras los cuatro años anteriores de recortes, la investigación cuenta hoy con un tercio de recursos menos que en 2009, volviendo a niveles de 2003. Pero hay más: lo poco que se gasta llega con mucho retraso y se pierden proyectos e investigadores. La Ciencia está de luto y el Gobierno propone hacer un estudio, con Bruselas, para tomar medidas a finales de 2014. Otro año perdido y así hasta 2016, en que empezaría a aumentar el gasto en Ciencia, para que España gaste en 2020 lo que gastaba  Europa en investigación en 2011.Un desastre. Y eso que la Ciencia es el mejor pasaporte para salir de la crisis.
 
enrique ortega

Los Presupuestos 2014 son un espejismo para la Ciencia: parece que crecen, por primera vez en esta crisis, pero en realidad se congelan. El gasto en I+D+i asciende a 6.146 millones euros, según la COSCE, 213,9 millones más que en 2013 (+3,61%). Pero si descontamos que el gasto 2013 será mayor del presupuestado, porque en verano se aprobó un crédito extraordinario de 104 millones (para salvar de la quiebra al CSIC), la subida real para 2014 son 110 millones. Y de ellos, la mayor parte irá a investigación militar (crece un 39,4%), mientras la investigación civil crece sólo 24,75 millones (+1,1%). Un aumento que apenas compensará la inflación, mientras hay programas con serios recortes (investigación industrial y de transportes e infraestructuras) o que desaparecen (Astronomía y Astrofísica). Además, el Presupuesto 2014 sigue recortando empleo científico: por cada 10 investigadores que se jubilen (la edad media en el CSIC son 58 años), sólo se puede contratar a 1 joven.

Pero el mayor espejismo es que España no gasta en Ciencia lo que dice el Presupuesto, sino mucho menos. Y eso porque un 60% del Presupuesto en I+D+i son créditos, generalmente para investigación en empresas. Y en 2012, por ejemplo, sólo se gastaron el 54,7%, según la COSCE. Y así todos los años: se infla el Presupuesto, para que parezca que España gasta más en Ciencia, pero al final sólo se gastan la mitad de los créditos  y el resto del dinero vuelve a Hacienda. Por eso, el Presupuesto real que se gastará en Ciencia en 2014 será unos 4.200 millones, dos tercios de lo que se dice.

Esta congelación del gasto y reducción de plantillas para 2014 se producen tras cuatro años de serios recortes: el gasto público en I +D+i ha pasado de 9.773 millones de euros en 2009 a los 6.146 millones de 2014 (teóricos), una caída del 37,1% en cinco años. Y si contamos las partidas que afectan más a la investigación (excluidos los préstamos), el gasto ha caído un 45%, según la COSCE, que estima que España está hoy al nivel de gasto en I+D+i de 2003. Una década perdida para la Ciencia.

Pero los investigadores tienen más problemas que los recortes. Por un lado, retrasos en las convocatorias de proyectos del Plan estatal de I+D+i. La última convocatoria, de diciembre 2011, se publicó en el BOE en enero 2013 y el dinero llegó a los proyectos este verano. Y la convocatoria 2012 se ha publicado el 6 de noviembre (con 11 meses de retraso), por lo que no habrá dinero para proyectos hasta julio 2014. Además, el dinero se pagó en cuatro años en vez de en tres, rebajando el primer pago del 40% al 7% del proyecto, lo que obliga a buscar una financiación alternativa para echarlo a andar (en la convocatoria 2012, se vuelve a 3 años, permitiendo proyectos a 1,2 3 y 4 años). Y para rematar, la Administración paga tarde (hasta junio 2013, sólo un 30% de los créditos) y hay muchos impagos de autonomías y Universidades a los investigadores.

El gasto público en investigación es el motor de la ciencia en España, pero también es importante el gasto privado en I+D+i, que lleva cayendo desde 2008, según el INE: si ese año alcanzó un récord de 8.074 millones, en 2012 había caído  a 7.094 millones (-12,1%). Y hay dos datos preocupantes. Uno, que se han perdido casi la mitad de empresas innovadoras con la crisis (eran 49.415 en 2006 y sólo 27.203 en 2011). Y el otro, que se han reducido un tercio las empresas con actividades de I+D+i: de 12.997 empresas (2008) a 8.274 en 2011 (un 5% del total de empresas).

Una situación crítica para la Ciencia en España, que está de luto según denuncian los investigadores. Las consecuencias son preocupantes: paralización de proyectos ante la falta de investigación, reducción de investigadores (20.000 desde 2009, según la OSCE), fuga de cerebros (a los que ha costado formar unos 350.000 euros) y una caída del 70% en el número de doctores (por falta de becas e incentivos), los investigadores del futuro, sin  olvidar los recortes en divulgación científica, desde Museos y Centros de Ciencia a cursillos, libros y actividades científicas). Y empresas que recortan al mínimo su gasto en investigación.

Un negro panorama que sacó a los científicos a la calle en octubre y que ha hecho que 23.000 científicos firmen una Carta por la Ciencia. Pero el Gobierno, que ni les recibe, busca ganar tiempo y ha prometido realizar un informe sobre el estado de la Ciencia en España, con ayuda de Bruselas, para tener un diagnóstico y tomar medidas a finales de 2014. Otro año perdido.

El gobierno Rajoy ya ha anticipado a Bruselas lo que planifica para la Ciencia en España: congelar el gasto esta Legislatura (pasando del 1,33 % del PIB en 2011 al 1,48% en 2016) y que crezca en la siguiente, para alcanzar el 2% de gasto (sobre el PIB) en 2020. Un tímido objetivo que tiene dos problemas. Uno, que el Gobierno pretende lograrlo gracias al tirón de la inversión privada en investigación, que pasaría de ser la mitad del gasto (0,60% del PIB hoy) a los dos tercios (1,2% del PIB en 2020), algo que los científicos de la COSCE consideran “ilusorio. La principal crítica es que el Gobierno quiere que España gaste en Ciencia en 2020 lo que Europa gastó en 2011 (2,03%). Y para 2020, Europa quiere gastar el 3% del PIB, un tercio más que España.

Esto supone perpetuar la brecha tecnológica de España con Europa: gastamos en Ciencia un 1,30 % del PIB (2011) frente  al 2,03 de Europa, el 2,50% de la OCDE, el 2,8% de Alemania o EEUU, el 3% de Finlandia o Suecia y el 3,4% de Japón y Corea del Sur. Y lo peor es que esa media de España sale gracias a las cuatro autonomías que más apuestan por la Ciencia: País Vasco (gasta el 2,19% de su PIB), Navarra (1,91%), Madrid (1,82%) y Cataluña (1,51%). Porque el resto es un erial tecnológico, con doce autonomías que no gastan en I+D+i ni el 1% de su PIB (0,08% Ceuta, 0,14% Melilla, 0,34% Baleares, 0,51% Canarias, 0,64% Castilla la Mancha, 0,77% Extremadura, 0,83% Murcia, 0,87% Galicia y La Rioja, 0,94%, 0,89% Asturias, 0,93% Aragón y 0,98% Cantabria). No es casualidad que sean también las que más paro tienen, junto a Andalucía (1,05% PIB en Ciencia).

El Gobierno Rajoy, en aras de recortar el déficit (que tampoco cumple) ha tirado la toalla de la Ciencia. Y eso es grave porque  la investigación y la tecnología son las bases de unas empresas competitivas y un crecimiento estable. ¿Qué se puede hacer? Primero, invertir más en I+D+i, para recuperar los recortes pasados y salvar la distancia con Europa. Eso exigiría un esfuerzo extra para el Presupuesto de 1.200 millones anuales, una cifra exigente pero asumible: el AVE Barcelona-frontera francesa ha costado 3.700 millones. Además, habría que mejorar los incentivos fiscales a las empresas, ayudadas por una política de compras públicas que premie a las más innovadoras. Y sobre todo, acabar con retrasos e impagos a la investigación, gestionando mejor los recursos, para gastar bien lo que hay y más. Y para eso es clave crear la Agencia Estatal de Investigación, que debió crearse en junio 2012.

Hay que hacer un gran esfuerzo para no perder el tren de la Ciencia, una exigencia para salir de la crisis y competir con el resto del mundo. Hay que “sembrar Ciencia” para poder recoger después empleos estables, no como los del ladrillo. Sin Ciencia no hay futuro. No es un slogan, es algo demostrado por los países más avanzados del mundo. Sigámosles.