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lunes, 28 de diciembre de 2015

Los cajeros, más caros que antes


Desde Navidad en unos casos y en todos desde el 1 de enero, sacar dinero en  un cajero de otro banco es más caro que antes: cuesta unos 2 euros, salvo en algunas Cajas y bancos, que cuesta 65 céntimos. Es el fruto del decreto-ley que aprobó en octubre el Gobierno Rajoy para impedir la doble comisión que había empezado a cobrar La Caixa: ahora sólo se puede cobrar una comisión, pero, en la mitad de los cajeros, es el triple de la que se cobraba hace un año. La nueva comisión les supondrá un ingreso extra de 181 millones de euros y con ella pretenden también atacar a los pequeños bancos sin cajeros que les hacen la competencia (ING) y encarecer el uso de efectivo, para favorecer los pagos online, más baratos para la banca. Pero es otra comisión más que molesta a los clientes, hartos de que la banca les cobre por casi todo para defender márgenes. Y eso, cuando 7 de cada 9 españoles no confían en los bancos.
 

enrique ortega


España es un país donde nos gusta pagar en efectivo: el 85% de las compras se hacen a tocateja, en metálico, frente al 66% de media en Europa, según el estudio MasterCard Advisors 2013. De hecho, somos el cuarto país europeo con más uso del efectivo, sólo por detrás de Grecia (98%), Polonia (95%) e Italia (94%) y muy por delante de Holanda (sólo 40% compras en efectivo), Suecia o Francia (41%), Bélgica (44%), Gran Bretaña (485) o Alemania (67%). Y de ahí, de esta “necesidad de efectivo” nacen los cajeros, que se multiplican por todas las calles de España: hay 50.479 cajeros, 1 cajero por cada 926 habitantes, muchos más que en el resto de Europa, donde la media es 1 cajero por cada 1.423 habitantes. Y los usamos mucho: 905 millones de veces en 2014, una media de 2 veces al mes por adulto.

Los bancos han utilizado esta “dependencia” del metálico y del cajero para cobrarnos por el servicio, al darnos la tarjeta (una comisión anual) y también al sacar dinero en un cajero que fuera de otro banco. En este caso, lo normal era que el banco dueño del cajero cobrara una comisión al banco que emite la tarjeta, de 0,75 euros por extracción (si se sacaba dinero en otro banco de una red distinta) o de 0,65 euros (si era un cajero de la misma red del banco emisor de la tarjeta). Y luego, el banco emisor de la tarjeta cobraba esos 0,65-0,75 céntimos a su cliente o nada si le interesaba mucho y quería regalarle ese servicio. Pero el 19 de marzo de 2015, CaixaBank, el banco con más cajeros de España (10.000) rompió las reglas y empezó a cobrar una nueva comisión de 2 euros directamente al no cliente que sacaba dinero en sus cajeros. Y tanto Santander como BBVA comentaron que iban a hacerlo también desde octubre.

Clientes y asociaciones de consumidores montaron un gran revuelo, porque eso suponía cobrar una doble comisión por sacar dinero en bancos donde no se es cliente: una que cobra directamente el banco dueño del cajero y otra, la de siempre, que cobra (o no) el banco dueño de la tarjeta. Con las elecciones del 20-D en el horizonte, el ministro de Economía sale en defensa de los clientes y dice que no se pueden cobrar dos comisiones. Y el Gobierno aprueba el 2 de octubre de 2015 un real-decreto que fija sólo una comisión por el uso de cajeros ajenos, comisión que no se cargará directamente al que saca el dinero sino que se cobrará a su banco, que no podrá cobrarle más. Pero no fijan tarifas.

Los bancos hacen sus cuentas y sus estrategias para lo que cobrarán desde el 1 de enero de 2016, aunque la mayoría se han adelantado y cobran sus nuevas tarifas desde Navidad. CaixaBank (9.683 cajeros), el líder, sigue en sus trece: cobrará  2 euros a los bancos de los no clientes que saquen dinero en sus cajeros, pero será sólo una comisión en total. Santander (9.996 cajeros) y BBVA (5.993 cajeros) cobran ya “algo menos de 2 euros” (1,85 y 1,90 euros) por extracción a los no clientes. Y el resto de bancos y cajas, han firmado distintas alianzas para cobrar menos a los clientes de esas coaliciones de bancos y más al resto.


El grupo de Bankia, Sabadell y 10 antiguas Cajas (17.807 cajeros) cobra (desde el 28 de diciembre) 0,98 euros a los no clientes de los grandes bancos y sólo 0,65 euros a los no clientes de otros bancos o Cajas del grupo (a los de cada entidad, nada). Popular, Bankinter, Laboral Kutxa y Deutsche Bank (8.143 cajeros) han firmado acuerdos bilaterales para cobrar “menos de 2 euros” (entre 1,50 y 2) a los no clientes de los grandes bancos y 0,65 euros por extracción a los no clientes de bancos y cajas de la coalición (salvo Bankinter, que cobrará un euro a los clientes del Popular). El tercer acuerdo es el de Cajamar, 19 Cajas rurales, Banca Pueyo y Caja Caminos (7.700 cajeros), que cobrará entre 1,5 y 2 euros (no clientes grandes bancos) o 0,65 euros (no clientes grupo). Y finalmente, los clientes de ING sólo podrán sacar en los cajeros del Popular y Banca March, a cambio de una compensación que pagará el banco holandés (y quizás sus clientes).

Como se ve, un pequeño galimatías hasta que cada cliente vea cómo le afecta el cambio según su banco o caja y los cajeros que normalmente utilice. Pero hay un hecho claro: ahora, con el real-decreto del Gobierno Rajoy, la mayoría van a pagar ahora más por sacar dinero en cajeros de otros bancos. La mitad van a pagar el triple que hace un año, 2 euros sobre 0,65-0,75 euros. Y sólo los que sean de bancos o cajas de la misma “alianza” pagarán lo mismo, esos 0,65 euros. Por ello, usuarios y organizadores de consumidores están“irritados” con el cambio. Y dicen que la comisión de 2 euros por extracción es “excesiva”. Incluso, el Secretario de Estado de Economía la calificó de “desorbitada”.

Ahora, su esperanza está puesta en la Comisión de la Competencia (CNMC), a la que el Gobierno pidió analizar los costes que tiene para los bancos ofrecer el servicio de cajeros, para que no cobren de más con la nueva comisión. Pero todo parece indicar que sí lo hacen: el coste real de la red de cajeros es de 840 millones al año y sin embargo los bancos ingresan 3.266 millones (2.000 por la anualidad de las tarjetas y 1.266 por las extracciones), según un estudio realizado por la web Kelisto. Ahora falta por ver las cuentas que le salen a la CNMC, pero ya hay un precedente en Reino Unido, donde una investigación demostró (en 1988) que la banca británica ingresaba por comisiones entre 5 y 6 veces lo que les costaba mantener la red de cajeros. El resultado fue que el Gobierno británico suprimió las comisiones por el uso de tarjetas y cajeros desde el año 2000.

Con los 2 euros por extracción que pagan ahora la mayoría de los que saquen dinero en cajeros de otros bancos, España será el país europeo donde más se paga por sacar dinero en cajeros, salvo Grecia (cobran entre 1 y 3 euros), ya que la comisión media en los 7 países más ricos de la UE es de 1,40 euros por extracción. Hay otros países, como Suecia o Portugal, donde sacar dinero en cajeros es gratis como en Reino Unido. En Francia, el tope de comisión entre bancos es de 0,57 euros por extracción  y en Holanda, 0,58 euros. En Italia se cobran 1,95 euros de media y en Alemania entre 1 y 2,19 euros.

Los bancos y Cajas españoles cobran ahora más en los cajeros por tres razones. La primera, a corto plazo, para recaudar más. Si se estima que un 20% de las retiradas de dinero se hacen en cajeros ajenos al propio banco, eso daría 181 millones de extracciones al año sobre las que cobrar comisión. Si consideramos una comisión media de 1 euros (en la mitad al menos de los casos es 2 y en otras 0,65 euros), nos dan 181 millones de euros de ingresos extras. Y no hay que olvidar a los turistas, 68 millones previstos en 2015: sólo con que la mitad haga un par de extracciones en sus vacaciones en España, son 136 millones de euros en comisiones.

El segundo objetivo de la banca, tras recaudar más, es un objetivo a medio plazo: atacar a la competencia o defenderse de bancos pequeños, sin cajeros, que les roban clientes. Y cara al futuro, defenderse de tarjetas que pudieran emitir Google, Apple o Amazon. El banco más afectado hoy es ING, un banco casi sin oficinas y con más de 3 millones de clientes. La entidad holandesa ya ha dicho que hoy paga 24 millones a los bancos en comisiones por extracciones de sus clientes y que con las nuevas normas pagaría 75 millones, por lo que está pensando en cobrar algo a sus clientes, algo impensable hasta ahora. Y en paralelo, ya ha reclamado por la medida ante la Comisión Europea, que tendrá que pronunciarse así sobre las nuevas comisiones de los cajeros españoles. Y no sería extraño que las cuestionara.

El tercer objetivo de la banca, a más largo plazo, es disuadir a los clientes de que utilicen los cajeros y el dinero en metálico, cuya manipulación y servicio supone un coste creciente, además de provocar costes de transporte y problemas de seguridad. Y en esta batalla contra el dinero en efectivo, la banca cuenta con el apoyo del Gobierno, a quien tampoco le gusta el metálico, porque es una fuente de fraude fiscal. De hecho, el Gobierno Rajoy penalizó los pagos en metálico, desde el 19 de noviembre de 2012: están prohibidos los pagos en efectivo superiores a 2.500 euros de un particular a un profesional o a una empresa y entre empresas, medida que intenta frenar los pagos “en negro” y sin IVA. Hacienda pone multas del 25% de los pagos ilegales, aunque el infractor se puede librar de pagar la mitad de la multa si lo denuncia. Y sólo en 2014 hubo 5.000 denuncias por pagos en metálico.

En realidad, aunque la banca tenga también otras razones, el principal objetivo de subir las comisiones de los cajeros es ingresar más (por eso no han esperado al 1 de enero, aplicando las nuevas comisiones en plena Navidad), en una coyuntura donde les han bajado los márgenes, por los bajos tipos de interés y la escasa concesión de créditos. Así que tratan de mantener sus beneficios (9.233 millones enero-septiembre 2015, un 3,2% menos que en 2014) de dos maneras: recortando costes (han cerrado 16.000 oficinas desde 2008, 1 de cada 3, y han despedido a 80.000 empleados, 1 de cada 4) y cobrando a los clientes comisiones por los servicios que pueden, cada vez más.

Las comisiones bancarias volvieron a subir en 2014, por primera vez desde que estalló la crisis en 2008. Y en 2015 crecieron de nuevo, un 4,6% en el primer semestre, con lo que el año se habrá cerrado con 11.750 millones ingresados por comisiones, 8.000 millones sólo los 6 grandes bancos. Eso significa que lo que pagamos por comisiones suponen ya un40% de los ingresos puramente bancarios de las entidades, o sea, que son un ingrediente básico de su negocio. Por eso, no pueden prescindir de ellas sino que buscan aumentarlas, no sólo en los cajeros sino en otras vertientes del negocio. De hecho, donde más están creciendo las comisiones es en Fondos, operativa de Bolsa, seguros e hipotecas (está volviendo la comisión de apertura, que antes no se cobraba), productos donde  las comisiones “se notan menos” que en una cuenta o tarjeta. Pero también aquí se siguen cobrando, a pesar de la publicidad “sin comisiones”. Es el caso de la publicitada Cuenta 1,2, 3 del Santander, donde el cliente paga 3 euros mensuales por mantenimiento y otros 3 euros por la tarjeta (total, 72 euros al año). O la cuenta Tenemos un Plan del Popular: exime de pagar comisiones de administración o mantenimiento pero aplica otras 23 comisiones más…

Las comisiones son una jugosa e imprescindible fuente de ingresos para la banca pero también una fuente de quejas y reclamaciones: 1 de cada 5 reclamaciones presentadas por los clientes ante el Banco de España (29.443 en 2014) son por cobro de comisiones, algo que molesta mucho a los clientes. Por eso, deberían preocupar especialmente a la banca, que sufre un serio problema de imagen, reconocido por ellos mismos: “la banca corre el riesgo de perecer si no recupera la confianza del cliente”, señaló hace poco el presidente de la patronal bancaria AEB.Y el consejero-delegado de la mayor entidad, CaixaBank,ha añadido: “la reputación de la banca está bajo mínimos. Es un problema muy serio”.

Tan serio como que sólo 2 de cada 9 españoles (22%) tiene confianza en la banca, la mitad que los clientes europeos (48%), según el Barómetro de Confianza elaborado por la consultora Edelman. O sea, que 7 de cada 9 españoles, desconfía de la banca, tras estos años de rescates, venta de preferentes, escándalos de directivos, desahucios… y cobro creciente de comisiones. Así que la banca tiene un problema de imagen que va a empeorar ahora con los cajeros. Y así resulta difícil que recuperen la confianza, algo crucial para su negocio, sobre todo frente a los nuevos competidores, como Google, Apple, Amazon o las telecos, con muy buena imagen y que ya les empiezan a quitar negocio (tarjetas y transferencias). Ellos sabrán lo que hacen. Pero esta historia de los cajeros no les ayuda. Deberían dar marcha atrás, antes de que les fuerce Europa o el próximo Gobierno. Sean inteligentes.

jueves, 10 de septiembre de 2015

La doble comisión de los cajeros


En las próximas semanas, cuando saque dinero en un cajero que no sea de su banco, tiene un 50% de posibilidades de que le cobren una nueva comisión de 2 euros, además de la que  ya le cobraba su banco. CaixaBank la cobra desde marzo y ahora la cobrarán BBVA y Santander (y quizás Popular), aunque no la cargarán entre ellos Bankia, Sabadell y las Cajas de Euro6.000. Además, van a cobrar esa comisión a los turistas que nos visitan, 68 millones este año. La nueva comisión ha sido denunciada por los consumidores ante Bruselas y el Banco de España, que dice que sólo se puede cobrar una comisión, no dos, aunque de momento no ha tomado medidas. Quizás porque, en paralelo, el banco emisor ha alentado a los bancos a cobrar más comisiones a los clientes, para mejorar sus márgenes. Ya lo hacen: las comisiones llevan dos años subiendo y los clientes pagamos 168 euros de media, más que en Europa. Y eso que los grandes bancos han duplicado sus beneficios este año.
 

enrique ortega


España es un país donde nos gusta pagar en efectivo y usar los cajeros. Los españoles no somos de usar mucho las tarjetas y hacemos el 70% de las compras en metálico, frente al 50% en Francia o el 30% en Alemania, según Master Card. Y por eso, vamos mucho al cajero: 905 millones de veces en 2014, una media de dos veces al mes por adulto. Y por eso, España tiene la mayor red de cajeros de Europa: 1 cajero por cada 920 habitantes. Esa fuerte demanda ha obligado a bancos y cajas a realizar una fuerte inversión en cajeros, aunque con la crisis hay menos que antes: 50.441 en 2015 (34.480 de Servired, 7.500 de 4B y 9.961 de Euro 6000). Y como estamos “enganchados” al cajero, los bancos lo aprovechan para intentar aumentar sus ingresos y de paso rentabilizar sus inversiones en la renovación de cajeros.

Hasta ahora, cuando un cliente sacaba dinero en un cajero que no era de su banco, el propietario del cajero le cobraba una comisión al banco del cliente emisor de la tarjeta, la llamada “tasa de intercambio”, que suele ser 0,65 euros por operación. Y luego, el banco ya veía si repercutía o no a su cliente esa comisión, entre 0 y 1,50 euros por operación, según su política comercial y el perfil y la vinculación del cliente. El 19 de marzo de este año, CaixaBank, el banco líder en cajeros en España (9.683) rompió este esquema y anunció que empezaba a cobrar una nueva comisión de 2 euros por el uso de sus cajeros a los no clientes. Es una comisión que carga al no cliente que saca el dinero (“acces fee) no a su banco, que además le puede cobrar la otra comisión.


La iniciativa provocó un revuelo en el resto de la banca y al final los otros dos grandes se van a sumar: BBVA cobrará los 2 euros desde el 14 de septiembre y Santander desde primeros de octubre. A última hora, CaixaBank y BBVA han decidido hacer una excepción: no cobrarán a sus clientes por sacar dinero en la red del otro banco. Y el Popular podría también sumarse en octubre a cobrar los 2 euros a los no clientes que sacan dinero en sus cajeros. Pero Bankia, Sabadell y las Cajas que forman el sistema Euro6000 (Unicaja, Ibercaja, Liberbank, BMN, Abanca, Kutxabank y Evo Banco) han alcanzado un acuerdo (donde no han querido admitir a ING Direct) para no cobrarse entre ellos esta nueva comisión de 2 euros en sus cajeros y devolvérsela a sus clientes en el caso de que se la carguen CaixaBank, BBVA y Santander (o Popular).

En total, pues, casi el 50% de los cajeros cobrarán este otoño esa nueva comisión de 2 euros a los no clientes. Los bancos lo justifican por dos razones. Una, para hacer frente a la competencia de los bancos pequeños sin apenas cajeros, que se apoyan en la red de los grandes sin hacer inversiones (y en el futuro, podrían hacerlo Google, Apple o Amazon si emiten tarjetas). La otra y fundamental, para ingresar más y financiar así la inversión que han hecho en cajeros (CaixaBank ha gastado 500 millones). Se estima que la nueva comisión puede reportar a la banca unos 100 millones anuales de ingresos extras.

El mayor ingreso puede venir de las retiradas de efectivo en los cajeros de los turistas que nos visitan, 68 millones de extranjeros este año 2015. CaixaBank ha presionado a Visa y Master Card para conseguir que autoricen el cobro de esta comisión a los turistas, para lo que han tenido que cambiar ligeramente sus estatutos. Pero para la entidad catalana, es un asunto clave: un 26,5% de todos los turistas extranjeros (18 millones) visita Cataluña (y un 11,3% más la Comunidad Valenciana y Baleares), donde sus cajeros son omnipresentes.

Con esta nueva comisión de 2 euros, España será el país europeo donde más se paga por sacar dinero en los cajeros: la comisión media en los siete países más ricos de la UE es de 1,4 euros. En Holanda, Reino Unido y Suecia, los bancos no cobran por la retirada de dinero, ni en sus redes ni en las ajenas. En Francia cobran 1 euro, en Italia 1,95 euros y en Alemania, 2,19 euros cuando la red es de otro banco.

Las asociaciones de usuarios, desde la OCU y Facua a Adicae, han denunciado esta nueva comisión en los cajeros, ante el Banco de España y ante la Comisión Europea, ya que supone cobrar dos veces por el mismo servicio. Ante el revuelo levantado, Bruselas ha pedido información y el Banco de España señaló en julio que los bancos no pueden cobrar dos comisiones por un mismo servicio y que estará vigilante. Pero los bancos creen que la nueva comisión es legal, según un informe jurídico encargado por Servired al despacho de Uría y Méndez (aunque otro encargado al bufete de Gómez Acebo disiente). Y se acogen a que los bancos no cobran dos comisiones sino una cada entidad: una que cobra el que da la tarjeta al cliente y otra el dueño del cajero. Eso sí, la Comisión de la Competencia (CNMC) también ha abierto una investigación por el hecho de que los tres grandes se hayan puesto de acuerdo en cobrar lo mismo (2 euros) a los no clientes que usen sus cajeros.

Para evitar problemas, mientras Bruselas y la CNMC se pronuncian, CaixaBank ha renunciado a cobrar la antigua comisión de intercambio a  los bancos (los 0,65 euros), algo a lo que no quieren renunciar los demás, que parece que la seguirán cobrando (doble comisión). Y el Banco de España ha dicho en agosto que “carece de indicios de que se aplique la doble comisión en los cajeros”. Así que aún no sabemos cuánto nos costará en realidad sacar dinero de un cajero de otro banco este otoño: si una comisión o dos. Pero lo que es seguro es que costará más del doble que hasta ahora (al menos 2 euros, frente a 0,65 euros).

La batalla de los cajeros es solo la última muestra de la guerra de la banca por conseguir más ingresos por comisiones a sus clientes. En los últimos meses, han dado pasos significativos en el aumento de cobros por distintos servicios: ingreso en efectivo en las oficinas (quieren que no vayan los clientes), sobre todo cuando ingresamos dinero a terceros, cobro por descubiertos (el Santander lo ha subido a 39 euros), comisiones por mantenimiento de cuenta (han subido un 31,5% desde 2007, según kelisto.com), comisiones por apunte, cobro de cheques, transferencias y pago por recibos no domiciliados, además de subir las comisiones anuales por tarjetas de débito y crédito y también por fondos, Bolsa y seguros.

En paralelo a esta subida de comisiones, arrecian las campañas de marketing centradas en “Cero Comisiones”, un gancho para atraer a clientes vinculados, con nómina o pensión y recibos o préstamos. Pero el hecho cierto es que la mayoría de clientes pagan más comisiones cada año: la media es de 168,73 euros por cliente, según un estudio de Facua en 2014. Y son los grandes bancos los que más comisiones cobran: Barclays (271,41), Santander (248,40), Unicaja (242,40), CaixaBank (239,90), BBVA (216,70), Sabadell (213,20) y Popular (204,50). Por otro lado, los españoles somos los europeos que más comisiones bancarias pagamos tras los italianos, según la Comisión Europea.

La banca está utilizando los ingresos por comisiones para cubrir la caída de márgenes derivada de los bajos tipos de interés y del desplome del crédito. En 2014, la banca española ingresó 11.257 millones de euros en comisiones, aumentando por primera vez desde la crisis. Y este año 2015 vuelven a crecer. Y cada vez, estas comisiones pesan más en sus cuentas: suponen un tercio de sus ingresos por intereses (32,65%), cuando en 2007 eran la quinta parte (20,9%). Y todo apunta a que seguirán creciendo, aunque sus beneficios se recuperan con fuerza tras la crisis y el rescate bancario: en la primera mitad de 2015, los 6 grandes bancos han duplicado sus beneficios (7.989 millones de euros). Y ya hay 133 banqueros españoles que ganan  más de 1 millón de euros anuales (81 de ellos ganan más de 2 millones), según acaba de revelar la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

El propio Banco de España está alentando a los bancos a cobrarnos más comisiones: en junio, el subgobernador del banco emisor, Fernando Restoy, recomendó a los bancos generar más ingresos por comisiones: “el cobro de comisiones es la única fórmula, junto al recorte de costes, para combatir los bajos márgenes de rentabilidad del negocio bancario”. Así que tienen “su bendición oficial” para crujirnos.

En resumen, que hoy nos suben las comisiones en el cajero y mañana nos cobrarán por otra cosa. Además, cada vez hay menos bancos en España (de 55 se ha pasado a 14), más grandes (los 6 grandes controlan el 69% del mercado), que se ponen de acuerdo entre ellos para imponer comisiones, con lo que hay pocas salidas. La solución debería venir por una regulación europea, con la futura unión bancaria, donde el BCE y Bruselas fijaran unas reglas comunes para todos los bancos europeos, con las que saldríamos ganando porque ahora pagamos más comisiones. Pero tampoco hay que confiar mucho, porque las comisiones son libres y a las autoridades no les gusta mucho inmiscuirse en el poderoso negocio bancario. Así que los clientes estamos bastante desprotegidos. Digan lo que digan.

jueves, 18 de diciembre de 2014

La banca en España es cosa de tres (+2)


La crisis bancaria ha provocado un rosario de ventas de Cajas y bancos, que han acabado en manos de los grandes bancos. Y se han ido de España la mayoría de bancos extranjeros. Así, hemos pasado de 55 entidades a 14 grupos bancarios, donde los grandes son ahora mucho más fuertes: La Caixa, Santander y BBVA controlan ya un 44% del mercado y si les añadimos Bankia, Sabadell y Popular sería el 69%. Un grado de concentración que supera al resto de la banca en Europa. Y cuando se venda Bankia (entera o troceada), si cae en sus manos serán aún más fuertes. Algo que no ayuda a los clientes, que tienen menos puertas donde pedir un crédito o más intereses por sus ahorros. Y todo apunta a que habrá más fusiones, con lo que los tres grandes podrían controlar dos tercios de la banca en España. Más grandes supone que son más poderosos y que nos darían más problemas si entran en crisis.
 
enrique ortega

La crisis financiera ha revolucionado el mapa bancario en España desde 2009, cuando el Estado hizo el primer “rescate”, la Caja de Castilla la Mancha (CCM). Hemos pasado de 55 entidades españolas a 14 grupos bancarios: 4 grandes (la Caixa, Santander, BBVA y Bankia, que será vendida pronto), 2 medianos (Sabadell y Popular), 2 pequeños (Bankinter y Grupo March) y 6 grupos de Cajas que ahora son bancos (Kutxabank, Ibercaja, UniCaja, BMN, Liberbank y Abarca), más dos pequeñas entidades que siguen llamándose Cajas (Caixa Pollensa y Caixa Ontinyent) y dos bancos extranjeros (el alemán Deutsche Bank y la portuguesa Caixa Geral).

Este drástico cambio se ha producido  tras un rosario de compras de Cajas y bancos en apuros por parte de los grandes bancos. El más beneficiado ha sido La Caixa (CaixaBank), que se ha convertido en el banco líder en España (en créditos y depósitos), tras aumentar un tercio su tamaño con 5 compras: Caixa Girona, Banco de Valencia (por 1 euro), Bankpyme, Banca Cívica (4 Cajas) y el negocio español de Barclays. El BBVA ha crecido un 20% con la compra de Unnim (3 Cajas catalanas) y Catalunya Banc. Santander es el único grande que no ha comprado, aunque absorbió Banesto y Banif para no perder tamaño. El mayor salto lo ha dado el Banco de Sabadell, que ha más que duplicado su tamaño con 6 grandes compras, que le colocan quinto en el ranking, muy cerca de Bankia: compró Banco Guipuzcoano, la CAM (por 1 euro), Caixa Penedés, Banco Gallego, Lloyds España y las oficinas de BMN en Cataluña y Aragón. Y el sexto grande, Popular, ha crecido otro 19% con las compras de Banco Pastor y el negocio minorista de Citibank. Sólo dos Cajas, Unicaja e Ibercaja, han comprado otras entidades. Y sólo dos bancos extranjeros han “pillado” en esta gran subasta: el venezolano Bandesco compró NovaGalicia Banco (ahora Abanca) y el fondo USA Apollo compró Evo Bank.

Precisamente, otra consecuencia de esta crisis financiera es la fuga de la banca extranjera en España, autorizada a entrar en 1979. El 31 de agosto (2014), Barclays vendió su red en España (271 sucursales y 550.000 clientes) a La Caixa y antes (2013) se habían vendido la red del Lloyds (al Sabadell) y la del Citibank (al Popular). Una fuga que continuaba la marcha, en décadas anteriores de Natwest, Abbey, San Paolo o Credit Lyonnais, para los que España también dejó de ser una inversión estratégica. Su marcha se debe a la dificultad de competir con una escasa red de oficinas y por sus altas pérdidas, porque la crisis les ha pillado con mucha morosidad en hipotecas y créditos a promotores y empresas. Con ello, España es el país europeo con menos presencia de banca extranjera (Deutsche Bank y Caixa Geral).

La consecuencia de ambos fenómenos (compra de Cajas y bancos más fuga de entidades extranjeras) es que la banca en España está concentrada en menos manos: si en 2009 los tres grandes (la Caixa, Santander y BBVA) controlaban un 30,6% del mercado, en 2013 ya dominaban el 40%, según un estudio de BBVA Research. Y en 2014, con las compras de Barclays y Catalunya Bank, ya controlan el 44%. Es el mayor grado de concentración bancaria en Europa, donde los tres grandes italianos controlan el 38,7%, los tres británicos el 34,7%, los tres franceses el 27,2% y los tres grandes alemanes el 21,6%. Si consideramos los cuatro grandes (añadiendo Bankia), controlan el 54% del mercado. Y si añadimos a Sabadell y Popular, los 6 grandes controlan ya el 69% del mercado, más que en el resto de Europa. Sólo cuando sumamos la cuota de los 10 grandes bancos (82,7%), España tiene menor nivel de concentración bancaria que Reino Unido (88,9%), según BBVA Research.

Esta alta concentración de la banca en España aumentará en los próximos años. Primero, porque el Gobierno ha prometido vender Bankia (entera o troceada) y eso aumentará el tamaño de los grandes. Y sobre todo porque siguen cayendo los márgenes bancarios (la rentabilidad de la banca), con lo que para ganar más necesitan ganar tamaño, crecer : la patronal bancaria augura nuevas fusiones, igual que el FMI .Y si la recuperación de verdad tarda unos años, caerán más bancos ( y habrá más compras). Los propios banqueros han comentado que los tres grandes (CaixaBank, Santander y Popular) podrían controlar el 75% del negocio en unos años (con Bankia, tienen ya el 54%).

La consecuencia de esta mayor concentración es que los clientes tienen menos puertas a las que llamar y si las entidades son más fuertes, pueden imponerles mejor sus condiciones. En los depósitos, los cuatro grandes (La Caixa, Santander, BBVA y Bankia, por este orden) controlan el 60% del ahorro y ya se está viendo que han bajado su remuneración, mientras la suben los bancos pequeños y online. En cuanto a los créditos, los cuatro grandes (La Caixa, BBVA, Santander y Bankia, por este orden en el ranking) controlan más, casi el 62% de los préstamos. Y lo peor es que hay 7 provincias donde el control de alguna entidad supera el 40%, con lo que los clientes tienen más difícil negociar: son Segovia, Ávila, Guadalajara, Huelva, Orense  Tenerife, más Ceuta y Melilla, según Funcas. La banca se defiende diciendo que en España hay mucha competencia entre los bancos (Santander acaba de sacar un depósito al 1,75% en Cataluña para competir con la Caixa y BBVA) y que la competencia será mayor cuando entre en vigor  la Unión Bancaria europea. Pero no será hasta 2024.

Entre tanto, la banca española (más concentrada), ha pasado el examen europeo de los test de estrés (capital y solvencia suficientes) y ha vuelto a tener beneficios, en 2013 (+7.274 millones frente a -2.825 de pérdidas en 2012, mientras la gran banca cuadruplicó beneficios) y en 2014: en el primer semestre ganaron 6,363 millones, un 19,5% más que en 2013 y el doble que en 2012. Y los expertos estiman que ganarán otro 15% más en 2015 (+16.000 millones). Todo ello gracias a las cuantiosas ayudas públicas recibidas (141.395 millones sólo entre 2007 y 2012, según el informe de la CNMC, a falta de sumar las de 2013 y 2014) y al recorte que han hecho en sucursales y plantillas: desde 2009, han cerrado 12.768 sucursales (el 27,9%) y han suprimido el 30% de empleos (60.416 hasta 2013). Y siguen recortando: la banca es el único sector (con la agricultura) que pierde empleo en 2014: -8.240 cotizantes hasta noviembre. Sin olvidar nuestra “ayuda” como clientes: cobrar menos por el ahorro y pagar comisiones por todo, sobre todo por Fondos, Bolsa, Planes y seguros.

La banca española es más grande y está más saneada, pero de momento sigue sin dar créditos. Los préstamos a empresas siguen cayendo y se recuperan algo (desde la primavera) las hipotecas que dan a las familias, aunque todavía son pocas (18.000 al mes frente a 120.000 mensuales en 2007) y sólo para clientes con trabajo fijo y más de 50.000 euros de ingresos. El problema ahora no es que los bancos tengan poca liquidez (el BCE les asegura dinero barato para prestar) sino que no hay demanda solvente: hay pocas empresas y particulares a los que prestar sin riesgo (están muy endeudados y les caen las ventas y los salarios). Y encima, la nueva normativa bancaria les exige más capital si dan más créditos: el BCE quiere evitar más “sustos”, pero con tanta exigencia tapona el crédito.

El gran reto de la banca española es mejorar su rentabilidad, que ha bajado mucho con la crisis: si antes ganaban el 15% sobre los activos que manejaban, ahora es del 6%, por la caída de los tipos y del negocio. Para mejorar su margen, tienen que aumentar su negocio y eso pasa porque empresas y familias vayan mejor, algo difícil mientras Europa y España no crezcan más (ahora, el 0,5%). El segundo reto, a medio plazo, es reconvertirse tecnológicamente para competir con los gigantes de Internet, sobre todo Google, Apple, Amazon y quizás Twitter y Facebook, que están empezando a ofrecer servicios financieros (tarjetas y préstamos). Y el tercer reto, el fundamental, es mejorar su imagen: “la banca corre el riesgo de perecer si no recupera la confianza del cliente”, ha dicho con toda crudeza el presidente de la patronal bancaria AEB, quien proponemostrar al público las bondades del negocio bancario” (sic). Quizás por ello, los dos grandes bancos se han hecho accionistas del Grupo Prisa (El País, la SER): Santander es el tercer mayor accionista (5,38%) y La Caixa tiene el 5,34%. Y Rodrigo Echenique, vicepresidente y miembro del Consejo de Administración del Santander, preside desde abril el Grupo Vocento (diario ABC) y podría pilotar su fusión con el periódico El Mundo.

No es comprando medios como la banca mejorará su imagen. Hace falta que vuelva a su negocio (prestar), a implicarse más en la economía, financiando la nueva industria y los sectores de futuro, además de a pymes y familias. Y sobre todo, poner controles internos rigurosos para evitar en el futuro más especulación y más sorpresas como las de Bankia. Y además, deben estar bien controlados y supervisados desde fuera. Y el Gobierno y el BCE deberían evitar que sean cada vez más grandes, como ha pasado en España, lo que no beneficia a sus clientes ni a salvarles si hiciera falta (sería mucho más caro). El test va a ser la venta de Bankia.