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jueves, 21 de noviembre de 2024

Las exportaciones, estancadas

Al leer que este Blog va de exportaciones, muchas personas pensarán que no les interesa. Pero es un tema importante para los españoles, por tres razones: son el 2º motor de nuestro crecimiento, mantienen 4,6 millones de empleos y los paises más ricos son los que más exportan. Por eso, si las exportaciones españolas (y europeas) están “estancadas”, tenemos un problema. Sobre todo porque España lleva décadas abierta al exterior y exportamos 17 veces más que en 1986, cuando ingresamos en Europa. Eso nos permite tener superávit comercial con la UE , aunque tengamos déficit con el resto del mundo, por las compras de energía. Y tanto en 2022 como en 2023, un tercio del crecimiento  (y el empleo) de España fue gracias a las exportaciones. Ahora, una Europa estancada y la amenaza de aranceles en EEUU (más el proteccionismo y las guerras), amenazan nuestras exportaciones y el crecimiento futuro. Urge aprobar un Plan de estímulo a las exportaciones, porque nos jugamos el crecimiento, la competitividad y el empleo.

                            Enrique Ortega

Uno de los grandes cambios de la economía española en las últimas décadas ha sido la apertura al exterior. En 1986, España ingresa en la Comunidad Europea y a partir de ahí, las empresas extranjeras entran en España y nuestras empresas empiezan a vender fuera. Sobre todo, tras la crisis de 2008, cuando se desploma la demanda interna. Con ello, España pasa de exportar 22.933 millones de euros en 1986 (el 10% del PIB) a 159.889 millones en 2009 (15% del PIB) y 389.208 millones en 2023 (25,6% del PIB). Un salto tremendo: las exportaciones se han multiplicado casi por 17 en los últimos 37 años. Y España, que era un país cerrado al exterior, es hoy el 6º país que más exporta en Europa, sólo por detrás de Alemania (exportó 4 veces más: 1.574.602 millones de euros en 2023), Paises Bajos (866.610 millones exportados con menos de la mitad de población que España), Italia (625.949 millones), Francia (602.233 millones) y Bélgica (525.287 millones exportados).

Este “milagro exportador” de España ha sido constante y continuado en las últimas décadas, con las exportaciones creciendo año tras año, salvo en 2008 (por la crisis financiera) y en 2020 (por la pandemia), hasta alcanzar un máximo histórico en 2022 : 389.208 millones de euros. Y aunque las exportaciones “pincharon” ligeramente en 2023 (-1,4%, hasta 383.688 millones de euros), España es el país europeo donde más han crecido las exportaciones respecto a antes de la pandemia: +32,3% entre 2019 y 2023, frente al +27,9% en la UE-27, +30,4% en Italia, +20% en Francia y +17,6% en Alemania. Y fuera de la UE, las exportaciones crecieron también menos: +16,4% en Reino Unido, +22,9% en USA y +31,1% en Japón, superándonos sólo China (sus exportaciones crecieron +39,7% entre 2019 y 2023). Con ello, España superó la pandemia mejorando su cuota exportadora en  Europa: de suponer el 5,7% de las exportaciones europeas pasó al  5,9% en 2023.

Pero quizás lo más importante es que este “milagro” exportador ha ayudado mucho al crecimiento de la economía en los últimos años, sobre todo en las dos últimas crisis. Primero con la crisis de 2008: entre 2009 y 2013, la economía estuvo en recesión, con bajadas del PIB, pero habríamos caído mucho más si las exportaciones no hubieran crecido. Un ejemplo, el año 2009, el peor de esa crisis financiera: el PIB cayó un -3,6%, pero habría caído mucho más (y el empleo) si las exportaciones no hubieran aportado un +2,8% al crecimiento. Y las exportaciones volvieron a salvarnos en la pandemia: en 2020, las exportaciones cayeron menos que la economía (-2,2% frente al -10,9% que cayó el PIB). Y en la recuperación posterior han sido claves, aportando un tercio del crecimiento en 2022 (2,3% del 6,2% que creció el PIB) y en 2023 (1% del 2,7% que crecimos). Y en 2024, aportan una quinta parte del crecimiento (0,7% del 3,4% anual hasta septiembre).

Así que las exportaciones llevan décadas creciendo, ganando cuota de mercado en Europa y ayudando a que España crezca más que la mayoría de paises occidentales (3% creceremos este año, según Bruselas, y la cuarta parte lo aportarán las exportaciones). Por eso, preocupa que se hayan estancado en 2024, cayendo un -0,3% hasta septiembre, según los últimos datos publicados por Comercio (tras caer un -1,3% en todo 2023). Y eso, a pesar de que las exportaciones llevan creciendo tres meses seguidos (julio, agosto y septiembre, +4,6% el tercer trimestre) y también en el 2º trimestre (+4,5%) , pero todavía no se han recuperado del desplome en el primer trimestre (-9%). Una caída que se explica por el estancamiento económico de Europa y la recesión en Alemania (nuestro 2º cliente) y por el bajo crecimiento y el aumento del proteccionismo comercial en el resto del mundo.

En concreto, las exportaciones españolas a Europa han caído un -0,8% hasta septiembre, cayendo más las dirigidas a la UE (-1,1%) y sobre todo a Francia (-2,1%), nuestro primer cliente, a Alemania (-1%) y a Bélgica (-21,9%), creciendo sin embargo nuestras exportaciones a Paises Bajos (+1,4%) y a Portugal (+0,9%), también al Reino Unido (+5,5%). Pero la caída de exportaciones es mayor fuera de Europa: -2,1% cayeron nuestras ventas a América (-1,2% a USA), -3,1% las exportaciones a Latinoamérica y -4,9% a Oriente Medio. Eso sí, crecen las exportaciones a Asia (+1,2%), aunque caen las ventas a China (-0,7) y mejoran las ventas a Africa (+5%), por la reanudación del comercio con Argelia (+220% exportaciones). Y por productos, siguen creciendo las exportaciones españolas de alimentos (+7% hasta septiembre) y calzado (+6,8%), pero “han pinchado” las exportaciones de automóviles (-0,6%), medicamentos (-20,3%) y bienes de equipo (-0,6%).

Lo positivo es que las importaciones, las compras españolas en el extranjero (que crean riqueza y empleo fuera, no en España) también caen y más que las exportaciones (-1% hasta septiembre, hasta 313.896 millones de euros), porque España ha comprado mucho menos gas (-34,4%), carbón y electricidad (-34,6%), por el auge de las energías renovables, aunque sigue comprando más petróleo (+3,6%). Estas menores compras energéticas han conseguido que el déficit comercial (importaciones- exportaciones) se reduzca este año (-8,4%), hasta los -27.091 millones de euros, aunque el 82% de ese déficit sea por las compras de energía.

España consigue “tapar” sin problemas este déficit comercial, gracias a los ingresos por turismo y a otras exportaciones de servicios (no de mercancías) que hacen las empresas españolas, desde consultaría e ingeniería a servicios financieros, de transporte o tecnológicos en el extranjero. Así, en 2023, las exportaciones españolas de servicios batieron otro récord, con 183.095 millones de euros de ingresos (y 90.072 millones de pagos), menos de la mitad por ingresos turísticos (85.181 millones) y la mayoría (97.955 millones) por exportaciones de servicios prestados fuera de España (el 66,5% en Europa y el 22,7% en América, donde exportamos muchos más servicios que mercancías).

Con estos ingresos por turismo y servicios, España consigue tener superávit con el exterior desde 2013, algo inaudito en nuestra historia: de 1961 a 2012, España tuvo déficit con el exterior 45 de estos 52 años, lo que limitó extraordinariamente la capacidad de maniobra económica del franquismo y la democracia. Ahora, este histórico superávit con el exterior (ingresamos más divisas de las que pagamos) desde 2012 a 2023 (+36.600 millones de euros), que se repetirá en 2024 (+25.400 millones hasta junio), nos convierte en un país más solvente y más independiente, con más inversión extranjera y más capacidad para invertir sin endeudarse tanto en el exterior y poder reducir nuestra deuda externa : debemos 791.115 millones en 2023 (52,8% del PIB), frente a un billón de deuda en 2013 (96,2% del PIB). Más independencia y más solvencia económica gracias a todas las exportaciones, desde las mercancías al turismo y los servicios empresariales en el extranjero.

Como ha podido verse, las exportaciones son una cuestión económica clave, no sólo para crecer y ser un país solvente sino porque mantienen 4,6 millones de empleos en España. Por eso preocupa que se hayan estancado y que aunque este año “se salven”, caigan más en 2025, no ayudando o incluso restando crecimiento a la economía. Y eso porque Europa, donde se dirigen el 74% de todas las exportaciones de mercancías (y dos tercios de los servicios, así como la mayoría de turistas que nos visitan) apenas va a crecer en 2025, según la última previsión de la Comisión Europea: un +1,5% la UE-27 (tras un +0,9% en 2024), un +0,7% Alemania (tras 2 años en recesión), un +0,8% Francia (menos que el 1,1% de 2024) y +1% Italia (tras 0,7% este año). Y encima, Trump amenaza con poner un arancel del 10% a las exportaciones europeas (serían un 10% más caras), mientras China y muchos paises toman medidas proteccionistas que dificultarán nuestras exportaciones.

Las exportaciones españolas han aguantado bien hasta la fecha, creciendo más que las del resto de Europa, ayudadas por una inflación contenida (en España era del +1,7% anual en septiembre, frente al +2,1 en la UE-27 y el +1,8 en Alemania, aunque Francia tiene un +1,4% e Italia el +0,7%) y, sobre todo, por unos salarios que son de los más bajos de Europa: 18,2 euros por hora trabajada en 2023, un -24,2% menos que en la UE-27 (24 euros) y bastante menos que en Dinamarca (42 euros/hora), Bélgica (36,3), Irlanda (33,3), Paises Bajos (33), Alemania (31,6), Francia (28,7)o Italia (21,5), según Eurostat. O sea, que nuestra fortaleza, que nos permite ganar mercados, es intentar ser “la China de Europa” (bajos precios y salarios). Pero nuestras exportaciones tienen varias debilidades estructurales: un exceso de concentración, en destino (Europa), en origen (sólo 6 autonomías exportan de verdad y pocas empresas, la mayoría muy grandes) y en productos (mercancías de poco valor añadido).

El primer problema de fondo que tienen las exportaciones españolas es que están demasiado concentradas en Europa: allí van el 74% de las exportaciones, de ellas el 62,2% a la UE-27. Y además, en los últimos años, esta tendencia a exportar a Europa se ha agravado (en 2019 sólo exportábamos allí el 71,5%), aunque ahora exportamos más a paises europeos que no están en la UE. Lo más preocupante es que nuestras exportaciones a Asia suponen sólo el 7,7% del total (y ha bajado, porque en 2019 iban el 9% de las exportaciones), cuando esa zona concentra el 40% del comercio mundial. Y otro tanto pasa con las exportaciones a EEUU (estancadas en el 4,7% del total, ahora y antes de la pandemia) y a Latinoamérica (estancadas también en el 5,2% del total), mientras ha caído el peso de nuestras exportaciones a Oriente Medio (del 2,6 al 2,1%) y a Africa (del 6,5 al 5%).

Otro problema de fondo es el origen de estas exportaciones. Están concentradas en 6 autonomías y el resto apenas exportan: Cataluña (25,9% del total), Madrid (12,7%), Andalucía (10,6%), Comunidad Valenciana (9,9%), País Vasco y Galicia (8% cada una). Y eso ahora (74,9% de las exportaciones proceden de ellas) y en 2019 (74,3%). Y lo mismo pasa con las empresas: la exportación se concentra en 44.838 empresas (de casi 3 millones), que son las que venden fuera regularmente más de 50.000 euros anuales. Y ojo, las 1.000 empresas españolas que más exportan hacen el 66,3% de todas las exportaciones.

Un tercer problema es lo que exportamos. España se ha especializado en exportar alimentos (el 18,7% de nuestras exportaciones: somos “la despensa de Europa”), automóviles (el 13,8% de las exportaciones) y semimanufacturas (metales, hierro, papel y cerámica, un 9,9% más). Y por ello, exportamos pocos productos de alta tecnología, de alto valor añadido: un 6,8% del total, frente al 17,7% de las exportaciones europeas. Y hay otro problema más: mucho de lo que exportamos obliga antes a incorporar productos intermedios  importados, lo que agrava nuestro déficit comercial. A lo claro; que España, por sus bajos salarios y su posición geográfica, es un país ideal para producir, importando productos intermedios y exportando luego los productos finales, dentro de las cadenas internacionales de producción (un ejemplo es el automóvil). La consecuencia es que sólo una parte de las exportaciones españolas, el 75%, generan realmente “valor añadido doméstico”, frente al 77,4% de media en Europa y el 92% de las exportaciones en EEUU, según un estudio de la Fundación BBVA.

En definitiva, que aunque las exportaciones se hayan disparado en las últimas décadas, queda mucho por mejorar para que España tenga un sector exportador más potente, donde haya más empresas de todas las regiones exportando productos de más valor por todo el mundo. Un reto que es clave para conseguir una economía más competitiva, más eficiente y que mejore el nivel de vida de los españoles. Porque basta ver los países europeos donde las exportaciones tienen más peso (en % del PIB) para hacer la lista de los paises más ricos: Bélgica (exportaciones aportan el 88% del PIB), Paises Bajos (81%), Austria (43,80%), Alemania (38%), Suecia (34%), Irlanda (37,7%), Dinamarca (32%), Italia (29,43%) …, todos por delante de España (aportaron 25,6% del PIB en 2023).

Ahora que las exportaciones se han estancado y se enfrentan a un año 2025 comercialmente muy difícil, sería un buen momento para que el Gobierno propusiera un Plan de choque para reanimar las exportaciones, con medidas en varios frentes, que llevan años pidiendo los exportadores españoles: más oficinas comerciales y asistencia por el mundo, más viajes y misiones comerciales en paises emergentes, más ayudas a la internacionalización de las pymes, aumentar y mejorar la financiación pública a la exportación, facilitar la integración de empresas para ganar tamaño y vender fuera, mejorar la formación exportadora y aumentar las ayudas e incentivos fiscales a las empresas exportadores, que generalmente facturan e invierten más, tienen más tecnología e innovación y crean más empleo estable que las empresas no exportadoras. Hay que “mimar” las exportaciones, que nos salvan a todos.

jueves, 22 de febrero de 2024

Las exportaciones nos salvan otra vez

Las exportaciones fueron uno de los tres motores del crecimiento de la economía y el empleo en 2023, junto al turismo y al consumo: aportaron un tercio del total (0,8 del 2,5%), después aportar la mitad en 2022. Pero ojo, a pesar de esta ayuda, las exportaciones españolas “pincharon” en 2023: cayeron un -1,4%, después de 40 años creciendo (salvo en 2008, 2009 y 2020). La causa, el estancamiento de Europa, donde vendemos dos tercios de las exportaciones. A cambio, han caído más las importaciones (-7,2%), por las menores compras de gas, y el déficit comercial se redujo a la mitad. Además, como se dispararon las exportaciones de servicios y el turismo, España vuelve a tener superávit con el exterior, por 11º año consecutivo, solventando un problema endémico (déficit de divisas) que hemos padecido desde la postguerra hasta 2012. Ahora, los exportadores piden un Plan de choque, para reanimar las exportaciones y que sigan ayudando al crecimiento y al empleo (sostienen 5,3 millones de empleos). Apóyenlos.

                   Enrique Ortega

España lleva casi 40 años detirón exportador: las ventas al extranjero llevan creciendo, año tras año, desde 1985, al amparo de la entrada de España en la Comunidad Europea (1986), con la excepción de tres años en que cayeron (2008, 2009 y 2020). A raíz de la crisis financiera (2008), las empresas españolas multiplicaron sus esfuerzos para exportar, a la vista de la crisis del mercado interno. Y han conseguido duplicar con creces las exportaciones de bienes, desde 159.859 millones en 2019 a 389.208 millones en 2022, según Comercio. Pero en 2023, las exportaciones han “pinchado” otra vez (como con la crisis financiera y la pandemia), cayendo ligeramente (-1,4%), hasta los 383.688 millones de euros, según los datos publicados esta semana.

La causa de esta ligera bajada es que se han frenado en 2023 las exportaciones españolas de energía (-20,6%), sobre todo de petróleo, carbón y gas, de materias primas (-15,5%), metales, papel y cerámica (-10,8%), productos químicos (-11,1%), electrodomésticos (-16,8%) y ropa (-8,9%), por el estancamiento económico en Europa y la crisis en los precios energéticos tras el tirón de 2021 y 2022. Sin embargo, han aumentado mucho las exportaciones españolas de automóviles (+20,6%), maquinaria y bienes de equipo (+10,1%), y alimentos (+4,6%), sobre todo carnes (+6,4%), frutas y hortalizas (+5,1%). Por zonas, cayeron nuestras exportaciones a Europa (-0,7%), donde van el 74,3% de todas las exportaciones, especialmente a la Unión Europea (-1,6%), y también a Asia (-6,6%) y Oriente Medio (-12,4%) y a África (-5,9%), aunque crecieron nuestras ventas a América (+3,3%) y a Australia (+9,9%).

Las exportaciones españolas han pinchado ligeramente en 2023, pero menos que las exportaciones europeas, que cayeron un -2,5% en 2023, sobre todo las alemanas (-2%), estancándose las italianas (+0%) y creciendo sólo las francesas (+1,7%). Las exportaciones de Reino Unido cayeron más en 2023 (-3,5%) y también las de EE. UU. (-2,2%), creciendo sólo las de Japón (+2,8%) y las de China (0,6%). Esta tendencia en 2023 sigue la de los años anteriores, donde las exportaciones españolas se han comportado mejor que las restantes europeas. Y así, España es el país grande de la UE que más ha aumentado sus exportaciones entre 2019 y 2023, un +32,3%, casi el doble que Alemania (+17,6%) y más que Francia (+20%), Italia (+30,4%), la UE-27 (+27,9%), Reino Unido (+16,4%), EE. UU. (+22,9%) y Japón (+31,1%). Sólo nos ha superado el aumento de las exportaciones de China (+39,7%). Y gracias a ello, España ha ganado cuota en las exportaciones europeas (el 5,9% del total). Y en 2023, han batido récords las exportaciones españolas a Alemania, Italia, Polonia, Reino Unido, Marruecos y Turquía, según los datos de Comercio.

España pincha sus exportaciones en 2023, pero menos que la mayoría de Europa y del mundo gracias a una mejora de la competitividad de nuestros productos, sobre todo por dos factores: menos inflación y unos salarios más bajos, además de la mejora de los “engranajes” de la exportación fuera de Europa. Por un lado, la inflación española en 2023 acabó con una subida del +3,3%, inferior a la media de la UE-27 (+3,4%), Alemania (+3,8%) o Francia (+4,1%), siendo sólo menor en Italia (+0,5%), según Eurostat. Y los salarios crecieron menos y son más bajos que en la mayoría de Europa: 17,50 euros por hora en España, un 24% inferiores a la media UE-27 (22,9 euros/hora), un 42% menores que en Alemania (30,3 euros por hora) y por debajo de los sueldos de Francia (27,7), Paises Bajos (30,7%), Bélgica (33,4), Italia (21,2) y sobre todo Dinamarca (41 euros por hora), según Eurostat.

Si bajaron algo las exportaciones en 2023 (-1,4%), han caído más las importaciones (-7,2%), gracias al desplome en las compras de energía (-30,2%), por la caída de las compras y los precios del petróleo, el carbón y sobre todo el gas: nos hemos gastado 27.400 millones menos en importar energía que en 2022 (de ellos, 12.344 millones menos en comprar gas, por la caída de los precios), un ahorro que da para pagar 2 meses las pensiones. Gracias a esta mayor bajada de las importaciones, el déficit comercial se ha reducido drásticamente (-40,5%), de -68.122 millones en 2022 a -40.560 millones en 2023. Y además, España ha mejorado el superávit que tenía con Europa (donde vendemos bienes por 42.185 millones de euros más del valor de los que compramos) y Australia (+927 millones), mientras hemos bajado a la mitad el déficit con América (-12.806 millones), reduciendo también el déficit con Asia (-62.117 millones) y África (-14.418 millones).

Hasta aquí he hablado de las exportaciones e importaciones de bienes. Pero España exporta (e importa) también servicios (no sólo mercancías), servicios de empresas y turísticos. Y en este renglón, las empresas españolas han vuelto a batir otro récord, con un superávit de +56.940 millones de euros (otro récord histórico), gracias a los crecientes ingresos por asesoría, consultoría y ventas en el extranjero de filiales de empresas españolas, más los ingresos por servicios turísticos. Estas dos importantes fuentes de ingresos exteriores, exportaciones de servicios e ingresos turísticos, permiten a España “tapar” con creces el déficit comercial (esos -40.560 millones) y tener superávit con el exterior. Hasta noviembre, era de +36.400 millones de euros, frente a +6.700 un año antes, según el Banco de España.

Este saldo positivo de divisas frente al exterior puede parecer algo técnico, pero es clave, porque nos permite invertir y endeudarnos fuera, además de poder reducir la deuda actual.  En definitiva, tenemos superávit con el exterior, ingresamos más divisas de las que gastamos y eso nos da una mayor autonomía económica como país. Y con 2023, son ya 11 años seguidos de superávit exterior, que conseguimos por primera vez en 2013. Un logro histórico, porque uno de los males endémicos de España ha sido su déficit exterior: lo sufrimos casi todos los años del siglo XX y al inicio del siglo XXI. Un dato concreto: entre 1961 y 2012, España tuvo déficit exterior 45 de esos 52 años… Y eso condicionó la política económica del franquismo y de la democracia: no teníamos divisas suficientes para importar y eso limitaba nuestro crecimiento económico y nos obligaba a endeudarnos fuera.

Lo importante del sector exterior en 2023 no es sólo que las exportaciones sigan fuertes (aunque bajen un 1,4%), que caigan las importaciones de energía, se reduzca el déficit comercial y este agujero lo “tapen” los servicios empresariales y el turismo, asegurando otro año de superávit con el exterior. Lo realmente importante es que las exportaciones y los servicios empresariales y turísticos, “el sector exterior” ha vuelto a salvar el crecimiento y el empleo en 2023: aportó un tercio del crecimiento total de España (0,8% del 2,5% que creció el PIB), tras habernos salvado también en 2022, cuando aportó la mitad del crecimiento (2,9% del 5,8% que creció el PIB). Y aunque restó crecimiento en 2021 (-0,2% del 6,4%), ayudó al crecimiento entre 2019 y 2014. Y antes, en la crisis financiera, la aportación del sector exterior evitó que la economía cayera más (entre 2009 y 2013). Por eso, las exportaciones son clave para la economía y el empleo: sostienen 5,3 millones de empleos (el 25% del total).

Ahora, cara a 2024, todo apunta a que será un año difícil para la exportación y su posible ayuda al crecimiento y al empleo. Por un lado, las empresas creen que mejorarán sus exportaciones a Europa, dado que se espera un mayor crecimiento en el continente (+1,3%, frente al 0,6% en 2023) y que los costes laborales y la inflación crecen moderadamente en España. Y la bajada de tipos mejorará la exportación de servicios empresariales y turísticos. Pero hay una gran incertidumbre, la geopolítica: los conflictos en Ucrania y Palestina pueden frenar el comercio mundial, sobre todo si se agudiza el corte del Canal de Suez, por el que se mueve el 30% del tráfico mundial de contenedores. Si se mantiene el colapso marítimo en el Mar Rojo, España sería el tercer país europeo más afectado, sólo por detrás de Grecia e Italia, según un estudio de UniCredit Research: estaría en riesgo el 10% del comercio exterior de España, sobre todo las exportaciones a Asia y Oriente Medio.

Ante esta incertidumbre y tras el “leve pinchazo” de 2023, el sector exportador pide al Gobierno un Plan de choque, para ayudarles y reanimar las exportaciones españolas en 2024 y 2025, años que serán difíciles. El Club de Exportadores acaba de señalar que les preocupa que las exportaciones “estén perdiendo dinamismoy proponen acometer con el Gobierno una serie de políticas para afrontar los problemas estructurales que tiene la exportación española. Y citan tres. Uno, la insuficiente diversificación, por paises y productos. Dos, el reducido número de exportadores: sólo hay 44.000 empresas (de casi 3 millones) que exporten regularmente (en el año y durante tres años antes). Y tres, la excesiva concentración en pocas empresas: dos tercios de toda la exportación española la hacen 1.000 empresas.

En toda Europa preocupan las exportaciones, claves para el crecimiento y el empleo y sometidas a la competencia de EE. UU., China y paises emergentes. De hecho, Alemania ya aprobó en septiembre un Plan de choque (32.000 millones de ayudas en 4 años). Algo así piden en España los exportadores, un Plan centrado en abrir nuevos mercados, más gasto en promoción, ayudas fiscales y mayor financiación (pública y privada), tratando de implicar más en la tarea de exportar a las pymes. Pero en paralelo, habría que avanzar en medidas estructurales para corregir a medio plazo los “problemas de fondo” que tienen las exportaciones españolas: están demasiado concentradas en origen (sólo 25.000 empresas exportan más de 50.000 euros al año, las tres cuartas partes de ellas concentradas en Cataluña, Madrid, País Vasco, Comunidad Valenciana, Galicia y Andalucía) y en destino (el 74,3% de las exportaciones van a Europa y sólo el 7,6% a EE. UU., China y Japón). Y dominan las exportaciones con poco valor: sólo el 6,8% de las exportaciones españolas tienen alta tecnología, frente al 17,7% de las exportaciones europeas, según reconoce el Club de Exportadores.

El gran reto exportador de España es conseguir exportar más de otros productos con más valor y tecnología, a más paises de fuera de Europa y que exporten muchas más empresas de todas las regiones de España. Casi nada. Pero de ello depende en gran medida que seamos un país con más riqueza y empleo, como Alemania, Holanda, Irlanda, Italia, Chequia o Bélgica, los grandes exportadores europeos. No basta con “tirar los sueldos”, intentar ser la China de Europa”,  para competir en el mundo. Hay que modernizar la economía, mejorar la productividad de las empresas, incorporar la innovación, la tecnología y la calidad a los productos “made in Spain”. Sólo así venderemos más fuera, la clave para ser más ricos y tener más empleo dentro. Por eso hay que “mimar” a las exportaciones. Pero nadie habla de ello. Esto no “vende” noticias ni gana votos. Sigan con la amnistía…

lunes, 25 de septiembre de 2023

Las exportaciones (flojas) ayudan menos

España es un país muy abierto al exterior y por eso nos afecta mucho la actual debilidad de la economía internacional y el estancamiento de Europa: llevamos 4 meses (de abril a julio) en que las exportaciones españolas crecen menos que en los dos últimos años (cuando batieron récords) y eso está afectando negativamente a algunas regiones (Canarias, Andalucía, Valencia y Murcia), a muchas empresas y al empleo (las exportaciones mantienen 4,6 millones de empleos). Por eso, aunque no salga en los medios, preocupa el “pinchazo” de las exportaciones y la debilidad del comercio mundial. Sobre todo, porque las exportaciones de bienes y servicios han aportado la mitad del crecimiento de España en 2022 y 2023, pero no van a ayudarnos nada en 2024 y 2025, según el Banco de España. Por eso, urge que el futuro Gobierno priorice un Plan para reanimar las exportaciones españolas, con ayudas, como ha hecho Alemania. Nos jugamos fuera de España una buena parte del crecimiento y el empleo interno. Apóyenlos.

                 Enrique Ortega

Uno de los tres “motores” que tiran de la economía (el consumo, las inversiones y las exportaciones) está “gripado” en los últimos meses: las exportaciones españolas. Batieron un récord histórico de crecimiento en 2021 (+21,2%), en 2022 (+22,9%) y en el primer trimestre de 2023 (+14,6%), pero “han pinchado” y llevan cuatro meses decreciendo respecto al año pasado. Ya en el segundo trimestre de 2023 (abril a junio), las exportaciones de bienes cayeron un -4% sobre el inicio de 2022. Y en julio de 2023 han vuelto a caer un -5% sobre ese mismo mes del año pasado, según el dato publicado por Comercio el jueves pasado. Con ello, las exportaciones españolas han alcanzado los 230.397 millones de euros de enero a julio de 2023, un récord histórico (se ha exportado más en 7 meses que en todo 2010, 2011 y 2012) pero sólo un +3,3% más que el año pasado. O sea, que las exportaciones crecen, pero la sexta parte que antes. Han “pinchado”. Sobre todo en Canarias (-40,5%), Andalucía (-9%), Murcia (-5,2%) y Comunidad Valenciana (-2,2%).

Este “pinchazo” de las exportaciones españolas es un mal generalizado en todos los paises, donde los exportadores también están sufriendo en los últimos meses la debilidad de la economía internacional, el menor crecimiento de China, la guerra en Ucrania, los “tapones” y enfrentamientos en el comercio mundial y el estancamiento de Europa, con Alemania en recesión. De hecho, la exportación española está superando mejor que la mayoría de paises este “bache comercial generalizado: nuestras exportaciones crecen ese +3,3% hasta finales de julio, más del doble que las de los 20 paises de la zona euro (+1,2%), más que las de toda la UE (+1,8%) y que las exportaciones de Alemania (crecen +2,7%), Italia (+2,3%), Japón  y China (+1,5%) o EEUU (caen un -2% este año), superándonos sólo Francia (+6,5%) y Reino Unido (+6,1%), según Eurostat. Este menor “`pinchazo” se debe a que los productos españoles, al tener nosotros una menor inflación que la mayoría de paises (y los salarios más bajos) son más competitivos.

¿Qué exportaciones y a qué paises se han desinflado? Por un lado, las ventas fuera que más están cayendo son las de productos energéticos (derivados del petróleo, carbón y gas), productos químicos, electrodomésticos y electrónica y textil, mientras siguen tirando las exportaciones de automóviles (crecen un 31,9% este año, cuando el pasado caían por estas fechas), bienes de equipo (maquinaria) y alimentos, aunque menos que en 2022. Y por paises, las exportaciones caen este año (sobre 2022) a EEUU (-1,3%), Asia (-4,7%, aunque crecen un 0,2% con China), Oriente Medio (-6,7%) y Africa (-8,9%, por el desplome de las exportaciones a Argelia, aunque crecen un 4,7% a Marruecos). Y siguen creciendo, aunque la sexta parte, las exportaciones a Europa (+4,7% este año frente al 24,3% en 2022) y a Latinoamérica (+19,6% hasta julio, frente al 32,9% en 2022).

Para el resto del año 2023, las perspectivas son que las exportaciones sigan cayendo sobre el año pasado o se estanquen, rondando los 400.000 millones de euros vendidos fuera, tras el récord histórico de 2022: 389.208 millones de euros exportados, más del doble de los 186.780 millones exportados en 2010. Hay varios factores que juegan a la contra de las exportaciones en lo que queda de año. El primero y fundamental, el débil crecimiento de la economía internacional, como alertó en agosto la OCDE: creció sólo un +0,4% en el 2º trimestre, una décima menos que en el primer trimestre. Y el FMI prevé que las economías avanzadas crezcan sólo un +1,5% este año (casi la mitad del 2,7% de 2022), algo más EEUU (1,8%) y mucho menos la eurozona (+0,9%), con una recesión en Alemania (-0,3%). Y con este débil crecimiento, el comercio mundial y las exportaciones irán también al ralentí: crecerá sólo un +1,7% (frente al +2,7% en 2022), el menor crecimiento desde 2019 (salvando la caída de 2020 por la COVID), debido al débil crecimiento, la alta inflación, los elevados tipos de interés y la guerra de Ucrania, según la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Junto a este panorama gris de la economía y el comercio para los próximos meses, tampoco ayudará a los exportadores el euro. Tras unos meses muy débil (entre julio y noviembre de 2022 cotizó por debajo de 1 dólar por euro), lo que ayudaba a vender fuera a los exportadores europeos, el euro subió  este año, hasta alcanzar una cotización récord el 17 de julio (1,1236 dólares por euro), con lo que los productos europeos eran un 12% más caros, frenando nuestras exportaciones fuera de la eurozona. Ahora, con la debilidad de la economía europea y la menor subida de tipos que EEUU (4,5% frente al 5,5%), el euro lleva dos meses a la baja, cotizando el viernes a 1,0660 dólares, lo que ha abaratado los productos europeos un -5,2%. Pero aún son un 7% más caros que hace un año. Ahora, se espera que el euro se estabilice en los niveles actuales o baje muy poco, con lo que no ayudará a los exportadores.

Al final, se desinflen más o menos las exportaciones españolas, lo realmente preocupante es que van a ayudar menos a que la economía crezca y cree empleo. Porque el sector exterior es uno de los motores claves de la economía española: entre las exportaciones de bienes (389.208 millones de euros aportados en 2022) y las exportaciones de servicios (otros 94.800 millones ingresados por empresas españolas que venden fuera servicios de consultoría, financieros, tecnológicos, telecomunicaciones, información y ocio), aportaron el 41,7% del PIB español en 2022 (aportaban sólo el 23% en 2009). A lo claro: casi la mitad de la riqueza, se genera fuera de España. Y ese sector exterior mantiene 4,6 millones de empleos, casi 1 de cada 4 puestos de trabajo existentes.

Y este sector exterior nos ha salvado la economía y el empleo en varias ocasiones. Primero, durante la crisis financiera (2008 a 2015): en 2009, por ejemplo, el PIB español cayó un -3,6%, pero hubiera caído mucho más (también el empleo) si las exportaciones no hubieran aportado ese año un +2,8% al crecimiento español. La segunda vez fue con la pandemia, en 2020: las exportaciones cayeron menos que la economía (-1,9% frente al -10,8% que cayó el PIB). Y ahora, han ayudado decisivamente a la recuperación, sobre todo en 2022, según el INE: la economía creció un 5,8%, la mitad por las exportaciones (aportaron un 2,9% al PIB). Y en el primer trimestre de 2023, el sector exterior salvó a la economía de caer: aportó un +0,4% al PIB, el doble de la aportación de la demanda interior (+0,2%), permitiendo que la economía española creciera un +0,6% ese primer trimestre.

El panorama ha cambiado en el 2º trimestre de 2023, ya que “el pinchazo” de las exportaciones” ha restado crecimiento a la economía española, según el INE: la aportación exterior fue negativa (-0,5%) y sólo la demanda interior (+1%) permitió que la economía creciera (+0,5% en el 2º trimestre). Ahora, podría pasar lo mismo el resto del año, aunque el Banco de España cree que todavía este año 2023, el sector exterior ayudará a la economía, aportando casi la mitad del crecimiento total (+1,2% del +2,3% previsto que aumente el PIB). Pero esa ayuda se va a acabar en 2024 y 2025, por el pinchazo de las exportaciones: en 2024, el sector exterior restará -0,3% al crecimiento anual (que bajará por eso al 1,8%) y en 2025 no aportará casi nada (+0,1% a un PIB que crecerá un 2%), según el Banco de España.

Esta perspectiva de unas exportaciones más débiles, por la ralentización de la economía y el comercio mundial, deberían forzar al futuro Gobierno (cuando lo haya, algo también incierto) a tomar medidas para impulsar el sector exportador y con ello, la economía y el empleo. Habría que actuar a dos niveles. Uno, inmediato, con un Plan de choque para impulsar las exportaciones de bienes y servicios, en línea con el Plan de apoyo a sus empresas y su economía que acaba de aprobar Alemania (32.000 millones de ayudas en 4 años). Habría que incluir ayudas financieras, fiscales y de promoción de la exportación, sobre todo en las regiones y sectores donde más se hayan reducido las ventas exteriores.

Y  a medio plazo, habría que tomar medidas estructurales para corregir los problemas “de fondo” que tienen las exportaciones españolas: están demasiado concentradas, en origen (sólo 25.000 empresas exportan más de 50.000 euros al año, las tres cuartas partes de ellas concentradas en Cataluña, Madrid, País Vasco, Comunidad Valenciana, Galicia y Andalucía) y en destino (el 74,6% de las exportaciones van a Europa y sólo un 8% a EEUU, China y Japón) y dominan los productos con poco valor (sólo el 6,8% de las exportaciones tienen alta tecnología, frente al 17,7% de las exportaciones europeas), según reconoce el Club de Exportadores.

En resumen, que las exportaciones nos han salvado el crecimiento y el empleo en las últimas crisis, pero ahora se han desinflado, por culpa del enfriamiento de la economía internacional, la guerra en Ucrania, el estancamiento en Europa y los problemas de China y del comercio mundial. Y si no las reanimamos, corremos el riesgo de crecer menos y perder empleo. Por eso, cuidar el flanco exterior de nuestra economía y nuestras empresas es clave para todos, aunque no se hable ni se escriba de ello. Apóyenlos.

jueves, 16 de marzo de 2017

España, guerras comerciales y globalización


Malas noticias para el mundo: EEUU tuvo en enero el mayor “agujero” comercial de los últimos 5 años, por China y México, tras cerrar 2016 con un déficit de 502.000 millones de dólares, el mayor desde 2012. Son datos que alimentarán la retórica proteccionista de Trump y desatarán guerras comerciales. Pero EEUU no es un perdedor de la globalización: ha aumentado sus exportaciones y su cuota comercial desde 2005, aunque han ganado más China, México y Corea. Quien más ha perdido es Europa, sobre todo Francia, Reino Unido y Alemania. España es el único país europeo que mantiene su cuota comercial y el 6º país del mundo que más ha aumentado sus exportaciones, que cerraron 2016 con un récord histórico. La crisis ha forzado a nuestras empresas a vender más fuera, tirando precios y salarios. Pero ahora, con la tormenta que amenaza al comercio mundial, urge un Plan de apoyo a las exportaciones españolas, para que no retrocedan. Mucho crecimiento y empleo depende de ellas.
 
enrique ortega

La globalización es la nueva forma de organización del capitalismo en las tres últimas décadas y consiste en tomar el mundo como mercado, para producir y vender. El otro día compré en el súper un chuletón de carne polaca sacrificada en Dinamarca y envasada en Francia. Y cada día usamos un móvil hecho en China o un coche fabricado en Eslovaquia con piezas alemanas y componentes españoles. Esta globalización ha trastocado la economía y a los paises, con claros ganadores y perdedores. El país ganador con la globalización es China, la “fábrica del mundo”, que en 2005 era el tercer exportador mundial, por detrás de Alemania y EEUU, y que hoy es el primero, tras triplicar en estos 11 años sus exportaciones (de 762.050 a 2.180.000 millones de dólares). Y el gran perdedor, según los datos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha sido Alemania, que en 2005 lideraba el ranking de paises exportadores y ahora está en tercer lugar, tras China y EEUU, después de aumentar poco sus ventas exteriores en esta década larga (de 969.960 a 1.338.000 millones de dólares).

Estados Unidos, por mucho que diga Trump, no es una “víctima” de la globalización, sino que también ha salido ganando: se mantiene el segundo en el ranking exportador mundial (como en 2005) y es el 2º país que ha ganado más cuota comercial desde 2005 (un +0,57%, hasta el 9,24%), tras China (+5,97% de cuota entre 2005 y 2016, con el 13,1% del comercio mundial), por delante de los otros tres únicos paises más que también han ganado cuota en estos once años : Corea (+0,41%), México (+0,33%) y Brasil (+0,06%), según la OMC. Eso sí,  las exportaciones USA han aumentado un 61,8% (entre 2005 y 2016), menos que las de China (+179,1%), México (+76%) y Corea (+ 74,8%), los tres paises que más han aumentado sus ventas exteriores en los últimos once años.

El gran perdedor de la globalización ha sido Japón, el 4º país en el ranking de exportadores, que se ha dejado un 1,66% de su cuota comercial (4,18% ahora). Pero a nivel de continentes, el gran perdedor ha sido Europa, que ha pasado de tener el 42,7% de las exportaciones mundiales (2005) al 38% (2016), mientras Asia era el único continente que ganaba un 7% de cuota comercial, perdiendo también cuota Latinoamérica (-0,3%) y Norteamérica (-0,1%), según los datos de la OMC. Y Europa ha perdido un 4,7% de cuota porque la han perdido sus cuatro mayores paises, Francia (-1,29%), Reino Unido (-1,18%), Alemania (-0,8%, con un 8,67% del comercio mundial) e Italia (-0,69%), que han perdido mercados mundiales en beneficio de China y otros paises emergentes.

En este contexto, España ha salido bien parada de la globalización: no ha perdido apenas cuota de mercado en el mundo (-0,03% entre 2005 y 2016), tenemos un 1,72% del comercio mundial (ocupamos el lugar 17 en el ranking de paises exportadores) y, sobre todo, somos el 6º país del mundo donde más han crecido las exportaciones desde 2005, un 49,3%, sólo por detrás de China (179,1%), México (+76,4%), Corea (+74,8%), EEUU (+61,8%) y Brasil (+60,4%), muy por delante del crecimiento que han tenido las exportaciones en Holanda (+39,2%), Alemania (+38,9%), Italia (+23,1%), Bélgica (+17,2%), Rusia (+14,2%), Canadá (+9,8%), Francia (+8,2%), Japón (+8,1%) y Reino Unido (+4,4%).

Así que Europa tiene un serio problema exportador, de competitividad frente al resto del mundo, del que se salva España, gracias al enorme esfuerzo hecho sobre todo desde 2012: entre 2000 y 2007, las exportaciones españolas crecieron menos que el comercio mundial (+4,7% frente al 7,4%), con lo que España perdió cuota comercial, pero entre 2012 y 2016, las exportaciones españolas han crecido más que las mundiales (+4,4% frente al 3%) y hemos ganado cuota en el mercado mundial, mientras la perdían Alemania y los principales paises europeos. Eso se debe a la crisis, que ha forzado a las empresas españolas a vender fuera al caer las ventas dentro, y sobre todo a que los exportadores han “tirado precios”, gracias a tres años de inflación negativa (2014 a 2016) y a una rebaja de salarios y costes financieros, además de la ayuda extra de un euro débil (desde 2015).

Gracias a estos factores, las exportaciones españolas cerraron 2016 con un récord histórico: 254.530 millones de euros de ventas exteriores, un 37,5% más que en 2007 (185.023 millones). Y en 2016, España aumentó sus exportaciones lo mismo que creció el comercio mundial (+1,7%), pero mucho más que Europa (-0,1%) y que la zona euro (+07%), que Alemania (+1,2%), Italia (+1,1%), Francia (-0,9%) y Reino Unido (-0,2), e incluso más que China (-6,4%), USA (-3,2%) o Japón (-7,4%), según los datos del Ministerio de Economía. Y este “tirón exportador” fue de gran ayuda para la economía, ya que aportó el 0,5% del 3,2% que creció el país en 2016. Y para muchas grandes empresas, como las del IBEX, las ventas fuera de España suponen ya dos tercios de sus ingresos (y de su empleo).

Pero ahora, de cara a 2017 y 2018, la “euforia exportadorade España choca con dos duras realidades externas. Una, que el comercio mundial ha “pinchado” y crece por debajo de la economía mundial, en 2016 y también este año 2017, donde la OMC espera un aumento del comercio mundial del 1,8 al 3%, que probablemente será realmente menor. Y la otra gran incertidumbre  es Trump y su amenaza de guerras comerciales con China y México, además del recorte de todas las compras norteamericanas al exterior. El riesgo de una “tormenta comercial” en el mundo es grande y más tras publicarse hace unos días que el déficit comercial de enero en EEUU ha sido de 44.300 millones de dólares, el mayor “agujero comercial” norteamericano desde marzo de 2012, provocado por el aumento del déficit con México (+22%) y China (+12,5%), las dos “bestias negras” de Trump. EEUU ya cerró 2016 con un déficit comercial de -502.000 millones de dólares, el mayor de los últimos 5 años, un 60% debido al déficit comercial con China (-300.000 millones de dólares). Y Trump ya ha dicho que el abultado déficit comercial es “un riesgo para la seguridad nacional”.

Ahora, tras salirse EEUU del Tratado Comercial del Pacífico (TPP), denunciar el Tratado comercial con Canadá y México (NAFTA) y paralizar el Tratado comercial con Europa (TTIP), Trump quiere recortar las importaciones norteamericanas, poniendo aranceles (impuestos) y trabas a las exportaciones chinas, mexicanas, latinoamericanas, asiáticas y europeas, lo que provocará una nefasta ola de proteccionismo que frenará aún más el comercio mundial. Y forzará a China a querer vender más en Europa, ya que lo tiene más difícil en USA. Todo ello en un momento en que exportar es más difícil, porque sube la inflación en España (más que en Europa) y subirán los tipos y los costes energéticos y financieros, además de los salarios (tras cuatro años "devaluados"). Y también será un problema en 2017 el Brexit (Reino Unido es nuestro 4º mayor cliente y podemos perder exportaciones entre 500 y 1.000 millones de euros, según un informe del Gobierno español) y el estancamiento económico y la incertidumbre política de Europa, con un pequeño crecimiento en Francia, Italia y Portugal, tres paises donde van el 30% de las exportaciones españolas.

Por todo ello, España debería aprobar un Plan de apoyo a las exportaciones, para ayudar a las empresas a vender fuera ahora que será más difícil. Y ese Plan de choque debería centrarse en tres frentes: diversificar productos a exportar, diversificar paises donde vender y ampliar el número de empresas y regiones exportadoras, junto a medidas de apoyo financiero (faltan créditos y avales para exportar), ayudas institucionales (más gasto en promoción exterior y Ferias) y mejor asesoramiento (consultoría y Oficinas comerciales).

El primer gran reto para reforzar la exportación española es diversificar lo que vendemos fuera. Hoy, las tres cuartas partes de lo que exportamos (el 78%) se concentra en 4 sectores, de los que somos tremendamente dependientes: bienes de equipo, maquinaria (29,3% del total), automóviles (17,7%), alimentos (16,9%) y productos químicos (14,1%). Basta con que una multinacional del automóvil decida recortar su producción o haya heladas y se estropeen las cosechas para que pinchen seriamente nuestras exportaciones. Y además, la mayoría de lo que exporta España son productos de tecnología baja (alimentos, ropa y calzado) y media (plásticos, metales y automóviles) y sólo un 10% de lo exportado tiene un alto contenido tecnológico, los productos donde hay más demanda mundial. Y así resulta que exportamos productos de menos valor, donde competimos en precio, no en tecnología y calidad.

El segundo reto es diversificar también los paises a los que vendemos, porque estamos demasiado centrados en Europa: supuso el 72% de las exportaciones en 2016 (un 66,3 en la UE-28 y un 51,8% en la zona euro). Y eso supone que las exportaciones españolas están concentradas en los mercados que crecen menos y no en los que crecen más, que son los mercados asiáticos y americanos. Las exportaciones españolas a Asia son un 6,1% del total (frente al 10% en Alemania y Francia) y también son bajas las exportaciones a Latinoamérica (5,3% del total), Oriente Medio (3,3%) o África (6,4%), las zonas con más potencial futuro.

El tercer reto es ampliar las empresas y regiones españolas que exportan. Ya ha habido un gran avance, al alcanzarse las 148.794 empresas que exportaron en 2016 (un 46,7% más que en 2008), pero sólo la tercera parte de ellas exportan con regularidad (49.792 empresas). Y de ellas, son sólo 5.000 empresas las que exportan casi todo (el 87,5% del total). Así que la gran mayoría de las 3,2 millones de empresas españolas no exportan ni tienen esta “vía de escape” cuando las ventas interiores no dan más de sí. Además, la exportación está demasiado concentrada en 5 regiones españolas, que acaparan dos tercios de las ventas exteriores: Cataluña (24,7%), Andalucía (11,7%), Madrid (11,5%), Comunidad Valenciana (10,9%) y País Vasco (8,4%). En las 12 autonomías restantes, la exportación ayuda muy poco al crecimiento y el empleo.

En resumen, España ha salido bien parada de la globalización y exporta con más fuerza que muchos paises europeos, pero todavía tiene mucho que hacer, porque exportamos casi la mitad que Italia (con una economía similar) y la cuarta parte (en relación al PIB) que Bélgica, Holanda, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia o Hungría, economías muchos menores. Así que no caigamos en un “falso triunfalismo exportador. Y más cuando el mundo está preocupado por la caída del comercio mundial y las amenazas proteccionistas de Trump, que serán muy negativas para todos. Hay que pactar un Plan de apoyo a las exportaciones, con medios, para no retroceder y ganar mercados, un factor clave para crecer más y crear más empleo en España. Y para eso, no basta con tirar precios y salarios como hasta ahora, intentar ser “la China de Europa”, sino modernizar la economía y las empresas, industrializar más el país, innovar y gastar en tecnología y digitalización, para ofrecer productos y servicios más competitivos, de más valor y calidad. Mejorar el “made in Spain”.